Categoría: reflexión

  • La mano de Dios

    Generalmente, en las etapas difíciles de mi vida, la mayoría de la gente me ha recomendado acercarme a Dios; y es que yo viví como la mayoría, dentro de un ambiente moderadamente religioso donde se me inculcó la religión católica, y con estas creencias crecí, tanto en el seno familiar como en la escuela.

    De hecho, un terapeuta conocido me decía: es importante que tengas una religión, la que sea, tu escógela. Esto porque generalmente yo siempre he estado muy apartado de las religiones, a pesar de que estoy convencido de que existe un Dios o un ser superior. (Yo no creo que el mundo exista nada más porque sí, pienso que tuvo que haber alguien que lo haya creado).

    Al escuchar platicar a las personas sobre como influye la religión en sus vidas, me doy cuenta que las religiones si tienen una función positiva en la vida de los practicantes, sobre todo en lo espiritual. ¿Como se alimenta el espíritu?, hay muchas formas, yo lo suelo alimentar mucho con los libros, pero para mucha gente, el rezar, y pedir a Dios es algo positivo, que los llena de paz y les da una escala de valores, y aquí es donde yo pienso, ¿que tiene de malo profesar alguna religión?.

    Es cierto que dentro de la historia, las religiones han cometido errores como la caza de brujas, y tal vez sigan cometiendo algunos otros actualmente. Las Iglesias están formadas por hombres que son iguales que los hombres comunes y corrientes, con virtudes y con defectos, pero no veo por qué oponerme a que la gente profese una religión, como ya había mencionado antes. Claro, exceptuando siempre todas aquellas corrientes fundamentalistas que interfieran negativamente con la vida de las personas no religiosas o con religiones diferentes.

    Ser católico, judío, metodista o musulman no tiene porque tener algo de malo. La gente es libre de acercarse a Dios de acuerdo a las creencias que le fueron inculcadas, y creo que así como lo hizo Juan Pablo II, tanto los religiosos como los no religiosos debemos de aprender a tolerar las creencias de los demás. Cada quien tiene su método para poder ejercer la espiritualidad como se le venga en gana.

    También es importante recalcar lo que algunos no religiosos no entienden sobre los que sí lo son sobre la espiritualidad, sin con esto buscar convencerlos de convertirse, sino simplemente invitar a comprender más su postura. La gran mayoría de los religiosos (sobre todo hablando del mundo cristiano) no lo son por temor a Dios, eso sería generalizar algo que solo se ve en posiciones extremas. La mayoría de las personas religiosas lo son, porque alimentan su necesidad de trascendencia y de espiritualidad, de creer que existe algo más allá. La religión tiene significado para la vida de las personas y de cierta forma se podría decir que es algo terapéutico, porque tienen en un Dios a un apoyo moral que les sirve sobre todo en los momentos más difíciles.

    Por eso a mi no me gusta renegar de las religiones. Renegaré de las cosas malas que hagan, pero no por su existencia misma. Por algo siempre han existido, y siguen existiendo; e incluso algunas han sabido adaptarse a las necesidades de la vida moderna. Y yo, a fin de cuentas, a pesar de no ser precisamente una persona religiosa, creo que existe un Dios allá arriba. ¿Y tu que piensas?.

  • Reflexiones sobre Haití.

    La naturaleza es muy caprichosa. No distingue entre clases sociales, de hecho las principales víctimas de sus fechorías son la gente humilde. Porque sus casas no son lo suficientemente fuertes como para soportar sus caprichos, ni cuando hace soplar el viento, ni cuando hace mover la tierra.

    Llama la atención que Haití haya sido la siguiente víctima de la madre tierra, porque estamos hablando de uno de los países más pobres del mundo, y como país con escasos recursos que es, entonces debemos de hablar de una tragedia de enormes proporciones, que hace que hablemos de la pérdida de miles de vidas.

    A diferencia de lo que ha ocurrido en México, los haitianos vieron la caída de sus principales monumentos, de su catedral, de su palacio de gobierno y de otros inmuebles que eran orgullo para esta ex-colonia francesa, que a pesar de haber sido la segunda colonia en independizarse en toda América (solamente después de Estados Unidos) no han logrado algún progreso económico ni ninguna estabilidad política. Y lamentablemente ahora les tocó a ellos vivir un movimiento telúrico de grandes proporciones.

    Es increíble ver como la naturaleza puede arrebatar todos nuestros anhelos de creernos dioses, de construír puentes, torres, túneles; con solo un movimiento tectónico de dos minutos de duración. Como puede arrebatar también nuestros proyectos de vida, como nos puede quitar de las manos a nuestros seres queridos, e inclusive quitarnos la vida.

    Los haitianos eran tan pobres que tuvieron que enterrar a siete mil víctimas en una fosa común, como si se tratara de un campamento de concentración. Ni siquiera tenían los recursos económicos para poder ser enterrados dignamente como muchos de nuestros familiares lo han sido. La duda es, ¿se recuperará Haití de esta enorme catástrofe?, porque a pesar de todos los conflictos políticos, masacres y demás tragedias que han vivido, precisamente han nombrado a este evento telúrico, como el peor día de la historia de Haití.

    Esta tragedia nos deja mucho que pensar, nos hace ver que los humanos no somos invencibles, y que la vida de cualquiera de nosotros podría cambiar en cualquier momento, por el capricho de la naturaleza.

  • ¿Por qué los inteligentes sufren más?

    Ignorance is bliss (La Ignorancia es la Felicidad)

    Si este artículo empieza de una manera seria y termina siendo un relato cómico, no es coincidencia, fué a propósito.

    Es algo curioso, pero siempre se ha dicho que las personas con un alto cociente intelectual sufren más que las personas con un cociente intelectual promedio. Y no solo es que se diga, sino que se tienen pruebas fundamentadas para comprobarlo. Muchas de las personas «inteligentes» tiene más problemas emocionales, y una menor capacidad de adaptación al mundo social, lo que hace que muchos de ellos no logren destacar, ni siquiera logran puestos decentes en el mundo laboral, cuando tienen la capacidad intelectual de desarrollar mejor ciertas actividades que los demás.

    Generalmente a la gente inteligente se le ve como rara por sus dotes intelectuales. No se comportan igual que los demás y eso a veces ocasiona rechazo por parte de los demás, y aislamiento por parte de ellos mismos, lo que provoca que su desarrollo emocional quede rezagado y tengan más problemas de adaptación que las demás personas.

    Daniel Goleman por lo mismo quiso hacer una distinción entre la inteligencia racional (que es de la que estamos hablando) y la inteligencia emocional. Y el hace énfasis en darle importancia a la inteligencia emocional, porque según dice, los inteligentes emocionales tienen más probabilidades de sobrevivir en la competencia diaria de la vida, que los inteligentes racionales (que precisamente, suelen sufrir de una baja inteligencia emocional).

    También la gente inteligente suele tener una mayor percepción de la realidad que la gente común, y eso no suele ser muy agradable en la mayoría de los casos. De ahí que generalmente se diga que la ignorancia es la felicidad. Y mientras la gente inteligente se la pasa teniendo crisis existenciales, meditando sobre el significado de la vida, la gente que no tiene un alto grado de inteligencia se la pasa de juerga, viendo el futbol, clavándose mujeres. Y es cuando yo digo, ¿Dios, porque no me hiciste pendejo?.

    Serio, una vez un especialista me dijo que la gente que suele tener una vida llena de amoríos, de sexo con mujeres y de alcohol, suelen tener un cociente intelectual, cuando mucho, del promedio. Otra vez, ¿Dios, porque no me hiciste pendejo?.

    Pero aguas cuando un inteligente logra sortear todas esas barreras emocionales que la vida le impone. Ese tipo de inteligentes suelen arrasar con todo, destacan más que los demás y logran hacer cosas que casi nadie logra hacer. Ahí tenemos a gente como Einstein que tuvo problemas en su infancia donde todos decían que no iba a llegar a nada, y terminó descubriendo la teoría de la relatividad. Y esa clase de inteligentes pues llegan a tener tal reconocimiento, que si quieren pueden conseguir el dinero que quieran y las mujeres que quieran. ¡Bueno Dios, que bueno que no me hiciste pendejo!.

    Pero también lo malo de esos inteligentes es que a pesar de su fama, sus millones, y sus excesos, siguen siendo perseguidos por sus «vacíos existenciales», tal que llegan a darse un tiro, tal y como lo hizo el escritor Ernest Hemingway, que a pesar de haber tenido mujeres y un Premio Nobel, se dió un escopetazo. El mismo llegó a decir: “Personas inteligentes, y a la vez felices, es la cosa mas rara que he visto.”

    Por mi parte, cuando me toque mi turno, prometo dejar mi nota de suicidio en este blog. Tambien pensaba videograbarlo, pero a parte de lo asqueroso que pudiera llegar a ser, prefiero pedirle a una de las tres mujeres con las que voy a estar…, que se encargue de dar el escopetazo final.

  • En el 2010.

    Hace 10 años, lo recuerdo muy bien. Estaba viendo el canal de MTV por el extinto (al menos en México) Directv un majestuoso evento donde participaban artistas de todo calibre para darle la bienvenida al año 2000 en el Times Square de New York. Todo mundo tenía puestos sus lentes que formaban el año 2000, y no muy lejos de ahí, las torres gemelas nos decían con su imponente estructura, que no les quedaba mucho tiempo de vida. Pero nadie, tal vez ni siquiera los de Al Qaeda, sabían que iban a desaparecer por un atentado terrorista.

    Se sentía una catarsis interna al saber que a nosotros nos había tocado vivir el cambio de milenio, nos sentíamos especiales porque no muchos humanos podían presumir haber vivido ese cambio. Y si, el nuevo milenio trajo muchos cambios positivos y negativos dentro de nuestro planeta, sucesos y reacciones inesperadas que nos movieron el tapete y cambiaron el transcurso de la historia de la humanidad para siempre.

    Ahora estamos en una situación un poco parecida, nos hemos dado cuenta que ya han pasado 10 años desde aquel cambio milenario y muchos nos hemos dado cuenta que el tiempo ha pasado volando, algunos habremos aprovechado muy bien la vida en esta década y otros no tanto.

    En México el 2010 es un año clave, no solo por los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Sino que muchos esperan que en México ocurra un cambio de los mismos tamaños ante esta fecha simbólica, por el descontento social que existe en nuestro país. Unos esperan que el cambio se dé desde el institucionalismo, otros desde el interior de cada persona, otros lo desean hacer en la calle, y unos cuantos no se la pensarían dos veces para tomar las armas como sucedió hace 100 y 200 años.

    Creo que es sano replantearse un cambio como país, y tomar como pretexto el simbolismo de la fecha. Pero los que han leído algo de historia, se habrán dado cuenta que en los dos eventos anteriores algo salió mal, tanto que los 99 años que le siguieron a cada episodio, sirvieron para tratar de recomponer los errores que trajo cada suceso. Especialmente lo podemos ver con la Revolución Mexicana que terminó en una dictadura disfrazada por el PRI que duró 70 años, o con la lucha entre conservadores y liberales que se desató después de la Independencia.

    Estamos en una situación coyuntural donde podemos pensar en algún cambio. Estamos empezando a recuperarnos de una crisis económica, estamos descontentos con la forma en que el gobierno se ha manejado, e incluso también nos molesta la reacción de la oposición a ese gobierno. La credibilidad en las autoridades está por los suelos, vemos como otros países como Brasil ya han tomado la decisión de salir adelante mientras nosotros estamos todavía pensando en que vamos a hacer. Realmente estamos en una crisis como país, como un todo. Pero también dicen que las crisis son momentos de oportunidad, momentos de replantearse la forma en como se hacen las cosas.

    En esta coyuntura también tenemos algunos elementos positivos que abren más las posibilidades para pensar en un cambio. Y uno de esos elementos es la libertad de expresión. Hace algunas décadas uno tenía que aceptar y respetar el sistema. Ahora tenemos muchas voces críticas, tenemos intelectuales de izquierda y de derecha que están al tanto del que hacer político y social en nuestra nación, pero sobre todo, ahora más que nunca, el ciudadano común es libre de expresarse. Ahora el mexicano común ya puede pensar en crear asociaciones civiles, ya puede pensar en manifestarse sin algún interés que lo obligue, tiene todas las herramientas, tiene no solo el Internet y las redes sociales que tanto son utilizadas para estos medios. Tiene su voz, y sobre todo la razón. Y si algo no se ha valorado como un cambio positivo en México, es el ejercicio de la libertad de expresión.

    Es por eso que podemos pensar en el 2010 como un cambio real. Creo que tenemos la capacidad y los medios para replantearnos las cosas como nación y como conjunto de personas que somos. ¿Seremos los partícipes de una nueva revolución que de verdad redirija a nuestro país a mejores caminos?, ¿o será este un año más, como cualquier otro?. La respuesta y la decisión se las dejo a ustedes.

  • Y Tony Melendez nos calló la boca a los quejosos

    En la vida todo mundo tenemos problemas, es totalmente entendible porque sin problemas la vida no sería vida. Pero muchas veces los seres humanos nos dejamos derrotar al fracasar en nuestro primer intento, aún cuando tenemos todas las facultades para sobreponernos.

    Tony Melendez es un ejemplo. Es un gran guitarrista, lo cual no es algo fácil de lograr; pero lo interesante aquí es que este personaje es un gran guitarrista que no tiene brazos, un gran guitarrista que ha sobrepasado la adversidad, que ha sufrido insultos, que ha sido rechazado por las mujeres por el simple hecho de no tener brazos. Un músico que aprendió a tocar la guitarra con los pies y digitar acordes con cejilla con los dedos de los pies cuando los guitarristas comunes nos quejamos de las dificultades de digitar Sol Mayor.

    Este es un video que creo deberíamos ver cuando tengamos problemas y nos sintamos derrotados:

  • El ganador fracasa, el perdedor no.

    Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

    Charles Dickens.

    Los seres humanos solemos ver a los fracasos como si fueran algo malo. Es más, tenemos miedo de ser unos «fracasados», por que generalmente los fracasos llevan implícito cierta dosis de dolor que a veces no es tolerable para el ser humano, porque tal fracaso puede implicar una pérdida o una desilusión que orillará a la persona a tomar el tortuoso proceso de duelo y asimilación de la pérdida.

    Cuando uno quiere salir de su zona de confort y quiere tomar un riesgo, sabe que existen dos posibilidades: El éxito y el sentimiento de gloria por el cumplimiento del objetivo, y el fracaso que no solo implica el no haber logrado tal objetivo, sino que puede implicar la pérdida de algo que ya se había obtenido antes, como puede ser cierta cantidad de dinero que se invirtió para un negocio.

    Los fracasos duelen, y por eso los seres humanos no siempre queremos arriesgarnos a sufrir uno. Porque creemos que si no logramos el éxito llegaremos a ser unos fracasados. Pero la realidad es todo lo contrario. El perdedor no es aquel que fracasa, sino aquel que siempre se queda en su zona de confort y que no dá un paso adelante para poder obtener algo más. El perdedor cree que si se queda ahí parado no va a sufrir, pero todo lo contrario.

    Alguna vez el perdedor verá como no logra obtener nunca lo que ha deseado, y se sentirá frustrado al igual que el que fracasa, pero a diferencia de este último, el perdedor sentirá un gran sentimiento de culpabilidad consigo mismo, porque el que fracasó al menos podrá de decir que lo intentó, y se puede ir con el honor en alto. El perdedor es el que ha perdido su honor.

    Los ganadores técnicamente son unos fracasados. Ellos fracasan mucho más veces que los perdedores, pero porque se arriesgan más veces, y de esos malos momentos generan la suficiente experiencia como para que luego puedan lograr sus objetivos. Pregúntale a cualquier ganador, y no va a haber alguno que niegue haber sufrido una depresión o un momento de angustia por no haber obtenido lo que quería, no va a haber alguno que no se haya sentido alguna vez derrotado porque no fueron lo suficientemente capaces para poder enfrentar la adversidad. Pero también te responderán que ahora recuerdan con alegría esos momentos, porque fueron jústamente esas ocasiones, donde aprendieron y adquirieron sabiduría para saber resolver sus problemas.

    El que fracasa no es un perdedor, porque los perdedores al no intentarlo nunca fracasan. Los ganadores en cambio, se la pasan fracasando, es más, ya se acostumbraron tanto, que lo ven como parte de su rutina diaria.

  • El sentido de la navidad.

    ¿Que es la Navidad?. Se supone que hay que celebrar el nacimiento de Jesús a Belén, el mesías que viene a rescatar al mundo de la injusticia y la decadencia humana para salvarnos y transmitirnos un mensaje de paz y amor, -¿Que mi Señor?, ¿acaso no te has dado una asomada al mundo de hoy?, que la crisis, que la falta de valores, que el sexo desenfrenado, como que ya te están esperando por aquí para que vuelvas a nacer, mi vecina te implora al cada rato al ver las vagancias que hace Cerebro. Aparte un marrano rojo ya ha tomado tu lugar en la conciencia de los pequeñines que esperan sus regalos debajo del arbolito, un tragón que ya es muy robusto como para entrar a las chimeneas. Aunque no se como le hace para entrar a las casas mexicanas que generalmente no tienen.

    A veces pareciera que el espíritu navideño se pierde un poco conforme uno va creciendo. Cuando se es niño, uno espera jubiloso el 24 de Diciembre esperando que todos los tíos le den su dotación de regalos. Pero cuando uno crece, parece que ese entusiasmo se va perdiendo un poco y va siendo reemplazando con las posadas y los santos «pedogrinos», y la nochebuena parece más bien un simple momento de convivencia social, donde se come un rico pavo, se conversan de los temas que rodean la vida de uno: Ahora se hablará del campeonato del Monterrey, de la muerte del mero mero del cartel de los Beltrán Leyva, de como la crisis ha hecho reducir presupuestos. Y no faltará quien trate de rescatar ese espíritu leyendo versos bíblicos a los cuales muchos (sobre todo los jóvenes) no les pondrán atención.

    Pero por otro lado, si habrán motivos para festejar. Todos los empleados recibirán su aguinaldo, y los comerciantes verán una alza en sus ventas, debido a que todo mundo quiere comprar regalos. Es momento de gastar (y a veces de más) sin remordimientos, y sin pensar en que se viene la cuesta de Enero. La navidad no solo es el espíritu navideño para conmemorar un aniversario más de la venida de Jesús a nuestra tierra. También es un enorme aparato mercadológico para impulsar a los consumidores a comprar y comprar, como una forma de interpretación (o compensación) de la espiritualidad navideña.

    En México es raro, porque la navidad mezcla dos tradiciones totalmente diferentes. La tradición mexicana católica del Niño Dios, el nacimiento, belén, y los tres reyes magos, con la tradición norteamericana del Santa Claus, del arbol de navidad, la escarcha, los renos y los regalos. La primera se basa en la venida del Jesús y la segunda se basa en otra concepción totalmente diferente sobre una leyenda de un tal San Nicolas de Bari:

    Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser «solteronas». Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

    Como decía, los mexicanos mezclamos las dos tradiciones, inclusive en las diferentes ciudades difiere un poco. Por ejemplo, en México D.F. se le dá más importancia a los reyes magos, que lo que se les dá en la ciudad de Guadalajara. Y todo esto es extraño porque uno termina viendo árboles de navidad con figuritas de la Virgen María escarchadas, como si una cosa tuviera que ver con la otra.

    Así termina este relato donde me dí el tiempo de filosofar un poco sobre lo que es la navidad. Espero que les haya gustado, y que, pasen una muy feliz navidad.

  • La crisis de angustia.

    Bueno, ahora voy a hablar de un tema muy escabroso, algo que no le desearía a ningún ser humano en esta tierra, pero que sin embargo algunos padecemos; y es que las crisis de angustia son algo que no desearía a nadie, y sin embargo son millones de personas las víctimas de este tipo de crisis.

    Bueno, para no hacerlo de cuento, yo fuí diagnosticado con T.O.C. (Transtorno obsesivo compulsivo), uno de los tantos transtornos de ansiedad que existen en la actualidad. Un transtorno que padece aproximadamente el 2% de la población total. Y generalmente las personas que tienen T.O.C., son más propensos a sufrir crisis de angustia. Aunque hay otro tipo de transtornos que también presentan este tipo de crisis.

    ¿Pero, que es una crisis de angustia?. El individuo que la padece presenta una súbita aparición de ansiedad sin ninguna razón aparente. Es decir, puedo estar tranquilo en un día normal, y de pronto empezar a sentirme mal sin saber exáctamente cual es la causa que está motivando la aparición de la crisis de angustia.

    Estar dentro de este tipo de crisis es horrible. Es tal el grado de sufrimiento que no se lo desearía a ninguna persona. Generalmente cuando suceden estos episodios (a mí generalmente me ocurren una o dos veces al año), se siente una presión terrible en el pecho, una gran necesidad de desahogo (llanto) incontrolable, mareos, sensación de perder el control, nauseas, sensación de irrealidad, sensación de que se está en medio de una pesadilla y que no es real lo que uno está viendo y muchos sentimientos más. La gran mayoría de las veces, en mi caso, puedo controlar este tipo de ataques desahogandome en privado, haciendo ejercicios de respiración, o tratando de racionalizar lo que esta sucediendo (darme cuenta que estoy en medio de un ataque), pero hay algunos casos en que las cosas se salen de control.

    Los episodios suelen durar unos minutos hasta unas horas, pero tarda uno o dos días en que las secuelas desaparezcan y se reestablezca la vida normal. Y este tipo de transtornos se pueden tratar con medicamentos, además de que se puede procurar realizar ciertas actividades (yoga, ejercicio, meditación, etc…) para reducir la posibilidad de sufrir una crisis de angustia.

    Muchas personas sufren crisis de angustia y no lo saben, ellos creen que es parte de su caracter. Pero nada más falso. Este tipo de situaciones no tienen que ver nada con el caracter y la fortaleza de una persona, sino que más bien obedecen a un transtorno cerebral químico donde el cerebro no sabe como reaccionar ante diversas eventualidades. Los expertos dicen que tiene que ver con una falla en los neurotransmisores como la serotonina o el ácido gamma aminobutírico.

    Para controlar o manejar los ataques de pánico o crisis de angustia, se recomienda hacer lo siguiente:

    1.- Hacer ejercicios de respiración. Sostener el aire por 5 segundos y sacarlo lentamente.

    2.- Estar conscientes de que es una reacción de ansiedad y repetirse frases como «ya va a pasar», «es solo mi cuerpo sintiendo ansiedad, pero no pasa nada».

    3.- Recordar que si bien la sensación es muy molesta, en realidad no es nada grave y va a desaparecer pronto.

    4.- Intentar platicar o desahogarse con alguien de confianza.

    5.- Buscar no luchar contra el pánico, ya que esto lo fomenta. Es mejor dejarse llevar y simplemente observarlo.

    En caso de qué tu estés con una persona que esté sufriendo una crisis de angustia, lo mejor que se puede hacer es apoyarlo, darle ánimos, y decirle que en realidad no está pasando nada. No trates de recriminarle nada porque él no puede controlar sus emociones en ese momento.

    Personas famosas que padecen crisis de angustia son: Alanis Morisette (cantante), Anthony Hopkins (actor) ,Aretha Franklin, Burt Reynolds , Carly Simon , Barbara Streissand, Cher, Eric Clapton, Johnny Depp , Kim Basinger, Michael Jackson , Naomi Campbell , Oprah Winfrey, Sally Field, Sheryl Crow,Sissy Spacek, Wynona Ryder , Nicole Kidman, Nicolas Cage. Ahh, y también Cerebro.