Categoría: reflexión

  • Indiferencias y clases sociales.

    En Guadalajara se está construyendo la torre más alta de la ciudad. Se trata de un hotel Riu que medirá con todo y la antena más de 200 metros (lo que la hace la más alta de toda la provincia). Al momento que escribo este artículo, la obra negra ya ha sido prácticamente concluída y la mole puede ser vista desde muchos ángulos de la ciudad. Es una estructura impresionante para una ciudad que no estaba acostumbrada a tener edificios altos (dado que por el centralismo, casi todos los edificios de gran altura se construyen en la capital).

    Para que esta obra se pueda llevar a cabo, es necesario el trabajo de decenas de albañiles que están trabajando arduamente junto con los arquitectos para sacar el trabajo. Los albañiles se encargan de hacer el trabajo duro y difícil (para aquellos que dicen que los pobres son porque quieren), no solo por el agotamiento físico que significa estar 8 horas trepados en andamios colando cemento y colocando ladrillos, sino porque al estar en dicha construcción están arriesgando su vida.

    Me pregunto si nosotros deberíamos valorar más el trabajo de estos albañiles, dado que ellos son los que se encargan ejecutar la obra que esta en la mente de los arquitectos que la planean. La realidad dice que no lo vemos así, más bien parece que ellos no son algo más que parte de la materia prima de la obra. ¿Esto por qué?. Hasta la fecha ha habido 3 muertos en la construcción y sin embargo no ha sido noticia en los periódicos ni en los medios. De hecho en el foro de urbanismo www.skyscrapercity.com, un arquitecto afirmó que lo normal y tolerable es que haya «un muertito» por cada 10 pisos. No voy a negar que los albañiles no saben a lo que se atienen al decidir trabajar en esas construcciones, a fin de cuentas necesitan de alguna manera ganar su sustento, pero me da coraje como a veces esas estadísticas se interpretan como «gajes del oficio» y no como algo que se debiera evitar a toda costa.

    Tal vez es imposible evitar al 100% las muertes en esas magnas obras, pero a veces las constructoras con tal de ahorrarse dinero, no protegen lo suficiente a los albañiles para que no sufran estos percances. En la obra del hotel Riu, yo mismo me percaté que los albañiles no tenían casco ni la vestimenta adecuada para trabajar en las obras. Afortunadamente, después del primer muertito, el ayuntamiento clausuró la obra algo así como 3 días, y obligó a la constructora a proteger a sus empleados, porque a fin de cuentas, sean albañiles o sean lo que sea, no dejan de ser empleados cuya vida son responsabilidad de estas empresas.

    Me pregunto: ¿Por qué solamente por ser personas de diferentes clases sociales, estas personas deben de valer menos?. A veces lo negamos y queremos tapar el sol con un dedo, pero la verdad sale a la vista. No nos hagamos tontos, porque la verdad la gran mayoría de las personas le damos un valor a las personas de acuerdo a la clase social donde están parados. Si asesinaron a una pareja en Valle Real (colonia nice de Guadalajara), la gente hace manifestaciones y se indigna, pero si esa ejecución fué en la colonia Polanquito (colonia pobre), entonces la gente lo ve como un problema ajeno, que no le compete, y lo más que llegan a sentir por esa situación es morbo.

    Tal vez algo que lo justifique en parte (pero no en un todo) es que cuando ocurre una desgracia dentro de las clases altas o medias, tememos que nos ocurran a nosotros. Pero no solo es eso, sino que siempre hemos visto a las clases bajas con menos tolerancia y más indiferencia que a las que pertenecemos, o ¿que piensas tu de eso?.

  • El Final de Iniciativa México

    Es cierto que pasan cosas malas o que hay gente mala, pero también es cierto que somos más y somos muchísimas más las gentes que sirven a los demás, que son los mexicanos que presentaron esos proyectos

    Seguiré reiterando que Iniciativa México fué una campaña meramente mediática donde las televisoras (el duopolio televisivo) junto con otros medios de comunicación buscaban reafirmarse frente a la sociedad mexicana, y no solo eso, sino que también querían, valga la redundancia, reafirmarse como el 4to poder en el país. Ya había escrito anteriormente una crítica a esta campaña lanzada por Televisa y TV Azteca, y también había refutado las palabras de Loret de Mola, donde el decía que había una supuesta conspiración por parte de algunos sectores del gobierno que tienen miedo a que la ciudadanía reaccione.

    Ya habíamos dicho que las televisoras habían aprovechado la coyuntura de los festejos del Bicentenario para llamar a los mexicanos a que participaran. Las televisoras lograron su objetivo, muchos se quedaron con la idea de que estas si están preocupadas por el país (aunque algunos otros siguen pensando que esto está relacionado con el Teletón y la supuesta evasión de impuestos de Televisa). Pero a pesar de que los intereses de los medios sobre esta iniciativa sea más que beneficiar a la sociedad, beneficiarse a ellos mismos, estoy seguro que se le puede encontrar algo positivo a todo esto.

    La forma de participación no me quedó del todo claro. Había que repartir corazones en el sitio web a las propuestas más atractivas. Luego a los finalistas los dividieron en grupos de colores (vota por el grupo rosa, por el grupo naranja etc…), y al final todo tenía que desembocar en un gran show mediático llevado a cabo en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, donde no solo estuvieron presentes Azcárraga Jean y Salinas Pliego, sino que asistió el presidente Felipe Calderón, donde el mismo felicitó las iniciativas y donde mencionó que México no solo eran sus problemas.

    Creo que dentro de toda esta artimaña mediática existe algo positivo, y es la participación de la sociedad. Las televisoras ofrecieron migajas de poder a los ciudadanos a cambio de legitimación, pero estos las aprovecharon muy bien y plantearon proyectos valiosos. Sinceramente yo creí que las propuestas ganadoras iban a ser inocuas, pero ensalzadas de tal forma que iban a hacer «llorar de alegría» al televidente, como suele suceder con las campañas mediáticas, pero al menos esta vez no fué así.

    El proyecto ganador fué uno llamado «Agua para Siempre» de Raúl Hernández quien ganó 10 millones de pesos (más otros 10 millones que Felipe Calderón se comprometió a dar, en una clara intención de demostrar que al gobierno no se le puede minimizar ni hacer a un lado), y quien con su proyecto ya ha logrado beneficiar con agua a más de 160,000 personas a todo el país. El segundo lugar fué para el proyecto «Llamadas que cambian vidas» de Mariana Baños, la cual creó una red en contra de la violencia en todo el país. El tercer lugar fué Hector González con el proyecto «fuente de proteína», que buscará mejorar la producción de pan en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Algo en lo que coinciden estas propuestas es que no están en el tintero, sino que ya tienen tiempo de haber estado rindiendo frutos. Cabe decir que los finalistas recibirán el dinero en especie y no en efectivo, lo que podrá evitar su mal uso.

    Está claro que Iniciativa México no cambiará por sí sola la actitud de la ciudadanía, porque no está hecho para eso, lo repito, lo primero que importa aquí es la legitimidad de las empresas televisivas, (y al final del gobierno que se comprometió a donar también). Pero al menos sirvió como un canal para que aquellos ciudadanos dispuestos a hacer algo por su comunidad lo hicieran.

    Ojalá algún día, las empresas hicieran iniciativas más honestas y con menos intencionalidades por debajo del agua, para que los ciudadanos tengan herramientas con las cuales puedan ayudar a hacer de este país, un México mejor.

  • Una pequeña reflexión sobre la vida

    Tropiézate las veces que sea necesario, fracasa, llora, frustrate, pero nunca dejes de vivir y de seguir luchando por lo que crees.

    Vaya lo que son las cosas. Pero tengo un primo, el cual es todo un ejemplo a seguir, porque a pesar de todas las adversidades a las que se ha enfrentado, es una persona persistente que ha logrado una gran estabilidad emocional y laboral también. El Sábado me puso un ejemplo de vida.

    Resulta que mi primo perdió a su papá hace 3 años, el apenas tenía para entonces 21 o 22 años, era todavía muy chico y no había acabado la universidad. Con la pérdida de su padre se iba el principal sosten de la familia se iba, y a su edad se la iba a tener que rifar, y lo logró con creces. Ahora mi tía es la que está enferma y los doctores no le dan más de 3 meses de vida. Por lo cual el había venido a Guadalajara a visitarla (el no radica en esta ciudad).

    Como estaba triste naturalmente, me dijo que quería distraerse, y para eso fuimos a un partido de las chivas en su nuevo estadio (que por cierto, es de primer mundo, que impresionante está). Yo andaba un poco triste por algún traspié que tuve con una mujer, pero después de ver como el estaba y como afrontaba el problema, con una actitud positiva, yo dije. ¡Cerebro, mejor cállate!.

    Todo el mundo tenemos problemas y cosas que nos ponen tristes, pero afortunadamente en la mayoría de los casos son problemas que se pueden resolver. Después de todo los fracasos son una forma de aprendizaje, cuando las cosas no nos salen bien, ya sea con una mujer, en el trabajo, o con los amigos, a veces creemos que es el fín del mundo y no valoramos bien las cosas, no vemos a veces la oportunidad que hay ahí, una oportunidad de mejora, una oportunidad para buscar alternativas y nuevas soluciones. Los tropiezos son los que nos van a dar esa madurez que necesitaremos para afrontar la vida.

    Mi primo, cuando murió mi tío (su papá), no se dejo vencer, naturalmente le lloró, le agarraron malas rachas, pero no dejó que eso lo tumbara, más bien aprovechó la oportunidad que tenía enfrente para hacerse más independiente y ahora lo es, es una persona exitosa en el trabajo y en lo social. El se pudo haber quedado quejándose de lo que le ocurría en la vida, pero prefirió salir adelante y hecharle todas las ganas.

    Esta es una pequeña reflexión, tal vez algo «choteada» pero lo quería compartir con ustedes, mis apreciados lectores. Creo que vida solo tenemos una y si nos estamos quejando de ella solo estamos perdiendo el tiempo.

    Un saludo

  • Sobre las mujeres (ligues y demás) parte 10. Aceptando las derrotas.

    Hoy voy a hablar de un tema un poco triste para nosotros los hombres, y es que por más guapos, inteligentes e interesantes seamos, nunca tendremos garantizado el éxito con las mujeres. No importa si tengamos las tablas o seamos unos don juanes, los gustos se rompen en géneros y no siempre seremos atractivo para todo el espectro femenino por más lo intentemos, o por mas librejos de arte de la seducción compremos para aprender a ligarnos a las féminas.

    Por experiencia propia.

    Ahora yo puedo hablar de viva voz, porque a mí hace poco me tocó aceptar una derrota. Había una mujer que me gustaba mucho, tenía ese no se qué, ¿será el zsa zsa zsu? la había logrado invitar a salir varias veces, pero no lograba hacer que la relación pasara a algo más que una simple amistad. Siempre que la invitaba, la chica accedía, pero al estar con ella veía que nada más no sucedía nada, no se conectaba conmigo. Yo le trataba de decir cosas lindas y cumplidos, sin embargo, nada sucedía, ella empezaba a pintar su raya a pesar de todo.

    Quería seguir luchando, pero sin embargo podía salir contraproducente, ya me había ganado su amistad (y que quede claro, yo siempre hice el intento por mostrar algo más que una amistad, para no caer en las redes del «mejor amigo»), debía pensar si valía la pena arriesgar su amistad por algo que tenía posibilidades muy remotas de darse, y fué cuando acepté la derrota.

    Asegúrate de haber perdido.

    Algo que es muy importante, es que te hayas asegurado de dar tu máximo esfuerzo para llamar la atención de la mujer. La que indica si todavía tienes posibilidades o no es ella, no tú. Muchas veces uno puede caer en la desesperación cuando todavía no tiene los suficientes argumentos, puede ser que un día la mujer en cuestión no estaba de buenas. Pero en mi caso ya habían sido algunas salidas al café, a comer y sin embargo no notaba el más mínimo interés más allá de una simple amistad (de hecho la chava en lo último que estaba interesada era en tener novio). Fué ahí cuando yo ya estaba seguro de que me había tocado perder y decidí dar un paso atrás.

    Decirle o no decirle, he ahí el dilema.

    Cuando a uno ya le toca perder, tiene dos opciones. Simplemente hacerse a un lado, o bien, confesar los sentimientos a la mujer en cuestión. Yo opté por hacer lo segundo y creo que me fué bien, el resultado era de esperarse, ella no estaba ni lo más remotamente interesada en mí, pero en cambio decidió seguir con la amistad. Las cosas seguirían igual y yo al menos me desahogaba al expresarle mis sentimientos hacia ella. Pero yo creo que el decirle o no a una mujer lo que sientes por ella con el afan de desahogarte depende mucho de la mujer a la que te estás enfrentado, pienso que aquí la intuición juega un papel muy importante.

    La ventaja de decirle a alguien lo que sientes (sabiendo que has perdido) es que logras sacar lo que tienes adentro, siempre se siente confortable hacerlo siempre y cuando la mujer comprenda tus sentimientos. Lo malo es que siempre puede quedar la amistad en riesgo, al menos por un tiempo. La mujer naturalmente pondrá una barrera al saber que te gusta y que ella no está interesada, pero si admites la derrota y admites que ella no era para tí, probablemente será cuestión de un tiempo para que la amistad se reestablezca tal y como estaba, si es que estás interesado en su amistad.

    El no aceptar las derrotas.

    Para aceptar las derrotas se requiere valor, no es una decisión fácil de tomar. Muchos no aceptan cuando no han perdido y siguen insistiendo infructuosamente. Lo malo de todo es que en las relaciones siempre se deben dejar fluír naturalmente las cosas, y normalmente el que no acepta que ha perdido sigue aferrado a su ilusión (aún sabiendo dentro de él que es imposible) lo cual se puede terminar convirtiendo en una obsesión, y al final puede terminar siendo perjudicial para la relación, porque ya no fluye libremente hacia donde se debe de dirigir. Es cierto que en algunas ocasiones sucede que en un principio no hay ningún interés y después si lo puede haber, pero para mí, sería una pérdida de tiempo estar esperando (y mucho más forzando) a que la mujer en cuestión cambie de parecer, porque en la gran mayoría de los casos no está en el hombre cambiar esa variable, más cuando el ha dado todo de sí.

    Ver Parte I

    Ver Parte II

    Ver Parte III

    Ver Parte IV

    Ver Parte V

    Ver Parte VI

    Ver Parte VII

    Ver Parte VIII

  • La diferencia entre el querer y el tener que.

    Tanto Juan como Carlos quieren tener una relación de noviazgo con Sofía.

    Carlos dice: Yo anhelo tener una relación con Sofía, deseo con todas mis ganas que ella acepte andar conmigo.

    Juan dice: Yo tengo que andar con Sofía. Debo de conseguir que ella ande conmigo.

    ¿Se fijaron que a pesar de que ambos quieren lo mismo, hay una gran diferencia en la connotación de lo que están diciendo?. Carlos tiene una actitud propositiva y constructiva ante la situación, y Juan no. ¿Por qué razón?.

    Carlos está deseando, está anhelando algo. Si no lo logra obtener, se sentirá frustrado, se pondrá triste, se sentirá mal, pero nada más. Ante la frustración buscará otra alternativa, que podrá ser el buscar otra forma de conquistar a Sofía o bien, buscar otras mujeres entre las cuales pueda buscar a su mujer idonea. Como me dijo un terapeuta hace tiempo: la frustración es la que ha construído la civilización en la que vivimos.

    Juan por el contrario se está obligando a andar con Sofía, ve el hecho como una obligación. El se está diciendo por el contrario que «debe de andar con Sofía», es mandatorio hacerlo, es todo o nada ¿Que va a pasar si no logra obtener el resultado?: Se va no solo a sentir frustrado, sino que se va a sentir impotente de no haber alcanzado lo que se estaba obligando a alcanzar, se enojará consigo mismo, y terminará sintiéndose incapaz. Al sentirse incapaz, probablemente se resignará y dirá: –yo no soy capaz de conquistar a Sofía. Por lo tanto no buscará alternativas.

    A veces en la sociedad moderna se nos dice que tenemos que evitar el sufrimiento a toda costa y eso es un error. Porque lo único que crea el hedonismo es una baja tolerancia a la frustración. Y el hombre necesariamente tiene que «frustrarse» para avanzar. El hombre, al estar aprendiendo, está sometiéndose ante la prueba y el error, lo cual inevitablemente conducirá a la frustración, pero esta, bien canalizada hará que el hombre busque otra alternativa para lograr su objetivo. Por eso decía que la frustración es la que ha construído nuestra civilización.

    Este es un pequeño consejo que me dió hace tiempo un terapeuta y lo comparto con todos ustedes, seguramente les podrá ser útil en sus vidas.

  • Sobre los psicólogos y los psiquiatras.

    Existe mucha gente que cuando escucha la palabra psicólogo o psiquiatra rehuye y se dice -¿Que yo necesito un psicólogo, ni al caso?, los psicólogos no sirven, los psiquiatras solo son para personas que tienen problemas muy graves. Existen muchos mitos en torno a la psicología y a la psiquiatría, porque hay gente que ha pasado por ellos y no ha visto un cambio sustancial en sus vidas (claro que hay malos y buenos doctores), hay gente que cree que solo los débiles mentales necesitan un psicólogo (otro grave error) o se asusta al escuchar la palabra psiquiatra porque cree que no lo necesita (cuando en realidad las estadísticas dicen que en México hay millones de personas con transtornos no detectados).

    Yo he estado bajo el cuidado de algún psicólogo o psiquiatra a través de mi vida, porque padezco un trastorno de ansiedad generalizada (es decir, padezco más ansiedad que lo que debería padecer comúnmente) lo cual ha llegado a afectar en mi estado de ánimo. El problema lo tuve desde siempre pero me lo detectaron hasta hace poco. Fuí con un terapeuta (con el que sigo asistiendo porque me ha ayudado mucho) y actualmente voy con un psiquiatra con el cual afortunadamente he podido atenuar el trastorno que padezco.

    Que los psicólogos no sirven y son para débiles mentales.

    Existen personas que van con psicólogos y psicólogos y no logran solucionar sus problemas. Hay que dejar algo aquí en claro, la psicología no es un sustituto de la actitud y la fortaleza de la persona. Por el contrario, a veces se necesita valor para ir con el psicólogo, porque muchas veces ellos son los que te dicen las verdades en la cara que nadie se atreve a decirte. El psicólogo es un guía que te dirá auxiliando para saber que camino tomar en tu vida y te dirá si lo estás haciendo bien o mal, pero el que tiene que recorrer dicho camino es uno mismo, y si uno no tiene el caracter para recorrerlo por su cuenta, entonces de nada servirá estar llendo con psicólogos. El psicólogo con el que yo he estado me ha ayudado mucho porque me ha confrontado varias veces y me ha ayudado a enderezar el camino cuando he estado en aprietos, pero el que ha tenido que tener el valor de enderezarlo he sido yo mismo.

    Yo pienso que el psicólogo no es indispensable, pero recomendaría a quien pueda pagarlo que tuviera uno de cabecera y más aún que cuando alguien no sepa resolver sus problemas (porque a veces más que caracter, es cuestión de sabiduría) acuda con uno. Uno puede tener la fortaleza necesaria para resolver sus problemas, pero a veces no sabe por donde empezar, y es ahí donde el psicólogo puede ser una gran ayuda. Pero que siempre tome en cuenta que para que la «medicina funcione» se necesitará una actitud positiva y proactiva del paciente, y que esté dispuesto a resolver sus problemas. De lo contrario, el asistir con psicólogos no servirá de mucho.

    Que los psiquiatras son para locos.

    Es cierto que los dementes mentales necesitan psiquiatras, pero ellos solo son un pequeño sector de la gente que lo ocupa. Vivimos en un mundo competitivo donde todo se mueve muy rápido y es tan demandante que los trastornos psiquiátricos estan a la orden del día, sobre todos los relacionados con los trastornos de ansiedad. En Estados Unidos, el 17% de la población padece un trastorno de ansiedad, lo que quiere decir que 2 personas de cada 10 lo padecen, y los trastornos de ansiedad para ser curados necesitan ser tratados por un psiquiatra que proporcione una solución medicamentosa, dado que más que ser un problema psicológico, ya es un problema químico del cerebro (aunque también junto con el tratamiento psiquiátrico, en algunas ocasiones también se recomienda un psicólogo).

    Les comentaba que yo padezco de un trastorno de ansiedad generalizada y no creo que ninguna persona me perciba como un loco ni tengo actitudes raras para ser considerado como tal. Los trastornos de ansiedad son algo tan común en nuestros días, pero lamentablemente la mayor parte de los enfermos lo ignoran y nunca se tratan. También existen otros padecimientos como la depresión crónica, en donde la actitud ya no es suficiente para poder salir de ella, y por lo cual esas personas deben de ser tratadas. Una causa muy común de estas depresiones es la falta de litio en el cerebro.

    Es cierto que la influencia de nuestro entorno no es de lo más positivo para llevar una vida sana mentalmente. Pero por eso existen a la mano especialistas que nos pueden ayudar a poder afrontar dichos problemas de una manera más asertiva. Yo les recomiendo que en caso de que tengan ganas de salir adelante pero no sepan como resolver sus problemas acudan a ellos. Pero recuerden, sin fortaleza ni actitud, ni el mejor remedio les será útil.

  • ¿La gente es buena por naturaleza? Parte 2

    En el primer artículo que había escrito sobre este tema, había llegado a la conclusión de que el ser humano no era ni bueno ni malo por naturaleza. Primero comparé al ser humano con los demás mamíferos de su especie donde explicaba que estos tienen que satisfacer necesidades, pero luego hice la diferenciación entre el ser humano que poseé una inteligencia y capacidad de raciocinio, que hace que a diferencia de las demás especies, el hombre pueda diferenciar entre lo que es el bien y el mal. Después llegamos a la conclusión de que la bondad y la maldad son aprendidos, son enseñados por terceras personas (padres, instituciones) y en base a este aprendizaje el hombre termina por asimilar por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo. También dí mi punto de vista sobre lo que es bueno y lo que es malo, que hay leyes que son universales para todas las personas sobre lo que es bueno y malo, pero también aquellos valores que son más ambiguos y son más difíciles de interpretar como buenos o malos.

    Mucho se habla sobre el relativismo moral, lo que quiero evitar es eso. Y al pensar que la bondad y la maldad son aprendidos muchos podrían caer en esto. Es cierto que hay valores que son algo ambiguos sobre los cuales no hemos determinado si son buenos o malos (lo son porque ha sido más difícil explicar para el ser humano por qué tienen que ser buenos o por qué tienen que ser malos, o bien, pueden ser benéficos para cierto tipo de cultura o maléficos para otro tipo de cultura), pero hay valores que son universales, ¿por qué son universales?, porque el hombre ha descubierto que son benéficos para la humanidad. Cuidar de la vida es un valor universal, educar correctamente a un hijo es otro, respetar a las terceras personas es otro por ejemplo. Y el no hacerlo bajo el nombre del relativismo moral, sería prácticamente destruír siglos y siglos de avances sobre lo que hemos descubierto que es lo bueno y que es lo malo.

    Al ser valores que el hombre ha descubierto y ha aprendido, puedo cerciorarme de que el hombre no es bueno (ni malo) por naturaleza. Porque aquello que es bueno y aquello que es malo ha sido descubierto con la práctica. Y al ser aprendidos, estos valores tienen que ser enseñados generación tras generación para generar una sociedad sana. Esto es también obvio al ver los hijos de las familas funcionales y las disfuncionales. En las familias funcionales, en la mayoría de los casos se forjan hijos buenos, porque les son enseñados correctamente los valores universales sobre la bondad y la maldad. En las familias disfuncionales en la mayoría de los casos se forjan, por el contrario hijos con problemas de adaptación, con problemas de drogas y pandillerismo. ¿Por qué razón?. Porque no les fueron enseñados correctamente los valores de la bondad y la maldad de los que veníamos hablando y por lo tanto no tienen una base sólida para saber lo que es bueno y lo que es malo, entonces es más fácil caer en estos problemas.

    Por eso he dicho que muchas veces las religiones tienen una funcion en la sociedad, independientemente de si uno cree en ellas o no (o de si como instituciones tengan defectos). Porque ya tienen un orden de valores establecidos que pueden servir como guía a la gente. Aunque claro, tampoco es indispensable que sea una religión. Puede ser una entidad laica u otro tipo de institución que posea un orden de valores. Creo aquí encontrar el miedo de los religiosos ante las corrientes laicistas, porque creen que sin los valores que promulgan, el laicismo puede corromper a la sociedad. Pero esto no necesariamente tiene que ser así, sobre todo si los laicos son capaces de formular su orden de valores universales (que en parte, algunos laicistas lo han hecho, pero también sabemos que en algunas otras corrientes laicistas predomina el relativismo moral).

    Pienso que si el hombre fuera bueno por naturaleza, el mal simplemente no existiría. Algunos de los que defienden la bondad innata de los hombres dicen que los hombres son buenos hasta que el mal los corrompe. Yo difiero en este punto, porque más bien creo que los que son corrompidos por el mal, son aquellos que no están totalmente seguros de que lo que están haciendo sea algo malo, o que no tienen las bases sólidas (las cuales deben de ser enseñadas) para poder rechazar aquel acto malo. Una persona reacciona por sus propios impulsos (véase el caso de un bebé o un niño pequeño) hasta que se le dice cuales de sus actos son buenos y cuales de sus actos son malos. Y en base a estas enseñanzas, las personas formarán su propio orden de valores bajo los cuales van a actuar en el mundo.

    Ver primera parte

  • Lo que nos dejó el bicentenario.

    Tal vez se sacarán ustedes un poco de onda, mis estimados lectores. Pero es la primera vez que salgo a festejar el aniversario de la independencia. Muchos dirán que soy un antinacionalista o que no me importa mi país. No, nada de eso. Pero es que tal vez dar el grito no es mi forma de expresar mi patriotismo y el amor que tengo por México, yo busco hacerlo por medios más prácticos. Y de hecho esta vez ni siquiera dí el grito, más bien mis amigos querían salir so pretexto del Bicentenario. Y no fué una salida muy mexicana, fuimos a las Wings Army de la plaza Terranova a llenarnos de alas de pollo y ahí aprovechamos para ver las celebraciones del Bicentenario.

    Muchos se quejaron de que nuestras autoridades tiraron la casa por la ventana y que gastaron millones de pesos en realizar este magno evento. Creo que era meritorio hacerlo ante los festejos del Bicentenario (yo de lo que me quejaba era de que mucho lo dejaron en manos de los extranjeros), porque si se hubiera invertido poco, por el contrario, la misma gente diría que se trató de un «festejo chafa» y creo que al menos el evento en el Zócalo como Show estuvo muy bien y estuvo a la altura. Y disculpen mi ignorancia si no entendí que era ese gran mono blanco que levantaron en el mismo Zócalo (no le ví la forma de Hidalgo, Morelos ni Josefa Ortíz de Dominguez).

    El problema del Bicentenario es que quedó en solo eso, en un mero show mediático donde se «medio» recordó a las figuras principales que conformaron esta nación y se expuso parte de esa cultura mexicana que nos hace únicos. Pero se perdió la gran oportunidad de reflexionar la historia de nuestro país, no se hizo y creo que eso es una pérdida muy importante. Creo que de nada sirven los conciertos o que miles en la plancha del Zócalo y en otras entidades del país, la gente grite ¡Viva México!.

    A la población en general la percibí poco consciente de lo que se estaba celebrando. Sinceramente parecía el mismo grito de todos los años (nada más con un poco de mayor intensidad), pero era simplemente un pretexto para festejar algo. Estoy seguro que muchas de las personas que daban el grito ni siquiera saben en realidad lo que festejaban, su conocimiento solo llegaba a saber que imitaban a Hidalgo cuando dió el Grito de la Independencia (y que para colmo cuando Hidalgo dió ese grito, no tenía en mente todavía independizarse de México, sino reclamar los mismos derechos para los criollos).

    Me puse un poco feliz (al menos) cuando un amigo mío empezó a recordar lo que habían hecho los heroes de la independencia y se lo contaba a su novia, al menos ya era algo. Pero en la gran mayoría de los casos nadie realizaba ningun tipo de reflexión sobre la Independencia ni la Revolución. La gente solo se limitaba a lo de siempre, a mostrar un inocuo nacionalismo al poner banderitas en el coche o a dar el grito. Pero he aquí la gran pregunta que me hago. ¿Por qué la gente no demuestra ese supuesto nacionalismo en la vida diaria, los 364 días restantes del año?.

    El Bicentenario a mí me deja decepcionado, creo que como mexicanos no hemos sabido valorar la envergadura de tales festejos. Tal parece que no nos importa mucho nuestro país, más allá de cuando se trata de gritar ¡Viva México! o de cuando la selección le gana a Estados Unidos.