Categoría: reflexión

  • De la Solidaridad a Los Cabos

    De la Solidaridad a Los Cabos

    Hace ya unos ayeres, el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, mandó a hacer una cancioncita pegajosa para que fuera cantada por actores y estrellas de Televisa con el fin de unir a todo México en su nuevo programa social:

    De la Solidaridad a Los Cabos

    Solidaridad, venceremos,
    desde hoy en adelante
    llevaremos tu ejemplo,
    cantaremos a una voz
    el esfuerzo de unión
    formando así una gran nación.

    Siempre se ha querido hacer creer que «Mexicano» y «Solidaridad» son casi lo mismo, como si fueran sinónimos. Eventos como el terremoto de 1985 donde la gente se unió para salvarse a si misma ante un gobierno displicente o gente enviando víveres para que estos sean llevados a los lugares de la tragedia. Pero siento decirles que esto no siempre es así, la solidaridad no es necesariamente intrínseca a los mexicanos, ni a cualquier nación del mundo. Las buenas intenciones no son suficientes y se necesita un estado de derecho para que no ocurra lo que ha ocurrido en Los Cabos.

    ¡Qué vergüenza, qué desfachatez! Qué en lugar de que la gente se ayude, en Los Cabos (ciudad que terminó severamente afectada por el Huracán Odile), se dediquen a saquear e ir a las casas a asaltar aprovechando la tragedia, incluso los vecinos se han tenido que armar para defenderse.

    Podría pensar que en una tragedia de esa magnitud la gente necesita víveres, pero estamos hablando también de pantallas planas, computadoras, cerveza. Además la gente se podría organizar para repartir víveres a quienes no tienen. Esta vez no, esta vez no hubo organización, esta vez la gente actuó como por instinto animal (y no sé si llamarle así porque los animales tienen la capacidad de colaborar entre ellos mismos), esta vez no hubo solidaridad, esta vez se demostró que «Solidaridad» no es sinónimo de «Mexicano».

    ¿Y como pensar en resolver esto civilizadamente cuando no hay un Estado de Derecho, cuando las autoridades llegan tarde, y cuando ya ocurrida la tragedia llega el Presidente con todo el aparato mediático a mostrar como funciona eso de su nueva gerdarmería? Cuando la gente no cree en sus autoridades es más probable que ocurran estos actos o que ocurran de una forma más abrupta como en Los Cabos.

    Vivimos en una sociedad que pierde su identidad para con su nación. Y si bien yo no soy muy adepto al nacionalismo (y menos al que siempre se nos ha tratado de inculcar) si debe de haber cierto cariño por la nación, pero hasta los mandatarios como Peña Nieto se burlan o son displicentes con los símbolos patrios (nada más vea usted el grito con casi nadie gritando viva y con 5 acarreadas enfocadas con la cámara). Por eso una persona puede ir a ver a Miley Cyrus y festejar que se limpie su trasero con la bandera de México para luego salir y regañarte porque no defendiste el «petróleo».

    Así es como se está desbaratando México, antes al menos podíamos sentirnos orgullosos de que el gobierno era, o trataba de ser eficiente cuando una catástrofe natural se acercaba. Ahora no, ahora, incluso la simulación es parte de los desastres. Las autoridades no hacen nada y cuando la indignación crece van y se toman la foto, mientras las televisoras oficialistas hablan 3 minutos del desastre, y 15 minutos de como el Presidente está salvando por sí mismo a la región afectada (por si no tuviéramos suficiente con Laura Bozzo).

  • ISIS y el adoctrinamiento islámico

    ISIS y el adoctrinamiento islámico

    Como decirlo, todos los seres humanos que vivimos dentro de una sociedad hemos recibido cierto adoctrinamiento. Y esto se ha hecho para poder mantener el orden de las cosas, para crear cohesión social, y sí, muchas veces con el fin de beneficiar ciertos intereses. Desde un panfleto socialista, hasta una película de Rocky o una iglesia cristiana situada en un segundo piso de un complejo multifamiliar. Las mentes débiles por así decirlo, son quienes pueden ser adoctrinadas más fácilmente debido a que se cuestionan menos las cosas, aunque no es algo demasiado raro que alguien con una mayor capacidad mental pueda sucumbir, o incluso utilice su inteligencia para promover los más nocivos dogmas.

    ISIS y el adoctrinamiento islámico

    Hasta cierto punto incluso se puede pensar que el adoctrinamiento no es algo malo, por el contrario le da cohesión a la sociedad y una estructura y porque la mayoría de las personas no tienen la capacidad o no están dispuestas a replantearse todo su orden de valores. De esta forma es más fácil recibir un orden ya dado y creado, para después cuestionarlo y perfeccionarlo. Incluso quienes se claman librepensadores se cuestionan las cosas desde un orden de ideas que les fue dado.

    El problema es cuando el adoctrinamiento inhibe a las personas de su capacidad crítica y les cancela su libertad con lo cual le ceden el poder a los tiranos depositarios de las ideas más radicales que son justificación para hacer daño a terceros. Eso es lo que pasa con ISIS o el ahora llamado Estado Islámico.

    Me dirán, -Cerebro, los gringos también lavan el cerebro, acuérdate de George W Bush, la guerra contra Irak. Y sí, en todos lados se cuecen habas, pero la diferencia estriba en que los estadounidenses podían disentir y criticar a su gobierno sin que eso les trajera represalias. Y muchos lo hacían.

    Con el Estado Islámico no pasa eso. Este grupo que está creciendo preocupantemente en Siria y en Irak coarta las libertades de las personas con el fin de hacer valer sus creencias y usarlas como fuente de poder. Se aprovechan de la fe de las personas, pero no sólo eso, utilizan la violencia como método de represión en contra de aquellos que no piensan como ellos. Los niños adoctrinados hablan de matar a los «infieles» (o sea, a los que no pensamos como ellos), decapitar cristianos o extranjeros, dicen que la violencia armada es una condición necesaria y tienen una capacidad de enrolamiento impresionante, al punto que existen personas de origen europeo o estadounidense dentro de esta organización (muestra de la crisis por la cual pasa la democracia liberal occidental).

    Muchos hablan de la fe como pilar de la espiritualidad, pero hay casos en que podemos hablar de la fe como arma de destrucción masiva e ISIS es un claro ejemplo. Se les hace creer que están llamados por Alá a matar a quienes no piensan como ellos, cuando en realidad ello tiene un fin político con lo que algunos se benefician, los que tienen el poder.

    Al final del día millones de personas son capaces de matar en nombre de Dios, con lo cual quedan espiritualmente absueltos de cualquier sentimiento de culpa. Basta que alguna persona u organización de personas malintencionadas los adoctrinen para que crean que así es, y por lo tanto sirvan como carne de cañón para intereses de otros.

  • ¿Viva México?

    ¿Viva México?

    Pues me dicen que hoy es ese día donde vamos a dar el grito: ¡Viva México!


    ¿Viva México?

    Me dicen también que hoy vamos a recordar a nuestros supuestos Héroes de la Independencia, Hidalgo, Morelos, o los Niños Héroes que siempre no existieron y que luego sí y que no. Pero cuidadito con mencionar y hablar bien aquellos que siempre deberán ser villanos de la patria (aunque no hayan sido tan malos), -Nada más no se te ocurra hablar de Iturbide, Lucas Alamán, Porfirio Díaz o Arjen Robben-, todos esos son enemigos de la Patria y deben arder en el infierno por la eternidad.

    ¿Viva México? ¿Para qué? -Cerebro, no seas aguafiestas, deberías sentirte orgulloso de tu país, envolverte en sus colores, amar a México, luchar por él. Yo le contesto: -A ver, señor X, ¿De verdad luchas por tu país los 365 días del año? ¿Qué has hecho por México? ¿Conoces bien su historia? ¿Has leído sobre tu país?, es más ¿Qué es lo último que has hecho por tu país?. -¡Claro que yo amo a mi país!, es más, lo último que hice fue, este, ejem… ¡Viva México!-.

    Me pregunto si tenemos algo que festejar, me pregunto si hemos sido buenos ciudadanos, me pregunto si nos podemos sentir orgullosos de nuestras acciones, si nos podemos sentir orgullosos de nuestra hipermegarica historia comandada por súper héroes de la patria que por alguna extraña y circunstancia desconocida terminó en el país que tenemos y que tanto amamos / odiamos, ese México de hoy tal cual, al desnudo.

    -¡Yo sí defendí a México Cerebro, yo defendí nuestro petróleo en Facebook dando like a todas las publicaciones que ponían, a los cartones y a los memes y es más, me encabroné porque el personaje que interpreta a Cantinflas en su nueva película ¡No es mexicano!.

    Y los héroes de la Patria no lo fueron, pero las circunstancias los tienen ahí, la necesidad de tener una historia que contar los ha elevado al grado de semidioses. Para generar una identidad nacional se tienen que aderezar la historia y esto no es algo exclusivo de México. Umberto Eco afirmaba que las naciones necesitan tener enemigos para refrendar su identidad nacional y tal vez por eso nos enseñaron a odiar a los españoles o a los estadounidenses. Pero si todo esto es una mera ilusión ¿De qué forma podemos crear nuestra identidad por nuestra cuenta? ¿Cómo podemos aceptar que la historia de México no es algo que nos pueda orgullecer y al mismo tiempo sentirnos orgullosos de nuestro país. Porque siendo realista, con «nuestras tradiciones, nuestras playas y nuestras mujeres» no alcanza.

    ¿No sería mejor pensar en hacer de México un país ganador? ¿No sería mejor quitarnos nuestros estigmas y nuestras malas mañas? ¿No sería mejor llevar la titánica y semiutópica tarea de convertir a nuestro país en una potencia mundial para ahora sí sentirnos orgullosos de nosotros mismos?

    Y el grito más bien se vuelve una tradición sosa, repetitiva, donde los líderes políticos de cada pueblo, municipio, estado o país (sin importar su honorabilidad) dan el grito para después tocar la campana en la plaza principal en frente de miles de personas que más que hacer reflexión sobre el país o su historia, lo ven como un festejo pasajero, como un, demos el grito, compremos una banderita y vayámonos a casa. ¿No sería bueno llevar a cabo jornadas de reflexión, debates o conversaciones de nuestra historia, aprovechar el momento para que los niños conozcan más sobre México y demás actividades que hagan que este grito algo que nos fortaleza de verdad como nación?

    Y Lisa Simpson quiso evidenciar a Jeremías Springfield, el héroe histórico frente al público. Pero decidió no hacerlo, porque sabía que una dolorosa historia podría matar ese orgullo que mantiene a su ciudad unida.

    Porque yo quiero a México.

  • ¿Para qué estudiar en México?

    ¿Para qué estudiar en México?

    Cada vez hay más voces (sobre todo de charlatanes y vendedores de libros Best Sellers cuestionables) que dicen que estudiar no sirve, que cursar una carrera universitaria o una maestría no hará alguna diferencia en las expectativas de empleo. En los cursos de inducción de las empresas multinivel te lo repiten hasta el cansancio, con su biblia en la mano (es decir, el Padre Rico, Padre Pobre de Kiyosaki) te mencionan como es que estudiar es una gran pérdida de tiempo, y como enrolarte en su sistema de ventas podrás hacerte millonario, podras viajar por todo el mundo o inclusive comprar un equipo de futbol.

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    El estudio de la OCDE parecería darles razón a estos mequetrefes. El reporte llamado «Panorama de la Educación» menciona que en México existe una mayor tasa de desempleo entre los individuos que tienen más estudios. Por ejemplo, la tasa de desempleo entre quienes no tienen educación media superior es del 4% y quienes tienen estudios de educación superior es del 5%, parecería un dato no tan relevante, pero lo es cuando los comparamos con el promedio de los países de la OCDE donde quienes no tienen educación media superior tienen una tasa de desempleo del 14% y quienes tienen educación superior su tasa es del 5%. ¡Vivimos en el mundo del revés!

    Seguramente este indicador se puede explicar porque nuestra economía no está lo suficientemente desarrollada para emplear a todos aquellos que ofrezcan un valor agregado. Posiblemente tenga que ver con el hecho de que las carreras más demandadas son las de siempre, las que (con excepción de Contaduría) casi no llevan matemáticas, las que son fáciles de estudiar, como lo son Contaduría, Administración, Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Psicología, Turismo, Diseño y Medicina que son las carreras más demandadas según la ANUIES ¡Ninguna ingeniería!.  En cambio las empresas solicitan egresados de Administración de empresas, Contaduría, Ingeniería Industrial, Mercadotecnia, Actuaría, Economía, Relaciones Internacionales e Ingeniería en sistemas.

    Lamento decirles a los estudiantes de preparatoria que si quieren estudiar una carrera que les pueda generar una mayor expectativa (al menos que tengan un talento excepcional para destacarse en alguna de las carreras de siempre) le van a tener que agarrar el gusto a las matemáticas.

    Otra cosa tiene que ver con el hecho de que muchos se atienen a encontrar empleos en una empresa como si fuera la única solución, entran a portales como el de OCC Mundial o Computrabajo en búsqueda de su empleo soñado pero se topan en general con sueldos muy magros, se quejan de que las empresas no les dan oportunidades (las empresas abren vacantes que les puedan generar valor añadido a a su trabajo, no son hermanas de la caridad) pero no se han puesto a pensar en que ellos mismos se podrían generar sus propias oportunidades, trabajando por cuenta propia o abriendo sus empresas. El futurólogo Alvin Toffler hace ya varios años auguró que los empleos formales tal y como los conocemos hoy decrecerían en beneficios de los autónomos que prestan servicios para empresas.

    Al final del día se tiene que pensar en los estudios como el conocimiento que te ayudará a especializarte y con el cual podrás aspirar a un mayor nivel de vida, y no a una especie de papelito o boleto que te abrirá automáticamente las puertas (luego por qué abundan los estafadores que te venden titulaciones). Algunos piensan que estudiando una maestría automáticamente obtendrán mayor posibilidad de obtener un buen empleo por el simple hecho de tener el título y no se enfocan en el conocimiento que la maestría les da.

    Si en México las empresas no otorgan los suficientes empleos, habrá que pensar cómo podemos generar esas empresas, y quienes ahora claman por un empleo podrían ser los que las generen si logran pensar fuera de la caja.

  • La vida no es justa, tonto

    La vida no es justa, tonto

    ¿Por qué la vida no puede ser como las películas de Hollywood? Más bien ¿Por qué creemos que la vida puede ser como una película de Hollywood? Esas películas son hechas para contar historias que el espectador desearía que sucedieran en un contexto real. Eso es lo que vende, los finales felices, el feo y antisocial que se redime, el súper héroe que salva a la humanidad, el amor imposible. Historias que muchos desearían que sucedieran. ¿Entonces por qué pensar que la vida puede ser algo así cuando la esa industria cinematográfica crea esas historias en base a los imposibles deseos de los consumidores de cine?

    La vida no es justa, tonto

    En una película, el protagonista vive en «el país de los buenos» ¿Qué una persona noble u honrada no puede nacer en un país soviético? El protagonista puede sufrir pérdidas dolorosas, pero al final se redimirá y todo terminará siendo mejor que al principio. Y lo más importante. Siempre ganará el justo, la buena persona, el que se preocupa por el bien. Pero la vida no es así. En realidad los hombres lindos no logran conquistar a la mujer de sus sueños, sino los más fuertes y capaces. Porque la vida está supeditada a diversos órdenes genéticos que buscan conservar a la especie humana y no al guión de un escritor cuya misión es vender, vender y recibir algún premio.

    Por eso es que la vida no es justa, o más bien hemos tomado el concepto de justicia pregonado por los religiosos y los guionistas quienes nos relatan que al final del día, como fuimos buenos y nobles obtendremos nuestra recompensa. Nos duele tanto pensar que no es así que tratamos de encontrar explicaciones sobrenaturales: El karma, quesque Dios por algo no quiso que pasara así.

    Somos un país religioso, que consume películas norteamericanas y tiene 50 millones de pobres.

    Hace algunos años en la casa de mis papás había una muchacha del aseo quien llevaba a su niña porque no tenía donde dejarla. Desde mi recámara escuchaba como ella la maltrataba verbalmente (y a veces físicamente). La pobre no pasaba de los 3 años y ni siquiera era consciente de los motivos por los que su mamá se enojaba. Después tendría que preguntarme por qué la madre es así, tal vez la vida ha sido injusta con ella, tal vez la madre la trataba mal e incluso puede ser que esa fuera una de las razones por la cual trabajando como muchacha del aseo. Yo quería salir como Superman desde mi recámara a rescatar a la niña, pero tal vez tendría que rescatar luego a la muchacha, luego a su madre, luego a la patrona de ésta que la maltrata, luego al amor irresuelto de la patrona y así consecutivamente.

    Y la injusticia se convierte en una cadena, se viraliza, se duplica, se triplica.

    Los humanos creemos que a cada acción debe de corresponder una reacción concreta y previsible. -Si le echo más ganas que el tipo de al lado, seguramente obtendré más, -si le digo a esa mujer cuanto la quiero me debería dar un beso, -si soy bueno, me irá bien. Esas afirmaciones que llegamos a pasar como lógicas son más bien idealizaciones bañadas con un poco de moral,  el eterno dllema del «ser» y el «deber ser» creyendo que lo segundo debería ser como lo primero.

    Pero en la vida hay demasiados factores y accidentes que no tomamos en cuenta. Dos individuos buscan destacar en la escuela y realizan el mismo esfuerzo, pero la inteligencia de ambos es diferente, y uno se desempeñará mejor que el otro. Algunos verán esto injusto, pero en realidad es algo que es y punto. Los seres humanos no somos iguales, y si bien todos podemos aspirar a desarrollar y/o mejorar varios de nuestros rasgos, en ocasiones terminaremos en ventaja o desventaja. Todos esos factores son los que hacen que la vida no sea una película de Hollywood.

    Y como es eso y no las buenas intenciones lo que le da más a unos y menos a otros (porque si se tratara de bondad, todos los individuos tendrían la facilidad de ser muy buenos), entonces vemos a una que otra persona repugnante gobernando naciones, y quienes, bañados en nobleza, han logrado a escalar a donde mismo, no lo han hecho necesariamente por su nobleza, sino por su fuerza. Por eso yo admiro a este tipo de personas, a quienes logran llegar lejos manteniendo intactos sus principios, y sin renunciar a ellos cuando pareciera que estos estorban en el camino.

    Es que tal vez la injusticia le da sabor a la vida. Por eso hemos creado instituciones (que en la gran mayoría de las ocasiones no funcionan bien), por eso tenemos avances tecnológicos, por eso mujeres estudian psicología con el fin de aliviar el dolor de los pacientes.

    Y al final del camino, los más fuertes, pero sobre todo los que mejor se han logrado adaptar a su entorno son los que obtendrán más, y los más débiles se tendrán que conformar con poquito. Lo más lamentable es que estos últimos se quedarán lamentándose en vez de buscar soluciones a su problema de carácter.

  • Gente ordinaria

    Gente ordinaria

    Camino por la Gran Plaza y me paseo por los puestos de comida rápida del último piso. Observo a toda la gente y me pregunto, de todas esas personas ¿Cuántas tendrán una historia para contar? En medio de una multitud pareciera que la gente es más o menos igual, lo cual no tiene por qué ser cierto. Tal vez esa persona que estaba formada en el puesto de las tortas por la que no apostarías mucho podría platicar contigo y contarte historias de vida intrigantes. O por el contrario, tal vez aquella mujer que tu calificas atractiva no pasará de hablarte de su día en el antro, sus múltiples galanes y itinerario de compras.

    Gente ordinaria

    Siendo honestos, se me dificulta entretenerme en una fiesta cuando el tema central son los sucesos de la otra fiesta (a menos que haya pasado algo extraordinario) mientras que en esa otra fiesta se habló de la otra y así consecutivamente. Con excepción de las personas que tienen la habilidad de contar historias muy cotidianas con un estilo muy propio y jacarandoso, esos temas me aburren y termino encerrándome en mi cerebro. Mi carácter introvertido me da esa capacidad. Mi pregunta es, ¿Por qué no hacemos de nuestras vidas algo más que lo común? No pretendo sugerir que en una fiesta, las personas tomen un rol intelectualoide. A veces esas conversaciones filosóficas terminan siendo densas, y tal vez alguna fiesta cuyo objetivo es relajarse no va (bueno, con unos vinos encima ya tiene más sentido), y tal vez conversaciones algo más mundanas pueden aplicar. Pero las personas que han decidido hacer de su vida algo extraordinario lo denotan hasta en las conversaciones más absurdas y cotidianas.

    Y con esto no quiero sugerir que yo sea un hombre extraordinario, más bien anhelo serlo.

    Formas de ser alguien extraordinario hay muchas, y no necesariamente me refiero con «extraordinario» a aquellos que son vistos como los que destacan sobre los demás y son aplaudidos por ello. Me refiero a hacer una vida que no esté limitada por los cánones que la sociedad nos impone, ni mucho menos por los que nosotros nos imponemos. Posiblemente logremos ser extraordinarios, pasemos inadvertidos y no gocemos de fama, pero seremos capaces de crear cambios e influir sobre la naturaleza de las cosas. En cambio hay gente famosa que es ordinaria, gente a la cual consideran incluso una celebridad cuya opinión es considerada importante aunque desconozcan profundamente sobre el tema que se les cuestiona.

    Posiblemente es parte de la naturaleza humana que existan muchos hombres ordinarios y pocos extraordinarios. El hombre extraordinario rompe con el sistema, lo pone en jaque y agrega cambios; el ordinario forma parte y se adapta. Tal vez si existieran muchos hombres extraordinarios, serían tantas personas que desafían al sistema que no podría crearse alguno nuevo o mantener uno estable. Aunque en la sociedad en la que vivo, en el país en el que vivo, hay un déficit de personas extraordinarias. Incluso quienes tienen potencial para serlo terminan en el papel de una persona ordinaria, o viceversa, una persona ordinaria toma el papel de una persona extraordinaria y ni siquiera se esmera por tratar de ser esto último.

    Y es que vida sólo hay una, y sería lamentable que en ella decidiéramos no hacer nada y camuflajearnos en la gran masa.

  • El México de unos pocos

    El México de unos pocos

    México es de pocas personas, personas privilegiadas, personas que han vivido al cobijo del Gobierno. Las personas que detentan poder e influencias se caracterizan por ello, ya sea desde el ámbito público o el ámbito privado. Eso es resultado de un mercado poco dinámico, atado a un corporativismo donde unas pocas empresas privadas tienen intereses con los gobernantes. Este tipo de poderosos suelen ser pedantes y creen tener la capacidad de vulnerar el estado de derecho (casi inexistente) con el argumento de que como son poderosos, pueden pasar por encima de los demás.

    http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/04/9-puntos-clave-sobre-el-nuevo-aeropuerto-de-la-ciudad-de-mexico

    ¿Viene viene en el Zócalo?

    La imagen de la plancha del Zócalo (un supuesto espacio público) invadida de autos de lujo de último modelo pertenecientes a quienes decidieron asistir al Informe Presidencial, es muestra de ello. Esa plaza considerada pública y considerada también un referente histórico, quedó invadida sin más por cientos de automóviles de personas «privilegiadas», de aquellos que gozan de poder. Dice Joaquín López-Dóriga que cuando Peña Nieto se enteró de la situación, fue inmediatamente a que pidieran disculpas. Pero hay que ser sinceros, eso se dio porque el hecho causó indignación en las redes sociales y había que paliar los daños que podría causar a su imagen.

    Cerebro -Pero el loquito de López Obrador lo usa también para sus mítines ¿Qué me dices de eso? ¿Ves? ¡Tómala!. El Zócalo ha siempre sido un espacio donde políticos pueden hacer sus mítines, e incluso donde ciudadanos pueden manifestarse ¡Es un espacio público! (Coco Wash de AMLO, encuerados, conciertos). Pero en este caso el Zócalo fue reducido a un estacionamiento temporal, como si fuera un baldío donde podían dejar sus coches. Es como si se me permitiera poner mi ropa a secar en el Ángel de la Independencia.

    En México no necesitas ser morenito y no tener estudios para ser «naco». Puedes ser millonario, influyente, y a la vez ser naco. Muchos demostraron que «entonces sí se puede».

    Vuela vuela

    Peña Nieto lo sabe, sabe que hay unos pocos que tienen poco poder y a los cuales el gobierno (quien a su vez los hizo poderosos) no puede tocar tanto, ni siquiera esos gobiernos priístas a quienes les gusta controlar todo.

    Como la cereza del pastel que fue ese autocomplaciente y aburrido Informe Presidencial; el copetón nos presumió su nueva obra, lo cual vaticinamos en este blog tal cual Nostradamus: El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Pero ¿Qué tiene esto? Pues hay que ver los nombres de quienes construirán esta magna obra. El primero es Norman Foster. Suena muy bien, Foster es uno de los mejores arquitectos del mundo, así de simple. Pero la polémica viene al escuchar el segundo nombre: Fernando Romero. Yerno de Carlos Slim nada más y nada menos (si te perjudiqué con la Reforma de Telecomunicaciones, te trataré de compensar un poco, así que constrúyeme el aeropuerto para «mover a México»).

    Dicen que fue un concurso, una licitación. Pero en México los concursos y las licitaciones muchas veces son simulaciones de algo que ya está acordado. El nuevo aeropuerto era algo totalmente necesario no sólo para la capital sino para todo el país, además el diseño se ve muy atractivo e innovador. Digo, Norman Foster es Norman Foster por Dios. Y sin ser experto en arquitectura, por lo poco que le conozco a Fernando Romero (Museo Soumaya, Plaza Carso) creo que no es un mal arquitecto, pero es yerno de Carlos Slim.

     

    Todo esto esto contraria el supuesto espíritu de las reformas que dicen, beneficiarán a todos los mexicanos. El gobierno sigue privilegiando a unos cuantos poderosos y no tiene voluntad alguna de romper con el status quo.

  • Futbolistas como dioses

    Futbolistas como dioses

    Los argentinos le han creado un religión propia a Diego Armando Maradona. Fue un excelso futbolista, jugaba muy bien con las piernas, y nada más. Nunca fue una persona ejemplar, se drogaba, llegaba a golpear a quienes lo criticaban, despilfarraba dinero al tiempo como buen capitalista al tiempo que apoyaba los gobierno de Chávez y Fidel Castro. No fue buen técnico tampoco, al punto en que le habló al Club Atlas de Mèxico para que le diera trabajo (naturalmente necesitaba dinero).

    Futbolistas como dioses

    Una cosa es la admiración hacia los futbolistas, y otra cosa es el «endiosamiento». Yo admiro la forma en que juega Leonel Messi, o Cristiano Ronaldo. Pero son personas de carne y hueso con la particular habilidad de jugar bien al futbol. No son héroes porque no salvan la vida de nadie, y tan sólo juegan para equipos a quienes muchos apoyan.

    Un futbolista no aporta mucho a la humanidad como mero futbolista, son demasiados pocos los que logran escribir su nombre en la historia más allá del futbol, y se cuentan con la mano. Se les puede tener admiración, pero no se les puede elevar ni mitificar.

    Muchos niños desearían ser Leonel Messi y sueñan con hacer un gol corriendo desde media cancha para así driblar a varios jugadores y poner el balón en la portería, al tiempo que son millonarios, tienen chicas, autos deportivos, casas, lujos y son admirados por la gente. Ese es sólo el lado superficial de las cosas, yo en el Mundial de Brasil vi a Messi vomitando, he visto jugadores importantes que se quiebran. Porque de lo que no te hablan mucho es de la presión inmensa que llegan a sufrir esos jugadores. Toda una industria se sostiene gracias a su juego, y una baja de nivel implica muchas pérdidas, aparte de la lluvia de críticas.

    El Real Madrid contrata al Chicharito Hernández quien pareciera no tener el nivel de hace años (y un buen negocio para vender camisetas en México). Uno esperaría apoyo de sus connacionales, y todavía se toleraría alguna fina burla sobre, por ejemplo, su condición de jugador guardado en la banca. Pero muchos lo linchan, vaticinan su fracaso, lo llaman petardo, lo culpan de todo, lo ven como un villano, lo juzgan más que a un político. La gente puede olvidar rápidamente la corruptela de los políticos, pero no pueden olvidar como un jugador falló en un Mundial hace 8 años.

    O que decir del otro jugador, Carlos Vela, quien es vilipendiado por la afición por negarse a ir al mundial (a causa de serios conflictos con la FMF), tachado de antipatriota más que de un político. Y que yo recuerde nadie paga impuestos o contribuciones para mantenerlo.

    Muchos aficionados quieren que los futbolistas sean dioses y se comporten como tales, quieren tener a quien admirar eternamente, quieren declararse anti-Messi o pro-Ronaldo como si eso le fuera a dar sentido a sus vidas. Ciertamente ganan demasiado bien, y eso se explica porque su ingreso es directamente proporcional a la desproporcionada afición que alguien puede tener por este deporte y por la mitificación que se hace de algunos jugadores. Pero los futbolistas no son dioses, son futbolistas, son personas que usan sus piernas para patear una pelota.

    Y un jugador no es un héroe.