Estaba viendo un video de SDP Noticias (ese medio que transitó del fanático apoyo a López Obrador, al fanático apoyo al gobierno de Peña Nieto sin que te dieras cuenta), todo gracias a Federico Arreola quien se encargó de darle una vuelta al timón de su diario (antes «El Sendero del Peje») cuando se percató que apoyar al gobierno actual podría ser más rentable:
Categoría: reflexión
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Necesitamos personas que se estresen
Una vez platicaba con un psiquiatra muy reconocido de mi ciudad, él me comentaba que existen dos tipos de estrés: uno benéfico y otro perjudicial. La diferencia entre estos dos es la intensidad. Mientras que con el primero el individuo busca soluciones para solucionar las carencias que le generan estrés, con el segundo el individuo se paraliza por el agobio y termina en un estado de inacción. La ausencia total de estrés, más que ser un estado ideal, también es perjudicial. Lo ideal para el ser humano es tener dosis moderadas de estrés de tal forma que esto lo motive a satisfacer sus necesidades, en realidad el estrés benigno es el punto de equilibrio y no su total ausencia.
¿Qué voy a estudiar? ¿Qué tengo que hacer para solventar mis gastos y poder mantener a una familia? ¿Debería estudiar una maestría y especializarme? ¿Debería de buscar otro trabajo? Si quiero conquistar a alguna persona ¿Qué tengo que hacer? ¿Tengo que mejorar mi apariencia? ¿Debo tener un mejor concepto de mí mismo? ¿Y qué tengo que hacer para tenerlo? Mis ingresos no son suficientes ¿Será buena idea arriesgarme y poner un negocio?
Muchas de esas preguntas estresan al individuo, éste desearía que dichos cuestionamientos no existieran; pero en realidad tienen una función, y es que el ser humano por naturaleza necesita adaptarse a su entorno para satisfacer sus necesidades (las cuales crecen conforme se han satisfecho las originales) y eso conlleva un esfuerzo, el ser humano constantemente tiene carencias que necesita satisfacer y eso genera estrés. El estrés tiene la función de poner la mente del individuo en estado de alerta de forma que tome decisiones para poder satisfacer dichas necesidades.
Muchos de los negocios que los papás ricos les ponen a los juniors no funcionan porque éstos últimos al tener sus necesidades completamente resueltas (gracias a papá) no tienen las carencias suficientes que se traduzcan en el ímpetu necesario para arrancar su negocio.
Cuando uno sube a cierto piso de algún edificio, al admirar el skyline de la ciudad puede admirar también, valga la redundancia, el resultado de procesos donde el estrés estuvo incluido. Mucho de lo que vemos (si no es que todo) enfrente de nuestras narices es una respuesta para solucionar una carencia. Un edificio posiblemente se construyó porque una empresa ya no tenía espacio para colocar a sus empleados, lo cual generaba estrés a los directivos. Las calles se construyeron en respuesta a la necesidad que tienen los individuos para transportarse, una tienda se abrió porque el padre de familia necesitaba generar ingresos para poder mandar a los hijos a la escuela. Todos ellos en algún momento se sintieron angustiados, algunos posiblemente no pudieron conciliar el sueño, y todo eso es la respuesta a ello.
Lo que acostumbramos a llamar éxito (en sus diversas acepciones) está compuesto por cimientos que representan el fracaso y la angustia. No es falso cuando dicen que para triunfar hay que fracasar varias veces. Para satisfacer necesidades, se deben experimentar diversas alternativas hasta dar con aquella que logre cumplir el cometido, las demás (que llamamos fracasos) no terminarán completamente desechadas, sino que le darán mayor sabiduría a la persona para que poco a poco aprenda a tomar decisiones más prudentes e inteligentes.
Quienes dan «todo» a sus hijos los inutilizan. Las élites, acostumbradas a despilfarrar dinero para que los hijos tengan una vida abundante, vuelven a sus hijos inútiles, o bien, se corrompen como una forma de poder mantener su posición social (algunos entran a la política para echarla a perder, porque no tienen noción alguna de las necesidades de la gente trabajadora). También los gobiernos que «mantienen» a la gente a través del asistencialismo hacen lo mismo, inutilizan a las personas porque ya no tienen la necesidad de progresar mientras voten por el partido al cual puedan estirarle la mano. Cirta parte de la pobreza y la desigualdad en México (cuyas causas tienen un carácter multidimensional) tiene que ver con ese fenómeno. Tenemos que dejar que la gente se estrese y que por sí misma satisfaga sus necesidades. Ese tipo de estrés es el que orilla a la gente a plantear soluciones y a innovar.
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Huyendo de México
Recuerdo tanto en las elecciones de 2006 como de 2012 que circularon fotos de mexicanos en el extranjero sosteniendo un pancarta que decía «Si gana AMLO (o Peña Nieto) aquí me quedo». También muchos en sus redes afirmaron que si ganaba el candidato del PRI, huirían de México, algunos en broma ocultando muy en el fondo el deseo (imposible) de hacerlo, y otros lo tomaron en serio.
Una amiga se va a Canadá, en parte porque ya no quiere estar en el país (además de traer unos negocios que trae en puerta), porque me dice que ya no puede con lo que ocurre en México (y se sobreentiende más cuando sabes que ella vive en Veracruz).
Esa maña de desear huir es algo muy común. Durante 2004 en las elecciones intermedias de Estados Unidos, algunas personalidades (entre ellos Eddie Vedder, el vocalista de la banda Pearl Jam) comentaron que si Bush se reelegía, se irían a vivir a Canadá. Con la aprobación del matrimonio gay en Estados Unidos, algunos conservadores amagaron con huir a Canadá (el chiste se cuenta solo). Muchos otros tienen raíces sólidas de las cuales no quisieran desprenderse y prefieren aguantar vara.
Yo entiendo muy bien a mi amiga, los mexicanos nos sentimos impotentes ante lo que pasa. Lo que sucede en nuestro país llega a extremos fantasiosos, los cuales son difíciles de entender y explicar. Lo peor es que no pasa nada; lo había comentado hace más de un año y lo repito, parece que estamos en un profundo de burn out, impasibles ante lo que sucede, como si no tuviéramos margen de maniobra.
Tal vez con excepción de la depreciación del peso frente al dólar (y no los puedo eximir del todo), nuestro gobierno tiene responsabilidad directa o indirecta con todos estos problemas que nos aquejan y nos tienen confundidos, desde la displicencia ante la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, hasta la corrupción con la Casa Blanca, la huida del Chapo, el malestar en la economía, el asesinato de periodistas, la laceración al Estado de derecho y muchos temas más. Es cierto que la sociedad no es completamente ajena a la situación que vivimos, y es cierto que para que se erija un gobierno así deben de existir las condiciones para dicha existencia, pero tampoco creo que «todos los ciudadanos» seamos directamente responsables de lo que pasa en el sentido de que podemos tener gobiernos con una calidad considerablemente diferente entre ellos (comparando a éste con el pasado por un ejemplo).
Siguiendo con el tema central, hay quienes huyen por necesidad, quienes tienen que brincar la frontera porque nuestro país no les pueden dar las oportunidades para poder tener una vida digna. Hay quienes son perseguidos (por el narco, gobernantes) y también tienen que huir. Están los otros, los que han atentado contra la sociedad y huyen para no ser juzgados, pero son los menos, porque ante un Estado de derecho vulnerable, es más fácil pactar con el sistema y corromperlo para permanecer en el país, quienes tienen inmunidad y no pueden ser tocados, o a quienes los protege el fuero.
Pero aquí en México seguimos muchos. Algunos quisieran huir pero ven imposible la aventura, o no saben a ciencia cierta si afuera les podría ir realmente mejor (ya tienen una vida hecha aquí e implicaría iniciar de cero o no dominan el idioma), algunos otros «huyen» temporalmente, salen a tomar una maestría para progresar (y tal vez lograr obtener un cargo allá para no tener que regresar) o a otras personas les pueden bastar unas vacaciones de algunas semanas para desentenderse un rato de todo.
Lo cierto es que el deseo de huir está presente en muchas personas. Algunos de quienes se quedan podrán cuestionarlos incluso por falta de amor a la patria, pero los candidatos a emigrar responderán que se sienten incapaces de hacer algo, que la realidad los abruma y que el problema es demasiado grande como para poder incidir; o tal vez dirán que «desde afuera» pueden colaborar de una mejor forma con su país que estando dentro (en algunos casos es cierto).
¿Huir o no? Es un debate muy complejo, las razones son muchas, las motivos a profundidad pueden ser diferentes, el contexto también. Al final el individuo es libre, y antes que someterse a un supuesto compromiso con su nación (el permanecer en un pedazo de tierra no hace que éste se cumpla) tiene derecho de realizar su proyecto de vida como le plazca.
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¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?
Dicen que la vida pasa más rápido, hay quienes afirman que el hecho de percibir el avance cada vez más rápido de nuestras vidas tiene una explicación psicológica (mientras menos cosas nuevas perciba el individuo en un periodo determinado, el individuo tendrá la percepción de que el tiempo corre más rápido). Los 7 años de este sitio se han pasado volando. El Cerebro Habla no se hizo realmente famoso (aunque realmente nunca fue mi intención que fuera así, porque de lo contrario tendría que de alguna forma dejar de hacer lo que me gusta hacer en aras de crear un modelo de negocio que catapultara a esta página a la fama, tal vez hacer listas como Buzzfeed; sólo quería escribir y ya) aunque sí ha aumentado de forma conservadora el número de seguidores a través del tiempo. Internet ha cambiado exponencialmente, la situación de México y del mundo son bastante diferentes a las que este sitio web encontró.
Acepto que aprendí a redactar on the go, mis primeros artículos tenían una redacción bastante mala (los cuales siguen en este sitio web) y mi conocimiento era más limitado. Mi forma de pensar ha madurado y de alguna forma mutado con el tiempo, así que no vale reclamarme al tratar de encontrar contradicciones comparando un artículo de hace unas semanas y otro de hace cinco años. La forma en que se consume Internet ha cambiado la forma en que se consumen los contenidos, y tratando de hacer algunas adaptaciones, he tratado de mantener el formato tradicional, centrado en el contenido y en la lectura, que es parte de la esencia de este sitio. Ahora están de moda los artículos con títulos como «10 cosas que debes saber para ser como Cerebro ¡La 5 te encantará!», o «Cerebro escribió un artículo hoy, y ¡no creerás lo que pasó!», algunos de esos pueden llegar a tener algo interesante, pero no quiero «sobrevender» lo que escribo.
Realmente entré al mundo del blog cuando estas plataformas estaban de moda (ahora simplemente maduraron y se estabilizaron) y las redes sociales todavía no competían para dar al usuario una plataforma para escribir. Cuando entré, Facebook estaba en pañales (no tenía newsfeed) y Twitter, bueno, pocos conocían Twitter. Abrí este sitio antes de que Obama pusiera de moda las redes sociales, todavía se usaba Hi5 y ahí no había Fan Pages. Las redes sociales son parte de la estructura medular de este sitio web, antes la onda era compartir links con otros sitios web para que Google te posicionara mejor (el mentado SEO); ahora hay que ganarse el tráfico vía las redes sociales, si no, terminas siendo poco menos que invisible.
El Cerebro Habla hasta la fecha no ha sido censurado, no me han tratado de callar, ni mucho menos Javier Duarte me ha mandado golpeadores. Pero tristemente cuando inicié, mi país era más democrático que el de ahora. Podía criticar a Felipe Calderón (a pesar de todas mis críticas que sostengo, comparado con el gobierno actual parece una suerte de Roosevelt) y nadie me decía nada; ahora critico a Peña Nieto y, bueno, nadie me dice nada tampoco. Pero veo muchas bocas calladas, veo a un gobierno más intolerante, espacios cerrados, personas que deben de hacer periodismo desde su propia cuenta porque los medios grandotes deben de quedar bien con el «preciso». El mundo ha cambiado bastante, cuando empecé todavía no entrábamos a la crisis mundial, de la cual parece no nos hemos recuperado por completo.
A pesar de todo, a pesar de las crisis, de los cambios de gobierno, de la continua transformación de Internet, de la creciente importancia de las redes sociales, a pesar de todo eso, este sitio sigue vivo y coleando, y es autosustentable (la publicidad me costea el hosting del sitio y algunos miles de pesos más al año), no me hice famoso; pero las 2000 o 3000 visitas diarias hacen que yo sienta que alguien se molesta en leer lo que escribo aquí. Habrá Cerebro para rato, escribir se volvió parte de mi vida y también una curiosa forma de terapia que mantiene equilibrada a mi retorcida psique.
Hasta aquí mi reporte Joaquín.
-¿Ves Cerebro? ¡Pinche vendido de Televisa! Lo sabía, ¡nos estás manipulando, eres parte de toda esta mafia neoliberal que quiere controlar al mundo!
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Vivir sin capitalismo
Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.
Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.
La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.
La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.
El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad. Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.
Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.
No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.
Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.
El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).
Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.
Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.
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¡Pum! La bomba
Hace 70 años, el bombardero Enola Gay lanzó la bomba Little Boy en la ciudad de Hiroshima. Se trató de uno de los eventos más aberrantes en la historia moderna y mediáticamente los estadounidenses salieron bien librados (que decían que era necesario, que les habían atacado Pearl Harbor y que si no lo habían el conflicto iba a escalar de forma que se iban a perder muchas más vidas que las que se perdieron por las bombas arrojadas y demás chocoaventuras). El Washington Post afirma que es un mito el hecho de que las bombas terminaran con la Segunda Guerra Mundial, y que más bien la Unión Soviética entró inesperadamente a la guerra en contra de Japón el 8 de agosto (con quienes habían firmado un pacto de no agresión anteriormente) y debido a eso, los nipones decidieron rendirse.
Dios mío, ¿Qué hemos hecho? – Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero Enola Gay.
Historias más, historias menos. El bombardeo nuclear de Estados Unidos contra Japón debería de ser considerado como una de las estupideces más grandes de nuestra historia como especie. 166,000 civiles murieron en Hiroshima y 88,000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad murieron los días de los bombardeos, los demás fueron muriendo con el tiempo debido al envenenamiento de la radiación. Hiroshima era un próspero enclave comercial, y ahora lo es de nuevo, pero las cicatrices no se han borrado. Basta con googlear «Hiroshima» para percatarse de que casi todas las fotos son relacionadas con el bombardeo nuclear a pesar de que en la actualidad es una de las ciudades más importantes de Japón.
A pesar de que las armas nucleares siguen teniendo cierta importancia en el concierto geopolítico de las naciones, parece que hemos madurado, aunque sea un poco, en la forma en que resolvemos nuestras diferencias como naciones. Es inconcebible que el ser humano pueda llegar hasta esas instancias para defender sus intereses (porque las guerras casi siempre tratan del conflicto de intereses de unos pocos que son defendidos por las masas a las que gobiernan):
Al reincorporarse Tsuboi, su camisa, pantalones y piel colgaban de su cuerpo, donde las heridas abiertas dejaban los vasos sanguíneos al aire, mientras que parte de sus orejas habían desaparecido. Estaba cubierto de sangre y quemaduras.
Tsuboi recuerda haber visto a una adolescente con el ojo derecho colgando de su rostro. Cerca de allí, una mujer intentaba en vano contener sus intestinos dentro de su propio cuerpo.
«Había cadáveres por todas partes», «algunos sin miembros, todos carbonizados», recuerda este superviviente, que se preguntó: «¿Son humanos?».
Dicen que la historia la escriben los ganadores, y así parece ser. La historia no colocó a Harry Truman como alguna especie de villano, y la historia tampoco etiquetó a los Estados Unidos por el lamentable hecho, ni los marcó. La gente recuerda a Estados Unidos por muchos motivos antes que recordarlo por haber matado a poco menos de 200,000 japoneses en un bombardeo.
A pesar de todo, Japón resurgió de sus cenizas y ahora es uno de los países más desarrollados. Nagasaki e Hiroshima ahora son ciudades prósperas, pero la huella quedará ahí, para siempre.
A los supervivientes aún les esperaba una serie de aterradoras enfermedades provocadas por la radiación: sangrado de encías, caída de dientes y cabello, cáncer, nacimientos prematuros, bebés con malformaciones y muertes repentinas. Y, además, el rechazo de sus compatriotas, que temían contagiarse.
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Cuando los «nacos» no saben protestar
Es curioso que una revista de sociales le de cobertura a una protesta, ésta tendría que tener ciertas condiciones para que este tipo de revistas vea que de ella se pueden generar contenidos de interés. La manifestación de «Jalisco es uno por los Niños» cumple con ellas. Si bien la masa humana que integró dicha protesta es un tanto heterogénea, es el tipo de protestas que puede hacer que los integrantes de las familias acomodadas puedan salir a la calle, sobre todo en la ciudad de Guadalajara donde hay un considerable número de personas que integran la clase alta y media alta tradicionalista y conservadora tan típica de nuestra ciudad.
No recuerdo que GDL Lifestyle (quien dio cobertura a esta marcha) ni Quien ni Gente Bien haya dado cobertura a manifestaciones como las de Ayotzinapa (donde si bien las clases acomodadas pueden tener algún tipo de presencia, son minoría, tanto de la manifestación, como del porcentaje del total de dicho sector y tienen un perfil más bien específico, que los hace en muchos casos reacios a aparecer en ese tipo de publicaciones); esas revistas se llevan bien con las élites y naturalmente preferirán no dar cobertura a una protesta que tenga cierto carácter contestatario o crítico frente al gobierno (sólo dan cobertura a aquellos opositores que puedan encajar bien en su concepto de lo que es ser burgués, como Elena Poniatowska o Carmen Aristegui).
No puedo hacer generalizaciones ni pensar que este tipo de editoriales son iguales. Revistas como Quien pueden ser capaces de elaborar reportajes interesantes y con contenido en contadas ocasiones, otras quedan simplemente en los superfluo y lo banal. Pero tienen algo en común, y es que esas revistas refuerzan la división entre quienes pertenecen a las élites y quienes no pertenecen a ellas, entre el mexiquito y el mexicote (como le llaman algunos), unas degradan más que otras y lo común en estas revistas son dos cosas, en sus páginas no aparece gente que no tenga dinero o influencia, y tampoco aparece nadie que sea moreno (naco), a menos que éste tenga el suficiente capital y buen gusto para paliar lo que ellos suponen es su lamentable condición.
En las fotos de la marcha «Jalisco es uno por los Niños» se puede encontrar a gente de todo tipo y gente de diversos estratos sociales, la condición social o racial no importaba a la hora de integrarse a la marcha ni la determinaba, las coincidencias tenían que ver más que nada con posturas políticas y/o religiosas. Pero en la cobertura que hizo GDL Lifestyle sólo sale gente bien, solo aparecen güeritos, gente parecida. Los «prietitos» y los «naquitos» no aparecen, la gente que llegó en camión para manifestarse en favor de sus creencias no mereció ni una méndiga foto de la galería que este medio compartió en las redes sociales.
La revista vio en la marcha algo así como una reunión socialité, ¡Las comadres se han reunido en una fiesta decorada con globos de colores azul y rosa claro, con un atuendo informal sport para defender los principios y valores de la sociedad! En las 18 fotos que publicaron no aparece algún individuo que tenga una pizca de moreno, y si alguno llegara a salir para eso está el bokeh producto de la apertura de la lente de la cámara, para que salgan ahí difuminaditos y no se noten tanto.
Este tipo de medios promueven la discriminación y la diferencia de clases sociales, creen que la gente importa sólo porque tiene un cierto perfil y degradan a aquellos quienes no son parte de la subcultura. La gente de clases acomodadas tiene todo el derecho a protestar por lo que quiera, el problema es que estos medios aprovechen cualquier eventos para hacer patente la división de clases.
Y Juan, al bajarse del camión con su familia para formar parte de la manifestación, se percató de que los fotógrafos no le hicieron caso y le hicieron sentir que su familia y él eran irrelevantes en la protesta, no saldrían en ninguna foto.
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Jalisco es uno por los niños y la idea de la adopción gay
Todos estamos de acuerdo en que la familia es la base de la sociedad, es el núcleo donde el individuo se desarrolla y no puede ser reemplazada por otra institución. La institución de la familia ha mutado con el tiempo: En las épocas más primitivas era una simple organización social (horda) caracterizada por ser un grupo reducido sin distinción de paternidad, luego se organizaban por clanes donde obedecían a un jefe y estaban integrados por una comunidad de personas.
Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín “familus” que significa “sirviente que pertenece a un amo”
Después apareció la familia Consanguínea donde los grupos conyugales se clasificaban por generaciones, todos los abuelos en los límites de la familia son maridos entre sí. Luego le siguió la familia Punalúa que consistía en excluir a los padres y a los hijos del comercio sexual y después a los hermanos. En la posterior familia Sindiásmica un hombre vive con la mujer pero le está permitida la poligamia; después la familia Monogámica se funda en el predominio del hombre con el fin de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutida dado que sus hijos serían sus herederos. Apareció también el matriarcado y la familia patriarcal. Es decir, la familia no ha sido igual durante toda la historia de la humanidad.
Hace unos siglos la familia extensa vivía junta, y algo que hemos constatado es que las familias cada vez tienen menos hijos. El contexto va modificando su forma dado que ésta para cumplir su función debe de irse adaptando a su entorno. Por un ejemplo, sería impensable (a menos de que se posean muchos recursos de sobra) pensar en una familia de 10 hijos quienes puedan tener acceso a la comida, a la educación y a una formación sana.
Lo que se discute tiene que ver en parte sobre el modelo de la familia. la manifestación de «Jalisco es uno por los niños» busca mantener el modelo de familia hasta ahora vigente formada por papá, mamá e hijos. Por el contrario, la comunidad LGBT busca que ellos también tengan de derecho a formar una familia, lo cual implicaría un cambio al concepto actual de la familia (aunque cabe decirlo, si obtuvieran dicho derecho, las familias homoparentales constituirían aproximadamente el 4% o el 5% de todas las familias, tomando en cuenta estudios llevados a cabo en distintos países sobre porcentaje de homosexuales en una sociedad). Incluso sin el cambio de leyes, ya han habido cambios al modelo de familia tradicional, como las madres solteras, o muchas personas que deciden vivir en soltería toda su vida, limitándose a relaciones de noviazgo y unión libre. Esto, pienso yo, no se debe a una progresiva «pérdida de valores», sino a un cambio del entorno en el que vivimos (más urbano y competitivo).
Dicho esto, el debate sobre la posibilidad de que los gays adopten es un tema mucho más complejo de lo que se quiere ver. El tema es polarizador, lo cual impide en muchos casos sostener debates sobre lo que es mejor para la sociedad. La mayoría de los gays hablan sobre los derechos, la mayoría de los conservadores hablan sobre la «naturalidad de la familia» y muchos de los juicios se hacen con base en conceptos religiosos. Esto causa que el debate sobre qué sería lo mejor para una sociedad sea más pobre de lo que debería de ser.
La familia no es inmutable como acabamos de ver, en 200 años la familia no será exactamente igual que ahora. Hay que debatir sobre la conveniencia de que parejas gay puedan adoptar niños, el debate no debe de limitarse a los derechos de los gay, ni a las ideas religiosas, sino a lo que pueda ser mejor para la sociedad. En Internet hay artículos donde se trata de probar que el desarrollo de niños dentro de parejas homosexuales es completamente sano, por otro lado hay testimonios que tratan de reflejar lo contrario o el de algunos gays como Dolce & Gabbana quienes están en contra de la adopción. Las principales cuestiones no deberían de ser los derechos ni los supuestos mandatos divinos, las preguntas deberían de ser si un niño puede desarrollarse normalmente dentro de una familia homoparental, si un niño está de acuerdo con tener dos mamás o dos papás, si es indispensable que el niño crezca con «mamá y papá» y si en dado caso que esto sea afirmativo los gays puedan cumplir con esas funciones o no lo puedan hacer; también preguntarse si sería una oportunidad mejor para el niño tener dos padres o dos madres que vivir en un orfanato. ¿Si una pareja gay no adopta a un niño, qué será de su vida? ¿Terminará en la calle, o tarde que temprano será adoptado por una familia heterosexual que lo podría educar en mejores condiciones? ¿El niño sería discriminado, o es un precio a pagar hasta que las familias homoparentales sean integradas a la sociedad? ¿No pasará nada? ¿Qué dice el niño? ¿Cuáles serán sus repercusiones psicológicas, sean positivas o negativas? ¿La adopción podría perjudicar al niño, o bien la no adopción les privaría a algunos niños la posibilidad de tener una familia? . El desarrollo del niño va por delante sobre cualquier derecho de los padres o idea religiosa.
La respuestas a esas preguntas son las que deben determinar si el Estado debería de aprobar la adopción gay o no. Debatir sobre si los homosexuales tienen algún trastorno, desviación y enfermedad es algo innecesario, dada su existencia a lo largo de toda la humanidad y que dentro del mundo científico hay un consenso ya de que no se trata de ningún tipo de trastorno o «aberración» como todavía lo creen cada vez menores sectores conservadores. El debate de la adopción gay debe de ir asumiendo que los gays pueden ser (y son en general) igual de sanos que los heterosexuales, la cuestión estriba en la posibilidad del desarrollo de un niño en un entorno diferente al de la figura masculina y femenina como educadores.
Sobre la manifestación, todo el mundo tiene el derecho a manifestarse, ese derecho debe de ser respetado. Es tan incongruente que activistas de toda la vida estén en contra de que el sector conservador se manifieste a que si éste último les pite con el coche a los primeros en otras manifestaciones y les digan que se pongan a trabajar. La manifestación es un derecho que en algún momento debemos de usar.
Los integrantes de «Jalisco es uno por los niños» defendieron sus creencias de forma apegada a la ley (su derecho a manifestarse), algunos de sus planteamientos, cabe decirlo, me parecen cuestionables. Pugnan por el derecho a educar a sus hijos, pero no veo como es que el matrimonio homoparental (o igualitario) e inclusive la adopción se los va a quitar, se trata de una extensión de derechos (los cuales, como comenté, generan mucho debate) y creo que también en algunos casos se da la idea de que hay que «rescatar a los niños de las garras de los homosexuales», lo que se debería debatir es la conveniencia de la adopción. Si fuera realmente un «Jalisco es uno por los niños» se deberían haber incluido temas como la trata de personas, la prostitución infantil y la violencia en los hogares que laceran la vida de los niños de nuestro país (y que son más perjudiciales de lo que se supondría podría ser la adopción gay).
Entonces mi conclusión es que la manifestación buscó defender solamente el modelo de la familia tradicional promovido por las instituciones religiosas (están en su derecho de hacerlo). Pero estamos muy acostumbrados a no llamar las cosas por su nombre y a utilizar eufemismos que más que atenuar la agresividad de un significado termina confundiendo a la población (al aborto se le llama interrupción del embarazo, y hasta al Negrito de Bimbo se le cambió el nombre a Nito porque alguien vio una cuestión racial en un empaque que en realidad no tenía ninguna alusión discriminatoria). No se trató entonces, de una cruzada por los niños.
Me gustaría ver un debate, un debate informado, con fundamentos desde las dos partes. Este tipo de discusiones lamentablemente más que generar debate generan polarización y descalificaciones entre ambas partes. Ni conservar el estado de las cosas es siempre lo más sano, ni tampoco lo es necesariamente buscar un cambio en todos los modelos; no se trata de dividir al mundo en buenos y malos ni pensar en términos de «homofóbicos o putos depravados». No creo que los conservadores tengan malas intenciones (independientemente de si su percepción es equivocada o «retrógrada» o no) ni creo que la parejas homosexuales no busquen o no puedan crear una familia estable y llena de amor. Cada quien defiende lo que cree que es suyo, pero insisto, un debate informado, con pruebas empíricas, con números y con evidencias sería lo más sano para poder responder a la cuestión sobre si una pareja gay debería o no de adoptar.

