Categoría: temas polémicos

  • La dictadura del like

    La dictadura del like

    La dictadura del like

    La serie británica Black Mirror, famosa por su crítica a la forma en que la tecnología influye en nuestras vidas, tiene un episodio que me llamó la atención, el cual presenta un futuro distópico donde todo el mundo califica a las demás personas mediante su smartphone, tal y como calificamos un servicio o a un chofer de Uber. Todos pueden conocer tu calificación, y con ella, la gente puede saber si eres una persona agradable, o bien, una empresa puede decidir si te contrata para su nuevo puesto de trabajo.

    A pesar de que el planteamiento que hace el episodio tiene algunos detalles cuestionables -no creo que el rating pueda tener alguna utilidad para poder comprar una casa o rentar un coche, como lo muestra la serie-, logra su cometido: mostrar un mundo posible donde los individuos puedan hacer un juicio de las demás personas por medio de la opinión que los demás tienen de ellas.

    Entonces tenemos que hacernos la siguiente pregunta:

    ¿Hasta qué punto la tecnología y la ciencia pueden afectar a las estructuras sociales y a nuestras relaciones?

    Con el progreso de la humanidad, y sobre todo, con el método empírico, el individuo aprendió a medir fenómenos para sacar conclusiones a través de éstos. Por ejemplo, podemos hacer estudios cuantitativos para medir la opinión o preferencia que el individuo tiene sobre alguna cosa, para que con sus resultados podamos anticiparnos y hacer los necesarios ajustes para que dicha cosa logre su cometido en función tanto de quien oferta como de quien consume.

    Con el crecimiento de la tecnología digital y la irrupción del big data, este tipo de herramientas ha adquirido otra dimensión. Ya no sólo puede el individuo evaluar el servicio que recibe de tal forma que los usuarios puedan hacer un juicio a priori de aquel producto que van a consumir con base en la calificación y críticas que las otras personas hacen, sino que puede de alguna forma evaluarse, e incluso puede intentar hacer un juicio acerca de su valía como persona.

    Pero, ¿es posible, en estos momentos, que un individuo pueda hacer un juicio de sí mismo con base en los instrumentos cuantitativos que miden la interacción del individuo en redes sociales, como por ejemplo, los likes o el número de seguidores de Facebook?

    Mi respuesta sería que no del todo. Si bien los datos pueden tener algún valor en este sentido, es todavía muy difícil llegar a una conclusión objetiva e imparcial.

    Algo sí sabemos, estos instrumentos cuantitativos ya afectan la psique de las personas. Un like o un share generan una sensación de bienestar en el organismo de muchos de los usuarios de Facebook, mientras que la ausencia de, suele generar el efecto contrario. Esto se debe a la dopamina, sustancia, que por cierto, es altamente adictiva, la cual puede generar problemas de aislamiento en quienes usan en exceso las redes sociales. 

    Debido a esto, muchos usuarios pueden tentarse a hacer un juicio de ellos mismos con base en el número de seguidores que tienen en Facebook o el engagement (número de likes, comentarios o shares) que sus publicaciones tienen comparándose con los demás usuarios. Y lo hacen porque se ha incrustado la idea de que un mayor número significa una mayor popularidad: las empresas que tienen presencia en redes siempre quieren obtener un número mayor, un influencer (como un videoblogger o un líder de opinión) suele tener muchos seguidores y muchos likes. Entonces se asume que:

    A más seguidores o likes, mayor popularidad, y quien es más popular es más exitoso.

    Y de eso se sigue que quien no tiene muchos seguidores o tiene pocos likes en comparación con otras personas es menos popular y menos valioso. Y así mucha gente lo cree: muchos usuarios intentan incrementar su engagement por medio de fotos más atrevidas (véanse las selfies) o citas que piensan que a todos les va a gustar. 

    Pero como dije, no creo que el usuario pueda hacer un juicio objetivo sobre su persona de acuerdo a su popularidad en redes o al engagement de sus publicaciones, existen variables que un like no puede medir por sí solo. Es más, ni siquiera puede el individuo comparar la calidad de su vida con la de otros de acuerdo a lo que publican en redes. Existen muchos factores que sesgan ese análisis, enlisto algunos: 

    • Frecuencia de uso: Una persona que usa poco sus redes sociales suele tener menos followers que una persona similar a él y que es un usuarios constante. 
    • Representatividad de seguidores: Una persona que tiene 400 seguidores podrá tener mucha gente cercana dentro de ellos, mientras que otro puede presumir tener a 1,000 amigos de los cuales muy pocos son gente muy cercana a él. De la misma manera, un individuo podrá tener muchos amigos que prácticamente no interactúan en redes sociales mientras que otros tienen a todos sus amigos en Facebook. No está de más decir que de acuerdo al Número de Dunbar, una persona, debido a la neocorteza del cerebro, es incapaz de tener una relación cercana en la vida real con más de 150 personas. 
    • Sesgo cualitativo: Las redes contabilizan la cantidad de seguidores, pero no qué tan valiosos son ni qué tanto interactúa el individuo -tanto a nivel virtual como real- con ellos. Tampoco puede medir la motivación que hay detrás de un like. Si bien, redes como Facebook han agregado otros estados de ánimo con ese propósito -como «estoy enojado» o «estoy asombrado»-, dos personas pueden dar un like a una publicación por razones muy distintas y que tienen distinto valor.
    • Historia de vida ideal: Los usuarios suelen exaltar los acontecimientos positivos de sus vidas en las redes al tiempo que minimizan los negativos. Así, el usuario, al ver las publicaciones de los demás, puede pensar que tiene una vida más desgraciada que la de sus seguidores cuando no es así.
    • La ilusión de la mayoría: Los usuarios tienden a seguir a otros usuarios que tienen más seguidores que ellos, porque básicamente quien tiene más seguidores tiene mayores posibilidades de ser seguido. De esta forma, el usuario podría creer que es menos popular de lo que en realidad es.
    • Personalidad del usuario: La personalidad del individuo afecta la forma en que usa las redes, y por tanto, la respuesta que reciben sus publicaciones. Una persona introvertida que es selectivo a la hora de elegir amigos no tendrá la misma respuesta que aquel que se siente el alma de la fiesta.
    • Tópico de los contenidos: Por ejemplo, un post de política o de un tema especializado generará en Facebook menos engagement que una foto de cumpleaños o un acontecimiento importante mientras que, en Twitter, el fenómeno suele ser inverso.
    • Formato: Los formatos de las publicaciones condicionan el alcance. Por ejemplo, en Facebook las imágenes generan más engagement, mientras que los contenidos compartidos generan muy poco. 
    • Algoritmo: Facebook determina qué publicaciones tienen más relevancia de acuerdo a un algoritmo que está en constante cambio.

    Y sumado a esto, deberíamos de recalcar que la popularidad no siempre es condición necesaria para que alguien sea una persona exitosa, y menos se puede pensar que eso tenga relación alguna con la valía de la persona.

    Ahora habría que hacernos otra pregunta: ¿habrá un momento en el cual la inteligencia artificial evolucione tanto que por medio del comportamiento en las redes el individuo pueda saber cómo lo perciben los demás?

    La respuesta es que eso eventualmente ocurrirá, tomando como punto de partida la evolución que la inteligencia artificial ha tenido en los últimos años. 

    Imaginemos un futuro no muy lejano donde un individuo que tiene problemas de depresión por no sentirse aceptado va con el psicólogo, quien le pide su acceso a Facebook, para que por medio de una aplicación, pueda determinar por qué no es agraciado y por qué las demás personas no son muy receptivas a él.

    Imaginemos que, gracias a las redes sociales, el individuo pueda, con base en una análisis que hace una computadora tomando como base la información que comparte, conocer de forma objetiva y veraz cómo es que lo perciben los demás.

    Imaginemos que un tercero pueda pedir a Facebook o cualquier red social un examen psicométrico de un individuo, el cual deriva de su interacción en la red social, para ver si es apto para algún puesto de trabajo.

    El usuario con mayor razón se preocupará por tener más likes o que sus contenidos sean más atractivos, porque entonces ya sabrá la relación que tienen con su «cruda realidad» y sabrá que eso podrá afectarle a la hora de aspirar a un puesto de trabajo. Tal vez en ese momento, la sociedad sí podría parecerse un poco más al episodio de Black Mirror. 

    Porque una herramienta como Facebook que puede ser muy útil para estar en contacto con quienes queremos, cuando es mal usada, puede crear una sociedad narcisista donde la exacerbación del «yo» sea ya no sólo algo propio de un megalomaniaco, sino una necesidad para sobrevivir dentro de un mundo cada vez más individualista, más «cuantitativo», y menos «cualitativo». 

  • De las manifestaciones posmodernas sin sentido

    De las manifestaciones posmodernas sin sentido

    De las manifestaciones posmodernas sin sentido

    El primer comentario que se virtió con el anuncio del alza de gasolina y su posterior desabasto fue: «todos están distraídos con los XV de Rubí, bola de ignorantes, tenemos que ser ciudadanos responsables y debemos tomar acción».

    ¿Cuál fue la acción? Bueno, llenar el tanque y no cargar de gasolina los siguientes 3 días. Hice eso que llaman facepalm.

    Ya argumenté lo absurda de esta propuesta en mi artículo anterior: No reduce el consumo de gasolina, no va a afectar las arcas del gobierno, puede agravar el problema de abastecimiento afectando a más personas, y también, que simplemente todas las manifestaciones de «deja de consumir x o y» -en este caso ni eso es- no sirven para nada porque están muy mal focalizadas.

    No quiero herir susceptibilidades al mostrar mi frustración por la forma en que los mexicanos a veces queremos mostrar nuestra indignación y queremos hacer presión. Y es que la indignación no debería estar peleada con lo racional ni con lo estratégico ni con el sentido común.

    Hablo de ese tipo de manifestaciones que no sé como llamarlas, porque no son ni desobediencia civil ni son nada. Es más, son todavía mucho menos eficientes que las protestas tradicionales -de esas donde sales a la calle con una pancarta-. Estas manifestaciones tan estériles e improvisadas no le requieren al indignado ningún esfuerzo, ni pararse de su cama siquiera.

    En una manifestación, la fuerza del voluntad y el sacrificio amplifican el mensaje. Ya sea quienes se van a acampar, quienes enfrentan directamente a sus políticos, quienes hacen huelgas de hambre, o mínimo salen a la calle. Si el indignado hace un sacrificio es porque está dispuesto a dar algo a cambio de luchar por una causa. Sin eso, una manifestación no vale la pena.

    ¿Por qué la huelga de hambre de Ghandi fue muy simbólica y efectiva? Por los sacrificios que él y su gente estuvieron dispuestos a hacer para luchar por lo que creían, porque así dieron a entender que eso por lo que luchaban es muy importante: Si un individuo está dispuesto a morir de hambre por algo, es porque ese algo tiene mucho valor y porque no se van a rendir fácilmente. 

    Entonces, si la gente se manifiesta llenando el tanque, el mensaje es que no están dispuestos a hacer casi nada por hacer que el gobierno de marcha atrás con ese impuesto que incrementará el costo de las gasolinas. 

    En este mundo digital posmoderno comelikes #TodosSomosQuienSabeQuéCabrón nos hemos acostumbrado a manifestarnos desde el sillón, o desde acciones que requieren poca o ninguna fuerza de voluntad. Porque vaya, se nota la poca fuerza de voluntad cuando se crea alguna actividad que no está bien focalizada, que no tiene pies y cabeza, y cuyos organizadores ni siquiera se informaron bien para entender el entorno, o cómo es que esa manifestación puede lograr su cometido.

    Un ejemplo de ello es la campaña que se propuso para dejar de consumir productos extranjeros para «ponerle en su madre a Trump», ignorando que muchas de esas empresas se opusieron al magnate en la campaña. Es decir, las empresas no tenían responsabilidad alguna en el destino político de los Estados Unidos y menos en las propuestas que pueden afectar a nuestro país. Peor aún, muchas de esas empresas dan trabajo a mexicanos. 

    No, no estoy hablando de usar la violencia ni de quemar casetas. Bajo la legalidad y el respeto al Estado de derecho se pueden hacer manifestaciones que cambien realidades. Pero son más complejas, mejor pensadas y requieren, sí, de fuerza de voluntad. 

    ¿Por qué la gente no propone, por ejemplo, no poner gasolina a su auto durante un periodo de tiempo, lo cual le obligue a usar el transporte público durante unos días? Los quejosos podrían publicar en las redes con la leyenda «yo estoy en huelga por el gasolinazo, por eso hoy tomo el camión», eso me parecería al menos un poco más sensato, lo es porque en ese caso sí estarían dejando de consumir gasolina y estarían dispuestos a hacer un sacrificio. ¿Pero por qué no se hace?

    Por eso mismo, porque requiere un sacrificio: tomar el camión -lo cual implica más tiempo de traslado- es un sacrificio que no todos estarían dispuestos a tomar. 

    Incluso pondría mucho en tela de juicio la efectividad de esta propuesta, pero al menos podría decir que tiene más sentido y está mejor pensada. 

    Armar una manifestación inocua y estéril como la de los 3 días sin consumir gasolina es muy fácil, basta propagar la propuesta por redes sociales o Whatsapp y todos se unen porque siente que están participando en algo y haciendo algo, y que ese algo no significa un gran esfuerzo para ellos. Es como algo gratis. Al final, parece que la gente lo hace por ser parte de algo -que entiendo que ese sentimiento de unidad es parte de las protestas- pero más allá del objetivo final, basta hacer un análisis muy superficial para entender que la propuesta no tiene sentido.

    Y lo mismo pasa con muchas manifestaciones «digitales». Un caso especial son las firmas de change.org que sólo funcionan cuando unos pocos deciden llegar con esas firmas, encarar gente -ya sean políticos o a quienes se están oponiendo- y pagar el precio que los muchos no pagaron. 

    Es sentido común, si quieres algo, tienes que esforzarte por conseguirlo.

    Sí, también aplica cuando se trata de causas sociales. 

  • ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    Muchos quisiéramos que nuestra sociedad, la mexicana, fuera una más crítica, participativa, responsable, que leyera y se informara más. Vaya, que sean mejores ciudadanos. La realidad es que México está muy lejos de ser eso, aunque no se puede ignorar que de pronto hay manifestaciones esporádicas donde el mexicano intenta organizarse y cambiar su entorno.

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí!

    Cuando apareció este extraño fenómeno difícil de explicar llamado «Los XV de Rubí», caí, como muchos, en la tentación de preguntarme por qué la gente participa en estos fenómenos en vez de, no sé, organizarse por hacer algo en beneficio de la sociedad. Luego, después de razonar sobre el tema, llegué a la conclusión de que el fenómeno de «Los XV de Rubí» no tiene mucho que ver con que la sociedad se organice para no sé, defender sus derechos. ¿Por qué?

    Primero, porque el propósito es muy diferente. Una cosa es el activismo y otra cosa es la diversión, y ambas cosas no son excluyentes ni una cosa debe de privar de la otra. Es decir, la gente no va a los XV de Rubí en vez de manifestarse, no sé, para deponer a Peña Nieto; más bien la gente va muy independientemente de si fue o piensa ir a manifestarse para deponer a Peña. El reclamo solo sería válido si ambos eventos coincidieran en fecha, lo cual no es el caso.

    El «tren del mame» de los XV años de Rubí no tiene nada que ver con el hecho de si la gente es crítica o participa de forma activa. Quienes van lo hacen por diversión o tal vez hasta por morbo. Si el argumento fuera válido, entonces podría pedir que se cancele la cartelera de conciertos del siguiente año -sí, incluyendo a Metallica-, porque «no puedo entender por qué la gente se junta para ver una banda de rock en vez de marchar por sus derechos», como si la gente no se pudiera entretener hasta que México haya terminado con todos sus problemas.

    Siendo sinceros, a mí me daría una tremenda flojera ir a ese evento, peor aún, manejar y gastar gasolina, pero son mis gustos, el fenómeno no me llama para nada la atención y no tiene ninguna importancia para mí, no le «encuentro el chiste». Supongo que la gente quiere ir para ser parte de un acontecimiento, que ciertamente y de forma objetiva, su único valor consiste en ser un fenómeno mediático, o más bien, el fenómeno mediático creado desde las redes sociales y creado por los usuarios. Tal vez en ello resida la importancia, que los usuarios de redes sienten que el fenómeno es suyo y que ellos hicieron grande, y no una creación de Televisa o alguna entidad externa. 

    Segundo, porque a diferencia de otros fenómenos o contenidos, los XV años de Rubí no promueve antivalores, se trata de un fenómeno inocuo. Es decir, el evento no tiene algo «de valor» pero tampoco es «basura». La gente no se está organizando para hacer un megabaile de reaggeton donde todos van a cantar al unísono letras misóginas repegando sus cuerpos con mujeres a quienes ven como objeto de placer sexual, tampoco van a ver un maratón de la Rosa de Guadalupe, o a hacer polémica con el penoso caso de la Lady Coralina

    Pienso que Álvaro Cueva, a quien critiqué duramente el artículo pasado por una nota suya que me pareció algo lamentable, tiene razón cuando dice que ese fenómeno puede ayudar a que muchas personas conozcan un poco más a aquellos sectores de la sociedad con los que no suelen convivir y que en muchos casos ni conocen, que es diferente a esa caricaturización que suelen hacer de ellos los medios de comunicación. 

    Entiendo la frustración, muchos quisiéramos ver una sociedad muy involucrada en los problemas que realmente importan, y al ver este tipo de eventos nos preguntamos ¿por qué sí los XV años de Rubí y no la marcha por sus derechos? Pero el problema a mi parecer no es que la gente SÍ vaya a los XV años de Rubí, sino que NO se involucre y no participe en los temas que importan. 

    Lo que sí puede y debe estar sujeto a críticas es el trato que muchos le han dado a este evento. Aquí incluyo gobernadores, medios de comunicación y empresas que se han aprovechado de un fenómeno viral para obtener un beneficio. Se me hace inaceptable que gobernadores como Eruviel Ávila usen recursos del erario público para montarse en el «mame», que partidos políticos ofrezcan llevar a curiosos al evento, o que algunos promotores traten de exprimir el fenómeno y se aprovechen de la propia familia -tengo entendido que Televisa estaba pensando en hacer un capítulo del tema para la Rosa de Guadalupe-. Se me hace detestable como algunos medios tratan a estos fenómenos -y sobre todo al #LadyWuu, cuyo único mérito es decir Wuu- como fenómenos de circo y no les tengan ningún respeto. 

    https://www.youtube.com/watch?v=YlKgBD733tY

    Pero también es preocupante que algunos, bajo el manto pseudointelectual, afirmen que este hecho es una cortina de humo perpetrada desde no sé donde para que la gente ignore lo que realmente importa como el aumento de la gasolina, como si fuera una especie de nuevo chupacabras; y bajo este argumento pretendan sentirse moralmente superiores a los demás: – mira camarada, el gobierno nos está manipulando, no te dejes manipular, no seas tonto-. 

    Los XV años de Rubí no lograrán que el país avance, pero tampoco provocarán lo contrario. Sí, muchos quisiéramos que una causa social adquiriera los alcances de los XV años de Rubí, pero si queremos tener una sociedad participativa e involucrada creo que recriminar a quienes asistieron al evento no es una buena idea, y pienso que tenemos que concientizar a la gente de otras formas, empezando con el ejemplo. Construir una sociedad participativa y responsable es una tarea difícil que requiere mucho esfuerzo y dedicación, no críticas sin ton ni son en redes sociales. 

  • Fernanda y los machistas

    Fernanda y los machistas

    A Fernanda, -o Le Dudette, como muchos la conocemos- la conocí hace cuatro años o poco más. Sin más no recuerdo me citó en La Cafetería porque necesitaba un desarrollo web para un grupo musical. En ese momento ella estaba tratando de hacerse un espacio en el mundo del emprendimiento, ambición suya que va por buen camino. A partir de ahí tuve la oportunidad de trabajar con ella y entablar una relación de amistad. Puedo decir que la conozco bien como persona y como profesional.

    Fernanda y los machistas
    Fernanda explicando la dinámica del Beer Walk que se llevó a cabo en la Colonia Americana.

    Ella es una mujer a la que le va bien. Es una mujer independiente, ambiciosa -en el buen sentido de la palabra-, logra lo que quiere, sabe moverse en el mundo de los negocios y las redes sociales. Y entiendo que en una sociedad como la mexicana, eso puede causar resquemor en algunas personas, sobre todo en aquellas en las que se entremezclan los prejuicios y cierto complejo de inferioridad.

    No sé si esto haya motivado a Alberto Jimenez a intentar a agredir a Fernanda el año pasado, para después -el fin de semana pasado- amenazarla con violarla y levantarla como acaba de ocurrir. ¿Por qué sucedió esto? Bueno, Fernanda apoyó en Twitter a Pedro Kumamoto, lo cual motivó a Alberto a agredirla en Twitter, y lo cual derivó a su vez en una acalorada discusión, lo cual, a su vez, incitó a Alberto a intentar agredirla físicamente. Ella pudo huir pero no su mejor amigo quien fue agredido y recibió fuertes golpes en la cara -toda la historia la pueden escuchar de su viva voz en el video al final de este artículo-.

    Fernanda ha recibido varios insultos de él y de otras personas en sus redes sociales tales como éstos:

    dudette

    Se repite esa costumbre que tienen algunas personas de agredir a las mujeres que han sido víctimas de acoso. Afirman que quiere llamar la atención, e incluso han dicho que tiene una red de prostitución en Uber. Términos como feminazis, puta o prostituta fueron usados constantemente para denigrar a Fernanda, sin exito.

    Pero quienes conocemos a Fernanda sabemos que todas estas injurias son absolutamente falsas. Fernanda no es una puta y sí es una empresaria que ha logrado crecer gracias al producto de su esfuerzo. Actualmente tiene una agencia digital que poco a poco va creciendo y por la cual ha tenido que desvelarse durante varios días, participa un programa en la estación de radio RMX junto con Gonzalo Oliveros, y tiene varios proyectos como influencer en Youtube. Fernanda es una persona imperfecta con sus miles de virtudes y defectos, pero si es mi amiga es porque es una persona que tiene calidad moral y los suficientes tamaños como para que alguien tenga la osadía de acusarla de cosas totalmente falsas, y claro que me afecta porque naturalmente no me gusta que agredan a las personas que estimo.

    Y no está demás decir que es una persona que ha participado en el activismo y temas relacionados con su comunidad, y es una persona que se preocupa porque las personas con las que trabaja crezcan y se desarrollen, lo sé porque sé como trabaja con sus colaboradores. A ella le importan mucho las personas. En mi caso, he recibido su apoyo varias veces, tanto profesional como personal, y puedo decir que ella no se merece toda esa sarta de afirmaciones falaces, ni menos se merece este tipo de agresiones tan cobardes.

    Y no, no es un drama para llamar la atención. Como defensa se compró un Pastor Alemán, el Kaiser, un perro bien bravucón hasta para jugar -me ha mordido la pierna como tres veces, Fer dice que está jugando-. Y no, Fernanda no la pasó bien esta semana.

    ¿Por qué en pleno siglo XXI hay personas que les molesta ver a una mujer sobresalir? Fernanda tiene suerte, porque gracias a las relaciones que creó como profesional ha logrado exhibir su problema y llamar la atención. Pero hay muchas mujeres que sufren en el anonimato, mujeres que son violadas, asesinadas o víctimas de trata de blancas, que en lugar de recibir apoyo, sufren la burla, el desprecio y la exclusión social.

    La equidad de género, donde tanto hombres y mujeres tengan las mismas posibilidades de desarrollar su vida sin ser limitados por su género, ya no debe ser considerada una aspiración, sino una obligación dentro de la sociedad. Lo he repetido varias veces, un gran hombre es aquel que puede permitir y promover la existencia de grandes mujeres. Un gran hombre que sobresale logra empoderar a las mujeres para que sobresalgan. No está demás decir que los países donde las mujeres adquieren más derechos, como lo constatan instituciones globales como la OCDE, ven un crecimiento en sus economías.

    En tiempos de odio, exclusión y muros, vamos rompiendo paradigmas, vamos acabando con los prejuicios, y no permitamos que el resentimiento gane. Hoy pudo ser mi amiga, quien al parecer tuvo suerte porque muchas personas la están ayudando, pero muchas otras mujeres no la tendrán. Terminarán acabando trabajando como esclavas sexuales, violadas y ultrajadas por personas sin escrúpulos. Vamos a luchar por ellas, vamos a luchar por un mundo mas justo.

    https://www.youtube.com/watch?v=1LUcD4rFZ2w

  • Tengo un trastorno mental

    Tengo un trastorno mental

    http://www.ellitoral.com.ar/387603/Como-detectar-si-sufro-un-trastorno-de-ansiedad
    El Litoral

    Les voy a contar una cosa, tal vez se los llegué a platicar hace tiempo, no lo recuerdo, pero lo haré. Voy a salir del closet como Juanga: tengo un trastorno de ansiedad.

    Es decir, padezco un trastorno donde una situación que una persona puede abordar normalmente puedo llevarla al extremo al punto de sentir que el mundo se está acabando. Y créanme, ese es un sentimiento que no le deseo a nadie.

    El trastorno de ansiedad no es un problema grave si lo comparamos con la esquizofrenia y algunas otras neurosis o psicosis que no permiten al individuo desarrollar su vida normal. Yo sí puedo hacerlo, puedo trabajar, puedo divertirme y puedo desarrollar mi proyecto de vida, pero soy consciente de que con el trastorno de ansiedad, la calidad de vida no es la misma.

    Durante algún tiempo estuve medicado, fueron algunos años, algunos medicamentos medio funcionaban o funcionaban por un tiempo. El tratamiento suele ser caro, los neurólogos o psiquiatras no cobran cualquier cosa. A eso agrega el costo de las medicinas. Un tratamiento completo podía llegar a costarme hasta cuatro mil pesos al mes. Por eso, y porque no encontraba la «receta ideal», decidí dejar el medicamento. En vez de eso me puse a hacer ejercicio y bajar de peso.

    Eso redujo un poco el número de trastornos o crisis, al menos al punto de hacer mi vida más tolerable. He tratado de hacer otras cosas que me han funcionado como dormir bien (si van a trabajar de noche en la computadora, les recomiendo una aplicación tanto para Windows como Mac llamada f.lux, me lo agradecerán).

    Entonces decidí a tolerar mi padecimiento y a entender que es parte de mi vida. Eso, aceptar que existe, me ha ayudado mucho a abordarlo de mejor manera. De hecho, soy una persona mentalmente fuerte y con una buena inteligencia emocional gracias a ello.

    En general el trastorno no me ha causado mayores problemas en mi vida más que en dos ocasiones. Primero, una «amiga» de la CDMX que me llegó a gustar por no se cual razón me trató de una forma humillante al pasar por una crisis. Luego, me despidieron de un trabajo (del cual de todos modos ya pensaba renunciar) porque me dio un ataque y no entendían de que se trataba. Recursos humanos decidió «cortarme la cabeza» para «no meterse en problemas». En los dos eventos, la ignorancia fue la constante, y como pueden ver, no es que haya perdido de mucho.

    Y es a lo que quiero ir. Hay gente cercana a mí que entiende el padecimiento, pero de acuerdo a mi experiencia, en México hay una ignorancia tremenda cuando se trata de trastornos mentales.

    Trastorno de ansiedad
    Getty images

    Sí, si se que ya pasó el día mundial de la salud mental, pero eso es lo de menos.

    Y hablo de ignorancia porque a pesar de que 1 de cada 4 personas padece un trastorno mental en su vida, parece tratarse como si fuera algo tan ajeno y desconocido.

    Uno de los mayores errores ocurre cuando la gente piensa que se trata de «mejorar la actitud». Creen que si tienes ansiedad eres un dramático que quiere llamar la atención, o que si tienes un cuadro de depresión es porque eres pesimista y «no le quieres echar ganas a la vida». Entiendo un poco esa postura porque a veces el comportamiento relativo a un problema de conducta y el relativo a un trastorno mental suelen tener características un tanto parecidas, pero no son iguales. En realidad, en el fondo, son muy diferentes, y basta un poco de sentido común para darse cuenta de la diferencia, pero también falta información.

    De la misma forma, muchas personas tienen algún trastorno mental y no lo saben, creen también que es un problema de actitud aunque se enfrenten al problema para no llegar a ningún lado. Incluso, en un mundo tan ajetreado y dinámico como el actual, los trastornos mentales han aumentado, pero parece que ni así aprendimos a conocerlos.

    Un trastorno mental ignorado o no diagnosticado puede convertirse en un problema mayor, en un suicidio por ejemplo. Quienes padecemos trastornos mentales sabemos que ser conscientes de ello hace que controlemos de mucho mejor manera los síntomas del trastorno. Quien lo padece y no lo conoce no lo puede controlar, y ante el desconocimiento y la desesperación, puede tomar una decisión fatal.

    Si tú crees padecer un trastorno mental busca ayuda. No le hagas «al vergas» ni trates de enfrentarlo tú solo. Busca un doctor que te ayude con el tratamiento, o de menos, un buen psicólogo para que te ayude a hacer más llevadero el padecimiento. De la misma forma ayuda a tu amigo o familiar que padece un trastorno mental, dile que busque ayuda, darle consejos de «échale ganas» o «está en ti» no sirve de mucho. La voluntad sí importa para poder combatir el trastorno, pero el individuo no puede solo y necesita ayuda externa, y la causa del trastorno no es la voluntad ni la actitud.

    Por eso, ahora pasado el día mundial de la salud mental, te invito a ser consciente de este problema que afecta a cada vez más personas.

    Y ah, es cierto, Juanga nunca salió del closet.

  • Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor

    Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor

    Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor
    Blanca Juárez- La Jornada

    Hoy más que nunca, la disputa entre los grupos conservadores y la comunidad LGBT está al por mayor, ardiendo tanto que parece que el propio Satanás les ha prestado su hogar como campo de batalla.  Los primeros, representados por el Frente Nacional por la Familia, dieron el «primer golpe de autoridad» si así se le pudiera llamar. No se fueron con medias tintas y quisieron mostrar su músculo. Tal vez decir que fueron más de un millón de personas las que se manifestaron en las distintas ciudades es algo exagerado, pero de que fueron muchas, lo fueron.

    Ante un cambio generacional que no les beneficia, donde los millennials parecen abrazar cada vez más el concepto de matrimonio igualitario, habría que mostrar que su fuerza sigue siendo muy grande. Aunque, según Grupo Reforma, se haya llegado al punto en que quienes rechazan este modelo de matrimonio entre personas del mismo sexo ya no es mayoría; la percepción, las plazas abarrotadas de gente, y la capacidad de los grupos conservadores y organizaciones eclesiásticas con sus fuertes estructuras -mucho más que las de sus opositores- mandan el mensaje de que todavía tienen mucho peso, y que no pasarán fácilmente por encima de ellos.

    imagen1

    Ese «golpe de autoridad» consistió en utilizar todos los recursos posibles para convocar y movilizar a la gente. Hace poco más de una semana critiqué el hecho de que el FNF había utilizado información falsa para que por medio del miedo, muchas personas salieran a marchar. Ahora hablaré de lo que ocurre al otro lado de la moneda, y es que si la postura del FNF ha sido muy confrontativa y agresiva, dentro de la comunidad gay, o al menos ciertos sectores de ésta, la respuesta tampoco ha sido muy diferente.

    Me llamó la atención que el Frente Orgullo Nacional (FON) haya decidido «exhibir» a los sacerdotes que, dicen, han estado involucrado en relaciones homosexuales. Afirman en su «lista péndulo» que incluso varios de los sacerdotes habrían mantenido relaciones homosexuales con algunos de ellos. Involucran a Hugo Valdemar, quien acuñó la ya popular frase de «imperio gay».

    Aunque fuera cierto, que el FON haya decidido revelar esa información se me hace de lo más bajo, vil y antiético, al punto que no todos sus pares estuvieron de acuerdo con lo que hicieron. ¿Por qué?

    Porque nadie tiene derecho de revelar la vida privada de los demás. Peor aún, cuando los que acusan, según afirman, estuvieron involucrados en algunas de esas relaciones. De hecho lo que están haciendo es ilícito, esto sin importar si lo que acusan es cierto o no. Este frente está violando el derecho a la privacidad que los propios sacerdotes tienen al ser mexicanos.

    En la misma suposición. Si un sacerdote se involucra en una relación homosexual, para la Iglesia podrá ser algo condenable o inmoral, pero para el Estado y las leyes que nos rigen, no está involucrándose en algo ilícito (a menos que fuera un menor de edad) y se considera que ese acto forma parte de su vida privada. Entonces, revelarlo constituye un difamación. Y una difamación tramposa, porque se trata de un chantaje de lo más bajo, de una venganza de lo más vil. Y esto, aclaro, en el escenario donde los padres sí se hubieran involucrado.

    En el escenario en el cual la información es falsa y fue inventada, se trata de igual forma de un acto de difamación y un acto ilícito, pero además habría que incluir que están mintiendo, con lo cual la difamación se agrava.

    Mientras muchas personas de la comunidad LGBT se esfuerzan por mostrar que son personas capaces de llevar una vida equilibrada y estar preparados para mantener relaciones estables y adoptar -para muestra, las marchas de la igualdad que son mucho más moderadas que las tradicionales «marchas del orgullo gay»-, algunos de sus pares como los del FON, con la supuesta intención de mostrar la doble moral de la Iglesia, parecen querer darles la razón a sus críticos, por medio de agresiones, calumnias y difamaciones.

    Tristemente esta confrontación ha tomado tintes intolerantes desde ambos lados, poco falta para que llegue a la violencia. Cierto, no son todos, así como muchos de los que fueron a manifestarse a favor de la familia no lo hicieron con la intención de «atacar a los gays», también muchos gays han tratado de sensibilizar a quienes no piensan como ellos sin ataques personales de por medio. Pero hay otros varios, como los del FON y parte de los organizadores del FNF, que han hecho de la intolerancia la moneda de cambio para defender las que dicen ser sus causas.

    Triste que esta confrontación llegue a un nivel tan bajo y decadente. Triste que en ocasiones parezca que lo que se pretenda no es defender a la familia o las familias, sino destruir al otro, al prójimo. Curiosamente que muchos de ellos lo hagan en «el nombre del amor, del respeto, de Dios, de los valores y de la tolerancia», por más paradójico que sea.

  • La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    En ese punto donde la vida propia deja de ser interesante, lo empieza a ser la vida de los demás. 

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    Esta historia no debería llamarse #LadyCoralina, debería llamarse más bien #LadyoGentlemanMetiche o #GentlemanSinVidaPropia. ¡Vaya que ni los chismes de TV y Novelas llegan a este punto de degradación! Umberto Eco, el afamado filósofo recientemente fallecido, no falló al asegurar que las redes sociales le han dado voz a una legión de idiotas que pueden opinar de cualquier cosa.

    En un país que tiene ya demasiados problemas, el tema de moda es uno que a nadie debería de importar, un tema realmente intrascendente que tan sólo lastima a quienes estuvieron involucrados. Ni las tragedias de los mexicanos comunes, ni los discriminados, ni los relegados, ni las víctimas de la constante violencia merecieron tanta atención como el video de una chica besándose en su despedida de soltera.

    Ahora resulta que la gente puede reservarse el derecho a señalar, con ese dedo inquisidor, a quien consideran ha cometido una falta a la moral. Pero seamos sinceros, ese juicio tiene muy poco de «preocupación por las buenas costumbres» y sí un mucho de «morbo y en muchos casos hasta misoginia». Ahora resulta que es parte de la «libertad de expresión» linchar públicamente a una mujer, que sí, posiblemente cometió un error. Pero un error que incumbe a ella, su prometido y sus familiares, no a nosotros. Nosotros ni siquiera conocemos bien toda la historia y ni nos debería importar.

    Sí, ahora resulta que cualquier persona tiene el derecho de burlarse de la desgracia de otra sin importar las consecuencias psicológicas que ello pueda tener para su psique. ¡Bienvenidos al circo de lo «políticamente correcto»! Donde personas, muchas de ellas sin autoridad moral siquiera, pueden pisotear la integridad de otras a cambio de algunos míseros likes y risas, acto que para muchos no es reprobable -¡Pinchi puta, se lo merecía!- Así de triste. ¡Bienvenidos al circo de la sociedad insensible, incapaz de ponerse en los zapatos del otro, y que todavía tiene la desfachatez de hacer juicios morales! ¡Por favor!

    Y no, no olvidemos que muchos de los difusores de esta noticia lo hicieron movidos por el morbo sexual. Hay que decirlo con todas sus letras. Y tampoco olvidemos la carga misógina de esta «acusación inquisitoria».

    ¡Claro! Sucede en un México donde para muchos hombres es costumbre deschongarse en su despedida de solteros sin que ello represente para ellos un acto inmoral, -estamos con los cuates, no pasa nada, es tu despedida, será la última vez que cojas, cuando te cases ya no lo vas a poder hacer más que con tu ahora prometida, o bueno, tal vez sí-. Peor aún, no son tan raras esas ocasiones donde hasta el mismo padre promueve esa conducta, -pues pa que mi hijo se convierta en todo un hombre y llegue bien entrenadito a la luna de miel-.

    Sí, eso es visto como normal y aceptable.

    Pero #LadyCoralina no es hombre, es mujer. Entonces es bien puta. Si la historia hubiera sido a la inversa, no se trataría de #GentlemanCoralino siquiera, la historia ni hubiera tenido relevancia, ¡Una de tantas historias! Y en caso de que sí, las redes se hubieran llenado de comentarios de -¿Tu prometida te mandó a la chingada? ¡Que no mame!

    Y todavía hay voces que aseguran que esa evidente desventaja de la mujer frente al hombre es una falacia, que es una realidad que no existe, que son caprichos de feminazis, que son ideologías. Ahí está la clara prueba de que el problema existe. En pleno siglo XXI sucede.

    Vamos a hacer un ejercicio. Imagina que tú vas a tener tu despedida de soltero, te juntas con tus «amigotes», se toman unos buenos vinos, y ya bajo los efectos del alcohol contratan a unas chavas, porque tus amigotes quiere que te despidas muy bien. En ese estado, te empiezas a besuquear con una de esas chavas, y un amigo tuyo que más que un amigo es un culero, te graba con su flamante iPhone 7 con doble cámara que le costó un ojo de la cara pa que se vea bien nítido el faje, y lo sube a las redes.

    Te despiertas el día siguiente todo crudo y ya un poco más consciente te das cuenta que lo que hiciste no estuvo bien (si es que eres capaz de llegar a esa conclusión). Pero la historia apenas comienza.

    Esa misma mañana te habla tu prometida para cancelar la boda, tus planes de matrimonio se acabaron, y posiblemente ella era el amor de tu vida, muy posiblemente la querías de verdad y la amabas. Pero no queda ahí, Abres tus redes sociales y ves ese video colgado, no lleva ni un día y ya tiene más de 10,000 visitas. Te vuelves la sensación en las redes sociales y para mal. De pronto, todo México está haciendo juicios de valor sobre tu persona, la gente se burla de ti y de tu desgracia. Lo peor, lo hace bajo el manto de una supuesta «moral». De pronto te convertiste en lo que más temías ser, un «ogro depravado».

    Tu vida está básicamente arruinada, no sólo perdiste al amor de tu vida, te volviste el hazmerreir de personas, muchas de las cuales posiblemente no tengan una mayor estatura moral que la tuya, posiblemente muchas oportunidades (personales y profesionales) se van a ir al caño. ¿Te gustaría que te sucediera eso? Me pregunto. ¿Te gustaría que por un acto que sólo incumbe a ti y a tu prometida, toda la sociedad te linchara porque básicamente tienen mucho tiempo libre y había que publicar «lo del momento» para ganar likes y reírse con sus amigos? ¿Te gustaría que un conflicto privado se volviera público?

    Peor aún, aquí estamos hablando del caso de una mujer. Según varios expertos en psicología, uno de los mayores temores de una mujer es que sea señalada como una puta o ramera. Cuando en peleas acaloradas ellas se señalan como zorras o putas, lo hacen porque saben que lo peor para ellas es ser consideradas así por la sociedad, es el culmen de su humillación y degradación como persona.

    Posiblemente ella se ha conducido bien en su vida, posiblemente ella es una persona íntegra y simplemente cometió un error; muy posiblemente su acto fue la excepción y no la regla. Pero la sociedad sin conocerla ya la ha juzgado como puta por un solo acto. Sus padres ya emitieron un comunicado donde afirman que la difamación ha afectado física y emocionalmente a su hija. Pero eso no importa, su integridad no importa, lo que importa es el morbo.

    #LadyCoralina cometió un error, pero es uno que sólo compete a ellos y no a nosotros, es un problema que se debe de tratar en lo privado y que no debería interesar a nadie que no tenga relación alguna con el hecho. Ya basta de verdad de meterse en la vida de las demás personas para hacer un circo con su dignidad, basta de verdad. Como si no hubieran sido suficientes los memes de Brad Pitt y Angelina, había que meterse con un caso más «común y corriente» para sentir ese placer de meter los ojos en la vida de los demás.

    Y también basta de la doble moral.

    La vida tiene demasiadas cosas interesantes como para concentrarse en cotilleos degradantes como éste. Si disfrutaste de este video, te burlaste y lo compartiste con tus amigos, deberías hacer un ejercicio pero muy profundo de reflexión. Posiblemente tu vida sea lo suficientemente vacía como para que estos temas te sean relevantes, posiblemente algo esté mal contigo como para que puedas hacer de la desgracia de los demás un circo y una forma de obtener placer -psicológico, y tal vez hasta sexual-. Te burlaste de lo «indigno» de esta mujer, cuando lo «indigno» más bien recae sobre el espectador.

    Y si te sentiste aludido por este comentario, ese es tu problema y no el mío. E insisto, Umberto Eco tenía pero mucha razón.

    Sigue a cerebro en Facebook o Twitter

  • Quiubole con la ideología de género

    Quiubole con la ideología de género

    El término «ideología de género» ha rondado por ahí, lo escuchamos mucho en las marchas del fin de semana pasado, y es común encontrarlo en el discurso conservador. El término muchas veces va acompañado de los términos «amenaza o imposición», y no es para menos. Ellos afirman que esta «ideología» busca atentar contra la familia, contra el orden social y sostienen que desde una perspectiva antropológica y filosófica no se puede sostener.

    Quiubole con la ideología de género

    Cuando se habla de «ideología de género», se está hablando en realidad de teoría del género o de perspectiva de género. Para los conservadores el término «ideología» tiene una connotación negativa en tanto implica una irrupción al orden natural -y divino- de las cosas. Para el conservador Kirk Russell, las ideologías son por definición antirreligiosas, y rompen con todo el conocimiento adquirido por el ser humano a través de la historia porque los seres humanos estamos sobre hombros de gigantes.

    Según el Frente Nacional por la Familia, una ideología es un sistema de creencias de un grupo social, que a través de un lenguaje busca manipular a la población, anular la libertad de expresión conduciendo al totalitarismo, como es el caso del nazismo.

    Esa definición es a todas luces falsa. El término «ideología» proviene del griego idea (apariencia y forma) y logia (estudio). Una ideología es un conjunto de ideas o creencias individuales, grupales o sociales. En ese sentido, podemos afirmar que la teoría de género es una ideología, y que hay ideologías totalitarias (el fascismo o el comunismo), pero de la misma forma, las religiones también son ideologías (catolicismo, judaísmo), así como las doctrinas económicas como el socialismo, el capitalismo y el neoliberalismo, y sociales como el feminismo, conservadurismo, etc.

    Entonces considero necesario que para explicar la teoría de género debemos de remover la palabra «ideología» y nombrarla tal como es, «teoría de género» o «perspectiva de género», para así poder hacer un mejor análisis y responder ¿Qué es lo que promueve la teoría de género?

    Mientras que la religión afirma que el hombre y la mujer son diferentes y que sus roles están dados por su sexo, la teoría de género afirma que las diferencias solo existen a nivel anatómico. Es decir, el macho tiene un pene y la hembra tiene una vagina, pero sus roles no están determinados por su sexo, sino por su género a la vez producto de constructos sociales. Para entender la teoría del género habrá que repetir la frase de una de sus antecesoras, Simone de Beauvoir: «no se nace mujer, se llega a serlo«.

    Para los teóricos del género las diferencias de personalidad entre los hombres y mujeres son constructos sociales. Esos constructos a su vez, dicen, son producto de una relación desigual entre ambos géneros donde la mujer se encuentra en desventaja ante el hombre. Entonces se piensa que desde esa «perspectiva de género» se puede acabar con la inequidad que existen entre ambos sexos así como con la discriminación hacia las personas con otra preferencia sexual. ¿Cómo? Eliminando o reduciendo aquellas diferencias o constructos entre los hombres y mujeres.

    Simone de Beauvoi

    Es decir, lo único inamovible es el sexo que determina las características anatómicas, se es macho o hembra. El género por el contrario no está determinado biológicamente. Esta distinción entre lo que es el sexo y el género apareció en el campo de las ciencias y la medicina entre los años 1950 y 1960 después de estudiar casos de niños intersexuales (quienes tienen una anomalía en su anatomía sexual, lo cual hace difícil determinarlos como hombre o mujer) y personas transexuales (quienes no se reconocen en su sexo anatómico). Así, tanto la medicina como la psicología determinaron que el género podía no coincidir con el sexo.

    Para los teóricos del género, el concepto va más allá de ser hombre y mujer:

    • Sexo: Se es macho o hembra, y sólo está determinado por la anatomía (pene, vagina, la mujer se puede embarazar y el hombre no).
    • Identidad de género: Está relacionada con la forma de percibir el género, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado.
    • La orientación sexual: La preferencia sexual del individuo, si es heterosexual, homosexual o bisexual.
    • La expresión de género: Se entiende como la forma en que se expresa el género a través del comportamiento, la vestimenta y los intereses.

    Por ejemplo, bajo este concepto un homosexual podrá tener una orientación sexual distinta, pero su identidad de género podrá corresponder con su sexo al seguir siendo masculino y no manifestar expresiones femeninas. De la misma forma, una persona amanerada (es decir, su expresión de género no es igual a la de su sexo) podrá ser heterosexual.

    La diferencia entre hombre y mujer se ha venido atenuando con el tiempo, no tanto producto de la implementación de la «ideologia de género» y sí más bien por muchos procesos históricos que no necesariamente coincidían entre sí. Por ejemplo, hasta hace algunas décadas estaba determinado socialmente (constructo) que el hombre era quien tenía que trabajar y sostener económicamente a la familia, mientras que la mujer tenía que cuidar a sus hijos. Cuando los hombres estadounidenses tuvieron que ir al campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial, la mujer salió a trabajar para ocupar las vacantes dejadas por los hombres, y al regresar, se dieron cuenta de que la mujer había aprendido a trabajar y éstas empezaron a reclamar más espacios en la vida laboral.

    Feminismo

    Muchos «constructos» ente ambos géneros se han atenuado o han seguido desapareciendo. El argumento de los teóricos de género pareciera ser que si esta atenuación de esos constructos ha permitido a la mujer un rol más activo en la sociedad, entonces los constructos, no determinados por el sexo, son un problema tanto para las mujeres como para las minorías sexuales y por lo tanto hay que combatirlos. Pero habría que preguntarnos lo siguiente:

    • ¿Hasta qué grado las diferencias entre ambos géneros son producto de constructos y hasta que grado no lo son?
    • ¿Es necesario combatir estos «constructos», o se puede alcanzar la equidad de género asumiendo las diferencias psicológicas inherentes a cada sexo?
    • ¿Qué implicaciones tiene esta perspectiva para la sociedad, y cómo podría afectar, tanto de forma positiva como negativa, la forma de organización entre los seres humanos, comenzando por la familia?

    La teoría del género tiene sus raíces en varias corrientes feministas que datan desde la Ilustración y dentro de ésta hay varias raíces o divisiones. Algunas posturas suelen ser más moderadas que otras (que no todas las diferencias los géneros están determinados por constructos por ejemplo) y existen varias discrepancias, sobre todo en el concepto de qué es género. Una de las principales cabezas de la teoría o perspectiva de genero es la feminista estadounidense Judith Butler, quien construyó su teoría del sujeto basándose en el psicoanálisis, en el filósofo francés Michel Foucault y el psiquiatra-psicoanalista Jacques Lacan.

    Quienes defienden la teoría de género señalan varios logros que son producto de antecedentes históricos o doctrinas relacionadas, como los beneficios que han tenido la igualdad de género en la mujer y en la sociedad. Por ejemplo, según el Banco Mundial, el crecimiento del ingreso de las mujeres y su mayor participación en el mundo laboral ha significado una reducción de la pobreza extrema en el mundo en un 30%. La UNICEF por su parte, afirma que la perspectiva de género ha tenido beneficios (con base en pruebas empíricas) en la educación. Lo mismo ocurre con las minorías sexuales. Los promotores de la teoría de género afirman que los homosexuales aspiran a un menor sueldo y menores oportunidades de trabajo como consecuencia de la discriminación. De la misma forma, al sentirse discriminados, muchos homosexuales no expresan abiertamente su preferencia sexual, o tratan de disimularla, lo cual provoca un impacto negativo en su productividad. De esta forma concluyen que al reducir la discriminación, su productividad, que incide directamente en la productividad de una comunidad, aumentaría. Esta es una de las razones por las cuales muchas empresas multinacionales han tomado ideas de la perspectiva de género para lograr una mayor productividad por parte de sus empleados.

    Otro argumento a favor es que las minorías sexuales tienen una incidencia positiva en las economías creativas, muy necesarias en el desarrollo económico dentro de la economía de la información. El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer narra en su libro Crear o Morir, como, gracias a la apertura que existe dentro de ese conglomerado, la comunidad gay ha tenido un papel muy importante en el desarrollo de Silicon Valley, lugar donde han surgido la mayor cantidad de innovaciones tecnológicas en las últimas décadas. Empresas como Google, Facebook o Apple son muy incluyentes cuando se trata de minorías sexuales y raciales, porque de esta forma son capaces de atraer más talento.

    Así mismo, la Universidad de Warwick en Inglaterra llevó a cabo un estudio donde llegó a la conclusión de que obligar a los niños a adherirse a roles de géneros rígidos puede traerles algunas consecuencias negativas para su salud y su psique.

    Pero así como existen bastantes argumentos a favor de la teoría de género, también existen un considerable número de críticas. Inés Riego de Moine, doctora de filosofía, desde una postura personalista afirma que la teoría de género, producto de un crisis de identidad, no se puede justificar desde una postura filosófica ni antropológica, y que por lo mismo no se puede considerar al individuo un ser neutro, sino sexuado. De la misma forma, la postura de la Iglesia Católica, con excepción de algunas corrientes progresistas, es determinante: la ideología o teoría de género contradice el plan de Dios.

    Por otro lado, el colegio americano de pediatras de corte conservador menciona que la teoría de género puede dañar a los niños al afirmar que la sexualidad del ser humano es un sistema binario objetivo (XX, XY) y que el género es un concepto sociológico y patológico, no un concepto biológico objetivo.

    También, la NRK, un medio de comunicación noruego, elaboró un reportaje llevado a cabo en Suecia, país pionero en cuestiones de teoría de género donde incluso existen escuelas «de género neutro», A pesar de la intensa promoción de esta teoría, expusieron que al final muchos hombres y mujeres seguían desempeñando sus mismos roles. Por ejemplo, la mayoría de los ingenieros seguían siendo hombres y la mayoría de las enfermeras seguían siendo mujeres. De esta forma argumentan que al final el género no sólo es una construcción, sino que el sexo sí tiene cierta incidencia sobre éste:

    https://www.youtube.com/watch?v=p5LRdW8xw70

    Por un lado, la crítica más severa de la Iglesia a la teoría de género, es que ésta inevitablemente destruirá a la familia. Por otro lado, los teóricos de género proponen reemplazar el término familia por familias. Es decir, en vez de la familia «natural» o «tradicional» de mamá, papá e hijo, también deberían considerarse familias no sólo aquellas homoparentales, sino también las monoparentales y aquellos donde los hijos viven con sus abuelos biológicos, entre otras:

    tipos de familias

    También debo agregar que algunos círculos, como el del Frente Nacional por la Familia, dicen que la teoría de género es promovido por la ONU con un propósito eugenésico malthusiano para reducir la población e implementar un régimen totalitario. Cierto que la ONU y similares promueven la teoría de género, cierto es que la ONU también promueve medidas para que las naciones controlen su población (porque básicamente ya somos demasiados en el mundo y los recursos son limitados). Pero basta entender un poco de relaciones internacionales o geopolítica para llegar a la conclusión de que este argumento es absurdo. Es prácticamente imposible diseñar desde la ONU un plan totalitario, dado que muchos de los miembros de la ONU son antagónicos y varios de los países miembros sostienen fuertos conflictos con los países occidentales quienes más han promovido esta teoría o ideología.

    En ocasiones, también se le da a esta teoría atribuciones que no tiene y que no tienen que ver con sus postulados.

    Las siguientes propuestas sí podrían considerarse derivadas de la teoría de género (no todas parte de la propuesta de ley de Peña Nieto):

    • Matrimonio igualitario y/o adopción.
    • Que en la escuela se enseñe que hay también familias homoparentales y de otro tipo.
    • Que se implementen baños unisex.
    • Que un individuo pueda cambiar el género con el que aparece en los documentos oficiales.
    • Utilizar lenguaje incluyente como «las y los» o «lxs».

    Las siguientes propuestas no tienen relación alguna con la teoría de género y suelen ser falsas:

    • Que los niños puedan tener relaciones sexuales con los adultos.
    • Que a los niños se les enseñe a autoestimularse en la escuela (masturbación, pornografía).

    Para finalizar, la teoría de género es polémica porque contrasta con la visión promovida por la Iglesia y demás instituciones con las cuales supone un quiebre con su doctrina, y porque a mi parecer tiene varios puntos endebles en su planteamiento. Que algunos de sus origenes residan en el psicoanálisis o en la lucha de clases marxista (propia de las corrientes feministas más extremas) hacen a muchos poner en tela de juicio la sustancia de esta propuesta. Muchas de las consecuencias, sean positivas o negativas, no podrán ser abordadas ni analizadas hasta después de un cambio generacional en aquellos países donde más se ha promovido.

    Pero como mencioné antes, también es cierto que no podemos reducir la discusión de la teoría del género a teorías de la conspiración absurdas que anulan el debate. Más que una «agenda oculta», los contenidos de esta teoría en varias de sus vertientes (moderadas o radicales) está disponibles y al alcance de cualquier persona. De la misma forma, en varias universidades se imparten estudios de género por lo cual es fácil consultar los temarios.

    La teoría de género debe estar bajo el escrutinio del rigor científico y no solamente bajo los ideales de algunas corrientes de pensamiento. Tenemos que pensar cuál es el camino necesario para llegar a un escenario donde la mujer y el hombre se encuentren en igualdad de condiciones.

    En caso de que se determinara la inviabilidad de la teoría de género, se encontraran las suficientes inconsistencias, o bien, se optara por adoptar una versión más moderada, podrían pensarse en alternativas para que esto suceda: como asumir que a pesar de los constructos sí existen algunos rasgos psicológicos propios del sexo, y hecho eso, que el género no sea motivo alguno de discriminación o falta de oportunidades. También, en el mismo supuesto, el tema del matrimonio igualitario y los derechos de las minorías deberían plantearse de la misma forma, que un homosexual no sea discriminado ni privado de ciertos derechos sin que eso implique adherirse a la teoría de género, la cual busca nivelar los géneros asumiendo que es única condición para combatir la discriminación.

    Se trata de tomar lo mejor y de poder diferenciar lo que funciona o no. Lamentablemente el debate entre ambas posturas (la «familia natural» e individuos sexuados de la Iglesia, contra «las familias» y los individuos determinados por constructos sociales) termina siendo un debate más ideológico que de sentido común, donde el bienestar muchas veces queda supeditado a la pérdida o ganancia de poder, o a la necesidad de tener la razón.

    Y como siempre concluyo, a ustedes les dejo las conclusiones.