Categoría: reflexión

  • Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Me despierto en la mañana con mi día planeado, es primero de mayo lo cual significa que cumpliría un año más de existencia en este complejo mundo. Me levantaría, leería el libro de Jorge Castañeda «Amarres Perros» para después salir a correr y hablarle a alguna amiga para hacer algo en la tarde noche, debido a que por razones de practicidad, había postergado mi pachanga para la siguiente semana. Abro el feis con decenas de felicitaciones que contestar (y acumulándose) para enterarme de que mi ciudad estaba siendo invadida por narcos, por criminales del cártel Jalisco Nueva Generación, se dice que como represalia por la detención de Erick Valencia considerado como el jefe de este cártel.

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Guadalajara es una ciudad muy peculiar en su relación contra el narcotráfico. La ciudad es un punto estratégico para varios cárteles, pero a la vez aquí se ha vivido cierta calma a diferencia de otras ciudades donde el narcotráfico ha hecho imposible la vida a sus habitantes. Gente como Caro Quintero o el Chapo Guzmán han tenido su residencia en esta ciudad.

    Pero últimamente esa tensa calma se ha disipado con estos nuevos cárteles, que si bien cotidianamente no hacen mucho ruido, a la hora que se les toca, pueden volver a Guadalajara todo un caos. Automóviles quemados, negocios incendiados, y un gobierno incapaz como el que gobierna desde hace algunos años y que a pesar de su propaganda, ha elevado los índices de inseguridad y violencia en la ciudad. La situación es tan crítica que incluso Peña Nieto no está muy cómodo con el gobernador actual  y tiene etiquetado a Jalisco como una de los estados más inseguros.

    A pesar de los esfuerzos mediáticos para generar la percepción de que no hay tantos problemas, los tapatíos percibimos a una ciudad insegura. El maquillaje podría surtir efecto afuera. Gente fuera del estado me ha comentado que cree que Guadalajara y su Zona Metropolitana es más segura que antes. La realidad es que no es así, incluso nosotros tenemos una opinión inversa sobre la inseguridad que vivimos.

    Tal vez la detención de los capos sea un mal necesario, pero las formas nos indican que tenemos a un gobierno rebasado, impotente, que se ve rebasado frente a lo furia de los cárteles que muestran su mano dura. Los cárteles son capaces de derribar helicópteros, de asesinar a decenas de fuerzas armadas, de desquiciar a su ciudad; y el gobierno no tiene siquiera la posibilidad de generar unidad en sus gobernados.

    Hoy estoy encerrado en mi casa «festejando» mi cumpleaños, y posiblemente en unos días, el temor de la gente se haya disipado y las cosas vuelvan a su cauce «normal» (así, entre comillas, porque me refiero a lo que nos hemos acostumbrado a tomar como normal), posiblemente omitamos el hecho de que estamos viviendo en una sociedad descompuesta donde quienes representarían a las nuevas generaciones de nuestro país están enrolándose en las filas del narcotráfico (con cierta ironía en el Cartel Nueva Generación), donde nosotros los ciudadanos somos tibios, apáticos, y vemos con normalidad este proceso de putrefacción hasta que llegan señales de alarma como las de hoy para olvidarlas en los próximos días. Éste problema no es sólo culpa del gobierno o las autoridades, todos los ciudadanos tenemos responsabilidad de permitir la degradación de nuestra sociedad, por pensar solamente en nosotros mismos.

  • La relación del hombre con el dinero

    La relación del hombre con el dinero

    Hay cosas que el dinero no puede comprar, para todo lo demás existe una marca de tarjetas de crédito que no está interesada en anunciarse en este sitio web.

    La relación del hombre con el dinero

    Desmond Covey es un hipotético gurú de los libros de autoayuda, sus libros son unos best-sellers. Se encuentran a la vista en las estanterías del Sanborns y aparece como una de las obras recomendadas en el Apple Store. Su nueva obra (hipotética, claro), la cual se ha anunciado con bombo y platillo, se llama «El dinero no da la Felicidad». En la obra, esta autor de literatura ligera (un buen eufemismo que aplica a muchos libros de autoayuda), explica como es que el dinero no hace feliz a la gente; trae incluso datos duros donde estudiosos han demostrado que la acumulación de dinero no trae felicidad. Covey afirma que la felicidad tiene que ver con las relaciones con los pares, con el nivel de satisfacción personal, con los proyectos realizados. Covey no tiene la intención de engañar a su público, su tesis la ha desarrollado en base a sus creencias, pero…

    Covey vive en una residencia en los suburbios de una ciudad estadounidense importante. A éste personaje nunca le ha gustado presumir de sus recursos y riquezas, e incluso algunos de sus amigos que ha ganado desde la infancia, son de estratos sociales inferiores y no son tan acaudalados. Covey tiene la capacidad de verlos como iguales y no de subestimarlos por sus recursos. Esto ha servido como argumento para que nuestro amigo Desmond Covey se sienta congruente con la tesis que plantea en este libro. -Sí, vivo cómodamente, pero no me gusta presumir mis recursos e incluso una parte de ellos los dono a ONG’s para sentirme responsable con la sociedad.

    La editorial llama por teléfono a Covey para hablarle de los ingresos que ha obtenido con éste libro. Desmond Covey se alegra, porque con ese dinero, podrá pagar la ansiada carrera universitaria de su hijo en el MIT, porque gracias a ese dinero también podrá financiar la nueva obra que está escribiendo y publicitarla en diversas latitudes del mundo.

    Hay que hacer un rewind y hablar de la infancia de Desmond Covey. Éste personaje empezó desde abajo, y su padre, a pesar de que no tuvo muchos recursos, siempre se la partió por traer algo de dinero a la familia. Covey trabajó doble turno para obtener el dinero que necesitaba para estudiar literatura en una universidad estatal. Se dio cuenta de sus talentos y consiguió un préstamo (que lo deja casi sin comer por un mes) para financiar la imprenta de su primera obra, la cual le trabajo los suficientes beneficios para escribir otro y poco a poco ir amasando su fortuna.

    Después de narrar esta hipotética historia, ¿qué pasa si quitamos el dinero de la ecuación? ¿qué queda? Absolutamente nada, de hecho no habría historia que contar. De hecho este cuestionamiento pone en duda la tesis del nuevo libro de Desmond Covey.

    La realidad es que nosotros los seres humanos necesitamos del dinero y las posesiones para autorrealizarnos. La tesis de Covey no es completamente falsa pero no termina de ser verdadera. Sería más prudente decir que el dinero como un fin no da la felicidad, el acumular riquezas por acumularlas no las da, pero como herramienta para lograr objetivos sí que es necesaria para la felicidad.

    Covey cree estar desapegado al dinero, es su filosofía de vida; pero en realidad depende del dinero. Necesitó de él para lograr estudiar una carrera, necesitó de él para que su hijo pudiera estudiar en el MIT. Incluso para desapegarse de él, hizo donaciones, es decir, entregó «su» dinero a una buena causa, lo cual le proporcionó felicidad. Sin su dinero no hubiera podido haberlo hecho.

    Así como hay corrientes de pensamiento y «gurús» que nos hacen creer que el dinero lo es todo y que nuestra vida debe de girar alrededor de los billetes (Donald Trump, Kiyosaki, muchas empresas piramidales y demás estafadores) hay otros que quieren hacer creer que el dinero no importa, que es poco menos que un pecado. Y la realidad no es de ninguna de las dos formas.

    El dinero es una herramienta que nos ayuda a vivir mejor, a realizar nuestros propósitos y nuestros objetivos, pero lo importante, son los propósitos mismos. Pero para ir a una dirección necesitamos recursos, eso lo sabe desde un empresario capitalista hasta un dictador comunista.

     

  • ¿Por qué Jorge Ramos es una de las 100 personas más influyentes la revista Time?

    ¿Por qué Jorge Ramos es una de las 100 personas más influyentes la revista Time?

    Ser periodista en México no es fácil, ser periodista mexicano en Estados Unidos para desde ahí hablar de lo que ocurre en México tampoco lo es. Estar fuera implica ventajas y desventajas. La ventaja es que es más difícil callar voces (o aniquilarlas a balazos). La desventaja es que al trabajar fuera posiblemente será más difícil obtener cierta información. Pero con estos detalles, me atrevo a decir que Jorge Ramos es el mejor periodista que tiene México.

    ¿Por qué Jorge Ramos es una de las 100 personas más influyentes la revista Time?

    Jorge Ramos es una persona dura, tiene un muy peculiar estilo de entrevistar; lo cual hace que el entrevistado se la piense dos veces porque no se toca el corazón dos veces y busca ir hasta el fondo: es incómodo, es irreverente. no parece tener línea ni mucho menos favoritismos. Su trayectoria de más de 20 años avalan su calidad periodística, haber empezado desde abajo, haber ido a tocar puertas en condiciones adversas y todo su continuo esfuerzo lo ha colocado donde ahora se encuentra.

    Posiblemente trabajar desde Estados Unidos le ayuda a mantener una postura más neutral, lejos de los jaloneos e intereses, de tal forma que puede analizar la situación de nuestro país desde fuera. Él es un demócrata convencido y es muy crítico del autoritarismo, sea de derecha o de izquierda. Cuestiona a Peña, a López Obrador, a Hugo Chávez o a Felipe Calderón. Jorge Ramos criticaba la falta de democracia en México recordando que después de criticar constantemente a Bush lo único que llegó a ocurrir fue que no lo invitaran a las cenas de gala en la Casa Blanca, mientras en México criticar al Presidente te puede ocasionar el veto, la censura o la persecución.

    En la cena de gala de Time frente a muchos otros de los «influyentes» que premió la revista, se atrevió a pedir la renuncia de Enrique Peña Nieto y así también como criticar a Nicolás Maduro.

    ¿Por qué Jorge Ramos es una de las 100 personas más influyentes de la revista Time?

    1.- Porque es de los pocos periodistas que ha entrevistado a Salinas sin que se haya sentido intimidado:

    2.- Porque el realizó la famosa entrevista a Peña Nieto donde éste no supo decir de qué murió su esposa. Peña se la pasó muy mal ante una eminencia como Jorge Ramos:

    3.- Porque defiende a sus colegas, sin importar si son de su misma linea o no.

    4.- Porque en vez de ser anacrónico y tradicional, promueve a las nuevas de generaciones de periodistas, o a aquellos que usan nuevas tecnologías para informar

    5.- Porque puede ser muy duro con Obama y asume las consecuencias

    6.- Porque a pesar de estar lejos, se involucra con los temas nacionales de una forma más profesional que muchos radicados en México

    7.- Y porque también tiene el valor de pedir la renuncia de Peña Nieto ante un auditorio lleno de personalidades importantes

    8.- Y porque López Obrador también sufre mucho cuando Jorge Ramos lo entrevista

  • ¿Por qué el Chicharito debería ser tu ejemplo a seguir?

    ¿Por qué el Chicharito debería ser tu ejemplo a seguir?

    No, no es que me haya vuelto un fanático del futbol (me agrada el deporte aunque no soy muy seguidor de él y veo pocos partidos). Este futbolista, este jugador, esta persona, siempre se me ha hecho ejemplar. Si los mexicanos fuéramos Chicharitos seríamos potencia mundial, o al menos seríamos un país mejor. Chicharito es la excepción y no la regla en este país; aunque es una obviedad porque los mejores siempre serán excepción y no regla.

    ¿Por qué el Chicharito debería ser tu ejemplo a seguir?

    No es que me haya subido al tren del mame por la «hazaña» del futbolista al meter el gol que le dio el pase al Real Madrid en el minuto 87 frente al Atlético en la Champions League (es el pretexto nada más) , es que de verdad creo que Chicharito es una figura ejemplar para este país (yo sé, es futbolista, no es científico de la UNAM ni cerebro fugado por falta de oportunidades).

    Para los estándares mexicanos el Chicharito es bueno, pero tampoco es un crack mundial. Frente a jugadores como Messi, Ibrahimovic, Iniesta, Cristiano Ronaldo, Chicharito se ve algo limitado. No es ni será tan habilidoso como ellos, y de hecho en la historia de nuestro balompié han aparecido algunos jugadores con más talento que el Chicharito. Y a pesar de eso, en el Manchester United tuvo un promedio de goles destacable, y por eso ha estado tanto en ese equipo como en el Real Madrid. Eso no lo logra cualquiera y eso lo convierte automáticamente en uno de los referentes de nuestro futbol mexicano (con todo y su liga mediocre).

    Naturalmente muchos «connacionales» han sido muy críticos con este jugador. Chicharito se la ha pasado deambulando constantemente por las bancas de los equipos, posiblemente al ser un jugador un poco más limitado, ha tenido complicaciones para poder pedir un puesto titular. Pero el Chicharito se la raja. Dicen que es un petardo, le exigen como si Chicharito ganara su dinero de nuestros impuestos, pero como sea, logra cumplir, logra salirse con la suya.

    Los mexicanos tendemos (o creemos que) a fallar en los momentos clave. Con Chicharito pasa al contrario. Éste jugador que lucha por unos minutos de juego logra ser la diferencia como lo hizo con el Real Madrid. Pero no sólo es la actitud, es la humildad, una humildad verdadera y no otra malentendida tan permeada en la sociedad donde se sugiere que el éxito es malo.

    El Chicharito puede ser contratado por el Madrid, le pueden develar una estatua, pero siempre será ese personaje humilde que no olvida las raíces y que tiene los pies más pegados en la tierra que un candidato a diputado local de una ranchería ubicada en un lugar desértico. Chicharito es ambicioso en el buen sentido de la palabra, se esfuerza, quiere ser el mejor, pero a la vez no se concibe como superior a los demás y es agradecido con las oportunidades que ha recibido para trascender.

    El verlo llorar después de meter su gol lo dice todo, habla de su humildad, de sus frustraciones, del ser humano. Chicharito es ganador, pero es humilde, no subestima ni denigra a sus semejantes por estar en una mejor posición. Ese perfil tan escaso, es el que hace falta en nuestro país, con tantos problemas y tantas injusticias.

    Ojalá hubieran más chicharitos en México.

     

     

  • Había una vez un candidato transparente (3de3)

    Había una vez un candidato transparente (3de3)

    Me gusta, me gusta ver que la ciudadanía vaya más allá de postear memes de Peña Nieto en Twitter y haga cosas propositivas que puedan ayudar a la sociedad. Hay dos formas de indignarse. Tomamos el caso de las casas de Peña Nieto. La primera es haciendo memes para burlarse de él, la segunda es haciendo una plataforma y después promoverla para invitar a los candidatos a que declaren su patrimonio. El IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) hizo lo segundo. Esta think tank encargada de hacer análisis y estudios, y que normalmente es crítica del gobierno (bueno, ¿es que cómo lo defiendes?) se dio a la tarea de lanzar esta plataforma llamada Candidato Transparente#3de3 que puedes consultar aquí.

    Habían una vez unos candidatos transparentes (3de3)

    -Pero Cerebro, el IMCO, competitividad, esa palabra me suena a esfuerzo, a trabajo duro, a echarle ganas. Me suena muy neoliberal e imperialista, hay una conspiración. Chairalicia Bartlett Simpson.

    Los ciudadanos hacen el papel que le debería tocar a las instituciones. Si los ciudadanos lo pueden hacer, es que el país tiene la capacidad de tener instituciones que cumplan con su papel. Pero nuestras instituciones no funcionan, entonces nosotros lo hacemos, nosotros hacemos su chamba. Bueno, les decía, el IMCO lanza este sitio web, simple, bonito, pulcro, desarrollado con la ayuda de AngularJS, donde puedes consultar las declaraciones patrimoniales de los candidatos que han decidido participar; sean candidatos a gobernadores, alcaldes, diputados y demás tipo de fauna congresista.

    Lo que se pide al candidato son tres cosas, una declaración patrimonial, una declaración de intereses (actividades que puedan interferir con el ejercicio de las funciones) y una declaración fiscal (para comprobar que dicho candidato ha pagado impuestos)

    La propuesta ha tenido el suficiente impacto para que muchos candidatos ya se hayan sumado, y ha tenido el suficiente impacto que candidato que no mande su declaración patrimonial no se va a ver muy bien ante los electores. No, y aquí no vale que si las casas eran donadas, o que si eran de mi esposa.

    Y parece que los ciudadanos debemos de empujar para modificar un poco las reglas del juego ante una clase política ausente, cínica, ensimismada. Y está bien, sería malo si no hiciéramos nada y dejáramos pasar.

    Y si un político tiene riquezas mal habidas puede hacer tres cosas. La primera, la imposible y utópica (aunque no sé si tanto con el nivel de cinismo que pueden llegar a tener algunos) es que tengan el descaro de declarar que se robaron hasta los enchufes del congreso. La segunda, es que su declaración patrimonial sea falsa o no incluya todo. En este caso cuando un político sea expuesto en flagrancia, o se le compruebe otra casa, se le podrá exhibir. La tercera, es que no participe, y así la gente desde un principio sabrá que oculta algo.

    Y necesitamos más de este tipo de iniciativas, los ciudadanos necesitamos buscar más caminos para lograr un mayor contrapeso. Mientras los memes de Peña Nieto quedan en el anecdotario y sólo son recordados en videos mal editados de Youtube, este tipo de propuestas ayuda, sí, a construir más democracia.

     

  • En México ya es normal

    En México ya es normal

    Me horroricé. Vi el video publicado por la página web de Carmen Aristegui (que recibió un ataque DDoS) de la Masacre de Apatzingán el 6 de enero y a primera vista lo percibí como algo cotidiano, eso me causó terror. También percibí como algo cotidiano que se sugiera que los que perpetraron la masacre fueran los federales (con Calderón al menos se mataban entre los malos) como si eso fuera algo que en mi país pudiera pasar y fuera normal que pasara. El video es explícito, no se trata de un película de terror gore, se trata de la realidad de mi país. Una familia ultimada que se abrazaba con los padres a los extremos para proteger a sus hijos. Un jóven que todavía podía mover sus brazos al lado de sus ya difuntos compañeros pidiendo ayuda, la cual se le negaba (hablaré más a fondo al tema cuando sepa más de éste). En cualquier país del mundo se le llama crimen de lesa humanidad, aquí parece algo, normal.

    En México ya es normal

    Me pareció normal y me asusté por ello. De verlo como cotidiano, de pensar que en el siglo XXI ya son normales cosas que debíamos de entender como superadas y se repiten una y otra vez. En la psicología se dice que los humanos podemos evolucionar con el tiempo y de pronto tener algunas regresiones espontaneas relativas a la conducta que habíamos superado; pero esto no es una regresión espontanea, y menos espontanea es cuando la volvemos a percibir como normal. Veo Ayotzinapa o veo ésta masacre y lo podría interpretar como un adolescente que con mucho trabajo entró a la Universidad, consiguió su empleo, y ya hecho todo un adulto, vuelve a mojar la cama cuando se duerme.

    La cínica corrupción ya nos vuelve a parecer normal. Nos indigna, sí; pero a la vez la asumimos como una condición de nuestra sociedad. Que mal que el político robe: -Pero así es, todos los políticos son rateros. Ver como el INE se pasa por el arco del triunfo las flagrantes violaciones del Partido Verde, ver como el PAN acusa al PRI de corrupto, para que éste último sin mucho esfuerzo pueda hacer un spot igual demandando a los azules ¿A poco no?. Y nos parece normal.

    Y todo se correlaciona, no se pueden entender grupos con ideologías comunistas trasnochadas, no se pueden entender las autodefensas, sin un país envuelto dentro de tanta corrupción, de tanta injusticia, un país que no puede ser capaz de construir un Estado de derecho. Y toda esta probredumbre es normal, es tan normal que asumimos que tenemos que ser parte de ella para sobrevivir en este país. En Estados Unidos los automóviles respetan las líneas peatonales y nosotros los de a pie respetamos el semáforo peatonal siempre cruzando por las esquinas construidas desde un principio de tal forma que los discapacitados puedan transitar. En México tengo que mirar a ambos lados cuando me toca avanzar porque las luces del semáforo no son garantía de nada, la rampa para discapacitados si es que la hay, está puesta a fuerzas y con un logotipo calcado sobre el pavimento para que la gente entienda que por ahí van los discapacitados. Pero todo esto lo asumimos como normal, nos acostumbramos a todo ello.

    Y parte de esta pobredumbre que vive el país tiene que ver con la normalización de eventos que deberían ser deleznables. Nos podemos molestar con ellos pero no pasa nada. Todos los actos de corrupción los recordamos, pero siguen impunes (y posiblemente seguirán) porque por más «fea esté la cosa» al fín del día «así es».

    Y es normal que la crítica de la mayoría de los mexicanos queden en memes (sobre todo del Presidente) burlas e insultos en Twitter, en reírse de la tragedia pero sin siquiera analizarla concienzudamente y menos proponer algo, o hacer algo para que cambie. Si yo fuera un gobernante maquiavélico hasta satisfecho estaría de la situación.

    Y por eso creo que la situación actual no sólo es culpa del gobierno. Nosotros los ciudadanos tenemos cierta responsabilidad, nuestro «pecado» es de omisión (en el mejor de los casos).

    Nota al pie: Peña Nieto dice que tendríamos que ver también las cosas buenas que se hacen en su gobierno. Si nos ponemos a escarbarle sí vamos a encontrar algunos aciertos de su administración, el problema es que languidecen frente al gran cúmulo de errores (muchos de ellos graves, y algunos involucrados con la honorabilidad del mandatario) y el promedio lamentablemente, es sumamente reprobatorio. Algo peor que esta criticonería burda que abunda, sería aplaudir y chiflar.

  • El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Una ciudad desarrollada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público. – Enrique Peñalosa

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Sí, lo sé. Tú, que has ahorrado muchas quincenas para pagar el enganche. Dejaste de ir a algunas fiestas, querías ir a Europa pero no era prioritario para ti. Te sientes solo, no tienes muchas herramientas para conquistar a las mujeres, eres algo torpe y no eres una persona muy interesante. Tú, que crees que el coche te puede cambiar, ese automóvil automático equipado con bocinas con sonido retumbante para que escuches de forma nítida cada instrumento de las composiciones musicales de Arjona. Porque un pobre diablo en un gran coche es un gran chingón.

    Ya te imaginaste manejando en las «placenteras calles del Distrito Federal» (como lo muestran los comerciales y no la realidad) con tus Ray-Ban y tu camisa de florecitas peinando las avenidas de La Condesa pensando en que las mujeres se subirán a tu lujoso automóvil. Ya te viste siendo aceptado por los círculos sociales quienes no te bajaban de pendejo o perdedor (o que al menos tú suponías). -El coche me transformará de Luisito a Don Luis.

    Pero las mujeres, oh sí, todas van a venir a ti. Harán una larga fila que rodeará el Parque México porque ahora tú eres exitoso. Si tienes ese coche es porque Luis, es Don Luis, porque te has convertido en una persona muy importante, capaz, independiente (aunque lo estaciones en casa de tu mamá), aunque sabemos que eres el mismo tipo de siempre. Cuando te subas a tu automóvil y se escuche el ronroneo del motor cuando pises el acelerador, sentirás una falsa sensación de seguridad. Esa seguridad que no te dio ni tus terapias con el psicólogo ni los consejos de tus padres sobre como puedes aprender a quererte a ti mismo.

    Como eres una persona un tanto insegura y con no muchos gustos propios, sintonizarás en ese sistema Dolby Surround 3d THX certificado por George Lucas las 40 Principales, que se escuchen las canciones que estén de moda, para que te sumerjas en la masa. ¿Paradójico no? Quieres destacar sobre los demás con tu lujoso automóvil pero no te atreves a tener gustos propios. ¿Me rechazarán si Rachmaninov suena en mi automóvil? ¡Por favor, si ni te gusta la música clásica! Tus gustos no son muy refinados que digamos.

    Mientras tú piensas en conquistar con un auto para hacer parecer a los demás que perteneces a una clase social, el CEO Español o el gerente de banco estadounidense se suben al metro para ir a su lugar de trabajo. Pero tú sigues empecinado en tu objetivo, te imaginaste platicando con una mujer en tu automóvil: -Oh baby, bla bla bla; como si con un automóvil, tu labia y tu capacidad discursiva fueran a tener la posibilidad de tener una súbita evolución. Te imaginaste besándote con ella, con el automóvil como herramienta de preámbulo para una noche erótica.

    Te tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres primero? ¿La buena? La buena es que algunas mujeres podrán caer ante la tentación, sobre todo aquellas que como tú, creen que un coche es una muestra palpable de una subida en el escalón de las jerarquías sociales. La mala, es que es una pretensión, y las pretensiones en algún momento quedan expuestas. La mala también es que seguirás siendo el mismo tipo de siempre, ese tipo del cual no te enorgullecías de ser. Y lamento decirte amigo, que en algún momento, la caca va a flotar.

    Sí, las mujeres quieren estar con hombres que les puedan dar algo, que tengan un futuro, que aspiren a algo. Es algo completamente natural. Pobre de la mujer que decida estar con un bueno para nada (como tú, aunque tengas coche). Pero para hacer eso se necesita algo más que ahorrar dinero para comprar una máquina. A más bananera y atrasada sea una nación, más necesidad tendrán los ciudadanos de comprarse un coche como símbolo de status.

    Con esos doscientos mil pesos extra que pagaste por tener un automóvil de lujo, pudiste haber pagado una maestría, pudiste haberte ido de viaje por el mundo, te hubieras podido convertir en una persona interesante (sin desearlo directamente). Seguro tu experiencia por Italia, Austria, Budapest o Kuala Lumpur abonará a tu labia para atraer mujeres. Seguramente tu maestría o tus estudios te habrán hecho alguien más culto. Pero preferiste usar la fórmula tan gastada y previsible, alimentada por los comerciales de television de las empresas automotrices tan falsas como sugerir que se puede conducir sin tráfico en el Distrito Federal. En lugar de transformarte de tonto a listo, pasaste de ser un tonto, a un tonto con cohe.

    Pobre de ti.

  • México, Estados Unidos, y la igualdad social

    México, Estados Unidos, y la igualdad social

    No, la sociedad norteamericana no es mi preferida. A pesar de su cacareado desarrollo, hay racismo e intolerancia en algunos sectores (minoritarios pero ruidosos) de su sociedad. También la percibo un tanto ignorante para el nivel de desarrollo que posee. La sociedad norteamericana no es una sociedad muy culta y fuera de sus «top reconocidas a nivel mundial» su educación deja mucho que desear.

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    Pero a pesar de esto, los estadounidenses nos ganan por goleada. Bastaron 3 días de estancia en Washington D.C. (mi tercer viaje a este país) para darme cuenta que México no va lograr superar nunca a Estados Unidos, o al menos no lo vamos a ver en vida; y si lo vemos es porque alguna catástrofe de proporciones inmesurables acabará con esta nación, lo cual se antoja poco probable. La verdad es que a pesar de cercanía y de su influencia (mucho más la que la estadounidense ejerce sobre la cultura mexicana que el caso contrario), es que son dos sociedades muy diferentes. No es lo mismo analizar a la sociedad estadounidense a través de películas hollywoodenses y productos de consumo, que sumergirse en ella, y convertirse, al menos por un momento, en parte de la masa norteamericana.

    Es cierto, no nos podemos exigir ser una copia de Estados Unidos. No tenemos su desarrollo y somos dos sociedades distintas. Pero hay muchos detalles donde los gringos nos superan, los cuales sí tenemos, al menos en teoría, la capacidad de modificar. Y paradójicamente muchos de esos detalles tienen que ver con la inclusión y la desigualdad. Sí, Estados Unidos nos gana si hablamos de igualdad social, a pesar de que ellos valoran más la libertad, y a pesar de que ellos no tienen un discurso revolucionario, ni tienen una izquierda tan ruidosa (aunque poco efectiva) como la nuestra, e incluso son más desiguales que sus pares europeos quienes los critican.

    Pongo un caso, y es el trato que se le tiene al peatón en la ciudad. Sé que no todas las ciudades norteamericanas no pueden presumir lo mismo, pero al menos las que yo conozco (Las Vegas, Nueva York y Washington) tienen en su medida alguna consideración para con el peatón. Las banquetas en Washington son muy grandes; están hechas para que el peatón pueda trasladarse cómodamente. En nuestro país pareciera que las banquetas son un estorbo, los automóviles las invaden, y en muchos casos no pueden caminar por ellas dos personas juntas.

    La zona metropolitana de Washington es plana, es decir, no tiene muchos edificios altos y la zona corporativa (donde se encuentran las torres más altas que no rebasan los 30 pisos) conocida como Rosslyn y que se encuentra al este de Arlington, separada del National Mall (donde se encuentra el Capitolio, Casa Blanca y demás) por el río Topomac, nos muestra la gran diferencia relativa a inclusión si la comparamos con sus similares mexicanas como Santa Fe, Puerta de Hierro o San Pedro. Las tres zonas de las principales ciudades mexicanas cuentan con torres más altas que las que posee la zona corporativa de Arlington, pero a nivel calle las diferencias son diametralmente opuestas. Las ciudades mexicanas discriminan al peatón, han sido diseñadas exclusivamente para los autos, y las pocas banquetas sólo fueron pensadas para la servidumbre que de alguna forma tiene que pasar por ahí. En cambio, Rosslyn tiene banquetas grandes con accesos amplios para personas discapacitadas en todas las esquinas (y no una «méndiga» rampita), tiene acceso al metro y al transporte urbano. Es patente que esa zona fue planeada pensando en el peatón y pensando en que muchas personas se trasladarán ahí en camión o en el metro (cuya estación posee la tercera escalera eléctrica más grande del mundo). Desde esa zona salen camiones al aeropuerto (milagros esperar que eso ocurra en Santa Fe) y a la Universidad de Georgetown.

    Diferencia entre las banquetas de Rosslyn Arlyngton y Puerta de Hierro Zapopan:

    Washington - Guadalajara

    La Universidad de Georgetown, católica, y la más importante de Washington (de ahí egresó Bill Clinton) se encuentra al oeste del mismo barrio que a su vez está ubicado al noreste a algo así como dos kilómetros del National Mall. Tuve la oportunidad de conocerla, y en una muy pequeña inspección, no me encontré a ningún mirrey con su shampoo y sus lobukis. Mientras en México, algunos universitarios de las élites están preocupados solamente por tejer relaciones (en el sentido anacrónico tradicional y no en el sentido del networking actual), en Estados Unidos los universitarios buscan adquirir conocimiento que les ayude a lograr sus metas, quieren ser los nuevos Steve Jobs, quieren ser campeones en el lacrosse. En México gran parte de las élites se sostienen por herencia, en Estados Unidos gran parte de ellas lo hacen por méritos.

    Y la diferencia del Estado de derecho es notable. Los estadounidenses respetan las normas y las señales de tránsito, transitan por los pasos peatonales (los cuales no son invadidos por los automóviles) y no a la mitad de la avenida. La ciudad planeada pensando en los peatones también ayuda a que estos no arriesguen sus vidas cruzando a la mitad de la calle.

    La cultura y la fortaleza de las instituciones ayuda a que el país norteamericano pueda mantenerse como país desarrollado. Los estadounidenses confían en sus instituciones, y si bien, han llegado a tener alguno que otro mandatario repudiado y deleznable (Bush, cof cof), o algunos de sus gobernantes tienen altos niveles de desaprobación, respetan sus instituciones porque de alguna forma las instituciones también lo hacen. Mientras, nosotros estamos atorados en un círculo vicioso donde no nos sentimos representados por nuestras instituciones y por eso a la vez, también pasamos por encima de ellas.

    Si bien, Estados Unidos no es un país perfecto y tiene defectos, creo que hay muchos ámbitos en los que se les puede aprender. Si queremos llegar a ser una sociedad más igualitaria, tenemos que ponerlo en práctica con una sincera preocupación por nuestros semejantes y no por prácticas asistencialistas o mitos revolucionarios que más que lograr acortar la brecha entre pobres y ricos, han logrado acrecentarla.