Categoría: reflexión

  • El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    Como ustedes saben, la Ifetel declaró a Televisa y a Telmex / Telcel como grupos preponderantes, lo cual es un golpe de alguna manera certera para «desmonopolizar» aunque sea un poco, medios tan importantes como el de la televisión y las telecomunicaciones. Como había mencionado anteriormente cuando tocaba el tema de la Reforma a las Telecomunicaciones, no es que estén acabando con los monopolistas, al menos a Azcárraga no le afectará tanto, sino más bien le beneficiará porque gana más entrando a invertir a las telecomunicaciones donde se ha limitado a Carlos Slim, que lo que pierde en lo que tiene que ver con la televisión abierta. Máxime cuando, como expliqué en el artículo anterior, la televisión abierta no es un negocio a futuro.

    El inicio del fin del régimen paternalista y vertical en México

    ¿Qué ocasionará esto? Descentralizará de alguna forma el poder, que en estos rubros quedará en varias manos y no sólo en unas pocas. En televisión abierta habrán nuevas cadenas. El columnista de Milenio Álvaro Cueva muestra su escepticismo al afirmar que al haber más cadenas, tendrán menos recursos porque la inversión publicitaria en medios será la misma. Pero en realidad no es una mala noticia porque la magra calidad de los contenidos no tiene que ver con los recursos económicos con que dispone una televisora. Pero lo importante es que al haber más cadenas, existan más líneas de opinión en los medios. Con lo cual por ejemplo, el gobierno tendrá menos control sobre los medios que el que tiene hasta ahora.

    En telefonía también habrán más opciones. Desde ya, por ejemplo, Telcel no podrá cobrar roaming nacional y deberá compartir su infraestructura. Pero dentro de todo esto, lo más importante es que esta división del poder propiciará una mayor democratización, lo cual poco a poco irá terminando con ese régimen paternalista y vertical sobre el cual creció el país y del cual todavía muchos se alimentan. Tal vez se podrá citar como excepción a los partidos políticos donde el PAN y el PRD están muy menguados, lo cual le da más poder al PRI, que está muy bien de salud. El problema es que el PRI cada vez empieza a depender más de sus bases, de sus estructuras. Recordemos que sólo el 17% de los mexicanos votaron por el PRI (muchos de ellos vendiendo su voto por una despensa o una tarjeta de supermercado). Si bien el PRI se podrá beneficiar y tener éxito en el corto plazo, parece que su fuerza no le alcanza para detener este avance democratizador.

    A pesar de ellos, la ciudadanía activa sigue creciendo. Organizaciones civiles, espacios de opinión (a pesar de los intentos de censura como los que sufrieron Pedro Ferriz, John Ackerman, entre otros). Y no sólo eso, parece que los ciudadanos poco a poco son más conscientes de los agentes nocivos de la idiosincrasia mexicana. Ahora en vez de ver un nacionalismo desmedido tan típico, muchos analistas, y usuarios de a pie incluso, criticaron ese nacionalismo enfermo donde «se nacionalizan» los éxitos de nuestros compatriotas, como Alfonso Cuarón. También se hacen más señalamientos en lo que tiene que ver con corrupción, la ciudadanía empieza a aprender a vigilarse a sí misma.

    A esa izquierda nacionalista arraigada en partidos como el PRD o López Obrador, se le empieza poco a poco a contraponer una izquierda más diferente, más global, que empieza a surgir en los ciudadanos. Una izquierda libre de cacicazgos y de mitos revolucionarios. También por otro lado se empieza a criticar y señalar esa «doble-moralidad» del conservadurismo, ese «voy a misa los domingos donde Dios me dice que ame al prójimo, salgo, y le digo naco al individuo de enfrente». Poco a poco empieza a haber una mayor conciencia. Ciertamente, falta mucho y el proceso llevará tiempo, pero este avance es tan importante que el partido en el gobierno parece que tendrá que acostumbrarse a coexistir con él, en lugar de detenerlo.

    En su artículo de hoy. Denise Dresser habla de la descentralización del poder. Y explica como es que donde antes habían pocos grupos de poder que concentraban todo, ahora hay muchos más, y en algunos de los cuales, el ciudadano forma parte. Esto es algo positivo porque en México vivimos siempre en una entidad simulada donde unos pocos controlaban todo y el ciudadano se tenía que someter. Esta democratización no absorberá a todo por parejo, empezará por las clases medias y altas, para luego, como señalan las estadísticas y los estudios, empezar a influir sobre los que menos tienen, lo cual es muy importante porque esto les dará una mayor autonomía; les ofrecerá una perspectiva más amplia, lo cual se traducirá en una mayor movilidad social. Falta mucho, y los ciudadanos debemos actuar para que este proceso se acelere, debemos pensar en la educación, en la innovación, en saber que tenemos una responsabilidad en nuestra sociedad y actuar.

  • El fin del dominio de la TV abierta

    El fin del dominio de la TV abierta

    La televisión ha sido un agente cultural preponderante en nuestro país. La televisión incluso ha llegado a «formar» individuos. El criterio de muchas personas está basado en lo que doña tele dice. Mujeres que repiten la historia de las telenovelas en su vida diaria. Y es cierto que esta es una relación de dos. Una televisora que busca «influenciar» por medio de sus contenidos, y un individuo que acepta ser influenciado. Pero lo cierto es que en un país donde Televisa ha actuado de forma monopólica como si fuera la única voz para un segmento todavía importante para los mexicanos, es importante saber que esta supremacía tendrá su fin, desaparecerá paulatinamente, sin atreverme a pronosticar tiempos, pero así lo será.

    https://elcerebrohabla.com/2012/07/22/y-las-encuestas-insulto-a-mi-profesion/

    El jueves me invitaron a una conferencia del diario tapatío El Informador donde asistieron personas como Sylvain Chevalier, CEO  de Havas Media Group; Javier López, CEO de Ipsos México, y Carlos de Zúñiga, Managing Director de Ipsos Media CT. Ipsos por cierto, fue de las pocas casas encuestadoras que acertaron en la elección del 2012, donde sabemos que muchas otras parecieron estar sesgadas a favor del ahora Presidente de la República. Estos expertos hablaron de la publicidad y los medios de comunicación. Y aunque este artículo no es precisamente de publicidad, lo expuesto por estos panelistas nos deja ver que los cambios en la forma en que el usuario consume contenidos harán que en un futuro el dominio de la TV abierta liderada por agentes monopólicos, mengue y se vuelva nada.

    La TV abierta es todavía el principal medio de comunicación. Hace 5 años, de acuerdo a Ipsos, el 76% de la población veía televisión abierta todos los días, ahora lo hace el 71%. En cambio, hace 5 años, el 19% de los mexicanos navegaba en Internet todos los días, mientras que ahora el 38% lo hace. Un dato importante es que los niveles socioeconómicos más altos cada vez ven menos televisión. es decir, la clase alta y media están dejando de ver televisión abierta, mientras que la clase media baja es la que tiende a ver más televisión. No es casualidad esa correlación de los sectores que ven más televisión y los que votaron por el candidato que fue presentado, como un actor de televisión.

    En cambio el Internet se concentra más en los niveles socioeconómicos más altos, pero el crecimiento del uso de esta herramienta en clases no tan favorecidas va en aumento. Lo mismo sucede con la televisión de paga. De tal forma que empezamos a ver que la televisión abierta comienza a relegarse a aquellos sectores con menos ingresos y educación. Esa tendencia indica que en un futuro, tal vez no tan cercano, la televisión abierta ya no será negocio. Tal vez esto explica que Televisa y TV Azteca decidan ceder en este rubro con tal de entrar al negocio de las telecomunicaciones donde sí hay mucho futuro.

    El hecho de que Ifetel haya calificado a Televisa (y también a Carlos Slim) de empresa preponderante, es una buena noticia que acelera, aunque sea un poco, este proceso (al fin nuestros servidores públicos sirven para algo). Con esto, Televisa ya no podrá tener la exclusiva de mundiales de futbol, liguillas y demás eventos. Esta resolución debilitará la fuerza que tiene Azcárraga en la televisión, aunque eso perdido lo podrá ganar en las telecomunicaciones, donde es socio junto con Salinas Pliego de Iusacell. El Ifetel también lanzó una licitación de dos cadenas, aunque si esta supuesta «democratización de los medios» no se da con la entrada de estas dos cadenas, se dará con un creciente acceso a Internet y televisión de paga.

    Televisa todavía puede imponer presidentes. Pero en un mediano plazo, al menos como emisor de información, ese poder fáctico vendrá a menos. Serán cada vez menos los que vean a políticos guapos desfilar para convencer a sus electoras deseosas de sueños húmedos, que ellos son «la mejor opción». No, no es el PRI más democrático, más bien los avances tecnológicos y la presión social harán que poco a poco, este sistema paternalista y vertical, se vaya rompiendo.

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Estaba con una amiga viendo los Óscares. El Óscar que ganó Alfonso Cuarón a mejor director hizo que me sintiera orgulloso de que un mexicano por fin lograra hacer historia y se consagrara como mejor director. Pero como mexicano que tan orgulloso me siento de él, creo que le debo respeto, y como sé que el triunfo es de él, a él es a quien debe reconocerse y a nadie más (a excepción de su equipo, del chivo, de su mamá).

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    No sé si se dieron cuenta, pero Alfonso Cuarón nunca agradeció a México ni gritó ¡Viva México! Porque no fue México quien le abrió las puertas para ser quien es. El mismo dice que es un cineasta global, hace cine para el mundo. Alfonso Cuarón no es un ingrato con su país, tan no lo es, que en la primera toma de su película Gravity, en la cual se ve un acercamiento al globo terráqueo, aparece la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta), Chapala, Guadalajara y Manzanillo. Esa toma fue premeditada, a Cuarón le gusta vacacionar en el occidente del país. Así como no es casualidad que su hermano Carlos Cuarón haya filmado Rudo y Cursi cerca de Manzanillo.

    Alfonso Cuarón hubiera sido poco prudente si hubiera afirmado que su premio lo obtuvo gracias a México. Cuarón no ignora sus raíces y se siente orgulloso de ellas, pero sabe que ello no implica reconocer a quien no merece reconocimiento. Es un error colgarse de medallas ajenas, de pensar que «ganó México», porque no es lo mismo que gane un mexicano a que México gane. No hay que confundir, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido. Que James Cameron haya ganado la estatuilla no implicó un éxito para el cine canadiense, que Sydney Pollack sea un director reconocido a nivel mundial no ha convertido a Polonia en la nueva meca del cine.

    Cuarón puede significar un ejemplo para los mexicanos. Pero precisamente por esto el triunfo «no es mexicano», porque Cuarón se sobrepuso a los cánones establecidos de la idiosincrasia mexicana, muchos de los cuales no sólo no le ayudaron, sino que actuaron como piedras en el camino. Debe de significar un ejemplo porque Cuarón ha mostrado que sí se puede, pero ha mostrado que para salir adelante hay que romper con la costumbre, romper con el común denominador que prevalece en México, romper con «eso» que para los que no entienden bien el concepto de nacionalismo creen que se dignifica con el éxito de Cuarón cuando es al contrario.

    Cuarón no fue el único mexicano que ganó, también lo hizo el Chivo en mejor fotografía, y la nacida en México, Nyong’o por actriz de reparto en 12 años de esclavitud. A un periodista se le ocurrió hacerle a ella la pregunta más estúpida ¿Cuánto de este premio pertenece a México? Nyong’o respondió que nada, que el premio le pertenece a ella y nada más. Ella no le debe nada al país por haber nacido en México. Esa pregunta tendrá más sentido en una nación fascista o en un comunismo totalitario, pero no en una africana que nació y radicó un tiempo en México, y nada más.

    Cuando hablé de este tema en las redes sociales, algún usuario afirmó que era un comentario pesimista y criticaba mi falta de nacionalismo y mexicanidad. Ese individuo se equivoca rotundamente. Mi afirmación es confrontativa, pero no es pesimista, en tanto nunca subestimé el logro de Cuarón ni le quité méritos. Ni tampoco es falta de amor al país, porque quien ama a su país, reconoce sus defectos, y reconoce cuando tiene o no méritos.

    Yo me siento muy orgulloso de mi compatriota Alfonso Cuarón. Pero no me siento orgulloso de mi país por su triunfo, porque sé que no tuvo nada que ver en su éxito. No hay que equivocarse, no hay que engañarse, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido para crear un imaginario donde se supone, que el triunfo de un mexicano sirve de consuelo para aquellos que sienten que en su país no se habla mucho de triunfos.

    Dicen que la verdad duele, pero en este caso duele para quienes han querido otorgar méritos a quienes nunca los tuvieron.

    Y no, no se me olvida el conflicto Rusia – Ucrania. Próximamente hablaré de eso, por las repercusiones que puede tener.

    Aquí pueden ver el primer artículo

  • Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Vivo en un país donde los patos le tiran a las escopetas. Donde el Gobierno es delincuente y los narcotraficantes son héroes. Donde bueno es el malo, y el malo es el bueno. Donde ante un atraco ya no se critica el accionar de los criminales, sino que se critica a la persona que fue víctima del atraco -¿Es que como se te ocurre sacar tu iPhone en la calle para hablar?-. Así es donde vivo, así es mi país «elMéxicodondenopasanada».

    Marchando por el Chapo - Esa sociedad dañada y pervertida

    Y por esto es de sorprender que en Sinaloa se hayan realizado manifestaciones a favor del «Chapo» Guzmán. Parecería una suerte de masoquismo colectivo combinado con un síndrome de Estocolmo agudo. Los manifestantes, que fueron mil, fueron menor cantidad que los tres mil que el pobre Chapo inocente dijo haber matado en sus primeras declaraciones. Los manifestantes salieron de blanco, como si se tratara de una manifestación por la paz. En las fotografías se puede apreciar a gente de toda clase social manifestándose, donde proliferan los trombones e instrumentos de grupos musicales norteños acostumbrados a componer narcocorridos.

    Mario López Valdés, gobernador de Sinaloa, mejor conocido como «Malova», afirmó que les dieron dinero y cervezas a los manifestantes, agua y tamales, y que esta manifestación fue organizada por familiares y amigos de los narcotraficantes. ¡Déjà vu! ¡Déjà vu!

    La sociedad en México está tan deteriorada que los niños de hoy aspiran a ser narcotraficantes. Influenciados por los narcocorridos, por la imagen del narcotraficante fuerte y el gobierno débil, y bajo el cobijo de una deteriorada familia, asumen que la «noble profesión» de narcotraficante es el camino más fácil que tienen para salir de su condición. Para esos niños, el narco es el Gobierno, y el Gobierno es un estorbo, algo espurio, sin valor. El narco tiene mayores posibilidades de proveer un aparente bienestar que el gobierno, y hasta cierto punto así es, hasta que el individuo termina ultimado por algún cártel rival, o el mismo al que pertenece, o por un combate entre policías y narcotraficantes, o en el más condescendiente de los casos, termina en la cárcel.

    Una defensora del Chapo Guzmán afirma que no los entendemos, porque no sabemos que es sufrir carencias y falta de oportunidades. Que no entendemos que le entran a «lo ilegal» porque así ellos no tienen que pagar impuestos caros que nunca se utilizan para cosas buenas, porque los narcotraficantes les proveen un mejor estilo de vida y mayores oportunidades que el Gobierno. Su testimonio nos deja en claro que la debilidad e incapacidad del gobierno, ha hecho que proliferen este tipo de grupos que se alimentan, en parte, de las necesidades de los individuos.

    Para «salvar a México» falta mucho. No basta con la detención del Chapo, se necesitan combatir las causas que hacen que estos grupos criminales subsistan. Aunque se acabara con todos los cárteles de tajo, si el caldo de cultivo sigue ahí, entonces no necesitaremos mucho tiempo para ver el surgimiento de nuevos cárteles, que incluso podrían llegar a ser más peligrosos y violentos.

    Mientras, yo vivo en este país con una gran contradicción. Donde los buenos son malos, y los malos son buenos.

  • El remedio para la felicidad

    El remedio para la felicidad

    La gente tiene una enferma necesidad de ser feliz, que busca cualquier cosa para encontrarla. Pero su obsesión con ella es tanta, que esa misma obsesión es la que le impide ser feliz. Creen que la solución para obtener la felicidad se puede recetar, y por eso hay mucha literatura barata, libros de autoayuda que terminan confundiendo al individuo por dos razones. Porque el fin último de esos libros es generar riqueza para los que lo escriben (no les conviene autorrealizar a sus lectores por negocio), y porque no hay una solución exacta para la felicidad. Porque la felicidad no es igual para todas las personas.

    El remedio para la felicidad

    Me topé con un libro del filósofo inglés Bertrand Russell, llamado «La Conquista de la Felicidad«. Un libro fácil de leer (aún así es muy notorio el bagaje cultural y filosófico del autor del cual carecen muchas obras baratas), pero que difiere mucho con los libros de autoayuda actuales. Y es que el libro tiene poco de recetas y mucho de sentido común. Delinea a grandes rasgos lo que puedes hacer para obtenerla, pero el autor es consciente de que cada mente es un mundo. Quien quiera una receta fácil para ser feliz, en ese libro no la va a encontrar. Más bien se dará cuenta que necesitará mucha voluntad para poder ser feliz. Sugerencias como el aprender a soportar una vida relativamente monótona, o sugerir que «que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles» se aleja del recetario de la felicidad propuesto por libros que se convierten en best sellers.

    Y esta obra me hizo pensar como ser feliz puede ser tan sencillo y complejo a la vez. No se requiere de gran ciencia, pero sí de mucha voluntad. Pero a las personas les asusta la palabra «voluntad». Por eso muchos acuden a las dietas milagro que te prometen bajar 5 kilos en una semana (y lo cumplen, pero no te hablan del rebote que viene a continuación) en vez de ir con un nutriólogo que le cambie sus hábitos de alimentación y hacer ejercicio diario. Nos hemos acostumbrado a buscar las cosas de manera fácil, pensando en que así las vamos a obtener. Ya sea dinero, salud, y ¡felicidad!

    Lo más curioso de todo, es que la felicidad no es algo que tienes que alcanzar. La felicidad es un modo de vida, es el goce del proceso. Por ejemplo, una persona tiene un objetivo, ganar un deporte, aprender a tocar la guitarra, ser económicamente independiente. Se cree falsamente que se encontrará la felicidad una vez logrado el objetivo. El disfrute del proceso es, en parte, el que trae la dicha a las personas. Al lograr dicho objetivo, el individuo explota en júbilo (el cual muchos confunden con la felicidad). Pero una vez terminado este momentáneo sentimiento, se dará cuenta que requerirá alcanzar algo más. Deberá plantearse nuevas metas, objetivos, o bien, nuevas formas de disfrutar la vida.

    Y la felicidad no sólo surge de la búsqueda de esos objetivos, sólo es una parte. La convivencia con las demás personas, los hobbies, el desarrollo mental y espiritual. Tener una perspectiva más amplia, conocer cosas nuevas.

    Mi felicidad aumentó conforme empecé a tener más intereses, y conforme empecé a salir de mi burbuja de cristal.

     

    Cuando buscas ansiosamente la felicidad, no sólo no estás llegando a ella, sino que ese tiempo gastado lo podrás considerar como el tiempo en que pudiste ser feliz y no lo quisiste ser.

    Ciertamente hay eventos que pueden detener momentáneamente la felicidad y no depende de uno. La pérdida de un empleo, la muerte de un ser querido, algún padecimiento. Pero el individuo tiene la capacidad de volver a ella en determinado tiempo.

    Para mí, la felicidad consiste en lograr un sano equilibrio, entre cuerpo, mente, espíritu. Es tal vez incluso utópico pensar en un equilibrio perfecto, pero sí que nos podemos acercar a él. Esto es así, porque la naturaleza es así. Cuando esta se acerca más a dicho equilibrio funciona mejor. Nuestro cuerpo es un equilibrio, estamos compuestos por materia que compone órganos, los cuales gracias a dicho equilibrio, mantienen el funcionamiento general del cuerpo. Un individuo que alimente su cuerpo con ejercicio y alimentación sana, y su mente con cultura, tendrá un equilibrio mucho más sano que aquel que se postra en el sillón con comida chatarra para ver los programas de revista de la televisión abierta.

    Al final, la «solución» para ser feliz es sencilla, pero la fuerza de voluntad que se requiere es algo complejo. Y si te venden remedios que subestiman o ignoran la voluntad, debido a que la palabra «esfuerzo» no vende. Entonces, te están timando.

  • Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Este artículo viene como una corrección del otro artículo que publiqué sobre este tema, que bien no aparece ya directamente en el blog, pero que pueden consultar aquí.

    Resulta que la revista Time publicó una portada donde aparece nuestro querido Presidente de la República, Don Enrique Peña Nieto (el Presidente más guapo de la historia de México, por cierto), con la frase «Saving México». Esta portada inmediatamente empieza a correr por todas las redes sociales y causa indignación. Era ya suficiente con escuchar que fue nombrado el pensador del año, y demás adjetivos que nos causan una carcajada con cierta molestia adherida a ella.

    Cada vez somos más. Únete a #Mexicotecalifica y sé parte del cambio. En los próximos días estará lista ya nuestra página y estamos trabajando duro.

    ¿Se vendió Time? ¿Le pagó el PRI? Contrario a lo que normalmente sucede, parece que no fue así, y fue simplemente una estrategia de publicidad para ganar cierto hype que se espera, se traduzca en ventas. Inteligente porque la hicieron de tal forma que no hiere las susceptibilidades del Presidente (les recuerdo, el más guapo) al cual entrevistaron y fotografiaron, pero a la vez despertando ese encono y aprovechándose de éste para vender.

    ¿Cual es el nicho de mercado de Time en México? Desconozco como lo tienen delineado, pero por medio de mi intuición masculina, puedo deducir que es gente con estudios, parte de la clase media, media alta, y alta de México. Naturalmente en este sector, Peña Nieto tiene pocas simpatías. Entonces simplemente Time saca su portada polémica que conduce un artículo que aparentemente habrá sido escrito por encargo, cuando en realidad al final es un artículo mediocre, que aborda el tema presidencial de forma superflua, sin una investigación muy profunda que pueden leer completamente gratis aquí.

    La forma de hacer publicidad de Time no es muy ética, pero es cada vez más común en muchas revistas. Hace tiempo Wired lanzó una portada sobre una «Steve Jobs mexicana». Eso hizo que el nacionalismo mal entendido de muchos saliera a flote, y salieran orgullosos a comprar la revista (o lo peor, a publicar en las redes la portada con mucho orgullo sin consultar el artículo, que en este caso se podía leer gratuitamente) para terminar con un artículo que en realidad no hablaba sobre una nueva Steve Jobs, sino de los tipos de enseñanza alternativa en varias latitudes del mundo, entre ellas México (tema que se sacó de contexto premeditadamente para vender la portada).

    La estrategia de Time tuvo éxito. Quería hacer ruido en las redes sociales y lo hizo. Así se posicionó más en la mente de los lectores, y tal vez algunos se molestaron con la revista afirmando que se habían vendido, pero al leer el artículo verán que no fue tan así. Peña Nieto resultó ser un artículo de venta, fue el gancho para que esta campaña tuviera éxito, más éxito que todas las campañas mediáticas y millonarias del… Gobierno de Enrique Peña Nieto

     

  • Yo y mi película de Facebook

    Yo y mi película de Facebook

    La estrategia de mercadotecnia de Facebook es inteligente. Aprovecho que mi red social cumple 10 años (ya ha pasado mucho tiempo desde que Zuckerberg se robó la idea y la implementó en Harvard) , y por medio de un algoritmo que consulta automáticamente la base de datos donde está guardada la información de todos los usuarios, extraigo la información mediante un query, junto con el contenido multimedia asignada a dicha información y lo compilo en un video que llevará un formato estandarizado. De tal forma que el usuario lo ve en su muro, y se siente al menos inconscientemente agradecido con Facebook por recibir un video personalizado, que asumirá que fue un regalo de Facebook. Sí y no tanto, porque fue un algoritmo, algo así como un robot, un código automatizado, además de las personas que crearon dicho algoritmo e hicieron pruebas, no intervino nadie.

    Yo y mi película de Facebook

    Para los que nos gustan los análisis y las estadísticas, veremos el video algo escueto. Pero a nivel sentimental (es decir, no racional) funciona. Y no es que esté mal, Facebook tiene su derecho a hacer ese tipo de videos para hacer branding, y el usuario iiene el derecho a «emocionarse». Pero en este momento es cuando me pregunto, qué pasaría si alguien pudiera hacer un resumen de nuestra vida (claro que un video de Facebook, donde buscamos aparecer más cool de lo que somos, en realidad estará muy lejos de hacer algo así)-

    En la universidad, una maestra mercadóloga de medio pelo nos llegó a decir que a los 30 años entraríamos en una etapa donde empezaríamos a meditar sobre lo que hemos hecho en nuestras vidas, y si el resultado no era positivo, podríamos entrar en una suerte de depresión. Tal vez fue un poco dramática, aunque ignoro la parte de la depresión debido a que creo que hasta eso no he entregado malas cuentas. Pero creo que es algo natural y creo que es parte del proceso evolutivo. A los 30, el individuo ya ha recorrido cierto camino, pero todavía tiene la posibilidad de corregirlo. Un frustrado a los treinta todavía puede llegar a ser lo diametralmente opuesto a los cuarenta. A los treinta todavía se tiene esa energía y vigor juvenil, todavía se puede innovar.

    Mirar atrás es bueno (otra cosa es encariñarse con las frustraciones pasadas), el presente no se entiende sin el pasado. Más bien el presente está compuesto por el pasado. Lo que hicimos hizo que seamos lo que somos actualmente, y la suma del presente, combinada en cierta medida con la del pasado mismo, explicará nuestro futuro próximo. Mirar atrás es bueno porque uno puede ver que estrategias (la vida es una estrategia) han salido mal, que se puede cambiar, mejorar, y de lo que uno se puede congratular.

    El éxito en la vida es directamente proporcional al sentimiento que le provoca al individuo mirar hacia atrás. El perdedor observará frustraciones, se lamentará de no haber hecho cosas, tendrá tan mal sabor de boca que tratará de evadirlo, o bien le agarrará sabor y acudirá a éste constantemente para lamentarse de su pobre situación. La persona que se siente realizada verá lo contrario, e incluso las experiencias dolorosas las abordará de una forma diferente que el incapaz.

    Pero el individuo frustrado tendrá algún que otro evento feliz en su vida. Esos pocos momentos felices los publicará en Facebook donde trata de convencer a gritos a la gente que es cool. Entonces tendrá un video donde se resalte lo bueno de él, con el cual se engañará pensando que su vida fue así. Pero un examen profundo es totalmente diferente a una película de Facebook, en muchos casos el resultado puede ser totalmente opuesto, como en el caso de este individuo que ha decidido perder. El otro individuo, el que se siente bien, satisfecho, no notará tantas diferencias, pero sí notará que faltaron muchos buenos momentos ahí.

  • La Constitución

    La Constitución

    La Constitución parecería algo así como la carta de los buenos deseos dentro de una nación. La nuestra, en su última versión creada en 1917 y reformada a lo largo del tiempo más de doscientas veces (aunque se sigue, al menos en el discurso, teniendo a esta en referencia) ha sido más bien un ideario de lo que quisiéramos que fuera nuestra nación, y no necesariamente lo que es.

    La Constitución

    El Magistrado del Poder Judicial, Rutilio Escandón Cadena, considera a nuestra Constitución, uno de los documentos jurídicos mejor escritos en el mundo. En sí se dice en muchas latitudes que nuestra Constitución Política es hermosa, pero ¿Entonces por qué nuestro país no es tan ejemplar, como se supone, sí es este documento? La respuesta termina siendo evidente.

    Pongo un ejemplo. El Artículo 39 dice lo siguiente: «La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno». ¿Es esto verídico en la práctica? ¿La soberanía nacional reside en el pueblo, o en unos cuantos? ¿El pueblo tiene el derecho de modificar su forma de gobierno, o es más bien el gobierno quien tiene la capacidad de modificar a su pueblo?. En realidad ese concepto de soberanía en el pueblo, es un término tan prostituido, que países dictatoriales como Corea del Norte lo usan sin ningún problema.

    O podemos hablar del Artículo 123 que menciona esto: «Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley». En el papel, todo ciudadano debería tener derecho a un trabajo digno, pero ¿Es así en la práctica? En realidad nuestra Constitución, además de sí, delinear la forma en que está organizada nuestra nación y su forma de hacer política, pareciera ser más bien un documento de lo que debería ser nuestra nación, y no tanto lo que en realidad es.

    Nuestros gobiernos han aprendido a simular, y es por ello que a pesar de todas las corruptelas y atropellos, se pone la Constitución frente a la cara del ciudadano como para hacerle entender que las cosas funcionan. Pero en realidad nos hemos acostumbrados a hacer «como que la seguimos al pie de la letra». En más de 70 años del régimen priísta, se simulaban elecciones, había una aparente transición donde los mandatarios se relevaban cada 6 años. Querían dar la apariencia de que todo funcionaba conforme a lo escrito, cuando en realidad un opositor al sistema no podía aspirar a la Presidencia.

    Naturalmente la Constitución es muy útil porque en ella viene delimitada nuestra forma de gobierno, nuestra administración territorial, leyes laborales, derechos, entre muchas otras cosas. Pero también es cierto que basta con aparentar seguir las leyes para que en el papel se diga que se está cumpliendo cabalmente con ella. Por eso nuestra Constitución es hermosa, y la política de nuestro país no lo es tanto. No somos de ninguna manera el único país que presenta ese contraste entre la Constitución escrita y la realidad diaria, pero sí es cierto que en México, el contraste puede llegar a ser muy fuerte.

    Paradójicamente, que a partir de una Constitución que habla tanto de los derechos, de las libertades, de la igualdad, haya iniciado un régimen paternalista, vertical y antidemocrático, que costó más de 70 años de extirpar… a medias.