Categoría: reflexión

  • ¿Y si nos inventáramos el día internacional del hombre?

    Se me hace perfecto que exista un día internacional de la mujer, que a las féminas se les conmemore en su día. Y es que a pesar de lo que creen algunos machistas, ellas han aportado mucho a la sociedad, y a pesar de ser el sexo débil, han sabido moverse y escalar posiciones en el difícil y competido mundo laboral, político, social y de relaciones. De hecho el año pasado en esta misma fecha publiqué un artículo celebrando a todas las mujeres del mundo por su día. Pero sucede que una lectora me dijo: «yo estoy en contra del día de la mujer, porque no hay un día internacional del hombre«, y aquello me dejó reflexionando.

    El día internacional de la mujer es una forma de conmemorar y recordar a la sociedad la importancia que tienen ellas en el mundo actual. Pero si se supone que la mujer y el hombre deben de estar en condiciones de igualdad, ¿que acaso no debería haber un día internacional del hombre?. A mí me parece que sí. Porque de lo contrario creo que el mensaje sería que la mujer es más importante que el hombre y en este caso se estaría cayendo en el cliché de las feministas que quieren hacer creer que las mujeres tienen más importancia que los hombres.

    Las mujeres tienen mis respetos, de hecho la mayoría de mis amigos son mujeres, tengo puras hermanas y por lo tanto he convivido en la mayoría de mi vida con mujeres. Conozco hasta donde pueden ser capaces de llegar cuando se lo proponen. Pero así como las mujeres han aportado muchas cosas a la sociedad, los hombres también lo hemos hecho y creo que también deberíamos estar en derecho de festejar nuestro día, sin que eso signifique una actitud de machismo.

    El punto ideal en la igualdad de género, es precisamente la igualdad entre los dos sexos, que no haya preferencias ni discriminaciones por pertenecer a algún sexo en específico, que ambos tengan las mismas oportunidades de sobresalir. Algunos círculos feministas creo han confundido la cuestión y han querido hacer creer que la mujer es más importante que el hombre, y creo que están cayendo en el mismo error en que han caído (y siguen cayendo) hombres machistas que discriminan al sexo femenino.

    Claro que hay que celebrar el día internacional de la mujer, por supuesto. Y que mejor que hoy para que recordar sus derechos y para  indignarnos ante todas las injusticias que sufren, atropellos, humillaciones, vejaciones, violaciones, muertes, obstáculos a su desarrollo y crecimiento. Es momento de saber que la mujer vale  exáctamente igual que un hombre, ni más ni menos. Pero acaso ¿no sería una buena idea también conmemorar a los hombres que también han hecho mucho para hacer de este mundo, un mundo mejor?.

    Quiero aprovechar este espacio, para felicitar a todas las mujeres por su día, y sobre todo por los derechos que poco a poco se han ganado a pulso a base de tenacidad y esfuerzo.

  • Presunto Culpable

    La película Presunto Culpable cuenta la historia sobre Toño, el cual fue condenado a 20 años de prisión por el delito de homicidio calificado sin ninguna prueba contundente que justificara dicho veredicto. Dos jóvenes abogados deciden luchar por el caso para lograr la libertad de Toño, quien estaba en la carcel por un delito que no cometió. Este filme ha sido polémico no solo por el contenido que presenta, sino porque una jueza obligó la suspensión de la exhibición de este filme, porque uno de los testigos que aparecen en la película (Víctor Manuel Reyes), testigo del asesinato y quien acusó a Toño de haber cometido el asesinato presentó un amparo porque no consintió que su imagen apareciera en público, por lo cual alegó daño moral.

    Presunto Culpable nos obliga a meditar sobre nuestro sistema judicial mexicano. El cual es muy peculiar, porque a diferencia de otros países más desarrollados que el nuestro, en vez de que las autoridades estén obligadas a probar la culpabilidad del acusado, acá el inocente debe de probar con pruebas bastante contundentes que de verdad sé es inocente. Además el inocente inculpado puede ser víctima de la ineficiencia del sistema judicial, como el caso de Toño (protagonista del filme) que pudo haber quedado bajo las rejas 20 años, a pesar de que las pruebas que confirmaban su inocencia eran contundentes. Toño logró salir después de la lucha de dos valientes abogados y de sus familiares, pero perdió casi 3 años de vida en prisión, todo por la ineficiencia de nuestro aparato gubernamental.

    Si las leyes tuvieran sentido como dicen nuestras autoridades, con eso de que el implicado tiene que probar su inocencia, seguramente en el país no habría impunidad porque todas las personas que aparentemente cometieron un asesinato estarían tras las rejas. Pero pasa todo lo contrario. En México los niveles de impunidad son altísimos. Según la CNDH el nivel de impunidad es mayor al 98%. Es decir, solo 2% de los crímenes son castigados. Entonces me pregunto ¿de que sirve que los implicados en un crimen estén obligados a probar su inocencia?, de nada. Por el contrario, son muchos los inocentes que terminan tras las rejas, y muchos no tienen la suerte que tuvo Toño de tener tras de sí a unos valientes abogados que lucharon a más no poder para sacarlo de la cárcel. De hecho Toño fue tan afortunado que dentro del reclusorio no sufrió (al menos nunca lo declara en la película) abusos por parte de los reos, como muchos si lo sufren.

    Nuestro sistema judicial es un asco, incrimina a muchos inocentes pero perdona a muchos culpables. Yo he vivido esta situación en carne propia cuando a unos parientes cercanos junto con otras personas les dictaron auto de formal prisión por un presunto delito ante Hacienda que jamás habían cometido. Ellos se ampararon y por ese motivo se salvaron de pisar la cárcel, pero el pleito duró casi 4 años y hasta ese tiempo pudieron ser absueltos. Las pruebas de su inocencia eran claras, pero lo que estaba claro es que habían algunos detrás con mucho poder que estaban interesados en verlos tras las rejas, habían muchos intereses de por medio. Y claro, estas personas aprovecharon el hecho de que «los implicados deben presentar pruebas para comprobar su inocencia».

    Después de todo esto, me pregunto si todavía habrán quienes apoyen la pena de muerte en México. ¿Imagínense que pasaría si se aprobara la pena capital en un país donde tantos inocentes son incriminados por delitos que no cometieron, y donde la impunidad rebasa el 98%? Además de que está rotundamente comprobado de que la pena de muerte no reduce los índices de criminalidad, muchos inocentes serían ejecutados por crímenes que jamás cometieron y no tendrían tiempo de defender su inocencia, porque, ya estarían muertos.

    La película Presunto Culpable es un filme que todo mexicano debe ver, pero no solo el ciudadano común, también lo deberían ver los legisladores y todos aquellos que conforman el Poder Judicial de la Federación. Está claro que debe de haber un cambio de fondo en la forma en que se imparte justicia en México, si es que queremos ver a más culpables tras las rejas, pero sobre todo, a más inocentes fuera de ellas.

     

  • Quisiera ser millonario parte 2 – Revisión

    Este artículo es una continuación del tema «Quisiera ser millonario«, recomiendo que lo consulten antes de leer este en caso de que no lo hayan leído.

    Generalmente cuando creo dejar temas inconclusos o con varias dudas al aire decido hacer revisiones en lugar de editar el artículo, una de mis políticas que tengo dentro de mi blog es que después de haber publicado un artículo ya no lo puedo modificar excepto para agregar alguna actualización o una nota al pie, y esta no es la excepción, por eso decidí crear una segunda versión del artículo «quisiera ser millonario» para aclarar algunas cosas y lograr cerrar bien este tema, el cual me pareció interesante de abordar, y al parecer también a los lectores también. Recibí varios comentarios por medio de este blog y por medio de Facebook en este artículo. Bueno empecemos.

    El dinero no es lo más importante.

    La otra vez inicié con una frase que decía, el dinero no es la felicidad, pero como se le parece. Porque es verdad, el dinero nos trae muchas satisfacciones y nos hace la vida más fácil. Pero eso no quiere decir que el dinero sea lo más importante. El dinero no es garantía absoluta de felicidad, por el contrario, si no viene acompañado de otros hábitos personales, puede terminar siendo un estorbo. Ya lo había dicho, está muy bien aspirar a más de lo que uno tiene, pero siempre y cuando conserve su escala de valores intacta, y a veces eso es algo difícil de hacer, porque muchos prefieren pasar por encima de ellos como un atajo para obtener más riquezas, lo que se convierte en lo que yo llamé riquezas mal habidas. Ese tipo de personas son las que creen que valen por lo que tienen y no por lo que son. Como yo comentaba lo valioso de una persona millonaria no es cuanto tiene, sino el esfuerzo y el empeño que invirtió para obtener esas riquezas.

    Además, el dinero por si solo no da la felicidad , sobre todo cuando existe «pobreza» en otros ámbitos personales. El ser humano no solo necesita de dinero, necesita sentirse seguro (de nada sirve tener millones de dólares si la vida está en peligro), necesita sentirse querido (de nada sirve tener millones de dólares si la persona en cuestión está sola y no tiene los suficientes lazos afectivos como para sentirse querido) y necesita sentirse autorrealizado (de nada sirve, de nuevo, tener millones de dólares si la persona no está agusto con lo que hace o no se siente satisfecha). El dinero per sé no da la felicidad, necesita de otros atributos para poder generarla.

    Las riquezas, lo repito, son uno de los pilares que sostienen al ser humano, pero no son «todos los pilares». Si pretendemos sostenernos solo por el pilar de las riquezas y no fortalecemos los demás pilares, este no va a soportar toda la carga, y el «edificio de la vida» se va a derrumbar. La integridad humana, los valores, la familia, seres queridos, amigos, el sentimiento de autorrealización son otros de los pilares que ayudan a sostenernos y mantenernos en pie.

    Pero sigue siendo importante

    Pero no quiere decir que debamos renunciar al pilar del dinero cuando podemos tener los demás. El dinero no deja de ser un área importante en nuestras vidas porque es el que se encarga de darnos bienestar, poder vivir de una manera decorosa, poder tener lujos, comodidades, esparcimiento, y en general, una mejor calidad de vida. Por eso pienso que el no aspirar a obtener riquezas es una simple y llana estupidez. El problema como mencionaba es cuando se supedita el dinero a las demás áreas de la vida. En ese momento es cuando el dinero se convierte en un problema.

    Imagina que tienes una familia amorosa, te gusta lo que haces, te sientes una persona íntegra  y de repente pierdes el empleo. Te ves en una situación dificil y la ruptura del «pilar económico» hace que los demás pilares tengan que soportar más peso y por consecuencia, tienen más posibilidades de quebrarse. Por el contrario si te anuncian un aumento de sueldo en el empleo o empiezas a generar más ganancias con tu negocio, el pilar se fortalece y hace que los demás pilares no tengan que soportar tanto peso. Imagina, ahora tienes dinero para llevar a tu familia de vacaciones, para comprarles regalos, para buscar momentos de esparcimiento para poder convivir más con ellos, para darles una mejor salud y bienestar. En este caso el dinero puede reforzar todos lo demás pilares.

    Es por eso que aspirar a tener riquezas es una forma de querer progresar y de ser mejor persona. Por supuesto que no es la única forma, pero si es uno de los varios ámbitos a los que hay que ponerle atención para terner un desarrollo íntegro como persona. Si aspiras a poco, indudablemente tendrás más poco de lo que habías aspirado, y eso a fín de cuentas es ser pobre, pero pobre de caracter.

  • Quisiera ser millonario

    El dinero no es la felicidad, pero como se le parece.

    Yo creí que no era una persona fijada en el dinero, y de hecho muchos podrían pensar que no lo soy. No soy necesariamente una persona que busque un status o darme valor por lo que tengo si no por lo que soy (aquellos que creen que valen lo que tienen son de lo más infelices, hasta el mismo Carlos Slim lo dijo alguna vez), pero les soy sincero, es que en verdad querer aspirar a ganar poco es ser un mediocre. Hay gente que dice, yo con tener una casita y un cochecito con que moverme sería muy feliz (tal vez eso sea una aspiración bastante fuerte para una persona en pobreza económica, pero aquí me estoy refiriendo a la clase media o alta, de la cual son la gran mayoría de los lectores de este blog).

    Yo busco hacer lo que me gusta, pero inconscientemente (y a veces conscientemente) busco obtener más dinero, ganar más y más. Estaba trabajando por mi propia cuenta, estaba muy agusto trabajando desde mi propia casa, pero a pesar de que mi negocio va creciendo relativamente, el dinero no alcanzaba para lo que yo quería, no me era suficiente porque aparte tenía gastos, y entonces empecé a buscar un trabajo con el cual pudiera compaginar con mi negocio propio. Lo encontré en Hewlett Packard y ahora mis ingresos (combinados con los de mi negocio) se triplicaron, lo cual es una gran satisfación para mí. Pero yo se que habrá un momento en que dicho ingreso no me llenará y tendré que buscar más. Mi negocio tendrá que crecer, o bien, tendré que crecer dentro de la empresa donde estoy trabajando. Pero la verdad es que cada vez quiero ganar más dinero.

    Soy sincero, cuando voy a ver una residencia de Puerta de Hierro (GDL), Bosques de las Lomas (DF) o San Pedro (MTY) me digo, yo quisiera vivir algún día en una de esas casas. Parece algo muy ajeno a mí porque nunca he vivido en alguna de ellas pero ¿por qué no aspirar alguna vez en vivir algun día con esas comodidades, o acaso tiene algo de malo?. Yo no lo creo. Para lograr eso se necesita de mucho esfuerzo, perseverancia y astucia (algunos mexicanotes dirán que también necesitaría de la tranza).

    Lo repito, el dinero no determina cuanto vale una persona, pero si puede ser una buena medida para admirar el esfuerzo y la inteligencia de esa persona por lograr llegar hasta donde ha llegado. Mi padre es un gran ejemplo, el empezó a trabajar en empresas desde abajo, llegó a altos puestos directivos y gracias a eso me pudo ofrecer un buen nivel de vida, y yo lo admiro por ello, por su esfuerzo y su entrega. Y la verdad a mí me gustaría que alguna vez mis hijos (si es que tengo) me admiraran por lo mismo, ¿tiene eso acaso algo de malo?.

    Es cierto que existen riquezas mal habidas, pero una persona sabe en su conciencia cuando no se ha ganado sus posesiones de una buena forma y creo que eso a fin de cuentas no es muy gratificante para su conciencia, porque a fín de cuentas es gente que solo quiere acaparar riquezas a costa de sus valores morales. Pero independientemente de esa acotación, creo que el aspirar a ser rico no tiene nada de malo, por el contrario, creo que muestra falta de caracter quien piensa que es malo aspirar a generar riquezas, porque en el fondo se esconde el miedo al éxito (y al fracaso) y varios complejos de inferioridad que no permiten desarrollar plenamente a la persona.

    El dinero no es lo más importante en la vida, probablemente no lo sea, pero si es uno de los pilares del ser humano en la vida. El ser humano necesita obtener riquezas materiales para vivir una vida más plena y confortable. A fin de cuentas siempre será más cómodo dormir en una cama lujosa que en un catre, o será más fácil trasladarse en automovil que en transporte público (a excepcion de esas ciudades donde el transporte público es muy eficiente). Los seres humanos queremos cada vez más y más y no nos conformamos con quedarnos estacionados, los que crean lo contrario, como lo dije, demuestran una falta de caracter y de autoestima propia.

    Si crees que no mereces crecer tu patrimonio personal, te recomendaría primero analizarte y ser sincero contigo mismo ¿no será, sinceramente, que no crees merecer obtener más riquezas?.

  • Agraciada vida en medio de las desgracias

    Mi país no está bien, mi ciudad tampoco. Todo lo que me rodea me es hostil, la gente se vuelve más agresiva e indiferente hacia uno, uno duda en salir a un antro porque no sabe si le va a tocar el siguiente granadazo, es más, no sabe si el transporte público será incendiado por algunos narcotraficantes que desean llamar la atención. Las noticias sobre el acontecer del país son malas, se sigue hablando de desempleo (excluyendo el sinnúmero de vacantes que genera el narcotráfico) que la economía no está creciendo lo suficiente, al grado de que Ernesto Cordero (el presidenciable «o ex ya» por Felipe Calderón) afirma que con $6,000 pesitos a una familia le alcanza para vivir y para aspirar a adquirir crédito para su casa o su coche (yo gano algo más que eso y de lejos puedo contar con eso que dice Cordero).

    Se hablan de muchas cosas malas, pero a fin de cuentas son las circunstancias, de aquello que nos rodea, y no es definitivo que por estar rodeado de circunstancias difíciles, necesariamente uno tiene que ser un desgraciado. Los seres humanos podemos construír un mundo positivo y favorable en medio de un ambiente que no lo es. No quiero pecar de falta de humildad, pero quisiera poner el ejemplo de lo que he logrado. Yo al terminar una relación laboral con una empresa que no tenía ningún futuro, me ví en el amplio mundo de los ciudadanos desempleados, no quería volver a vivir más de 6 meses sin encontrar empleo y decidí autoemplearme. Resulta que en mi último trabajo por azares del destino había encontrado había aprendido algo de programación web porque me decidí involucrar en el área, así que cuando salí del trabajo vi más bien un área de oportunidad.

    Sin cesar de buscar empleo, decidí montar mi propia empresa de estudios de mercado (soy mercadólogo) y de diseño de páginas web. Me convertí en un empleado autónomo (o como le dicen popularmente «freelance») y empecé a trabajar por mi cuenta. Al mismo tiempo decidí abrir este blog y comenzar a escribir, los tiempos muertos los decidí usar para leer y cultivarme culturalmente para tener sobre que hablar. Seguí aprendiendo sobre diseño web y mercadotecnia para hacerme un mejor profesionista. Ahora en este inicio de año veo que la vida empieza a dar sus frutos. En la cuestión laboral mi negocio no solo va bien, sino que conseguí un empleo de web en HP (una gran empresa para trabajar) cuyo horario se acopla muy bien para compaginarlo con mi negocio, en lo relacionado con el escribir, me invitaron a participar en el Diario de Colima como columnista y en el Instituto Arnulfo Villaseñor Saavedra, Es decir, actualmente tengo tres áreas en las que me puedo desarrollar, el tiempo dirá cual será la indicada para seguir y darle continuidad.

    Todo eso logré hacerlo en un ambiente adverso, en medio de una crisis económica (2008), ante la pérdida de empleo de mi padre, y ante un problema de ansiedad del cual me he tenido que atender y el cual me ha hecho gastar recursos. Logré crear dentro de mí un mundo positivo dentro de un ambiente adverso donde todas son malas noticias, desempleo, crisis, tragedias, narcotráfico, asesinatos, ingobernabilidad, corrupción y otros problemas más. Con esto quiero decirle a mis lectores que se puede tener una agraciada vida en medio de las desgracias. Las circunstancias externas son un problema, mas no son un impedimento para lograr forjar un propio camino y salir adelante, se trata de soñar a pesar de que nos invitan a tener pesadillas, se trata de salir adelante a pesar de que todos nos quieran tumbar.

    Por eso, querido lector, no todo está perdido. Está muy bien que nos preocupemos por lo que ocurre a nuestro alrededor, pero es importante también preocuparnos por nuestro «yo» interno. Como me decía una amiga, hay que estar bien con uno mismo, para poder estar bien con el mundo. Espero que estas palabras les haya sido de ayuda y sea un aliciente para que ustedes puedan salir adelante, a pesar de las injusticias, a pesar del gobierno, a pesar de lo que no desean que progreses.

  • La autoestima nacional.

    México es como una persona, si esta se vuelve susceptible a las críticas significa que tiene una autoestima baja, si por el contrario las tolera, las acepta como tal y no le da mucha importancia al «¿Qué dirán?», entonces podemos hablar de que esta persona tiene una autoestima correcta. Así, de esta última forma, deberíamos de interpretar las críticas que nos llegan de fuera y no volvernos un país susceptible que se agacha ante las críticas de los demás. Debemos de pensar en ser un país que se quiere y se valora a sí mismo.

    Cuando escucho a gente que se indigna en demasía por las críticas de Top Gear, o por lo que piensan los franceses debido a la postura populista de Sarkozy al pedir la repratriación de una secuestradora como lo es Cassez, me llega a la mente el primer México que mencioné, un México con la autoestima baja, que se preocupa mucho por el qué dirán. Más que mostrar un exacerbado nacionalismo, porque en realidad no es eso, muestran una cultura de la vulnerabilidad, donde México es susceptible ante las críticas que nos puedan llegar de fuera. Por el contrario, a quien «se le resbala» y hasta se ríe de los comentarios que hacen sobre nosotros denota una alta autoestima en su papel como parte de la nación.

    La realidad nos dice que todavía somos un país susceptible. A la mayoría de los mexicanos les ‘caló’ en el orgullo que nos criticaran en el Top Gear o que los franceses crean que nuestro sistema de justicia es deplorable, pero curiosamente cuando tenemos la oportunidad de criticar o vengarnos de las críticas de otros países, como cuando Vodka Absolut publicó un anuncio donde México supuestamente había recuperado los territorios arrebatados por los Estados Unidos, muchos se sintieron congraciados y se sintieron superiores ante el supuesto rival «malditos gringos nos la pelan». Pero aquí el caso es el mismo. En psicología el complejo de superioridad y el de inferioridad son una misma cosa y proviene de una misma neurosis, es decir de una baja autoestima.

    Pero también se dice que la autoestima se muestra en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, como nos vestimos, la forma en que saludamos, hablamos (lenguaje corporal), como nos tratamos, si nos bañamos a diario o si por el contrario somos desaseados, desaliñados y olemos mal. En el caso de México es el mismo ¿como tratamos nosotros a nuestro país? ¿Pagamos nuestros impuestos? ¿Cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos? ¿Luchamos día a día por hacer de este país, un mejor lugar para vivir?. El comportamiento de los ciudadanos relativo a esas y otras preguntas habla también de cuanto México se quiere a sí mismo.

    Lamentablemente el diagnóstico no es muy positivo. Hacen falta muchas cosas por mejorar. La corrupción por un ejemplo, es una muestra de que México todavía no ha aprendido a quererse, la desconfianza en las autoridades y en la demás gente habla de una desconfianza de México en sí mismo. La violencia dentro de nuestra nación habla sobre como México tiene un fuerte conflicto interno y puede llegar a tomar una conducta autodestructiva (como si se tratara de la adicción a una droga, o ya exagerando un poco, como si se cortara la piel con una navaja). El promedio del actuar de la sociedad sería el diagnóstico de México como país, que efectivamente, es un país con la autoestima baja.

  • 15 de Febrero, Día del desamor y la enemistad.

    No tengo novia y por lo tanto para mí el dia de ayer fué un día tan irrelevante como cualquier otro. Excepto por una que otra felicitación que me llegó del Facebook mandándome abrazos, besos. Yo decidí mandar mis felicitaciones a algunos amigos cercanos, algunos me respondieron cariñosamente y otros como mi amiga Elizabeth me respondieron con un seco ¡Conéctate!. No salí porque simplemente no tenía a nadie a quien besar y nadie con quien acostarme (los moteles hicieron su día ayer, por cierto), pero muchos si lo hicieron en ese día de San Marketing, porque las redes sociales como Facebook y Twitter estaban muy solas por la tarde.

    Todos sabemos que el día de San Valentín fué un pretexto mercadológico inventado en Estados Unidos para aumentar las ventas de las empresas, y les funcionó. Ahora yo quiero venir a proponer este 15 de Febrero como el día del desamor y de la enemistad. Con un fin más puro que el del 14 de Febrero: Honrar a la amargura y a los enemigos. Porque vaya, existen muchas personas que se sienten amadas y queridas, pero hay otras personas que se sienten solas y amargadas y yo creo que estas personas deberían de tener su lugar, su festejo, su premio de consolación al no poder  celebrar el 14 de febrero.

    Muchos ya estaban celebrando sin darse cuenta este especial día. La cancillería mexicana con Sarkozy por el incómodo asunto de Cassez, Felipe Calderón con Aristegui, y por supuesto, con su enemigo del alma declarado Fernández Noroña, los egipcios lo celebraban con Mubarak. Todos tenemos a alguien en nuestras vidas a quien odiar, aquella persona que nos hace la vida de cuadritos. Todos nos sentimos desolados en algún momento de nuestras vidas y que mejor que festejarlo hoy. Como el día de la tragedia del ser humano, de los deseos no satisfechos y reprimidos, de la melancolía, de la nostalgia por aquello que se tuvo en el pasado.

    Muchos me dirán que con este día estoy fomentando el rencor y el pesimismo. No es así, por el contrario, quiero buscar una forma de que aquellos infortunados busquen una forma de canalizar esas malas vibras que tienen. Hoy es el día de «golpear» a aquella persona que te molesta tanto, hoy es día de tomar venganza, subir el pie en el cuerpo de vencido y festejar victoria, hoy es el día en que los perdedores y los rencorosos se redimen ante la sociedad y dicen «aquí estamos». De esa forma pueden lograr saborear aunque sea un poco, las mieles de la victoria.

    Por más positivos y amigables que seamos, siempre hay una persona que nos cae como una patada en el hígado. Hoy es día de tomar acción, hoy es día de sacar esas malas vibras que crujen nuestros órganos internos y no los dejan trabajar en paz. Por otro lado, habemos otros que no tenemos pareja o acabamos de cortar con ella, que mejor que aprovechar este día para sacar toda la amargura y ponerse a llorar para sacar toda esa infelicidad que nos carcome.

    Por eso, hoy hay que festejar el día del desamor y de la amistad. Hoy no habrán globos y flores en las tiendas. Habrán pistolas, bazookas, y navajas para cortarse las venas en precios de descuento; también habrá maquillajes y accesorios para hacerte tu look emo, corran que como está ahora la sociedad, no dudo en que los festejados terminen arrebatándose los productos que están en el stock y estos se agoten antes de medio día.

  • La polarización mexicana.

    El mexicano está partido en dos, está dividido, tiene la conciencia en eterno conflicto. Es cierto que en todas las naciones hay diferentes formas de pensamiento y a veces es difícil compaginarlas. Por algo dicen que en las pláticas de mesa hay que evitar hablar de política, religión y futbol. Pero en México el fenómeno es marcado. Definitivamente en México estamos polarizados, pero ¿como ocurrió esto y quien lo ocasionó?.

    2006, el inicio del quebranto.

    Hasta antes del 2006, los mexicanos parecíamos estar de acuerdo, teníamos nuestras diferencias pero las aguas fluían en relativa calma. Hasta que llegó Andrés Manuel López Obrador a escena. Un personaje polémico que tenía rasgos autoritarios, pero que también tenía un carisma que atraía a mucha gente. Mucha gente se acercó a el por su inherente carisma, pero también mucha gente empezó a tomar distancia precisamente por sus rasgos autoritarios.

    El quebranto se empezó a marcar en las elecciones del 2006. Nos empezamos a dar cuenta que había dos Méxicos. El México que estaba alineado con el sistema y el que decidía romper con él. Fueron pocas las personas que se quedaron en el medio, ese México deseable de las negociaciones y el debate, precisamente porque ahí estaba el crater. El pueblo mexicano demostró en esa fractura sus pocas convicciones democráticas. Hubo quienes abrazaron al sistema y al orden establecido como una forma de evitar el arduo trabajo del raciocinio y la reflexión, y otros decidieron abrazar a los probables tiranos con el mismo fín. La diferencia era la postura frente al sistema, pero el motor era el mismo.

    La guerra entre el sistema y los rebeldes fué totalmente intolerante. Fué una guerra declarada. Las dos partes se encargaron de fomentar el quebranto, las dos partes tuvieron responsabilidad. El «sistema» encarnado en el alto empresariado, los medios de comunicación y la derecha mexicana como mecanismo de defensa decidió difamar al rebelde López Obrador, por medio de la política del miedo y la difamación: «era un peligro para México», «era Hugo Chávez» se decía. Pero por otro lado el rebelde López Obrador se dedicó a denostar a todo lo que encarnaba el sistema: «son mis enemigos, son mis adversarios, es una mafia que ataca al pueblo». En medio de esa batalla la razón no tuvo lugar alguno, imploraron las emociones y los instintos básicos y ellos determinaron la posición que irían a tomar los mexicanos.

    La intolerancia.

    El mexicano se volvió intolerante con su semejante. Varias parejas se divorciaron por tener diferencias políticas. En el Internet y en las nacientes redes sociales se empezó a notar un gran nivel de intolerancia. Insultos a los que apoyaban a Felipe Calderón y a la derecha como «vendidos, adoradores de «Fecal», enajenados seguidores de un borracho» y por otra parte los insultos hacia los que apoyaban a AMLO «pejezombies, huevones, rojillos, comploteros». La mayoría de los mexicanos tomó la bandera de su candidato preferido como si un equipo de futbol se tratase. Para los calderonistas no existen los efectos colaterales de la fallida guerra contra el narcotráfico, la censura a la libertad de expresión; para los pejistas no existe la intolerancia ni la falta de respeto al bloquear Reforma. La posición política de los mexicanos ha terminado reduciéndose a eso, estar con el presidente, o estar en contra de él.

    La mayoría de los mexicanos no quiere saber de razones, quiere saber de emociones, quiere tomar partido. Defender a tal político es como irle al América o a las Chivas, sin importar sus resultados o congruencia como político. «Sea como sea, es un honor estar con Obrador», «yo apoyaré en las buenas y en las malas a Felipe Calderón en su lucha contra el narcotráfico». ¿Y donde quedó la crítica?, ¿donde queda la reflexión y el debate?. Parece que nos dá flojera pensar y evaluar a los personajes políticos en base a sus resultados.

    Los poderes fácticos (de derecha y de izquierda) se han encargado de dividir al país. Nos ha quedado claro que trabajan para sus propios intereses. De hecho tienen el descaro de unirse cuando se trata de obtener votos, a pesar de que se criticaron mutuamente por los resultados de unas elecciones controvertidas. Pero el dañó ya está hecho y los ciudadanos no entendemos como eso puede ser posible.

    Carmen Aristegui y la Tercera Vía.

    Con lo sucedido con Carmen Aristegui me doy cuenta de que un nuevo tipo de ciudadano está surgiendo. Si bien es cierto que los fieles a AMLO la defienden, también lo hace este nuevo grupo (aunque con más cautela), este nueva corriente o tercera vía si así se le puede llamar, es indiferente con todos los representantes políticos, sea Felipe Calderón, López Obrador o Peña Nieto, no creen en ellos, han decidido deshacerse de las ataduras mentales impuestas por los poderes fácticos y han tratado de «ciudadanizar» su pensamiento. Estos critican el autoritarismo emanado en los principales líderes políticos y solo creen en los ciudadanos como medio para generar democracia. Son aquellos que salen a la calle, aquellos que crean organizaciones civiles, aquellos que buscan una alternativa.

    Parece ser que este conglomerado ha decidido usar la razón y los ideales democráticos, y ha dejado de tomar partido por una preferencia política. Puede haber diferencias políticas entre ellos, pero creen en la democracia y la libertad de expresión. Se niegan a caer en el juego de la polarización generado por los partidos y poderes de facto y han decidido construír ciudadanía desde abajo. Puede ser el principio del fin de la polarización y de la costumbre del mexicano de antaño a ser leal a un personaje político (costumbre que viene arraigada desde la época de la colonia y que se marcó más durante la dictadura disfrazada del PRI), todo depende de la capacidad de organización de este nuevo tipo de sociedad. Solo si una sociedad así se consolida podremos considerar en ser una democracia. Si no lo hace terminaremos el círculo vicioso de autoritarismo – democracia simulada – autoritarismo.