Categoría: reflexión

  • Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132

    Carta al movimiento #YoSoy132He seguido su movimiento, el cual se me hace muy interesante, y yo veo a #YoSoy132 como una expresión genuina de la ciudadanía ante un problema que es real. Y este problema se deriva de la intención de varios medios de comunicación que utilizan su influencia para imponer al candidato por el PRI-PVEM Enrique Peña Nieto (entre los que se encuentran Televisa, TV Azteca, Milenio, OEM). Me da gusto que la sociedad no se quede lamentándose en sus casas y salga a las calles a manifestar su inconformidad con esos hechos, en ese sentido su movimiento es muy loable, y apoyo su iniciativa. Su intención de mejorar el país a mi parecer es totalmente genuina, tal vez haya algunas cosas que no se me hacen tan prudentes como «mentarle la madre a un candidato» pero lo entiendo, porque son jóvenes, tienen mucha energía, estan inconformes con la situación, y a fin de cuentas mientras no exista el uso de la violencia están ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Se podrá criticar la postura, pero eso no quita su derecho a hacerlo.

    Yo soy joven pero ya no tanto, tengo 30 años y pues de mi etapa de universitario a la fecha, la experiencia ha modificado algunas de mis percepciones y aquí es donde quiero señalar algunos puntos donde no concuerdo en las formas. Mi intención no tiene el fin de ninguna manera de descalificar el movimiento, por el contrario, la intención es que mi opinión (así como las de muchos otros) pueda servir para una mayor retroalimentación y que este movimiento se haga más sólido y tenga un impacto benéfico más fuerte en la sociedad mexicana. Es cierto que algunos opositores, entre los que se encuentra el candidato Gabriel Quadri ha llamado de una forma muy irresponsable a este movimiento (del cual en espíritu me siento parte) como una expresión fascista. Yo simplemente creo que este movimiento puede mejorar y que construya, para lo cual se necesita tiempo y experiencia.

    León Krauze afirmaba correctamente que este movimiento tiene que aceptar la crítica, incluso puede aprender tanto de la crítica constructiva, como de la destructiva. Yo el primer problema que veo tiene que ver con la «democratización de los medios de comunicación», lo que alcanzo a leer entre lineas en su pliego petitorio y en sus demandas es que quieren medios que sean objetivos e imparciales. Lamentablemente tengo que decir que eso no es posible, todos los humanos (y más los informados como ustedes y yo) somos animales políticos, tenemos una ideología política, y opinamos invariablemente en torno a ella. Tanto yo como ustedes gozamos de una información plural, no por las televisoras, sino porque tenemos acceso a Internet, televisión de paga (donde existen programas con una línea diferente a los medios tradicionales), y verán que todos estos medios «alternativos» tienen su ideología, pueden ser conservadores, liberales, socialdemócratas, de izquierda, de lo que le quieran poner.

    No quiero parecer reaccionario pero técnicamente Televisa esta facultado para promover a su candidato. Es algo que nos desagrada porque debido a su alcance, esta televisora tiene mucho poder, y debido a las prácticas duopólicas que practica, influye sobremanera en la población; pero si la idea es alcanzar una utopía donde los medios de comunicación sean imparciales, la marcha se debería extender a periódicos como La Jornada donde también existe un apoyo notable al candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador. El problema que estamos viendo no tiene que ver con que si los medios son parciales o no, sino con la concentración de poder que el duopolio tiene, con lo cual se pueden dar el lujo de pasar de ser el cuarto poder a ser el primero. Dicha concentración es una amenaza para la democracia, como si se tratara de un Berlusconi con copete. Entonces creo que su causa debería enfocarse más a «desmonopolizar los medios» para que el grueso de la población tenga acceso a distintos medios con una diferente línea ideológica. Por ejemplo, más que decirles a las cadenas que se democratizen, lograr que se instale una tercera cadena (para empezar) en el país, que exista mayor variedad informativa y un todavía gran sector de población no se quede solo con lo que dijo Televisa y TV Azteca.

    A causa del movimiento que han logrado crecer, se han visto cambios en Televisa, como el hecho de que «tratan» de presentar información de una manera más imparcial, o el hecho de que en Tercer Grado, Peña Nieto no fuera tan «alabado» como en otros tiempos se esperaría. Pero esto se trata de una simulación. Televisa a pesar de que tiene una mayor influencia sobre la gente de escasos recursos, se financía mayormente de la clase media quienes son los que tienen el poder adquisitivo para adquirir los productos y servicios de quienes se anuncian ahí. El movimiento #YoSoy132 ha calado en los intereses de la televisora porque el lograr que las clases medias los vean con malos ojos les puede afectar comercialmente y para evitar esto, simulan ser democráticos. El problema es que cuando la amenaza desaparezca, cuando pase el ruido, volverán al Status Quo, y para eso me remito a la historia. En la época del PRI Televisa censuraba eventos como los de la masacre de Tlatelolco o el asesinato de Colosio, incluso Emilio Azcárraga Milmo se denominaba el «soldado del PRI». En los 90 cuando hubo presión por democratizar más al país gracias a las izquierdas y al PAN (que era algo muy diferente a lo que era ahora) Televisa tuvo que mostrar una cara más democrática, pero siempre fue una conveniencia comercial; ahora esta cara se difumina cuando tratan de apoyar a su candidato.

    No se le puede pedir a un medio que se «democratice» cuando varias veces lo único que ha hecho es simular dicha democratización; para este problema la única salida es que la gente tenga más fuentes de información, para lo cual se hace imperativo la apertura de más cadenas. Y aquí es donde debería apuntar su movimiento y debería ser un apartado indispensable en el pliego petitorio.

    El problema necesita solucionarse de fondo y se me ocurren más ideas para que exista una mayor variedad de información para que el ciudadano pueda sacar sus propias conclusiones de lo que acontece en el quehacer público a partir de la comparación de las fuentes que ofrecen varios medios. Otra clave por la que deberían luchar es por una reforma educativa, un ciudadano educado, es un ciudadano más difícil de engañar y tiene más propensión a buscar información en varias fuentes. El éxito comercial de Televisa se basa en la pobre educación del país, y en el caso particular no creo que solamente sea el hecho de que Televisa quiera mantener ignorante a la gente, sino que la ignorancia que existe en el país orilla a Televisa (sin intención alguna de justificar a la televisora) a crear contenidos televisivos que a nosotros nos parece un insulto. Con un pueblo más educado e informado este tipo de contenido tendría menos rating y no sería tan atractivo comercialmente.

    Otra idea, y que si tocan en su pliego petitorio, es el derecho al Internet. Aquí hay que hacer una acotación en que debido a las prácticas monopólicas de Telmex (si bien hay otras empresas en el ramo, no cuentan con la infraestructura que Slim heredó de la privatización de Telmex) los precios en Internet son más altos de lo que podrían ser. Tal vez a nosotros una línea de teléfono con una conexión a 5Mbps on un costo de $599 pesos no nos parezca muy caro, pero si lo es para gente que no tiene tantos recursos. Aquí al igual que con las televisoras se debería buscar que se combatan los monopolios, para que con una competencia más perfecta, los precios bajen y se incremente la calidad. De esta forma al ampliarse la cobertura, más gente tendrá acceso a la información. También es de tomar en cuenta que con los avances de la tecnología, cada vez es más barato adquirir un dispositivo con acceso a Internet. Un análisis de The Competitive Intelligence Unit asegura que 7 de cada 10 mexicanos tendrá un teléfono inteligente (smartphone) en sus manos.

    También, al aprovechar este furor y ganas por cambiar el país que tienen deben de pensar en promover otras reformas como políticas, económicas entre otras, que sean benéficas para la sociedad. Es cierto que #YoSoy132 tiene menos de un mes de existencia, y construir a veces requiere de tiempo, pero es indispensable ir pensando en ideas propositivas. Entiendo el reclamo y repudio a un candidato que muchos de nosotros representa una regresión en términos democráticos, pero el hacer que Peña Nieto llegue o no a la presidencia no solucionará el problema de fondo, por lo que les pido que este movimiento dure, que pase la barrera del primero de Julio, que persistan sea Peña Nieto, López Obrador o Josefina quien esté en la presidencia. También les pido que tengan cuidado en las formas en que se expresan o algunos buscan expresarse tomando el nombre de su movimiento como ocurrió en Querétaro donde varias personas golpearon una Suburban donde presuntamente iba el candidato Peña Nieto. Algo que debe estar prohibido dentro de su movimiento es cualquier uso o incitación a la violencia, y solo limitarse a defenderse en caso que agresiones de terceros puedan afectar su integridad. Si miembros del equipo de Peña Nieto usan la violencia para reprimir manifestaciones (como ocurrió en Saltillo, Colima y Veracruz) no es justificación para que ustedes la usen y deben limitarse a defender su integridad física o personal, recuerden, la sociedad debe estar unida, y tiene que mostrar a la clase política los valores cívicos y democráticos que aspiran a defender.

    Deseo mucha suerte y cuentan con todo mi apoyo.

  • Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistema

    Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistema

    Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistemaQuienes vivan en la Zona Metropolitana de Guadalajara o quienes vengan a la capital jalisciense, seguramente sabrán que es Colomos. Este es un bosque inducido dentro de la ciudad, que sirve como pulmón y ayuda a mantener cierto equilibrio en el ecosistema, se divide en dos secciones conjuntas, Colomos I y Colomos II (es decir, un bosque seccionado en dos partes); estos espacios además sirven de esparcimiento para la ciudadanía, para tanto los que quieren ir de pic-nic o los que quieren ir a hacer ejercicio en un lugar donde lo que sobra es oxígeno. Esta zona es muy importante, no solo por la existencia del bosque, sino por los mantos acuíferos que pasan por debajo de esta zona y que abastecen de agua a varias colonias de la ciudad. ¿Entonces que es Colomos III?, este es otro predio donde se está contemplando hacer digamos un tercer bosque, aunque a diferencia de los primeros dos, no se encuentra exáctamente en el mismo lugar; se encuentra aproximadamente a un kilómetro de los primeros dos bosques hacia el norte.

    El fin de semana tuve la oportunidad de ir, dado que Colomos III es uno de los proyectos de la Organización Civil donde colaboro. No es la primera vez que voy, pero si la primera vez donde me percato del impresionante tamaño que tiene este predio propiedad del gobierno, pero que ha sido de interés para algunos desarrolladores que lo han querido contemplar para desarrollar edificios departamentales. Colomos III tiene 28 hectáreas y en parte de este terreno ya existen árboles medianos que fueron sembrados desde hace 10 años. En esta visita tuve la oportunidad de platicar con el maestro Jaime Eloy Ruiz Barajas quien ha estado también muy involucrado en el proyecto y es un especialista del tema. Me comentaba que bajo este terreno existen dos mantos acuíferos que alimentan a más de 10 colonias de la Zona Metropolitana, y también me hablaba sobre la importancia de hacer crecer un bosque en este terreno, que además de los beneficios mencionados anteriormente que un bosque (valga la redundancia) podría tener a la ciudad, también iba a ser muy benéfico para dichos mantos acuíferos.

    A pesar de la existencia de algunos árboles medianos, la mayor parte de Colomos III es un terreno donde se han sembrado nuevos árboles que no rebasan el medio metro de altura, los cuales tienen que estar siendo regados y mantenidos. Aquí es donde entra la labor de Movimiento Propuesta Ciudadana y del profesor Jaime Eloy, donde varios alumnos de instituciones como la Universidad Panamericana entre otras, hacen su servicio el sábado a las 8:00 de la mañana. El Ayuntamiento de Zapopan quien colabora con las pipas de agua, de las cuales se abastecen los voluntarios quienes por medio de baldes riegan los nuevos árboles que en unas décadas formarán parte del nuevo bosque.

    Les comentaba que este bosque ha estado en la mira de varios desarrolladores porque se encuentra en una de las zonas más opulentas de Guadalajara, colinda con una de las colonias con más poder adquisitivo como son Colinas de San Javier y Puerta de Hierro, y cerca de este predio se han construido clusters de rascacielos que oscilan entre los 20 y 40 pisos (algo así como lo que es Santa Fe en la Ciudad de México), de hecho es curiosa la sensación porque dentro de este terreno, se respira un aire campestre, pero a la vez está rodeado de estos modernos edificios que desde esa distancia parecerían formar parte de una ciudad de primer mundo, pero donde sabemos que al entrar dentro de estos «clusters», el segregacionismo que separa a los inquilinos de estas torres de la ciudad, delata el tercermundismo. Algunos de estos edificios fueron construidos en zonas por donde pasan mantos acuíferos y con una escasa planeación urbana, dado que no se encuentran cerca de una vía rápida y la «exclusividad» de estas zonas no ha permitido la construcción de vías que permitan un tráfico más fluído, claro, hablar de transporte público en esta zona es hablar de nada, menos donde solo pasan dos rutas de camiones.

    Es bueno saber que a pesar de esas modas por talar árboles para que «el letrero del negocio del dueño se vea» como ocurrió con un Burger King ubicado cerca del Expiatorio de la ciudad, o de quemar deliberadamente bosques para posteriormente desarrollar cotos y condominios con el slogan de «vive cerca de la naturaleza» como ocurrió con el Bosque de la Primavera, existe gente que se preocupa por preservar el entorno y promover desarrollos naturales que le podremos heredar a nuestros hijos. Ciertamente, tendrán que pasar años o incluso décadas para que este bosque tome forma como la que tienen las primeras dos secciones de Colomos, pero cualquiera en su sano juicio preferiría esperar un tiempo para tener un nuevo bosque a tener una ciudad llenos de edificios que en ese tiempo se verán viejos, y donde debido a la falta de áreas naturales, se tendría un ecosistema muy deteriorado.

    Mi visita a este bosque tuvo varias razones, empezando porque quería conocer más a fondo este proyecto (por lo cual tenía que estar ahí y presenciarlo en vivo) dado que donaré un sitio web para este proyecto, y claro además quería colaborar y poner mi granito de arena. Y para los que creen que solo me dedico a estar escribiendo tontería y media en este sitio, aquí les dejo la prueba de uno de los tantos arbolitos que regué en mi visita al bosque. Por cierto, quien quiera colaborar, me lo puede hacer saber por este medio y yo con todo gusto les informaré:

    Arbolito

     

  • Intelectualoide Paranoide

    Intelectualoide Paranoide

    Es curioso pero es verdad, en un país donde siempre hemos estado acostumbrados a la mentira y al engaño, la gente cae en la paranoia. Empieza a imaginar cosas que no son o suponer cosas que no lo son tampoco, y a veces lo entiendo porque ya es muy difuso saber lo que es real o no, y esta posición paranoide ante las cosas es una especie de mecanismo de defensa, más cuando tenemos que escarbar y escarbar si queremos saber la verdad (y la llegamos a saber si nos va muy bien). Uno de los ejemplos es esa animadversión frente a todo lo que huela a corporativismo, televisoras, PRI, copetes; por parte de las clases medias y altas. Existe tanta manipulación de parte de estas entidades hacia la sociedad que ya nos es difícil o quizá imposible saber cuando algo es verdadero, ya no solo que tenga que ver con esas entidades, sino con algo que «pareciera oler» a ellas.

    Algo así me ocurrió a mí. al escribir un artículo sobre el desempeño de AMLO en el debate en un sitio donde colaboro. Al ser este sitio un blog ya relativamente conocido entre los internautas en México, aseguraron (y se lo creyeron de verdad) que este artículo estaba comprado por el equipo de Enrique Peña Nieto, e incluso avisaron a la administración del sitio que yo era un infiltrado del PRI y Televisa. Ni siquiera había «alabado» a Peña Nieto en dicho artículo como dijeron. Esta paranoia creo que termina por no construir, y también es parte de una pereza mental, porque la gente no se dedica a investigar, y si ve que algo es malo, lo generaliza. Por un ejemplo, uno ve a Peña, a Moreira, al Gober Precioso y dice, el PRI es un partido corrupto; pero luego (si usas tu propio criterio) te puedes dar cuenta que incluso dentro del PRI existe gente valiosa, tal vez con no tanto renombre, pero existe; pero debido a las generalizaciones, la gente ya la toma como si fueran personas corruptas también.

    A veces las posiciones que se toman ante un tema son un tanto radicales que terminan generando violencia (no necesariamente física aunque si existe el riesgo de), los priístas califican las manifestaciones ciudadanas de fascistas, pero a la vez muchos antipriístas incluso responsabilizan al PRI y al equipo de Peña Nieto de sus errores (un ejemplo, fue la violencia que se vivió en Querétaro, donde muchos dijeron que se trataron de infiltrados priístas y no es que no sea posible eso, conociendo las prácticas del partido, pero por lógica si hubiera sido así, el equipo de campaña de Peña Nieto le hubiera dado una gran difusión y no lo hicieron), como bien afirma León Krauze, hace falta autocrítica. El tema de las posiciones ideológicas no son equipos de futbol, son formas de buscar como sacar al país adelante; y creo que el aferrarse extremamente a una posición termina siendo nocivo.

    Es curioso que yo, teniendo una posición más tirada a la izquierda, haya recibido críticas (destructivas) e incluso agresiones por gente que dice ser de izquierda, porque pareciera que una persona no puede opinar libremente y hacer incluso autocrítica, sino que debe estar a fuerzas adherido y atado radicalmente a una posición ideológica. Eso me habla de una poca democratización de la sociedad, y si tenemos una democracia demasiado incipiente que a veces no le podemos llamar así, pues ahí tienen la respuesta de los por qués.

    Incluso a muchos les sorprendería el que vaya a votar por López Obrador en estas elecciones. Claramente no me parece de lejos lo que necesita México y defectos y errores tiene muchos. Pero naturalmente ante el hecho de que no quiero que llegue Peña al poder, el hecho de que el PAN se ha degradado a niveles inimaginables que no sabe ya que ofrecer y se dedique a criticar y a denigrar ante falta propuestas, y también para darle la oportunidad a una izquierda que no ha estado en el poder y que a pesar de que no concuerdo en muchas cosas con AMLO pienso que trae un muy buen gabinete, es que he tomado esa decisión. No creo que con Obrador México se catapulte al desarrollo, creo que el mejoramiento del país empieza por la sociedad y no por un político, y me preocupa que los manifestantes se echen a dormir si Obrador gana, cuando este despertar ciudadano debería ser «para siempre».

    Aún así, si hay cosas que no me parecen de AMLO igual aquí seguiré haciendo crítica. Si llegara a la presidencia y hace algo mal, igualmente lo mediré con la misma vara que mido a los demás. Porque no me quiero arrinconar y dejarme llevar por emociones que cancelan el uso del raciocinio, que ante un dejo autoritario del PRI la gente generaliza como si ya todo fuera malo, que «todos» los priistas son o ignorantes, acarreados, peñaliebers (las mujeres que votarán por Peña por ser un galán de telenovela), o que buscan hueso. Creo que hace falta más tolerancia, y esa falta de tolerancia es lo que nos hace caer en la paranoia, debido a que la gente se termina confiriendo un halo de superioridad intelectual y moral, viendo desde un falso pedestal a los ciudadanos que están abajo como si estos fueran menos o valieran menos.

    Yo manfestaré mis contrariedades hacia Enrique Peña Nieto y lo que representa, y si me parece un peligro lo diré. Pero no por eso buscaré violentar ni dividir a la sociedad. Si por eso, la gente quiere creer que soy un ectivista encubierto, que crean lo que quieran, yo seguiré mis convicciones, y si no les gusta, yo nada puedo hacer.

  • México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotarParece que esto va a explotar, ya la presión acumulada es inmensa, posiblemente nos tardamos 2 años para hacer ese 1810-1910-2010, pero se ve venir. Nunca en la historia de nuestro país (por más que los medios mainstream o «copetestream» lo quieran minimizar), se habían llevado a cabo tantas marchas, ya no en contra de un gobierno en turno, sino de un candidato y de los intereses que lo rodean, porque dichas marchas no son solo contra él, sino contra los medios de comunicación parciales (más bien vendidos, porque un medio tendría el derecho de opinar desde su perspectiva) como lo que protestan los manifestantes de la #MarchaYoSoy132.

    México no va aguantar otro gobierno autoritario y eso nos queda claro. Esta presión se viene acumulando creo desde tiempos de Fox cuando la gente vio frustradas las intenciones de cambio y se acumularon en el 2006 después de un tanteado fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador lo cual causó la polarización de la sociedad, y la muerte de «la esperanza» para algunos; los afines a AMLO advirtieron de un «complot» y de «una mafia en el poder». Después de un gobierno mediocre (tanto en lo económico como en lo social) de Felipe Calderón, se empezó a respirar más tensión en la sociedad, y se empezó a acumular más con la candidatura de Peña Nieto, la cual olía (y cada ves huele más) a ese México rancio y autoritario. Ahora ese sentimiento de una élite, de unos medios de comunicación y unos grupos políticos que quieren imponer no son percibidos por los «pejefans» más radicales, sino por ya un sector considerable de la sociedad con diferentes ideologías y estratos sociales.

    Las manifestaciones en la Ibero, las marchas #AntiPeñaNieto y #MarchaYoSoy132, son como esas humarolas que empiezan a salir de una olla que en cualquier momento podría explotar si no se toman las debidas precauciones. Estas marchas no solo están tomando un alcance nacional, sino que medios internacionales como El País entre otros, quienes dieron cobertura al #15M y al #OcuppyWallStreet, están centrando sus miradas en México. Saben que lo que se vive en México es algo que no se veía desde el 68, y curiosamente las fechas coinciden. En 1968 se llevaron a cabo manifestaciones en gran parte del mundo, aunque solo en México esta fue aniquilada con una asesina represión por parte de Gustavo Díaz Ordaz. Ahora también estas manifestaciones están ligadas al inconformismo mundial que hemos visto en tiempos recientes. Y es que si bien el problema en México es la oposición rotunda de la población a la implementación de un gobierno autoritario, estas manifestaciones también están influenciadas por lo que se vive en el mundo, porque el hartazgo y desgaste de la política es un problema global, y no solo nacional.

    Las marchas han sido pacíficas. Pero pienso y medito sobre la reacción que tendría la gente si como se piensa, el PRI de Peña Nieto implementara un gobierno autoritario (más con los notables destellos que nos han mostrado). Posiblemente el gobierno priista tratará de crear un ambiente donde se perciba cierto progreso, pero el PRI ha usado tantas artimañas que a muchos les será difícil de creer, y solo será necesario que cojeén una vez del pie para que la olla de presión se desate. Esto no es «solo culpa del PRI o de Peña quien no ha llegado siquiera al poder», es un desgaste social y político que venimos arrastrando y de la cual como sociedad somos parte y por ende no nos exhime del problema. Esta problemática la vemos en todos los partidos, quienes se han deteriorado y han dejado del lado sus convicciones ideológicas. Ciertamente las manifestaciones han sido «antipeña» porque el miedo al PRI añejo es mayor, pero debería ser un repudio contra toda la clase política y también un momento de reflexión para pensar que estamos haciendo mal como sociedad.

    Siempre la vía pacífica es la mejor, pero no hay que descartar algún enfrentamiento violento en el futuro, como respuesta a una posición del gobierno también violenta. Lo peor de la sociedad podría salir (y me refiero a la sociedad incluyendo desde los ciudadanos, hasta las élites y las esferas políticas), y hasta un punto podría ser necesario como si fuera una catarsis, como un humano que se desploma moralmente a tal grado que sabe que no le queda de otra más que salir adelante y se pone en acción. Ciertamente en la política hay gente bienintencionada (la excepción, no la regla), yo conozco personalmente gente con principios, ideales, con convicciones y congruentes hasta dentro del PRI, pero todo esto malo que vemos es un cáncer que padece la sociedad a todos los niveles, y hace falta una sacudida, ya no podemos seguir más así, ¡ya no carajo!. Y si es necesario un movimiento brusco, ni modo, que venga.

  • #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedadLos mexicanos tenemos que aprender de nuestra historia, la cual tiene círculos incompletos y heridas que no se han logrado sanar. El aspecto cultural de la sociedad mexicana está permeada por el autoritarismo que se vivió desde la Nueva España y también con el clero. Dicho autoritarismo no lo inventó el PRI (es más, no es solo el PRI quién ha heredado dichos comportamientos), aunque si se encargó de representarlo durante 70 años. En las primeras décadas funcionó, porque a pesar de la poca convicción democrática, había desarrollo, progreso, y varios de los políticos, estaban mejor preparados y a pesar de todo parecían tener un mayor compromiso con el país. Naturalmente estas buenas intenciones se disolvieron y lo peor y lo más rancio del partido tricolor no solo salió a flote, sino que a doce años de dejar el poder no se ha ido. Y ha seguido siendo rentable por el letargo que ha vivido la sociedad mexicana, pasividad también heredada desde las épocas de la corona. Por eso es que creo que la #MarchaantiEPN es una buena noticia.

    No tuve la oportunidad de asistir, pero por toda la información que ha llegado, creo que las manifestaciones lograron su cometido;  a excepciones del SME que intentó integrarse y algunas otras trivialidades, esta manifestación no se politizó, y naturalmente no podrán relacionar esta marcha con López Obrador, el PAN o cualquier otro agente. El número de asistentes no fue tan impactante (aunque si lo suficiente para ver avenidas abarrotadas), pero no es algo preocupante, más que muchas de las manifestaciones que dieron la vuelta al mundo el año pasado comenzaron igual y ya en movimientos posteriores fue que se empezó a unir más gente. A pesar de eso, creo que esta es la manifestación ciudadana más importante llevada a cabo desde 1968. Podríamos hablar de las manifestaciones surgidas después de las elecciones de 1988 y 2006 respectivamente, pero ninguna había tenído un impacto a nivel nacional y sobre todo, no se había originado desde la ciudadanía. Esto porque estas manifestaciones se llevaron a cabo simultaneamente en varias ciudades de la República Mexicana.

    Afortunadamente no se llevaron a cabo actos de violencia por parte de los manifestantes, lo cual los hubiera podido desacreditar. Aunque lamentablemente en algunos lugares como en Colima (donde el candidato Enrique Peña Nieto daba un mitín) algunos manifestantes fueron reprimidos por simpatizantes y parte del equipo de Peña Nieto por medio de la violencia, aunque también fueron contados los casos, más cuando existía la posibilidad de que los adherentes al candidato del «copete» trataran de reventar las manifestaciones, cosa que también habría sido difícil no solo por el número de participantes, sino porque nadie llevó propaganda política y tanto López Obrador (sobre todo él) como Josefina Vázquez Mota se deslindaron de la marcha.

    La noticia es buena, y me parece bien que los mexicanos empiecen a salir de las calles a manifestar su oposición ante una opción política que representaría una involución. Posiblemente será necesario hacer más marchas, pero también a la vez creo que todo esto no debería tener como único objetivo, mostrar el repudio ante el candidato armado por las televisoras y grupos de facto. Es decir, los manifestantes tienen que ser más propositivos y buscar incidir en el mundo político desde su posición como activistas para lograr cambios positivos en el país. Porque en caso de que por medio de estas manifestaciones se lograra tumbar la posibilidad de la llegada a la presidencia de Peña Nieto saldría la pregunta ¿y qué sigue? ¿a dormir y buenas noches?. Por eso es la insistencia en aprender de la historia. La manifestación del 68 fue memorable, pero terminó absorbida y nos dejó con una profunda herida debido a las medidas tomadas por el gobierno de Díaz Ordaz. También podemos ver lo que se ha hecho en otros países como España. Los ciudadanos aprovechando en este clima podrían aprovechar para lograr incidir en el quehacer público, podrían presentar propuestas, crear un pliego petitorio, y que esto no se trate solo de tumbar a un candidato, sino de buscar mejorar a nuestro país. Porque como comenté antes, la situación política es una respuesta hacia la idiosincrasia de la sociedad, y esta no va a cambiar mientras los ciudadanos no tomen un papel más activo dentro de ella, a lo cual, a mi parecer, no solo tienen el derecho de, sino que están obligados a.

    Si algo creo que logrará esta manifestación, es el hecho de que las autoridades tendrán que pensársela dos veces antes de cometer actos que perjudiquen al país. Pero se necesita ir más hacia allá. La sociedad se tiene que involucrar. Esta marcha a mi parecer es el principio, es como cuando una persona despierta, se talla los ojos, y se da cuenta que es de día. Pero falta ir a asearse, bañarse, desayunar e ir a trabajar. No desperdiciemos esta oportunidad y dejar que esto quede en un intento frustrado, o en el único objetivo de evitar la llegada de Peña Nieto a la presidencia. Estas energías hay que aprovecharlas para terminar de despertar y darnos cuenta que los ciudadanos tenemos más poder que el que pensábamos y que podemos ser agentes de cambio. Si logramos esa transición, se habrá logrado al menos uno de tantos cambios que necesita esa «idiosincrasia mexicana» si no, esto quedará como una simple anécdota. La democracia no implica solamente ir a votar cada tres años por el menos peor, consiste en participar activamente, se necesita de una democracia participativa, y este tipo de democracia no es delineada por alguna reforma o alguna ley, sino por la activa participación de los ciudadanos en el quehacer público.

  • El problema cultural mexicano

    El problema cultural mexicano

    El problema cultural mexicanoAfirmaciones como «hay una élite en el poder que domina el país», «la mayoría de los políticos son corruptos» entre otras, en realidad no son falsas, pero pierden perspectiva cuando se le agrega «el pueblo es bueno». Pareciera que en México dichas élites, empresarios, políticos y gentes de poder son algo así como aliens, extraterrestres, personas que pertenecen a otra realidad, que nada tiene que ver con nosotros; y esto en realidad es una falacia. Mucha gente cree que extirpando estos cánceres ya la hicimos. Pero es como si el doctor nos quitara los lunares cancerígenos y no se diera cuenta de que hay una metastasis en todo el cuerpo. Y uno no se pone a pensar, esos políticos corruptos, esos empresarios que juegan con los hilos del poder, alguna vez fueron ciudadanos como nosotros, e incluso siguen siendo ciudadanos, no han perdido dicha característica.

    Ahora por ejemplo se habla de la posible llegada de Enrique Peña Nieto al poder, muchos han mostrado cierto repudio e indignación, y hasta cierto punto lo entiendo viendo parte de la historia del PRI e incluso viendo como se desempeñan algunos priístas en la actualidad. La gente se manifiesta e incluso busca organizar marchas y lo hace por iniciativa propia. Y está bien, están en todo el derecho a manifestarse y creo que es algo mejor que quedarse en casa y quejarse en las comidas. Pero creo que a veces no entendemos que el problema, el hecho de que en nuestro país emerjan políticos de dudosa reputación no es algo ajeno a nosotros, y no quiero herir susceptibilidades, pero los políticos que tenemos son representativos de nuestra sociedad. Dicen ¿por qué la mayoría de los políticos se corrompen?. No es que «ellos» sean los malos y «nosotros» los buenos, es el hecho de que nuestra idiosincrasia nos orilla a comportarnos de cierta manera ante distintas circunstancias. Los políticos son mexicanos que comparten la misma cultura, pero ante un escenario donde se poseé más poder, ese «mexicano supuestamente bueno» termina sucumbiendo ante las tentaciones. Pareciera que asumimos que los ciudadanos al entrar en política son adoctrinados o les lavan el cerebro para que aprendan a robar. Es falso, los políticos son ciudadanos que se comportan de acuerdo al escenario en el que se mueven.

    Entonces tenemos que entender que si tenemos políticos de tan mala calidad contendiendo a la presidencia, es porque no hemos resuelto nuestros defectos culturales que no nos permiten avanzar. Ellos representan nuestra realidad como pueblo, podemos pensar que son ajenos en el sentido que no trabajan para el pueblo, pero culturalmente es lo diametralmente opuesto, ellos tienen las mismas raíces culturales que el pueblo porque no dejan ser parte de él. El problema es que los ciudadanos quieren deslindarse de este problema y todo se lo adjudican a los políticos. Por ejemplo, cuando ocurrió en la FIL sobre lo de la «pifia» de Peña Nieto (y lo digo porque al yo ser lector, tengo la autoridad moral para hacer crítica al respecto), se criticó el hecho de que el candidato no supiera mencionar tres libros, y confundió autores (ya decían que ayer Peña le había mandado condolencias a la familia de Enrique Krauze), y es cierto, es malo que un candidato no tenga el hábito de leer porque la perspectiva sobre muchos temas que influyen en el quehacer político es más reducida e igual habla de una mediocridad intelectual indeseable en alguien que quiere dirigir el país. Pero muchas de las personas que criticaron este hecho en redes sociales a Peña Nieto era gente que no lee un miserable libro en su vida. Algunas personas incluso tuvieron el despacho de buscar títulos de libros que nunca leyeron en Internet para criticar al candidato.

    Es decir, yo no puedo perdonar a un candidato por tener tal defecto, pero yo como ciudadano si tengo el derecho de tener dichos defectos y a la vez criticar de los mismos defectos que poseo a los funcionarios públicos. Igual cuando se les preguntó a Peña Nieto y a Josefina Vázquez Mota sobre el salario mínimo y el costo de varios productos. Naturalmente el desconocimiento de estos es preocupante, pero me pregunto si los ciudadanos conocen ya no digamos esa información (que tal vez por su posición no les es necesario conocerla), sino información básica que tienen que conocer para desempeñarse ya sea como ciudadanos o como profesionales. O por ejemplo cuando a Obrador se le criticó por no saber hablar inglés (esto sumado a las críticas que le llovieron a Peña Nieto por mostrar un muy bajo nivel de inglés en una conferencia y el hecho de que Josefina posteriormente declarara que no sabe hablarlo), mucha gente que hizo esta crítica no sabía tampoco hablar inglés, y más estando en un ámbito donde si dicho ciudadano se quiere desarrollar es imperativo aprender el idioma. Para los políticos en realidad no lo es tanto, un ejemplo es Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia, y quien tuvo las riendas de la Unión Europea junto con Angela Merkel, no sabe hablar nada de inglés, y como decía el mismo AMLO «para eso tenemos traductores».

    Criticamos a los políticos como si fueran algo ajenos a nosotros, los despreciamos, pero a la vez exigimos que sean mejores que nosotros (que contrariedad), no les perdonamos ni un desmayo, ni un lapsus. Ah pero nosotros como ciudadanos si tenemos todo el derecho de hacerlo, tenemos el derecho de saltarnos las instituciones, de cometer actos de corrupción (al cabo como no tenemos mucho poder, no se notan), lo peor de todo, es que exigimos un cambio a los políticos, pero la mayoría de los ciudadanos no hace nada por lograr un cambio positivo en una sociedad. Todos esos críticos ahora de Peña Nieto, antes de López Obrador, y tal vez de Vázquez Mota y otros más les pregunto ¿hacen algo para mejorar su entorno?. El problema es que como es más fácil criticar que proponer o crear cosas nuevas, hacemos lo primero y les delegamos lo segundo, si, a esos políticos que luego tachamos de corruptos. Y estas personas, que se limitan a criticar a quien les venga la gana en las redes sociales (y hablo de personas de todos colores y preferencias políticas) ya creen que están haciendo activismo.

    Mientras no empecemos por arreglar la casa, las cosas en el país van a seguir igual, no van a mejorar. El ciudadano mexicano común todavía no se da cuenta que tiene más poder del que cree tener, pero no quiere asumirlo. Cree que con trabajar ocho horas diarias y pagar la parte proporcional de su sueldo al SAT (tramitología que hace la empresa que lo contrató) ya cumplió. Y sinceramente este tipo de personas están en un grave error. El hecho de ser ciudadano te obliga moralmente a involucrarte activamente en el quehacer público, si pensaban que la democracia consistía en votar cada 3 años por «el menos peor» creo que entonces estamos cayendo en un grave error, porque al no buscar mejorar como personas, como ciudadanos y por lo tanto incidir para lograr una mejor cultura, estaremos condenados a quejarnos cada 3 o 6 años y preguntarnos por qué tenemos este tipo de políticos.

  • De la crítica a la propuesta

    De la crítica a la propuesta

    La crítica es necesaria, porque las propuestas surgen de una crítica. Entonces se supone que la crítica nos debe hacer reflexionar y tomar acción. Podemos criticar que el país está mal, pero entonces hay que buscar como corregirlo, podemos criticar a otra persona, entonces hay que ayudarla. pero cuando la crítica se queda solo en crítica se convierte ya no en algo útil, si no en algo nocivo. Y eso es algo que pasa mucho en México, estamos muy acostumbrados a criticar, porque señalar es fácil, lo difícil es proponer porque esto implica tener iniciativa, valentía y creatividad.

    Este sitio, en parte está concebido como un blog de crítica, donde se hablan de diferentes temas y a veces recojo sucesos que tienen una connotación negativa. Muchas veces no me toco el corazón con lo que escribo y digo las cosas como pienso, pero al menos en mi caso, la intención de hacer crítica (cuando la hago) es para generar conciencia. A esta crítica le debe de seguir una propuesta, y tal vez en mi blog no he realizado tantas propuestas como críticas, porque pues no es el lugar para hacerlo, porque puedo listar aquí un montón de propuestas para mejorar al país, pero quedan en el tintero. Para esta cuestión más bien actúo en mi vida diaria y trato de hacer un cambio positivo en la sociedad, ya lo he dicho, soy miembro de una organización civil y participo en otras actividades.

    Lo que a veces me preocupa es que en México muchas veces la crítica se queda en eso, en crítica, y a veces creo que eso en vez de ayudar termina perjudicando, porque pareciera que en vez de hacernos reaccionar nos sumerge en una depresión colectiva, en un sentimiento de que todo está mal y que somos incapaces de cambiar nuestra realidad. Es cierto bien, que una sola persona no puede comerse al mundo, pero esta especie de pesimismo es como un círculo vicioso, porque para hacer un cambio, se necesita que un grupo de personas busquen un mismo propósito, y muchas veces al no ver eso, el mexicano termina sumergiéndose en la pasividad.

    Con esto no quiero decir que no existan mexicanos activos, a través de la historia han existido ciudadanos que han buscado impulsar un cambio, o en determinados momentos el mexicano de pronto despierta y ve que puede hacer algo (sobre todo en los casos donde es necesaria la solidaridad colectiva como en el terremoto de 1985), pero generalmente la mayoría de las personas sigue asumiendo un papel pasivo, y las críticas solo terminan siendo una justificación para deprimirse más, o bien, para conformarse con la realidad actual. A la vez el mexicano en su generalidad ocupa un ente paternalista para tomar acción, porque se cree incapaz de tomar iniciativa por sí mismo.

    Tal vez a veces por eso me preocupa que los lectores al leer mis críticas hacia la política, la sociedad, más que ayudarles a tumar conciencia, termine creando una especie de sentimiento de que ya nada se puede hacer y creo que debería ser lo contrario, creo que los problemas son los que deberían de motivarnos a resolverlos y a construir una sociedad mejor. Un terapeuta me dijo sabiamente una vez que la ansiedad era la constructora del mundo moderno, que la ansiedad era la que hacía que la gente se moviera y actuara, buscara alternativas e innovara lo cual terminaba beneficiando a toda la sociedad. Me decía el terapeuta, esa ansiedad es positiva y necesaria; pero cuando dicha ansiedad excede un límite ocurre lo contrario, la persona termina «apachurrándose» e inhibe su capacidad de reacción ante los problemas. Pienso que el creernos incapaces de hacer un cambio hace que la ansiedad crezca y se dispare. Por lo cual nos limitamos a sobrevivir y tratamos de evadir los problemas que nos rodean.

    Yo espero que los lectores tomen los artículos que escribo como una forma para darse cuenta de los problemas que vivimos y en consecuencia, actuar y buscar generar un cambio positivo. Tal vez es fácil decirlo por aquí, pero nadie dijo que es fácil, se requiere de voluntad para construir las cosas negativas en cosas positivas, y si lo logran hacer, sentirán el placer de haber logrado un cambio.

  • El sufrimiento necesario para una vida plena

    El sufrimiento necesario para una vida plenaMucha gente cree que hemos venido a la vida a gozar de los placeres que esta nos da, a derrocharnos en felicidad. Y es que así nos lo han vendido. El hombre hedonista es el hombre feliz, es el que suponen (porque yo lo considero incluso utópico) tuvo una muy feliz infancia, juventud, adultez, gozó de todos los placeres, se acostó con chicas, fue admirado por la gente, es rico, buscó la buena vida. Pero es que eso en realidad es una falacia porque es inhumano; tal vez para que alguien llegue a tener una vida así, tiene que tener un gran soporte económico (primero de los padres) y una disciplina laxa; después heredar una gran fortuna. Pero aún así deberíamos pensar si esa gente es en realidad feliz, porque es una felicidad superficial, que a través del tiempo, por la costumbre, termina sabiendo a nada, y la vida termina perdiendo sentido. La vida de estas personas no tiene un propósito, y bien, es cierto que todos los humanos por naturaleza queremos «cada vez más», pero el hombre hedonista al no tener propósitos termina encontrando incluso esa felicidad que sus otros placeres ya no le pueden proporcionar en agentes nocivos.

    El sufrimiento es algo indeseable porque es un sentimiento negativo, pero dicho sentimiento por algo existe en la naturaleza del ser humano, tiene una función en el mecanismo de supervivencia, y también tiene un propósito donde cuando este es bien manejado, puede conducir a una vida plena que los placeres mundanos no pueden proporcionar. En mi caso, hace dos años tuve momentos bastante difíciles, no entendía lo que pasaba e incluso me parecía injusto porque «yo no le había hecho nada a nadie», y trataba de hacer las cosas bien, duré algun tiempo en depresión pero no perdí la esperanza y a pesar de mi situación anímica, busque construír, seguir adelante, porque sabía que si tiraba la toalla, el efecto iba a ser bastante peor. Curiosamente esos desagradables eventos me orillaron a ir tomando decisiones que con el tiempo se convirtieron en cosas fructíferas a un punto en que termino agracediendo el haber pasado por todo eso. Y no es solo eso, sino que todo esto te da un sentimiento de autorrealización, te hace crecer como persona y terminas valorando muchas cosas que antes no tomabas en cuenta. Esto te hace sin lugar a dudas una persona más fuerte, con más capacidad de enfrentar los retos.

    Muchas veces el sentido de la autorrealización (una necesidad inherente al ser humano) se da cuando después de un trabajo arduo, duro donde el sufrimiento, ciertas dosis de estrés y ansiedad, son una constante, y donde al final superada esa etapa se empiezan a ver los frutos. Esa felicidad es placentera y más duradera que la «felicidad hedónica» que nos quieren vender. Porque el orgullo de haber logrado cosas importantes marca la vida de una persona, e incluso cuando esta por alguna razón cae (porque aceptémoslo, no tenemos todo el control de nuestras vidas), este sentimiento de haber logrado metas y proyectos sirven para que el ser humano pueda volver a tomar impulso para salir adelante. En cambio si el modus vivendi del hedonista se deteriora, no sabrá que hacer, muchos de sus «amigos» que estaban por conveniencia se terminarán yendo, quedará solo y sin ningún arma para hacer frente a la adversidad. Y sufrirá, pero sufrirá a un punto que rebasa el límite de lo sano, y con su poco carácter caerá en una mala vida, posiblemente se refugiará en el alcohol, en las drogas, maldecirá la vida, se perderá, más porque siempre fue un barco sin rumbo alguno.

    Para terminar este artículo, les comento una enseñanza que se me quedó grabada. En algún momento de mi vida necesité tomar medicamentos para regular las descompensaciones químicas que sufría (era un problema netamente químico y orgánico, mas no algún problema de actitud), este doctor también se encargaba de dar una especie de terapia para que los pacientes aprendieran a controlar su ansiedad. Abrió la ventana de su consultorio, donde lo que había a la vista eran varios edificios modernos, y me decía, -las dosis razonables de ansiedad hace que la gente busque cosas nuevas, ideas nuevas, todo esto que ves, es gracias a gente que tuvo que crear una buena idea, ya sea para tener el dinero para mantener a su familia, o para lograr crecer en base a su esfuerzo; no fue gente que vino a vivir la felicidad-. Y me puse a pensar, el hedonista en realidad contribuye poco al progreso de la sociedad. Más bien se alimenta de aquellos que de algna forma sufrieron para terminar desarrollando tecnologias que ahora consumimos, nuevos modelos de transporte, casas, edificios, ciencia, medicina entre otras cosas. El hecho de querer venir a «vivir los placeres de la vida» es una posición sumamente egoísta, y lo peor es que esta gente no termina siendo tan feliz como cree.