Categoría: reflexión

  • Adiós Ninel… ¿Hola Peña Nieto?

    En 2002, durante su participación en el Congreso de la Lengua Española en Madrid, España, en el que también estuvo presente el rey Juan Carlos, Vicente Fox Quesada, en su carácter de presidente de México, citó a Jorge Luis Borges llamándolo “José Luis Borgues”, en lo que fue su primer desliz cultural importante.

    Años después, a 2 meses de ceder la Presidencia a Felipe Calderón, Fox Quesada volvió a dar muestras de su incultura literaria cuando, en una conferencia en Los Ángeles, dijo que «América Latina debe huir de la dictadura perfecta, como lo dijo el Premio Nobel colombiano de Literatura, Mario Vargas Llosa».

    Fox no sólo erró la nacionalidad del escritor peruano nacionalizado español, sino que además Vargas Llosa no había ganado el Nobel en el tiempo en que el exmandatario hizo dicha declaración, además de que éste, en su frase, se había referido a México y no a América Latina.

    Los y las mexicanas, sin embargo, ya nos habíamos acostumbrado a «las puntadas» del entonces Presidente, desde su ya famoso «comes y te vas» dicho a Fidel Castro en marzo de 2002, en la Cumbre Iberoamericana, con la intención de que no se encontrara con su homólogo estadounidense, George W. Bush; o con su comentario en febrero de 2006 de que «el 75 por ciento de los hogares de México tienen una lavadora, y no de dos patas o de dos piernas...», refiriéndose a las mujeres mexicanas.

    Sin embargo, por más gracioso que sus comentarios hubieran sido, no dejaba de ser preocupante que el país estuviera al mando de una persona con tan poco nivel cultural, no sólo porque era él quien nos representaba internacionalmente, sino porque sus decisiones podrían estar influenciadas por aquella notoria ignorancia. Tristemente, Fox se había convertido en el payaso del pueblo.

    Desde que era candidato, algunas personas nos dimos cuenta de que, detrás de esa actitud cínica y ruda que intentaba representar al típico macho mexicano, se escondía un excelente producto mercadológico, destinado a capturar a la ciudadanía, harta de las caras estiradas de los elitistas tecnócratas que lo habían antecedido.

    Lo insólito es que, a pesar de las evidentes consecuencias que vivimos, otro producto comenzó a gestarse desde su salida.

    Creado desde el principio como el candidato perfecto, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, ha estado evidentemente dirigido y amparado por Televisa y los dinosaurios innombrables del tricolor, que incluyen a Carlos Salinas de Gortari y a Elba Esther Gordillo; esta última, cual veleta, ha ido del priismo al panismo según le ha convenido, hasta terminar por fundar su propio partido político, sin embargo, no debemos olvidar que salió del cascarón durante el PRI dinosáurico.

    Por ser un producto artificial y no un político auténtico, se rumoraba que el año próximo iba a ser muy revelador acerca de la verdadera personalidad de Peña Nieto, a quien supuestamente sus promotores no lo dejaban salirse del script debido a su prácticamente nula capacidad de improvisación.

    Una probadita de ello la tuvimos el sábado en Guadalajara, cuando en la Feria Internacional del Libro le preguntaron si podía citar tres libros que hubieran marcado su vida, después de lo cual Enrique Peña vivió, probablemente, los peores 4 minutos de su carrera política, sin poder atinar a contestar claramente la pregunta.

    El precandidato tricolor a la Presidencia de la República dijo que uno de ellos era «definitivamente la Biblia…», la cual confesó no haber leído en su totalidad, pero después se le hizo bolas el engrudo al tratar de recordar títulos y autores. Afirmó que uno de ellos había sido La silla del águila, cuya autoría la atribuyó a Enrique Krauze, cuando es obra de Carlos Fuentes; después mencionó que también ha leído «ése de caudillos», y uno que habla de «las mentiras» del mismo autor.

    Ver el video donde el aspirante lucha por 4 minutos y medio por traer un título o un autor a su mente, con las risitas de fondo de los y las presentes que atestiguaban ese mal momento, me llenó de una pena ajena tal que por poco cierro la página. Pero saber que ese hombre, que ni siquiera es capaz de retener el nombre de tres de sus libros favoritos o sus autores, ya sea porque en realidad no los recuerda, o porque no ha leído ninguno pero es incapaz de reconocerlo, es el que las encuestas marcan como el que tiene mayores posibilidades de ser el próximo Presidente, me llena de una combinación entre miedo e indignación por pensar en lo que podría ser el siguiente sexenio de este país: una repetición light de un mandatario que nunca dejó de ser candidato, mientras otros intereses se apoderan de México.

    Afortunadamente, Enrique Peña Nieto aún tiene que pasar por el escrutinio popular en los debates y entrevistas, que le permitirán salir del guión e improvisar, para que la ciudadanía pueda valorar realmente la asertividad, conocimientos y planes que tiene para con el país. Por lo pronto, el error le salió caro, pues en las redes sociales como Facebook o Twitter es ya objeto de burlas, críticas y nuevos chistes. En este último medio el hashtag #LibreriaPeñaNieto y #LaLibreriaDePeñaNieto son ya un trend topic a pesar de un supuesto intento de censura por parte de esta red social, donde se puede consultar desde el video donde Peña derrapa, hasta noticias de medios de comunicación internacionales como El País, quien cabecea la nota de esta forma: «El candidato presidencial que no es capaz de citar tres libros que le han marcado».

    Otras menciones al aspirante son menos profesionales, pero cargadas de humor y sarcasmo, entre ellas: «¿Mi libro favorito? ¡Ah!, pues el de La insoportable levedad del Gel. -Enrique Peña Nieto. #LibreríaPeñaNieto» o «Adios Ninel, Hola Peña Nieto. #Libreriapeñanieto»

  • Televisa, defender lo indefendible

    Homero, ¿qué no vas a entrar a la clase de literatura?. -¿Para qué?, si ya tengo una litera en mi casa.

    Los Simpsons

    Me dio curiosidad y, bueno, no prendí la TV, más bien fui a Youtube para ver el ya tan famoso el programa de quesequeanálisis llamado Tercer Grado. Sabía que iban hablar del tema Peña Nieto, así como lo hicieron con el asunto de Carmen Aristegui. Su candidato había sido calumniado y necesitaban resarcir los daños, si los ciudadanos en la redes sociales acabaron con Peña Nieto, Televisa entonces, tiene que ir a arreglar todo: -¿como puede ser que nuestro galán telenovelero con su hermoso copete y su «gaviota» quien le acicala su hermoso cabello, ser calumniado por parte de la plebe a quien tratamos de educar con nuestro contenido televisivo?-. Al principio Televisa no lo estaba haciendo mal, en sus noticieros presentó el desliz de Peña Nieto para hacer creer que Televisa no está controlando su campaña. Lógicamente solo pasaron la primera parte, pero no pasaron el video completo. Es decir, permitieron que el electorado cautivo de Peña Nieto (su mayoría no tiene Internet pero si una pantalla de TV) viera que si, se puede equivocar citando algunos libros, pero no iban a permitir que vieran lo que Peña Nieto terminó reflejando, y eso viene en la segunda parte del video,  que por lo que me cuentan, no fue transmitido en la TV.

    En Tercer Grado se dieron el lujo de abordar el tema, y naturalmente como analistas obedientes de su patrón, quien a su vez obedece a los de más allá arriba, se encargaron de minimizar el hecho. Como siempre sucede, Denisse Maerker es la única que habla con una postura crítica y a la que menos dejan participar por lo mismo (igual ocurrió en el caso Aristegui), todos los demás se dedicaron a minimizar el hecho, y no solo eso; Adela Micha dijo que no tiene nada de relevancia que un presidente no lea y además exhaltó sus pocos valores -si algo tiene Peña Nieto es que es una persona sumamente disciplinada-. Carlos Marín, como buen soldado oficialista, a su vez criticó a todos los twitteros, diciendo que «todos ellos» no leían. Televisa creyó que de esa forma iba a resarcir el daño que se provocó Enrique Peña Nieto, pero no fue así, si creyeron buscar influír a los de «más abajo», tal vez lo hicieron, pero no representa un efecto positivo, porque por su condición (la gente pobre no suele leer, no solo porque la educan para no hacerlo, sino que no tienen tiempo porque tienen que pensar primero en como sobrevivir) su posición ante Peña Nieto no cambió. Pero la gente de clase media y alta, aquellos que si tienen Internet y si, que no necesariamente leen, se pasaron por el arco del triunfo lo que dijeron los «tercergradistas». En Youtube, prácticamente todas las votaciones son negativas, y en Twitter terminó siendo Trending Topic por algunos momentos, casi todos criticando al programa y sobre todo a la declaración de Adela Micha.

    Pero Televisa no se iba a quedar atràs, porque todavía cree que tiene esa omnipotente influencia sobre los cibernautas. En su página de esmas.com lanzaron una encuesta, sesgadísima, que tenía el propósito de minimizar el incidente en el inconsciente de los usuarios. La pregunta era “Para usted qué es más importante, ¿Las propuestas de los candidatos a puestos de elección popular o sus conocimientos sobre literatura?”. A Televisa le volvió a salir mal el cálculo. Más del 75% votó que son más importantes sus conocimientos sobre literatura que sus propuestas.

    En Internet cuando alguien trata de censurar o cuando trata de cambiar percepciones e influír en la gente cuando no se tiene la suficiente autoridad moral, logra el efecto contrario al deseado. Por más que Televisa insista, lo único que va a lograr es quemar más a su candidato, y sobre todo, quemarse ellos, porque la gente ya da por sentado que Peña Nieto es una marioneta de Televisa y quien sabe que otros poderes y todo esto lo reafirma. Televisa ha perdido mucha influencia sobre un sector de la población, que si bien es minoritario, lo termina ahuyentando más con este tipo de «contracampañas».

    Televisa y Peña Nieto dan por sentada su victoria, y creen que este desliz es irreversible. Ciertamente en las porcentuales no verá una afectación mayor, es decir, no bajará muchos puntos, pero si perderá voto útil; ya no podrá convencer a los que todavía no definen por quien votar (que son muchos) porque estos reafirmarán que no quieren el regreso del «viejo PRI», menos con un candidato que además de ignorancia, tiene nula capacidad de improvisación. Peña Nieto debe estar preocupado, tiene todavía una amplia ventaja, pero de Julio hasta finales de Noviembre (así lo asevera un estudio de Reforma) su percepción favorable entre la población aumentó solo 3 puntos (esperemos a ver como afecta el incidente, dado que el estudio fue hecho antes de este), mientras que López Obrador con su nueva campaña y su «República Amorosa» donde ha dejado la radicalización a un lado y se ha ganado a medio círculo empresarial de Monterrey aumentó 8 puntos, y de paso, si bien sigue siendo el que tiene más percepción negativa, la bajó 8 puntos porcentuales. Por su parte Josefina Vázquez Mota se ha acaparado también con algo de voto útil (sobre todo porque era desconocida para muchos) y subió 10 puntos porcentuales.

    En 4 meses, la distancia de Peña Nieto con respecto a López Obrador se redujo del 18% al 13%. Si López Obrador continúa haciendo una buena campaña como hasta ahora la lleva haciendo y por su parte Vázquez Mota sigue tratando de acaparar voto útil, las elecciones no van a estar tan cantadas como creíamos. Por el contrario vendrán los debates, donde Peña Nieto no tendrá al frente ningún asesor de Televisa ni un teleprompter, y estará en clara desventaja ante AMLO y la muy posible candidata panista Vázquez Mota. Si siguen las tendencias y los opositores al regreso del PRI  hacen las cosas bien, probablemente Peña Nieto termine muy arrepentido de el error que cometió en la FIL, y también le recordará siempre el «intento de defensa» a su hija Paulina y de paso a Televisa, a menos de que como en 1988...

     

  • La prole contra Peña Nieto ¿En verdad leemos?

    Van tres días y las bromas contra el desliz (que para mí representa más que un simple desliz) continúan. Naturalmente sabemos que Enrique Peña Nieto es una persona ignorante. Peña Nieto en alguna ocasión le dijo a Manuel Espino que no le gustaba leer, cuando este le regaló un libro escrito por el expanista llamado «Señal de Alerta», y una persona que no lee y no se informa pasa determinantemente a ser una persona ignorante, y disculpen la ofensa para quienes no lo hacen (que no me preocupa porque no creo que lleguen a leer este artículo). Pero también creo que después de todo festival de insultos donde yo creo que la gente en realidad estaba inconscientemente preocupada porque el PRI regrese al poder, más que por el hecho de que Peña no leyera, debemos reflexionar. Porque ciertamente no se puede esperar mucho de un presidente inculto, pero tampoco la cultura es garantía de que un presidente logre una buena gestión, Echeverría y López Portillo eran personas muy letradas y dejaron a la nación en ruinas.

    Entiendo la reacción de la gente en las redes sociales, a mi me preocupó mucho el hecho, más que por demostrar ignorancia, demostró que sin el guion o sus asesores enfrente no es nadie y eso es muy peligroso para el país. Pero también esto debe de llevarnos a una profunda reflexión, y es ¿En realidad leemos mucho los mexicanos?. A mi me parece que esta muestra de ignorancia de Peña Nieto, así como la tuvo Fox, así como la mostró Ernesto Cordero cuando se le «volteó la tortilla» al criticar a Peña y equivocarse el también, es representativo de todos los mexicanos. Dicen que el pueblo tiene el gobierno que se merece, y es que el gobierno es parte del pueblo. Los políticos a fin de cuenta emergieron de la misma sociedad que somos parte. La pregunta incómoda es ¿Todos los que critican a Peña Nieto en verdad leen?.

    Yo me puedo jactar de que si lo hago, leo entre 8 y 10 libros por año, leo varios diarios por Internet además (y no me considero un erudito cultural, existe mucha gente que me da la vuelta). Pero a veces pienso que muchos de los que han criticado buscaron títulos de libros en Internet y no los leyeron, que criticaron sin verse primero al espejo. No quiero justificar a Peña Nieto, para nada, pero no puedes criticar a alguien si padeces del mismo mal. Y lo digo y lo reitero, los políticos son parte de la ciudadanía, son mexicanos, no son marcianos de tres cabezas ni seres especiales. Son un reflejo de nosotros mismos, solo que en un estado de mucho poder, poder que les hemos dado, dada nuestra pasividad y conformismo.

    Estoy de acuerdo en la preocupación de la llegada de Peña Nieto, pero hay que ponerle el ejemplo, así que todos agarren un libro y a leer. Y no solo eso, tenemos que construír ciudadanía. Si el ciudadano se une, el poder de los políticos se merma. ¿Vas a darles todo el poder, o te vas a quedar sentado retuiteando los graciosos chistes de Peña?. No es solo la «prole» contra los de arriba. Somos los mexicanos contra nosotros mismos, contra nuestros complejos.

  • El Día de las Mariposas

    En el libro de Julia Álvarez, que inspirara después la película del mismo nombre, En el tiempo de las mariposas, protagonizada por Salma Hayek y dirigida por Mariano Barroso, se relata la historia de las hermanas Mirabal, activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas por orden del dictador de la República Dominicana, Rafael Trujillo.

    Su historia es la representación de la lucha de las mujeres contra el patriarcado, donde la feminidad se extiende más allá del cuerpo para cubrir a todo el territorio nacional, donde Trujillo fungía como el padre, el esposo, el benefactor y el violador de la tierra y la gente que allí habitaba.

    Recordando este atropello fue que en 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, se decidió conmemorar el 25 de noviembre como el Día Internacional por la No Violencia contra las Mujeres, y el 17 de diciembre de 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo declaró como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, destinado a organizar actividades para sensibilizar a la población sobre esta problemática. Sin embargo, a pesar de haber transcurrido 20 años desde su implementación, la violencia contra las mujeres no ha disminuido.

    Quizás para muchas personas la violencia hacia las mujeres no forme parte de su realidad, pero si esto es así no es porque no ocurra, o porque no la atestigüen, sino porque no la saben reconocer como tal. Al día de hoy los actos violentos contra el género femenino están tan naturalizados que se pasan de largo, aun cuando ocurren frente a nuestros propios ojos.

    A pesar de vivir en los albores del nuevo milenio, todavía se observa con cierta “normalidad” que la esposa pida permiso al marido para salir o hacer una compra importante, e incluso se acepta el que éste se lo niegue, o que le prohíba ir a la calle vestida con determinado tipo de ropas.

    Las jovencitas, adolescentes y muchas mujeres adultas no presionan a sus parejas a usar protección durante el sexo, dejándoles esta decisión a ellos, y pidiéndoles permiso para usar pastillas anticonceptivas, como si las consecuencias corporales más comunes, como el embarazo, fuera algo con lo que ellos –y no ellas– tuvieran que lidiar después.

    Se observa como “normal” que después de un largo día de trabajo, los hombres lleguen a su casa a relajarse, cenar, tomar alguna bebida y sentarse frente al televisor, mientras las mujeres llegan a cumplir una doble jornada que implica limpiar la casa, hacer de cenar, lavar y planchar ropa, además de atender a los y las niñas. Algunos hombres podrían asegurar que ellos no las obligan a hacerlo, o que ellas no les piden su colaboración, pero esto se deriva de un entendido tácito que se remonta a la retrógrada mentalidad de que son las mujeres las que deben atender la casa, o ¿por qué no ocurre al contrario?

    También nos hemos acostumbrado a que los hombres nos celen al grado de no permitirnos tener amigos varones, y mucho menos salir con ellos en plan amistoso; si esto llegara a ocurrir, las consecuencias para la mujer conllevan a una violencia emocional, y en ocasiones física. La misma medida no sucede al revés, e incluso se considera aceptable que los hombres casados acudan a burdeles, o cierren tratos de negocios en alguno de los tan abundantes tables dance.

    Aunado a lo anterior, se le da prácticamente ninguna importancia al acoso sexual que las mujeres tenemos que soportar en forma de “piropos” cuando salimos a las calles, incluso hay hombres y mujeres que los consideran como parte del romanticismo mexicano, como un halago, “reconocimiento” a la belleza “típica” del género femenino, alentando esta conducta en los niños sin tomar en cuenta la incomodidad, que transita de la molestia al miedo, cuando una mujer pasa cerca de un grupo de hombres lanzándole frases sexuales.

    Sin importar el lugar en el que vivamos, el grado de educación que tengamos, o la clase social a la que pertenezcamos, segura estoy que lo anterior les es familiar, lo que indica que efectivamente conocen y/o han atestiguado hechos de violencia sexista, los cuales no sólo implican el observar cómo un hombre muele a palos a su esposa o su novia.

    Es por tanto la ignorancia uno de los principales factores por los cuales ésta no ha disminuido, sino que por el contrario, parece irse incrementando. Tan es así que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reportó que en este año las desapariciones de mujeres aumentaron de 17 casos en 2010 a 201 en 2011, además de asegurar que las cifras oficiales indican que seis de cada 10 mujeres mayores de 15 años reportan haber sufrido agresiones.

    Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2006 (ya pronto saldrá un nuevo estudio más actualizado), 43 por ciento de las mujeres en México han sido víctimas de algún tipo de violencia; 44.7 por ciento de mujeres obreras confesaron haber sufrido violencia laboral, seguidas por el 32.2 por ciento de las jornaleras y 28.8 por ciento de las empleadas.

    En espacios comunitarios como la calle, el mercado, transporte, cine, iglesia, etc., 40 por ciento de las mujeres han vivido la violencia, padeciendo 42 por ciento de ellas la de tipo sexual y 92 por ciento intimidación.
    De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (Enadis), 39.8 por ciento de las mujeres consultadas afirmó haber pedido permiso a sus esposos para salir por la noche, y 8.6 por ciento lo hizo para tomar anticonceptivos.

    En Colima, Guadalupe Quijano, integrante de la organización Espacio Feminista, denunció que la situación de las mujeres en la entidad es crítica, ya que la violencia de género se encuentra por encima de los estándares nacionales. Indicó que el Estado tan sólo destina el .038 por ciento de su presupuesto en políticas públicas para las mujeres, a pesar de que tenemos el tercer lugar nacional en homicidios de mujeres, el segundo sitio nacional en violencia sexual, y el tercero en violencia emocional.

    Es precisamente la apatía por incrementar el nivel de conciencia entre la población que fortalezca la equidad de género; el rechazo a crear políticas públicas que cierren la brecha entre hombres y mujeres; la costumbre de utilizar a las segundas como pantalla para cubrir las cuotas en el Congreso, haciéndolas renunciar después para que su cargo lo ocupe algún hombre; la agresión más importante que actualmente recibimos las mujeres, pues constituye una violencia sistémica que perpetúa una condición de vida desigual, que somete a una perenne discriminación a la mitad de la ciudadanía mexicana.

    La única forma de salir de esta condición es aprender a usar nuestra voz, recuperar el valor que por tanto tiempo se nos negó, de una forma u otra, por el hecho de ser mujeres; reconocer que este mundo es tan nuestro como de los hombres, y tenemos el derecho de vivirlo plenamente; darnos cuenta de que es urgente dejar de pelearnos entre los sexos, para aliarnos y exigir políticas que nos sirvan y protejan a ambos. Que tenemos que salvarnos a nosotras mismas, porque si seguimos confiando en que el gobierno lo hará, podríamos morir, o ser asesinadas, esperando.

  • La mochería mexicana II (revisión)

    A ver, estuve viendo algunos comentarios que colocaron en el artículo anterior y creo que esto merece una revisión para aclarar algunos puntos. Alguien dijo por ahí que los liberales crean una «moral» a su medida y a sus intereses propios, por lo que no les importa llevarse a gente entre las patas. Puede ser cierto en algunos casos, pero yo sinceramente de los liberales que he tenido el placer de conocer, pocos de ellos se me han hecho personas malas. Es cierto que (algunos) tienden más a algunos actos como la promiscuidad, a ser más inestables en sus relaciones sentimentales entre otras cosas por que tal vez no tienen un referente moral que si tienen los conservadores en esa materia. Pero yo nunca he visto una correlación entre liberalismo con antivalores como corrupción, robo, asesinato, etc, porque esos valores son considerados universales y tanto el conservadurismo como el liberalismo los ha tomado.

    Nunca he dicho que los liberales sean buenos y los conservadores sean malos. Creo que la posición ideológica no determina la bondad o la maldad de las personas. A lo que me refiero es la hipocresia que manejan muchos (no todos) de los que se denominan conservadores, porque pregonan una escala de valores morales por un lado y por otra la violan, como el caso de las mujeres que contaba que habían ido a México D.F. a practicarse abortos. Yo, en mi vida, al estar en colegios de corriente conservadora me percaté de esa hipocresía y doble moral que muchas veces manejan, como decía, les preocupaban más los condones o las relaciones prematrimoniales que el bullying, las peleas y otro tipo de degradación humana. Lo que aquí se critica no es tanto el conservadurismo en sí, sino a quienes se dicen ser conservadores y tratan de transmitir una ideología que ni ellos mismos respetan. A pesar de decir tener una escala de valores, también se llevan a los demás entre las patas y es peor, porque al ser conservadores, las víctimas no están advertidas.

    Algunos de los conservadores, como ocurre con los políticos y las leyes, buscan también lagunas dentro de los valores morales para obrar mal. Al cabo todos los malos actos que ellos cometan quedarán sanados al recibir la confesión. Y otra cosa, para demostrar que el conservadurismo 0 el liberalismo no tiene que ver nada con la degradación social sino más bien la conducta de cada persona independientemente de su posición ideológica pongo un ejemplo: México es un país conservador en general, y me pregunto ¿Cómo está la corrupción en México? ¿La justicia social? ¿El abuso, el narcotráfico, el dinero fácil, el índice de asesinatos?. Y en un país próspero europeo como Suecia tajantemente liberal ¿Cómo están las cosas? ¿Verdad que no tiene nada que ver?.

    Me considero una persona liberal hasta cierto punto, aún así yo defiendo algunos valores que son más propios del conservadurismo como mi oposición al aborto o la adopción entre homosexuales, pero no porque me sean impuestas, sino porque según mis convicciones creo que eso es lo correcto. Lo que también reniego del conservadurismo es que la escala de valores (independientemente de que varios de sus puntos sean buenos y totalmente válidos) es dogmática, anacrónica y por lo tanto le cuesta trabajo retroalimentarse. La gente no la sigue en su mayoría por convicción propia, sino porque les dijeron que eso es lo correcto.

    En lo que no concuerdo con algunos liberales (los más radicales) es en tratar de imponer su corriente ideológica a los demás, es decir, aquellos que quieren imponer el ateísmo y no dejan a sus terceros practicar alguna religión cuando están en su derecho. Recuerdo hace algunos días cuando fui al Distrito Federal, entre los límites de La Marquesa y Santa Fé vi unos anuncios publicitarios con la imagen del papa Juan Pablo II que decían que el estaba en contra del aborto (supongo esto, como una reacción a las leyes promovidas por Marcelo Ebrard), y dije, es totalmente válido, tienen derecho a utilizar su libertad de expresión para dar a conocer sus ideas, independientemente de si uno esté de acuerdo o no con ellas. En un mundo democrático deben tener cabida todo tipo de pensamientos.

    Independientemente de la posición ideológica que tengamos, existen valores universales que por nuestra naturaleza humana los damos por sentado. Sabemos que es malo robar, es malo dañar de una u otra forma a otra persona, es malo matar a una tercera persona, entre otros. Esto no tiene que ver con una postura ideológica, el que no las acepte es un desadaptado social, una persona con problemas psicológicos profundos y una persona enferma. Punto

  • La mochería mexicana

    Platicaba con mi terapeuta, una persona conservadora, pero que a pesar de lo que se puede creer, es una persona muy estudiada y abierta a las opiniones distintas a las que tiene él. Al grado que una vez me regaló un libro de López Obrador y leyó todas las columnas del periódico del izquierdista llamado «regeneración», eso sí, todas las criticó y dijo -este tipejo se cree un dios-, el único al que le dió la palabra fue una columna donde Andrés Manuel hablaba sobre el fracaso del neoliberalismo, a lo que mi terapeuta dijo -en esto si tiene razón, el neoliberalismo ha fracasado-. Pero bueno, estuvimos hablando de política y estábamos ambos decepcionados de que Andrés Manuel López  Obrador ganara las elecciones internas de la izquierda. Yo le mencionaba que si a alguien le podría dar mi voto, a pesar de que tenía varias diferencias con él, era a Marcelo Ebrard. El me dijo, que Marcelo Ebrard es una persona demasiado liberal, y que cuando una persona cae en el extremo del liberalismo pierde la noción de la moral y puede hacer lo que sea.

    Sin estar totalmente en desacuerdo con esa afirmación, porque yo siempre he pensado que los extremos son malos, al salir de la consulta me puse a pensar, ¿Entonces el liberalismo es un mal en México?. Sinceramente no lo creo, es más, no creo que el que una persona sea conservadora o liberal determine su bondad o maldad. Simplemente tienen una percepción del mundo distintos y tienen escalas de valores distintos. A diferencia de mi terapeuta, que como decía es una persona muy leída, con bases filosóficas, psicológicas entre otros, hay muchas personas que se consideran conservadoras (o coloquialmente les podemos llamar «mochas«) pero no lo hacen porque tengan un conocimiento profundo, sino más bien basan su postura en prejuicios, en los paradigmas tradicionales, en la religión (muchas veces mal entendida).

    Yo estudié toda mi primaria y secundaria en un colegio del Opus Dei, y ahí me di cuenta de las contradicciones del conservadurismo. Para los maestros y los que formaban parte de la institución era motivo directo de suspensión traer un arete, mostrar conductas homosexuales aunque fueran en broma, entre otros. También nos decían que escuchar temas como la de Alejandra Guzmán de «Hacer el amor con otro» o la de «Hotel California» de los Eagles era un pecado mortal. Pero a esas mismas personas no se les hacía tan grave ni «pecaminoso» el bullying, que era constante en esa escuela, o la discriminación ante las minorías, los pobres, etc.

    Desde esa vez me arropé al liberalismo. Me di cuenta que el conservadurismo en sus mayores vertientes era hipócrita, porque nos advierten sobre la gravedad de que existan homosexuales, que estos se casen, las relaciones prematrimoniales, entre algunos otros temas. Pero no veían con tanta pecaminosidad otras actividades que perjudican la integridad del ser humano como el abuso de poder, el maltrato a otras personas, el enriquecimiento ilícito, y muchas otras actividades que degradan de una forma más fuerte al ser humano.Yo nunca he visto que excomulguen a un homicida, y si a alguien que promueva la adopción gay.

    También es muy cierto que muchos de los conservadores (no todos), tienen problemas para sostener sus principios, provocando una doble moral. He escuchado casos de gente tapatía que muestra una faceta conservadora, pero que ante un embarazo no deseado, van a México D.F. a abortar, donde sí está permitido. También he conocido gente que durante su vida se han dedicado a transmitir las enseñanzas de Jesús, y que a su vez están dentro de pandillas, tienen relaciones sexuales promiscuas etc. Que decir de los casos de pederastía en algunos padres, de los cuales la Iglesia se ha tardado en reconocer.

    ¿O qué es más preocupante? ¿Ver un amanerado en un centro comercial? ¿O un cadaver arrojado en plena calle? Muchos de los narcotraficantes tienen sus santitos, y la Iglesia no hace nada ¿Por qué no los excomulgan?  Por esto, los conservadores son mas proclives a caer en la doble moral y por ende son fácilmente blanco de críticas por sus contrapartes liberales. Y no es que sea malo ser conservador, sino que si uno elije esa postura debe sostenerla cueste lo que cueste y muchos no hacen eso, o terminan cayendo en el dogmatismo o terminan violando sus principìos.

     

  • Nuestros pensamientos, intimidad en peligro

    Muchas veces me había preguntado si los humanos seríamos capaces de traducir los sueños y los pensamientos de las personas en un formato visual, es decir que pudieramos ver en la realidad lo que soñamos o lo que pensamos. Sinceramente yo creía que tendría que pasar mucho tiempo para que eso pudiera ocurrir, lo veía muy lejano, pero gracias a Internet, veo que esto no es así, de hecho el ser humano ya tiene capacidad de interpretar la forma en que el ser humano interpreta las imágenes por medio de la neurociencia.

    Para esto se hizo un experimento, a una persona se le colocó un dispositivo en la cabeza para en base al comportamiento de las neuronas, extraer la interpretación que este hacía de unas imágenes que se le iban mostrando. Es cierto, el resultado todavía es rudimentario (algo así como si viéramos la primera fotografía que se tomó en la historia o el primer video que se filmó) pero no deja de ser sorprendente. Podemos ver como al mostrar las imágenes el humano las procesa su cerebro, pero no solo eso, sino que también imagina cosas relacionadas con esas imágenes, es el caso cuando se le presenta la imagen de una persona, se puede apreciar que varias «caras» pasan por su cabeza.

    Esto sería un gran avance en la ciencia, pero me preocuparía mucho por la forma en que este tipo de mecanismos se pudieran utilizar para obtener ventaja sobre alguien. Si de algo somos libres, como lo expresaba Victor Frankl quien estuvo preso en un campo de concentración nazi, es de pensar lo que queramos y de tomar nuestras propias desiciones, por más que estemos limitados, porque tenemos un recurso con «fuero» llamado pensamiento. Somos libres de pensar lo que queramos y nadie se dará cuenta de ello, pero con este tipo de «avances tecnológicos», esa última libertad podría estar en riesgo.

    No quiero imaginar como podrían usar esta tecnología para controlar a la sociedad, ya no solo en las cárceles, en los juicios o en los interrogatorios, sino en la vida común. Posiblemente en un futuro en algún centro comercial pongan una especie de máquina para leer la mente de los consumidores, o incluso alguien trate de leer la mente de otra persona sin su autorización con un oscuro propósito. Los humanos estaríamos privándonos y centenciándonos a una cárcel mental, donde podríamos ser detenidos, juzgados o castigados por tener ciertos pensamientos.

    Seguramente pasarán muchos años en que este avance tecnológico avance y se mejore, pero si bien en algunos ámbitos pueden traer cosas buenas, como por ejemplo, un paciente que va con un psicólogo y se somete a la prueba para que este lo pueda analizar más a fondo, o bien, pueda interpretar sus sueños. Pero por otro lado está el mal uso, ya hemos visto que los humanos somos capaces de ser lo peor y usar los avances científicos y tecnológicos para dominarnos unos a los otros.

    A continuación les muestro el video:

  • Día Internacional del Hombre

    Tengo que confesar que cuando me enteré de que el 19 de noviembre se celebraba el Día Internacional del Hombre, mi primera reacción fue negativa. Siendo su equivalente, el Día Internacional de la Mujer, una fecha para crear conciencia sobre las dificultades, inequidades e injusticias que viven las mujeres en todo el mundo, no podía entender cómo los varones podían ser considerados un género en desventaja.

    A diferencia de las mujeres, a los hombres no se les mata por el simple hecho de serlo; no es común el ejercicio de la violencia contra ellos dentro de los hogares; no es su sexualidad un riesgo para su integridad física cada que salen a la calle; no se les paga un 30 por ciento menos que a las mujeres por el mismo trabajo, ni se les exige una doble jornada en el hogar. ¿Cómo entonces podía justificarse la existencia un día internacional para ellos?

    Al principio consideré que se había caído en una guerra de egos, que se estaba banalizando la causa creando una celebración en lugar de una conmemoración, algo al estilo del Día de la Madre y del Padre, irremediablemente secuestrados por el consumismo y la mercadotecnia; pero al querer entender su justificación investigando al respecto, comprendí que estaba cayendo en lo mismo que criticaba, al juzgar algo basada en los estereotipos comunes, antes de informarme sobre el tema. Recordé lo que decía una maestra mía: «Es difícil desprenderse de una vida entera de vivir sumergida dentro del sistema».

    El 19 de noviembre se instauró como el Día Internacional del Hombre (DIH) precisamente con la finalidad de erradicar los prejuicios que exigen una masculinidad agresiva como la aceptable, destacando el rol positivo de los varones, que no requiere poner un valor superior a lo masculino sobre lo femenino.

    El DIH, que está apoyado por la Organización de las Naciones Unidas, tiene seis objetivos principales según el sitio global de internet sobre esta conmemoración:

    1.- Promover modelos masculinos positivos; no sólo estrellas del cine y el deporte, sino hombres de la vida diaria, pertenecientes a la clase media que viven vidas honestas y decentes.
    2.- Celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños, y para el medio ambiente.
    3.- Centrarse en la salud y el bienestar de los hombres, social, emocional, físico y espiritual.
    4.- Destacar la discriminación contra los hombres, en áreas de servicios sociales, actitudes sociales, expectativas y ante la ley.
    5.- Mejorar las relaciones de género y promover la equidad.
    6.- Crear un mundo mejor y más seguro, donde la gente pueda estar a salvo y crecer hasta alcanzar todo su potencial.

    La finalidad de promover tipos distintos de masculinidades es en sí una vertiente de la lucha por la equidad de género, pues la base de la discriminación contra las mujeres que fomenta el desprecio hacia lo femenino obra asimismo en detrimento de los mismos varones. El machismo también los afecta a ellos al exigirles sólo un modelo aceptable de ser, donde la «hombría» no es algo per se, sino que se debe de ganar demostrando los atributos que se han considerado como deseables desde tiempos antiguos, entre los que se cuenta la fuerza, el liderazgo, la firmeza de carácter, la sobriedad, la capacidad de dominar las emociones, etcétera.

    Aquellos que no se ajustan a la norma, o cuyas cualidades físicas los ponen en desventaja con hombres más musculosos, generalmente sufren el acoso por parte de los demás, y se ven forzados a poner énfasis en otras cualidades para defender su masculinidad, pues no hay peor cosa para un hombre que ser comparado con una mujer.

    Es precisamente este temor a caer en un rol femenino lo que fomenta el machismo, que en distintos grados puede crear un odio capaz de llegar a matarlas por el simple hecho de haber nacido mujeres, asesinando así al objeto que representa todo lo que la sociedad les ha enseñando a despreciar: la «debilidad», la «obediencia», la «timidez», la «emotividad», etcétera.

    Una masculinidad diferente, libre de tales estereotipos, puede liberar a los hombres del juicio social que les impide actuar auténticamente, de disfrutar su hogar y a su familia sin tener que colgarse el epíteto de «mandilón», de recuperar el derecho de ser hombre sin tener que probárselo a nadie.