Categoría: sociedad

  • México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    Un inverosímil caso ocurrió en la Ciudad de México, esa «ciudad progresista». Resulta que Yakiri fue secuestrada y violada en un motel de la Colonia Doctores por dos hermanos. No sin violencia, la llevaron a dicho lugar sin entrar con llave (lo cual denota cierta familiaridad de los violadores con el establecimiento), la trataron de violar, pero Yakiri se defendió, -En uno de los forcejeos ella logra empujar el arma y el agresor se corta a la altura de la aorta-. Ella huyó del lugar, y cuando presentó la denuncia, apareció también Omar (uno de los violadores) y la denunció a ella como homicida de su hermano.

    México todavía no es "para las viejas" ni para los inocentes

    Los diarios de nota roja argumentaron que fue un crimen pasional, pero en realidad Yakiri es lesbiana, y en ese momento se dirigía con su pareja. Miguel, el violador que murió, tenía 16 averiguaciones previas abiertas y también tenía nexos con la policía de su barrio. ¿El resultado? Dictan auto de formal prisión a Yakiri por haber actuado en defensa propia. El caso tuvo muchas irregularidades, y no importaron los antecedentes del violador, ni que participara en proyectos para erradicar la violencia apoyados por el gobierno y el mundo artístico.

    En este momento, sus padres y muchos ciudadanos que se han unido a las redes sociales, buscan que se libere a Yakiri, y que este antecedente quede, para que no se vuelva a registrar ningún caso de este tipo. Yakiri está en la prisión, y uno de los violadores, Omar, está libre.

    A pesar de todos los esfuerzos, en México sigue habiendo un desprecio hacia las mujeres y la cultura patriarcal sigue vigente. Los feminicidos en estados como Guanajuato y el Estado de México son una prueba patente de ello. Incluso en ciertos sectores de la sociedad, no solo mexicana, sino mundial, está bien visto que la mujer se humille ante el hombre. Incluso algunos se atreven a aseverar que las mujeres son culpables de que sean violadas por los hombres.

    Este caso también es muestra de la forma en que la justicia trabaja en México, donde ser inocente puede ser una prueba para ser declarado culpable, donde la presunción e culpabilidad existe (y no se atrevan a criticar esta característica en una película porque así les va), y donde los intereses y la corrupción pueden hacer que las instituciones impartan justicia de acuerdo, valga la redundancia, a sus intereses.

    En Guadalajara muchos no se atreven a denunciar a los motoladrones por la creencia (no errónea) de que los policías de alguna forma están inmiscuidos en estas mafias, y porque los delincuentes terminarán libres en un día, o incluso, no los detendrán porque el policía afirmará que no le despojaron de su celular o bolso con violencia.

    Esta es la realidad de nuestro país, un gobierno incapaz de proteger a sus ciudadanos, y sí muchas veces, capaz de defender a quienes trasgreden los derechos de la ciudadanía, culpables que muchas veces, incluso, son parte de la autoridad que nos gobierna.

  • Violencia en las manifestaciones

    Violencia en las manifestaciones

    La violencia es una forma de mostrar que la capacidad de diálogo se ha agotado, la civilidad también. O bien puede mostrar un terrible encono y una tremenda indignación conjuntada con una incapacidad de controlar las emociones. La violencia desacredita, a menos que la mayoría de la población haya decidido radicalizarse, o bien, que su indignación sea tan grande como para pensar que se pueda justificar.

    Violencia en las manifestaciones

    En nuestra sociedad hay una nueva ecuación. Manifestaciones igual a violencia. La relación parece obligatoria, pero hasta hace poco no lo era. En el sexenio de Felipe Calderón, la violencia en las manifestaciones era reducida al punto en que a veces pasaba desapercibida. Se hablaba de algún que otro desadaptado dentro de una gran manifestación que se conducía dentro de un ambiente pacífico. Recuerdo muy pocas que se hayan desbordado, la que me viene a la mente es la visita de George W Bush a Mérida. En el conflicto postelectoral del 2006, a pesar del encono y de la retórica agresiva, rara vez se percibieron actos violentos.

    Tampoco sucedió algo así en las marchas de Javier Sicilia, e incluso el movimiento #YoSoy132 tuvo el acierto de autorregularse y exigir cierta civilidad en las manifestaciones, al grado en que ellos mismos fueron a limpiar una pared graffiteada por algunos individuos que se integraron a sus manifestaciones. Pero a partir del 1 de Diciembre de 2012, el día de posesión de Enrique Peña Nieto, todo cambió. Súbitamente aparecieron anarquistas en las manifestaciones. Dudo que ideológicamente sean en realidad anarquistas, puesto que en algunas de sus pintas tenían más bien consignas comunistas. El periodista Ciro Gómez Leyva no tardó en relacionar a los anarquistas con el movimiento #YoSoy132, para a su vez ligarlo con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, y culparlo de los hechos. Pero la realidad que nos deja ver las evidencias en video, es que se trataban de porros que se habían infiltrado a la manifestación.

    A partir de ese momento, la aparición de estos «anarquistas» ha sido una constante. Tanto en marchas ciudadanas, como en marchas de poderes fácticos. Por ejemplo, los de la CNTE, quienes bloquearon el aeropuerto y pusieron en jaque la vida diaria de la capital, supieron (posiblemente por su experiencia) deslindarse y no dejar que estos individuos se juntaran con ellos. También han sido una constante en las manifestaciones con relación a la Reforma Energética e incluso con la que toca el tema de la subida del costo del metro en el Distrito Federal. Se saquearon comercios, e incluso quemaron un árbol gigante de navidad. En Guadalajara hubo una manifestación en el congreso estatal en el momento en que estos aprobaban la Reforma Energética que se desbocó en violencia. Las dos fuerzas principales, el PRI, y Movimiento Ciudadano (encabezado por Enrique Alfaro, y que representa no sólo a la izquierda tapatía, sino que muchos simpatizantes del PAN lo han apoyado) se señalaron mutuamente, y se culparon de haber creado dichos actos violentos.

    Lo que queda evidente es que estos anarquistas son individuos que se integran a las manifestaciones, más no son parte inicial de ellas. Pero lo cierto es que en la opinión pública se está creando el mensaje de que las manifestaciones son violentas. ¿A quién podría interesar esto?

    La teoría más «correcta» sería pensar en que se trata simplemente de vándalos desadaptados. En un país donde la justicia no reina precisamente, donde hay mucho encono e indignación, no es raro pensar en que algunas personas motivadas por esta desintegración, decidan manifestarse violentamente. Posiblemente, este aumento súbito de violencia podría entenderse por la indignación que representa el personaje de Peña Nieto y el regreso del PRI. Podrían entrar dudas por sus muy poco prácticas estrategias. Pero también cuando la emoción florece y el individuo es incapaz de controlarla, no se puede esperar estrategia alguna. En esta teoría podríamos pensar que se encuentran izquierdistas o anarquistas que actúan autónomamente y no son parte de una estrategia de un poder político mayor.

    Algunos mencionan el nombre de López Obrador y su MORENA: La relación viene inicialmente porque si hay alguien que vive de la manifestación, es el tabasqueño. Se podría pensar que es una estrategia para desestabilizar el régimen de Peña Nieto. Pero me pregunto si con estos actos de violencia, que más que legitimar la disidencia, la condenan,se podrá desestabilizar a éste gobierno. Dudo de esta teoría dado que López Obrador aspirará por tercera vez (como el eterno candidato) a la Presidencia en 2018. En mi particular punto de opinión. Sería darse un disparo en el pie hacer algo así, más que un régimen como el del PRI (y toda su experiencia), no tendría dificultad en rastrear el origen de dicha violencia. También cabe decir que en el sexenio pasado, a pesar de la polarización, de su maniqueísmo, y de la poca tolerancia que de pronto se puede encontrar en algunos de sus seguidores, fueron muy escasas las manifestaciones de violencia en las manifestaciones relacionadas con el personaje. ¿Por qué antes no y ahora sí?

    Viene la otra parte donde se sugiere que podría ser una estrategia gubernamental (sobre todo por el pasado del PRI y por su histórica relación con la libertad de expresión). Sabemos de antemano que la gran mayoría de las manifestaciones tienen como destinatario el gobierno de Peña Nieto (partiendo de que ellos están en el poder), y sabemos que gracias a una, su victoria en las elecciones pasadas dejó de ser un hecho, fue cuestionada, así como también se puso en entredicho la credibilidad de Televisa, quien promocionó constantemente al ahora Presidente. Su legitimidad y credibilidad están actualmente en cuestionamiento por la mayoría de la población y todo este coctel podría terminar siendo un caldo de cultivo que mediante acciones posteriores podría desatar algún problema mayor. Entonces, en esta teoría, se querría deslegitimar a las manifestaciones creando la relación entre manifestaciones y violencia, con el fin de que estas no puedan generar suficiente masa crítica (recordar que se propone una ley para regular las manifestaciones en la capital) independientemente de si esta se pueda traducir en actos violentos, o bien, simplemente ponga temas sobre la mesa que sean incómodos para el régimen actual (como sucedió con #YoSoy132).

    Alguna vez me comentaron, que independientemente de que fueran pagados, o que se muevan de forma independiente, el número de anarquistas violentos, es inversamente proporcional a la aceptación de un régimen en la población. Independientemende de lo que sea, la violencia siempre es repudiable, y creo que en México, si bien, se tienen muchos problemas, no se necesita llegar a este estadio para tratar de solventar injusticias. El libro de «De la Dictadura a la Democracia» de Gene Sharp, que es algo así como un manual para acabar con regímenes dictatoriales de forma pacífica, explica como el uso desmedido de la violencia, puede lograr sí, destituir a un dictador, pero con un gran riesgo de imponer un nuevo régimen más sanguinario.

    En una manifestación pacífica debe de haber tolerancia de ambas partes. Los manifestantes deben de saber poner límites en tanto busquen afectar lo más mínimo la vida diaria de una ciudad (la CNTE fue un caso donde dicho límite se rompió en demasía) y a la vez los habitantes tengan cierto grado de tolerancia hacia dichos manifestantes, por ejemplo, tomando alguna ruta alterna. Espero que este tipo de manifestaciones violentas que a nadie ayuda, desaparezcan, y que se recobre la civilidad. Porque por unos pocos, perdemos todos.

     

  • Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Nelson Mandela se casó tres veces, se inspiró en Ghandi y sus métodos de resistencia no violentos, estuvo 27 años en prisión, y su lucha contra el apartheid le valió un Premio Nóbel en 1993, para un año después, erigirse como presidente de Sudáfrica. Ya convertido en un héroe nacional y en un ícono mundial en la lucha contra el racismo, convaleció durante sus últimos años, siendo su última aparición pública en el Mundial de Sudáfrica de 2010. Falleció el 5 de Diciembre de 2013. Un día antes de escribir este texto.

    Estamos lamentando la muerte de Mandela, maldito naco

    Hoy tuve una cita con una clienta en un Starbucks en Puerta de Hierro. La zona más rica y lujosa de Guadalajara, algo así como un Santa Fe, cruzado con Las Lomas en el Distrito Federal. Camino hacia Plaza Andares rodeado de torres de departamentos y oficinas que oscilan entre los 20 y 42 pisos. La única gente «morenita» o llamada peyorativamente «naquita» que pude ver en esta zona que compone dicha plaza y el cluster de torres de departamentos que no invitan a la convivencia a nivel calle (quitando ese detalle, uno pensaría que está en un país de primer mundo) era gente que realizaba trabajos físicos, de construcción. Porque en esa zona, en servicio al cliente no es tan fácil encontrar gente con rasgos mestizos y menos indígenas.

    Sólo pude ver saliendo de Plaza Andares a un joven moreno, con una vestimenta sucia y desgastada, lo que ocasionó que los policías lo vieran con atención. Entendiendo la historia de castas de nuestro país, donde «los blancos y criollos van arriba, los mestizos al medio y los indígenas abajo», lo cual explica de alguna manera que la mayoría de los delincuentes sean «morenitos», se explica por qué los policías pueden ver con «atención» a esta gente. Aunque paradójicamente la tez de los policías es más parecida a esos que miran con «atención» que aquella gente que anda por esa plaza.

    No se puede llegar a una generalización y pensar que todos los individuos «bien y de clase» son racistas. Me consta que algunos no lo son. Pero lo cierto es que la dinámica de estos lugares no invita a «los morenitos» a formar parte de la vida diaria de estos complejos. Y el fomentar su ingreso, implicaría una pérdida de valor o de plusvalía de dicho establecimiento. Algunos podrán afirmar que no es una actitud racista, sino que dicho establecimiento tiene negocios dirigidos a personas con un alto poder adquisitivo. Pero si uno va a Estados Unidos y entra a un lugar exclusivo, no dejará de ver negros, japoneses o incluso latinos.

    Muy posiblemente la intención del establecimiento no sea promocionar la discriminación racial. Más bien es que el racismo que existe en nuestro país incita a que dichos establecimientos tengan que seguir una dinámica. Un establecimiento desea obtener dinero, y para lograrlo tiene que entender la realidad sociocultural de donde quiere establecerse. Incluso muchas personas ni siquiera son conscientes de sus actitudes racistas, porque en el país de la simulación histórica, donde se nos enseñó a parecer y a no saber decir no, tenemos una gran capacidad como hacer parecer que no pasa nada.

    ¿Cual era el tema en boga? Ah sí, la muerte de Nelson Mandela que lamentamos todos los mexicanos. La mala noticia no es selectiva ni discriminatoria: Caucásicos, morenos, todos hablan del tema. Pero habrá que ver si como mexicanos comprendemos a fondo su legado, o más bien, lo lamentamos sólo porque todos lo lamentan. Y también habrá que ver si todos somos capaces de practicar la tolerancia que Mandela tanto buscó crear en su pueblo.

  • Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Si uno lee a Foucault entenderá que entre los seres humanos siempre hay relaciones de poder. Ya sea en un gobierno, en una empresa, o en una familia. Lo que hace Constanza Miriano en su libro «Cásate y sé sumisa» es legitimar y promover el poder tradicional del hombre sobre la mujer. Éste libro, según lo que publica el diario español El País no justifica de ninguna manera la violencia contra la mujer, pero en realidad al promover este tipo de ideas, aplaudidas por el ala más conservadora de la Iglesia Católica, (en tiempos donde su líder, el Papa Francisco I, muestra irse por otro camino muy distinto) se deja de alguna manera la puerta abierta al uso de la violencia, porque si mi esposa debe estar sometida ante mí, luego entonces, pegarle no será tan malo.

    Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Este libro fomenta, como ya se habrán dado cuenta, la sumisión (o más bien sometimiento) de la mujer hacia el hombre. El Arzobispo de Granada, perteneciente a una de las alas más conservadoras, dice que el libro «está ayudando a muchas personas» y que está acorde con las enseñanzas de la Iglesia. Pero naturalmente no todos los prelados piensan así. Mario Iceta, el Obispo de Bilbao por su parte, dice que ese libro no refleja lo que piensa la Iglesia y es muy desafortunado. La autora afirma que las mujeres deben aceptar estar por debajo del hombre, sugiere que la mujer debe quedarse en la cocina de la casa, y que las mujeres no deben de discutir con sus maridos.

    Esta autora es directa, le dice a la lectora frases como «en caso de duda, obedece. Sométete con confianza», o «¿Tengo que darle la razón a mi marido aunque no la tenga? Yo diría que sí». Ella dice que la mortificación les gusta a las mujeres porque es para alcanzar un bien mayor, el cual es, acoger a su marido. Y me pregunto si de esta forma el marido corresponderá a la mujer. ¿Si el marido tiene su «nalguita», su affaire, su relación extramarital, la esposa se deberá someter? No lo sabemos, pero no sería raro que esta autora diera una respuesta positiva.

    Este libro naturalmente suma muchas críticas al ser lanzado en un momento donde los humanos hemos superado muchos tabúes y muchas formas de relaciones obsoletas y verticales como las que propone este libro. Este libro tiene como fundamento prejuicios tan rancios que ha ocasionado rechazo inclusive en un sector de la Iglesia Católica y en partidos de derecha como el PP de España. Pedirle a una mujer que se someta a una varón y que su vida dependa de él, es despojarla de su humanidad, es convertirla en un objeto, es restringirle el derecho a su libertad en base a una convenenciera interpretación de los textos religiosos.

    La autora dice que nunca ha sugerido hacer a la mujer menos que el hombre, y cita a San Pablo afirmando que la sumisión es «un regalo y no una imposición». Pero al sugerir que se comporten así, y tomando en cuenta como son las relaciones de poder como nos explica Foucault, en la práctica vemos como sí se pretende hacer a la mujer como menos que el hombre con el fin de que éste tenga un poder absoluto sobre ella, porque se le invita a actuar como tal.

    Es una pena ver este tipo de literatura, y ver como existen personas que todavía viven con ese tipo de prejuicios, sobre todo cuando la persona quien promueve ese tipo de pensamiento es una mujer. Y por cierto, a los varones cada vez nos gustan las mujeres independientes con quienes podamos compartir proyectos, y no mujeres sometidas que nos digan sí a todo, que sólo nos hagan de comer, y se hinquen. ¡Por el amor de Dios!

  • Golpear a una mujer

    Golpear a una mujer

    Golpear a una mujerEl hombre que golpea a una mujer deja de ser un hombre. El hombre golpeador pretende reforzar su machismo y su dominación sobre el sexo femenino, pero termina logrando el efecto contrario.

    Un hombre tiene mayor fortaleza física que una mujer. En la gran mayoría de los casos, el hombre puede dominarla corporalmente. Entonces el hombre, al pelear con una mujer que está en clara desventaja, al agredirla, al chantajearla por medio de su supremacía física, termina convirtiéndose en cobarde.

    Entonces deja de ser hombre, se convierte en un animal. Peor aún, porque si los animales actúan así, lo hacen por instinto. Ni la teoría evolutiva, ni la antropología, ni la psicología, ni la sociología han explicado la violencia física de un hombre hacia una mujer entendida como parte de la dinámica humana.

    Un hombre que golpea a una mujer debería ser despreciado por la sociedad, los hombres deberían tener derecho a golpearlo en clara desventaja del agresor para que entienda por medio de la coerción la situación en que deja a la mujer agredida. Un hombre golpeador debería de perder su honor, su fama, debería de ser discriminado y su único derecho para redimirse sería un profundo arrepentimiento acompañado no sólo de un cambio en su carácter, sino en una participación activa para que terceras personas ya no golpeen a las mujeres.

    La mujer por su parte, estando en franca desventaja física, no deberá estarlo en el aspecto psicológico donde no tiene desventaja alguna. Frases como -Mi marido sólo me pega cuando está borracho, pero es buena persona-, -a pesar de que me pega, me quiere, hacen también de alguna manera cómplice a la mujer, y sin justificar de ninguna manera al hombre que también se convierte en un animal despreciable, la mujer adquiere responsabilidad sobre el problema al permitir que el hombre abuse de ella.

    Una mujer también puede ser injusta, repudiable, y agredir de manera psicológica a un hombre. Pero nunca se podrá comparar con una agresión física donde la mujer, en la mayoría de los casos, no puede oponer resistencia alguna.

    Menos la mujer es un objeto al cual se puede manipular, agredir, exigirle un coito forzoso. Quien hace eso, es quien realidad se comporta como objeto, quien actúa como un individuo alienado sin control de su razón y mucho menos de sus emociones.

    Un hombre golpeador debería ser discriminado, debería ser despedido de su puesto de trabajo, condenado. Una persona que no respeta al sexo opuesto nunca respetará a nadie y buscará estar por encima de los demás. Si el hombre no respeta las leyes naturales, menos respetará las civiles. El golpeador pasa a ser un parásito social. Un ente despreciable. Alguien en quien no se pueda confiar. Y para evitar esta situación de miseria, sólo ese hombre es el que se podrá redimir, tendrá que hacer un profundo examen de conciencia, tendrá que sufrir, tendrá que aprender a pagar por sus injurias, tendrá que subsanar daños, tendrá que pedir perdón poniéndose a la disposición de la persona previamente injuriada con sus fuertes puños y piernas.

    Fin

  • Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Hoy en mi Fan Page de Facebook, subí una ilustración polémica donde doy a entender que México le ganó a Nueva Zelanda en futbol, pero que los neozelandeses nos ganan en temas mucho más trascendentales. Inesperadamente esta ilustración se viralizó al grado de que hasta el momento en que escribo este artículo, ha llegado a los ojos de 200,000 personas. Los comentarios sobre dicha ilustración fueron muy variados, a favor, en contra, algunos que tal vez no comprendieron bien el motivo de dicha ilustración y creyeron que traté de decir que -es malo apoyar a la Selección- lo cual es erróneo. Pero al final del día se generó debate, que es lo que me interesa.

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Con esta ilustración, con un tono sí, un poco sarcástico, traté de hacer hincapié en el hecho de que no podemos darle prioridad a un deporte sobre las cosas que realmente importan en un país que tiene muchos problemas, los cuales incluso se ven reflejados en la Selección Mexicana (desde directiva, poderes fácticos, jugadores). De alguna forma también lo hice para señalar el conformismo que existe entre la afición, y que de alguna manera refleja nuestra cultura. Me sorprende que parezca que una eliminatoria vergonzosa, producto de las malas decisiones, de los intereses económicos, de la actitud de los jugadores, se olvide con un sólo partido cuyo éxito no se debe a la planeación o a un cambio en las estructuras, sino a una decisión improvisada (entiendo que fue así por la premura del tiempo) que igual salió bien, pudo salir mal (traer al «Piojo» Herrera y a la base del América).

    ¿Es malo apoyar a la Selección? ¿Es malo irle a un equipo? Por supuesto que no. Así como puedo gustar del cine o de la música, otros pueden gustar del futbol. A mí, aunque no demasiado, me gusta. El problema viene cuando esto es un pretexto para evadirse de los problemas que tiene nuestro país. Que siendo objetivos, tiene muchos y hay que ver los indicadores y las estadísticas para constatarlo. Y no es producto de la casualidad que la Reforma Hacendaria haya sido aprobada en la Cámara de Diputados en el momento que se jugaba el partido entre México y Panamá hace pocas semanas.

    Países como Alemania e Inglaterra son muy futboleros, sus aficionados son muy apasionados, como nosotros. Pero hay dos diferencias:

    1.- Ellos no dejan de prestar atención a los temas que importan por ver futbol. Los alemanes pueden ir todas las semanas a ver su equipo en la liga, en la copa, en la Champions League, saberse todas las alineaciones, pero no por ello dejan de estar al tanto de lo que sucede en su país. El futbol no los distrae de las cosas que importan.

    2.- Son exigentes. Exigen que sus equipos tengan un muy buen nivel, sobre todo sus selecciones. Yo no recuerdo haber visto a los ingleses cantar de alegría, por un decir, en un partido en que Letonia o San Marino los esté humillando en Wembley (como sucedió en el partido México contra Honduras en el Estadio Azteca).

    Está bien que la gente vea futbol, que lo siga y se apasione, pero nunca debe de ser pretexto para usarlo como evasión de lo que realmente importa. Y menos debe conformarse con poco, con una selección producto de intereses mezquinos. Tan fácil es como si uno va a ver a un pianista y éste toca mal, uno lo deja de ir a ver. Igual el futbol, es un espectáculo donde el aficionado debería exigir más, donde esa «lealtad» debería estar condicionada al compromiso de quienes integran, ya sea directa o indirectamente la selección.

    Tratar de tener una actitud positiva, ser alegre, no significa evadir los problemas, no significa disfrutar de un triunfo so pretexto de ignorar los problemas que nos rodean. Una persona positiva asume los problemas (por más fuertes que sean, como es el caso de nuestro país) y le sirven incluso como motivantes para tratar de hacer algo por esta nación. Y para cambiar tenemos que aceptar la realidad de nuestro país por más fuerte que sea. Más de un país, que creo que tiene todo para ser un país fuerte y grande.

     

     

  • El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Si eres capitalino, conocerás muy bien lo que es el torito, y posiblemente alguna vez llegaste a él. Si eres tapatío, tal vez has escuchado sobre el torito, o incluso, puede que sea algo nuevo para ti. Y vaya que es nuevo, porque éste lugar, que en Guadalajara será llamado «La Curva», o el CAD,, un centro de detención donde se «encierra» por 12, 24 o hasta 36 horas, a quienes no pasaron la prueba del alcoholímetro, ha generado polémica entre muchos tapatíos que se han indignado por la mano dura de las autoridades ante los conductores en estado de ebriedad.

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Ante la aparición de este centro, quienes ya están acostumbrados a «la peda», tendrán que cambiar sus hábitos. No tendrán que  dejar de tomar, pero sí cambiará la forma en que se transportan al lugar donde dicha oda al alcohol se llevará a cabo. Muchos están alarmados, se ponen de acuerdo para «avisarse y alertarse» sobre el lugar donde se encuentran los retenes (que cambiarán de lugar, por cierto). Están molestos e incluso relacionan esta nueva forma de coerción con el desfalco fiscal que padeceremos los ciudadanos con la nueva Reforma Hacendaria: -Estoy enojado, o sea, el gobierno nos quita dinero de nuestros impuestos, y estoy seguro Juan, que esto del torito tapatío lo hicieron para robarnos más dinero a los ciudadanos honestos como nosotros, el cual se lo va a quedar el gobierno corrupto, tranza. ¿Sabes qué?, yo voy a esquivar los retenes, les voy a dar mordida a ver si así no me dejan de joder, no se vale, hay que decir no a la corrupción-.

    La medida es polémica, pero es necesaria. De verdad que existe poca conciencia en este tema, y lo peor es que los conductores alcoholizados ni siquiera manejan con precaución conscientes de su condición. Creo que el sacrificio de irse a la fiesta en taxi en lugar de usar el auto, vale la pena cuando sabes que cientos de vidas se salvarán. Por ejemplo, en la Ciudad de México, se redujo a casi tres cuartas partes las muertes por accidentes relacionados con el alcohol.

     

    La medida es dura, sí. El alcoholímetro es imposible de esquivar, ni el chicle, ni una comida con cebolla, frijoles y demás promotores del mal aliento impedirán que el alcoholímetro detecte cuanto alcohol tienes en la sangre. Esta medida aplica para quienes tengan mínimo 80 ml de alcohol en la sangre, que equivale a 5 cervezas aproximadamente. En este caso la detención es entre 12 y 24 horas. Pero si son más de 130 ml, la sanción será de 24 a 36 horas. Los detenidos tendrán que ver una película sobre las consecuencias de manejar en estado de ebriedad, y si es reincidente, perderá la licencia de conducir por dos años. Tal vez lo único que me parece exagerado es que cabe la posibilidad de que con poco más dos cervezas uno pueda estar sujeto a una multa de $9,000 (sin pisar la cárcel), en lo particular, dos cervezas es muy poco alcohol.

    Es cierto que esta nueva reglamentación hará que los ciudadanos tengamos que tomar las precauciones y podrá ser incómodos para algunos. Pero es tan fácil como pagar un poco más trasladándose en taxi, de su hogar al lugar donde va a beber o de regreso. Y como sucede en el Distrito Federal, seguramente con el tiempo abundarán los servicios que le facilitan la vida a los «tomadores» para que puedan trasladarse sin poner en riesgo la vida de los demás.

    ¿Qué el gobierno va a recaudar todavía más impuestos? ¿No le quieres pagar al gobierno rata, tranza, corrupto, totalitario, dictatorial, estalinista-nazi? Tan fácil como no conducir en estado de ebriedad. Así no le das tus impuestos a ese gobierno que «tanto odias» y tu no pisas la cárcel.

    No todas las medidas tienen que ser populares, pero esta medida es necesaria. Porque más vale la vida de la gente, entre las cuales está la tuya, que darse el lujo de irse a una «peda» en tu propio automóvil.

  • Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Mucho se ha satanizado a las nuevas tecnologías arguyendo que aíslan a la sociedad y dañan las relaciones interpersonales. En mi punto de vista, a veces esta creencia se lleva al extremo, y si bien los avances tecnológicos pueden modificar de alguna manera la forma en que el humano se conduce consigo mismo y con sus semejantes (desde la imprenta, el teléfono, la televisión, el Internet), tampoco creo que una tecnología como lo es el Internet termine deteriorando las relaciones interpersonales como algunos críticos de estas dicen. Pero sí es cierto que al haber algún cambio en esta dinámica, si tenemos que entender también los riesgos (nuevos) que ésta pueda tener (entendiendo que los cambios llevan riesgos y dificultades implícitas a ellos).

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Uno de estos tiene que ver con la dificultad que tienen muchas personas para entender que una relación virtual no puede ser una relación real. Que parte de la confianza se genera a través de la plática en vivo, donde la presencia, el tono de la voz, el lenguaje corporal y la forma de expresarse nos dice mucho sobre la otra persona. En tanto que una relación virtual se limita al intercambio de ideas, afirmaciones y pensamientos, a través de caracteres de código binario, y en el mejor y menos común de los casos, fotografías o videoconferencias por Skype que no logran sustituir la interacción personal.

    Así sucedió con Gabriela Hernández Sierra, cuyo caso causó conmoción de la red, y lamentablemente en algunos casos, burlas por su suicidio debido a que un joven ecuatoriano con quien tenía una relación virtual limitada a texto y fotografías, la terminó debido a la distancia que los separaba. Es cierto que en este coctel habría que incluir problemas psicológicos que pudiera tener esta adolescente, que decidió terminar su vida a los 22 años con un futuro por delante, y por un joven al cual no conocía bien.

    El problema con las relaciones virtuales, es que también es muy fácil mentir y crear un personaje o alter-ego para engañar a otra persona, o en el más honesto y común de los casos, que el individuo oculte sus defectos y altere su esencia (lo cual es muy fácil a través de estos medios) por miedo al rechazo, lo que hace que la otra persona se quedará con un concepto equívoco de ésta. Esto no sería gran problema si quien participa en ellas entiende que una relación virtual nunca podrá asemejarse con una relación real y en persona. Pero a 15 años de que este tipo de tecnologías se empezaron a usar, parece que no se ha logrado entender esa diferencia. Y no entenderlo puede acarrear muchos problemas, desde decepciones y depresiones, hasta suicidios.

    Las burlas que recibió Gabriela Hernández por su suicidio en las redes, es también el ejemplo de como virtualmente el individuo se puede comportar de una manera totalmente diferente (con desconocidos) a como lo haría en la vida real. Muchas personas, sin mostrar compasión alguna por el caso, se burlaron creando memés, tweets, y comentarios crueles y agresivos.

    No creo que las nuevas tecnologías aíslen a la sociedad, sobre todo porque quienes se refugian en ellas para evitar el mundo real, son personas que sin éstas lo harían de otro modo. o bien acarrean problemas psicológicos donde el uso abusivo de estas redes son consecuencia y no causa. Inclusive en algunos casos, dichas tecnologías pueden reforzar las relaciones sociales y facilitarlas más al ser un canal de comunicación si estas son bien usadas. Aunque con ellas habrá que crear nuevos apartados en nuestro manual de buenos modales, como el evitar el uso de los smartphones en una conversación en vivo con otras personas.

    Pero para evitar estos riesgos, es importante el papel que deben de jugar los padres para evitar que sus hijos puedan salir afectados al no entender esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales, y que les enseñen a usar las redes sociales como un complemento de sus relaciones personales, y no como una forma de evadir a la gente de carne y hueso, o como una forma de obtener lo que en el mundo real no se puede obtener.