Categoría: sociedad

  • Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Vamos a empezar este artículo con un breve ejercicio para poder entender el contexto de todo lo que trataré de explicar a continuación:

    Te voy a pedir un pequeño favor, vas a observar este video (no te va a dejar indiferente, eso es un hecho), éste dura poco más de tres minutos, por lo que no te va a tomar mucho tiempo. Analiza fríamente tus sentimientos mientras lo observas y el impacto que su contenido tiene sobre tu persona, trata de ser objetivo con lo que verás a continuación:

    El "periodista" Leonardo Schwebel muestra su misoginia y machismo en plena conferencia sobre el Día Internacional de la Mujer

    Posted by El Cerebro Habla on Thursday, March 10, 2016

    ¿Qué es lo que se te cruza por tu mente? Muy posiblemente te sientas indignado por las palabras de este periodista llamado Leonardo Schwebel (de muy mala calidad y muy poco profesional, para los que conocemos su trabajo).

    Pero ponte a pensar.

    ¿Crees que una persona que se reconociera como "misógina" tendría el atrevimiento de pararse en un foro para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (como es el caso) y decir eso que ha dicho? ¿Se pararía enfrente de mujeres que defienden su causa, miembros de organizaciones feministas y personas especializadas en equidad de género? ¿no, verdad?

    Si lo hace, si tiene el "valor" de pararse a tratar de hablar bien de la mujer, es porque Schwebel no reconoce su problema, no es consciente de ello. Seguramente se sorprendió cuando vio la reacción en las redes sociales, porque peor aún, cuando pidió una disculpa pública, ni siquiera entendió bien cual había sido su error.

    maxresdefault9

    Este es el meollo del problema con la misoginia, el racismo, el clasismo y demás formas de discriminación. Es un problema difícil de combatir, porque es difícil de reconocer.

    Es decir, en muchos de los casos, no es como que sean conscientes y quieran deliberadamente infringir un daño a la otra persona. Más bien aprendieron que eso es la regla, lo normal. Tan difícil de reconocer es, que posiblemente tú hayas sido alguna vez racista sin darte cuenta al punto que no podrás recordarlo.

    Y la historia de la sociedad de nuestro país nos muestra como han existido las condiciones para que los individuos crezcan en un ambiente poco tolerante a las diversas razas (o mezclas entre estas) y sexos. Ahí está la división social histórica entre españoles, criollos, mestizos e indígenas; ahí está el papel de la mujer, que comenzó a tener relevancia en la vida pública hasta hace unas pocas décadas (con sus excepciones, claro). No conozco a Leonardo Schwebel, sólo sé que se me hace un periodista muy mediocre, pero posiblemente creció en un ambiente donde el hombre tenía un papel más preponderante. Él mismo lo afirmó, le pegaba a su hermana, pero lo importante no es eso (uno puede haber llegado a golpear de niño a sus hermanas y de adulto respetar con dignidad a la mujer), sino que lo dijo como si fuera algo muy común y cotidiano.

    Entonces tenemos que abordar el problema desde esta perspectiva y no de la perspectiva donde suponemos que el individuo tiene la explícita intención de dañar a aquella persona a la que discrimina (aunque bien, sí existen casos así). Es decir, atacar directamente y exponer públicamente al misógino o racista podría ser menos efectivo, dado que él no reconoce su condición, no lo hace con dolo. Aunque suene paradójico o contradictorio, si logramos ser más empáticos, podríamos lograr más avances.

    No, no hablo de tolerar su conducta, sino de entenderla; de tratar de persuadir, de educar, de dar el ejemplo.

    Pero lo más importante es que hagas un ejercicio de conciencia. Posiblemente tú también discriminas y ni siquiera te das cuenta (créeme, es muy probable). Y no, no estoy pidiéndote que comulgues con las ideas de los movimientos feministas más radicales, ni que aceptes todos los postulados de la teoría de género, ni tampoco que te tengan que gustar físicamente las personas de otra raza; simplemente que seas consciente de aquellas conductas tuyas que discriminan a aquellas personas que no son de tu mismo sexo, raza, religión, o preferencia sexual. Analiza tu conducta, tu trato con los demás. ¿Así como tratas a las demás personas, te gustaría que te trataran?

    Se trata de romper paradigmas, creencias obsoletas y prejuicios.

    Es decir, se trata de racionalizar nuestras conductas, entenderlas, y entender las consecuencias que tienen. Se trata de ser menos ignorantes (no lo digo en forma de insulto, todos somos ignorantes en algo) menos instintivos y más racionales. Y sobre todo, se trata de predicar con el ejemplo.

    Porque por un lado podemos indignarnos por los muros de Donald Trump, o que Televisa utilice a puros "güeritos" en sus telenovelas; mientras que al mismo tiempo dejamos de ser conscientes de nuestros propios actos que nos contradicen. Es decir, el combate a la discriminación no debe de ser selectivo (puedo señalar a los demás, pero jamás a mí mismo), y requiere de sacrificio.

    Sí, tolerar a las demás personas requiere de sacrificio, pero el bien que estarás ayudando a generar vale la pena.

  • Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    A veces creo que idealizamos mucho a los países desarrollados. «Mira, en México pasa esto, en cambio en Estados Unidos, o Dinamarca, o Suecia». En esa excesiva idealización olvidamos que la especie humana es la misma, que aquello que es diferente es la evolución de las instituciones con las que se gobiernan, la cultura, el nivel de educación (producto de lo primero) o que ellos tienen acceso a más insumos porque tienen una mayor capacidad de producir más. Dicha evolución es producto, por lo general, de decisiones tomadas en momentos coyunturales.

    Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    Pero los habitantes de los países desarrollados tienen las mismas necesidades físiológicas y psíquicas que un nicaraguense, un tailandés o el jefe de una tribu africana. Es decir, tienen la necesidad de recibir afecto, de alimentarse, de tener sexo o de autorrealizarse.

    Tal vez explicando esto podría entender un poquito más por qué la gente de Estados Unidos tiene la capacidad de hacer que Donald Trump sea un contendiente serio para la Presidencia de Estados Unidos. Ésto se podría explicar aceptando que el ser humano no es infalible y puede fallar, pero no sólo eso, Estados Unidos, por más potencia hegemónica que sea, no es la cultura más avanzada de este planeta, ni es el país más desarrollado. Un ejemplo es la educación, en la prueba PISA, Estados Unidos no obtiene muy buenos resultados. En lectura está apenas encima de la media de la OCDE (lugar 17) y en matemáticas se encuentra muy debajo, en el lugar 27, mucho más cerca de México (último lugar) que de Corea del Sur (primer lugar).

    Estados Unidos tiene una clase intelectual relativamente sólida, tiene muy buenos físicos, matemáticos, científicos, filósofos, politólogos. empresarios. Muchos de ellos tienen alguna relación con la Ivy League, así llamado al conjunto de universidades más destacadas de Estados Unidos. Parece que más allá no hay mucho que mostrar: la educación es mala, no es digna siquiera de un país desarrollado. Esto nos podría explicar en cierta parte, que Donald Trump pueda contender a la candidatura.

    Pero aún así una nación verdaderamente desarrollada no está completamente inmune a los populistas, en los países escandinavos han aparecido grupos extremistas. Es mucho más difícil manipular a una persona educada, pero tampoco es completamente imposible. Pueden darse diversas circunstancias para que el docto pueda caer en la trampa. Pero ciertamente es mucho más difícil y el alto nivel de educación funge como un escudo relativamente eficiente frente a los demagogos.

    Pero no es el caso de Estados Unidos, porque al menos en su mayor parte, la ignorancia en el país norteamericano es lo que ha hecho que Donald Trump pueda llegar a ser Presidente. Trump les ha dado una voz a aquellos que no tienen un lugar en la sociedad estadounidense, en parte porque no tienen una gran educación y tampoco tienen una gran preparación para desarrollarse profesionalmente. Parte de su electorado son aquellas personas que ante la huida de sus empleadores a otros países para tercerizar la mano de obra (una de las razones por las que México es vilipendiado de Donald Trump) y el arribo de otras razas o estratos sociales que amenazan su «zona de confort» han visto con buenos ojos a los caudillos populistas (sí, igual que en Venezuela o Bolivia). Dicha masa tiende a ser muy tradicionalista y suele tener rasgos autoritarios, porque éstos son los que les permite defender su estilo de vida de lo que consideran «amenazas» como los latinos, terroristas, matrimonios gay o capillas de otras religiones:

    Trump_poll2.0.0

    Estados Unidos está pagando caro no haber procurado una buena educación para sus ciudadanos, la vasta ignorancia en ese país está poniendo en riesgo esas estructuras creadas a través del tiempo y que le permitieron erigirse como potencia política y económica. La ignorancia puede poner en riesgo los principios democráticos del país.

    Y no sólo eso, la presencia de Donald Trump deja a los Estados Unidos en una franca contradicción. Ese país que tanto ha criticado a los populistas latinoamericanos se está dando el lujo de hospedar uno en su territorio para que pueda contender por la presidencia. Los republicanos, quienes han criticado más a este tipo de políticos, callan frente a la presencia de un magnate demagogo en su propio partido. A muchos no les gusta Trump, pero la mayoría de ellos (incluso Rubio y Cruz, los más cercanos competidores) dicen que lo apoyarán si termina siendo el candidato elegido por su partido.

    https://www.youtube.com/watch?v=5NzhQWcc7h4

    ¿Cuáles son los alcances de Trump? No lo sabemos. No lo sabemos porque Trump es poco predecible y porque las instituciones estadounidenses nunca se han puesto a prueba con un presidente demagogo que raya en el fascismo. Algunos afirman que todo sólo se trata de una estrategia de campaña y que no deberíamos preocuparnos, pero las declaraciones de Donald Trump son lo suficientemente fuertes como para subestimarlas. No son pocos los casos en que los medios subestiman a aquellos candidatos antidemocráticos bajo ese argumento. Sólo hay que recordar el primer artículo que escribió The New York Times sobre Hitler, donde afirmaban que su «anti-semitismo» sólo era una estrategia para atraer votantes y tenían fuentes confiables que les confirmaban que en realidad Hitler no era así. Ya vimos lo que pasó:

    CclFZopWEAAAtl2

     

    Si Trump gana, Estados Unidos pierde mucho. De hecho su calidad de potencia hegemónica estaría en peligro. El discurso sobre la democracia y las libertades es lo que todavía hace fuerte a ese país. Con Trump en la Casa Blanca, dicho discurso, en una presidencia que en el más benévolo de los casos sería contundente con los inmigrantes y establecería políticas económicas proteccionistas más de corte corporativista, ya no tendría sentido, o al menos quedaría en entredicho.

    También tendríamos que ver que efectos tendría el hecho de que la nación que presumió de ser el referente de democracia ante el mundo, por su capacidad de influencia, termine orillada por un régimen más cercano al fascismo. En caso de que Donald Trump, quien ha terminado por fracturar al Partido Republicano, termine radicalizándose en la Casa Blanca (una posibilidad), la «idea» de la democracia en el mundo perdería fuerza, al ya no haber potencia que la defienda (ni Rusia, ni China son países democráticos). Esto podría ser, sí, un gran problema.

    Trump metería a Estados Unidos en una cerrazón, con sus empresas obligadas a no tercerizar mano de obra en el extranjero y al expulsar a la mayor cantidad de migrantes. Ese país que se caracterizó por desempeñar un papel activo en todo el mundo, al influir sobremanera en los demás países, pero al permitir hasta cierto grado también, que otros países y culturas (entre ellos México) influyeran sobre éste, terminaría en el aislacionismo.

    No es gratuito que los medios de Estados Unidos ya se estén preocupando ante la posibilidad de que este magnate llegue a la Casa Blanca. La libertad de expresión no parece muy asegurada, más cuando Trump afirmó que tomará medidas con los medios que lo han estado criticando:

    trump-cover

    Y todo esto no es producto de eventos cíclicos en el mundo. Parece ser, más bien, producto de la ignorancia y la irracionalidad. Porque un país desarrollado no puede permitirse tener debates parecidos más bien a la lucha libre, y menos a un espacio para confrontar ideas de gobierno. Porque sí, el GOP (Partido Republicano) ha dejado patente la ignorancia que prevalece en amplios sectores del pueblo estadounidense, porque un circo es más atractivo, gritos, insultos, bromas, sarcasmos.

    Estados Unidos parece estar en franco declive. Si bien, Obama ha logrado hacer una buena presidencia, no ha podido por sus fuerzas contener los efectos de una cadena de errores cometidos en los últimos tiempos y que han puesto a Estados Unidos en una situación delicada, ésto aunado al surgimiento de nuevos actores en este delicado mundo de la geopolítica.

    Lo peor que podría ser el electorado estadounidense es votado por Donald Trump, porque no hará grande a Estados Unidos de nuevo (como reza su slogan), posiblemente lo condenará a no volver a ser grande jamás.

    https://www.youtube.com/watch?v=66duYXWEhqw

  • ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Quiénes votan por Donald Trump? Te puedo decir que muchos de ellos son blancos, no tienen mucha educación, y algunos de ellos se quedaron sin trabajo porque las empresas donde laboraban decidieron ir a otros países para buscar mano de obra más barata. El discurso xenófobo de Trump se alimenta de los efectos de este proceso económico que perjudicó a este sector de la sociedad.

    Pero, ¿sabes a donde se fueron algunos de esos empleos?

    Se vinieron a México.

    Sí, si vas a decir que las maquiladoras «nos quieren explotar» para beneficiar a Estados Unidos, déjame decirte que estás en un error.

    Ve la siguiente imagen. No, no es un barrio marginal de nuestro país. Es Detroit:

    Tú y las maquiladoras

    Detroit era una ciudad grande que pudo llegar a ser lo que ahora es Nueva York. Pero cometieron un error estratégico. Apostaron a industrias cuyos empleados no requerían mayor especialización que mover máquinas. Henry Ford no necesitaba ingenieros de punta, ni innovadores; tan sólo requería operadores que recibieran un sueldo decente para manejar esas máquinas hechas para producir autos. Las automotrices se fueron, entre otros lugares, a México.

    Parte del beneficio económico que tienen algunas zonas nuestro país donde estas empresas están establecidas, es parte del «beneficio» que Detroit dejó de tener porque esos empleos se fueron de allá para venirse a nuestro territorio. Esa casa abandonada en los suburbios de Detroit puede significar una casa que un guanajuatense de alguna otra forma no hubiera podido adquirir.

    Pero sí, esas son las empresas gringas que nos explotan. De hecho las empresas estadounidenses suelen darnos mejores prestaciones y a crear mejores condiciones de trabajo que lo que ofrecemos nosotros mismos. Esas «empresas gringas malvadas» traen su know-how, el cual nos ayuda a absorber de alguna forma su conocimiento.

    Las empresas no son buenas, ni malas, simplemente buscan obtener la mayor rentabilidad.

    Además podemos hablar de las maquiladoras que se establecen en China e Indonesia. Cuando nos hablan de las condiciones en la que trabajan los empleados, no nos sentimos bien. Personas trabajando más de 12 horas diarias en no muy buenas condiciones. Por ejemplo, basta ver este video de Radiohead para comparar la vida de un americano, con la vida de un asiático que tiene que trabajar en una maquiladora.

    Parece indignante ¿no? Sin querer justificar algunas prácticas que pueden llegar a tener este tipo de empresas, para poder hacer una comparación más justa que la que hace Radiohead, debemos tomar en cuenta que las economías de los países a los cuales pertenecen ambos niños son muy distintas. El primero proviene de una economía de las más desarrolladas, otro es un país pobre, pero que comienza a crecer gracias a la inversión de estas empresas extranjeras.

    No podemos hablar de «empresas de esclavos» porque quienes trabajan ahí lo han hecho por decisión propia. ¿Por qué? Porque representa para ellos un mejor nivel de vida que el que tenían antes. Tú tal vez te indignes y marches para pedir el cierre de las maquiladoras, pero eso implicaría sumir en una condición bastante peor a quienes tú consideras que están en una condición infrahumana.

    Ahora, con el crecimiento de China, muchas maquiladoras están buscando otros lugares con mano de obra más barata como Bangladesh por poner un ejemplo. Estas empresas ayudan a industrializar naciones que antes ni siquiera tenían industria. Gracias a este tipo de empresas, los chinos adquirieron los conocimientos para fundar empresas de computación. De la misma forma, los hindúes ya invierten en sus propias empresas tecnológicas.

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Y Estados Unidos?

    Los países transitan por diferentes tipos de economías. De la agrícola, a la industrial, y después, a la de servicios o de alto valor agregado. Cuando una maquiladora llega a un país que no está industrializado como China (porque a diferencia de la URSS, la China comunista no se industrializó, y cuando Mao trató de hacerlo de una forma despótica y arbitraria, mató de hambre a millones de habitantes) , éste último comienza a transitar de la economía agrícola a la industrial. Luego entonces, este país que ha logrado atraer maquiladoras, empieza adquirir conocimiento de dichas empresas; varios de los hijos de quienes trabajan en las maquiladoras, al no tener necesidad de trabajar en el campo, tienen más posibilidades de asistir a la escuela. Luego estos hijos tendrán más educación para poder aspirar a empleos de más alto valor.

    Estados Unidos depende ya cada vez menos de la industria y cada vez más de empleos de alto valor agregado. En Estados Unidos ya no hablan de «operadores de máquinas», sino de ingenieros en computación. Detroit cayó en decadencia, pero no porque Estados Unidos lo esté, sino por que dicha ciudad no desarrolló una estrategia a largo plazo y pensó que bastaban las empresas automotrices. Mientras, California, se ha convertido en el centro de innovación más importante del mundo.

    En México inclusive, donde dicha transición ha sido un tanto rasposa, se perciben los efectos. Desde hace tiempo, empresas tecnológicas como HP o IBM llegaron a Guadalajara para tercerizar sus actividades (aunque dicha mano de obra siempre estuvo más especializada porque México ya tenía cierto avance industrial). Gracias a la irrupción de estas empresas, Guadalajara adquirió el falso mote de «Silicon Valley mexicano». Falso porque se trataba ciertamente de maquilas y tercerización, y no de centros de innovación. Pero con el tiempo, Guadalajara ha empezado en hacer dicho mote realidad. Gracias al conocimiento importado de estas empresas (aunado al que se adquiere por Internet), cada vez hay más empresas relacionadas con las tecnologías de la información en Guadalajara. Incluso se está desarrollando un hub llamado «Ciudad Creativa Digital». Guadalajara está pasando de maquilar servicios a terceros, a crear sus propias empresas.

    Posiblemente en un futuro no muy lejano, HP deje de tercerizar servicios en nuestra ciudad y traslade sus centros de operaciones en un país menos desarrollado, pero para ese entonces, en la ciudad, los habitantes estarán mejor educados y preparados para crear sus propias empresas.

    Incluso si hablamos de derechos, las maquiladoras propician una mayor equidad de género en las naciones que se establecen. En vez de que una mujer se quede recluida en su casa al depender económicamente de su marido (que gracias a dicha relación de la esposa codependiente y sometida, puede ser un déspota), ella puede encontrar en la maquiladora, una oportunidad para liberarse y crear su proyecto de vida.

    Cierto, hay maquiladoras cuyas políticas de trabajo pueden llegar a atentar contra los derechos humanos. Pero esto no significa que haya que pedir su cierre, por el contrario, lo mejor es que a esos países lleguen cada vez más que den empleo a cada vez más gente, y que se asegure que dichas empresas respeten la integridad de sus empleados.

    Sí, y sí leí el No Logo de Naomi Klein hace algunos años. Pero basta entender un poco la dinámica mundial y la naturaleza de la economía para poder hacer un juicio más objetivo.

  • ¿Es de ignorantes festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva?

    ¿Es de ignorantes festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva?

    Hoy entré a mi Facebook y vi a muchos rasgándose las vestiduras, agitando su ropa, y tecleando con furia cada letra del teclado. – No, no puede ser. Hay cientos de borregos en el Ángel. – Unos dicen: «Miren, ahí están los mismos acarreados que votaron por Peña Nieto» (claro, sin percatarse siquiera de la diferencia de niveles socioeconómicos que tristemente resalta a la vista). Un «me dueles México por aquí», un «Cuántos más Peña por acá» Otro ¡ignorantes! Por acullá. Todo derivado de una broma que corrió en Facebook que decía «Si gana DiCaprio, a la Minerva».

    Festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva ¿De ignorantes?

    Hay quienes de verdad pretenden asumir una postura «dizque-intelectual» ante todo lo que ven y perciben. Como si divertirse fuera de gente ignorante. Porque primero, los «críticos de primer nivel» ni siquiera entienden bien la razón por la cual estas personas se están divirtiendo. No, no creo que nadie en sus cinco sentidos se emocione tanto por el Óscar de Leonardo Di Caprio como para festejar en el Ángel. Hay alguna otra razón para hacerlo, y es, divertirse. Eso, los «críticos» que se asumen intelectuales no lo entienden.

    La posibilidad de que Leonardo DiCaprio ganara un Óscar por primera vez después de tantas veces de perderlo fue objeto de bromas durante semanas, por ende causó gracia irse a la Minerva o al Ángel para «celebrar su triunfo» y gritar consignas como «DiCaprio, hermano, ya eres mexicano». No, no son personas enajenadas, son personas que querían un pretexto para divertirse durante un rato. Curiosos que quienes pretendan ser intelectuales no tengan la capacidad de usar su razón para entenderlo.

    ¿Qué hay de malo en divertirse?

    ¿Qué, acaso una persona «inteligente» como seguramente sientes que eres no tiene derecho a divertirse?

    Hasta las personas más sabias necesitan momentos de diversión y frivolidad para descansar su mente, a la cual hacen trabajar de forma intensiva durante la semana. Nuestros órganos necesitan reposo, y la mente es uno de esos órganos.

    ¿Qué relación le ves al hecho de que una persona vaya con sus amigos al Ángel de la Independencia o a la Minerva para festejar a DiCaprio en son de broma con una expresión de ignorancia? Si eres uno de esos «críticos», deberías de argumentar bien tu respuesta.

    Estamos hablando de una excusa para divertirse y relajarse, la gente no está celebrando una victoria mediocre de la selección mexicana (como aquella vez que gente se congregó en la Minerva para celebrar un penoso empate contra Sudáfrica), ni está apoyando a algún político impresentable. Simplemente se están divirtiendo, están haciendo mofa de un hecho porque les es divertido. ¿Tiene algo malo eso?

    De verdad, me molesta esa pretensión pseudointelectual tan absurda que se respira en algunos sectores de la sociedad mexicana, que solamente se basa en dar la contra a todo lo que ven y perciben, para sentirse moralmente superiores que los demás, al tiempo que son los mismos que por medio de dichas pretensiones, emiten argumentos falaces y llenos de ignorancia.

    De verdad es triste ver que la gente no pueda tener actividades lúdicas porque ahí van a estar señalándolos con el dedo, reiterándoles que son «menos inteligentes e inferiores» que gente que en realidad malgasta su tiempo en Twitter y las redes sociales vociferando contra todo lo que no les parece e inventan teorías de la conspiración para sentirse especiales. Personas que en realidad ni siquiera están acostumbradas a leer, a estudiar y prepararse. La verdad sea dicha.

  • Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    En México sí hay héroes, hay algunos anónimos, otros que no lo son tanto gracias al Periscope, como es el caso del city manager de la Delegación Miguel Hidalgo Arne aus den Ruthen. No, no es un extranjero, ni un mirrey que presume su apellido compuesto. Es un ex panista quien contendió por dicha delegación como independiente.

    Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    ¿Y a qué viene esto?

    Bueno, Arne básicamente se ha dedicado a hacer que la ley se cumpla en la vía pública. Dotado de un célular con el que hace transmisiones vía Periscope, va a las colonias de su delegación a levantar carros mal estacionados, a pedirle a la gente que recoja su basura, que liberen las banquetas y un largo etcétera. Pero Arne no ha tenido consideración con nadie, y lo mismo puede hacer en una colonia popular que en las colonias más opulentas, habitadas en parte, por personas acaudaladas e influyentes.

    Por esto, Arne ha sido visto como una suerte de héroe. Porque básicamente se ha dedicado a hacer lo que las autoridades tradicionalmente no han hecho, o lo han hecho con displicencia y con criterios diferentes de acuerdo a la posición económica de quien comete las faltas a la ley.

    Cuando hace su trabajo en Lomas de Chapultepec, Arne se enfrenta a varios problemas. Confrontar a los influyentes no es tarea fácil, primero, porque son influyentes y creen estar por encima de la ley, y después porque no están acostumbrados a que los confronten. Hay que recordar que parte de nuestra élite no son empresarios que crecieron en una economía libre, ni son magnates avocados en la filantropía. Ésta, estática y anacrónica, se desarrolló en un ambiente de impunidad, corrupción y compadrazgo. Más que ser entrepreneurs destacados, son políticos, empresarios bien relacionados con el Gobierno del cual obtienen las más jugosas licitaciones.

    Y digo que confrontar a los influyentes no es fácil, no solo por la arrogancia que les caracteriza, sino porque están respaldados por un grupo de guaruras que no sólo se encargan de velar por su seguridad, sino que muchas veces son cómplices de los influyentes. Basta recordar el lamentable caso  de los hijos de Zedillo cuyos guardias golpearon y lesionaron severamente a un miembro del staff de U2, y del cual, Bono jamás recibió disculpa alguna del ex Presidente.

    Estas personas, que son un cáncer para el país, no sólo menosprecian la ley, menosprecian también a quienes no son de su condición, a quienes no tienen tanto dinero o no están bien parados. Es el caso de Raúl Libien Santiago, director del Grupo Miled, quien insultó a Arne por el teléfono de uno de los guaruras:

    Libien, le lanzó improperios a Arne como «Me pelas la verga». Pero ahí no acabaría todo.

    Arne aus den Ruthen fue levantado, secuestrado por unos minutos y golpeado por unos guaruras en Paseo de la Reforma, en la colonia Lomas de Chapultepec. Arne transmitió las placas del carro por Periscope antes de que fuera secuestrado con lo cual se pudo saber quien fue el responsable, el celular quedó prendido por un momento con lo cual se tiene evidencia auditiva de dicho secuestro.

    El responsable, sí, fue el mismo Raúl Libien, ligado a Peña Nieto. Hay evidencia clara de ello.

    La duda es si Libien será castigado. Depende de como se tipifique el delito (si se puede considerar secuestro o agresión) Libien podría o debería pisar la cárcel. A pesar de los esfuerzos que seguramente hará Arne y Xochitl Galvez, la delegada actual de Miguel Hidalgo, quien seguramente tratará de hacer su lucha para llevar esto hasta las últimas consecuencias, seguramente Raúl Libien tendrá el beneficio de todo el aparato del Estado para no recibir castigo alguno.

    Lo que ha hecho Arne es algo heróico. Se atrevió a confrontar las raíces de la impunidad y la corrupción con algo tan básico como tratar de poner en orden las vialidades. Arne ha encontrado mucha resistencia, sólo ha palpado una muestra de la enorme resistencia que se tiene en México para cambiar, apegarse a la ley y respetar el Estado de derecho.

    Así de grave es el problema. En México puedes ser levantado y golpeado por llevar un auto al corralón, o por quitar conos de las vialidades. Habrá que imaginarnos hasta donde se puede llegar cuando lo que está en juego son licitaciones, intereses políticos y económicos. De ese tamaño es la resistencia al cambio: acaudalados que acumularon una gran fortuna gracias a sus relaciones y no al mérito, que crían hijos quienes viven en la opulencia, despilfarran dinero, beben, se drogan y echan su vida a perder.

    CbZJ3ttW0AAjr4B CbZJ3t1XEAQ3J3p

  • El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    A veces hay conceptos que se confunden, se mal entienden, no se respetan en su concepción original, o bien, se interpretan de forma tramposa. Uno de esos es la denominación de Estado Laico. Esta denominación que es atribuida a naciones avanzadas y no tan avanzadas como la nuestra tiene el propósito de garantizar la libertad religiosa (o de no profesar religión alguna) al separar al Estado de las iglesias. Es decir, ninguna Iglesia no debería inmiscuirse en los asuntos del Estado porque de esta forma la libertad de religión se pondría en riesgo.

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    Con la visita del Papa Francisco he notado dos cosas que debo de mencionar con respecto a dicho término. La primera tiene que ver con el papel que juega el Gobierno, y la segunda tiene que ver más bien con el papel de quienes se proclaman críticos:

    Vamos con lo primero. ¿Están respetando el Estado Laico nuestros gobernantes?. En mi parecer no lo están haciendo. Una cosa es que reciban al Papa, que se cierren algunas calles para que pueda saludar a los fieles, que pueda dar misas, discursos y todo lo demás. Otra cosa es que nuestros gobernantes se cuelguen de la imagen papal para ganar legitimidad. Es decir, nuestros gobernantes se están aprovechando de las creencias de la gente con el fin de obtener un beneficio político, incluso muchos de ellos han besado el anillo al Papa (lejos de rebasar los límites del Estado Laico, que evidentemente lo hace, tendríamos que hablar de la congruencia de dichos gobernantes), para después ser tácitamente cuestionados por el mismo Papa.

    Lo segundo tiene que ver con quienes bajo el supuesto amparo del Estado Laico buscan denostar a los fieles. De hecho, como mencioné, el propósito es el opuesto, que cada persona tenga la libertad de ejercer o no ejercer la religión que desee. Ellos han tergiversado su significado al pensar que el Estado Laico trata sobre el anticlericalismo y un ataque frontal a la religión cuando no es así. De hecho caen en lo mismo que dicen combatir, su propósito es imponer una visión particular sobre las demás.

    Con el paso del tiempo, el número de católicos ha venido en descenso (aunque no de forma franca). Naturalmente ahora somos más quienes guardamos una postura más escéptica con la religión. Pero creo que para ser críticos también tenemos que informarnos bien y desarrollar argumentos con más validez que aquellos que sólo buscan llevar la contra y son emitidos desde el odio, el instinto o las generalizaciones. El nivel de debate es realmente pobre y en vez de que sirva para llegar a conclusiones que nos puedan traer sabiduría, sólo logramos crear una sociedad más polarizada.

    Entiendo que el Papa Francisco sea una figura que despierta pasiones incluso entre algunos no creyentes por su carácter reformista. Pero hay quienes se oponen a la visita del Papa y a la vez piden que haga declaraciones que por sí mismas se podrían llegar a considerar una vulneración al Estado Laico. Por ejemplo, que el Papa hable sobre Ayotzinapa, que critique a Peña Nieto o que condene el matrimonio de Peña Nieto y Angélica Rivera, consumado entre muchas irregularidades.

    Es decir, aceptan que el Estado Laico se vulnere, solamente cuando esto implique un beneficio para sus preferencias políticas. Si el Papa pronuncia «Ayotzinapa» se convierte en héroe, si el Papa es acompañado por Peña Nieto, entonces el país está en franco riesgo de convertirse en una dictadura confesional.

    En realidad, el Papa ha hecho críticas de forma tácita al Gobierno, pero cuidando las formas de tal manera que ello no implique una vulneración al Estado Laico. El Papa ha hablado de la corrupción, del narcotráfico, del materialismo, pero ha tenido cuidado de no involucrarse políticamente en esos temas. El Papa se ha dado cuenta del recibimiento artificial y pomposo que recibió por parte del Gobierno, y ha notado que los gobernantes, en su clásico afán de simular, tratan de mostrarle un México que no existe pero que no pueden ocultar. Al Papa se le observa más cómodo en los escenarios más naturales y abiertos.

    Hay escenas que no gustan a los quejosos (por ejemplo, una foto del Papa con Eruviel, reclamando por qué no hay alguna con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa), y parte tiene que ver con la ignorancia del contexto o con la falta capacidad o voluntad para entender que el Vaticano y el Papa también se sujetan a la formas diplomáticas y hacen política. Se oponen a que venga a México porque no creen en la Iglesia, pero al mismo tiempo le exigen una muy alta calidad moral.

    Al final, quienes no han sido respetuosos del Estado Laico son algunos de nuestros gobernantes, el Papa ha sido prudente en ese sentido. Lamentablemente esta visita ha servido para mostrar la intolerancia que todavía pernea en nuestra nación. Tanto quienes han aprovechado la ocasión para sentirse intelectualmente superiores a los fieles a los que señalan como borregos, o como también aquel grito de «que se mueran los jotos» que se alcanzó a filtrar en la transmisión cuando el Papa hablaba en el estadio de Tuxtla Gutiérrez.

    La visita de un Papa que ha hablado mucho de moral, de ética, y casi nada de política, nos ha mostrado como somos, que tenemos un Gobierno mediocre e incoherente ideológicamente, y que no, no estamos preparados para debatir, ni para tolerar al no creyente, o al que sí lo es.

  • La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    La tolerancia es una de las características de las sociedades avanzadas. Ser tolerante no significa estar de acuerdo con aquel que piensa diferente, sino respetar su decisión y su diferencia. La tolerancia tiene que ver con la educación y con la tolerancia a la frustración (valga la redundancia).

    Por un ejemplo, si llevamos a nuestro hijo pequeño a la calle o a un centro comercial, y éste ve a una persona diferente a él (por decir, un negro), que no es un común denominador dentro de los círculos de personas que lo rodean; lo normal es que lo mire con extrañeza e incluso haga juicios sobre él. Este tipo de discriminación se puede explicar por medio de nuestra naturaleza humana, es algo instintivo. Pero los seres humanos somos seres superiores a las demás especies de animales, porque por medio de la razón, aprendemos a moderar nuestros impulsos.

    La educación que reciba el niño (tanto por parte de sus padres, de amigos e inclusive medios de comunicación) hará que el niño aprenda a no discriminar al negro. Pero no sólo se trata de la educación en sí, sino del desarrollo a la tolerancia a la frustración y a la capacidad de postergar  impulsos y gratificaciones.

    Yo puedo ir caminando por la calle, y de forma intempestiva, una persona se me cruza en el camino. Yo en mi mente puedo pensar: – Maldito imbécil, me dan ganas de ponerle unos buenos golpes. – Lo puedo pensar incluso si soy una persona que aprende a controlar sus emociones, pero la diferencia estriba en que antes de actuar instintivamente, tendré la capacidad de racionalizar dichas emociones. Al hacerlo podré llegar a la conclusión de que posiblemente el hombre tenía mucha prisa, o que si decido agarrarme con esa persona a golpes, el beneficio que puedo obtener es muy poco comparado con el perjuicio que pueda recibir (que me rompan la madre, o que la policía me detenga).

    Cuando hablamos de sociedades intolerantes, hablamos de sociedades que suelen no estar muy bien educadas y/o que tienen baja tolerancia a la frustración. Basta que se cumpla una de estas dos condiciones para que esto suceda. Por ejemplo, una persona ecuánime puede discriminar o atentar contra otra persona con base en sus rígidas creencias (fácilmente objetables), o bien, una persona muy estudiada pero con muy poca tolerancia a la frustración, puede asesinar con base a la tergiversación de la historia universal que ha aprendido.

    Tolerancia

    Lograr formar una sociedad tolerante no sólo tiene que ver con la cultura o idiosincrasia de una sociedad, también es un trabajo individual. En los países desarrollados se pueden ver manifestaciones de intolerancia, pero al final del día dichos países tienen instituciones que funcionan, gracias en parte, a una sociedad que ha aprendido a ser más tolerante con los demás, que tiene la suficiente tolerancia a la frustración para respetar el triunfo del candidato con el que no simpatiza, y que paga impuestos sabiendo que esa «pérdida» tendrá algún tipo de recompensa, posiblemente no para él, pero sí para la sociedad.

    El hecho de que en México se asesinen periodistas, tiene una estrecha relación con las características y carencias de nuestra sociedad.  Independientemente de las coyunturas que puedan agravar el problema (por ejemplo, la irrupción del narcotráfico), la falta de tolerancia y la ignorancia han provocado que nos demos el lujo de tener políticos que terminen con vidas para que su poder no sea amenazado.

    Rubén Espinosa

    Hasta en el país más desarrollado y democrático, a un político no le va a agradar una dura crítica de algún periodista; posiblemente cuando esté con su esposa en la cama le diga que tiene muchas ganas de darle unos plomazos para que se calle. Pero dicho político se va a contener, porque sabe que eso, de inicio, implicaría una contradicción a sus principios que pregona en público, porque sabe que a la larga habrá un perjuicio mayor a él mismo y a la sociedad que el beneficio que podría obtener, entre otras razones. Dicho político ha entendido que la diferencia es parte fundamental de la sociedad en la que vive y que gobierna, y que incluso gracias a dicha diferencia ha llegado al poder (al poder ser elegido por el pueblo de entre una terna de candidatos).

    Pero en una sociedad atrasada como la nuestra (y tomando en cuenta que no es uniforme, el Distrito Federal o Jalisco tienden a ser bastante más tolerantes que Veracruz o Guerrero, por poner un ejemplo), periodistas como Anabel Flores o Rubén Espinosa pueden ser ultimados porque son incómodos al Gobierno, incluso al punto de que fotografías donde el Gobernador no muestra su mejor perfil sean razón suficiente (cosa que se presume, en el caso de Rubén Espinosa).

    La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    Cuando tenemos mayor dificultad en postergar gratificaciones, tendemos más a saltarnos las leyes, lo cual se vuelve un círculo vicioso. Porque entonces el individuo se da cuenta que las instituciones no funcionan y por ende, tiene más razones para brincárselas. La única forma de romper esa cadena es postergando gratificaciones, por ejemplo, pensar primero en el país y en las demás personas antes que en el beneficio inmediato. Lo más fácil e inmediato sería darle una mordida al tránsito. Quien ha cometido la infracción vial sabe que tendrá que pagar una cantidad bastante menor al agente de tránsito si lo corrompe que la multa que debería de pagar al Estado. Pero si entendemos que vivimos en una sociedad que queremos que funcione (porque a todos, hasta los más corruptos, nos molesta la corrupción), tenemos que aprender a postergar gratificaciones.

    Javier Duarte podría pensar en su legado, en el amor a su Estado. Pero prefiere lo inmediato, prefiere pensar en como hacerse rico sin importar el juicio que hará la historia de él, posiblemente termine sus días rodeado de dinero, pero su apellido habrá quedado manchado y tal vez esto con perjuicio a sus descendientes que cargarán su apellido. Y a la vez se entiende porque el Gobernador de Veracruz ha crecido en un ambiente (una de las peores facciones de su partido en México) donde se premia la corrupción, la ambición y el autoritarismo. Duarte no tiene empacho en perjudicar a la sociedad (desapareciendo reporteros incómodos) con tal de beneficiarse a él mismo.

    Si queremos entender por qué en nuestro país mueren periodistas, tendemos que entender entonces las condiciones que propician actores políticos o líderes del narcotráfico quienes acaban con la vida de los demás con el fin de obtener un beneficio. No es sólo un problema del Gobierno, también es un problema de todos nosotros. Es un problema de educación, de los valores que le damos a nuestros niños, y sobre todo, que les enseñemos a postergar gratificaciones y a tolerar a aquellos que sean diferentes a ellos aunque disientan (ya sean opositores, religiosos, de raza diferente, de preferencia sexual diferente, de posición económica diferente o postura política diferente).

  • Chínguele más, o el mito del mexicano flojo

    Chínguele más, o el mito del mexicano flojo

    Después del polémico infomercial gubernamental que se aventaron Andrea Legarreta y Raúl Araiza, las críticas no han dejado de llover. Ciertamente, el diagnóstico en lo general que hicieron de la devaluación del dólar (leyendo el teleprompter) no fue del todo desacertado: No erran al decir que nuestra moneda se ha depreciado mayormente por razones externas a nuestro país. El problema a mi parecer no fue el diagnóstico, sino el énfasis que le dieron, donde menospreciaron los efectos negativos y encumbraron los positivos hasta el exceso con el fin de que el Gobierno saliera bien parado. Eso molestó a la sociedad, agregando a ésto el hecho de que era de notarse que no tenían el mínimo dominio del tema.

    maxresdefault (8)

    Lo más penoso fue la reacción de Raúl Araiza a la hora que lo entrevistaron para que diera su punto de vista sobre las críticas. Y no, la intención de este artículo no es hablar de chismes de lavadero, sino que más bien pretendo tratar de explicar ciertos mitos y paradigmas, aprovechando esta circunstancia. El «chínguele más» de Raúl Araiza, como respuesta a los cuestionamientos de la persona que lo entrevistaba, refleja mucho de esos paradigmas que tenemos dentro de nuestra sociedad. Es decir, Raúl Araiza asume que el tiene más dinero que los demás, porque básicamente, los demás son flojos. Su «diagnóstico» no sólo es errado, es insensible. El problema es que en así piensan muchos, y algunos de ellos son tomadores de decisiones que influyen en la vida política del país.

    https://www.youtube.com/watch?v=UYGFu64b4BM

    Para desmentir éste argumento en lo general, voy a traer a colación la siguiente tabla. Aquí podrás ver el número de horas diarias que trabajan los habitantes de los países miembros de la OCDE, conformado casi exclusivamente por países desarrollados, y al cual nosotros logramos entrar porque en tiempos de Salinas se creyó que nuestro país iba directo al desarrollo. ¿Qué logras deducir de esa gráfica?

    Tabla

    La respuesta es obvia. En México le «chingamos más» que en todos los países desarrollados. Nuestro país no está necesariamente atrasado porque esté conformado por «habitantes güevones», lo está por muchos problemas estructurales producto de malas decisiones que se han tomado a través de la historia, por paradigmas culturales (que pueden ser causa o efecto de dichos problemas estructurales), por un mayor índice de corrupción, impunidad, baja productividad, atraso tecnológico, rezago educativo, la dependencia a los rescursos naturales como el petróleo. En resumen, se trata de un problema multidimensional que no puede reducirse al mito del mexicano durmiendo en un nopal.

    Es cierto que en México hay mucha gente mediocre, pero eso no es privativo de alguna clase social. Tan lo es el pobre que duerme en una hamaca, como lo es el junior que dilapida los recursos de su papá en fiestas, mujeres y drogas.

    Si bien, tenemos que considerar que el esfuerzo es una virtud muy importante si se quiere trascender en la vida, también tenemos que admitir que no es el único factor. En su libro «Outliers«, el sociólogo canadiense Malcolm Gladwell, pone entredicho el arquetipo del self made man estadounidense, el cual presupone que sólo con base en esfuerzo y tenacidad, los norteamericanos de éxito han construido su propia vida y han emergido desde abajo para crear un capital importante y sobre todo, un nombre.

    Si bien, una constante en la biografía de estos personajes es el esfuerzo (Bill Gates, Steve Jobs), a éste se tuvieron que sumar varios hechos circunstanciales para que lo pudieran lograr. Por ejemplo, los recursos que tuvieron a la mano (buena educación, personas clave que conocieron de forma fortuita). Incluso Bill Gates tuvo la fortuna de nacer en 1955, ni muy viejo para comenzar su vida productiva cuando las tecnologías de la información todavía no irrumpían, ni muy joven como para insertarse en la vida laboral cuando dichas tecnologías ya tenían la suficiente madurez. Curiosamente tanto él, como Steve Jobs, y demás entrepreneurs que construyeron las empresas de software más importantes tienen casi la misma edad. El timing fue importante.

    Bill Gates también tuvo la fortuna de asistir a Lakeside, una escuela privada en Seattle que tenía su propia computadora de nueva generación (cuando las demás escuelas, tenían ordenadores arcaicos de tarjetas donde era mucho más lento y difícil programar) donde pudo practicar por horas. Sin esa circunstancia, muy posiblemente no habríamos escuchado de Bill Gates.

    Ahora regreso a México. Muy posiblemente en casa de tus papás tienen o tuvieron una señora del aseo viviendo en tu casa como mínimo 5 días a la semana. Su vida consiste en estar en tu casa limpiando toda tu mugre durante 8 horas al día. Mientras tú tomas pastillas multivitanímicas para no dormirte mientras estás pegado a la pantalla, o mientras conduces para ir a visitar a un cliente porque sientes que no tienes la suficiente energía, una señora del aseo hace trabajo físico durante tu misma jornada laboral, cuando mínimo. Ella no tiene motivación alguna para «ascender» y trabaja porque tiene que hacerlo; su trabajo es monótono, rutinario, aburrido, y sobre todo es muy cansado. Te reto a que intentes hacer una jornada de limpieza en tu casa, lavando y trapeando todas las recámaras, cocines 3 veces y laves la ropa.

    ¿Quieres que sea sincero? Posiblemente muchos no podríamos ni física ni mentalmente con un trabajo así. Así que por el esfuerzo no va. Realmente, si hablamos de desgaste, una muchacha «sí le chinga».

    Si conversas con la muchacha, si analizas la ortografía y la redacción que ella tiene, y te platica de sus aspiraciones, verás que la diferencia entre ella y tú muy posiblemente no radique en la cantidad de esfuerzo invertido, sino tanto en las oportunidades como en los paradigmas que ella tiene debido a la educación que ha recibido y a los condicionamientos culturales propios de su clase social.

    Sí, me ha tocado ver a señoras del aseo flojas, pero igualmente me ha tocado ver a personas en una posición acomodada que son igual de flojas, y se permiten vivir en la opulencia. Naturalmente una persona floja tiene más posibilidades de descender en el escalafón social, mientras que una persona que se esfuerza tiene más posibilidades de ascender en él. Pero ahora vamos a ver estas dos gráficas:

    Esta tabla trata sobre la movilidad social en México:

    movsocial-1024x361

    Y estas dos, nos hablan de la movilidad social de nuestro país comparada con otros países:

    26a (1)

    26b

    Fuente: (Fundación ESRU)

    Empezaré explicando la primera: en los valores de la izquierda aparece el índice socioeconómico del hogar de origen de una persona (es decir, el hogar de sus padres) que está dividido en quintiles (que es la mejor manera que existe en la actualidad para explicar la desigualdad, por encima del tan usado coeficiente de GINI), y en los valores superiores aparece el índice socioeconómico actual de dichas personas.

    Tan sólo la mitad de la gente que se ubica en el nivel más bajo, logra subir a otro quintil y la mayoría sólo sube uno. De igual forma, los que crecen dentro del quintil superior (los más ricos), se mantienen ahí, y si caen, generalmente lo hacen sólo al quintil inmediato inferior. La movilidad social en nuestro país es baja, sobre todo cuando hablamos de los extremos: Los pobres no tienen los recursos suficientes para poder prosperar, mientras que varios de los más ricos lo siguen siendo porque parte nuestras élites se alimentan de condiciones monopólicas (tanto en el sector público como privado) más que de un entorno altamente competitivo. En cambio la clase media, que suele no tener tantos privilegios, pero a la vez tiene recursos suficientes como para competir, puede moverse de forma más fácil de un escalón a otro (aunque aún así, la movilidad sigue siendo rígida). Y sabe que si no quiere quedarse rezagada «le tiene que chingar».

    La segunda y tercera gráfica las coloqué para poner los resultados de la primera en contexto, donde se muestra que en México tenemos una menor movilidad social que en otros países donde más de la mitad logra dejar de pertenecer a la base de la pirámide social. Mientras que la mayoría de las élites en nuestro país conservan su posición (59%), en Estados Unidos menos de la mitad la conserva. El dinamismo empresarial y un mercado abierto hace que exista un gran número de actores que suben y bajan dentro de la pirámide social, mientras que los pobres al estar mejor preparados, tienen mayores posibilidades para ascender.

    Si los pobres, son pobres porque quieren ¿Por qué en algunos países tienen mayores posibilidades de ascender? Porque más bien se trata de un fenómeno estructural y multidimensional, y no se trata tanto de «cuanto le chingamos».

    Raúl Araiza asume que la mayoría de las personas ganan mucho menos que él porque no le chingan. Pero las estadísticas nos arrojan lo contrario, en México «se le chinga más» a la vez que se tienen menos posibilidades de ascender o descender en el escalafón social. Seguramente Raúl Araiza se ha esforzado para llegar a donde está, pero también seguramente tuvo circunstancias favorables a la mano, que muchos otros no tuvieron, y que aprovechó para lograr trascender (aunque tendríamos que referirnos al término económico, porque no creo que como actor, artista o conductor tenga algún talento relevante).

    Muchos siguen viendo el problema de la pobreza (o incluso suelen generalizar con aquellas personas que pertenecen a quintiles más bajos que el suyo) como algo relacionado con la flojera y no como consecuencia de los paradigmas (tanto de las personas bien acomodadas, como clasemedieros y pobres) y diversos problemas estructurales enraizados en nuestro país.

    No se trata de promover una lucha de clases, ni de satanizar a los ricos (que ciertamente crean empleos) ni glorificar a los pobres. Se trata de generar consciencia para tratar de resolver nuestros problemas con base en hechos y no con base en mitos o tabúes.

    Tenemos que pensar en mejorar la calidad de la educación de nuestro país, tenemos que pensar en acabar con los privilegios, los de la clase política (como el Partido Verde, gracias al cual Raúl Araiza ha ganado dinero por el concepto de spots ilegales), los de los monopolios privados (como los de la Televisa que también le da chamba), y los públicos (Pemex, CFE y esos que tanto alaban los de la izquierda nacionalista mexicana) para después pensar sí, en una división de clases (que naturalmente sería más tenue) basada más en el mérito y el esfuerzo, y menos en privilegios o paradigmas.

    Y no Araiza, no fueron los de «izquierda elevada» los que se molestaron, ni fueron tres idiotas. Fueron muchos, demasiados diría yo.