Categoría: reflexión

  • Del mito de la decadencia moral

    Del mito de la decadencia moral

    Hace no mucho, escribí frustrado una columna donde relacionaba el caso de los Panama Papers con la pobredumbre de valores, en este momento sigo defendiendo la relación que hice, pero con la cabeza más fría ya no puedo defender de forma tan sólida el argumento de que «se están perdiendo los valores», esa frase tan usada y reciclada sin importar en la época en que se encuentre. En algunas etapas de la historia, los números pueden parecer respaldar el argumento, en otros no. Lo cierto es que tenemos una tendencia natural a sentir que los valores se están perdiendo y que la sociedad está en declive. La percepción es muy poderosa, pero engañosa a la vez.

    Del mito de la decadencia moral
    Julia Rodríguez Villar

    Nuestro mundo es uno imperfecto, actos que vayan en contra de la dignidad humana se han repetido una y otra vez por medio de diferentes manifestaciones. Personas que abandonan un determinado orden de valores para obtener algo a cambio a costa de la sociedad siempre han existido, y muchos de ellos se encuentran en importantes cargos públicos. Pero tampoco es que vivamos en un mundo que se esté cayendo al precipicio, aunque así nos parezca.

    Vivimos inmersos en un mundo globalizado donde tenemos millones de terabytes al alcance de un clic. Por ende, estamos expuestos a mucha información que no podíamos ver antes. Sí, esa información incluyen noticias relacionadas con actos que degradan al ser humano. Noticias de violaciones, acosadores, asesinatos.

    Hace 20 o 30 años no estábamos expuestos a tal cantidad de noticias, entonces no nos enterábamos de lo que ocurría. Posiblemente en un mundo sin Internet y con medios de comunicación cerrados no nos hubiéramos enterado del caso de los Porky’s. Hoy hablamos de Peña Nieto como un hombre degradante y corrupto. Pero hace 20 años, la estructura de nuestro país más autoritaria no hubiera permitido a Carmen Aristegui publicar el escándalo de la Casa Blanca.

    No, no es que el mundo esté bien, de hecho tiene muchos problemas; pero de cierto modo, con algunas variantes, siempre los ha tenido.

    Por ejemplo, te sorprendería si te digo que en Estados Unidos, el número de adolescentes menores de 13 años que ha tenido sexo se ha reducido. Y no sólo eso:

    Según Youth Risk Behavior Surveillance Survey, una encuesta de los «Centers for Disease Control and Prevention» muestra que los jóvenes estadounidenses son más sanos que hace 25 años:

    datosalcohol

    Los adolescentes estadounidenses son menos activos sexualmente que hace 24 años, de la misma forma consumen menos alcohol y tabaco, y menos se han involucrado en una pelea física. En lo que toca a las drogas, hubo un incremento sustancial hasta entrado el nuevo milenio, dentro del cual, el número de consumidores ha vuelto a reducirse.

    Seguramente estas estadísticas chocan con nuestra percepción generada a través de contenido en Internet que habla sobre violaciones sexuales o matanzas que nos hace pensar que el mundo cada vez está peor. Pero las estadísticas son muy concluyentes.

    Los medios y la exposición a muchos canales de información nos han mostrado la pobredumbre que hay en el mundo, pero no la conocimos porque haya emergido de pronto y sea el resultado de una preocupante pérdida de valores, sino porque antes no la veíamos, pero estaba ahí.

    Otro ejemplo que usaré para cuestionar la teoría de la «sociedad decadente» es este video escalofriante. Obsérvalo bajo tu propio riesgo:

    https://www.youtube.com/watch?v=MW9220F7SQc

    ¿Sabías que ese conductor no fue a parar en la cárcel en su momento? No, ni siquiera perdió su trabajo. Peor aún,  ese video no produjo escándalo alguno en su época, pasó inadvertido.

    ¿Sabes que hubiera pasado hoy? El escándalo se hubiera esparcido por todo el globo terráqueo, varias peticiones online se hubieran creado para pedir al gobierno que actúe contra este pervertido sexual y varias organizaciones hubieran ejercido presión. En un mundo aparentemente decadente como el nuestro, nuestra postura hacia los pedófilos y acosadores sexuales es mucho más dura e inquisitoria que hace unas décadas. Entonces podríamos hablado de un valor adquirido y reforzado en vez de uno perdido.

    Pasar de justificar el acoso a una mujer, cosa más común en tiempos pasados, a condenarlo, también puede contarse como un valor adquirido. De igual forma, reprobar conductas déspotas como ha ocurrido últimamente habla muy bien de nosotros cuando hablamos de valores.

    Ciertamente, si queremos analizar cualquier variable, no todos los indicadores van a ser positivos (sobre todo en un país con serios problemas con los cárteles de la droga y su impacto negativo en nuestra sociedad). Así como se adquieren nuevos valores, habrán otros que pierden fuerza. Pero no podemos hablar de una decadencia como tal, sino más bien de alguna especie de mutación, reinterpretación, o reforzamiento de los valores benéficos para la sociedad, mientras que ciertamente, algunos otros valores, útiles o importantes, pueden perder importancia al grado que eso afecte a nuestra comunidad.

    Y no estoy sugiriendo «desvalorizar» a los valores como si pudieran aparecer y desaparecer a cada rato, mucho menos caer en el relativismo moral y peor, modificarlos a nuestra conveniencia. Por el contrario, como seres humanos hemos concebido a algunos valores como universales e inamovibles, pero dentro de éstos, y obedeciendo éstos, se desprenden otros cuya forma puede cambiar.

    No vivimos en un mundo estático, al contrario, la sociedad cambia, las instituciones cambian y evolucionan, y de la misma manera, nuestro orden de valores sufre modificaciones de acuerdo al entorno en el que vivimos. No siempre hacemos la mejor elección, y en otras ocasiones lo hacemos muy bien.

    Nhil Banda
    Nhil Banda

    Y eso no significa que el mundo esté bien ni que deba de dejar de preocuparnos. Por el contrario, deberíamos de procurar tener más valores y ser más reactivos hacia aquellas conductas que atentan contra nuestra dignidad humana para así construir una sociedad mejor. Los problemas son reales, violencia, acosadores sexuales, el hecho de que podemos llegar a ser muy individualistas, egoísmo, consumismo desenfrenado, familias destruidas, padres permisivos, padres represivos, racismo, discriminación, desigualdad, corrupción, niños a los cuales se les incita a bailar reaggeton. Los antivalores existen, ahí están, y deberíamos tomar cartas en el asunto.

    Pero no, la humanidad no está encaminándose a una decadencia moral, más bien es muy imperfecta. De acuerdo a las tendencias de hace 20 años y al pesimismo de algunos círculos, hoy tendríamos que vivir inmersos en una comunidad con el tejido social destruido, llena de depravados sexuales y adictos a las drogas. En realidad, los depravados sexuales representan un sector muy minúsculo de la sociedad quienes ahora pueden ser más fácilmente exhibidos, y los adictos a las drogas siguen siendo los menos.

    Como lo dije, la percepción es muy poderosa, pero a veces puede ser muy engañosa.

    En realidad, al diablo no le va tan bien en su trabajo como tú crees.

  • Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Mientras tú te peleabas y borrabas a queridos amigos tuyos del Facebook porque no compartían tu postura, yo me di a la tarea de ponerme a investigar. El tema del matrimonio igualitario es un tema complejo que va más allá de los derechos o de una eterna conspiración de la imposición de la ideología de género con fines malthusianos para imponer un régimen totalitario mundial. Es un tema que al final del día, se debe de abordar con razones y no tanto con pasiones, como sucedió en torno a las marchas del fin de semana. Pero vamos a empezar desde abajo.

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    La homosexualidad

    Vamos a hablar primero de la homosexualidad. Platón afirmaba que la homosexualidad era vista de forma vergonzosa por los bárbaros, así como del mismo modo consideraban vergonzosa la filosofía. El derecho romano no imponía restricción alguna sobre la base del género. Los casamientos «gays» eran legales en Roma y a menudo los emperadores se casaban con otros hombres. Según J. Boswell en su obra Christianity, social tolerance and homosexuality, la homosexualidad parecía ser tolerada o ignorada hasta por la Iglesia Católica, hasta que fue concebida como «no natural y contraria a la naturaleza» por Santo Tomás de Aquino quien la trató de retratar como uno de los peores pecados.

    A partir de ese entonces, la homosexualidad se comenzó a considerar como algo indeseable porque era contranatura y una pareja homosexual no podría procrear hijos. Según varios autores como G. Chauncey, D’Emilio, J., & Freedman, E.B, Duberman, M.B. y Vicinus, M. en el siglo XIX, la psiquiatría y la medicina competían con la religión por la ley y la jurisdicción sobre la homosexualidad, por lo cual se cree que la postura sobre la homosexualidad como una condición patológica o contra natura, pasó del púlpito a la medicina. Aún así, no todos compartían la misma postura. Por ejemplo, mientras Richard von Krafft-Ebing la describía como una enfermedad degenerativa,  Sigmund Freud y Havelock Ellis la veían de una forma más condescendiente, una postura no necesariamente compartida por todos los psicoanalistas que veían a la homosexualidad como una patología, pero cuyo problema era que estudiaban a los homosexuales que estaban bajo terapia psiquiátrica.

    Otros disidentes fueron Alfred Kinsey y la psicóloga Evelyn Hooker, quien en 1953, en vez de estudiar a pacientes psiquiátricos, reclutó a varios homosexuales que funcionaban bien en la sociedad, y después de varios estudios concluyó que la homosexualidad no está asociada a una psicopatología.

    La homosexualidad estaba considerada como una patología por la APA (American Psychological Association) y misteriosamente desapareció de ahí, ¡todos los homosexuales estaban curados! Varios grupos conservadores y religiosos aseguran que la presión y el activismo gay fue un factor de influencia para que la homosexualidad se descartara, lo cual, según el doctor en psicología Philip Hickey, es cierto; no hubo alguna investigación científica seria que respaldara la decisión de la APA, la cual se justificaba al afirmar que los homosexuales se sentían contentos con su condición, y que se sentían equilibrados al igual que los heterosexuales. Pero de la misma forma, Hickey asegura que lo que temía la APA, era que con la presión se pusiera evidencia la «naturaleza espuria de su taxonomía». Es decir, así como no hubo evidencia científica que respaldara la decisión de «curar a todos los gays», los criterios para la clasificación de las enfermedades listadas en el DSM-II era más bien muy endeble y no tenía mucho sustento (en la actualidad, esa clasificación considera desórdenes mentales, desde esquizofrenia, hasta el desorden de videojuegos por Internet).

    Progresivamente, la homosexualidad comenzó a tener mayor aceptación entre la medicina y la comunidad científica dejó de ver a la homosexualidad como una enfermedad o patología. En 1992 la OMS la decidió de considerar una enfermedad. No se ha determinado exactamente la causa que provoca la homosexualidad, la APA afirma que es una compleja interacción de factores biológicos en conjunto con otros cognitivos y del entorno. Por otro lado, hay estudios en desarrollo que apuntan a los cambios genéticos provocados por el entorno en la infancia, mientras que otro de la UCLA por medio de un estudio de gemelos, sugiere que hay evidencia dura de que la genética influye al menos «en parte» en la orientación sexual del individuo. De la misma forma, otras investigaciones como la publicada por la Universidad de Cambridge, sugiere que la genética juega un papel importante.

    Parece haber un consenso entre la comunidad científica. Primero, que la homosexualidad no es una elección, y segunda, que no es una enfermedad o patología, por lo tanto, no se puede curar.  Varias universidades y organizaciones han publicando desplegados para secundar este posicionamiento, por ejemplo, la Royal College of Psychiatrists; en 2013 la Academia Americana de Pediatría mostró su respaldo a las personas del mismo sexo, mientras que el Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda dijo que lo que más afecta a la salud mental de la comunidad no heterosexual, es la inequidad legislativa, la marginación, y la discriminación interpersonal.

    La mayoría de las organizaciones religiosas y grupos afines no comparten esa postura. El medio ACI Prensa, publica un artículo de un psicólogo y psicoanalista católico holandés llamado Gerard J. M. Van Den Aardweg egresado de la Universidad de Amsterdam, quien afirma que la homosexualidad es consecuencia de la falta de madurez, y quieren aparentar jovialidad y alegría mientras que no son felices interiormente. De la misma forma, el presbítero Ernesto María Caro considera que es una enfermedad.

    La misma discrepancia se encuentra con las terapias que afirman curar la homosexualidad, los grupos religiosos suelen afirmar que son útiles, mientras que desde el laicismo y una buena parte de la comunidad científica se afirma que causan daños psicológicos y no hay pruebas de curas reales, en tanto estas terapias no suelen hacer seguimientos de sus pacientes a largo plazo.

    Matrimonio igualitario y adopción

    Varios estudios han tratado de exponer las ventajas y las desventajas que el matrimonio igualitario puede tener para la sociedad y para quienes lo conforman. Primero tenemos que hablar de las ventajas que según estudios el matrimonio aporta sin importar si es heterosexual u homosexual. Por ejemplo, ellos suelen ser más felices y su expectativa de vida es más alta que quienes viven en soltería.  Otra ventaja que se menciona, es que aunque los homosexuales tienen más posibilidades de llevar un estilo de vida un tanto más riesgoso que los heterosexuales  (Joe Messerli), dentro del matrimonio, están comprometidos a construir una vida juntos y suelen adoptar una forma de vida más responsable (Austin Cline).

    Por otro lado, otros claman que de esta forma se debilita la definición de lo que es el matrimonio. Se pervierte la definición, aseguran muchos expertos religiosos, porque el matrimonio tiene la finalidad de la procreación, y por lo tanto es antinatura.

    Con el matrimonio igualitario, más niños tendrían la posibilidad de tener una familia bajo la cual desarrollarse. Sin embargo, algunos estudios han mostrado resultados distintos cuando hablamos del desarrollo del niño dentro de una pareja homoparental. Algunos aseguran que no es el escenario óptimo para el desarrollo del niño, mientras que otros estudios muestran que los niños pueden desarrollarse de la misma forma que dentro de un matrimonio heteroparental.

    Muchos suelen defender su postura con «historias de vida» individuales, como aquella persona que la pasó mal dentro de una familia homosexual, o aquel que recibió mucho amor por sus padres del mismo género, pero las experiencias individuales no pueden tener validez científica para determinar si el matrimonio es bueno o no. Una joven puede narrar una vida de promiscuidad con una familia homosexual, pero de igual forma eso puede suceder dentro de una familia heterosexual. Tampoco un caso de un joven que creció sanamente dentro de una familia del mismo sexo implica que todos los casos sean iguales. Por eso tenemos que remitirnos a los estudios para sacar mejores conclusiones.

    Por ejemplo, según el New Family Structures Study del sociólogo Mark Regnerus de la Universidad de Austin, sí hay diferencias entre los hijos que crecieron en hogares heterosexuales a quienes lo hicieron en hogares de parejas del mismo sexo. Este estudio arrojó que los hijos de parejas del mismo sexo tienen mayores posibilidades de deserción escolar, de sufrir depresión y de ser arrestados, así también considera que la posibilidad de que el hijo sea homosexual es mayor. Esas afirmaciones son compartidas por B.A. Robinson, autora de Religious Tolerance, quien agrega además que tienen mayores posibilidades de ser discriminado,  ser víctimas de bullying y tener confusión por los roles de género. Estos autores también afirman que los homosexuales tienen mayor riesgo de contraer SIDA y tener una menor esperanza de vida que los heterosexuales.

    Por otro lado. un estudio de Justin A. Lavner, Jill Waterman y Letitia Anne Peplau del departamento de psicología de la UCLA muestra lo contrario. Afirma que las parejas del mismo sexo pueden ser muy buenos padres adoptivos. Los investigadores siguieron la vida de 82 niños adoptados por varios años, 22 de ellos por parejas del mismo sexo. El estudio concluyó que los niños adoptados por parejas del mismo sexo se beneficiaron de la misma forma que aquellos de parejas heterosexuales. En ambos casos, el IQ de los adoptados que se encontraban en situación de riesgo aumentó en 10 puntos y mantuvieron niveles estables de conducta, por lo cual concluyeron que no había evidencia científica en contra de las parejas del mismo sexo. Así también, un estudio de la Universidad de Virginia en conjunto con la universidad George Washington determinó que tanto los padres heterosexuales como los del mismo sexo están igualmente capacitados para educar a sus hijos en adopción y que no hay razón científica alguna para que no se les permita adoptar, así también llegaron a la conclusión de que los hijos de parejas del mismo sexo adquirían los mismos roles de género que sus pares de padres heterosexuales, lo cual demostraría que los padres homoparentales no influirían en la orientación sexual del niño.

    Otro argumento que suele esgrimirse, es que las parejas del mismo sexo son más inestables y tienen más altos índices de divorcio. Según el diario Actuall, en España así ocurre, la tasa de divorcios es más alta entre homosexuales que heterosexuales. No ocurre lo mismo en la Ciudad de México, donde después de 6 años, solo el 1% de las parejas del mismo sexo se divorció, cifra menor al de las parejas de heterosexuales.

    ¿Y las conclusiones? Las dejo a criterio del lector. Seguramente habrá más estudios y opiniones para contrastarlas, y si las tienes, te invito a participar al debate.

  • La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    Este fin de semana se llevaron a cabo dos grandes manifestaciones en nuestro país. El sábado se llevó a cabo la manifestación del Frente Nacional por la Familia, y el domingo la marcha por la igualdad. Las dos marchas contrapuestas, antípodas una de la otra, y que coexistieron el fin de semana por eso mismo, por su rivalidad.

    La batalla ideológica detrás de la Marcha por la Familia y la Marcha por la Igualdad

    Los manifestantes ejercieron su derecho y salieron a las calles, no sin olvidar repartir algunas descalificaciones entre ambos bandos. La primera manifestación fue más grande que la segunda, debido entre otras cosas, a las sólidas estructuras y capacidad de organización que mantienen las jerarquías eclesiásticas y grupos afines, y a una sociedad mexicana mayoritariamente conservadora.

    Más allá de la pugna por derechos que claman cada una de los dos partes, por ej, derecho a educar a mis hijos, o el derecho a que las personas con distintas preferencias sexuales puedan casarse o adoptarse, hay un trasfondo que consiste en una batalla ideológica y dos diferentes visiones sobre el orden social. Al final, esta es una de tantas batallas entre Iglesia y Estado, o bien, entre conservadurismo y liberalismo. Posiblemente varios de los propios manifestantes (posiblemente la mayoría) no entiendan esto y hayan salido simplemente a pelear por conceptos como «por mis niños» o «mi derecho a casarme», pero es indispensable hablar aquí de lo que hay en juego.

    La postura de los grupos conservadores es más fácil de explicar porque lo que se busca es conservar el estado de las cosas (incluso dar algunos pasos atrás en lo que ya se ha legislado), es decir, una familia nuclear tal y como la conocemos, mamá, papá e hijos. Asume que las diferencias de sexo no solo son anatómicas, sino que la personalidad está determinada por el sexo. Es decir, el hombre tiene rasgos psicológicos particulares, así también la mujer, y entonces se entiende que hay una diferencia en los roles dada por la naturaleza. El FNF defiende al matrimonio como un instituto que tiene como fin la procreación, y en ese sentido consideran el matrimonio y la familia naturales. El hombre tiene un pene, la mujer una vagina, y lo que esté fuera de esa lógica rompe con el concepto de matrimonio porque es antinatural, y aquello que es antinatural no se puede sostener porque va en contra de la biología.

    De esta forma, consideran que un cambio al orden de las cosas, (lo cual implicaría un rompimiento con la ley natural) puede generar una fractura en el tejido social. Esta postura la defienden la Iglesia Católica, al menos sus cúpulas y la gran mayoría de sus miembros, y algunas otras religiones, aunque también personas no religiosas pueden abrazarla completamente o hasta cierta medida.

    Frente Nacional por la Familia.
    Fan Page Frente Nacional por la Familia.

    La postura laicista o de los grupos liberales por su parte propone un modelo diferente llamado perspectiva de género (o de forma peyorativa, ideología de género), que busca en teoría crear un cambio con respecto a como se interpreta el género y en los signos para que el sexo, género, o preferencia sexual no sea motivo alguno de discriminación, porque asumen de esta forma las mujeres y minorías (con distinta preferencia sexual) no se encontrarán en desventaja ni serán discriminados. Ellos, inspirados en Simone de Beauvoir, asumen que la diferencia del sexo no va más allá de la anatomía y que el género es una construcción o constructo social. Es decir, el hombre se comporta como hombre o a la mujer como mujer, no por su naturaleza, sino porque así lo ha aprendido y ese constructo se ha transmitido a través de la historia. Entonces afirman que la discriminación entre géneros es derivado de esos constructos, que hay que «nivelar» a los dos géneros, y que el género no está dado, sino que el individuo puede elegirlo.

    Es decir, mientras el sexo es inmutable, se es macho, hembra o intersexual (quienes por causas naturales presentan una discrepancia entre su sexo cromosómico, genitales y gónadas), la identidad de género tiene más bien que ver con la forma en que perciben y viven su género, sin que este tenga que corresponder al sexo con el que nació, así como la orientación sexual y la expresión de género, que es como cada persona expresa su género.

    Su postura es redefinir el concepto familia por familias para dar cabida a aquellos que tienen una preferencia sexual diferente como homosexuales o lesbianas, así como para legitimar otros modelos de familia como los que están compuestos por una madre y un padre. También proponen un lenguaje incluyente con el fin de evitar discriminación, por ejemplo «los y las ciudadanos» o «lxs ciudadanxs».

    Perspectiva de género, familia natural

    Esta postura es defendida por varios liberales y por un sector de la comunidad científica, promovida por el Estado en varios países, sobre todo los europeos, y algunas organizaciones internacionales. Algunos miembros de la Iglesia Católica, sobre todos aquellos ubicados a la izquierda del espectro político, pueden llegar a adoptar hasta cierta medida esta perspectiva.

    En realidad ésta no es una batalla nueva y estos dos conceptos tienen una evolución histórica. Por ejemplo, el derecho a la mujer a trabajar o involucrarse en actividades propias del hombre (involucrarse en la política) tiene su razón en movimientos que antecedieron a la perspectiva de genero en tanto las mujeres aprendieron a tomar roles que antes eran propios del hombre.

    Cuando quienes se oponen a esta propuesta se refieren a «el derecho a educar a mis hijos», tiene más que ver con el hecho de que con las reformas propuestas, se promoverá la educación desde la perspectiva de género, que representa un cambio (al menos en escuelas públicas) con respecto al modelo que actualmente se imparte, con el que están más familiarizados, y el que aprendieron los propios padres. Es decir, a los niños se les enseñaría que no solamente hay un tipo de familia, sino varios, desde la familia entre mamá y papá, de dos padres o madres, un padre o una madre, padres con hijos adoptados, hijos viviendo con familiares, etcétera.

    Esta es la batalla ideológica que se vive en el mundo actual y la cual tiene tiempo de haberse desatado, es una de tantas batallas entre Iglesia y Estado. De hecho puede considerarse una evolución de otras batallas que hemos visto en el pasado. Naturalmente no todas las personas que hayan defendido una causa abrazan todo el concepto y muchos lo aceptan solamente de forma parcial. Por ejemplo, hay quienes están a favor del matrimonio igualitario e incluso de la adopción, pero no están de acuerdo que el género sea derivado de un constructo y defienden que las definiciones de hombre y mujer sean definidos por el sexo.

    Posiblemente no esperemos en el futuro la sustitución de un concepto por el otro, tal vez puede ser que el resultado generado sea uno más intermedio, o que debido a la evidencia empírica que se genere, se de marcha atrás en algunas de las características de la perspectiva de género promovidas. Detrás de la defensa de la familia o la extensión de derechos minoritarios se libra esta batalla, que no sólo tiene que ver con conceptos de familia o derechos, sino también con poder y de capacidad de influencia de ambos actores.

    Las conclusiones se las dejo a criterio del lector.

  • En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    He decidido en esta ocasión no defender mi postura, me ha parecido más urgente evidenciar la radicalización y el odio al cual hemos llegado producto de la discusión sobre el matrimonio igualitario:

    En la #MarchaXLaFamilia no a las descalificaciones, sí a los argumentos

    Democracia es confrontación, eso me queda claro. Sería ingenuo esperar que todos estemos de acuerdo con todo. Las democracias existen para que quienes tengamos diferencias las podamos confrontar.

    Pero también un rasgo propio de una sociedad avanzada, debería ser que estas confrontaciones se lleven a cabo sin perder la civilidad, donde lo que se ponga en el campo de batalla sean los argumentos, para que las discusiones ayuden a construir y no destruyan. Cuando hablo de la marcha del Frente Nacional de la Familia y todo lo que le rodea (simpatizantes y opositores) llego a la conclusión de que esta confrontación no está a la altura. Descalificaciones abundan, desinformación también, y son los menos quienes discuten argumentos.

    En el artículo pasado hice una crítica al Frente Nacional de la Familia (FNF), crítica que siempre sostendré porque mis argumentos están basados en información que ellos mismos emitieron. Cuando apareció esta campaña, me llamó la atención el título de «No te metas con mis hijos», ya no llamaban al amor como hasta hace poco afirmaban, esto se convertía en un combate. Sus opositores respondieron en consecuencia, y el discurso se terminó polarizando más que nunca. El FNF repartió volantes con información falsa como «tus hijos podrán tener sexo con los adultos y no lo vas a poder impedir». Así también, opositores crearon algunos volantes apócrifos para deslegitimar más a este movimiento. Los argumentos quedaron en un segundo plano y las descalificaciones entre ambos bandos afloraron, los mochos del Ku Klux Klan contra los manipulados por el Lobby Gay. Los argumentos desaparecieron del campo de batalla, con excepción de la superficial e inocua batalla de entre «mis derechos» vs «familia natural», todo lo demás se redujo a ataques personales, y en el menos peor de los casos, a teorías de la conspiración.

    Por azares del destino,  he tenido oportunidad de convivir tanto con personas conservadoras como progresistas liberales. Posiblemente, gracias a eso, puedo darme cuenta de las terribles generalizaciones que ambos bandos hacen. Yo en lo particular creo que estas posturas tienen que ver muy poco con la integridad de las personas que las defienden y sí un mucho con la educación y experiencia de vida que han tenido. Yo me eduqué en escuelas conservadoras (aunque no me haya quedado mucho de ellas), muchos de mis amigos en cambio son liberales, pero también tengo amigos conservadores. Y si ambos son mis amigos es porque los considero buenas personas.

    Ni todas las personas conservadoras son iguales, ni los liberales lo son. La postura es producto de un proceso muy complejo que incluye la educación recibida, el entorno en que se desenvuelven, la historia de vida, e incluso el temperamento que está determinado en cierta medida por nuestros genes. No creo que ni que quienes apoyan a la comunidad LGBT ni los defensores de la familia tradicional tengan la intención de «chingar al otro», ni tengan la intención de controlar o depravar a los demás. Posturas maniqueas donde cada bando se coloca un velo de superioridad moral abonan muy poco al debate. Lo que hay son modelos, modelos que funcionan y modelos que no tanto, modelos que pueden ser mejorados o no, lo que está o debería estar en discusión es eso.

    Papa Francisco Gays
    El Papa Francisco se reúne con una pareja de gays en Washington.

    Yo tengo amigos conservadores que son muy buenas personas y se preocupan mucho por el prójimo, por más increíble que parezca, algunos de ellos tienen amigos gays.  De igual forma tengo amigos gays muy rectos, que tienen valores, y que tienen relaciones sólidas con una pareja. Muchos de ellos están lejos de las etiquetas que a cada rato les quieren imprimir. Los estimo a los dos y no los juzgo, porque antes que cualquier diferencia está el amor a las personas. Por lo tanto, puedo decir que hacer un juicio sobre la integridad de aquellas personas es algo falaz.

    Peor aún es perder amigos por estas diferencias, persona que se eliminan del Facebook, se ridiculizan y se censuran.

    Entiendo que un debate así genere mucha pasión, por un lado, un colectivo que ha sido históricamente marginado clama por la expansión de sus derechos.  Por el otro, un sector teme que un cambio en la estructura pueda traer consecuencias negativas. Entiendo que existen grupos de presión que influyen en ambas posturas y que en ocasiones hacen política con ellas, aunque no creo que esto suceda al nivel conspirativo que algunos le quieren otorgar. Que eso suceda es algo normal, por el tamaño de aquello que se está discutiendo, y por el tamaño de aquello que hay en juego.

    Cuando invito a la cordura, no estoy pidiendo que abandones tu postura. Por el contrario, estás en tu derecho a defenderla, pero hazlo desde los argumentos, debate, ten discusiones acaloradas, grita, impulsa lo que crees, promuévelo, pon en tela de juicio los argumentos de quienes no piensan como tú, destruye esos argumentos si quieres sin piedad. Pero te invito a que respetes la integridad de la persona con la que estás discutiendo.

    Te invito a ponerte en los zapatos del otro, no para dejarte convencer fácilmente, sino para que entiendas sus razones, y te des cuenta que ese enemigo no tiene la intención de atacarte ni hacerte daño. Así entenderás que son los argumentos los que deben de entrar en conflicto y no a las personas.

    Te invito el día de hoy, a dejar de un lado el odio y llamar al respeto. Si la gente quiere marchar en el Frente Nacional por la Familia, que le des el derecho de hacerlo. Si la gente quiere por su parte, ir a la marcha por la igualdad el día de mañana, que también se lo des. Si no concuerdas con su postura, puedes discutir con él, puedes invitarlo a un café para hablar de sus diferencias.

    Podemos tener diferencias, es completamente natural y hasta deseable para la sociedad. Pero no dejemos que dichas diferencias nos agravien ni nos destruyan, menos que rompan lazos familiares y afectivos.

    Debemos estar a la altura de nosotros mismos.

  • ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Para efectos de este artículo, no tomaré postura alguna con respecto al matrimonio igualitario, de la misma forma he decidido no poner en tela de juicio las razones por las cuales cuales se apoya o no se hace. He decidido hacerlo así porque mi crítica no tiene que ver con una postura alguna, sino con las formas utilizadas para defenderla.

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Cuando se trata de discutir temas sobre el matrimonio igualitario, el conflicto y la confrontación aparecen en el escenario. Lo entiendo, es normal. Unos aspiran a expandir sus derechos, otros buscan mantener el estado de las cosas porque creen que un cambio podría alterar el orden y la armonía bajo la que se vive. Mi intención no es hacer algún juicio moral de ambas partes. La postura personal es producto de experiencias de vida, de la educación recibida, y hasta en algún punto, la genética que influye en el temperamento, y por tanto, el derecho de cada persona a tener una postura se debe de respetar, en tanto no represente una agresión hacia otras personas. Entendiendo que vivimos en una sociedad democrática, tanto el Frente Nacional por la Familia como el colectivo LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse.

    Esta confrontación entre ambas partes se debe de dar dentro de un ambiente de respeto, donde sean los argumentos, las ideas y posturas las que se coloquen en el campo de batalla, y no a la integridad de las personas. Es comprensible y hasta deseable que cada uno tome una postura y la defienda, pero el debate sobre el matrimonio igualitario debe centrarse en su conveniencia y no en las descalificaciones e insultos que a veces se reparten defensores de ambas posturas como a veces se palpa en las redes sociales, muchos a partir de generalizaciones e información apócrifa.

    Por tanto, no pretendo criticar al Frente Nacional por la Familia por su postura, al menos este artículo no tiene esa intención. Si ellos quieren estar en contra del matrimonio igualitario, están en su derecho de estarlo y manifestarlo. Lo que no se vale, es defender su postura mediante un mensaje que raya en el odio y la desinformación.

    Entiendo que muchos padres de familia, sacerdotes, y demás personas, tengan mucho escepticismo con el cambio que se propone en las leyes. Algunos están en contra de que a sus niños se les enseñe que además del matrimonio heteroparental, acepten el monoparental y el homoparental. El problema viene cuando el engaño y la desinformación se vuelven parte de la manifestación, lo cual termina asustando, escandalizando y dividiendo a muchas personas.

    No te metas con mis hijos

    No faltan pruebas para mostrar que esta organización ha manipulado y tergiversado información para escandalizar a la sociedad. Entiendo muy bien que una madre de familia que ama sus hijos se asuste cuando escuche que a partir de ahora su hija va a poder tener relaciones sexuales con adultos o que su hijo será obligado a vestirse como persona del otro sexo, si yo fuera padre de familia me escandalizaría y pegaría un grito en el cielo. La realidad es que eso no forma parte de la propuesta enviada por el Ejecutivo.

    En algunos casos, el problema tiene que ver con la forma en que interpretan la información. Por ejemplo, el libro que se entregará a los maestros, dice que se debe aceptar que la autoestimulación sexual es parte de la etapa del crecimiento del individuo. En la página oficial de notemetasconmishijos.mx (campaña adherida a este movimiento) lo presentan como «promover el autoerotismo». En realidad son dos argumentos distintos. Entender y promover no son lo mismo. Pongo un ejemplo práctico. La maestra que nos daba clases de orientación personal cuando estaba en preparatoria, nos decía que la autoestimulación no era mala mientras no se practicara en exceso (entender algo que sucede entre los jóvenes), que no es lo mismo a que ella nos invitara a autoestimularnos o nos enseñara técnicas, o peor aún, que nos invitara a ver pornografía y volvernos adictos al sexo (promover una conducta).

    Luego también, esgrimen argumentos más propios de una teoría de la conspiración que de aquellos bien fundamentados. Por ejemplo, esta organización afirmó que la «ideología de género» impulsada por las grandes corporaciones mundiales, la ONU, el Banco Mundial y demás organizaciones mundiales, tiene el propósito de despoblar a los países del tercer mundo para quedarse con sus recursos naturales. Fuente: aquí, aquí, aquí y aquí.

    Este argumento, muy similar a los utilizados por los regímenes de extrema izquierda como Venezuela, no tiene sentido en tanto la gran mayoría de los países que han adoptado el matrimonio igualitario u homoparental, son países desarrollados que no tienen una gran cantidad de recursos naturales. Incluso una fuente de corte conservador contradice esta teoría al señalar que el porcentaje de homosexuales que contraen matrimonio es menor al de los heterosexuales, y que el porcentaje de homosexuales en España, país que legisló el matrimonio igualitario desde hace poco más de una década, apenas llega al 3%.

    Voy más allá, en los volantes que se entregan para invitar a la gente en la marcha se dice que el gobierno permitirá que los niños tengan relaciones sexuales con los adultos. De la misma forma se dice que los niños tendrán que vestirse como niñas y las niñas como niños en la escuela. Estos argumentos son falsos, y no vienen incluidos en la propuesta.

    Ley Peña Nieto

    Tan sólo he mencionado algunos ejemplos, pero existen más donde se muestra o presume información que no es correcta y que basta acudir a la fuente original para percatarse de que así es.

    Insisto en que se puede estar o no de acuerdo con alguna de las dos partes, tanto el Frente Nacional por la Familia como la comunidad LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse. Un estado democrático les debe garantizar su derecho a la libertad de expresión. Lo que no es ético es desinformar a la gente tergiversando lo que se propone o alertando sobre asuntos que ni siquiera son parte de la propuesta o tiene que ver con ella.

    Este fin de semana muchas personas saldrán a manifestarse, pero varias de ellas lo harán por temor a que sus hijos tengan sexo con un adulto o sean vestidos como niños a la fuerza, cosa que no sucederá ni está planteado. No los juzgo, sé que muchas personas marcharán preocupados por sus hijos, tampoco juzgo a aquellas personas que piensan mantener el modelo de familia tal y como lo conocen. El juicio va sobre esta organización, que más que defender a la familia, corre el riesgo de deslegitimar la causa que ellos mismos defienden o dicen defender, de la misma forma en que promueven el odio y resentimiento contra un grupo minoritario (la comunidad homosexual) señalándolos tácitamente como si fueran responsables de una perdición y hasta del sombrío futuro de sus hijos.

    Este tipo de actitudes, más que ayudar a construir una sociedad próspera, terminan dividiendo y generando resentimiento. Espero que quienes apoyan este movimiento, se den cuenta de que parte de la información que están recibiendo es falsa y tergiversada, y exijan rectificar.

  • Por qué #YoExijoTuRenunciaEPN y por qué deberías unirte

    Por qué #YoExijoTuRenunciaEPN y por qué deberías unirte

    Por qué #YoExijoTuRenunciaEPN y por qué deberías unirte

    Nos han vendido la idea de que México es un país estable porque desde Lázaro Cárdenas todos los presidentes han cumplido su sexenio. Ni siquiera países como España o Estados Unidos pueden presumir de ello. Pero esa «estabilidad» que tanto cacarean es más cuantitativa y de forma, que cualitativa y de fondo. Esa anécdota numérica no termina de explicar qué tan «estable» es el país. Dentro de esos ciclos sexenales se han perpetrado masacres estudiantiles, severas crisis económicas, y hasta magnicidios. En cambio, la última vez que Estados Unidos rompió con su ciclo ocurrió en las década de los 70 cuando Nixon dimitió a raíz del famoso escándalo de Watergate en el que estuvo envuelto, un escándalo que se puede antojar menor comparado con algunos en que se han involucrado algunos presidentes de nuestro país.

    Pensar que es algo absurdo pedir la renuncia de Peña Nieto con base en esta «tradición» es caer en el error. Bajo esta premisa, algunos afirmarán que con la renuncia de Peña Nieto se rompe toda la estabilidad y el país podría convertirse en un caos. En realidad es a la inversa, la permanencia de Peña Nieto en el poder puede comprometer la estabilidad del país, tanto política como económicamente.

    Después de hace muchos años parece existir un consenso dentro de la sociedad, entre los analistas e incluso mayoría de los comunicadores. Ese consenso es que Peña Nieto es un lastre para México. Tanto izquierdistas, derechistas, conservadores y liberales (no, el PRI no es liberal), todos concordamos en que estamos siendo pésimamente gobernados.

    No se trata de llamar la anarquía, ni mucho menos de revolución. Por el contrario, queremos una vida institucional y por ende buscamos que Peña Nieto, cuyo gobierno le ha hecho daño a las instituciones, renuncie.

    Un gobierno envuelto en casos de corrupción e interés y que ha permitido que humillen a México no es funcional, peor aún cuando los niveles de aprobación son tan raquíticos al grado en que su ilegitimidad le quita cualquier margen de maniobra. Un presidente siempre tiene que tomar decisiones difíciles en su mandato que causarán resquemor en algún sector, y para poder hacerlo es necesario tener la suficiente aprobación en los otros. Cuando ningún sector te apoya, no puedes darte el lujo de hacer eso. El gobierno de Peña Nieto ha llegado al punto en que la estabilidad de este país, tanto política como económica, puede estar en riesgo.

    Es falso que la renuncia de un presidente traiga forzosamente un episodio de inestabilidad prolongada como algunos sugieren. El claro ejemplo de ello es Guatemala cuando Otto Pérez tuvo que dimitir ante los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto. Guatemala no cayó en una crisis y hoy es un país absolutamente gobernable, más que lo que lo era con Otto Pérez con todo y que los guatemaltecos se decantaron por un comediante. Lo mismo se puede decir de la renuncia de Nixon en Estados Unidos.

    Peña Nieto debe renunciar

    Algunas voces, como la de la doctora Viridiana Ríos, claman por exigir resultados en vez de realizar una marcha. Respeto esas opiniones más no concuerdo con ellas, no porque se me haga mala idea «exigir resultados», sino porque veo imposible que dentro del régimen peñanietista, tan acostumbrado a la simulación, eso pueda ocurrir. Peña Nieto y su gobierno ya demostraron que no son capaces de ceder un ápice, ni tienen capacidad real de diálogo con la oposición (más allá de intentar cooptarla), ni menos de entender a la ciudadanía. Incluso hasta un escenario con Osorio Chong (quien sustituiría temporal a Peña Nieto mientras el Congreso elige a un sustituto) se antojaría un poco mejor para esperar algún tipo de cambio producto de la respuesta de la ciudadanía.

    Otras voces como la de Martí Batrés de Morena, dicen que su renuncia es innecesaria y que hay que esperar hasta el «cambio verdadero» en 2018. La realidad es que a López Obrador no le convendría a estas alturas que Peña Nieto renuncie, sino que permanezca en el poder y su gobierno se desgaste lo más posible para que de esa forma llegué en el escenario más óptimo, como el cambio necesario que México necesita después del gobierno más oscuro. Paradójicamente, a quien se le ha relacionado todos los intentos por deponer al presidente, no le conviene que esto suceda.

    Pero Peña Nieto tiene que irse. Su renuncia es la condición sine qua non para poder aspirar a cualquier tipo de cambio en este gobierno. Las propuestas de Viridiana Ríos son válidas, pero dudo muchísimo que se puedan implementar en este escenario, y éstas podrían servir más bien para ejercer presión sobre quienes quieren contender en 2018, quienes seguramente tratarán de abrazar las causas de la sociedad indignada para tratar de marcar un cambio con respecto a la administración pasada. Incluso este paquete de propuestas podrían proponerse al gobierno que supla a Peña Nieto si éste renuncia.

    Si Peña renuncia sería un gran logro para la ciudadanía. En un país donde los ciudadanos tradicionalmente han tenido poco peso y han sido ninguneados por los gobernantes, un hecho de ese calado obligaría a la clase política a prestarles más atención al menos. Tal vez el que reemplace a Peña Nieto no nos termine de gustar o inclusive sea del mismo partido y las estructuras no cambien como quisiéramos en los dos años faltantes, pero la clase política recibirá el mensaje de que la ciudadanía no está dispuesta a tolerar gobiernos de tan baja calidad acostumbrados a la simulación y al teatro, creyentes de que puedan hacer lo que les plazca y permitan que nos humillen, como ocurrió cuando Peña invitó a Donald Trump a Los Pinos.

    Si Peña renuncia, México no se convertirá en una nación de primer mundo, ni se va a disparar el Producto Interno Bruto. Pero se habrá creado un antecedente si queremos hablar de ciudadanía y rendición de cuentas. Los ciudadanos deben de exigir buenos gobiernos a sus servidores públicos quienes tienen la obligación de crear las condiciones para que los primeros construyan su proyecto de vida.

    Por eso es que deberías unirte. En la CDMX se llevará a cabo el 15 de septiembre una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo para coincidir con el grito que hará Peña Nieto. Esta marcha debería de replicarse en otras ciudades, esto debe de convertirse en un movimiento nacional. Los mexicanos tenemos que salir a la calle a exigir la renuncia de Peña Nieto. ¡Es momento de actuar! #YoExijoTuRenunciaEPN

  • Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    «Ha habido malas interpretaciones o afirmaciones que lamentablemente han lastimado o afectado a los mexicanos por la percepción de su candidatura, de la cual soy respetuoso, que el pueblo de México se había sentido agraviado por comentarios que se habían formulado, pero que yo estaba seguro que su interés genuino es por construir una relación que nos lleve a darle a nuestras sociedades, condiciones de mayor bienestar» Enrique Peña Nieto.

    Lo que vivimos hoy fue una humillación de proporciones históricas.

    Lo que vivimos hoy seguramente será algo que recordemos en muchos años con mucha pena, no sólo eso.

    Lo que vivimos hoy podría beneficiar a la candidatura de Donald Trump. El magnate se ha salido con la suya, y lo peor es que tampoco era como que pudiéramos esperar otra cosa. Muchos teníamos razones para ser pesimistas y no esperar una disculpa de Trump ni una postura enérgica de Peña Nieto. Trump hizo campaña a costa de nuestro presidente.

    Ahí, estaban frente a la prensa, los dos hombres más odiados en México.

    Peña Nieto empezó a hablar, el discurso no fue malo. Por el contrario, estuvo bien preparado e incluso afirmaba que defendería a los mexicanos que viven en Estados Unidos. Tal vez ese fue el único acierto en esta tarde triste.

    Pero las formas cuentan. Peña se veía tímido, alienado, se veía pequeño, no inspiraba respeto. Aún así yo agradecía que pronunciara esas palabras, en algún momento esperé de forma ingenua un «as bajo la manga». Peña enfatizaba los beneficios mutuos de la relación entre México y Estados Unidos. Pero esa debilidad de carácter, porque en la política no puedes ser débil, dejó a Trump un Peña Nieto fácil de rematar.

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Lo que me preocupaba no era tanto lo que Peña Nieto había pronunciado, sino la respuesta de Trump. Ahí, en su casa, Donald Trump humilló a Peña.

    Trump empezó a adular a los mexicanos y al presidente Peña Nieto, pero pronto comenzó a transitar a su discurso de forma «políticamente correcta» debido al escenario que se encontraba, Donald Trump insistió en la necesidad de construir el muro.

    Trump se apropió del discurso y mostró que quien tenía la batuta es él mientras Peña reaccionaba reactivamente, Trump dominó el encuentro de visitante en Los Pinos. Y no hablamos de un estadista entrenado en oratoria, sino un demagogo altamente sobrevalorado como empresario. Mientras Peña se mostraba timorato y acartonado, Trump se mostraba seguro y parecía estar en casa. Trump ni siquiera hizo algo sobresaliente para dejar a Peña Nieto humillado.

    Cuando Peña Nieto tuvo la oportunidad enfrente de él. cuando le pudo decir frente al público que no pagaremos el infame muro, prefirió asegurar que las palabras de Trump que agraviaron a los mexicanos eran malinterpretaciones.

    Trump sacó lo que quería, una foto con el Presidente de México para fortalecer su imagen de estadista. Peña no sacó nada, perdió, y tendremos que esperar a las siguientes encuestas para ver si su porcentaje de aprobación sigue siendo de dos dígitos.

    Humillación histórica

    En lo personal, como ciudadano mexicano, me siento humillado. Tal y como cuando Estados Unidos invadió México y colocó su bandera en el Palacio Presidencial, Trump se metió hasta la cocina sin ser exigido y sin ofrecer disculpa alguna por agraviar a nuestro país. Pero Trump no peleó para llegar ahí, Peña lo invitó, Peña le dio la gran oportunidad, Trump la aprovechó y se fue con los dividendos. Para fortuna de Peña, es difícil que Trump gane las elecciones en noviembre próximo, la vergüenza sería mayor si este bochorno le ayudara a Trump a catapultarse hacia la Casa Blanca.

    No cabe diplomacia que pase por encima de la dignidad de una nación. Un acto de diplomacia que atenta contra la integridad de un país no puede llamarse diplomacia. No cabe recibir con los brazos abiertos a quien se ha encargado de denigrar a tu país para obtener un beneficio electoral, ¿en qué mente cabe? ¿Qué es lo que quiso hacer Peña Nieto?

    Tuvo que llegar la estrategia de control de daños después de evaluar el negativo impacto que tuvo esta reunión. Peña Nieto declaró en un tweet que le dijo en privado a Donald Trump que no pagaría por el muro. Una declaración que nos es un insulto a los mexicanos, se ha convertido también, abordado de manera inteligente, en una estrategia de la campaña e Hillary para mostrar a Trump como débil y mentiroso.

    Peña Nieto, uno de los peores presidentes de la historia de México, ha perdido todo el respeto tanto de los mexicanos como de la comunidad internacional. En México se ha convertido en un bufón, todos se burlan de él, su nombre se ha convertido en un insulto, las estrategias de comunicación de Alejandra Lagunes para reposicionarlo y limpiar su imagen no han funcionado, no porque el trabajo de la comunicadora sea malo, sino porque el producto que trata de vender es pésimo.

    De nuevo, Peña no nos representó, no tuvo la hechura para defender con ahínco a la nación que gobierna. El juicio histórico será muy duro con él, y el legado que dejará al país será lamentable.

    Y los ánimos de los mexicanos siguen por los suelos. ¿Cómo no lo van a estar?

    Actualización:

    Trump regresó a Arizona a confirmar cómo es que había utilizado a Peña Nieto para sus propósitos, reafirmó su intención de construir el muro y hacer que los mexicanos lo paguen. Se redondeó la humillación que sufrimos como país.

    Nunca había visto tanta indignación en mi feed de Twitter. No sólo usuarios comunes, también comentócratas, plumas, políticos, ex-presidentes. Hoy México perdió un pedazo de dignidad. Si a Peña Nieto le queda un poco de dignidad, debería de presentar su renuncia, aunque la ley diga que debe haber un causal grave para que esto suceda (una enfermedad). Ayer Peña Nieto traicionó a México y dejó que el peor enemigo declarado se metiera a nuestra casa a escupirnos en la cara.

  • Juan Gabriel. No te tiene que gustar para darte cuenta que fue un grande

    Juan Gabriel. No te tiene que gustar para darte cuenta que fue un grande

    A mí nunca me gustó la música de Juan Gabriel.

    Recuerdo cuando mi abuelita escuchaba al Divo de Juárez mientras iba con ella en su coche, tenía pocos años de edad, y recuerdo que ahí conocí la canción de «Querida». Me sentía mareado, porque yo me mareo fácil cuando voy en un coche, excepto cuando manejo. Y no sé si esa asociación entre «mareos y Juan Gabriel» tuvo algo que ver, pero nunca disfruté las canciones del recién fallecido.

    560866_juan-gabriel-1

    Siento algo, no sé si envidia, de aquellos que se despiden de Juan Gabriel con un dejo de nostalgia. Se acuerdan de todas las canciones, recuerdan los mejores momentos que vivieron con su música al lado, pedas, entregas de anillos, fiestas, bodas. Yo no «viví a Juan Gabriel», conozco Querida, el Noa Noa, y otras canciones de oído pero cuyo nombre no recuerdo.

    Pero si a mí me preguntan si Juan Gabriel fue un músico talentoso y un icono de la sociedad contemporánea de México, yo respondo que sí. ¿Por qué?

    Que no me guste algo no implica que sea malo. El gusto por alguna obra en cierta medida tiene que ver con la objetividad, un producto malo gustará a pocas personas. Pero en cierta medida también tiene que ver con la subjetividad, puede no gustarme alguna obra que yo reconozco como valiosa. Eso es lo que me sucede con Juan Gabriel.

    Puedo percibir el talento de esta «institución nacional» como lo llamó Carlos Monsivais. Por ejemplo, puedo percibir que tanto las letras como su música salen de su corazón y de sus emociones. Para entender su pasión por la música, habría que recordar que Juan Gabriel escribió 1800 canciones durante toda su carrera. Para entender la dimensión de esto, partiendo que su carrera comenzó en 1971 y contando los días transcurridos, Juan Gabriel escribió 1 canción cada 9 días.

    Juan Gabriel nunca fue una persona rebuscada y pretenciosa como muchos otros artistas (cof cof, Arjona, cof cof). El de Juárez siempre fue una persona muy honesta con su música y eso fue lo que encantó a muchas personas. La calidad de sus obras también respalda la institución que es este artista. Reconozco, a pesar de estar imposibilitado de disfrutar por mis gustos subjetivos, que el producto final consistente en sus canciones, sus conciertos y como se plantaba en el escenario, siempre fue bastante bueno y siempre mantuvo estándares muy altos. Basta ver cualquier video en Youtube para ver la conexión con su público.

    Y no, no tiene que haberme agradado su música para reconocerlo.

    Es, imaginemos, como si yo le pusiera a una fan de Justin Bieber una pieza de Steve Vai, uno de los guitarristas de rock más virtuosos de los últimos tiempos. Si le pregunto a esta fan si considera a Steve Vai un músico virtuoso va a responder que sí inmediatamente, pero va a parar el video a los 20 segundos porque no le gusta la música que está escuchando.

    Cuando hablo de Juan Gabriel, no estoy hablando de un músico virtuoso en este sentido, ni un Paganini mexicano ni mucho menos; sino de uno que hacía muy bien su trabajo, que estaba respaldado de buenos músicos que le ayudaban a convertir su inspiración en algo tangible. Su música era una populachera, pero bien hecha. No me tiene que gustar su música para darme cuenta de ello.

    Esa combinación de honestidad artística con su personalidad y su talento hicieron que esta figura tenga merecidamente un lugar en los anales de la historia mexicana contemporánea. El legado cultural es innegable, no tiene que gustarte su música para poder reconocerlo, pero puedes ver el efecto que tuvo su música en muchas personas. Juan Gabriel estuvo en los momentos importantes de la vida de muchos, y si lo estuvo, es porque le abrieron las puertas, y si le abrieron las puertas fue porque tuvo el talento para que le dieran una oportunidad. Y se la dieron, aún cuando su evidente homosexualidad podía ser un obstáculo en un país que hace dos décadas tenía muy poca apertura a las personas con distinta preferencia sexual. El de Juan Gabriel es un gran logro, sería irresponsable e ingrato no reconocerlo. Juan Gabriel rompió todas las barreras habidas y por haber.

    Con la muerte de Juan Gabriel se fue un pedazo de nuestro México, pero se fue no sin antes dejarnos todo un legado cultural. No se puede hablar de nuestra cultura contemporánea sin hablar de Alberto Aguilera (su verdadero nombre).

    Que en paz descanse.

    Y para recordar quien fue, basta ver el concierto un día antes de su muerte.

    https://www.youtube.com/watch?v=w_-irbFGfTg