El video integro del #DebateYoSoy132:
Categoría: reflexión
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Soy una víctima
Si algo me desespera rotundamente de la gente, es ese juego de victimización en la que cae, no lo niego, alguna vez yo caí en dicho juego y debido a eso se que se siente estar del otro lado, pero por eso mismo, por eso mismo, he llegado a la conclusión de que si algo no quiero, es pedir conmiseración a las demás personas. Caray, víctimas podrían ser los que mueren en un terremoto, quienes padecen de pobreza extrema y mueren de hambre, jóvenes asesinados por el gobierno o por una guerrilla; pero personas que se quejan de la vida y las circunstancias siendo que tiene margen de maniobra en ella, perdonen, pero no se les puede llamar víctimas (a menos que se consideren víctimas de ellos mismos). Una persona que cae en el victimismo busca la conmiseración de las demás personas, que lo apapachen, que le digan pobrecito, que sientan lástima por él. Y la verdad eso para mí es denigrante, rebaja al ser humano a una condición inferior.La vida es resultado de nuestras decisiones. Ciertamente las circunstancias pueden afectar el rumbo, por ejemplo que uno pierda un brazo en un accidente; pero aún así, una persona puede decidir si salir adelante o caer en el círculo de la conmiseración, de la degradación humana. En el mundo sobreviven los fuertes y los débiles sucumben, no hay más, esto no tiene que ver con bondad o maldad, sino con fortaleza o debilidad. Algunos preguntarán ¿Y qué de las personas que sufren cáncer o cualquier otro mal?, pues aún así, porque una persona fuerte tendrá más posibilidades de vencer al cáncer que una débil, más que la actitud influye muchísimo en el combate a la enfermedad. Mucha gente cree que con ser buena «ya la hizo» y la vida le hará justicia divina. La verdad que equivocados están, la bondad es un principio, un valor, una convicción, si muy valiosa y deseable, pero nada más. Y claro que no, no he sugerido que hay que ser malo, por el contrario, pero no hay que esperar que la bondad per sé haga justicia.
Hace mucho tiempo unos tíos entraron a una iglesia cristiana (de la que eran parte y ahora ya no), y cuando los fui a visitar a su ciudad de residencia, me dijeron que si los acompañaba, yo no tuve problema alguno. Eran de esas iglesias donde alaban a Dios con música de rock y donde todos bailan y cantan. Pero vi a muchos de sus miembros y dije «oh my god». Era de notar que varios de ellos tenían la autoestima hasta el suelo, tenían una vida muy precaria (y no me refiero a lo económico) y creían que por el hecho de que eran buenas personas y estaban cerca de Dios, lo demás se iba a dar por añadidura. Estaban ahí esperando algo que nunca se les iba a dar. La vibra que esparcían era lo suficientemente negativa como para que me acercara a saludarlos. Era gente que a simple vista no tenían las habilidades necesarias como para ser alguien en la vida (o más bien no la han desarrollado). Y si esas personas a pesar de que eran «buenas gentes» causan esa repulsión es que por sentido común, una persona no se va a acercar a otra que no se quiere, que tiene un pésimo concepto de sí mismo, es parte de la naturaleza humana, el hombre se junta con sus pares, y una persona con baja autoestima, solo va a atraer gente, si, con baja autoestima.
La gente que se considera una víctima de las circunstancias termina siendo indeseable para la sociedad. Ciertamente todos los humanos caemos, nos tropezamos, y a veces en los momentos donde el dolor es agudo, necesitamos el apoyo y el cariño de las demás personas, pero se debe de dar por sentado que una vez que hayamos sido «golpeados» y toquemos fondo, a partir de ahí, deberá haber un esfuerzo para salir adelante. No es lo mismo apapachar a una persona que está triste porque lo acaba de dejar su novia, que a una persona que no se ha podido (o no ha querido) recuperar de un mal momento mucho tiempo después, con el primero hay que ser comprensivo, con el segundo hay que ser duro y determinante. A las víctimas no hay que dejarlas ser víctimas y hay que notarles que han caído en el error, y que si buscamos darles conmiseración, solo las perjudicaremos más y haremos que sigan cavando dentro de su hoyo.
Estas víctimas no son víctimas, porque su victimez no es causa de los factores externos sino que es una decisión propia, y una persona no se puede autoproclamar víctima, no es una decisión. Esta actitud como mencioné degrada a la integridad de quien toma dicha posición, porque lo vuelve susceptible, lo vuelve débil, hace que pierda su valor, su honor, y pierda el respeto por parte de los demás. Un hombre en su vida debe de ser recto, congruente, bondadoso, pero para que esto tenga un eco en la sociedad, además, deberá ser fuerte.
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¿Qué ha hecho mal el PAN?
Algo es un hecho, el PAN, el partido que nos prometió el cambio perderá las elecciones en el 2012 y Felipe Calderón tendrá que entregarle la presidencia a un rival suyo, casi seguro es que Peña Nieto será ese hombre, y casi seguro es que Josefina Vázquez Mota quedará en el tercer lugar por abajo de AMLO. La distancia entre Josefina Vázquez Mota con respecto a Peña Nieto en el mejor caso es de 8 puntos, lo cual parece ya irremontable en dos semanas, más que Josefina vá cayendo y pareciera que AMLO es el que ha ganado voto útil (aunque se percibe cierto estancamiento) dado que al ir arriba de Josefina, con tal de que no llegue Peña Nieto a la Presidencia la gente prefiere arriesgársela con AMLO, que digo, da menos miedo que no le cuadren las cuentas, a un candidato cuyo colega asesinó a una panista que estaba colocando propaganda. Pero me pongo a pensar y es ¿qué ha hecho mal el PAN para que en julio sufra una derrota dolorosa?, porque vaya, no solo perderá la presidencia sino varios estados.Comenzaré diciendo, si bien a mí en lo particular los gobiernos del PAN no han sido de mi agrado, también debo de decir que hay dos cosas que existen y que no existían en el tiempo del PRI. Primero está la libertad de expresión, Felipe Calderón fue un defensor de ella, al punto que no tomó ninguna represalia contra nadie por todas las críticas que le llovieron (desde críticas constructivas hasta insultos infantiles), la excepción fue tal vez el asunto de Carmen Aristegui, pero al final del día, la periodista recuperó su trabajo en una semana. Lo segundo es la macroeconomía, el PAN ha mantenido una economía estable y sana, ciertamente se vivió una crisis mundial y el gobierno de Calderón no la manejó precisamente bien, de hecho fue de los países de Latinoamérica que más la resintió, aunque en la recuperación si se hicieron mejor las cosas. Pero a pesar de lo que se pueda criticar, hay dos detalles, la crisis vino de afuera, y no surgió por actos de corrupción como en 1994. Además para quienes vivimos el error de diciembre sabremos que esa crisis fue bastante más dura que la sufrida a finales de la década pasada.
Ahora, el PAN colocó en la mesa estos dos temas que son indispensables para el crecimiento tanto económico como democrático en el país, pero ahí se quedó. De una década a la fecha no se han visto grandes cambios (y hago más énfasis en el social y democrático porque en cuestiones económicas está la coyuntura de la crisis mundial, pero aún así), el PAN no ha hecho lo más mínimo para desmantelar la estructura corporativa del viejo régimen. Toda esa estructura ahí está casi igual, como el PRI la dejó. Salinas nunca pisó la cárcel, ni lo han hecho Hank Rhon, ni Moreira ni muchos otros priístas más. Dirán muchos que en el PAN el presidente ya no es el que tiene el poder absoluto, pero estos nefastos hombres no deberían ser aprisionados por el dedo del Presidente, sino al simplemente ejercer el estado de derecho, algo que no ha ocurrido, y deja un sabor de decepción en la sociedad. En lo económico la unica empresa ineficiente que se cerró fue Luz y Fuerza del Centro, y nada más, los monopolios públicos y privados ahí siguen, y se dejaron de crecer tanto que parece que Carlos Slim tiene más poder que el Presidente, y que la propia Televisa puede manejar la agenda con más facilidad que el propio Presidente.
En lo particular esto me lleva a pensar en un estancamiento. El continuismo es deseable cuando el país avanza, cuando los engranes funcionan, no cuando se queda estancado. Si en algo no se equivocó Peña Nieto en el segundo debate fue al decir que México había perdido presencia en América Latina. El PAN ha apostado mucho a la macroeconomía y lo ha hecho bien, pero, ¿qué sigue?. Ese sentimiento de un México en la deriva hace que los ciudadanos busquen alternativas y la palabra cambio suene atractiva (aunque no sabemos si es cambio para bien). Luego en la cuestión democracia está lo sucedido en el 2006. Creo que si un problema tiene México es que (de cierta forma desde un punto de vista de la gestalt) tiene círculos sin cerrar, que no sanan, y las elecciones del 2006 son un caso, y que al final pesó mucho para el PAN. Ciertamente sin tener cifras contundentes en la mano no se puede afirmar categóricamente e un fraude o de unas elecciones limpias, aquí es donde digo que el haber hecho el conteo voto por voto hubiera evitado este problema, que o bien hubiera fortalecido rotundamete la legitimidad del PAN o de lo contrario, López Obrador hubiera llegado a la presidencia, que en el caso de como decían sus contrincantes, fuera un peligro para México, en dos semanas la gente le estaría dando el voto de castigo a su partido, y posiblemente quien regresaría sería el PAN (porque entonces no se hablaría de 60,000 muertos causados por una guerra fallida, ni se les haría responsables de la crisis entre otros detalles).
Por ejemplo, me quiero enfocar en los jóvenes de las universidades tanto públicas como privadas, la mayoría de ellos votará por López Obrador, y aquí hay dos puntos, uno que no comparto y otro que comparto. Los jóvenes conocen al PRI por lo que han visto y simplemente al leer un libro de historia, pero no lo han padecido como muchos lo padecimos, y si vemos la diferencia es que en algunos aspectos sí estamos mejor con el PAN. Por otro lado está la situación económica; muchos de ellos saben que cuando salgan de estudiar, las perspectivas de trabajo no serán buenas (esto no solo a la crisis, sino porque a pesar del buen manejo de la macroeconomía el crecimiento en sexenios del PAN ha sido bajo y apenas rebasa el crecimiento de la población), los jóvenes saben que no la tienen fácil, que ya no basta como en la época de nuestros padres, en «echarle ganas» sino que se necesita algo más, cosa que a veces no está en manos de la gente. Y por eso tal vez se sientan decepcionados del PAN, por lo cual prefieran arriesgar un cambio, al sentir que no tienen nada que perder. En cambio los adultos mayores, al tener su vida resuelta, la palabra cambio les suena mal y no quieren perder lo que ya tienen, por lo cual se entiende completamente la animadversión hacia AMLO. En mi caso, yo que vivo en Guadalajara, una ciudad tradicionalmente panista, puedo decir que entre la gente de 18 y 35 años (tanto primos, amigos, clientes de trabajo) el voto está dividido al parejo entre Josefina y López Obrador, en cambio entre los adultos la gran mayoría de los votos irán con Josefina y unos pocos con AMLO. Claro, gran parte de la gente de clase media y alta, prefieren lo que sea a la llegada de Enrique Peña Nieto, incluso en una encuesta hecha a empresarios por el periódico Reforma que forman parte de cámaras de comercio (Coparmex entre otros), López Obrador tiene una ligera ventaja frente a Peña Nieto en cuanto a aceptación.
El PAN carga con el estigma de la inseguridad, que a todas luces viene de una mal planeada estrategia contra el narco, a falta de políticas preventivas que se complementen con las correctivas. Ciertamente se iban a pagar vidas pero 60,000 muertos suena a demasiado. Pero aquí hay que hacer una aclaración, a pesar de las responsabilidades que se le adjudican y con razón a Felipe Calderón, también es cierto que los gobiernos del PRI (y el gobierno de Fox) dejaron crecer este problema a causa de la corrupción vivida en sus gestiones, lo que los hace corresponsables del problema que ahora se enfrenta. Ahora, Televisa principalmente, por medio de sus noticieros ha querido crear una sensación de inseguridad todavía mayor a la que se vive y ha querido achacar toda la problemática al ejecutivo, esto naturalmente porque quieren promover a Enrique Peña Nieto como el que va a lograr el cambio y acabará con la inseguridad. Pero el partido de Peña Nieto ha gobernado en los estados que se vive una mayor violencia porque son los que no han hecho su trabajo. Con el PRD la evaluación es desigual, porque mientras Godoy hizo una muy mala tarea en Michoacán, Marcelo Ebrard hizo una gran tarea en el DF.
Lo cierto es que la gente no se siente satisfecha, y menos aún aquellos que no vivieron una presidencia como la de Salinas y ya no digamos Echeverría o López Portilo. También es decepcionante ver a miembros del PAN como Vicente Fox declinar a favor de Peña Nieto, lo cual es un atentado contra los principios democráticos, y dejan entrever que el PAN no es tan diferente al PRI. Con todo lo que se pueda justificar el PAN es en gran medida responsable de su derrota, si un candidato del PRI puede ganar a través de una imposición televisiva, con cooptación del voto, acarreados, enajenación mental (reflejo de la mala educación de la sociedad) y muchas otras cosas más, significa que el PAN no tocó las estructuras corporativas del PRI. Aunque uno de los aciertos del PAN, la libertad de expresión, ha permitido que movimientos como el de #YoSoy132 pueda manifestarse ya no solo en contra de Peña (que más bien el es parte de la coyuntura) sino de ese sistema heredado del PRI que el PAN no ha querido desmontar.
No creo que el problema del PAN sea haber sido de derecha o de izquierda, sino que no terminó de limpiar la casa, y las ratas siguen saliendo. Ciertamente una transición dura varios años, décadas, pero de unos años para acá no se han visto ya avances, y lo que queremos todo es un país que avance, no que se estanque (que a fin de cuentas es un retroceso, porque mientras uno se estanque y los demás avancen, se va quedando relegado, y si no veamos a Brasil, Chile, Perú e incluso Argentina).
Lo malo es que no se ve entre los tres candidatos a alguien que pueda dar ese empujón hacia adelante, el único que podía hacerlo quedó fuera de la contienda por una «pinche encuesta».
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#YoSoy132 y las teorías de la conspiración
Yo en lo particular no he me he unido a este movimiento, tal vez porque no tengo tantas energías como un joven de 20 años, y porque no me veo lanzando consignas contra Peña Nieto y los medios de comunicación, si bien entiendo totalmente el repudio hacia lo que representa este candidato, a mi me gusta colaborar con mi entorno de otras formas, y no porque esté en desacuerdo, sino porque a mí esto de marchar en contra de algo no se me da, no es mi estilo.En 1968 Díaz Ordaz imaginó que el movimiento estudiantil formaba parte de una conspiración comunista, al menos Díaz Ordaz mantuvo y defendió su teoría conspiracionista y aun así la historia no lo perdonó ni le creyó. Habían argumentos sólidos para pensar eso porque el comunismo estaba en auge en esas épocas, pero no fue así, lo cierto es que el movimiento no fue comunista, ciertamente si hubieron células comunistas, pero al igual hubo células de la CIA, hubo anarquistas, liberales y gente de otras correientes ideológicas. En 2012 con el movimiento #YoSoy132 vemos que pasa algo parecido, pero no es a título personal de Enrique Peña Nieto, porque mientras el dice respetar las diferentes formas de expresión y entender a los jóvenes, muchos miembros de su campaña y partido se han ocupado en ver como pueden reventar este movimiento, no solo en base a cuanto podía afectar a su candidatura (las posibilidades de que Peña gane siguen siendo altas), sino que será una piedra en el zapato si este llega a la presidencia. A menos que Peña compre un baño portatil para las giras presidenciales.
A diferencia de Díaz Ordaz se han construido varias teorías de la conspiración para afirmar que este es un movimiento completamente manipulado, el más citado es Andrés Manuel López Obrador, pero los mismos priístas han acusado también a Josefina Vázquez Mota de haberlo organizado, aunque el PAN ha tomado una posición ambivalente, porque si bien Josefina ha aplaudido públicamente al movimiento e incluso lo utilizó para atacar a Peña Nieto en el debate y uno de los coordinadores de campaña de Josefina ha criticado a Peña por negarse a participar en el «debate de los jóvenes» también Ignacio Zavala ha afirmado que este movimiento ha sido cooptado por las izquierdas. Se ha dicho que las FARC están detrás de este movimiento, que es fascista, que Carlos Slim lo organizó, o que fue Camacho Solis, que por su éxito, AMLO lo premió con una senaduría. Cuando existen tantas teorías de la conspiración disimiles es porque o no saben que pasa o están inventando con el propósito de reventar este movimiento.
Algo es seguro y es que este movimiento de origen es genuino. Es genuino porque para empezar el rector de la Universidad Iberoamericana (UIA) siempre ha confirmado su legitimidad a pesar de las acusaciones de Coldwell, y ha mostrado un apoyo a este movimiento, a lo cual le sugiere, debe de pasar a las proposiciones. Además, no creo que un interés político pueda armar tan rápido un movimiento tan grande, y pueda infiltrarse con tal facilidad a una universidad privada; y peor aún, hacer que 131 alumnos se graben con su credencial para mostrar su adhesión al movimiento, es irrisorio creerlo. En el 2009 de igual forma, cuando surgió el movimiento del voto nulo, se sugirió que este movimiento había sido creado por el PRI, porque al anular las boletas el beneficiado sería el partido que tuviera un mayor voto duro; las acusaciones fueron más tenues porque la oposición a un candidato no era explícita, pero las hubo y lo cierto es que fue un movimiento ciudadano (y no me refiero al partido ese). Incluso tomando en cuenta el movimiento anulista, se puede entender el surgimiento de este, incluso era de esperarse, porque desde el 2009 había ya mucha molestia con la clase política. Es genuino porque desde hace casi un mes antes de este suceso, no se quería que Peña Nieto asistiera a las universidades por temor a que ocurriera esto, en algún momento su equipo decidió arriesgarse y pasó. Las circunstancias hicieron crecer al movimiento, si Coldwell no hubiera afirmado que los manifestantes eran acarreados, posiblemente no hubiera existido esa gota que derramó el vaso. Esa afirmación que fue tomada como un insulto hizo que los estudiantes se prendieran, que otras universidades tanto privadas como públicas se aliaran para manifestarse en contra de un candidato.
Muchos dicen que como puede ser posible que la gente se manifieste en contra de un candidato, pero en realidad no es la primera vez que ocurre. En el año pasado los peruanos se manifestaron en contra de Keiko Fujimori y contra los medios de comunicación. La derecha peruana dijo que este movimiento era antidemocrático, pero habían razones para manifestarse, Keiko es la hija de Alberto Fujimori, un político que prácticamente destrozó al país, además los medios de comunicación estaban cooptados por los mismos Fujimori y personalidades como Laura Bozzo le daban todo su apoyo al clán. Con dichas manifestaciones lograron que no ganara Fujimori y si lo hiciera Ollanta Humala, quien mantiene en muy buen camino al país inca y a pesar de las acusaciones de radicalismo en las elecciones (algo parecido a lo que sucede con AMLO) se ha comportado como un izquierdista moderado con buenos resultados para este país. El PRI en uno de tantos videos que ha lanzado anónimamente en Youtube bajo la cuenta CinePolaca (que se sabe que es priísta porque en todos los videos se critica a AMLO, a Josefina o a Felipe Calderón) dice que esta fue una estrategia de Luis Costa Bonino, que asesorara a Humala, a Lula da Silva y ahora a López Obrador; y sin pruebas contundentes y verídicas afirma que Bonino organizó las manifestaciones en los dos países, aunque no dice que los dos países vivieron situaciones muy parecidas en lo que concierne a la complicidad de los medios de comunicación con ciertos intereses políticos, y menos dice que a la candidata que se criticó en Perú fue a la hija del infame Alberto Fujimori. Suponiendo que ambas manifestaciones fueron manipuladas como afirma el equipo de campaña de Peña Nieto, entonces hasta deberíamos estar contentos, porque a Perú seguramente no le estaría yendo nada bien con la hija del infame Fujimori, y con esa estrategia lograron que no llegara y le fuera mejor al Perú.
Ahora, que AMLO o MORENA estén metiendo mano y quieran aprovechar el movimeinto, puede ser posible, y es algo totalmente indeseable. Naturalmente quien se ve beneficiado por este movimiento es López Obrador por la misma coyuntura, una relativa mayoría de los jóvenes apoya a López Obrador ciertamente y algunos lo ven como el mejor escenario para que los cambios se planteén se hagan (entiendo y respeto su opinión, más no la comparto), pero esto no sucedió a raiz del surgimiento del movimiento. Hace casi un mes antes, López Obrador fue recibido en el ITESM Campus Monterrey con gritos de «presidente, presidente», también en todos los ejercicios que se han hecho en las universidades (tanto antes como después del incidente de la Ibero), López Obrador tiene mayores preferencias, y en el peor caso que son las universidades privacas más caras, aparece empatado en primer lugar con Josefina Vázquez Mota ¿Habrán sido manipulados todos los alumnos de todas las universidades? yo de verdad lo dudo. Si bien soy escéptico en ver a Obrador el cambio que necesita México, es natural que los jóvenes si lo ven así por convicción propia y no por que fueron manipulados o coaccionados.
¿Tiene riesgos el movimiento? Claro que sí, se puede desvirtuar si los políticos empiezan a usarlo como botín político (aunque aquí es responsabilidad de los integrantes que esto no suceda, si no es que ya lo han hecho), también tiene una natural tendencia a la izquierda, y están más identificados con lo que representa López Obrador que con lo que representan los otros dos candidatos (sobre todo Peña Nieto), pero he aquí el peligro, y donde López Obrador podría sacar provecho. Es válido que coincidan en varias cosas, pero aún así, el movimiento debe de buscar mantenerse totalmente ajeno y que los que simpaticen con López Obrador lo expresen en las urnas. Naturalmente no todos los que forman parte del movimiento tienen simpatías con AMLO, muchos son anulistas y varios incluso detestan al izquierdista, por encima de de Josefina Vázquez Mota inclusive. Este movimiento debe de ser muy inteligente y prudente, sobre todo a la hora de las elecciones, deben mantenerse totalmente al margen de MORENA y todo lo que huela a López Obrador porque podrá perder legitimidad, más cuando los intereses están buscando dividir a dicho movimiento a como dé lugar y peor va a ser si se ponen de pechito. También pienso yo que deberán ir apuntalando a cosas más concretas, dejar de cierta forma ser un movimiento antiPeña o «antiloquesea», y concentrarse en atacar el fondo del asunto, y sobre todo ofreciendo propuestas. Ya demostraron que el movimiento tiene mucha fuerza, esta energía que los logros (como hacer que el debate se transmita a nivel nacional, y que tendrán su propio debate con los candidatos) les dan, deberán de encausarla bien. Ser joven en esta situación es una ventaja, porque por su edad tienen más energía para salir y manifestarse, pero a la vez puede ser un handicap por la falta de experiencia. Esta ingenuidad puede afectar al punto de que terminen a la deriva o bien se vean infiltrados, para lo cual tal vez el apoyo de gente más grande (que por lo que he visto, en cierta medida lo hay) los ayude a encausarse.
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Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto
Lo que sucedió en el estadio Azteca es por decirlo de alguna manera, lamentable. Entiendo y apoyé de alguna manera, el recibimiento a Enrique Peña Nieto en la Ibero donde los estudiantes gritaron consignas en contra del candidato, ciertamente es curioso que la gente que se manifeste contra alguien que no ha llegado a la presidencia, pero por los antecedentes de Peña Nieto y el gobierno de su partido tanto en el pasado como en el que presente no es necesario hacer una explicación alguna. Igual cuando la gente salió a las calles a manifestarse en contra del priísta lo vi bien, sobre todo porque estamos hablando de un candidato impuesto por las televisoras, el cual va arriba en las encuestas en gran medida por gente acarreada, o por los métodos que usa el partido hegemónico como la entrega de tarjetas del PRI a cambio del IFE para que de esta forma reciban despensas (coacción de voto), y para ponerle la cereza al pastel, un culto a la personalidad tremendo sobre todo en las mujeres. Pero creo que todo tiene límites, y creo que se está cayendo el error en cruzar esa línea, donde pareciera que el problema es Peña Nieto en sí, y no que la presencia de Peña Nieto se deba a un problema más profundo (por eso fue acertada la lucha de #YoSoy132 para buscar pluralidad en los medios, así como las propuestas de reforma educativa entre otros). Pareciera que este odio está siendo mal canalizado, como si el mero hecho de que se evite que Peña Nieto llegue a la Presidencia vaya a resolver de una vez por todas los problemas del país, si lo ven así, es caer en el error.Incluso, si se busca que Peña Nieto no llegue a la silla presidencial como único fin, también es un error. El que la gente salga a las calles a manifestarse puede incidir en las preferencias, pero hay un punto donde ya los indecisos o los votantes volátiles decidieron no votar por Peña Nieto, lo cual hace que estas manifestaciones, que ya por su frecuencia (y porque pierden el sentido de la novedad) son cada vez menos útiles, y cuando se llega a este punto, ambas partes (los antiPeña y los proPeña) solo terminan reforzando su posición, lo que hace que pueda generarse una división entre la sociedad. Poner la playera de #YoSoy132 en el Azteca no tiene nada de malo, al contrario, reforzaría la fuerza del movimiento, pero gritar «Peña Puto» hace ya todo lo opuesto. Un reclamo legítimo como el criticar a Peña Nieto, cuando termina haciéndose costumbre, termina generando un clima tenso, más porque los manifestantes pareciera que en lugar de manifestarse contra aquello que les preocupa, terminan usando esta coyuntura como catarsis. Y esto no es nada bueno, sobre todo por el cuidado de la legitimidad del movimiento y además porque esto puede ser usado por aquellos intereses que rodean a Peña para buscar desacreditar dicho movimiento. De algo legítimo, algo que nos daba gusto ver, esto puede terminar pasando a ser algo vulgar y banal y es lo que se debe de cuidar.
Más lamentable es, el hecho de que el PRI haya mandado al Azteca a 18,000 acarreados para contrarrestar esta manifestación. Naturalmente les salió el tiro por la culata, no solo porque no lograron hacer que las consignas contra el mexiquense no se escucharan, sino porque fueron los primeros (y por lo que se puede ver los únicos) que utilizaron la violencia para agredir a su contraparte, lo cual es preocupante, porque van varias veces que los peñistas utilizan la violencia para tratar de atacar a quienes se manifiestan en contra de su candidato (mientras que muy rara vez, los #YoSoy132 han utilizado la violencia física, y solo nos podríamos remontar a Querétaro donde varios jóvenes patearon y empujaron la camioneta donde presuntamente iba el candidato, aunque uno de los principales agresores fue un joven panista que se infiltró). Esto es peligroso porque dentro de las filas de la campaña de Peña se recurre a la violencia comúnmente y esto podría ser un preocupante antecedente de lo que podría ser su presidencia. Y más preocupa si Enrique Peña Nieto tomará represalias contra este movimiento, lo que podría desencadenar en algo más trágico que la masacre del 68.
Es muy preocupante ya no el regreso del PRI (que digo, tiene mejores candidatos y mucho más decentes), sino el PRI de Peña Nieto, que representa un autoritarismo que se oculta bajo un hombre que se presenta como moderado, pero que en realidad no lo es. El PRI de Peña es la peor cara del partido, posiblemente si el candidato o candidata fuera Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones, político polémico ciertamente, pero que también promovió reformas en el senado que lograrían un avance democrático en el país, esta animadversión no se vería. Para un gran sector de la población Peña Nieto es un timo, un títere, una persona sin capacidad política, sin cultura, con rasgos preocupantemente autoritarios, que busca convencer al grueso de su población no por medio de propuestas (que pareciera más que fueron creadas por el departamento de mercadotecnia), sino por medio del acarreo, compra de votos, y como decía, un culto a la personalidad por medio de su club de fans o eventos como el «Peñafest». Naturalmente ha funcionado al ver el grado de enajenación al que son sometidos varios de sus seguidores (sobre todo seguidoras) como la mujer que aparece en el siguiente video:
Podemos poner en tela de juicio la forma en que la gente se manifiesta en contra de Peña Nieto, lo cual hice al principio del artículo; pero las cosas suceden por algo, y si hay tanta animadversión por este candidato es que una razón de peso debe de haber. A diferencia de lo sucedido en el 2006, este rechazo a Peña Nieto no es conducido por una campaña de guerra sucia, sino por iniciativa propia de la ciudadanía, es más, en el 2006 para que la guerra sucia pudiera surtir efecto, el candidato agraviado (en este caso López Obrador) debería tener los suficientes defectos para que esta le hiciera daño (lo cual no implica que todas las difamaciones en contra de su persona sean ciertas, como la falsa aseveración de que López Obrador había endeudado el Distrito Federal). Falso también es que algún interés político haya creado el movimiento #YoSoy132 (otra cosa es que ya una vez surgidos, algunos quieran meter la mano como la MORENA de AMLO), y es tan falso, que los cercanos a Peña Nieto crearon «teorías de la conspiración» tan disimiles y trataron de esparcirlas por Twitter con poco éxito: Primero afirmaban que López Obrador estaba detrás, después afirmaron que fue Josefina Vázquez Mota, luego calificaron a los integrantes como fascistas, después un diputado del PRI afirmó que las FARC estaban infiltrados (para lo cual, el historiador Enrique Krauze me comentó vía Twitter que reprobaba dicho tipo de afirmaciones) entre otras teorías más extrañas.
Creo que se debería evitar la descalificación personal, y más bien orientarse a la crítica, que a veces puede parecer parecido, pero es diferente. La segunda tiene como fin manifestarse en contra de algo que no se desea (la llegada de Peña Nieto al poder) y la primera es criticar al candidato como una forma de agredirlo. Por más peligroso para la nación pueda ser un candidato, se debe tener prudencia, el movimiento #YoSoy132, con todas las críticas que ha recibido, ya ha logrado muchas cosas; creo que si se cae en la descalificación y no se sale de ahí, se puede desvirtuar el movimiento. Ciertamente el hecho de que este movimiento sea «tan horizontal» hace que cualquier persona pueda tomar la consigna de #YoSoy132 y bajo esta hacer desmanes sin ser en realidad parte del movimiento; por eso es que se debe de cuidar demasiado. También la gente que se considera antiPeña (que fácil rebasa el 50% de la población y va mucho más allá de un mero movimiento) deberá ser tolerante con las personas afines al candidato, de lo contrario se caería en una contradicción.
Los espero aquí mañana a las 8:00 PM para que vean el debate presidencial en vivo.
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Fanatismo Político
Caray, a veces parece que si a los mexicanos le dicen que se avienten a un pozo se avientan. Es penoso, porque apenas empezó la «guerra sucia» y el país ya está más polarizado que en el 2006 y la gente empieza a radicalizarse en sus posiciones frente a uno u otro candidato, ¡un solo día! Las reacciones de ambas partes caen en el dogmatismo y en la falta del uso de la prudencia y la razón ante la situación. Es más, hasta con el mismo Peña Nieto, que ciertamente podría representar un retroceso democrático aunque no se toma en cuenta que las circunstancias no permitirían la instauración de un régimen tan asfixiante dadas las nuevas tecnologías y un movimiento tan amplio y tan horizontal como el #YoSoy132 que sería muy difícil de absorber como lo hicieron con el movimiento del 68 (que era más vertical). Ahora ha regresado eso de «yo estoy ciegamente con López Obrador, lo admiro, es el mejor político de la historia mexicana, es el Lula, no, el Roosevelt mexicano» o el «odio a AMLO, es peligrosísimo, nos vamos a hacer una nueva Venezuela, Cuba, es más, Corea del Norte».La dicotomía entre malos y buenos, como lo hace López Obrador donde lo que está con él es bueno y lo que no está con él es malo, genera división y polarización en el país. La guerra sucia en base a verdades, medias verdades, mentiras, información manipulada y spots creados de tal manera que busquen aterrar a la gente y logren generar miedo en ella (porque una sociedad temerosa es más fácil de controlar) también por supuesto, dividen al país, y polarizan la sociedad; y es más, no solo aterran a un sector de ella, sino que los más fieles de aquello que se injuria (AMLO), se aferran más a ello. Esta situación no da cabida a la reflexión, y fomenta el fanatismo y el dogma. Se invita al mexicano a no pensar y a aferrarse a su posición política, como si las preferencias políticas fueron equipos de futbol, equipos, claro, con un muy bajo nivel de juego y que buscan ganar los partidos tratando de faulear a los rivales.
Esa cancelación del pensamiento crítico en el que a veces llegan a caer algunos «quesqueanalistas» de derecha y de izquierda, le termina haciendo daño al país, pero el individuo también es responsable; porque su pensamiento es rígido, la autocrítica y la retroalimentación no tiene cabida y al no tenerla, descalifican a la otra parte (solo necesita ser otro individuo con una posición opuesta) y llevan lo que podría ser un debate a una especie de agresión personal donde «tu eres un pendejo izquierdoso radical que no trabaja» o «un ignorante manipulado por los medios de comunicación». De esta forma controlar al individuo es fácil, porque para tomar alguna posición no tiene que pensar, de hecho es lo que menos quisieran nuestros políticos. De hecho me sorprende que sabiendo de la baja calidad política que tenemos en México, estas posturas que rayan en lo fanático sean la regla y no la excepción.
Incluso en el asunto de Peña Nieto, hay casos donde la crítica llega a la obsesión, donde pareciera que las personas están desahogando sus problemas personales. Entiendo por ejemplo que los movimientos se hayan manifestado contra el regreso de un partido donde en una parte de su tiempo (y digo una parte, porque hay que recordar que el PRI con todo lo que se diga, tuvo buenos presidentes, en especial tomando esa etapa que empieza con Lázaro Cárdenas y termina con López Mateos) se canceló la libertad de expresión y se manejó muy mal la economía, y se manifiesten contra los medios de comunicación, porque no es precisamente un ejercicio democrático que un medio de comunicación diseñe la imagen de un candidato, la exponga (para lo cual debería haber existido una sanción por parte del IFE) y sumando esto el acarreo, y la posible coacción de votos, lo hagan llegar a la presidencia. Pero aún así, la gente termina haciendo de esta inconformidad una obsesión, utilizan las redes sociales para burlarse constantemente del candidato, pero a la vez ni siquiera participan en alguno de los movimienetos y todavía menos, son parte de una organización civil o participen de alguna forma en el quehacer público.
A veces suele molestar incluso, ver el muro de Facebook o el timeline de Twitter, lleno de insultos contra Peña Nieto, López Obrador, Felipe Calderón o quien sea. Se genera un clima de odio, un clima de destrucción, y es donde ya no me parece sano. Creo que existen límites entre el manifestar una inconformidad o una posición frente a un candidato, y el mostrar un odio obsesivo contra este. Lo peor es que mucha gente generaliza y al llevarse de calle a un candidato, se lleva de una vez a todos sus seguidores. Afirmaciones que rayan en lo ridículo como decir que toda persona afiliada al PRI es corrupta, como si al entrar a un partido, el individuo recibiera una especie de cocowash sectario; es cuestión de meterse un poco a los partidos (al que sea) pera ver que hay gente honesta y con buenas intenciones.
La gente odia, critica, se burla, pero no propone ni construye. Una persona que si lo hace tiene más autoridad moral para criticar, una que no lo hace no la tiene. No se me haría mal hacer un estudio preguntando a este tipo de gente, si quisiera colaborar con una causa benéfica, sea una colecta, ayudar a reforestar un bosque, participar en una organización que busque incidir en asuntos públicos o políticos, quisiera ver cuantas de estas personas quisieran ayudar y cuantas personas dirían: -no tengo tiempo, otro día, mejor ponte a trabajar-. Mucha gente cree lamentablemente que entrar a Twitter y promocionar el hashtag #Candidatotalchingatumadre es hacer activismo, ¡Por Dios!. La gente más fanática es aquella que se aferra a una realidad alterna que no existe y por lo tanto, no participa en la construcción de un país, porque al cancelar el uso de la razón, elimina toda capacidad de construir.
Lo he repetido varias veces, y es que la gente se queja tanto de los políticos y los critica tanto, pero lo último que hace es ver que el típo de política que tenemos es producto directo de la sociedad y al estar dentro de ella automáticamente hace al individuo responsable de la situación. Y este fanatismo, este clima de odio, intolerancia, es el que hace que el no país avance, que ese «México progresando» que tanto anhelan se vea cada vez más lejos, caen en una gran contradicción, como si se tratara de una persona que debido a su victimismo cae en una depresión, que se repite a diario el por qué su vida es tan trágica pero al repetírselo tanto pareciera buscar que eso fuera real y se comporta como así fuera, logrando que en algún momento se haga realidad.
Primer paso ¡relájanse por favor, tranquilos!.

