Categoría: sociedad

  • ¡Qué te pasa, que estás haciendo en Gaza!

    ¡Qué te pasa, que estás haciendo en Gaza!

    El conflicto de Israel – Palestina. O más bien el de Israel – Hamas en la franja de Gaza, como lo suelen hacer este tipo de eventos, ha creado una suerte de polarización en la sociedad a nivel mundial. Donde muchas personas toman partido por un bando. Pero quien conoce al ser humano y su esencia, y logra ver las cosas desde fuera, se dará cuenta que la situación es lo suficientemente compleja como para simplificar todo al apoyo de un bando tal cual partido de futbol.

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    Eso es lo que sucede con el conflicto Israel – Hamas. Muchos toman la bandera Pro-Israel y otros se abrazan a la causa palestina mentando la madre al sionismo judío. En realidad, a menos que seas judío o palestino, sería absurdo que tomaras una de estas dos posiciones. Porque crímenes y actos indignantes podemos ver desde ambos lados, porque Hamas es una organización terrorista (quienes son los únicos que no han reconocido los acuerdos firmados entre Palestina e Israel) y porque la muerte de miles de inocentes palestinos no se puede justificar de ninguna forma.

    Hamas lanza cohetes a Israel. Naturalmente no es como que Israel no tenga derecho a defenderse, pero la forma en que lo ha hecho por supuesto que debe de causar indignación y sus acciones deben de recibir el repudio de la comunidad internacional.

    Muchos comparan en las redes sociales a Israel con el holocausto y colocan a los musulmanes como sus víctimas, pero lo cierto es que muchas organizaciones islámicas han matado muchas más personas de las que han muerto en la franja de Gaza. Incluso gente como Bashar al-Asad, Presidente de Siria ha matado a casi 200,000 sirios en los 2 últimos años, lo cual hace ver el número de los muertos en la franja de Gaza como un juego de niños.

    Cierto, que Israel tiene gran responsabilidad sobre los civiles inocentes muertos en la franja de Gaza. Pero Hamas también la tiene. ¿Te has preguntado por qué han muerto miles de palestinos, y las fatalidades israelíes han sido muy pocas? Esto, en parte, porque el gobierno de Israel protege a sus habitantes. Ante un ataque, en Israel hacen sonar las sirenas y sus habitantes van a refugios a protegerse. En cambio, cuando ocurre lo contrario, Hamas les dice que se queden en sus casas, quedándose expuestos ante los ataques casi como si fueran carne de cañón, cosa que a veces pareciera convenirle a Hamas.

    La tragedia que se vive en medio oriente, no sólo es «culpa de los musulmanes» o de los Israelíes. Es parte de un conflicto que tiene enquistado desde hace varias décadas, de hecho desde que la ONU cedió tierras a los judíos para que asentaran a su pueblo y a pesar de los intentos de conciliación, de firma de tratados y pactos, la violencia sigue siendo parte de esta pequeña pero importante e histórica porción de tierra.

    Por eso es absurdo ver este conflicto como si fuera un partido de futbol. Lamentablemente vemos expresiones como las de Carlos Alazraki (que es judío) donde se refiere de forma muy despectiva a los palestinos. Y por otros lados quienes apoyan incondicionalmente a Palestina sin pensar en todo lo que hay detrás,como si Hamas no existiera.

     

  • Somos como ratones de laboratorio

    Somos como ratones de laboratorio

    Los seres humanos estamos inmersos en un mundo donde recibimos a diario miles de estímulos para que compremos, quien llame más la atención y de forma más efectiva, logrará su cometido de una forma más fácil. Es parte del sistema capitalista, pero ojo, que el ser humano en donde sea siempre ha querido estimular a las demás personas para que se comporten de una forma o realicen actos que nos beneficien. En un país socialista-comunista, los estímulos existen por medio de la propaganda gubernamental, y así en cualquier tipo de sociedad.

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    Algo tan simple como ir un Starbucks nos rodea de miles de estímulos los cuales ignoramos, aquí te muestro algunos.

    1.- El Starbucks huele a café no sólo porque venden café, sino para que te atraigan con su aroma y les compres.
    2.- El decorado de los interiores del Starbucks y el mobiliario está hecho con el fin de que te quedes un rato en el establecimiento, lo que significa que consumirás más cafés y Starbucks ganará dinero. ¿A poco no es agusto trabajar en un Starbucks o tener una conversación larga?
    3.- Starbucks pone tu nombre en el vaso no sólo por buena onda o por parecer cool, sino para que sientas cierto reconocimiento por parte de la marca, lo cual significa un mayor posicionamiento que se traduce en un mayor consumo de productos Starbucks (un efecto parecido a las latas Coca Cola).
    4.- La música de Starbucks siempre será calmada o relativamente lenta lo cual relaja al individuo con lo cual volvemos al punto dos, la intención es que te quedes más y consumas más.
    5.- En Starbucks venden café supuestamente comprado a los productores con el fin de que creas que es una empresa socialmente responsable y veas con buenos ojos a la marca, lo cual se traduce en más ventas.
    6.- La mayoría de los empleados de Starbucks están felices en su trabajo, esto porque empleados felices significa una mejor atención al cliente, lo cual se traduce en… más ventas.
    7.- En Starbucks venden revistas y periódicos, esperando a que te quedes leyéndolos en su establecimiento, y voila, «más ventas».
    8.- Y al hacer esta lista, mencioné tanto el nombre de Starbucks que posiblemente contribuí a un mayor posicionamiento de marca, entonces espero que los malditos me den regalías.

    Y si ya te sentías usado, entonces mejor no te hablo de lo que pasa cuando vas al súper.

    En un supermercado eres prácticamente una rata de laboratorio. Los productos necesarios están colocados hasta el final para que recorras cientos de estantes de productos innecesarios y compres. No es un secreto que las frutas, verduras, carnes y leche, estén colocados al fondo. Igualmente en el súper siempre encontrarás música calmada para que así compres lenta y tranquilamente (es decir, que comprarás más). Los productos que se desean vender más se colocan a una altura que los puedas ver a simple vista. Los productos que gustan a los niños se colocan a una altura menor de tal forma que a ellos les quede de frente y persuadan a a sus padres para que les compren cualquier producto. En la caja hay cientos de productos inútiles (revistas, productos chatarra) para que te animes a comprar aún más cuando estás en la fila esperando a que te cobren.

    ¿Te has preguntado por qué los cines siempre se encuentran en el piso de arriba del centro comercial, o en caso de que tenga un sólo piso, lo más lejos de las entradas? Es fácil, porque quieren que recorras la mayor parte de dicho centro comercial con el fin de que las posibilidades de que compres algo aumenten.

    Vivimos en un mundo donde se requiere que el individuo compre y consuma. Gran parte de los empleos y de las actividades comerciales que proveen de recursos a los individuos para vivir y mantenerse dependen de esa espiral de consumo. No importa si eres un vendedor de puerta en puerta, si eres gerente de un banco, o directivo de una empresa.

    Los mercadólogos y estrategias publicitarios (y hablo de los buenos, no de cualquier pasante que termina vendiendo chucherías) han estudiado bien al ser humano. Detrás de las campañas publicitarias hay fundamentos antropológicos, psicológicos y hasta filosóficos donde se estudia al individuo con el fin de planear una estrategia que lo haga consumir más cierto producto o cierto servicio. Y es que cuando hay mucha competencia y sobre todo, una gran necesidad de ingresar recursos a las arcas de una empresa, se hace indispensable crear una estrategia agresiva, lo cual orilla a los competidores a hacerlo también.

    Pero en realidad este tipo de estímulos no son nuevos y no son exclusivos de una sociedad de mercado. A lo largo de la historia instituciones gubernamentales, clericales, o ideológicas han hecho lo mismo. Al final del día, al acto de incitar a que los humanos se comporten de una u otra manera se le llama poder, e históricamente el humano siempre ha gustado de tener poder sobre sus semejantes. Y eso no quiere decir que todas las personas que están detrás de una campaña tengan algún espíritu maquiavélico, sean sádicas, o estén enfermas de poder. Posiblemente la mayoría de quienes hemos estado detrás de alguna campaña lo hemos visto como algo inocente donde podemos a relucir toda nuestra creatividad. Porque tú a la hora de diseñar un simple logotipo, ya estás de alguna forma persuadiendo a los demás para que te compren.

    Y a fin de cuentas las mentes débiles, siempre serán más susceptibles ante estos impulsos. Pero dichos impulsos que recibimos llegan a ser tan fuertes y constantes que terminan por persuadir a aquellos que los crean. Un publicista puede sucumbir ante una campaña comercial de otro producto. Y si crees que es una estrategia de dominación absoluta conspiranoica-judeomasónica-iluminati, te podrás dar cuenta que hasta los dictadores sucumben a las campañas comerciales. Hasta el Presidente de Corea del N0rte Kim Jung Un.

     

     

  • Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Hace unos días el mexicano se enorgullecía porque era su afición era considerada como una de las mejores del Mundial, a pesar de que la selección no pasó de octavos de final víctima de sus propios errores (que si no era penal ¡Ya supérenlo!). Y no, no es que me moleste que los aficionados apoyen a su selección, lo que me molesta es que su comportamiento como ciudadanos es diametralmente opuesto a su comportamiento como aficionados. Tenemos a una de las mejores aficiones, multicolor, leal, fiel, que se la raya a los porteros del bando contrario, pero como ciudadanos ni a clasificar alcanzamos, por el amor de Dios.

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    La clase media, media alta, baja, alta, muy alta debería estar en las calles, o debería estar organizando algo, o debería estar haciendo algo, digo, aunque sea que abran una «petición» en change.org, de esas que nunca sirven (yo nunca he visto que sirva firmar en una página de Internet). Así le hacen en los países desarrollados cuando el gobierno se quiere pasar de lanza, salen y se indignan. No, aquí la gente está más bien concentrada en el final de la novela del domingo. Pero los pasivos de Pemex convertidos en deuda pública no les importa. Esa deuda que equivale a 6,000 pesos por mexicano. Es que el petróleo es de «todos los mexicanos» y entonces «todos los mexicanos» nos debemos hacer responsables de la deuda, dicen unos.

    Todo lo que despilfarró Romero Deschamps, su hija con sus yates, con sus perros (y la cara de perro de su propia hija y del propio Romero Deschamps) los Ferraris. Los que cobraban sin trabajar, los aviadores, el dinero que se fue a las campañas políticas y que financiaron a políticos dudosos que después vinieron a mal gobernar a la ciudad-estado-país. Los ciudadanos vamos a pagar esos lujos, esas corruptelas. Y muchos de quienes malgastaron ese dinero no sólo siguen libres, sino que siguen llenos de dinero y ellos no tienen que dar un peso.

    El Fobaproa, el rescate carretero, los pasivos de Pemex. Y los pasivos de Pemex son todavía menos justificables que el Fobaproa, porque esto último consistió en rescatar a empresas de la quiebra después de la crisis del 94 y se argumentaba que de esta forma se evitaría que la crisis fuera más profunda. Éste caso es peor, porque se trata de pagar el despilfarro dentro de una paraestatal que siempre estuvo en quiebra y nunca ha servido para nada más que para reforzar el mito de que Pemex es de «todos los mexicanos» para mantener gente y comprar votos.

    Y me pregunto, ¿Qué estamos haciendo los mexicanos para evitar que los políticos se aprovechen de esta forma? Luego el discurso histórico será los gobernantes malos contra los pobres ciudadanos. ¿Pero en realidad hicimos algo para que fuera diferente? Al final parece que la ciudadanía sólo sabe hacer dos cosas, o integrarse a la maraña corruptil (unos pocos afortunados) o no hacer nada y dejar que abusen de él como una puta de bajo presupuesto a la que todos los cochinotes pervertidos manosean (que será una analogía, pero en algunos casos se puede volver realidad como es el caso de Cuauhtemoc de la Torre, el pervertido del PRI DF al cual no le han hecho nada y nunca le harán nada).

    ¿No te indigna mexicano?

    ¿No te indigna saber que eres copartícipe del abuso porque dejas que abusen de ti sin que tú hagas nada? ¿No te indigna que parte de tus impuestos, ese dinero que te quitan de tu trabajo como empleado o emprendedor, se va para tapar ese boquete abierto con puros desfalcos, despilfarros y desfachateces?

    ¿No te sientes avergonzado no sólo de tu gobierno, sino de ti mismo como ciudadano?

    México tiene un historial de victimización alimentado y mitificado por la historia oficial. El problema, lo que nunca cuentan es lo que dejaron de hacer «los buenos» para que «los malos abusaran» de ellos. O más bien es que «los buenos» eran tan irresponsables, tan corrompidos, que «los malos» ni siquiera tenían que ser tan malos.

    #NoEraPenal, #NoEraDeschamps

    Qué pena.

  • Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Coca Cola tiene la capacidad de lanzar campañas muy creativas, si algo les he admirado como mercadólogo que soy (de profesión) es eso. Saben crear sentimientos de pertenencia que coadyuven en el aumento de ventas y un mejor branding (vean sus latas si no), saben crear campañas que respondan a las fuertes críticas que reciben. El problema, y es ahí donde termina mi admiración, es cuando sabes que esas campañas tienen el fin de vender un producto que no es muy benéfico para la salud.

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    En Coca Cola entienden a la sociedad posmoderna vacía y necesitada de afecto. Por eso es que este tipo de campañas funcionan tan bien. Una sociedad cuya soledad hace que sus integrantes anhelen más likes en Facebook como supuesta muestra de la estima que los demás le tienen, es apta para venderle más coca colas. Tú abres el refrigerador de una tienda de conveniencia y de pronto ves una lata con tu nombre, y aunque sea algo inconsciente, te sientes reconocido y la compras, ves ese «Alberto», «María». -¡Qué padre, que bonito!. En realidad, Coca Cola lo que ha hecho es revisar bases de datos para ver cuales son los nombres más repetidos dentro de una población, e imprimirlos en latas, para que la gente los compre y obtenga más ventas.

    Seguramente dentro de las juntas de mercadotecnia, los directivos les dijeron que necesitaban más ventas, o necesitaban mantener su posicionamiento de marca. Los creativos, con el fin de conservar su trabajo, o ganar dinero, crearon la estrategia. No, Coca Cola no piensa en ti, ni se preocupa por ti. Sólo sabe que posiblemente necesitas afecto en base a algún estudio cuantitativo que hicieron previamente, y en base a ese conocimiento, crearon una fórmula para que compraras más refrescos para que obtuvieran las ventas que los directivos necesitaban.

    Yo hace más de dos años consumía mucha Coca Cola Light. Esto porque en mi casa acostumbraban a comprar mucha y porque «no engordaba», aunque paradójicamente en ese entonces estaba bastante más gordito que ahora. En algún momento dejé de consumir, comencé a tomar más agua natural, agua fresca, jugos, y bastaron pocos meses para que se notara un cambio en la salud. Me sentía más limpio, más sano, y así tuve mayor facilidad para bajar el peso en exceso que tenía. Era increíble la cantidad de químicos que estaba introduciendo a mi cuerpo.

    Cuando consumes Coca Cola, le das a tu cuerpo una gran cantidad de químicos procesados. La Coca Cola normal tiene mucha azúcar y quienes lo consumen son más propensos a la diabetes, esto sin olvidar la numerosa cantidad de químicos que aumentan el riesgo de contraer cáncer y otro tipo de enfermedades (y que aumentan con el refresco de dieta). Tomar Coca Cola como si fuera agua habla de un profundo desconocimiento o de una muy baja autoestima por darle productos químicos al cuerpo que solicita productos naturales.

    Coca Cola no es una empresa que se caracterice mucho por su honestidad. Pueden hablar de la paz en el mundo inclusive, pero sólo le están dando a este mundo un producto chatarra, que cuando mucho, debería ser consumido sólo en ocasiones especiales (fiestas) y no como si fuera un líquido vital. Patrocinan eventos deportivos como el Mundial de Futbol y a varios equipos, aunque dudo mucho que se les recomiende tomar Coca Cola a los deportistas para que tengan un mejor desempeño en la cancha y estén más sanos.

    Que encuentres una lata con tu nombre no significa nada, y no significa nada para Coca Cola (solamente ventas) así que para ti no debería significar nada. Si dejaras de consumir Coca Cola podría estar más sano y ver tu nombre en lugar de una lata común y corriente (alguna medalla, un diploma o un reconocimiento).

    Siempre Coca-Cola

  • Filosofía para Godínez

    Filosofía para Godínez

    No, no es que sea malo ser empleado, pero por alguna razón (o varias razones) no me gusta, y en mi particular punto de vista, serlo tiene más desventajas que ventajas.

    Filosofía para Godínez

    El empleo crea una falsa sensación de seguridad, más bien estimulada por los discursos repetidos desde hace años, y que ya tienen años siendo caducos. El discurso donde el individuo busca un empleo en una empresa, sube de puestos y vive ahí toda su vida. Una carrera a la que más bien pocos pueden aspirar, porque ¿te digo la verdad? La mayoría de los empleados en algún momento van a ser víctimas de los recortes.

    Y por eso trabajar por cuenta propia es mejor. Se habla de tomar riesgos, y se toman riesgos. Pero una vez tomados, el futuro termina siendo menos riesgoso que en una empresa.

    Yo trabajo por cuenta propia y tengo varios clientes. ¿Qué pasa si hay una crisis económica? Un empleado posiblemente pierda su empleo (y los criterios para ser seleccionados no siempre van en función de la productividad y la eficiencia) y tarde mucho tiempo en encontrar otro. Alguien independiente verá mermados sus ingresos, menos clientes contratarán sus servicios o comprarán de su negocio. Pero la pérdida no es total, tu negocio sigue vivo, y si quiebra, al menos tendrás algunos de tus activos, y en el peor y más apocalíptico de los casos, estarás en la misma situación del empleado que perdió su empleo y busca un empleo.

    Trabajas para alguien más. Recuerda bien esta frase, trabajas para alguien más. Seas gerente o lo que sea, como no será lo mismo que tener un negocio propio, las empresas necesitan crear incentivos para que te motives. El empleado del mes, días de vacaciones, reconocimiento frente a los demás empleados. Pero recuerda, trabajas para alguien más, y los cuadritos de honor nunca podrán reemplazar la hermosa sensación de ver tu negocio crecer.

    Pérdida de libertad. No hay nada más desesperante que tener horarios fijos que no siempre van en relación con tu carga de trabajo. Sistema de horarios heredados de la Revolución Industrial. Cuando eres independiente, tú eres dueño de tu propio tiempo. Eso no significa que no vayas a trabajar, por el contrario, incluso podrías trabajar más (inclusive fines de semana), pero tienes la posibilidad de ajustar horarios, organizarte, hacer un espacio para salir a comer con una chica, irte de vacaciones. Sí, es cansado, pero no sientes esa «obligación de ir al trabajo» que sientes cuando eres empleado.

    Como independiente (freelance, emprendedor, empresario) conoces mucha gente. En un empleo conoces a un grupo de empleados de los cuales, por razones de competencia interna, muy pocos serán verdaderos amigos. Como independiente necesitas relacionarte con mucha gente, clientes, intermediarios. Y créeme, es más fácil hacer amigos afuera, que dentro. Un colega tiene más razones para envidiarte dentro de una oficina, que las que la tiene un cliente al cual vas a visitar.

    Cierto, no tienes el ingreso seguro, y tienes que saber prever y visualizar el futuro. Es diametralmente opuesto a la rutina de ir a la oficina diariamente a cumplir tareas específicas. Tal vez será un poco más difícil en un principio hacer pagos fijos, como un coche o incluso un teléfono celular con un plan grande. Pero con el tiempo, eso no será ningún problema, incluso podrás dar adelantos que un empleado nunca se dará el lujo de hacer.

    Tienes un jefe. Recuerda esta frase también. Los independientes no tenemos un jefe, tenemos muchos. Pero hay una sutil pero importante diferencia. Tú como empleado no puedes prescindir de tu jefe, si te cae mal y te trata mal, tendrás que aprender a lidiar con el problema. Nosotros podemos ir seleccionando con quienes trabajar y teniendo ya cierto número de clientes, podremos prescindir de los jefes «más mamones».

    Ah y la experiencia. La experiencia que aprendes en un trabajo puede ser muy útil, pero al final sólo te da experiencia para un empleo, o incluso sólo para la empresa en que trabajas. Como independiente puedes adquirir experiencia en lo que sea, te puedes dar más tiempo de estudiar (una maestría, diplomados) y capacitarte.

    ¿Entonces, quieres ser empleado?

    Por cierto, si eres nuevo en el mundo laboral, sonará paradójico después de todo lo que comenté. Pero antes de emprender, te recomiendo ser empleado por algún tiempo, para que aprendas a trabajar. Pero después de eso, te recomiendo iniciar una aventura en el mundo de los emprendedores.

    La gente más exitosa es emprendedora, no empleada.

  • Tercera Guerra Mundial

    Tercera Guerra Mundial

    A individuo de a pie no le importa mucho lo que sucede en el ámbito internacional, lo ve como algo muy lejano, lo archiva en su anecdotario. -Sí, que feo lo que sucede en la Franja de Gaza, pobres palestinos; -sí, que mal el avioncito ese que se cayó ¡Maldito Robben! ¿Por qué no ibas ahí tú?. Parecen ser noticias y hechos aislados. ¿Qué tiene que ver Ucrania con Israel o Rusia con Palestina?

    Tercera Guerra Mundial

    Umberto Eco afirma que una dependencia mutua entre Oriente y Occidente hace que sea imposible que se desate una Tercera Guerra Mundial en los próximos años. Si bien es difícil que ocurra, eso en lo particular a mí no me suena tan imposible. Si analizamos la situación geopolítica actual del globo terráqueo y tomamos en cuenta que los humanos somos siempre racionales, una guerra sería poco menos que imposible. Pero si tomamos en cuenta entonces, que el ser humano no es siempre racional y puede ser afectado por las emociones, entonces vemos que un escenario bélico se convierte en al menos «no tan imposible».

    Antes de la Primera Guerra Mundial existían muchas tensiones entre varios países europeos principalmente. Tuvo que ocurrir un caso aislado como el del archiduque Franz Ferninand que fue asesinado por un extremista serbio, lo cual hizo que Austria le declarara la guerra a Serbia, y de esta manera todas esas tensiones aparentemente controladas, salieran a flote y se desarrollara la Gran Guerra que dejó millones de personas muertas.

    Un Franz Ferninand puede ser un avión derribado, puede ser cualquier cosa, puede ser cualquier chispa que desate todo. Cierto, los mandatarios actualmente no ven viable una guerra, pero un pequeño incidente que termine por escalar puede hacerlos cambiar de opinión.

    Con esto no digo que vaya a ocurrir. De hecho lo más probable es que no ocurra nada, pero tampoco creo que sea imposible que llegara a pasar. Más porque el ser humano a través de su historia siempre ha sido bélico. Y el sistema político, el cual se asegura que previene las guerras, porque las guerras dicen, son provocadas por países autoritarios, no está en su mejor momento. Algunos desdeñan la democracia y miran a China, admiran a Vladimir Putin, votan por la ultraderecha.

    Después de la Segunda Guerra Mundial nunca tuvimos un conflicto bélico de escalas mayores gracias a la paradójica Guerra Fría, donde entre otras muchas cosas, las mutuas amenazas nucleares, disuadieron a las dos grandes potencias de ese entonces (Estados Unidos y la Unión Soviética). Se pensó que después de esto, un pensamiento único iba a reinar el mundo por siempre (la democracia liberal y capitalista), pero al no haber un contrapeso, las cosas no se pusieron bien, la avaricia aumentó, el mundo sufrió una fuerte crisis económica de la cual todavía no se recupera. Esta sacudida (junto con el surgimiento de nuevas potencias como Rusia y China y la exacerbación de conflictos internacionales) ha empezado a tambalear ese equilibrio que ha permitido a la mayoría de las naciones vivir pacíficamente.

    ¿Y México? Dentro de un conflicto tan grande, los países menos poderosos suelen intervenir menos, pero en un escenario hipotético, México seguramente no podrá seguir siendo tan «neutral» como lo ha sido en eventos anteriores. Los conflictos actuales no son algo que se deban menospreciar. Esperemos que dentro de la humanidad prevalezca la cordura, de lo contrario podríamos vernos en serios aprietos.

  • Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Desde hace pocos años, al ir a cualquier centro comercial, o vaya, a un Starbucks, uno puede ver que hay dos tipos de botes de basura. Uno dice orgánico y generalmente está decorado con motivos verdes, y otro que dice inorgánico el cual tiene algún otro color, como el azul. Supongo que tú lector conoces la diferencia entre basura orgánica y basura inorgánica. Una cáscara de plátano, sobras de comida, madera, papel o cartón son basura orgánica (porque provienen de seres vivos). Las latas de aluminio, plástico, envolturas de dulces, vidrio y demás son inorgánicas porque son materiales que no provienen de seres vivos.

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Separar la basura de esta forma tiene muchos beneficios. Nuestro medio ambiente se contamina menos, se permite la renovación de la tierra (con la basura orgánica), evita la proliferación de enfermedades y un sin fin de beneficios más. Si se ha tratado de inculcar la cultura de la separación de la basura, es porque de esa forma se tiene un menor impacto al medio ambiente, tema muy repetido, pero cuya insistencia está justificada porque estamos condenando a las generaciones futuras al dejarles un planeta más contaminado.

    En realidad el cambio de conducta es mínimo. Sólo se trata de saber donde se tiene que poner cada basura y poner cada una en su bote, es decir, no implica un gran esfuerzo para quien debe de tirar la basura.

    Lo penoso, vergonzoso y humillante (porque habla muy mal de nuestra cultura) es que no tengamos la capacidad de tirar una mísera basura donde va. Ya sería demasiado pedir que se separara la basura en los hogares, pero me impresiona que no podamos hacer ese simple ejercicio. -Es que Pedro, maldito Peña Nieto, como se cuelga de los triunfos de la selección, es un mentiroso y corrupto que exprime el pueblo; espera, voy a tirar la basura, ahí donde sea, da lo mismo-.

    Vaya a una plaza y a un centro comercial. No importa si se encuentra en un barrio bajo o en Las Lomas. Se dará cuenta que no hay diferencia entre el tipo de basura que hay en uno y otro lado. No necesita análisis filosóficos profundos ni analizar a Octavio Paz desde una perspectiva positivista para conocer la cultura mexicana, vea los dos botes y ahí está reflejado todo. No estamos lo suficientemente civilizados para separar la basura. Algo tan sencillo, y eso es una vergüenza.

    Deje de hablar del progresismo europeo, del emprendimiento estadounidense. Primero ponga la basura donde va.

    Si usted tira la basura «donde sea» o peor aún, en la calle, no se sienta orgulloso de eso. Es más, merecería que los demás lo señalen y lo critiquen. Por querer ahorrarse un segundo de su tiempo o por no querer hacer un simple racionamiento en su cerebro (si es que poseé uno), está colaborando en la destrucción de este planeta.

    De este tamaño se la pongo, si separáramos la basura, produciríamos solamente el 17% de la basura que producimos, ya que al estar separada, ésta se puede reciclar más fácilmente. Es decir, por «hüeva» producimos 5 veces más basura. Y se puede empezar tirando la basura en el bote correcto. Tal vez ya que tengamos un nivel más decente de civilización podríamos hacer un esfuerzo por hacerlo en nuestras casas.

    Y luego entenderá por qué México está como está. Si nos flojera hacer eso, imagínese todo nuestro sistema, las instituciones, como están.

  • No era penal

    No era penal

    Los mexicanos somos muy curiosos, tendemos mucho a burlarnos de las tragedias. Ese repentino meme de «no era penal» es claro ejemplo de ello. A esto habría que sumarle todos los videos creados para mentarles la madre a los holandeses, especialmente a Arjen Robben que se ha vuelto el segundo individuo más odiado del país. A los mexicanos nos dolió mucho la eliminación de la selección por la forma en que ocurrió (en los últimos minutos cuando ya se sentíamos en cuartos de final y con un penal un tanto dudoso), pero también tiene que ver con no saber perder, porque a los tricolores les perdonaron un penal en el primer tiempo, cosa que nunca se recuerda.

    No era penal

    Si esa es una constante en la sociedad es un poco preocupante porque quienes vimos y pusimos atención al partido, observamos que al final la selección que venía jugando bien, terminó entregando el partido. Pero la crítica ha quedado en segundo plano y más bien esto se ha tratado de buscar culpables. Es un juego sí, pero en un maldito simple juego se puede reflejar nuestra idiosincrasia.

    Si hubiera ocurrido al revés. Que Rafael Márquez se hubiera tirado un clavado en el área grande en el último minuto con el partido 1-1 por una falta que Robben no cometió, entonces no se estaría hablando del «No era penal», sino de la «picardía» mexicana. El hecho se hubiera minimizado, y no sabría si los holandeses hubieran creado su meme «Het was «penalty». Y tampoco sé si Márquez sería vilipendiado en las conversaciones de las calles de Amsterdam.

    Con este meme se hace crítica de una injusticia (existente tal vez, pero donde el árbitro fue injusto para ambos lados), aunque la realidad es que en nuestro país tenemos muchas razones para hacer millones de memes parecidos, debido a que muchos mexicanos pierden o perdemos, por lo que muchos otros hacen en su vida diaria. Temas que tienen que ver con la corrupción y la injusticia.

    Si comparáramos a México con Holanda como países, la frase sería más absurda, porque los Países Bajos ( en realidad Holanda a Países Bajos es como Jalisco a México) nos ganan en prácticamente todos los indicadores, y no sólo esos que son difíciles de modificar en el corto plazo, sino esos que sí pueden ser modificables en el corto plazo.

    Tal vez nos falta más autocrítica. Es que perder con la frente en alto varias veces es ya no perder con la frente en alto, y la gente está ávida de logros y emociones, aunque sea por parte de su selección de futbol. Y quienes vimos y pusimos atención a ese juego, insisto, México perdió porque se le aparecieron los fantasmas al final y lo boicotearon, el incidente final sólo fue un accesorio más del juego que como iba, parecía que de todos modos ganarían los holandeses aunque fuera en tiempos extras.

    Hay temas trascendentales como el hecho de que hoy se vota la Reforma de Telecomunicaciones, y a pesar de que a la propuesta final se le eliminó algunos elementos relacionados con la censura, sigue siendo en parte preocupante, y beneficia totalmente a Televisa y sólo se pone en su lugar al monopolio de Carlos Slim. El problema es que si esa reforma se aprueba en este preocupante escenario (el más probable), no servirá de nada inventarnos una frase tal cual «no era penal».

    Pero eso no quita mérito al ingenio que de pronto tenemos los mexicanos como para hacer y deshacer lo que se quiera con una frase