Categoría: reflexión

  • MiBici: Bajarse del carro y pedalear

    MiBici: Bajarse del carro y pedalear

    En muchos países, sobre todo los subdesarrollados como el nuestro, se tiene la creencia de que las calles y avenidas son de uso exclusivo de los automóviles. Dicen que el pez más fuerte se come al más chico y como un auto es más fuerte que una moto, más que una bici y más todavía que nuestro pobre amigo peatón, es quien debe de circular por las calles. En los países subdesarrollados incluso algunos piensan que más autos significa más desarrollo, más «poder adquisitivo», hay que construir segundos pisos, túneles, pasos a desnivel, los cuales posiblemente en un tiempo se saturen (lo ideal es que eso ocurra después del período electoral).

    Bajarse del carro y subirse a la bici

    En países como el nuestro, el auto es símbolo de status. Quien tiene un mejor auto tiene un mayor poder adquisitivo y los individuos saben que para lograr la firma de un contrato con una empresa grande o para conquistar a la chica de sus sueños en una posición social relativamente acomodada debe de llegar con un buen auto. No es que no ocurra en otros lados, pero este fenómeno se acrecienta más porque nos hemos acostumbrados a pensar que andar a bici o a pie, es de pobres y gente que se muere de hambre, precisamente porque no nos hemos dado cuenta de los beneficios de usar transporte alternativo al automóvil.

    No estoy muy acostumbrado a andar en bici, de hecho no poseo una, pero a mí me parece perfecto que en mi ciudad Guadalajara, las autoridades ya se estén empezando a dar cuenta de la importancia de los transportes alternativos, sobre todo en esta ciudad tan mal planeada cuya apuesta al automóvil sería insostenible y sumiría a la ciudad en un caos.

    El problema está en romper paradigmas. Muchos de los avances que se empiezan a dar fueron en parte gracias a la presión de organizaciones civiles, y también gracias a que las autoridades han mostrado una mayor disposición. Pero muchos de los ciudadanos todavía no entienden como estos cambios pueden beneficiar a la sociedad. Por ejemplo, en Zapopan se construyó una ciclovía en la Avenida Santa Margarita. Muchos vecinos se quejaron: -Como nos quitan un pedazo de la calle para que muertos de hambre y hipsters cochinos anden vagando por ahí-. Naturalmente eso iba a causar resistencia, sobre todo en una sociedad tan conservadora y tan tradicional como la mía (que hay que recalcar que dicho conservadurismo ha mantenido a la ciudad en cierto estancamiento en comparación con otras). Ahora el gobierno implementará un programa de bicicletas llamado «MiBici», tal y como las que existen en ciudades como Nueva York, Melbourne, Londres, Ciudad de México y demás ciudades.

    Eso implicará romper paradigmas, implicará que los automovilistas tendrán que aprender más a convivir con los ciclistas (y viceversa). Seguramente muchos se quejarán: -Me van a quitar mi carrilote, malditos bicicleteros, seguramente son ñiles que le van a las Chivas-, pero los resultados se irán viendo. En ciudades tan caóticas como el Distrito Federal, Ecobici ha funcionado muy bien, y muchos ciclistas pueden pedalear por Reforma, Polanco, La Condesa o Centro Histórico sin miedo a que los atropellen. Muchas personas usan a diario este transporte, porque han visto que puede ser una muy buena alternativa al automóvil.

    La bicicleta no sólo ayuda a desahogar el tráfico. La bicicleta también incentivará el uso del transporte público y a que posteriormente se tenga que invertir más en él. Esto hará que el parque vehicular ya no crezca tanto. Y eso es lo de menos, hay que hablar de los beneficios a la salud que tiene agarrar una bicicleta. Y no sólo los beneficios a la salud, también esto ayudará a hacer más comunidad en la ciudad.

    La apuesta debe de ser crear ciudades compactas donde los individuos tengan que hacer traslados pequeños para satisfacer sus necesidades, donde haya un mayor sentido de la comunidad y convivencia entre sus integrantes (lo cual además, disminuye el crimen). Modelos urbanísticos basados en grandes traslados llenos de ciudadanos aislados en cotos amurallados están condenados al fracaso. Basta ver quienes viven en las afueras de la ciudad cuando se tienen que trasladar a la escuela o al trabajo.

    Se trata de romper paradigmas. Se trata de deshacerse de ese conservadurismo y egoísmo rancio. Se trata de hacer de la ciudad un lugar para convivir, y no un lugar para aislarse; en una ciudad que vaya en armonía con el ser humano, y no que lo incite a sufrir trastornos de ansiedad o depresión.

  • Ferriz de Con, Presidente de la República Mexicana

    Ferriz de Con, Presidente de la República Mexicana

    Este señor Pedro Ferriz de Con siempre da mucho de que hablar, aunque últimamente había sido muy opacado por otros periodistas como Ciro Gómez Leyva o Carmen Aristegui. Muchos recuerdan a esta persona por su rivalidad con Aristegui y por despotricar contra ella cuando la despidieron (temporalmente) por preguntarle al entonces Presidente Felipe Calderón si tenía algún problema con el alcohol. Lo recordamos por decir abiertamente que Peña Nieto es un ignorante (perdonen por el pleonasmo) o por insultar personalmente a quienes lo criticaban, hasta algunos llegaron a afirmar que chantajeó gobiernos.

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    Su forma de hacer periodismo no fue siempre de mi agrado, pero cabe reconocerle que fue siempre un periodista que defendió lo que pensó y que no se vendió al mejor postor como ocurre con muchos otros, como su gran amigo Joaquín López-Dóriga. Pedro Ferriz ha decidido colgar las botas del periodismo e incursionar en el mundo de la política. Inclusive, Federico Arreola de SDP noticias (ese periódico con tanta credibilidad, y esto no es pleonasmo, es sarcasmo) afirma que Pedro Ferriz buscará la Presidencia de la República.

    Porque no es lo mismo ser periodista que Presidente. Por más leído sea el periodista, por más que enarbole las mejores causas y sea un súper héroe de la libertad de expresión, se necesita más que eso, se necesitan tablas y se necesita saber de política. Pero la forma en que han sucedido las cosas es extraña. Primero, ventilan un supuesto caso de infidelidad de Pedro Ferriz de Con con fotografías y videos donde «parece que se trata de él» pero no se puede estar totalmente seguro que se trata de él. Después de ocurrido esto, Ferriz de Con deja el periodismo para lanzarse como político ¿A ustedes les suena normal? A mí tampoco.

    Pedro Ferriz se había convertido en uno de los críticos acérrimos del Gobierno de Peña Nieto, ese que ahora se quiere presumir como reformador a través de spots, mientras que temas como la economía, la seguridad y la corrupción caen a niveles alarmantes. Dentro de todo este desplante mediático lleno de anuncios donde Peña Nieto nos habla de la grandeza de sus reformas y como es que está «transformando e México» alguien como Pedro Ferriz de Con podría ser incómodo. Ese que les decía a las clases medias y altas a través de su programa de radio, la hecatombe que significaba su gobierno para la sociedad.

    Pedro Ferriz había enarbolado como causa suya la eliminación de los plurinominales, esos congresistas que la gente no votó. Curiosamente ahora estando en una realidad distinta a la que existía cuando Ferriz se volvió promotor de la causa, el PRI está promoviendo la eliminación de éstos, porque les permitiría tener más poder en las cámaras, puesto que el PRI es quien más se beneficia de ello. Incluso cuando se creó esta figura, fue con la intención de que el gobierno cediera un poco de poder a los demás partidos que no se beneficiaban tanto de la representatividad directa como ellos. Tenían su razón de ser.

    El PRI quiere regresar a gobernar como antes, eso ha quedado muy claro. Lo peor es que parece que va en buen camino hacia su meta. ¿Y la sociedad? Adormilada, pasmada, como si nada.

  • El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    Una dama, ahora llamada #LadyChiles increpa a la señora del aseo por quererse llevar un chile en nogada en un tupper a su casa. La ama de casa es vilipendiada, es criticada duramente en las redes y la Conapred le levanta un oficio.

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    ¿Saben qué? La señora tiene la razón. El error de la señora no reside en el «qué» sino en el «como». El error de la señora fue haberla exhibido en video y creo que fue muy dura para el tamaño del incidente, sobre todo porque en sí no es grave. Llevarse un chile en nogada en un tupper no es un crimen, más sí es una falta por parte de la señora del aseo, sobre todo en lo que tiene que ver con la confianza.

    Es decir, si ese incidente no se hubiera grabado, no hubiera tenido nada de malo. La humillación y las críticas (merecidas) hacia la señora tienen que ver con la publicación del video.

    Pero la señora sí tiene derecho a molestarse. En México muchas personas recurren a las señoras del aseo para que les ayude en la limpieza de la casa, esto porque no tienen tiempo, por dificultades físicas, o bien, por comodidad. En la casa de mis padres, desde que tengo uso de razón, siempre hemos tenido señoras del aseo. ¿Saben cuantas han robado o han tratado de robar pertenencias? Prácticamente la mitad.

    Por esta razón es que la confianza es muy importante, y tal vez llevarse un chile en nogada sea un incidente menor, pero lo suficiente como para que los dueños de la casa dejen de confiar. No es cualquier cosa encargarle la casa a una persona ajena mientras nadie se encuentra en ella, se necesita ser de mucha confianza, y es por eso que cuando alguien busca una señora del aseo busca que sea recomendada y que no tenga antecedentes.

    Las señoras del aseo tienen un trabajo muy demandante. Limpiar toda una casa, lavar ropa, hacer de comer, sumado a lo cansado que puede ser su traslado es toda una odisea. A veces es muy fácil subestimar su trabajo, a veces incluso se les exige perfección en un empleo que no tiene proyección a futuro, ni es motivador, y que sólo realizan por necesidad. Muchas veces se les exige un profesionalismo que por naturales condiciones no están motivadas a dar. Ellas no tienen motivación para dejar las recámaras impecables, ni para hacer la comida más rica del mundo. Si lo hacen de forma pulcra, ello no incidirá en su ingreso ni «subirán de puesto».

    Aún así, es cierto que muchas veces sufren de discriminación, aunque no siempre, muchas familias generalmente le guardan cierto cariño a las señoras del aseo, sus integrantes platican con ellas como si fueran de alguna forma parte del hogar. En otros casos sí son víctimas de actos racistas y clasistas, de gritos, de reclamos innecesarios, de ofensas.

    Pero una cosa es la indignación cuando su integridad es lacerada, y otra cosa es tolerar robos, hurtos y faltas a la confianza bajo el pretexto de la victimización y la conmiseración. Incluso muchas de las señoras del aseo que roban, logran su cometido, no reciben denuncia alguna y los dueños de la casa no pueden hacer nada por recuperar sus pertenencias.

    Por eso es que el incidente de la #LadyChiles nos muestra los dos lados de la cara. Por un lado el poco respeto que puede tener el señor o la señora a quien se encarga de la limpieza, como es este caso; y por el otro lado, la dificultad que tienen las primeras para encontrar a una señora del aseo a la cual le puedan tener confianza.

     

  • La corrupción me da Peña

    La corrupción me da Peña

    Recien subí una tabla a la Fan Page de Facebook (que pasé a Excel pero cuya fuente es el Programa de las Naciones Unidas del Desarrollo) donde se muestra como México es el campeón de la corrupción en Latinoamérica, relacionado a las mordidas y a los sobornos. Por ejemplo, el 20% de los mexicanos afirma que algún policía le pidió mordida en los últimos 12 meses. En Brasil sólo el 4% lo afirmó, y en Venezuela 7.8%. En México, el 21% afirma que se justifica pagar soborno, ¡El más alto de Latinoamérica!

    La corrupción me da Peña

    La corrupción es una clara muestra de que las instituciones no funcionan bien. La gente se corrompe más fácil en un ambiente donde no existe un estado de derecho, e incluso la corrupción es contagiosa: Si las personas perciben que las instituciones funcionan para unos cuantos, tenderán a corromperse de forma más fácil puesto que asumirán que es absurdo respetar la ley cuando esta sirve a unos cuantos, o bien, nadie la obedece. Y eso es lo que pasa con México.

    Algunos historiadores afirmaban que México era corrupto porque en tiempos de la Nueva España las leyes eran tan duras que el individuo se acostumbraba a evadirlas. Pero el problema en realidad es más simple, el problema está en las instituciones, en la forma en que está organizada una nación. El ser humano no tiene en sus genes el «chip de la corrupción», se comporta así porque vive dentro de un sistema que la promueve y que le dice que si quiere salir adelante, necesita echar mano de ella. El hombre se adapta a su entorno.

    Por eso es simple, pero muy difícil disminuir la corrupción hasta niveles tolerables. Tendría que haber un gran esfuerzo de voluntad de quienes son parte de las instituciones, pero también por parte de los ciudadanos. Esto implicaría cierto sacrificio a corto plazo para obtener un beneficio tangible a largo plazo. Tal vez por esto algunos afirman que la corrupción es algo cultural, porque es tan difícil erradicar que piensan que ya es algo de nosotros.

    Pero quienes afirman eso, entre ellos el Presidente Enrique Peña Nieto, no sólo se equivocan, sino que dicha afirmación puede ser usada para tomar una actitud displicente ante el problema de la corrupción: -Ah, es que los mexicanos somos así, desde que nací ha habido corrupción, ya nos amolamos-. Pero las evidencias contrarían a quienes hacen ese tipo de aseveraciones, y una de las más simples es la que hizo León Krauze en ese «ejercicio» donde varios periodistas (alguno de ellos paleros, hasta con toque seductor) entrevistaron al Presidente. Krauze puso el ejemplo de los mexicanos que residen en Estados Unidos, donde ellos respetan la ley, no dan mordidas y no se pasan los altos. También hizo la comparación entre Noruega y Rusia, donde sus instituciones han creado dos realidades diferentes para con el petróleo.

    Pero yo voy más allá, libros como Why Nations Fail de Acemoglu y Robinson, y El Manual del Dictador de Bruce Bueno y Alastair Smith, hablan de las diferencias entre los países que son prósperos y los que no lo son. Ambas obras demuestran que dichas diferencias no se deben necesariamente a la cultura sino a las instituciones, y como es que son las coyunturas (como se explica detalladamente en Why Nations Fail) las que van determinando cuales son las naciones que se desarrollan y cuales no, y no es ni la cultura, la geografía o el clima (esto último alguna vez lo llegué a creer debido al orden actual donde los países más desarrollados tienden a ser más fríos y a las afirmaciones que llegó a hacer Montesquieu de ello). Un ejemplo que citaban los autores era la diferencia entre Nogales Sonora, y Nogales Arizona, ciudades vecinas separadas por la frontera que comparten el mismo clima e incluso las dos ciudades son habitadas por personas de origen mexicano, pero cuyos niveles de desarrollo son disimiles.

    Pienso que para combatir la corrupción, lo primero que se debe de hacer es reconocer que se trata de un problema institucional, instituciones que sostienen la silla desde la cual se está gobernando, y que no se trata de un problema exógeno. De lo contrario nos auto condenaremos a ser corruptos para siempre, y más si le creemos esa afirmación a un Presidente que afirma que en México todas las denuncias con su debida prueba son resueltas: ¡Por favor!

     

  • ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    El Internet tiene la capacidad de viralizar un fenómeno en el globo entero, lo cual era impensable hasta hace algunos años. Cuando gente famosa participa en ese fenómeno, la viralización se multiplica exponencialmente y todos quieren ser parte de él. El individuo para sentirse «parte de», decide participar, quiere verse cool, quiere tener su video de Youtube aunque sólo sea visto 5 veces (su mamá, su papá, dos amigos y otro que se está riendo de él y no con él). Esto explica el ya famoso #IceBucketChallenge que inició con una intención loable (aunque un acto que no implicara tirar agua hubiera sido mejor), pero que se ha expandido de tal forma que su causa original puede caer a un segundo plano.

    ¿Por qué hacer el #IceBucketChallenge puede ser tonto?

    Uno puede ver a Bill Gates o a Mark Zuckerberg hablando sobre el tema de la esclerosis, donde aceptan arrojarse un balde de agua fría con hielos en vez de donar dinero a instituciones que tratan éste padecimiento (aunque muchos «famosos» donaron de todos modos) y estos a su vez nominan a otras personas para que hagan lo mismo (dinámica que ayuda mucho a la viralización, y sobre todo a traer a la mesa el tema de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad degenerativa que afecta fuertemente la vida de muchas personas). Se trató de una campaña original vista desde el punto de vista mercadológico, y con buenas intenciones. El problema es que el #IceBucketChallenge ha rebasado la causa y ha terminado siendo un fenómeno donde muchas personas se arrojan un balde para verse cool. Como si fuera un Harlem Shake con sentido social.

    Habría que preguntarles a muchos de los que se mojaron si de verdad están preocupados por el tema de la esclerosis, si pretenden donar dinero a una de las instituciones que la tratan para ayudar a los pacientes que luchan contra esta enfermedad, o al menos entraron al Internet para informarse sobre el tema. Parece ser que la causa original se ha vuelto secundaria y de lo que se habla es de los videos con los cubetazos más chuscos, o los videos donde todos se mojan en grupo porque es «in» hacerlo.

    El tema del agua podría entenderse en tanto el individuo que arroja el vital líquido lo hace con el fin de apoyar a la causa. La dinámica de aventarse un balde helado no es en vano, y es que se hizo así porque la sensación que provoca es muy parecida a la que provocan los síntomas de la esclerosis lateral amiotrofica. No se justifica cuando dicha agua se desperdicia con tal de hacerse ver cool y gracioso y simplemente aparecer en las redes sociales, esto se me hace una irresponsabilidad.

    Si alguien decide participar en la dinámica, al menos debería preocuparse por hablar de la causa como se había hecho originalmente para crear conciencia del tema. Incluso denota egoísmo querer subirse a ésta dinámica y hacer a un lado la causa para llamar la atención, y desperdiciar el vital líquido que es el agua. Digo, al menos en el Harlem Shake no se desperdiciaban tantos recursos.

    Y créeme, la esclerosis lateral amiotrófica no es ninguna broma… Hay una enorme diferencia entre ser solidario y ser borrego.

     

     

     

  • Ciudadano en 20 malditos puntos

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    Maldita sea. Pobre de mí, yo tan víctima. Yo tan bonachón que soy, nunca le hago nada a nadie. Porque yo sé que como en las películas de Hollywood, los buenos les vamos a ganar a los malos. Sólo es cuestión de sentarse y esperar…

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    1.- La palabra «ciudadano» está de moda.

    2.- Incluso un partido político se llama «Movimiento Ciudadano».

    3.- Si uno escucha atentamente algún discurso de un político, escuchará repetidamente la palabra «ciudadano» o «ciudadanía».

    4.- Nuestros gobernantes dicen gobernar para los ciudadanos, de hecho es su obligación, las estructuras políticas, dicen, fueron diseñadas para ello.

    5.- Pero no es cierto.

    6.- Los políticos necesitan de los ciudadanos para llegar al poder, pero se sirven de ellos para mantenerse y obtener todos sus beneficios cuando ellos deberían de servir a los ciudadanos.

    7.- Se pueden contar millones de ciudadanos en México. A los 120 millones de habitantes, sólo hay que restarle a quienes no han cumplido la mayoría de edad.

    8.- Pero si somos estrictos con el término «ciudadano» entonces hay más bien pocos, son una minoría. No sé si privilegiada porque no se requieren palancas ni estar en una posición social acomodada, simplemente falta voluntad.

    9.- Los verdaderos ciudadanos son los que podrían forzar a los políticos a rendir cuentas, a trabajar.

    10.- Pero son pocos, lo suficientemente pocos para que los políticos tengan obstáculos que les impidan absorber al pueblo que los gobiernan, donde sólo buscan la mejoría de los gobernados si ésta va de la mano con la satisfacción de sus intereses.

    11.- En resumen, a la mayoría de los políticos no les importan los ciudadanos. Solamente para llegar a sus puestos. A la mayoría de los que dicen llamarse ciudadanos, tampoco les importan muchos sus políticos y no conocen los mecanismos (muy rudimentarios) para hacerlos rendir cuentas.

    12.- Entonces la palabra ciudadano es un adorno.

    13.- La nueva generación (ni en la política ni en la ciudadanía) parece no estar a la altura de las circunstancias. Personas apáticas, jóvenes políticos que su único ideal es el derroche.

    14.- ¿Qué tendría que pasar para que esto mejore?

    15.- ¿Qué nos echemos cubetazos de hielo y agua fría en la cabeza y enrolemos a más gente para convencerla de que se conviertan en buenos ciudadanos?

    16.- Tal vez lo que escribo está de más. La gente no se quiere preocupar con cosas complicadas, con asuntos políticos, con temas de sociedad, aunque todas estas cosas complicadas les afectan en su vida diaria aunque las evadan y hagan caso omiso de ello.

    17.- El ciudadano tiene más herramientas en la actualidad para ser ciudadano, pero no muchos las aprovechan. Muchos dicen sumarse, muchos creen medir su ciudadanía en función a los likes que les dan a las «causas» en Facebook.

    18.- Y mientras todo esto pasa, nuestro país se va abajo. Crece la desesperanza y el hastío.

    19.- Y la gente se pregunta por qué pasa esto, se indigna, se molesta, se encabrona, se emputa.

    20.- Como igual se emputan cuando les dices que deberían ser buenos ciudadanos y no lo son.

     

     

  • Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    La noticia me sorprendió. Al escuchar por primera vez de su muerte pensé que no era lo suficientemente grande para morir por causas naturales. Su muerte nos sorprendió porque se trataba del actor principal de muchas películas de nuestra infancia, y en la gran mayoría de los casos tenía el papel de un personaje bonachón, bienintencionado, con un gran corazón, que nos quería dejar siempre un mensaje positivo. No era de esos actores de relumbrón, que salieran en revistas, pasarelas, ni siquiera se trataba de alguien que le llamara la atención a las mujeres con su parecido. Pero de alguna forma, silenciosamente todos admiraron la obra de Robin Williams, al punto en que su muerte ha sido lamentada, ha sido reconocido por el Presidente Barack Obama y homenajeado por los usuarios de las redes sociales.

    Robin Williams y la vulnerabilidad de los seres humanos

    Sinceramente no conozco a fondo la vida personal del actor, pero en algunos momentos de su vida tuvo problemas con el alcohol y las drogas y en sus últimos tiempos vivió una depresión profunda que lo llevó al suicidio. Sus referencias biográficas dando un breve paseo por Internet nos dicen que tuvo una relación extramarital que le valió el divorcio y una denuncia, y que su segunda esposa se divorció de él por «diferencias irreconciliables». También fue muy amigo de Christopher Reeve (conocido por su papel de Superman) y después de que quedara cuadrapléjico por un accidente que tuvo cuando andaba a caballo, Williams hizo mucho por animarlo, incluso la hacía de un doctor excentrico ruso (usando sus dotes de actuación) para sacarle una sonrisa en esos momentos difíciles.

    Así también Robin Williams tenía una muy fuerte preocupación por las personas necesitadas y por eso creó la fundación Windmil y por medio de Amnistía Internacional, sumó su voz para la lucha contra la tortura. Con esto puedo llegar a la conclusión (tal vez errónea) de que se trataba de una buena persona, pero bastante inestable emocionalmente (que vaya no es algo poco común en los actores y artistas, porque en algunos casos incluso en esa estabilidad reside el origen de su genio).

    Robin Williams fue admirado por sus personajes que nos aleccionaban. En su última película intenta suicidarse, pero en la vida real lo logró. Y ya que no está en vida, todos recordamos lo importante que fue este actor en el mundo del cine, nos dolió porque el ser humano no logró tener un final feliz como lo tuvo la mayoría de sus personajes.

    Pero este hecho nos recuerda lo vulnerables y frágiles que somos los humanos. Las depresiones profundas o depresiones clínicas tienen que ver menos con la actitud y más con un problema químico del cerebro. Para las personas que no sufren esta enfermedad o no conocen bien de lo que se trata, es fácil decir -Es que tiene que cambiar tu actitud, -no entiendo como te la pasas tirado en la cama, -deberías hacer algo con tu vida y cambiar.

    En algunos casos la diferencia entre las personas estables emocionalmente y las que son inestables tiene que ver con eso, con la forma en que se comporta el organismo, en especial lo que tiene que ver con las sustancias químicas, los neurotransmisores y demás procesos que influyen en la personalidad del individuo. No siempre se trata solamente de la «actitud» o del «historial de vida o los traumas» de la persona. Tan es así que personas similares en eventos similares pueden comportarse de una forma muy diferente.

    Posiblemente Robin Williams lidiaba con algo así, tal vez su inestabilidad emocional fue la que lo orilló a crear esos personajes que muchos admiramos, tal vez eso le dio sus tan conocidas habilidades histriónicas. Pero lamentablemente esa inestabilidad fue lo que hizo que tomara la decisión de suicidarse. Por eso para el individuo común hasta extraño le parecerá que un individuo, después de acabar con su vida, termine siendo fuertemente reconocido.

    Que en paz descanse.

  • Made in Chismo

    Made in Chismo

    Recuerdo cuando era niño, se lanzó una campaña para alentar la compra de productos nacionales. Hace poco me acordé de ella, y es que eso ocurrió hace 20 años. Traté de buscar en Internet y sólo encontré un extracto de un libro que hace alusión a esta campaña. Y era una campaña curiosa, porque apelaba al ya tradicional nacionalismo que todavía tenemos en nuestras venas gracias al adoctrinamiento oficial. Y es que no es difícil de deducir que el «Chismo» hace referencia posiblemente a «Made in China» pero también a «malinchismo» y es que ese término nos lo inculcaron para odiar lo extranjero, para verlo como una traición.

    Made in Chismo

    Lo curioso es que esta campaña fue lanzada hacia el final de sexenio de Carlos Salinas de Gortari, poco antes del levantamiento del EZLN. Sí, por ese Carlos Salinas, arquetipo del neoliberalismo mal orquestado, de las privatizaciones, y del fin del proteccionismo. Pero me pregunto, ¿Es saludable escoger productos nada más porque son mexicanos? ¿O deberíamos de comprar los productos que nos satisfagan nuestras necesidades?

    Naturalmente consumimos muchos productos mexicanos, ya que forman parte de nuestra cultura (como nuestra deliciosa, picante y en ocasiones, engordante comida), o bien, porque nos enfrentamos a una condición monopólica (como algunos servicios) y en el más positivo de los casos, porque esos productos tienen muy buena calidad, o son los óptimos en la cuestión calidad-precio.

    Pero, si veo un producto gringo de mejor calidad que el mexicano que aparece al lado, o que satisface mejor mis necesidades. ¿Atento contra México si lo compro? ¿Soy un antipatriota? ¿Un mal agradecido con la nación?

    Algunos me dirán que sí, algunos izquierdistas, algunos priístas que viven del pasado, e incluso hasta algún panista perdido. Pero yo creo que no, es más, por el contrario, a la larga se le hace un gran favor a la industria mexicana.

    ¿Qué pasaría si compráramos si discrimináramos a los productos extranjeros con el fin de beneficiar a «nuestros compatriotas? Fácil, desincentivaríamos el desarrollo de las empresas mexicanas. Haríamos que fueran menos competitivas porque no tendrían motivos para innovar y ponerse al tú por tú con las empresas extranjeras, y se limitarían a competir sólo con las empresas nacionales.

    Lo peor para los nacionalistas, es que es prácticamente imposible que una sociedad sacrifique calidad o precio por comprar un producto mexicano. Incluso cuando la esquizofrenia nacionalista temporal nos invade, cuando se decide hacer un boicot por un día para «darle en la madre a los gringos», -Pos hoy no hay que comprar Coca ni ir al McDonalds- termina compensando en los días anteriores o siguientes. En lugar de comprar una Coca, compro dos, para así no comprar el día del boicot -¡Qué inteligentes somos!-.

    Creo que mejor cariño por la nación se puede mostrar alentando a los empresarios a innovar más, a sentirse orgulloso de aquellos que tienen la capacidad de competir fuera, aquellos que se quitan los paradigmas de que el mexicano es de segunda, aquellos que no necesitan que «papá gobierno» defienda sus intereses y los ayude a ser millonarios porque al menos «son mexicanos» (ejem, Televisa, ejem Slim).

    Defender al mexicano para que continúe siendo débil y mediocre es una absoluta contradicción. Entiendo ese chip, ese nacionalismo derrotista que nos metieron con los libros de historia. Porque nuestra historia es tan fea, que se levantan estatuas para erigir a «héroes míticos» que ganaron una batalla, pero que perdieron la guerra. Y es que nuestra historia puede ser mejor, sólo si empezamos a construir una nueva, y no si malcontamos la historia del pasado.