Categoría: reflexión

  • No era penal

    No era penal

    Los mexicanos somos muy curiosos, tendemos mucho a burlarnos de las tragedias. Ese repentino meme de «no era penal» es claro ejemplo de ello. A esto habría que sumarle todos los videos creados para mentarles la madre a los holandeses, especialmente a Arjen Robben que se ha vuelto el segundo individuo más odiado del país. A los mexicanos nos dolió mucho la eliminación de la selección por la forma en que ocurrió (en los últimos minutos cuando ya se sentíamos en cuartos de final y con un penal un tanto dudoso), pero también tiene que ver con no saber perder, porque a los tricolores les perdonaron un penal en el primer tiempo, cosa que nunca se recuerda.

    No era penal

    Si esa es una constante en la sociedad es un poco preocupante porque quienes vimos y pusimos atención al partido, observamos que al final la selección que venía jugando bien, terminó entregando el partido. Pero la crítica ha quedado en segundo plano y más bien esto se ha tratado de buscar culpables. Es un juego sí, pero en un maldito simple juego se puede reflejar nuestra idiosincrasia.

    Si hubiera ocurrido al revés. Que Rafael Márquez se hubiera tirado un clavado en el área grande en el último minuto con el partido 1-1 por una falta que Robben no cometió, entonces no se estaría hablando del «No era penal», sino de la «picardía» mexicana. El hecho se hubiera minimizado, y no sabría si los holandeses hubieran creado su meme «Het was «penalty». Y tampoco sé si Márquez sería vilipendiado en las conversaciones de las calles de Amsterdam.

    Con este meme se hace crítica de una injusticia (existente tal vez, pero donde el árbitro fue injusto para ambos lados), aunque la realidad es que en nuestro país tenemos muchas razones para hacer millones de memes parecidos, debido a que muchos mexicanos pierden o perdemos, por lo que muchos otros hacen en su vida diaria. Temas que tienen que ver con la corrupción y la injusticia.

    Si comparáramos a México con Holanda como países, la frase sería más absurda, porque los Países Bajos ( en realidad Holanda a Países Bajos es como Jalisco a México) nos ganan en prácticamente todos los indicadores, y no sólo esos que son difíciles de modificar en el corto plazo, sino esos que sí pueden ser modificables en el corto plazo.

    Tal vez nos falta más autocrítica. Es que perder con la frente en alto varias veces es ya no perder con la frente en alto, y la gente está ávida de logros y emociones, aunque sea por parte de su selección de futbol. Y quienes vimos y pusimos atención a ese juego, insisto, México perdió porque se le aparecieron los fantasmas al final y lo boicotearon, el incidente final sólo fue un accesorio más del juego que como iba, parecía que de todos modos ganarían los holandeses aunque fuera en tiempos extras.

    Hay temas trascendentales como el hecho de que hoy se vota la Reforma de Telecomunicaciones, y a pesar de que a la propuesta final se le eliminó algunos elementos relacionados con la censura, sigue siendo en parte preocupante, y beneficia totalmente a Televisa y sólo se pone en su lugar al monopolio de Carlos Slim. El problema es que si esa reforma se aprueba en este preocupante escenario (el más probable), no servirá de nada inventarnos una frase tal cual «no era penal».

    Pero eso no quita mérito al ingenio que de pronto tenemos los mexicanos como para hacer y deshacer lo que se quiera con una frase

     

  • Estamos eliminados México

    Estamos eliminados México

    México. Estamos eliminados.

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    Hay pocos que se pueden sentir héroes hoy, uno es Miguel Herrera que rescató a la Selección Nacional de la basura, de la vergüenza. Es más, la selección no había merecido ir al mundial.

    El otro es Guillermo Ochoa, un porterazo, si no ocurre nada profundamente espectacular en los partidos que restan del mundial, debe llevarse el premio al mejor portero del mundial.

    Los demás seleccionados jugaron bien, a pesar de los errores que se pudieron cometer, se debería apuntar la mirada inquisitoria hacia otro lado, hacia los de pantalón largo. Hacia esos mismos que manejan el futbol y al mismo tiempo tienen preferencia presidencial en la Reforma de Telecomunicaciones.

    Pero estamos eliminados.

    La sensación tal vez fue un poco diferente. Antes la selección llegaba con expectativas, se soñaba con el quinto partido, y no pasaba nada. Ahora temíamos lo peor y vimos una selección que volvió a hacer soñar a sus aficionados, pero cuando comenzaron a soñar volvió a pasar lo mismo.

    No hay que buscar culpables. Mi muro de Facebook se llena de memes criticando al árbitro por marcar penal un clavado de Robben, pero se olvida que el árbitro no marcó un penal a favor de Holanda. El partido mostró la realidad del seleccionado, se juega bien contra los grandes, pero en algún momento aparecen los fantasmas.

    Y algunos creyeron, o más bien creíamos que se vencerían los fantasmas porque las selecciones menores y los jugadores olímpicos lo habían hecho. Pero estamos eliminados.

    Y posiblemente este sea el peor escenario para el futuro del futbol. Si México fracasaba estrepitosamente en el mundial se tocaría fondo y habría una urgente necesidad para quienes lo manejan de hacerlo crecer. Si se avanzaba a cuartos de final, las expectativas en los mundiales consecuentes serían más amplias y los hombres de pantalón largo tendrían que trabajar más. Pero al llegar a octavos, quedará muy bien el discurso de -Se hizo un mundial decoroso, rescatamos a la selección, el Piojo y bla bla-, y entonces no hay necesidad de hacer nada más que de mantener todo igual. Los bares se llenaron, todos contrataron Sky, Business are done. Y Televisa parece que será ganón en las reformas que se están discutendo en las cámaras.

    En esta historia hay héroes o villanos. Los héroes (director técnico y algunos jugadores) lo son a pesar de los villanos (directivos). El mal que aqueja al futbol es muy parecido al mal que aqueja a México como país, los intereses, la corrupción.

    Aunque el rendimiento de la selección no se puede comparar directamente con la situación actual del país. La selección dio motivos para soñar, el gobierno actual no. Y como sociedad incluso todavía no nos damos motivos para soñar.

    Y menos se puede equiparar a la afición. Todos, hasta los antifutbol y los que se referían a los demás como enajenados y que vieron al final todos los partidos, todo se unieron y se vistieron de verde y crearon una de las mejores aficiones del mundial. En la realidad no pasa eso, nuestro país está polarizado, somos intolerantes, discriminamos, somos clasistas (excepto cuando hay mundial, ahí sí abrazamos al «junior hijo de papi» o al «naco» para festejar). Y nuestros profundos análisis futboleros tampoco son equiparables contra nuestra profunda ignorancia y displicencia sobre lo que ocurre en el país.

    Y al final, el futbol es un espectáculo, que nos apasiona mucho, pero es un espectáculo. Ya lo dijo Jorge Valdano, el futbol es lo más importante de las cosas menos importantes.

     

     

  • Del Campus Party a la misoginia

    Del Campus Party a la misoginia

    El Campus Party es el evento geek más importante, el cual se originó en España y donde se organizó en sus primeros años para después internacionalizarse y viajar también a América Latina (así como a Alemania y Londres quienes fueron sede una vez). Muchas veces todas las tendencias tecnológicas y de nuevas formas de comunicación, van acompañadas de alguna forma de las nuevas tendencias sociales. Parte de esto es la inclusión, el respeto por las minorías y la equidad de género. Por eso en un evento que visto desde un cliché tradicionalista se podría pensar que está conformado por puros hombres (que las mujeres no le entran a eso de la programación y cosas para nerds aducen) vemos a muchas mujeres participando.

    Del Campus Party a la misoginia

    Lamentablemente incluso en este tipo de eventos, los mexicanos seguimos mostrando esos vicios culturales que tienen que ver con ver a la mujer como un objeto para el hombre. Algunas empresas «tecnológicas» pero conformadas por gente con una visión demasiado arcaica de las cosas, tienen la capacidad de llevar a cabo puestas en escena donde se denigra a la mujer tal cual Expo Ferretera (que sería visto como algo normal, pero que no lo es, o no lo debería de ser).

    En el primer caso, la empresa tecnológica Mi PC, tuvo la particular ocurrencia de poner un código QR en las «pompas voluptuosas» de una edecán para que los asistentes la escanearan, en lo que fue un acto un tanto vergonzoso y muy vulgar. Peor no terminó ahí, la empresa de tecnología Applícate tuvo la osadía de hacer una conferencia impartida por Eduardo Zepeda, llamada «Cómo hackear al sexo femenino». Al parecer no entendieron que muchos de los asistentes eran precisamente del sexo femenino, del cual se burlaron con frases como «las mujeres no se entienden ellas mismas» o «sé y compórtate como un macho alfa (típico de las escuelas para seducir mujeres y llevártelas a la cama), conferencia que sí, tenía cierto tono de broma, pero que al final sí resulta en cierta ofensa al sexo femenismo.

    Usar a mujeres como accesorios de venta, como el caso de Mi PC, y como el caso de varias exposiciones donde algunas empresas tratan de llamar la atención por medio de edecanes voluptuosas, es algo muy utilizado en México, pero no porque sea común está bien. Este tipo de «publicidad» en un evento como el Campus Party hace todavía más ruido (y qué bueno) porque se trata de un evento incluyente, que entiende a las nuevas tendencias y a las nuevas generaciones. Naturalmente los organizadores del Campus Party nunca alentaron este tipo de actos (responsabilidad de las empresas que lo organizaron) pero sí se molestaron en sacar un documento donde se deslindaban de los hechos.

    Afortunadamente con las redes sociales (y vaya que si algún evento está muy cubierto por las redes es éste) se hizo la denuncia que llegó a la boca de muchas personas y también fue abordado por muchos medios. Empresas como Mi PC y Applicate tendrán que soportar las críticas. Afortunadamente también, cada vez más personas ven con malos ojos el que se utilice al sexo femenino de esta forma. Quien quiera sacar a relucir su misoginia en público se la tendrá que pensar dos veces. Porque deberíamos aspirar a ser un país civilizado, y no uno que vive dentro de esa doble moral tradicionalista donde se perciben muchos actos por pecaminosos, pero por otro lado se permite la cosificación de la mujer como objeto (práctico y sexual) al servicio del hombre.

     

  • Los porteros putos

    Los porteros putos

    Según se dice, ese grito ahora tan famoso donde se les dice «putos» a los porteros del equipo rival, surgió dentro de la Barra 51 del Atlas. Esta barra no se caracteriza por está compuesta de porristas familiares o personas con una alta civilidad. Los aficionados de los otros equipos se dieron cuenta del impacto que tenía ese grito. Tener a todo el estadio en un trance mientras corean la letra «e» alzando las manos a media altura para pronunciar la palabra «puto» en el momento exacto en que el portero despeja el balón (aunque no recuerdo haber visto una pifia de algún portero derivada de esta presión, más ahora que ya están tan acostumbrados).

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    Este grito ha de tener algo así como una década, y hablando de mundiales, recuerdo haberlo escuchado desde Alemania 2006. Ahora que Brasil está un poco más cerca (y es algo más barato) y que los mexicanos han abarrotado los estadios todavía más que en otras ediciones, este grito ha traspasado fronteras. Tal vez México no tenga indicadores para presumir, es más, ni la selección misma es algo que podamos presumir con mucho orgullo, pero el grito hizo lo que muchas cosas que hemos querido que hagan no lo han hecho, llamar la atención del globo terráqueo.

    Mucha gente se molestó por la postura de la FIFA donde quería sancionar a la selección por ese grito (afirman que es un grito homofóbico cuando las siguientes sedes de las Copas del Mundo criminalizan la homosexualidad), y es cierto que esas no son cosas que se puedan controlar. Incluso se puede poner en tela de juicio su carácter homofóbico. Si bien la palabra «puto» se ha utilizado muchas veces para discriminar a los homosexuales, es un término tan ambiguo (que en realidad se refiere a «prostitutos» que incluso homosexuales lo han llegado a usar. Incluso dudo que la mayoría de los aficionados que gritan esa palabra, piensen en que el portero al que le gritan es homosexual o le quieran imprimir esa etiqueta.

    Lo que si veo en ese grito, que no es algo que me orgullezca, si no lo contrario, es un dejo de machismo aunado a ese México bronco y poco civilizado. A ese mexicano típico del sistema rígido, vertical y contradictorio, ese mexicano «muy hombre» y reacio a la sensibilidad. Ese «puto» podrá parecer un grito ingenuo, pero en realidad contiene violencia verbal, y al final es una agresión verbal cuyo contenido habla mucho de nosotros y no para bien.

    Es cierto que no es como que la FIFA o cualquier organismo competente deba de controlar este tipo de manifestaciones, pero sí debería ser motivo de reflexión porque es una expresión de nuestra cultura.

    La imagen donde los niños holandeses les desean buena suerte a México, es, sin querer, una especie de enseñanza e invitación a la civilidad (no es que los aficionados holandeses sean la expresión más civilizada de afición) y el escenario dentro de un salón de clases es confrontativo porque gran parte de este mal, de estos vicios culturales, tienen que ver con la educación.

    Por lo tanto en la asociación civil que participo, ya hicimos una especie de respuesta, para precisamente mostrar que los mexicanos no necesariamente tenemos que usar ese tipo de expresiones para apoyar a algún equipo.

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  • Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y retiemble el eeeeeh puto en las gradas.

    El país vive momentos de júbilo, no, no te confundas, la economía no ha repuntado, ni la corrupción ha desaparecido, ni la inseguridad ha sido erradicado. Se trata de un grupo de 11 futbolistas junto con los suplentes y su peculiar entrenador, que representando a nuestro país, han vencido a su similar de Croacia, ese equipo que viste a cuadros tal cual mantel de día de campo, como el que se dio la selección en el segundo tiempo.

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Hace mucho no veía a los mexicanos tan unidos por una sola causa. No es que en temas políticos todos deban de opinar o pensar lo mismo, pero sí pueden tener el mismo fin de ver bien a su país. Eso que ni los partidos políticos ni la sociedad por iniciativa propia, la hizo un equipo de futbol que representa a México en un mundial, y a sus dueños, y los intereses que hay detrás. En la apariencia pareció que los aficionados quieren demasiado a su país y gastan todos sus ahorros para estar ahí con su selección que hasta hace pocos días, estaba muy por debajo de las expectativas, y que ahora al menos ya merecieron ser apoyados.

    No está mal apoyar a la selección, celebrar los goles de Oribe Peralta, el Chicharito, los desplantes del peculiar «Piojo» Herrera. El problema viene cuando ese amor se muestra solamente al equipo de futbol y no al equipo en su conjunto. De esta forma se termina convirtiendo en un falso nacionalismo, simbólico, que se apoya en tres pilares cuyos otros dos son el grito y la defensa del petróleo.

    ¿Qué pasaría si la energía para gritarle «puto» a los porteros del equipo rival se utilizara además para hacer de este país una sociedad mejor? ¿Qué pasaría si esa crítica permanente al estilo de juego de la selección se convirtiera en una sana autocrítica?

    Cuando llegué al aeropuerto de la Ciudad de México (sólo a mí se me ocurre empalmar mi vuelo con el horario del partido del cual sólo pude disfrutar el primer tiempo) una de cada cuatro personas vestía una camisa verde alusiva a la selección. Algunos incluso tenían la cara pintada. Se veía una cohesión, una unión que generalmente no se ve durante cuatro años. Personas de distintas clases sociales, que en días comunes suelen rechazarse, compartían una misma pasión. El tricolor, y la esperanza (cumplida) de ver a su selección en los octavos de final.

    Al sentarme en el restaurant donde comí antes de abordar el avión, otra persona compartió mesa conmigo para poder ver el partido. Platicamos de ello e incluso me terminó invitando a un evento en el cual participaría él en mi ciudad, Guadalajara. Ese patrón se repetía a mi alrededor. Un deporte podía unir a los mexicanos. ¿Por qué no podemos hacer eso por nosotros mismos?

    Al final el fútbol es un espectáculo, te proporciona grandes júbilos, pero son efímeros y tienen poca duración. Al menos se podría esperar que este efímero sentimiento de gloria sirviera como aliciente para cambiar las cosas, y no para evadirlas como sucede en muchos casos.

    Al final del día, los indicadores del país siguen siendo magros, los problemas existen. Y como alguna vez dijo algún comentarista de Televisa (sí, de Televisa), el mérito es de ellos y los ganadores son ellos. Este fenómeno de la gran afición que apoya orgullosamente en un mundial, es una muestra de que los mexicanos podrían unirse por un bien común. Pero pareciera que no tenemos los incentivos para mantener ese júbilo los 365 días del año, y así como el aficionado hace profundas críticas sobre el funcionamiento del cuadro titular, deberíamos hacerla también sobre el funcionamiento de nosotros como sociedad.

  • El linchamiento mediático de Chumel Torres

    El linchamiento mediático de Chumel Torres

    Haters gonna hate

    La otra vez escribí un artículo analizando las razones por las cuales Chumel Torres aceptó un contrato con Televisa, y enfoqué el texto en el hecho de que podría ser una estrategia para afectar su reputación personal. En dado caso de que hubiera sido así, quienes ayudaron a que la supuesta estrategia saliera muy bien, fueron los haters, los adversarios más radicales de Televisa.

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    Cierto que podría haber una contradicción en el tuit donde Chumel afirmaba algo así como que trabajar con Televisa sería como trabajar con el diablo y para posteriormente aceptar realizar para ellos unas cápsulas para el Mundial. Pero más allá de eso, creo que el linchamiento que ha recibido ha sido hasta de cierta forma penoso porque ni siquiera se molestaron en darle el beneficio de la duda. Chumel con sus habilidades histriónicas en su última cápsula de su Pulso de la República, se burla del hecho, aparece lleno de dinero y hablando de lo que todos decían que ya no iba a hablar (las reformas), tratando de dar un mensaje sarcástico a todos esos haters que en muchos casos esperan un perfil muy específico y que ante la primera desilusión (muchas veces mal fundamentada lo apagan y lo linchan exhibiéndolo como traidor a la patria).

    Trabajar para Televisa, no significa necesariamente el fin de la reputación. No recuerdo tampoco que Chumel Torres se haya erigido como un salvador de la patria o un intelectual anti sistema, o alguien que defienda una ideología o pensamiento político (y de los políticos «chapulines» ni quien diga nada). El lanzó un programa online que consiste en dar noticias de forma cómica y sarcástica como forma de crítica. Su modelo le funcionó y tuvo éxito.

    Mucha gente que se autodenomina de izquierda y que ha mandado a Chumel Torres al diablo por aceptar hacer unas cápsulas para Televisa y que lo ha linchado hasta tratar de destruirlo debería de recordar que varias de las personas a quienes admiran han pasado por esas filas. Carmen Aristegui (le digan chaira, pero una de las mejores periodistas de México) trabajó en W Radio cuyos propietarios son Televisa y Grupo Prisa de España. Personas como Elena Poniatowska han tenido su espacio inclusive en los noticieros estelares de la televisora. ¿Sería motivo para perder todo el prestigio que un conductor de un noticiero cómico haga 5 cápsulas relativas al Mundial de Futbol? Un tipo: -Cerebro, pero es una cortina de humo, Chumel es parte de esa estrategia para distraernos de las reformas-, ese mismo tipo 5 días después: -No mames Cerebro, tu blog se debería llamar pacomemohabla.com, Ochoa es un Dios, nos salvó-.

    Sí, me preocupa que pueda ser una estrategia de la televisora. El espacio de Chumel abiertamente crítico al gobierno tiene mucho impacto mediático. Se podrá aducir que Chumel Torres fue ingenuo, pero apuesto a que muchos de aquí terminarían aceptando un contrato así. Ni siquiera le han dado tiempo para ver que pasa después de las cápsulas. Posiblemente no pase nada. Y parte de este encono tiene que ver con el hecho de que la gente idealice a quienes se convierten en fenómenos mediáticos como si fueran mitos y le exigen eso, eso que ni ellos mismos pueden ser.

     

  • De negrito a nito y los apellidos y la discriminación

    De negrito a nito y los apellidos y la discriminación

    ¿Se acuerdan del Negrito Bimbo? Si creen que todavía existe búsquenlo en el Oxxo. Encontrarán el producto, pero si no se dieron cuenta antes, ahora se llama «Nito». Resulta que Bimbo, como miembro del CONAR (Consejo de Autorregulación y Ética Publicitaria, decidió hacer una campaña para limpiar de «racismo» a este producto invitando a que personas propusieran nombres (como afro, choco entre otros). 

    De negrito a nito y los apellidos y la discriminación

    ¿Si compraba un Negrito hacía una apología al racismo? No lo creo. Incluso a los ojos de todos sería algo similar algún producto amarillo llamado «güerito». Peor aún, México no es un país donde se hayan discriminado históricamente a los negros. El nombre solamente hacía referencia a las personas de color y no tenía tintes despectivos ¡Ni que el pan se hubiera llamado «naquito» por Dios!

    Luego, en el DF los padres ya podrán elegir el orden de los apellidos. Esto, con el fin de acabar con la tradición «paternalista y machista» que impera en México. ¿Los feminicidios? Bien gracias, esos no importan tanto. ¿La violencia intrafamiliar? ¿El esposo golpeador? No se preocupe, pase a la fila 5 y llene la forma…

    Estados Unidos es un país donde existe menos machismo y más oportunidades para las mujeres que en México. La nación estadounidense aparece en el lugar 23 en el ranking WEF relativo a la equidad de género y México en el 68. Bajo la premisa de estas personas que proponen leyes absurdas y simbólicas, el nombre de los estadounidenses debería ser más «¿equitativo». Pues bajo esa vara es todo lo contrario, porque los estadounidenses tienen el apellido del padre. Cierto que la forma en que se componen los apellidos se origina de un pasado paternalista, pero a la fecha no creo que fomente el machismo.

    Lo que pasa en México, en este país de simulación, es que queremos cambiar las cosas a base de simbolismos sin querer resolver el problema de fondo. En vez de combatir la inseguridad tal vez nuestras autoridades propongan un eufemismo para ya no usar la palabra «masacre». Queremos incluso adelantarnos al progresismo europeo cuando en la práctica pareciera que estamos un poco más cerca de la Edad Media.

    ¿Qué resolverá Nito? Absolutamente nada, el pan de Bimbo simplemente tendrá otro nombre. Nito no ayudará a combatir la discriminación en México, ni inspirará al nuevo Malcolm X de Iztapalapa. ¿Y con los apellidos con nuevo orden? Posiblemente incremente el número de divorcios. Ya me imagino el ego de los dos padres peleando por imponer su apellido al nombre de su hijo. No creo que esta ley de más oportunidades a las mujeres, y menos nos podremos sentir orgulloso de nuestra nueva ley «sueca» mientras en casa el padre borracho le sigue pegando a la mujer impunemente y mientras los feminicidios van a la alza.

    Luego me van a decir que cambie el nombre de mi página que porque estoy discriminando a la gente que no es tan inteligente como yo…

     

  • Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Ahora que tenemos el Mundial de Brasil a la vuelta, se ha intensificado el debate sobre el papel del futbol en la sociedad. El tema suele ser polarizante. Por un lado el aficionado que siempre se pone la verde y grita apasionadamente los goles aunque tenga que ir vestido como botarga publicitaria, y por el otro lado aquel que se siente superior a los demás, porque no entiende como es que la sociedad se enajena viendo a «veintidos monitos pateando a un balón» e invierten en un deporte inútil cuyos recursos deberían ir a combatir la pobreza y no a «distraer a la gente de lo que importa».

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Déjenme decirles que ambas posturas en ciertos puntos tienen razón y en otros no. Voy a empezar, los seres humanos necesitamos de alguna forma actividades que nos distraigan un poco de la realidad. A veces la vida puede ser difícil, monótona, o el entorno en el que se vive (político, social, económico) no es el óptimo. En cierta medida es sano hacerlo para la psique del individuo. Pero como en todo hay un límite, y este «escape de la realidad» no significa que el individuo deba ignorarla o hacer caso omiso de ella, más bien, debe descansar un poco de ella, siendo consciente de ella. Es decir, el individuo no debería usar al fútbol para ignorar las cosas que importan, sino para descansar un poco de ellas.

    El empalmar las discusiones de las reformas con los partidos del Mundial de Futbol va más bien en el segundo sentido. La intención es tratar de que el individuo deje de prestar atención a las discusiones de las reformas. Es cierto que los más preocupados por el acontecer político de todos modos estarán al pendiente. Pero no sólo se trata de prender el Canal del Congreso y ver las discusiones. Éstas generan ruido en las redes sociales debido que diversos medios las propagan y los individuos la comparten, con los aficionados al pendiente del México contra Brasil, la información podrá tener menos relevancia que la que podría tener para muchos y eso da más margen de maniobra a los políticos, debido a que la masa ciudadana estará más apacible.

    El futbol no fue un deporte hecho para distraer a las masas. Los deportes y espectáculos en gran medida fueron creados para satisfacer ciertas necesidades humanas. Pero también es cierto que diversas entidades aprovechan este tipo de espectáculos para obtener un beneficio. De ahí la máxima derivada del Imperio Romano «al pueblo, Pan y Circo».

    Al final, el futbol es un espectáculo como cualquier otro, que en cierta medida también puede ser benéfico al canalizar las energías del individuo a un entorno de simulación. Es decir, esos deseos nacionalistas que pueden derivar en una guerra, se trasladan a un campo de futbol donde el aficionado se viste con los colores de su equipo y lleva su bandera. El individuo tiene la posibilidad (aunque algunos no lo quieran reconocer) de ser aficionado, y al mismo tiempo estar pendiente de lo que importa. Así también el individuo tiene la capacidad de ponerse límites (o debería tenerla) y ver a su deporte favorito como un espectáculo y no como una religión enajenante, donde puede festejar el triunfo de su equipo, sabiendo que al siguiente día deberá regresar a su rutina normal.

    Por otro lado, los gobiernos y poderes fácticos tratarán de sobreestimular la intensidad con la que se vive este deporte para obtener un beneficio propio. Lo pueden usar para promover falsos nacionalismos, para obtener beneficios políticos (Peña Nieto sintiéndose parte de la selección, o Evo Morales jugando en la liga de cara a las elecciones). También lo podrán usar como distractor o para obtener un beneficio económico.

    Ciertamente la afición por un equipo de futbol no es igual a la relación entre el consumidor y el producto. Si el consumidor recibe un producto de mala calidad, dejará de consumirlo. El aficionado no lo hará necesariamente y tratará de alentar a que su equipo mejore debido a la relación filial que existe. Pero naturalmente hay límites. El excesivo apasionamiento con una Selección Mexicana cuyo nivel está muy por debajo de lo que se podría esperar de uno de los países más futboleros del mundo y que en otras instancias ha podido mostrar que capacidad la tiene (selecciones menores y Juegos Olímpicos) es una muestra de conformismo y poca capacidad de exigencia. Debido a esto, los dirigentes y quienes están detrás no tendrán necesidad de dar un producto de mejor calidad para rentabilizar el deporte, con que pasen al Mundial, el negocio ha sido redondo.

    Al final del día, la afición al futbol no es mala ni necesariamente perjudicial (a veces al contrario). Más bien tienen que ver los comos, como el aficionado lo es, y como los poderes pueden utilizar y manosear el deporte para satisfacer sus intereses a costa de los aficionados.