Categoría: sociedad

  • Cuando los «nacos» no saben protestar

    Cuando los «nacos» no saben protestar

    Es curioso que una revista de sociales le de cobertura a una protesta, ésta tendría que tener ciertas condiciones para que este tipo de revistas vea que de ella se pueden generar contenidos de interés. La manifestación de «Jalisco es uno por los Niños» cumple con ellas. Si bien la masa humana que integró dicha protesta es un tanto heterogénea, es el tipo de protestas que puede hacer que los integrantes de las familias acomodadas puedan salir a la calle, sobre todo en la ciudad de Guadalajara donde hay un considerable número de personas que integran la clase alta y media alta tradicionalista y conservadora tan típica de nuestra ciudad.

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    No recuerdo que GDL Lifestyle (quien dio cobertura a esta marcha) ni Quien ni Gente Bien haya dado cobertura a manifestaciones como las de Ayotzinapa (donde si bien las clases acomodadas pueden tener algún tipo de presencia, son minoría, tanto de la manifestación, como del porcentaje del total de dicho sector y tienen un perfil más bien específico, que los hace en muchos casos reacios a aparecer en ese tipo de publicaciones); esas revistas se llevan bien con las élites y naturalmente preferirán no dar cobertura a una protesta que tenga cierto carácter contestatario o crítico frente al gobierno (sólo dan cobertura a aquellos opositores que puedan encajar bien en su concepto de lo que es ser burgués, como Elena Poniatowska o Carmen Aristegui).

    No puedo hacer generalizaciones ni pensar que este tipo de editoriales son iguales. Revistas como Quien pueden ser capaces de elaborar reportajes interesantes y con contenido en contadas ocasiones, otras quedan simplemente en los superfluo y lo banal. Pero tienen algo en común, y es que esas revistas refuerzan la división entre quienes pertenecen a las élites y quienes no pertenecen a ellas, entre el mexiquito y el mexicote (como le llaman algunos), unas degradan más que otras y lo común en estas revistas son dos cosas, en sus páginas no aparece gente que no tenga dinero o influencia, y tampoco aparece nadie que sea moreno (naco), a menos que éste tenga el suficiente capital y buen gusto para paliar lo que ellos suponen es su lamentable condición.

    En las fotos de la marcha «Jalisco es uno por los Niños» se puede encontrar a gente de todo tipo y gente de diversos estratos sociales, la condición social o racial no importaba a la hora de integrarse a la marcha ni la determinaba, las coincidencias tenían que ver más que nada con posturas políticas y/o religiosas. Pero en la cobertura que hizo GDL Lifestyle sólo sale gente bien, solo aparecen güeritos, gente parecida. Los «prietitos» y los «naquitos» no aparecen, la gente que llegó en camión para manifestarse en favor de sus creencias no mereció ni una méndiga foto de la galería que este medio compartió en las redes sociales.

    La revista vio en la marcha algo así como una reunión socialité, ¡Las comadres se han reunido en una fiesta decorada con globos de colores azul y rosa claro, con un atuendo informal sport para defender los principios y valores de la sociedad! En las 18 fotos que publicaron no aparece algún individuo que tenga una pizca de moreno, y si alguno llegara a salir para eso está el bokeh producto de la apertura de la lente de la cámara, para que salgan ahí difuminaditos y no se noten tanto.

    Este tipo de medios promueven la discriminación y la diferencia de clases sociales, creen que la gente importa sólo porque tiene un cierto perfil y degradan a aquellos quienes no son parte de la subcultura. La gente de clases acomodadas tiene todo el derecho a protestar por lo que quiera, el problema es que estos medios aprovechen cualquier eventos para hacer patente la división de clases.

    Y Juan, al bajarse del camión con su familia para formar parte de la manifestación, se percató de que los fotógrafos no le hicieron caso y le hicieron sentir que su familia y él eran irrelevantes en la protesta, no saldrían en ninguna foto.

     

  • Jalisco es uno por los niños y la idea de la adopción gay

    Jalisco es uno por los niños y la idea de la adopción gay

    Todos estamos de acuerdo en que la familia es la base de la sociedad, es el núcleo donde el individuo se desarrolla y no puede ser reemplazada por otra institución. La institución de la familia ha mutado con el tiempo: En las épocas más primitivas era una simple organización social (horda) caracterizada por ser un grupo reducido sin distinción de paternidad, luego se organizaban por clanes donde obedecían a un jefe y estaban integrados por una comunidad de personas.


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    Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín “familus” que significa “sirviente que pertenece a un amo”

    Después apareció la familia Consanguínea donde los grupos conyugales se clasificaban por generaciones, todos los abuelos en los límites de la familia son maridos entre sí. Luego le siguió la familia Punalúa que consistía en excluir a los padres y a los hijos del comercio sexual y después a los hermanos. En la posterior familia Sindiásmica un hombre vive con la mujer pero le está permitida la poligamia; después la familia Monogámica se funda en el predominio del hombre con el fin de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutida dado que sus hijos serían sus herederos. Apareció también el matriarcado y la familia patriarcal. Es decir, la familia no ha sido igual durante toda la historia de la humanidad.

    Hace unos siglos la familia extensa vivía junta, y algo que hemos constatado es que las familias cada vez tienen menos hijos. El contexto va modificando su forma dado que ésta para cumplir su función debe de irse adaptando a su entorno. Por un ejemplo, sería impensable (a menos de que se posean muchos recursos de sobra) pensar en una familia de 10 hijos quienes puedan tener acceso a la comida, a la educación y a una formación sana.

    Lo que se discute tiene que ver en parte sobre el modelo de la familia. la manifestación de «Jalisco es uno por los niños» busca mantener el modelo de familia hasta ahora vigente formada por papá, mamá e hijos. Por el contrario, la comunidad LGBT busca que ellos también tengan de derecho a formar una familia, lo cual implicaría un cambio al concepto actual de la familia (aunque cabe decirlo, si obtuvieran dicho derecho, las familias homoparentales constituirían aproximadamente el 4% o el 5% de todas las familias, tomando en cuenta estudios llevados a cabo en distintos países sobre porcentaje de homosexuales en una sociedad). Incluso sin el cambio de leyes, ya han habido cambios al modelo de familia tradicional, como las madres solteras, o muchas personas que deciden vivir en soltería toda su vida, limitándose a relaciones de noviazgo y unión libre. Esto, pienso yo, no se debe a una progresiva «pérdida de valores», sino a un cambio del entorno en el que vivimos (más urbano y competitivo).

    Dicho esto, el debate sobre la posibilidad de que los gays adopten es un tema mucho más complejo de lo que se quiere ver. El tema es polarizador, lo cual impide en muchos casos sostener debates sobre lo que es mejor para la sociedad. La mayoría de los gays hablan sobre los derechos, la mayoría de los conservadores hablan sobre la «naturalidad de la familia» y muchos de los juicios se hacen con base en conceptos religiosos. Esto causa que el debate sobre qué sería lo mejor para una sociedad sea más pobre de lo que debería de ser.

    La familia no es inmutable como acabamos de ver, en 200 años la familia no será exactamente igual que ahora. Hay que debatir sobre la conveniencia de que parejas gay puedan adoptar niños, el debate no debe de limitarse a los derechos de los gay, ni a las ideas religiosas, sino a lo que pueda ser mejor para la sociedad. En Internet hay artículos donde se trata de probar que el desarrollo de niños dentro de parejas homosexuales es completamente sano, por otro lado hay testimonios que tratan de reflejar lo contrario o el de algunos gays como Dolce & Gabbana quienes están en contra de la adopción. Las principales cuestiones no deberían de ser los derechos ni los supuestos mandatos divinos, las preguntas deberían de ser si un niño puede desarrollarse normalmente dentro de una familia homoparental, si un niño está de acuerdo con tener dos mamás o dos papás, si es indispensable que el niño crezca con «mamá y papá» y si en dado caso que esto sea afirmativo los gays puedan cumplir con esas funciones o no lo puedan hacer; también preguntarse si sería una oportunidad mejor para el niño tener dos padres o dos madres que vivir en un orfanato. ¿Si una pareja gay no adopta a un niño, qué será de su vida? ¿Terminará en la calle, o tarde que temprano será adoptado por una familia heterosexual que lo podría educar en mejores condiciones? ¿El niño sería discriminado, o es un precio a pagar hasta que las familias homoparentales sean integradas a la sociedad? ¿No pasará nada? ¿Qué dice el niño? ¿Cuáles serán sus repercusiones psicológicas, sean positivas o negativas? ¿La adopción podría perjudicar al niño, o bien la no adopción les privaría a algunos niños la posibilidad de tener una familia? . El desarrollo del niño va por delante sobre cualquier derecho de los padres o idea religiosa.

    La respuestas a esas preguntas son las que deben determinar si el Estado debería de aprobar la adopción gay o no. Debatir sobre si los homosexuales tienen algún trastorno, desviación y enfermedad es algo innecesario, dada su existencia a lo largo de toda la humanidad y que dentro del mundo científico hay un consenso ya de que no se trata de ningún tipo de trastorno o «aberración» como todavía lo creen cada vez menores sectores conservadores. El debate de la adopción gay debe de ir asumiendo que los gays pueden ser (y son en general) igual de sanos que los heterosexuales, la cuestión estriba en la posibilidad del desarrollo de un niño en un entorno diferente al de la figura masculina y femenina como educadores.

    Sobre la manifestación, todo el mundo tiene el derecho a manifestarse, ese derecho debe de ser respetado. Es tan incongruente que activistas de toda la vida estén en contra de que el sector conservador se manifieste a que si éste último les pite con el coche a los primeros en otras manifestaciones y les digan que se pongan a trabajar. La manifestación es un derecho que en algún momento debemos de usar.

    Los integrantes de «Jalisco es uno por los niños» defendieron sus creencias de forma apegada a la ley (su derecho a manifestarse), algunos de sus planteamientos, cabe decirlo, me parecen cuestionables. Pugnan por el derecho a educar a sus hijos, pero no veo como es que el matrimonio homoparental (o igualitario) e inclusive la adopción se los va a quitar, se trata de una extensión de derechos (los cuales, como comenté, generan mucho debate) y creo que también en algunos casos se da la idea de que hay que «rescatar a los niños de las garras de los homosexuales», lo que se debería debatir es la conveniencia de la adopción. Si fuera realmente un «Jalisco es uno por los niños» se deberían haber incluido temas como la trata de personas, la prostitución infantil y la violencia en los hogares que laceran la vida de los niños de nuestro país (y que son más perjudiciales de lo que se supondría podría ser la adopción gay).

    Entonces mi conclusión es que la manifestación buscó defender solamente el modelo de la familia tradicional promovido por las instituciones religiosas (están en su derecho de hacerlo). Pero estamos muy acostumbrados a no llamar las cosas por su nombre y a utilizar eufemismos que más que atenuar la agresividad de un significado termina confundiendo a la población (al aborto se le llama interrupción del embarazo, y hasta al Negrito de Bimbo se le cambió el nombre a Nito porque alguien vio una cuestión racial en un empaque que en realidad no tenía ninguna alusión discriminatoria). No se trató entonces, de una cruzada por los niños.

    Me gustaría ver un debate, un debate informado, con fundamentos desde las dos partes. Este tipo de discusiones lamentablemente más que generar debate generan polarización y descalificaciones entre ambas partes. Ni conservar el estado de las cosas es siempre lo más sano, ni tampoco lo es necesariamente buscar un cambio en todos los modelos; no se trata de dividir al mundo en buenos y malos ni pensar en términos de «homofóbicos o putos depravados». No creo que los conservadores tengan malas intenciones (independientemente de si su percepción es equivocada o «retrógrada» o no) ni creo que la parejas homosexuales no busquen o no puedan crear una familia estable y llena de amor. Cada quien defiende lo que cree que es suyo, pero insisto, un debate informado, con pruebas empíricas, con números y con evidencias sería lo más sano para poder responder a la cuestión sobre si una pareja gay debería o no de adoptar.

  • México y la falta de humildad

    México y la falta de humildad

    El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad – Ernest Hemingway

    México y la falta de humildad

    Hay algo de lo que adolece mucha gente en nuestro México actual, ese algo es la humildad. Lo noto sobre todo en la gente que ostenta algún tipo de poder o influencia, muy posiblemente una costumbre asociada con nuestra cultura. Desde periodistas como Carmen Aristegui (concuerdo en que fue censurada por el Gobierno, pero algunos de sus actos y palabras lo denotan) Ciro Gómez-Leyva, muchos otos tanto alineados como no alineados: los entrenadores que desfilan por la selección de futbol, y por supuesto, y de forma más notable, nuestros políticos, en especial los que se encuentran gobernando actualmente.

    Parece que hay una falsa idea (posiblemente se lea a Maquiavelo en exceso y se le malinterprete) de que la humildad es una forma de debilidad en la lucha por el poder. Parece existir una idea de que el político debe de «aparentar» estar siempre firme cuando en realidad no lo está. Para ellos pedir una disculpa, o peor aún, pedir perdón, es un síntoma de debilidad, es una forma de perder el honor o una forma de flaqueza que puede ser aprovechada por los adversarios. Pero estas personas «poco humildes» en realidad tienen problemas de asertividad en tanto todos podemos ver lo que ellos tratan de ocultar.

    Enrique Peña Nieto, por un ejemplo, siempre procura mostrarse fuerte, decidido, nunca pide disculpas, y como sucede mucho entre sus cercanos, trata de hacer creer que el problema es exógeno. Él cree que da una imagen de fortaleza (seguramente en el PRI y dentro de sus cercanos se lo hicieron creer) pero lo que vemos afuera es algo totalmente opuesto. Peña Nieto se ve deslucido, perdido, se ve enfermo, muy enfermo. La arrogancia (compartida) se percibe incluso en los evidentes conflictos que tiene con su esposa, comportamientos tal cual de niños chiquitos, Peña le da la mano a Angélica y ésta lo rechaza y lo humilla barriéndolo con la mirada. Días después en París, con un Presidente más fuera de sus cabales por el asunto del Chapo, ella lo trata de tomar de brazo, y él la rechaza en un acto infantil, ésto en un acto donde la arrogancia importa más que las formas (que también son muy importantes en su partido). Es la lucha por el poder, por el orgullo; a aunque ojos de la mayoría de los mexicanos, ninguno de ellos destaca por ser una persona admirable.

    En el caso del «Piojo» Herrera, una persona que a todas luces tiene trastornos psicológicos (ver sus festejos en la Copa del Mundo), el problema se repite. Su selección puede ser humillada por una isla (Trinidad y Tobago) y declarar que le echaron ganas pero que «les faltó canchear». Esos comentarios generan repudio en los aficionados. De la misma forma que nuestros políticos, Herrera busca echar culpas a terceras personas de su desgracia, el árbitro, #NoEraPenal, las condiciones del clima. Herrera cree que de esa forma denota fortaleza cuando lo único que denota es arrogancia y un desequilibrio mental.

    ¿Qué pasaría si Peña Nieto diera un mensaje en cadena nacional para pedir disculpas? ¿Qué pensaría la gente al ver a Peña asumir todos los errores que ha cometido y pedir un borrón y cuenta nueva -si no es demasiado tarde-? Desde luego no es algo que vaya a hacer, pero seguramente algunos aplaudirían el acto, y posiblemente sería la única forma de que sus gobernados le den una segunda oportunidad.

    Entiendo que en el mundo de la política hay que guardar las formas, hay que saber manejar los sentimientos, hay que «hacer política»; pero los gobernados no hacen política, los gobernados no ven en un acto de humildad la oportunidad de dar una patada y por el contrario posiblemente agradezcan el gesto. La humildad incluso puede ayudar a construir liderazgo, porque la humildad genera confianza, y un líder para (valga la redundancia) ser líder, necesita ser confiable y aceptado por los demás.

    Una postura déspota y arrogante pudo haber funcionado hacia varias décadas cuando la estructura social era muy vertical, cuando a la gente se le enseñaba que tenía que obedecer. Esos tiempos terminaron, y quienes se han tardado en entenderlo más son la gente de poder. Ahora en una sociedad de la información donde el jefe ideal delega, convive con quienes están a su cargo, y tiene las puertas de la oficina abiertas, es imperdonable pensar en la intransigencia como una forma de ganar poder y respeto.

     

  • Atole con el Chapo

    Atole con el Chapo

    Enrique Peña Nieto es un pésimo Presidente. De hecho, pienso que junto con Díaz Ordaz, Luis Echeverría, y López Portillo, integra el grupo de los peores presidentes de la historia moderna (peor que Salinas, sí; creo que por eso ya pocos recuerdan su supuesta relación con Salinas). Aunque no creo que la huída del Chapo haya implicado un pacto con Peña. El Presidente pierde mucho con la salida del Chapo, pierde capital político, pierde, junto con su partido, popularidad, y por lo tanto, un paso en reversa que su partido o sus cercanos se mantengan en el poder (aunque en éste país todo puede pasar). Sólo se podría entender un pacto de éste tipo desde una conspiración mucho más compleja que tendría que rebasar nuestras fronteras.

    Atole con el Chapo

    Pero aunque no creo que haya habido un pacto explícito con Peña Nieto, para que el Chapo saliera, se tuvieron que corromper servidores públicos de alto nivel, no sólo el director del penal, sino mucho más que eso. Es que no hay forma de explicar que el Chapo haya salido por sus propios medios. No cuadra, no tiene explicación alguna:

    1.- Hace tiempo detuvieron al mochaorejas ¿Lo recuerdan? Al famoso secuestrador Daniel Arizmendi. Bueno, recuerdo muy bien que cuando lo capturaron y lo llevaron al Penal de Almoloya (hoy el Penal del Altiplano), los noticieros afirmaron que sería confinado a una celda especial de donde no podría salir, ahí se bañaría, ahí comería, ahí todo. Esto empata con lo que Flavio Sosa, luchador social de Oaxaca quien estuvo en la misma prisión en el sexenio anterior, le relató a Diego Enrique Osorno. Él estuvo en una celda donde sólo había una cama, una mesa de cemento y una ducha. No se entiende como es que el Chapo pudo entrar a una regadera común y de ahí escapar sin que las cámaras grabaran su fuga (recuerden, es un penal de alta seguridad). Sólo se puede explicar por medio de la palabra «corrupción», si el Chapo no estuvo dentro de esas celdas creadas para los reos más peligrosos tuvo que haber habido corrupción de por medio.

    Ya lo dijo Flavio Sosa, para escapar era necesario sobornar a fuerzas de tres órdenes distintas, las cuales tienen fricciones entre sí. Tuvieron que haber movimientos de más alto nivel.

    After Guzmán’s last escape, it was revealed that he had corrupted the entire infrastructure of the prison that was holding him – Patrick Radden, columiista de The New Yorker.

    2.- El túnel, el túnel más grande de México tendrá 3.5 kilómetros (construido por empresas de Carlos Slim). Éste tiene 1.5. No es un túnel que un reo pueda excavar con una cuchara. Se necesita mucho más que eso. A Priori se puede entender, porque el Cártel de Sinaloa tiene los suficientes recursos para construir túneles de cientos de kilómetros (El Chapo inventó el «narcotúnel»). Se necesita gente especializada para hacerlo (recordar que éste túnel tuvo iluminación y aire acondicionado) y se necesita un camión de volteo diario para poder extraer los metros cúbicos de tierra necesarios durante un año, ¿y nadie se dio cuenta? 1.5 kilómetros desde el penal,  donde es necesario pasar horas de revisiones para poder entrar, donde no puede volar ningún artefacto ni helicóptero ni avión, donde los teléfonos celulares están prohibidos y de donde nadie había escapado. ¿Qué nadie lo vio?

    3.- Si el Chapo escapó una vez, no se entiende que no hayan tomado las medidas necesarias para que eso no volviera a ocurrir. Patrick Radden afirmó que los oficiales le asegurarón que el Chapo estaba aislado en una celda. Sea cual sea la verdad, tuvo que haber actos de corrupción, o bien para que no lo confinaran a una celda, o para que lo confinaran y luego por alguna razón lo dejaran entrar a las regaderas comunes (Flavio Sosa relata que los reos sólo se pueden bañar a las 6:00 AM y el Chapo lo hizo en la noche).

    Mientras esto ocurría, Peña Nieto dejaba acéfalo al país, se llevó a Osorio Chong a Francia (junto con una comitiva de más de 440 personas pagadas con nuestros impuestos); y posiblemente el Chapo haya aprovechado esta condición para poder correr menos riesgos en fuga. No se entiende que Peña no haya regresado al país, muestra de que estamos frente a un gobierno débil, inepto e incapaz de hacer frente a los criminales. En su declaración, Peña ni siquiera tuvo la molestia de llamarlo por su nombre.

    El Gobierno no hace nada, apuesta al olvido porque le ha funcionado (Ayotzinapa, la Casa Blanca), la gente se indigna, hace memes del Chapo, critica a Peña Nieto en las redes, pero nada pasa, luego se le olvida. Peña pierde capital político (y lo poco que mantiene, es gracias a la oposición tan displicente y mediocre que tenemos) pero sigue en pie. En estos años se habla mucho de que va a renunciar, no va a poder, lo van a tirar, se va a morir, pero por alguna razón (y no le estoy deseando ningún mal de salud ni a su integridad) el gobierno ahí sigue, como si de alguna manera pudiera salirse con la suya. Pero no sólo siguen en pie, sino que «no entienden que no entienden», siguen cometiendo los mismos errores, el espíritu de autocrítica es nulo y pareciera que no tienen incentivos para cambiar o para dar un golpe de timón. Cierto, Peña (a mi juicio) no liberó al Chapo, pero que el criminal más buscado del mundo se te vuelva a escapar, y que no existan explicaciones para dicho escape, es porque los cimientos del edificio llamado México están endebles, es porque el Estado de derecho está débil, y en estas condiciones no se pueden lanzar reformas exitosas, no se puede mejorar al país. Se tiene que empezar por reformar lo que siempre se han negado a reformar, el Estado de derecho.

    Lo ocurrido es una humillación para el país en el mundo, como si fuéramos una suerte de hazmerreír, y nosotros no merecemos eso. Me da tristeza porque creo y estoy seguro de que México es mucho más que eso, que en éste país si existe gente que quiere hacer las cosas bien, trabajar y esforzarse. Es triste que relacionen a México con violencia, drogas y un gobierno corrupto; es triste que ya sea pan de cada día que los diarios extranjeros publiquen artículos que relaten como es que México está mal, sumido en la corrupción, que Forbes publique un artículo sobre nuestro país con el encabezado de «El país más corrupto del mundo«, tal vez a los más que odian al Presidente de forma fanática se sientan satisfechos, pero no la mayoría de nosotros.

    ¿Qué hicimos para llegar aquí? ¿Qué pasó? ¿Por qué cuando era niño, creía que en un futuro México iba a ser algo mejor y no lo es? ¿Qué tenemos que hacer para cambiar? ¿Qué podemos hacer para que podamos confiar en nuestros gobernantes y no nos den «atole con el chapo«?

  • Hermoso Amanecer: Cuando los ancianos ya no nos importan

    Hermoso Amanecer: Cuando los ancianos ya no nos importan

    Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

    Hermoso Amanecer: Cuando los ancianos ya no nos importan

    En diversas etapas históricas, el anciano ocupó un lugar preponderante en la sociedad. El anciano era la cabeza, era quien poseía la sabiduría, quien aconsejaba a los más nóveles. En las sociedades antiguas, ser anciano era un privilegio; Platón en La República relacionaba la vejez con la virtud:

    Pero aquel que nada tiene que reprocharse abriga siempre una dulce esperanza, bienhechora, nodriza de la vejez

    Ahora los ancianos no pueden trabajar porque representan una carga fiscal para las empresas, al anciano se le subestima, se le ve como una carga. El anciano no es visto como un sabio, sino como un hombre chapado a la antigua, terco, no se le perdona que sea de «ideas retrógradas», que él tuviera que aventar piedritas a la casa de la pretendiente para que ésta pudiera salir mientras el malagradecido nieto se burla al tiempo en que le pasa la ubicación de la casa de su abuelo a su novia por Whatsapp porque ya se hartó del cascarrabias.

    Yo visitaba constantemente a mis abuelos en su casa sobre la Avenida Américas al salir de la Preparatoria que quedaba a unas cuadras en la Colonia Providencia. Mi abuelo me hablaba sobre historia, me platicaba sobre la Segunda Guerra Mundial, de Hitler, sobre como era Guadalajara en los años 40 y dónde estaban los límites de la ciudad; me platicaba también sobre lo estrictos que eran los maestros en la escuela, sobre libros, sobre cultura. Gracias a mi abuelo me nació mi pasión por la lectura. Mi abuelo vivió sus últimos 4 años en cama, ya no recordaba cosas, me hacía las mismas preguntas. Los nietos (de 8 hijos) nos turnábamos para cuidarlo una noche. Era un trabajo difícil y demandante, pero me siento muy bien de haberlo hecho. Me tocó ver morir a mi abuelo, tocarlo y sentir su cuerpo frío e inerte cuando minutos antes estaba hablando. Mi abuelo Rafael fue un orgullo para mi familia y siempre fue recordado.

    Pero la sociedad actual los ve como una carga. Sólo así se explica que la trágica noticia de que el incendio donde murieron 17 ancianos debido a un incendio intencional no cause revuelo. Ni siquiera es Trending Topic. ¿Ya no importan tanto porque «de todos modos ya se iban a morir? ¿No importan tanto porque son una carga? El caso de la Guardería ABC donde murieron 49 niños es una herida que sigue abierta, cuya causa fue el incendio de una bodega aledaña (se presume que el Gobierno de Sonora presidido por Eduardo Bours dio la orden de la quema de unos documentos comprometedores), pero el caso del asilo Hermoso Atardecer parece no importar, donde no se habla siquiera de un homicidio imprudencial, sino de uno premeditado.

    ¿Tan poco importan los ancianos? ¿No merecen nuestro respeto? ¿Son los ancianos sólo una carga aunque nuestra existencia deforma directa o indirecta se la debamos a ellos? ¿Sólo importa una causa cuando está de moda? ¿Tenemos que esperar a que Facebook ponga alguna función bonita para que nos preocupemos por una causa? ¿No nos importan mucho porque son old fashioned y no entienden nuestro mundito de redes sociales y de tecnologías donde podemos hacer cualquier cosa al presionar un botón? ¿No nos importan porque son parte del pasado y porque ya no tienen un futuro por delante como nosotros sí lo tenemos?

    Media hora después… no, no es Trending Topic todavía.

    ¿Y sabías que, a menos que ocurra un infortunio, tú serás anciano también? ¿Te gustaría que a las «nuevas generaciones» las cuales dicen que «no entiendes su onda» les valieras madre, no les importaras? ¿Qué pensarías si fueras víctima de una masacre donde mueres lentamente mientras los chicos buena onda textean sobre el #NoEraPenal porque tú no importas tanto?

    El incendio en el asilo Hermoso Amanecer (cuyo nombre tiene una dosis de sarcasmo) es algo que merecería las primeras planas, merecería la indignación generalizada de quienes tienen acceso a la noticia. Ah, pero son ancianos, están viejitos, ya, cómete un Snickers y vente a ver el Netflix.

     

  • La aberración de la existencia de los gays

    La aberración de la existencia de los gays

    Yo antes tenía muchos prejuicios sobre los homosexuales, si bien no era abiertamente homofóbico y respetaba que ellos pudieran relacionarse sin ser molestados, me costaba verlos como iguales. En algún momento tuve que convivir con ellos y todos esos prejuicios se me cayeron. Al final del día para mí un gay es una persona normal que tiene una preferencia sexual diferente.

    La aberración de la existencia de los gays

    A la fecha yo tengo mucho escepticismo sobre si ellos deberían poder adoptar hijos, todavía no sé el efecto que pueda en un niño tener dos papás o dos mamás, habría que preguntarle a los niños que quieren porque ellos también tienen sus derechos por los cuales velar, pero ese debate debería ser más profundo y concienzudo que afirmar que los gays son «anti natura«, argumento que utilizan muchas personas que ven en los gays algo degradante per sé. Bajo ese mismo nivel de argumento podría afirmar que no permitir que los sacerdotes se casen es anti natura porque el organismo está diseñado para reproducirse, o que dos ancianos no deberían casarse porque ya no pueden procrear.

    La aversión hacia los gays tiene que ver mucho con los prejuicios. En 1990 la OMS dejó de considerar a la homosexualidad un trastorno mental; si esa era la excusa ¿Por qué no existió nunca algún movimiento ansiófobo o una postura «obsesivocompulsifóbica»? En la actualidad muchas personas tienen trastornos mentales y muchos de ellos conviven en sociedad sin ser víctimas de rechazo alguno, entonces entiendo que el motivo del rechazo no es la supuesta condición mental.

    También existe la falsa creencia de que los homosexuales son personas débiles, por eso utilizamos términos como «joto, puto, maricón». Yo no me imagino que sería plantarme frente mis papás y decirles «soy gay» con el riesgo de que sea expulsado del núcleo familiar, para eso hay que tener carácter y mucho. Y si éste es expulsado tiene que valerse por sí mismo y muchos lo logran. Los gays son sensibles, pero la sensibilidad no tiene alguna relación con la falta de carácter, eso es un mito que nos hemos creído los humanos por mucho tiempo.

    Entiendo el escepticismo ante las nuevas propuestas y ante los cambios, y en cierta medida es bueno que existan, los cambios no deben de ser abruptos y deben de ser buenos, todos deben de someterse a prueba para determinar si son convenientes o no, pero deben de sustentarse con hechos. Está bien que la Iglesia Católica defienda su postura, pero es conveniente que lo haga con base en hechos reales y fuera de todo prejuicio (más pruebas fundamentadas y menos «los gays me dan asquito»). El que el Papa Francisco, si bien conserva la misma postura que  la Iglesia ha tenido hacia diversos temas, invite a no discriminar a los homosexuales, es un gran avance en este sentido:

    Si una persona es gay y busca a Dios, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? – Papa Francisco

    La decadencia moral no va por ahí; en mi experiencia los homosexuales «más desequilibrados y promiscuos» son aquellos quienes han sido expulsados del núcleo familiar, quienes terminan resentidos porque sus padres no les dieron la oportunidad de poder formarse, ¿Qué tanta importancia le puede dar a los valores que no ha terminado de adquirir un individuo que ha sido rechazado?. La familia, sí, es muy importante, y los homosexuales también esperan que sus padres les den valores y les den cariño. Todos los gays que conozco y que son aceptados dentro de su núcleo familiar llevan una vida armónica y equilibrada como cualquier persona y son hombres de bien, al igual que se espera de los heterosexuales.  El rechazo familiar es lo que fomenta la decadencia moral, lo que lleva a los individuos a la perdición, a las drogas, a la prostitución y al vicio; mientras mas gays sean rechazados, más posibilidades terminarán de caer en este tipo de problemas.

    Es también una absurda generalización descalificar algo porque tal propuesta viene de alguna ideología (que significa no querer pensar), por ejemplo, yo estoy en contra del aborto, y esa postura no la comparto con los liberales, pero si generalizara (falacia ad hominem), entonces tendría que estar en contra de los gays, del derecho de la mujer a votar, del derecho de los negros y del derecho de la mujer a trabajar y hasta a opinar en la mesa. A veces en este tipo de discusiones se necesita más cordura y tolerancia (y lo digo por ambos bandos que llegan a las descalificaciones e insultos para defender su postura), tenemos que pensar en como aspirar a ser una sociedad mejor y eso es un tema muy complejo, de mucho análisis, de echarle mucho coco.

    El día en que no hablemos de los gays como gays, de nosotros y ellos, y sean consideradas personas normales con una preferencia sexual diferente (así como yo soy hombre o mujer o tengo el pelo de cierto color) habremos dado un gran paso como sociedad.

  • La socialdemocracia abunda en los opinólogos, no en la política

    La socialdemocracia abunda en los opinólogos, no en la política

    Yo me considero un socialdemócrata, un «centro izquierda» que está a favor del mercado (más no a ultranza y no estoy en contra de la existencia de ciertos programas sociales redistributivos) con un sentido social, y a favor de las libertades sociales (tal vez como excepción el aborto, aunque estoy en contra de que se criminalice a la mujer); si me preguntan si mi postura ideológica está representada dentro del congreso, o dentro de la partidocracia mi respuesta es un rotundo no. El PAN es conservador, el PRI es autoritario, la izquierda es revolucionaria, dogmática y también autoritaria. De pronto aparecen algunos políticos de forma muy esporádica, pero nada más.

    Posiblemente esto se puede entender por la aversión que tenemos los mexicanos a la libertad (la libertad, hay que recordarlo, conlleva una responsabilidad y cierto sacrificio). La clase empresarial tiende a ser conservadora en temas sociales, algo así como un «conservar lo que ya tienen»; mucha otra gente cree que es obligación del gobierno proveerles bienestar (cuando su papel debería ser más bien crear las condiciones para que el individuo tenga la capacidad para generarla por sí mismo), pero no mucha gente cree en la libertad individual; incluso mucha gente que ostenta adquirir dinero busca hacerlo dentro del servicio público (porque ahí es más fácil) o como empresarios esperan que el gobierno juegue algún papel en el desarrollo de sus empresas (por eso es que tenemos las élites que actualmente tenemos). Tal vez es nuestra tradición vertical y conservadora, a los mexicanos a través de nuestra historia no nos enseñaron a ser libres.

    Pero si hago una lista de Twitter con los opinólogos más relevantes, veré que los socialdemócratas abundan. Que León Krauze, que Jesús Silva Herzog, que Denise Dresser y muchos otros más. En portales políticos como sinembargo.mx o Animal Político, abundan los socialdemócratas. Pero la socialdemocracia no tiene relevancia política dentro de nuestro país. Los países desarrollados coinciden en que su panorama político está compuesto en su mayoría por socialdemócratas y conservadores (aunque para muchos sus políticas económicas no sean tan diferentes). Esa composición ideológica tal vez es explicada por la historia que tienen esos países. Los países menos desarrollados o no tienen socialdemócratas o dicen serlo de dientes para fuera. Es que tal vez es difícil hablarles de libertades a pueblos históricamente sometidos y acostumbrados a obedecer con una pequeña élite acostumbrada a ser obedecida.

    La comentocracia socialdemócrata puede sobrevivir, porque quienes los leemos somos una minoría, los lectores de columnas tenemos cierto perfil, además de que no es indispensable que el lector deba tener completa afinidad política con una pluma para leerla. Por ejemplo, un panista puede leer a Denise Dresser porque le encantan sus críticas hacia el gobierno de Peña Nieto, pero no estará de acuerdo cuando hable sobre temas como el aborto. Los socialdemócratas al quedar más o menos al centro del espectro político, pueden atraer cierta simpatía tanto de gente de derecha como de izquierda, debido a que encontrarán ciertas coincidencias; coincidencia más difícil entre un derechista y una pluma de izquierda (en el sentido mexicano-revolucionario de la palabra) y viceversa.

    Los socialdemócratas queremos un mundo más justo y equitativo pero respetando la libertad del ser humano. No queremos ver pobres ni vivir en un mundo socialmente injusto pero no a costa de nuestra libertad personal; dicho sea de paso, si un individuo se volviera más rico que otro con base en su esfuerzo (cosa que no es regla en México), seria algo justo.

    En cuanto tengamos más socialdemocracia, nos daremos cuenta que hemos avanzado más como país. En cuanto dejemos de pensar en términos como asistencialismo y dependencia y los cambiemos por bien común o una sociedad autónoma, horizontal y cooperativa, habremos dado un paso grande. La socialdemocracia parece una moda, esa «onda que traen los universitarios hipster» cuando regresan de Europa; pero no debe de serlo; la socialdemocracia debe de ser una alternativa real en nuestro país.

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