Categoría: reflexión

  • Una lenta y continua decepción de la política mexicana.

    Una lenta y continua decepción de la política mexicanaCuando era un niño, el Gobernador del Estado de Jalisco era Cosio Vidaurri, del PRI. Y aquel en su tiempo pidió licencia por las explosiones en el alcantarillado en Guadalajara que dejó cientos de muertos, por lo cual el Presidente Innombrable del República de ese entonces, Carlos Salinas lo envió como embajador a Guatemala como una forma de protegerlo porque muchas de las acusaciones apuntaban hacia él. En ese tiempo yo iba al club deportivo Atlas Colomos (del mismo equipo de futbol que se acaba de salvar del descenso) y ahí siempre me cortaban el pelo. Habían dos peluqueros y a veces uno no corría con la suerte de encontrar a uno desocupado, y fue así, el «cliente» que estaba siendo atendido por mi peluquero favorito era Cosio Vidaurri, cuando era gobernador. Yo nada más lo ví y le grité «eres un pinche ratero» (el tipo no tuvo más que sacar una carcajada). Esa curiosa anécdota me la recordaron mis padres, mis tíos y todos mis parientes y hasta la fecha lo hacen.

    En ese tiempo me enseñaron a odiar al PRI, y tal vez habían argumentos de peso, mis familiares sufrieron las crisis provocadas por Echeverría y López Portillo. La que si recuerdo fue la de 1994, que ciertamente a nosotros como familia no nos afectó tanto porque mi papá conservó su trabajo (luego a raíz de esta la empresa donde trabajaba quebraría pero se había anticipado y había cambiado de empleo), pero muchos familiares se vieron en serios aprietos. Las cosas no volvieron a ser igual, en las navidades ya no me regalaban juguetes «todos mis tíos» tan solo lo hacían mis padrinos. Tenía 12 años, pero era lo suficiente para ver la angustia en la gente, aprendí lo que era una devaluación, y también lo «ratero» que había sido Carlos Salinas. Después de terminar su gestión era clásico inventar chistes de Carlos Salinas, en los consultorios se pegaban hojas impresas haciendo chistes del expresidente, algo así como un antecedente con lo que ahora se hace con los candidatos en las redes sociales.

    En ese entonces yo era panista, porque era «el partido del cambio». Creía inocentemente que eran los buenos, los incorruptibles, los honestos. Claro,  a los 14 años todavía no sabía si era alguien de derecha o de izquierda, había escuchado alguna vez la definición en alguna clase en la secundaria pero nada más. En 1994 se dio la «alternancia» en Jalisco, llegó Alberto Cárdenas del PAN, lo cual trajo la primera emoción y marcó un antecedente de lo que jamás sucedería a nivel nacional; a pesar de su conservadurismo (al grado de prohibir las minifaldas en recintos públicos) había hecho un buen papel (y tal vez el único de los gobernadores panistas que hemos tenido), con esos antecedentes y con todos los comentarios positivos que hacían mis parientes de León, donde el gobernador era Vicente Fox, pensamos que el guanajuatense iba a encarnar el verdadero cambio. Ya tenía edad para votar, y todos mis votos iban a ser PAN. Cuando se dieron a conocer los resultados preliminares de las encuestadoras (que marcaban una diferencia suficiente para no tener que esperar a que el PREP lo ratificara) me llené de emoción, festejé como tal como un aficionado al futbol festeja cuando su equipo hace un logro importante. Al siguiente día, en la preparatoria, no dejé de echar carrilla a una amiga con afiliación priísta, le hacía la «V» de la victoria para molestarla, y me burlaba de su Zedillo (de quien años después, tuve que aceptarlo como el mejor Presidente desde López Mateos).

    Cuando empezó a ejercer la presidencia, comenzaron poco a poco a llegar las decepciones, después de más de un año de gestión, mis amigos y yo comentábamos que el gobierno de Fox en realidad no parecía tan bueno, no tanto como nos lo había pintado. Ciertamente los indicadores económicos en su gobierno fueron positivos (por el contrario de lo que ha sucedido con Calderón), pero no se palpaba ese cambio, nuestros ingresos no crecían, y lo peor es que la estructura heredada del PRI ahí seguía y Fox no hacía nada para al menos provocarle algún raspón. Fox se convirtió en el payaso presidencial. Y al tiempo que Fox Gobernaba, en Jalisco el Gobernador Rámirez Acuña comenzó a ejercer la mano dura contra la población, deteniendo a varias personas en una «rave» en Tlajomulco, y también encarcelando a varios altermundistas en la Cumbre celebrada en Guadalajara en 2004, donde muchos afirman por lo que vieron que los «revoltosos que destruyeron los locales en el centro» fueron enviados por el gobierno para desacreditar la manifestación. Lo cual provocó la indignación (entre otros temas) de parte de la sociedad tapatía que vieron en las organizaciones civiles una forma de hacer contrapeso.

    El PAN se estaba desgastando y cada vez parecía menos al PAN que nos habían vendido, ese partido humanista, subsidiario y solidario. El PAN dejó de ser «mi partido» en el 2006, y terminé inclinado por una especie de «agnosticismo político». Fue la última vez que les di mi voto, dentro de una difícil decisión, era Calderón o López Obrador, y después de pensarlo mucho me incliné por el primero. Esa sería la última vez que le daría mi voto al PAN. Pero el partido había caído de mi gracia, por la forma en que llevó la campaña (la guerra sucia) y porque terminó siendo utilizado y prostituído por los poderes de facto; y también por el PRI que legitimó la elección del 2006 porque ellos en ese entonces ya tenían su «proyecto» para el 2012 (dado que tenían perdidas las elecciones del 2006). El PAN no solo no acabó con los regímenes priístas, sino que Carlos Salinas vive tranquilo en México a pesar de todo el daño que le infringió al país, y Calderón para ganar las elecciones pactó con Elba Esther Gordillo, poniendo en un lugar crítico a la educación con tal de que el michoacano llegara a la presidencia.

    El PRD es una cuestión diferente. No puedo hablar de decepciones porque no han llegado a la Presidencia, pero si puedo decir que si bien han hecho una buena gestión en la Ciudad de México (sobre todo con Marcelo Ebrard), les cuesta trabajo desligarse de su pasado priísta, además de que López Obrador manejó muy mal la etapa postelectoral bloqueando Reforma (lo que perjudicó a muchos comercios) y después jugando con las instituciones a las que mandó al diablo, con la situación bochornosa de Juanito y Clara Brugada. Parece ser que una izquierda moderna socialdemócrata empieza a surgir en México, gente como el mismo Ebrard, el Jalisciense Enrique Alfaro o el mismo Mancera muestran una izquierda renovada, muy diferente a esa izquierda chapada a la antigua representada por Obrador. Lamentablemente tendremos que esperar al menos algún sexenio más para que puedan estar dentro de las ligas mayores.

    El PRD aprendió la lección en el 2009, y a pesar de que la elección de candidato no fue la mejor (decidieron parecer más demócratas que usar el sentido común con eso de la encuesta), se percibe como un partido que si bien tiene sus fuertes diferencias se ha mostrado unidos, y dentro de la izquierda suenan nombres importantes, no así el PAN, quien lamentablemente sufrirá una humillante derrota en el 2012 (perderán la Presidencia y uno de sus grandes bastiones: Jalisco).

    El escenario político se ve decepcionante. Pareciera que ninguno de los candidatos tiene la «talla» y es por eso que muchos hemos terminado decepcionándonos de la política mexicana. Es cierto que hay políticos valiosos y capaces, pero son la excepción y no la regla. A veces los encuentras más bien a nivel municipal o a nivel estatal. Incluso por ejemplo, en Jalisco existe gente del mismo PRI que parece valer la pena, no así cuando subes los escalones. El PAN en cambio, en mi estado está atrapado por las corrientes más conservadoras, y están inclinados más hacia la derecha que el PAN federal; una de las razones por las cuales han perdido peso, porque Guadalajara ya no es una ciudad tan conservadora, y los votantes del centro empiezan a ser cada vez más importantes.

    Muchos temen la llegada de Peña Nieto, pero es el simple reflejo de una realidad que vivimos y de la sociedad mexicana, mientras esta no cambie, posiblemente el panorama político seguirá siendo igual, e incluso podríamos correr el riesgo de una regresion ante 12 años donde el trabajo del PAN dejó que desear, donde se limitó a mantener una macroeconomía sana e implementar algunos programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular, pero tampoco logró mostrar un país próspero, y lamentablemente todo esto pesará en las elecciones.

    En mi vida diaria comienzo a entender por qué la política mexicana es como es, y se refleja un problema cultural, un problema que se debe resolver más de fondo y que para lo que no son suficientes las «reformas estructurales».

  • Arquitectura discriminatoria y segregacionista

    Arquitectura discriminatoria y segregacionistaEn Latinoamérica y en México (de este último es del que hablaré porque es el que conozco) se hace un enorme esfuerzo para destacar la distinción entre ricos y pobres, entre privilegiados y jodidos. La forma de comportarse, los hábitos de vida, la ropa, los autos, la casa y todo funciona en torno a esto. Ciertamente en todo mundo sucede, pero en el caso de México es mucho más notorio por la desigualdad. Los ricos viven en un miniparaíso con un nivel de vida tipo finlandés y los pobres viven una realidad parecida a los somalíes. Al haber tantas diferencias, las clases «no se pueden mezclar» y eso hay que recalcarlo. Por eso mucha gente adinerada prefiere vivir en una especie de microuniverso, lejos de la sociedad común y corriente, y para eso inventaron los muros, los cotos y los fraccionamientos exclusivos que no tienen algún contacto con el exterior.

    En países como México se presume tener una pequeña tajada de primer mundo donde se crean cotos cerrados o bien torres departamentales bordeados por una valla. Algunos desarrolladores como Frava en Guadalajara alegan que esto es porque los clientes quieren exclusividad porque estos departamentos también tienen alberca, gimnasio entre otras amenidades. En el cluster vertical a las afueras de Puerta de Hierro en la ciudad de Zapopan compuesto por varios rascacielos entre 20 y 42 pisos, podemos ver esa oda a la arquitectura discriminatoria y segregacionista. Este desarrollo excluye al peatón (exceptuando la zona de Plaza Andares) y si existen banquetas es por reglamento, porque si fueran por ellos las suprimirían. A pesar de ver tantos rascacielos unidos, parece un universo desolado, se ven si, muchos autos estacionados en línea amarilla porque los estacionamientos son carísimos,  y se rumora que varias de las constructoras de las torres departamentales llegaron a un acuerdo con las autoridades para permitir esto dado que estas no tienen los suficientes cajones de estacionamiento para los invitados.

    Se habla que para la funcionalidad de uno de estos edificios requiere que este sea amurallado por lo mencionado antes. Pero por ejemplo, en Manhattan, New York, existen varios complejos habitacionales de altura que incluyen también alberca, y la entrada al edificio está al nivel de la calle, no hay muros y dichos complejos se integran con la ciudad. En Guadalajara también existen casos así (la excepción y no la regla) como el complejo Horizontes Chapultepec, compuesto por 4 edificios departamentales de 20 pisos de clase alta ubicados en una zona céntrica de la ciudad. Este complejo no está amurallado, y si, también tiene alberca y gimnasio. A pesar de tratarse también de departamentos caros, posiblemente el mercado es diferente, de gente que le gusta estar más en la ciudad y no aislada de ella, de gente que quiere tener un departamento de lujo sin privarse el lujo también de vivir su ciudad.

    Otro argumento podría ser la cuestión de la seguridad. Horizontes Chapultepec está enclavada en la Colonia Americana, una zona (vendría a ser lo que en el DF es la Zona Rosa o La Condesa) que en los últimos años ha registrado ciertos problemas de inseguridad. Pero a pesar de ello este complejo ha sido un éxito para los desarrolladores y los inquilinos no han tenido problemas relacionados con la inseguridad a pesar de que la puerta de acceso está a nivel de calle.

    Complejos como los de Puerta de Hierro de lejos parecería digno de un Skyline estadounidense, con varias torres juntas en tan poco espacio, pero al ver la situación a nivel calle, esa presunción primermundista se pierde. Los muros y las vallas delatan la realidad. Gente que prefiere aislarse de la ciudad, y que en realidad no están tan protegidos de la inseguridad porque basta con que salgan con sus autos lujosos de esa zona para que algún asaltante los siga y los despoje de sus pertenencias. Para los capos una zona lujosa apartada físicamente de la ciudadanía común es un botín de oro, saben que ahí están los ricos, en cambio en otros complejos como Horizontes Chapultepec esa presunción no se nota tanto, más que estos ultimos ricos se pierden entre toda la ciudad.

    Este tipo de complejos son un insulto para la ciudadanía, se les podría llamar «no ciudades», son islas dentro de un continente, son una muestra del desprecio de este tipo de gente adinerada para con la realidad de su ciudad. Esta arquitectura lo único que hace es segregar, separar, hacer más notorias las clases y hacer notar quienes valen más y quienes valen menos. Lo peor es que no estamos hablando del caso de una ciudad como Detroit que tiene niveles de delincuencia tales que a veces si lo más conveniente es alejarse de las areas céntricas. Los inquilinos «riquillos» de Zapopan se aislan de un sector de la sociedad que ni siquiera es delincuente, ni siquiera pobre, que es parte de la sociedad media alta. Es decir, se aislan de los que son «un poco menos privilegiados que ellos». Sinceramente este tipo de arquitectura segregacionista se debería de prohibir.

  • Ser de izquierda es bueno y ser de derecha es malo (o viceversa) ¡Que no me ma…!

    Izquierda derechaExisten algunas personas que evalúan la calidad moral de otras en torno a su ideología política. Si son de derecha es que son unos empresarios corruptos que quieren explotar al trabajador o unos religiosos de doble moral, o si son de izquierda resulta que son unos revoltosos sin nada que hacer. Ciertamente el caer en un extremo muchas veces es sintomático de un transtorno de personalidad. Pero no entiendo como es que una posición ideológica hace buenas y malas a las personas.

    La afinidad ideológica (todo el ser humano la tiene, aunque no la conozca) se determina por muchas cosas, desde el temperamento de la persona (sabemos que el temperamento es innato y no se puede cambiar), su carácter, su estilo de vida, su historia de vida, el ambiente en el que se rodea, y muchas otras cosas más. Incluso se habla de la inteligencia, donde algunos expertos afirman que las personas poco inteligentes suelen preocuparse más por la seguridad lo cual los terminan haciendo derechistas, y si bien es cierto que el promedio de cociente intelectual entre la gente de izquierda es algo más alto, no es lo suficiente como para afirmar que «los izquierdistas son inteligentes y los derechistas tontos».

    Buscar en una afinidad política e ideológica la moral e integridad de las personas es una estupidez, al menos en la mayoría de los casos. Hay quienes promueven cierta postura ideológica por interés o por obtener un beneficio: Un empresario que apoya la teoría neoliberal porque no quiere pagar impuestos, o una persona que apoya a un candidato izquierdista porque quiere que el gobierno lo mantenga y no tenga que trabajar. Pero eso no es problema de la ideología, este tipo de personas más bien se sirven de las ideologías para mostrar su poca integridad.

    Yo tengo amigos, parientes o conocidos afines a la derecha y también a la izquierda y no he visto como es que su preferencia política modifique su integridad, la fortalezca o la deteriore. Simplemente tenemos formas diferentes de contemplar al mundo. Por eso es que suena irrisorio cuando López Obrador trata de hacer esa distinción moral diciendo que la «derecha mexicana» es corrupta y malévola, mientras que ellos son unos tiernos angelitos que proueven la república besucona. La derecha no cae en ese juego (al menos a ese grado) no porque no quiera, sino porque no pueden. Por razones culturales (contrario a lo que sucede en Estados Unidos) no es muy bien visto decir que se es de derecha, y para eso la gente utiliza eufemismos, incluso mucha gente se la piensa dos veces para decir que es conservadora. Por ejemplo el candidato del PAN a la gobernatura del Estado de Jalisco relacionado con la corriente más ultraderechista del PAN aceptó con trabas que era un conservador.

    Simplemente en el mundo habrá discrepancias sobre como la gente lo percibe. Y en tanto exista un régimen lo suficientemente democrático para que no exista un absolutismo o un totalitarismo, estas discrepancias se harán patentes. Y lógicamente esto provoca roces entre ambas ideologías (y todos sus derivados) porque no es fácil poder compaginar un proyecto con personas que perciben las cosas de otra forma. Pero esto no las hace más buenas ni más malas. La gente no puede ser más buena que los demás al afirmar que por que es de izquierda se preocupa por el bien común, ni tampoco alguien de derecha puede afirmar ser mejor persona por el hecho de ejercer su religión activamente. Los dos personajes malévolos de la historia moderna lo demuestran. Un Hitler ultraderechista, católico declarado, y que tenía buenas relaciones con el Vaticano; o bien un Izquierdista Stalin, que implementó una dictadura totalitaria coartando la libertad de expresión.

    No es malo tener discrepancias, y en este punto es donde debe de entrar la tolerancia. Donde la disputa entre ideologías políticas, quede en eso, y no abarque cosas que no tienen que ver, donde ponen en juego la integridad de las personas. Naturalmente no siempre se podrán lograr concensos y cada trinchera luchará por lo que crea que es mejor. Pero no por eso se debe hacer un juicio moral, en base a algo que no determina, lo repito, la calidad moral de las personas.

  • Springfield está en Oregon

    Springfield está en OregonEl creador de Los Simpsons Matt Groening, había creado la ciudad ficticia de Springfield como la ciudad que acogería a la familia Simpson porque en Estados Unidos existen muchos «springfields». Su creador tardó más de 20 años en revelar la ubicación de la ciudad. Por medio de la caricatura no se podía saber, porque a veces aparecía como una ciudad muy dentro del territorio estadounidense, y algunas veces resultaba que daba al mar. A pesar de que algunos fanáticos han hecho mapas elaborados de la ficticia ciudad, es imposible incluso determinar sus características, ya que muchas veces cambian de acuerdo al argumento de cada capítulo. Para mí no fue una sorpresa, y yo siempre pensé que el Springfield que se inventó Groening venía del estado de Oregon. Nunca he tenido la oportunidad de conocer Oregon, pero hace casi 15 años una maestra que fue allá para llevar a unos alumnos de excursión me contaba que muy cerca de Portland  había una planta nuclear con el mismo aspecto de la que aparece en la serie de Los Simpsons (la cual sería demolida tiempo después), Springfield es ciudad vecina de Eugene en el mismo estado, un poco más al sur. En Portland, ciudad donde nació Groening, existe una calle llamada Flanders, que le dió nombre al vecino religioso de Homero Simpson, también se encuentran otros nombres como Lovejoy (versión en inglés del Reverendo Alegría), todo hacía suponer que el Springfield de los Simpsons era el de Oregon.

    Es de llamar la atención que esta ciudad tan irrelevante (como también lo muestran en la serie) diera el nombre a la ciudad de los dibujos animados más exitosos de la historia (al menos por su longevidad). Esta caricatura rompió todos los esquemas, empezando, fue concebida como una caricatura para adultos, no solo por el hecho de que el contenido no era apto para niños dado que la serie satiriza los defectos de la sociedad americana, y un niño no logra diferenciar entre lo que es una sátira y lo que es bueno (lo toman por lo segundo); aún así muchos niños siempre fueron fieles a la serie por lo cual el merchandising fue dirigido tambien a los infantes. También si bien las gracias de la serie provocan sonrisas en los niños, están dirigidos a los adultos, y estos últimos son capaces de encontrarle más fácilmente lo gracioso al argumento de la serie.

    Es curioso también como personajes amarillos con peinados que serían demasiado extravagantes en una persona real (como el caso de Marge y Lisa), no solo tuvieron éxito, sino que fueron asimilados como si fueran personas comunes y corrientes. La satirización llegó a un grado que gente de otros países se sintieron totalmente identificados, incluso nosotros. El padre tonto y perezoso; la señora de la casa (como diría Josefina Vázquez Mota); el policía gordo e incompetente que pide sobornos; la niña que no se adapta a la sociedad por su «exceso de inteligencia»; el empresario avaro, corrupto y monopólico; el consumismo; la mala calidad de las escuelas públicas; el político corrupto, entre otro tipo de personajes.

    Ciertamente la serie ya no tiene el mismo éxito que antes, se notó una notable caída en su calidad entrando el siglo XXI y en 12 años no se han notado muestras de mejora, parece que han orientado la serie a otro lado. Pero muchas personas siguen viendo los primeros capítulos de Los Simpsons, y a pesar del paso del tiempo, a pesar de los cambios de las sociedades, el mensaje parece que sigue vigente; y a pesar de la satirización la moraleja incluso peca de idealista. En cada capítulo una familia disfuncional, a pesar de los problemas por los que pasa por su mera disfuncionalidad siempre terminan superando sus problemas y manteniendo la unidad familiar (en la vida real hay divorcios y rupturas familiares por mucho menos que eso). Dentro de la caricatura es notable una base sólida en temas sociológicos, psicológicos y culturales que sustentan el argumento; a pesar de que pareciera que roza la banalidad.

    El que Springfield esté en Oregon, es algo irrelevante. Tal vez a muchos nos hubiera gustado que Matt Groening se esforzara por recuperar la calidad de los primeros capítulos. Pero parece que no será así, y si de algo pecó la serie fue de no saberse retirar en el momento indicado.

  • Todos esos van a votar por el Peje

    Todos esos van a votar por el PejeSeguidores de AMLO pasan constantemente videos de muchas personalidades que van a votar por López Obrador. Que Hector Bonilla, Susana Sabaleta, Damián Alcazar, el propio nominado al Oscar Demián Bichir. Luego seguimos con los intelectuales, donde no todos están con el pero sí una mayoría (tómese en cuenta que Loret de Mola o Brozo ¡no son intelectuales!) como la Poniatowska, Pitol, y otros muy importantes que tal vez no apoyan abiertamente al Peje pero están pensando en darle su voto como Carlos Fuentes o hasta el mismo Enrique Krauze (el que escribiera esa famosa columna de «el mesías tropical»), luego seguimos con músicos, actores, cantantes. Pero es que esto no nos debe sorprender, es totalmente normal no solo en México sino en gran parte del mundo. Los actores, músicos, artistas (que si merecen el término), escritores, intelectuales (al menos la mayoría) y demás sectores suelen votar por la izquierda y tienen ideas progresistas. Incluso en Estados Unidos es muy común, mientras los dueños de las casas cinematográficas de Hollywood se entienden mejor con los republicanos, los actores y directores suelen votar por los demócratas (a excepción tal vez, de ese gobernador de California que imprimió su sello republicano tanto en Terminator como en Un Detective en el Kinder), incluso algunos como el reconocido Oliver Stone afirma admirar a Hugo Chávez.

    Si AMLO fuera demasiado mal político terminaría ahuyentando incluso a este sector, pero con lo que es le alcanza para recibir su apoyo, y en algunos casos dicho apoyo le beneficia por que algunos de los artistas (la minoría, si) son admirados por el grueso de la población mexicana como Demian Bichir. Es natural que lo apoyen, porque el PAN siempre ha tenido un increible desprecio por la cultura, y el PRI, pues digo, no creo que un hombre con copete fabricado en las filas de la televisora predominante sea muy agradable para aquellos que se dedican a componer o a actuar. Y no es que le quiera quitar méritos a AMLO, pero es que este tipo de apoyo es normal, y además este tipo de apoyo tampoco se da porque sea un gran candidato, sino porque la oferta que hay sabemos que es de muy bajo nivel, y entre los tres, escogen al que represente más sus afinidades. La derecha en cambio, está respaldada por empresarios, por la jerarquía católica (exceptuando las ramas más liberales como la Teología de la Liberación), economistas, tecnócratas. Tal vez por eso creo que pesaría más el apoyo de empresarios como Romo o Turner a López Obrador (o debería de).

    Lamentablemente para el Peje y para el país la intelectualidad y la cultura siempre queda al margen (y no porque a México le convenga que gane el Peje, sino que la ignorancia es mayoría), la mayoría de los artistas, pintores o escritores son valorados por un sector muy específico de la población; entre algunos ciudadanos con tendencias a la izquierda, algún que otro magnate que a pesar de sus riquezas no pierde el gusto por la cultura e incluso invierte en ella, y alguna que otra persona con inclinaciones más hacia la derecha (la minoría) que si tiene un aprecio por la cultura. Algunos incultos incluso los desprecian porque «van a votar por el Peje» cuando en sus obras y su talento hay algo mucho más alla que una inclinación política. Por ejemplo, yo no tengo que ser comunista para admirar los murales de Diego Rivera.

    Por otro lado, es curioso ese desprecio del PAN a la cultura y más curioso por sus lazos cercanos por la Iglesia. Quiérase o no, la Iglesia también ha generado cultura desde hace siglos, tanto en la arquitectura, la música y la pintura. El arte sacro en realidad es muy bello y no se necesita ser necesariamente religioso para entender su belleza, en el Distrito Federal, en el Munal pueden encontrar pinturas religiosas de una gran calidad y sorprendentes, o que decir de las obras de reconocimiento internacional como las pinturas de Miguel Angel. Pero el PAN no promueve ni la cultura cercana a su ideología ni la que considera lejana. Y por el otro lado, curiosamente el mismo «estado laico» es el que mantiene museos para promover el arte sacro.

    El Peje no es, muy probablemente, el presidente que necesita México y mis dedos no alcanzarían para contar sus defectos (esto mismo se replicaría con los demás candidatos), pero este hecho curioso y normal a la vez me hace pensar que la cultura es una parte importante de una nación, le da identidad, y si bien su arte no es algo tan tangible en los índices de crecimiento económico porque no construyen máquinas, ni inventan productos ni tampoco trabajan en una maquila; no solo si colaboran indirectamente al hacer la vida más placentera de los que se dedican a actividades más técnicas, sino que es una forma en la que una nación se expresa y busca contar una historia, una nación que está formada por hombres pensantes y no autómatas que forman parte de una maquinaria.

    No tengo que tener simpatía por el mismo candidato para reconocer el gran talento de Demian Bichir o la intelectualidad de Carlos Fuentes, si es estúpido negar una amistad a alguien con inclinaciones políticas diferentes, es todavía más estúpido ignorar la obra de personas que no piensan igual que uno.

     

  • Todo en México es malo, malo, malo

    Todo en México es maloLa crítica (mientras esté acompañada de una segunda fase propositiva o al menos ayude a alimentarla) es buena para el desarrollo de un país o una nación. Sin la crítica ni cuenta nos daríamos de los problemas que tenemos. No se puede proponer sin haber criticado antes, porque entonces la «propuesta» no tendría razón de ser. Cuando escribo en este blog, y hago crítica (que es a lo que me dedico porque digamos, construir desde un blog es algo cercano a lo imposible y para eso realizo otras actividades) siempre espero que los lectores tomen lo que creen cierto y los inspire a hacer un cambio. Si critico a la política o a la sociedad, esperaría que se den cuenta de los problemas que tenemos y por ende exista un motor que haga que mis lectores se lanzen a contribuir para que las cosas cambien, aunque sea desde su trinchera sin hacer obras magmánimas.

    Pero a veces parece que los mexicanos nos ahogamos en la crítica, como si a alguien le dijeran que está pasado de peso y en lugar de ir con un nutriólogo, se encerrara a su cuarto a deprimirse. Y el problema es que dicha crítica no se asimila, no se procesa y entonces terminamos siendo tan pesimistas (ante la ausencia de propuesta alguna) que vemos todo más malo de lo que es. Ciertamente México tiene muchos problemas, no podemos evadir la realidad. Ayer un colombiano me escribió en la Fan Page de Facebook y me dijo que mi blog le gustaba porque los problemas que yo le relato se parecen a los que viven en su país. México tiene muchos problemas como muchos otros países lo tienen. Generalmente nos comparamos con quienes están mejor que nosotros (Estados Unidos, Canadá, Japón, Suecia) y no está mal tomarlos como referencia de que si se puede crecer, el problema es que creemos que somos un país en desgracia, al cual «todo» le sale mal. Y eso creo que nos ha sumergido en una especie de depresión colectiva, que a su vez hace que se generen más problemas ante la pasividad que tomamos, como si todo fuera resultado de las circunstancias.

    Frases como la de «como México no hay dos» que siempre se usa en forma peyorativa, es un claro ejemplo de este pesimismo. Y es curioso que nos sintamos tan desgraciados en diversos temas: Empleo, economía, etc. cuando estamos en realidad arriba de media tabla si hacemos un comparativo con todos los países del mundo. Y claramente no habría que conformarnos, sino aspirar a estar lo más arriba posible de esas tablas, pero sería mejor si lo viéramos como algo positivo, como un reto por el que vamos a trabajar, más que buscar quitarnos una carga de encima. Somos un país mediano con sus problemas, con cierta influencia global (cosa que muchos países latinoamerican0s no tienen), ciertamente la vida política de nuestro país no es la mejor y le falta avanzar mucho, pero esa vida política es un cruel pero real reflejo de la sociedad a la que todos pertenecemos. Si estamos tan preocupados que con la llegada de Peña Nieto regrese la dictadura del PRI, que con Vázquez Mota haya más violencia y otros 60,000 muertitos, o que López Obrador se vuelva loco al sentarse en la silla presidencial, es porque ellos, los candidatos, nunca dejaron de ser mexicanos y ciudadanos, son representativos del pueblo. Y naturalmente se refleja en ellos una idiosincrasia pesimista (además de que llevan a cabo las prácticas comunes de nuestra sociedad como la corrupción, nepotismo), lo cual se refleja en sus políticas públicas.

    Creo que más que preocuparnos por quien va a llegar, deberíamos preocuparnos por no ser tan fatalistas y buscar construir. Tenemos la equivocada idea de que los políticos deben hacer nuestro trabajo, y lo peor, ese tipo de paternalismo se ve reflejado en ellos. Por ejemplo, Felipe Calderón les dijo a las compañías extranjeras a que les ayudara a generar empleos, o a Estados Unidos para que les ayude con la cruzada contra el narcotráfico. Pero falta sentirnos más independientes y más capaces. Si vemos ese México malo, muy malo, es porque nosotros no hemos hecho nada para cambiar la realidad, que a su vez es una percepción distorsionada. Porque si las cosas estuvieran realmente mal, tu no estarías leyendo este artículo.

  • La Trinchera Humana

    La trinchera humanaMirando al cielo nocturno, aquellos homínidos ancestrales, idearon dioses y mitos para calmar sus ansias de explicaciones; sobre aquellos destellos que parecían infinitos cada sociedad humana tejió historias que se convertirían en leyendas dignas de plasmarse en las antologías más insólitas. Mas de narraciones de sangre y pasiones no se nutre el conocimiento, muy al contrario, son los mitos, impuestos como verdades, los que obstruyen las revoluciones ideológicas y científicas; la Santa Inquisición, por ejemplo, defendió, a base de torturas y ejecuciones,  los intereses de una Iglesia corrupta, que abogaba por la ignorancia y retraso…

    La egocéntrica natural del humano, que lo hace sentirse superior a los demás seres vivos, se plasmó en las ideas de Ptolomeo, quien situó al planeta Tierra en el centro del Universo, esto en el siglo I de nuestra era. Fue hasta 1514 que, temeroso de las represalias de la Iglesia, Nicolás Copérnico propuso de forma anónima  el modelo heliocéntrico, en el que la Tierra era una esfera más girando alrededor del Sol. Hoy sabemos- redacta Stephen W. Hawking en “La Teoría del Todo. El Origen y el Destino del Universo”- que nuestra galaxia es sólo una entre las aproximadamente  100.000 millones de ellas que pueden verse utilizando  telescopios modernos, y cada galaxia contiene  unas 100.000 millones de estrellas. Vivimos en una galaxia que tiene unos 100.000 años luz de diámetro y está rotando lentamente; las estrellas de sus brazos de sus brazos espirales giran alrededor de su centro aproximadamente una vez cada 100 millones de años. Nuestro Sol es tan sólo una estrella ordinaria, amarilla y de tamaño medio, próxima al borde exterior de uno de los brazos espirales. Ciertamente- concluye el físico inglés- hemos recorrido un lago camino desde Aristóteles y Ptolomeo, cuando se creía que la Tierra era el centro del universo.”

    La mente humana es propensa a ceder a las tentaciones de la fantasía, es seducida por los cálidos brazos de la emoción que la aleja de la verdad. Es excitante especular, por ejemplo, sobre los hoyos negros, pensar en los llamados universos paralelos, creer que cada decisión o acción, por insignificante que parezca, tiene un efecto a largo plazo en nuestra realidad; los hoyos negros, cuenta la ciencia ficción, son la entrada a esas realidades alternas… Lamentablemente para el planeo de la imaginación el físico  Stephen Hawking continua: “La denominación <<agujero negro>> tiene un origen muy reciente. Fue acuñada en 1969 por el científico norteamericano  John Wheeler… En aquella época existían dos teorías sobre la luz. Una decía que la luz estaba compuesta de partículas; la otra,  que estaba hecha de ondas. Ahora sabemos que en realidad ambas teorías son correctas. Por la dualidad onda/partícula de la mecánica cuántica, la luz puede considerarse tanto en términos de ondas como de partículas. La teoría según la cual la luz estaba hecha de ondas no dejaba claro cómo respondería a la gravedad. Pero si la luz estuviera compuesta de partículas , cabría esperar que estas fueran afectadas por la  gravedad de la misma forma que los son las balas de cañón, los cohetes  y los planeta.

    Basándose en esta hipótesis, un profesor Cambridge, John Michell, escribió un artículo en 1783 en las Philosophical Transactions of the Royal Society of London. En dicho artículo señalaba que una estrella que fuera suficientemente masiva y compacta tendría  un campo gravitatorio tan intenso que la luz no podría escapar. Cualquier luz emitida desde la superficie de la estrella sería frenada por la atracción gravitatoria de la estrella antes de que pudiera llegar muy lejos. Michell sugería que podría haber muchas estrellas así. Aunque no pudiéramos verlas porque su luz no nos llegaría, seguiríamos sintiendo su atracción gravitatoria. Tales objetos son los que ahora llamamos agujeros negros, porque es eso lo que son: vacíos negros en el espacio”…  Estrellas, masivas y compactas, cuyo campo gravitacional es tan intenso que no deja escapar ni siquiera los fotones (las partículas de la luz) son la explicación para los emblemáticos hoyos negros; son, igualmente, la tumba de aquellas interesante tesis que planteaba  universos paralelos.

    Sólo son peligrosas las ideas que saltan sin restricciones en la mente del homo sapiens cuando se les da el carácter de verdad. Dicen algunos que nuestras creencias son  las trincheras desde donde peleamos contra el resto del mundo; no soportamos que alguien se acerque a nuestra zanja con actitudes ofensivas, pues, en ese caso habrá que responder con granadas; en una realidad donde cada persona defienda a muerte sus percepciones, nuestra especie esta condenada a la guerra y a la ignorancia.

  • Masas mexicanas maleables, manipulables, al gusto

    manipulacion masivaMe sorprende, bueno, en realidad no tanto; más bien se me hace indignante y siento coraje con ambas partes, tanto con los manipuladores como con quien se deja manipular, pero pareciera que a las masas uno las puede dirigir a donde uno quiera. Claro, se necesita su trabajo, no las puedes soltar demasiado ni las puedes ahorcar, tienes que encontrar el punto medio para que dichas masas sean dóciles, piensen y actúen como deseas; y de esta forma sin que ellas se den cuenta, terminen siendo como tus siervos, obedezcan y trabajen para ti, mientras los integrantes de las masas se asumen como independientes y autónomas (aunque algunos de ellos no conocen estos conceptos) cuando no lo son.

    Traigo a colación dos casos: AMLO 2006 y Enrique Peña Nieto 2012. Una mayoría relativa (pero suficiente para que cambiaran el resultado en las urnas) fue convencida de que López Obrador era un «Peligro para México». Todo esto fue hecho en base a suposiciones. Si AMLO en su gestión en el DF mostró alguno que otro rasgo autoritario, entonces es Hugo Chávez, si AMLO se pronunciaba en contra de la oligarquía AKA empresarios honestos y motor de desarrollo del país (aunque sabemos que los que sostienen a México son las pequeñas y medianas empresas), entonces era Hugo Chávez o Fidel Castro. Como algunas de sus propuestas tenían tintes populistas, entonces también era Hugo Chávez (aunque varias de esas medidas asistenciales terminaron siendo copiadas parcialmente por el PAN, como el Seguro Popular), e incluso también se usó una que otra mentirilla para ponerle la cereza al pastel, como el hecho de que AMLO había endeudado el DF, que si, cargaba una fuerte deuda, pero así estaba cuando llegó, y la dejó casi igual cuando se fue (es decir, la variación de la deuda fue mínima), ese dato lo pueden consultar en el INEGI o solicitarlo al IFAI.

    La gente se espantó y la sociedad se polarizó, claro, AMLO cayó en el juego de una forma poca inteligente y contribuyó a radicalizar más las cosas, pero quedó en eso, en un político nocivo para el país, que si, tiene bastantes defectos, pero que entre ellos no se encuentran (hasta lo que sabemos) la corrupción, y la falta de integridad. Todavía a 6 años, existe gente que le tiene miedo a pesar de que en el 2012 es muy difícil que gane. Todo el bombardeo mediático hizo que la gente pensara como querían que pensara, como si hubieran sido programados para ello. Cierto que algunos de nosotros no simpatizamos mucho con López Obrador (al menos yo no lo hago con ninguno de los 4 candidatos), pero lo hacemos por convicciones propias y no por el efecto de la manipulación mediática.

    Tomamos ahora a Enrique Peña Nieto, si hiciéramos una campaña sucia, no tendríamos que basarnos en suposiciones o «pronósticos de lo que podría pasar», simplemente tendríamos que apelar a los hechos para poder convencer a al gente del peligro que podría representar el mexiquense; basta con hojear sus resultados en el gobierno, basta con ver la estela de corrupción que ha dejado y ver quienes integran su círculo cercano. Como detalles minoritarios y menos trascendentes podríamos incluir los incidentes de la FIL, el asunto de su hija y la prole y otros más. ¿Qué pasa con Peña Nieto?, que va en un todavía cómodo primer lugar. Es cierto que ha perdido algo de ventaja, y eso es debido a un sector minoritario de la población que está menormente expuesta a la «mass media» y se informa por otros medios como Internet; pero sigue ahí arriba. Si hubieran decidido hacer una campaña en contra de Peña Nieto como en el 2006 con AMLO, seguramente no solo hubiera perdido las elecciones, sino que quedaría relegado hasta el tercer lugar. Pero la campaña mediática juega a su favor, se presenta como un galán de telenovela aprovechando la forma en que un importante sector de la población se siente identificado con los personajes telenoveleros y automáticamente le dan su voto.

    Es muy fácil cambiar la percepción de la gente, y de esa forma es fácil llevarla a donde la deseén llevar. Tal vez por eso a la gente que ostenta el poder no le molestó tanto la cacareada transición democrática, porque incluso en este escenario, donde la democracia se limita a tener más de un partido en el congreso, votar cada 3 años y que un sector minoritario pueda expresarse libremente, para ser escuchado solamente por ese sector minoritario; esta gente puede estar tranquila porque el poder no se le va a ir de las manos. Los mecanismos de control ya no son tan brutos y despiadados (represiones violentas, asesinatos), más bien son sutiles y en lugar de usar la fuerza utilizan la psique de las personas. Este corporativismo político y empresarial puede sobrevivir en un estado llamado democrático (aunque habría que ver si se aplica bien el término). En un estado democrático se asume que las personas son libres, pero la mayoría no lo son. Dirán que no estamos presos ni que estamos rodeados por mercenarios apuntándonos a la cabeza, pero incluso así, en un estado frankliano se puede ser libre donde a pesar de vivir en un campo de concentración nazi, Victor Frankl nunca perdió la libertad de pensamiento. Acá en México la libertad de pensamiento existe para unos pocos a pesar de no estar bajo los barrotes de una prisión o con una pistola en la sien, y solo la ejercen aquellos que tienen el valor de asumirla.

    En tanto los demás, seguirán siendo una especie subhumana como individuos, pero muy útiles en su rol como masa, porque para los poderes dos cabezas no son mejor que una, más bien un millón son mejor para ellos que una, porque entre ese millón de cabezas se anulan y tienen menos capacidad de pensar que una sola cabeza.