Categoría: reflexión

  • Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierdaSeguramente López Obrador pasará a estar en los libros de historia décadas después a pesar de no haber llegado a la presidencia, generalmente la historia es benevolente con los luchadores sociales. También será benevolente porque al no estar presente, ya no existiría ese miedo que genera en algunos, y al no existir dicho miedo, la gente abordará su figura de otra forma (no toda la población claro). Pongo un ejemplo, Emiliano Zapata. La historia lo ha juzgado positivamente, a un punto en que ha inspirado movimientos contemporaneos (el EZLN), si le preguntas a la mayoría de la gente sobre Zapata, te dará una respuesta positiva de él. Pero si lo traes a la actualidad y lo haces candidato, seguramente será aplastado por los medios, los empresarios, algunos intelectuales; más porque Zapata es un hombre de armas tomar.

    Pero independientemente de este beneficio que recibirá López Obrador de la historia, no significa que sea el político que deba tener México. Naturalmente tiene un historial de luchador social, pero el mundo no se cambia con buenas intenciones, y menos cuando un personaje se aclama una superioridad moral la cual es difícil de sustentar. Ciertamente AMLO es menos corrupto que el político promedio, pero tampoco es una persona totalmente limpia, ciertamente tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país, pero su receta es malita, y a veces también peca de incongruente, sobre todo con su relación con Carlos Slim. Ciertamente tiene una vocación para mejorar al país, pero al no controlar dichos impulsos y al dejarse llevar por ellos, se transforma en una megalomanía, que deja rastros caudillistas y redentoristas. Y esto podría resultar contraproducente, porque a la hora de querer «cambiar las cosas» podría caer en la necedad de querer cambiarlas a su manera.

    Los cambios no siempre son benéficos (aunque sean bien intencionados), por lo cual es importante tener líderes capaces que tengan dominio de sí mismos, y donde predomine el uso de la razón. Al haber un cambio, se configura una nueva estructura (no necesariamente se deshace de la anterior, donde se debería procurar conservar las cosas buenas) y para que esta estructura crezca sanamente, se necesita mucha inteligencia y prudencia, si no la hay, crecerá viciada y de esta forma el «cambio» habrá sido en vano. Es aquí donde me pregunto si López Obrador tendría la capacidad de liderar un cambio y aquí es donde tengo mis reservas. Precisamente por ese espíritu caudillista que emana. Que aclaro, no significa que en automático las cosas saldrían mal, podrían salir bien o mal (y dependería de él), podría sorprendernos y convertirse en el Humala, en el Miterrand mexicano (algunos de ellos fueron considerados caudillos y al llegar al poder fueron más pragmáticos), o por el otro lado, podría poner en jaque al país, este riesgo es el que muchos mexicanos no quieren asumir (yo voté por él, porque prefiero el riesgo a la seguridad de que con Peña nos irá mal).

    Pero creo que las izquierdas deben de dar el paso al racionalismo, de la figura predominante donde existe un líder y luego lo demás, a un estadista, alguien que logre cambiar las cosas de una forma efectiva y acertada, y creo ver a un Ebrard o un Mancera en esa necesaria posición. No es que el liderazgo no deba existir, por el contrario, pero este no debe de llegar de un redentorismo donde «el líder hará todo, el líder es el que tiene toda la autoridad moral». Se necesita más bien gente capaz, que gente que despierte emociones. Aunque en una sociedad racional y preparada un político capaz por consecuencia debería despertar emociones. Claro está que muchas de las políticas de AMLO son consideradas populistas, y en realidad no lo son tanto, un claro ejemplo lo vemos en el Presidente de Francia François Hollande,

    Esta diferencia que comento la noto entre López Obrador y el también izquierdista Enrique Alfaro, ex candidato a Gobernador por el Estado de Jalisco. Los dos impugnaron las elecciones y buscan la anulación de la elección (y con razón). Los dos generan esperanza en la sociedad, pero a Alfaro se le ve como un estadista moderado, y a AMLO como estadista más o menos y moderado no. Esto se nota en el discurso de cada uno, a pesar de que buscan el mismo objetivo. Alfaro es un líder, más no es un redentor.

    La izquierda deberá hacer esta transición, más que cada vez aparecen políticos interesantes que en un futuro podrían liderar al país. Por esto, creo que el PRD deberá apostar por sangre nueva. Todos los partidos de izquierda en el mundo ahora considerados moderados han dado este tipo de transición, el PRD tiene que dar en este caso una transición de una izquierda dura (más bien revolucionaria y con aroma a viejo PRI) a una izquierda moderna, que digo, acá en México por más moderna que sea, creo que algunos la querrán ver como peligrosa, porque digo, si un candidato propone políticas como el francés Hollande, seguramente será visto como no sé, dictador venezolano.

  • Del lado de ningún político

    Del lado de ningún político

    Del lado de ningún políticoQuienes me conocen, saben que soy una persona muy poco apegada, no suelo poner mi fe y mi confianza absoluta en algo o alguien (exceptuando a mis seres queridos y amigos cercanos), porque para mi una postura así significaría asumir que aquello a lo que me apego es perfecto, y yo soy demasiado escéptico; por eso creo que no soy tampoco muy apegado siquiera a la religión con la que me educaron. Y bajo este mismo talante, es todavía más difícil que yo me apegue a un político, porque para que pase eso se necesitan muchas cosas que el sistema político mexicano actual no me puede dar, empezando por una postura ideológica afín, siguiendo por la poca integridad de «todos» los políticos que tenemos y sus respectivos partidos. Yo en lo particular no puedo asumir una postura de cerrar filas frente a un político o candidato. El hecho de que haya votado por AMLO lo explica mucho, más cuando ustedes han visto y se han percatado en este blog, que veo con muchas reservas a este personaje. Simplemente no puedo estar del lado de ningún político, soy demasiado escéptico, meticuloso, racional, como para poder hacerlo, más cuando los defectos de todos los políticos están a la vista de todos.

    Por ejemplo, tomo el caso de AMLO, por el cual voté más que nada para evitar la lamentable llegada de Peña Nieto al poder. Yo nunca creí que fuera a ser un dictador, un Hugo Chávez, y si podría decir que es menos corrupto que el político promedio; pero por ejemplo, no puedo cerrar los ojos ante el hecho de que Bartlett irá al senado (él si ganó) por su partido, el hecho de que mientras AMLO critica a las élites es muy cuatacho de Carlos Slim, que uno de sus puntos débiles es su propuesta económica; incluso con el conflicto postelectoral, yo no estaría de acuerdo de ninguna manera, que por ejemplo, bloqueara una avenida como en el 2006, y yo esperaría que si las instituciones fallen en contra de sus impugnaciones acepte el resultado (lo puede hacer bajo protesta e incluso sería mejor, porque de lo contrario sería ser cómplice de las prácticas fraudulentas del PRI).

    Vicente Fox fue el que me quitó todo el apego a los políticos. Creí en el cacareado cambio y nos quedó mucho a deber, no solo eso, recientemente nos insultó a todos aquellos que creemos en la democracia. A partir de ahí he dejado de ilusionarme en políticos. Mucha gente no sé, se ilusionó con López Obrador, o con X o Y político, pero yo no lo puedo hacer, más que todos los candidatos que tenemos son parte de ese mismo entramado político del cual los mexicanos estamos hartos, incluso López Obrador, aunque quiera desligarse de él, es parte, así lo dice su historia y su trayectoria, de esa élite política que se ha distanciado de los ciudadanos, que se cuece aparte, que siente que están a «otro nivel» y que pueden hacer lo que quieran. El PAN alguna vez llegó a tener distancias con esa élite, pero ahora son parte de ella.

    Yo no creo que sea malo que exista un sistema de partidos, que existan políticos, es necesario; el problema es la cultura política mexicana. Hay una decadencia terrible, ahora lo estamos viendo con unas elecciones fraudulentas, y donde a pesar de que hasta ahora los actos de AMLO son los correctos (alguien tiene que sacar el cochinero) hay cosas que nos dejan entrever que esta lucha de López Obrador es más por hambre de poder que por la procuración de la democracia. La posición del PAN ante el hecho es parecida a la de López Obrador (el poder por el poder), nada más que en la coyuntura buscan ver donde pueden quedar mejor parados, se olvidaron de la lucha democrática, como la ejercida en 1988. Bueno, del PRI ni hablamos, porque todo lo que han hecho, es efectivamente el poder por el poder.

    No existe la intención de servir, de participar en la política para buscar incidir en mejoras para la sociedad, tener la motivación de buscar cambios, de dejar huella en la sociedad. Se prefiere el poder, el dinero, las influencias, que el hecho de que la historia te recuerde como un cuidadano ejemplar (los políticos no dejan de ser ciudadanos). Este relativismo moral, donde todo se vale, donde pregono el conservadurismo, el liberalismo, el libre mercado, el socialismo, pero de ahí en más puedo hacer lo que se «me hinche la gana» es causal de la degradación de la política actual.

    En estas circunstancias, no hay razones para apoyar a algún político. Así solo podré pensar en votar por el menos peor o anular mi voto. Si un candidato creado por una televisora, el cual tiene antecedentes como los de Atenco llegó a la presidencia es que estamos muy mal, y hace falta un muy duro replanteamiento como nación.

  • Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI… y lo apagan

    Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI… y lo apagan

    Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI... y lo apaganEn este blog he criticado a Pedro Ferriz por su postura en el caso Aristegui, y por varios prejuicios que tiene; pero como decía Voltaire, no podré estar de acuerdo en lo que dices pero lucharé hasta la muerte para que puedas decirlo.  Podrá ser Pedro Ferriz derechista y muchas cosas, pero en una democracia, es indispensable contar con voces como la de él, así como es necesario tener a Carmen Aristegui y a Javier Solórzano entre muchos otros ¿qué apoya al PAN? está en su total y legítimo derecho de hacerlo ¿qué odia obsesivamente a AMLO? está en su derecho y si uno no está de acuerdo con él, puede dejar de sintonizarlo y punto. Pero con todo eso, Pedro Ferriz siempre trató de luchar buscando hacer su «revolución del intelecto» y reducir los diputados plurinominales. Muchos decían que estaba vendido, pero viendo lo que ha sucedido vemos que no, comparen a López Dóriga, Carlos Marín con Pedro Ferriz y verán la diferencia entre ser vendido y no serlo.

    Pedro Ferriz se puso duro con Enrique Peña Nieto, dijo (con toda razón) que era un ignorante, afirmó (con toda razón) que Peña Nieto ganó gracias a la compra de votos; mostró su apoyo al movimiento #YoSoy132, donde dijo que los jóvenes se podían equivocar, pero que eso es bueno, porque significa que se están arriesgando; y también afirmó en su cuenta de Twitter (con toda razón también) que las elecciones deben anularse (aunque subraya que PAN y PRD no están exentos de la compra de votos), y no solo la federal, sino todas. Todo esto sucedió en esta semana, y curiosamente en esta semana lo remueven de Cadena 3 donde llevaba trabajando más de 5 años, ¿Crees que es mera casualidad? yo tampoco.

    En una entrevista en el 2011, Pedro Ferriz acertó al pronosticar el levantamiento de la sociedad en las elecciones, habló de Siria, Libia, Egipto, de los indignados de España, del #OcuppyWallStreet en Estados Unidos. Parece también parece acertar al decir que Peña Nieto solo va a trabajar para las élites, para sus amigos que se quieren enriquecer y que representa una regresión al pasado. Tal vez al PRI no le gustó que dijeran las verdades de Peña Nieto, y posiblemente por eso Pedro Ferriz fue removido de Cadena Tres, que aclaro, no todas las vías se le han cortado al periodista porque todavía tiene Grupo Imagen. El dueño de Cadena Tres es Olegario Vázquez Raña, hermano del infame Mario Vázquez Raña, priísta de hueso colorado; y el problema es que Grupo Imagen también es del mismo consorcio.

    Esto es totalmente indignante y se empieza a ver el puño del PRI tratando de acomodar las cosas a su modo, el PRI de Peña que nos mintió diciendo que respetaba las discrepancias e iba a escuchar a los jóvenes. La pregunta es ¿ahora quien sigue?. El PRI de Peña quiere censurar a las voces críticas para poder gobernar «a gusto», pero en la sociedad actual siempre existirán los medios alternativos, y todos nos podremos enterar de lo que sucede. Si terminan por cortar la cabeza de Pedro Ferriz, espero que use este tipo de medios para seguir opinando, que se convierta un férreo crítico del régimen autoritario que se viene, el régimen de la represión, las devaluaciones y las crisis económicas.

    No podemos dejar que censuren a nuestros periodistas, tenemos que luchar por la democracia, ya basta de autoritarismo y de políticos que se aprovechen de la ignorancia para llegar al poder y robar ¡no se vale, carajo!.

    Aquí está el video, una de las razones por la cual fue despedido, donde simplemente fue directo, y ni se si eso, porque vaya que decirle ignorante a Peña Nieto es usar un eufemismo para describir lo que realmente es:

  • Presidentes mesiánicos contra presidentes moderados

    Presidentes mesiánicos contra presidentes moderados

    Presidentes mesiánicos contra presidentes moderadosEn 2007 (después de que Peña Nieto cumpliera dos años en el gobierno) viajé al Estado de México unos días para trabajar levantando encuestas a empresas, por lo cual me tuve que desplazar en taxis de un lugar a otro, me tocó cubrir toda el área conurbada de la Ciudad de México en el oeste, es decir, estuve en Tultitlán, Atizapán, Tlalnepantla, Naucalpan y Cuautitlán Izcalli. Después de ver la campaña de Enrique Peña Nieto, todas las acusaciones que se vertieron en su contra, me recordaron este viaje, porque por ejemplo, en Cuautitlán me tocó ver pasos a desnivel que estaban a la mitad y habían abandonados a su suerte (Peña no cumple), se notaba ya el contraste con el Distrito Federal que de la mano de Marcelo Ebrard mostraba signos de progreso. También me llamó la atención en Atizapán, toda la propaganda política a favor del gobierno de Peña Nieto cuando ni siquiera era campaña. Un puentecito por aquí, y como 20 lonas y papeletas (de ese tipo de publicidad electoral contaminante del siglo pasado) haciendo alusión al «compromiso con el Estado de México», al ver esto hace ya cinco años, lo primero que dije es, el viejo PRI de aquí no se ha ido, y me marea. Pero toda esta publicidad contrastaba con una mala gestión del Gobierno del Estado de México.

    López Obrador a mi parecer gobernó bastante mejor el Distrito Federal que Peña Nieto el Estado de México, aunque el progreso de la capital creo que se le debe más a Marcelo Ebrard. López Obrador tampoco es un hombre que base su peso político en los resultados (no los presumió mucho en campaña). Más bien ha sido un hombre el cual ha logrado que mucha gente finque su esperanza en él. Más que la viabilidad de las propuestas, más que su capacidad, el hecho de escuchar la palabra cambio y renovación dentro de un país estancado suena atractivo, también su carisma y el ver que el si apunta con los problemas que sí parecen obvios a la vista de todos.

    Tanto Obrador como Peña Nieto comparten algo en común, el mesianismo, el primero es un mesías político, el redentor de la democracia, el líder de las masas; Peña Nieto sale peor parado porque el es un mesías mediático, lo cual es peor dado que la política ni siquiera es su atractivo; el es un galán de telenovela, en sus mítines se sube a las tarimas como rockero, e incluso se balancea al público, más digno de sí, un rockero, o su par intelectual Justin Bieber. Este mesianismo fue la razón por las que muchos los votaron (haciendo hincapié en Peña Nieto), pero si vemos el historial de los presidentes, vemos que los «mesiánicos» han dado peores resultados que los moderados y bajo perfil. Curiosamente desde López Portillo, hay una alternancia entre presidentes moderados y mesiánicos.

    López Portillo fue mesiánico, vean nada más como nos fue, De la Madrid fue moderado, ciertamente no gobernó bien pero lo que se sufrió con él fue consecuencia de la mala administración de López Portilo; Salinas fue mesiánico, se robó las elecciones y nos dejó sumidos en una crisis, Ernesto Zedillo fue moderado, el país con él se recuperó de dicha crisis, y a el le debemos tanto la construcción de una macroeconomía sana como el aumento de la libertad de expresión; Vicente Fox fue mesiánico y populista, si no nos fue mal con él, fue porque los vientos corrieron a nuestro favor, incluida una bonanza petrolera mal aprovechada; Calderón fue moderado, y aunque técnicamente nos fue peor, esto se debió a una crisis externa, incluso las políticas que se podrían considerar más mesiánicas de FCH fueron las que menos éxito tuvieron, como la lucha contra el narco, donde Calderón se erigió vestido de militar como el mesías de la seguridad nacional.

    Ahora dicho patrón nos dice que tendremos un presidente mesiánico, y así lo es con Enrique Peña Nieto. A este mesías muchos lo odian, pero algunos lo aman, como aquellas mujeres que viven pegadas en el televisor viendo la programación de Televisa. El mesianismo le dio el triunfo elecciones (ya de por sí dudoso), también debido a lo que nos dice la historia, no podemos esperar mucho de él, posiblemente nos sumerja en una crisis y anuncie una devaluación guiñando el ojo, o bien, pasándose el puño por el mentón tal cual galán de cine o de telenovela, para de esta forma paliar la frustración que causaría una noticia así en la población.

  • Me duele la gente, me duele mi país

    Me duele la gente, me duele mi país

    me duele la gente, me duele México1) Todos dicen creer en la democracia, pero no muchos la ejercen en su vida diaria, lo que menos abunda en la gente es el sentido de la tolerancia hacia aquellos que piensan diferente. Resulta ahora que todos los partidos son autoritarios, pero los ciudadanos somos bien democratototeees.

    2) Manifestar el repudio en contra de un candidato y lo que representa no es intolerancia, se le llama libertad de expresión; y es que todo tenemos el absoluto derecho a manifestar que algún candidato (en este caso presidente electo) es un peligro para la nación, ¿y nos podemos equivocar?, claro. Intolerante sería si insultara y degradara a aquellos que apoyan a dicho candidato; para eso hay formas más civilizadas para disentir con ellos, como el debate de ideas, mostrar nuestros puntos de vista (aunque estos sean contundentes) sin agredir al contrario y limitarse a atacar las ideas.

    3) Yo voté por López Obrador, pero aún así reconozco muchos de sus errores y soy muy crítico con el personaje. En el siglo XXI no se puede pensar en ser totalmente leales a un partido o político, menos en una época en la cual la cultura política se ha degradado y la cual está en crisis en nuestro país. La historia nos ha enseñado que no siempre los buenos son tan buenos, o los malos tan malos (aunque en este caso si le atinamos con más frecuencia).

    4) Me recalcitra cuando gente afín a Peña (no generalizo porque muchos así no son) cuando habla de mi posición política se refiere a mí como «ustedes», por tener ideas diferentes ya me discriminaron cuando yo nunca he criticado a la persona que se refiere a mí con esa polarizante palabra. No niego que muchos del «otro bando» (para usar su término) también hagan lo mismo. Digo, así si se va a dividir México.

    5) Muy triste es, que las diferencias políticas terminen por lastimar amistades, nuestra democracia es tan incipiente que todavía supeditamos una amistad a cuestiones políticas, incluso cuando le hemos demostrado a esas amistades nuestro genuino sentimiento de muchas otras formas. Lamento el hecho de que la gente crea que las amistades dependan de las ideologías, y que cuando disentimos, crean que estamos agrediendo a ellos.

    6) Un partido político o ideología no es un equipo de futbol, cada quien tenemos una ideología adquirida por nuestra experiencia de vida y bajo la cual creemos que el país la sociedad pueden progresar, si nos va bien, les va bien también a la gente con posturas diferentes, si nos va mal, a todos nos «carga el payaso» sin excepción.

    7) Esta partidización (futbolera) de, los partidos, hace que la gente generalice y artibuya los defectos visibles de una partido a todas las personas afines a él, como si «todos» los priístas fueron corruptos, como si «todos» los panistas fueran mochos, o como si «todos» los perredistas fueran revoltosos. Así, se contribuye más a dividir y a polarizar este país. Y lo que no se dan cuenta es que los partidos y su forma de comportarse son un claro reflejo de lo que es la sociedad.

    8) Me dicen antipriísta, se equivocan, no puedo estar completamente en contra de un partido por el punto anterior (a menos que fuera un partido totalitario, no sé, el partido nazi, pero eso en México no existe), yo no soy antipriísta, cuando hablo mal del PRI no meto en el saco a «toda» la gente  de ese partido, critico a lo visible, al PRI de Peña, al PRI que va a llegar al poder. Y no dudo que dentro de ese nido de «fichitas» del PRI copetudo exista alguna gente bienintencionada.

    9) La gente le echa la culpa de las desgracias a los demás por haber votado por el otro candidato, tomo literalmente lo que pusieron en el muro de Facebook de una forma totalmente destructiva y despectiva de la gente del partido tricolor:  Eso es lo peor, la gente tiene toooodo el derecho de estar pendeja, lástima que nos llevan entre las patas. =( . Me pregunto si alguna vez le habrán preguntado a esa gente por qué votó por Enrique Peña Nieto.

    10) En resumen, México no es un país democrático, porque no sabe ejercer la democracia, me duele la gente, me duele mi país. Y sé que la llegada de un candidato con rasgos autoritarios, y con una tremenda ignorancia como Peña Nieto, es representativo de la sociedad, y no solo de los que lo apoyan, también representa a muchos que lo detestan.

     

  • Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priistas... y panistas y perredistas

    El nivel de discusión política que tenemos es igual de mala que la democracia incipiente (o fallida que tenemos), si cuadran las cuentas. Y es que para discutir temas políticos mucha gente es todo menos democrática; y es que en una democracia real se da por entendido que debe existir tolerancia (que no significa de ninguna manera estar de acuerdo) con las diferentes posturas políticas que pueda asumir la gente. Lo malo es que en México no ocurre así. Una amiga contaba que en Argentina, cuando la gente discutía de política se gritaba, pero cuando terminaba la discusión ellos salían siendo buenos amigos, porque sabían separar perfectamente las ideas de la integridad de las personas.  En México insultamos a la gente que piensa diferente a nosotros; los priístas son los ignorantes, los perredistas son los «pejezombies», los panistas son… trasnochados neoliberales y vendepatrias. Y erroneamente queremos clasificar a una persona por su postura política lo cual es un error. La polarización en que a veces cae la sociedad es debido a esto, como si «estuvieras conmigo, o en contra mía».

    Yo cuando discuto soy duro, directo, y evito cualquier tipo de eufemismos. Si creo que Peña Nieto es un «estúpido ignorante» o AMLO un «viejito recalcitrante», o Josefina una «robotina aburrida y sin ideas» (nomás para poner un ejemplo), lo digo. Muchas personas no van a estar de acuerdo conmigo, y van a discutir y tratar de repelerme, y está bien que lo hagan. El problema viene cuando muchas personas creen que dentro de esa crítica se les está criticando a ellas y es donde viene el error, peor aún, algunas otras terminan evaluando la integridad de las personas, casi asumiendo que si Peña Nieto es un inculto y corrupto, entonces todas las personas que votaron por él lo son.

    Yo estaba discutiendo con un amigo que votó por el PRI, y argumentaba la historia corruptil del partido y del candidato que «ganó» la presidencia, la compra de votos y otras cosas más. El no estaba de acuerdo conmigo en lo más mínimo, y yo naturalmente fui tajante y directo. Pero en eso una mujer empezó a cuestionar su persona por el simple hecho de votar por el PRI, que según eso era corrupto, y casi casi que a fuerzas votó por que buscaba «hueso», y pues de ser el adversario en la discusión, me uní a mi amigo, porque esas descalificaciones no me parecieron en lo absoluto. Incluso mi amigo fue muy acertivo a decirle: -a ver, yo colaboro en una AC, ¿tú que haces?-. Si a mí un priísta me pide la opinión de su partido, le diré que el PRI en su generalidad (lo digo así, porque hay muchos priístas que no lo son) es un partido autoritario y corrupto. Tampoco me referiré muy bien cuando un panista o perredista me lo pregunte.

    La gente que descalifica a las personas pierde automáticamente la posibilidad de obtener sabiduría a partir de un debate. Una vez en Facebook comentaba que Peña Nieto era un presidente autoritario, y otra amiga priista me debatió. El debate fue tan fructífero que terminé conociendo a dos sociólogos que no había escuchado nunca, y por los argumentos de mi amiga (aunque no estaba de acuerdo en ellos) dije que tales sociólogos podrían valer la pena. Si hubiera criticado a la persona, no solo no hubiera ganado, sino que hubiera perdido. Naturalmente si existen priístas que buscan su «hueso» (y no es excepción en los otros partidos), pero no es necesario llegar al punto del debate o conocer su preferencia política para saber que esa persona se maneja de esas formas, se nota en su vida diaria.

    Lo mismo pasa con los #YoSoy132, ellos están en el absoluto derecho de mostrar su repudio a un candidato (más que al contrario de lo que se piensa, no es un ataque en contra de su persona, sino de lo que representa, y el efecto que sus acciones podrían tener en el país). Tienen argumentos (sean válidos o no) para hacerlo. Igual la gente está en el derecho de decir que López Obrador es un Hugo Chávez; si nosotros pensamos que no, podemos debatir con argumentos y datos.

    Esto no exime de hacer crítica de las posturas que están realmente mal. No por esto no puedo decir que es lamentable que unos perredistas hayan agredido a Carlos Marín (que por más infame sea, al ser un ser humano no se le puede agredir de nunguna forma), o que unos priístas hayan vendido su voto a cambio de una despensa; o bien, panistas que votaron por Josefina para mantener sus «privilegios fiscales». Porque aquí si los hechos podrían hablar de las personas, dado que el problema no es la ideología, sino las conductas que no necesariamente tienen que ver con una ideología.

    Yo tengo amigos priístas… y panistas y perredistas. Y no puedo hacer un juicio a su persona por su postura. Naturalmente una postura política puede hablar de la forma de pensar de una persona más no de su integridad. Por ejemplo, la gente que votó por AMLO, suelen ser más bien jóvenes que están inconformes con como se han llevado a cabo las cosas, que tienen mucho que ganar y poco que perder (porque para ellos las cosas no están bien, no hay empleo, la democracia no funciona bien), en cambio la gente que votó por Josefina, es más bien gente que ya tiene su vida hecha, y por ende no quiere correr riesgos que sí correrían los jóvenes. Si ven, los dos puntos son válidos, podrán sustentar bien o no sus argumentos, pero esto nunca habla de la integridad de las personas.

  • Sobre Peña Nieto y todo lo que estamos viviendo. El decálogo

    Yo la primera vez que voté, fue por Vicente Fox, lo hice muy ilusionado pensando en que el país iba a cambiar, me sentía especial porque creía que me tocaba votar en un momento histórico. Algunas cosas cambiaron, ya había libertad de expresión, ya no había crisis, pero mucho de ese PRI y ese corporativismo se quedó ahí. A 12 años no solo seguí esperando ese cambio (a pesar de que con el PAN se lograron algunos avances, más no suficientes y tan así que el dinosaurio regresó sin ningún problema), sino que ahora vivimos una regresión, y en base a eso creo que entenderán mi frustración por la llegada de Peña Nieto al poder.

    1.- A pesar de todas las irregularidades, en las casillas ganó Peña Nieto; el problema no estuvo ahí principalmente, ni siquiera en el PREP (donde evidentemente existieron algunas manipulaciones). Tenemos que remitirnos a la venta y coacción del voto, el hecho de que el PRI cometa un delito electoral y tanto el IFE como la FEPADE no hagan nada, el delito se convierte en fraude, no se si suficiente para revertir una elección, tal vez no, pero es fraude al fin y al cabo, porque el resultado a fin de cuentas terminó siendo manipulado. Por todo esto, por rebasar varias veces los topes de campaña, por el hecho de que Televisa lo impuso con el dinero de nuestros impuestos, no puedo reconocer a Peña Nieto como nuestro presidente, aunque matemáticamente haya ganado. Y no me refiero a desconocer su puesto, porque lo va a ejercer, sino que el a mí no me representa.

    2.- La mayoría relativa votó por él, pero gran parte de sus votos no fueron razonados, muchos de ellos fueron comprados, otros fueron productos de la enajenación causada por Televisa y los medios que lo impulsaron, que provocaron una euforia entre las mujeres. La gente que votó por AMLO y por JVM tiene un nivel mucho más alto de estudios que la gente que votó por Peña Nieto según varios estudios, lo que indica que se aprovechó de la ignorancia de la gente. Entonces, tiene votos efectivos, pero no representan la voluntad del pueblo, porque esta gente no votó por su propia voluntad.

    3.- México no es un país democrático todavía, cierto que han habido avances en este tema, pero no podemos cegar los ojos; en un país democrático no puede llegar Enrique Peña Nieto como llegó. Porque una democracia evita todo lo que hizo el PRI de Peña en el transcurso de seis años. No lo evitó, y así de contundente.

    4.- El perjudicado sería López Obrador (en caso de que esta manipulación pudiera rebasar dichos tres millones), el problema no es que haya perdido López Obrador, el problema es como ganó Peña Nieto. AMLO a fin de cuentas forma de este entramado político decadente que ha permeado a los tres partidos (y a los partidos satélite) y perfecto no es ni creo que su llegada de ninguna manera resolverá los problemas sin la ayuda de una ciudadanía activa que se involucre, que apoye cuando las cosas se hagan bien y que sean sus opositores más fervientes cuando sus cosas se hagan mal. Da lo mismo si el agraviado es AMLO o Josefina, es secundario, el problema es que la democracia no está funcionando.

    5.- López Obrador hasta el momento está haciendo las cosas bien (aunque muchos digan que no sabe perder), está haciendo todo por la vía de lo legal y no se ha salido de lo constitucional, y es necesario tanto para dar certeza de lo que pasó, como para tener un antecedente de que es lo que haya pasado. Si luego hace otras cosas entonces se criticará, pero no hay que descalificar en automático, y hay que ver como avanza todo. Si vuelve a mandar el diablo a las instituciones se le deberá criticar y juzgar, pero recordemos que el PRI «ya mandó al diablo a las instituciones».

    6.- Yo estoy totalmente en contra de esa frase de ¡mejor ponte a trabajar!. Yo me siento orgulloso de que los jóvenes salgan a las calles. Y creo que aquellos que los critican tendrían que ver que estos jóvenes estudian o trabajan, o ambas cosas. Tengo amigos activistas y todos trabajan, muchos de ellos viven en departamentos, se costean su vida, se compran su comida, todo lo pagan (la mayoría trabajan por cuenta propia por lo cual pueden ajustar sus horarios para asistir a marchas). Creo que no se vale primero decir que la sociedad es muy pasiva y luego cuando se manifiestan criticar. Si uno solo se dedica a trabajar, las cosas para uno tal vez salgan bien, pero su entorno seguirá totalmente igual. Todos los que no estén de acuerdo, quédense en sus casas mientras nosotros nos encargamos de arreglar al país.

    7.- La gente que critica a quienes se manifiestan, debería pensar que todas las libertades que tienen ahora, para trabajar, para hacer negocios, para ejercer su religión libremente, para salir adelante, las tienen porque personas se manifestaron y dieron su vida por ello. Lo peor que les puede causar una manifestación es que vayan en coche cuando se esté llevando a cabo una y tengan que tomar una vía alterna, so, ¿what’s the problem?.

    8.- Los jóvenes son quienes encabezan este movimiento que ya ha logrado cosas. Pero la gente mayor podría debido a su experiencia, a asesorarlos, la gente mayor tal vez no tenga las energías y disposición para salir a la calle, pero puede asesorar a los jóvenes para decirles bajo su propia experiancia como se pueden conducir. Porque en un movimiento las pasiones ayudan, pero también es necesaria la razón.

    9.- Este movimiento (no solo refiriéndome al #YoSoy132 sino a todo el despertar ciudadano) es histórico, en unas décadas esto será recordado. Este solo se puede equiparar con lo sucedido en 1968, y en ese entonces las cosas no despegaron porque Echeverría lo absorbió. Tenemos que aprender la lección y hacer que esto dure para largo, y no solo hasta que tengamos un país verdaderamente democrático, sino después para vigilarlo y mejorarlo.

    10.- Los políticos son un reflejo de la sociedad (muchos no leen, son corruptos, no tienen cultura y se la pasan viendo telenovelas ¿a quién les suena), entonces si la sociedad se mueve, la política lo hará en consecuencia (no inmediatamente pero poco a poco lo hará). Entonces si cambiamos como sociedad (tanto en nuestro comportamiento, como en el involucramiento en el quehacer público) las cosas poco a poco cambiarán. En varios de los países desarrollados, esas manifestaciones que aquí detestan, son el pan de cada día, porque de esa forma buscan mejorar el entorno. Entonces, tu decides, te quedas en tu casa a gritar desde la ventana ¡pónganse a trabajar! o te involucras desde donde te puedas involucrar (y no solo está la opción de manifestarse, hay muchas otras formas de ayudar) ¿Cómo quieres participar en la historia?.

    Te lo dejo de tarea.

  • De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRICarlos Marín es un periodista literalmente vendido, todos conocemos de su posición reaccionaria combinada con una especie de polémica característica; es uno de los que muestra tener un estilo propio pero a la vez está completamente alineado con los intereses de Televisa, y vaya que le conviene alinearse cuando es presidente del Milenio; pero con todo esto, la agresión que sufrió por parte de seguidores de López Obrador es totalmente reprobable, ciertamente no recibió golpes, pero le escupieron dos veces al cuello. Dichos agresores en un intento de desquitarse por la manipulación de la información a favor de Peña Nieto por parte de Marín y de su séquito decidieron agredirlo, y con ello más que ayudar a su candidato (López Obrador), lo terminaron perjudicando. Este hecho fue altamente difundido en Milenio, se publicaron dos artículos y se escribieron dos columnas (del propio Marín y de Ciro Gómez Leyva), que vaya si ciertamente López Obrador con todos sus errores siempre ha reprobado la violencia, preocupa el que algunos de sus seguidores se enfanaticen tanto que lleguen a agredir a aquellos que no piensen como ellos.

    Pero lo que me llama la atención, es que tanto Milenio como Televisa hagan una amplia cobertura a este hecho (que digo, no está nada mal que la hicieran), pero nunca transmitieran los actos de violencia perpetrados por el PRI (aquí si, muchas veces si orquestadas por el partido e incluyen agresión física y golpes) en la televisión, y nos tengamos que dar cuenta de ellos porque Josefina lo dijo en el debate o porque lo vimos en Youtube. Pocos días antes el suegro de Aristóteles Sandoval, candidato a la gobernatura de Jalisco, agredió a un manifestante que tenía una pancarta en contra del PRI. El mismo día que ocurrió el incidente de Carlos Marín, también en Guadalajara, priístas rompieron material que tenían jóvenes del #YoSoy132 y posteriormente llegaron a las agresiones físicas (que no se alcanzan a percibir bien en el video) mientras la comitiva del PRI colocaba a jóvenes acarreados a gritar consignas a favor de su partido. Igual ha pasado con las agresiones en Saltillo, Aguascalientes, Veracruz o el Estadio Azteca que fueron más fuertes que la que recibió Carlos Marín, porque en algunos casos (por ejemplo, Veracruz) estamos hablando de sangre.

    Con esto naturalmente quieren hacer ver a los lopezobradoristas como los violentos y a los priístas como pacíficos, cuando estos últimos han llevado a cabo muchos más actos violentos que los primeros. También es reprobable que el PRI (como lo pueden ver en el segundo video) utilicen a jóvenes como paleros de quienes algunos de ellos ni son mayores de edad, para distraer a la gente de los actos violentos, y aquí me pregunto ¿Dónde está el IFE?

    Con esto vemos como los medios tergiversan y manipulan la información para crear una percepción errónea en los televidentes. Se maximiza un hecho, si reprobable, como el de los pejistas, donde la mayor agresión fueron escupitajos, y se esconde aquellos hechos donde priístas agreden físicamente a golpes a manifestantes, y donde se utilizan a menores de edad para desviar la atención, eso es totalmente reprobable porque no se trata de agresores que cometen actos por decisión propia (estos seguidores de AMLO) sino que son agresores que siguen órdenes de su partido. Es por eso que preocupa mucho la llegada del PRI, porque este partido con las fuerzas armadas y el ejército, es como darle a un niño una pistola cargada.