Categoría: sociedad

  • #YoSoy132 y las teorías de la conspiración

    #YoSoy132 y las teorías de la conspiración

    #YoSoy132 y las teorías de la conspiraciónYo en lo particular no he me he unido a este movimiento, tal vez porque no tengo tantas energías como un joven de 20 años, y porque no me veo lanzando consignas contra Peña Nieto y los medios de comunicación, si bien entiendo totalmente el repudio hacia lo que representa este candidato, a mi me gusta colaborar con mi entorno de otras formas, y no porque esté en desacuerdo, sino porque a mí esto de marchar en contra de algo no se me da, no es mi estilo.

    En 1968 Díaz Ordaz imaginó que el movimiento estudiantil formaba parte de una conspiración comunista, al menos Díaz Ordaz mantuvo y defendió su teoría conspiracionista y aun así la historia no lo perdonó ni le creyó. Habían argumentos sólidos para pensar eso porque el comunismo estaba en auge en esas épocas, pero no fue así, lo cierto es que el movimiento no fue comunista, ciertamente si hubieron células comunistas, pero al igual hubo células de la CIA, hubo anarquistas, liberales y gente de otras correientes ideológicas. En 2012 con el movimiento #YoSoy132 vemos que pasa algo parecido, pero no es a título personal de Enrique Peña Nieto, porque mientras el dice respetar las diferentes formas de expresión y entender a los jóvenes, muchos miembros de su campaña y partido se han ocupado en ver como pueden reventar este movimiento, no solo en base a cuanto podía afectar a su candidatura (las posibilidades de que Peña gane siguen siendo altas), sino que será una piedra en el zapato si este llega a la presidencia. A menos que Peña compre un baño portatil para las giras presidenciales.

    A diferencia de Díaz Ordaz se han construido varias teorías de la conspiración para afirmar que este es un movimiento completamente manipulado, el más citado es Andrés Manuel López Obrador, pero los mismos priístas han acusado también a Josefina Vázquez Mota de haberlo organizado, aunque el PAN ha tomado una posición ambivalente, porque si bien Josefina ha aplaudido públicamente al movimiento e incluso lo utilizó para atacar a Peña Nieto en el debate y uno de los coordinadores de campaña de Josefina ha criticado a Peña por negarse a participar en el «debate de los jóvenes» también Ignacio Zavala ha afirmado que este movimiento ha sido cooptado por las izquierdas. Se ha dicho que las FARC están detrás de este movimiento, que es fascista, que Carlos Slim lo organizó, o que fue Camacho Solis, que por su éxito, AMLO lo premió con una senaduría. Cuando existen tantas teorías de la conspiración disimiles es porque o no saben que pasa o están inventando con el propósito de reventar este movimiento.

    Algo es seguro y es que este movimiento de origen es genuino. Es genuino porque para empezar el rector de la Universidad Iberoamericana (UIA) siempre ha confirmado su legitimidad a pesar de las acusaciones de Coldwell, y ha mostrado un apoyo a este movimiento, a lo cual le sugiere, debe de pasar a las proposiciones. Además, no creo que un interés político pueda armar tan rápido un movimiento tan grande, y pueda infiltrarse con tal facilidad a una universidad privada; y peor aún, hacer que 131 alumnos se graben con su credencial para mostrar su adhesión al movimiento, es irrisorio creerlo. En el 2009 de igual forma, cuando surgió el movimiento del voto nulo, se sugirió que este movimiento había sido creado por el PRI, porque al anular las boletas el beneficiado sería el partido que tuviera un mayor voto duro; las acusaciones fueron más tenues porque la oposición a un candidato no era explícita, pero las hubo y lo cierto es que fue un movimiento ciudadano (y no me refiero al partido ese). Incluso tomando en cuenta el movimiento anulista, se puede entender el surgimiento de este, incluso era de esperarse, porque desde el 2009 había ya mucha molestia con la clase política. Es genuino porque desde hace casi un mes antes de este suceso, no se quería que Peña Nieto asistiera a las universidades por temor a que ocurriera esto, en algún momento su equipo decidió arriesgarse y pasó. Las circunstancias hicieron crecer al movimiento, si Coldwell no hubiera afirmado que los manifestantes eran acarreados, posiblemente no hubiera existido esa gota que derramó el vaso. Esa afirmación que fue tomada como un insulto hizo que los estudiantes se prendieran, que otras universidades tanto privadas como públicas se aliaran para manifestarse en contra de un candidato.

    Muchos dicen que como puede ser posible que la gente se manifieste en contra de un candidato, pero en realidad no es la primera vez que ocurre. En el año pasado los peruanos se manifestaron en contra de Keiko Fujimori y contra los medios de comunicación. La derecha peruana dijo que este movimiento era antidemocrático, pero habían razones para manifestarse, Keiko es la hija de Alberto Fujimori, un político que prácticamente destrozó al país, además los medios de comunicación estaban cooptados por los mismos Fujimori y personalidades como Laura Bozzo le daban todo su apoyo al clán. Con dichas manifestaciones lograron que no ganara Fujimori y si lo hiciera Ollanta Humala, quien mantiene en muy buen camino al país inca y a pesar de las acusaciones de radicalismo en las elecciones (algo parecido a lo que sucede con AMLO) se ha comportado como un izquierdista moderado con buenos resultados para este país. El PRI en uno de tantos videos que ha lanzado anónimamente en Youtube bajo la cuenta CinePolaca (que se sabe que es priísta porque en todos los videos se critica a AMLO, a Josefina o a Felipe Calderón) dice que esta fue una estrategia de Luis Costa Bonino, que asesorara a Humala, a Lula da Silva y ahora a López Obrador; y sin pruebas contundentes y verídicas afirma que Bonino organizó las manifestaciones en los dos países, aunque no dice que los dos países vivieron situaciones muy parecidas en lo que concierne a la complicidad de los medios de comunicación con ciertos intereses políticos, y menos dice que a la candidata que se criticó en Perú fue a la hija del infame Alberto Fujimori. Suponiendo que ambas manifestaciones fueron manipuladas como afirma el equipo de campaña de Peña Nieto, entonces hasta deberíamos estar contentos, porque a Perú seguramente no le estaría yendo nada bien con la hija del infame Fujimori, y con esa estrategia lograron que no llegara y le fuera mejor al Perú.

    Ahora, que AMLO o MORENA estén metiendo mano y quieran aprovechar el movimeinto, puede ser posible, y es algo totalmente indeseable. Naturalmente quien se ve beneficiado por este movimiento es López Obrador por la misma coyuntura, una relativa mayoría de los jóvenes apoya a López Obrador ciertamente y algunos lo ven como el mejor escenario para que los cambios se planteén se hagan (entiendo y respeto su opinión, más no la comparto), pero esto no sucedió a raiz del surgimiento del movimiento. Hace casi un mes antes, López Obrador fue recibido en el ITESM Campus Monterrey con gritos de «presidente, presidente», también en todos los ejercicios que se han hecho en las universidades (tanto antes como después del incidente de la Ibero), López Obrador tiene mayores preferencias, y en el peor caso que son las universidades privacas más caras, aparece empatado en primer lugar con Josefina Vázquez Mota ¿Habrán sido manipulados todos los alumnos de todas las universidades? yo de verdad lo dudo. Si bien soy escéptico en ver a Obrador el cambio que necesita México, es natural que los jóvenes si lo ven así por convicción propia y no por que fueron manipulados o coaccionados.

    ¿Tiene riesgos el movimiento? Claro que sí, se puede desvirtuar si los políticos empiezan a usarlo como botín político (aunque aquí es responsabilidad de los integrantes que esto no suceda, si no es que ya lo han hecho), también tiene una natural tendencia a la izquierda, y están más identificados con lo que representa López Obrador que con lo que representan los otros dos candidatos (sobre todo Peña Nieto), pero he aquí el peligro, y donde López Obrador podría sacar provecho. Es válido que coincidan en varias cosas, pero aún así, el movimiento debe de buscar mantenerse totalmente ajeno y que los que simpaticen con López Obrador lo expresen en las urnas. Naturalmente no todos los que forman parte del movimiento tienen simpatías con AMLO, muchos son anulistas y varios incluso detestan al izquierdista, por encima de de Josefina Vázquez Mota inclusive. Este movimiento debe de ser muy inteligente y prudente, sobre todo a la hora de las elecciones, deben mantenerse totalmente al margen de MORENA y todo lo que huela a López Obrador porque podrá perder legitimidad, más cuando los intereses están buscando dividir a dicho movimiento a como dé lugar y peor va a ser si se ponen de pechito. También pienso yo que deberán ir apuntalando a cosas más concretas, dejar de cierta forma ser un movimiento antiPeña o «antiloquesea», y concentrarse en atacar el fondo del asunto, y sobre todo ofreciendo propuestas. Ya demostraron que el movimiento tiene mucha fuerza, esta energía que los logros (como hacer que el debate se transmita a nivel nacional, y que tendrán su propio debate con los candidatos) les dan, deberán de encausarla bien. Ser joven en esta situación es una ventaja, porque por su edad tienen más energía para salir y manifestarse, pero a la vez puede ser un handicap por la falta de experiencia. Esta ingenuidad puede afectar al punto de que terminen a la deriva o bien se vean infiltrados, para lo cual tal vez el apoyo de gente más grande (que por lo que he visto, en cierta medida lo hay) los ayude a encausarse.

  • #GeneraciónMX, un #YoSoy132 descafeinado, y tal vez hasta copeteado

    #GeneraciónMX, un #YoSoy132 descafeinado, y tal vez hasta copeteado

    #GeneraciónMX, un #YoSoy132 descafeinado, y tal vez hasta copeteadoSi #GeneraciónMX fuera un movimiento genuino, vería con buenos ojos la escisión de estos jóvenes que afirman haber estado en #YoSoy132 porque naturalmente en un marco que al menos deseamos democrático existen los diferentes puntos de vista y se tiene el derecho a disentir. El problema es que #GeneraciónMX no parece ser un movimiento genuino desde sus inicios, cosa que #YoSoy132 si puede presumir, porque llama la atención como ha iniciado este movimiento. Por ejemplo, #YoSoy132 empezó filmando videos caseros (como el video de los jóvenes mostrando credenciales) y conforme fue creciendo el proyecto crearon videos medianamente profesionales (y recalco el medianamente), esto es natural, porque en una organización compuesta en gran medida por estudiantes de universidades públicas y privadas que creció de tamaño súbitamente es fácil que alguno de todos ellos pueda facilitar una cámara profesional (por ej, un alumno de comunicación) y algún otro se haga cargo de la edición en Adobe Premiere o After Effects, pero en el caso de #GeneraciónMX hablamos que son unos pocos estudiantes, ni siquiera afirma si son más de los que aparecen en el video, y tiene una producción profesional.

    Llama la atención que los estudiantes no mencionen sus nombres ni muestren sus credenciales (lo cual deslegitima su movimiento porque, de hecho, la legitimidad de #YoSoy132 se generó a partir de que los estudiantes se identificaron con su credencial), también es demasiado curioso que el supuesto líder de un movimiento que busca también fomentar la cobertura y competencia en el sector televisivo, se haya entrevistado con Óscar Mario Beteta, siendo que lo natural es que si se busca de verdad fomentar la competencia en los medios, dichos medios no verán con buenos ojos estos movimientos, porque el democratizar los medios, buscar generar más alternativas dentro de estos, y más pluralidad, afecta si o si los intereses del duopolio y en las redes se puede ver el total y sincero apoyo de los medios como Televisa y TV Azteca a este movimiento. También es poco creíble este movimiento porque no tiene que ver nada con los motivos que surgió #YoSoy132, los estudiantes que aparecen en el video de GeneraciónMX dicen que no se confrontarán con nadie (Peña Nieto, Televisa) mostrando su desacuerdo ante la postura «anti» del movimiento #YoSoy132, pero esta postura la tuvo el mivimiento universitario desde un principio, y si ahora dicen que ya no son #YoSoy132 si es que alguna vez si lo fueron y si lo fueron es que estuvieron de acuerdo con esta postura «anti» porque fue parte de sus orígenes, incluso en el video reconocen los logros que generaron en torno a los debates, logros de no hace más de dos semanas.

    Para entender el por qué surge #GeneraciónMX y por qué hay muchas dudas de su legitimidad, hay que entender los orígenes de #YoSoy132, este último se originó a raiz de la visita de Peña Nieto a la Ibero y las declaraciones del Joaquín Coldwell, el presidente del PRI que dijo que iba a investigar los estudiantes. Si estos «separatistas» fueron parte de #YoSoy132 es porque alguna vez estuvieron de acuerdo con su postura «anti»; la gente que no estuvo de acuerdo con las críticas a Peña Nieto se opuso a este movimiento desde un principio. También hay que entender que #YoSoy132 es un movimiento totalmente horizontal, por lo que afirmar que este movimiento está totalmente capturado por la izquierda es un error, más porque al estar este movimiento dividido en células, donde se hacen asambleas (como la que se hizo en la Ibero) donde entre sus integrandes disienten y tienen diferencias sobre diversos temas, es difícil que todo el movimiento se infecte de un solo golpe; si bien no es difícil de infiltrar porque el movimiento casi no tiene barreras de entrada (y esto es algo que deberían meditar los integrantes del movimiento), si es difícil de capturar al movimiento por completo que tiene diversas células no solo en el DF, sino en varias ciudades de la república. Ciertamente ha dado un giro a la izquierda, y ciertamente muchos de sus miembros (y aclaro, no todos) piensan votar por AMLO, pero el giro a la izquierda es algo totalmente comprensible, y así como ellos, movimientos como el #15M y el #OcuppyWallStreet, de forma explícita o tácita son movimientos de izquierda; muchos piensan votar por AMLO porque para los jóvenes representa una esperanza (opinión que no comparto pero respeto), dado que si bien el PAN no ha gobernado muy bien en términos generales, si se ganaron algunas cosas como una estabilidad macroeconómica y un avance (bastante notorio) en la libertad de expresión, y a los jóvenes no les tocó vivir en carne propia la censura, los asesinatos de políticos, las crisis económicas; y si bien conocen bien a este PRI que no quieren que llegue, muchos no lo vivieron en carne propia. El PRI de Moreira, Hank Rhon, el Atenco de Peña Nieto. Pero también dentro de este movimiento hay mucha gente que piensa anular su voto, e incluso existen miembros que piensan en votar por Josefina Vázquez Mota.

    Naturalmente no dudo ni un poco que MORENA por ejemplo haya querido meter sus manos o haya logrado algún tipo de infiltración, o que el PAN haya hecho lo mismo. Pero de ahí a que sea un movimiento capturado por los partidos, creo que hay un error. Debido a la coyuntura electoral, y debido a que los estudiantes no quieren la imposición de un candidato por medio de las televisoras, el movimiento perjudica a Enrique Peña Nieto, beneficia a López Obrador y también en cierta medida a Josefina Vázquez Mota (que en los últimos días ella ha sabido capitalizar este movimiento mostrándose cercana con los estudiantes incluso más que AMLO). La postura «Anti-Peña» no es el fin del movimiento, más bien a Peña Nieto se le ve como una de las consecuencias generadas por la concentración de poder y es parte también de la coyuntura. Naturalmente la presencia de un Peña Nieto fue la gota que derramó el vaso, y ese fue el motivo por el que los jóvenes se manifestaron, pero este movimiento poco a poco ha buscado atacar los problemas de raiz y ha logrado muchas cosas.

    No entiendo el motivo del surgimiento de #GeneraciónMX, empezando por las incongruencias que noto dentro de esto. Sus propuestas son recicladas, más tenues y estos jóvenes son aplaudidos y vitoreados por el establishment (Los conductores de las televisoras en sus cuentas de Twitter los ven con muy buenos ojos, y muchos de los que promocionan el hashtag #GeneraciónMX son no afines, sino miembros del Partido Revolucionario Institucional), este movimiento deja de tener ese caracter confrontador y se muestra una cara coinciliadora, en demasía, como si con buenas intenciones y palmaditas en la espalda, este «movimiento» vaya a lograr una mayor apertura en los medios, menos con unas propuestas mucho más tenues, descafeinadas, puestas a modo para que no afecten los intereses de aquellos que dicen criticar. Naturalmente #YoSoy132 tiene muchos defectos (cualquier movimiento los tiene) y como dije, corre el riesgo de infiltraciones, pero este movimiento al ser falso de origen, pierde toda su credibilidad. Por cierto, no entiendo por qué algunos ectivistas me dicen en Twitter que este movimiento fue creado por Josefina Vázquez Mota, y dichos ectivistas a la vez están promocionando este movimiento en redes (vean quienes usan el hashtag #generaciónMX y vean a quiene siguen), digo, si van a crear un grupo para reventar un movimiento, al menos que lo hagan bien.

    Creo que con esto #YoSoy132 lo primero que debería hacer es eliminar cualquier intento de infiltración al movimiento y si ya lo hay, detectarlo y extirparlo. También debe de evitar cualquier tipo de proselitismo político en nombre del movimiento y dado esto, debe de convocar a la población a no utilizar el nombre del movimiento, porque se da por sentado que cualquiera que utilice la consigna, es parte de dicho movimiento. De esta forma se podrá saber que si alguien relaciona al movimiento qué se yo, con AMLO o con Josefina, se sepa que no es un miembro. Deben de mantener con muchísima cautela su imagen apartidista, el repudiar a un candidato no los hace partidistas per sé, porque para ellos necesitarían hacerlo o desde un partido, o apoyando explícitamente a un partido. Y la primera tarea sería en su página web, donde cualquiera puede inscribirse como usuario y subir videos, donde por cierto, el PRD ya ha subido varios en favor de AMLO (la cuenta se llama AMLO.SI).

    Por cierto, ese nombre de GeneraciónMX tiene toda la pinta de haber salido desde el departamento de mercadotecnia de Televisa. Se me hace mucho mas parecido a IniciativaMX o a RBD que a #YoSoy132, con todo respeto. Y por cierto, en este video comprueban que algunos de sus miembros tienen relación con políticos muy cercanos a Peña Nieto, curioso que mientras en el PRI se hayan creado diversas teorías de la conspiración disimiles y en un mes no se hayan puesto de acuerdo en cual es la verdadera, en un solo día se logre ver que está detrás de #GeneraciónMX:

     

  • Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña NietoLo que sucedió en el estadio Azteca es por decirlo de alguna manera, lamentable. Entiendo y apoyé de alguna manera, el recibimiento a Enrique Peña Nieto en la Ibero donde los estudiantes gritaron consignas en contra del candidato, ciertamente es curioso que la gente que se manifeste contra alguien que no ha llegado a la presidencia, pero por los antecedentes de Peña Nieto y el gobierno de su partido tanto en el pasado como en el que presente no es necesario hacer una explicación alguna. Igual cuando la gente salió a las calles a manifestarse en contra del priísta lo vi bien, sobre todo porque estamos hablando de un candidato impuesto por las televisoras, el cual va arriba en las encuestas en gran medida por gente acarreada, o por los métodos que usa el partido hegemónico como la entrega de tarjetas del PRI a cambio del IFE para que de esta forma reciban despensas (coacción de voto), y para ponerle la cereza al pastel, un culto a la personalidad tremendo sobre todo en las mujeres. Pero creo que todo tiene límites, y creo que se está cayendo el error en cruzar esa línea, donde pareciera que el problema es Peña Nieto en sí, y no que la presencia de Peña Nieto se deba a un problema más profundo (por eso fue acertada la lucha de #YoSoy132 para buscar pluralidad en los medios, así como las propuestas de reforma educativa entre otros). Pareciera que este odio está siendo mal canalizado, como si el mero hecho de que se evite que Peña Nieto llegue a la Presidencia vaya a resolver de una vez por todas los problemas del país, si lo ven así, es caer en el error.

    Incluso, si se busca que Peña Nieto no llegue a la silla presidencial como único fin, también es un error. El que la gente salga a las calles a manifestarse puede incidir en las preferencias, pero hay un punto donde ya los indecisos o los votantes volátiles decidieron no votar por Peña Nieto, lo cual hace que estas manifestaciones, que ya por su frecuencia (y porque pierden el sentido de la novedad) son cada vez menos útiles, y cuando se llega a este punto, ambas partes (los antiPeña y los proPeña) solo terminan reforzando su posición, lo que hace que pueda generarse una división entre la sociedad. Poner la playera de #YoSoy132 en el Azteca no tiene nada de malo, al contrario, reforzaría la fuerza del movimiento, pero gritar «Peña Puto» hace ya todo lo opuesto. Un reclamo legítimo como el criticar a Peña Nieto, cuando termina haciéndose costumbre, termina generando un clima tenso, más porque los manifestantes pareciera que en lugar de manifestarse contra aquello que les preocupa, terminan usando esta coyuntura como catarsis. Y esto no es nada bueno, sobre todo por el cuidado de la legitimidad del movimiento y además porque esto puede ser usado por aquellos intereses que rodean a Peña para buscar desacreditar dicho movimiento. De algo legítimo, algo que nos daba gusto ver, esto puede terminar pasando a ser algo vulgar y banal y es lo que se debe de cuidar.

    Más lamentable es, el hecho de que el PRI haya mandado al Azteca a 18,000 acarreados para contrarrestar esta manifestación. Naturalmente les salió el tiro por la culata, no solo porque no lograron hacer que las consignas contra el mexiquense no se escucharan, sino porque fueron los primeros (y por lo que se puede ver los únicos) que utilizaron la violencia para agredir a su contraparte, lo cual es preocupante, porque van varias veces que los peñistas utilizan la violencia para tratar de atacar a quienes se manifiestan en contra de su candidato (mientras que muy rara vez, los #YoSoy132 han utilizado la violencia física, y solo nos podríamos remontar a Querétaro donde varios jóvenes patearon y empujaron la camioneta donde presuntamente iba el candidato, aunque uno de los principales agresores fue un joven panista que se infiltró). Esto es peligroso porque dentro de las filas de la campaña de Peña se recurre a la violencia comúnmente y esto podría ser un preocupante antecedente de lo que podría ser su presidencia. Y más preocupa si Enrique Peña Nieto tomará represalias contra este movimiento, lo que podría desencadenar en algo más trágico que la masacre del 68.

    Es muy preocupante ya no el regreso del PRI (que digo, tiene mejores candidatos y mucho más decentes), sino el PRI de Peña Nieto, que representa un autoritarismo que se oculta bajo un hombre que se presenta como moderado, pero que en realidad no lo es. El PRI de Peña es la peor cara del partido, posiblemente si el candidato o candidata fuera Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones, político polémico ciertamente, pero que también promovió reformas en el senado que lograrían un avance democrático en el país, esta animadversión no se vería. Para un gran sector de la población Peña Nieto es un timo, un títere, una persona sin capacidad política, sin cultura, con rasgos preocupantemente autoritarios, que busca convencer al grueso de su población no por medio de propuestas (que pareciera más que fueron creadas por el departamento de mercadotecnia), sino por medio del acarreo, compra de votos, y como decía, un culto a la personalidad por medio de su club de fans o eventos como el «Peñafest». Naturalmente ha funcionado al ver el grado de enajenación al que son sometidos varios de sus seguidores (sobre todo seguidoras) como la mujer que aparece en el siguiente video:

     

    Podemos poner en tela de juicio la forma en que la gente se manifiesta en contra de Peña Nieto, lo cual hice al principio del artículo; pero las cosas suceden por algo, y si hay tanta animadversión por este candidato es que una razón de peso debe de haber. A diferencia de lo sucedido en el 2006, este rechazo a Peña Nieto no es conducido por una campaña de guerra sucia, sino por iniciativa propia de la ciudadanía, es más, en el 2006 para que la guerra sucia pudiera surtir efecto, el candidato agraviado (en este caso López Obrador) debería tener los suficientes defectos para que esta le hiciera daño (lo cual no implica que todas las difamaciones en contra de su persona sean ciertas, como la falsa aseveración de que López Obrador había endeudado el Distrito Federal). Falso también es que algún interés político haya creado el movimiento #YoSoy132 (otra cosa es que ya una vez surgidos, algunos quieran meter la mano como la MORENA de AMLO), y es tan falso, que los cercanos a Peña Nieto crearon «teorías de la conspiración» tan disimiles y trataron de esparcirlas por Twitter con poco éxito: Primero afirmaban que López Obrador estaba detrás, después afirmaron que fue Josefina Vázquez Mota, luego calificaron a los integrantes como fascistas, después un diputado del PRI afirmó que las FARC estaban infiltrados (para lo cual, el historiador Enrique Krauze me comentó vía Twitter que reprobaba dicho tipo de afirmaciones) entre otras teorías más extrañas.

    Creo que se debería evitar la descalificación personal, y más bien orientarse a la crítica, que a veces puede parecer parecido, pero es diferente. La segunda tiene como fin manifestarse en contra de algo que no se desea (la llegada de Peña Nieto al poder) y la primera es criticar al candidato como una forma de agredirlo. Por más peligroso para la nación pueda ser un candidato, se debe tener prudencia, el movimiento #YoSoy132, con todas las críticas que ha recibido, ya ha logrado muchas cosas; creo que si se cae en la descalificación y no se sale de ahí, se puede desvirtuar el movimiento. Ciertamente el hecho de que este movimiento sea «tan horizontal» hace que cualquier persona pueda tomar la consigna de #YoSoy132 y bajo esta hacer desmanes sin ser en realidad parte del movimiento; por eso es que se debe de cuidar demasiado. También la gente que se considera antiPeña (que fácil rebasa el 50% de la población y va mucho más allá de un mero movimiento) deberá ser tolerante con las personas afines al candidato, de lo contrario se caería en una contradicción.

    Los espero aquí mañana a las 8:00 PM para que vean el debate presidencial en vivo.

  • Fanatismo Político

    Fanatismo Político

    Fanatismo PolíticoCaray, a veces parece que si a los mexicanos le dicen que se avienten a un pozo se avientan. Es penoso, porque apenas empezó la «guerra sucia» y el país ya está más polarizado que en el 2006 y la gente empieza a radicalizarse en sus posiciones frente a uno u otro candidato, ¡un solo día! Las reacciones de ambas partes caen en el dogmatismo y en la falta del uso de la prudencia y la razón ante la situación. Es más, hasta con el mismo Peña Nieto, que ciertamente podría representar un retroceso democrático aunque no se toma en cuenta que las circunstancias no permitirían la instauración de un régimen tan asfixiante dadas las nuevas tecnologías y un movimiento tan amplio y tan horizontal como el #YoSoy132 que sería muy difícil de absorber como lo hicieron con el movimiento del 68 (que era más vertical). Ahora ha regresado eso de «yo estoy ciegamente con López Obrador, lo admiro, es el mejor político de la historia mexicana, es el Lula, no, el Roosevelt mexicano» o el «odio a AMLO, es peligrosísimo, nos vamos a hacer una nueva Venezuela, Cuba, es más, Corea del Norte».

    La dicotomía entre malos y buenos, como lo hace López Obrador donde lo que está con él es bueno y lo que no está con él es malo, genera división y polarización en el país. La guerra sucia en base a verdades, medias verdades, mentiras, información manipulada y spots creados de tal manera que busquen aterrar a la gente y logren generar miedo en ella (porque una sociedad temerosa es más fácil de controlar) también por supuesto, dividen al país, y polarizan la sociedad; y es más, no solo aterran a un sector de ella, sino que los más fieles de aquello que se injuria (AMLO), se aferran más a ello. Esta situación no da cabida a la reflexión, y fomenta el fanatismo y el dogma. Se invita al mexicano a no pensar y a aferrarse a su posición política, como si las preferencias políticas fueron equipos de futbol, equipos, claro, con un muy bajo nivel de juego y que buscan ganar los partidos tratando de faulear a los rivales.

    Esa cancelación del pensamiento crítico en el que a veces llegan a caer algunos «quesqueanalistas» de derecha y de izquierda, le termina haciendo daño al país, pero el individuo también es responsable; porque su pensamiento es rígido, la autocrítica y la retroalimentación no tiene cabida y al no tenerla, descalifican a la otra parte (solo necesita ser otro individuo con una posición opuesta) y llevan lo que podría ser un debate a una especie de agresión personal donde «tu eres un pendejo izquierdoso radical que no trabaja» o «un ignorante manipulado por los medios de comunicación».  De esta forma controlar al individuo es fácil, porque para tomar alguna posición no tiene que pensar, de hecho es lo que menos quisieran nuestros políticos. De hecho me sorprende que sabiendo de la baja calidad política que tenemos en México, estas posturas que rayan en lo fanático sean la regla y no la excepción.

    Incluso en el asunto de Peña Nieto, hay casos donde la crítica llega a la obsesión, donde pareciera que las personas están desahogando sus problemas personales. Entiendo por ejemplo que los movimientos se hayan manifestado contra el regreso de un partido donde en una parte de su tiempo (y digo una parte, porque hay que recordar que el PRI con todo lo que se diga, tuvo buenos presidentes, en especial tomando esa etapa que empieza con Lázaro Cárdenas y termina con López Mateos) se canceló la libertad de expresión y se manejó muy mal la economía, y se manifiesten contra los medios de comunicación, porque no es precisamente un ejercicio democrático que un medio de comunicación diseñe la imagen de un candidato, la exponga (para lo cual debería haber existido una sanción por parte del IFE) y sumando esto el acarreo, y la posible coacción de votos, lo hagan llegar a la presidencia. Pero aún así, la gente termina haciendo de esta inconformidad una obsesión, utilizan las redes sociales para burlarse constantemente del candidato, pero a la vez ni siquiera participan en alguno de los movimienetos y todavía menos, son parte de una organización civil o participen de alguna forma en el quehacer público.

    A veces suele molestar incluso, ver el muro de Facebook o el timeline de Twitter, lleno de insultos contra Peña Nieto, López Obrador, Felipe Calderón o quien sea. Se genera un clima de odio, un clima de destrucción, y es donde ya no me parece sano. Creo que existen límites entre el manifestar una inconformidad o una posición frente a un candidato, y el mostrar un odio obsesivo contra este. Lo peor es que mucha gente generaliza y al llevarse de calle a un candidato, se lleva de una vez a todos sus seguidores. Afirmaciones que rayan en lo ridículo como decir que toda persona afiliada al PRI es corrupta, como si al entrar a un partido, el individuo recibiera una especie de cocowash sectario; es cuestión de meterse un poco a los partidos (al que sea) pera ver que hay gente honesta y con buenas intenciones.

    La gente odia, critica, se burla, pero no propone ni construye. Una persona que si lo hace tiene más autoridad moral para criticar, una que no lo hace no la tiene. No se me haría mal hacer un estudio preguntando a este tipo de gente, si quisiera colaborar con una causa benéfica, sea una colecta, ayudar a reforestar un bosque, participar en una organización que busque incidir en asuntos públicos o políticos, quisiera ver cuantas de estas personas quisieran ayudar y cuantas personas dirían: -no tengo tiempo, otro día, mejor ponte a trabajar-. Mucha gente cree lamentablemente que entrar a Twitter y promocionar el hashtag #Candidatotalchingatumadre es hacer activismo, ¡Por Dios!. La gente más fanática es aquella que se aferra a una realidad alterna que no existe y por lo tanto, no participa en la construcción de un país, porque al cancelar el uso de la razón, elimina toda capacidad de construir.

    Lo he repetido varias veces, y es que la gente se queja tanto de los políticos y los critica tanto, pero lo último que hace es ver que el típo de política que tenemos es producto directo de la sociedad y al estar dentro de ella automáticamente hace al individuo responsable de la situación. Y este fanatismo, este clima de odio, intolerancia, es el que hace que el no país avance, que ese «México progresando» que tanto anhelan se vea cada vez más lejos, caen en una gran contradicción, como si se tratara de una persona que debido a su victimismo cae en una depresión, que se repite a diario el por qué su vida es tan trágica pero al repetírselo tanto pareciera buscar que eso fuera real y se comporta como así fuera, logrando que en algún momento se haga realidad.

    Primer paso ¡relájanse por favor, tranquilos!.

  • #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    México sin duda está viviendo un momento muy agitado. A este se le pone el ingrediente de la participación ciudadana que hace que salgan más burbujas de la sopa. En cuestión de semanas las percepciones cambiaron, y no solo eso, las realidades también. Hoy tenemos un nuevo escenario y del cual puede partir el definitivo que se sentenciará el 1ro de Julio. Independientemente de que no nos podemos basar en una sola encuesta (la de Reforma, que le da solo 4 puntos de ventaja a Peña Nieto), lo cierto es que López Obrador ya se metió en la pelea, y para eso no es necesario ver las encuestas, solo hay que ver la postura del PRI, quienes han empezado a hechar a andar toda su maquinaria para evitar que López Obrador avance. Se percibe en las notas que han salido a partir de dicha encuesta (el charolazo y la afirmación de que la subida de AMLO hizo que subiera el peso también), el PRI tendrá que retractarse en su demagógica posición de no va a dividir a México, porque le tendrá que entrar y le está entrando.

    Ante este escenario, el movimiento #YoSoy132 debe tener muchísimo cuidado, más que ellos son uno de los factores que pueden definir la elección. Me preocupa un poco el viraje de los últimos días. Empiezo por decir que #YoSoy132 ha girado a la izquierda, lo cual a priori no me parece mal, porque movimientos como el #15M o #OcuppyWallStreet también muestran esta tendencia. Se mostraron críticos hacia el neoliberalismo, y ese punto no lo repruebo en lo absoluto, no solo porque comparto su idea, sino porque es la postura de la juventud que ha salido a las calles a manifestarse, que ve en la anarquía mercantil una de las razones de la descomposición económica y social que se viven en el mundo. En este punto, su postura de izquierda no se me hace mal y esta no contraria el hecho de que se declaren «apartidistas», se puede ser de izquierda (y es mi caso) sin ser perredista, patista, o lo que sea. A diferencia del 68, la gente (entre los que se encuentra la generalidad de los estudiantes) no vive rodeada de un furor por el comunismo (aunque el movimiento del 68 no era en su mayoría comunista, como creyó Díaz Ordaz), por el contrario, es una izquierda más pragmática, que busca la justicia social pero no descalifica contundentemente a los mercados. Los jóvenes mexicanos tienen esa postura, porque dada la vida política del país, es posiblemente el camino por el que deban abrirse paso.

    Lo que me preocupa es que el movimiento termine, digámoslo así, afiliándose a la causa de López Obrador. Entiendo que por la postura del movimiento, AMLO es lo que más parece representar lo que buscan (y creo que a medias), pero para generar un cambio real este movimiento debe de alejarse de cualquier interés político, entiendo que varios jóvenes apoyen a López Obrador, y eso no les quita el derecho de estar en el movimiento, pero deben separar su preferencia de candidato del movimiento, si no pondrían a su movimiento en riesgo. Aquí es donde entra el tema de las infiltraciones y es donde deben de tener demasiado cuidado, tanto por parte del PRI como del PRD. A López Obrador este movimiento le está haciendo mucho favor, y a Peña Nieto lo está desplomando, por lo cual los dos candidatos podrían meter las manos para beneficiarse electoralmente. En el primer caso es donde insisto esa separación de la cual hablaba, de hecho curiosamente mientras «más alejados se mantengan de AMLO» terminarán beneficiando más al candidato de las izquierdas, porque habrán menos excusas para descalificar al movimiento. Incluso aquí el PRI en las manifestaciones que vienen, podrían meter por ejemplo, porros disfrazados de «simpatizantes de AMLO» con la leyenda #YoSoy132 para tratar de reventar dicha manifestación y afectar el movimiento.

    Me preocupa por ejemplo, que en la última asamblea, se pida juicio político a Felipe Calderón, no porque sea válido o no, sino porque al descalificar a Peña Nieto, y luego también marcar distancia con el presidente, muchos llegarán a la conclusión de que es un movimiento pro-AMLO. No necesariamente es así, yo en lo particular, conozco a varios miembros de este movimiento que tienen una distancia marcadísima con la figura presidencial y podrían estar a favor de este punto (digo, podrían porque no he tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre esto), pero a la vez no ven con buenos ojos a López Obrador y están decididos en anular su voto. Creo que en este sentido el movimiento debe de ser pragmático, más porque en la coyuntura en la que estamos, los priístas aprovecharán para descalificarla (cosa que no han logrado hacer hasta ahora a pesar de sus múltiples intentos). Recordemos por ejemplo, que el 49% de los mexicanos cree que las elecciones del 2006 fueron fraudulentas, pero AMLO tuvo una intención de voto de solo el 20% aprox, durante la campaña hasta mayo que es cuando se notó el crecimiento de las preferencias sobre López Obrador. Muchos indecisos han optado por votar por López Obrador, pero lo harán con reservas (por el menos peor, como dicen y entre los que me encuentro yo también), entre los que también se encuentran muchos jóvenes, sobre todo porque vieron que Josefina se ha desplomado y que esta elección es de dos. Esto nos dice que existe más de un 20% de la población que no es afín a AMLO pero duda de la efectividad democrática del país (al menos como nos lo han vendido) y por esto creen que se necesita un cambio de base.

    Creo que #YoSoy132 está a tiempo de evitar cualquiera de estos problemas, pero el riesgo existe. Tal vez el talón de aquiles de ser un «movimiento juvenil» es que la mayoría de los integrantes pueden caer en la ingenuidad. Independientemente de su afinidad por AMLO, o Josefina o quien quiera que sea por parte de alumnos, ellos son los que más deberían estar conscientes que el futuro del país no solo puede recaer en las manos de un político, cosa que se creyó durante décadas y no le funcionó al país. Tienen derecho a sentir afinidad por quien sea, pero en cuanto llegue al poder, deberán por igual poner los ojos sobre su desempeño y actuar en consecuencia. Deben de ser más decisivos en algunas cuestiones, en la asamblea de Guadalajara en el ITESO algunas personas afirmaron que no supieron explicar muy bien que tan antipeñanieto eran, o por qué eran apartidistas. Deben de ser más determinantes en sus posturas, porque si se quedan navegando su rumbo fijo, serán mas proclives a que terceras entidades los quieran manipular.

    Termino saliéndome un poco del tema, y es sobre el voto útil que ejercerán los panistas, sobre todo la gente mayor con una posición conservadora, que es donde Josefina tiene más votos. Esta es la gente que tiene en más mal concepto a AMLO, siguen pensando que será un nuevo Hugo Chávez o quebrará al país. Y aquí es donde veo la difícil decisión que tendrán que tomar, votar por un «Hugo Chávez» o votar por el PRI que a ellos les tocó vivir en carne fría, sin libertad de expresión, represiones que costaron vidas, crisis sexenales. Yo por este mismo argumento me decanto por ejercer mi voto útil a favor de AMLO, porque el PRI de Peña Nieto representa ese régimen autoritario e incluso lo han demostrado en épocas recientes; en cambio muchos de los miedos sobre AMLO son suposiciones, que incluso sectores empresariales han desmentido. Naturalmente tengo mis reservas frente a AMLO y en otro escenario electoral posiblemente no le daría mi voto, pero yo no creo en ese argumento conservador que pregona Kirk Russell que dice «más vale malo por conocido que bueno por conocer», y prefiero tomar el riesgo. Otra referencia es el desempeño de AMLO y Peña Nieto como Jefe de Gobierno y Gobernador respectivamente. Si bien el desempeño de AMLO no fue muy sobresaliente (aunque le dieron el premio como el segundo mejor alcalde del mundo), fue bastante mejor que el de Peña Nieto, y este último mostró mas tintes autoritarios que el primero. AMLO construyó una avenida sobre propiedad privada para dar acceso a un hospital privado (de donde se desencadenó el desafuero) y Peña Nieto orquestó la masacre de Atenco (asunto que sigue impune).

  • Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132He seguido su movimiento, el cual se me hace muy interesante, y yo veo a #YoSoy132 como una expresión genuina de la ciudadanía ante un problema que es real. Y este problema se deriva de la intención de varios medios de comunicación que utilizan su influencia para imponer al candidato por el PRI-PVEM Enrique Peña Nieto (entre los que se encuentran Televisa, TV Azteca, Milenio, OEM). Me da gusto que la sociedad no se quede lamentándose en sus casas y salga a las calles a manifestar su inconformidad con esos hechos, en ese sentido su movimiento es muy loable, y apoyo su iniciativa. Su intención de mejorar el país a mi parecer es totalmente genuina, tal vez haya algunas cosas que no se me hacen tan prudentes como «mentarle la madre a un candidato» pero lo entiendo, porque son jóvenes, tienen mucha energía, estan inconformes con la situación, y a fin de cuentas mientras no exista el uso de la violencia están ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Se podrá criticar la postura, pero eso no quita su derecho a hacerlo.

    Yo soy joven pero ya no tanto, tengo 30 años y pues de mi etapa de universitario a la fecha, la experiencia ha modificado algunas de mis percepciones y aquí es donde quiero señalar algunos puntos donde no concuerdo en las formas. Mi intención no tiene el fin de ninguna manera de descalificar el movimiento, por el contrario, la intención es que mi opinión (así como las de muchos otros) pueda servir para una mayor retroalimentación y que este movimiento se haga más sólido y tenga un impacto benéfico más fuerte en la sociedad mexicana. Es cierto que algunos opositores, entre los que se encuentra el candidato Gabriel Quadri ha llamado de una forma muy irresponsable a este movimiento (del cual en espíritu me siento parte) como una expresión fascista. Yo simplemente creo que este movimiento puede mejorar y que construya, para lo cual se necesita tiempo y experiencia.

    León Krauze afirmaba correctamente que este movimiento tiene que aceptar la crítica, incluso puede aprender tanto de la crítica constructiva, como de la destructiva. Yo el primer problema que veo tiene que ver con la «democratización de los medios de comunicación», lo que alcanzo a leer entre lineas en su pliego petitorio y en sus demandas es que quieren medios que sean objetivos e imparciales. Lamentablemente tengo que decir que eso no es posible, todos los humanos (y más los informados como ustedes y yo) somos animales políticos, tenemos una ideología política, y opinamos invariablemente en torno a ella. Tanto yo como ustedes gozamos de una información plural, no por las televisoras, sino porque tenemos acceso a Internet, televisión de paga (donde existen programas con una línea diferente a los medios tradicionales), y verán que todos estos medios «alternativos» tienen su ideología, pueden ser conservadores, liberales, socialdemócratas, de izquierda, de lo que le quieran poner.

    No quiero parecer reaccionario pero técnicamente Televisa esta facultado para promover a su candidato. Es algo que nos desagrada porque debido a su alcance, esta televisora tiene mucho poder, y debido a las prácticas duopólicas que practica, influye sobremanera en la población; pero si la idea es alcanzar una utopía donde los medios de comunicación sean imparciales, la marcha se debería extender a periódicos como La Jornada donde también existe un apoyo notable al candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador. El problema que estamos viendo no tiene que ver con que si los medios son parciales o no, sino con la concentración de poder que el duopolio tiene, con lo cual se pueden dar el lujo de pasar de ser el cuarto poder a ser el primero. Dicha concentración es una amenaza para la democracia, como si se tratara de un Berlusconi con copete. Entonces creo que su causa debería enfocarse más a «desmonopolizar los medios» para que el grueso de la población tenga acceso a distintos medios con una diferente línea ideológica. Por ejemplo, más que decirles a las cadenas que se democratizen, lograr que se instale una tercera cadena (para empezar) en el país, que exista mayor variedad informativa y un todavía gran sector de población no se quede solo con lo que dijo Televisa y TV Azteca.

    A causa del movimiento que han logrado crecer, se han visto cambios en Televisa, como el hecho de que «tratan» de presentar información de una manera más imparcial, o el hecho de que en Tercer Grado, Peña Nieto no fuera tan «alabado» como en otros tiempos se esperaría. Pero esto se trata de una simulación. Televisa a pesar de que tiene una mayor influencia sobre la gente de escasos recursos, se financía mayormente de la clase media quienes son los que tienen el poder adquisitivo para adquirir los productos y servicios de quienes se anuncian ahí. El movimiento #YoSoy132 ha calado en los intereses de la televisora porque el lograr que las clases medias los vean con malos ojos les puede afectar comercialmente y para evitar esto, simulan ser democráticos. El problema es que cuando la amenaza desaparezca, cuando pase el ruido, volverán al Status Quo, y para eso me remito a la historia. En la época del PRI Televisa censuraba eventos como los de la masacre de Tlatelolco o el asesinato de Colosio, incluso Emilio Azcárraga Milmo se denominaba el «soldado del PRI». En los 90 cuando hubo presión por democratizar más al país gracias a las izquierdas y al PAN (que era algo muy diferente a lo que era ahora) Televisa tuvo que mostrar una cara más democrática, pero siempre fue una conveniencia comercial; ahora esta cara se difumina cuando tratan de apoyar a su candidato.

    No se le puede pedir a un medio que se «democratice» cuando varias veces lo único que ha hecho es simular dicha democratización; para este problema la única salida es que la gente tenga más fuentes de información, para lo cual se hace imperativo la apertura de más cadenas. Y aquí es donde debería apuntar su movimiento y debería ser un apartado indispensable en el pliego petitorio.

    El problema necesita solucionarse de fondo y se me ocurren más ideas para que exista una mayor variedad de información para que el ciudadano pueda sacar sus propias conclusiones de lo que acontece en el quehacer público a partir de la comparación de las fuentes que ofrecen varios medios. Otra clave por la que deberían luchar es por una reforma educativa, un ciudadano educado, es un ciudadano más difícil de engañar y tiene más propensión a buscar información en varias fuentes. El éxito comercial de Televisa se basa en la pobre educación del país, y en el caso particular no creo que solamente sea el hecho de que Televisa quiera mantener ignorante a la gente, sino que la ignorancia que existe en el país orilla a Televisa (sin intención alguna de justificar a la televisora) a crear contenidos televisivos que a nosotros nos parece un insulto. Con un pueblo más educado e informado este tipo de contenido tendría menos rating y no sería tan atractivo comercialmente.

    Otra idea, y que si tocan en su pliego petitorio, es el derecho al Internet. Aquí hay que hacer una acotación en que debido a las prácticas monopólicas de Telmex (si bien hay otras empresas en el ramo, no cuentan con la infraestructura que Slim heredó de la privatización de Telmex) los precios en Internet son más altos de lo que podrían ser. Tal vez a nosotros una línea de teléfono con una conexión a 5Mbps on un costo de $599 pesos no nos parezca muy caro, pero si lo es para gente que no tiene tantos recursos. Aquí al igual que con las televisoras se debería buscar que se combatan los monopolios, para que con una competencia más perfecta, los precios bajen y se incremente la calidad. De esta forma al ampliarse la cobertura, más gente tendrá acceso a la información. También es de tomar en cuenta que con los avances de la tecnología, cada vez es más barato adquirir un dispositivo con acceso a Internet. Un análisis de The Competitive Intelligence Unit asegura que 7 de cada 10 mexicanos tendrá un teléfono inteligente (smartphone) en sus manos.

    También, al aprovechar este furor y ganas por cambiar el país que tienen deben de pensar en promover otras reformas como políticas, económicas entre otras, que sean benéficas para la sociedad. Es cierto que #YoSoy132 tiene menos de un mes de existencia, y construir a veces requiere de tiempo, pero es indispensable ir pensando en ideas propositivas. Entiendo el reclamo y repudio a un candidato que muchos de nosotros representa una regresión en términos democráticos, pero el hacer que Peña Nieto llegue o no a la presidencia no solucionará el problema de fondo, por lo que les pido que este movimiento dure, que pase la barrera del primero de Julio, que persistan sea Peña Nieto, López Obrador o Josefina quien esté en la presidencia. También les pido que tengan cuidado en las formas en que se expresan o algunos buscan expresarse tomando el nombre de su movimiento como ocurrió en Querétaro donde varias personas golpearon una Suburban donde presuntamente iba el candidato Peña Nieto. Algo que debe estar prohibido dentro de su movimiento es cualquier uso o incitación a la violencia, y solo limitarse a defenderse en caso que agresiones de terceros puedan afectar su integridad. Si miembros del equipo de Peña Nieto usan la violencia para reprimir manifestaciones (como ocurrió en Saltillo, Colima y Veracruz) no es justificación para que ustedes la usen y deben limitarse a defender su integridad física o personal, recuerden, la sociedad debe estar unida, y tiene que mostrar a la clase política los valores cívicos y democráticos que aspiran a defender.

    Deseo mucha suerte y cuentan con todo mi apoyo.

  • México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotarParece que esto va a explotar, ya la presión acumulada es inmensa, posiblemente nos tardamos 2 años para hacer ese 1810-1910-2010, pero se ve venir. Nunca en la historia de nuestro país (por más que los medios mainstream o «copetestream» lo quieran minimizar), se habían llevado a cabo tantas marchas, ya no en contra de un gobierno en turno, sino de un candidato y de los intereses que lo rodean, porque dichas marchas no son solo contra él, sino contra los medios de comunicación parciales (más bien vendidos, porque un medio tendría el derecho de opinar desde su perspectiva) como lo que protestan los manifestantes de la #MarchaYoSoy132.

    México no va aguantar otro gobierno autoritario y eso nos queda claro. Esta presión se viene acumulando creo desde tiempos de Fox cuando la gente vio frustradas las intenciones de cambio y se acumularon en el 2006 después de un tanteado fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador lo cual causó la polarización de la sociedad, y la muerte de «la esperanza» para algunos; los afines a AMLO advirtieron de un «complot» y de «una mafia en el poder». Después de un gobierno mediocre (tanto en lo económico como en lo social) de Felipe Calderón, se empezó a respirar más tensión en la sociedad, y se empezó a acumular más con la candidatura de Peña Nieto, la cual olía (y cada ves huele más) a ese México rancio y autoritario. Ahora ese sentimiento de una élite, de unos medios de comunicación y unos grupos políticos que quieren imponer no son percibidos por los «pejefans» más radicales, sino por ya un sector considerable de la sociedad con diferentes ideologías y estratos sociales.

    Las manifestaciones en la Ibero, las marchas #AntiPeñaNieto y #MarchaYoSoy132, son como esas humarolas que empiezan a salir de una olla que en cualquier momento podría explotar si no se toman las debidas precauciones. Estas marchas no solo están tomando un alcance nacional, sino que medios internacionales como El País entre otros, quienes dieron cobertura al #15M y al #OcuppyWallStreet, están centrando sus miradas en México. Saben que lo que se vive en México es algo que no se veía desde el 68, y curiosamente las fechas coinciden. En 1968 se llevaron a cabo manifestaciones en gran parte del mundo, aunque solo en México esta fue aniquilada con una asesina represión por parte de Gustavo Díaz Ordaz. Ahora también estas manifestaciones están ligadas al inconformismo mundial que hemos visto en tiempos recientes. Y es que si bien el problema en México es la oposición rotunda de la población a la implementación de un gobierno autoritario, estas manifestaciones también están influenciadas por lo que se vive en el mundo, porque el hartazgo y desgaste de la política es un problema global, y no solo nacional.

    Las marchas han sido pacíficas. Pero pienso y medito sobre la reacción que tendría la gente si como se piensa, el PRI de Peña Nieto implementara un gobierno autoritario (más con los notables destellos que nos han mostrado). Posiblemente el gobierno priista tratará de crear un ambiente donde se perciba cierto progreso, pero el PRI ha usado tantas artimañas que a muchos les será difícil de creer, y solo será necesario que cojeén una vez del pie para que la olla de presión se desate. Esto no es «solo culpa del PRI o de Peña quien no ha llegado siquiera al poder», es un desgaste social y político que venimos arrastrando y de la cual como sociedad somos parte y por ende no nos exhime del problema. Esta problemática la vemos en todos los partidos, quienes se han deteriorado y han dejado del lado sus convicciones ideológicas. Ciertamente las manifestaciones han sido «antipeña» porque el miedo al PRI añejo es mayor, pero debería ser un repudio contra toda la clase política y también un momento de reflexión para pensar que estamos haciendo mal como sociedad.

    Siempre la vía pacífica es la mejor, pero no hay que descartar algún enfrentamiento violento en el futuro, como respuesta a una posición del gobierno también violenta. Lo peor de la sociedad podría salir (y me refiero a la sociedad incluyendo desde los ciudadanos, hasta las élites y las esferas políticas), y hasta un punto podría ser necesario como si fuera una catarsis, como un humano que se desploma moralmente a tal grado que sabe que no le queda de otra más que salir adelante y se pone en acción. Ciertamente en la política hay gente bienintencionada (la excepción, no la regla), yo conozco personalmente gente con principios, ideales, con convicciones y congruentes hasta dentro del PRI, pero todo esto malo que vemos es un cáncer que padece la sociedad a todos los niveles, y hace falta una sacudida, ya no podemos seguir más así, ¡ya no carajo!. Y si es necesario un movimiento brusco, ni modo, que venga.

  • Hasta el Copete

    Hasta el Copete

    Hasta el CopeteHa sido impresionante observar las múltiples manifestaciones en contra del candidato del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, que han tenido lugar en varias ciudades de México en los últimos días, culminando el sábado en una marcha masiva que concluyó en el Ángel de la Independencia en el Distrito Federal. Por Twitter, Noticieros Televisa reportó que habían acudido 10 mil personas a la manifestación del DF, mientras CNNMex decía que, según las autoridades capitalinas, habían sido 46 mil.

    En Colima también hubo una movilización en el mismo sentido, la cual coincidió con la visita del candidato priista a la entidad, pero a diferencia de la celebrada en la capital del país, en la ciudad de las palmeras los manifestantes fueron reprimidos y algunos incluso fueron agredidos por simpatizantes priistas, entre ellos reporteros como el fotógrafo de Diario de Colima, Marcos Elizarrarás.

    En lo personal, no sabía cómo sentirme respecto a dicha marcha. Desde que salió la convocatoria en las redes sociales sentía una cierta molestia que no alcanzaba a interpretar. ¿Es correcta una marcha en contra de un candidato? Hay muchas que se hacen a favor, en muchos casos son parte de las mismas campañas políticas, pero que una parte de la población se unifique en contra de una sola persona, ¿es correcto? Por supuesto que es válido que la gente se inconforme y clame justicia ante la impunidad, y Enrique Peña Nieto fue copartícipe del abuso y vejaciones que sufrieron las y los pobladores en San Salvador Atenco, incluso él mismo asumió la responsabilidad de los hechos ante los estudiantes de la Ibero, pero ¿qué hay de Aguas Blancas, de Acteal, de Ostula, de los asesinatos de los y las activistas de Derechos Humanos? ¿No ameritan también una movilización de la ciudadanía para pugnar por justicia? ¿Qué es lo que mueve a tanta gente en contra de este mexiquense en particular?

    La respuesta está implícita al inicio de esta columna. Enrique Peña Nieto representa aquello de lo que muchos mexicanos y mexicanas estamos –sin ofensas personales– hasta el copete. Su cara bonita, su pelo inmaculadamente peinado, su sonrisa perenne y su esposa de telenovela parecieran ser el distractor perfecto para ocultar el pasado –y el presente– del priismo, donde el gobierno ejercía un dominio absoluto de todo lo que sucedía en el país, lo que se informaba y lo que no, persiguiendo y reprimiendo a las voces disidentes con la mano izquierda, mientras la derecha se extendía benévola ante la devota ciudadanía, con una prensa cómplice que se autocensuraba para favorecer al régimen.

    Desde que el candidato del PRI fue ungido, la percepción popular fue la de un títere manejado por intereses oscuros, que pretendían utilizarlo para preservar su poder casi omnímodo, donde todos los elementos se conjugaban para fortalecer esta idea. Un duopolio televisivo interesado en evitar la competencia, se encuentra con un sistema político interesado en dar a conocer sólo su interpretación de las noticias. Un gobernador joven y atractivo, habiendo enviudado recientemente, comienza a salir con la actriz de moda, quien convenientemente consigue anular su matrimonio religioso en El Vaticano, independientemente de haber procreado tres hijas con su exesposo, el productor José Alberto Castro, para así coincidir con la inclinación católica de la mayoría de los y las mexicanas. Un sistema que parecía ponerse de acuerdo en hacernos vivir una telenovela, en una nación que se embriaga con las mismas, y que desea participar en ellas. Una fantasía de compromisos cumplidos que ocultaban un pasado siniestro, en un contexto en el que la gente deseaba salir de la realidad violenta del México actual.

    Son estas percepciones las que se fusionan en el perfil de Peña Nieto. Los personajes que lo apoyan, un Carlos Salinas cuestionado por haber causado la debacle económica de 1994, una Elba Esther Gordillo que representa la mafia del sindicalismo, un conjunto de gobernadores que se han erigido en pequeños monarcas absolutistas, evadiendo la ley y endeudando a los estados, y un grupo de militantes que responde agresivamente ante las voces disconformes.

    Fue precisamente el video editado que presentó el equipo del candidato priista el que activó la chispa, la imagen alterada que convertía en un triunfo épico lo vivido en la Universidad Iberoamericana, donde se ignoraba el reclamo inconforme de los alumnos. Su equipo tal vez no se percató de que esto significó una cachetada para los jóvenes, que desencadenó la indignación de quienes no se tragaban el cuento de hadas.

    La marcha entonces no fue en sí en contra de una persona, sino un reclamo para recuperar los espacios que debieran ser de la ciudadanía, para exigirle a los medios masivos de comunicación que dejen de funcionar como instrumentos propagandísticos e informen objetivamente. Fue en realidad un clamor de miles de voces indignadas, que en forma pacífica se muestran ante los poderosos, para recordarles que la soberanía reside en el pueblo, no en un pequeño, pero poderoso, grupo de intereses.