Categoría: reflexión

  • Rebeldía

    Rebeldía

    RebeldíaEn la mayor parte de mi vida fui un rebelde. Ignoro si en mi caso influyó más el entorno, o más bien era una predisposición genética. En la primaria me suspendían por «mentársela» al maestro que me castigaba injustamente. Alguna vez le dije al ex Gobernador priísta de Jalisco, Guillermo Cosío Vidaurri, que era un ratero en un club privado cuando estaba en funciones (tenía 8 años y ya sentía la indignación de escuchar a los adultos del fraude del 88, de la corrupción, y las malas mañas). Esa rebeldía ponía en cuestionamiento el sistema bajo el que yo vivía, pero a la vez me costaba adaptarme. También era necesario un orden, un equilibrio.

    Dicen que los extremos son malos. La rebeldía sin causa ni fundamento, entorpece la construcción de un orden necesario para obtener un equilibrio tanto individual como social. La sumisión por su parte, no permite cuestionar dicho orden y es displicente ante el natural deterioro que le acarrea su nulo cuestionamiento. Por eso creo en una sana rebeldía que permita al individuo ir modificando prudentemente el orden en el que vive hasta llegar lo más cercanamente posible a la imposible perfección.

    En México nos cuesta trabajo llegar a ese punto, que es el más productivo. Por un lado están los que no quieren cambiar, los que tocan con el claxon a los inconformes y les dicen que se pongan a trabajar. Por otro lado están quienes por una propia naturaleza niegan a las autoridades. Todo lo que venga del gobierno, del poder, es necesariamente malo. «No debería existir el gobierno».

    La rebeldía que funciona es la que tiene causa alguna. La que se opone a aquello que no funciona pero respeta aquello que sí lo hace. Se trata de una rebeldía que busca un progresivo mejoramiento, no una simple catarsis contra el sistema. Una rebeldía que sí, puede empezar con protesta, pero tiene que proponer, debe buscar soluciones para subsanar un régimen, que porras leyes de la entropía, está en continuo deterioro.

    Un rebelde con causa, es un individuo preocupado por su entorno. No busca destruirlo ni mucho menos conformarse con él, sino que busca mejorarlo, busca erradicar sus vicios e incluir nuevas virtudes. No es revolucionario, ni mucho menos reaccionario. Es evolucionario. Es un individuo despierto, inconforme por naturaleza, pero que ha sabido educar sus impulsos.

    Haberle dicho ratero al Gobernador, quedo en mera anécdota. Si hubiera dicho que ni modo, que así son las cosas, tampoco hubiera ocurrido nada. Pero pensar que puedo participar activamente en lo social, que puedo incidir, influir, sí puede hacer una diferencia.

  • No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque...

    … digas que eres de izquierda y que te preocupen los pobres.

    … te preocupen los animales y las plantas, porque subas la foto de un perro a tus redes.

    … vayas a misa todos los domingos y te encomiendes a un santo.

    … harás un donativo (deducible de impuestos claro) a una casa de beneficiencia.

    … le abras la puerta del coche a tu novia.

    … critiques a EPN en Twitter.

    … critiques a todos los según tu imperfecto criterio, son malas personas.

    … digas que el gobierno es corrupto, que todos los políticos son corruptos, que todos los líderes sindicales son corruptos, que todos los empresarios son corruptos.

    … tengas una banderita de México en tu automóvil.

    … te opones al brainwashing continuo de Televisa.

    … subiste una foto de una persona perteneciente a una comunidad marginada «al feis» y le diste «like».

    … publicaste el artículo donde un chef comprueba que la comida de McDonalds es una basura.

    … compras café orgánico para que los campesinos no sean «tan explotados».

    … dices cómo es que México debe de ser más competitivo.

    … diste al Teletón después de ver las persistentes catarsis televisadas de Lucerito.

    … presumas en Facebook que haces todo lo anterior para que la gente te halague (con «likes») y te autoengañes diciendo que eres una buena persona.

    Hay mucha gente que al hacer «o parecer hacer» alguna cosa buena en su vida, ya es buena persona, mientras en todos los demás ámbitos de su vida es un hijo de puta. Está de moda «parecer» buena persona y estar presumiendo en las redes de una supuesta conciencia social que en realidad no existe, porque muchos de sus actos los hacen para ganar más aceptación. Así de simple.

    ¿Te quedó el saco?

  • La obsesión con los «jotos»

    La obsesión con los «jotos»

    Una de las preguntas que siempre me he hecho, es ¿Por qué parte de la sociedad tiene severos conflictos con los homosexuales? ¿Por qué la obsesión con los jotos? (como aporte cultural, en Lecumberri, la prisión panóptica construida en tiempos de Porfirio Díaz, a los homosexuales los encerraban en la crujía con la letra «J»). Nunca he entendido porque tanto conflicto con el hecho de que una tercera persona tenga una preferencia sexual distinta a la mía.

    La obsesión con los "jotos"

    Alguna vez en mi vida, llegué a tener ese conflicto. Pero no con los homosexuales en sí, sino sólo con aquellos llamados «locas» por su excesivo amaneramiento. Con aquellos que eran más tranquilos nunca los tuve, ni con las lesbianas. Pero entendí que si ellos deciden ser así, o bien son así (no quiero entrar a debate sobre si nacen o se hacen) es problema suyo, decisión suya,  y yo no tengo por qué entrometerme en la vida de los demás. Y el hecho que sean así ni los hace menos seres humanos, ni malas personas, y menos deben de ser discriminados en los distintos ámbitos donde son discriminados.

    Hasta hace algunas décadas, la OMS estipulaba que la homosexualidad era un trastorno psicológico. Entonces si se tratara de un «supuesto» trastorno ¿Por qué la gente no discrimina a aquellos megalomaniacos, a quienes tienen trastornos de ansiedad, a los que padecen fobias? Entonces no es el que sea un supuesto trastorno psicológico. Posiblemente tendríamos que remitirnos a una cultura patriarcal establecida como la causa del conflicto.

    El presidente ruso, Vladimir Putin, en pleno siglo XXI, prácticamente le declara la guerra a los gays, en un país que asumiríamos como no suficientemente bananero para tomar ese tipo de posturas. ¡Vaya apellido! ¿Qué no Rusia debería tener otras prioridades en su agenda? ¿Qué no ese tipo de decisiones no hablan bien de un país otrora hegemónico y que todavía tiene peso a nivel mundial? ¿Qué no los gays deberían tener exactamente los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales?

    Por el otro lado vemos al Papa Francisco, sí, el Papa, sí, el representante de la Iglesia, dando un paso acertado donde invita a no juzgar a los homosexuales. Si bien la postura de la Iglesia no cambia en la cuestión de considerar pecaminosos los actos homosexuales y al rechazo del matrimonio homosexual, invita a no marginar a esta minoría de la sociedad, lo cual ya es un paso muy importante, porque muchos homofóbicos utilizan como pretexto la religión para rechazar, marginar, discriminar y agredir a quienes tienen una preferencia sexual diferente.

    Los invito a convivir con homosexuales, a platicar con ellos. Se darán cuenta que son personas igual de valiosas. Que sí, pueden encontrar tanto homosexuales buenos como malos, al igual que con los heterosexuales. Tanto homosexuales honestos como corruptos. Y al final te darás cuenta que la diferencia entre un heterosexual y un homosexual es eso, su preferencia sexual.

    Yo tengo conocidos homosexuales, personas muy talentosas. Y amigas lesbianas, personas brillantes y muy inteligentes. Y cuando uno convive con ellos, es cuando más se pregunta, ¿Y entonces por qué los discriminan y se indignan al punto en que serían capaces de meterlos a una cámara de gas? ¡Qué si tal personaje salió del closet! ¿Who cares? ¿Por qué tantos conflictos con la vida? Creo que el mundo tiene demasiados problemas como para conflictuarse con la preferencia sexual de otras personas.

  • El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    La mayoría de los ciudadanos no hemos sufrido un crimen de tal magnitud como el señor de 60 años que fue agredido y lesionado severamente por una pandilla de motoladrones, quienes con motocicleta y pistola como herramientas de trabajo, asaltan a diestra y siniestra a ciudadanos en una ciudad de Guadalajara violentada, gracias a un entorno corrupto, y a la displicencia de las autoridades. Muchos hemos sido asaltados, e incluso con pistola. Pero el video filmado en el cruce de la Avenida Américas y Colomos, causó una fuerte indignación de la sociedad, que se sintió inmediatamente identificado con el agredido, que nada pudo hacer ante un ser humano descompuesto que está dispuesto a dañar a sus semejantes a cambio de un ingreso.

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    Guadalajara es una ciudad cada vez más insegura, debido a las deficientes estrategias de seguridad implementadas por los últimos gobiernos. Y no se trata de calles oscuras, sino de lugares transitados como la Colonia Americana (aunque este tipo de mafias se ha extendido por toda la ciudad) donde es común escuchar sobre robo de automóviles, smartphones (uno de los crímenes más comunes de estos tipos de bandas), y agresiones físicas.

    El caso del mayor de edad agredido no es el único, pero la grabación causa una fuerte indignación e impotencia. Muchas personas han sido víctimas de estos criminales, usar un celular en la Colonia Americana o en el Centro Histórico es riesgoso cuando debería ser seguro. A estos criminales no les importa asaltar a la luz del día, pareciera que la policía no existe cuando ellos «trabajan». Y hay una razón, y es que los tapatíos sabemos que algunos policías están coludidos con estas bandas. Algunas personas prefieren no levantar denuncia porque es «riesgoso» hacerlo.

    Una constante es la displicencia de la policía. Hace poco tiempo unos motoladrones sustrajeron un iPhone a un joven en la Colonia Americana. La policía soltó inmediatamente a estos motoladrones previamente capturados porque dicen, no habían agredido físicamente a la víctima. A una amiga que le robaron ese mismo aparato en otra colonia, le sugirieron borrar todo lo que había en su iPhone, ¿Y como si ya no lo tenía, estaba robado? Los policías dijeron que no podían hacer nada a pesar de que les describió a los delincuentes.

    El Alcalde de Guadalajara agregó 3 patrullas más a la Colonia Americana como medida preventiva (como si eso fuera suficiente). En realidad sólo han habido detenciones aisladas, pero este tipo de crímenes sigue creciendo. La sociedad tapatía se siente impotente debido a que no sabe a quien recurrir.

    Los ciudadanos se desesperan y en su cabeza desean medidas enérgicas:

    1. Qué los ciudadanos podamos armarnos: Cierto, si yo tuviera un arma en mis manos y viera a un criminal agrediendo violentamente a un señor, yo le dispararía sin importar si le quito la vida. Pero ¿Qué pasaría si tuviéramos un mayor acceso a las armas? Los delincuentes también lo tendrían y aumentaría el riesgo de que pueda caer en manos de una persona que pudiera hacer mucho daño. Nada más hay que ver a los estadounidenses.
    2. La pena de muerte: El problema no tiene que ver tanto con la severidad de los castigos, sino con la impunidad. ¿De qué servirá este tipo de penas cuando es raro, bastante raro, que un criminal sea detenido y sentenciado? A esto le agregamos que en un país con una corrupción inmensa como el nuestro, medidas severas podrían aprovecharse en beneficio de algunos.  

    En alguna ocasión (hablo de décadas), en nuestra ciudad proliferaron los robachicos. En una ocasión a un mayor de edad le intentaron robar a sus hijos y con un arma mató a los delincuentes. El susto para estos criminales fue tal, que estas bandas menguaron. ¿Sería necesario que algo así pasara para que estas personas dejaran de asaltar? Lo veo difícil, e incluso arriesgado ante personas armadas, que se pueden defender y en muchos casos hacerlo mejor. Los ciudadanos nos podemos organizar, asociaciones de vecinos, de vigilancia. Pero el mayor problema está en la corrupción de las instituciones. Si los policías hicieran bien su trabajo, si el gobierno pusiera más atención y tomara medidas más enérgicas, posiblemente este problema se reduciría cuando menos, pero el problema es que hay poca voluntad.

    La impotencia es muy grande, la desesperación también. Se trata de personas enfermas, que se despojaron de su humanidad en un tejido social dañado (medidas preventivas insuficientes) y que delinquen con impunidad total (medidas correctivas insuficientes). Muestra del deterioro social que se vive en la ciudad, donde la ineptitud de las instituciones rebasa a las loables iniciativas ciudadanas (y en algunos casos adaptados por algunos gobernantes con algo de mayor conciencia) que buscan resanar el tejido social.

    El video es fuerte, no tanto por las imágenes (no vemos sangre o gritos), sino por lo que significa, por lo que transmite, pero eso es lo que sufren varios ciudadanos diariamente.

    ¡YA BASTA!

  • Royal Baby

    Royal Baby

    De pronto mi muro de Facebook se convirtió en una extensión de la revista «Quién» o el «Hola». Por cierto, en la revista Quién le dedicaron al Royal baby un especial que incluye su carta astral. Podría entender esta inexplicable importancia que se le da al nacimiento del bebé heredero al trono en el Reino Unido, porque la realeza es parte de su cultura, pero no en México.

    Royal Baby

    La realeza inglesa ostenta más bien un poder simbólico sobre la vida política del Reino Unido. Hace mucho que los reinos perdieron su poder político (aunque no del todo), y este se trasladó a un gobierno democrático y parlamentario. Los reyes y príncipes no aparecen tanto en revistas de política y sí, en revistas del corazón. La vida de los reyes y príncipes postmodernos, a diferencia de la que viven sus representantes políticos, se asemeja más a la de una telenovela (bueno, aquí en México como que…). Un divorcio, la muerte de algún rey o una princesa (La Princesa Diana es un claro ejemplo) causa cierta parálisis mediática a nivel mundial.

    ¿Quién es George Alexander Louis? Es un ser humano cualquiera, un bebé con una cabeza, unos brazos, unas piernas, y posiblemente poseerá un cociente intelectual promedio. Pero la diferencia es el entorno donde ha nacido, y que debido a los usos y costumbres de una realeza que a pesar de su presunto simbolismo, siguen ostentando algún tipo de poder, llevan una vida tan opulenta a la que la gran mayoría de la población de su país nunca podrá aspirar. George Alexander Louis no tendrá que hacer carrera en un partido político, no tendrá que ser empleado o empresario y empezar desde abajo para acumular bienes como debemos hacer el resto de los mortales. Aunque sí tendrá que seguir las costumbres y tradiciones ya escritas dentro del reino, tendrá que estudiar, prepararse. Pero aún así, parece tener un puesto privilegiado por herencia y no por mérito.

    Eso puede ser visto como malo por algunos, y otros lo verán como parte de una tradición, como parte de la cultura de su país.  Y la intención no es entrar a debate sobre la necesidad de la realeza que eso tal vez compete más a los ciudadanos de los países que poseen una. La crítica que hago va en torno a la demasiada importancia que se le da al nacimiento de un simple bebé. En un país que no tiene relación alguna con la realeza, aunque a decir verdad, algunos personajes en nuestro país se ostentan como reyes, príncipes y nobles de facto.

    La única diferencia entre el interés entre el nacimiento de George Alexander Louis (nombre refinado) y los «zapatos viejos» de Gloria Trevi, estriba en que el morbo en el primer caso parece ser más fino, como es «de primer mundo y tiene clase» . En realidad no hay mucha diferencia entre la señora esposa de un gran empresario al pendiente del tema, y la señora del aseo que está al pendiente del nuevo romance de Niurka. Si alegaran razones políticas, entonces deberíamos preguntarles por qué no están «al pendiente» de la familia de David Cameron, el primer ministro del Reino Unido (que al final también tendría relación con el morbo).

    El chisme, el cotilleo, el morbo, una posición ambivalente ante el poder, del cual el mexicano reniega, pero a la vez se lo admira. Podrán estar tanto al pendiente del nuevo «vestidito» del Royal Baby, pero de alguna forma se sentirán satisfechos cuando el poderoso tropieza y mete la pata, como una especie de engañosa reafirmación de que ellos también son seres humanos iguales. Posiblemente una frustración colectiva por no haber tenido realeza en gran parte de nuestra historia, reflejada en las compras de la revista Quien donde aparecen los Salinas, los Slim, los Azcárraga, en las fiestas más opulentas del país. Revistas donde se muestra un estrato social, al cual, la mayoría de los lectores no podrán aspirar.

  • Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Un país como el nuestro tiene por héroes a deportistas y artistas del espectáculo, los menos culpables de esto son ellos. Pero es de esperarse en un país donde los gobiernos se han esmerado en mantener a la gente ignorante. Como en el refrán del huevo y la gallina, ¿Qué fue primero? ¿Gente que viste de héroes a deportistas y a «artistas» (nótense las comillas) o el gobierno que promueve este tipo de héroes al recibirlos como tal en Los Pinos?

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos.

    No es que no haya que reconocer la trayectoria de «El Canelo» Álvarez, pero los éxitos de este boxeador se limitan a sobre salir en un deporte/espectáculo. ¿Qué pone en alto el nombre de nuestro país? De alguna forma ayuda a exaltar ese nacionalismo que ayuda a mantener cierta cohesión (no es de gratis esos dibujos de Benito Juárez y los Niños Héroes que coloreamos en nuestra infancia). Más en un país donde los triunfos son pocos, y donde los ganadores sobresalen demasiado por esa misma razón.

    ¿Pero los Xolos de Tijuana? ¿Qué hicieron para que tuvieran el honor de ser recibidos en Los Pinos? Ah sí, ganar un título de una liga mexicana de futbol rodeada de mucha corrupción al grado que los propietarios venden y compran equipos importándoles un comino la afición. Equipo que se ha sostenido en parte a ingresos ilegales. Y de no ser porque no es el primer equipo que pisa Los Pinos, uno podría pensar mal y creer que tiene que ver con el hecho de que el padre del propietario, Carlos Hank Rhon pertenece al mismo Grupo Atlacomulco que hizo que el Presidente, fuera lo que fuera (eso, ser Presidente).

    Un joven le reclamó a Peña Nieto por medio de una carta porque se ha dado cuenta que sólo le va a hacer caso si es un deportista como «El Canelo» o el Chicharito (e insisto que los menos culpables son ellos. Este joven llamado Ricardo Heras Osorno quiere estudiar astro física en la University College of London, donde fue aceptado (el único mexicano que lo ha logrado). Ricardo tiene trabajos de investigación científica publicados en la Universidad de Cambridge, y además compone música clásica. Es un mexicano superdotado que podría destacar y poner el nombre de nuestro país en alto. ¿Por qué a gente así no se le recibe en Los Pinos? ¿Por qué no se les apoya? ¿Por qué los medios oficiales como Televisa no hacen un programa especial para narrar su vida? ¿Por qué no se muestra a la población este tipo de ejemplos a seguir y sí el de los Xolos de Tijuana?

    Dicen que nada es producto de la casualidad, y razones hay para que el gobierno le de prioridad a deportistas exitosos, sobre los académicos, o gente superdotada que puedan hacer la diferencia. Algunos clamarán que el individuo debe de buscar los recursos para estudiar en esa universidad, dejarlo todo a expensas del «libre mercado». Pero está claro que la educación no puede ser regida por la inercia del mercado, y el gobierno en la medida de lo posible, debe procurar que sus ciudadanos estén más preparados y tengamos no solo a uno, sino a varios Ricardos Heras estudiando en la University College of London. Otros me criticarán y dirán. -Pero es que entiende, Chicharito y «El Canelo» les dan mucha alegría a los mexicanos. ¿Y con festejar goles o Knock Outs vamos a progresar como país? ¡Vamos a darle las llaves de la ciudad a Adal Ramones, y es más, El Paseo de la Reforma, ahora será Paseo Jim Carrey debido a las veces que nos hizo reír. No importa que sea extranjero, -son inversiones necesarias-.

    Si crees que nada más con reformas fiscales y energéticas el país va a salir adelante y progresar, están muy equivocados. Ni Roma, ni Grecia, ni Esparta, ni Francia, ni Inglaterra ni Estados Unidos se hicieron con sólo aprobar reformas. Los países desarrollados tienen sociedades y culturas fuertes, y para lograr un cambio se requiere sí o sí de la educación y no de héroes deportivos o de revistas del corazón. Y también nosotros como ciudadanos debemos de aprender a valorar más a aquellos héroes anónimos, aquellos que hacen algo por su país sin reflectores apuntando a sus cuerpos.

     

  • Mira ¡Un cerdo volador!

    Mira ¡Un cerdo volador!

    Mira ¡Un cerdo volador!

    ¿Por qué la gente tiene la costumbre de creerse lo que ve? Tal vez los mecanismos para evitar eso, y a la vez evitar caer en el otro extremo (la paranoia), tienen que ver con el poseer cierto nivel de inteligencia y cierto sentido común creado a través de la experiencia.

    -Odio a Televisa, es una empresa manipuladora y enajenante-, -¿Sabías que Azcárraga es de los Iluminati? ¿Qué donde lo supe? ¿Cuál es mi fuente? ¡Un amigo lo puso en Facebook!-.

    Tener un buen juicio lleva práctica, y voluntad para tenerlo. La gran mayoría de las personas que se creen cualquier cosa, en realidad no quisieran creerse cualquier cosa, simplemente no son conscientes de su exacerbada credulidad.

    En pocos lados te persuadirán a desarrollar tu juicio. Tus padres tal vez (en dado caso que lo tengan) alguno de tus maestros, y muy poca gente más. Muchos otros no están interesados en que lo desarrolles, así que estás sólo, y tendrás que hacerlo por ti mismo. No sólo por esa razón. Una persona que pretenda e insista en desarrollar tu juicio, posiblemente terminará creando cierta dependencia intelectual, porque el te dirá que es bueno, que es malo, que es verdadero, que es falso, de acuerdo a sus creencias, a su proceso y no al tuyo. Pero eso no será culpa de ellos, por el contrario, si tu capacidad de juicio es alta, sus sinceras enseñanzas te serán muy útiles, porque las sabrás sintetizar. Si no, a lo sumo, serás una versión barata del intelecto de la otra persona.

    La capacidad del juicio es infinito, hasta el que tiene el juicio más desarrollado, se puede equivocar. Somos simples mortales.

    Al tener un juicio razonable, podemos reírnos de ciertas críticas. Alguno me dice derechista, neoliberal de closet, y algún otro me reduce a seguidor de López Obrador. A algunas personas les molestarían esas comparaciones, a mí me dan risa, porque me demuestran la poca capacidad de análisis, donde al no poder analizar correctamente mi forma de pensamiento, lo tienen que relacionar con algún estereotipo. Tan mal lo hacen, que los juicios son demasiado contradictorios entre sí. Y rápido se topan con sus limitaciones intelectuales, que sólo les queda el recurso del insulto.

    A pocos les gusta tener un criterio propio, como les da flojera, terminan siendo dogmáticos, porque es más fácil, porque tienen que seguir reglas e ideas preestablecidas. Los dogmáticos son menos interesantes, es más aburrido debatir con ellos, porque es más fácil recurrir al origen del dogma, al libro económico, científico, religioso, parapsicológico.

    Peor la gente que ni siquiera conoce el dogma que sigue. En realidad su criterio se reduce a una mezcla de ideas tomadas de diversos lugares, contradictorias entre sí (pero el individuo no puede ver su contradicción), muchas veces falsas y cuyo origen no ha sido discriminado por parte del individuo. Le otorga prácticamente al mismo valor, una idea pronunciada por un filósofo, una idea impresa en una revista, o una idea posteada en Facebook con faltas de ortografía.

    Una persona sin juicio propio, sin capacidad de analizar y sintetizar (tan limitado que llama pretencioso al que sí lo sabe hacer) podrá titubear cuando le dicen que hay un cerdo volador en el cielo.

    Si uno voltea al cielo para ver un cerdo volador, es por tres razones:

    1. Tiene alucinaciones mentales
    2. Persona cuyo criterio está ausente
    3. Fue a un concierto de Pink Floyd
  • El pasivista

    El pasivista

    Mucho se habla de los activistas. Mucho se les relaciona con los manifestantes, aunque en realidad son sólo una parte, una pequeña porción. Un activista es alguien que hace más que trabajar y pagar impuestos (deduciendo lo más posible) como ciudadano. El activista se involucra y busca mejoras en la sociedad, hay de diferentes colores y sabores, puede ser desde alguien que hace un reclamo al gobierno, hasta una persona que ayuda a niños con cáncer, que lucha por mejorar la movilidad urbana, es más, hasta una persona que ayuda voluntariamente al Teletón en un CRIT lo es, etcétera.

    El pasivista

    Pero ahora no voy a hablar del activista, voy a hablar de su opuesto, del pasivista. Un término que me tuve que crear, pero que describe a millones de personas:

    En una comida en una colonia de clase media del DF. Pondré la Colonia del Valle, que está muy cerca del Nagaoka, un restaurante japonés que amé (aunque en realidad creo que está en la Nápoles, al otro lado de Insurgentes):

    Padre: -Maldito Peña Nieto que ni un libro sabe leer, por su culpa estoy pagando más gasolina. Con él estamos peor, por eso México no avanza y está mal la situación, ¿Tú que vas a hacer hijo?

    Hijo: -Me voy a organizar con unos amigos en la noche porque queremos juntarnos y presentar una propuesta educativa al Gobierno-.

    Padre: -¿Qué? ¿Estás loco? ¡Mejor ponte a trabajar! ¡Eso es trabajo del Gobierno, para eso les pagamos! No andes haciendo vagancias ni molestando a los políticos ¡Por favor!

    El pasivista es aquella persona que se la pasa quejándose del gobierno, de la situación, de las crisis económicas, de lo mal que está el país, pero que sin embargo no hace nada ni pone un grano de arena para que las cosas sean diferentes, y cree que ha cumplido como ciudadano por trabajar, pagar impuestos e ir a votar cada 3 años.

    El pasivista desdeña a los activistas, a algunos los critica directamente, como a los manifestantes a los cuales arremete con el claxon de su auto; a otros, que trabajan en otras actividades altruístas, los juzga en privado aunque en público los reconozca con un muy tímido aplauso. Las asociaciones civiles para él, son organizaciones compuestas de personas con mucho tiempo libre (aunque él malgaste el suyo). El pasivista se queja de los problemas de su colonia, pero no participa con su asociación de colonos porque es una pérdida del tiempo, y afirma que los problemas de esta son responsabilidad del gobierno.

    El pasivista es intolerante, no está dispuesto a ceder con el fin de buscar un fin en común, gusta mucho de estar en su zona de confort, término que en realidad está en duda, porque está acostumbrado a quejarse de todo. Al pasivista solo le interesa estar bien él. El pasivista estará en contra de la construcción de una ciclovía, porque implica que durante un mes, tenga que tomar una ruta alterna ¡de dos cuadras! Al pasivista no le importa estacionarse invadiendo una banqueta, aunque se queja de la corrupción del gobierno; no le importa afectar a los demás, pero le afecta que lo molesten a él, le molesta pagar impuestos (porque todo lo usan para robar, dice), se queja de la inseguridad. Puede pedir pena de muerte a todos los criminales, y rogarle a la vez al agente vial que le condone la multa mediante una mordida. Culpa a las estrategias gubernamentales de seguridad, pero si los vecinos lo invitan a organizarse para combatirla, les dice que no tiene tiempo y que lo dejen en paz.

    El pasivista puede utilizar argumentos derechistas o izquierdistas para justificar su postura. ¡La culpa es de todos los que detentan el poder, el gobierno debería hacer algo! ¡El gobierno no debe de intervenir en la economía, es más, no debería cobrar impuestos! ¡El gobierno me roba! ¿Por qué yo no? ¡No es que quiera hacer chapuza, pero entiende que hay mucha desigualdad! ¡así son los negocios, es la economía de mercado!

    En México activistas hay pocos, y pasivistas mucho. Lo paradójico, es que muchas veces, estos últimos son los que se quejan más de como está la situación.