Categoría: reflexión

  • Las cadenas de correo, las cadenas mentales

    Las cadenas de correo, las cadenas mentales

    Internet es un muy buen lugar para informarnos. Tenemos vasta información a la mano y por lo tanto es mucho más difícil restringir la información a la sociedad, por lo mismo al final es algo más difícil controlarla. Pero para aprovechar toda la información que fluye se debe de estar preparado para poderla interpretar. Y he aquí donde muchas entidades tienen todavía la posibilidad de manipular a la gente, sobre todo aquella que digiere la información sin pasarla por criterios o filtros.

    Las cadenas de correo, las cadenas mentales

    Abro mi Whatsapp y veo dos mensajes similares de distintas personas que afirman que el servicio va a ser de pago (de hecho en el iOS casi siempre te cobran un dolar por bajarlo, aunque a veces lo dejan gratis), que va a pasar de ser verde a ser azul, que se va a tener que pagar dinero y que para evitarlo, se tiene que pasar la cadena a un determinado número de usuarios (mientras más, mejor). Y he aquí donde creo que los usuarios de Internet deberíamos ser más críticos con la información que nos llega, porque es un error descomunal pensar que lo que se ha publicado en Internet es cierto. Al no usar ese lado racional del cerebro, terminan imponiendo las emociones, y en lugar de decirnos dentro de nuestra mente -Este correo es falso, porque Whatsapp no haría tal cosa y porque es similar a las cadenas falsas de los correos-, mucha gente termina pensando -Nooo, ya no voy a tener Whatsapp-.

    Otras cadenas que me molestan, son las similares que tienen una connotación religiosa. Y es que son un insulto desde el punto de vista laico como del religioso. Crear una cadena donde se le diga una gente que por mandar tal correo a tantas personas hará que San Judas te hará un milagro ese burlarse del intelecto de la gente, y no solo eso, es una forma de burlarse y banalizar las creencias religiosas de los demás. ¿Acaso Jesús o Alá pactó con el cadenero para que por cada 10 correos que se manden otorgará un milagrito?

    Debido a estas cadenas, mucha gente termina por ya no creer en los mensajes o textos que en realidad tienen una buena causa. Estoy por subir a Facebook una invitación para que la gente done a una posada que organizaré junto con la OSC a la que pertenezco para ayudar a niños con cáncer. Y mucha gente seguramente podría pensar que se trata de «otra de esas cadenas» o de un fraude inclusive.

    No se vale jugar con los buenos deseos y las creencias de la gente. Cadenas como estas incluso pueden lograr que algunas personas tomen alguna pésima decisión, incluso económica. A la vez, la gente tiene que tener más criterio y ser más selectiva en lo que lee. Incluso de la información que parece más veraz y que está sustentada (supuestamente) en fuentes, uno tiene que tener una posición escéptica. Internet puede aportar mucho, pero es importante saber interpretar la información, de lo contrario el efecto podría ser contraproducente.

     

  • Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    Hace 3 años escribí un artículo sobre las chaquetas mentales que el ser humano se hace. Este artículo si bien tiene relación con el primero, no es una continuación, dado que una mentira no necesariamente es una chaqueta mental (aunque algunas de las que mencione aquí sí pueden pasar por chaquetas mentales). Quiero recalcarlas porque las personas tienen la costumbre de engañarse, y pues es necesario confrontarlas para que no se hagan tontas.

    Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    1.- Todo pasa por algo

    Esa es una de esas mentiras que muchas personas se dicen cuando ocurre algún evento difícil o algún fracaso (aunque incluso también se llega a mencionar para sucesos con una connotación positiva). De esta forma la gente a veces le quiere atribuir, digamos, un toque divino, a todo aquello malo que le sucede con el fin de minimizar lo ocurrido y pensar que naturalmente de esto saldrá algo positivo. Nada pasa por algo, las cosas pasan y ya. El ser humano tiene la capacidad, ciertamente, de sobreponerse a los momentos difíciles, y muchas veces logra que esos momentos de crisis se traduzcan en un mediano o largo plazo, en algo muy benéfico. Pero para que esto ocurra se necesita de la voluntad y actitud, porque igual una persona puede sobreponerse, y otra puede acabar en el atolladero, vilmente.

    2.- Yo no discrimino

    A veces hay una fuerte confusión en torno a la discriminación, y una actitud de negación. No es lo mismo discriminar, a no respetar los derechos inherentes de terceras personas o minorías. El aceptar a ciertas minorías como los gays, discapacitados, extranjeros, no significa que no sea una persona que discrimine. Imagina que voy a una tienda, y en el aparador veo una Coca y una Pepsi, decido cual llevarme y elijo la Coca. Lo que hice fue discriminar a la Pepsi en favor de la Coca. Igual cuando elegimos a una mujer, o una mujer elige a un hombre. Al elegir una pareja seguramente discriminó otras opciones. Igualmente en sociedad, siempre habrá gente que nos caiga mejor que otra, habrá gente con la que nos sintamos cómodos y con la que no. Discriminamos, porque la discriminación es una función natural del ser humano.

    3.- Todos valemos lo mismo

    Esa afirmación es algo que «debería ser» pero no es. Desde la ONU hasta las religiones siempre afirman que el ser humano tiene el mismo valor. Pero esto a mí me suena más a una aspiración que a una realidad. La verdad (y lo relaciono con el punto anterior), es que el ser humano le da un valor distinto a las personas. Si bien hay características que asume como iguales para todos (derechos), hay muchas otras que no, y tan le asigna a otras personas un valor diferente, que su comportamiento para con ellas esta supeditado a ese valor. Si bien el valor es subjetivo (varía de acuerdo a la persona que lo emite) y que existen diferentes tipos de valores, al final de cuenta existe una tendencia a valorar más cierto tipo de personas que a otras. Pongo ejemplos: Soy un comerciante, valoro más a un empresario exitoso con el cual puedo hacer negocios que a una persona con un empleo mediocre. Soy un ávido lector y valoro más a un escritor famoso que a una artista de farándula. Soy un padre de familia y valoro más a mis hijos que a los hijos del vecino. Quien logre satisfacer más las necesidad de las demás personas será más valioso para la sociedad, en tanto aquellas que no lo logren, serán menos valiosas.

    4.- No me tocaba

    Ya sea en el trabajo, en las relaciones de pareja, o en la vida diaria, mucha gente suele excusarse con eso de que «no le tocaba» como si su futuro estuviera predestinado o tuviera que ser de una u otra forma cuando en realidad la persona es un agente activísimo en eso de que «no le toque». Una vez me contaron que una mujer de más de 30 años  realizó una llamada a un «especialista» que transmitía un programa en radio. La mujer le comentó a ese conductor que tenía más de 30 años y no lograba tener ninguna relación de noviazgo. Este le dijo que «no le había llegado porque no le había tocado». Yo con ganas de pedir que corrieran al conductor por graves faltas a la ética, por que eso es absolutamente falso. Y regresamos al punto anterior del valor que se le da a las personas. Si los hombres «no la pelan» es porque la gente no la valora mucho, y generalmente la gente no valora a quien no se valora. Y no es que tenga que actuar para los demás, no, pero si está gordita, pues a hacer dieta; si no sabe hablar, que se meta a un curso de oratoria; si la ven como ignorante, pues que se ponga a leer.

    Cierto que en los temas de relaciones sentimentales existen muchos puntos sobre las íes. Tan es así que una mujer sin mucha suerte en el amor, puede tener la fortuna de que el único hombre que le hizo caso sea el hombre de su vida, mientras otra con suerte ha tenido muchas parejas pero con ninguna se ha sentido cómoda. Esto pasa igual en los negocios, con las amistades. Pero lo cierto es que el humano es un agente demasiado activo y que incide sobremanera en su suerte, como para afirmar de una forma absurda que «no le tocaba».

    5.- Actuar desinteresadamente

    El desinterés es algo que no existe. Nos han dicho que seamos personas desinteresadas, pero eso es como si nos pidieran que «usemos nuestras tres manos». Todos nuestros actos tienen un interés, ¡todos!. Mucha gente que ayuda a otras personas afirma que actúa desinteresadamente, eso es totalmente falso. Por un ejemplo, la Madre Teresa de Calcuta, que es puesta como un ejemplo de persona desinteresada a nivel mundial cuando nunca lo fue. Cuando ella ayudaba a las personas, sentía una satisfacción tanto personal como espiritual. En realidad lo que la mueve no es el ayudarlas en sí, sino la satisfacción personal que le genera ayudarlas. Con esto vemos que sus actos tienen un interés personal. Si ella no tuviera la capacidad de sentir esa satisfacción, simplemente no hubiera ayudado a nadie.

    Conclusión:

    Seguramente hay muchas otras mentiras que las personas nos solemos hacer. Coloqué estas cinco porque son las que generalmente más escucho y me resulta incómodo ver como la gente se cree algo que en realidad no es (aunque preferí convivir con esa realidad), y que lo usa generalmente como un mecanismo de defensa. Si ustedes conocen otras, compártanlas para sacar a la humanidad de sus propios engaños.

  • ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Los gobiernos de los países cuentan a sus ciudadanos su historia de tal forma que estos se puedan sentir orgullosos de sus raíces. Sucede en todos lados, pero en México es de notar ese maniqueísmo inherente donde se separa a los personajes en héroes y villanos, algo que inhibe la crítica y la reflexión de nuestra historia.

    ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?

    Después de una centuria, la pregunta sigue en el aire ¿Nos hizo justicia la Revolución Mexicana?. Un amigo mío me comentaba que a excepción de Carranza (por desgracia, dice), no veía a ninguno de los «héroes» con el mínimo perfil de estadista y le creo. Madero, el iniciador, fue el más moderado, el liberal, pero con una gran ineptitud. Zapata un hombre con una visión utópica. Los demás eran simplemente caudillos en cuyo torrente sanguíneo no fluía la democracia. La Revolución Mexicana nos sacó de una dictadura para meternos en otra, lo peor del caso es que la primera (la de Porfirio Díaz) era una dictadura que aceptaba su condición y en cierto momento afirmó que si bien, creía en la democracia, México no estaba preparada para ella:  Puedo con toda sinceridad decir que el servicio no ha corrompido mis ideales políticos y que creo que la democracia es el único justo principio del gobierno, aun cuado llevarla al terreno de la práctica sea posible sólo en pueblos altamente desarrollados.

    Cierto que con Porfirio Díaz existía suma represión y una desigualdad brutal. Pero también es cierto que en el sentido económico el país avanzaba por un muy buen camino y su futuro era prometedor como él afirmaba. La revolución no solo no logró traer de una forma eficaz una mayor igualdad y menos la libertad, sino que destruyó el progreso económico que se vivía con Porfirio Díaz. Es por eso que una transición más cautelosa en mi punto de vista, hubiera sido más benéfica para el país, una transición como la descrita por Gene Sharp en su libro «De la Dictadura a la Democracia». Cierto que con la Revolución los ciudadanos adquirieron más derechos, pero también es cierto que esto fue a cambio de una dependencia de la ciudadanía para con el gobierno. La Revolución Mexicana terminó reafirmando el traspaso de la cultura rígida y paternal de la Iglesia Católica, pero ahora dentro del Gobierno y el estado laico. Antes eran los Virreyes, La Virgen de Guadalupe. Luego fueron «los héroes que nos dieron patria».

    Sigo insistiendo en la cuestión de la dictadura. La gestión de Porfirio Díaz era una que aceptaba su condición, pero la gestada después de la Revolución Mexicana, fue una simulación, la Dictadura Perfecta le llamó Mario Vargas Llosa. Y esa no solo tardó en ser removida por más de 7 décadas, sino que el aparato corporativo sobre la que se enquistó sigue vivo, a pesar de que ya existe una división de poderes por medio de los partidos políticos.

    El gobierno de Porfirio Díaz discriminaba a los indígenas y a las clases pobres, corrían del Zócalo a aquellos que no tenían zapatos (que en esa época vaya que eran muchos). Ahora es una simulación, porque se dice que en México no hay racismo y discriminación cuando la hay a montones. Una transición gradual del régimen porfirista a uno nuevo donde fueran reduciéndose los niveles de desigualdad y gestando una apertura democrática sin lesionar el progreso económico nos hubiera situado en otro estadio. La Revolución sólo se encargó de tirar ese régimen para establecer otro. Posiblemente Madero, si hubiera sido menos inepto, hubiera podido aspirar a lograr eso. No los demás porque no tenían la convicción.

    Pensar que a un siglo de distancia no podemos decir bien a bien cuales fueron los beneficios, hace que tengamos que dudar severamente de los resultados que trajo la Revolución Mexicana. Pero para hacer ese ejercicio es necesario bajar a los «héroes» de su pedestal heroico. El Gobierno sigue vendiéndolos como «lo mejor que le ha pasado al país y a quienes debemos admirar», pero si no pueden contemplar en la actualidad a un caudillo llamado López Obrador, quisiera ver la posición que tomarían quienes mandan el país y venden la historia heroica, frente a unos caudillos de armas tomar, capaz de destrozar, sí, ellos sí, la economía y la estabilidad (o lo que existe de estabilidad) de nuestro país. Posiblemente en el siglo XXII, los héroes que nos dieron patria sean el «Chapo» Guzmán, el Lazca, o los Beltrán Leyva.

  • Cambio de civilizaciones

    Cambio de civilizaciones

    El mundo no es estático. Dentro de él siempre hay cambios, la gente cambia, los estados cambian, la civilización humana está en constante movimiento. Las posiciones de las naciones en este planeta van cambiando, y dichos cambios muchas veces son difíciles de predecir.

    Cambio de civilizaciones

    A veces nos acostumbramos a vislumbrar al mundo de una forma, y durante un lapso determinado de tiempo caemos en una zona de confort y creemos que «las cosas van a ser así durante mucho tiempo». La realidad es que no es así, porque el ser humano es dinámico y no estático. Por ende, todas la instituciones creadas por este tenderán a ser dinámicas. Incluso ahora las cosas son más dinámicas que hace mucho tiempo. Por ejemplo, la Edad Media que comprendió prácticamente 10 siglos mantuvo a la civilización occidental en un estado estático, lo cual más que beneficiar a la sociedad mundial terminó postergando su progreso. Ahora es diferente, porque vivimos dentro de una sociedad altamente innovadora, cambiante, donde algunos pueblos buscan adaptarse para poder sobrevivir, se vive un proceso globalizador donde las actividades económicas se vuelven interdependientes y donde se percibe una estandarización de las culturas.

    En la primera mitad del Siglo XX, José Ortega y Gasset hablaba de la irrupción de las masas y la decadencia de Europa, que según él, lo primero había tenido su apogeo en el Siglo XIX. Naturalmente ese concepto de masa que él describe sigue siendo vigente y esa característica se ha permeado y consolidado hasta ahora, incluso se ha incrementado. Posiblemente la decadencia que se vive en Europa es mayor a la que él percibió. Si bien en el Siglo XX, la estafeta de superpotencia fue rebatada por Estados Unidos, Europa se mantuvo como la región que les podía ofrecer un mejor nivel de vida a sus ciudadanos. Ahora se duda si en un futuro esta supra entidad podrá seguir ofreciendo los niveles de bienestar que ofrece ahora.

    El ex Presidente Ernesto Zedillo tiene una visión que podría ser calificada por muchos como pesimista sobre lo que podría pasar en Europa. Él ha criticado fuertemente a los dirigentes europeos por su falta de liderazgo para resolver las cosas. Afirma que existen riesgos de que se quebrante la Unión Monetaria Europea, lo cual a su vez quebrantaría el mercado común europeo, lo cual, en palabras de Zedillo, nos llevaría a una regresión que nadie quisiera ver, y podría ser el inicio del fin de la globalización moderna. Si esto sucedería, habría sido erróneo, al menos en el corto y mediano plazo, el pronóstico de muchos analistas que afirmaban que debido al proceso globalizador, se crearían supra naciones (así como ya empezaba ocurrir esto con la Unión Europea, ocurriría con Norteamérica, Sudamérica, Asia y demás). Por el contrario si sucediera esto, veríamos una contracción y una regresión en dicho proceso globalizador.

    Sí, existen posibilidades de que en unas décadas la configuración haya cambiado dramáticamente y terminemos viviendo ante otra realidad. Muy posiblemente así sea aunque no podamos pronosticar los cómos, porque en cierta forma así había sido siempre. Cuando tenía 8 años recuerdo bien que existía eso llamado «Unión Soviética» y que eran acérrimos enemigos de Estados Unidos. Incluso se habían muchos chistes de tal relación. No había caído el muro de Berlín. Algunos países de ese entonces ahora no existen, y viceversa, existen países nuevos. En México apenas empezábamos a transitar a la globalización, muchas empresas eran propiedad del gobierno. Los niños de mi escuela para molestar a los otros decían: -Ya se supo, ya se supo, que tus calzones son de la Conasupo-.

    Hay incertidumbre porque no conocemos lo que va a suceder incluso en el corto plazo y como nos vamos a adaptar a dichos cambios. Estamos en una época en que no podemos estar en la zona de confort. El mundo se está reconfigurando, la civilización está cambiando, y tenemos que pensar qué lugar queremos tener en dicho cambio.

  • De mujeres sumisas a mujeres libres

    De mujeres sumisas a mujeres libres

    En una sociedad patriarcal se espera que el hombre sea el fuerte, el que trabaje, el que salga a traer el pan, mientras que la mujer se debe de quedar en casa a hacer el aseo y cuidar a los niños. Así fue durante un buen tiempo, y de cierta forma así funcionaba. Pero hubo un momento en que los procesos evolutivos nos dijeron que teníamos que ir hacia otro lado.

    De mujeres sumisas a mujeres libres

    Platicaba ayer con una amiga y le decía que hay algo que me atrae mucho de las mujeres:  La actitud. Incluso a veces eso me atrae más que la misma belleza, y miren que a veces eso sin darnos cuenta (o a veces sí) influye en el concepto que tenemos de una mujer.

    En la preparatoria, acababa de ingresar una persona que ahora es mi amigo. En el primer día, otro compañero le preguntó: -A ver, de las mujeres de este salón, ¿quién se te hace la más guapa?-. Mi amigo le dijo. -No, pues Juanita, fíjate que se me hace bonita-. El compañero se sorprendió y le dijo: -No manches, ¿Cómo se te puede hacer guapa Juanita, si está bien pendeja?-. Evidentemente Juanita era una persona con una autoestima muy baja y se notaba tanto en su vestimenta como en su comportamiento, era la chica del salón a quien nadie quería, porque además de ser extremadamente insegura, era cizañosa. Naturalmente a mi amigo se le dejó de hacer atractiva conforme la fue conociendo.

    Antes a muchos hombres les gustaban las mujeres sumisas, sin iniciativa. Aquella mujer que obedeciera, y que se dedicara de educar a los hijos. En este caso las mujeres tímidas (qué no es lo mismo timidez que introversión) podían no preocuparse tanto como ahora por encontrar una pareja. Pero ahora, al menos conmigo veo que ese tipo de mujeres no funcionan. He conocido mujeres bonitas que son inseguras, que tienen una baja autoestima, y realmente veo que eso influye sobremanera.

    En lo particular a mi me gustan las mujeres con iniciativa, con ideas propias, con una autoestima más que aceptable. Muchos hombres machistas no las querrán porque piensan que podrían sentir pasos en la azotea. Yo en lo particular no le temo a eso, yo me sentiría agusto emprendiendo un negocio con quien sería mi mujer, me gustaría estar con alguien que aporte, que sepa compartir (lo cual implica que yo también lo tengo que hacer), con quien pueda platicar de diversos temas (y no preguntarle si ya está la cena), desde temas mundanos, hasta temas de política, filosofía, economía o que se yo. Quisiera que mi mujer fuera de provecho para la sociedad.

    Las mujeres, al ser seres humanos, deben de ser libres. Yo creo que tienen el mismo derecho a buscar un trabajo, a tener un plan de vida, que los hombres. Eso yo lo veo atractivo en una mujer porque creo que podría compaginar conmigo. Incluso en los momentos difíciles, una mujer «más libre» puede ser más apoyo que una mujer que barre, trapea y te hace la cena. Porque una mujer que sepa como está la vida allá afuera, tendrá menos problemas para aconsejar, que aquella que está encerrada bajo cuatro paredes. A los hombres nos conciben como «los fuertes» y al menos en el aspecto físico generalmente así es, pero a la mujer históricamente se le privó de varios talentos que pudieron ser útiles en la sociedad. Una mujer creativa no puede hacer mucho dentro de casa, su creatividad será más útil si la pone la servicio de la sociedad, a que si busca una forma ingeniosa de agarrar el trapeador. Una mujer con don de mando pero confinada al hogar solo usará su virtud para educar a los hijos, pero una mujer libre además de poder educar a sus hijos, lo podrá usar para manejar personal dentro de una empresa, o en gobierno.

    Realmente, a mí me gustan las mujeres que están «al tiro» (tanto como amigas que como algo más), porque si a mí me gusta estar «al tiro», entonces me gusta convivir con gente que procure estarlo.

    ¿Qué opinan?

  • La Dictadura

    La Dictadura

    La Dictadura

    “¿Cuántos han caído hoy?”, preguntaba el mandatario a su ministro de armada interior mientras, a paso rápido, caminaba por las instalaciones de la televisora nacional hacia el espacio desde acostumbraba  emitir su mensaje mensual. “Treinta y seis” respondía el teniente. El dictador sentía, manteniendo en todo momento una facción inexpresiva.

    Con las manos entrelazadas reposando sobre un escritorio de madera que también servía de piso para algunos bolígrafos y escritos varios, el tronco sostenido en una silla metálica recubierta de tela con descansabrazos y la mirada fija al foco de la cámara, estaba el hombre que se había ganado el odio de los países miembros de la Alianza Económica Internacional. “Todo listo, Doctor.”, señalaban algunos del equipo de producción. “Tres, dos, uno…”

    “Buenas noches, ciudadanos.

    Dos años y cuatro meses, dicen mis opositores, lleva éste pueblo sometido por un régimen de odio. Tienen toda la razón. El amor sólo conduce al sacrificio. El odio, en cambio, no es saciado hasta que se ve de rodillas al enemigo.

    Algunos me llaman tirano, otros opresor y los demás usan distintos adjetivos en el mismo sentido. Me considero, sin embargo, un depurador tan estricto como se requiere para hacer de la humana una especie funciona. Los tiempos en que se pensaba que los ideales románticos podían servir de motor para sanear a las sociedades corruptas  han acabado…

    Ya son cincuenta y dos las naciones con las que se han roto relaciones diplomáticas y comerciales. El ejército de exterior ha repelido treinta y dos intentos de intervenciones militares extranjeras. El ejército ordinario ha dado muerte a un millón doscientos mil quinientos cuarenta y seis elementos disfuncionales. Se ha interrumpido el embarazo de cuatro millones ciento dos mil setenta y tres mujeres  que ya tenían el máximo de vástagos permitidos…

    De muchas cosas dudo, pero no es el caso de las acciones emprendidas en lo que va de mi gobierno. Sean pacientes, ciudadanos, los cambios llegarán“.

    Acabados los discursos del gobernante se reproducía el himno del régimen, compuesto por músicos fieles a la administración. “El suelo de carmesí se teñirá”, decía el primer verso.

    Interesante era que aun sin transmitirse en cadena nacional los mensajes del mandatario siempre contaban con gran audiencia. Quizás los habitantes de la nación ansiaban escuchar del dictador que las milicias extranjeras habían triunfado. Claro que, sabiendo cómo aquel sujeto dio un sólido golpe de estado con apenas cientos de hombres y sin tener rango alguno en el ejército, esa posibilidad era lejana.

    Conforme los días pasaban el recuerdo de la democracia se diluía en las mentes de los gobernados. “Esto es barbarie” se quejaban muchos durante las comidas en familia. Pero había quienes iban algo más allá de quejidos ocasionales intranscendentes.

    “El odio, dice el sinvergüenza, es  lo más fuerte que hay”, comentaba uno de los dirigentes del Frente Libertador Insurgente en la reunión extraordinaria a la que convocó a sus allegados, “pues bien, hay que demostrarle que tanta razón tiene. En una semana  nos empezamos a mover…” Era la madrugada de un sábado de Octubre cuando en un sótano de una casa en la zona sur de la capital algo se empezaba a gestar.

  • ¡Queremos Halloween!

    ¡Queremos Halloween!

    El Halloween es una muestra de como una cultura relativamente nueva (y por ende más escasa) pueda terminar absorbiendo a una más rica. Y esto no sucede porque la primera sea más fuerte, de ninguna manera. Esto sucede más bien porque la primera viene acompañada de un imperio y la segunda de una nación relativamente débil. Eso explica porqué los niños gritan ¡Queremos Halloween!.

    ¡Queremos Halloween!

    No tengo nada contra el Halloween. Pero a mí en lo particular me agrada más el día de muertos y se me hace más rico culturalmente. Ese folclor que le rodea, ese significado que tiene dicho rito prehispánico (que se mezcló de una u otra forma con el cristianismo), el cual habla de nuestra cultura, de una cultura que tiene la costumbre de burlarse de las desgracias (aunque con una tesitura fina y prudente, pero eso es el día de muertos). A pesar de que el día de muertos es una tradición de exportación y es algo que admiran muchos extranjeros que vienen a visitar nuestro país, algunos lo han cambiado por el Halloween, al cual no quiero desestimar sus orígenes celtas pero al menos como se celebra aquí y en los países anglosajones, el Halloween tiene más de «marketero» que de tradicional.

    Algunas corrientes religiosas han relacionado al Halloween con el satanismo (que vaya que con las brujas y las calaveras luego se pueden hilar argumentos). Esto posiblemente preocupe a los religiosos practicantes, pero no a aquellas personas que no son «tan practicantes» o que bien que no tienen religión alguna, dado que estos últimos no creerán en dichas acusaciones por las mismas razones que hacen que no crean en alguna religión. El día de muertos también habla de la muerte, pero esta celebración más bien es una forma de honrar a aquellos que se han ido, de burlarse de la muerte a la cual estamos resignados por medio de las famosas «calaveritas».

    En lo particular yo prefiero ver un altar de muertos que unas calabazas afuera de mi casa. Y no se trata de nacionalismo, más cuando muchas de nuestras tradiciones y creencias fueron importadas. Sino que México tiene una cultura rica y exquisita que muchas veces no sabemos valorar. A la cual a veces incluso hacemos menos debido a nuestra deteriorada autoestima colectiva.

    Si la gente quiere celebrar Halloween, que lo celebre, está en todo su derecho. Pero yo prefiero quedarme con el día de muertos. A pesar de que no soy una persona religiosa, muchas de nuestras tradiciones ricas y folclóricas están relacionadas con la religión o influenciadas de alguna u otra manera con esta. Incluso el Halloween lo estuvo (a pesar de que ya se ha convertido en una campaña de mercadotecnia más que nada, y que se ha convertido en una tradición totalmente secular).

  • Cyberencono / Relato sobre narcisitas virtuales

    Cyberencono / Relato sobre narcisitas virtuales

    Es más fácil expresar los sentimientos y frustraciones detrás de una pantalla. Al cabo nadie se entera quien eres, cómo te llamas, no necesitas preocuparte por tu reputación ni por las represalias a las que podías hacerte acreedor por tus conductas en la vida real (acá lo peor es que el administrador de algún foro te bloqueé).

    Cyberencono / Relato sobre narcisitas virtuales

    Me llama la atención y creo que sería algo que merecería un profundo análisis psicológico. Y por lo que veo en México son mucho más comunes los trolls o la gente que utiliza las redes sociales para sacar sus frustraciones que la que existe en otros países. Sí, la política es el tema de lo que más se alimentan este tipo de personas. Este tema es muy preocupante (ya no solo a nivel virtual sino a nivel real)  y es que existe un encono, un odio irracional. Es cierto y es totalmente natural que la población muestre su repudio, se manifieste en contra de algún personaje y exprese su enojo ante cierta situación (tampoco se trata de irse al otro extremo), pero es cierto también que para muchas personas es pan de cada día atacar a aquella facción política (gobiernos, políticos, partidos) como si estas determinaran totalmente su vida y creyeran que les irá mejor en función de lo que haga el gobierno, y no de lo que ellos mismos pueden hacer.

    Por ejemplo, esas batallas irracionales que se pueden ver en algunos foros entre los seguidores de Peña y los de López Obrador cancelan cualquier capacidad de razonamiento. Se vuelve una batalla dogmática, donde el fin principal es descalificar al otro, minimizarlo, «destruir» su punto de vista. En muchas ocasiones esto termina en persecusiones (que de no haber mucho cuidado en la privacidad virtual podría extenderse hacia lo real) e incluso en cyberbullying.

    Este tipo de gente, que a la vista de muchos son considerados como trolls, tienen un perfil narcisita, egocentrista, y en casos extremos se puede presentar algún delirio de grandeza (varios de ellos pueden presumir de ser genios intelectuales). Este tipo de personas son intelectualmente deshonestas y contradictorias. Este tipo de personas no buscan la verdad objetiva, sino ganar la discusión. Tampoco se da el tiempo de reflexionar. Suele falsificar, tergiversar, insultar, intimidar. Este tipo de personas se quieren mostrar superiores a los demás participantes y son vengativos.

    Estos «trolls» que muchas veces emanan de un caldo de cultivo generado por una sociedad como la nuestra, poco acostumbrada a la tolerancia, no pueden tolerar la duda y se refugian en el dogma. A pesar de mostrarse «intelectualmente superiores y diferentes», a veces actúan en masa cuando se publica un video en Youtube o un artículo en algún diario para sacar sus frustraciones diarias y descalificar automáticamente a aquellos que «no piensan igual que ellos».

    Este tipo de personas tienen trastornos emocionales, porque no me pregunto como esta gente tiene incluso tiempo para descalificar obsesivamente tanto a políticos (Peña, AMLO), u otras cosas (inclusive batallas como esa de Apple vs Android) y a la vez buscan descalificar y hasta humillar a aquellos que no piensen como ellos. Me pregunto si este tipo de gente tendrá vida propia. Si tendrán los suficientes amigos como para no depender de una figura virtual.