Categoría: reflexión

  • Responsabilidades del ciudadano

    Responsabilidades del ciudadano

    Somos una sociedad, somos un sistema que funciona debido a la organización de quienes lo conforman. Han pasado miles de años para buscar la mejor manera en que este sistema pueda funcionar, y vemos que en realidad nos falta mucho por aprender.

    Responsabilidades del ciudadano

    Se nos ha enseñado, sobre todo en nuestro país, que quien debe de procurar una buena organización de este sistema es el gobierno. El papel del ciudadano históricamente en México ha sido algo no muy lejano a la de un súbdito. Donde este puede buscar la mejor manera de sobrevivir ante un sistema ya establecido, y en el cual, este no tiene mucha posibilidad de incidir. El ciudadano histórico puede procurar buscar un empleo o poner un negocio para ganarse la vida, ingresar a algún club, tener distintas aficiones, relacionarse con diversas personas. Pero todas estas actividades las podía hacer dentro de un marco ya diseñado, dentro de unas leyes diseñadas por una entidad superior y que no podían ser cuestionadas. Tenía un margen de libertad dentro del sistema, pero no podía cuestionarlo.

    Une democracia real no funciona así. Se nos ha vendido una forma curiosa de la democracia, donde la diferencia con el estado anterior, es que uno cada seis años, irá a votar a quienes liderarán la procuración de dicho sistema, dentro de un pequeño catálogo de opciones, en cierta medida creado por dicho sistema. Por eso la estrecha relación que se hace en los medios entre la democracia y el voto, mostrándolo como la mejor oportunidad que tienen los ciudadanos en incidir. Y pareciera que la gente se la cree, que cuando un político comete un error (sea premeditado o no) un ciudadano le reclama a otro ciudadano: ¡Aaah, y tú que votaste por él!.

    Ese es el ciudadano modelo que nos enseñaron. El ciudadano dócil que trabaja 8 horas diarias, paga sus impuestos y respeta las reglas.

    En realidad para que un sistema funcione, el ciudadano debe de involucrarse de manera activa en el quehacer público. Cierto, se necesita un gobierno, cierto, se necesita un congreso. Se necesita un orden, quienes estén al frente, pero el ciudadano debe poder tener cierta incidencia en este. De lo contrario, la acumulación de poder procura una más rápida corrupción de este sistema.

    La ciudadanía se puede organizar de diversas formas. Desde participar en juntas vecinales, formar asociaciones civiles que sirvan como contrapeso, o bien, pueda actuar donde el gobierno no sabe como, no puede o no quiere actuar. El ciudadano responsable debe incidir para que su entorno sea favorable para él, para los suyos y para la sociedad. Es irresponsable pensar que solamente el trabajar lo hace un ciudadano responsable, cuando esa actividad, si bien beneficia a otras personas directamente, tiene como fin, procurar su bienestar y satisfacer sus necesidades personales.

    Las sociedades desarrolladas funcionan porque la sociedad incide en las políticas que se desarrollan. De esta forma el gobierno diseña políticas públicas que entienden mejor las necesidades del ciudadano, debido a que la sociedad se convierte en un agente de presión. Sin una ciudadanía activa y responsable, el gobierno puede crear las políticas que quiera, que más les convenga, y en muchos casos sin el grado de especialización que se requiere (debido a que el gobierno no puede estar en todo, y los ciudadanos por su contraparte, pueden especializarse en diversos temas).

    Los gobiernos autoritarios y con una jerarquía vertical, funcionan más en sociedades cuya ciudadanía está subdesarrollada. El problema es que a veces se forma un círculo vicioso, debido a que dichos gobiernos procuran que el estado de las cosas siga así, porque el desarrollo de la ciudadanía les significa una pérdida de poder. Algunas naciones han formado un capital ciudadano considerable después de vivir una dictadura, pero no fue la dictadura la que fomentó este capital, por el contrario. Pero estas sociedades liberadas son las que terminan valorando más sus libertades, y por ende, la responsabilidad que han adquirido como ciudadanía libre.

    La libertad implica una responsabilidad. El no entenderlo genera el riesgo inminente de una regresión, porque para que la libertad funcione, se necesitan ciudadanos responsables.

  • Sociedad en decadencia

    Sociedad en decadencia

    Alguna vez pensé que la sociedad no estaba tan mal. Que no ibamos «para arriba» pero tampoco «para abajo». Estos últimos tiempos me han hecho tomar otra postura, mis debates internos, y ahora una conversación interesante que tuve hoy, hacen que lo confirme. Como sociedad estamos en una continua decadencia. No significa con esto que tiempos pasados siempre sean mejores o que el futuro sea pesimista. Simplemente creo que estamos en una pendiente, y sí, posiblemente es parte de los ciclos que vivimos como humanidad. Así como Ortega Y Gasset afirmaba que el siglo XVIII fue el climax de la humanidad y en el XIX empezó a decaer (según su visión de principios del siglo XX), yo digo que llegamos a un climax en los 90, y a partir de ahí, hemos ido para abajo.

    Sociedad en decadencia

    Posiblemente un evento representativo de este cambio fue el «atentado» en las torres gemelas, aunque realmente es algo simbólico, porque no es que eso haya marcado un antes y un después per sé (esta decadencia se empezó a gestar algunos años atrás), pero el mundo ya no volvió a ser el mismo.

    Estoy convencido, de que se busca que el grueso de la humanidad sea lo más ignorante posible con el fin de poderla manipular fácilmente. Se trata de generar una sociedad donde el ignorante sea visto como algo cool, y el estudioso, el que le gusta leer e informarse, sea visto en casos extremos como un marginado, como una minoría. El humano instintivo, torpe para razonar, parece ser el modelo a seguir. Lo comenté la otra vez con el famoso Harlem Shake, donde el individuo actúa de una forma primitiva, y no solo eso, se vanagloria de su acto y se exhibe en las redes sociales. No, no es propio de una sociedad civilizada que un individuo en ese baile, se sienta orgulloso por haber simulado fornicar con su perro semidesnudo y los demás le aplaudan por la forma creativa en que bailó dicho Harlem Shake: -No mames weey, te cogiste a tu perro, no le vayas a generar problemas sicológicos, cool men-.

    La gente cada vez lee menos. Asume como verdad lo que se muestra en la televisión, donde se glorifican e incluso mitifican a actrices y cantantes, con una calidad moral deplorable, e incluso con un talento cuestionable. Se pasa de la mochería y los tabúes a la incapacidad del cuestionamiento de los principios de las personas. Irrisorio que en México Peña Nieto sea Presidente y eso explica muy bien esa decadencia. Un hombre con su historial personal no cabría en muchos otros países donde importa la integridad a la hora de elegir a un mandatario. Curioso que un país que acusa a los estadounidenses de liberales (y que nunca se permitiría a alguien así), pueda aceptar a una persona con integridad demasiado pobre si no es que inexistente, en la Presidencia de la República. En política a nivel mundial los estadistas van en decadencia, son cada vez menos, los figurines son cada vez más. Cada vez se exige menos de la preparación del político, de sus capacidades, y se espera más de los slogans de campaña y del impacto mediático.

    En otras áreas, veo también esta decadencia. Un ejemplo es la música. En los años 90, donde ubico el último climax de la sociedad, se vivían movimientos musicales importantes, bandas de rock cuya música tenía «algo» y sus letras tenían contenido, eran músicos que gustaban de leer, informarse sobre lo que ocurría en el mundo y lo plasmaban en las canciones. Ahora no hay tanto de eso, hay cada vez menos propuestas, algunas más que aceptables (las menos), y más banalidad (no es que antes no existiera, pero ahora tiene el monopolio). Igual con otras instituciones, la Iglesia cuestionada, el mundo empresarial también, no se diga del mundo político, y peor aún de la educación, en franco declive.

    ¿Y la economía? Ni hablar.

    Definitivamente, estamos pasando un mal momento como sociedad, tanto mexicana, como mundial ¿Se puede corregir el rumbo? Claro que sí. Yo tengo la fe en que si se puede hacer un replanteamiento. Dirán que soy pesimista, pero creo que sí, al final del túnel hay una luz. Pero para replantearnos primero hay que darnos cuenta de nuestra triste realidad.

  • La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u… otra cosa?

    La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u… otra cosa?

    Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida (Proverbio chino)

    La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u... otra cosa?

    Es triste que en un país como México tengamos 50 millones de pobres. En muchos casos, ellos no son pobres porque quieren, sino porque la estructura social no les permite avanzar adelante, no tienen las herramientas para hacerlo. Los pobres son los que tienden a padecer más esa cultura paternal (por naturales razones) dado a que sus necesidades han sido botín de maquiavélicos políticos y han establecido una dinámica donde el pobre les debe lealtad a cambio de que este le provea recursos con el fin de que los políticos obtengan algún beneficio. La estructura del PRI es un claro ejemplo de ello, igualmente se ha criticado al PRD de establecer una dinámica parecida en el Distrito Federal aunque menos nociva dado que atiende a personas que ya no tienen capacidad de laborar (gente de la tercera edad), pero existe. De alguna manera todos los partidos han encontrado beneficios en la clientela, pero el partido tricolor ha sido el pionero y el que basa más parte de su poder.

    La Cruzada Contra el Hambre es un paliativo. no resuelve los problema de fondo. A veces puede ser necesario, sí, usar paliativos, sobre todo cuando las cosas se pueden salir de control, y se podría llegar a entender con la gente que se está muriendo de hambre. Sobre todo en aquellos que este busque tener al individuo con un nivel de nutrición aceptable. Pero también es importante que estén establecidos mecanismos donde se condicione la ayuda al individuo a cambio de un esfuerzo de su parte, esto para que vayan desarrollando por sí mismos un patrón conductual que les permita avanzar, algo así como sucede con el programa Oportunidades. El cual de una manera cínica fue calificada por quienes ahora entraron como populista, y aunque han dicho que mantendrán ese programa, ya se han escuchado casos donde esos apoyos han sido retirados (de lo cual hablaré más tarde).

    El problema de los paliativos es que pueden generar dependencia. La gente que no tiene satisfechas sus necesidades primarias hará lo posible por satisfacerlas, no importando si apoya a x o y político, es la condición humana. Lo peligroso es cuando esto también se vuelve un vicio para los gobernantes y se genera una dependencia mutua, debido a que la implementación de políticas que busquen desarrollar al individuo de escasos recursos y logren su autonomía, significará una pérdida de esos beneficios que les da la dependencia de los individuos hacia un político o hacia un partido. Por eso me preocupa sobremanera que apenas iniciada esta cruzada, se ponga énfasis en los estados y ciudades donde se aproximan elecciones, y no donde exista pobreza más extrema.

    La pregunta es si el gobierno de Peña Nieto estará dispuesto a romper algún momento con esa dependencia, en aras de promover el desarrollo del país. O bien su jugada será buscar mediante otras políticas procurar su desarrollo y cuando esto suceda dejar de usar las políticas clientelares debido a que esos votos vendrán por la convicción de los ciudadanos. O el otro escenario, el más pesimista, que simplemente busque preservar a los suyos en el poder, basándolo en la pobreza y la ignorancia de este país; este último escenario sería preocupante debido a que no existirán motivos para sacar a los individuos de la pobreza.

    Una de las cosas necesarias para que el país progrese, es el rompimiento de esa relación dependiente entre ciudadano y estado. Cierto que el estado tiene responsabilidades sobre el bienestar de los ciudadanos, pero tiene que ir orientado más a su desarrollo. Cierto, que en muchos países, sobre todos los desarrollados, hay mecanismos donde el gobierno otorga beneficios a los ciudadanos para procurar su bienestar, seguro de desempleo, pensiones. Aunque más bien proporciona una base a aquellos ciudadanos que ya tienen los mecanismos a su alcance para salir adelante (pero que por los vaivenes del mercado es sano proporcionarles un colchón), en este caso, hablamos de gente en pobreza extrema, personas a las cuales se les debe de dotar de herramientas que no tienen. Y lo peor que puedes hacer con ellos es establecer una política clientelar como fin último.

  • Harlem Shake

    Harlem Shake

    Se dice que para manipular y controlar a una sociedad, hay que tratar a los ciudadanos como si fueran niños de edad temprana. Varias de los teóricos de la conspiración afirman que existe un orden mundial que lo controla todo, y que una de sus estrategias es esa, reducir la inteligencia de los ciudadanos a un estadio infantil. Sea lo que sea, alguna estrategia o bien, una iniciativa totalmente autónoma, lo que vemos con el Harlem Shake es básicamente eso, la vuelta de la humanidad a la edad temprana, muy temprana.

    Entiendo por qué el «shake» (sacudir, agitar), pero no el «Harlem«. No veo algo que lo relacione con el afamado barrio de Nueva York, incluso los habitantes de este lugar se muestran horrorizados porque un «baile» de este tipo lleve el nombre, valga la redundancia, del lugar donde habitan. El tema, compuesto por un tal Bauuer, en realidad no se hizo para este baile oligofrénico. Pero un blogger cómico llamado Filthy Frank se encargó de elaborar el primer video que contra todas sus expectativas, hizo en pocos días olvidar que existía el Gangnam Style.

    El Harlem Shake consiste en lo siguiente: Al iniciar el tema, una persona que generalmente tiene una máscara aparece bailando, mientras todos los demás que aparecen a cuadro hacen sus actividades ordinarias (en una casa, una oficina) como si estuvieran ajenos al baile de esta primera persona. Cuando la canción llega a su climax, de repente aparecen en escena varias personas (que pueden ser las mismas que hacían dichas actividades ordinarias o bien también se agregan otras nuevas) con disfraces o vestimentas raras, realizando un baile amorfo, algunos con alguna leve incitación sexual, y en la mayoría de los casos llevando sus impulsos emocionales hasta una edad infantiloide. Algunos «bailan» como si se estuvieran electrocutando, otros repiten patrones, otros nada más se mueven sin ningún sentido, mueven sus brazos, cargan objetos, se vierten líquidos en su cuerpo como si sufrieran algún estado de demencia.

    Los humanos a veces necesitamos refugiarnos en lo mundano, y es totalmente sano hacerlo. Salimos con nuestros amigos, llegamos a cantar y/o bailar canciones que catalogamos como «gustos culposos», a veces tomamos, y a veces se nos pasan las copas. Bien, vemos alguna comedia, incluso alguna telenovela; como por una forma de escapar de la realidad, cosa que no es mala mientras se esté consciente de que la «realidad» existe. Pero me pregunto que tan sano puede ser llegar a este grado de infantilismo.  Entiendo que el humano se frustre por todas las reglas y etiquetas que a veces tiene que seguir en la vida diaria. Vaya que en México, un país de simulaciones y apariencias, sabemos que es eso, y por eso los mexicanos en nuestras tradicionales fiestas sacamos a nuestro verdadero ser (como lo menciona Octavio Paz). Pero no creo que el ser humano esté tan reprimido como para sacar sus impulsos de esta manera.

    Como defensor de la libertad de expresión. Defiendo el derecho de que estas personas realicen estos bailes y los suban. Pero también tengo el derecho a sentir preocupación por esta forma de exhibicionismo y expresarlo, donde en un baile de 30 segundos, el individuo pierde toda la noción de la razón (parece que ni el alcohol lo logra así) y saca a relucir sus instintos primitivos. No sé que pensarán varios de los «Harlem Shakers» (sobre todo quienes cuyos bailes son más radicales) cuando en unos años se vean en un video de Youtube haciendo estos tan oligofrénicos bailes.

    Hace unos meses, una amiga mía me mostraba un video de un curso llamado Club de Baile donde se comentaba que para un mayor gozo de este, debía existir cierta precisión, como por ejemplo, marcar una pauta tantos pasos; y no realizar bailes amorfos y sin sentido. Me pareció totalmente congruente el video. Pero después de ver el Harlem Shake, veo que hay excepciones, pero lo que hace atractivo a ese baile, no es su «amorfidad», sino el aspecto infantiloide, donde el individuo se despoja radicalmente de todo aquello que se ha programado para funcionar en sociedad (sea bueno o malo) con el fin de realizar una regresión primitiva.

    Eso señores, es el Harlem Shake, y va a estar de moda un buen tiempo. No lleva ni un mes, pero tristemente creo, a menos que otro fenómeno viral lo opaque, que seguirá siendo la sensación en algunos meses.

    Y bueno, para los gustosos de este baile que posiblemente estén molestos por lo que acabo de relatar. Les daré el gusto de ver mi sitio haciendo Harlem Shake.

     

  • ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?1.- La autoestima no es difícil de describir, en la palabra está implícito el significado. Es la estima y el amor propio que tengas por uno mismo.

    2.- La autoestima puede variar con el tiempo, se puede ir perfeccionando, lo ideal es que conforme uno crezca esta se vaya solidificando.

    3.- Por más inquebrantable sea la autoestima, más auténtica es. Si un día sientes que puedes cambiar al mundo y en el otro estás por los suelos, nunca tuviste una alta autoestima, suena más a una autoestima codependiente o bien, a bipolaridad. Alguien con una autoestima alta real siempre sabrá que tiene limitaciones y podrá ponerle límites a sus impulsos y emociones.

    4.- Los factores externos pueden incidir en la autoestima, pero el individuo puede decidir que tanto inciden. Y si el individuo comprende que es un ser limitado, que como cualquier humano puede fracasar, entonces su autoestima será real, porque la habrá sabido blindar. Una persona con una verdadera autoestima verá a los fracasos como áreas de oportunidad, aunque no por eso no deban de generarle un sentimiento de frustración.

    5.- No puedes tener una alta autoestima y al mismo tiempo, que la gente te trate como lo contrario. Si eso pasa, es que te engañas tanto, al punto que no te das cuenta de tu verdadero ser, y lo que reflejas.

    6.- La autoestima basada en el entorno y en las terceras personas es falsa, la verdadera autoestima se forja en el interior.

    7.- Si tu autoestima depende de los demás, terminarás esforzándote para agradarles con el fin de conservarlos. Como esta autoestima es falsa, pones tu integridad en manos de otras personas, y basta con que una de estas personas pueda ser malintencionada como para que te pueda destruir y hacer lo que quiera contigo a su antojo, dado que le has entregado tu integridad.

    8.- Una persona con baja autoestima tiene mayores posibilidades de convertirse en un agente nocivo y destructivo que una persona con autoestima alta.

    9.- Las personas con autoestima baja algunas veces tienden a ser hipócritas y logran hacer creer a los demás lo contrario. Este tipo de personas más que tener amigos y relaciones, utilizan a las personas para saciar su pobre vida interior. Pero cuando ya no las necesitan, se deshacen de ellas.

    10.- Se puede decir, sí, que dentro del humano pueden existir varias autoestimas a la vez. El individuo podrá tener confianza en sí misma para desarrollar una actividad y será desconfiado para desarrollar otra. Pero siempre hay una autoestima suprema, solo es una y a la vez engloba todo. Esa es la que termina importando y la que determina la vida de las personas.

    11.- Esta no es una guía para mejorar la autoestima, solo dice que es. Si tienes baja autoestima tienes que trabajar contigo mismo, más que buscar artículos en Google.

  • Si en México el «ecologista» es el Niño Verde y la «maestra» es Elba Esther Gordillo…

    Si en México el «ecologista» es el Niño Verde y la «maestra» es Elba Esther Gordillo…

    Creo firmemente que para que una nación funcione, tienen que existir buenas referencias. El individuo nace, crece, y percibe la sociedad en la que vive dependiendo del actuar de esta. Las referencias son importantes para que cuando este individuo cumpla la mayoría de edad y por lo tanto sea un ciudadano, sepa que se pueden hacer las cosas bien, que dicha sociedad tiene un objetivo en común, que hay una estructura social que le permite hacer las cosas bien y salir adelante.

    Si en México el "ecologista" es el Niño Verde y la "maestra" es Elba Esther Gordillo...

    En muchos países tenemos personas que son admiradas y que sirven como referencia. Puede ser una persona en sí, puede ser incluso el rol de una persona o un puesto. Por ejemplo, me remito a los maestros. En países como Finlandia, la figura del maestro es totalmente admirada y respetada. De esta forma el alumno (y en muchos casos, sus padres) puede depositar su plena confianza en él, porque los maestros están lo suficientemente preparados para darles una muy buena educación a los hijos. Esta sociedad ha asimilado que la educación es indispensable y por lo tanto hay que darle un papel preponderante al maestro, hay que prepararlo bien para que tenga una alta capacidad para educar y enseñar a los niños, lo cual coadyuva en un círculo virtuoso donde el maestro se convierte, casi, en una figura emblemática.

    ¿Qué pasa cuando quien funge ese rol pierde toda autoridad moral? Preocupante es que el primer nombre que se le viene a la mayoría de los mexicanos al mencionar la palabra «maestra» es Elba Esther Gordillo. La referencia es un agravio per sé, por todo lo que significa. Cuando el maestro mexicano no llega constantemente a clases para cumplir con su sindicato, cuando el maestro no lee (algo absurdo pero cierto), cuando los alumnos lo tratan como «barquito» y pierde todo su respeto (en la prepa, amigos míos metían a la basura el portafolio del profesor de Inglés y este no se defendía), cuando los universitarios lo invitan al Table Dance para que les apruebe el semestre (también lo constaté). Todo eso se invoca al escuchar el nombre de Elba Esther Gordillo, cuando la referencia de la palabra «maestra» recae sobre ella.

    Igual da pena ver que la primera referencia a ecología, sobre todo para los mexicanos poco informados, es Jorge Emilio González, el Niño Verde. Con todas las incongruencias implícitas a su persona y a su partido (expulsado por cierto, de la comunidad mundial de partidos verdes). Quién conoce más del tema sabe que hay otras referencias más loables y destacables. Pero aquellos que deberían ser un ejemplo, en temas importantes para la sociedad, terminan siendo todo lo contrario.

    ¿Qué sociedad percibirán los niños que crecen en nuestro país al no encontrar referencias positivas?  Donde los mandatarios (empezando por la Presidencia) están muy lejos de ser estadistas con preparación, y sobre todo, actitud de servicio. Donde muchos empresarios (no todos, pero sí varios) son conocidos más bien por sus prácticas desleales que por la generación de empleos. Seguramente encontrarán un clima adverso, un sistema que no funciona bien, un lugar donde la rectitud no ayuda mucho en la supervivencia, un lugar con valores éticos torcidos que en la tinta dicen una cosa y en la práctica dicen otra. Los individuos que ingresen a la sociedad pensarán que tendrán que emular lo que ven para poder seguir adelante.

    Un solo hombre no puede cambiar todo, pero por diversas circunstancias, existen aquellos que pueden tener más incidencia, sobre todo esos a quienes les apuntan los reflectores. Con solo algunos de los que están cerca de los círculos de poder o influencia que dieran el ejemplo, la sociedad podría percibir que sí se pueden hacer las cosas bien. Un político ejemplar, un maestro con vocación de servicio como lo fue Vasconcelos,  un empresario, un sindicalista con un deseo real de ayudar a los trabajadores.

    Pena da que tengamos muy pocas referencias. Y se agrava en un mundo donde la tendencia es que estas se deterioren como en el caso del deporte (Lance Armstrong, Pistorius). En nuestro país sobran mitos y faltan héroes. Los mitos se derrumban, sobre todo porque no tienen argumentos sólidos. Lo peor es que la estructura social se deteriora que la gente termina admirando a aquellos que los perjudican: Esos capos del narco que les construyen escuelas, esos políticos que son corruptos pero son eficaces, «se saben mover» y representan bien el arte del maquiavelismo.

     

  • Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    -Si gana (coloque aquí el nombre del candidato que no quiere que llegue a Los Pinos) yo me voy del país-. En 2006 unos mexicanos que viajaron a París mostraron una pancarta que decía que se quedarían ahí si López Obrador llegaba a la Presidencia de la República. En 2012 se volvió a repetir la historia, pero ahora el candidato señalado en dicha pancarta era Peña Nieto. Las personas al ver diversas situaciones en el país se indignan y se avergüenzan, corrupción, robo, aletargamiento, fanatismo, incluso la historia misma donde a México le ha tocado perder más que ganar. ¿Ser mexicano es motivo de orgullo o vergüenza? ¿Se puede sentir uno orgulloso de ser mexicano y sentir vergüenza a la vez?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Me llamó la atención un Trending Topic bastante agresivo en Twitter que decía #QuéAscoSerUnMexicano, el cual se llegó a posicionar hasta el primer lugar. Comento que me llamó la atención que varios mexicanos (al menos dentro de las redes sociales) tuvieran una visión tan despectiva de su nacionalidad y de sus raíces, sea cual sea la forma de interpretar dicho hashtag. Usuarios de otros países como Argentina se sorprendieron por el hashtag y ellos mismos terminaron defendiendo al país que muchos estaban criticando de forma despectiva. Es cierto que como país tenemos muchos problemas que llegan a la profundidad de nuestras raíces culturales ¿Pero acaso tan mal estamos para sentirnos avergonzados de un país, que sin intención alguna de evadir los serios problemas que tenemos, está «más arriba que abajo» si analizamos a todos los países del globo terráqueo?

    Hace poco comenté que para avanzar como nación es importante reconocer la parte negativa y no evadirse en discursos frívolos como los que nos invitan a ver nuestras playas y nuestras mujeres. Pero peor que la negación de los aspectos negativos del país, es la negación de nuestras raíces, la denostación de parte de nuestro ser que consta en la sociedad en la que nos hemos desarrollado, que lleva implícita una aspiración a tener otra nacionalidad, o al menos sentir tenerla. Lo cual no solo es muy difícil, sino que los no muchos que lo consiguen saben dentro de ellos que nacieron en México, que seguirán siendo mexicanos, y posiblemente no terminen de asimilar su nueva nacionalidad (cosa que pasa con muchos latinos que adquieren la nacionalización en Estados Unidos).

    Se entiende la frustración al ver los problemas por los que atraviesa el país, dado que varios mexicanos logran romper el ya deteriorado pacto social para salirse con la suya. Pero me pregunto por qué para muchos entonces ser mexicano significa ser «corrupto y tranza» cuando solo algunos lo son (los suficientes para influir para mal en el país) cuando en realidad no lo es así, y cuando también se ha demostrado que el mexicano tiene la capacidad de salir adelante de una forma honesta.

    Si los mexicanos que se presumen honestos quieren «huir del país» entonces ¿Quién se encargará de arreglar las cosas? ¿Es más cómodo entonces huir y dejar que la nave se hunda al dejar solos en el bote a quienes quieren destruirlo? Muchos prefieren la resignación, aceptar que el país es así, corrupto, donde el que no tranza no avanza, y se esconden como timoratos como si eso fuera lo suficientemente necesario para considerarse buen ciudadano. Otros terminan emulando las malas prácticas dado que piensan que no hay otra forma de salir adelante. Muchos de ellos odian a México (o tienen un sentimiento ambivalente de orgullo y odio) pero no hacen absolutamente nada para tener menos razones, para sentir ese sentimiento de repugnancia hacia su país.

    Yo sé que México tiene muchos problemas, y que a veces lo que ocurre dentro de estos casi dos millones de kilómetros cuadrados es frustrante, pero yo tengo que decir que me siento orgulloso de ser mexicano, amo a mi país, a pesar de todos sus defectos. Y así como hay cosas que me apenan, hay cosas que me enorgullecen, se que estas son mis raíces, y así va a ser toda mi vida.

    Ese orgullo es el que nos debería a motivar a poner nuestro grano de arena para mejorar las cosas. Estoy consciente de que las cosas se pueden mejorar, no existe sociedad que esté condenada, dado que somos humanos y tenemos la oportunidad de cambiar. Es decisión de los demás si enfrascarse en el odio, en una especie de masoquismo, o aportar su grano de arena.

  • La renuncia de Benedicto XVI

    La renuncia de Benedicto XVI

    Hay temas en los que no voy a profundizar porque no soy un experto en teología, y para ser sinceros no he prestado demasiada atención a lo que ha hecho la Iglesia Católica en los últimos años. Que por un lado algunos hicieron una misión para ayudar a los pobres, que por este otro lado salió un sacerdote pederasta, por otro donde se pedía la paz de los pueblos y en tal otro se vierte alguna crítica contra el homosexualismo. Que en la historia, la Iglesia ha dado sentido a la vida de muchas personas, que la «Santa Inquisición». Se puede hacer un análisis de todo lo bueno y lo malo de la Iglesia Católica pero en este caso no es el asunto, y más bien lo que escribo va en torno a la reacción de la renuncia de Benedicto XVI, que es algo histórico si tomamos en cuenta que ningún papa había dejado su cargo voluntariamente desde el medievo.

    La renuncia de Benedicto XVI

    Se pueden crear conjeturas del motivo de la salida de Ratzinger, que si estaba cansado, o si tenía mucha presión encima, si fue únicamente la vejez o fueron presiones dentro del Vaticano, no sabría decir que sucedió y no es que esté muy interesado en saberlo realmente. Lo que sé, es que se me hace algo injusto poner en tela de juicio el carácter del todavía Papa y mofarse de ello. Es paradójico y contradictorio que muchos de quienes hacen esta crítica, al mismo tiempo se sienten «indignados» porque el viernes tuvieron que salir tarde de trabajar, que por qué quieren subir la edad de la pensión. Es decir, se pide a esta figura papal algo que la sociedad no puede dar.

    Ser el «mandamás» del Vaticano no es algo fácil, dirigir una Iglesia y lo que esto implica (representar a Dios en la tierra, intereses monetarios, geopolítica, lo que quieran imaginar) significa mucho desgaste. Al tratarse de una religión todavía poderosa, lo cual significa que existen muchos intereses (a favor y en contra) de por medio, se necesita temple, tomar decisiones muy difíciles a una edad donde el estrés puede significar la vida o la muerte.

    Entiendo las molestias que puedan surgir para algunos con el Papa y la Iglesia, la posición de esta frente a los homosexuales, los casos de pederastía, que si esta se tiene que renovar. Y para eso se puede debatir, y claro, levantar la mano cuando se vea alguna injusticia o atropello desde dentro de esta institución (que para mí no existe institución incorrompible o inflalible). Que hay que aclarar que la Iglesia está formada por seres humanos, y como seres humanos se pueden equivocar, corromper, cometer errores y llegar a perjudicar a otros.

    Pero todas estas críticas que se puedan hacer, no creo que tengan que ver con esta desmesurada crítica del carácter del Papa. Como comenté en la cuenta de Facebook, no es como que nosotros mantengamos al Papa con nuestros impuestos. Incluso quienes no profesan la religión católica, no deberían de darle a esto mayor importancia, dado que es una figura que no tiene representación en sus vidas, y bajo el mismo talante tendrían que criticar a los máximos jerarcas de todas las demás religiones.

    Como siempre lo he notado aquí, yo nunca he sido muy religioso, tiendo más al agnosticismo. Y sí, hay cosas de la Iglesia que no me parecen, al igual que hay otras cosas que hace bien y que reconozco. Pero creo que mofarse del Papa porque decidió renunciar, está de más. Más porque critican un esfuerzo que muchos no están dispuestos a dar. Creo una cosa es hacer bromas que comúnmente se hacen en las redes como la comparación que se hace del Papa con el personaje de Star Wars, Darth Sidious por su parecido físico, y otra cosa es poner en tela de juicio algo que incluso se critica, el hecho de que el papa renuncia a su cargo y no es el todopoderoso u omnipotente, características que muchos critican.

    Quien quiera creer y sentir simpatía con el papa lo respeto, igual respeto a quienes deciden no creer. Creo que la tolerancia implica no solo pedir que respeten nuestras creencias, sino también respetar las de los demás.

    Y si me preguntan, sí, yo pienso que a la Iglesia no le caería nada mal una renovación.