Categoría: sociedad

  • El morenavirus

    El morenavirus

    El morenavirus

    Nuestro país está comenzando a entrar a la etapa zona crítica del COVID-19 consistente en la etapa de infección comunitaria que se extenderá por algunas semanas. Es la etapa en la cual nos tenemos que quedar en nuestras casas y salir lo menos posible a la calle. Observando este comparativo, podemos ver que nuestro país tiene el mismo comportamiento que España hace algunos días.

    Es en esta etapa donde se le requiere a la sociedad un mayor sacrificio: cambiar el ritmo de vida, olvidarse de viajes, eventos; en algunos casos se requerirá sacrificios de índole económica (no sin olvidar la afectación que esta contingencia tendrá a la economía). Es la etapa más complicada porque no siempre es fácil persuadir a la gente de que haga sacrificios. Hay quienes están invadidos por el pánico y otros a los que no les importa en lo más mínimo el problema y quieren seguir con su vida diaria.

    En este sentido, las instituciones que comandan este país deben ser ejemplares. Éstas mismas deben de estar dispuestas a hacer sacrificios para que los ciudadanos entiendan por qué es importante que ellos los hagan. Si bien las instituciones no han manejado el asunto del todo mal y hace unos días la OMS reconoció su trabajo, es muy cierto que el Presidente de la República ha tenido una postura totalmente reprobable al respecto e incluso la misma OMS exigió un mayor compromiso de los políticos como dándose cuenta de la actitud que algunos sectores han tenido, incluyendo López Obrador.

    Hemos visto a Andrés Manuel ir de mitin a mitin, convocando a grandes aglomeraciones, abrazando gente y besando niños (a veces hasta en contra de su voluntad) en un momento en que él debería aprovechar su liderazgo para pedir a la ciudadanía que tome las medidas necesarias para sortear esta emergencia sanitaria. Peor aún, hemos visto conductas reprobables como el negarse a ponerse gel antibacterial en las manos.

    Aunque las instituciones traten de hacer su chamba, la conducta de López Obrador es un gran problema que estorbe en su afán. Si bien es cierto que su popularidad va en picada, sigue siendo lo suficientemente popular (ya no solo en lo cuantitativo sino en lo cualitativo) como para ejercer influencia sobre una considerable cantidad de gente que, al ver las reacciones de López Obrador, dirá que entonces no es necesario tomar precauciones. Ese símbolo, ese mensaje, puede convertirse en muertes que pudieron haberse evitado.

    ¿Quiénes se ven más afectados con estos mensajes? Las mismas personas que suelen ser siempre las más afectadas en las tragedias y las contingencias: los individuos que viven en situación de pobreza. Varios simpatizan con López Obrador y lo toman como una suerte de ejemplo, muchos de ellos no pueden darse el lujo que nosotros tenemos de hacer una «cuarentena VIP» con home office, redes sociales y Netflix. Ellos tienen que salir a ganarse el pan; muchos de ellos viven en la informalidad y no pueden darse «el lujo de trabajar desde casa y mucho menos de parar». Peor aún es cuando se envía el mensaje de que pueden acudir a aglomeraciones, que se relajen, que pueden abrazarse y que no pasa nada. Aquellos, que también son quienes tienen menos protección sanitaria porque no tienen ningún servicio privado y muchas veces la salud pública que tienen a la mano no es de la mejor calidad, son quienes están en mayor riesgo.

    Esta no solo me parece una postura irresponsable, sino egoísta. Un líder que siempre dijo representar al pueblo está casi hasta supeditando su integridad a sus caprichos y al poder. El egoísmo es tan marcado que el propio López Obrador supedita su propia integridad a sus intereses porque un hombre que tiene 66 años y que ha sufrido de un infarto es, en automático, una persona vulnerable. El mensaje es terrible.

    Y me preocupa que el Subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, quien hasta hace pocos días era una figura que se percibía como un interlocutor confiable y quien podía contrastar con el arrebato populista del presidente, haya caído en esta dinámica alabando y mitificando a la figura de López Obrador (de tal forma que las analogías con la mitifación que se hace de los líderes en Corea del Norte no han faltado) para así justificar su conducta reprobable:

    La forma en que ha abordado López Obrador esta contingencia que afectará a muchas personas es completamente errónea e incluso insensible.

    Me preocupa también el ambiente de polarización que se está generando en torno a la contingencia. El Presidente no se ha cansado de politizarla y tampoco es como que los opositores estén poniendo mucho de su parte al entrar a su juego. En vez de tener un país donde haya cierta unión (como está ocurriendo con los países europeos) tenemos un país polarizado, lo cual solo va a derivar en una mayor desconfianza de los ciudadanos con sus autoridades y lo cual puede llegar a ser fatal.

    López Obrador tiene que cambiar su conducta inmediatamente porque se convierte en un gran problema a muchos niveles (aunque dudo que lo haga). Él no es ningún dios ni alguien que cargue con una «fuerza moral», es un simple mortal que no presume necesariamente de la mejor salud y que tiene el privilegio de estar al frente de un país y cuyo trabajo ha sido, cuando menos, cuestionable. Su poca apertura, su afán de centralizar todo y tener control sobre todo el quehacer político podría a traer resultados muy adversos en momentos críticos con el coronavirus donde no solo hablaremos de fallecidos, sino también de pérdidas económicas.

    Terrible y frustrante es ver este tipo de conductas en una persona de quien esperaríamos una suerte de liderazgo. No lo hay, vemos en López Obrador al mexicano irresponsable promedio, aquel que cree que la cuarentena son vacaciones y que cree que el coronavirus no le va a hacer nada.

  • Cuarentena VIP

    Cuarentena VIP

    Cuarentena VIP

    Nos han pedido que nos quedemos en nuestras casas. Nos han dicho que con ello muertes serán evitadas.

    No nos han pedido que vayamos a la guerra para tal vez no volver a ver a nuestros seres queridos. Nos piden resguardarnos precisamente para que nuestros seres queridos y los de los otros sigan en este mundo. ¡Somos privilegiados!

    No nos han pedido aislarnos de los que más queremos, tan sólo que no tengamos contacto presencial por unas pocas semanas. Ahí están las redes sociales, el teléfono, los sistemas de mensajería y las video llamadas. En las cuarentenas de tiempos pasados se dejaba a ver a los seres queridos por completo por meses. Hoy podemos estar en contacto todos los días. ¡Somos privilegiados!

    Nadie nos ha pedido enfrentarnos a la cruda realidad. De hecho podemos escapar del mundo cuantas veces queramos viendo Netflix o leyendo un buen libro. ¡Somos privilegiados!

    Nadie nos pidió racionar al mínimo la comida, tan solo nos pidieron hacer home office. ¡Somos privilegiados!

    A los que no vivimos en situación de pobreza, el mundo de hoy nos pide poco para salvar a muchos. Nuestro mundo del cual siempre mentamos madres es muy benigno, tanto que cualquier incomodidad nos parece un martirio. No vamos a ir a la guerra, tan solo nos vamos a restringir un poquito por los demás, hacer un poquito para que incida un muchito en la vida de los demás. ¡Somos privilegiados!

    Y negarnos a dar un poco para ayudar a los demás sería no sólo egoísta, sino inhumano.

    Lo natural es el microbio. Lo demás, la salud, la integridad y la pureza, si usted quiere, son un producto de la voluntad.

    Albert Camus – La Peste
  • El coronavirus ya es una pandemia ¿qué te va a pasar?

    El coronavirus ya es una pandemia ¿qué te va a pasar?

    El coronavirus ya es una pandemia ¿qué te va a pasar?

    ¿Qué tan fea es la situación?

    El coronavirus resultó un problema más grande de lo que se esperaba (aunque ello no significa que el mundo se vaya a acabar ni que debamos caer en pánico). Resultó más grande porque la capacidad de varios de los países para controlarla ha sido baja (en gran medida por la alta facilidad de contagio) y, sobre todo, porque nos encontramos ante una situación relativamente inédita (y generalmente lo inédito es más difícil de abordar que aquello en lo que ya se tiene experiencia).

    Podemos, sí, recordar la gripe española que mató a más de 40 millones de personas, pero eran tiempos muy diferentes. La tecnología, la ciencia y la medicina han avanzado mucho.

    Podemos también recordar brotes como el SARS, el MERS, la gripe aviar o el ébola con tasas de mortalidad mucho más altas, pero estos jamás se han convertido en una pandemia. El coronavirus, en cambio, es sumamente contagioso: los síntomas tardan en aparecer y en algunas personas ni siquiera se manifiestan.

    En realidad hay muchos más casos de coronavirus entre nosotros que los que nos dicen las autoridades, no porque estén ocultando algo, sino porque muchos contagiados no manifiestan síntomas o solo muestran catarro leve, no les pasa por la cabeza que tienen coronavirus y entonces no son contabilizados. Este extenso artículo nos explica a detalle con estadísticas cómo es que en realidad hay muchos más casos de los que han detectados por el gobierno. Ello quiere decir que desde ya tendríamos tener que estar tomando precauciones como lavarnos muy bien las manos o estornudar en el antebrazo.

    Con la reciente clasificación de la OMS, el Covid-19 se convierte en la primera pandemia de su tipo dentro de nuestros tiempos modernos y, a pesar del evidente desarrollo tecnológico, científico y médico, no la estamos pasando tan bien. La OMS cree que muchos países no han hecho lo suficiente e incluso naciones como Italia, donde el problema se complicó mucho, han tenido que ponerse en cuarentena.

    Incluso cada vez más personalidades como el actor Tom Hanks o el presidente brasileño Jair Bolsonaro han terminado contagiados por el virus, lo cual nos dice del alcance que está teniendo. Sabemos que ya se han cancelado eventos, congresos y conciertos y aplazado fechas de ligas de futbol en varias regiones.

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    El Covid-19 es un buen indicador para medir la capacidad de los sistemas de salud de los países y la capacidad que los gobiernos tienen para reaccionar a las contingencias. Es posible ver cómo algunos países han logrado detener el crecimiento de la epidemia dentro de sus países con tasas de mortalidad relativamente bajas como Corea del Sur e incluso la propia China y otros países asiaticos que ya han controlado el crecimiento de la pandemia mientras que otros como Estados Unidos y sobre todo Italia han reaccionado tarde y han tenido más problemas.

    ¿Y México? ¿A paracetamolazos?

    La pregunta no es si el virus va a brotar exponencialmente en México o no (como ha terminado ocurriendo en todos los países a los que llega) sino cuándo ocurrirá, cómo reaccionará nuestro sistema de salud y hasta qué punto podrán contener el problema. Se estima que ello ocurra a finales de marzo. El coronavirus someterá a nuestro sistema de salud a las más duras pueblas y no es seguro que haya suficientes camas para toda aquella persona que requiera hospitalización. La eficacia del gobierno para atender este problema afecta la tasa de mortalidad. Si es más ineficaz, la tasa de mortalidad es más alta que cuando se toman las previsiones necesarias.

    Dicho esto, es posible que en los próximos días nos quedemos recluidos en nuestras casas. Se van a cancelar eventos, conciertos, viajes. Vaya, vamos a tener que hacer un sacrificio.

    El discurso del Presidente tampoco ayuda mucho. Es cierto que como mandatario debe mantenerse sereno y mantener la calma y la OMS ha destacado la reacción temprana del gobierno, pero también hemos visto casos de viajeros que llegan a México con síntomas de fiebre y no se les atiende y se les deja pasar sin ningún problema. Hay señales mixtas sobre la eficacia del gobierno hacia esta contingencia y solo podremos evaluado una vez que haya pasado la contingencia.

    Me parece un poco preocupante que el Presidente de la República mande un mensaje subestimando de forma flagrante al decir que «no hay problema que la gente se abrace» cuando en muy pocos días será imprudente saludarnos de mano si no es que tal vez lo sea ya el día de hoy.

    ¡Es la economía, estúpido coronavirus!

    El otro problema es el económico: contener la pandemia va a traer sacrificios económicos en una situación que tanto en lo nacional como en lo internacional ya es frágil y donde los gobiernos tendrán que, literalmente, jugarle al equilibrista. Decisiones políticas o demagógicas antes que prácticas podrían significar una mayor pérdida de vidas.

    En tanto más extremas sean las medidas para contener el virus, menores serán las afectaciones sanitarias y mayores serán las afectaciones económicas. Por el otro lado, en tanto las medidas sean más laxas, las afectaciones económicas serán menores pero las afectaciones sanitarias mucho mayores. La difícil tarea de los gobiernos es encontrar ese sweet point (punto de equilibrio) donde logren sortear la emergencia sanitaria y donde la afectación económica sea la menor posible.

    Si un país se mantiene lejos de ese punto de equilibrio puede correr el riesgo de que las afectaciones sanitarias afecten a las económicas que en teoría estarían controladas y viceversa. Por ejemplo, si un país implementa medidas muy laxas en aras de no afectar la economía, solo verá cómo el problema se salga de las manos y no quedará otra que aceptar una afectación económica mayor que la que se habría necesitado haber aceptado antes. Por el contrario, quien sacrifica demasiado la economía podrá verse en problemas si surge un rebrote, porque cuando se ejerce mayor presión sobre la economía el descontento social puede crecer y la capacidad operativa de las instituciones puede verse limitada, por lo cual el margen de maniobra para combatir la epidemia termina reduciéndose.

    Los gobiernos que se sitúen dentro del punto de equilibrio podrán librar el problema de la mejor forma. Los que no, podrían caer en una pendiente resbaladiza por lo que he comentado anteriormente. Pero los gobiernos no son los únicos responsables, nosotros también lo somos:

    Profesor Cocoon, ¿debemos entregarnos al pánico?

    ¿Debemos preocuparnos? Sí. ¿Debemos caer en pánico? No. La tasa de mortalidad es lo suficientemente baja como para pensar que esta epidemia se vaya volver análoga a la gripe española o la peste bubónica, pero es lo suficientemente alta como para confiarse y no hacer nada. Italia es un claro ejemplo de ese exceso de confianza.

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    La tasa de mortalidad en los jóvenes es bastante baja, pero esto también puede significar un problema si se subestima la urgencia, no solo por los riesgos colaterales que puedan haber, como terminar en el hospital y pescar otra bacteria o terminar con una lesión pulmonar en un caso grave, sino porque la displicencia va a terminar afectando mucho más a aquellos que sí están en una situación de riesgo mayor: la gente de la tercera edad y las personas que ya tienen problemas de salud que, en combinación con el coronavirus, podrían resultar fatales.

    Nuestra responsabilidad ¡ya estamos grandecitos!

    Si hablamos de la responsabilidad que tienen los gobiernos, también tenemos que hablar de la responsabilidad que tenemos como sociedad: habrá que hacer sacrificios, desde dejar de saludar de mano y lavarnos las manos más frecuentemente hasta incluso cancelar viajes o eventos.

    No caer en pánico e informarse bien también es otra responsabilidad. No se va a acabar el mundo ni mucho menos. Estadísticamente, las posibilidades que tiene una persona de verse afectada (más allá de un simple catarro) son bajas, lo más probable es que no te vaya a pasar nada y tal vez ni te infectes, pero no vale la pena correr riesgos de más, porque ciertamente quien se confía aumenta las posibilidades de verse afectado en su salud por la pandemia y sus posibilidades de morir también aumentan de alguna manera. No hacer nada puede ser muy riesgoso, pero caer en pánico también porque ello te puede orillar a tomar malas decisiones.

    Evitar consultar y propagar fake news, consultar fuentes confiables (no cadenas de Whatsapp, por favor) y seguir las recomendaciones de las instituciones (nacionales e internacionales) es lo que debemos hacer.

    Vienen días relativamente complicados, pero no nos toca de otra más que ser responsables, seguir las recomendaciones de las autoridades y mantener la tranquilidad.

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  • La marcha del #8M ¿quiénes ganaron y quiénes perdieron?

    La marcha del #8M ¿quiénes ganaron y quiénes perdieron?

    Ganaron quienes tenían que ganar, perdieron quienes tenían que perder. Un evento como tal no es un juego de suma cero, pero algunos trataron de esmerarse en que lo fuera: esos mismos fueron quienes perdieron y nadie más.

    Los ganadores

    Las mujeres: Puede parecer una obviedad decir que las mujeres ganaron, pero lo hicieron porque lo que pasó hoy fue histórico. Habrá que ver los números, pero estoy seguro que ésta fue una de las marchas más grandes de la historia moderna de México. Ganaron porque están logrando visibilizar aquello que quieren visibilizar y necesitan visibilizar. Su triunfo, que apenas representa un paso de muchos que tendrán que darse, es irrebatible.

    Los hombres: Ganaron los hombres, por más paradójico que parezca. Ganaron porque con todo esto que está pasando, más personas están tomando conciencia de lo que está ocurriendo, más hombres están reflexionando sobre el tema e incluso ello podría ayudarles a mejorar sus relaciones.

    México y la democracia: México ganó también y la razón es obvia. Un país más equitativo, donde haya una cultura de equidad de género, siempre será un mejor país. Un país donde la gente salga a protestar por lo que es suyo, donde use su derecho a la participación mexicana, es un mejor país. Es cierto que hubo algunos conatos de violencia que afectaron a dos mujeres y una reportera así como algunos vandalismos, pero representan una minoría muy pírrica dentro de una mayoría abismal pacífica, esta fue una marcha histórica y que posiblemente será muy recordada.

    Las personas que tenían diferencias pero se sumaron: Muchas personas que tal vez no concuerdan con todos los postulados feministas o que están en desacuerdo con los sectores más radicales se sumaron porque a pesar de las diferencias (válidas) las unió una causa en común. Por ejemplo, muchas amigas que están en contra del aborto se sumaron porque sabían que era necesario hacerlo, y porque el aborto no estaba en el centro de la discusión. Ellas ganaron también porque se escuchó lo que querían que se escuchara.

    Los perdedores

    Andrés Manuel López Obrador: Curioso que sea a un Presidente que hizo de la marcha su forma de vida a quien le tocara una de las marchas más grandes de la historia moderna de México. Si bien no fue una marcha explícita contra AMLO, sino contra el machismo y los feminicidios, la displicencia de su gobierno conservador fue clave para que se gestara esta marcha de enormes proporciones. AMLO se escondió, fue uno de los principales perdedores.

    Los reaccionarios: Perdieron también los sectores reaccionarios más rancios como los encabezados por Juan Sandoval y sus voceros con una versión arcaica de lo que debe de ser la sociedad que, en lugar de sumarse y simplemente apartarse de temas donde no hay consenso como el aborto (que nunca fue centro de la marcha, tanto que fue el morado y no el «temido color verde» el que predominó) decidieron orquestar una fallida y petulante campaña para desprestigiar la marcha por medio de voceros como Brenda del Río y Agustín Laje y no lo lograron. Hasta obispos católicos más sensatos y sensibles decidieron sumarse y no cayeron en la paranoia irracional.

    El PAN y México Libre: Perdió también la derecha que se la quiso dar de «feminista» como el PAN y México Libre quienes afortunadamente no lograron capitalizar nada y solo quedaron en evidencia como partidos que que lo único que buscan es votos sin importar la doctrina.

    Todas las personas que se opusieron a la marcha: No hablo de quienes guardaban escepticismo, sino quienes en general se burlaron de la marcha y buscaron cualquier pretexto para descalificarla durante todas estas semanas. No lograron el efecto que querían, lo que pasó hoy fue un evento histórico.

    El machismo: Seguramente esta marcha será un parteaguas para ir creando una cultura con una mayor equidad de género. Como dije atrás, muchas personas están dialogando sobre el tema y se está reconociendo que hay un problema en nuestra sociedad la cual todavía es muy machista. Hoy el machismo recibió una estocada.

  • ¿Hay equidad de género? ¿Qué pasa con el acoso? Se lo pregunté a varias mujeres y es preocupante:

    ¿Hay equidad de género? ¿Qué pasa con el acoso? Se lo pregunté a varias mujeres y es preocupante:

    ¿Hay equidad de género? ¿Qué pasa con el acoso? Se lo pregunté a varias mujeres y es preocupante:

    A raíz de una discusión que tuve con un amigo donde debatíamos si existía equidad laboral para ambos géneros, pensé que podría ser una buena idea hacer una encuesta. Hace poco leí el libro Talking to Strangers de Malcolm Gladwell cuyo argumento es que los seres humanos tenemos muchas más dificultades en entender a los demás de lo que pensamos, y por ello me pregunté: ¿podemos, nosotros como hombres, ver la realidad desde la perspectiva de una mujer? ¿No será que asumimos muchas cosas?

    Seguramente ocurre lo análogo cuando una mujer trata de entender a un hombre, pero en este contexto lo que importa es lo primero. ¿Somos los hombres capaces de terminar de entender las problemáticas reales de la mujer? Mi respuesta es que no, y por eso pensé que este ejercicio podría servir, al menos, como una aproximación para tener más información al respecto.

    ¿Existe el machismo? ¿Existe una cultura patriarcal? ¿Qué podemos decir de la cultura del acoso y la violación? Tuve que dejar del lado otras preguntas que hubiera querido hacer, pero era necesario que la encuesta fuera breve para que la tasa de respuesta fuera mayor (lo que se logró afortunadamente).

    A lo largo de dos días, 48 mujeres que forman parte de mis círculos sociales y que son parte de mi generación (entre 25 y 40 años aproximadamente) contestaron esta encuesta de forma anónima. En ella participaron hermanas, primas, amigas, ex colaboradoras. Traté de que fuera lo más plural porque, si bien es cierto que estadísticamente no representa la realidad nacional (para ello tendría que haber invertido bastante tiempo y dinero o contratar a una agencia), sí me podía dar una idea de lo que se vive en mis círculos sociales, que yo asumo como sanos, donde supongo hay menos problemas de este tipo que en muchos otros sectores.

    Este iba a ser un ejercicio personal, pero decidí publicarlo porque creo que puede ayudarnos a los hombres a entender lo que es una realidad, que vivimos en una cultura machista (lo cual queda comprobado categóricamente en las respuestas que esta encuesta recibió).

    Equidad de género y la mujer en el ámbito profesional

    La primera pregunta es ¿Hay equidad de género hoy en día en México? La respuesta de las mujeres de mis círculos sociales fue categórica: NO. Por algún momento pensé que la distribución iba a ser algo así como 70% NO y 30% SÍ. Pero la respuesta fue contundente, el 97% asegura que no existe:

    En la segunda se les preguntó si creen que había equidad de género en el ambiente laboral. La respuesta, de nueva, fue categórica: el 94% dijo que no.

    Pregunté por qué razones no existe equidad de género en el ambiente laboral. Las respuestas que me llamaron la atención fueron estas (se pueden consultar todas aquí):

    Aún no se toma en serio la equidad de género, pareciera más una cuota que cubrir más que realmente buscar la equidad.

    Lo he vivido. En mi mismo puesto al hombre le pagan dos mil pesos más y eso que yo llevo trabajando más tiempo en la empresa.

    Porque ciertas jerarquías son únicamente para hombres, las mujeres tienen límite o tope, en ciertas áreas no se nos permite figurar.

    Experiencia propia durante los 9 años que trabaje en un ayuntamiento y el año en que trabaje para una empresa. Un ejemplo es que nunca fui bien remunerada en mi trabajo “porque yo no tenia que pagar cuentas, eso es de hombres” siempre lidié con el acoso, vi el acoso que sufrían mis compañeras a diario y solo vi un caso de un hombre acosado, que por cierto, era acosado por otro hombre.

    Los hombres siguen haciendo sus «club de Toby» en los corporativos y la generación que está manejando muchas grandes empresas todavía no deja sus ideas arcaicas de «rol de género»

    Luego pregunté esto:

    En resumen: más de la mitad de las mujeres de mis círculos sociales se ha sentido personalmente limitada en el ámbito profesional por ser mujer. ¿Hay equidad laboral en México? Yo creo que la respuesta es contundente.

    Acoso y violación

    Entremos al terreno de la vulnerabilidad. Aquí quise hacer más preguntas pero por cuestión de practicidad quise dejar solamente las más importantes. Las respuestas me dejaron frío, y es evidente que sí hay un problema:

    Esta estadística ya es difícil de digerir: 3 de cada 4 mujeres que conozco han sufrido acoso sexual.

    Y todas conocen a una persona cercana a ellas que ha sido acosada sexualmente:

    Por naturales razones no quise preguntar directamente si han sido víctimas de violación. Pero sí pregunté si conocen a una persona cercana a ellas que haya sido violada sexualmente: 2 de cada 3 personas dijeron que sí. Y si esta cifra ya en sí misma es (o debería) ser escalofriante, tendríamos que sumar aquellas que han ocultado ser víctimas de violación por miedo a la estigmatización:

    6 de cada 10 mujeres conocen al menos un hombre en sus círculos cercanos que ha acosado a una mujer. Solo 1 de cada 10 conocen a una mujer que acosó a un hombre y 3 de cada 10 sospecha de alguien. Solo 1 de cada 10 dijo no conocer a nadie. Evidentemente, habrá más casos que las encuestadas desconozcan.

    Y casi 1 de cada 3 mujeres conoce a un hombre de sus círculos cercanos que violó a una mujer:

    Postura hacia ciertas ideas que circulan en las conversaciones

    Por último, les pregunté que valoraran frases que generalmente se repiten en las discusiones y en las redes sociales. Algunos de los resultados me sorprendieron.

    Para entender mejor estas gráficas, digamos que por más clara tienda a ser la barra, hay más acuerdo con respecto de la frase, y si es más oscura hay un mayor desacuerdo. Vayamos de izquierda a derecha.

    Casi el 80% de quienes que contestaron la encuesta afirman que en México existe un sistema patriarcal que oprime a las mujeres. El 28% está totalmente de acuerdo y el 49% muy de acuerdo.

    Aproximadamente el 78% de las mujeres están en desacuerdo con la frase que dice «No deberíamos enfocarnos en la violencia hacia las mujeres porque discrimina a los hombres, a los hombres también los matan».

    Más del 80% dicen que se sienten vulnerables al salir a la calle por ser mujer.

    El 67% de las mujeres considera que los hombres no entienden la situación de las mujeres.

    Existe una opinión muy dividida sobre la frase «un hombre no puede ser feminista, solo puede ser aliado» con una ligera tendencia a estar en desacuerdo.

    Y por último, menos del 20% de las mujeres que participaron en la encuesta piensan que el término «feminicidio» no debería existir.

    Conclusión

    De este sondeo puedo concluir lo siguiente:

    1) Personalmente, creí que habría opiniones un poco más divididas sobre ciertos temas. Pensé que habría más mujeres que dirían que sí hay equidad de género. No creí que las estadísticas sobre acoso y violación fueran a ser tan fuertes, y creí que la opinión sobre la idea de un «patriarcado opresor» estaría más dividida cuando en realidad sí parece haber cierto consenso hacia dicha frase.

    2) Comprendiendo que este sondeo buscó representar a las mujeres de mis círculos sociales, entonces puedo decir que dentro de mis círculos sociales la equidad de género no existe y que dentro de los círculos que me muevo también hay una situación de inequidad laboral.

    3) Puedo concluir que sí existe una cultura machista o patriarcal dentro de mis círculos sociales. Seguro es menor que en el pasado, y seguro es menor que en otros sectores. Pero existe y queda corroborado no solo porque haya un consenso sobre la idea, sino por el consenso hacia la idea de la inexistencia de equidad de género en lo general y en lo laboral.

    4) También puedo concluir que sí existe una cultura del acoso y la violación. No, no son todos los hombres y seguramente no es mayoría la involucrada en este tipo de actos, pero sí es la suficiente cantidad como para que los hombres sepamos que tenemos responsabilidad en el tema, que seguramente tenemos conocidos que sí han acosado y tal vez violado a una mujer y que, desde nuestras trincheras, tenemos que construir una contención para evitar que este problema siga pasando.

    Está claro que hay una cultura que hay que cambiar desde abajo.

    Son libres de compartir este sondeo con quien quieran.

    Aquí puedes consultar el estudio completo

  • George Soros ya me mandó mi cheque

    George Soros ya me mandó mi cheque

    George Soros ya me mandó mi cheque

    ¿No se le hace raro que el lopezobradorismo y los sectores reaccionarios del país digan que George Soros está detrás del paro de las mujeres? ¿Por qué coinciden en ese argumento?

    La respuesta es simple, tienen un profundo interés en desacreditar dicho paro.

    ¿Pero por qué George Soros?

    George Soros es un multimillonario que tiene fundaciones que buscan promover la corriente de pensamiento que él defiende. Soros es un personaje influido por el filósofo Karl Popper. De hecho, su organización «Open Society» toma su nombre del famoso libro de Karl Popper «The open society and its enemies«. Entendiendo a Popper, se puede entender mucho del pensamiento de George Soros.

    A través de dicha organización (Open Society), George Soros busca promover una visión del mundo de economías y fronteras abiertas, y aunque se ha manifestado en contra de lo que llama el «fundamentalismo de mercado», su visión de la economía es, en general, capitalista. Así mismo, en el terreno de lo social George Soros defiende los valores progresistas como los que tienen que ver con el feminismo, el matrimonio igualitario entre otros, además de defender todo aquello que tiene que ver con democracia y libertad de expresión (al menos es lo que aparece en su página web). Ello lo hace en parte por medio de su universidad en su tierra natal, también ofrece becas y financia algunos movimientos sociales afines a su forma de pensamiento como Black Lives Matter.

    Soros también es conocido por ser un especulador de bolsa y poner a la libra esterlina en varios aprietos hace unos años. Ello seguramente ha abonado a la creación de este «gran enemigo».

    El problema es que los sectores reaccionarios han creado de George Soros algo así como un enemigo para hacer creer a la gente que hay una gran conspiración que está manipulando y utilizando a la gente para crear un gobierno global totalitario. Ese mismo discurso, que era más propio de las posturas reaccionarias, ha sido adoptado por el lopezobradorismo.

    Una cosa es que George Soros financie algunos movimientos sociales afines a su pensamiento o que otorgue becas a algunas feministas para estudiar género, y otra es afirmar que él sea la mano oscura que está detrás de ellos manipulando a la gente con el fin de «controlar el mundo», y que todo esto que estamos viendo en nuestro país es un «montaje de George Soros» quien, según dicen los pejistas, le paga a la comentocracia mexicana y a los medios de comunicación para «imponer el neoliberalismo a través del paro».

    Es curioso, porque mientras que los pejistas dicen que George Soros busca imponer el neoliberalismo (cuando él ha criticado eso que él mismo ha acuñado «fundamentalismo de mercado»), los reaccionarios dicen que quiere imponer el comunismo a través de lo que llaman la «ideología de género» (cuando Soros es más bien anticomunista).

    Porque en sentido estricto, hay muchas organizaciones y movimientos que reciben también apoyo de empresarios y gente que tiene dinero que quiere promover su visión del mundo. ¿Les suena CitizenGo? Esa organización es completamente análoga a lo que hace Open Society pero con ideales conservadores. ¿Les suena el Frente Nacional por la Familia? ¿O creen que no hay gente que financia las venidas de Agustín Laje a México? Y que ello ocurra no es nada anormal ni implica que «la gente está siendo sujeta a una macabra manipulación». Hay muchas organizaciones de distintas posturas ideológicas que buscan influir culturalmente, como think tanks de diversos tipos y colores, e incluso gobiernos que dan becas a personas de otros países para influir sobre dichos países.

    Es evidente que George Soros busca influir políticamente en Occidente a través de sus ONG que tiene en varios países. Otra cosa son los alcances irreales que los reaccionarios le atribuyen, como si él controlara o depusiera gobiernos o como si los mandatarios de las naciones fueran sus titiriteros, como si las causas sociales fueran una creación suya para hacerse con el «poder mundial». Ello es un despropósito absurdo.

    Comprendamos lo absurdas que son estas teorías de la conspiración: los sectores más reaccionarios de México dicen que George Soros quiere abrir las fronteras de Europa para destruir al cristianismo; sin embargo, es curioso que la postura de la Iglesia Católica sea más bien pro migrante, basta ver la crítica que el Papa Francisco le hiciera a Donald Trump al respecto. No solo ello, la misma Iglesia ha hecho una ardua labor para acoger a migrantes en diversas latitudes del mundo. ¿O a poco la Iglesia Católica se está dando un disparo en el pie de una forma tan ingenua?

    La figura de George Soros se convierte así en lo que fueron los Rothschild o los Rockefeller, millonarios de los cuales se crearon diversas teorías de la conspiración. E igual que como ocurrió con los Rothschild, dichas teorías de la conspiración tienen un dejo antisemita.

    George Soros como ese ser endemoniado que busca controlar al mundo se ha convertido en una herramienta para lograr persuadir a la gente por medio del temor y la sospecha en vez de hacerlo por medio de argumentos claros y específicos sobre por qué se deberían apoyar o no ciertas posturas. La verdad es que en estos debates George Soros se vuelve irrelevante, porque entonces tendríamos que hablar de las organizaciones análogas que están en el otro lado del espectro político, y que haya gente que financie algunos movimientos no me debería privar de decir si soy provida o proaborto o feminista, tradicionalista y un largo etcétera, y ello debería ser producto de mis convicciones.

    Este tipo de artimañas paranoides lo único que hacen es enturbiar la discusión y el debate privando a la gente de adquirir la información necesaria para poder tomar posturas de una forma más sólida y responsable.

    Ah, ¡Esperen! Me acaba de llegar el depósito de George Soros a mi cuenta perfiles, de 20 euros por escribir este artículo.

  • ¡Auxilio! Mi hijo es un niñonazi

    ¡Auxilio! Mi hijo es un niñonazi

    ¡Auxilio! Mi hijo es un niñonazi

    Hola, soy Ramiro, y quería comentarles algo que me tiene muy preocupado. ¡Creo que mi hijo se convirtió en un niñonazi!

    Les cuento: era el mediodía y mi hijo había llegado de la escuela. Como siempre, su madre la había traído. Mi esposa se encarga de traerlo, ella nos hace de comer y yo soy el que trabajo, ya sabe.

    Pero esta vez, mi niño llegó llorando. ¡Sea hombrecito! ¡Los hombres no chillan! A ver, ¿por qué llora usted chamaco? Le dije:

    Papá, es que tengo miedo de que un robachicos me secuestre. Hoy uno se robó a uno de segundo de primaria en la entrada.

    ¿Por eso te estás quejando Ricardo?

    Papá, es que tengo mucho miedo. ¿Qué tal si el robachicos llega y me rapta? Él está grandote y fuerte, y pues un niño como yo no puede defenderse.

    ¡A ver Ricardo! Esto no es de adultos contra niños ni de robachicos, esto es de gente buena contra gente mala.

    Pero los robachicos siempre son adultos (decía Ricardo hundido en llanto). ¿A poco has visto a un niño robándose un adulto? Los niños tenemos miedo de que una persona grande nos secuestre. Por eso, cuando estamos solos en la calle esperando a que nos recojan y pasa un adulto extraño que no conocemos nos da miedo.

    ¡Ricardo! Vamos a ser racionales. Según el Instituto de la Estadística Mexicana treinta niños son secuestrados cada mes y cien son adultos ¡A los adultos nos secuestran más!. ¿Entonces cómo vienes a decirme a mí, un adulto, que me preocupe por los robachicos cuando a nosotros nos pueden secuestrar más?

    Pero Papá, a muchos grandes los raptan no solo para pedir recompensas, sino también como ajustes de cuentas entre pandillas, por eso son más. Y claro que me dolería mucho que a ti te raptaran, pero los niños tenemos mucho miedo por lo que pasó ¿por qué está mal que digamos que tenemos miedo de que un robachicos llegue y nos rapte?

    Aparte estás viendo mucha televisión Ricardo, ahí se la pasan hablando de robachicos. ¿Qué no ves que todos esos medios de comunicación reciben dinero del tal George Soros ese que quiere que los adultos y los niños nos peleemos para instaurar el comunismo en las familias?

    ¡Pero papá, tengo mucho miedo!

    Evidentemente mandé a mi niño a su cuarto por chillón. ¡Me dio coraje! ¿Cómo mi hijo pudo, así de fácil, convertirse en un niñonazi?

  • El Coronavirus ya llegó a México. Y tienes que saber esto

    El Coronavirus ya llegó a México. Y tienes que saber esto

    El Coronavirus ya llegó a México. Y tienes que saber esto

    Pasó lo que era inevitable que pasara: el Coronavirus llegó a nuestro país. Ya hay un caso confirmado en la CDMX y otro en Sinaloa, ambas personas provienen del norte de Italia, donde hace pocos días el número de infectados se disparó, lo cual obligó a las autoridades italianas tomar cartas en el asunto y aislar la zona.

    ¿Y qué va a pasar? ¿Se va a acabar el mundo?

    Las cifras a veces son muy útiles para poner en contexto el problema y entender su real dimensión:

    Al día de hoy, la tasa de mortalidad del coronavirus en el mundo es de 2.3 por ciento. Esto significa que, de cada cien personas infectadas, poco más de dos mueren. La tasa de mortalidad, sin ser despreciable, es relativamente baja.

    Para contextualizar mejor este número, tomemos como referencia la tasa de mortalidad de la gripe común en Estados Unidos que es del 0.05%, la tasa de mortalidad del cáncer en el mundo es del 30%, la del ébola es del 83% al 90%. Es más peligrosa que la gripe común, pero ciertamente si tienes cáncer, las posibilidades de que fallezcas son diez veces más altas que con el coronavirus.

    Pero si nos dicen que la tasa de mortalidad es del 2.3% ello no implica que dicha tasa aplique para todos los sectores y edades, ese es el promedio general.

    Las personas de mayor edad son las más afectadas. Si una persona de más de 80 años se contagia, la posibilidad de que muera es de poco más del 14%; es decir, uno de cada siete contagiados aproximadamente. Esto significa que las autoridades deberán dar mayor prioridad a este sector.

    ¿Qué pasa no estás tan grande si tienes 20, 30 o 40 años? La tasa de mortalidad de una persona de estas edades ronda el 0.2% (dos de cada 1,000 personas de 20 a 40 años) al 0.4% (cuatro de cada 1000 personas de 40 a 50 años). Gente de 50 a 60 años tiene 1.3% posibilidades de morir, y conforme la edad es mayor, las posibilidades crecen drásticamente.

    Hay otras variables que pueden afectar en la práctica la tasa de mortalidad: por ejemplo, si no tienes defensas bajas o no sufres otra enfermedad en este momento que se pudiera complicar, la tasa de mortalidad será aún menor. Afectan también las políticas de prevención y detección dentro de una comunidad dada.

    Si no eres mayor de edad, es poco probable que si te contagias de Coronavirus sufras algo más severo que algo parecido a una gripe o un cuadro de influenza común, e incluso es posible que no muestres síntomas siquiera (lo cual explica la dificultad para contener la propagación de este virus). Aún así, la posibilidad de complicaciones sí es mayor a una gripe común.

    Incluso habrá que tomar en cuenta que muchos casos (sobre todo aquellos que no muestran síntomas o son leves) no se diagnostican, lo cual haría que la tasa de mortalidad bajara aún más.

    Se estima que en México el coronavirus podría llegar a causar hasta 12,500 muertes en el peor de los tres escenarios que se contemplaron (afectando mayormente en personas de avanzada edad) dentro de un país de aproximadamente 130 millones. De nuevo, para poner en contexto, durante la temporada de influenza estacional 2018-2019 hubo 838 muertes a causa de la influenza mientras que 4,227 personas murieron en un accidente automovilístico en 2018 (en 2008 la cifra fue de más de 8,000 personas), casi 35,000 personas fueron asesinadas mientras que 80,000 murieron por cáncer.

    Después de comprender estos números, podemos concluir que es suficiente razón para que las autoridades tomen cartas en el asunto y nosotros tomemos medidas de prevención (sobre todo por la gente más grande), pero no como para caer en pánico y pensar que nos vamos a morir. El alarmismo solo hace que tomemos malas decisiones e incluso puede alimentar actitudes discriminatorias y xenofóbicas.

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    Con información del 26 de febrero (más información aquí).