Categoría: reflexión

  • Relativismo moral.

    ¿Acaso alguna vez fue todo absoluto?, o mas bien ¿el humano puede vivir «por naturaleza» con una moral absoluta?. Claramente me refiero con vivir, al hecho de poder vivir plenamente la vida la cual nos ha sido otorgada, sea Dios, sea la naturaleza, Buda, o en quien crean.
    Es muy escuchado el hablar la relatividad moral hoy en día, lo cual preocupa a mucha gente; ¿pero que hay de esas épocas en que se nos adoctrinaba con una moral absoluta?. Es decír, para lograr una mayor moral, por lo que puedo ver, era necesario un mayor control de la sociedad. Muchos de nuestros padres y/o abuelos, tenían que aventar piedritas a la ventana de la novia, porque no era muy bien visto que el novio pasara a la casa nada mas así; es decír, había un control mas fuerte sobre lo que las personas deben de hacer. Si no obedeces, hay cinturonazos, hay infierno, lo hay todo.

    ¿Me pregunto, era un mundo mejor?. En esas épocas habían guerras mundiales, otro tipo de hostilidades, había menos libertades de pensamiento. Pero ahora que hemos obtenido una mayor libertad (relativa también, porque ahora la gente parece someterse a la mass media), muchos ansían con volver a tiempos pasados. Porque descubrimos que la libertad tiene un precio; la libertad no es gratis. Por ello todo eso de las mujeres embarazadas, número de divorcios, ese es el precio de nuestra libertad ante la ausencia, o la presencia debil de un ente represor, que nos diga «haz esto, o no hagas esto».

    Pero en tiempos pasados en los que había una moral absoluta en los dominados. Los dominantes, los que tenían el poder, gozaban de una moral relativa, incluso mas de la que gozamos ahora. Uno se somete a una dictadura, pero el dictador hace lo que se le venga en gana, aunque contradiga el pensamiento que le inculca a los súbditos. Y que decir de la Iglesia, y la Santísima Inquisición.

    Ese miedo a la libertad, es tal vez lo que provoca ansias a la gente en regresar a la antiguedad represiva, porque la humanidad se ha dado cuenta que todo tiene un precio, y que no existe mundo utópico o perfecto, sobre el cual vivir.

    Las corrientes conservadoras son las que desean regresar al pasado, tanto Iglesia, o como seguidores de modelos fracasados (ultraizquierda o ultraderecha) en donde se imprime un ferreo control a la sociedad. Pero a la vez las corrientes liberales, son aquellas que en una búsqueda precipitada de la libertad, no alcanzan a ver las consecuencias, y no aceptan pagar el precio de esta.

    ¿Entonces que es mejor para lograr una cohesión en la sociedad?, reprimir sus instintos por naturaleza (agresivos, sexuales, supervivencia), o mas bien, dejarlos ser.

    ¿Cual de estas dos opciones sería la mejor?, ¿la libertina opción de cortejar (bueno, coger) a la novia, ante la mínima insinuación?, ¿o la moralina opción de decirle -me has decepcionado, eres una chica de la calle; como recomienda un Jesuita?.

    Aunque tal vez las medias tintas parecerían ser las que funcionan mejor.

  • Por el amor de Dios.

    Hasta donde mi conciencia me lo permite, siempre he creído que existe alguien allá arriba. Es decir, no creo que este mundo tan perfecto (bueno, menos nosotros) se haya creado solo, y pienso que existe algo mas que nuestra limitada conciencia no lo permite saber. No se si sea Dios, o sea alguna energía, pero creo que hay algo superior a nosotros.
    Pero no se, por otro lado, me resisto a creer que la unica forma de seguir a este ser superior, sea por medio de una institución que es manejada por humanos, los cuales son por naturaleza imperfectos. Hablo de la misma Iglesia. ¿Por qué me pregunto esto?, por muchas razones. Independientemente de que existan buenas personas que ayudan al mundo, y gente que se aprovecha de las creencias del pueblo, nunca he logrado ver una relación entre la religión y un bienestar tangible de la gente (porque hay que tomar en cuenta que el «creer en algo» proporciona cierto bienestar psicológico). Un ejemplo es que los países mas religiosos no son generalmente los países mas desarrollados, o con menores índices de pobreza.

    También a lo largo de mi vida (tómese en cuenta que fuí religioso activo por un tiempo), me he dado cuenta que para lograr las cosas que quiero, no ha influído el pararme en el templo a rezar o ir los Domingos a misa, y si lo ha sido, el luchar activamente por las cosas que quiero. Y tal vez esto es lo que no me gusta de las religiones: -Porque Dios así lo quiso, -Será la voluntad de Dios. Es decir, el humano se pasiviza ante la espera de la voluntad de Dios. Una característica muy arraigada en la sociedad latinoamericana, y que solo se logra suplir con dictadores o políticos mesiánicos. Hablo de la falta de tomar las riendas por si mismo (sin que esto signifique dejar de creer en Dios).

    Por otro lado las Iglesias (Católicas, protestantes, musulmanas) han demostrado ser imperfectas. Un ejemplo es la Santísima Inquisición, y leyes ridículas como el «Diábolus in Música» donde se considerada al séptimo grado de la escala moderna, del diablo. O mas recientemente los casos de pederastía. Tampoco quiero satanizar a las Iglesias, porque existe mucha gente que bajo sus creencias han logrado hacer un bien por la humanidad. Pero ¿como puedo yo creer en una institución, que por naturaleza humana, es imperfecta?, y donde sus fundamentos no se me terminan de hacer creibles (véanse milagros); y donde explican todo como una institución perfecta. La misma Iglesia Católica para tomar un ejemplo, dice que no es una institución democrática y si jerárquica; donde el pueblo no tiene libre opinión como en los estados civiles, porque se deben de apegar a la doctrina que es 100% verdadera (Para Salvarte, Loring, Jorge).

    Pero a veces pienso que por otro lado, las religiones sirven como una cohesión social. Es decir, el pueblo Judío se ha mantenido unido gracias a su religión; los musulmanes también; y también me pregunto que pasaría si no hubiera nada en que creer; tal vez esto provocaría una relatividad moral; que si bien existe porque a veces las iglesias manejan sus dogmas con un fin «utópico» del cual la gente parece enterarse, tal vez el no creer en nada significaría no haber una justificación para separar lo que es bueno de lo malo.

    ¿Y ustedes, que piensan?

  • Bola de consumistas empedernidos

    ¿Cual es el remedio de el siglo XXI pa’ la depre?. No, no es el Prozac. Que mejor remedio que el nuevo bálsamo: Ir a un centro comercial, a derrapar todo lo que hay dentro de la tarjeta de crédito (y lo que todavía no hay); y eso lo sabe muy bien Lucía.
    Antes de que salga la primera lágrima, hay que hecharle un ojo a esos zapatos que aunque están en oferta son carísimos; para poder presumirlos ante la sociedad. Un status mas alto (aunque sea de a mentiras), y ropa de marca (y si es Prada, mejor) para poder sustituir a ese amor que ha decidido dejar a esa veinteañera que ha aprendido a ganarse sus primeros pesitos por su cuenta (trabajando en algo que alimente mas su consumismo, como una tienda de ropa de marca). Ah pero claro, se dice en el mundillo que -como te ven, te tratan-; entonces también hay que aprovechar para comprar el kit de maquillaje de nada mas y menos que tres mil pesotes (rebajado de cinco mil, para eliminar cualquier remordimiento), además de una de esas blusas escotadas que tanto están de moda.

    Y claro, solo estamos hablando de las compras planeadas, que como sabemos, son las menos. Faltan esas compras que salen de lo racional, esas que van directamente al corazón; el lapiz labial de Claudia Shiffer por aquí, el reloj de Wynona Ryder por acá, la tanga de Britney Spears (aunque no se la pueda presumir a nadie) por acullá. ¿resultado?, Lucía en unos días se acostumbra a sus posesiones y se queda con ganas de más, pero los establecimientos y el banco, a repartir la lana. ¡¡que caro sale mantener a una mujer!!.

    Ah pero claro. Un tal Carlos tampoco se sale de la plaga consumista. Empezando por el gimnasio, la dieta, y las pastillas reductoras que no sirven, para reducir esos kilos demás que le provoca el ir al McDonalds a la hora de la comida. Y del trabajo a su casa (que queda a 5 cuadras -Pongase a caminar guevón) en su Hummer, si, de esas camionetotas que gastan y queman gasolina a lo baboso; y luego ir por la novia, y por el amigo. A ir al mall a gastar la credit card, ¡o sea!, ¿veees?.

    Ah pero eso si, lo coool ahora, es traer una de esas camisetas del calentamiento global, y claro, ver la famosa película de Al Gore, en el sistema Blue-Ray (el DVD está out) con pantalla digiplex, y todas las luces de la casa prendida. Y ni me pregunten lo que tengo prendido, a la hora de escribir este artículo.

    Nosotros consumimos, y consumismos; y los que nos proporcionan el consumo lo hacen para consumir, y se vuelve un círculo vicioso, toda una maquinaria pesada, un sistema, un engranaje.

    Eso si, todos tenemos un consumista dentro. Lo han logrado; somos una sociedad dormida, en el círculo vicioso del consumo; que hasta nuestros verdugos a la vez son unas víctimas.

    Mientras, el reloj que marca el fin del mundo marca sus manecillas

    Este reloj incluye MP3, para que el camino a tu muerte sea mas placentera.