Categoría: reflexión

  • El mexicano contradictorio

    Si un candidato te ofrece una bajada de impuestos y más prestaciones sociales, no le creas: Umberto Eco.

    ¿Saben?, me he puesto a reflexionar un rato, y creo que los mexicanos nos solemos contradecir mucho entre lo que hacemos y pedimos. Y creo que a veces esa peculiaridad hace que tengamos un escenario político tan sui géneris como el que tenemos. Miren, en Estados Unidos por citar un ejemplo hay dos tipos de personas, aquellos que desean no pagar impuestos y que el fruto de su esfuerzo sea el que les dé los servicios básicos (los conservadores de derecha) y los que están dispuestos a pagar más impuestos para que el gobierno les dé más prestaciones (los liberales demócratas).

    Esa distinción entre los ciudadanos es la que hace que en los países existan partidos de derecha o izquierda bien definidos (o conservadores y liberales en el caso de Estados Unidos) y tengan por lo tanto programas más definidos al menos en el papel. Pero en México ocurre una cosa, la mayoría de los ciudadanos no quieren pagar impuestos, pero a la vez quieren que el gobierno les proporcione los servicios básicos, subvenciones y mucho más. Sara Sefchovich cree que esto se debe a que en México tuvimos un régimen vertical y autoritario, y nosotros estuvimos acostumbrados a que el gobierno se tuviera que ocupar de todo. Este fenómeno lo podemos ver en todas las clases sociales.

    Lo vemos desde las clases bajas que desean tener un buen servicio de salud pero trabajan en el mercado informal sin pagar ningún impuesto, el clasemediero que odia pagar impuestos y busca deducirlos a cuanto más no poder pero se enoja si suben la gasolina porque resulta que el gobierno decide reducir la subvención a esta, o los ricos que prácticamente no pagan impuestos pero desean que el gobierno invierta en seguridad, e infraestructura para que puedan llevar a cabo sus negocios. Parece que todos los mexicanos sin importar nuestra condicion social estamos esperando a que el gobierno nos solucione los problemas sin ofrecer algo a cambio.

    Por poner un ejemplo. En España recuerdo cuando te despiden de un trabajo, se te paga un año de salario íntegro a partir del despido. Pero para que se pueda llevar a cabo eso, a los españoles se les deduce más impuestos de su salario que lo que se hace en México. Si a los mexicanos nos dijeran que van a aplicar una reforma laboral donde tendríamos ese mismo derecho que los españoles, estaríamos encantados de la vida; pero bajaríamos la mano al momento en que nos informaran que para eso, tendrían que aplicar un aumento en el ISR de nuestro sueldo.

    Los partidos políticos caen en las mismas contradicciones dada la contradicción del ciudadano. Por ejemplo, López Obrador dice que el gobierno debe de conducir la economía del país (para lo cual se necesitan captar más recursos), pero se opone y llama criminales y traidores a sus oponentes cuando estos deciden subir el IVA o subir las gasolinas. También el PRI cae en esa contradicción cuando en una medida abiertamente populista clama que va a bajar el IVA al 12% pero no dice cual es el precio que van a pagar los ciudadanos y el estado por una menor recaudación.

    Los modelos económicos de la izquierda y la derecha en México son algo difusos por esa razón. Y también entiendo que por esa misma razón, partidos tan ambiguos ideológicamente como el PRI y el PVEM han logrado captar tanto electorado. Porque se pueden mover de un lado a otro del espectro ideológico para ofrecer soluciones pero sin decirle al elector el precio que debe pagar para que estas se lleven a cabo.

    En México muchos siguen creyendo en el asistencialismo y en la creencia de que el gobierno se debe de hacer cargo de ellos. Sienten que no deben ofrecer nada más que su lealtad a los partidos y a los gobernantes para que estos les solucionen la vida. Una de las claves para crecer es deshacernos de esa contradicción que ha estado inmersa en nuestra cultura desde siglos atrás.

  • ¿Cual es el objetivo de las manifestaciones?, ¿cumplen su cometido?.

    Inicia febrero y mi pluma está más activa que nunca (4 artículos en dos días). Es que esta semana han ocurrido varias cosas de las cuales puedo sacar temas para exponer. Hablaba en el artículo pasado sobre los narcobloqueos en la ciudad de Guadalajara, y el tema de este artículo deriva de ese otro, dado que el día de hoy, alumnos del ITESO decidieron organizar una marcha por la paz como una forma de mostrar su inconformidad contra los atentados que habían ocurrido el día pasado. La marcha inició en la Avenida Chapultepec de la Ciudad de Guadalajara con unos 100 integrantes y terminó con mil en la Plaza de Armas.

    Los motivos de las marchas son muchas, hay de diferentes intensidades, desde las marchas contra la inseguridad hasta las marchas contra la globalización, o bien, marchas contra las autoridades como las que han venido ocurriendo en Egipto. Clasificaría las manifestaciones en tres tipos: Las que emergen desde arriba, es decir, hay una entidad superior que convoca a los ciudadanos a manifestarse, puede ser alguna corriente política, un sindicato o los medios de comunicación, ejemplos de este tipo de manifestaciones son la marcha en contra del fraude del 2006 o la marcha en contra de la inseguridad en el Distrito Federal convocada por los medios de comunicación. Después se encuentran las marchas ciudadanas, que son relativamente nuevas en México (aunque para recordar la primera, nos tendríamos que remontar a los sucesos de Tlatelolco en 1968), estas son organizadas desde abajo por los ciudadanos u organizaciones civiles, un claro ejemplo es la marcha contra la inseguridad que convocaron los alumnos del ITESO. Por último están las marchas híbridas, donde participan desde sindicatos, partidos políticos, pero a estas también se agregan ciudadanos sin ninguna afiliación, un ejemplo son las marchas antiglobalización donde muchos ciudadanos participan voluntariamente, pero otros son invitados por sindicatos y partidos de izquierda.

    Marchas contra el neoliberalismo han sido muchas, sin embargo sigue siendo el sistema económico predominante en el globo terraqueo; marchas contra la inseguridad y la violencia han sido infinitas, pero México sigue siendo un país inseguro y violento. Los seguidores de López Obrador se manifestaron para que se contara voto por voto y no lograron el conteo de todas las casillas computadas.  Así podemos enumerar un sin fín de manifestaciones que se han llevado a cabo. De hecho las pocas manifestaciones que han cumplido su objetivo principal per sé, han sido violentas, como en el derrocamiento de líderes autoritarios.  Entonces, ¿que está ocurriendo con las manifestaciones que no logran concretar el cambio que se proponen?.

    Las manifestaciones si tienen una utilidad y es palpable. Primero, es una vía donde los ciudadanos se sienten apoderados y logran expresar su inconformidad o pensamiento frente a una situación, es una valvula de escape para sacar esa tensión que la injusticia provoca. Segundo, otra utilidad de las marchas es que logran exponer el problema, es decir, la manifestación logra dar ese primer paso que es concientizar a la población o a las autoridades sobre el problema por el cual se está protestando. Un claro ejemplo son las manifestaciones altermundistas. A partir de la manifestación llevada a cabo en Seattle, se puso en mesa de debate a la globalización, se imprimieron libros (cabe destacar el No Logo de Naomi Klein), se abrieron sitios web y se creó toda una red de ciudadanos encargados de vigilar el curso de la globalización. Es decir se logró concientizar a la sociedad y a las autoridades sobre el problema. Pero ¿Por qué no lo ha resuelto?.

    Creo que el error está en que se cree que las marchas por sí solucionarán tal problema. Es cierto, las marchas son un medio democrático que empodera al ciudadano, pero parece no ser suficientes para cambiar su realidad. Esto es porque después de las marchas debería seguir un siguiente paso, el cual muchas veces no se toma y se deja al aire. Ya se logró concientizar a la sociedad, ¿ahora que sigue?. Hay que tomar cartas en el asunto. Lo malo es las manifestaciones ya no sirven para eso.

    Me viene a la mente dos manifestaciones históricas en nuestro país, uno fué la de Tlatelolco, y la otra fué la manifestación contra el fraude perpetrado por Carlos Salinas contra Cuauhtemoc Cárdenas. La primera marcha (la del 68) fué multitudinaria, histórica porque en ella participaron millones de personas y porque terminó en un cruel asesinato perpetrado por el gobierno de Díaz Ordaz. En realidad, ¿que logró la manifestación?. Nada, no logró ningún cambio de los que se habían propuesto y muchos de los manifestantes terminaron siendo engañados y absorbidos por el gobierno de Echeverría. ¿Por qué?. Porque los manifestantes creyeron que con la pura manifestación iban a lograr el cambio, este nunca llegó y ni siquiera logró marcar un parteaguas en la democracia mexicana. Lo único que logro fué exponer el autoritarismo del PRI de entonces.

    La manifestación contra el fraude de 1988 fué diferente. No fué tan multitudinaria pero si logró un parteaguas para crear el estado democrático (aunque sea incipiente) que tenemos en la actualidad. Ni el PAN ni el Cuauhtemoc Cárdenas se fueron con la idea de que con la pura manifestación se iba a lograr justicia, decidieron tomar acción por caminos diferentes. El PAN negoció reformas con Salinas de Gortari a cambio de legitimidad, el gobierno históricamente laico abrió relaciones con el vaticano y se lograron reformas económicas que no se hubieran hecho sin la intervención del PAN. Cuauhtemoc Cárdenas fundó su propio partido, el PRD, el cual ahora es la tercera fuerza electoral en México. Si no hubieran tomado cartas en el asunto y hubieran dejado todas las energías en la manifestación, posiblemente nuestro país seguiría sumido en el priato autoritario.

    El idealismo y las energías impresas en la marcha a veces desbordan emociones, pero a veces las desborda de tal forma que no permite racionalizarlas y encausarlas para construír algo diferente y lograr el cambio que se propone. No basta con marchar contra la violencia o la inseguridad, es necesario que los ciudadanos tomen cartas en el asunto y lleven a cabo acciones para erradicarla. De otra forma, las marchas quedarán en sonido que se pierde en el aire.

  • Narcobloqueos en Guadalajara. Efectos colaterales de una guerra fallida.

    Hasta el día de ayer yo pensaba que en Guadalajara éramos inmunes a los estragos del narcotráfico. En nuestra ciudad siempre han existido narcotraficantes, eso lo sabemos, pero estos veían a nuestra metrópoli como un sitio de descanso de su ajetreado trabajo. Muchos de los que vivimos aquí sabemos que en zonas residenciales como Puerta de Hierro y Colinas de San Javier viven algunos de ellos, pero nunca molestaban a la sociedad, y si llegaban a hacer uso de un arma era para realizar un ajuste de cuentas entre ellos. Los ciudadanos comunes y corrientes ni siquiera sentíamos su presencia.

    Pero la noche del primero de febrero todo cambió. Antes de este fatídico día los que radicamos en Guadalajara nos apenábamos de lo que sucedía en entidades como Ciudad Juárez, Culiacán, Tampico, o Monterrey. Nos asustaba el asunto del narcotráfico, pero nunca pensamos que los tapatíos íbamos a vivir en carne propia las consecuencias de la fallida guerra contra el crimen organizado que está emprendiendo nuestro gobierno. Si, la noche de ayer la cara nos fué cambiando al ver como soltaban granadas y disparos en Ciudad Granja, como los narcotraficantes bloqueaban el camino a Chapala y como incendiaban camiones al lado del recién estrenado Puente Atirantado.

    Creo que ahora los tapatíos tendremos que ver con otra perspectiva el asunto del narcotráfico, porque ya es un problema que nos compete a nosotros como sociedad. De ahora en adelante Guadalajara ya es parte del campo de batalla de este grave problema que vive el país, ahora como los juarences y los regiomontanos, tendremos que pensárnosla dos veces para salir de nuestras casas y transitar por las principales arterias de nuestra ciudad, ya sea en automóvil o utilizando el transporte público. El riesgo existe.

    Se dice que este fenómeno está relacionado con la muerte de Nacho Coronel, que vino a romper con la paz que vivía el narcotráfico en la ciudad. El fué parte del cartel del «Chapo» Guzmán, pero me quedan mis dudas si tiene que ver, porque si con algún cartel el gobierno ha sido sumamente displiscente a la hora de combatir el crimen ha sido con ellos. Yo creo que más bien el problema viene de otro lado, y habrá que ver si algún cartel se adjudica los atentados ocurridos en Guadalajara.

    Aquí es donde quiero hacer un stop y pensar si toda la guerra desatada contra el narcotráfico por Felipe Calderón ha valido la pena. Yo era consciente de que ya se tenía que hacer algo con el narcotráfico, pero la forma en que lo ha enfrentado el presidente me ha dejado con mucho escepticismo. Y miren que sabía que era una tremenda estupidez gritar a los cuatro vientos la declaración de guerra al crimen organizado al momento de sentarse en la silla presidencial. Yo predije una guerra fallida y así lo está siendo. Muchas personas afines a las ideas del presidente dicen que es el precio que se tiene que pagar, que es parte del proceso y comparan a México con Colombia (aunque cabe mencionar que en ese país estaban enfrentando a las FARC, un grupo guerrillero, no un cartel). Pero muchos no vemos salida a esta guerra, no sabemos por donde se esté ganando. El gobierno presume a la sociedad cuando agarran a un capo o lo matan, pero lo que ocurre es que con esto, los cárteles se fragmentan y para recuperar poder reclutan a más personas para formar parte de las nuevas organizaciones, con lo cual son más la gente involucrada y el problema se multiplica.

    El gobierno ha tomado medidas correctivas contra el narcotráfico. Ha decidido atacarlo ya que el problema está presente, pero no ha hecho nada por solucionar el problema de raíz, es decir, no hay medidas preventivas para eliminar los incentivos para que sigan surgiendo cárteles y personas se sigan sumando a estas organizaciones. El gobierno ha dejado del lado el empleo, la educación, el combate a la pobreza con tal de enfrentar al narcotráfico, tremenda estupidez. Esta lucha no está acompañada de un plan de desarrollo como país, es una lucha sin tón ni són que busca a enfrentar la fruta podrida que emerge de las infértiles tierras que el mismo gobierno ha dejado.

    Muchos dicen que los narcobloqueos en Guadalajara son una cortina de humo, en apenas unas horas han surgido muchas teorías. He escuchado algunas que dicen que es una estrategia del gobierno para que no nos fijemos en los «otros problemas que vive el país», y otras tan absurdas que dicen que el PRI está detrás para deslegitimar al gobierno en turno y otros que se atreven a decir que López Obrador está metido en esto porque quiere desestabilizar al país (y que también esta metido Hugo Chávez y las FARC). Yo no creo que se trate en este caso de una cortina de humo ni una teoría de la conspiración, simplemente son las secuelas de una guerra que va por mal camino, a los narcos les está afectando la guerra, es cierto y por eso reaccionan de esta manera, pero no significa que se les esté venciendo. Simplemente el combate ha cambiado de escenario.

    ¿Que soluciones tomar?, ¿militarizar la ciudad?, ¿disminuír nuestros derechos constitucionales con el fín de acabar con el narcotráfico?. Eso ya se ha vivido en otras regiones del mundo y ha sido contraproducente. Hay quienes piden la mano dura, pero tal vez solo le estarían poniendo leña al fuego. Creo que la inteligencia y la razón debe de prevalecer, en estos momentos agitados es cuando más se debe de tener calma.

    Es cierto, como sociedad tenemos que tomar nuestras precauciones. Pero lo peor que podemos hacer es convertirnos en víctimas del pánico, porque eso es lo que pretenden los narcotraficantes, desestabilizar a la sociedad para amedrentar al gobierno. Creo que en este momento es cuando la sociedad debe estar más unida y mostrar fortaleza ante este tipo de sucesos. Creo que es hora de exigir al gobierno un cambio de rumbo en esta guerra, y eso no solo involucra al gobierno mismo, también involucra a toda la sociedad.

  • ¿Pan y circo al pueblo?. Pues eso es lo que la gente quiere.

    A veces, cuando de telebasura o noticias irrelevantes se trata, buscamos culpables en la televisión, en la deficiente calidad educativa en México, en el gobierno, etc… Pero estimado lector, ¿sabe usted una cosa?, me he dado cuenta que ellos no son los únicos culpables (tampoco es que haya de dejar de atribuírles su correspondiente responsabilidad), sino que en muchos casos la sociedad misma es la que pide ese tipo de contenidos. Muchos desearíamos que la gente buscara cultivar más la cultura, buscara leer, ver programas culturales en televisión, o ya de pérdida ver los capítulos de History Channel en el cable. Pero ¿saben algo?. El acercarse a ese tipo de contenidos más fructíferos requiere un esfuerzo mental, requiere disciplinar a la mente pare encontrarle el sentido. En cambio para ver un talk show, una telenovela, o ver un escándalo mediático como el de Kalimba, o el de JJ, no se necesita hacer ningún esfuerzo mental para poder saborear los contenidos. Es como si comparáramos la comida chatarra con las verduras. Las primera sabe en un principio sabe más deliciosa y para saborear las verduras uno se tiene que acostumbrar, pero el que logra apreciar el sabor de las verduras no solo las termina disfrutando, sino que se nutre más que el que consume la comida chatarra.

    ¿Que pasaría si Televisa y TV Azteca acordaran cambiar todo su programación televisiva por contenidos culturales, mesas de debate y reflexión y noticieros más serios estilo la BBC?. Seguramente su rating se desplomaría porque a la gente le dejaría de interesar la programación que ahí están presentando. De hecho eso lo puedo constatar al comparar el rating que Televisa y TV Azteca tienen con el rating del canal 11 y el canal 22 que presentan contenido de más calidad. Televisa y TV Azteca se llevan de calle a los canales estatales, y esto no es solo por el presupuesto que tienen, sino porque las televisoras le dan el contenido que la gente quiere.

    Un ejemplo más. El Reforma muchas veces es criticado por ser amarillista y sensacionalista (no por nada el diario El Metro es de ellos). Publican en primera plana muchas veces noticias irrelevantes como la liberación de Kalimba o la detención del JJ, o la fotografía de un acribillado en una calle de la Ciudad de México, pero aún así no dejan del lado noticias que si son importantes como la megamanifestacion que esta ocurriendo en Egipto donde buscan derrocar a Mubarak, dictador de aquel país, o la cobertura de las elecciones en Guerrero. Para mi sorpresa, al ver la pestaña de «lo más leído» en el sitio web del Reforma, lo más visto siempre son las noticias sensacionalistas. La gente prefiere enterarse de que le ocurrió al ex-cantante de OV7 o como estuvo el pleito de Laura Bozzo con TV Azteca, y no se fija tanto en lo que está ocurriendo en Guerrero o Egipto. A la gente le gusta el morbo. ¿Pan y circo al pueblo?. Pues eso es lo que la gente quiere.

    Muchos dirán que este fenómeno es parte de la deficiente educación. Puede influír en parte, pero no es el principal problema. Otra vez saco a colación a Reforma. Los lectores de la versión en línea de este periódico tienen Internet en su casa y no solo eso, tienen la capacidad económica para pagar la suscripción anual que mínimo te dá acceso a los contenidos de portal de Internet. Así que no estamos hablando de gente de escasos recursos que tiene que asistir a las deficientes escuelas de gobierno. Muchos de ellos asistieron a escuelas privadas y tienen estudios universitarios. Entonces, ¿por qué aún así siguen «pidiendo» contenidos chatarra, contenidos que generan morbo y no llevan a nada?. Porque no tienen la «cultura de la cultura». Porque en el seno de las familias no hemos hecho ningún esfuerzo para inculcar ese hábito en los hijos.

    Un caso muy extremo de esta degeneración cultural son los Talk Shows (les recomiendo leer el artículo de Álvaro Cueva). Este formato pegó en la década de los 90’s con programas como Hasta en las Mejores Familias conducido por Carmen Salinas y Cosas de la Vida, de Sánchez Azuara. Tuvieron un rotundo éxito pero luego se descubrió que era pura actuación, los anunciantes se quejaron y las televisoras dejaron de producirlos. Uno creería que después del engaño este tipo de formatos ya no iba a tener éxito en la televisión mexicana. Pues sorpresa que TV Azteca contrata a Laura Bozzo (quien se iría posteriormente a Televisa) y el fenómeno de los talk shows vuelve a tener el éxito y el rating de antaño, a pesar de que la gente supuestamente sabe que son programas actuados.

    No es que las televisoras impongan ese tipo de contenidos y forcen a la gente a verlos. Más bien saben que ese tipo de contenidos es lo que le gusta al televidente común mexicano y saben que es lo que les va a generar más dinero. El pueblo quiere pan y circo, el pueblo quiere que lo distraigan de sus problemas cotidianos y existenciales, por eso es que es más rentable ofrecerle contenido chatarra para que en este alivie sus frustraciones. La gente quiere olvidarse de los problemas laborales y económicos viendo el partido de futbol, quiere olvidar sus problemas matrimoniales viendo telenovelas donde se siente identificado porque otros sufren lo mismo, prefiere ver talk shows. Y no se interesa por cosas menos superfluas y con más contenido porque le representa un esfuerzo digerirlas.

    Creo que el cambio en la cultura del mexicano no solo está en la responsabilidad social que deberían tener las televisoras y los medios de comunicación. El cambio también está en el mexicano mismo que también es el que pide ese tipo de contenidos. Y mientras el mexicano no deje de ser conformista intelectualmente, las cosas no van a cambiar. En el país existen muchos museos, ferias de libro, obras de arte, y demás espacios para cultivar la cultura, así que no es un pretexto el decir que los únicos culpables de este rezago son los medios de comunicación.

  • En contra del aborto

    Ahora estoy con ánimos de hacer polémica y la voy a hacer. Últimamente he escuchado del aborto y no había publicado nada, pero ahora sí voy a postular mi postura. Y así como en el tema de la adopción de parejas gay, los fundamentos por los cuales me postulo en contra del aborto no son religiosos, sino que son simplemente éticos. La adopción por parte de parejas homosexuales no se me hace algo «grave» y como comentaba, dije que habían cosas más importantes en la vida que preocuparse si las parejas gay adoptan, pero en el caso del aborto, creo que si es un problema grave, porque se trata de la vida de una tercera persona.

    Al momento de que una pareja tiene relaciones sexuales y el hombre inserta placenteramente su pene sobre la vagina de la mujer friccionándolo hasta llegar al orgasmo, este segrega un líquido blanco grisaceo viscoso (y que huele a cloro) llamado semen a la vagina de la mujer, que no es más que una sustancia que contiene miles de espermatozoides que tienen información de ADN dentro de ellos, el primer espermatozoide en llegar se adhiere al óvulo, y en ese momento se producen cambios químicos que generan a un ser vivo. Muchas mujeres pro-aborto alegan que nadie tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Pero hay un pequeño problema ahí, resulta que ese ser vivo ya no es parte del cuerpo de la mujer, ya es un ser aparte, que sí, crece en el cuerpo de la mujer y se alimenta de los recursos que ella le envía, pero estamos hablando de un nuevo ser vivo independiente de la mujer.

    Por eso se me hace absurdo que las mujeres abortistas aleguen que es su cuerpo cuando no es así. Otro argumento que utilizan es que el feto es pura materia y no es un organismo vivo. Por el amor de Dios, el que sea un producto que es capaz de desarrollarse por sí solo significa que es un ser vivo. Además hay otra cosa, nosotros a diferencia de todos los demás animales tenemos algo que se llama espíritu. Como decía, no soy muy religioso ni he basado mi vida en creencias religiosas, pero me queda claro que el ser humano se forma de dos partes, de materia y de espíritu. Hay algo más allá de la pura sustancia material. No creo que nuestra existencia y nuestro ser se reduzca nada más a un conjunto de cambios químicos. Más bien creo que el espíritu se ayuda de la materia para existir, no es la materia sola por sí la que nos da nuestra existencia.

    Al abortar se le está privando a un nuevo «espíritu» la oportunidad de vivir, es cierto que un feto todavía no tiene la capacidad de pensar ni de razonar, porque la materia todavía no se ha formado completamente para poder hacerlo, pero el espíritu está ahí. Si para algunos, el espíritu o el ser humano existe hasta que el hombre tiene la capacidad de pensar o razonar, ¿hasta cuando se podría justificar el aborto?, entonces hasta podríamos pensar en legalizar el asesinato de bebés recien nacidos porque todavía su comportamiento es instintivo y no razonan como un adulto.

    También se argumenta que si se legalizara el aborto, se evitarían muchas muertes de madres provocados por abortos clandestinos. Esto podría ser verdad si lo vemos desde un punto utilitarista y pragmático, y aún no lo sé a ciencia cierta porque no tengo en mis manos algún documento o fuente que diga que esto sea así. Pero es claro que si lo vemos desde un punto de vista humanista, es un acto de cobardía, y a fin de cuentas no deja de ser lo que es, un asesinato. Imagínense si se comprobara que si se despenalizaran los homicidios estos no aumentarían. De todos modos ¿creen que es justo que los asesinos no vayan a la carcel por el daño que han cometido?. Igual es con el aborto, lo justo es que las mujeres que aborten (y también de una vez los hombres que las presionen) vayan a la carcel.

    El aborto es un supuesto acto «correctivo» donde se pretende enmendar un error que se ha cometido por una irresponsabilidad. La pareja involucrada no se protegió correctamente o decidió abstenerse de haber tenido relaciones sexuales. Y no por esa irresponsabilidad otro ser humano tiene que pagar los platos rotos. Existen muchas formas de evitar la concepción de un ser humano. Para eso existen los condones, existen las píldoras, la vasectomía, otros métodos naturales como la regla, y existe finalmente la abstinencia. No estoy en contra de que una pareja decida contraer relaciones sexuales, pero las dos partes deben de entender el riesgo al que se enfrentan al tener relaciones sexuales, y en caso de cometer un error, asumir las consecuencias.

    También se dice que estar en contra del aborto es una posición machista, porque la mujer es la que debe cargar con la responsabilidad. Pero a veces sucede lo contrario, son comúnmente los hombres los que presionan a las mujeres para que aborten. Más bien lo que se debería de hacer aquí es modificar las leyes (en realidad no se en que estado se encuentren actualmente) para que el hombre se haga responsable de sus actos y como mínimo, si decide evadir la responsabilidad de la manutención del hijo no deseado, sea sentenciado a aportar una parte de su ingreso económico a la manutención del recien nacido.

    Yo solo estaría a favor del aborto en caso de que la vida de la madre esté en riesgo, pero creo que de ahí en más debería estar penalizado. No se trata la cuestión de cual sea la postura de la Iglesia, sino de simple sentido común. El aborto es privar de la vida a un nuevo ser vivo, es un asesinato, y por lo tanto, debería ser castigado.

  • La belleza, ventaja evolutiva.

    Gracias señor, porque aparte de darme un cerebro, me hiciste bello

     

    Les voy a contar una anécdota de la que me estaba acordando hace rato. Resulta que un cliente me contrató para que le elaborara un estudio de mercado, por lo cual me tuve que dar a la tarea de contratar 3 encuestadores para dicho estudio (como el estudio fué a finales del 2008 en plena crisis económica, me llovieron un sin fin de currículums). Ya había contratado a dos personas y solo faltaba una. Habían dos mujeres que estaban compitiendo por la vacante que quedaba y las cité a las dos (por separado) en un Starbucks para conocer su perfil. Las dos tenían un currículum de nivel parecido, en cuanto experiencia estaban al mismo nivel, pero resulta que la primera mujer era bonita y de buen porte, la otra era gordita, morena y con rasgos toscos. Siendo sincero, al ver que en experiencia estaba a la par, me dió más confianza contratar a la mujer bonita porque sentía que por su belleza iba a generar un mayor índice de respuesta a la hora de estar tocando de puerta en puerta para que le contestaran la encuesta.

    No es que haya discriminado a la otra mujer por ser fea, sino que simplemente necesitaba a la que se adaptara más al perfil de la persona que estaba buscando, y yo se que una apariencia agradable dá más confianza a la gente, y siendo una persona bonita, naturalmente tiene más ventajas que la otra mujer. Aquí es donde me pregunto ¿acaso la belleza representa una ventaja evolutiva para el ser humano?. La respuesta es sí.

    Dicen que hay gustos para todos, es cierto. Pero también sabemos que universalmente existen unas personas más hermosas que otras. Las personas que son más hermosas tienen una mayor probabilidad de conseguir pareja, no digo que las personas no agraciadas no la tengan (dado que existen otras variables que influyen en la atracción como la inteligencia y la seguridad), pero vamos, una persona hermosa físicamente tiene más opciones (y sobre todo cuando se es mujer). La persona bella satisface más las necesidades de los otros seres humanos, es más atractiva, brinda status (porque seamos sinceros, tener a una persona hermosa como pareja para muchos es algo para presumir) y activa con mayor facilidad las hormonas del sexo opuesto.

    Una persona hermosa no solo tiene más posibilidades de elección en el amor, también dada su belleza se le abren más puertas en el mundo laboral y en otros círculos. Es una ventaja evolutiva que bien aprovechada puede ayudar que una persona sobresalga de los demás. Muchos dirán que las personas hermosas no son inteligentes lo cual sería una desventaja, pero eso es en realidad una falacia. Un reciente estudio realizado en Estados Unidos e Inglaterra se atreve a sugerir lo contrario, que las personas guapas son más inteligentes. Lo que sucede en muchos casos creo yo, es que cuando una persona no es agraciada físicamente busca otros recursos para satisfacer sus necesidades: Si la persona no agraciada ve que no tiene posibilidades con la pareja opuesta apostándole al físico, buscará ser simpática, mejor conversadora o hechar mano de las otras virtudes que tenga, es cuestión de supervivencia y el que se sepa adaptar mejor al entorno es el que podrá satisfacer mejor sus necesidades, y creanme, la belleza no si bien no es determinante, si da una ventaja considerable. Yo más bien creo que la belleza no está relacionada con la inteligencia, yo en mi experiencia personal he conocido a personas hermosas muy inteligentes, y también a personas feas que no dan una.

    Hay algo que he notado mucho en las mujeres, por lo general si se fijan (claro, hay excepciones), en los grupos de amigas se puede observar un patrón de belleza similar. Las bonitas terminan juntándose con las bonitas, y las que no lo son tanto, pues se terminan juntando con las que no son tanto. Eso lo he observado mucho por ej, en los antros y demás lugares donde las mujeres suelen salir en grupo. También es común que las mujeres hermosas consigan a los hombres más guapos y viceversa, aunque claro, existen las excepciones. Como decía, la inteligencia, la seguridad, y sí, el dinero, terminan jugando un papel determinante también. Por eso no es de sorprenderse que un forro de mujer ande con un hombre feo, a veces la cartera lo puede todo.

    Si eres feo mi amigo, te soy sincero. Estas en desventaja, así que a ejercitar tus otras virtudes, a ejercitar tus otras virtudes.

  • Las costumbres de navidad y año nuevo

    Los adornos navideños en mi casa son muy curiosos (y supongo que así ha de ser en varios de los hogares mexicanos), porque se mezclan dos tradiciones navideñas totalmente diferentes: La versión inglesa-norteamericana (con el Santa Claus, el trineo y el árbol de navidad) y la versión Mexico-latinoamericana (El niño Dios, la virgencita, el nacimiento). De hecho cuando poníamos árbol de navidad (algo que por alguna extraña razón ya no hacemos) le poníamos la estrella de Belén arriba de este y también solíamos poner imágenes de la Virgen y el niño Dios, junto con imágenes de Santa Claus.

    Pareciera algo de lo más común, pero a mí se me hace muy sui géneris. Porque en realidad son tradiciones muy diferentes. Allá en Estados Unidos es un rollo más mercadológico y aquí nuestros festejos más bien religiosos y culturales. ¿Que tiene que ver el Santa Claus con la Virgen, por ejemplo?.

    Algo que desconocía hasta que me dijo una amiga, es que en varias regiones del país (sobre todo en el este de nuestro país) se celebra el año viejo, que es un monigote que representa el año que termina, como una peculiar forma de despedir el año que acaba de terminar. Pero no entiendo, si tuve un buen año ¿para qué lo quemo?. Aunque bueno, para nosotros los mexicanos todo es crisis, inseguridad y dramatismo, ¡hay que acabar con el año que acaba de terminar!. No por nada muchas veces esos monigotes son personas indeseables, ya sean de ficción, como Darth Vader o reales, como Carlos Salinas de Gortari.

    Los festejos de navidad no son iguales a lo que era antes, no se si sea por mi edad pero se ha perdido algo del encanto. Yo recuerdo muy bien que cuando era niño todos mis tíos (y vaya que tenía familias grandes) me daban regalos. Además de los regalos de mis tíos, mis papás me atiborraban de más bajo el arbol de navidad. Eran días increíbles y mágicos. Pero todo empezó a cambiar después de la crisis del 94. Sucedió que ya casi nadie tenía dinero, y entonces se cambió la metodología. Ahora era un intercambio sorpresa donde un solo tío te iba a dar regalo (claro, más el padrino que siempre me dió de ley). Además los regalos bajo el árbol de navidad ya no eran tantos como antes. Y a pesar de la supuesta recuperación, todo terminó siendo igual. Pasaron los años, menos regalos, pérdida de la inocencia, y todo quedó en un mero festejo rutinario todos los 24 y 25 de Diciembre, donde si bien uno se la pasa bien porque un convivio familiar no deja de ser un convivio familiar, si ya no existe esa magia que existía antes.

  • Sobre la Revolución Mexicana.

    No se me hace nada anormal que el gobierno panista actual quiera minimizar el Centenario de la Revolución Mexicana, dado que este suceso fué abanderado por el Partido Revolucionario Institucional y ahora también por el Partido Revolucionario Democrático. Los dos partidos ven (o dizque ven) en la Revolución la raíz de su ser. El PRI se hizo de la famosa frase: «La Revolución les hizo justicia» que podemos ver en documentos e inclusive en varias películas mexicanas que criticaban el priísmo revolucionario. Y a pesar de que el PRI actual no tiene mucho que ver con el PRI que nació después de la revolución, se siguen vanagloriando por los logros que trajo dicha revolución a nuestro país.

    No se si al gobierno del PAN no le guste que recordemos este evento histórico que fué ajeno a él. Por eso sus referencias a la revolución en los festejos son muy inverosimíles. No se veía muy convencido Felipe Calderón cuando gritaba el 16 de Septiembre «Viva la el Centenario de la Revolución Mexicana». Y tal vez por eso ahora hayan recorrido el puente ¡6 días!, háganme el favor. No entiendo porque se tiene que dar asueto el lunes 15 de Noviembre, cuando realmente la Revolución Mexicana dió inicio el 20 de Noviembre. De esta forma parece que están evitando que la gente reflexione sobre lo que ocurrió en la segunda década del siglo XX.

    Es muy cierto, la revolución no fué perfecta, de hecho solo fué democrática en sus primeros años cuando esta fué lidereada por Francisco I. Madero e iniciada por medio del Plan de San Luis Pero a partir de la llegada de Victoriano Huerta, su derrocamiento, y la llegada de caudillos como Villa, Zapata, Carranza o Alvaro Obregón, la revolución fué todo menos democrática. Con la llegada del PRI al poder y con la institucionalización de la revolución, hubo todo menos democracia. Esta llegó hasta 1997 y como afirma el historiador Enrique Krauze en una columna, nos quedamos en la adolescencia institucional. No me extiendo porque ya he hablado más extensamente de este tema en ocasiones anteriores.

    Aún con la imperfección inherente a la Revolución Mexicana, este un evento el cual se debería celebrar casi con la misma importancia que se le dá a la Independencia, por el giro drástico que generó en nuestro país. Queda claro que sin la Revolución, nuestro país actualmente sería otro (no se si para bien o para mal). La revolución trajo algunos beneficios, pero también trajo varios vicios que en la actualidad no hemos podido erradicar, sobre todo uno que dice «papá gobierno», y del cual siguen aprovechando algunos partidos políticos en la actualidad.