Categoría: reflexión

  • Las chichis de una mujer

    Las mujeres (al menos en su mayoría) siempre están preocupadas por el tamaño de sus «chichis», lo ven como una característica que puede influír para lograr la atracción del sexo opuesto, y no es para menos. Es verdad que los hombres nos fijamos en el tamaño del busto de las mujeres, muchos expertos afirman que esto está relacionado con el hecho de que nuestras madres nos amamantaron por medio del busto; pero en el deseo sexual del hombre siempre está incluído pensar en agarrar una chichi, besarla y jugar con ella. El tamaño de la copa es motivo de orgullo o verguenza y en casos extremos la mujer no escatima en ponerse algodón detro de su busto o de plano pensar en unos implantes de silicón.

    Pero esa «arma sexual» del que disponen las mujeres muchas veces es un arma de doble filo. Porque uno de las principales causas de muertes en la mujer es el cáncer de mama. Es decir, ese busto tan atractivo en algún momento puede ser mortífero. Y vale recordarlo hoy que es el Día Internacional Contra el Cancer de Mama. Muchas mujeres mueren a raíz de este mal, que no respeta edades. Yo en lo personal tengo varias conocidas que sufrieron este mal, unas se salvaron, otras murieron, pero me di cuenta que la edad no importaba. No es como otros tipos de cáncer que generalmente evolucionan en una edad avanzada.

    Se han hecho muchas campañas para erradicar este mal. De cierta forma ha tenido cierto éxito porque ha concientizado a las mujeres de que se revisen periódicamente, pero tampoco es una garantía para evitar esta enfermedad. La naturaleza es caprichosa y en cualquier momento ataca. Los hombres podemos emocionarnos al ver un buen busto de una mujer, pero no sabemos si dentro de ese busto se están reproduciendo células cancerígenas que podrían llegar a otros órganos y sentenciar la vida de la mujer.

    Todos los hombres en nuestra vida hemos chupado una chichi, al menos la de nuestra madre; ya luego tal vez vinieron las de las novias y la de la esposa (para los que están casados). Pero ese órgano, fuera del símbolo sexual que representa en la mayoría de la cultura humana, tiene la función de amamantar y de dar leche materna al recién nacido. Más bien me atrevería decir que esa es su principal función desde un punto de vista evolutivo y reproductivo. Y si bien es un órgano al cual la mujer gusta lucir con escotes apretados, también es el órgano al cual debe de cuidar.

    Cuando pasen y vean a una mujer «chichona» piensen que también carga un riesgo de salud. Hoy en este día, las mujeres deben concientizarse por este problema, y ¿por qué no?, los hombres también, debemos de recordarle a nuestras parejas, amigas y mujeres cercanas a nosotros que se revisen. No es por querer hecharles un ojo, conste. Es por su salud.

  • Después del huracán

    Fue el martes cuando entró Jova a Colima. Después de haber bajado de categoría 4 a 2 y de desviarse ligeramente hacia el norte, los colimenses esperábamos que su llegada a Colima fuera relativamente pacífica. Se podían prever vientos y lluvia, por supuesto, aumento del caudal en los ríos y fuertes marejadas, pero la realidad fue muy distinta.

    Por encontrarme fuera del estado no me tocó vivir en persona la pesadilla del martes, pero pronto pude darme cuenta de la situación que imperaba en Colima gracias a las fotografías, videos y reportes con los que se iban actualizando las redes sociales. Fue impresionante ver la cantidad de agua chocolatosa que corría por las calles; el mar embravecido golpeando furioso las paredes de los restaurantes; carreteras cubiertas de escombros por los derrumbes, o trozos desaparecidos en algunas rutas; puentes destruidos y autos sumergidos. Un desastre absoluto.

    La destrucción fue más visible al día siguiente, cuando el agua comenzó a ceder dejando al descubierto la magnitud de la misma y los números de damnificados comenzaron a ascender exponencialmente, en lo que seguramente es el mayor desastre que ha vivido esta entidad desde el terremoto de 2003.

    La naturaleza es cambiante y caprichosa, a la cual toda la humanidad está expuesta, pero no es completamente impredecible, menos con la tecnología con la que contamos actualmente. Cada localidad tiene sus propias plagas que la golpean consecutivamente; en Colima las dos fuerzas mayores a las que somos susceptibles son los sismos y huracanes. La lógica diría entonces que cada edificación debería de adecuarse a estas circunstancias para que los daños sufridos sean menos y mínimos. Pero aunque la madre naturaleza opera con cierta lógica, nuestras autoridades no lo hacen, cayendo en un desdén negligente que pone en peligro a la ciudadanía entera.

    Un ejemplo es el de los puentes. No es explicable y menos justificable que éstos estuvieran sucios y obstruidos en plena temporada de lluvias y de ciclones, ni que la construcción del desaparecido paso en avenida De los Maestros se hubiera programado para esta época. ¿Por qué no levantarlo durante el tiempo de secas? Se podrán dar y fabricar versiones diciendo que esta edificación ayudó a que la Clínica del IMSS no se inundara, y muchas más para evitar la queja social, pero si en realidad este paso apenas se estaba construyendo ¿cómo entonces disminuyó los efectos del huracán?

    Claro que no todo pudo ser evitado, sería injusto querer afirmar esto, pero aquellas situaciones que sí pudieron serlo y no fueron impedidas hablan del egoísmo de nuestros representantes populares, quienes por centrarse en sus carreras políticas aprueban obras públicas sin un riguroso estudio previo, o por estar atendiendo asuntos personales descuidan a una población entera en vísperas de un importante fenómeno natural.

    Puedo entender la alegría que significa la llegada de un nuevo integrante a la familia, pero no me cabe en la cabeza que un mandatario (ojo con la palabra, significa que trabaja para la ciudadanía) se desaparezca por varios días cuando había dos huracanes viajando en dirección a nuestras costas. No sé cuánto duró el parto de su hija, pero segura estoy de que fueron sólo horas, sin embargo, el gobernador se ausentó durante varios días, descuidando además un compromiso local y otro nacional. Me cuesta trabajo enternecerme con la venida de su nieto cuando existen tantas familias que lo perdieron todo, lo cual pudo haberse evitado.

    No me trago tampoco el irónico llamado a no lucrar políticamente con esta tragedia, cuando esto se ha convertido ya en una tradición en México de parte de todos los políticos. ¡Vaya!, me parece que quienes insisten en ello ni siquiera reconocen lo que significa, pues desde siempre, cada declaración, cada acción, las hacen desde la bandera de un partido político, desde un nombre, desde una fotografía. Las ansias por permanecer en el poder siguen siendo más grandes que la empatía que puedan sentir por sus votantes.

    Quien en verdad parece no haber tenido intenciones de lucrar con el dolor ajeno fue el presidente Felipe Calderón, a quien le tomó varios días el decidirse a venir a dar su apoyo a las personas afectadas, pero estuvo puntual en la inauguración de los Juegos Panamericanos, en una ciudad a tan sólo un par de horas de la nuestra. Sus prioridades quedaron ahí claras; de cualquier forma, Colima sólo representa una ínfima cantidad de votos.

  • Escasez de intelectuales

    En México, en tan solo un año, se nos han ido 3 figuras intelectuales que marcaron época en la sociedad. Carlos Monsivais, Germán Dehesa y ahora Miguel Angel Granados Chapa. 3 figuras a las cuales muchos estaban acostumbrados a leer. Al primero, en el diario El Universal, a los otros dos, en el Reforma. Gran parte de estos personajes contribuyeron a la construcción de lo que podemos llamar «democracia» en México. Ellos vivieron las etapas más dolorosas de la represión autoritaria del PRI. En algún momento fueron silenciados y amenazados por el entonces Gobierno Federal. Estas 3 personas que menciono fueron partícipes en alguna forma del movimiento del 68 y conocieron las entrañas de un país que hasta le fecha no termina de «cuajar».

    Ellos ya se fueron, pero la pregunta es ¿quién ha llegado para suplirlos?. Es una pregunta difícil de contestar. Existen otras personas más jóvenes nacidas en la década de los 60’s como Denise Dresser, Carmen Aristegui (esta última más que intelectual es una periodista) o el libertario Sergio Sarmiento, pero en realidad no se ven intelectuales que suplan a la vieja ola que está por irse, en la juventud mexicana no vemos quienes estén dispuestos a tomar ese papel.

    La doctrina neoliberal (que paradójicamente está sustentada en las ideas de intelectuales como Ayn Rand, Friedrich Hayek o Ludwig von Mises) ha provocado que en la educación se priorice la técnica sobre las humanidades. Para muchos economistas y políticos de derecha, la filosofía y las ciencias sociales son una pérdida de tiempo, porque afirman que no producen valor agregado a la economía, como si esta fuera la única que determinara el desarrollo de un país. Entonces en un ambiente así, los espacios para los filósofos, sociólogos y estudiosos de las ciencias sociales se reducen. Es cierto, hay muchos mexicanos que optan estas carreras, y de hecho son muchos (si no es que demasiados), pero en un ambiente económico puramente mercantilista no encuentran un lugar donde expresar sus ideas.

    México ha sido un país rico en ciencias sociales (sobre todo por la influencia europea), pero esa riqueza parece diluírse. El problema que debe preocupar en México sobre la pérdida de la intelectualidad no tiene que ver tanto con el desarrollo económico, sino con la procuración de la democracia y la justicia. Ellos se encargan de analizar el panorama social y político de México y a su vez lo hacen accesible al público. Ellos no producen riqueza per sé, pero si son capaces de analizar el sistema social y económico desde su punto de vista, mostrarnos sus virtudes y sus defectos, logran desmenuzar la problemática del país y generar conciencia en los ciudadanos.

    No solo eso, también ellos son capaces de relatarnos nuestra historia (como bien lo hace Enrique Krauze) y de hacernos conscientes sobre las bases en la que está cimentada nuestra sociedad. Y ahí es donde fallan los tecnócratas que se empecinan en ignorar a los intelectuales, puesto que ellos aplican recetas económicas sin analizar sobre la base social y la idiosincrasia de la nación, como si meras fórmulas y tecnicismos económicos fueran a traer el progreso de una nación. Los intelectuales son capaces de mostrar esa base, y si los tecnócratas o economistas no fueran cerrados ante el análisis de los primeros, podrían aplicar sus teorías económicas adaptadas a la realidad de la nación.

    Las naciones más prósperas son aquellas que saben utilizar un correcto balance entre la correcta aplicación de políticas económicas y fomento del emprendurismo, y el fomento a las ciencias humanísticas y sociales. Por eso países como Noruega, Suecia, Dinamarca, Suiza, entre otros, gozan de un gran nivel de vida. La economía de mercado y la tecnocracia no debería ser un sustituto del intelectualismo, más bien deberían de complementarse y retroalimentarse. Pero el día en que desaparezcan los intelectuales en pro de una economía consumista y mercantilista, estaremos serios problemas.

  • El mito del chico bueno Pt II

    Ya había hablado en anteriores ocasiones sobre el mito del chico bueno, donde mucha gente cree que por el solo hecho de ser bueno y «echarle ganas» iba a triunfar en la vida, como si esta se encargara de hacer justicia y colocar en las mejores posiciones del escalafón humano a los hombres buenos y a los hombres trabajadores. Esto me trae un recuerdo, hace unos años acompañé a mi madre a una tienda donde surten ropa al mayoreo (porque ella se encarga de venderla al menudeo) y me dijo que el «chalán» le causaba admiración, porque era una persona que siempre estaba dispuesta a trabajar duro y nunca dejaba de expresar una sonrisa a toda persona que le pidiera un favor. Se veía que era una persona positiva, enérgica, trabajadora, iba de aquí pa allá, pero a pesar de todo, era el chalán, era el que tenía el puesto más bajo en la empresa de ropa.

    Me pregunté ¿Entonces de que sirve ser bueno, si veo que esta persona no puede aspirar a tener más del puesto que tiene?. Veo muchas personas que trabajan y se la rajan más que nosotros y tienen un nivel de vida mucho más bajo, como los albañiles, muchos de los cuales incluso arriesgan su vida, que no tienen otra escapatoria de sus vidas rutinarias más que el alcohol y el futbol. Hay personas que tienen valores y la disposición de esforzarse pero no trascienden en sus vidas, no tienen éxito con las mujeres, algo pasa. Si el mundo fuera justo, entonces algo debería estar funcionando mal.

    Veo también a la gente rica y poderosa, y muchos de ellos no son precisamente un ejemplo a seguir en cuanto a valores humanos se refiere, muchas veces su ambición va por encima de los valores humanos (aunque si existen algunos que son ejemplares). Ellos quieren poder, dinero, y muchas veces lo consiguen. Esto ha sido a través de la historia de la humanidad, y por más que nos busquemos inventar un nuevo sistema social y económico, esa disparidad entre gente privilegiada y gente no privilegiada seguirá existiendo. ¿Entonces, porqué muchos se empecinan en ser buenos con el mero objetivo de tener más éxito en la vida?, eso se me hace una hipocresía, porque la bondad es un valor humano, que es muy independiente del éxito o fracaso de las personas.

    El éxito no se mide a partir de la bondad o la maldad de las personas. Se mide a partir de su fortaleza y la capacidad de adaptarse a su entorno. Lo decía, el humano es un animal superior, a cual a diferencia de sus pares, fue dotado de raciocinio e inteligencia. Pero aún con esos dones que lo diferencian del animal común, el patrón sigue siendo el mismo, aquel animal que sea más fuerte y que logre adaptarse a su entorno más fácilmente obtendrá más frutos, no hay más. Muchos creen en la justicia divina, creen que siendo buenos serán premiados. Quizá eso sea al finalizar la vida, pero en la vida terrenal no es así.

    Con esto no quiero decir que «ser una mala persona» te va atraer éxito, es igual de absurdo. El éxito, ya sea en los negocios, en la vida personal, con las mujeres, en la intelectualidad, en todo, es algo totalmente independiente (o casi). Por eso hay gente exitosa tan disimil entre sí cuando hablamos de sus valores, si comparamos por ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta con Adolfo Hitler, los dos tenían un esquema de valores totalmente opuestos y los dos llegaron a ser reconocidos y marcaron historia en la sociedad. Creo que más bien la bondad o la maldad puede estropear el camino a una vida plena cuando sus impulsos emocionales sobrepasan a la razón.

    La vida es un juego, y hay que aprender a jugarla. La vida es caótica y cambiante, no es estable, no se puede vivir en una zona de confort con ideas rígidas, en este caso el hombre sucumbirá. El hombre exitoso, que destaca sobre los demás sabe adaptarse a los cambios, no solo requiere de esfuerzo, sino de inteligencia (de las dos, tanto de la cognitiva como de la emocional). No podemos estar esperando a que la providencia o quien sea venga y resuelva nuestros problemas o nos guíe a nuestro pleno autodesarrollo. Y es cierto, que los factores externos importan, no es lo mismo nacer en un seno familiar con comodidades que en uno precario, eso puede determinar el futuro de una persona en un «algo» pero no en un «todo».

    El ser bueno con las demás personas y mostrar siempre una sonrisa se agradece, pero no por eso las demás personas se van a encargar de levantarte hacia el éxito. El éxito o autorrealización es una necesidad en el ser humano. Hay quienes lo niegan, pero de todos modos lo buscan. Hay quienes dicen no estar interesados en el dinero, y puede ser cierto, pero buscan el éxito en otros ámbitos, en la influencia sobre las demás personas, en la capacidad de hacer un cambio por la sociedad, en la intelectualidad, en cualquier cosa, pero el hombre siempre busca sobresalir, no podemos negar esa condición innata a nosotros.

    Hay quienes basan su éxito en valores bondadosos (Ghandi, Madre Teresa, etc.) y hay quienes lo basan en antivalores (Hitler, Stalin), otros son más ambiguos. Pero no es la bondad o la maldición las que los llevó a su autorrealización. Fue la fortaleza y la capacidad de adaptarse al entorno, la inteligencia. Los valores fueron un fin, no un medio como muchos piensan. El valor de la bondad fue creado para procurar una sana convivencia entre la humanidad, no para promover a lo seres humanos a un punto superior. Entonces el mito del chico bueno queda desterrado. No por ser bueno serás bueno en los negocios, obtendrás a la mujer de tus sueños, serás admirado, serás reconocido. Si te quedas con ese mito como modelo de vida, simplemente pasarás a ser un donadie.

    Ver primera parte aquí

  • Los Smartphones

    Disculpen si hoy me pongo un poco Geek, yo se que sale un poco con la temática del blog, pero a veces es bueno darse un respiro y hablar de otras cosas, claro, sin quitar mi actitud crítica (y a veces cínica) sobre lo que estoy hablando. Y es que hoy quiero hablar sobre los smartphones. Que básicamente como todos saben, son teléfonos celulares que ofrecen servicios extras, básicamente como conexión a Internet, posibilidad de reproducir música, aplicaciones web especiales para estos teléfonos, correo electrónico y un sin fin de posibilidades.

    Yo personalmente no tengo uno porque no lo necesito, trabajo desde mi casa donde tengo naturalmente conexión a Internet y cuando visito a mis clientes llevo mi laptop, pero hay otras personas que por la naturaleza de sus trabajos (en especial aquellos que se trasladan de un punto a otro) les es muy útil este tipo de aparatos, aunque muchas personas los utilizan por moda, por un impulso consumista, o porque necesitan estar «conectados» en cualquier tiempo y a cualquier hora, como si estar alejados de Internet por un rato fuera algo inhumano o algo inevitable.

    Los mercadólogos sabemos bien que las empresas buscan convertir deseos en necesidades y esta no es la excepción. Años antes podíamos vivir ya no sin los mentados smartphones, sino sin teléfonos celulares, y no nos sentíamos impedidos de nada. Es cierto, este tipo de aparatos aumenta la productividad, pero también se vuelve un círculo vicioso, al hacernos dependientes de una tecnología para poder funcionar.

    Bien, algunas personas dicen que este tipo de aparatos promueven conductas antisociales. Yo no lo creo tan así, de hecho en algunos casos, son útiles para las relaciones sociales, en especial en la comunicación a distancia. La gente que se escuda en estos aparatos como una forma de comportamiento antisocial, es la misma que antes se escudaba en los libros, los videojuegos, nada nuevo.

    Lo que si veo malo de la dependencia de estos aparatos es que mucha gente entra en crisis cuando ya no tiene el servicio disponible. Algo que pasó cuando el sistema de Blackberry se cayó en varias partes del mundo (incluído México). El Smartphone se vuelve una extensión de nuestro cuerpo, el humano post-moderno tiene que estar junto con él, sino se siente limitado. La necesidad que crean estos aparatos es tanta que incluso los altermundistas o los del plano los anticapitalistas, los utilizan como medio de comunicación para estar en contacto.

    Hoy se habla mucho de ellos, sobre todo por el lanzamiento del iPhone 4S, la muerte de Steve Jobs (a quien se considera uno de los gurús de estos aparatos) y por la caída del sistema de Blackberry. Por el contrario yo me siento tranquilo de no tener uno. Pero yo se que en algún momento de mi vida, cuando mi trabajo me lo solicite, tendré que hacerme de uno.

  • Los Simpsons y su posible fin.

    ¿Quién no creció viendo a Los Simpsons? El torpe pero suertudo Homero Simpson, la ama de casa y jefa de familia Marge Simpson, el travieso Bart Simpson, la intelectual Lisa Simpson y la bebé Maggie Simpson, entre otros muchos personajes que representaban la clase media estadounidense, y hacían una crítica a esta. A pesar de que esta serie no fue muy bien recibida por muchos padres de familia en un inicio (porque tal vez no era apta para menores de edad que no entendían lo que se planteaba en las caricaturas) siempre dejaba una moraleja, y al final de todo, siempre nos mostraba una familia unida, a pesar de sus conflictos y carencias.

    Parte del éxito de esta serie no solo eran las ocurrencias de Homero y las travesuras de Bart, sino que mucha gente se sentía reflejada con algunos de los personajes o situaciones. Y a pesar de que la serie estaba basada en la idiosincrasia estadounidense, gente de otros países también se vieron sumamente identificados (entre nosotros el nuestro) porque las cosas que mostraba la serie no eran tan diferentes a nuestras sociedades. Un jefe déspota, un policía con sobrepeso, un abuelo relegado de la sociedad, una persona con profundas convicciones religiosas, gente que siente envidia por otra gente. Eso era lo que hizo por muchos años exitosos a Los Simpsons.

    La temática de la serie estuvo planteada desde un punto de vista liberal progresista. Algo extraño, porque la cadena Fox, quien contrató la serie de Matt Groening, es abiertamente derechista y conservadora, pero los dividendos que le dejaba a dicha empresa hacía que pasaran por alto sus diferencias ideológicas. Los Simpsons durante 10 años mantuvieron la frescura y parodiaron a la sociedad estadounidense con gran efectividad, pero después algo pasó.

    No se sabe a ciencia cierta que fue, pero hubo algunos cambios en los escritores de la serie a partir de los inicios del siglo XXI. No se sabe si hubo presiones por parte de la cadena Fox, pero los Simpsons poco a poco se empezaron a convertir en una parodia de ellos mismos, del humor refinado y la sátira, pasó a ser una serie acartonada, con chistes fuera de lugar y con un Homero más tonto de lo que era antes, pero que ya no causaba risa. En lugar de escribir buenos libretos, los productores se dedicaron a buscar celebridades e invitarlos a participar en la serie. Lo más raro del caso es que a pesar del declive creativo, la serie ha durado más de 10 años más en ese estado. Ese declive se sintió en todo el mundo, pero en Latinoamérica estuvo también marcado por la salida de los actores que daban voz a los personajes debido a una huelga. Eso hizo que la gente se sintiera un tanto extrañada con las nuevas voces, ya no fue lo mismo. A pesar de que después la casa productora decidiera lanzar un largometraje que al menos fue rescatable en su contenido.

    Ahora la serie está en riesgo de terminar, ¿por qué?. Porque como la serie es cada vez menos rentable para la cadena Fox, esta decidió recortar los sueldos de las personas que hacen las voces en Estados Unidos. Actualmente cada actor gana alrededor de los 440 mil dólares por episodio, pero Fox desea reducir el sueldo a 250 mil dólares. Los actores aceptaron ganar 300 mil como mínimo. Pero hay otro problema, con la renovación, Fox solo estaría dispuesto a producir una temporada más, pero los actores pretenden que la cadena les garantice otros dos años más (con opción a cuatro) para de esta manera si Fox decide cancelar con antelación la serie, se les siga pagando hasta terminar su contrato.

    Tal vez sea el momento de dar fin a la serie. El hecho de que sigan creando temporadas con una calidad cuestionable mancha el nombre de esta. Sobre todo quienes acostumbrábamos ver Los Simpson ya sea en tv abierta o en FOX, ahora tenemos que correr con la suerte de si van a transmitir uno de los gloriosos antiguos capítulos o uno de los «nefastos» capítulos nuevos. Los Simpson ya hicieron historia. Es hora de apagar las luces e irse con la cabeza en alto.

  • Steve Jobs, su legado

    Hoy, 5 de octubre de 2011 ha muerto Steve Jobs, a sus 56 años por un problema de cáncer pancreático. No importó toda la fortuna que tenía a su disposición, la vida es caprichosa y ya sea Dios o quien ustedes consideren, decidió que era hora de que Steve dejara de vivir. Parece que es injusto, que la vida así es. Porque mientras vemos que muchos millonarios estadounidenses lograron su fortuna mediante la corrupción y la especulación; Steve Jobs la hizo de la forma más digna, por medio de la innovación y ofreciendo productos de calidad a los consumidores, el colaboró con el desarrollo tecnológico de la computación y la telefonía celular. Facilitó muchas tareas a sus consumidores mediante sus productos.

    Cuando regresó Steve Jobs a Apple, esta empresa no era nada, solo un muy pequeño segmento del mercado compraba sus productos, pero el se encargó de popularizarlos. Decidió abandonar los productos Apple que no estaban funcionando en el mercado como el PDA Newton, y firmó un acuerdo con Microsoft para que las Mac pudieran incluír la paquetería Office en el software. Después todo fueron buenas noticias, las iMac de varios colores se comenzaron a popularizar, luego llegó el iPod que revolucionó los dispositivos portátiles en MP3 mientras creaba el iTunes y el iTunes Store. Pero ahí no quedaría nada, lanzaría el iPhone que revolucionaría por completo el concepto de los teléfonos celulares. Después de ello lanzó una tablet llamada iPad el cual representó una innovación en el área de la computación. Ante este fenómeno, muchos desarrolladores crearon programas para la App Store y muchos hicieron un gran negocio. Apple se llevaría el 30% de las ventas, mientras que el 70% sería para los primeros.

    Jobs rompió con el paradigma del empresario vestido de traje y corbata. En sus keynotes, el siempre lucía unos pantalones de mezclilla y un sueter, el se encargaba de presentar las ventajas de todos los productos que lanzaban al mercado, lo que hablaba de lo involucrado que estaba en el diseño de los productos. Steve Jobs siempre mostró un lado humano y espiritual (profesaba el budismo), aunque también algunos lo criticaron por ser autoritario. Jobs también al parecer tiene un lado oscuro y parte de su vida privada no ha sido revelada. Steve Jobs fué dado en adopción, de hecho su apellido es dado por sus padres adoptivos, y dicen que eso afectó en su personalidad y de cierta forma ayudó a que fuera un gran empresario, también tenía dislexia.

    Jobs, como muchos otros genios de la computación (entre ellos Bill Gates) no termino la universidad, la tuvo que dejar debido a problemas financieros. Creó varios de los dispositivos Apple bajo la influencia del LSD y fue vegetariano (aunque también consumía pescado). Tambien, a diferencia de Bill Gates que donó gran parte de su fortuna a causas benéficas, a Steve Jobs no le gustaba la filantropía y cuando regresó a Apple decidió eliminar todos los proyectos filantrópicos para recortar gastos.

    Steve Jobs tiene muchos seguidores a nivel mundial y ha influenciado a muchos (aunque también tuvo a sus detractores), su muerte causó mucha conmoción y ha aparecido en las primeras planas de todos los periódicos. Su legado es tan reconocido que incluso periódicos de izquierda como SDP (antes El Sendero del Peje) en sus páginas le ofrecieron un homenaje por sus aportaciones. Steve Jobs, a diferencia de muchos millonarios de su país jamás pidió rescates al gobierno ni buscó infiltrarse en él para sacar beneficios. El se dedicó a hacer lo que los millonarios deberían hacer: Trabajar, crear productos de calidad, y crear empleos.

    Steve Jobs murió en paz, rodeado por su familia. Pero la duda ahora es ¿Qué futuro le deparará a Apple después de la partida de Steve Jobs? ¿Aprenderán de su legado, o irán a la deriva?, eso solo nos lo podrá decir el futuro.

    Por último les dejo el discurso más memorable de Steve Jobs, no fue una Keynote, fue un discurso que dió en la Universidad de Stanford:

  • México para … ¿Los Traumados?

    Escrito por Alquedrez.

    Así como lo señaló Octavio paz en “El Laberinto de la soledad” o, para los que no lo hemos leído, RIUS en “500 años Fregados pero Cristianos”  el mexicano promedio es astuto, abusivo, taimado, irresponsable, envidioso, mentiroso, vividor, valemadrista y desconfiado, y esto no es de extrañarse de un pueblo con un pasado tan doloroso como lo es el mexicano;  un pueblo que se deriva de las violaciones masivas de indígenas por parte de los “soldados” (que en realidad era la escoria española salida de las cárceles de ese entonces), un  pueblo cuyo pasado prehispánico fue quemado por monjes que sostenían que aquellos escritos y aquellas civilizaciones eran del diablo; ¿cómo puede ser diferente nuestra sociedad actual cuando los héroes que iniciaron la insurrección social que derivaría en la independencia de México fueron asesinados o fusilados en algún momento, la mayoría siendo acusados de traición a la patria?, ¿qué se puede esperar de los que ayer  fuimos arrebatados de la mitad de  su territorio por una nación más pequeña, pero infinitamente más organizada llamada Estados Unidos de América?, ¿cómo pedirle más a un país que a pesar de   haberse defendido ferozmente de las invasiones francesas al final terminaría siendo vendido por los que se dijeron y se dicen sus representantes?, sería injusto ser estricto con la patria cuya revolución giró alrededor de los intereses estadounidenses y que se tornó en un baño de sangre lleno de traiciones resultando en una constitución que hoy en día es letra muerta y en un partido que lejos de sostener los pocos ideales que dejó aquella revuelta se preocupa por intereses propios y de unos pocos millonarios (muchos de ellos extranjeros),  sin embargo…dejando de lado todo lo anterior ¿Cómo desear algo más de los que viven aferrados a la Historia?, ¿por qué tener la esperanza de un futuro mejor cuando los mexicanos no podemos dejar de mirar el pasado?…

    “¡Malditos españoles!” grita el niño, no en  náhuatl, sino en la misma lengua que trajeron aquellos invasores objeto de su odio.

    “¡Españoles hijos de puta!” grita todo un pueblo que coexiste en un espacio geográfico, que al fin de cuentas es herencia directa el periodo colonial.

    “Ojalá nunca hubieran llegado” suspiran algunos dirigiéndose a la iglesia para la misa de 8.

    Todos en este mundo somos el producto de una gigantesca ecuación llamada circunstancia, ecuación que puede ser alterada de una manera inesperada por cualquier evento que a simple vista sería completamente insignificante; quién sabe que hubiera pasado si el barco en  el que viajaba Hernán Cortez se hubiera retrasado 2 días, o si no hubiera conocido a la Malinche, es interesante ponerse a pensar como estaríamos ahora  si aquella oveja que cuidaba el joven Benito Juárez no hubiera escapado y por lo tanto no hubiera tenido que irse para evitar los regaños de su tío Bernandino (suponiendo que ese mito sea verdad).

    Los mexicanos al fin y al cabo también somos resultado de eventos específicos que si no hubieran ocurrido exactamente como lo hicieron no estaríamos aquí; probablemente no existiría este intento de artículo ni tampoco usted lo estaría leyendo. Por lo tanto resulta tonto lamentarnos de un pasado que no se puede cambiar, y  mucho menos si uno está feliz con su existencia…

    Se dice mucho de los mexicanos, se dice que somos todo lo descrito al principio de este texto (astutos, abusivos, taimados, irresponsables, envidiosos, mentirosos, vividores, valemadristas y desconfiados) y es por todo eso que somos propensos a que nos roben, a que no hagan fraudes (no sólo electorales), en fin, a que abusen de nosotros; es doloroso decirlo pero somos un pueblo desorganizado y miedoso, necesitamos que alguien este enfrente de nosotros para poder sentirnos medio seguros; necesitamos que un peje o  un Cuauhtémoc  se suban a un pódium para que, en medio de multitudes  enormes podamos gritar lo que opinamos de los ya 11 años de PAN o los 70 años del PRI en el gobierno. Esto puede ser peligroso si esa figura heroica algún día se desvanece, ya sea por esperar demasiado de él o por esperar algo de él, como sucedió con Fox en el 2000; ¿qué pasó con la gente que confiaba en aquella promesa de cambio?, al parecer la mayoría sólo se perdió entre otras multitudes, o en los peores casos sólo siguieron en la misma.

    Un país como México es ideal para que los Salinas de Gortari del mundo vengan apostando a nuestra pasividad, pero más aún a nuestra poca preparación para hablar no como multitudes, sino como individuos.

    De esta forma hoy por hoy nuestro reto como nación, antes que preocuparse por todo el alboroto politiquero, es superar los traumas que nos ha dejado la Historia; tal vez tengamos una excusa para ser como somos, pero eso no significa en ningún momento que debamos seguir así… Si bien dijo Jorge Santayana que «Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo», es igual de cierto que sólo los que puedan superar el pasado tendrán un futuro:

    Somos el resultado de la violación de mujeres indígenas por parte de dizque soldados españoles, de la misma manera que en nuestra Historia hay una etapa llamada colonia en la que hubo esclavitud y discriminación  hacia los que se consideraban inferiores según su color de piel, nuestra independencia fue ideada  por algunos y firmada por otros muy diferentes (a los que poco les importaba el bienestar de los habitantes de la nueva nación)  y los que nos muestran como héroes fueron asesinados y fusilados, irónicamente  por delitos contra la patria,  nuestro territorio fue violado por una nación en ese entonces más pequeña pero mucho mejor organizada, se defendió heroicamente el país contra la invasión francesa  aunque décadas después un general traidor que se convirtió en dictador pusiera a la venta nuestros recursos y territorio, nuestra revolución se convirtió en un charco de sangre y una serie de traiciones y, al igual que nuestra independencia, fue iniciado por algunos y firmada por otros muy diferentes (a los que poco les importaba el bienestar del país y de sus habitantes), el resultado de aquella revuelta fue un constitución, con los pocos ideales que sobrevivieron,  y que hoy en día es letra muerta, además de un montón de generales corruptos que después crearían el PRN y que hoy en día es el PRI, que es culpable de asesinatos y matanzas; hoy en día hay crisis en seguridad, en economía y en la política, gracias a un pelele con título de presidente…ese es nuestro pasado y un poco de nuestro presente y no tenemos por qué bajar la cabeza al contarlo, somos lo que somos gracias a todo lo que pasó y no podemos hacer nada, aunque lo que seremos…está en nuestras manos.

    La pregunta crucial aquí es; ¿somos capaces de superar nuestros traumas históricos (y personales) para darle un giro a nuestro país o simplemente hay que esperar a que el próximo mesías llegue?