Categoría: reflexión

  • Los conservadores son nocivos para la salud

    Me di a la tarea de leer un libro llamado «Qué Significa ser Conservador» de Kirk Russell, uno de las cuales sienta las bases del conservadurismo estadounidense actual (estilo «Tea Party» y todo ese rollo). Naturalmente quería saber como piensan los conservadores estadounidenses y como fundamentan en «todo eso que creen». Posiblemente esta crítica aplique en cierta forma para el conservadurismo mexicano, que hay que recalcar, no es exáctamente igual que el conservadurismo estadounidense. De hecho me atrevo a decir que el conservadurismo de Estados Unidos es más extremista que el que se vive aquí.

    Kirk Russell dice que es mejor lo «malo por conocido que lo bueno por conocer«, yo lo que noto en su pensamiento (y posiblemente sea un patrón entre los conservadores) es un miedo al cambio. Me explico, Kirk Russell critica a todas las corrientes de pensamiento «no conservadoras» y las tacha de ideologías que según el son nocivas para la sociedad, ideologías como el liberalismo, el comunismo, la socialdemocracia, el libertarismo entre muchas otras más. Es cierto que no todos los cambios son buenos y muchos terminan siendo contrapruducentes en la práctica como el comunismo, pero si la humanidad hubiera depositado su futuro en pensamientos como los de Kirk Russell, ahora estaríamos en la edad media. Es cierto que hemos pasado por algunos regímenes nocivos para la sociedad, pero debimos haberlos pasado para darnos cuenta que no funcionaban (comunismo, fascismo, nazismo etc.) porque de todos modos de alguna u otra forma los tendríamos que haber conocido para saber que sistema ideológico y económico podría ser más conveniente para la sociedad.

    Curiosamente la democracia bajo la que vivió Kirk Russell, la que le permitió escribir, expresarse y vender libros sin que fuera reprimido o castigado, si bien surgió en Atenas (y luego desaparecería por varios siglos), resurgió gracias a los liberales que estaban hartos del absolutismo y la monarquía que no permitía el progreso del mundo. Eso que Russell quiere «conservar» en parte fue heredado por liberales de otros tiempos. El filósofo estadounidense muestra una profunda aversión hacia aquellos pensadores que no se consideraban conservadores, ya no digamos Marx, sino Rousseau. En cambio menciona a varios pensadores conservadores que a excepción de Edmund Burke (crítico feroz de la Revolución Francesa) y Alexis de Tocqueville (al cual le puso etiquetas que no le corresponden) nadie conoce ni en su casa (por alguna razón será). También se atreve a afirmar (al menos tácitamente) que Friedrich Hayek era un conservador.

    Kirk Russell afirmó que los cambios deben de ser lentos y graduales. El «admiraba» a Ronald Reagan, a quien llamó «conservador popular». Curiosamente Ronald Reagan impulsó medidas neoliberales en Estados Unidos, que de graduales tuvieron muy poco, al punto que críticos suyos como la activista canadiense Naomi Klein llamaron a la implementación de estas medidas como «La Doctrina del Shock». Kirk Russell insiste en mirar al pasado, conservar, decirle no al cambio porque supone, que este será nocivo para la sociedad.

    Kirk Russell como todos los conservadores, es capitalista. Pero me imagino que sería de una empresa la cual fuera guiada «conservadoramente» en un sistema caótico de libre mercado y alta competitividad. Seguramente desaparecería, porque sería una empresa recitente a los cambios que se necesitarían para sobrevivir. Igual es la humanidad, no podemos quedarnos sentados conformándonos con lo tradicional, la raza humana debe estar en constante cambio, e ir progresando. Y es cierto, los liberales pueden que se equivoquen en varias de sus tesis, pero de esos errores la humanidad aprende a ver lo que es bueno y malo para ella. Por el contrario, los conservadores niegan el progreso a la humanidad, porque tienen miedo al cambio, a lo nuevo y creen que la sabiduría ancestral es suficiente. Pero si esos mismos hubieran vivido en la época cuando esa «sabiduría ancestral» surgió, seguramente la hubieran negado.

  • La tecnología se vuelve necesaria ¿consumismo o adaptación al entorno?

    Recuerdo cuando era un niño, que pues mi padre y toda la gente que trabajaba no tenían conexión a Internet, no tenían teléfonos celulares para comunicarse (excepto los más pudientes, porque en ese entonces tener un celular era un lujo), tenían que depender de un teléfono fijo para  comunicarse y si tenían que mandar correos, tenían que escribirlos a mano e ir a las oficinas postales para enviarlos. Realmente con la tecnología de 20 años, las personas que trabajamos ahora no podemos concebir desempeñarnos en nuestras labores de esa forma. Estaríamos en una clara desventaja.

    La tecnología avanza y el hombre se tiene que adaptar a ella para funcionar. Muchos alegan que esto es una postura consumista, pero yo no lo veo tan así; creo que las tecnologías de cierta forma ayudan a desempeñarnos muy bien en nuestro trabajo. Recuerdo hace 7 años que entré como representante de ventas en un negocio, en ese entonces tenía un celular y me era demasiado útil; así como para comunicarme con mis clientes como con mis jefes. ¿Había algún problema?, simplemente hacía una llamada y se solucionaba de una mejor forma. En realidad si no tuviera un celular no podría avisarle a mi cliente si tenía un contratiempo. En realidad más que adquirir una tecnología para consumir, lo hacía para ser más eficiente en mi trabajo.

    Los avances tecnológicos al facilitar nuestro trabajo, naturalmente conllevan un desarrollo económico, porque al ser más productivos gracias a esa tecnología, valga la redundancia, producimos más. Es cierto que las empresas tecnológicas utilizan estrategias de mercadotecnia muchas veces apelando a las emociones para decirnos que debemos consumir su producto; y muchas veces apelan a nuestras necesidades de status y autorrealización. Pero independientemente de todo ello, los avances tecnológicos no dejan de ser necesarios.

    Me puse a pensar en ello, cuando me regalaron un iPhone. El celular que tenía estaba a punto de morir, y en realidad no pensaba gastar en un smartphone de gama alta, dado que como trabajo desde mi casa y estoy conectado a internet, no lo sentía necesario. Naturalmente si me obsequian un iPhone pues no voy a decir que no, lo empecé a utilizar y aun con todo lo anterior de cierta forma me ha ayudado a desempeñarme mejor. Por ejemplo, para estar en contacto con mis clientes (los que tienen iPhone, Blackberry o Android) antes tenía que hablarles o mandarles un SMS, lo cual me costaba dinero y tenia que usarlo para cosas importantes. Pero ahora con una aplicación llamada Whatsapp, puedo mandar mensajes y chatear en línea con mis clientes sin ningún costo, lo cual hace más eficiente mi trabajo.

    Si estuviera en ventas, y trabajara como antes en la calle, un iPhone o un Blackberry me sería de gran utilidad. Y no solo eso, sino que al tener acceso a Internet podría estar mejor informado sobre lo que acontece en mi país y no tendría pretextos al afirmar que el trabajo me absorbe el tiempo. Más cuando un vendedor tiene que esperar en la sala de recepción a veces entre 15 y 30 minutos para que lo atiendan, ahora puede consultar en ese tiempo las principales noticias de los periódicos.

    El consumismo se da cuando la gente adquiere productos que en realidad no son útiles y los compra simplemente por status, estar a la moda, querer aparentar «ser alguien». Y si se dan muchos casos. Pero la existencia de las nuevas tecnologías per sé no tienen la culpa de ello. Simplemente es parte de la evolución del ser humano. Aunque también hay que a fin de cuentas es una evolución «material» lo cual solo debería ser una parte de nuestras vidas y no un todo, como muchos creen que es.

    Ciertamente, estas tecnologías siempre tienen sus «efectos secundarios». Como aquellas personas que se quedan pegadas en sus dispositivos móviles en lugar de disfrutar estar con los amigos (que no es lo mismo estar con ellos, a estar comunicandose con ellos por Facebook o Twitter) o con los familiares. Pero a fin de cuentas facilitan muchas de nuestras actividades y en ese sentido creo que el avance tecnológico es positivo.

  • ¿Igualismo = Equidad de Género?

    Muchas empresas en la actualidad tratan de invocar a los valores sociales, a veces para legitimarse y demostrarle a la sociedad que no solo son una máquina de generar dinero, sino que también pueden contribuir con la sociedad; lo cual independientemente de si sea un postura honesta, en un sentido pragmático termina siendo bueno (al menos en la mayoría de los casos). Pero hay veces en que las empresas antes de lanzarse al ruedo de ser «activistas sociales» o «empresas socialmente responsables», no profundizan sobre lo que quieren decir o hacer. Esto lo digo a raíz de un anuncio de la cervecera argentina «Quilmes» (que con todo respeto, esa cerveza sabe horrible, todavía más que la Sol), que lanzó donde promueve lo que según ellos (o su agencia de publicidad) llaman el «igualismo».

    La equidad de género es uno de los grandes logros de la sociedad del siglo XX y XXI, que si bien todavía no se llega al punto deseado, existe cada vez un mayor avance: Ya no es «malo» que las mujeres salgan a trabajar, pueden salir a votar, poco a poco empiezan a escalar en cargos públicos y empresariales; la tendencia es positiva. Y por la equidad de género se entiende que los dos géneros deben de ser iguales, tener los mismos derechos y las mismas obligaciones (tal vez exceptuando aquellas que por su naturaleza física tendrán que ser diferentes, como por ejemplo, el hecho de que una mujer pueda embarazarse y un hombre no); es decir, busca la igualdad de las dos partes, pero sin dejar a un lado las particularidades que cada sexo tiene.

    El anuncio de Quilmes muestra a los dos sexos en pie de guerra, lo que ellos llaman el machismo contra el feminismo (dos antivalores, el primero más arraigado en el inconsciente colectivo porque el dominio del hombre ha sido patente en la historia, y el segundo como una ferrea respuesta al primero), cada sexo critica al otro y menciona sus más profundos defectos. Pero a la hora de que los dos bandos se encuentran en el campo de batalla  «se convierten al igualismo» abrazándose y diciéndose lo mucho que se quieren. Pero creo que el mensaje de los publicistas es contraproducente. A mi me dejó una sensación de hipocresía, me da la sensación de que se terminan demostrando cariño y afecto pero sin haberse deshecho de sus prejuicios. Un claro ejemplo, es la mujer que dice: -trae toda la ropa íntima que teneis que te la lavo a mano-.

    Esto es de recalcarlo porque ese cariño que se muestran al final del anuncio, es el cariño y el afecto que se han mostrado ambos sexos en todos los tiempos, incluso en la edad media. En realidad no se de que trate ese igualismo, pero no se me hace muy parecido a la «equidad de género», y creo que ese comercial termina siendo contraproducente en su mensaje, porque estigmatiza aun más el «machismo» y el «feminismo» y en realidad no ofrece solución alguna a este problema. Da la sensación de cuando los sexos se regresen a sus bandos, volverán a criticarse.

    La equidad de género no consiste en aceptar que cada sexo tiene sus prejuicios y puedan convivir con ellos (que es lo que yo logro interpretar de ese comercial), sino en despojarse de esos prejuicios y saber que los hombres y las mujeres valen exáctamente lo mismo, y por lo tanto deberían tener los mismos derechos. En el comercial de Quilmes no lo hacen. Personalmente no había escuchado usar el término «igualismo» para describir cierta condición de ambos géneros. Pero por la etimología de la palabra si puedo asegurar que está mal usada. El anuncio, muestra un bagaje emocional, pero en realidad no promueve una real igualdad entre ambos géneros.

    A continuación les dejo el video para que lo vean y juzguen (y no les recomiendo tomar esa cerveza, sabe como a alcantarilla):

  • ¿Aquí o más allá?

    Llegó por fin el ominoso 2012, año que según algunas de las interpretaciones del calendario maya será el último de esta era y probablemente de la especie humana. Los seguidores de estas profecías han adelantado que pudiera tratarse de una catástrofe de consecuencias monumentales, desencadenada por algún fenómeno astronómico.

    Se especulan muchas cosas: la llegada de un cometa, que algunos llaman Planeta X, Nibiru, Ajenjo o Hercólubus, que podría poner en riesgo la vida en la Tierra, ya sea porque chocaría contra ella o porque su gravedad afectaría nuestra corteza causando terremotos u otros eventos cataclísmicos; un incremento en la actividad del sol que produciría enormes erupciones que podrían alcanzar la atmósfera de la tierra; la inversión polar, que estaría acompañada de desastres naturales, además de la desaparición de la magnetosfera (una especie de escudo protector contra las llamaradas solares), por un periodo indeterminado de tiempo, lo cual nos dejaría a merced del caprichoso sol, que en una tormenta solar podría, desde freír las telecomunicaciones, hasta vaporizar la superficie terrestre; la alineación de la Tierra con el centro de la galaxia, lo que nos dejaría expuestos al agujero negro que habita en medio de ésta, el cual podría absorbernos o fundirnos con una emisión de rayos gamma, etcétera.

    Hay además algunas otras teorías aún más radicales, como que los mayas, que ahora viven en Las Pléyades, regresarán para llevarnos a otra dimensión; que pasaremos de la tercera a la quinta y despertaremos como seres de luz; que tendremos contacto con seres extraterrestres y otras consecuencias más.

    La realidad es que el mañana sigue siendo tan impredecible como hoy, y nadie sabe lo que realmente ocurrirá el 21 de diciembre de 2012, o el 15 de agosto, o el 3 de marzo, o cualquier fecha por venir, a excepción del 9 de julio próximo, donde puedo predecir que cumpliré años. El futuro es por antonomasia incierto y eso produce incertidumbre, lo que, acompañado con el miedo a lo desconocido y las teorías apocalípticas, puede causar una histeria colectiva conforme nos acerquemos al día citado.

    El 21 de mayo del año pasado vivimos una probadita de lo que puede suceder cuando la gente se deja llevar por los autodenominados profetas que vaticinan el fin del mundo, cuando Harold Camping aseguró que en dicha fecha tendría lugar “el arrebato” mencionado en las escrituras bíblicas. Cientos de personas dejaron sus trabajos para seguir el llamado del “profeta” y difundir “el mensaje”, donando sus ahorros para quedarse tan sólo con el dinero necesario para vivir hasta la fecha anunciada. De más está decir que, cuando no pasó nada, hubo familias enteras desilusionadas que habían perdido hasta el último centavo de sus ahorros personales, en medio de una de las peores crisis económicas en los últimos 120 años.

    Otras profecías anteriores, como la del 2Yk al acercarse el año 2000, que aseguraba una destrucción nuclear o un retroceso a la edad de las cavernas por un error de los programadores informáticos; o la de Nostradamus, que pronosticaba el fin de los tiempos para 2009, tampoco se cumplieron, dejándonos tan vivos como el día anterior, con la excepción de aquellos que, por diversas causas, iban muriendo.

    Considero que la raza humana, al experimentar vidas finitas cortas, tiene una necesidad imperiosa por colocarle un final similar a la existencia global; sin embargo, me asombra que se relacione el Armagedón con diversas creencias religiosas, en lugar de poner atención a las costumbres y manías diarias que ya están disminuyendo la calidad de vida no sólo de la humanidad, sino de todos los que compartimos el espacio dentro de esta esfera azul. Problemas reales que sí pueden cambiar la vida como la conocemos, por lo menos para algunos países o sectores sociales.

    La contaminación del agua, del aire y del suelo, además de la sobreexplotación de los recursos naturales, ya están teniendo consecuencias importantes en algunas regiones del mundo. El incremento artificial en el calentamiento de la atmósfera ha contribuido a la aparición de fenómenos meteorológicos conocidos como El Niño o La Niña, causando sequías e inundaciones en diversas partes del mundo, con las consecuentes crisis agrícolas. El avance en las tecnologías ha llevado a algunas especies al borde de la extinción, como es el caso de las ballenas, las cuales son cazadas por su carne y para producir aceite; la avaricia de las compañías balleneras es tal que la desaparición de las mismas les tiene sin cuidado, al grado de no darles el tiempo suficiente para reproducirse, por miedo a que esto les represente costos económicos.

    La sobreexplotación de los bosques para producir leña, muebles, o inclusive para crear espacio para la creciente demanda de vivienda, es también otro elemento que no hemos logrado ver a gran escala, donde los afectados no sólo son el medio ambiente, sino también los pobladores del área devastada; un ejemplo claro de eso es Haití, donde la tala de árboles llegó a tal extremo que al día de hoy este recurso está prácticamente agotado, provocando que este país esté a merced de los fenómenos naturales; en las palabras de Salvano Briceño, director venezolano de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) de la ONU: “En Haití, los factores de riesgo aumentaron de tal forma que cualquier amenaza natural desencadena una catástrofe”.

    La naturaleza se encuentra amenazada, los daños provocados por el derrame petrolero en el Golfo de México por la empresa British Petroleum no se han terminado de cuantificar, mientras el mundo se encuentra cerca de una crisis energética por nuestra necesidad desmedida por consumir combustibles fósiles y el incesante incremento de la población.

    Por si esto fuera poco, estamos estancados en una crisis económica de la cual los mejores analistas no tienen predicciones muy halagüeñas, pues mientras Estados Unidos es incapaz de recapitalizarse con un aumento en sus impuestos por la lucha entre republicanos y demócratas, la Unión Europea rechaza devaluar su moneda para combatir la inflación gracias a la creación (y mantenimiento) del euro, lo que desencadena consecuencias económicas en el resto del mundo. Además, las relaciones internacionales se encuentran tensas por las recientes amenazas que se han hecho entre Irán y Estados Unidos por el Estrecho de Ormuz.

    Lo anterior, sin dejar de tomar en cuenta el tenso momento electoral que estamos por vivir en un México en guerra contra la delincuencia organizada, me hace preguntarme si, en este 2012, nuestra mayor amenaza se encuentre en lo que podría acontecer más allá de los cielos.

  • El Gentleman de Las Lomas, el pan de cada día en México

    Y luego dicen que el racismo y el clasismo no existen en México, estoy seguro que actos como estos se repiten varias veces en las distintas ciudades de México, nada más que muchos no tienen el honor de tener una cámara enfrente que los esté grabando. Resulta que Miguel Sacal Smeke, el ahora llamado «El Gentleman de Las Lomas» agredió a un empleado del valet parking de la Torre Altus, allá en el área conurbada de la Ciudad de México. Resulta que Sacal Smeke, quería que el empleado le cambiara una llanta, lo cual no era parte del trabajo del empleado Hugo Enrique Vega y no podía abandonar su trabajo para cambiar la llanta del Porsche de Miguel Sacal, quien se enojó, insultó verbalmente al empleado llamándolo «indio» y procedió a propinarle una golpiza que le tumbó dos dientes y le dejó varias lesiones en la boca.

    Se decía que a pesar de todo Hugo Enrique Vega había sido despedido de la empresa de valet parking que trabaja como externo para la Torre Altus ubicada en Interlomas. Pero luego se supo que fue trasladado a otro lugar; movimiento bastante lógico tomando en cuenta que Sacal Smeke vive en esta torre. Aún así con el sueldo que gana Hugo Enrique Vega dice no poder pagar los daños que sufrió tras la agresión. Lo ocurrido en la Torre Altus, es algo totalmente lamentable y reprobable. Afortunadamente muchos connacionales han mostrado su total repudio a través de las redes sociales.

    Y no es la primera vez que Miguel Sacal Smeke se ve involucrado en un asunto de estos; hace 4 años se le detuvo para hacerle la prueba del alcoholímetro y dio positivo. Un reportero de Reforma lo grabó y este lo agredió verbalmente e incluso llegó a golpear la cámara; lo mismo hizo con los conductores de la grua, pero logró ampararse. Al Gentleman de Las Lomas lo persiguen un auto de formal prisión por las agresiones que se dictó el 23 de diciembre de 2011. El video fue difundido por una asociación civil, pero el hecho no es del todo reciente, de hecho ocurrió el 8 de Julio del 2011.

    Que ocurran estas cosas en nuestro país es algo lamentable y yo deseo, que le caiga todo el peso de la ley a este hombre y también que repare los daños causados a su víctima. No podemos tolerar que estas acciones ocurran. Lo bueno, es que en Internet ya fue «quemado» por los usuarios de las redes sociales, su reputación ya está por los suelos y seguramente en los no muchos años que le queda de vida no se le va a olvidar.

    Aquí les muestro los videos, el primero es el de la agresión al joven:

    Y este otro, es el de la agresión a los reporteros que lo grabaron cuando dio positivo en el alcoholímetro:

  • Salir de la zona de confort

    Leía una noticia que no era tan trascendental y que ya todos sabíamos, y es que Kodak está en quiebra. Naturalmente esta cuesta abajo de Kodak que se originó por las cámaras fotográficas digitales hizo que tuviera que hacer si o si, recortes de personal para que la empresa se pudiera solventar. Así como Kodak tuvo que despedir a varios de sus empleados, las otras empresas que se empezaron a beneficiar de las nuevas tecnologías, como Canon, HP, Sony, y muchas otras, naturalmente tuvieron que contratar más empleados para poder desarrollar su nuevo modelo de negocio. Y en un mundo competitivo, donde la tecnología avanza cada vez más rápido, igual que la innovación; uno ya no se puede dar el lujo de tener un empleo, o una empresa y pensar que haciendo las cosas de la misma manera ya uno tendrá la vida resuelta.

    La vida es caótica y así siempre ha sido, a veces te mantendrá en la cima, y luego posiblemente, en la sima. Existirán épocas en las que todo se le puede dar a uno, se podrá dar lujos, gastos; y de pronto tendrá que ajustarse el cinturón. La vida de cierta forma ha sido así, y los hombres naturalmente tienen que adaptarse a sus vaivenes. Naturalmente el que sufrirá más es aquel que se queda estático, el que no cambia de estrategia, pensando que lo que le funcionó antes, le funcionará por siempre. En cambio quienes se adaptan, podrán no solo neutralizar un poco esas mareas altas, sino que por el contrario incluso podrán aprovecharlas a su favor.

    El salir de la zona de confort no es algo fácil. Porque a veces los humanos nos quedamos con nuestras ideas, y pensamos que estas son inmutables; incluso algunas personas piensan que el modificar su estructura de pensamiento es una traición. Pero sucede lo contrario, las ideas no son inmutables, pueden funcionar a la perfección en algún momento de la vida, pero luego pueden ya no funcionar. Y es por eso que el hombre siempre se tiene que mantener abierto a los cambios e irse adaptando a ellos, por lo cual siempre se tiene que manener activo y flexible, seguir aprendiendo, estar actualizado. Dejar de añorar tiempos pasados y ver que es lo que depara el futuro. Ese conservadurismo mental era ideal para la edad media, pero no para la postmodernidad.

    En algún momento de la vida, un economista marxista se dió cuenta que sus teorías ya no aplicaban y eran obsoletas, con los economistas neoliberales empieza a ocurrir algo parecido. Y el problema es que al «abrazar una ideología» una persona se niega a ver los cambios y busca justificar todas aquellas lagunas que van surgiendo y las atribuye a otros factores de una manera erronea. Todos los que estudiamos carreras universitarias nos encontraremos que en unos años, parte de lo aprendido ya no será tan útil y tendremos que actualizarnos y modificar nuestra estructura de pensamiento.

    Si somos conscientes de esta mecánica natural de la vida, nos será mucho más fácil adaptarnos. El adaptarse inevitablmente genera ciertas dosis de ansiedad porque no sabemos a ciencia cierta si las estrategias que utilizaremos para adaptarnos sean las correctas, pero aquí entra la prueba del acierto y el error, de experimentar, seguir con lo que funciona y lo que no irlo desechando. Lo peor es que uno se quede petrificado y esperando a ver que lo que le funcionó antes le funcionará después aunque la verdad empírica demuestre lo diametralmente opuesto.

  • España, en la madre… patria.

    Me da tristeza lo que está ocurriendo en España. A varios mexicanos, no se por qué, les caen mal los españoles, dicen que son bien gritones, que no se bañan, que son la escoria de Europa, o incluso muestran resentimientos porque nos colonizaron (claro que sin esa colonización, los que emiten esas opiniones no existirían). A mi me caen muy bien, siempre he sentido «esa conexión» cuando tengo la oportunidad de convivir con españoles, siempre me han tratado bien. Tal vez por ese cariño que le tengo a ese país, me da tristeza que esté pasando por una crisis económica.

    En nochebuena, mi primo (que radica allá) y su esposa española me platicaban sobre la situación en España. Me dicen que en efecto hay una crisis pero que aquí estamos peor, que la situación es que en España no estaban acostumbrados a sufrir crisis económicas (recordemos que España había tenido un crecimiento sostenido por décadas) y les está afectando mucho; en cambio en México, ya estamos más acostumbrados. Yo no se que tan cierta sea esa aseveración, porque nunca he ido allá. Lo que si se es que la tasa de desempleo en España es mucho más alta en México, pero también es cierto que la mayoría de los que están en paro tienen seguro de desempleo, por lo cual tendrán para comer un rato mientras se recompone la situación.

    España fue un ejemplo para México porque hace varias décadas, durante el régimen franquista, tenía una economía similar a la que tenía nuestro país entonces. Ahora España es una economía más fuerte, desarrollada y sólida. Esto gracias a la eurozona, a la ayuda recibida por Alemania (país que ahora, en su tercer intento desde la primera guerra mundial, busca consolidar su hegemonía en Europa), y a otras cosas que se hicieron bien, como la apertura democrática. Pero una burbuja inmobiliaria los atoró en una fuerte crisis, un problema que se empezó a gestar en la época de Aznar y que Zapatero en 8 años de gobierno no supo resolver y más bien lo agravó. Ahora los españoles están indignados, realizan manifestaciones, critican sobre todo a los mercados como los responsables de la crisis.

    Es paradójico que ante todo esto, los españoles hayan votado a Mariano Rajoy del PP, el partido de la derecha. Aunque también es entendible, porque mucha gente, cuando siente que un político no ha podido con el paquete (como sucedió con Zapatero), entonces busca la otra alternativa. Y curiosamente muchos pensaron o pensamos: llega Rajoy, a reducir el sistema de bienestar y aplicar medidas neoliberales. Pero parece ser que el mismo Rajoy ha entendido que el neoliberalismo es un sistema obsoleto y caduco, y las medidas no son en realidad tan neoliberales, son más bien pragmáticas e inteligentes (aunque veremos que tan inteligentes fueron cuando se vean los resultados). Es cierto que hubo algunos recortes, y que congeló los sueldos de los funcionarios. Pero por ejemplo también aumentó la carga impositiva a los más ricos (aunque en su campaña dijo lo contrario) e implementó otras medidas que no se pueden considerar neoliberales.

    No se como le vaya a ir a España en un futuro, muchos no lo saben, pero yo espero que se recuperen lo más pronto. Porque más que verlos como colonizadores, al igual que los indígenas, también son parte de nuestra sangre.

     

  • Manipulación mediática / Libertad de elegir

    La frase «Libertad de Elegir» fue muy usada por el economista neoliberal Milton Friedman, incluso publicó un libro con ese nombre. El aseguraba que sin la intromisión del estado en la economía y con los mercados libres, los seres humanos tendríamos la libertad de elegir, que productos o servicios queremos comprar porque al no haber dicha intervención estatal, pues seríamos completamente libres. La política neoliberal, muy criticada en los últimos años, bien, nunca ha sido implementada al 100% en ningún país, porque se trata de una utopía. Algo así como una especie de anarquía (sobre todo en índole económico), a la cual se le suma un estado de derecho controlado por el gobierno (ese sería prácticamente uno de sus pocos papeles dentro de esta economía); en realidad el neoliberalismo, tal como se concibió en las universidades, en las aulas, es una utopía inalcanzable, algo así como el comunismo, que a pesar de estos dos parecen ideologías extremas entre sí, sus fines, en realidad, bajo una percepción teórica, no parecen ser tan diferentes.

    La libertad de elección es uno de los puntos que se deben de poner dentro de esta discusión, porque hay que preguntarnos si los humanos somos completamente libres de elegir, o bien si se trata de una libertad limitada o condicionada por algunos factores externos. Una libertad «real» de elegir en mi punto de vista es aquel donde el humano consume de una forma racional, es decir, evalúa racionalmente el producto o servicio sobre los demás y lo adquiere porque es el que satisfacerá mejor sus necesidades. Pero en realidad los humanos que viven dentro de una sociedad de consumo no siempre tienen esa libertad real, porque no siempre están capacitados para ejercerla. Esto debido muchas veces a la falta de criterio propio, o bien, al entorno que busca modificar sus patrones de conducta que le señala que producto le es conveniente comprar y cual no. La publicidad (sobre todo la que carece de ética) busca privar de esa «libertad real» a los consumidores, al inducirles a comprar cierto producto. Esto aprovechando las necesidades e impulsos instintivos del ser humano que pueden ser orientados hacia un fin buscado por un tercero.

    A diferencia de una sociedad comunista totalitaria, en una sociedad occidental. Una persona tiene la capacidad de evadir aquellos influjos que buscan moldear su pensamiento, no será llevada a campos de concentración, ni juzgada ni asesinada; en el peor de los escenarios quedaría «fuera del sistema». Pero también es cierto que los métodos publicitarios más agresivos no solo se parecen a la propaganda comunista en su forma y en el fondo, sino que la publicidad actual está muy influenciada de los métodos de manipulación mediática que han existido en regímenes totalitarios, tales como los comunistas, fascistas o nazis (los publicistas deben de considerar a Goebbels como uno de sus mentores). La única diferencia entre la propaganda y la publicidad es que la propaganda son aquellos esfuerzos dirigidos a promover una idea o ideología, a un político, una religión; y la publicidad está dirigida a promover un producto o servicio. Si ignoráramos esa sutil diferencia, propaganda y publicidad serían sinónimos.

    Y no es que la publicidad sea mala per sé. Para una empresa es importante que su mercado potencial conozca su producto, el que una empresa busque posicionar una marca, mediante un slogan, un logotipo, busque segmentar su mercado y ofrecer un producto atractivo que satisfaga las necesidades del cliente, no es algo perjudicial en lo absoluto. El problema es el uso poco ético que muchas veces se le da a la publicidad, y es cierto que en una sociedad de consumo, donde la competencia se vuelve tan feroz, muchas empresas recurren a tipos de publicidad poco éticas y enajenantes con tal de sobrevivir. Como esto sucede, y este tipo de publicidad se vuelve tan cotidiano que ya lo asumimos como normal, entonces estamos expuestos a varios influjos que buscan moldear nuestros patrones de conducta con el objetivo de que compremos sus productos.

    El ser humano es una persona consumidora por naturaleza, necesita del consumo para satisfacer sus necesidades. Pero la diferencia del consumo con el consumismo, es que el primero es un acto totalmente racional y libre, y el segundo no lo es. Es un acto condicionado, porque en realidad el humano no está actuando con el pleno uso de su libertad, porque dentro de un acto consumista, entran otros elementos como lo es la ansiedad provocada deliberadamente para comprar dicho producto (si no compro este producto, no soy parte de este círculo social, o no reflejaré esto o aquello). Este círculo vicioso del consumismo hace que el ser humano tenga como última finalidad el «tener» y no el «ser» y ni siquiera el «hacer». El hedonismo y el materialismo son antivalores que han existido a través de la historia, pero un modelo económico que fomenta (aunque sea indirectamente) el consumismo (sobre el consumo), los agranda, les da más importancia de la que tiene y más personas los adoptan como modelo de vida.

    Más que hombres libres, tenemos entonces hombres programados que buscan solo en el consumismo, satisfacer sus necesidades, de reconocimiento, status y autorrealización. El problema en sí no es el que se fabriquen iPhones, Xbox, o ropa de marca. Muchos de esos productos tienen un uso realmente útil para el ser humano. Una persona puede ver en un Blackberry o un iPhone una forma de poder mejorar su productividad al estar en contacto a cualquier hora con sus clientes, o bien, poder estar en contacto permanente con sus amigos mediante las redes sociales, o hasta tener acceso a Internet para leer las últimas noticias en lugares donde antes no podía hacerlo. Eso es un simple aprovechamiento de las nuevas tecnologías para realizar actividades y satisfacer necesidades de una forma más eficiente. El problema es cuando se induce a las personas a comprarlas en una posición consumista y no consumidora. Cuando esos productos son un fin, y no son lo que realmente deben de ser, un medio; cuando se cree que los productos dan valor a la persona, como si sin ellos, esta perdiera su valor y se denigrara ante la sociedad, entonces estamos hablando del consumismo.

    Es cierto, podemos escapar de ese círculo vicioso. Pero se necesita de tener un amplio criterio, y de tener fuerza de voluntad para no caer en los impulsos externos; y lamentablemente no todos lo tienen. Para ejemplificar la fuerza de manipulación que puede tener una campaña publicitaria sobre una sociedad que se considera, vive bajo un régimen democrático, haré una comparación. El primer video es de unas niñas llorando inconsolablemente por no haber alcanzado boletos para ver a su ídolo musical Justin Bieber y otro donde los norcoreanos lloran la muerte de su «querido lider» Kim-Jong-il. Aquí lanzo la pregunta, ¿en realidad somos libres para elegir?.

    Video de niñas llorando por boletos de Justin Bieber.

    Norcoreanos llorando la muerte de Kim Jong-il.