Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver la película de Rescatando al Soldado Pérez, que trata sobre un comando de narcotraficantes que va a Irak a rescatar a su hermano que se había enlistado en la armada estadounidense. Los narcotraficantes lo lograron, salieron victoriosos, lograron el rescate y se les dió un merecido reconocimiento en el país, como si los narcos se hubieran convertido en heroes nacionales al lograr una hazaña que ni el mismo ejército mexicano hubiera podido lograr. La película es cómica, da gracia, pero también nos pone a reflexionar, ¿de verdad hay motivos para exhaltar el narcotráfico?. Lo peor de todo es que la película está patrocinada por el gobierno de Coahuila quien seguramente les facilitó instalaciones para el rodaje.
Ser narcotraficante en México es cada vez algo más heróico. Lo vimos en la película del Infierno de una manera cruda y también en Rescatando al Soldado Perez. En el primer filme la crítica era directa hacia el narcotráfico y exponía lo que se estaba viviendo allá en el norte, el segundo filme no, se vanagloria a los narcotraficantes presentándolos como heroes, como si fueran personas con sentimientos que han ganado legítimamente todas las posesiones que ellos tienen.
Ser narco está de moda. Las famosas camisas polo que La Barbie tenía en su detención ya se ven entre la gente común y corriente, se venden al por mayor. Se venden como lo afirmaba en su columna del Informador Petersen Farah, rifles de asalto inflables, cuernos de chivo y demás artefactos. Incluso ya existen tiendas donde se venden exclusivamente accesorios relacionados con el narcotráfico. ¿Qué es lo que está pasando para que la sociedad en lugar de criticar este fenómeno, exhalte al narcotráfico y lo vea como algo positivo?.
Ya hemos mencionado aquí anteriormente por qué el narcotráfico crece en desproporcional medida: Falta de oportunidades en el empleo formal, reconocimiento, falta de valores, materialismo etc… Pero también los narcotraficantes se han encargado de exhibirse como heroes, conformaron un estado dentro del estado y ahora construyen escuelas, caminos, todo lo necesario para que una sociedad funcione y listo, la sociedad queda contenta con el trabajo que ha hecho el narcotráfico.
Muchos se han equivocado al ver la guerra contra el narco como la «Guerra de Calderón«. Felipe Calderón ha emprendido una batalla por cierto mal planeada, y posiblemente atacando con fuerza algunos cárteles mientras es displicente con otros como es el cartel del Chapo Guzmán. Y todos estamos en nuestro derecho de criticar al presidente por las formas en que ha tomado las acciones, pero no en el fondo. El narcotráfico es indeseable en México y parece que un gran sector de la sociedad no lo entiende. Es tan intolerable el clima de violencia que ya muchos están pidiendo que se pacte y negocie con el narcotráfico, o que se legalicen las drogas. Es cierto, el presidente pudo haberse equivocado al meterse a esta guerra frontalmente, pero ya que la desató no se puede hacer para atrás.
Parte de la estrategia del combate al narcotráfico es precisamente, acabar con la cultura del narco. Acabar con las razones que hacen que la sociedad exhalte de tal manera a los narcotraficantes, dejarlos de ver como heroes y verlos como lo que en realidad son: una escoria social indeseable. Mientras no cambiemos esa percepción, la guerra contra el narcotráfico estará perdida.
Verónica estaba postrada sobre una cama mientras Jorge estaba completamente listo para realizar el acto, tenía que insertar el pene dentro de la vagina de Verónica. Ella tenía 19 años y el tenía 22, era su primera vez y ambos dentro de sí concordaban en que estaban llegando tarde a su primer acto sexual. Entre los rumores, dires y diretes de sus compañeros de escuela se decía que los 16 años era la edad perfecta para perder aquella inocencia, que los convertiría de niños a hombres, de niñas a todas unas mujeres. ¿Como habían llegado Verónica y Jorge hasta ahí?. Tenían 3 meses de noviazgo. Él desde un principio estaba apresurado en tener relaciones con una mujer, de cierta forma quería a Verónica, pero también es cierto que quería tener relaciones sexuales y ella era el pretexto para hacerlo. Por su parte Verónica estaba enamorada de él, de su masculinidad, de su seguridad, de su forma de ser, de su caballerosidad y en realidad no estaba forzada a tener relaciones con él, ella estaba deseosa de hacerlo. Pero había un pequeño problema, ella la deseaba a él, quería entregarse a él, en un acto sexual pleno, mientras que el no lo veía así. Verónica era atractiva físicamente para él y estaba deseoso de acostarse con ella, era todo un reto.
Este post será cortito, ya que no hay mucho que contar en sí, pero lo poco que sí hay que contar es importante y me deja una lección. Eso de tratar de ligarte mujeres por facebook parece que no es una buena idea (por ahí alguien me había dicho que si funcionaba), y más con la torpeza con la que yo lo hice. La historia va así. Yo tengo una amiga la cual conocí por este blog, no recuerdo bien como nos conocimos, pero ella me seguía y creo que la terminé agregando al Facebook, luego nos agregamos al Messenger y ahí empezamos a platicar y a hacer una bonita amistad. Empezamos a salir y nos convertimos en buenos amigos.
A las mujeres que hacen el aseo en casa les decimos muchachas, las que hacen el aseo, y también utilizamos términos un poco más despectivos como sirvientas o inclusive chachas. Muchos en casa estamos acostumbrados a contratarlas para que nos hagan el aseo en casa, para evitarnos aquel trabajo que no queremos hacer porque para colmo, nuestras vidas ya están llenas de trabajo y preocupaciones que lo último que queremos saber es de tener que hacer la limpieza en nuestra casa. Muchas de ellas son jovencitas, aunque otras ya tienen cierto recorrido. La edad no importa, lo importante aquí es que rindan y logren hacer todo el trabajo que necesitemos que hagan: Que tengan la casa limpia, que la ropa esté lista, que sepan hacer de comer etc.
Me he preguntado varias veces en la cabeza, ¿por qué se critica tanto a la televisión? ¿por qué nunca se ha criticado con tal intensidad a la radio o a los medios impresos? ¿por qué le llamamos «la caja idiota» a la televisión y no tenemos ningún otro «apodo» para las demás tecnologías de la información, ya sea el periódico, la radio o el Internet?. ¿No será que tiene algo en particular la televisión que se ha ganado a pulso tantas críticas por parte de sus detractores?. Yo creo que sí, y es que la televisión tiene una capacidad de enajenamiento masivo enorme que nunca ha tenido algún otro medio en la historia de las comunicaciones.
Hoy 21 de Marzo es día internacional contra la discriminación racial. Quería hablar sobre la expropiación petrolera que se celebraba el 18 de marzo, pero creo que para eso hay ya muchos analistas que hablarán sobre el tema, y la verdad es que no estoy de humor para hablar sobre petroleo, qué si privatizar, qué si no, eso lo veremos después en otra ocasión. Ahora a lo que nos «truje», y el tema de hoy es la discriminación racial. Y al hablar de discriminación racial se nos vienen muchos nombres heróicos que lucharon contra ella como Martin Luther King, Nelson Mandela o Malcolm X; o podemos hablar de los judíos víctimas del holocausto nazi como una aberración al respeto por las razas, con eso de que los alemanes eran la raza aria más pura y por lo tanto, la más fuerte.
Siempre me he preguntado si la vida tendrá algún propósito. ¿Valdrá la pena vivirla?, ¿Para qué estamos aquí?. A muchos la religión les otorga una respuesta a esas preguntas, a otros simplemente no nos la otorga y tenemos que pensar en otros métodos para encontrarle el sentido a la vida y no sufrir de una crisis existencial. El famoso logoterapeuta Viktor Frankl dice que el hombre ya no padece de frustraciones sexuales como había afirmado el célebre Sigmund Freud, sino que ahora padece de crisis existenciales. Que según esto la ciencia actual ha reducido al ser humano a algo que está condicionado por factores externos, pero, entonces, ¿donde queda el sentido de la vida?.
Estimado lector, lo que ocurrió en Japón me impresionó. Fué una tremenda catástrofe la ocurrida en la isla asiática, pero como había comentado en el artículo anterior, los japoneses han sufrido estos males y muchos peores y a pesar de todo salen adelante. Es cuestión de meses para que Japón vuelva a ser el país que era antes de esta devastación. Los japoneses tienen una cultura muy peculiar, ya lo enlistaba un lector de este blog, a los japoneses los caracteriza la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto individual y grupal, el amor a la patria, y el amor a la naturaleza y la espiritualidad. Los japoneses tienen una cultura tan fuerte que otras potencias mundiales, como por ejemplo Estados Unidos, han tratado de imitar sus políticas sociales y empresariales. Todos esos conceptos que se escuchan en las empresas como las 5’S, o la Calidad Total vienen de Japón, la tecnología que hacen es la mejor del mundo, son competitivos, pero a la vez respetan su entorno y no dejan que la «competitividad» erosione el tejido social como ocurre en otros países, como Estados Unidos y por supuesto, como México.