Categoría: temas polémicos

  • Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Mientras tú te peleabas y borrabas a queridos amigos tuyos del Facebook porque no compartían tu postura, yo me di a la tarea de ponerme a investigar. El tema del matrimonio igualitario es un tema complejo que va más allá de los derechos o de una eterna conspiración de la imposición de la ideología de género con fines malthusianos para imponer un régimen totalitario mundial. Es un tema que al final del día, se debe de abordar con razones y no tanto con pasiones, como sucedió en torno a las marchas del fin de semana. Pero vamos a empezar desde abajo.

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    La homosexualidad

    Vamos a hablar primero de la homosexualidad. Platón afirmaba que la homosexualidad era vista de forma vergonzosa por los bárbaros, así como del mismo modo consideraban vergonzosa la filosofía. El derecho romano no imponía restricción alguna sobre la base del género. Los casamientos «gays» eran legales en Roma y a menudo los emperadores se casaban con otros hombres. Según J. Boswell en su obra Christianity, social tolerance and homosexuality, la homosexualidad parecía ser tolerada o ignorada hasta por la Iglesia Católica, hasta que fue concebida como «no natural y contraria a la naturaleza» por Santo Tomás de Aquino quien la trató de retratar como uno de los peores pecados.

    A partir de ese entonces, la homosexualidad se comenzó a considerar como algo indeseable porque era contranatura y una pareja homosexual no podría procrear hijos. Según varios autores como G. Chauncey, D’Emilio, J., & Freedman, E.B, Duberman, M.B. y Vicinus, M. en el siglo XIX, la psiquiatría y la medicina competían con la religión por la ley y la jurisdicción sobre la homosexualidad, por lo cual se cree que la postura sobre la homosexualidad como una condición patológica o contra natura, pasó del púlpito a la medicina. Aún así, no todos compartían la misma postura. Por ejemplo, mientras Richard von Krafft-Ebing la describía como una enfermedad degenerativa,  Sigmund Freud y Havelock Ellis la veían de una forma más condescendiente, una postura no necesariamente compartida por todos los psicoanalistas que veían a la homosexualidad como una patología, pero cuyo problema era que estudiaban a los homosexuales que estaban bajo terapia psiquiátrica.

    Otros disidentes fueron Alfred Kinsey y la psicóloga Evelyn Hooker, quien en 1953, en vez de estudiar a pacientes psiquiátricos, reclutó a varios homosexuales que funcionaban bien en la sociedad, y después de varios estudios concluyó que la homosexualidad no está asociada a una psicopatología.

    La homosexualidad estaba considerada como una patología por la APA (American Psychological Association) y misteriosamente desapareció de ahí, ¡todos los homosexuales estaban curados! Varios grupos conservadores y religiosos aseguran que la presión y el activismo gay fue un factor de influencia para que la homosexualidad se descartara, lo cual, según el doctor en psicología Philip Hickey, es cierto; no hubo alguna investigación científica seria que respaldara la decisión de la APA, la cual se justificaba al afirmar que los homosexuales se sentían contentos con su condición, y que se sentían equilibrados al igual que los heterosexuales. Pero de la misma forma, Hickey asegura que lo que temía la APA, era que con la presión se pusiera evidencia la «naturaleza espuria de su taxonomía». Es decir, así como no hubo evidencia científica que respaldara la decisión de «curar a todos los gays», los criterios para la clasificación de las enfermedades listadas en el DSM-II era más bien muy endeble y no tenía mucho sustento (en la actualidad, esa clasificación considera desórdenes mentales, desde esquizofrenia, hasta el desorden de videojuegos por Internet).

    Progresivamente, la homosexualidad comenzó a tener mayor aceptación entre la medicina y la comunidad científica dejó de ver a la homosexualidad como una enfermedad o patología. En 1992 la OMS la decidió de considerar una enfermedad. No se ha determinado exactamente la causa que provoca la homosexualidad, la APA afirma que es una compleja interacción de factores biológicos en conjunto con otros cognitivos y del entorno. Por otro lado, hay estudios en desarrollo que apuntan a los cambios genéticos provocados por el entorno en la infancia, mientras que otro de la UCLA por medio de un estudio de gemelos, sugiere que hay evidencia dura de que la genética influye al menos «en parte» en la orientación sexual del individuo. De la misma forma, otras investigaciones como la publicada por la Universidad de Cambridge, sugiere que la genética juega un papel importante.

    Parece haber un consenso entre la comunidad científica. Primero, que la homosexualidad no es una elección, y segunda, que no es una enfermedad o patología, por lo tanto, no se puede curar.  Varias universidades y organizaciones han publicando desplegados para secundar este posicionamiento, por ejemplo, la Royal College of Psychiatrists; en 2013 la Academia Americana de Pediatría mostró su respaldo a las personas del mismo sexo, mientras que el Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda dijo que lo que más afecta a la salud mental de la comunidad no heterosexual, es la inequidad legislativa, la marginación, y la discriminación interpersonal.

    La mayoría de las organizaciones religiosas y grupos afines no comparten esa postura. El medio ACI Prensa, publica un artículo de un psicólogo y psicoanalista católico holandés llamado Gerard J. M. Van Den Aardweg egresado de la Universidad de Amsterdam, quien afirma que la homosexualidad es consecuencia de la falta de madurez, y quieren aparentar jovialidad y alegría mientras que no son felices interiormente. De la misma forma, el presbítero Ernesto María Caro considera que es una enfermedad.

    La misma discrepancia se encuentra con las terapias que afirman curar la homosexualidad, los grupos religiosos suelen afirmar que son útiles, mientras que desde el laicismo y una buena parte de la comunidad científica se afirma que causan daños psicológicos y no hay pruebas de curas reales, en tanto estas terapias no suelen hacer seguimientos de sus pacientes a largo plazo.

    Matrimonio igualitario y adopción

    Varios estudios han tratado de exponer las ventajas y las desventajas que el matrimonio igualitario puede tener para la sociedad y para quienes lo conforman. Primero tenemos que hablar de las ventajas que según estudios el matrimonio aporta sin importar si es heterosexual u homosexual. Por ejemplo, ellos suelen ser más felices y su expectativa de vida es más alta que quienes viven en soltería.  Otra ventaja que se menciona, es que aunque los homosexuales tienen más posibilidades de llevar un estilo de vida un tanto más riesgoso que los heterosexuales  (Joe Messerli), dentro del matrimonio, están comprometidos a construir una vida juntos y suelen adoptar una forma de vida más responsable (Austin Cline).

    Por otro lado, otros claman que de esta forma se debilita la definición de lo que es el matrimonio. Se pervierte la definición, aseguran muchos expertos religiosos, porque el matrimonio tiene la finalidad de la procreación, y por lo tanto es antinatura.

    Con el matrimonio igualitario, más niños tendrían la posibilidad de tener una familia bajo la cual desarrollarse. Sin embargo, algunos estudios han mostrado resultados distintos cuando hablamos del desarrollo del niño dentro de una pareja homoparental. Algunos aseguran que no es el escenario óptimo para el desarrollo del niño, mientras que otros estudios muestran que los niños pueden desarrollarse de la misma forma que dentro de un matrimonio heteroparental.

    Muchos suelen defender su postura con «historias de vida» individuales, como aquella persona que la pasó mal dentro de una familia homosexual, o aquel que recibió mucho amor por sus padres del mismo género, pero las experiencias individuales no pueden tener validez científica para determinar si el matrimonio es bueno o no. Una joven puede narrar una vida de promiscuidad con una familia homosexual, pero de igual forma eso puede suceder dentro de una familia heterosexual. Tampoco un caso de un joven que creció sanamente dentro de una familia del mismo sexo implica que todos los casos sean iguales. Por eso tenemos que remitirnos a los estudios para sacar mejores conclusiones.

    Por ejemplo, según el New Family Structures Study del sociólogo Mark Regnerus de la Universidad de Austin, sí hay diferencias entre los hijos que crecieron en hogares heterosexuales a quienes lo hicieron en hogares de parejas del mismo sexo. Este estudio arrojó que los hijos de parejas del mismo sexo tienen mayores posibilidades de deserción escolar, de sufrir depresión y de ser arrestados, así también considera que la posibilidad de que el hijo sea homosexual es mayor. Esas afirmaciones son compartidas por B.A. Robinson, autora de Religious Tolerance, quien agrega además que tienen mayores posibilidades de ser discriminado,  ser víctimas de bullying y tener confusión por los roles de género. Estos autores también afirman que los homosexuales tienen mayor riesgo de contraer SIDA y tener una menor esperanza de vida que los heterosexuales.

    Por otro lado. un estudio de Justin A. Lavner, Jill Waterman y Letitia Anne Peplau del departamento de psicología de la UCLA muestra lo contrario. Afirma que las parejas del mismo sexo pueden ser muy buenos padres adoptivos. Los investigadores siguieron la vida de 82 niños adoptados por varios años, 22 de ellos por parejas del mismo sexo. El estudio concluyó que los niños adoptados por parejas del mismo sexo se beneficiaron de la misma forma que aquellos de parejas heterosexuales. En ambos casos, el IQ de los adoptados que se encontraban en situación de riesgo aumentó en 10 puntos y mantuvieron niveles estables de conducta, por lo cual concluyeron que no había evidencia científica en contra de las parejas del mismo sexo. Así también, un estudio de la Universidad de Virginia en conjunto con la universidad George Washington determinó que tanto los padres heterosexuales como los del mismo sexo están igualmente capacitados para educar a sus hijos en adopción y que no hay razón científica alguna para que no se les permita adoptar, así también llegaron a la conclusión de que los hijos de parejas del mismo sexo adquirían los mismos roles de género que sus pares de padres heterosexuales, lo cual demostraría que los padres homoparentales no influirían en la orientación sexual del niño.

    Otro argumento que suele esgrimirse, es que las parejas del mismo sexo son más inestables y tienen más altos índices de divorcio. Según el diario Actuall, en España así ocurre, la tasa de divorcios es más alta entre homosexuales que heterosexuales. No ocurre lo mismo en la Ciudad de México, donde después de 6 años, solo el 1% de las parejas del mismo sexo se divorció, cifra menor al de las parejas de heterosexuales.

    ¿Y las conclusiones? Las dejo a criterio del lector. Seguramente habrá más estudios y opiniones para contrastarlas, y si las tienes, te invito a participar al debate.

  • La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    Este fin de semana se llevaron a cabo dos grandes manifestaciones en nuestro país. El sábado se llevó a cabo la manifestación del Frente Nacional por la Familia, y el domingo la marcha por la igualdad. Las dos marchas contrapuestas, antípodas una de la otra, y que coexistieron el fin de semana por eso mismo, por su rivalidad.

    La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    Los manifestantes ejercieron su derecho y salieron a las calles, no sin olvidar repartir algunas descalificaciones entre ambos bandos. La primera manifestación fue más grande que la segunda, debido entre otras cosas, a las sólidas estructuras y capacidad de organización que mantienen las jerarquías eclesiásticas y grupos afines, y a una sociedad mexicana mayoritariamente conservadora.

    Más allá de la pugna por derechos que claman cada una de los dos partes, por ej, derecho a educar a mis hijos, o el derecho a que las personas con distintas preferencias sexuales puedan casarse o adoptarse, hay un trasfondo que consiste en una batalla ideológica y dos diferentes visiones sobre el orden social. Al final, esta es una de tantas batallas entre Iglesia y Estado, o bien, entre conservadurismo y liberalismo. Posiblemente varios de los propios manifestantes (posiblemente la mayoría) no entiendan esto y hayan salido simplemente a pelear por conceptos como «por mis niños» o «mi derecho a casarme», pero es indispensable hablar aquí de lo que hay en juego.

    La postura de los grupos conservadores es más fácil de explicar porque lo que se busca es conservar el estado de las cosas (incluso dar algunos pasos atrás en lo que ya se ha legislado), es decir, una familia nuclear tal y como la conocemos, mamá, papá e hijos. Asume que las diferencias de sexo no solo son anatómicas, sino que la personalidad está determinada por el sexo. Es decir, el hombre tiene rasgos psicológicos particulares, así también la mujer, y entonces se entiende que hay una diferencia en los roles dada por la naturaleza. El FNF defiende al matrimonio como un instituto que tiene como fin la procreación, y en ese sentido consideran el matrimonio y la familia naturales. El hombre tiene un pene, la mujer una vagina, y lo que esté fuera de esa lógica rompe con el concepto de matrimonio porque es antinatural, y aquello que es antinatural no se puede sostener porque va en contra de la biología.

    De esta forma, consideran que un cambio al orden de las cosas, (lo cual implicaría un rompimiento con la ley natural) puede generar una fractura en el tejido social. Esta postura la defienden la Iglesia Católica, al menos sus cúpulas y la gran mayoría de sus miembros, y algunas otras religiones, aunque también personas no religiosas pueden abrazarla completamente o hasta cierta medida.

    Frente Nacional por la Familia.
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    La postura laicista o de los grupos liberales por su parte propone un modelo diferente llamado perspectiva de género (o de forma peyorativa, ideología de género), que busca en teoría crear un cambio con respecto a como se interpreta el género y en los signos para que el sexo, género, o preferencia sexual no sea motivo alguno de discriminación, porque asumen de esta forma las mujeres y minorías (con distinta preferencia sexual) no se encontrarán en desventaja ni serán discriminados. Ellos, inspirados en Simone de Beauvoir, asumen que la diferencia del sexo no va más allá de la anatomía y que el género es una construcción o constructo social. Es decir, el hombre se comporta como hombre o a la mujer como mujer, no por su naturaleza, sino porque así lo ha aprendido y ese constructo se ha transmitido a través de la historia. Entonces afirman que la discriminación entre géneros es derivado de esos constructos, que hay que «nivelar» a los dos géneros, y que el género no está dado, sino que el individuo puede elegirlo.

    Es decir, mientras el sexo es inmutable, se es macho, hembra o intersexual (quienes por causas naturales presentan una discrepancia entre su sexo cromosómico, genitales y gónadas), la identidad de género tiene más bien que ver con la forma en que perciben y viven su género, sin que este tenga que corresponder al sexo con el que nació, así como la orientación sexual y la expresión de género, que es como cada persona expresa su género.

    Su postura es redefinir el concepto familia por familias para dar cabida a aquellos que tienen una preferencia sexual diferente como homosexuales o lesbianas, así como para legitimar otros modelos de familia como los que están compuestos por una madre y un padre. También proponen un lenguaje incluyente con el fin de evitar discriminación, por ejemplo «los y las ciudadanos» o «lxs ciudadanxs».

    Perspectiva de género, familia natural

    Esta postura es defendida por varios liberales y por un sector de la comunidad científica, promovida por el Estado en varios países, sobre todo los europeos, y algunas organizaciones internacionales. Algunos miembros de la Iglesia Católica, sobre todos aquellos ubicados a la izquierda del espectro político, pueden llegar a adoptar hasta cierta medida esta perspectiva.

    En realidad ésta no es una batalla nueva y estos dos conceptos tienen una evolución histórica. Por ejemplo, el derecho a la mujer a trabajar o involucrarse en actividades propias del hombre (involucrarse en la política) tiene su razón en movimientos que antecedieron a la perspectiva de genero en tanto las mujeres aprendieron a tomar roles que antes eran propios del hombre.

    Cuando quienes se oponen a esta propuesta se refieren a «el derecho a educar a mis hijos», tiene más que ver con el hecho de que con las reformas propuestas, se promoverá la educación desde la perspectiva de género, que representa un cambio (al menos en escuelas públicas) con respecto al modelo que actualmente se imparte, con el que están más familiarizados, y el que aprendieron los propios padres. Es decir, a los niños se les enseñaría que no solamente hay un tipo de familia, sino varios, desde la familia entre mamá y papá, de dos padres o madres, un padre o una madre, padres con hijos adoptados, hijos viviendo con familiares, etcétera.

    Esta es la batalla ideológica que se vive en el mundo actual y la cual tiene tiempo de haberse desatado, es una de tantas batallas entre Iglesia y Estado. De hecho puede considerarse una evolución de otras batallas que hemos visto en el pasado. Naturalmente no todas las personas que hayan defendido una causa abrazan todo el concepto y muchos lo aceptan solamente de forma parcial. Por ejemplo, hay quienes están a favor del matrimonio igualitario e incluso de la adopción, pero no están de acuerdo que el género sea derivado de un constructo y defienden que las definiciones de hombre y mujer sean definidos por el sexo.

    Posiblemente no esperemos en el futuro la sustitución de un concepto por el otro, tal vez puede ser que el resultado generado sea uno más intermedio, o que debido a la evidencia empírica que se genere, se de marcha atrás en algunas de las características de la perspectiva de género promovidas. Detrás de la defensa de la familia o la extensión de derechos minoritarios se libra esta batalla, que no sólo tiene que ver con conceptos de familia o derechos, sino también con poder y de capacidad de influencia de ambos actores.

    Las conclusiones se las dejo a criterio del lector.

  • En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    He decidido en esta ocasión no defender mi postura, me ha parecido más urgente evidenciar la radicalización y el odio al cual hemos llegado producto de la discusión sobre el matrimonio igualitario:

    En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    Democracia es confrontación, eso me queda claro. Sería ingenuo esperar que todos estemos de acuerdo con todo. Las democracias existen para que quienes tengamos diferencias las podamos confrontar.

    Pero también un rasgo propio de una sociedad avanzada, debería ser que estas confrontaciones se lleven a cabo sin perder la civilidad, donde lo que se ponga en el campo de batalla sean los argumentos, para que las discusiones ayuden a construir y no destruyan. Cuando hablo de la marcha del Frente Nacional de la Familia y todo lo que le rodea (simpatizantes y opositores) llego a la conclusión de que esta confrontación no está a la altura. Descalificaciones abundan, desinformación también, y son los menos quienes discuten argumentos.

    En el artículo pasado hice una crítica al Frente Nacional de la Familia (FNF), crítica que siempre sostendré porque mis argumentos están basados en información que ellos mismos emitieron. Cuando apareció esta campaña, me llamó la atención el título de «No te metas con mis hijos», ya no llamaban al amor como hasta hace poco afirmaban, esto se convertía en un combate. Sus opositores respondieron en consecuencia, y el discurso se terminó polarizando más que nunca. El FNF repartió volantes con información falsa como «tus hijos podrán tener sexo con los adultos y no lo vas a poder impedir». Así también, opositores crearon algunos volantes apócrifos para deslegitimar más a este movimiento. Los argumentos quedaron en un segundo plano y las descalificaciones entre ambos bandos afloraron, los mochos del Ku Klux Klan contra los manipulados por el Lobby Gay. Los argumentos desaparecieron del campo de batalla, con excepción de la superficial e inocua batalla de entre «mis derechos» vs «familia natural», todo lo demás se redujo a ataques personales, y en el menos peor de los casos, a teorías de la conspiración.

    Por azares del destino,  he tenido oportunidad de convivir tanto con personas conservadoras como progresistas liberales. Posiblemente, gracias a eso, puedo darme cuenta de las terribles generalizaciones que ambos bandos hacen. Yo en lo particular creo que estas posturas tienen que ver muy poco con la integridad de las personas que las defienden y sí un mucho con la educación y experiencia de vida que han tenido. Yo me eduqué en escuelas conservadoras (aunque no me haya quedado mucho de ellas), muchos de mis amigos en cambio son liberales, pero también tengo amigos conservadores. Y si ambos son mis amigos es porque los considero buenas personas.

    Ni todas las personas conservadoras son iguales, ni los liberales lo son. La postura es producto de un proceso muy complejo que incluye la educación recibida, el entorno en que se desenvuelven, la historia de vida, e incluso el temperamento que está determinado en cierta medida por nuestros genes. No creo que ni que quienes apoyan a la comunidad LGBT ni los defensores de la familia tradicional tengan la intención de «chingar al otro», ni tengan la intención de controlar o depravar a los demás. Posturas maniqueas donde cada bando se coloca un velo de superioridad moral abonan muy poco al debate. Lo que hay son modelos, modelos que funcionan y modelos que no tanto, modelos que pueden ser mejorados o no, lo que está o debería estar en discusión es eso.

    Papa Francisco Gays
    El Papa Francisco se reúne con una pareja de gays en Washington.

    Yo tengo amigos conservadores que son muy buenas personas y se preocupan mucho por el prójimo, por más increíble que parezca, algunos de ellos tienen amigos gays.  De igual forma tengo amigos gays muy rectos, que tienen valores, y que tienen relaciones sólidas con una pareja. Muchos de ellos están lejos de las etiquetas que a cada rato les quieren imprimir. Los estimo a los dos y no los juzgo, porque antes que cualquier diferencia está el amor a las personas. Por lo tanto, puedo decir que hacer un juicio sobre la integridad de aquellas personas es algo falaz.

    Peor aún es perder amigos por estas diferencias, persona que se eliminan del Facebook, se ridiculizan y se censuran.

    Entiendo que un debate así genere mucha pasión, por un lado, un colectivo que ha sido históricamente marginado clama por la expansión de sus derechos.  Por el otro, un sector teme que un cambio en la estructura pueda traer consecuencias negativas. Entiendo que existen grupos de presión que influyen en ambas posturas y que en ocasiones hacen política con ellas, aunque no creo que esto suceda al nivel conspirativo que algunos le quieren otorgar. Que eso suceda es algo normal, por el tamaño de aquello que se está discutiendo, y por el tamaño de aquello que hay en juego.

    Cuando invito a la cordura, no estoy pidiendo que abandones tu postura. Por el contrario, estás en tu derecho a defenderla, pero hazlo desde los argumentos, debate, ten discusiones acaloradas, grita, impulsa lo que crees, promuévelo, pon en tela de juicio los argumentos de quienes no piensan como tú, destruye esos argumentos si quieres sin piedad. Pero te invito a que respetes la integridad de la persona con la que estás discutiendo.

    Te invito a ponerte en los zapatos del otro, no para dejarte convencer fácilmente, sino para que entiendas sus razones, y te des cuenta que ese enemigo no tiene la intención de atacarte ni hacerte daño. Así entenderás que son los argumentos los que deben de entrar en conflicto y no a las personas.

    Te invito el día de hoy, a dejar de un lado el odio y llamar al respeto. Si la gente quiere marchar en el Frente Nacional por la Familia, que le des el derecho de hacerlo. Si la gente quiere por su parte, ir a la marcha por la igualdad el día de mañana, que también se lo des. Si no concuerdas con su postura, puedes discutir con él, puedes invitarlo a un café para hablar de sus diferencias.

    Podemos tener diferencias, es completamente natural y hasta deseable para la sociedad. Pero no dejemos que dichas diferencias nos agravien ni nos destruyan, menos que rompan lazos familiares y afectivos.

    Debemos estar a la altura de nosotros mismos.

  • ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Para efectos de este artículo, no tomaré postura alguna con respecto al matrimonio igualitario, de la misma forma he decidido no poner en tela de juicio las razones por las cuales cuales se apoya o no se hace. He decidido hacerlo así porque mi crítica no tiene que ver con una postura alguna, sino con las formas utilizadas para defenderla.

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Cuando se trata de discutir temas sobre el matrimonio igualitario, el conflicto y la confrontación aparecen en el escenario. Lo entiendo, es normal. Unos aspiran a expandir sus derechos, otros buscan mantener el estado de las cosas porque creen que un cambio podría alterar el orden y la armonía bajo la que se vive. Mi intención no es hacer algún juicio moral de ambas partes. La postura personal es producto de experiencias de vida, de la educación recibida, y hasta en algún punto, la genética que influye en el temperamento, y por tanto, el derecho de cada persona a tener una postura se debe de respetar, en tanto no represente una agresión hacia otras personas. Entendiendo que vivimos en una sociedad democrática, tanto el Frente Nacional por la Familia como el colectivo LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse.

    Esta confrontación entre ambas partes se debe de dar dentro de un ambiente de respeto, donde sean los argumentos, las ideas y posturas las que se coloquen en el campo de batalla, y no a la integridad de las personas. Es comprensible y hasta deseable que cada uno tome una postura y la defienda, pero el debate sobre el matrimonio igualitario debe centrarse en su conveniencia y no en las descalificaciones e insultos que a veces se reparten defensores de ambas posturas como a veces se palpa en las redes sociales, muchos a partir de generalizaciones e información apócrifa.

    Por tanto, no pretendo criticar al Frente Nacional por la Familia por su postura, al menos este artículo no tiene esa intención. Si ellos quieren estar en contra del matrimonio igualitario, están en su derecho de estarlo y manifestarlo. Lo que no se vale, es defender su postura mediante un mensaje que raya en el odio y la desinformación.

    Entiendo que muchos padres de familia, sacerdotes, y demás personas, tengan mucho escepticismo con el cambio que se propone en las leyes. Algunos están en contra de que a sus niños se les enseñe que además del matrimonio heteroparental, acepten el monoparental y el homoparental. El problema viene cuando el engaño y la desinformación se vuelven parte de la manifestación, lo cual termina asustando, escandalizando y dividiendo a muchas personas.

    No te metas con mis hijos

    No faltan pruebas para mostrar que esta organización ha manipulado y tergiversado información para escandalizar a la sociedad. Entiendo muy bien que una madre de familia que ama sus hijos se asuste cuando escuche que a partir de ahora su hija va a poder tener relaciones sexuales con adultos o que su hijo será obligado a vestirse como persona del otro sexo, si yo fuera padre de familia me escandalizaría y pegaría un grito en el cielo. La realidad es que eso no forma parte de la propuesta enviada por el Ejecutivo.

    En algunos casos, el problema tiene que ver con la forma en que interpretan la información. Por ejemplo, el libro que se entregará a los maestros, dice que se debe aceptar que la autoestimulación sexual es parte de la etapa del crecimiento del individuo. En la página oficial de notemetasconmishijos.mx (campaña adherida a este movimiento) lo presentan como «promover el autoerotismo». En realidad son dos argumentos distintos. Entender y promover no son lo mismo. Pongo un ejemplo práctico. La maestra que nos daba clases de orientación personal cuando estaba en preparatoria, nos decía que la autoestimulación no era mala mientras no se practicara en exceso (entender algo que sucede entre los jóvenes), que no es lo mismo a que ella nos invitara a autoestimularnos o nos enseñara técnicas, o peor aún, que nos invitara a ver pornografía y volvernos adictos al sexo (promover una conducta).

    Luego también, esgrimen argumentos más propios de una teoría de la conspiración que de aquellos bien fundamentados. Por ejemplo, esta organización afirmó que la «ideología de género» impulsada por las grandes corporaciones mundiales, la ONU, el Banco Mundial y demás organizaciones mundiales, tiene el propósito de despoblar a los países del tercer mundo para quedarse con sus recursos naturales. Fuente: aquí, aquí, aquí y aquí.

    Este argumento, muy similar a los utilizados por los regímenes de extrema izquierda como Venezuela, no tiene sentido en tanto la gran mayoría de los países que han adoptado el matrimonio igualitario u homoparental, son países desarrollados que no tienen una gran cantidad de recursos naturales. Incluso una fuente de corte conservador contradice esta teoría al señalar que el porcentaje de homosexuales que contraen matrimonio es menor al de los heterosexuales, y que el porcentaje de homosexuales en España, país que legisló el matrimonio igualitario desde hace poco más de una década, apenas llega al 3%.

    Voy más allá, en los volantes que se entregan para invitar a la gente en la marcha se dice que el gobierno permitirá que los niños tengan relaciones sexuales con los adultos. De la misma forma se dice que los niños tendrán que vestirse como niñas y las niñas como niños en la escuela. Estos argumentos son falsos, y no vienen incluidos en la propuesta.

    Ley Peña Nieto

    Tan sólo he mencionado algunos ejemplos, pero existen más donde se muestra o presume información que no es correcta y que basta acudir a la fuente original para percatarse de que así es.

    Insisto en que se puede estar o no de acuerdo con alguna de las dos partes, tanto el Frente Nacional por la Familia como la comunidad LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse. Un estado democrático les debe garantizar su derecho a la libertad de expresión. Lo que no es ético es desinformar a la gente tergiversando lo que se propone o alertando sobre asuntos que ni siquiera son parte de la propuesta o tiene que ver con ella.

    Este fin de semana muchas personas saldrán a manifestarse, pero varias de ellas lo harán por temor a que sus hijos tengan sexo con un adulto o sean vestidos como niños a la fuerza, cosa que no sucederá ni está planteado. No los juzgo, sé que muchas personas marcharán preocupados por sus hijos, tampoco juzgo a aquellas personas que piensan mantener el modelo de familia tal y como lo conocen. El juicio va sobre esta organización, que más que defender a la familia, corre el riesgo de deslegitimar la causa que ellos mismos defienden o dicen defender, de la misma forma en que promueven el odio y resentimiento contra un grupo minoritario (la comunidad homosexual) señalándolos tácitamente como si fueran responsables de una perdición y hasta del sombrío futuro de sus hijos.

    Este tipo de actitudes, más que ayudar a construir una sociedad próspera, terminan dividiendo y generando resentimiento. Espero que quienes apoyan este movimiento, se den cuenta de que parte de la información que están recibiendo es falsa y tergiversada, y exijan rectificar.

  • Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    «Ha habido malas interpretaciones o afirmaciones que lamentablemente han lastimado o afectado a los mexicanos por la percepción de su candidatura, de la cual soy respetuoso, que el pueblo de México se había sentido agraviado por comentarios que se habían formulado, pero que yo estaba seguro que su interés genuino es por construir una relación que nos lleve a darle a nuestras sociedades, condiciones de mayor bienestar» Enrique Peña Nieto.

    Lo que vivimos hoy fue una humillación de proporciones históricas.

    Lo que vivimos hoy seguramente será algo que recordemos en muchos años con mucha pena, no sólo eso.

    Lo que vivimos hoy podría beneficiar a la candidatura de Donald Trump. El magnate se ha salido con la suya, y lo peor es que tampoco era como que pudiéramos esperar otra cosa. Muchos teníamos razones para ser pesimistas y no esperar una disculpa de Trump ni una postura enérgica de Peña Nieto. Trump hizo campaña a costa de nuestro presidente.

    Ahí, estaban frente a la prensa, los dos hombres más odiados en México.

    Peña Nieto empezó a hablar, el discurso no fue malo. Por el contrario, estuvo bien preparado e incluso afirmaba que defendería a los mexicanos que viven en Estados Unidos. Tal vez ese fue el único acierto en esta tarde triste.

    Pero las formas cuentan. Peña se veía tímido, alienado, se veía pequeño, no inspiraba respeto. Aún así yo agradecía que pronunciara esas palabras, en algún momento esperé de forma ingenua un «as bajo la manga». Peña enfatizaba los beneficios mutuos de la relación entre México y Estados Unidos. Pero esa debilidad de carácter, porque en la política no puedes ser débil, dejó a Trump un Peña Nieto fácil de rematar.

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Lo que me preocupaba no era tanto lo que Peña Nieto había pronunciado, sino la respuesta de Trump. Ahí, en su casa, Donald Trump humilló a Peña.

    Trump empezó a adular a los mexicanos y al presidente Peña Nieto, pero pronto comenzó a transitar a su discurso de forma «políticamente correcta» debido al escenario que se encontraba, Donald Trump insistió en la necesidad de construir el muro.

    Trump se apropió del discurso y mostró que quien tenía la batuta es él mientras Peña reaccionaba reactivamente, Trump dominó el encuentro de visitante en Los Pinos. Y no hablamos de un estadista entrenado en oratoria, sino un demagogo altamente sobrevalorado como empresario. Mientras Peña se mostraba timorato y acartonado, Trump se mostraba seguro y parecía estar en casa. Trump ni siquiera hizo algo sobresaliente para dejar a Peña Nieto humillado.

    Cuando Peña Nieto tuvo la oportunidad enfrente de él. cuando le pudo decir frente al público que no pagaremos el infame muro, prefirió asegurar que las palabras de Trump que agraviaron a los mexicanos eran malinterpretaciones.

    Trump sacó lo que quería, una foto con el Presidente de México para fortalecer su imagen de estadista. Peña no sacó nada, perdió, y tendremos que esperar a las siguientes encuestas para ver si su porcentaje de aprobación sigue siendo de dos dígitos.

    Humillación histórica

    En lo personal, como ciudadano mexicano, me siento humillado. Tal y como cuando Estados Unidos invadió México y colocó su bandera en el Palacio Presidencial, Trump se metió hasta la cocina sin ser exigido y sin ofrecer disculpa alguna por agraviar a nuestro país. Pero Trump no peleó para llegar ahí, Peña lo invitó, Peña le dio la gran oportunidad, Trump la aprovechó y se fue con los dividendos. Para fortuna de Peña, es difícil que Trump gane las elecciones en noviembre próximo, la vergüenza sería mayor si este bochorno le ayudara a Trump a catapultarse hacia la Casa Blanca.

    No cabe diplomacia que pase por encima de la dignidad de una nación. Un acto de diplomacia que atenta contra la integridad de un país no puede llamarse diplomacia. No cabe recibir con los brazos abiertos a quien se ha encargado de denigrar a tu país para obtener un beneficio electoral, ¿en qué mente cabe? ¿Qué es lo que quiso hacer Peña Nieto?

    Tuvo que llegar la estrategia de control de daños después de evaluar el negativo impacto que tuvo esta reunión. Peña Nieto declaró en un tweet que le dijo en privado a Donald Trump que no pagaría por el muro. Una declaración que nos es un insulto a los mexicanos, se ha convertido también, abordado de manera inteligente, en una estrategia de la campaña e Hillary para mostrar a Trump como débil y mentiroso.

    Peña Nieto, uno de los peores presidentes de la historia de México, ha perdido todo el respeto tanto de los mexicanos como de la comunidad internacional. En México se ha convertido en un bufón, todos se burlan de él, su nombre se ha convertido en un insulto, las estrategias de comunicación de Alejandra Lagunes para reposicionarlo y limpiar su imagen no han funcionado, no porque el trabajo de la comunicadora sea malo, sino porque el producto que trata de vender es pésimo.

    De nuevo, Peña no nos representó, no tuvo la hechura para defender con ahínco a la nación que gobierna. El juicio histórico será muy duro con él, y el legado que dejará al país será lamentable.

    Y los ánimos de los mexicanos siguen por los suelos. ¿Cómo no lo van a estar?

    Actualización:

    Trump regresó a Arizona a confirmar cómo es que había utilizado a Peña Nieto para sus propósitos, reafirmó su intención de construir el muro y hacer que los mexicanos lo paguen. Se redondeó la humillación que sufrimos como país.

    Nunca había visto tanta indignación en mi feed de Twitter. No sólo usuarios comunes, también comentócratas, plumas, políticos, ex-presidentes. Hoy México perdió un pedazo de dignidad. Si a Peña Nieto le queda un poco de dignidad, debería de presentar su renuncia, aunque la ley diga que debe haber un causal grave para que esto suceda (una enfermedad). Ayer Peña Nieto traicionó a México y dejó que el peor enemigo declarado se metiera a nuestra casa a escupirnos en la cara.

  • Guelcom Jom Donald Trump

    Guelcom Jom Donald Trump

    Moctezuma invitó a almorzar a Hernán Cortés y le fue súper bien. Eso le dijeron sus asesores a Peña Nieto. Y allá vamos. – Antonio Ortuño

    Hay cosas que mi mente no puede entender, una de esas es que Peña Nieto haya invitado a Donald Trump a Los Pinos. Sí, el Donald Trump que aseguraba que nosotros exportábamos violadores y criminales, el Donald Trump que está dispuesto a construir un muro, hecho que se ha convertido en uno de los pilares de sus propuestas de campaña.

    Guelcom Jom Donald Trump

    No lo puedo entender, porque no sé cómo México podría salir beneficiado, ni siquiera la figura de Peña Nieto. No hay forma.

    No sólo los comentócratas e intelectuales de este país están anonadados, también lo están los americanos. No entienden cómo es que esto se pudo dar.

    Primero, se antoja imposible que Donald Trump pida perdón por todas sus declaraciones. Si lo hace será como parte de un viraje de su estrategia de campaña. Posiblemente esa movida no sea una jugada inteligente para Trump, podrá ganar la simpatía de algunos latinoamericanos, pero seguramente perderá la de muchos simpatizantes a quienes los convenció de que México era la raíz de todos sus males.

    Segundo, de igual forma se me antoja difícil que Peña Nieto exija de forma vehemente unas disculpas a Donald Trump. Y si lo hace, tendría que despojarse de la oratoria parsimoniosa que lo hace ver tan falso y acartonado. Peña Nieto tendría no sólo que pronunciar aquellas palabras, tendría que hacerlo con firmeza, con rudeza, con güevos, esos que nunca ha mostrado, ni siquiera para dar el Grito de Independencia.

    Incluso si esto sucede, el cual sería por un decir el mejor escenario en una invitación que no tiene sentido alguno, la opinión pública podría considerar que Peña Nieto fue utilizado por Donald Trump para revirar su estrategia de campaña. Esa percepción se puede incrementar si Peña Nieto exige disculpas de una forma más protocolaria (como acostumbra a hacer).

    Algunos insisten que no entendemos de diplomacia. Pero de ninguna forma es un acto diplomático invitar a quien agredió a tu país para tratarlo de convencer de que los mexicanos no somos así. Con un tirano no se puede negociar, Donald Trump es una pared tan sólida como el muro que quiere construir.

    Este tweet dejará bien en claro el contexto a los que esperan una «estrategia diplomática audaz por parte de Enrique Peña Nieto:

    Lo pongo de esta manera. En Reino Unido, país que nunca ha sido denigrado por el magnate, se plantearon no recibir a Donald Trump por lo que representa. Lo mismo sucedió con algunos republicanos (sí, de su mismo partido). Y Peña Nieto, por el contrario, lo invita a desayunar. Si alguna habilidad tenía su partido era el de la diplomacia, lo que vamos a presenciar no tiene precedentes, así que ve preparando las cervezas y las palomitas.

    Y de la misma forma tenemos que hablar de las repercusiones que esta visita puede tener con Hillary Clinton, quien tiene más posibilidades de ganara las elecciones. Si bien, Peña invitó a los dos candidatos (no sin antes perjurar que no se metería en las elecciones de nuestro vecino del norte) por separado. Hillary no ha respondido, Trump sí lo hizo e irá antes. Trump buscará beneficiarse electoralmente de la visita.

    Se trata de dignidad, se trata de respetar a nuestro país. No volvamos a caer en el error que siempre hemos cometido y cuya historia nos he dejado lecciones bien claras.

    Nosotros no le debemos una explicación a nadie, menos a Donald Trump. Lo que sí merecemos son unas efusivas disculpas acompañadas de acciones para reparar el daño que ya hizo a nuestro país.

    Con un tirano no se puede negociar.

  • La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    El día de ayer, un tuitero me «reprendió» por apoyar lo que él considera mediocridad. Me decía que aplaudir a una gimnasta que no ganó nada era mediocre y que estaba apelando a la lástima (porque algunos, él entre ellos, la criticaban por «ser gorda»). Su sticky post (o sea, el tweet que está fijado en su timeline) era una burla grosera a la gimnasta donde la comparaba con la mascota de Bodega Aurrerá.

    Después, otro grupo (supongo amigos suyos) se me vino encima por la misma razón. Varios de ellos con nombres como «Mariguano Phelps», y demás, cuyos timelines estaban llenos de basura e insultos a atletas y demás personas. No era indignación y descontento, era un modo de vida, ellos disfrutan humillar a los demás.

    Con base en esto, quise escribir este artículo para diferenciar lo que es la crítica de la criticonería. Hay críticos y criticones, los primeros son muy útiles a la sociedad, los segundos son un lastre. Los términos son parecidos, pero los actos tienen un fin diferente, en tanto son resultado de motivaciones diferentes, e incluso opuestas.

    ¿Qué es la crítica?

    Primero debemos entender que la crítica es necesaria dentro de una sociedad para que ésta funcione y se perfeccione. La crítica, señalar aquello que está mal, es una condición necesaria para mejorar procesos, realidades, estructuras o instituciones. La crítica puede estar movida por la indignación. Puede ser desde un tweet, hasta un ensayo, o un documento académico. En tanto el hombre es un animal político, la crítica puede tener ciertas subjetividades, puede no ser acertada, e incluso puede estar mal informada (aunque el crítico siempre tratará de buscar información para fundamentar su crítica), pero es resultado de una genuina preocupación sobre el estado de las cosas.

    Para que exista un cambio dentro de una sociedad, la crítica es condición primera:

    crítica

    De un problema surge la crítica, ésta surge porque el problema produce una inconformidad. La crítica funge como diagnóstico del problema y reconoce su existencia. La propuesta surge de ese diagnóstico, al reconocerse el problema, entonces el paso a seguir es buscar un modelo de cambio. Cuando éste se tiene, entonces, se ejecuta un plan de acción para resolver el problema. Generalmente existe no sólo un diagnóstico, una sola propuesta o un plan de acción. Sino que, en cada tramo del proceso, se debe de llegar a una especie de consenso; o bien, ante las diferencias, diferentes sectores pueden proponer diferentes modelos.

    La crítica puede ser sobre cualquier cosa: el fracaso en las olimpiadas, las casas blancas de Peña Nieto, la crisis económica, el rezago educativo, los derechos de las minorías etc. También se puede llevar a cabo en cualquier lado, un tweet, en forma de meme de Facebook, una columna en un periódico, una tesis de maestría. Claro, dependiendo del contexto, unas críticas serán más eficaces que otras. Algunas serán instintivas e inmediatas, otras estarán muy planeadas y calculadas, pero todas son valiosas.

    Pongo como ejemplo la #Ley3de3. Muchas personas estaban indignadas ante el enriquecimiento de muchos políticos (problemas), varias organizaciones como el IMCO y Transparencia Mexicana propusieron un mecanismo de acción para obligar a los políticos a declarar sus bienes (propuestas) y lo ejecutaron presionándolos a hacerlo, buscando que esa dinámica se convirtiera en ley, haciendo lobbying en el congreso al presentar las firmas de cientos de miles de ciudadanos.

    ¿Qué es la criticonería?

    La criticonería es otra cosa totalmente distinta, y muchas veces se suele confundir con la crítica.

    Se confunde, porque en muchos casos los criticones creen estar haciendo crítica. La diferencia consiste en que la criticonería no surge de la necesidad de un mejoramiento de un problema, o al menos no está orientada a mejorar las cosas.

    Y las redes sociales, en especial Twitter, están llenas de criticones.

    La criticonería incluye calumnias, burlas «con mala leche» hacia otras personas, falta de tolerancia, insultos a quien tiene una opinión diferente.

    Los criticones tratan de disfrazar su injuria como si fuera una crítica. Un crítico puede ser severo y demoledor con el Presidente en tanto considera que el diagnóstico del problema lo amerita; un criticón puede burlarse de ciertos rasgos del Presidente porque disfruta hacerlo y ello le ocasiona placer.

    Criticonería

    En el caso de la criticonería, el problema puede ser o no real. Lo que menos importa es lo sustancial del problema en tanto sea una excusa para sentir placer a la hora de atacar. El problema puede ser incluso una diferencia ideológica o de opinión, lo importante es «acabar con el otro», su destinatario no es el problema sino el contrario por sí mismo.

    El criticón puede sentirse indignado, pero esa indignación es una excusa para sentir placer y no para resolver un problema. El crítico puede caricaturizar al causante del problema, puede ser sarcástico, pero lo hace como medio para hacer el diagnóstico y hacer énfasis en el problema, no para atacar personalmente a la otra persona como el fin único. El criticón participa en un juego de suma cero, donde espera que el otro pierda para que él gane.

    Muchos criticones sienten placer en su psique cuando ven, por ejemplo, a México fracasar, porque esa condición les da más razones para seguir criticando y disfrutando de ello. En las redes se muestran indignados, pero en realidad no lo están. Si el problema que toman como excusa se solucionara, les causaría frustración, porque una fuente de recursos para criticar estaría extinguida.

    Los criticones no construyen. De hecho, muchos permanecen en el anonimato mediante un avatar, porque de esa forma las posibilidades de enfrentar represalias por humillar al otro son mínimas. Los criticones muestran en Internet una faceta que no se atreven a mostrar en persona. En las redes suelen ser muy activos, suelen tomar bandos de forma convenenciera; pero allá afuera, muchos de ellos se caracterizan por su pusilanimidad, son personas inseguras, retraídas, o bien, son agresivas.

    Los criticones pululan por el mundo virtual de las redes, pueden burlarse de una gimnasta por un supuesto sobrepeso, pueden linchar en las redes a quienes no piensan como ellos y recurren a los ataques personales cuando el debate está perdido (si es que en algún momento les interesó debatir en realidad). Piensan que son parte de un gran campo de batalla…

    … pero son irrelevantes.

  • Guadalajara Guadalajara, la marca ciudad que nos partió en dos

    Guadalajara Guadalajara, la marca ciudad que nos partió en dos

    Guadalajara Guadalajara, la marca ciudad que nos partió en dos

    Hoy voy a hablar de algo que parece haber causado más polarización en Guadalajara, mi ciudad, que la que ha causado Donald Trump en Estados Unidos, o el #Brexit en Reino Unido. Voy a hablar de nuestra nueva «marca-ciudad» que ha dividido la opinión pública en las redes sociales. Lo único cierto es que esa imagen no te puede dejar indiferente.

    Para eso, primero debemos de entender qué es una marca. Una marca tiene como fin posicionar un producto, servicio, empresa, asociación, entre otros, en la mente de los consumidores. Gracias a la marca, nosotros le damos en nuestra mente «una forma» a eso que se quiere representar. No es lo mismo una serie de productos para jabón genéricos que un jabón Zest. Cuando vas a un centro comercial y ves un jabón Zest, no sólo se te viene a la mente que se trata de un jabón, sino que éste tiene ciertos atributos que lo diferencian de lo demás (producto tanto de la estrategia de branding como de tu experiencia anterior con el producto), lo que incide en tu decisión de compra.

    Algo así es lo que se quiere hacer con Guadalajara, darle su propia marca. Muchas ciudades o entidades del mundo como nuestro país, la Ciudad de México o el Estado de Jalisco, ya tienen una. Esa marca debe de tener un elemento de diferenciación, por lo cual deberíamos de preguntarnos ¿qué es lo que hace a Guadalajara diferente a las demás?

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    Algunos hablan de su comercio o su industria, pero no es la única ciudad que destaca por ello; podemos hablar de la FIL, pero no sé si sea prudente poner un libro como imagotipo cuando a pesar de la importancia del evento, la gente en nuestra ciudad no lee mucho. Con lo que un extranjero se siente identificado cuando viene a la ciudad es con el mariachi y el tequila.

    De ahí, la decisión atinada en mi punto de vista de elegir la «Guadalajara, Guadalajara» de Pepe Guizar por lo que representa. Cantada por Plácido Domingo, por Elvis Presley, interpretado por Paco de Lucía y otros músicos de renombre internacional, es una canción que nos da identidad.

    Muchas personas comentan que Guadalajara es más que mariachi y tequila, que es más grande que eso, que debemos de ver al futuro y no al pasado. Pero estamos olvidando cómo es que las tradiciones y raíces le dan identidad y cohesión a una comunidad. De hecho, si Guadalajara se volviera una ciudad desarrollada, producto de un hipotético boom económico o del desarrollo de la ciudad como un hub tecnológico, estos elementos le seguirían dando mucha identidad; el mariachi y el tequila seguirían siendo importantes. La tradición no tiene que estar peleada con lo moderno.

    París es más que su Torre Eiffel, y ésta es el imagotipo de su «marca-ciudad», Hong Kong no sólo son dragones sino desarrollo y libre mercado, y su imagotipo es un dragón.

    En un mundo actual donde muchas nuevas ciudades crecen de la nada y buscan desesperadamente ese algo que los identifique, nosotros renegamos de nuestra cultura como si fuera expresión de un país subdesarrollado, mientras que quienes visitan nuestra ciudad la admiran. Por el contrario, tener todas estas raíces y tradiciones nos da una ventaja sobre otras comunidades (que no lo sepamos aprovechar es otra cosa).

    Entiendo que cuando se trata de un nuevo logotipo o imagen la polémica nunca dejará de existir. Ya se trate del nuego logotipo de Londres 2012, el de Google, Microsoft o Instagram. Tampoco gustó al principio la nueva interfase que creó Jonathan Ive para el iOS y ahora todos parecen contentos con ella. El arte del diseño es algo demasiado subjetivo como para esperar un consenso. Que si se puede emular en 2 minutos con Photoshop, que si pagaron una millonada para algo que no gustó a muchos (el caso de los JJOO de Londres), que si no costó un centavo (el caso de Guadalajara), que si es demasiado moderno, que si es demasiado antiguo, que si los millennials no se identifican, que si la gente mayor tampoco.

    Cierto, yo veo el logotipo, lo observo detenidamente, y le veo algunos peros. Creo que puede mejorarse, creo que al trabajo de diseño, como se puede ver en la Fan Page, le hace falta algo de cohesión; y creo que no lograron muy bien simular los nombres de las tiendas típicas de la Guadalajara de ayer. Así también, se me hace criticable que usaran una fuente gratuita en lugar de crear una propia como parte del trabajo creativo. Pero en lo particular la idea me gusta y mucho, el concepto me llamó más la atención que esos otros detalles, me gustó ver como las palabras cantan esa canción tradicional. Creo que la noticia debería de ser que Guadalajara ya tiene su «marca-ciudad», los detalles de diseño a mi parecer pasan a segundo plano, porque son cosas que pueden pulirse. La idea es muy buena.

    Que hubiera sido mejor convocar un concurso entre agencias en vez de que trabajaran las que generalmente le trabajan al gobierno y al alcalde Enrique Alfaro, sí, estoy de acuerdo. También es cierto que aún con concurso de por medio, muchos hubiesen quedado insatisfechos con el resultado; siempre pasa, y más cuando nosotros los tapatíos somos lo suficientemente caprichosos para que los departamentos de mercadotecnia de las empresas prueben la aceptación de un producto en esta ciudad para luego lanzarlo en todo el país.

    Tampoco creo que se trate de una «agencia de pacotilla», máxime cuando estas mismas agencias convirtieron a un personaje con una personalidad antipática como lo es Enrique Alfaro en un candidato que se puede vender y que logra generar simpatías en ciertos sectores de la población (sin olvidar esa vergonzosa excepción cuando expusieron la lista nominal del INE al subirla de forma irresponsable a la nube).

    Otras personas hablaron de plagio, que se «habían robado» el logotipo de otra propuesta. Por ejemplo, venían a colación estos dos diseños:

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    La primera es la marca del Ars Santa Mónica, un centro cultural de Barcelona; la segunda es un festival. El estilo tiene parecido con la marca Guadalajara en que el tamaño de las letras va aumentando o disminuyendo de tamaño. Pero basta observar un poco para darse cuenta que la ejecución es diferente. Además tendríamos que preguntarnos si también los diseñadores del centro cultural «plagiaron» al festival, ¿o cómo?

    Subo también la imagen de este libro de Alvin Toffler:

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    Este libro lo compré hace 8 años, muy bueno por cierto. Usa el mismo efecto de «agrandamiento de las letras». Sin ser diseñador, puedo darme cuenta que este es un recurso que no es utilizado pocas veces en el diseño gráfico. De ninguna forma podría afirmar que la ciudad de Santa Mónica ni el festival de periodismo le plagiaron a este futurólogo.

    Luego viene un video que lanzaron para socializar la marca. Algunos encuentran similitudes con el trabajo que estas empresas (las mismas) hacían para Movimiento Ciudadano. Esto es obvio cuando los creativos que hicieron tanto este video como los trabajos para Enrique Alfaro son los mismos. Pero yo no percibo ni en el video, ni en el logo, intención alguna de asociar a MC o a Enrique Alfaro con la marca, ni alguna indirecta. E insisto, sí me hubiera gustado más un concurso entre agencias, pero aún así creo que la idea que se creó es muy buena. Si hubiera existido intención proselitista alguna, la oposición o el Gobernador Aristóteles del PRI se hubieran indignado por hacer «proselitismo disfrazado» (en menos de 2 años hay elecciones), pero no fue así. Ni siquiera El Respetable, un diario que no hace honor a su nombre y que funciona como estrategia de golpeteo para cierto partido político, se atrevió a decir que era propaganda a favor de alguien.

    De hecho, es una buena noticia dentro de un país acostumbrado a los gobiernos paternalistas y verticales que imprimen su marca en cualquier cosa que toquen para que recuerdes que les debes de estar agradecidos porque trabajan para ti.

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    Fan Page #GuadalajaraGuadalajara

    Como se puede ver en la foto, todos los alcaldes tanto de MC, como del PRI así como el Gobernador emanado del PRI estuvieron en el evento presentando la marca-ciudad. Vaya, ni siquiera se observa el consenso en un país donde éstos generalmente sólo sirven para servir a sus intereses, y cuando se trata de pensar en la ciudadanía, las discrepancias afloran.

    Retomando el video, al verlo me queda claro que con este logotipo no sólo se insiste en hablar de las raíces, sino hablar del presente, de lo que somos, y lo que queremos llegar a ser.

    El video es muy bueno porque lograron modernizar con guitarras de rock, baterías e intérpretes de Jalisco, una canción como es Guadalajara, Guadalajara, sin destruirla; porque vaya, es una canción muy difícil de no destruir. Lograron encontrar un gran balance entre lo tradicional y lo moderno.  Sí, me hubiera gustado que también estuvieran otros intérpretes (y claro que no estoy pensando en Maná), pero la elección en general no estuvo mala. A mí se me puso la piel chinita, a muchos conocidos también.

    El video, como creyeron algunos, no tuvo la intención de «presentarle Guadalajara a los extranjeros», sino de socializar la marca en la ciudad. Y creo que sí lo lograron. Guste o no guste, ya todos la conocen.

    Para finalizar, sí, comparto la opinión de que el trabajo final es mejorable, se pueden hacer algunas adecuaciones, pero el concepto me parece muy bueno y creativo. Espero que con el tiempo, esta «marca-ciudad» vaya evolucionando y su existencia no se limite a un simple diseño.

    Hay que celebrar que Guadalajara ya tiene una «marca-ciudad», una ciudad del tamaño e importancia que tiene la Perla Tapatía no se podía dar el lujo de no tenerla. Para mí esa es la gran noticia, sabiendo que la idea se puede perfeccionar. Me gustaría que ahora ante tanta indignación, agencias participaran en el mejoramiento de este concepto y que el gobierno les abriera las puertas. Para concluir, en mi particular punto de vista, a pesar de sus puntos flacos y que se pueden mejorar, me agrada el concepto creado.

    Y sí, creo que va a pasar el tiempo y el logotipo (con algunos ajustes posteriores al trabajo gráfico posiblemente) comenzará a gozar de mayor aceptación, como siempre ocurre en estas cuestiones. Al tiempo…