Categoría: reflexión

  • Hipócrita

    hipocrita1.- El término hipócrita viene del griego hypokrites, que significa actor, pero si profundizamos más, esta palabra está compuesta del prefijo «hypo» (debajo de), y «Krynein» de donde se desprenden las palabras criticar y crisis), significa «alguien que critica por debajo»

    2.- La hipocresía, a diferencia de la mayoría de los antivalores, no se percibe al primer instante, porque paradójicamente el hipócrita trata de evitar que los demás lo reconozcan como tal. Se necesita una buena percepción para reconocer a una persona hipócrita o bien ser víctima de las hipocresías de dicha persona para darse cuenta que esta es hipócrita.

    3.- La gente hipócrita es gente insegura y acomplejada, porque tiene miedo a mostrarse como es y utiliza técnicas evasivas para sacar ventaja de las situaciones ante la incapacidad de aceptar su naturalidad y su condición.

    4.- La gente hipócrita a veces se esconde bajo la máscara de evitar hacer daño al otro (al evitar cualquier acto de sinceridad con sus semejantes), pero en realidad no solo le hace más daño del que cree, sino que en realidad no busca evitar hacer daño al otro, sino evitarse problemas a sí mismo. Por eso el hipócrita teme decirle alguna verdad a algún ser querido suyo, pero generalmente les cuenta dichas verdades a terceras personas con lo cual daña aún más la integridad de aquella persona.

    5.- La hipocresía es peor que la mentira (aunque claro, la hipocresía es una manera de mentir), porque una mentira puede ser accidental y la hipocresía es permanente y deliberada. El hipócrita jamás dejará de serlo hasta que haya resuelto sus conflictos emocionales, y hasta que haya aprendido que la relación con sus semejantes es de fraternidad y no es un pragmatismo utilitario donde se busca sacar el mejor beneficio de las demás personas.

    6.- El hipócrita no tiene honor y dignidad, al serlo rebaja su condición humana, porque pisotea su esencia a cambio de recibir beneficios superfluos; para él, los demás son una especie de objetos a utilizar para satisfacer sus necesidades. El hipócrita puede llegar a ser admirado mientras los demás no se den cuenta que su virtud es un disfraz, a partir de ahí, sera repudiado e ignorado por los demás, por simple instinto de supervivencia (no me junto con aquellas personas que me hacen daño)

    7.- El hipócrita finge tener mucho interés en tí, y a veces te puede llegar a hacer creer que su sentimiento es genuino, pero en cuanto esta persona por la cual finje interés pasa por un problema, el hipócrita se aleja. También lo hace cuando deja de serle útil.

    8.- Si una persona pierde posición social, económica, entra en un estado de sufrimiento (que pudiera romper con la imagen que se tenía de la persona), la gente que termina dando la espalda es la gente hipócrita, porque solo estuvo ahí por interés.

    9.- La gente hipócrita no solo es hipócrita para con los demás, tambien suelen serlo con ellos mismos. El hipócrita también se mentirá y se ocultará la verdad, se pisoteará a sí mismo al igual que como pisotea a los demás.

    10.- El hipócrita no tiene una escala de valores, pero es la persona que finge tenerla con más vahemencia. Un hipócrita se puede arropar en una religión sin ningún problema, aunque estos son los primeros que pasan a ser llamados «doble moral», es decir, tiene dos morales diferentes que entre sí se anulan y por lo tanto termina siendo una persona inmoral.

    11.- Ciertamente, todos los seres humanos alguna vez hemos cometido algún acto de hipocresía, pero la diferencia entre el que es hipócrita y el que no lo es, es que el primero hace de la hipocresía un estilo de vida, mientras que el segundo termina reconociendo su error y busca recomponerlo (aunque pueda volver a incidir, porque si alguien tropieza dos veces con la misma piedra es el ser humano)

    12.- Finalmente, la hipocresía es un antivalor subestimado, pero debería ser demasiado importante porque es la raiz de los otros antivalores más denostados, e incluso el hipócrita disfraza esos antivalores ocasionando que el que intime con el hipócrita se encuentre en un serio peligro sin saberlo.

  • Eufemismos, una forma «correcta de decir lo mismo»

    eufemismosUn eufemismo es según el diccionario de la lengua española, una palabra o expresión con que se sustituye a otra más grosera, impertinente, violenta o que se considera tabú. Y ciertamente en todo el mundo se utiliza este tipo de recursos, pero en México (y otros países seguramente) los usamos tanto, que incluso terminamos por confundir o bien asignar valores a cosas que no los tienen. En México, un país donde no estamos acostumbrados a decir las cosas de forma clara y directa, los utilizamos mucho para poder decir de una forma bonita y evasiva, algo que no queremos decir para no herir susceptibilidades (aunque más bien es un comportamiento egoísta porque en realidad el que los utiliza más que preocuparse por no lastimar a la otra persona, quiere salir bien parado)

    Escribí este artículo pensando en la costumbre que tenemos de decir «gente humilde» a los pobres (incluso a mí se me ha pegado). Un eufemismo tan mal aplicado porque la gente pobre no es humilde por ser pobre. Digo, no necesitamos hacer un estudio para saberlo, simplemente hagan un ejercicio, vayan a una colonia pobre en la noche (si eres capitalino, Iztapalapa o Ciudad Neza estaría bien o si eres tapatío, cruzando la calzada hacia el oriente), y carguen objetos de valor a la vista de todos, joyería fina, o para que no les duela tanto el codo, un iPad. Quédense parados una hora y comprueben si siguen teniendo esos mismos objetos valiosos, o si no han sido golpeados. ¿Esos que te asaltaron por hacer caso a todas las cosas que digo en este blog que hagas son gente humilde? ¿O que tal un pandillero, un aspirante a narco o un miembro de la mara salvatrucha? Ciertamente hay gente pobre humilde, así como también hay gente rica humilde y también gente de lo más decadente.

    Pero como no atrevemos a decirles «pobres» porque se oye mal, entonces les decimos humildes. Claro que los discriminamos, los marginamos, pero no, no podemos llamarlos por su nombre. Igual sucede con los discapacitados. Primero fueron inválidos, luego discapacitados y luego personas de capacidades diferentes. Cierto, muchos discapacitados logran desarrollar otras habilidades como compensación, y algunos logran sorprendernos (aunque a fin de cuentas son minoría), pero no dejan de ser discapacitados porque tienen menos herramientas que la gente capacitada. La gente capacitada puede desarrollar esas habilidades de los discapacitados pero no lo hacen porque no necesitan hacerlo. Decir que son gente de capacidades diferentes es decir que a la falta de una habilidad adquieren mágicamente otra, Como si como por justicia divina, al que pierde un brazo le sale una pierna nueva y puede caminar con 3 piernas.

    Vámonos a lo político. Nuestros políticos son los reyes del eufemismo (y de la falacia en general), pongo un simple ejemplo (no se el caso de otros países pero me remito a lo que vivido en México), después de la Revolución Mexicana, se comenzó a usar mucho la palabra «progreso», después de la debacle del sistema liderado por el PRI, esa palabra perdió credibilidad y se le relacionó con la demagogia. Llegó el PAN al poder, y esto aunado a la relación con el término progresismo (pensamiento político que rivaliza con el conservadurismo del PAN) se sacaron de la manga el término «desarrollo sustentable». A  como van las cosas en unos años, ese término terminará quemado y se inventarán otro término, no sé, igual AMLO llegue con un «crecimiento amoroso» o algo así.

    Además de eso y los diminutivos (problemilla, pobrecito) usamos el recurso contrario. Es decir, para el eufemismo «acostarse» también usamos la palabra «coger o fornicar» pero el término real es «relaciones sexuales»; al pene no le decimos pene, o es la coliflor, o «ahí abajo» o bien, «la verga» «el fierro». Los pobres, si no son humildes, entonces son jodidos pero nunca son pobres. O por ejemplo, a una persona con problemas de adaptación, les dicen «personas especiales», «tu eres especial» o bien, «eres un pendejo».

    El frecuente uso del eufemismo es símbolo de la constante negación de nuestra realidad y de querer ver las cosas como son. Y seguramente algunos de ustedes al terminar de leer este artículo me van a decir, «el artículo es un tanto ingenuo» y no volverán a entrar aquí, y los otros me dirán  que este artículo «está bien culero», pero esos sí, estos últimos por alguna razón regresan y lo hacen constantemente.

  • Los Introvertidos

    Los IntrovertidosEn este mundo se promueve al ser humano extrovertido, ese tipo parlanchín que platica con todo el mundo, que sabe muy bien relacionarse con el mundo exterior y que vive de él. El extrovertido se «nota más», no tanto por lo que aporta, sino por su extroversión en sí, hace más ruido, busca estar presente, quiere que lo miren, quiere ser reconocido, que todos sepan quien es él. En cambio los introvertidos muchas veces son vistos como «raritos», se preguntan muchos ¿y qué se trae ese tipo que no habla mucho, que es reservado y que cuenta con pocos amigos, si muy buenos amigos, pero pocos?, los extrovertidos piensan que están desperdiciando su vida, no están viviendo porque al introvertido generalmente se le hace muy pesado contemplar en salir a antros y fiestas dos veces por semanas cuando mínimo. El introvertido es más reflexivo y prefiere tal vez ir a tomar unas copas con sus amigos y platicar sobre algunos temas de interés. El introvertido no soporta mucho ese tipo de pláticas que consiste en hablar lo que sucedió la otra vez, donde se platicó lo que sucedió aquella otra vez.

    Pero en realidad los introvertidos en general, tienen una función en la sociedad. Al ser introvertidos viven «hacia dentro» y no «hacia afuera», prefieren su mundo interior que el exterior, y en muchos casos esto presenta ventajas porque de esta forma tienen mayor capacidad para reflexionar, para crear ideas, y para hacer un sinfín de cosas. La teoría de la evolución, los cuadros de Van Gogh o la computadora personal provienen de hombres que en su vida fueron introvertidos. Y que decir de Newton, Einstein, Orwell, o gente contemporanea como Al Gore (que a pesar de ser conferencista es considerado un introvertido) o el empresario Warren Buffett. Incluso empresarios mexicanos como Lorenzo Zambrano han tendido a la introversión.

    No es que el ser introvertido o extrovertido condicione el éxito de las personas. Lo que quiero recalcar es que la sociedad suele discriminar a la gente introvertida y a veces las consideran como lentas o hasta poco inteligentes (porque muchos relacionan la inteligencia con la capacidad de saber expresarse), por esto muchos introvertidos no logran gozar de la fama que muchas veces ganan (en muchos casos sin buscarla), e incluso algunos otros se vuelven famosos cuando han pasado en mejor vida. Porque para los introvertidos lo importante no es tanto el valor del personaje, sino el valor de sus aportaciones. La gente reconoce a los introvertidos en función de sus logros y aportaciones y no en función de su personalidad.

    La introversión o extroversión de una persona puede ser algo en cierto grado genético o también condicionado por el medio ambiente. Y es que en realidad ninguna de los dos tipos de personalidad es una virtud o un defecto, simplemente es una características de los seres humanos. Lamentablemente el mundo moderno ha promovido el estereotipo de aquel hombre consumista que se mueve por sus instintos, que busca tener éxito y ser reconocido por ello, que busca fama, poder, sexo, dinero; mientras que otras características más virtuosas como la inteligencia o la inventiva quedan relegadas; porque por alguna razón, la inteligencia no es algo que la «mass media» promueva. Se hablan de los actores y políticos con buena apariencia, de los deportistas exitosos, todos los conocen; pero cuando hablamos de científicos, médicos, intelectuales, quedan relegados a un pequeño nicho; siendo que los segundos aportan más que los primeros (aunque aquí ya me salí un poco del tema principal, porque no se necesita ser necesariamente ser introvertido para ser científico o intelectual).

    La gente que busca la fama y el poder, logra un efímero placer que se va con el tiempo, en cambio quienes buscan crear ideas, formas de pensamiento, productos, yo que sé; tardan más tiempo en lograr esa fama que no han buscado (al menos no directamente), pero su éxito termina siendo más perdurable que el del primero.

  • Apple, el culto y la adoración a un nuevo dios

    Apple, el culto y la adoración a un nuevo diosLa anunciada muerte de Steve Jobs fue algo así como la muerte de Jesucristo y su regreso al cielo. Para los adoradores de Apple, la crucificción se dió cuando hace varios años lo despidieron de Apple. Resucitó al tercer día y dotó a la humanidad de iMacs iPods, iPhones y iPads. Luego se fue cuando todos ya sabíamos que se iba a ir, y nombró a Tim Cook algo así como el San Pedro, el que seguiría su legado. Sus productos se volvieron objeto de adoración y entre su partida, sus fieles en estado depresivo colocaron velas virtuales en sus dispositivos para despedir al creador de estas tecnologías. Aunque a diferencia de Jesucristo, Steve Jobs no hacía milagros, más bien el los ideaba y los que los ejecutaban eran sus ingenieros, pero él se llevaba todos los créditos, y el era adorado.

    No niego la calidad de los productos Apple, si tuviera el dinero de sobra pensaría en comprar una iMac para trabajar (que en su precio no viene solo la calidad sino el costo de la marca), mi teléfono es un iPhone, el cual me ha funcionado muy bien, y he usado iPods para escuchar música. Pero también es cierto que la interesante mercadotecnia utilizada por este emporio que empieza con una manzana monocromática mordida (cuando tenía muchos colores no funcionaba) ha hecho que sus productos sean objeto de culto más que de necesidad. Es una especie de consumismo elevado al nivel de una religión, donde sus fieles seguidores creen que todo lo que tiene «esa manzanita mordida» es garantía de que tienen lo mejor en sus manos, aún cuando en realidad no sea así.

    Debido a eso, a que el diferendo de Apple está en el hecho de ser una «marca exclusiva» no hacen mucha gala de las características técnicas del hardware de sus productos (tal vez si lo hacen más con las iMac porque en una computadora de escritorio es algo totalmente necesario), cuando anuncian en la clásica Keynote un iPhone, se limitan a decir que tiene una cámara HD de no sé cuantos megapixeles, que tiene pantalla retina, y a lo más, que tiene un procesador de doble nucleo. A diferencia de su competidor más cercano Android (en sus varias modalidades, porque este sistema está instalado en dispositivos de varias empresas) que se enfocan mucho en las características del hardware.  Saben que al consumidor promedio no le interesa tanto esas características, sino como es que un iPhone va a satisfacer sus necesidades y que por medio de la experiencia (y no datos técnicos) se den cuenta de que tienen la última tecnología a la mano, y sobre todo, que son parte de algo.

    Para mucha gente tener un iPod o iMac es símbolo de status. Pero no solo eso, es como ser parte de una cuasireligión, parte de un movimiento, de una cultura. Es la adoración a un ente de cierta forma abstracto. Su «Jesucristo» se ha ido, pero Apple seguirá ahí, tal vez no por toda la eternidad, sino que desaparecerá cuando la empresa ya no sea económicamente rentable. Al igual que la Iglesia, muchos críticos le encuentran defectos a esta nueva religión, no, no es la pederastía lo que se critica, es más bien el trabajo esclavo en las fábricas chinas.

    La adoración a la manzana mordida es algo que muerde pasiones, como en el viejo testamento de la Biblia, la manzana de Adán y Eva representa la tentación. Pero ¿Quién no ha sucumbido alguna vez a la tentación de tener algo de Apple?, no importa si cuesta $3,000, $8,000, $14,000 o $50,000 pesos, lo vale la pena si se es parte de la nueva religión. Y si, también acá hay doble moral, porque muchos de sus fieles, fallan al 5to mandamiento de la ley de Apple: No harás Jailbreak a ninguno de nuestros productos.

  • La bicicleta. Pasado y futuro de las urbes

    La bicicleta. Pasado y futuro de las urbesLes seré sincero. Nunca formalmente, aprendí a andar en bicicleta. Hace algunos años mi cuñado me enseñó y logré avanzar dos cuadras. De cierta forma había aprendido, pero pues nunca retomé la práctica del uso de la bicicleta, y pues en realidad tenía que volver a aprender. Hace poco quise volver a aprender dado que había una rodada en pro del medio ambiente, pero esta tenía un recorrido de 20 kilómetros y pues tenía como 3 días para aprender. Además de no encontrar quien me ayudara (porque todos mis conocidos que saben entre semana trabajan), aventarse 20 kilómetros 3 días después de aprender a andar en bicicleta, es algo así como peligroso. Pero claro, que uno de mis propósitos es aprender a usarla bien.

    Saco el tema a colación porque veo como este medio de transporte más antiguo que el automóvil y otros tipos de transporte público vuelve a tomar auge en los países desarrollados, por su utilidad, practicidad, porque no ocupa espacio, porque no contamina, y porque deshinibe el sedentarismo, con todas las positivas consecuencias al ser humano que este tipo de transporte implica. Por ejemplo, una mejor salud, estado de ánimo, e incluso este transporte hace que el individuo interactúe con su entorno, cuando por el contrario en un automóvil, el conductor está inmerso en una especie de burbuja, donde las avenidas son vistas como en una pantalla de videojuego, y donde existe solo él, y tal vez la música que trae en la radio.

    Por alguna razón las bicicletas siguen vigentes y están resurgiendo. Todo esto a pesar del automóvil e incluso de su supuesta «versión mejorada» que es la motocicleta. En muchos países debido a la insostenibilidad de un sistema automotriz a largo plazo, se ha dado prioridad a las bicicletas (para recorridos cortos) y al transporte público (para recorridos largos) como medio de transporte. Mientras que el automóvil solo se utiliza para casos en donde si es necesario utilizar uno, sobre todo cuando se transporta cualquier tipo de material.

    Este medio de transporte ha sido también un buen pretexto para rehabilitar espacios públicos, revitalizar ciudades lo cual coadyuva incluso en una mayor derrama económica. Ciudades de países como Dinamarca, Holanda, Alemania, o los países nórdicos han apostado por este medio de transporte y los resultados han sido benéficos. Incluso en la ciudad de Guadalajara, donde el sistema de transporte y la cultura de movilidad es por un decir pésima, se implementó (o más bien, casi se obligó al gobierno a implementar) la Vía Recreactiva, donde los domingos en las mañanas cierran algunas arterias importantes de la ciudad para convertirlas en espacios donde la gente pueda andar en bicicleta, patineta, caminar o correr. Su implementación ha tenido tal éxito que el gobierno opositor que sucedió al otro continuó con la implementación de este proyecto.

    Creo que las ciudades que aspiran a ser sustentables deberían de pensar en apostar por transportes más eficientes y limpios como lo son, sí, las bicicletas, y también transporte público como Metro, Tranvía, BRT, y autobuses (claro, de mejor calidad a lo que hay). Está más que demostrado que por más segundos pisos, supervías, puentes atirantados y demás obras que se construyan para el automóvil; estos terminarán colapsando. Es mejor desincentivar (más con opciones alternativas que con medidas coercitivas) el uso del automóvil que seguir apostando a él. Ni siquiera las ciudades de primer mundo que han apostado por el uso del automóvil (como Los Ángeles) con todos los recursos que puedan tener, pueden deshacerse de esa plaga llamada tráfico y contaminación ambiental. Por eso no sería mala idea, de vez en cuando dejar de usar el auto y treparse a una bici.

  • Estados Unidos: La Mano Invisible en la Revolución

    ESTADOS UNIDOS: LA MANO INVISIBLE EN LA REVOLUCIÓN Las riquezas minerales y petroleras, así como la fertilidad de sus tierras convierten a México en un paraíso para los inversionistas extranjeros, más aun con la poca industrialización nacional y la ignorancia de la población en general; Porfirio Díaz se dio cuenta de eso y, después de haber defendido fervientemente la soberanía de su nación durante la segunda intervención francesa, ofreció al país en bandeja de plata a los intereses privados, llegando al punto de arrasar con los indígenas que se atreviesen a defender lo que alguna vez fueron sus tierras.

    En 1883 el gobierno de Manuel González-operado en todo momento por  los hilos porfiristas- reformó la ley y permitió que los extranjeros explotaran los combustibles minerales. En 1892 Porfirio Díaz expidió una ley que le otorgó al propietario de la tierra el permiso de sacar las riquezas del subsuelo… Mas, con el pasar de los años, Díaz se dio cuenta del poderío que habían adquirido los Estados Unidos sobre las riquezas del suelo y subsuelo  mexicano; temeroso de una invasión, el eterno general mexicano entregó a los inversionistas ingleses lo que quedaba, de esta manera, para 1900 la tercera parte del territorio nacional era propiedad extranjera…

    “…Madero había prometido a los capitalistas extranjeros concesiones y privilegios de diversa índole  a cambio de la ayuda financiera  que le proporcionaban. Era evidente que el gobierno de Washington apoyaba a Madero y a sus adictos y que  ciertos círculos de negocios de los Estados Unidos venían prestándoles ayuda material directa.

    Wilson- un ex embajador estadunidense- menciona tajantemente que en el Depto. de Justicia de los USA existen documentos que prueban los nexos que Madero mantenía, por medio de su hermano Gustavo, con las compañías petroleras Estándar Oil y Waters Pierce, así como con representantes de una fábrica de armamento con sede en Washington…”

    – “La Revolución Mexicana en 1910 y la política de los Estados Unidos”, Moiseĭ Samuilovich Alʹperovich

    Tanto Benito Juárez como Francisco I. Madero, ambos consagrados como héroes nacionales, hicieron pactos con el diablo; canjeando ayuda por soberanía e independencia económica consiguieron la ayuda de los Estados Unidos…

    Los autoproclamados americanos nunca han sido partidarios de compartir; “todo o nada” siempre ha sido su consigna…  de manera que ayudaron a Madero a organizar su movimiento; pudo moverse, el revolucionario mexicano, por los Estados Unidos comprando armas, organizando abiertamente grupos armados y llamando a la revuelta armada… mas sus ideales no fueron acatados por la izquierda intelectual:

    “Sabedlo de una vez; derramar sangre para llevar al Poder a otro bandido que oprima al pueblo, es un crimen, y eso será lo que sucederá si tomáis las armas sin más objeto que derribar a Díaz para poner en su lugar a un nuevo gobernante.

    Y ya que la revolución tiene que estallar, bueno es, obreros, que saquéis de ese gran movimiento popular todas la ventajas que trae en su seno y que serían para la burguesía si, inconscientes de vuestros derechos COMO CLASE PRODUCTORA DE LA RIQUEZA SOCIAL, figuráis en la contienda simplemente como máquinas de matar y de destruir, pero sin llevar en vuestros cerebros la idea clara y precisa de vuestra emancipación y engrandecimientos sociales… Si no sois consientes de vuestros derechos  como clase productora, la burguesía se aprovechará de vuestra sangre y vuestro sacrificio…”

    -REGENERACIÓN/ 3 de septiembre de 1910

    REGENERACIÓN, hay que decir, era un periódico de izquierda en el que figuraban los hermanos Flores Magón como colaboradores; ellos, y su grupo de liberales, sabían que Madero no velaba por una libertad económica, sino por una libertad política:

    “Madero no es la revolución. La revolución del partido liberal no es una revolución política, sino una verdadera revolución económica”.

    -Enrique Flores Magón.

    El levantamiento armado del partido liberal, los verdaderos revolucionarios ideológicos del momento, fue extinto en Tijuana sin mayor problema; los liberales rebeldes se refugiaron nuevamente en Estados Unidos, sin embargo los magonistas fueron acusados por Madero de querer establecer una república socialista independiente en Baja California…

    Fue moderado el impacto de los disturbios maderistas en el país, mayores fueron las sorpresas cuando el general Díaz pidió acordar con los rebeldes cuando estos tomaron algunas ciudades, no muy importantes,  en el norte de México…  Los tratados de Cd. Juárez fueron la sentencia de muerte de Francisco I. Madero, pues si bien Díaz renunció a la presidencia y salió del país, en el gobierno quedaron, gracias a lo acordado, muchos funcionarios porfiristas que, con el tiempo,  lograron someter a las corrientes maderistas:

    • La presencia de elementos del antiguo régimen y el incumplimiento de las promesas maderistas sobre la repartición de tierras reavivaron la llama de la guerrilla zapatista; mediante el Plan de Ayala Madero era desconocido como presidente…
    • El país, después de las insurrecciones contra Don Porfirio, estaba en bancarrota, así que una de las primeras acciones que tomó el antireeleccionista fue ponerle un pequeño impuesto al petróleo, como resultado las compañías petroleras estadounidenses se sintieron traicionadas por el que les había  prometido el paraíso completo… No es una característica de los imperios sanguinarios perdonar, de manera que el embajador yanqui, Herny Lane Wilson, promovió el golpe de estado de Victoriano Huerta contra el gobierno maderista,  ya sin aliados y traicionado por sus generales, la vida del revolucionario acabó… la decena trágica desencadenó la parte más sangrienta de la Revolución Mexicana…
    • Los hermanos Flores Magón tenían razón; sin ideas propias, Madero tuvo que ceder la iniciativa de su gobierno a los elementos porfiristas que lo presionaban; la revolución maderista se había venido abajo, Madero había errado al pactar con Díaz; pagó sus errores con la vida…

    Madero y su revolución lograron que México retornara a la eterna lucha por la silla presidencial, con más pasión que ideas el resultado era esperado: Los esfuerzos del Partido Liberal, liderado por los hermanos Flores Magón, por plantar en la mente de los mexicanos ideas más profundas que las del simple poder político fueron asfixiados por la dictadura porfirista y la cerrazón del movimiento maderista; nuevamente la carencia de ideas político-económicas en un movimiento (revolucionario)  permitió a los Estados Unidos intervenir en los asuntos internos de un gobierno…

    Libertad económica demandaban los Flores Magón, expropiar las tierras exigía Zapata y por libertad política luchó Madero… mas Estados Unidos pidió a México… y lo obtuvo…

     LAS ARMAS OPRIMEN, LAS IDEAS LIBERAN.

  • ¿Por qué dejé la religión?

    Muchos con afán de criticar las posturas ideológicas de las personas, argullen a su pasado, a sus traumas, a las condiciones que vivieron en la niñez; como una forma de demostrar que «no tienen razón». Pero es que en realidad nuestras ideologías están basadas en la forma en que percibimos el mundo y como nuestro historial personal de vida nos dijo que las cosas eran, como eran. Claro, para perfeccionar o pulir nuestros ideales algunos buscamos información externa como libros, experiencias de otras personas etcétera. Así, el camino de mi vida hizo que decidiera dejar la religión como una forma de vida. No soy antipático ante ella, y si bien critico sus incongruencias o los a veces intentos de imposición por parte de algunas instituciones religiosas, no tengo nada en contra de que las personas practiquen su religión. Creo que buscar acabar con la religión (algo técnicamente imposible, por que es parte de la cultura humana universal) es algo tan intolerante y dogmático como aquellos que buscan imponer la religión a los demás. El no ser religioso no hace que deje de admirar la arquitectura religiosa, la música sacra, o bien, el apoyo a sectores vulnerables que estos brindan. Es cierto, existen sacerdotes pederastas y también intereses de poder dentro de las instituciones, pero también existen gente que desde su fe busca ayudar a las comunidades.

    Es precisamente esa palabra «fe» la que rompe cualquier relación entre mi persona y la religión. A lo contrario de lo que muchos piensan, prácticamente toda mi educación la hice en instituciones de vocación religiosa, tuve clases de catecismo, religión, en la primaria todos los días se rezaba el Padre Nuestro, el Ave María y el Angelus. Pero algo hizo que esa fe se fuera perdiendo, e hizo que la religión no fuera para mí esa solución que para muchos si es. Para empezar, en la primaria conocí la doble moral. La escuela donde estaba era una institución ligada al Opus Dei (una de las ramas más ortodoxas de la Iglesia Católica), recuerdo que cuando era chico los niños me molestaban (lo que ahora llaman Bullying) y la escuela no hacía nada para evitarlo (y en realidad creo era más responsable la escuela que los niños que por su edad no logran medir el tamaño de sus actos), en mi casa mis padres decían que tenía que aprender a defenderme, y así lo intenté, aunque era en realidad un chico debilucho. Debido a la displicencia de los maestros, me convertí en un alumno rebelde, y eso en una escuela donde se exaltaba la hombría (por eso es que toleraban el bullying), la rebeldía por su parte era muy mal vista. En toda la primaria solo suspendieron una vez a un alumno por haberse metido conmigo, y por el contrario, a mi me suspendieron varias veces por rebelarme, por dar portones porque los maestros no me ponían atención o por salirme de clases como una forma de mostrar mi indignación.

    Ahí fue donde conocí la doble moral (aún sin conocer ese término), la única vez que suspendieron a un «pendenciero» fue cuando descubrí que cuando este me molestaba tenía un pendiente (arete) en su oreja. Reporté ese hecho ante los maestros y recibió suspención inmediata. En cualquier otro caso nunca lo hubieran suspendido. A mi me llegaron a suspender por contar a un compañero en quinto de primaria que los papás para tener hijos debían friccionar el pene con la vagina varias veces. Aprendí que para muchos conservadores, el sexo era pecado, la rebeldía era pecado (ya no digamos la homosexualidad), pero el atentar contra la integridad de otras personas no lo era tanto. Y en ese tiempo curiosamente yo era bastante apegado a la religión, iba a misa todos los domingos y ponía atención a las lecturas y a los sermones los cuales siempre me interesaban. Después de comulgar, pedía a Dios entre otras cosas que dejara de ser víctima de los ataques de los otros niños, pedía otras cosas. Algunas «se daban» y otras no, pero poco a poco empece a caer en cuenta que no existía una fuerza superior que modificara la dinámica de las cosas. Si no que era más bien cuestión de azar y de las circunstancias. Podía pedir que mi abuelo por un ejemplo no se muriera de cáncer, y a veces se lograba y este se reponía. Pero a veces llegábamos a pedir por la salud de otra persona y lamentablemente fallecía.

    Cuando me cambié de escuela me empecé a dar cuenta que tenía que cambiar mi actitud, empecé a ir con un terapeuta, empezó a analizar mis miedos mis traumas y fue cuando decidí que no debía estar a la merced de las circunstancias, sino que debía de cambiarlas. Nadie me dijo que me alejara de la religión, ni mi terapeuta, ni mis amigos y en ese tiempo casi no leía o veía algo que pudiera influir en mi decisión, fue una decisión totalmente personal. Me di cuenta que al cambiar mi actitud, entonces obtenía resultados diferentes, cosa que no sucedía cuando iba a pedir a Dios que me ayudara en X o Y asunto. Entonces empecé a ver a la religión más como un placebo que como otra cosa. Recuerdo muy bien la decisión de separarme de la religión, una vez estaba en la playa en un camastro y me puse a reflexionar, si pido cosas a Dios y no noto diferencia alguna ¿Entonces será cierto que convirtió el agua en vino? ¿Qué resucitó para salvarnos? ¿Qué abrio las aguas del mar?. Me di cuenta que la religión no funcionaba para mi, y decidí de dejar de asistir a misa (si lo hacía era para acompañar a mis papás, precisamente para que se sintieran acompañados). Vi que lo que funcionaba era que tenía que esforzarme para lograr mis objetivos, que estaba de más si iba a la Iglesia a pedir, que más que fe en un ente superior debía tener fe en mí mismo.

    Es cierto que muchas veces los adolescentes por cuestiones de su edad viven un tiempo proclamándose ateos y luego retoman sus creencias al llegar a la adultez. Pero conmigo no sucedió así, era una convicción genuina. Es cierto que al desprenderme dejaba de lado ese confort que a veces proporcionan las instituciones religiosas con códigos morales rígidos y bien establecidos. Pero por otro lado me atraía el libre pensamiento y el poder formar una escala de valores morales de acuerdo a un criterio propio, que al contrario que muchos piensan el buscar una verdad por tus propios esfuerzos es más difícil y a veces doloroso. Claro, no puedo negar que mi escala de valores sea totalmente ajena a la religión, al estar tanto tiempo tan expuesto a ella seguramente quedaron reminiscencias religiosas dentro de mi orden moral.

    Posteriormente alguna vez he tratado de plantearme la posibilidad de darle una oportunidad a la religión, pero termina reafirmando más los motivos por los cuales las dejé. Hace unos años en una etapa difícil de mi vida fui a un retiro espiritual. Cumplí con el reto, porque varias veces pensé seriamente en salir y escaparme pero dejé darles la oportunidad, en un mes, volví a estar donde estaba antes de ir al retiro. Un año después, después de un conflicto muy fuerte con una mujer que le tenía mucho afecto y que en ese entonces me atraía demasiado, que me metió en una especie de depresión (de esas que no duran más de dos días pero que son muy dolorosas), a consejo de un amigo fui a la Iglesia que estaba enfrente de mi casa (que estaba vacía en ese entonces). Se me salieron las lágrimas y exploté en llanto. Una señora religiosa me trató de consolar, trató de hacerme sentir en paz, y por algún momento pensé -¡hey, esto está funcionando!-, recuerdo que al regresar, le hablé a la mujer en cuestión esperando que se solucionaran las cosas, y resultó todo lo contrario, nos dejamos de hablar por un buen tiempo. Eso hace más de dos años. Afortunadamente esa chica y yo somos actualmente buenos amigos, y esa amistad que alguna vez creí perdida se recuperó, no por estar yendo constantemente a misa a pedir, sino que me esforcé por recuperar esa amistad.

    A veces incluso envidio (envidia de la buena) a la gente que siente una satisfacción al arroparse a la religión. Pero eso implica en tener fe, en tener fe en algo que no tengo ninguna prueba de que exista, y que no he visto algún rastro de su existencia. En lo particular creo que si existe un ser superior, que hay algo más allá, pero creo que el conocimiento acumulado de la humanidad nos pone en una posición bastante lejana para saber a ciencia cierta como es eso. Yo solo se que si quiero buscar la felicidad tengo que esforzarme por conseguirla, que vida solo hay una, y lo mejor es usar métodos prácticos y que funcionen.

  • Vivir Mejor, la inercia de la macroeconomía

    Vivir MejorLos gobiernos del PAN nos han vendido el cuento de que México bajo su gestión ha venido mejorando, que todos los tipos de pobreza fueron reduciéndose, la patrimonial, la alimentaria; y al menos en el sexenio de Fox si sucedió así, aunque hay que aclarar que esta disminución comenzó con Ernesto Zedillo cuando comenzó la recuperación de la crisis. Felipe Calderón no puede presumir lo mismo porque quesque vino una crisis de afuera y nuestro principal socio comercial, de quienes somos su patio trasero, sufrió la crisis más severa desde 1929. Pero así el PAN nos presume que dentro de lo que cabe si ha reducido los índices de pobreza, que los niveles macroeconómicos están estables, hay una mayor responsabilidad fiscal, no hay inflación y entonces el país está progresando.

    Lo que no dicen es que la dinámica mundial provoca que en realidad la gran mayoría de los países (tal vez exceptuando este bache por el que estamos pasando) van creciendo económicamente. Si uno analiza no sé, el historial del PIB per cápita de tantos países al azar verá que salvo en honradas excepciones todos han tenido cierto crecimiento. El apegarse a la macroeconomía tal cual medida neoliberal, hace que un país entre en esa inercia. Y ese crecimiento en realidad no se está dando porque se esté fomentando precisamente el crecimiento, sino que los avances científicos y tecnológicos hacen que más personas puedan dotarse de más recursos (aunque en estos últimos años la concentración de la riqueza a nivel mundial es tan fuerte que ya ni eso sucede).

    El gobierno actual nos dice que para «Vivir Mejor», basta con una macroeconomía responsable, porque así bajarán las tasas de interés, se fomentará la inversión y vendrán las empresas extranjeras a invertir y a crear empleos. Es decir, hay que aprovechar la inercia, pero bajo ningún motivo el estado debe de propiciar ese crecimiento, ni siquiera buscando fortalecer a la iniciativa privada. Porque en realidad la derecha cree que invertir en mejor educación que de verdad capacite a los mexicanos para que puedan producir valor agregado, ya sea trabajando en una empresa o invirtiendo en sus propios negocios (porque en realidad el gobierno no confía en nosotros y por eso llama a los de afuera), o que invertir en ciencia y tecnología, al ser intervención estatal dentro de la economía, la relacionan con palabras como comunismo, socialismo. Aunque claro, shh, no hay que hablar del Partido Comunista de China, que por medio de políticas estatales ha hecho crecer a su mercado de una forma espeluznante al grado que ya es una de las potencias mndiales más fuertes.

    No es que esté mal que se aproveche esa inercia, pero para poder navegar en el mar, no es solo suficiente construir un barco que sea dirigido por el oleaje de las aguas, sino que este debe de tener un timón. Y a fin de cuentas bajo esa política de la inercia, México nunca llegará a ser un país destacado. Si, con el tiempo habrá menos pobreza y más desarrollo. Pero los otros países que si se tomaron las cosas en serio, estarán triplemente desarrollados que nosotros. Así sucedió con Corea, España, y ahora Chile y Brasil se apuntan a comernos el mandado.

    Si los mexicanos nos ensimismamos podremos decir que si, «vamos progresando, vamos avanzando», pero si nos ubicamos dentro de un contexto mundial, nos estamos quedando estancados. Y la pérdida de influencia en América Latina es un claro ejemplo de este estancamiento. Pero no importa, el estado no debe hacer nada, debe quedarse quietecito, que vengan las corporaciones extranjeras a hacer el mandado, quienes contratarán mano de obra poco calificada para la mayoría de los puestos y para la minoría mano de obra calificada egresada de las universidades privadas o de algunas universidades públicas (empleos que no alcanza a abastecer a todos los mexicanos con alto grado de cualificación y que terminan conduciendo un taxi para ganarse el pan). Eso es, Vivir Mejor.

    Bueno, mientras mi país «como que avanza» y también avanza el número de muertitos, voy a la calle a silbar el tono ese que sale en la tele.