Categoría: sociedad

  • Un voto por la oscuridad

    Un voto por la oscuridad

    Un voto por la oscuridad

    Lo que sucedió con Colombia el día de hoy nos deja una gran lección.

    Primero, que los votantes son más bien irracionales y no racionales; segundo, que las encuestas no son una herramienta de referencia fidedigna; y tercero, que el miedo es un gran arma electoral, mueve masas de forma inimaginable.

    Cierto, mencioné tres lecciones y no una. Pero es que sabiéndolas interpretar, se resumen en una sola: Donald Trump puede ganar la presidencia el 8 de noviembre.

    Quienes claman que los acuerdos de paz en Colombia no eran justos posiblemente tengan razón. Muchos esperaban ver a los miembros de las FARC enjuiciados y no «legalizados». Pero también es muy cierto que con estos acuerdos se terminaría una guerra que ha lastimado tanto a este país y que no tenía salida. Curiosamente el SÍ ganó en aquellas regiones más lastimadas por la guerra, y el NO ganó en aquellas regiones «cómodas» que posiblemente no entienden que significa vivir en esas circunstancias y no les ha tocado.

    Un día que pudo ser histórico se convirtió en uno oscuro. Los colombianos votaron por la guerra movidas por el miedo, así hay que decirlo, no es necesario ser políticamente correcto. Paradójicamente, un dos de octubre, ese día infame para la historia mexicana por la masacre de Tlatelolco, en Colombia se votó SÍ a la guerra.

    Me siento apenado por mis amigos colombianos que están consternados por la decisión que han tomado sus connacionales. Pero lo que me preocupa más es lo que falta por venir.

    El miedo, la ignorancia y los sentimientos viscerales están ganando terreno en un año oscuro para la democracia liberal. Los muros, la nostalgia por el pasado, la cerrazón. Si uno quiere buscar paralelismos con el escenario de entre-guerras, posiblemente los encuentre y seguramente no serán pocos. Son esos mismos sentimientos los que dieron pie para que el fascismo ascendiera y causara una gran tragedia global.

    El 8 de noviembre podría convertirse en uno histórico, pero no por tratarse de el fin de alguna dictadura, del derrocamiento de un régimen opresor o el fin de una guerra, sino todo lo contrario. A estas alturas, mucha gente sigue confiada y piensa que Donald Trump tiene la elección perdida. Las encuestas no lo marcan como favorito, pero las encuestas tampoco marcaron como favorito al Brexit, y mucho menos al NO en colombia. Puede pasar cualquier cosa.

    Habría qué preguntarse qué está pasando en el mundo para que esta ola de retrocesos se expanda por todo Occidente. ¿Está la democracia en crisis?

    La respuesta no es simple. En algunos países las clases medias se han estancado, y a diferencia de décadas anteriores, no sienten que el futuro les vaya a ser muy promisorio. ¿Las razones? Varias, entre ellas están los avances tecnológicos. propios de la transición de una sociedad industrial a otra de las tecnologías de la información, que están desapareciendo puestos de trabajo poco cualificados que serán sustituidos por máquinas o inteligencia artificial -Trump tiene mayoría de votantes en estados donde este tipo de empleos están desapareciendo, y el Brexit ganó mayoría de adeptos en regiones similares-. Por otro lado, el deterioro del estado de bienestar (welfare state) causado por un lado por lo insostenibles que son las pensiones y porque políticamente ya no ha sido tan rentable sostenerlas -recordemos que en muchos casos se implementaron con el fin de contrarrestar fuerzas con el comunismo soviético-, así como la concentración de recursos en una minoría también ha creado una sociedad más desigual.

    Es cierto, este es un problema real que invita a replantear el sistema bajo el cual vivimos. Francis Fukuyama alerta sobre un deterioro en el sistema político de Estados Unidos, fenómeno que se replica en muchos países occidentales. El politólogo estadounidense afirma que los sistemas no son eternos y tienden a la entropía, cosa que ocurre con los Estados. Ese deterioro ocurre cuando el Estado se vuelve incapaz de adaptarse a las circunstancias para poder satisfacer las necesidades de sus gobernados. En muchos países, el sistema democrático ha mostrado cierto deterioro. La sociedad occidental ha sufrido muchos cambios mientras que sus gobiernos se han mostrado rezagados. Fukuyama afirma que el sistema político estadounidense se ha mostrado inoperante. Moises Naím por su parte, afirma que el poder se ha fragmentado de tal forma que los gobiernos son incapaces de tomar decisiones determinantes por el «exceso» de contrapesos, mecanismos y trabas que fueron concebidos originalmente para evitar el exceso de poder.

    La misma desigualdad puede ser un peligro para la democracia. Como sostiene el propio Fukuyama, las democracias surgieron en países con una clase media de tamaño considerable. Aquellos países cuya clase media es reducida, han tenido más problemas para sostener un régimen democrático, o bien, son regímenes autoritarios. En este sentido no es raro que muchas manifestaciones que van en contra, como las de Donald Trump, se den en países, o regiones, donde la clase media está estancada, de la misma forma en que ocurrió con el debilitamiento de las clases medias tras la crisis de 1929 que prendió la mecha para que los regímenes fascistas ascendieran.

    Pero si bien, estos signos son reales, la reacción es bastante desproporcionada. Y me atrevo a decir que es así, porque dicha reacción no sólo se alimenta de este estado de las cosas, sino de los discursos demagógicos y de miedo pronunciados por aquellos que afirman, con cifras irreales a la mano, que el mundo está peor que nunca. En realidad, a pesar de lo que acabo de mencionar, hay muchos otros indicadores que contradicen los discursos de estos demagogos que desde la extrema izquierda o derecha, buscan engañar a sus simpatizantes.

    Por ejemplo, a pesar de los atentados en varias ciudades de Europa, la violencia en el mundo se encuentra en su mínimo histórico:

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    The Washington Post

    De la misma forma, la pobreza extrema se ha reducido de forma considerable.

    www.brookings.edu
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    A pesar de que las cifras no son tan pesimistas como muchos creen, la percepción tiene un papel muy importante en el discurso de aquellos demagogos que buscan poner la reversa. Un atentado en una ciudad como París donde 80 o 100 personas mueren no tiene gran relevancia estadísticamente hablando, pero sí lo tiene de forma simbólica, París es considerada la capital cultural de Occidente y un atentado contra esa ciudad, es un atentado contra el corazón occidental. DAESH y demás organizaciones terroristas, han sido de alguna forma efectivos en su intención de debilitar a Occidente. Los atentados perpetrados han alimentado el discurso de los demagogos como Trump, y quienes podrían alterar el orden.

    El caso de Colombia posiblemente no tenga mucha relación con el estancamiento de las clases medias y demás factores que mencioné, pero sí ejemplifica el papel que tiene el miedo a la hora de salir a votar.

    A pesar de que Hillary va a la cabeza en las encuestas, los discursos irracionales basados en los sentimientos más primitivos y viscerales pueden terminar modificando las tendencias. ¿Habremos aprendido la lección? Lo sabremos el 8 de noviembre. Y espero que sí lo hayamos hecho, de lo contrario, podrían venirse tiempos muy oscuros.

    Nota al pie: Desde aquí aprovecho para lamentar la muerte de Luis González de Alba. Quien fuera manifestante en la Masacre de Tlatelolco en 1968 y  estuvo preso dos años por la misma razón, murió quitándose la vida en su casa de la Colonia Americana en Guadalajara. No, no es casual que haya muerto un 2 de Octubre. Así lo decidió hacer porque esta fecha marcó su vida. El escritor fue polémico por las confrontaciones que tuvo con la izquierda, varias veces no concordé con él, pero fue una persona muy inteligente y culta, lo cual siempre dejó impreso en sus escritos. Que en paz descanse.

  • Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Todos los que conocemos el trabajo de Roger Waters -y vaya, de Pink Floyd-, entendemos la carga política que tienen sus letras, sus composiciones y sus conciertos. Ni Waters ni Pink Floyd se pueden entender sin ello. Ir a un concierto de Roger Waters y esperar que no se hable de política es como ir a un mundial de natación y esperar que no haya alberca alguna. El proselitismo político de quien primero se consideró comunista para luego pasar a ser una suerte de liberal de izquierda, es uno de los sellos de este bajista que fuera miembro de una de las bandas más importantes de la historia de la música.

    No tuve la oportunidad de ir a la CDMX a ver el espectáculo de Roger Waters y me tuve que conformar con el recuerdo de aquel 2007 cuando vino a Guadalajara. El cerdo volador, en ese entonces, tenía escritas frases como ¡Fuera Bush! El cual se paseó por todo el 3 de Marzo para caer en una casa contigua.

    El proselitismo político de Roger Waters fue más intenso y más polémico en esta ocasión. Llamò pendejo a Trump, el cerdo ahora tenía inscripciones como «nos faltan 43» y «Fue el estado». Más polémico aún, criticó duramente a Peña Nieto en un discurso, reclamándole por la violencia y por preocuparse por «sus amigos» antes que por los demás. Claro, no sin olvidar replicar la consigna #RenunciaYa en la pantalla gigante, lo cual a mi parecer no tuvo tanto que ver con una pedida explícita de renuncia a Peña Nieto, y sí más como una forma de replicar el hartazgo que se vive dentro del país.

    Si nos atenemos estrictamente a derecho, a lo legal, Roger Waters pudo cometer una ilegalidad:

    «Artículo 33 de la Constitución.- … Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país.

    Naturalmente, la mayoría de los asistentes y la sociedad en general aplaudió el acto. -Roger Waters hizo lo que ni nosotros hacemos-. Algunos otros, simpatizantes del gobierno o del PRI manifestaron su inconformidad y molestia con el músico -Pinche chairo, lo sabía, se le notaba lo chairo desde el Dark Side of the Moon-.

    Mi pregunta va en este sentido: ¿hasta donde se debería permitir o restringir la libertad de expresión a un extranjero en nuestro país? Cierto que somos mexicanos, pero cierto también es, que gracias a los nuevos medios de comunicación y tecnología que permiten el intercambio de información somos una sociedad más global. Por ejemplo, Ayotzinapa no es algo que solo duela a los mexicanos, también a muchos extranjeros (como Roger Waters) les duelen los 43. A muchos «nos duele» lo que está pasando en Venezuela por ejemplo. También nos duelen los atentados en Francia o la tragedia humanitaria que vive Siria.

    Trump eres un pendejo

    Entiendo que un país deba protegerse de ciertas amenazas que vienen del exterior. Pero no es lo mismo que ese reclamo lo haga un gobierno extranjero, o un grupo que tiene algún interés político o comercial, a un músico que quiso dar un concierto y solidarizarse con los mexicanos.

    No es lo mismo tampoco que Roger Waters muestre estos mensajes, a que él mismo realice una revuelta en México para derrocar a Peña Nieto. Conociendo el proselitismo de Waters, es notorio que éste usó su libertad de expresión más para solidarizarse con un país cuya gran mayoría de miembros está indignada por lo que sucede actualmente con la violencia y la corrupción en el gobierno, que para organizar una revuelta o entrometerse activamente.

    ¿Qué no tampoco hemos hecho los mismo nosotros con Trump? ¿Qué no grupos como Maná han criticado duramente al magnate en suelo norteamericano? ¿Qué no Vicente Fernández dedicó una canción a Hillary Clinton, la cual fue replicada por la candidata? ¿Qué no, U2, cuyos miembros son británicos o irlandeses y no norteamericanos, hicieron proselitismo contra Trump en Las Vegas? ¿Qué no aseguraron algunos políticos en México, que tratarían de incidir en Estados Unidos para que no ganara Trump?

    Cierto que en México aprendimos a ver a lo extranjero como una amenaza, muchos gobiernos nacionalistas junto con nuestro pasado victimista moldearon ese pensamiento que en pleno siglo XXI no se ha erradicado. Roger Waters no representa amenaza alguna, ni es un enviado del gobierno británico (al cual generalmente critica), simplemente es un individuo que quiso expresarse y compartir una postura política con la cual, por cierto, la mayoría de los mexicanos compartimos.

    Que un extranjero se exprese o se preocupe por lo que pasa en este país debería de considerarse como libertad de expresión. No sólo porque una sociedad global como en la que vivimos no sólo esta lo suficientemente interconectada para que los actos que se cometan en un país pueda afectar a otro, sino porque ya no vivimos encerrados en un pedazo de territorio (son los fascistas los que insisten con los muros), cada vez tenemos más que ver con lo que pasa allá afuera, y cada vez nos importa más.

    https://www.youtube.com/watch?v=P325QhU9WIw

  • Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor

    Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor

    Los gays, el FNF, las difamaciones y el linchamiento, en el nombre del amor
    Blanca Juárez- La Jornada

    Hoy más que nunca, la disputa entre los grupos conservadores y la comunidad LGBT está al por mayor, ardiendo tanto que parece que el propio Satanás les ha prestado su hogar como campo de batalla.  Los primeros, representados por el Frente Nacional por la Familia, dieron el «primer golpe de autoridad» si así se le pudiera llamar. No se fueron con medias tintas y quisieron mostrar su músculo. Tal vez decir que fueron más de un millón de personas las que se manifestaron en las distintas ciudades es algo exagerado, pero de que fueron muchas, lo fueron.

    Ante un cambio generacional que no les beneficia, donde los millennials parecen abrazar cada vez más el concepto de matrimonio igualitario, habría que mostrar que su fuerza sigue siendo muy grande. Aunque, según Grupo Reforma, se haya llegado al punto en que quienes rechazan este modelo de matrimonio entre personas del mismo sexo ya no es mayoría; la percepción, las plazas abarrotadas de gente, y la capacidad de los grupos conservadores y organizaciones eclesiásticas con sus fuertes estructuras -mucho más que las de sus opositores- mandan el mensaje de que todavía tienen mucho peso, y que no pasarán fácilmente por encima de ellos.

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    Ese «golpe de autoridad» consistió en utilizar todos los recursos posibles para convocar y movilizar a la gente. Hace poco más de una semana critiqué el hecho de que el FNF había utilizado información falsa para que por medio del miedo, muchas personas salieran a marchar. Ahora hablaré de lo que ocurre al otro lado de la moneda, y es que si la postura del FNF ha sido muy confrontativa y agresiva, dentro de la comunidad gay, o al menos ciertos sectores de ésta, la respuesta tampoco ha sido muy diferente.

    Me llamó la atención que el Frente Orgullo Nacional (FON) haya decidido «exhibir» a los sacerdotes que, dicen, han estado involucrado en relaciones homosexuales. Afirman en su «lista péndulo» que incluso varios de los sacerdotes habrían mantenido relaciones homosexuales con algunos de ellos. Involucran a Hugo Valdemar, quien acuñó la ya popular frase de «imperio gay».

    Aunque fuera cierto, que el FON haya decidido revelar esa información se me hace de lo más bajo, vil y antiético, al punto que no todos sus pares estuvieron de acuerdo con lo que hicieron. ¿Por qué?

    Porque nadie tiene derecho de revelar la vida privada de los demás. Peor aún, cuando los que acusan, según afirman, estuvieron involucrados en algunas de esas relaciones. De hecho lo que están haciendo es ilícito, esto sin importar si lo que acusan es cierto o no. Este frente está violando el derecho a la privacidad que los propios sacerdotes tienen al ser mexicanos.

    En la misma suposición. Si un sacerdote se involucra en una relación homosexual, para la Iglesia podrá ser algo condenable o inmoral, pero para el Estado y las leyes que nos rigen, no está involucrándose en algo ilícito (a menos que fuera un menor de edad) y se considera que ese acto forma parte de su vida privada. Entonces, revelarlo constituye un difamación. Y una difamación tramposa, porque se trata de un chantaje de lo más bajo, de una venganza de lo más vil. Y esto, aclaro, en el escenario donde los padres sí se hubieran involucrado.

    En el escenario en el cual la información es falsa y fue inventada, se trata de igual forma de un acto de difamación y un acto ilícito, pero además habría que incluir que están mintiendo, con lo cual la difamación se agrava.

    Mientras muchas personas de la comunidad LGBT se esfuerzan por mostrar que son personas capaces de llevar una vida equilibrada y estar preparados para mantener relaciones estables y adoptar -para muestra, las marchas de la igualdad que son mucho más moderadas que las tradicionales «marchas del orgullo gay»-, algunos de sus pares como los del FON, con la supuesta intención de mostrar la doble moral de la Iglesia, parecen querer darles la razón a sus críticos, por medio de agresiones, calumnias y difamaciones.

    Tristemente esta confrontación ha tomado tintes intolerantes desde ambos lados, poco falta para que llegue a la violencia. Cierto, no son todos, así como muchos de los que fueron a manifestarse a favor de la familia no lo hicieron con la intención de «atacar a los gays», también muchos gays han tratado de sensibilizar a quienes no piensan como ellos sin ataques personales de por medio. Pero hay otros varios, como los del FON y parte de los organizadores del FNF, que han hecho de la intolerancia la moneda de cambio para defender las que dicen ser sus causas.

    Triste que esta confrontación llegue a un nivel tan bajo y decadente. Triste que en ocasiones parezca que lo que se pretenda no es defender a la familia o las familias, sino destruir al otro, al prójimo. Curiosamente que muchos de ellos lo hagan en «el nombre del amor, del respeto, de Dios, de los valores y de la tolerancia», por más paradójico que sea.

  • La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    En ese punto donde la vida propia deja de ser interesante, lo empieza a ser la vida de los demás. 

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    Esta historia no debería llamarse #LadyCoralina, debería llamarse más bien #LadyoGentlemanMetiche o #GentlemanSinVidaPropia. ¡Vaya que ni los chismes de TV y Novelas llegan a este punto de degradación! Umberto Eco, el afamado filósofo recientemente fallecido, no falló al asegurar que las redes sociales le han dado voz a una legión de idiotas que pueden opinar de cualquier cosa.

    En un país que tiene ya demasiados problemas, el tema de moda es uno que a nadie debería de importar, un tema realmente intrascendente que tan sólo lastima a quienes estuvieron involucrados. Ni las tragedias de los mexicanos comunes, ni los discriminados, ni los relegados, ni las víctimas de la constante violencia merecieron tanta atención como el video de una chica besándose en su despedida de soltera.

    Ahora resulta que la gente puede reservarse el derecho a señalar, con ese dedo inquisidor, a quien consideran ha cometido una falta a la moral. Pero seamos sinceros, ese juicio tiene muy poco de «preocupación por las buenas costumbres» y sí un mucho de «morbo y en muchos casos hasta misoginia». Ahora resulta que es parte de la «libertad de expresión» linchar públicamente a una mujer, que sí, posiblemente cometió un error. Pero un error que incumbe a ella, su prometido y sus familiares, no a nosotros. Nosotros ni siquiera conocemos bien toda la historia y ni nos debería importar.

    Sí, ahora resulta que cualquier persona tiene el derecho de burlarse de la desgracia de otra sin importar las consecuencias psicológicas que ello pueda tener para su psique. ¡Bienvenidos al circo de lo «políticamente correcto»! Donde personas, muchas de ellas sin autoridad moral siquiera, pueden pisotear la integridad de otras a cambio de algunos míseros likes y risas, acto que para muchos no es reprobable -¡Pinchi puta, se lo merecía!- Así de triste. ¡Bienvenidos al circo de la sociedad insensible, incapaz de ponerse en los zapatos del otro, y que todavía tiene la desfachatez de hacer juicios morales! ¡Por favor!

    Y no, no olvidemos que muchos de los difusores de esta noticia lo hicieron movidos por el morbo sexual. Hay que decirlo con todas sus letras. Y tampoco olvidemos la carga misógina de esta «acusación inquisitoria».

    ¡Claro! Sucede en un México donde para muchos hombres es costumbre deschongarse en su despedida de solteros sin que ello represente para ellos un acto inmoral, -estamos con los cuates, no pasa nada, es tu despedida, será la última vez que cojas, cuando te cases ya no lo vas a poder hacer más que con tu ahora prometida, o bueno, tal vez sí-. Peor aún, no son tan raras esas ocasiones donde hasta el mismo padre promueve esa conducta, -pues pa que mi hijo se convierta en todo un hombre y llegue bien entrenadito a la luna de miel-.

    Sí, eso es visto como normal y aceptable.

    Pero #LadyCoralina no es hombre, es mujer. Entonces es bien puta. Si la historia hubiera sido a la inversa, no se trataría de #GentlemanCoralino siquiera, la historia ni hubiera tenido relevancia, ¡Una de tantas historias! Y en caso de que sí, las redes se hubieran llenado de comentarios de -¿Tu prometida te mandó a la chingada? ¡Que no mame!

    Y todavía hay voces que aseguran que esa evidente desventaja de la mujer frente al hombre es una falacia, que es una realidad que no existe, que son caprichos de feminazis, que son ideologías. Ahí está la clara prueba de que el problema existe. En pleno siglo XXI sucede.

    Vamos a hacer un ejercicio. Imagina que tú vas a tener tu despedida de soltero, te juntas con tus «amigotes», se toman unos buenos vinos, y ya bajo los efectos del alcohol contratan a unas chavas, porque tus amigotes quiere que te despidas muy bien. En ese estado, te empiezas a besuquear con una de esas chavas, y un amigo tuyo que más que un amigo es un culero, te graba con su flamante iPhone 7 con doble cámara que le costó un ojo de la cara pa que se vea bien nítido el faje, y lo sube a las redes.

    Te despiertas el día siguiente todo crudo y ya un poco más consciente te das cuenta que lo que hiciste no estuvo bien (si es que eres capaz de llegar a esa conclusión). Pero la historia apenas comienza.

    Esa misma mañana te habla tu prometida para cancelar la boda, tus planes de matrimonio se acabaron, y posiblemente ella era el amor de tu vida, muy posiblemente la querías de verdad y la amabas. Pero no queda ahí, Abres tus redes sociales y ves ese video colgado, no lleva ni un día y ya tiene más de 10,000 visitas. Te vuelves la sensación en las redes sociales y para mal. De pronto, todo México está haciendo juicios de valor sobre tu persona, la gente se burla de ti y de tu desgracia. Lo peor, lo hace bajo el manto de una supuesta «moral». De pronto te convertiste en lo que más temías ser, un «ogro depravado».

    Tu vida está básicamente arruinada, no sólo perdiste al amor de tu vida, te volviste el hazmerreir de personas, muchas de las cuales posiblemente no tengan una mayor estatura moral que la tuya, posiblemente muchas oportunidades (personales y profesionales) se van a ir al caño. ¿Te gustaría que te sucediera eso? Me pregunto. ¿Te gustaría que por un acto que sólo incumbe a ti y a tu prometida, toda la sociedad te linchara porque básicamente tienen mucho tiempo libre y había que publicar «lo del momento» para ganar likes y reírse con sus amigos? ¿Te gustaría que un conflicto privado se volviera público?

    Peor aún, aquí estamos hablando del caso de una mujer. Según varios expertos en psicología, uno de los mayores temores de una mujer es que sea señalada como una puta o ramera. Cuando en peleas acaloradas ellas se señalan como zorras o putas, lo hacen porque saben que lo peor para ellas es ser consideradas así por la sociedad, es el culmen de su humillación y degradación como persona.

    Posiblemente ella se ha conducido bien en su vida, posiblemente ella es una persona íntegra y simplemente cometió un error; muy posiblemente su acto fue la excepción y no la regla. Pero la sociedad sin conocerla ya la ha juzgado como puta por un solo acto. Sus padres ya emitieron un comunicado donde afirman que la difamación ha afectado física y emocionalmente a su hija. Pero eso no importa, su integridad no importa, lo que importa es el morbo.

    #LadyCoralina cometió un error, pero es uno que sólo compete a ellos y no a nosotros, es un problema que se debe de tratar en lo privado y que no debería interesar a nadie que no tenga relación alguna con el hecho. Ya basta de verdad de meterse en la vida de las demás personas para hacer un circo con su dignidad, basta de verdad. Como si no hubieran sido suficientes los memes de Brad Pitt y Angelina, había que meterse con un caso más «común y corriente» para sentir ese placer de meter los ojos en la vida de los demás.

    Y también basta de la doble moral.

    La vida tiene demasiadas cosas interesantes como para concentrarse en cotilleos degradantes como éste. Si disfrutaste de este video, te burlaste y lo compartiste con tus amigos, deberías hacer un ejercicio pero muy profundo de reflexión. Posiblemente tu vida sea lo suficientemente vacía como para que estos temas te sean relevantes, posiblemente algo esté mal contigo como para que puedas hacer de la desgracia de los demás un circo y una forma de obtener placer -psicológico, y tal vez hasta sexual-. Te burlaste de lo «indigno» de esta mujer, cuando lo «indigno» más bien recae sobre el espectador.

    Y si te sentiste aludido por este comentario, ese es tu problema y no el mío. E insisto, Umberto Eco tenía pero mucha razón.

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  • El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia

    El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia

    Cuando los urbanistas de finales de siglo XIX e inicios del XX terminaron de trazar las calles y avenidas de varias de las ciudades más importantes, nunca pensaron en que el automóvil iba a convertirse en un medio de transporte masivo accesible a las masas. Ellos pensaron que éstos serían utilizados solamente por las clases más acomodadas mientras que la mayoría de la gente lo haría por medio del transporte público (tranvías, autobuses, y demás). Inesperadamente llegó Henry Ford con su mítico Ford T, quien inició la fabricación de autos en serie, lo cual redujo considerablemente los costos de los automóviles, y así, muchas personas pudieron comprar el suyo.

    El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia
    El Reportero Hidalgo

    Los urbanistas no lo previeron. A partir de ahí, más como medida correctiva y de improvisación, trataron de solucionar el problema. Freeways, segundos pisos, nodos viales. Había que buscar la manera de que todos los autos cupieran en la ciudad. El automóvil era el rey y el «motor del progreso», las automotrices y las petroleras veían como sus ingresos se disparaban. Parecía ser un contrasentido restringirlo. Las ciudades se tenían que adaptar a los autos, no los autos a las ciudades.

    Después, los urbanistas toparon con pared.

    A partir de 1973, producto de la crisis petrolera, aparecieron las primeros intentos para desincentivar el uso del automóvil en favor de otros medios de transporte. Fue hasta 1994, en ciudades como Reikiavik (Islandia), Bath (Reino Unido) y Le Rochelle (Francia), donde se implementó por primera vez el día mundial sin automóvil, iniciando así un cambio de una cultura centrada en el automóvil, a otra que opta por transportes alternativos.

    Varias ciudades han decidido desplazar al auto como medio principal de transporte. Sobre todo aquellas ubicadas en Europa, donde estacionamientos públicos se han convertido en parques. Londres decidió cobrar un impuesto a los automóviles que decidieran ingresar a las zonas céntricas de la ciudad. La torre más alta de esa ciudad, The Shard, tan solo tiene 48 cajones de estacionamiento para más de 70 pisos. Ciudades de España y Corea del Sur han dinamitado sus freeways para construir ahí parques públicos. Muchas otras han instalado sistemas públicos de bicicleta y han mejorado su transporte público, tanto en calidad como en cobertura.

    Esas ciudades entendieron que el automóvil ya no podía ser el rey. Estrés, tráfico, contaminación, traslados más extensos, disminución en la calidad de vida. Entonces decidieron desincentivarlo, y hacer «más ciudad» con esos espacios. Es decir, bajar a la gente del auto para crear ciudades más vivibles.

    El #DiaMundialSinAuto tiene ese propósito, el de crear una cultura que se aleje del «autocentrismo». Lamentablemente los pocos que dejan el automóvil ese día son los políticos.

    Mientras que las políticas públicas para desincentivar el uso del automóvil siguen siendo tímidas, todos los días, en las principales ciudades de México, el #DíaMundialSinAuto sirve para que los políticos se den baños de pueblo. Todos los 22 de septiembre, los políticos más prominentes, alcaldes, gobernadores, o quienes ven la campaña electoral cerca, se bajan del auto por un día y se trepan al camión, no sin olvidar su ejército de fotógrafos, community managers, y de seguridad, los cuales deben de estar siempre detrás de la escena. Que se vea que detrás del alcalde hay una señora que carga su bolsa de naranjas. -quítese la corbata, señor alcalde, para que se vea que es de pueblo-.

    En la vida real, las políticas públicas implementadas con el fin de desincentivar el auto en México tienden a ser producto de la presión de la sociedad civil. Las vías recreativas que se establecen los domingos en algunas ciudades importantes del país, los servicios de bicicleta pública, y las ciclovías, fueron en gran parte idea de ciudadanos que decidieron «importar» modelos de otros países. En realidad, siguen siendo escasas las estrategias iniciativa de los gobiernos (ya que ellos los diseñen o que contraten a un grupo de expertos).

    Los políticos se toman la foto. Pero en realidad, pocos de ellos han impulsado programas que desincentiven el automóvil en la ciudad. Las principales ciudades como la CDMX, Guadalajara y Monterrey sufren de problemas de tráfico que indice desfavorablemente en la calidad de vida de los ciudadanos. Los gobierno no han hecho lo suficiente, y tampoco han hecho mucho para sensibilizar a una población que sigue pensando que los automovilistas tienen más derechos y que son capaces de organizarse para evitar la construcción de una ciclovía.

    Las fotos de los políticos en el camión o en la bici son muchos, las políticas públicas no son tantas. En cuestión de movilidad falta muchísimo para hacer. Máxime cuando se sigue pensando que el transporte público es para «los jodidos», y que algunos sectores acomodados de la sociedad no están dispuestos a compartir asiento con «la raza».

  • Ser un conservador en el siglo XXI

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Un amigo me decía, -imagínate a esas personas que fueron a manifestarse «en contra de los gays», ¿Qué pensarán cuando en 20 años, el matrimonio gay sea algo normal y aceptado por la sociedad?, la misma historia se repite con el conservadurismo, se opusieron a los matrimonios raciales y hasta a la abolición de la esclavitud-. Con esto, mi amigo daba por sentado que ser conservador es algo inútil y hasta ignorante. De igual forma me mostraba estudios que dicen que los liberales tienden a tener un IQ un poco más alto para reforzar su teoría de que los conservadores son ignorantes, así lo dejaban en claro -decía él- los videos de las marchas donde un joven no sabía siquiera que era la pederastía.

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Pensar que el conservadurismo no tiene utilidad alguna en la sociedad es un argumento absurdo. En realidad, caen en eso mismo que él o ellos mismos acusan, que los conservadores viven en una burbuja.

    Por más imperfecto sea nuestro mundo, nadie puede negar que a partir de la Revoluciones Francesa e Industrial el mundo tuvo un impulso sin precedentes tanto en lo económico como en lo político. Los occidentales nos acostumbramos a vivir en democracia, y ese jaloneo eterno entre conservadores y liberales logró configurar sociedades más estables que las que hubiéramos podido crear por medio de regímenes autocráticos.

    A los conservadores se les recuerda su postura reaccionaria con respecto a la esclavitud y hasta con los derechos de la mujer. Pero por otro lado, y así lo afirman varios de los politólogos más reconocidos como Francis Fukuyama y Anthony Giddens, el welfare state (es decir, el estado de bienestar compuesto de seguros de desempleo, pensiones, sanidad gratuita y demás) se lo debemos al conservadurismo, quienes ante la presión de algunos liberales, y sobre todo, la izquierda de ese entonces, decidieron crear este sistema para evitar que sus gobernados se decantaran por el comunismo. Gracias al jaloneo se obtuvo el mejor de los tres escenarios. De los otros dos, uno constaba de un capitalismo donde los ciudadanos estuvieran completamente desprotegidos, y el otro de un comunismo totalitario.

    El argumento de que todos los «cambios» y los nuevos derechos son productos de los liberales es un tanto superficial. Es cierto, los liberales defendieron todas esas agendas progresistas que ahora son consideradas como derechos fundamentales: la abolición de la esclavitud, el derecho del voto a la mujer, el matrimonio interracial, o ahora el matrimonio igualitario. Pero en muchos casos, su oposición a esos cambios lograron que se llevaran a cabo de mejor forma.

    Ahora que se habla de familia tradicional y valores tradicionales, hay que recalcar que la cohesión y fortaleza que tiene una sociedad está dada por un conjunto de valores y creencias propias. Por más «válidos» sean los nuevos valores que pretenden sustituir a los primeros, y aunque ya «hayan funcionado en otro lado», un cambio drástico podría poner en riesgo esa cohesión.

    Por ejemplo, imaginemos que mañana se publican estudios bien desarrollados donde comprueban sin ningún sesgo ideológico que el postulado de los teóricos de género, que afirma que al afirmar que no hay diferencias psicológicas determinado por el sexo, es completamente válido, y por lo tanto, en la Asamblea General de la ONU todos los países acuerdan en instaurar desde ya en sus países baños unisex, que quien quiera pueda cambiar de género, que todas las escuelas sean gender-free, y que ahora son familias y no una familia.

    conservadurismo vs liberalismo

    Crearíamos un desmadre. ¿Por qué? Porque romperíamos súbitamente con el orden de las cosas para implementar uno nuevo, lo cual produciría un shock cultural de proporciones inéditas. Y eso no es necesariamente porque este planteamiento esté mal, ya que según este hipotético caso, está comprobado que la teoría de género es la perfecta solución para acabar con la discriminación. Sino porque no estamos dando siquiera tiempo a la sociedad de adaptarse a una nueva realidad.

    Imagínate que de pronto toda la estructura educativa cambia, ya habíamos creado instituciones que tomaban en cuenta el modelo anterior ¿qué es lo que va a pasar? ¿Qué impacto va a tener en un niño que de pronto le digan que todo lo que habían aprendido es falso?

    Posiblemente no tengamos muchos casos a la mano si hablamos de cambios culturales en el mundo contemporáneo, pero sí puedo ilustrar mi argumento con uno económico.

    ¿Te suena el Consenso de Washington? Por medio de este consenso se instó a los países de América Latina a adoptar medidas económicas liberales después de que su modelo de sustitución de importaciones pereciera víctima de sus propias contradicciones. Para muchos economistas las medidas parecían sensatas y lógicas, pero los resultados estuvieron lejos de ser los esperados. Este consenso nunca entendió la realidad particular de cada país y promovió las medidas como si se trataran de una receta. Las consecuencias las conocemos todos, en respuesta, el cono sudamericano viró a la izquierda y emergieron demagogos como Hugo Chávez y Evo Morales. Países como Venezuela se encuentran en una crisis tanto económica como política.

    Y de hecho, cuando hablamos de la teoría de género, hablamos de una teoría -como casi todas las teorías de cualquier cosa- que puede tener fines nobles, pero que tiene a mi parecer, varios errores en su planteamiento y en las formas con las que intenta llegar a ese fin, porque al menos en varias de sus vertientes, presume antecedentes marxistas (sobre todo el feminismo radical) que invitan más a la confrontación y dan por sentado que cualquier diferencia entre hombre y mujer es malo o indeseable. En realidad, el conservadurismo en un largo plazo puede abonar a que algunos cambios que muchos claman, como la equidad entre el hombre o la mujer o el matrimonio igualitario, se lleven a cabo de una forma más tersa y progresiva de tal manera que no genere un fuerte impacto en la sociedad, sino por el contrario.

    Posiblemente, gracias al conservadurismo -al igual como ocurrió con el welfare state-, se opte por una versión más moderada como vía para llegar a ese escenario. Tal vez el conservadurismo no quiera ceder un ápice ni tampoco los liberales, como ahora se palpa en sendos discursos, pero posiblemente en algún momento ambas posturas tendrán que ceder un poco. Para algunos puede parecer algo difícil de esperar por el atrincheramiento de ambas partes, y porque en cierta medida, más que los hijos o los derechos, detrás hay una batalla más bien ideológica.

    La sociedad cambia, las estructuras también, así también lo hacen las formas de organización (incluida la familia), pero eso no implica que los cambios no deban de someterse a juicio y deba asumirse que como «es cambio» es entonces algo positivo. Como lo sugiere la historia moderna, tanto liberales y conservadores tienen un papel importante en la historia y en la reorganización de las estructuras.

    En realidad ser liberal o conservador no es algo malo y menos aún se puede hacer un juicio de valor. Con excepción de los regímenes mas represivos y autoritarios, de alguna forma ambas posturas nos han acompañado en nuestra historia, y ello tiene una muy justificada razón. Tanto así que hasta nuestros genes inciden para adoptar una de ambas posturas ideológicas.

  • La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    Solo he asistido al Estadio Azteca en dos ocasiones. La primera fue hace ya 20 años a un partido entre Atlante y Monterrey, justo en esa grada que ya no existe; la segunda vez fue a un concierto de U2 a nivel cancha. Las dos veces que entré al coloso recordé por qué le dicen coloso. El Azteca es una cosa inmensa, pareciera que las tribunas fueran infinitas, el mole de concreto es intimidante. Son muy pocos los estadios en el mundo que pueden hacer sentir la misma experiencia. Pero no sólo es su dimensión colosal, es su arquitectura -que para aquellos tiempos era algo majestuoso- , y sobre todo, su historia. El Azteca, junto con el Maracaná, son los únicos estadios que pueden presumir albergar dos finales de copas del mundo.

    La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    Lamentablemente, el estado actual del coloso dista mucho de ser esa maravilla que fue desde su concepción. Como se puede apreciar en la foto, el estadio ha dejado de ser fotogénico y ha sido víctima de la voracidad y la improvisación. Pero el tema de este artículo no son los cambios en sí, sino lo que reflejan, incluso lo que reflejan de nuestra sociedad.

    Donde antes hubo simetría perfecta, tal como fue concebido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, ahora hay un fuerte desequilibrio. Exceso de publicidad en las gradas, pero sobre todo, un invasivo techo que sustituye a las tribunas originales en conjunto con un muro, como si se tratara de un pequeño estadio o un centro comercial dentro de otro estado más grande.

    A diferencia de las tendencias que se pueden observar en los estadios que se construyen en el mundo, concebidos para que el aficionado, independiente de su clase social, pueda observar un espectáculo cómodamente, las nuevas remodelaciones del Estadio Azteca logran lo contrario, quitan espacios a muchos aficionados para dárselos a unos pocos que tienen mucho dinero como para pagar una zona VIP. Ésto en un estadio donde ya había numerosos palcos y restaurantes.

    El «nuevo» Estadio Azteca es una perfecta copia de las estructuras sociales en México. En la tribuna baja caben muy pocos, pero son quienes gozan de la mejor vista y pagan mucho por ella. Además, reciben servicios de primer nivel, restaurantes y meseros quienes llevan la comida al asiento donde se encuentren. La tribuna alta es mucho más grande, y ahí van confinados quienes no pueden pagar tanto dinero. Incluso en la parte más baja de la grada alta se habilitaron otra serie de palcos, para así «subir» aún más a la prole.

    Estadio Azteca 1986

    Si bien, en todos los estadios del mundo los aficionados están distribuidos de acuerdo al dinero que están dispuestos a pagar, siendo las partes más cercanas a la cancha las más caras, cualquier persona tiene la posibilidad de acceder a cualquier grada. Es decir, una persona de clase popular en México puede ahorrar un dinerito para ver a su equipo lo más cerca posible. Puede ahorrar el «chupe» del fin de semana y pagar 500 en lugar de 200 o 100 pesos. En Europa, a otros niveles, y con un poder adquisitivo más alto pueden hacer lo mismo, o pueden ahorrar dinero para comprar un bono que les de acceso a una grada con buena vista durante todo el año. Con la «remodelación» del Azteca no pasa eso, puesto que muchos de esos espacios han sido «privatizados». Son menos los que pueden acceder a las mejores zonas, y para ello tienen que pagar más.

    Ni las gradas bajas del Santiago Bernabeu, ni las del Camp Nou, ni el Old Trafford, ni menos Wembley, están invadidas por zonas exclusivas que han dejado de ser plateas. Los asientos «exclusivos» tan sólo se limitan a una pequeña porción de las gradas al centro de la platea baja, donde muchas veces acuden invitados especiales o directivos del club. En esos estadios, todos los aficionados cuentan. En el Azteca si no eres un empresario prominente, hijo de un político, o estás bien parado, posiblemente te tendrás que conformar con la grada alta, porque abajo, cada vez hay menos lugares.

    Lo que le han hecho al Azteca es un atentado, no sólo visual, sino social. Ahora que se habla mucho de la posibilidad de que México albergue junto con Estados Unidos y Canadá el Mundial del 2026, me pregunto si un estadio tan excluyente e improvisado, y menos agraciado visualmente como ahora lo es el Azteca, podría hablar bien de nuestro país. No me quiero imaginar la final de un mundial donde en la transmisión, más allá de la cancha, se vea un muro gris, tras del cual, se encuentren las élites y los políticos «prominentes».

  • Quiubole con la ideología de género

    Quiubole con la ideología de género

    El término «ideología de género» ha rondado por ahí, lo escuchamos mucho en las marchas del fin de semana pasado, y es común encontrarlo en el discurso conservador. El término muchas veces va acompañado de los términos «amenaza o imposición», y no es para menos. Ellos afirman que esta «ideología» busca atentar contra la familia, contra el orden social y sostienen que desde una perspectiva antropológica y filosófica no se puede sostener.

    Quiubole con la ideología de género

    Cuando se habla de «ideología de género», se está hablando en realidad de teoría del género o de perspectiva de género. Para los conservadores el término «ideología» tiene una connotación negativa en tanto implica una irrupción al orden natural -y divino- de las cosas. Para el conservador Kirk Russell, las ideologías son por definición antirreligiosas, y rompen con todo el conocimiento adquirido por el ser humano a través de la historia porque los seres humanos estamos sobre hombros de gigantes.

    Según el Frente Nacional por la Familia, una ideología es un sistema de creencias de un grupo social, que a través de un lenguaje busca manipular a la población, anular la libertad de expresión conduciendo al totalitarismo, como es el caso del nazismo.

    Esa definición es a todas luces falsa. El término «ideología» proviene del griego idea (apariencia y forma) y logia (estudio). Una ideología es un conjunto de ideas o creencias individuales, grupales o sociales. En ese sentido, podemos afirmar que la teoría de género es una ideología, y que hay ideologías totalitarias (el fascismo o el comunismo), pero de la misma forma, las religiones también son ideologías (catolicismo, judaísmo), así como las doctrinas económicas como el socialismo, el capitalismo y el neoliberalismo, y sociales como el feminismo, conservadurismo, etc.

    Entonces considero necesario que para explicar la teoría de género debemos de remover la palabra «ideología» y nombrarla tal como es, «teoría de género» o «perspectiva de género», para así poder hacer un mejor análisis y responder ¿Qué es lo que promueve la teoría de género?

    Mientras que la religión afirma que el hombre y la mujer son diferentes y que sus roles están dados por su sexo, la teoría de género afirma que las diferencias solo existen a nivel anatómico. Es decir, el macho tiene un pene y la hembra tiene una vagina, pero sus roles no están determinados por su sexo, sino por su género a la vez producto de constructos sociales. Para entender la teoría del género habrá que repetir la frase de una de sus antecesoras, Simone de Beauvoir: «no se nace mujer, se llega a serlo«.

    Para los teóricos del género las diferencias de personalidad entre los hombres y mujeres son constructos sociales. Esos constructos a su vez, dicen, son producto de una relación desigual entre ambos géneros donde la mujer se encuentra en desventaja ante el hombre. Entonces se piensa que desde esa «perspectiva de género» se puede acabar con la inequidad que existen entre ambos sexos así como con la discriminación hacia las personas con otra preferencia sexual. ¿Cómo? Eliminando o reduciendo aquellas diferencias o constructos entre los hombres y mujeres.

    Simone de Beauvoi

    Es decir, lo único inamovible es el sexo que determina las características anatómicas, se es macho o hembra. El género por el contrario no está determinado biológicamente. Esta distinción entre lo que es el sexo y el género apareció en el campo de las ciencias y la medicina entre los años 1950 y 1960 después de estudiar casos de niños intersexuales (quienes tienen una anomalía en su anatomía sexual, lo cual hace difícil determinarlos como hombre o mujer) y personas transexuales (quienes no se reconocen en su sexo anatómico). Así, tanto la medicina como la psicología determinaron que el género podía no coincidir con el sexo.

    Para los teóricos del género, el concepto va más allá de ser hombre y mujer:

    • Sexo: Se es macho o hembra, y sólo está determinado por la anatomía (pene, vagina, la mujer se puede embarazar y el hombre no).
    • Identidad de género: Está relacionada con la forma de percibir el género, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado.
    • La orientación sexual: La preferencia sexual del individuo, si es heterosexual, homosexual o bisexual.
    • La expresión de género: Se entiende como la forma en que se expresa el género a través del comportamiento, la vestimenta y los intereses.

    Por ejemplo, bajo este concepto un homosexual podrá tener una orientación sexual distinta, pero su identidad de género podrá corresponder con su sexo al seguir siendo masculino y no manifestar expresiones femeninas. De la misma forma, una persona amanerada (es decir, su expresión de género no es igual a la de su sexo) podrá ser heterosexual.

    La diferencia entre hombre y mujer se ha venido atenuando con el tiempo, no tanto producto de la implementación de la «ideologia de género» y sí más bien por muchos procesos históricos que no necesariamente coincidían entre sí. Por ejemplo, hasta hace algunas décadas estaba determinado socialmente (constructo) que el hombre era quien tenía que trabajar y sostener económicamente a la familia, mientras que la mujer tenía que cuidar a sus hijos. Cuando los hombres estadounidenses tuvieron que ir al campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial, la mujer salió a trabajar para ocupar las vacantes dejadas por los hombres, y al regresar, se dieron cuenta de que la mujer había aprendido a trabajar y éstas empezaron a reclamar más espacios en la vida laboral.

    Feminismo

    Muchos «constructos» ente ambos géneros se han atenuado o han seguido desapareciendo. El argumento de los teóricos de género pareciera ser que si esta atenuación de esos constructos ha permitido a la mujer un rol más activo en la sociedad, entonces los constructos, no determinados por el sexo, son un problema tanto para las mujeres como para las minorías sexuales y por lo tanto hay que combatirlos. Pero habría que preguntarnos lo siguiente:

    • ¿Hasta qué grado las diferencias entre ambos géneros son producto de constructos y hasta que grado no lo son?
    • ¿Es necesario combatir estos «constructos», o se puede alcanzar la equidad de género asumiendo las diferencias psicológicas inherentes a cada sexo?
    • ¿Qué implicaciones tiene esta perspectiva para la sociedad, y cómo podría afectar, tanto de forma positiva como negativa, la forma de organización entre los seres humanos, comenzando por la familia?

    La teoría del género tiene sus raíces en varias corrientes feministas que datan desde la Ilustración y dentro de ésta hay varias raíces o divisiones. Algunas posturas suelen ser más moderadas que otras (que no todas las diferencias los géneros están determinados por constructos por ejemplo) y existen varias discrepancias, sobre todo en el concepto de qué es género. Una de las principales cabezas de la teoría o perspectiva de genero es la feminista estadounidense Judith Butler, quien construyó su teoría del sujeto basándose en el psicoanálisis, en el filósofo francés Michel Foucault y el psiquiatra-psicoanalista Jacques Lacan.

    Quienes defienden la teoría de género señalan varios logros que son producto de antecedentes históricos o doctrinas relacionadas, como los beneficios que han tenido la igualdad de género en la mujer y en la sociedad. Por ejemplo, según el Banco Mundial, el crecimiento del ingreso de las mujeres y su mayor participación en el mundo laboral ha significado una reducción de la pobreza extrema en el mundo en un 30%. La UNICEF por su parte, afirma que la perspectiva de género ha tenido beneficios (con base en pruebas empíricas) en la educación. Lo mismo ocurre con las minorías sexuales. Los promotores de la teoría de género afirman que los homosexuales aspiran a un menor sueldo y menores oportunidades de trabajo como consecuencia de la discriminación. De la misma forma, al sentirse discriminados, muchos homosexuales no expresan abiertamente su preferencia sexual, o tratan de disimularla, lo cual provoca un impacto negativo en su productividad. De esta forma concluyen que al reducir la discriminación, su productividad, que incide directamente en la productividad de una comunidad, aumentaría. Esta es una de las razones por las cuales muchas empresas multinacionales han tomado ideas de la perspectiva de género para lograr una mayor productividad por parte de sus empleados.

    Otro argumento a favor es que las minorías sexuales tienen una incidencia positiva en las economías creativas, muy necesarias en el desarrollo económico dentro de la economía de la información. El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer narra en su libro Crear o Morir, como, gracias a la apertura que existe dentro de ese conglomerado, la comunidad gay ha tenido un papel muy importante en el desarrollo de Silicon Valley, lugar donde han surgido la mayor cantidad de innovaciones tecnológicas en las últimas décadas. Empresas como Google, Facebook o Apple son muy incluyentes cuando se trata de minorías sexuales y raciales, porque de esta forma son capaces de atraer más talento.

    Así mismo, la Universidad de Warwick en Inglaterra llevó a cabo un estudio donde llegó a la conclusión de que obligar a los niños a adherirse a roles de géneros rígidos puede traerles algunas consecuencias negativas para su salud y su psique.

    Pero así como existen bastantes argumentos a favor de la teoría de género, también existen un considerable número de críticas. Inés Riego de Moine, doctora de filosofía, desde una postura personalista afirma que la teoría de género, producto de un crisis de identidad, no se puede justificar desde una postura filosófica ni antropológica, y que por lo mismo no se puede considerar al individuo un ser neutro, sino sexuado. De la misma forma, la postura de la Iglesia Católica, con excepción de algunas corrientes progresistas, es determinante: la ideología o teoría de género contradice el plan de Dios.

    Por otro lado, el colegio americano de pediatras de corte conservador menciona que la teoría de género puede dañar a los niños al afirmar que la sexualidad del ser humano es un sistema binario objetivo (XX, XY) y que el género es un concepto sociológico y patológico, no un concepto biológico objetivo.

    También, la NRK, un medio de comunicación noruego, elaboró un reportaje llevado a cabo en Suecia, país pionero en cuestiones de teoría de género donde incluso existen escuelas «de género neutro», A pesar de la intensa promoción de esta teoría, expusieron que al final muchos hombres y mujeres seguían desempeñando sus mismos roles. Por ejemplo, la mayoría de los ingenieros seguían siendo hombres y la mayoría de las enfermeras seguían siendo mujeres. De esta forma argumentan que al final el género no sólo es una construcción, sino que el sexo sí tiene cierta incidencia sobre éste:

    https://www.youtube.com/watch?v=p5LRdW8xw70

    Por un lado, la crítica más severa de la Iglesia a la teoría de género, es que ésta inevitablemente destruirá a la familia. Por otro lado, los teóricos de género proponen reemplazar el término familia por familias. Es decir, en vez de la familia «natural» o «tradicional» de mamá, papá e hijo, también deberían considerarse familias no sólo aquellas homoparentales, sino también las monoparentales y aquellos donde los hijos viven con sus abuelos biológicos, entre otras:

    tipos de familias

    También debo agregar que algunos círculos, como el del Frente Nacional por la Familia, dicen que la teoría de género es promovido por la ONU con un propósito eugenésico malthusiano para reducir la población e implementar un régimen totalitario. Cierto que la ONU y similares promueven la teoría de género, cierto es que la ONU también promueve medidas para que las naciones controlen su población (porque básicamente ya somos demasiados en el mundo y los recursos son limitados). Pero basta entender un poco de relaciones internacionales o geopolítica para llegar a la conclusión de que este argumento es absurdo. Es prácticamente imposible diseñar desde la ONU un plan totalitario, dado que muchos de los miembros de la ONU son antagónicos y varios de los países miembros sostienen fuertos conflictos con los países occidentales quienes más han promovido esta teoría o ideología.

    En ocasiones, también se le da a esta teoría atribuciones que no tiene y que no tienen que ver con sus postulados.

    Las siguientes propuestas sí podrían considerarse derivadas de la teoría de género (no todas parte de la propuesta de ley de Peña Nieto):

    • Matrimonio igualitario y/o adopción.
    • Que en la escuela se enseñe que hay también familias homoparentales y de otro tipo.
    • Que se implementen baños unisex.
    • Que un individuo pueda cambiar el género con el que aparece en los documentos oficiales.
    • Utilizar lenguaje incluyente como «las y los» o «lxs».

    Las siguientes propuestas no tienen relación alguna con la teoría de género y suelen ser falsas:

    • Que los niños puedan tener relaciones sexuales con los adultos.
    • Que a los niños se les enseñe a autoestimularse en la escuela (masturbación, pornografía).

    Para finalizar, la teoría de género es polémica porque contrasta con la visión promovida por la Iglesia y demás instituciones con las cuales supone un quiebre con su doctrina, y porque a mi parecer tiene varios puntos endebles en su planteamiento. Que algunos de sus origenes residan en el psicoanálisis o en la lucha de clases marxista (propia de las corrientes feministas más extremas) hacen a muchos poner en tela de juicio la sustancia de esta propuesta. Muchas de las consecuencias, sean positivas o negativas, no podrán ser abordadas ni analizadas hasta después de un cambio generacional en aquellos países donde más se ha promovido.

    Pero como mencioné antes, también es cierto que no podemos reducir la discusión de la teoría del género a teorías de la conspiración absurdas que anulan el debate. Más que una «agenda oculta», los contenidos de esta teoría en varias de sus vertientes (moderadas o radicales) está disponibles y al alcance de cualquier persona. De la misma forma, en varias universidades se imparten estudios de género por lo cual es fácil consultar los temarios.

    La teoría de género debe estar bajo el escrutinio del rigor científico y no solamente bajo los ideales de algunas corrientes de pensamiento. Tenemos que pensar cuál es el camino necesario para llegar a un escenario donde la mujer y el hombre se encuentren en igualdad de condiciones.

    En caso de que se determinara la inviabilidad de la teoría de género, se encontraran las suficientes inconsistencias, o bien, se optara por adoptar una versión más moderada, podrían pensarse en alternativas para que esto suceda: como asumir que a pesar de los constructos sí existen algunos rasgos psicológicos propios del sexo, y hecho eso, que el género no sea motivo alguno de discriminación o falta de oportunidades. También, en el mismo supuesto, el tema del matrimonio igualitario y los derechos de las minorías deberían plantearse de la misma forma, que un homosexual no sea discriminado ni privado de ciertos derechos sin que eso implique adherirse a la teoría de género, la cual busca nivelar los géneros asumiendo que es única condición para combatir la discriminación.

    Se trata de tomar lo mejor y de poder diferenciar lo que funciona o no. Lamentablemente el debate entre ambas posturas (la «familia natural» e individuos sexuados de la Iglesia, contra «las familias» y los individuos determinados por constructos sociales) termina siendo un debate más ideológico que de sentido común, donde el bienestar muchas veces queda supeditado a la pérdida o ganancia de poder, o a la necesidad de tener la razón.

    Y como siempre concluyo, a ustedes les dejo las conclusiones.