Categoría: reflexión

  • La cultura del narco.

    Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver la película de Rescatando al Soldado Pérez, que trata sobre un comando de narcotraficantes que va a Irak a rescatar a su hermano que se había enlistado en la armada estadounidense. Los narcotraficantes lo lograron, salieron victoriosos, lograron el rescate y se les dió un merecido reconocimiento en el país, como si los narcos se hubieran convertido en heroes nacionales al lograr una hazaña que ni el mismo ejército mexicano hubiera podido lograr. La película es cómica, da gracia, pero también nos pone a reflexionar, ¿de verdad hay motivos para exhaltar el narcotráfico?. Lo peor de todo es que la película está patrocinada por el gobierno de Coahuila quien seguramente les facilitó instalaciones para el rodaje.

    Ser narcotraficante en México es cada vez algo más heróico. Lo vimos en la película del Infierno de una manera cruda y también en Rescatando al Soldado Perez. En el primer filme la crítica era directa hacia el narcotráfico y exponía lo que se estaba viviendo allá en el norte, el segundo filme no, se vanagloria a los narcotraficantes presentándolos como heroes, como si fueran personas con sentimientos que han ganado legítimamente todas las posesiones que ellos tienen.

    Ser narco está de moda. Las famosas camisas polo que La Barbie tenía en su detención ya se ven entre la gente común y corriente, se venden al por mayor. Se venden como lo afirmaba en su columna del Informador Petersen Farah, rifles de asalto inflables, cuernos de chivo y demás artefactos. Incluso ya existen tiendas donde se venden exclusivamente accesorios relacionados con el narcotráfico. ¿Qué es lo que está pasando para que la sociedad en lugar de criticar este fenómeno, exhalte al narcotráfico y lo vea como algo positivo?.

    Ya hemos mencionado aquí anteriormente por qué el narcotráfico crece en desproporcional medida: Falta de oportunidades en el empleo formal, reconocimiento, falta de valores, materialismo etc… Pero también los narcotraficantes se han encargado de exhibirse como heroes, conformaron un estado dentro del estado y ahora construyen escuelas, caminos, todo lo necesario para que una sociedad funcione y listo, la sociedad queda contenta con el trabajo que ha hecho el narcotráfico.

    Muchos se han equivocado al ver la guerra contra el narco como la «Guerra de Calderón«. Felipe Calderón ha emprendido una batalla por cierto mal planeada, y posiblemente atacando con fuerza algunos cárteles mientras es displicente con otros como es el cartel del Chapo Guzmán. Y todos estamos en nuestro derecho de criticar al presidente por las formas en que ha tomado las acciones, pero no en el fondo. El narcotráfico es indeseable en México y parece que un gran sector de la sociedad no lo entiende. Es tan intolerable el clima de violencia que ya muchos están pidiendo que se pacte y negocie con el narcotráfico, o que se legalicen las drogas. Es cierto, el presidente pudo haberse equivocado al meterse a esta guerra frontalmente, pero ya que la desató no se puede hacer para atrás.

    Parte de la estrategia del combate al narcotráfico es precisamente, acabar con la cultura del narco. Acabar con las razones que hacen que la sociedad exhalte de tal manera a los narcotraficantes, dejarlos de ver como heroes y verlos como lo que en realidad son: una escoria social indeseable. Mientras no cambiemos esa percepción, la guerra contra el narcotráfico estará perdida.

     

  • Quiero tener sexo

    Verónica estaba postrada sobre una cama mientras Jorge estaba completamente listo para realizar el acto, tenía que insertar el pene dentro de la vagina de Verónica. Ella tenía 19 años y el tenía 22, era su primera vez y ambos dentro de sí concordaban en que estaban llegando tarde a su primer acto sexual. Entre los rumores, dires y diretes de sus compañeros de escuela se decía que los 16 años era la edad perfecta para perder aquella inocencia, que los convertiría de niños a hombres, de niñas a todas unas mujeres. ¿Como habían llegado Verónica y Jorge hasta ahí?. Tenían 3 meses de noviazgo. Él desde un principio estaba apresurado en tener relaciones con una mujer, de cierta forma quería a Verónica, pero también es cierto que quería tener relaciones sexuales y ella era el pretexto para hacerlo. Por su parte Verónica estaba enamorada de él, de su masculinidad, de su seguridad, de su forma de ser, de su caballerosidad y en realidad no estaba forzada a tener relaciones con él, ella estaba deseosa de hacerlo. Pero había un pequeño problema, ella la deseaba a él, quería entregarse a él, en un acto sexual pleno, mientras que el no lo veía así. Verónica era atractiva físicamente para él y estaba deseoso de acostarse con ella, era todo un reto.

    Mientras realizaban el acto sexual, emanaban sensaciones muy diferentes a las dos cabezas que lo llevaban a cabo. Verónica se sentía realizada, entregada, sentía orgullo de poder estar con un hombre como Jorge, se sentía mujer, se sentía querida, amada. Pero Jorge pensaba un poco distinto, el pensaba en el placer por el placer que le traía la práctica del sexo, la fricción de su aparato genital contra el de Verónica le provocaba un placer inmenso, se sentía orgulloso porque había logrado acostarse con una de las mujeres más bonitas del salón. Es cierto, Jorge de cierta forma la quería, pero el amor que el sentía por ella quedaba en segundo plano, el sexo era lo importante.

    Después de aquella ocasión en que ambos se entregaron, las cosas no marcharon igual. En la cabeza de Verónica solo cabía Jorge. En la cabeza de Jorge solo cabía ¡quiero tener sexo!, ¡quiero más!. Los dos se habían vuelto adictos, se frecuentaban una que otra vez para repetir el acto, pero lamentablemente para Verónica, ella si era reemplazable, Jorge no. Jorge era lo único que había en la vida de Verónica y deseaba estar con él. Hubo en momento en que la esperada ruptura se dió. Jorge optó por buscar nuevas aventuras porque el acto sexual con Verónica ya había dejado de satisfacerle y Verónica quedó desconsolada, angustiada, no se había dado cuenta que ella no era la prioridad en Jorge, sino su cuerpo. Ese cuerpo maleable, re-utilizable, tírese y vuélvase a usar, cámbiese a una mejor opción. Jorge quería más y estaba dispuesto a hacer lo que fuera por lograrlo, Verónica solo quería a Jorge.

    La historia es de lo más trillada pero es de lo más común. Porque a nivel sentimental-genético así responden los cuerpos de ambos sexos. Los hombres somos más genitales, las mujeres son más sentimentales. Lamentablemente en el acto quien muchas veces sale más lastimada es la mujer, es la que se termina sintiendo más utilizada, y esto del sexo es difícil porque entran una serie de presiones individuales, sociales, espirituales, de pareja, y cuando no se pone en claro, sobre la mesa las prioridades de cada quien al tener sexo, alguien puede salir lastimado.

    Que artículo tan creepy acabo de escribir, pero ¡quiero tener sexo!.

  • Sobre las mujeres (ligues y demás) parte 11. Ligar por Facebook, mala idea

    Este post será cortito, ya que no hay mucho que contar en sí, pero lo poco que sí hay que contar es importante y me deja una lección. Eso de tratar de ligarte mujeres por facebook parece que no es una buena idea (por ahí alguien me había dicho que si funcionaba), y más con la torpeza con la que yo lo hice. La historia va así. Yo tengo una amiga la cual conocí por este blog, no recuerdo bien como nos conocimos, pero ella me seguía y creo que la terminé agregando al Facebook, luego nos agregamos al Messenger y ahí empezamos a platicar y a hacer una bonita amistad. Empezamos a salir y nos convertimos en buenos amigos.

    Mi amiga tenía otra amiga (omitiré nombres por obvias razones, aunque lógico le enseñaré a mi amiga este post porque ya se sabrá la historia) la cual me llamó la atención, la chava era bonita, extravagante, aparentemente inteligente, por lo que podía ver en sus fotos y en su muro, tenía ese no se que, que me llamaba mucho la atención. Tal que le dije a mi amiga que si me la podía presentar, y me dijo que cuando se presentara la ocasión me la presentaba. Lamentablemente mi amiga por cuestiones de trabajo tuvo que ir a radicar a otra ciudad y el contacto ya no se pudo dar, así que decidí tomar cartas en el asunto por mi cuenta.

    Volví a buscar a la susodicha amiga de mi amiga en el Facebook y la agregué como amiga: ¿Que pasó?, no me respondió la amistad. Pensé: Esta vez voy a ser más temerario y le enviaré un mensaje. Le digo, -Hola, como estás. Ella me responde con un –Hola, te conozco. Le digo, no pero soy amigo de (la amiga que tenemos en común) y me gustaría conocerte. Ella jamás me volvió a responder el mensaje ni nada. ¿De que sirvió mi estrategia temeraria y arriesgada?, de nada. A excepción de que se haya tenido que salir de improvisto de facebook y luego responda el mensaje, ya no lo va a hacer. Pero ¿que otra opción había para lograr conectar con ella?. Posiblemente ya no había ninguna. La amiga que tenemos en común ya no vive aquí en Guadalajara y no hay otro lazo que nos una.

    Pero dentro de todo he aprendido algo: Ese tipo de ligues temerarios por Facebook no funcionan, mejor no los practiquen amigos e inventen otras formas de ligar ¿vá?. Un saludo.

     

  • Muchachas. Las mujeres del aseo en casa.

    A las mujeres que hacen el aseo en casa les decimos muchachas, las que hacen el aseo, y también utilizamos términos un poco más despectivos como sirvientas o inclusive chachas. Muchos en casa estamos acostumbrados a contratarlas para que nos hagan el aseo en casa, para evitarnos aquel trabajo que no queremos hacer porque para colmo, nuestras vidas ya están llenas de trabajo y preocupaciones que lo último que queremos saber es de tener que hacer la limpieza en nuestra casa. Muchas de ellas son jovencitas, aunque otras ya tienen cierto recorrido. La edad no importa, lo importante aquí es que rindan y logren hacer todo el trabajo que necesitemos que hagan: Que tengan la casa limpia, que la ropa esté lista, que sepan hacer de comer etc.

    Hoy quise reflexionar sobre este tema, ¿porque saben?. Ser «muchacha» es un trabajo pesado. Muchos lo hemos vivido. Cuando no hay muchacha en mi casa por X o Y razón, en la familia nos tenemos que dividir labores y eso de estar barriendo y trapeando pisos o lavando baños es por demás pesado. A eso le tenemos que sumar que hay que hacer de comer, hay que lavar la ropa, lavar los automóviles. Es un trabajo pesado de 8 horas donde hay que batallarle con mucho esfuerzo físico, y sí, termina siendo muy agotador para quien realiza esas labores; y si no lo parece es porque ya están acostumbradas a ello.

    ¿De donde vienen?. Son originarias de varios lados, en el caso de mi familia nos han tocado tanto muchachas que vienen de barrios marginales de mi ciudad (Guadalajara) como oriundas de otros estados como Oaxaca o Sonora. En todos los estados de México hay mano de obra. Pero lo más difícil de todo es conseguir una muchacha que sea realmente confiable y que sepas que ningún día tratará de abusar de tu confianza para sacar ventaja. Lamentablemente en nuestro caso nos han tocado sirvientas que nos han tratado de robar ropa precisamente el último día en que trabajan en la casa, hasta un reciente caso donde la muchacha pedía comida de más en el super para ella y para colmo, se metía a la laptop de mi madre para revisar su cuenta de Facebook. Sí, aunque no lo crean, las muchachas también tienen Facebook.

    Muchos dirán que el que existan muchachas es algo injusto, que es culpa del maligno capitalismo donde unos vivimos muy acomodados mientras otros tienen que hacer el aseo de una casa ajena para ganarse el pan. Pero lamentablemente así es la vida y no todos corremos con la misma suerte. Yo no veo nada de malo en que en una sociedad existan muchachas, jardineros, lavacoches, viene vienes. Lo justo e idoneo sería que la economía creciera para que ellos ganaran más y con su trabajo pudieran obtener más recursos. De hecho en los países desarrollados también existen muchachas, existen quienes tienden las camas, y quienes hacen este tipo de labores, claro, que con la diferencia de que su salario es más gratificante que el que les ofrecen aquí en México. ¿Entonces por qué hay quienes dicen que es injusto?. Yo diría que así es la vida y a cada quien nos tocó un papel el cual desempeñar, algunos obtuvimos más oportunidades que otras personas, y es nuestra responsabilidad aprovecharlas. Malo sería si no lo hiciéramos.

    Por eso mismo creo que el trabajo de muchacha es un trabajo digno, un trabajo el cual se debe de respetar y admirar, porque gracias a su esfuerzo, podemos gozar una mejor calidad de vida. Calidad de vida que nos ganamos mediante el trabajo que hacemos día a día y mediante el cual le pagamos a ellas.

    P.D. No es broma, pero muchos de los salarios que les pagan a los jóvenes recién egresados de las universidades son tan bajos, que a veces terminan ganando menos que una sirvienta. Y a eso a muchos les parece una injusticia.

     

  • La Televisión: La Caja Idiota

    Me he preguntado varias veces en la cabeza, ¿por qué se critica tanto a la televisión? ¿por qué nunca se ha criticado con tal intensidad a la radio o a los medios impresos? ¿por qué le llamamos «la caja idiota» a la televisión y no tenemos ningún otro «apodo» para las demás tecnologías de la información, ya sea el periódico, la radio o el Internet?. ¿No será que tiene algo en particular la televisión que se ha ganado a pulso tantas críticas por parte de sus detractores?. Yo creo que sí, y es que la televisión tiene una capacidad de enajenamiento masivo enorme que nunca ha tenido algún otro medio en la historia de las comunicaciones.

    Como dice Giovanni Sartori,  la televisión no permite la abstracción de la información, la reduce al mínimo. Todo lo que se ve en la TV es una imagen, bien dicen que una imagen vale más que mil palabras, y por ende, la imagen para el teleespectador es verdadera, aunque como ya apuntaba Sartori, con las imágenes también se puede distorsionar la información. Puede presentar una parte de los hechos pero no presentar todos los hechos y de esta forma se puede desinformar al público que lo está viendo.

    En los periódicos y en la radio, la palabra es lo que importa, lo que se dice es lo que vale, en la televisión es simplemente lo que se ve. La imagen sustituye a la palabra, a la reflexión, la imagen lo es todo. Y a diferencia de los otros medios, el teleespectador no tiene que hacer ningún esfuerzo para recibir la información, no necesita ninguna preparación cultural y puede ser educado por la televisión desde niño como si se tratara de una niñera. La cantidad de tiempo al que están expuestos los niños y jóvenes a la televisión es enorme, y las horas que utilizan de su tiempo para la lectura son ínfimas. La televisión no proporciona ni la cultura, ni el conocimiento, ni la información que pueden proporcionar aquellos medios escritos.

    Por eso es más fácil manipular a las masas mediante la televisión, porque aquel que ha sido educado mediante la TV es menos crítico, y más susceptible a aceptar la información de la televisión como le sea presentada. La gente que ve la TV se suele creer lo que ahí se dice, y eso les da un gran poder a los medios de comunicación. En México las televisoras hacen campañas para legitimarse y lo logran, impulsan candidatos a la presidencia y lo están logrando, porque para el grueso de la gente lo que dice la televisión suele ser la verdad, aunque en realidad los medios televisivos malinforman (a veces inconscientemente, a veces conscientemente) tergiversan y manipulan la información a su conveniencia, saben el poder que tienen en sus manos frente a las masas para movilizarlas a su conveniencia.

    A excepción de algunas cuantas señales (canales culturales, didácticos y por el estilo), la televisión es presentada como un show business, donde lo más impactante es lo que más importa aunque no tenga en sí relevancia o contenido alguno. Por ejemplo, en los noticieros se puede presentar al niño que se cayó del pozo o a una mujer que fué ultrajada por su marido, la noticia es impactante, pero no ofrece contenido alguno que sea relevante para el público. ¿En qué va a afectar en nuestras vidas que Paulette haya sido encontrado muerta debajo de su cama? ¿En qué nos afecta si Diego Santoy trató de matar a su novia?. En realidad en nada, no tiene que ver con nosotros, pero los noticieros nos lo presentan como si fuera algo relevante para nuestras vidas. Pero muchas veces cuando se trata de información que de verdad nos interesa, como decisiones políticas y económicas que en verdad nos afecta, los noticieros de los show business lo relegan a un segundo plano, o bien, hacen caso omiso de ello, y menos cuando va en contra de sus intereses.

    Es por eso que la televisión es considerada la caja idiota. Porque es monodireccional, el televidente solo recibe la información sin capacidad de retroalimentarla (cosa que sí sucede en Internet por poner un ejemplo).La televisión a diferencia de otros medios, solo presenta lo que es capaz de presentar, retomando a Sartori, discrimina a aquellos países donde es muy difícil entrar con una cámara (países con dictaduras y masacres sangrientas) sobre los países libres y soberanos donde la televisión tiene acceso. Eso hace que nos preocupemos más por lo que pase en zonas cercanas a nuestro hábitat que lo que sucede en aquellos países donde ocurren tragedias sangrientas y masivas pero que es difícil de plasmarlo en un televisor (aunque últimamente Internet se ha encargado de hacer ese difícil trabajo). Este hecho ocurre con frecuencia en la televisión de los Estados Unidos. Y luego nos preguntamos por qué los estadounidenses no son siquiera capaces de ubicar a otros países en los mapas. Todo esto, a diferencia de la prensa escrita que no tiene ningún impedimento de informar lo que pasa en cualquier rincón del planeta.

    La televisión es un aparato enajenante, limita el pensamiento, en la mayoría de los casos inhibe la cultura de los televidentes y los educa con una baja capacidad de abstracción y raciocinio. Es por eso, si, por eso, que la televisión es la «caja idiota».

  • Día Internacional contra la Discriminación Racial, ¿qué festejamos en México?

    Hoy 21 de Marzo es día internacional contra la discriminación racial. Quería hablar sobre la expropiación petrolera que se celebraba el 18 de marzo, pero creo que para eso hay ya muchos analistas que hablarán sobre el tema, y la verdad es que no estoy de humor para hablar sobre petroleo, qué si privatizar, qué si no, eso lo veremos después en otra ocasión. Ahora a lo que nos «truje», y el tema de hoy es la discriminación racial. Y al hablar de discriminación racial se nos vienen muchos nombres heróicos que lucharon contra ella como Martin Luther King, Nelson Mandela o Malcolm X; o podemos hablar de los judíos víctimas del holocausto nazi como una aberración al respeto por las razas, con eso de que los alemanes eran la raza aria más pura y por lo tanto, la más fuerte.

    Pero ahora me voy a referir a la discriminación racial en México. Muchos lo primero que dirán es que en México no existe eso, que aquí no ha habido holocaustos ni apartheids ni nada de eso. En aquellos lugares la discriminación era palpable, y evidente para todos, lo cual ya daba el primer paso para la superación del problema: Aceptar que ya existía por esos lares un problema racial, el cual todos percibían. En México no, en nuestro país hacemos como que no existe la discriminación racial, más allá de que es algo totalmente evidente. Pero lo más curioso es que los que discriminamos, tenemos aunque sea «un poco» de esa raza a la cual estamos discriminando. Por más güeros que seamos (a menos que seamos descendientes directos de extranjeros), no estamos exentos de tener ciertos rasgos indígenas, que es cierto que no sobresalen tanto, a diferencia de los mestizos y valga la redundancia, indígenas, donde los rasgos son más palpables y notorios.

    Discriminamos nuestra propia sangre, y lo peor del caso es que no lo reconocemos. Hacemos como que no pasa nada en nuestro país, pero ya tenemos palabras despectivas para discriminar a aquella persona que es diferente. Al mestizo o indígena lo llamamos naco (término que probablemente es una contracción derivada de la cultura totonaca), y lo más peculiar es que aquellos a los que discriminamos son la mayoría de la gente que engrosa la población de este país, a diferencia de los otros países donde los discriminados son una minoría. Todo esto tiene una raíz cultural, y es que desde la Nueva España y la Independencia de México, los españoles y los criollos se batieron por el poder, mientras que los indígenas quedaron relegados a un tercer plano. La Independencia fue promovida por los criollos, quienes deseaban tener los mismos derechos que los españoles.

    Los indígenas solo han tenido unos cuantos momentos de gloria, como el ascenso de Benito Juárez al poder, o bajo el caudillismo de Emiliano Zapata quien combatió por los derechos de los indígenas. Pero de ahí en más, ellos solo han sido, como decirlo,  peones del poder, casi nunca han accedido a las altas esferas, y han quedado relegados a las clases bajas. Los predominantemente blancos han sido los que han estado arriba, en el medio los mestizos y los indígenas han sido relegados al fondo de los niveles socioculturales del país.

    Y así se sigue promoviendo. Basta con prender la televisión y ver la tez racial de los personajes que aparecen en la pantalla. ¡Todos son de raza predominantemente blanca!. Esto, a pesar de que la mayoría de los mexicanos no son blancos. Lo vemos en los noticieros, en las telenovelas, en los programas de comedia. Y es más, hasta las actrices que la hacen de sirvientas no pasan de ser mestizas, o no son «tan indígenas» como lo son en la vida real. Simplemente porque ellos tienen las puertas cerradas en las televisoras.

    El racismo en México debería ser más que evidente, creo que no estamos en posición de festejar el Día Internacional contra la Discriminación Racial porque no hemos hecho nada para combatirla. Estamos contentos con la inmovilización social que existe en nuestro país. A los «güeritos» se les educa para que vayan a los mejores colegios, tengan dinero, empresas; y a los indígenas se les repite el «mantra» de que así nacieron: Jodidos, y que de esa condición no podrán salir.

    Es triste, pero en México el racismo existe y es bastante fuerte. Es cierto, no matamos,  ni restringimos de los derechos más elementales (y lo pondría este último apartado entre comillas), pero si los hacemos un lado y no permitimos que tengan posibilidades para progresar y ser alguien en la vida. La pregunta aquí es: ¿Tu discriminas?.

  • ¿Tendrá algún sentido la vida?

    Siempre me he preguntado si la vida tendrá algún propósito. ¿Valdrá la pena vivirla?, ¿Para qué estamos aquí?. A muchos la religión les otorga una respuesta a esas preguntas, a otros simplemente no nos la otorga y tenemos que pensar en otros métodos para encontrarle el sentido a la vida y no sufrir de una crisis existencial. El famoso logoterapeuta Viktor Frankl dice que el hombre ya no padece de frustraciones sexuales como había afirmado el célebre Sigmund Freud, sino que ahora padece de crisis existenciales. Que según esto la ciencia actual ha reducido al ser humano a algo que está condicionado por factores externos, pero, entonces, ¿donde queda el sentido de la vida?.

    ¿Pero qué pasa cuando los niveles de ansiedad suben estrepitosamente hasta hacerte la vida de «cuadritos», lo que provoca no poder estar relajado siquiera por un instante debido a las descompensaciones químicas que hay en tu organismo? El sentido de la vida debe de estar por algún lado, yo no creo que no exista, a pesar de las limitantes que a veces no nos permiten vivir una vida plena. Cada quien lo debe de descubrir, debe de sumergirse en sí mismo y descubrir para que vino al mundo. Todos estamos aquí por alguna razón (sea teológica o sea atea) y tenemos un propósito.

    La vida tiene muchas complicaciones. Pero me llama la atención como es que hay gente que teniéndolo todo, teniendo el viento a su favor, las herramientas a su alcance, no sepa a que vino a este mundo, y lo peor, que no haga nada por descubrirlo. Mucha de esa gente termina suicidándose porque a pesar de todas las comodidades y lujos que tiene, la vida para ellos es un estorbo. El sentido de la vida es algo que los seres humanos tenemos que descubrir. Vida solo hay una, y es una estupidez desperdiciarla alegando que no hay ningún propósito para vivirlo.

    Yo sufro de descompensaciones químicas (en resumen, sufro de crisis de ansiedad), últimamente con las mujeres las cosas no han ido del todo bien (razón por la que últimamente no he escrito nada sobre ellas en este sitio). Podría pensar que estoy condenado, pero prefiero no verlo así. Yo creo tener un propósito en esta vida, yo estoy convencido de que vine a la vida vine a hacer algo más que vegetar y actuar como una «inerte barra de carbón». Hay cosas en mi vida que me motivan, que me hacen ver una luz adelante y un camino por el cual seguir. Si creen que no existe, se lo pierden, se pierden de la única oportunidad de trascender como seres humanos, en su única vida.

     

  • ¿Y qué necesitamos nosotros para salir adelante?

    Estimado lector, lo que ocurrió en Japón me impresionó. Fué una tremenda catástrofe la ocurrida en la isla asiática, pero como había comentado en el artículo anterior, los japoneses han sufrido estos males y muchos peores y a pesar de todo salen adelante. Es cuestión de meses para que Japón vuelva a ser el país que era antes de esta devastación. Los japoneses tienen una cultura muy peculiar, ya lo enlistaba un lector de este blog, a los japoneses los caracteriza la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto individual y grupal, el amor a la patria, y el amor a la naturaleza y la espiritualidad. Los japoneses tienen una cultura tan fuerte que otras potencias mundiales, como por ejemplo Estados Unidos, han tratado de imitar sus políticas sociales y empresariales. Todos esos conceptos que se escuchan en las empresas como las 5’S, o la Calidad Total vienen de Japón, la tecnología que hacen es la mejor del mundo, son competitivos, pero a la vez respetan su entorno y no dejan que la «competitividad» erosione el tejido social como ocurre en otros países, como Estados Unidos y por supuesto, como México.

    Inicié con Japón como preámbulo al tema por la situación que atraviesan y porque es uno de los claros ejemplos a seguir como nación. Pero vamos a lo que nos interesa. ¿Que necesitamos nosotros para salir adelante? Ya alguna vez en este blog me lo he preguntado, ya he hecho propuestas inclusive en el artículo anterior entrevisté a gente que está haciendo algo por el país desde sus trincheras. México es un caso excepcional, porque es uno de esos países que tiene todos los recursos para salir adelante y no lo logra. Tiene recursos naturales, tiene capital humano suficiente, gente preparada (la cual termina emigrando al extranjero), y al final de cuentas no sucede nada con nuestro país, seguimos sumidos en la mediocridad.

    Victimarios y víctimas.

    En México es algo «chistoso» pero el victimario también es la víctima de las circunstancias, o por el contrario (que viene siendo lo mismo) la víctima se transforma en el victimario. Todos tienen a alguien a quien hecharle la culpa de las desgracias, pero todos somos partícipes de ellas. Por un ejemplo, el patrón se siente víctima de los impuestos «excesivos» que debe de pagar, de las liquidaciones que debe de otorgar a los empleados que despide, pero por otro lado trata de evadir impuestos, de no pagar bien a sus empleados, de explotarlos y hacer que trabajen horas extras, es el victimario convertido en víctima. Pero también esta la otra parte donde el empleado se queja del jefe, pero también hace como que trabaja, se roba artículos de la oficina, llega tarde al trabajo, no rinde lo esperado etc… La víctima se convierte en victimario. Esa relación lo podemos ver en varios ámbitos, con el gobierno, con la ciudadanía, con hacienda, todos somos partícipes del círculo vicioso de la victimez.

    ¿Trabajo en equipo?.

    En México tampoco sabemos trabajar en equipo. Es común la frase (escuchada y aplicada en la práctica) de «el que no tranza no avanza» y eso significa tener que pisotear a alguien más para poder salir adelante. Veamos el papel de México en los deportes olímpicos. Solemos destacar en deportes individuales: Boxeo, caminata, tae-kwon-do, clavados, pero nunca que recuerde hemos ganado alguna medalla en algún deporte de conjunto. De hecho en el fútbol, deporte más popular en México (y por mucho), nunca hemos ganado nada considerable. En los puestos de trabajo siempre hay pleitos y lucha de intereses cuando se trata de pelear por un puesto. Es difícil en México el trabajo en equipo, la gente se tiene que cuidar las espaldas para que no le pasen por encima. Me acuerdo lo que me dijo un reclutador en mi primer trabajo de oficina –Te doy este trabajo para que veas lo difícil que es tener que lidiar con los compañeros de trabajo en una oficina, no pienses que todos van a terminar siendo tus amigos.

    ¿Disciplina?

    El mexicano es trabajador, de hecho yo me niego a creer que es el típico sombrerudo que está dormido en un nopal. Es más, el mexicano trabaja más horas en promedio que las que trabaja un norteamericano o un inglés. En México la Ley del Trabajo contempla 48 horas de trabajo, aunque por lo general se trabajan 45 (Lunes a Viernes y Sábado medio día) o 40 (semana inglesa). El mexicano a diferencia de sus connacionales, trabaja horas extra, eso nos dice que trabaja mucho. Pero una cosa es que trabaje mucho, y otra cosa es que sea disciplinado. Es más, creo que nuestro «exceso de trabajo» se debe a la falta de disciplina. Nosotros no somos disciplinados, es la verdad. La disciplina no caracteriza a los mexicanos, ni la constancia. La verdad es que somos muy irregulares, siempre dejamos todo para el último y somos demasiado lentos (esto lo he comprobado en el ambiente laboral, tanto como empleado de oficina como empresario). Eso nos supone una desventaja ante las demás naciones desarrolladas.

    ¿Amor a la patria?

    Querer a México no significa dar el grito de la independencia o festejar los goles de la selección mexicana de futbol. Significa que diariamente tenemos que pensar en hacer algo por nuestro país y procurar su bienestar. Ser un buen mexicano significa ser responsable con nuestros derechos y nuestras obligaciones, pagar nuestros impuestos, respetarnos mutuamente como ciudadanos, sentirnos orgullosos por nuestra patria y defenderla ¿Acaso hacemos eso? Yo diría que o lo hacemos a medias o no lo hacemos. Por el contrario, sigue habiendo una apatía enorme en torno a los asuntos de caracter nacional, y estamos somatizados con distractores (novelas, futbol, programas de televisión sin relevancia alguna) que hace que no pongamos atención a las cosas que deberíamos de ponerles atención. Decimos querer a México pero en cambio lo maltratamos y lo pisoteamos como si de cualquier cosa insignificante se tratara.

    ¿Y que necesitamos nosotros para salir adelante?. Nos faltan muchísimas cosas, y la verdad es que más bien he expuesto algunos de los obstáculos que no nos dejan salir, pero la respuesta está implícita. Yo me encargo de exponer los problemas, y tu querido lector, tendrás la responsabilidad de deducir (como si fuera tan difícil) qué es lo que se tiene que hacer para que este país avance. Hemos ya hablado mucho de la educación, de un giro de 360 grados en nuestra idiosincrasia, de muchas cosas más, pero ahora lo dejaré a tu criterio. ¿Qué necesitamos nosotros para salir adelante?