Categoría: reflexión

  • ¿Por qué la gente simpatiza con el PRI?

    ¿Por qué la gente simpatiza con el PRI?

    Tal vez te habrás preguntado por qué a pesar de que el gobierno actual emanado del PRI tiene un nivel de popularidad sumamente bajo (producto de actos de corrupción, conflictos de interés y demás), sigue manteniéndose fuerte como partido; o por qué mucha gente sigue simpatizando con el Revolucionario Institucional a pesar de todo. Posiblemente la primer respuesta que venga a tu mente es que tienen mucho poder, que quienes entran ahí lo hacen por puro interés y porque quieren robar. De hecho es posible que creas que todo priísta es corrupto por definición y mala persona.

    ¿Por qué la gente simpatiza con el PRI?

    Pero en realidad esa es una forma muy simplista y superficial de ver las cosas. En realidad el PRI es un partido muy peculiar con una forma de ser y una estructura también muy peculiar que sabe más que ningún otro partido satisfacer las necesidades de sus miembros (incluidas necesidades básicas como el sentimiento de pertenencia).

    Una vez que entiendas esto, tu concepto del PRI no va a cambiar mucho (porque lo que ves afuera son los resultados inobjetables de su esencia como partido), pero posiblemente entiendas más a sus integrantes, pienses dos veces antes de emitir un juicio categórico, tales como «vendido» o «ratero»; y veas que no todos ellos son así, ni todos están involucrados en actos de corrupción.

    Naturalmente yo no soy priísta y el concepto que tengo de ese partido está demasiado lejos de ser bueno. Sin embargo, he convivido de cerca con ese partido (manteniéndome siempre al margen) y he logrado entender un poco más por qué el PRI es como es, y por qué funciona tan bien. Tengo amigos queridos dentro del PRI, he asistido a mítines, cierres de campaña, conferencias, etcétera. De alguna manera logré conocer al «monstruo» por dentro.

    Habrá cosas que no narraré por cuestiones de ética profesional (tampoco es que tenga algo escandaloso que contar), pero sí puedo dar un panorama general y, con base en mi experiencia, hablar de lo que es ese partido.

    Antes de hablar de personas que entran por interés, por chamba o para hacer negocio (que las hay), tenemos que hablar del sentido de la pertenencia. Eso es algo que en el PRI se ha trabajado mucho más que los otros partidos y lo cual se ha desarrollado desde la formación del partido para darle un cauce institucional a la Revolución Mexicana (lo cual de la misma forma ha agrandado sus vicios).

    A diferencia de los otros partidos que se quiebran ante sus malos gobiernos (ahí están el PAN y PRD), el PRI puede permanecer relativamente intacto. Mientras haya acceso a presupuesto y poder, todo está bien.

    Pensar que el priísta lo es porque quiere robar o beneficiarse, es un argumento muy simplista. El sentido de pertenencia explica mejor por qué el PRI es fuerte.

    Todos los seres humanos tenemos la necesidad de pertenecer a algo. Quienes profesan una religión no siempre están ahí estrictamente porque se convencieron firmemente de su credo religioso y entonces buscaron grupos afines con quienes lo compartieran. Muchas veces la ecuación es inversa, la gente profesa una religión por sentirse parte de, y luego entonces, adopta el credo. La mayoría de los que crecimos en familias que profesaban una religión, la adoptamos de esa forma. Porque era la religión que profesaba nuestro círculo más cercano (nuestros padres), y luego entonces, por medio de ellos, adoptamos el credo. Nos hicimos religiosos porque nuestro padres, que nos quisieron mucho, nos dijeron que ese era el camino.

    De igual forma, aficionados pueden simpatizar con un equipo con un escaso palmarés como el Atlas o un equipo sin aspiración alguna de España, no por las glorias (escasas) que le puede traer su equipo, sino porque los simpatizantes son parte de una cultura, de un grupo cohesivo, porque pertenecen a algo, a una cultura con símbolos propios. Los aficionados del Atlas, por ejemplo, festejarán en raras ocasiones éxitos de su equipo, pero se sienten muy orgullosos de formar parte de.

    El sentido de pertenencia dentro del PRI

    Algo similar pasa con el PRI. El PRI es como una especie de familia, es un club selecto al cual es un orgullo pertenecer. De hecho es su esencia y es su modus operandi. Quien es priísta es parte de un grupo selecto, el cual a cambio le pide disciplina, y en cierta medida, sumisión (aunque dentro de las élites del partido, las desavenencias, que pueden permanecer lo más ocultas posible al público, son más comunes de lo que se cree).

    Desde las bases hasta las cúpulas, ser priísta es un privilegio. El simpatizante de base gana trato preferencial en programas gubernamentales y despensas, quien se encuentra en la cúpula gana influencia y poder. Desde la torta y el refresco hasta los contratos o los puestos de poder, esos, y muchos otros, son los beneficios de esa membresía «VIP» que se obtiene al estar en el partido.

    Cuando fui a los mítines y dejé mis prejuicios al lado, empecé a entender un poco más la esencia del PRI. Lo primero que vi no son «psicópatas hambrientos de poder» como podrías suponer, sino un ambiente de camaradería (más sólido y patente que el que he observado en otros partidos).

    El modelo PRI funciona tan bien, que no sólo los partidos de oposición han emulado algunas de sus características, sino también partidos de otros países de América Latina.

    A pesar de ser un partido jerárquico, las diferencias se difuminan dentro de un mitín. Los candidatos van vestidos con unas camisas más parecidas a un traje de Fórmula Uno con su nombre y los nombres de los candidatos superiores a él; aunque esa camisa es lo suficientemente casual como para que el candidato pueda colocarse al nivel de «su gente», abrazarla, platicar con ella, y por supuesto, pedirle su voto (el cual está casi dado por sentado debido a que la gente está ahí por ser parte de).

    Para alguien que piensa en términos de democracia y discusión de ideas, esto puede ser un tanto frustrante. No se trata de ir a hablar de ideas y proyectos, sino como «el PRI trabaja para ti, tú que eres priísta». Algunos candidatos con ideas frescas que adquirieron desde fuera del partido, tendrán que acordarse necesariamente de su gente y entrar en esta dinámica. Se trata de hablar del club, del orgullo de pertenecer al partido, de los colores. Entonces en este punto verás que tiene un poco más sentido aquella mayor de edad orgullosa de votar por el PRI, porque éste tiene los colores de la bandera nacional.

    priístas en un mitín

    El PRI es peculiar porque no es un partido de ideas, su ideología siempre ha sido muy ambigua y lo único que permanece constante es que se asumen como herederos de la Revolución Mexicana. Critican al socialismo, al neoliberalismo, al populismo demagogo, al tiempo que han coqueteado muy de cerca tanto con el neoliberalismo (Salinas), como con el populismo y el socialismo (desde Lázaro Cárdenas hasta Echeverría y López Portillo). El PRI es un partido pragmático cuyo credo se adapta a las circunstancias, lo que lo hace más fuerte que los otros partidos porque básicamente la discusión de ideas no es su fuerte, sino el club, el ser parte del PRI.

    En un partido político común, los simpatizantes primero tienen un orden de valores, y luego entonces buscan pertenecer a ese partido que represente ese orden. Con el PRI, los simpatizantes primero son priístas, y luego adoptan el orden de valores propio del partido.

    Entendido esto, podrás entender que los que están ahí, no están necesariamente por conveniencia o porque quieren robar o ganar contratos. Muchos están ahí por ser parte de. De hecho conozco priístas (de muchas edades) quienes nunca han formado parte de un acto ilegal o de corrupción, porque no están ahí necesariamente por el «contrato» por el poder o el dinero, sino por el mero hecho de pertenecer a una familia. Es decir, no se suman al PRI para ser parte de actos de corrupción, sino para pertenecer a un club muy unido, con sus simbolismos, rituales y valores muy propios.

    El problema del PRI no son tanto sus personas, sino su estructura. Este modelo de «partido-club» (así fue concebido desde su creación) es lo que ha hecho que el PRI sea lo que es, un partido opaco, donde varios de sus miembros, sobre todo en las altas esferas del poder, están involucrados con actos de corrupción cuando menos.

    Al no tener alguna ideología o convicción sólida que prevalezca sobre el sentimiento de pertenencia, sus miembros pueden ser más proclives a ser parte de actos de corrupción. Primero, porque no están actuando en contra de doctrina propia o escala de valores alguno (aunque exista en el papel), y segundo, porque las posibilidades de que el partido cierre filas ante ellos es más fácil que en cualquier otro. Primero son los colores, y luego es el país, aunque algunos de ellos quieran con sinceridad a México. Es decir, muchos de ellos quieren a México, desde el PRI, con todo lo que eso implica.

    Es completamente normal que los humanos, como parte de un sesgo cognitivo natural, tendamos a inclinar nuestro juicio a favor de aquello a lo que pertenecemos. Pero este sesgo dentro del PRI es más notorio que en otros partidos (excepto Morena, liderado por el ex priísta López Obrador)  porque no hay doctrina ni orden de ideas con las cuales confrontar los juicios. Para muchos priístas, ser parte del partido será más importante que reconocer un acto de corrupción dentro de éste y denunciarlo; en otros partidos en cambio, un acto de corrupción puede causar una desbandada masiva.

    La familia del PRI

    El sentimiento de pertenencia puede ser fuerte al grado de que algunos de sus integrantes pueden caer en actitudes maniqueas (donde todo es blanco o negro). sus símbolos son sagrados, de igual forma sus rituales y sus formas. Una cosa es estar dentro del PRI, y otra cosa es estar fuera del PRI.

    Ser parte del PRI es algo que es «para siempre». Los panistas, por ejemplo, pueden dejar el barco cuando sienten que la doctrina del partido se ha desviado, porque es la ideología la que mantiene la cohesión dentro del partido más que la pertenencia. En el PAN están los empresarios y los religiosos, porque básicamente un partido de derecha se amolda a sus intereses. En el PRI están todos, porque la ideología y la forma de pensamiento no importa, al menos no tanto como la pertenencia a ese algo. No es raro ver a algún empresario, una persona con inclinaciones socialistas, o un ex anarquista defendiendo lo mismo. El empresario será útil cuando al PRI le convenga virar a la derecha porque así lo indica su «olfato de poder», el socialista cuando lo más conveninente sea «arrinconarse en la izquierda».

    Dentro del PRI pueden cambiar de ideas de acuerdo al escenario político. Peña Nieto, por ejemplo, puede estar en contra del matrimonio igualitario, y luego mostrarse a favor, pero no por convicción, sino para arrebatarle el discurso a la izquierda, o quedar bien con la ONU, organismo con quien su relación (véase GIEI) parecía deteriorarse.

    Eso le da más margen de maniobra al PRI. PAN y PRD tienen que conformarse con defender (aunque sin faltar a la verdad, tampoco lo hacen siempre) aquello que está alineado a sus principios ideológicos. En el PRI están más preocupados por pertenecer, y aspirar a que ese club sea quien esté a cargo de los hilos que conducen a este país, no importa como, porque el fin justifica los medios.

    Y el fin justificará más los medios, cuando sabes que puedes dar casi por sentado, que tus simpatizantes cerrarán filas contigo.

  • Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    Las cosas han cambiado mucho en 20 años. Yo asistí a una escuela del Opus Dei, y recuerdo muy bien que términos como homosexual, joto, o puto, eran considerados un insulto. Pero no porque se considerara eso un insulto hacia la comunidad gay; sino por el contrario, era reprobable decirle a otro compañero que tenía preferencia por las personas del mismo sexo. Un insulto de ese tipo te podía costar un reporte, el cual tus padres tenían que firmar de regreso; o bien, podía ameritar una suspensión.

    Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    De igual forma, recuerdo que alguna vez los profesores nos entregaron circulares (de esas que tenías que entregar a tus padres para el siguiente día entregar el talón firmado al profesor) porque se iba a llevar a cabo una marcha en contra de los homosexuales. No era como ahora, que la marcha es estrictamente contra el matrimonio gay o la adopción, sino contra su condición per se. No era, respeto tu preferencia sexual pero no estoy de acuerdo con el matrimonio o la adopción. Era, no te respeto por tu preferencia sexual.

    Los círculos conservadores en ese entonces eran todavía más conservadores. En la actualidad no es extraño escuchar a un conservador decir: -No estoy en desacuerdo en las sociedades de convivencia, o -No estoy a favor del matrimonio del mismo sexo, pero no tengo nada en contra de ellos, incluso tengo amigos gais. De 20 años a la fecha han mostrado una mayor apertura.

    Ahora que Peña Nieto propuso legalizar los matrimonios del mismo sexo y anunció cambios en la constitución, lo que más me llamó la atención no fue la noticia en sí, sino el poco ruido de los sectores más conservadores de la sociedad. En un país tan católico y mariano, yo esperaba una reacción directamente proporcional. No la hubo, o al menos no la he visto.

    Es decir, las autoridades no se han encontrado con mucha resistencia. Cuando el matrimonio igualitario amenazaba con legalizarse en Guadalajara (lo cual evidentemente sucedió), la organización Jalisco es Uno por los Niños realizó una marcha multitudinaria. Fueron muchos pero no tantos, no lo que uno podría esperar para una ciudad tradicionalmente conservadora como Guadalajara. Después, cuando las autoridades legalizaron el matrimonio, la misma organización convocó a otra marcha. Ni siquiera pudieron llenar la Plaza de la Liberación (cuyo tamaño es aproximadamente la mitad del Zócalo de la CDMX).

    Me pregunté, ¿Y esa es la resistencia? ¿Tan pequeña? Incluso en otros países más «liberales» como Francia e Italia, la resistencia a estos cambios ha sido mayor.

    Creo que es sano que esas resistencias existan con el fin de que las transiciones, es decir, los cambios de valores o paradigmas dentro de una sociedad, sean más tersas, razonadas, y no abruptas (no me refiero necesariamente que se deba postergar una decisión así, sino que se deba someter a debate, se analicen sus pros y contras, y se delibere para buscar la mejor manera de adoptar dicho cambio).

    Los conservadores, así como los liberales, tienen un papel importante dentro su comunidad; porque la contraposición de las dos corrientes ideológicas propicia un sano equilibrio dentro de la sociedad.

    Las instituciones que hemos creado, como la familia, que tiene sus propios valores y principios, son las que dan cohesión a una sociedad. Un cambio de forma abrupta puede alterar esa cohesión. En cambio, cuando éste es razonado y se somete a un debate, puede incluirse dentro de ese tejido sin alterarlo, fortaleciéndolo más bien. Es decir, hablando del matrimonio gay, no sólo tendríamos que hablar de «mi derecho», sino deberíamos someterlo a escrutinio para incluirlo de tal forma que adopten los valores y responsabilidades que implica tener una familia. Es decir, que cumplan con esa función y no se quede en un «logro por la obtención de un derecho».

    Pero en México, ahora que se harán cambios en la constitución, los círculos conservadores han brillado por su ausencia. Y me sorprende.

    Y sería irresponsable decir que todo es culpa del lobby gay, o de los «intereses oscuros». Porque de la misma forma que la comunidad gay tiene sus mecanismos para ejercer influencia y sacar adelante una agenda, los sectores conservadores también la tienen, también tienen su agenda propia, muchas veces por medio de Iglesias y escuelas a las cuales existen las élites, donde inculcan su credo y sus valores. En una sociedad democrática, los sectores conservadores también gozan libertad de expresión y pueden ejercer su influencia. Tienen sus páginas web y sus Fan Pages de Facebook, pero parece que la gente no muestra mucho interés.

    Pareciera que los conservadores llevan las de perder en el discurso. De hecho parece que este sector conservador (a diferencia de hace 20 años que era mayoría) es más bien pequeño y minoritario.

    Por ejemplo, según Mural (Reforma), en Guadalajara todavía son mayoría quienes están en contra de los matrimonios igualitarios, aunque en las clases más educadas la resistencia ante el matrimonio igualitario es menor:

    gay

    Pero tendríamos que remitirnos también a lo cualitativo. Es decir, quienes no están de acuerdo ¿qué tanto no están de acuerdo? Posiblemente muchos de quienes se oponen no lo hacen de una forma categórica.

    Es decir, su negativa no es lo suficientemente fuerte como para salir a la calle a manifestarse. Muchos de aquellos que aseguraron estar en contra, posiblemente no pierdan el sueño si el matrimonio entre personas del mismo sexo se aprueba. Eso, agregando el hecho de que como ciudadanos tendemos a ser pasivos y no luchamos mucho por lo que creemos, explica por qué la resistencia es tan endeble.

    En un país como Francia donde la gente está más preparada (tanto los liberales como conservadores tienden a ser más letrados y sus argumentos son más sólidos) y es más activa socialmente, se entiende que se organicen manifestaciones en pro y en contra que aglutinan a cientos de miles de personas, llenen plazas y presionen gobiernos. En México eso no sucede. Incluso las marchas a favor del matrimonio del mismo sexo tampoco se caracterizaron por ser masivas, cuando ya es poco menos de la mitad quien se muestra a favor.

    Los humanos tendemos a rechazar lo raro o lo poco frecuente, sobre todo aquello que no conocemos. Cuando entonces, ser gay ya no es algo «tan raro» (en términos de frecuencia), aprendemos a ser más tolerantes. Esto también explica por qué hay más gente que no siente aversión, y por qué una convocatoria para manifestarse en contra del matrimonio gay (aunque su postura sea «en contra») ya no les resulta tan atractiva. Incluso las razones para oponerse, en muchos casos, son otras. Ya no es «esos jotos desviados», sino «respeto a los gays pero un niño necesita una mamá y un papá».

    Los conservadores tienen, o deberían de tener, un papel que no están asumiendo, o lo están haciendo de una forma muy timorata; como si mostraran una fuerte incapacidad para poder comunicarse con el grueso de la sociedad (siendo que la sociedad mexicana no se destaca por ser una muy liberal), y como si sólo se tratara de aglutinar a los suyos, a quienes asisten frecuentemente a la Iglesia o que son parte de instituciones conservadoras.

    La comunidad gay (o el lobby gay, o como le quieras llamar) ha tenido la capacidad de persuadir a algunos de quienes no pensaban como ellos, se metieron hasta la cocina. Los círculos conservadores, a quienes en teoría no les falta dinero y recursos, no lo han hecho, y no han logrado conectar con el grueso de la sociedad. Posiblemente necesiten elevar el nivel del discurso o adaptarlo a las nuevas generaciones, posiblemente tengan que hacerlo de una forma menos sectaria (por ejemplo, sus argumentos son relacionados en la gran mayoría de los casos, con la religión), posiblemente necesiten mejorar la forma en que se comunican, o necesiten romper paradigmas y poner a prueba sus argumentos. Y contrario a lo uno podría pensar, incluso sin ser conservador, creo que los conservadores tienen algo valioso que aportar, porque dentro de una democracia, y sobre todo, dentro de una sociedad madura, su existencia es necesaria y no es prescindible.

  • Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    El día de ayer, un temblor estremeció a la ciudad de Guadalajara. Su escala (4.8 grados Richter) puede ser un tanto engañosa en tanto el epicentro se encontró cerca de la superficie y fue trepidatorio (de arriba hacia abajo), lo cual hizo que se sintiera más fuerte que temblores de hace años que rebasaron los 6 grados y ocasionara más daños.

    Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    Lo que me preocupa es lo poco que estamos preparados en varias zonas de nuestro país para recibir este tipo de eventos. La actitud displicente de los ciudadanos y de las autoridades es producto de mitos y suposiciones. Por ejemplo, nadie recuerda haber vivido un gran terremoto de gran intensidad esta ciudad, entonces se supone que en Guadalajara nunca ocurrirá terremoto alguno.

    Pero la historia y la ciencia nos dicen lo contrario. Los terremotos son eventos cíclicos. Es decir, ocurren cada determinado tiempo, porque las fallas van acumulando energía que en algún momento tiene que liberarse en forma de en ondas sísmicas. Si bien, no se puede predecir bien a bien el momento exacto cuando un terremoto ocurrirá, sí podemos determinar de forma aproximada las posibilidades de que haya un terremoto en una determinada zona dentro de un determinado periodo de tiempo. Basta ver los registros, Guadalajara es una ciudad que se encuentra en una zona sísmica donde sí han ocurrido terremotos.

    La Catedral es fiel testigo de ello. Las torres de la Catedral no son las originales porque éstas cayeron debido a un terremoto. De hecho no cayeron una vez, sino dos veces. Es decir, las primeras torres cayeron en 1807, luego fueron remplazadas por otras que cayeron en otro terremoto ocurrido en 1818, para después ser reemplazadas por las actuales. También a principios del siglo pasado, en 1912, ocurrieron varios temblores fuertes (llamado enjambre) que hizo que la gente saliera a dormir a las calles y que causó daños en algunas edificaciones, como se muestra en la siguiente fotografía:

    Temblores-1912-aa

    Después no tenemos registro de temblores muy fuertes. Tal vez los que más recordemos sean el temblor del 85 (más por el terremoto que ocurrió en la capital que otra cosa), o el del 2003, el cual ocasionó graves daños en Colima, y que en Guadalajara casi provoca el colapso del estacionamiento de Plaza del Sol.

    Por otro lado, algunos arguyen que en Guadalajara no puede haber terremotos porque nuestro subsuelo compuesto de piedra pomez o jal (de ahí el nombre de Jalisco), amortigua las ondas sísmicas.

    Eso sólo es cierto cuando el epicentro tiene su origen en las costas de Guerrero. Cuando eso ocurre, mientras la Ciudad de México sufre porque el subsuelo acuosas magnifica las ondas (que después rebotan en el cerro del Chiquihuite), en Guadalajara las ondas son amortiguadas (un ejemplo claro es el terremoto de 1985 que golpeó a la capital y a Ciudad Guzmán, pero que no provocó daños en Guadalajara).

    Pero cuando el epicentro se origina en una falla cercana, entonces el subsuelo no cumple con esa función.

    No es completamente improbable que en Guadalajara ocurra un terremoto de magnitud similar al de Ecuador o Nepal.

    Y los terremotos que ocurrieron en nuestra ciudad hace dos siglos fueron producto de las fallas cercanas, las mismas que ocasionaron el temblor del día de ayer, no de las originadas en las costas de Guerrero.

    Entonces, estábamos hablando de que las fallas acumulan energía, y que no hemos tenido un terremoto desde hace dos siglos. Eso significa que estas fallas (como las que se encuentran cerca del Río de Santiago) tienen ya mucha energía acumulada que en algún momento se debe de liberar. Y eso podría ser dentro de poco tiempo. Tal vez ocurra por un decir, en 50, 80 años, o tal vez ocurra el día de hoy.

    Si crees que un terremoto como el de Ecuador no puede ocurrir en nuestra ciudad, estás en el error.

    Eso quiere decir que ya deberíamos estar tomando medidas más serias con respecto al tema. En una ciudad que crece verticalmente, cuyas avenidas cada vez están más colapsadas por el tráfico en medio de obras viales, varias de las cuales tienen mucho tiempo, deberíamos contemplar que un terremoto sí puede tener lugar en nuestra ciudad.

    Guadalajara terremoto

    Ciertamente hay ciertos requisitos y normas para construir edificios. Seguramente los edificios más altos (como los que se encuentran en Puerta de Hierro) y aquellos que requirieron una inversión económica fuerte, están preparados para un evento de este tipo, porque básicamente sería el fin para una inmobiliaria cuyo edificio colapsó por no cumplir los requisitos técnicos o por no usar los materiales adecuados. Pero también existen edificios no tan grandes, que no pertenecen a firmas inmobiliarias grandes, y quienes no escatiman en usar materiales de más baja calidad para ahorrar dinero.

    De igual forma, muchas de las edificaciones de nuestra ciudad tienen varios años, y fueron construidas sin las normas actuales. Muchos edificios que se encuentran en el centro de la ciudad, por ejemplo.

    De hecho, basta recordar que en la Ciudad de México en el fatídico terremoto de 1985, colapsaron muchos edificios porque éstos no se construían con normas tan estrictas, y muchos de ellos fueron construidos con materiales baratos para ahorrar dinero (o robárselo). De hecho, no es casualidad que las edificaciones que sufrieron daños en el temblor de ayer (como cuarteaduras y demás), fueron en su mayoría edificios del gobierno y edificaciones que ya tienen cierto tiempo de antigüedad. En la capital ha habido avances considerables en la cultura de la prevención (tal vez no suficientes) y en caso de que ocurriera otro terremoto de la misma magnitud, el número de muertos seguramente sería bastante menor al que tuvieron aquella vez.

    El grado de destrucción no sólo depende de la intensidad del terremoto, sino de la cultura de prevención.

    Pero en Guadalajara no estamos tan preocupados a pesar de que la ciencia y la historia nos dicen que sí hay que estarlo. No sólo se trata de las edificaciones, se trata de la cultura de prevención que en nuestra ciudad nos tomamos a la ligera.

    Más que los grados en la escala de Richter, muchas veces es la cultura la que determina el grado de destrucción. Por ejemplo, el terremoto en Katmandú, Nepal (7.8 grados) fue bastante más destructivo que el terremoto en Tokio, Japón en el 2011 (9.0 grados) sin incluir el posterior tsunami que azotó varias ciudades costeras. Naturalmente Nepal es un país relativamente subdesarrollado, y Japón es uno de los países más desarrollados y con una de las culturas organizacionales y de prevención más grande del mundo.

    Un terremoto de 7.8 grados por ejemplo, podría ser posible en una ciudad como Guadalajara. La cuestión es que tanto impacto tendría. ¿Nuestras avenidas, casas, y edificios podrían soportar un sismo de esta magnitud? ¿La gente está preparada para recibir un sismo de ese tamaño? Es decir ¿Conocemos el protocolo que debemos seguir? Si un terremoto así azota la ciudad ¿seremos capaces de caminar hacia las zonas de evacuación en vez de correr y pisotear a toda la gente? ¿Todos los edificios cuentan con rutas de emergencia? ¿Las casas están bien construidas?

    Posiblemente las respuestas a esas preguntas no sean del todo optimistas. Y sí, una Guadalajara con cientos o miles de muertos y algunos edificios colapsados no es algo que no pueda ocurrir. Pero a pesar de que la naturaleza es impredecible, nosotros sí podemos hacer algo para que el impacto del movimiento telúrico en nuestra sociedad sea el menor posible.

  • tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Hace unos días leía un artículo sobre el caso de un ex rector de un centro universitario de la U de G, quien fuera evidenciado por el diario español El País por plagiar 84 párrafos en su tesis.

    Como dice Diego Petersen, el plagio no sólo es un robo, es un engaño. La universidad hasta ahora no ha tomado un postura determinante, pero la vergüenza ahí queda.

    Copy Paste

    Yo no sólo consideraría que se trata de un robo y un engaño. La tesis tiene como propósito mostrar y reforzar los conocimientos que uno ha adquirido por medio de los estudios. Un acto así es propio de una persona que no ha obtenido el suficiente conocimiento o talento como para redactar su tesis por cuenta propia.

    Pero vámonos a algo más cotidiano e igualmente reprobable. Todos los que estudiamos en la preparatoria y universidad, nos encontramos con que mandar a hacer trabajos por encargo no era algo raro. Muchas personas «no tenían tiempo» o no querían hacer sus tareas, entonces bastaba con decirle al amigo si se la hacía a cambio de una módica cantidad de dinero. Éste último generalmente cambiaba un poco la redacción del trabajo original, la fuente, el color de la letra, y ¡voila! No eran pocos los casos en que los maestros se daban cuenta, especialmente cuando los maestros se esforzaban por revisar bien los trabajos de los alumnos.

    Este tipo de intercambios son algo común, pero no porque sea común significa que sea bueno.

    Ahora con todos los avances tecnológicos de los cuales somos espectadores, este tipo de «intercambios» ya no se hacen solamente en el patio de las escuelas. Ya están institucionalizados y se encuentran en la nube.

    Lo peor del caso es que nadie se molesta por la existencia de un portal como tuteto.mx, que hace negocio con la decidia de los estudiantes. El portal funciona así.

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Tienes que entregar una tarea y no tienes tiempo de hacerla (es decir, hay eventos mucho más prioritarios como ver un maratón de series en Netflix, o tienes que jugar FIFA en el Xbox). Entonces necesitas que alguien más la haga por ti. Para eso entras al portal donde te puedes contactar con alguien más que pueda hacer tu tarea a cambio de un intercambio económico. Es decir, ese portal sirve como facilitador para ponerte en contacto con otra gente que quiera ganar dinero haciendo tareas.

    Muchas veces los actos de corrupción se aprenden en la escuela, sobre todo cuando los alumnos hacen trampa para obtener buenas calificaciones, y el costo para hacerlo (que el profesor en cuestión se de cuenta y recibas un castigo) es baja. Es cierto, todos alguna vez fuimos partícipes de ese tipo de actos, todos alguna vez copiamos en un examen. Y se puede entender que los alumnos de la preparatoria son menos conscientes de las consecuencias de sus actos, por eso es que deberíamos estar reprobando ya portales como tuteto.mx. Por eso es que la comunidad educativa debería ya de manifestarse en contra de este tipo de iniciativas.

    Una buena forma de combatir la corrupción es enseñando a los alumnos que no deben de hacer trampa para obtener buenas calificaciones. Los maestros tienen una gran responsabilidad en la formación de sus estudiantes

    Podemos armar un debate intenso sobre pedagogía para discutir la utilidad de las tareas, que si un estudio dice esto, o que si este otro dice esto otro, que si el modelo educativo es arcaico. Pero la razón por la que en las escuelas se dejan tareas y trabajos, es para reforzar el conocimiento que los estudiantes adquieren en el salón de clases.

    Portales como tuteto.mx ayudan a que los estudiantes se priven de ese conocimiento. De hecho, el intercambio entre ambas partes es completamente inequitativo. El estudiante que no quiere hacer su tarea, entrega dinero a la vez que se priva del conocimiento que recibiría por medio de la tarea; en cambio quien hace la tarea recibe un monto económico y en algunos casos, el conocimiento que reciba al hacerla, le podrá ser de utilidad (sobre todo si su área de estudio o profesional está relacionada) para su carrera.

    No sólo eso, portales como tuteto.mx fomentan la corrupción y la «institucionalizan», porque le enseñan al joven que está bien mandar a hacer sus tareas, tesis, y trabajos que se le asignaron sin reparar la función que éstas tienen en su aprendizaje.

    Mientras, los dueños del portal de tuteto.mx (así como quienes se inscriben para hacer tarea) ganan dinero a costa de la decidia de los demás. Ganan dinero que en un futuro no tan lejano se dejará de producir gracias a la poca competitividad de los futuros profesionistas quienes prefirieron mandar hacer sus tareas para jugar Xbox que recibir los conocimientos para costearse uno por ellos mismos.

    En este país donde la corrupción está tan normalizada, no es tan extraño que un portal como éste reciba críticas más bien blandas, y que sus dueños ni siquiera se den cuenta (o hagan como que no) del daño que están haciendo.

    Imagen: etsy.com

  • Cómo el smartphone puede reducir tu privacidad

    Cómo el smartphone puede reducir tu privacidad

    Imagina que un día vas a un bar con tus amigos (vamos a suponer que se llama el Candela). Por alguna razón sales muy pasado de copas, tal vez tu novia te cortó, o simplemente no te importó y tomaste todo el alcohol que había a tu alcance. Sales muy borracho de ese bar, apenas puedes caminar, literalmente haces el ridículo, y como el bar se ubica en una avenida donde los peatones abundan, alguien toma su smartphone, te graba, tú le mientas la madre por grabarte y lo tratas de agredir físicamente, el individuo desde el anonimato sube el video con el hashtag #LordCandela.

    Cómo el smartphone puede reducir nuestra privacidad

    Te haces famoso y no para bien, tu video circula por medio de las redes sociales. Opinólogos y expertos hablan en la radio, televisión, y prensa escrita sobre el comportamiento agresivo de la gente que no mide su consumo con el alcohol. El siguiente lunes, tu jefe te dice que por políticas de la empresa debes de dejar tu puesto. Aún cuando eras un buen empleado. No habla bien de la marca tener a un individuo que no sabe comportarse y se muestra muy agresivo, aunque no sea tu costumbre ponerte ebrio, o incluso «haya sido tu primera vez». Naturalmente tu vida cambia, tu reputación se ve afectada.

    No es como que el comportamiento en el que incurriste sea algo que se deba aplaudir, aunque naturalmente es algo que han hecho muchas personas alguna vez en su vida. Pero tú tuviste la mala suerte de ser grabado por un individuo que nunca dio la cara, y quien se convirtió en una especie de «activista social» al difundirte en malas condiciones.

    Con el avance de la tecnología, nuestra privacidad se reduce cuando estamos en lugares públicos. Algunas personas aplauden esto, porque dichas tecnologías ayudan a captar en flagrancia a algún individuo que esté haciendo algo ilegal, algún político sobornando a alguien, algún tránsito recibiendo una mordida. Pero también por otro lado, exhibir a personas que llevan a cabo conductas desagradables, chistosas o humillantes (no siempre moralmente reprobables), o que son humilladas, y que antes quedarían como anécdota entre el pequeño grupo que se encuentra presente, ahora se vuelve un tema de interés público: cientos, miles, o millones de personas pueden quedar expuestas ante los contenidos que se han viralizado.

    Habrá quienes (dependiendo del acto y las circunstancias) aprovechen el momentum; y en vez de caer en una depresión profunda, hagan dinero con su imagen, vendan camisetas de ellos mismos, o acepten un contrato con cierta marca de galletas. Pero hay quienes (la mayoría) no pueden darse ese lujo, porque el contenido del video es muy desagradable, o porque estaban siendo humillados por otras personas.

    Ahora hablemos del bullying. La mayoría de los ahora adultos fuimos víctimas del bullying al menos alguna vez (que en ese tiempo no existía ni ese término ni menos llegaba el ejército del Conapred a tu escuela cuando te daban un coscorrón). Con un smartphone y las redes sociales, el problema se puede extender.

    Ahora no sólo se trata de que tus «compañeros» se junten en bolita para burlarse de ti. Ahora se trata de que esos mismos compañeros puedan grabarte y compartir esa vez que te humillaban en sus redes sociales. Puede que castiguen severamente a quien te exhibió, pero posiblemente ya es demasiado tarde y tu video ya se replicó en Youtube. Todo el mundo comparte esa vez que te bajaron los calzones en frente de toda la clase.

    Bullying escolar

    El smartphone se ha convertido en un arma de doble filo. Por un lado es muy útil para denunciar abusos, de la autoridad o de terceras personas. Pero por otro lado, la privacidad de las personas que se encuentran en un espacio público se reduce.

    Porque no todo el que carga un teléfono inteligente es una persona bienintencionada. Muchas personas tratarán de sacar provecho. Algunos posiblemente quieran ganar seguidores en sus redes, likes, clics en ads, o simplemente se les hizo gracioso subirlo. Otros posiblemente tengan un razón más «oscura» o tengan algún interés específico en exhibir a alguna persona.

    Incluso hay quienes siendo responsables de un acto, graban a la autoridad (en pleno ejercicio de la ley) con su teléfono esperando que de esa manera se les pueda hacer «justicia». Porque el teléfono celular se ha convertido en un arma que le da una suerte de voz a aquellas personas que no la tienen; como este individuo quien después de chocar en estado de ebriedad, utiliza su teléfono celular para denunciar un supuesto abuso de autoridad.

    https://www.youtube.com/watch?v=8sOJVutbGo4

    Imagen: thenextweb.com

  • Del feminismo y sus excesos

    Del feminismo y sus excesos

    Hablar sobre los excesos del feminismo, o bien, de ciertas expresiones feministas, podría antojarse algo trivial en tanto el problema del «machismo» en nuestro país (tema que he abordado ocasionalmente en este blog) es un problema mucho mayor. Los excesos del feminismo parecen muy triviales ante los feminicidios, las mujeres víctimas de acoso sexual y una sociedad donde la mujer tradicionalmente se ha encontrado en desventaja.

    Del feminismo y sus excesos

    Pero no por el hecho de que estas manifestaciones sean «más triviales» significa que las debamos de ignorar.

    Tenemos primero que explicar que el feminismo es una corriente «ideológica, política, de pensamiento, o como le quieras llamar» que tiene muchas variables. Es decir, cuando trato de advertir que el feminismo tiene algunos excesos, no puedo afirmar que «toda mujer que se considere feminista» caiga en esos excesos, ni mucho menos puedo afirmar que el feminismo como un todo caiga en ellos. No es lo mismo una mujer que lucha porque no sea discriminada en la empresa donde labora por ser mujer, que una activista de FEMEN.

    Yo entiendo el feminismo como una corriente que lucha por los derechos de la mujer. No puedo considerarlo como opuesto del machismo, en tanto la mayoría de las expresiones feministas (no todas) pretenden nivelar las oportunidades de ambos sexos y no de «oprimir al hombre». En este entendido, podría afirmar que la mayoría de las mujeres son feministas por definición. Es decir, no creo que alguna mujer acepte ser discriminada en un puesto de trabajo por el hecho de ser mujer.

    El objetivo del feminismo debe de ser colocar a la mujer y al hombre en un mismo nivel para que tengan igualdad de oportunidades, y ninguno de ambos sea discriminado por su género.

    Algo que yo percibo dentro de algunas corrientes feministas (sobre todo en las más radicales), es que más que «liberar» a la mujer, la terminan oprimiendo con planteamientos opuestos. Es decir, se asumía que la sociedad (machista y patriarcal) esperaba que la mujer fuera sensible, tierna y cariñosa, porque argumentaban que esas eran características o constructos sociales cuyo fin era someter a la mujer al hombre (argumento que considero bastante vago). Lo que yo esperaría de un movimiento liberalizador, es que la mujer tenga la libertad de ser sensible o no serlo. Pero se asume que serlo es malo porque se trata de un constructo, basta ver a las activistas de Femen donde la «sensibilidad brilla por su ausencia».

    Incluso el planteamiento de que la mujer es sensible porque es débil, es demasiado vago y falaz, en tanto no es difícil encontrar mujeres cuya personalidad destaca por ser sensible y que a la vez son independientes y tienen su proyecto de vida. Por ejemplo propio, a mi me gustan las mujeres que son sensibles y tiernas, pero al mismo tiempo yo no me veo con una mujer «que se quede en casa y me haga de cenar», sino una con la cual podamos compartir proyectos propios.

    Femen

    Considero también paradójico que algunas feministas piensen que deben «actuar como hombres» (por convicción, más que por tener una personalidad masculina) y pretendan emularlos, pensando que sólo de esa forma pueden llegar a hacerse un espacio en la sociedad. En mi punto de vista, eso me suena más a «reafirmar su supuesta inferioridad, y despojarse de su esencia para ser como los otros». No concuerdo con ello, y no considero que las mujeres deban actuar y adoptar los clichés del sexo opuesto para poder vivir en una sociedad donde estén en igualdad de condiciones y no sean discriminadas por su género.

    Pienso que las mujeres deben de desarrollar una personalidad que vaya en concordancia con su esencia y temperamentos; bajo esta afirmación, algunas mujeres serán sensibles y tiernas, otras no lo serán tanto. La mujer no debería toparse con condicionamientos culturales que le digan que no puede ser sensible, o bien, no pueda ser «de carácter fuerte». De igual manera, un hombre debe también tener libertad de ser sensible o no serlo.

    Otra cosa es que por ejemplo, se pretendan erradicar detalles que el hombre puede tener con la mujer (que por sí mismos no expresan ninguna expresión de machismo). Detalles como ser caballeroso, amable, abrir la puerta del carro a una mujer, cederle el espacio izquierdo de la banqueta (porque si algo es cierto, y es parte de la biología, es que el hombre es físicamente más fuerte que la mujer). Esos detalles no son «machistas o patriarcales» en tanto la mujer generalmente se ha mostrado cómoda y agradecida con éstos.

    De igual forma hay políticas públicas que pretenden equilibrar las oportunidades para ambos géneros (y que incluso la intención puede ser loable) pero que no cumplen bien con el propósito de generar igualdad, en tanto que la que logran es una artificial. Un ejemplo son las cuotas de género en el servicio público, donde el 50% tienen que ser hombres y 50% mujeres. Viéndolo desde encima, parecería una «norma justa», pero en realidad tiene altas posibilidades de ser discriminatoria hacia ambos sexos. Por ejemplo, si entre el 100% de los servidores públicos más talentosos que deberían de ocupar los cargos, el 70% son mujeres, y el 30% son hombres, desde una postura meritocrática se estaría discriminado a la mujeres en tanto se tendrían colocar a hombres menos aptos para poder cumplir con la cuota, y viceversa.

    Sí creo que existan varios constructos dentro de ambos géneros que han sido resultado de condicionamientos a través del tiempo, por ejemplo, que las mujeres jueguen con muñecas y no puedan jugar a ser científicos como los hombres (lo cual ha desincentivado a las mujeres a actividades confinadas para hombres y donde ellas se podrían igual de bien), pero yo no creo, como afirman algunos teóricos del género, que el sexo no tenga incidencia alguna sobre el desarrollo de la personalidad.

    Feminismo y derechos de la mujer

    Hay muchos patrones que han cambiado con el tiempo. En el pasado, donde la fuerza física era fundamental para poder generar riqueza, se entendía que el hombre fuera quien trabajara y la mujer cuidara a los hijos. En una sociedad del conocimiento donde el sexo ya tiene muy poco o nada que ver con la capacidad de producir, los roles han comenzado a cambiar; en algunas familias los padres se dividen las tareas, ambos cuidan a los hijos, ambos hacen el quehacer, y eso está muy bien; tiene sentido y es parte de nuestra evolución como sociedad. Restringir las oportunidades a las mujeres es un sinsentido y va en contra de nuestra evolución como especie humana, y tiene más que ver como una lucha de poder (el cual algunos hombres no quieren perder).

    Pero lo que debería buscar el feminismo (y que no hacen algunas de sus corrientes) es eso,  colocar a la mujer y al hombre a un mismo nivel para que tengan igualdad de oportunidades, aceptando las diferencias (que las hay, más allá de su anatomía) que ambos tienen, porque no podemos pretender que ambos sexos sean completamente iguales, ni los podemos forzar a ello, porque más que generar libertades, estaríamos generando nuevos condicionamientos (tanto al hombre como a la mujer).

    La lucha de las mujeres a través de la historia es loable, evidentemente han logrado mucho, y de igual forma, de forma evidente, todavía no han llegado a la meta. Pero sí debemos subrayar los defectos que se encuentran en esta lucha, y sobre todo las desviaciones que se pueden percibir en los feminismos más radicales (como FEMEN) que prácticamente pretenden someter al hombre (como si se tratara de alguna venganza). Porque al fin de cuentas lo que queremos es lograr esa anhelada equidad de género.

  • Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Una de las estrategias de «comunicación» del gobierno actual ha sido llevar a cabo reuniones donde Peña Nieto se encuentre con personas famosas o reconocidas. Ya sea Kevin Spacey, el Chicharito. Mark Zuckerberg, la selección mexicana, la #LadyMatemáticas, Bono de U2 (donde Peña mostró que mejoró un poco su inglés) y un sin fin de personalidades.

    ¿Le ha ayudado a su popularidad? Por supuesto que no. Menos lo ha ayudado a legitimarse con la gente. La mayoría de la gente entiende que se trata de una puesta en escena en favor del Presidente, bajo el pretexto de reconocer a algún mexicano destacado, participar en alguna cumbre, qué se yo.

    Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Donde creo que se comete un error, es cuando se hace un juicio a quienes «se prestan» para aparecer en la foto. Cuando el Chicharito asistió a una reunión con nuestro querido presidente allá en Alemania, las redes sociales explotaron y tacharon al jugador de traidor, sobre todo porque hace menos de dos años publicó una foto solidarizándose con los estudiantes de Ayotzinapa.

    Yo no sé bien a ciencia cierta que opinión tiene el Chicharito de Peña Nieto. Me atrevo a sugerir que es más bien mala, por el tuit de Ayotzinapa, porque mostró su simpatía (con todas las restricciones que los futbolistas tienen en la política) a Josefina Vázquez Mota en las elecciones pasadas, y porque no presumió en sus redes su encuentro con Peña Nieto, menos puso frases como «Aquí con un gran Presidente» o algo por el estilo (a diferencia de las cuentas de Peña Nieto, llenas de fotos con el futbolista). Se vieron, el Chicharito le entregó una camiseta firmada, platicaron un poco y nada más.

    Por ese encuentro, muchos tildaron al Chicharito de traidor.

    Peña Nieto es Peña Nieto, un político deleznable y uno de los peores presidentes de la historia moderna de nuestro país, pero también es Presidente de la República y quien representa al país.  Bajo este contexto yo no veo reprobable que el Chicharito, o la #LadyMatemáticas tengan alguna reunión de este tipo, incluso si el propósito del gobierno es tratar de «elevar» la figura del Presidente (que el criticado debería ser más bien éste último). Al final el Presidente no es sólo una persona, representa una investidura, una institución.

    Cuando la #LadyMatemáticas fue a Los Pinos a recibir el reconocimiento del Presidente, fue un honor para ella porque fue reconocida por la máxima institución del país (independientemente del valor que tengan quienes estén ahí), ser reconocido por quien es la máxima cabeza del país no es algo despreciable. Además no sólo se trata del «reconocimiento presidencial», se trata de la proyección que recibe, que el país vea lo que ha logrado. No es cualquier cosa

    #LadyMatemáticas

    Si el Chicharito o la #LadyMatemáticas se negaran a ver a Peña como protesta ante x o y situación, podrían hacerlo sin tener que recibir críticas por ello.

    No me imagino, por ejemplo, a Iñárritu o Alfonso Cuarón en una visita a Los Pinos, porque ellos se han manifestado públicamente en contra del Presidente; y conociendo la urgencia de Peña por tomarse fotos con gente famosa, pudo ocurrir que, o el gobierno los invitó y no aceptaron, o bien, decidieron no invitarlos sabiendo que el Presidente podría recibir duras críticas por parte de sus «invitados».

    Mucha gente juzga lo que ve por encima, tan sólo lo que ve en la superficie. Que si tal figura estrechó la mano del Presidente entonces ya es un vendido, o simpatiza con él, cuando no reparan que la presidencia no se trata sólo de una persona, sino de una investidura.

    Además, creo también injusto hacer un juicio tan duro a aquellas personas que han luchado tan duro para llegar a donde están. El Chicharito destaca por su trayectoria futbolística, la #LadyMatemáticas lo dice su propia etiqueta. No son activistas de tiempo completo ni politólogos como para juzgar su trayectoria de acuerdo a una simpatía (que posiblemente ni tienen).

    Pero tú ya los convertiste en enemigos.

  • El día de trabajo no cayó… ¡en pinchi lunes!

    El día de trabajo no cayó… ¡en pinchi lunes!

    Como sabemos, el primero de mayo se conmemora el día del trabajo (y mi cumpleaños).

    Para encontrar su origen tenemos que remontarnos a 1886 en la ciudad de Chicago donde el proletariado estadounidense llevó a cabo todo tipo de actos para reducir la jornada laboral a 8 horas; lo cual consiguieron, no sin algunos muertos, heridos y encarcelados.

    El día de trabajo no cayó... ¡en pinchi lunes!

    Tenía sentido: 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, y 8 horas para pasar el tiempo con la familia y los hijos.

    Desde ese entonces, esta jornada ha sido el estándar en todo el mundo. Naturalmente los tiempos han cambiado, la forma en que se trabaja también y por consecuencia podemos observar algunas variaciones. En algunos países europeos incluso se trabaja menos (amén de sus altos índices de productividad), otras personas trabajan más porque así lo han decidido (quienes trabajan por su cuenta o son dueños de empresas), y también tenemos a quienes, en el papel deberían de trabajar 8 horas, pero se quedan hasta la tarde en la oficina porque no está bien visto marcharse a la hora que timbra la chicharra.

    En un país donde muchos asumen que la productividad está intrínsecamente relacionada con el número de horas trabajadas (por más tarde te quedes, más productivo eres y más comprometido con la empresa) y no con la productividad en sí (el valor agregado que puedes aportar a la compañía como empleado) se entiende entonces que en México muchos viven para trabajar. El número de horas trabajadas, aunadas al problema del tráfico, hace que muchas personas no tengan casi algún momento de esparcimiento entre semana. Ahí los altos niveles de estrés e insatisfacción laboral (pinchis lunes).

    El mexicano no es productivo porque hemos promovido esa visión distorsionada de la productividad propia de la economía industrial donde la mayoría de los trabajos eran mecánicos y repetitivos: «más horas + compromiso con la empresa». No importa que hagamos varios breaks durante el día para tomarnos el cafecito, para contar el chisme, no importa si algunas de las horas damos vuelta en nuestra silla para «tener algo que hacer» porque hemos terminado con nuestra carga de trabajo.

    A pesar de toda la información relacionada a la psicología de trabajo que circula por Internet y dentro de documentos especializados, muchos siguen premiando a quienes trabajan horas extras porque eso significa un mayor compromiso (en realidad, puede ser una consecuencia del desorden e indisciplina del empleado, o bien, de las políticas arcaicas de la empresa). A pesar de que ya varios estudios han demostrado que a un mayor número de horas trabajadas al día, la productividad por hora se reduce; las políticas y paradigmas parecen no cambiar dentro de muchas empresas.

    Un mayor número de horas libres no sólo beneficia al individuo, sino a la larga, beneficia a la misma empresa. El empleado al tener más tiempo libre, puede llevar a cabo actividades que lo hagan más productivo, tiene más tiempo para hacer ejercicio, para estudiar y capacitarse.

    Una persona que tiene más tiempo libre tendrá más posibilidades de sentirse más satisfecho con su trabajo, ¡Y probablemente no odiará los lunes!

    Actualmente hay varias propuestas para modificar las jornadas laborales. Por ejemplo, Carlos Slim y otros especialistas están promoviendo una jornada laboral de 3 días 11 horas y con una edad de retiro de 75 años. Es decir, 33 horas a la semana en vez de las 40 actuales (y que en la práctica suelen rebasar las 50). Puede ser una idea disparatada pero tiene sentido:

    Lo tiene, porque en el futuro cercano (menos de 10 años) muchos puestos de trabajo desaparecerán, debido a que serán reemplazados por robots; sobre todo aquellos que requieren poca especialización. Al crear jornadas de 3 horas (en el entendido que las empresas seguirán trabajando toda la semana), se abrirán más fuentes de trabajo con mayor especialización. Los individuos dedicarán 3 días de la semana casi exclusivamente al trabajo, pero las otras cuatro podrán usarlas para el esparcimiento y la educación. Los individuos tendrán más tiempo para capacitarse, para realizar sus actividades e incluso para desarrollar proyectos que de alguna otra manera no podrían hacer.

    La economía y la dinámica de la cual somos parte cambia constantemente, por eso no podemos seguir aspirando a modelos rígidos, arcaicos, o que ya han sido refutados por la comunidad científica. De igual forma, también los urbanistas, psicólogos y especialistas en recursos humanos deben de pensar en como mejorar la calidad de vida de quienes laboran ya sea en una empresa, o por su cuenta. Desde la salida de su casa (repensar las ciudades para que se vuelvan más amigables y menos estresantes) así como dentro de sus puestos de trabajo. Se necesita una visión más flexible y humana si queremos tener una sociedad más productiva, y sobre todo, más feliz.