Categoría: sociedad

  • ¿Qué tiene que pasar para que alguien asesine a más de 20 mexicanos?

    ¿Qué tiene que pasar para que alguien asesine a más de 20 mexicanos?

    ¿Qué tiene que pasar para que alguien asesine a más de 20 mexicanos?
    Foto: BBC Mundo

    ¿Cómo es que un joven decide asesinar decenas de latinos en un Wal Mart, en Estados Unidos, uno de los países más desarrollados de este planeta?

    No se debe a una sola razón, sino a muchas. Que sean muchas no implica que debamos desestimar a quienes pudieron haber incidido en cada una de ellas. Más bien hay que recalcar su responsabilidad.

    Podríamos preguntarnos si Patrick Crusius tenía algunos conflictos internos, si tenía algún desequilibrio emocional, lo cual es posible. Pero dicho diagnóstico debería estar a cargo de especialistas en el tema. Además que sería irresponsable señalar la salud mental como el responsable principal del acto terrorista sin tomar en cuenta el contexto.

    También pudo haber afectado el entorno en el que creció y que pudo motivar su odio a los inmigrantes. Dicho odio lo pudo llevar a acudir a distintos textos o a otras figuras parecidas a él para darle más forma a su postura, como el escritor francés (abogado, físico y politólogo) Renaud Camus quien sostiene una teoría conspirativa llamada «El Gran Reemplazo» que dice que una élite global busca reemplazar a la población europea blanca por otras razas y que se trata de un complot para acabar con Europa. Esta teoría ha salido del territorio europeo para influenciar a terroristas como Brenton Harrison, responsable de la masacre en Christchurch, en Nueva Zelanda.

    La cultura de las armas típica del sur de Estados Unidos no puede soslayarse. La facilidad para adquirir armas en ese país seguramente facilitó el acto terrorista cometido por Crusius, pero hablar de la prohibición de las armas como la solución final y única a este problema es algo muy superficial (más porque las armas que ya han sido vendidas seguirán en propiedad de sus dueños). Se trata más bien de algo más complejo que la Segunda Enmienda, se trata de toda una cultura arraigada desde siglos atrás.

    Crusius, quien teme que Texas se vuelva un bastión demócrata, buscó quitar responsabilidad a Donald Trump ya que dice que su postura es anterior al gobierno del actual presidente, pero según lo relatado por la BBC queda patente que el gobierno de Trump sí ha influido de alguna u otra forma sobre Crusius, lo cual se puede ver en su insistencia en criticar a los medios por propagar «fake news» y el uso de hashtags como #BuildTheWall en su cuenta de Twitter.

    El propio Trump ha querido deslindarse de cualquier responsabilidad asegurando que son las enfermedades mentales y los videojuegos los que matan. Trump condenó el racismo, la intolerancia y la supremacía blanca, pero asegura que él no tuvo nada que ver, siendo que durante toda la campaña pasada mantuvo un discurso sistemático contra los migrantes mexicanos señalándolos como criminales, violadores y narcotraficantes. Basta ver cómo su discurso en la campaña pasada tuvo efecto sobre supremacistas blancos como Richard Spencer. No podemos desestimar el discurso nativista de Trump ni podemos negar su influencia sobre Crusius, aunque no haya sido Trump quien haya motivado a Crucius a adoptar sus posturas.

    Es difícil de medir la intensidad con la que el discurso de Trump pudo haber tenido influencia sobre Crusius, pero no puede deslindarse de lo ocurrido ya que él promovió un discurso de odio (que ahora dice condenar) en contra de los migrantes.

    Por último, habría que tomar nota en nuestro país (como si ya no fuera suficiente la lamentable muerte de varios connacionales) ya que hemos visto en los últimos meses un creciente discurso en contra de los migrantes centroamericanos. Debemos ver con preocupación liderazgos como los de Gilberto Lozano quienes propagan ideas y teorías de la conspiración muy similares a las de «El Gran Reemplazo» de Renaud Camus.

    Lo ocurrido en El Paso es lamentable, debe condenarse y no debe reducirse a un acto motivado por por un mero problema de salud mental. Es un acto que también tiene que ver con los discursos y con la cultura. Debe admitirse como un acto terrorista y no como un mero homicidio para intentar relativizar lo ocurrido. Hizo bien el canciller Marcelo Ebrard en hacer una pronunciación para así darle la importancia que lo ocurrido debe de tener.

    Que en paz descansen todas aquellas personas que fueron víctimas de este acto terrorista.

  • Cómo son las personas en redes y en la vida real

    Cómo son las personas en redes y en la vida real

    Cómo son las personas en redes y en la vida real

    Las discusiones en las redes a veces son engañosas. Técnicamente no te estás peleando con una persona, sino solamente con una de las dimensiones que esa persona tiene y que está estrechamente ligada al argumento en el que se han enfrascado.

    Por eso, en las redes es más fácil y cómodo etiquetar o clasificar a las personas de acuerdo a las preferencias relacionadas con los argumentos que debates con ellas: que si son feministas, conservadores, izquierdistas, libertarios, etc, porque solo estás debatiendo con esa dimensión, que es una de tantas, no con la persona en todas sus dimensiones.

    Esta dinámica se hace más evidente cuando se trata de personas desconocidas ya que desconoces sus otras dimensiones, pero incluso cuando se trata de personas más conocidas puede llegar a ocurrir lo mismo al enfrascarte solo en esa dimensión ya que, en ese momento, es la única que percibes porque no tienes acceso directo a las otras, las cuales solo puedes recordar o imaginar (los gajes de estar frente a una pantalla).

    Debido a esto, no debes sorprenderte cómo cambia la interacción cuando veas en persona a ese usuario con el que tuviste una muy dura discusión (y que pudo llegar a los insultos). Incluso pueden terminar bromeando sobre lo acontecido en redes, porque ahí estás frente a la persona con todas sus dimensiones y no solo esa entidad unidimensional cuya definición no escapa del argumento y la postura. Cuando estás frente a esa persona ya no solo te interesa su postura política, sino la persona como tal: te comienzan a importar sus hobbies, su vida, su trabajo, descubres además que coinciden en muchas otras cosas.

    Ese personaje que de él habías creado en tu mente al interactuar discutiendo en redes tan solo pasa a ser solo uno de los tantos rasgos de dicha persona. Eso hace que, al interactuar en vivo, se reduzcan o incluso lleguen a desaparecer esos estímulos para insultar o descalificar a la otra persona en cuestión y que son generados por una discusión virtual en la que la persona está discutiendo con argumentos y posturas más que con personas.

    Además de las ventajas de estar tras una pantalla, donde no existe posibilidad de que te agredan físicamente e incluso de que te ubiquen, de tal forma que, en muchos casos, no hay mayor riesgo que lo acontece dentro de las mismas redes, esa percepción de la persona como ser unidimensional donde se percibe al individuo como si la postura y el argumento determinara su esencia, hace más factibles las descalificaciones y los insultos dentro de las redes sociales.

    Por eso es más fácil insultar y señalar a ese ser unidimensional que a la persona en sí, por eso a veces aquella persona agresiva en redes puede parecerte más agradable en vivo, porque, en la percepción, no estás tratando con personas, sino con argumentaciones que toman la forma de un texto y que están ligados a un personaje al cual tú ya has clasificado para saber cómo abordarlo en la discusión. Estás, más que nada, peleando con párrafos, con significantes, con ideologías, con posturas, más que con personas.

  • El derecho a protestar

    El derecho a protestar

    Todas las personas tienen el derecho a manifestarse en la vía pública, incluso si su postura es equivocada, o sea cual sea su postura política (desde ultraconservadores hasta anarquistas o comunistas). En este sentido, ni las autoridades ni otros ciudadanos tienen el derecho a impedir el ejercicio de su libertad de expresión.

    El derecho a la libertad de expresión sobrepasa su límite cuando esta expresión afecta los derechos de terceras personas (desde el vandalismo a negocios, robos, hurtos, hasta violencia física hacia terceros), cuando esto ocurre, las autoridades tienen que hacer valer la ley y salvaguardar estos derechos que han sido violentados. Solo cuando esto ha sucedido, las autoridades deben intervenir de forma activa, y para ello deben usar la violencia mínima necesaria para poder neutralizar dicha afectación. Es decir, que las autoridades no se sobrepasen en el uso de la violencia ni utilicen más de la que es necesaria para evitar que sigan vandalizando o hurtando propiedad ajena.

    Una protesta no puede ser reprimida porque es incomoda al gobierno, ello es un atentado contra los derechos más elementales de las personas, además de ser un desplante autoritario. La represión sólo debe usarse específicamente contra quienes en el acto afectan a terceros como lo mencioné anteriormente y solamente con la mínima violencia necesaria para que dejen de afectar a terceros y sean puestos a disposición de las autoridades.

    Dichas autoridades tampoco pueden reprimir toda una protesta en conjunto sino sólo aquella parte que se ha involucrado en actos tales como vandalismo hacia negocios, robo y hurto, dejando a los inconformes pacíficos seguir protestando. La represión no debe usarse de forma indiscriminada, sino solamente contra aquellas personas de quienes se tiene seguridad que han cometido un acto ilícito y con el único fin de salvaguardar los derechos de los afectados.

    De la misma forma, quienes afectaron los derechos de terceras personas mediante el robo o el hurto, deberán cumplir con la pena o sanción correspondiente a su acto. El castigo no deberá ser ni mayor ni menor y no podrá utilizarse con fines políticos, sino que deberá corresponder a lo que dicta la ley o el reglamento en cuestión.

  • ¿Qué va a pasar cuando estemos muertos?

    ¿Qué va a pasar cuando estemos muertos?

    ¿Qué va a pasar cuando estemos muertos?

    Todos algún día vamos a morir. Hasta la fecha, ningún ser humano se ha salvado de ese fatídico desenlace. Tampoco eres especial y es iluso que pienses que como eres consciente de ti mismo y solo tienes certeza de ti mismo porque eres consciente de ti mismo (cogito ergo sum), a ti no te va a tocar. Eres uno más.

    Entonces este texto podría interesarte, aunque no me hago responsable de cualquier crisis existencial que te provoque este texto, así que quedas advertido.

    ¿Qué va a pasar después de la muerte? Nos hemos dado algunas respuestas: que si nos iremos al cielo, o que si fuimos malos nos iremos al infierno, que reencarnemos (en otro ser humano, en un ser espiritual o en otra especie), pero ninguna persona que haya muerto ha venido a darnos un testimonio de lo que va a pasar. De los miles de millones de muertos, ni una sola persona ha estado en condiciones de relatar si reencarnó (aunque haya algunos pseudogurús que lo afirmen) o se si fue al infierno o al cielo. Hemos echado mano de las religiones para tratar de darnos una respuesta ante esta difícil pregunta, mientras que la ciencia hasta ahora no nos ha terminado de dar una respuesta contundente a este dilema.

    Pero estas respuestas me traen más bien más preguntas, y para ello primero tratemos de entender qué significa estar vivos y qué sabemos de la conciencia (es decir, que somos capaces de reconocer que existimos).

    Primero ¿qué es la vida y qué es la consciencia?

    La vida es un proceso biológico temporal. Nacemos, vivimos un lapso y después morimos. Las personas, de alguna u otra forma, dejan una suerte de descendencia o legado. Algunos procrean hijos, algunos otros tal vez dejan alguna aportación cultural o de otra índole que ejerce influencia en la historia de la especie humana (aunque no sea visible o reconocible, sea una contribución muy pequeña o grande, o sea positiva o negativa).

    Lo que nos caracteriza de los demás animales es que somos conscientes de nosotros mismos y de nuestra existencia. No somos los únicos animales dotados de inteligencia, varias especies tienen alguna forma de inteligencia (que en algunos casos suele ser muy sorprendente) pero, hasta la fecha, somos la única especie que es capaz de reconocerse como ser consciente.

    Dada nuestra capacidad de ser conscientes, por medio de la filosofía y la metafísica hemos tratado de entender a nuestro ser. Hemos tratado de entender qué es y cómo es que nuestro ser interactúa con su entorno. Hemos tratado respondiéndonos que tenemos un alma que, de alguna forma u otra forma, no formaría parte del cuerpo sino que sería una entidad nor corporal, aunque a diferencia del dualismo cartesiano (que separa al alma y al cuerpo por completo) el cristianismo actual (y que es mencionado en la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II) señala que el ser no es pura alma, sino que el cuerpo también forma parte de él, y así, cuerpo y alma interactúan (aunque lo espiritual tiene preferencia sobre lo material).

    Pero en los últimos tiempos, la ciencia nos ha revelado más sobre la consciencia. Sabemos que la personalidad no es ajena a procesos químicos y biológicos sino que, de algún modo, está condicionada por ellos. Por ejemplo, sabemos que las sensaciones: alegría, dolor, depresión, emoción, se generan gracias a procesos químicos y neurológicos que tienen lugar en nuestro cuerpo. Sabemos también que las sensaciones negativas no son «castigos» (aunque el ser humano puede usarlas para castigar a otros) sino que tienen como fin la supervivencia o la estabilidad del individuo: por ejemplo, el duelo después de la muerte de un ser querido ayuda a la persona a adaptar su psique a una realidad en la que dicho ser querido ya no está.

    Un ejemplo más dramático con cuestiones ya de índole moral, es el de un hombre que, a raíz de un tumor cerebral, empezó a adquirir una gran fascinación por la pornografía infantil, y se terminó convirtiendo en un acosador sexual sistemático. Después de que ese tumor fuera extirpado su comportamiento volvió completamente a la normalidad. Es decir, la moralidad no está desligada de lo biológico ni lo cultural.

    Todo apunta a que nuestra forma de ser (única entre todos los demás) es producto de diversos factores biológicos, así como factores culturales que interactúan con dichos factores biológicos. Aunque todavía falta revelar mucho sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, sabemos que la consciencia como tal, de acuerdo a Stanislas Dehaene, es como un bucle o un loop de diversos procesos que tienen lugar en nuestro cerebro, así como un par de llantas que, al repetir su movimiento circular, son capaces de mover algún objeto.

    Sabemos qué es la consciencia, pero no hemos sabido responder desde la ciencia el por qué somos conscientes. Sí, la consciencia existe y la ciencia nos explica más o menos cómo funciona, pero no sé por qué yo soy consciente, por qué yo soy esa consciencia y no cualquiera de las demás o ninguna.

    Ahora, sabiendo todo esto, surgen muchas preguntas sobre nuestro destino cuando dejemos este mundo.

    Cielo e infierno

    Tomemos el caso del cielo e infierno. Se dice que si hemos sido buenas personas iremos al cielo donde tendremos felicidad infinita, o si hemos sido unos hijos de su madre, entonces la pagaremos en el infierno y sufriremos como nunca para siempre.

    Pero si bien no sabemos por qué somos conscientes, como decía, sabemos más o menos cómo funciona la consciencia, sabemos que factores biológicos y culturales afectan y moldean la forma en que se manifiesta nuestra personalidad.

    Ahora, si vamos al cielo o al infierno o a cualquier lugar supraterrenal ¿cómo podremos seguir siendo nosotros mismos cuando todas esas variables que explican nuestra consciencia y nuestra personalidad ya no existirán ya que habrán quedado enterradas junto con nuestro cadáver (ahí bajo la tumba yacerá el cerebro que, además, almacenaba toda nuestra memoria, así como todas las glándulas que secretaban hormonas)? ¿Todo ello se traslada o se convierte en otra cosa? ¿Es que todo eso que se explicaba por lo biológico y lo cultural se convierte en una suerte de energía que hace que nuestro espíritu persista como cuando convertimos un archivo de Word a una imagen donde podemos ver exactamente lo mismo desplegado en pantalla pero que en su funcionamiento es algo completamente diferente?

    Y siguen más preguntas. Si en el cielo o el infierno sentiremos algarabía o dolor infinito ¿Cómo es que será éste, partiendo de que son procesos químicos los que provocan la sensación de algarabía y dolor? ¿Habrá algún equivalente a ello? ¿Sufriremos o gozaremos de algún otro modo que nos es completamente desconocido ya que esas sensaciones estarían generadas por las leyes de ese mundo supraterrenal y no de éste?

    La reencarnación

    Preguntas parecidas surgirán si queremos hablar sobre la reencarnación. Por ejemplo, si supongo que la consciencia y la personalidad que se explican por factores biológicos y culturales se transforman en una suerte de energía, entonces en este caso podríamos pensar que esta energía (o que podríamos llamar espíritu) se traslada a otra entidad corporal que se va a formar y va a nacer. Pero si esa energía (que es como una copia de lo que antes estaba determinada por esos factores biológicos y culturales) reencarna en otra entidad corporal, entonces tendría que manifestarse de igual forma, que sea una copia de aquella otra persona. Piensa en un Word (tu primer cuerpo) que conviertes en un PDF (espíritu puro) y luego en un Google Docs (segundo cuerpo).

    Pero entonces ya tendríamos que haber descartado los factores culturales porque sabemos que lo cultural se aprende de forma empírica, y por lo tanto sabemos que un bebé recién nacido todavía no ha aprendido nada de la cultura que, por cierto, nunca va a ser exactamente igual a lo largo del tiempo. ¿Entonces, si hablamos de la reencarnación, solo habrían reencarnado los factores biológicos? ¿Cómo podemos decir entonces que se trata de la misma entidad espiritual?

    Es más: ¿qué tan trascendente nos debería ser la reencarnación ya que tu espíritu que habitará en el nuevo cuerpo que reencarnaste no recordará tu vida pasada? En caso de que la reencarnación existiera ¿sabes quien eras antes? ¿Te acuerdas de aquello que viviste o sentiste en tu yo de antes? ¿Cómo podemos decir que ese ser es el mismo que el actual si existe una desconexión entre la forma en que ambos seres se manifiestan? (Desconexión tanto de lo material, lo accidental e incluso de lo esencial si partimos de la idea de que nuestra personalidad es parte de lo que nos define y no es accidente) ¿Cómo podemos determinar que se trata de la misma entidad?

    Pobre de ti si eres ateo

    Seguramente te pude haber dejado con muchas dudas, pero el caso de que nuestro ser ascienda a un lugar supraterrenal sigue siendo más satisfactorio. Un religioso tal vez podrá sortear estas cuestiones y encontrar una explicación más allá de todo esto. Los ateos la tendrán mucho más difícil.

    Y la tienen más difícil porque ellos tienen que lidiar con el «no ser».

    Es decir, en el entendido de que nuestra personalidad y nuestra consciencia se explica por factores culturales y biológicos y no hay algo más allá de eso, si morimos entonces vamos a dejar de existir por completo.

    ¿Qué es no existir?

    ¿Es estar en un lugar oscuro donde no podemos interactuar con absolutamente nada? Incorrecto. Porque estar en un lugar oscuro implica seguir siendo conscientes de nosotros mismos, lo cual evidentemente ya no ocurre.

    Pero si ya no somos ¿qué será de nosotros? ¿cómo podemos imaginarnos cuando ya no seamos? No podemos hacerlo, porque no podemos imaginar la nada. No hay forma de imaginarlo, no hay forma de concebirlo, porque el ser humano sólo puede imaginar o pensar con relación a algo que existe. El vacío nos lo explicamos como la ausencia de algo, algo que debería haber y no está, pero no nos explicamos el vacío por sí mismo, sino en relación con algo que existe.

    Tratar de entender el «no ser» es entender el vacío con relación a la nada, y eso es imposible para nuestra psique.

    Y si esto te genera misterio y te consuelas con el hecho de que tendrás el privilegio de saber qué es no ser, dejame decirte que, como «no vas a ser», entonces no podrás saber qué es el «no ser».

    Simplemente dejarás de existir y ya.

    Observaciones:

    Como mi conocimiento no es absoluto (ni pretende serlo), como no soy perfecto, ni soy el mejor especialista en las disciplinas de las que eché mano, seguramente habré podido dejar algo afuera de mi argumentación, tal vez no haya considerado alguna cuestión de orden científico, filosófico (metafísico u ontológico) y si crees que he omitido algo sería interesante que lo dijeras para dialogarlo y debatirlo. Esto es obvio, dado que este artículo es producto del razonamiento que hice de forma subjetiva (en el entendido de que los individuos somos subjetivos) y con ayuda de mis conocimientos y la información que tengo a la mano.

    En resumen, mi intención con este artículo no es tener la razón, sino reflexionar sobre un tema tan escabroso pero inminente como es el tema de la muerte, cuya existencia nos termina, de alguna u otra forma, definiendo como seres humanos.

    Tal vez podré haberte causado algún cuestionamiento existencial, pero recuerda que por eso lo advertí al principio de mi artículo.

  • No te gustó la sirenita negra

    No te gustó la sirenita negra

    No te gustó la sirenita negra

    Nunca he sido fan de muchas de las maneras que progresismo usa para visibilizar a ciertos sectores sociales ya que me parecen contraproducentes, como ocurre con las políticas de identidad (identity politics) que me parece que más que fomentar la inclusión termina tribalizando a dichos sectores, recluyéndose dentro de sí mismos o protegiéndose de los demás dentro de espacios seguros.

    Tampoco me atrae en lo absoluto ese discurso victimista influido por algunos filósofos posmodernos que sobredimensionan las relaciones de poder casi como si cualquier relación humana contuviera una opresión asfixiante (que como bien señalaba Jürgen Habermas, no dejan siquiera espacio para el consenso) y que terminan más bien provocando un aislamiento de los distintos sectores o, que de la misma forma, derivan en un discurso en el que una persona ya no puede recordar la historia de su país ante su incapacidad por perdonar los errores de su pasado en vez de voltear hacia atrás y reconocer los avances que se han tenido. Cosa curiosa porque la filosofía posmoderna gusta de entender la realidad por medio de relaciones (eso que llaman relativismo), y básicamente con ese mismo ejercicio se podría hacer un mejor juicio de los eventos pasados entendidos en el contexto en que se llevaron a cabo (por ejemplo, entendiendo el progreso de la humanidad, sería mucho más reprobable esclavizar a alguien en el siglo XXI que en el siglo XIX y tal vez sería poco apropiado hacer juicios de una persona del siglo XIX con los parámetros éticos y morales del siglo XXI).

    Pero me gusta más cuando buscan visibilizar de forma positiva a los distintos sectores sociales, esos que históricamente han quedado relegados y en algunos casos oprimidos.

    Además, soy una persona ferviente del multiculturalismo y la pluralidad. Es decir, comparto ese anhelo en el cual en una mesa puedan sentarse un hombre blanco británico, una mujer mexicana, una persona afroamericana y un transexual y puedan convivir sin que nadie se juzgue por quién es. Tal vez pueda llegar a sonar un poco utópico, pero es innegable que se han logrado considerables avances al respecto.

    En este sentido, estoy de acuerdo con las políticas que Disney y demás estudios están implementando en sus películas para visibilizar a diferentes sectores, o que Halle Berry vaya a interpretar a la 007. ¿Por qué?

    Porque la forma en que decimos que la sociedad es (o debería de ser) es en gran medida una construcción cultural. Básicamente, nosotros crecemos y entendemos el mundo por la forma en que lo percibimos, por la forma en que somos educados (que básicamente implica una transmisión de la cultura) y por nuestra interacción con nuestro entorno. Y como lo que las distintas personas percibimos de la cultura es algo relativamente parecido, entonces las virtudes y los prejuicios inherentes a la cultura se transmiten de generación en generación en forma de memes (entendido en el significado que le dio originalmente Richard Dawkins y no como los memes que subes a Internet).

    Dentro de los memes que se transmiten y que actúan, según Dawkins, de forma similar a los genes, hay evidentemente muchas virtudes, valores éticos y morales, pero también hay algunos vicios y prejuicios. A pesar de los grandes avances, todavía no podemos hablar de una equidad de género real. En Estados Unidos todavía a las personas de raza negra se les percibe como un tanto menos relevantes que los blancos, por poner un ejemplo.

    Necesitamos un nombre para el nuevo replicador, un sustantivo que conlleve la idea de una unidad de transmisión cultural, o una unidad de imitación. Mímeme se deriva de una apropiada raíz griega, pero deseo un monosílabo que suene algo parecido a gen. Espero que mis amigos clasicistas me perdonen si abrevio mímeme y lo dejo en meme. Si sirve de algún consuelo, cabe pensar, como otra alternativa, que se relaciona con «memoria» o con la palabra francesa même. En inglés debería pronunciarse [mi:m].

    Richard Dawkins – El Gen Egoísta

    Y así como muchos de estos memes se transmiten por medio de la educación familiar, la escuela o la televisión, el cine juega un papel importante en la transmisión de dichos memes. No es un secreto que el cine ejerce influencia sobre nuestra cultura.

    Además, es cierto que los seres humanos tendemos a aceptar más aquello que nos parece más familiar y es parte de nuestro entorno mientras que tendemos a rechazar aquello que nos parece más ajeno. Parte de nuestra historia como especie humana se explica por ello (y por ello alerto sobre algunos de los modos del progresismo que terminan tribalizando a diversos sectores). Pero resulta que ahora vivimos en una sociedad más globalizada e hiperconectada que le debería permitir a las distintas culturas y diferentes tipos de personas acercarse más. La misma historia nos ha mostrado que cuando nos acercamos más y convivimos más con lo que nos es diferente, comenzamos a tolerarlo y a integrarlo más, y a empatizar más con ello. En los albores de la Revolución Francesa, la idea de que no podía haber seres humanos legalmente superiores a otros estuvo, en parte, alimentada por la literatura por la cual mucha gente comenzó a conocer otras realidades y a empatizar con ellas. Steven Pinker, por su parte, también señala los beneficios en este sentido que ha tenido el acceso de la gente a la literatura.

    Entonces ¿qué pasa con la sirenita negra? Bueno, resulta que la Sirenita es el personaje principal. La idea es que, con la inclusión de un personaje de color se promueva la idea de que una persona afroamericana puede ser igual de relevante que una persona blanca, o que un latino puede ser un héroe igual que una persona blanca.

    Es cierto que no es como que sea la primera vez que una persona de color protagonice alguna película. Will Smith ha protagonizado muchas, Morgan Freeman o Denzel Washington. También es cierto que la mayoría de los protagonistas han sido blancos, y más aún, que dentro de las caricaturas, casi todas las personas protagonistas suelen ser blancas.

    Que la inclusión de esta sirenita haya generado polémica y opiniones divididas me parece que muestra que puede ser una decisión acertada. Es cierto que puede generar escozor que cambien el tono de piel del personaje bajo el argumento de no apegarse a la historia original, pero lo inverso ocurre en la vida cotidiana y no genera mucha indignación:

    Por ejemplo, en México en la gran mayoría de las personas que aparecen en televisión o en comerciales son tez blanca o morena clara como si nada cuando los que tenemos tez clara en México somos minoría (a veces incluso llegan al descaro de «importar» argentinos o europeos para ese fin) . Otro ejemplo del que casi nunca se había hablado es de las muchas imágenes de Jesucristo de tez blanca cuando en realidad el debió ser bastante más moreno, basta que lo busques en las imágenes de Google.

    Nunca se recriminó la falta de fidelidad a lo que buscan representar: que la mayoría de mexicanos sean morenos o que Jesucristo no podía ser blanco ni rubio. Pero en el caso de la Sirenita sí se recrimina argumentando que la historia original es danesa (bastante diferente a la de Disney, por cierto).

    Evidentemente, no se debería tratar de una cruzada contra los blancos ni mucho menos el uso de esas descalificaciones apriorísticas a las que se suele apelar con el término white privilege, pero sí me parece acertado que por medio del cine se transmita la idea de que, independientemente de tu raza, género, origen u orientación sexual, puedes ser igual de relevante que cualquier otra persona.

    Y más que hablar de «agendas progres» o conspiraciones, este argumento puede tener como soporte el mero hecho (de inspiración lockeana) de que la persona humana por el simple hecho de ser una persona humana ya es digna, y de que, tomando a John Rawls como referencia, las condiciones accidentales y que no son producto del mérito o el esfuerzo (como lo mencioné, lo relacionado con la raza, género y demás) no se conviertan en obstáculos para que la gente pueda desarrollar su proyecto de vida de igual forma.

    Transmitir este meme, el cual busca dotar de la misma dignidad a todas las personas sin distingo de las particularidades que no son producto de las decisiones de las personas, me parece una decisión acertada. Se trata de un reforzamiento positivo (más que de una eterna confrontación que separa y tribaliza a los distintos sectores) y por ello lo aplaudo.

  • Es la educación básica, estúpido

    Es la educación básica, estúpido

    Es la educación básica, estúpido

    Me atrevo a parafrasear la frase de James Carville, asesor de campaña de Bill Clinton, para reflejar mi sentir ante la visión que este gobierno tiene sobre la educación, y a continuación les explico por qué.

    Una de las razones por las que México no crece es porque nuestro capital humano ha crecido más bien poco. Ello se explica por un nivel educativo bastante deficiente.

    Una de las tantas razones por las cuales México es un país muy desigual, es porque los pobres (que son cerca de la mitad de todo el país) no tienen acceso a una educación digna que les permita adquirir herramientas para aspirar a una mayor movilidad social.

    Si queremos hablar de desarrollo y justicia, entonce tenemos que hablar de educación. La educación es fundamento toral si queremos aspirar a ser un mejor país, con mayores oportunidades, desarrollo e inclusión. Y hay que mejorarla desde abajo.

    Es, sin embargo, muy ingenuo pensar que este problema (el de la educación deficiente) se va a combatir creando más universidades y abriendo más plazas para que la gente entre a estudiar. ¿Por qué?

    Empecemos desde abajo. Sabemos que en la educación básica e intermedia, los alumnos van a adquirir las herramientas cognitivas básicas que posteriormente les van a ser muy útiles a la hora de desempeñarse. Ahí van a aprender a razonar, van a adquirir habilidades matemáticas, básicamente van a adquirir los cimientos y la estructura de ese edificio. Si éstos son débiles, el edificio, por mejores acabados y servicios tenga, va a vibrar ante cualquier movimiento y tal vez se venga abajo con cualquier temblor. Te vas a dar cuenta que, por mejores acabados tengan las oficinas, estás en un recinto de mala calidad.

    Y como sabemos que la educación básica es deficiente, entonces demos casi por sentado que la estructura también lo es.

    Ahora digamos que la universidad son esos acabados y servicios. Evidentemente, ellos son muy necesarios para que el edificio cumpla con la función para la que fue construido (no sé, albergar oficinas eficientes), pero de poco sirven si la estructura y los cimientos están mal construidos.

    ¿Qué pasa cuando una persona que recibió una educación deficiente ingresa a la universidad? ¿Qué pasa cuando muchos de los estudiantes universitarios no recibieron una buena educación básica e intermedia? Es muy simple: la calidad de los estudios universitarios va a tender ser más pobre ya que los alumnos no tendrán la capacidad de cursar una licenciatura de muy alto rendimiento.

    Entramos en un dilema porque, por una parte, una universidad puede establecer filtros para que solo la gente realmente preparada pueda cursar las licenciaturas que están ofreciendo a un nivel determinado, pero eso excluiría a quienes recibieron una educación más deficiente y, evidentemente, a quienes no se esforzaron en sus estudios. A los últimos no los podemos defender de ninguna manera, pero posiblemente los primeros sean más pobres que quienes sí recibieron una educación aceptable (aunque la educación privada tampoco está para echar campanas al vuelo). Pero si, para crear justicia, demos acceso a más personas (lo que implica que personas con menor preparación entren a las aulas), ello va a comprometer el nivel de las carreras que se ofrecen.

    Ahora regresemos. Digamos que el gobierno decide no dar más plazas universitarias de las que ya se ofrecen. En vez de eso decide apuntalar la educación básica e intermedia y así logra mejorar la preparación de los alumnos de primaria y secundaria.

    ¿Que va a pasar?

    Van a ocurrir dos cosas positivas. Primero, que las personas que entren a la universidad tendrán un mejor nivel académico, lo cual coayudvará en un mejor nivel educativo a nivel universitario. Segundo, que las personas en general, independientemente de que estudien una carrera universitaria, tendrán mayores herramientas (cognitivas, críticas y demás), lo cual les dará la oportunidad de aspirar a mejores empleos y menos sueldos que si hubieran recibido una educación deficiente.

    Muchas de esas personas que no pudieron entrar a la universidad, tendrán más habilidades y recursos que los que en la actualidad tienen, lo cual es una gran ventaja porque tendrán la capacidad de adquirir más conocimiento por otros medios que de otra forma no habrían podido obtener. En Internet hay muchos cursos relacionados con ingenierías y diversas áreas (como ciencia de datos, machine learning) que podrían tomar, ya que tendrían las habilidades cognitivas para hacerlo. Técnicamente podrían tener un perfil mucho más competitivo que el que tienen muchos universitarios en la actualidad.

    Es cierto que en la actualidad todavía el título es muy relevante a la hora de poder conseguir empleo: te abre muchas puertas. También es cierto que en el mundo actual hay una creciente tendencia a valorar los perfiles de los candidatos por sus competencias en sí más que por el título que tienen. No es que debamos de despreciar la universidad, es muy importante evidentemente por la transmisión de conocimientos, pero poco a poco el título en sí dejará de ser tan relevante dando paso a los conocimientos como tales y las habilidades y competencias. Esto quiere decir que quienes no pudieron estudiar una carrera pero que decidieron aprender educarse por cuenta propia tendrán cada vez más oportunidades de mejorar su calidad de vida. Evidentemente, se necesita visión a futuro para entender esto.

    Tener muchos egresados universitarios en un país no es necesariamente la panacea. Es cierto que los países desarrollados tienen, por lo general, más egresados que los países subdesarrollados, pero también podemos constatar en la siguiente gráfica que no necesariamente tener más egresados universitarios deriva en más desarrollo y una mejor calidad de vida. Colombia y Rusia tienen un mayor porcentaje de graduados que casi cualquier país europeo y sin embargo su calidad de vida y sus ingresos son mucho menores.

    También es cierto que, de una u otra forma, tener una educación básica eficiente se podrá traducir en un progresivo incremento de plazas universitarias por el simple hecho de que, al haber generado un mayor capital humano, habrá mayor producción y mayor desarrollo.

    Es importante señalar todo esto para criticar el planteamiento que está haciendo este gobierno. Mejorar la calidad de la educación a veces puede no ser muy popular para los gobiernos porque los resultados no se ven a corto plazo y, por lo tanto, no generan votos. Aunque ofrecer más y más títulos universitarios sin ton ni son sí lo hace. El gobierno de López Obrador se ha decantado por la segunda opción, lo cual es un craso error.

    Si en 2030 o en 2040 nos preguntamos por qué México sigue sin crecer, podremos mostrar como evidencia lo que está ocurriendo en la actualidad.

    Si bien la Reforma Educativa de Peña Nieto era muy perfectible, había cosas que iban por el buen camino. La visión que se tenía de la educación a largo plazo era, a mi parecer, muy buena (otra cosa es evidentemente su implementación, cosa que evidentemente ya no pudimos evaluar ya que era un proyecto a futuro). Ahora no hay siquiera una visión a largo plazo en todos los niveles, y todo ello queda patente cuando la apertura de plazas universitarias tiene mayor prioridad que la educación básica e intermedia.

    El problema con la propuesta actual de tratar de dar acceso a la universidad a más personas como se está haciendo con las «universidades para el bienestar» es que en vez de mejorar el capital humano, solo se estarán entregando más títulos, ya que no hay una apuesta por mejorar la educación básica (donde se adquieren las herramientas cognitivas). Además, la oferta académica en estas universidades es, cuando menos, anticuada (parece que regresé a 1960).

    Básicamente, ofrecer más títulos universitarios sin mejorar el capital humano es como imprimir más billetes pensando en que así crecerá el mercado interno. Así como imprimir más billetes genera más inflación y deprecia la moneda, ofrecer más títulos universitarios indiscriminadamente, solo depreciará la educación universitaria. Y esto con costo al erario público.

  • Cuando se apague la Luz del Mundo

    Cuando se apague la Luz del Mundo

    Ser un fiel de la Luz del Mundo

    La palabra «Inocente» apareció afuera de la Iglesia de la Luz del Mundo en Guadalajara, a la misma usanza con la que muchas de las ciudades del país colocan sus nombres en una ubicación importante para que los turistas y los locales se tomen fotografías y así promocionen a la ciudad como marca.

    Aunque Guadalajara es una ciudad tradicionalmente reconocida por su catolicismo. La Iglesia de la Luz del Mundo, con un carácter más fundamentalista y ortodoxo, se ha hecho un espacio para establecer su sede aquí, creando un microcosmos en la Hermosa Provincia, la colonia habitada por los fieles de esta Iglesia que siguen sus muy peculiares rituales, donde las mujeres deben usar faldas largas y cabellos largos.

    El líder de la Iglesia es Naasón Joaquín García, quien fue detenido en California por abuso sexual y tráfico de personas y a quien le acaban de negar la fianza por la gravedad de las acusaciones y ya que se habrían revelado nuevas evidencias en las que el líder aparece en un trío sexual con una adolescente de entre 15 y 16 años.

    La reacción de los fieles es muy predecible y entendible. Sería ingenuo esperar otro tipo de reacción, sobre todo en el entendido de que se trata de una Iglesia con un tono más fundamentalista.

    Y es entendible porque vaya, gran parte de la razón de ser de los fieles gira en torno a su Iglesia. Las religiones le dotan al individuo de un sentido ético y moral, pero sobre todo, de un sentido de la trascendencia. Las religiones le ofrecen respuestas al individuo con las cuales puede explicarse su vida y el por qué está aquí. Además del sentido existencial, espiritual y moral, también le dota al individuo de un sentido comunitario, y más si hablamos de esta Iglesia donde los lazos comunitarios y sociales son mucho más fuertes que entre los católicos.

    Si a un fiel se le quitara todo eso de la noche a la mañana, se derrumbaría. Básicamente se quedaría solo, viendo como su comunidad se desmorona, desnudo en un mundo complejo que no entiende y que no se parece al que conocía hasta hace poco porque ya no hay quien le de respuestas a sus preguntas. No sabría qué hacer, ni siquiera sabría exactamente quién es ni por qué está ahí. Eso implicaría un shock psicológico muy tremendo por el cual muchas personas no estarían dispuestas a pasar.

    No es fácil asimilar que el líder de tu Iglesia, al cual llamas el apóstol de Cristo, era un pederasta acusado de violación infantil, extorsión y trata de personas. Todo ello se contradice cruelmente con aquellos valores y aquella concepción del mundo que adquiriste dentro de la Iglesia. Si a varios católicos y en especial a los Legionarios de Cristo les costó bastante aceptar los crímenes de Marcial Maciel (y hasta la fecha hay quien relativiza sus fechorías), mucho más difícil será aceptar que Naasón era algo todavía peor, porque: 1) Marcial Maciel era líder de una congregación mas no de una Iglesia. 2) Los lazos de los fieles de la Luz del Mundo con su Iglesia son, por lo general, más fuertes que los de los fieles católicos, en gran medida por su carácter más fundamentalista. 3) Porque, de igual forma, el apego espiritual y comunitario es mucho más fuerte. Los fieles de la Iglesia de la Luz del Mundo viven su fe todos los días. La mayoría de los católicos no suelen ser tan apegados a su religión e incluso combinan su fe con otros paradigmas o ideologías (seculares y en algunos casos con algún tinte religioso).

    Entonces se vuelve más rentable para el individuo aferrarse a la ilusión (en el entendido de que Naasón Joaquín García fuera declarado culpable) que reconocer la verdad. Si es declarado culpable (que es muy posible que suceda) buscarán chivos expiatorios: culparán a los jueces, dirán que Estados Unidos tiene intereses oscuros, que alguna logia masónica, que alguna otra Iglesia está implicada, que esto o que lo otro. Es normal que ello suceda debido a nuestra imperfecta condición humana.

    A veces la realidad es muy dura, y no es la realidad que queremos que sea. Aquellas personas que llegaron a la Luz del Mundo en busca de respuestas, en busca de un orden ético y moral, en búsqueda de un sentido de la trascendencia, tal vez llegaron al lugar equivocado. ¿Y cómo sabían que iba a serlo?

  • Mi escepticismo con el lenguaje inclusivo

    Mi escepticismo con el lenguaje inclusivo

    Mi escepticismo con el lenguaje inclusivo

    Hace algunos años, en algunos círculos se comenzó a utilizar el «todas y todos» para referirse a un grupo de personas y así hacer énfasis en que éste está compuesto por mujeres y hombres.

    Luego, para economizar (aunque solo en el lenguaje escrito y no el hablado) se comenzó a utilizar el arroba. Ej: tod@s. Pero el arroba cayó en desuso ya que solo se refería a mujeres y hombres y no se incluía a otras identidades de género. Entonces se optó por la x: Ej: todxs.

    Evidentemente, estos cambios en el lenguaje, bienintencionados en la teoría posiblemente, se mostraron muy ineficientes. Pronunciar la palabra «todxs» es un gran problema. ¿Cómo se pronuncia o cómo se dice? ¿Todcs? ¿Todos y todas? ¿Todes? Y es un gran problema porque no solo rompe abruptamente con las reglas de la gramática, sino que hace todo mucho más complejo.

    Luego llegó el «todes», donde se utilizaría la «e» para usar el idioma de forma neutra. Efectivamente es más eficiente que las otras propuestas anteriores porque ya hay una consonancia entre la escritura y la pronunciación, pero sigue siendo menos eficiente que el modelo original. Ello nos obligaría a utilizar tres géneros (masculino, femenino y neutro) en vez de dos (masculino y femenino) y a hacer muchas modificaciones a un idioma al que estamos habituados. Es decir, sigue haciendo más complejo un idioma como el español que ya de por sí se caracteriza por ser muy complejo.

    El argumento para hacer estos cambios gramaticales es que nuestro idioma utiliza el género masculino como género neutro. Es decir, decimos «todos» para referirnos tanto a las mujeres como a los hombres. Se dice que ello reforzaría una cultura patriarcal (donde el hombre tiene es el género principal y la mujer el género secundario, o «el otro» como lo llamaría Simone de Beauvoir). Se argumenta que el lenguaje cambia la realidad y, por tanto, si implementamos un lenguaje más inclusivo, ello se va a reflejar en la práctica. De aquí se desprenden los siguientes problemas:

    El primero es el que ya mencionamos, el de la practicidad y la eficiencia. El lenguaje no es rígido, evoluciona con el tiempo y generalmente lo hace por cuestiones de practicidad. El problema es que los modelos inclusivos propuestos hasta la fecha son más complejos y menos prácticos. Esto es un gran problema porque dentro de todas las causas sociales son los modelos prácticos y eficientes los que sobreviven. Hace unos meses expliqué el distinto resultado de las dos grandes propuestas de la Revolución Francesa para transmitir los valores republicanos: el sistema métrico decimal y el calendario republicano. El primero se popularizó tanto que lo utilizan casi todos los países del mundo. El segundo fue eliminado por Napoleón porque era poco práctico y no podía exportarse a otros países (ya que su configuración del calendario tomaba las particularidades de Francia).

    El lenguaje inclusivo es promovido desde distintas instancias e incluso algunas organizaciones lo utilizan. Sin embargo, no parece usarse más allá de esas mismas instancias o por quienes están comprometidos con las causas que lo promueven (movimientos feministas, colectivos LGBT+ etc). Si pudiera hacer una comparación, alguna referencia o algo parecido a un test A/B, podría referirme al «holi» que muchos jóvenes han comenzado a utilizar informalmente ne lugar del «hola». A diferencia del lenguaje inclusivo, el «holi» se ha popularizado sin necesidad de recursos o promoción alguna, es una moda que se ha propagado de forma orgánica, algo con lo que el lenguaje inclusivo ha tenido muchas dificultades.

    La eficiencia no es el único problema. También es cuestionable su efectividad para lograr modificar en la práctica las estructuras sociales y las conductas para aspirar a una mayor equidad de género e integrar a personas con otras preferencias sociales dentro del ethos social. Turquía no es una nación reconocida por ser campeona en equidad de género, la cultura nipona tampoco parece destacarse por ello. y se encuentra muy rezagada en comparación con la mayoría de los países desarrollados, y esto a pesar de que ambos países coinciden en que sus lenguas tienen género neutro.

    Si bien en nuestro idioma el masculino se utiliza como género neutro, es cierto que también hay algunas palabras femeninas para referirnos a un conjunto de personas sin distingo de su sexo (en el entendido de que en nuestro idioma los sustantivos tienen género). Hablamos de «la sociedad», «la humanidad», «la organización», «la patria».

    ¿Es posible discriminar a alguien con el uso del lenguaje? Evidentemente sí. Pero no es lo mismo el uso del lenguaje que la estructura gramatical. El uso del lenguaje deriva de la forma en la que pensamos y nuestras actitudes. Básicamente el lenguaje en sí no es el problema, sino nuestros pensamientos y nuestras actitudes mismas. El problema no es que el masculino sea el género neutro, sino que invisibilicemos a las mujeres o las discriminemos con nuestros actos. Hay prácticas que sí se podrían cambiar y que no tienen que ver con la estructura gramatical sino con el uso de conceptos, por ejemplo decir «ser humano» en vez de «el hombre» a la hora de referirnos a nuestra especie en el entendido de que con «el hombre» se puede entender solamente al género masculino.

    A mi parecer, no es la estructura del idioma la que modifica la realidad. Es la realidad la que termina modificando su estructura por cuestiones de eficiencia. Muchos de los eufemismos que utilizamos y el desgaste que muchas veces sufren con el tiempo puede ser prueba de ello (en muchos casos terminan adquiriendo el tono peyorativo que tenía el significante original que sustituyeron) ya que nos servimos del lenguaje para expresar lo que expresamos y sentimos, y si nuestros prejuicios no cambian, no nos detendremos por la inclusión de un eufemismo, sino que terminaremos corrompiéndolo como lo hicimos con la palabra original.

    ¿Hay equidad de género en la actualidad? No. todavía no llegamos a ello y falta un gran tramo por recorrer ¿Existen todavía conductas normalizadas que afectan a la mujer? Sí. ¿Hay discriminación hacia personas del mismo sexo? También. ¿El cambio de la estructura gramatical abonará a combatir esos problemas? Sobre ello es sobre lo que guardo cierto escepticismo.

    En un mundo libre, no le puedo decir a la gente que use lenguaje inclusivo o no (ni es mi intención siquiera), respeto el derecho de las personas a usarlo así como espero respeto a mi derecho a opinar. Simplemente dudo de su eficacia, aunque comparto los fines que busca (Ia equidad de género y la inclusión de personas con otra orientación sexual en la sociedad). En este sentido, si con el tiempo logra socializarse una suerte de lenguaje inclusivo o algo parecido de tal forma que termine siendo norma de la lengua, ello será entonces resultado de los cambios sociales a los que el lenguaje se adaptó para hacerse más eficiente, no al revés. Al final, el lenguaje termina modificándose de forma progresiva y orgánica para responder a las necesidades de una sociedad dada que habla dicho idioma.

    Puedes consultar más aquí.