Categoría: sociedad

  • Me duele la gente, me duele mi país

    Me duele la gente, me duele mi país

    me duele la gente, me duele México1) Todos dicen creer en la democracia, pero no muchos la ejercen en su vida diaria, lo que menos abunda en la gente es el sentido de la tolerancia hacia aquellos que piensan diferente. Resulta ahora que todos los partidos son autoritarios, pero los ciudadanos somos bien democratototeees.

    2) Manifestar el repudio en contra de un candidato y lo que representa no es intolerancia, se le llama libertad de expresión; y es que todo tenemos el absoluto derecho a manifestar que algún candidato (en este caso presidente electo) es un peligro para la nación, ¿y nos podemos equivocar?, claro. Intolerante sería si insultara y degradara a aquellos que apoyan a dicho candidato; para eso hay formas más civilizadas para disentir con ellos, como el debate de ideas, mostrar nuestros puntos de vista (aunque estos sean contundentes) sin agredir al contrario y limitarse a atacar las ideas.

    3) Yo voté por López Obrador, pero aún así reconozco muchos de sus errores y soy muy crítico con el personaje. En el siglo XXI no se puede pensar en ser totalmente leales a un partido o político, menos en una época en la cual la cultura política se ha degradado y la cual está en crisis en nuestro país. La historia nos ha enseñado que no siempre los buenos son tan buenos, o los malos tan malos (aunque en este caso si le atinamos con más frecuencia).

    4) Me recalcitra cuando gente afín a Peña (no generalizo porque muchos así no son) cuando habla de mi posición política se refiere a mí como «ustedes», por tener ideas diferentes ya me discriminaron cuando yo nunca he criticado a la persona que se refiere a mí con esa polarizante palabra. No niego que muchos del «otro bando» (para usar su término) también hagan lo mismo. Digo, así si se va a dividir México.

    5) Muy triste es, que las diferencias políticas terminen por lastimar amistades, nuestra democracia es tan incipiente que todavía supeditamos una amistad a cuestiones políticas, incluso cuando le hemos demostrado a esas amistades nuestro genuino sentimiento de muchas otras formas. Lamento el hecho de que la gente crea que las amistades dependan de las ideologías, y que cuando disentimos, crean que estamos agrediendo a ellos.

    6) Un partido político o ideología no es un equipo de futbol, cada quien tenemos una ideología adquirida por nuestra experiencia de vida y bajo la cual creemos que el país la sociedad pueden progresar, si nos va bien, les va bien también a la gente con posturas diferentes, si nos va mal, a todos nos «carga el payaso» sin excepción.

    7) Esta partidización (futbolera) de, los partidos, hace que la gente generalice y artibuya los defectos visibles de una partido a todas las personas afines a él, como si «todos» los priístas fueron corruptos, como si «todos» los panistas fueran mochos, o como si «todos» los perredistas fueran revoltosos. Así, se contribuye más a dividir y a polarizar este país. Y lo que no se dan cuenta es que los partidos y su forma de comportarse son un claro reflejo de lo que es la sociedad.

    8) Me dicen antipriísta, se equivocan, no puedo estar completamente en contra de un partido por el punto anterior (a menos que fuera un partido totalitario, no sé, el partido nazi, pero eso en México no existe), yo no soy antipriísta, cuando hablo mal del PRI no meto en el saco a «toda» la gente  de ese partido, critico a lo visible, al PRI de Peña, al PRI que va a llegar al poder. Y no dudo que dentro de ese nido de «fichitas» del PRI copetudo exista alguna gente bienintencionada.

    9) La gente le echa la culpa de las desgracias a los demás por haber votado por el otro candidato, tomo literalmente lo que pusieron en el muro de Facebook de una forma totalmente destructiva y despectiva de la gente del partido tricolor:  Eso es lo peor, la gente tiene toooodo el derecho de estar pendeja, lástima que nos llevan entre las patas. =( . Me pregunto si alguna vez le habrán preguntado a esa gente por qué votó por Enrique Peña Nieto.

    10) En resumen, México no es un país democrático, porque no sabe ejercer la democracia, me duele la gente, me duele mi país. Y sé que la llegada de un candidato con rasgos autoritarios, y con una tremenda ignorancia como Peña Nieto, es representativo de la sociedad, y no solo de los que lo apoyan, también representa a muchos que lo detestan.

     

  • Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicanaNunca me había sentido tan orgulloso de la sociedad mexicana, estaba viendo las fotos de las marchas del día de ayer (que en este caso no fueron convocadas por #YoSoy132) y la verdad es que se me salió una lágrima, parece ser que los mexicanos hemos tomado conciencia de nosotros mismos y nos empezamos a dar cuenta que el cambio está en la sociedad. Algunos creen todavía que hubo fraude en las urnas, yo no lo creo así, yo más bien creo que este se fraguó en la compra de votos, que tal vez legalmente no se le puede llamar fraude, pero moralmente sí, porque a fin de cuentas el PRI de Peña buscó todas las alternativas para imponer a su candidato, alternativas que atentaron contra la democracia.

    Siempre cuando hablábamos de marchas en México hablábamos de grupos de interés, sindicatos como el SNTE o el CNTE, bloqueos de AMLO, y cosas así. Ahora hablamos de centenas de miles de personas que salieron a las calles para manifestar su inconformidad ante la llegada de un candidato, y sobre todo a la forma en como llegó. En México no tenemos recuerdo de una marcha a nivel nacional de estas magnitudes, ni siquiera la de 1968 tuvo un tamaño tan grande. Que a ciertos políticos les pueden beneficiar las marchas, es cierto, pero también es cierto que fue la gente la que decidió salir a las calles. Algo que me llama la atención y aplaudo es que hasta ahora, por inmensas que hayan sido las marchas, no se han registrado conatos de violencia, y eso hay que recalcarlo porque las marchas siempre tienen el riesgo de ser infiltradas por porros y gente indeseable que no dudaría en ningún momento en usar la violencia. El único antecedentes es que en una marcha de la semana pasada, algunos vándalos graffitearon un paso a desnivel, el cual fue limpiado por integrantes del movimiento #YoSoy132, quienes manifestaron su repudio al vandalismo.

    Naturalmente un despertar ciudadano no debe de terminar en una marcha, sino empezar en ella. Si no fuera así, estas marchas solo servirían de catarsis ante una inconformidad, el siguiente paso y el más difícil, es en el cual se debe construir. Los del movimiento #YoSoy132 ya han pensado en ello, y han logrado cosas como la transmisión del segundo debate en cadena nacional, y el organizar un debate propio al cual solo se ausentó Enrique Peña Nieto. Yo veo difícil cambiar la realidad donde Peña llegará a la presidencia, pero estos movimiento seguramente orillarán al nuevo presidente a hacer las cosas bien y a tener que negociar. El que el PRI no tenga mayoría en las cámaras, es una muy buena noticia para el movimiento, porque podrían pensar en negociar con la oposición algunas reformas, sobre todo aquellas que estén encaminadas a construir democracia.

    Por ahora no se pudo revertir un resultado, pero el natural crecimiento económico del país (lento, rápido o como sea), hará que más gente tenga acceso a Internet y a diferentes medios de opinión, por lo cual en un futuro serán más aquellos que se inconformen con la llegada de un posible régimen autoritario, y serán menos los que accedan a vender su voto debido a su falta de recursos. Salir a la calle no es una actitud «bananera» ni son ninis que se deberían poner a trabajar. En casi todos los países desarrollados, la gente sale a la calle a mostrar su inconformidad, saben que no pueden quedarse quejándose de los políticos en la entremesa. Es natural que la gente tenga miedo en regresar al pasado, que probablemente el gobierno de Peña no sea tan autoritario como antes, pero esto más debido a los cambios y a las circunstancias.

    Si algo le podemos agradecer a los gobiernos panistas, es que crearon las condiciones para que esto se pudiera dar, hubiera sido difícil pensar en una manifestación así en los tiempos del PRI. Es una realidad que ha aumentado la libertad de expresión en México y muchos lucharon por ello. Por otro lado ciertamente ni López Obrador ni Josefina se me hacen de lejos la solución que necesita México, pero aún con la mediocridad que representan los opositores, la forma en que han colocado a Peña en la silla presidencial se me hace totalmente reprobable e indignante. El problema para mí no es que no hayan llegado los que se asumen como perjudicados (AMLO principalmente), sino la forma en que llegó el beneficiado y por eso yo estoy totalmente de acuerdo con las marchas, y se me hace sí, más prudente que se hagan en fin de semana para que estas no rompan tanto con la vida diaria.

  • Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priistas... y panistas y perredistas

    El nivel de discusión política que tenemos es igual de mala que la democracia incipiente (o fallida que tenemos), si cuadran las cuentas. Y es que para discutir temas políticos mucha gente es todo menos democrática; y es que en una democracia real se da por entendido que debe existir tolerancia (que no significa de ninguna manera estar de acuerdo) con las diferentes posturas políticas que pueda asumir la gente. Lo malo es que en México no ocurre así. Una amiga contaba que en Argentina, cuando la gente discutía de política se gritaba, pero cuando terminaba la discusión ellos salían siendo buenos amigos, porque sabían separar perfectamente las ideas de la integridad de las personas.  En México insultamos a la gente que piensa diferente a nosotros; los priístas son los ignorantes, los perredistas son los «pejezombies», los panistas son… trasnochados neoliberales y vendepatrias. Y erroneamente queremos clasificar a una persona por su postura política lo cual es un error. La polarización en que a veces cae la sociedad es debido a esto, como si «estuvieras conmigo, o en contra mía».

    Yo cuando discuto soy duro, directo, y evito cualquier tipo de eufemismos. Si creo que Peña Nieto es un «estúpido ignorante» o AMLO un «viejito recalcitrante», o Josefina una «robotina aburrida y sin ideas» (nomás para poner un ejemplo), lo digo. Muchas personas no van a estar de acuerdo conmigo, y van a discutir y tratar de repelerme, y está bien que lo hagan. El problema viene cuando muchas personas creen que dentro de esa crítica se les está criticando a ellas y es donde viene el error, peor aún, algunas otras terminan evaluando la integridad de las personas, casi asumiendo que si Peña Nieto es un inculto y corrupto, entonces todas las personas que votaron por él lo son.

    Yo estaba discutiendo con un amigo que votó por el PRI, y argumentaba la historia corruptil del partido y del candidato que «ganó» la presidencia, la compra de votos y otras cosas más. El no estaba de acuerdo conmigo en lo más mínimo, y yo naturalmente fui tajante y directo. Pero en eso una mujer empezó a cuestionar su persona por el simple hecho de votar por el PRI, que según eso era corrupto, y casi casi que a fuerzas votó por que buscaba «hueso», y pues de ser el adversario en la discusión, me uní a mi amigo, porque esas descalificaciones no me parecieron en lo absoluto. Incluso mi amigo fue muy acertivo a decirle: -a ver, yo colaboro en una AC, ¿tú que haces?-. Si a mí un priísta me pide la opinión de su partido, le diré que el PRI en su generalidad (lo digo así, porque hay muchos priístas que no lo son) es un partido autoritario y corrupto. Tampoco me referiré muy bien cuando un panista o perredista me lo pregunte.

    La gente que descalifica a las personas pierde automáticamente la posibilidad de obtener sabiduría a partir de un debate. Una vez en Facebook comentaba que Peña Nieto era un presidente autoritario, y otra amiga priista me debatió. El debate fue tan fructífero que terminé conociendo a dos sociólogos que no había escuchado nunca, y por los argumentos de mi amiga (aunque no estaba de acuerdo en ellos) dije que tales sociólogos podrían valer la pena. Si hubiera criticado a la persona, no solo no hubiera ganado, sino que hubiera perdido. Naturalmente si existen priístas que buscan su «hueso» (y no es excepción en los otros partidos), pero no es necesario llegar al punto del debate o conocer su preferencia política para saber que esa persona se maneja de esas formas, se nota en su vida diaria.

    Lo mismo pasa con los #YoSoy132, ellos están en el absoluto derecho de mostrar su repudio a un candidato (más que al contrario de lo que se piensa, no es un ataque en contra de su persona, sino de lo que representa, y el efecto que sus acciones podrían tener en el país). Tienen argumentos (sean válidos o no) para hacerlo. Igual la gente está en el derecho de decir que López Obrador es un Hugo Chávez; si nosotros pensamos que no, podemos debatir con argumentos y datos.

    Esto no exime de hacer crítica de las posturas que están realmente mal. No por esto no puedo decir que es lamentable que unos perredistas hayan agredido a Carlos Marín (que por más infame sea, al ser un ser humano no se le puede agredir de nunguna forma), o que unos priístas hayan vendido su voto a cambio de una despensa; o bien, panistas que votaron por Josefina para mantener sus «privilegios fiscales». Porque aquí si los hechos podrían hablar de las personas, dado que el problema no es la ideología, sino las conductas que no necesariamente tienen que ver con una ideología.

    Yo tengo amigos priístas… y panistas y perredistas. Y no puedo hacer un juicio a su persona por su postura. Naturalmente una postura política puede hablar de la forma de pensar de una persona más no de su integridad. Por ejemplo, la gente que votó por AMLO, suelen ser más bien jóvenes que están inconformes con como se han llevado a cabo las cosas, que tienen mucho que ganar y poco que perder (porque para ellos las cosas no están bien, no hay empleo, la democracia no funciona bien), en cambio la gente que votó por Josefina, es más bien gente que ya tiene su vida hecha, y por ende no quiere correr riesgos que sí correrían los jóvenes. Si ven, los dos puntos son válidos, podrán sustentar bien o no sus argumentos, pero esto nunca habla de la integridad de las personas.

  • Sobre Peña Nieto y todo lo que estamos viviendo. El decálogo

    Yo la primera vez que voté, fue por Vicente Fox, lo hice muy ilusionado pensando en que el país iba a cambiar, me sentía especial porque creía que me tocaba votar en un momento histórico. Algunas cosas cambiaron, ya había libertad de expresión, ya no había crisis, pero mucho de ese PRI y ese corporativismo se quedó ahí. A 12 años no solo seguí esperando ese cambio (a pesar de que con el PAN se lograron algunos avances, más no suficientes y tan así que el dinosaurio regresó sin ningún problema), sino que ahora vivimos una regresión, y en base a eso creo que entenderán mi frustración por la llegada de Peña Nieto al poder.

    1.- A pesar de todas las irregularidades, en las casillas ganó Peña Nieto; el problema no estuvo ahí principalmente, ni siquiera en el PREP (donde evidentemente existieron algunas manipulaciones). Tenemos que remitirnos a la venta y coacción del voto, el hecho de que el PRI cometa un delito electoral y tanto el IFE como la FEPADE no hagan nada, el delito se convierte en fraude, no se si suficiente para revertir una elección, tal vez no, pero es fraude al fin y al cabo, porque el resultado a fin de cuentas terminó siendo manipulado. Por todo esto, por rebasar varias veces los topes de campaña, por el hecho de que Televisa lo impuso con el dinero de nuestros impuestos, no puedo reconocer a Peña Nieto como nuestro presidente, aunque matemáticamente haya ganado. Y no me refiero a desconocer su puesto, porque lo va a ejercer, sino que el a mí no me representa.

    2.- La mayoría relativa votó por él, pero gran parte de sus votos no fueron razonados, muchos de ellos fueron comprados, otros fueron productos de la enajenación causada por Televisa y los medios que lo impulsaron, que provocaron una euforia entre las mujeres. La gente que votó por AMLO y por JVM tiene un nivel mucho más alto de estudios que la gente que votó por Peña Nieto según varios estudios, lo que indica que se aprovechó de la ignorancia de la gente. Entonces, tiene votos efectivos, pero no representan la voluntad del pueblo, porque esta gente no votó por su propia voluntad.

    3.- México no es un país democrático todavía, cierto que han habido avances en este tema, pero no podemos cegar los ojos; en un país democrático no puede llegar Enrique Peña Nieto como llegó. Porque una democracia evita todo lo que hizo el PRI de Peña en el transcurso de seis años. No lo evitó, y así de contundente.

    4.- El perjudicado sería López Obrador (en caso de que esta manipulación pudiera rebasar dichos tres millones), el problema no es que haya perdido López Obrador, el problema es como ganó Peña Nieto. AMLO a fin de cuentas forma de este entramado político decadente que ha permeado a los tres partidos (y a los partidos satélite) y perfecto no es ni creo que su llegada de ninguna manera resolverá los problemas sin la ayuda de una ciudadanía activa que se involucre, que apoye cuando las cosas se hagan bien y que sean sus opositores más fervientes cuando sus cosas se hagan mal. Da lo mismo si el agraviado es AMLO o Josefina, es secundario, el problema es que la democracia no está funcionando.

    5.- López Obrador hasta el momento está haciendo las cosas bien (aunque muchos digan que no sabe perder), está haciendo todo por la vía de lo legal y no se ha salido de lo constitucional, y es necesario tanto para dar certeza de lo que pasó, como para tener un antecedente de que es lo que haya pasado. Si luego hace otras cosas entonces se criticará, pero no hay que descalificar en automático, y hay que ver como avanza todo. Si vuelve a mandar el diablo a las instituciones se le deberá criticar y juzgar, pero recordemos que el PRI «ya mandó al diablo a las instituciones».

    6.- Yo estoy totalmente en contra de esa frase de ¡mejor ponte a trabajar!. Yo me siento orgulloso de que los jóvenes salgan a las calles. Y creo que aquellos que los critican tendrían que ver que estos jóvenes estudian o trabajan, o ambas cosas. Tengo amigos activistas y todos trabajan, muchos de ellos viven en departamentos, se costean su vida, se compran su comida, todo lo pagan (la mayoría trabajan por cuenta propia por lo cual pueden ajustar sus horarios para asistir a marchas). Creo que no se vale primero decir que la sociedad es muy pasiva y luego cuando se manifiestan criticar. Si uno solo se dedica a trabajar, las cosas para uno tal vez salgan bien, pero su entorno seguirá totalmente igual. Todos los que no estén de acuerdo, quédense en sus casas mientras nosotros nos encargamos de arreglar al país.

    7.- La gente que critica a quienes se manifiestan, debería pensar que todas las libertades que tienen ahora, para trabajar, para hacer negocios, para ejercer su religión libremente, para salir adelante, las tienen porque personas se manifestaron y dieron su vida por ello. Lo peor que les puede causar una manifestación es que vayan en coche cuando se esté llevando a cabo una y tengan que tomar una vía alterna, so, ¿what’s the problem?.

    8.- Los jóvenes son quienes encabezan este movimiento que ya ha logrado cosas. Pero la gente mayor podría debido a su experiencia, a asesorarlos, la gente mayor tal vez no tenga las energías y disposición para salir a la calle, pero puede asesorar a los jóvenes para decirles bajo su propia experiancia como se pueden conducir. Porque en un movimiento las pasiones ayudan, pero también es necesaria la razón.

    9.- Este movimiento (no solo refiriéndome al #YoSoy132 sino a todo el despertar ciudadano) es histórico, en unas décadas esto será recordado. Este solo se puede equiparar con lo sucedido en 1968, y en ese entonces las cosas no despegaron porque Echeverría lo absorbió. Tenemos que aprender la lección y hacer que esto dure para largo, y no solo hasta que tengamos un país verdaderamente democrático, sino después para vigilarlo y mejorarlo.

    10.- Los políticos son un reflejo de la sociedad (muchos no leen, son corruptos, no tienen cultura y se la pasan viendo telenovelas ¿a quién les suena), entonces si la sociedad se mueve, la política lo hará en consecuencia (no inmediatamente pero poco a poco lo hará). Entonces si cambiamos como sociedad (tanto en nuestro comportamiento, como en el involucramiento en el quehacer público) las cosas poco a poco cambiarán. En varios de los países desarrollados, esas manifestaciones que aquí detestan, son el pan de cada día, porque de esa forma buscan mejorar el entorno. Entonces, tu decides, te quedas en tu casa a gritar desde la ventana ¡pónganse a trabajar! o te involucras desde donde te puedas involucrar (y no solo está la opción de manifestarse, hay muchas otras formas de ayudar) ¿Cómo quieres participar en la historia?.

    Te lo dejo de tarea.

  • De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRICarlos Marín es un periodista literalmente vendido, todos conocemos de su posición reaccionaria combinada con una especie de polémica característica; es uno de los que muestra tener un estilo propio pero a la vez está completamente alineado con los intereses de Televisa, y vaya que le conviene alinearse cuando es presidente del Milenio; pero con todo esto, la agresión que sufrió por parte de seguidores de López Obrador es totalmente reprobable, ciertamente no recibió golpes, pero le escupieron dos veces al cuello. Dichos agresores en un intento de desquitarse por la manipulación de la información a favor de Peña Nieto por parte de Marín y de su séquito decidieron agredirlo, y con ello más que ayudar a su candidato (López Obrador), lo terminaron perjudicando. Este hecho fue altamente difundido en Milenio, se publicaron dos artículos y se escribieron dos columnas (del propio Marín y de Ciro Gómez Leyva), que vaya si ciertamente López Obrador con todos sus errores siempre ha reprobado la violencia, preocupa el que algunos de sus seguidores se enfanaticen tanto que lleguen a agredir a aquellos que no piensen como ellos.

    Pero lo que me llama la atención, es que tanto Milenio como Televisa hagan una amplia cobertura a este hecho (que digo, no está nada mal que la hicieran), pero nunca transmitieran los actos de violencia perpetrados por el PRI (aquí si, muchas veces si orquestadas por el partido e incluyen agresión física y golpes) en la televisión, y nos tengamos que dar cuenta de ellos porque Josefina lo dijo en el debate o porque lo vimos en Youtube. Pocos días antes el suegro de Aristóteles Sandoval, candidato a la gobernatura de Jalisco, agredió a un manifestante que tenía una pancarta en contra del PRI. El mismo día que ocurrió el incidente de Carlos Marín, también en Guadalajara, priístas rompieron material que tenían jóvenes del #YoSoy132 y posteriormente llegaron a las agresiones físicas (que no se alcanzan a percibir bien en el video) mientras la comitiva del PRI colocaba a jóvenes acarreados a gritar consignas a favor de su partido. Igual ha pasado con las agresiones en Saltillo, Aguascalientes, Veracruz o el Estadio Azteca que fueron más fuertes que la que recibió Carlos Marín, porque en algunos casos (por ejemplo, Veracruz) estamos hablando de sangre.

    Con esto naturalmente quieren hacer ver a los lopezobradoristas como los violentos y a los priístas como pacíficos, cuando estos últimos han llevado a cabo muchos más actos violentos que los primeros. También es reprobable que el PRI (como lo pueden ver en el segundo video) utilicen a jóvenes como paleros de quienes algunos de ellos ni son mayores de edad, para distraer a la gente de los actos violentos, y aquí me pregunto ¿Dónde está el IFE?

    Con esto vemos como los medios tergiversan y manipulan la información para crear una percepción errónea en los televidentes. Se maximiza un hecho, si reprobable, como el de los pejistas, donde la mayor agresión fueron escupitajos, y se esconde aquellos hechos donde priístas agreden físicamente a golpes a manifestantes, y donde se utilizan a menores de edad para desviar la atención, eso es totalmente reprobable porque no se trata de agresores que cometen actos por decisión propia (estos seguidores de AMLO) sino que son agresores que siguen órdenes de su partido. Es por eso que preocupa mucho la llegada del PRI, porque este partido con las fuerzas armadas y el ejército, es como darle a un niño una pistola cargada.

     

  • Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redesSiempre lo he dicho, uno de los defectos de López Obrador, no es él, sino algunos de sus seguidores (no todos aclaro). Y estos seguidores dan la muestra palpable del mesianismo que llegó a mostrar López Obrador (tal vez ahora menos pero «ay ta»), estos seguidores ven como a López Obrador como dueño de la verdad, todo lo que está dentro del Peje es verdad, y todo lo que sale de él es una mentira absoluta y una conspiración; es decir, ni siquiera analizan la información que les llega porque para ellos todo el que critica a López Obrador carece automáticamente de autoridad moral para hacerlo. Este tipo de seguidores carecen de una conciencia crítica y se han apegado dogmáticamente al Lord López Obrador, como si fuera a ser la solución de todos los problemas del país.

    Uno de estos tipos, tumbó la cuenta de una amiga mía, la cual volvió a abrir otra cuenta la cual le volvieron a tumbar. Naturalmente no les pareció que ella hablara mal de López Obrador, porque digo, podemos estar de acuerdo o no cuando la gente hable bien o mal de un candidato, pero no podemos negar el derecho a expresarlo y al menos creo que uno puede esperar respeto hacia la persona. Este tipo de seguidores naturalmente no le hacen bien a López Obrador porque reforzarán la idea de que el izquierdista es un intolerante. Un ejemplo fue cuando se corrió el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón (que vaya, no se si tenga problemas de alcohol, pero a mi me preocupa más sus resultados como servidor público que sus problemas de salud), cuando despidieron a Carmen Aristegui (y que entiendo la molestia de su despido porque solo preguntó si había algún problema de alcohol y Calderón reaccionó mal al buscar despedirla para lo cual seguramente rectificó porque en una semana ella volvió a su trabajo) se crearon ataques contra Calderón tachando de alcohólico, ciertamente no solo por parte de los seguidores de AMLO, también opositores de FCH fueran priístas o apartidistas; pero los más rudos fueron los seguidores duros de AMLO, lo curioso es que el mismo López Obrador se mostró más tolerante que sus seguidores al minimizar el supuesto problema del presidente con el alcohol y verlo como algo secundario y sin importancia.

    La mayoría de estos seguidores, son de los de antaño. Porque al menos los que «ahora van a votar por AMLO» son más tolerantes y más abiertos a las críticas. Pero los seguidores tradicionales han dogmatizado a la izquierda que representan, y lejos de estar en el debate de las ideas, agreden a quienes piensan diferente a ellos.

    Y no, quienes tenemos reservas sobre el Peje en ciertos temas, no somos vendidos, ni somos conductores ocultos de Tercer Grado. Cierto que existen periodistas vendidos (Televisa por ejemplo) que ahora en la coyuntura buscan acabar con AMLO (y que también lo hicieron con Josefina) para que Peña Nieto llegue al poder. Pero el discrepar en algunos temas con López Obrador no significa que se esté enajenado por las televisoras, simplemente por nuestro criterio propio llegamos a nuestras conclusiones. Y en lo personal si alguien se molesta conmigo porque no estoy de acuerdo en algunas cosas con AMLO, a mi, pues no me importa. Incluso algunos a estas alturas del artículo se estarán preguntando como es que yo muy posiblemente le de mi voto a López Obrador. El que apueste por él (más porque no llegue Peña que por otra cosa) no significa que en algunos puntos tenga mis reservas o no esté de acuerdo, como lo he hecho notar en artículos anteriores.

    Si la gente cree que AMLO es Hugo Chávez (cosa que yo no comparto) tiene el derecho a tener esa postura y lo que más se puede hacer es debatir con esas personas (debatir, no descalificar), si piensan lo contrario, lo mismo. Pero creo que si se aspira a tener una sociedad democrática hay que actuar en consecuencia, y agredir a personas que no son totalmente obradoristas no es una muestra de ello, y mucho menos tumbar una cuenta de Twitter.

    Lo que hace falta es una sociedad crítica y no dogmática e intolerante. Y este tipo de agresiones lo único que hacen es manchar el nombre del candidato a quien defienden o dicen defender.

  • ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?Algo es un hecho, el PAN, el partido que nos prometió el cambio perderá las elecciones en el 2012 y Felipe Calderón tendrá que entregarle la presidencia a un rival suyo, casi seguro es que Peña Nieto será ese hombre, y casi seguro es que Josefina Vázquez Mota quedará en el tercer lugar por abajo de AMLO. La distancia entre Josefina Vázquez Mota con respecto a Peña Nieto en el mejor caso es de 8 puntos, lo cual parece ya irremontable en dos semanas, más que Josefina vá cayendo y pareciera que AMLO es el que ha ganado voto útil (aunque se percibe cierto estancamiento) dado que al ir arriba de Josefina, con tal de que no llegue Peña Nieto a la Presidencia la gente prefiere arriesgársela con AMLO, que digo, da menos miedo que no le cuadren las cuentas, a un candidato cuyo colega asesinó a una panista que estaba colocando propaganda. Pero me pongo a pensar y es ¿qué ha hecho mal el PAN para que en julio sufra una derrota dolorosa?, porque vaya, no solo perderá la presidencia sino varios estados.

    Comenzaré diciendo, si bien a mí en lo particular los gobiernos del PAN no han sido de mi agrado, también debo de decir que hay dos cosas que existen y que no existían en el tiempo del PRI. Primero está la libertad de expresión, Felipe Calderón fue un defensor de ella, al punto que no tomó ninguna represalia contra nadie por todas las críticas que le llovieron (desde críticas constructivas hasta insultos infantiles), la excepción fue tal vez el asunto de Carmen Aristegui, pero al final del día, la periodista recuperó su trabajo en una semana. Lo segundo es la macroeconomía, el PAN ha mantenido una economía estable y sana, ciertamente se vivió una crisis mundial y el gobierno de Calderón no la manejó precisamente bien, de hecho fue de los países de Latinoamérica que más la resintió, aunque en la recuperación si se hicieron mejor las cosas. Pero a pesar de lo que se pueda criticar, hay dos detalles, la crisis vino de afuera, y no surgió por actos de corrupción como en 1994. Además para quienes vivimos el error de diciembre sabremos que esa crisis fue bastante más dura que la sufrida a finales de la década pasada.

    Ahora, el PAN colocó en la mesa estos dos temas que son indispensables para el crecimiento tanto económico como democrático en el país, pero ahí se quedó. De una década a la fecha no se han visto grandes cambios (y hago más énfasis en el social y democrático porque en cuestiones económicas está la coyuntura de la crisis mundial, pero aún así), el PAN no ha hecho lo más mínimo para desmantelar la estructura corporativa del viejo régimen. Toda esa estructura ahí está casi igual, como el PRI la dejó. Salinas nunca pisó la cárcel, ni lo han hecho Hank Rhon, ni Moreira ni muchos otros priístas más. Dirán muchos que en el PAN el presidente ya no es el que tiene el poder absoluto, pero estos nefastos hombres no deberían ser aprisionados por el dedo del Presidente, sino al simplemente ejercer el estado de derecho, algo que no ha ocurrido, y deja un sabor de decepción en la sociedad. En lo económico la unica empresa ineficiente que se cerró fue Luz y Fuerza del Centro, y nada más, los monopolios públicos y privados ahí siguen, y se dejaron de crecer tanto que parece que Carlos Slim tiene más poder que el Presidente, y que la propia Televisa puede manejar la agenda con más facilidad que el propio Presidente.

    En lo particular esto me lleva a pensar en un estancamiento. El continuismo es deseable cuando el país avanza, cuando los engranes funcionan, no cuando se queda estancado. Si en algo no se equivocó Peña Nieto en el segundo debate fue al decir que México había perdido presencia en América Latina. El PAN ha apostado mucho a la macroeconomía y lo ha hecho bien, pero, ¿qué sigue?. Ese sentimiento de un México en la deriva hace que los ciudadanos busquen alternativas y la palabra cambio suene atractiva (aunque no sabemos si es cambio para bien). Luego en la cuestión democracia está lo sucedido en el 2006. Creo que si un problema tiene México es que (de cierta forma desde un punto de vista de la gestalt) tiene círculos sin cerrar, que no sanan, y las elecciones del 2006 son un caso, y que al final pesó mucho para el PAN. Ciertamente sin tener cifras contundentes en la mano no se puede afirmar categóricamente e un fraude o de unas elecciones limpias, aquí es donde digo que el haber hecho el conteo voto por voto hubiera evitado este problema, que o bien hubiera fortalecido rotundamete la legitimidad del PAN o de lo contrario, López Obrador hubiera llegado a la presidencia, que en el caso de como decían sus contrincantes, fuera un peligro para México, en dos semanas la gente le estaría dando el voto de castigo a su partido, y posiblemente quien regresaría sería el PAN (porque entonces no se hablaría de 60,000 muertos causados por una guerra fallida, ni se les haría responsables de la crisis entre otros detalles).

    Por ejemplo, me quiero enfocar en los jóvenes de las universidades tanto públicas como privadas, la mayoría de ellos votará por López Obrador, y aquí hay dos puntos, uno que no comparto y otro que comparto. Los jóvenes conocen al PRI por lo que han visto y simplemente al leer un libro de historia, pero no lo han padecido como muchos lo padecimos, y si vemos la diferencia es que en algunos aspectos sí estamos mejor con el PAN. Por otro lado está la situación económica; muchos de ellos saben que cuando salgan de estudiar, las perspectivas de trabajo no serán buenas (esto no solo a la crisis, sino porque a pesar del buen manejo de la macroeconomía el crecimiento en sexenios del PAN ha sido bajo y apenas rebasa el crecimiento de la población), los jóvenes saben que no la tienen fácil, que ya no basta como en la época de nuestros padres, en «echarle ganas» sino que se necesita algo más, cosa que a veces no está en manos de la gente. Y por eso tal vez se sientan decepcionados del PAN, por lo cual prefieran arriesgar un cambio, al sentir que no tienen nada que perder. En cambio los adultos mayores, al tener su vida resuelta, la palabra cambio les suena mal y no quieren perder lo que ya tienen, por lo cual se entiende completamente la animadversión hacia AMLO. En mi caso, yo que vivo en Guadalajara, una ciudad tradicionalmente panista, puedo decir que entre la gente de 18 y 35 años (tanto primos, amigos, clientes de trabajo) el voto está dividido al parejo entre Josefina y López Obrador, en cambio entre los adultos la gran mayoría de los votos irán con Josefina y unos pocos con AMLO. Claro, gran parte de la gente de clase media y alta, prefieren lo que sea a la llegada de Enrique Peña Nieto, incluso en una encuesta hecha a empresarios por el periódico Reforma que forman parte de cámaras de comercio (Coparmex entre otros), López Obrador tiene una ligera ventaja frente a Peña Nieto en cuanto a aceptación.

    El PAN carga con el estigma de la inseguridad, que a todas luces viene de una mal planeada estrategia contra el narco, a falta de políticas preventivas que se complementen con las correctivas. Ciertamente se iban a pagar vidas pero 60,000 muertos suena a demasiado. Pero aquí hay que hacer una aclaración, a pesar de las responsabilidades que se le adjudican y con razón a Felipe Calderón, también es cierto que los gobiernos del PRI (y el gobierno de Fox) dejaron crecer este problema a causa de la corrupción vivida en sus gestiones, lo que los hace corresponsables del problema que ahora se enfrenta. Ahora, Televisa principalmente, por medio de sus noticieros ha querido crear una sensación de inseguridad todavía mayor a la que se vive y ha querido achacar toda la problemática al ejecutivo, esto naturalmente porque quieren promover a Enrique Peña Nieto como el que va a lograr el cambio y acabará con la inseguridad. Pero el partido de Peña Nieto ha gobernado en los estados que se vive una mayor violencia porque son los que no han hecho su trabajo. Con el PRD la evaluación es desigual, porque mientras Godoy hizo una muy mala tarea en Michoacán, Marcelo Ebrard hizo una gran tarea en el DF.

    Lo cierto es que la gente no se siente satisfecha, y menos aún aquellos que no vivieron una presidencia como la de Salinas y ya no digamos Echeverría o López Portilo. También es decepcionante ver a miembros del PAN como Vicente Fox declinar a favor de Peña Nieto, lo cual es un atentado contra los principios democráticos, y dejan entrever que el PAN no es tan diferente al PRI. Con todo lo que se pueda justificar el PAN es en gran medida responsable de su derrota, si un candidato del PRI puede ganar a través de una imposición televisiva, con cooptación del voto, acarreados, enajenación mental (reflejo de la mala educación de la sociedad) y muchas otras cosas más, significa que el PAN no tocó las estructuras corporativas del PRI. Aunque uno de los aciertos del PAN, la libertad de expresión, ha permitido que movimientos como el de #YoSoy132 pueda manifestarse ya no solo en contra de Peña (que más bien el es parte de la coyuntura) sino de ese sistema heredado del PRI que el PAN no ha querido desmontar.

    No creo que el problema del PAN sea haber sido de derecha o de izquierda, sino que no terminó de limpiar la casa, y las ratas siguen saliendo. Ciertamente una transición dura varios años, décadas, pero de unos años para acá no se han visto ya avances, y lo que queremos todo es un país que avance, no que se estanque (que a fin de cuentas es un retroceso, porque mientras uno se estanque y los demás avancen, se va quedando relegado, y si no veamos a Brasil, Chile, Perú e incluso Argentina).

    Lo malo es que no se ve entre los tres candidatos a alguien que pueda dar ese empujón hacia adelante, el único que podía hacerlo quedó fuera de la contienda por una «pinche encuesta».