Categoría: reflexión

  • No sólo los maestros, también los medios

    No sólo los maestros, también los medios

    No estoy de acuerdo con la CNTE, ni las formas de manifestarse de esta organización. Estoy de acuerdo en que los maestros sean evaluados y que las plazas no se compren. Pero entender todo el conflicto solamente con el argumento de «los maestros flojos y güevones» es ver el problema muy superficialmente y dejar limpios a otros de los actores responsables del problema educativo de México.

    No sólo los maestros, también los medios

    Los medios oficialistas (Televisa y TV Azteca) parecen tratar de generar un clima donde se legitime el uso de la violencia contra los maestros. Videos de automovilistas enojados, maestros bloqueando. Y estoy de acuerdo en que la gente se enoje con la forma en que los maestros se manifiestan. El problema es que los medios son en parte también responsables de la ignorancia actual de la sociedad. Entonces ¿Con qué autoridad pueden criticar a los maestros con el que comparten el mismo problema?

    No es tan diferente el maestro mal preparado que escriba una frase en el pizarrón con una falta de ortografía que La Rosa de Guadalupe tratando de «educar» a los jóvenes televidentes. Habrá que preguntarse que es más grave, si el bloqueo del aeropuerto de la Ciudad de México, o el bloqueo del avance democrático del país al promocionar indebidamente a un candidato durante varios años para que éste llegue a la silla presidencial para después alinearse completamente con el gobierno en su condición monopólica.

    Se podría decir que algunos de los argumentos de estos medios sobre la reforma educativa o la CNTE pueden ser válidos. Pero ¿Qué tanta autoridad moral le deberíamos dar a un medio que ha fomentado la ignorancia en la población? Fomentar el discurso de la fuerza absoluta en contra de los maestros en su caso, sería algo equivalente a pedir que nacionalizaran a la televisora (lo cual es erróneo en ambos casos). Ciertamente una televisora tiene el objetivo de ofrecer entretenimiento a los televidentes, pero cuando ésta cumple con una función estratégica, de comportarse como vocera del gobierno cuando presume pluralidad, cuando busca deliberadamente mantener a la población en la ignorancia, entonces no sólo no está cumpliendo su función ética como medio, sino que está violentando de alguna forma, el progreso social.

    El bloqueo del Aeropuerto Benito Juárez es reprobable porque impide el libre tránsito a las personas, lo cual significa alguna vulneración de sus derechos. Las consecuencias son que una persona pueda perder su vuelo, lo cual haga que tenga menos días de vacaciones, no pueda llegar a su cita de trabajo, los efectos son tangibles. Pero de igual manera pensemos en un capítulo de La Rosa de Guadalupe donde se deja el mensaje de que ver pornografía no es malo para los jóvenes y que hay que verlo como «parte de su desarrollo sexual». La imagen de un capítulo producido comparada con una imagen de maestros mal vestidos es contrastante. La primera es bastante más agradable que la segunda. Pero las consecuencias en ambos no sólo son malas, sino que a largo plazo, la más atractiva termina siendo la más nociva.

    La CNTE es sólo uno de tantos elementos que se deben reformar para mejorar la educación en México. El problema es que estos medios que acusan, son también aquellos otros que comparten la responsabilidad de la tragedia educativa. Cierto que la CNTE por medio de estas manifestaciones ha querido evitar que se pasen leyes necesarias, aunque tal vez algo cuestionables en algunos de sus puntos, pero necesarias. Pero igualmente las televisoras tienen a diputados que forman parte de la telebancada legislando. Las televisoras también logran bloquear leyes necesarias para el avance de nuestro país. También han usado la violencia como cuando TV Azteca despojó de sus instalaciones al canal 40. ¿Y a ellos quien los juzga? ¿Por qué no les enviaron porros vestidos de anarquistas? ¿Por qué no hubo mano dura? Lo único que hubo fue el -¿Y yo por qué? de Vicente Fox.

    El problema educativo tiene muchas aristas. Creer el discurso de las televisoras es algo así como atacar a un cáncer sin darse cuenta que se está tratando de hacer crecer otro del mismo tamaño o mayor.

  • CNTE, maestros que marchan

    CNTE, maestros que marchan

    Estoy a favor de la libre manifestación. Dentro de esta debe de haber tolerancia entre las dos partes, quienes se ven afectados (automovilistas, transeúntes etc.) y que deberán tomar una ruta alterna, y los manifestantes que deberán procurar de afectar a terceros lo menos posible.

    CNTE, maestros que marchan

    Con la CNTE se rompe este acuerdo. Los maestros bloquearon el aeropuerto de la Ciudad de México el cual sólo se hizo accesible a pie o en metro. La manifestación se ha endurecido y los habitantes de la capital, independientemente de su posición social, están molestos. Llueven críticas contra Mancera e incluso contra Peña Nieto por no tomar medidas enérgicas. Tampoco es válido dejar a los niños sin clases, cosa que ocurre muy a menudo en estados como Guerrero, Michoacán y Oaxaca donde tiene presencia esta rama del SNTE.

    No estoy de acuerdo en absoluto con la forma de actuar de los maestros, incluso siquiera con gran parte de lo que reclaman. Pero satanizar solamente a estos maestros por lo que está ocurriendo sería algo así como un error. El apunte que hizo Alvaro Cueva en su columna me parece interesante.

    Como bien afirma, a lo que se oponen no es propiamente a una reforma educativa tal como se debe entender, sino a una reforma laboral. Sabemos que los maestros heredan plazas, tienen ciertas prestaciones, y con esta reforma, perderán muchos de sus beneficios. Es decir, esta reforma podría afectar su modo de vida, y sus ingresos económicos. Lo que tienen ahora es lo que firmaron cuando entraron como maestros. Su preparación es magra, es muy cierto, pero sería irresponsable pensar que sólo es culpa de los maestros y dejar del lado al sistema, al gobierno que creó este esquema, ¿Y a ellos quien los cuestiona?

    Esto no sólo es consecuencia de unos maestros con una preparación magra, sino del manoseo de la educación por parte de los gobernantes, el uso de sindicatos como botines políticos. Se podría entender que los maestros estén angustiados y preocupados, pero ¿y los niños? ¿Qué los niños no tienen derecho a tener un futuro? ¿Los niños tienen culpa de que los maestros se hayan acostumbrado a la mediocridad, a salirse de las aulas para protestar?

    A los maestros se les debe evaluar, se les debe exigir preparación. Pero hay que recordar también que este sistema nocivo fue creado y solapado por las autoridades y a los maestros se les contrató bajo ese esquema. Entiendo la angustia de los maestros, pero no pueden estar atropellando los derechos de la gente al bloquear aeropuertos. La gente tiene derecho a estar molesta por esta situación. Una manifestación debe ser razonable. Es muy diferente a realizar una manifestación tomando una calle yendo de un punto a otro, a bloquear cruces por tiempo ilimitado de tal forma de que usen la inconformidad que generan, en contra del gobierno.

    El gobierno tiene que ser enérgico, debe buscar una solución, desde exigir que se manifiesten de tal forma que no afecten a terceros, y de ser necesario usar la fuerza pública de una forma razonable (y hago hincapié en lo razonable, porque tenemos casos como el de Atenco donde el gobierno violó los derechos humanos de varias personas) y suficiente para poder dispersar la manifestación.

    El hecho de que sucedan estas cosas, habla de lo que está atrasada nuestra cultura política, tanto por lo que compete a las autoridades, como a este tipo de grupos que llegan al punto de ejercer presión e incluso para coquetear con la violencia. Para quienes creían que nos disparábamos al desarrollo, pues, ¡ay ta! Desengáñense.

  • El mito del chico bueno pt III

    El mito del chico bueno pt III

    Mi mamá y mi psiquiatra dicen que yo soy una persona muy valiosa y especial.

    Retomo lo que había escrito hace algunos años sobre el mito del chico bueno. Ahora me orientaré al tema de las relaciones con el sexo opuesto. Ya habíamos visto que no por ser chicos buenos vamos a triunfar en la vida. Nos lo hemos creído, hemos ocultado nuestra debilidad en una falsa bondad con frases como «todo es por algo» «se le va a regresar, el karma, el karma», creyendo que por ser buenos, automáticamente se nos va a hacer justicia.

    El mito del chico bueno pt III

    Las mujeres, sí, las mujeres. Muchos creen que la bondad es un gran arma con las mujeres, porque las mujeres ven al niño bueno como tiernito. -Alfredito es muy lindo-. Incluso te toman como referencia para hablar mal de los patanes que las lastiman y siguen buscando. -Ese imbécil de Pedro es un patán, me engañó, era un prentencioso. Sin tan solo tuviera el ángel que tienes tú Alfredito-.

    Pero naturalmente Rosa nunca va a salir como Alfredito. Si este último se le insinúa, Rosa se pondrá a la defensiva, porque era algo que ella no esperaba, y de ninguna manera tenía la intención de andar con Alfredito. Después de que lo asimile. Rosa hará una larga lista de las cualidades de Alfredito -Vales mucho, eres muy lindo, muy tierno, muy buena persona, pero de verdad, no me gustas, yo siempre te he visto como un amigo-. Rosa magnifica a Alfredito en el discurso aduciendo a su bondad (real o aparente), pero los seres humanos tenemos demasiados rasgos como para pensar que con ser bueno, serás merecedor de todas las mujeres. ¡Falso!

    Los genes, los rasgos evolutivos no son hermanas de la caridad, están ahí para preservar a la especie, no para hacer «justicia social». El humano busca a una pareja que pueda cumplir tal función, y que sea efectivo para la procreación de individuos sanos y fuertes. El humano es muy complejo como para pensar que todos querrán lo mismo, pero en realidad no es tan así. No sólo en los tipos de belleza física, sino en el hecho de que otros individuos buscan otros atributos, pero al final, el fin es el mismo: «La procreación de individuos sanos y fuertes». No, no importa que no quieras tener hijos. Los noviazgos, las relaciones, instintivamente buscan evaluar a diferentes individuos para elegir con el cual procrear.

    ¿Qué seas bueno garantizará que procrearás individuos sanos y fuertes? No. Muchas personas agradecerán que tengas una escala de valores, y tu bondad podrá ser uno de tantos rasgos a evaluar para escoger a un hombre o mujer, pero nada más. Desde la apariencia física, la inteligencia, la capacidad monetaria, la capacidad para relacionarte con los demás, entre muchos otros rasgos, son importantes para elegir con quien relacionarse o con quien no. Como mencioné, algunos les dan más importancia a unos rasgos que otros. Por eso una persona fea físicamente puede desarrollar otras habilidades, y así tener cierto éxito en las relaciones sentimentales. Los gorditos suelen ser más simpáticos, y muchas personas no agraciados tienen una gran labia por ese mismo hecho, buscan suplir una carencia desarrollando una ventaja sobre los demás.

    Yo le doy menos importancia a la suerte que la mayoría de la gente con razón. Muchos aducen sus fracasos sentimentales a la mala suerte. Pronucian frases insípidas como «no me tocaba», «ell/ella no era para mí». Pero todo tiene un por qué. Posiblemente de una forma inconsciente, el sexo opuesto te ve como poco apto para procrear individuos. Y pongo un ejemplo básico. Imagínate si Juan es inseguro, tímido, le da miedo relacionarse. Imaginémoslo en un contexto donde él es un padre. Con una inseguridad evidente ¿Qué se podría esperar a él para sacar a una familia adelante? Imaginemos a una persona agraciada pero inestable emocionalmente. Podrá no tener mucha dificultad para iniciar relaciones (sobre todo por ello de que a veces logramos camuflar nuestra personalidad, y de hecho siempre tendemos a hacerlo para mostrar un «Yo» óptimo de tal forma que conquistemos al sexo opuesto con mayor facilidad), pero muy difícilmente podrá mantenerlas. Ubicamos a la misma persona en el contexto de padre o madre ¿Qué podría esperar de alguien que es muy inestable emocionalmente?

    Es la cruda realidad, tal vez a muchos les gustaría que el amor fuera «justo», al punto que podrían esperar un «comunismo sentimental» donde todos pudiéramos aspirar a lo mismo. Aunque desde otra perspectiva no es tan injusto como ellos creen. Por eso creer que por ser bueno se hará justicia, es algo más que una tontería, al menos en vida.

    Por eso, si no tienes éxito con las mujeres u hombres, ve pensando que tal vez eres menos apto que los demás, y lo más prudente es que vayas desarrollando habilidades en lugar de quejarte, culpar a la mala suerte, al destino, al gobierno, a la falsa afirmación de que todos los hombres son patanes y mujeres son patanas y no saben valorarte.

  • La Tragedia Educativa en México parte 2

    La Tragedia Educativa en México parte 2

    ¿Qué cabeza tienen los gobernantes cuando utilizan la educación para promocionar su gobierno, en vez de preocuparse por darle un futuro a nuestros niños? ¿Qué nos dicen las mochilas rojas en Jalisco llenas de propaganda, cuyo paquete incluye un diccionario con faltas garrafales de ortografía? ¿Está bien usar a los niños como espacios publicitarios móviles?

    La Tragedia Educativa en México parte 2

    Es triste ver como nuestras autoridades se burlan de los niños y de su futuro. En Tlaquepaque Jalisco, las autoridades «regalaron» uniformes a niños, pero con un pequeño detalle, eran de tallas «tamaño papá». Más que un regalo parece una burla, un insulto, un -me vale madre tu futuro chamaco, yo quiero verme bien ante las cámaras para que luego voten por mí-. Antes, los gobernantes trataban de ser discretos cuando hacían las cosas mal, ahora lo presumen en nuestra cara, en un acto completamente cínico. Si no bastan las tarjetas de Soriana, hay que usar niños, ha que darles productos defectuosos, pero que gracias a la ignorancia en que ellos y sus papás viven, quedarán agradecidos y cuando estén en las urnas, recordarán por medio del slogan impreso en las mochilas, quien se «preocupó por ellos» y les votarán.

    Algunos de los que se muestran como opositores a este tipo de gobiernos cae en el mismo juego, y buscan el pretexto de la santificación porque son, o dicen ser «de izquierda». La CNTE, de la que ya he hablado, una especie de renegados del SNTE, llenos de ideología roja manipulada de acuerdo a sus intereses. No les importa dejar a los niños sin clases para irse a «manifestar» al Zócalo, debido a que no quieren ser evaluados, y quieren seguir enseñando desde la mediocridad so pretexto del «neoliberalismo rapaz» que quiere acabar con ellos. Maestros que bloquean carreteras, con lo cual matan dos pájaros de un tiro, porque dejan a los niños sin clases, y acaban con el día de los automovilistas que tienen que trasladarse por la carretera, lo cual genera pérdidas de dinero.

    Todos los partidos políticos tienen parte de responsabilidad en esta tragedia educativa. El PAN cuando Calderón negoció votos con Elba Esther Gordillo, la izquierda al ser condescendientes y en algunos casos, dar palmadas en la espalda a escorias como la CNTE. El PRI, bueno, el PRI, ni hablar.

    Y cuando pasen algunos años y los políticos vean que el país no ha crecido ni se ha desarrollado como se esperaba, buscarán culpables inmediatos, culparán a quienes estuvieron en el poder, pero se harán tontos cuando les recuerden como es que ellos también han colaborado con el estado actual de la educación. A la cual usan para satisfacer intereses personales, no importa si utilizan a los niños como espacios publicitarios, o los dejan sin clases. Los niños son los menos culpables de toda esta tragedia y son los que tienen que pagar por lo que hicieron otros.

    Todos buscarán chivos expiatorios. El PRI de Peña culpará a la CNTE por no pasar completamente una reforma educativa que ni merecer ser llamada reforma, pero no dirán nada del hecho de que debido a sus actos corruptiles actuales, no tienen el respaldo de la sociedad. La CNTE culpará a las políticas neoliberales (este término tan manipulado por este tipo de grupos) de la educación magra de los niños pero callarán cuando les pregunten por qué dejan a los niños solos en las aulas. Nadie querrá hacerse responsable, ni siquiera en una coyuntura donde todos los partidos pudieron ponerse de acuerdo para mejorar la educación de México.

    ¿Y qué estamos haciendo nosotros como sociedad? ¿Nos importa el futuro de nuestros connacionales? ¿O también nos vamos a excusar?

  • El hombre y la desaceleración evolutiva

    El hombre y la desaceleración evolutiva

    Leía un libro bueno, llamado «El Mono Desnudo» de Desmond Morris, y fue interesante para mí ver un estudio del ser humano desde el punto de vista zoológico (que ya había leído antes puntos de vista filosóficos, antropológicos y psicológicos). A mí se me hace evidente que el hombre es pariente del mono y otros primates (vean a un chimpancé y no podrán negar el evidente parentesco con los humanos), que provienen de un mismo ancestro en común. El hombre, al no ser tan fuerte como algunas especies, o tan rápido como otras, desarrolló la inteligencia con el fin de preservar su especie. Gracias a ella, aprendió a usar materiales como piedras, e incluso a crear sus propias armas, para atacar a las otras especies y poder alimentarse. La supremacía ha sido tal, que el hombre tiene el monopolio del poder en la tierra, e incluso si por su voluntad fuera, podría acabar con la mayoría de las especies sin demasiado esfuerzo.

    El hombre y la desaceleración evolutiva

    Somos lo que somos gracias a la forma en que hemos evolucionado. Pero en realidad, el avance humano ha rebasado por completo a su proceso evolutivo (lo cual hace que nos consideremos algo totalmente aparte de las demás especies), al punto en que poseemos rasgos que ya no nos sirven en la actualidad, e incluso varios de nuestros conflictos y problemas como humanos tienen que ver con esa disparidad entre nuestro avance como especie, y nuestro proceso evolutivo. Por ejemplo, el nivel de estrés y ansiedad que se viven en las ciudades grandes tienen que ver con el hecho de que el hombre todavía no se adapta desde ese punto de vista a la forma de vida en un aglomerado completamente diferente de los campos y los espacios donde se dedicaba a la caza.

    El hombre, al haber dominado a todas las especies, parecería ya no estar tan necesitado de otros cambios evolutivos, aunque los científicos hacen predicciones a futuro de como sería el ser humano. Pero en la vida actual, veo incluso como el humano, ni por iniciativa propia, busca continuar dicha evolución. Podemos hablar de la fuerza física, antes determinante para su supervivencia. Una especie corporalmente débil tenía más posibilidades de sucumbir ante su posible presa o ante otras especies. Ahora una persona débil físicamente y con sobrepeso, puede ser el director de una transnacional con influencia sobre varios gobiernos. La fuerza ya no supone tanta ventaja y queda limitada a la estética, al deporte, y en algunas ocasiones, al mantener un cuerpo saludable (para lo cual no es mandatorio que se trate de un cuerpo muy fuerte).

    La inteligencia (racional y emocional) es la que determina sobre todo, quien es el hombre más fuerte, ayudada menormente (sobre todo en el caso de las mujeres) de la belleza. Pero debido a que la diferencia entre el humano y el animal es demasiado grande, no hay tanta necesidad de ejercitarla. Peor aún, ahora los humanos competimos contra nosotros mismos, para eso se crearon jerarquías sociales, y por lo tanto hay recitencias para el desarrollo de la inteligencia humana, lo cual lo vemos, en la educación pública de países como México. Es decir, no sólo procuraré ser el más inteligente para sobresalir de los demás, sino que procuraré que los demás también sean más débiles que yo.

    Nuestro proceso evolutivo no ha terminado, ni se ha estancado, debido a que todavía no llega a las necesidades del ser humano del Siglo XXI, pero parece que el hombre está pidiendo una desaceleración evolutiva. «Ya no tenemos que ser tan fuertes, y no todos pueden ser más inteligentes».

    Aún así somos una especie vulnerable y en otra circunstancia podríamos sucumbir antes que otras especies. Por ejemplo, después de una guerra nuclear, el hombre podría extinguirse, mientras que algunas especies pequeñas, virus, bacterias y demás organismos microscópicos podríamos seguir vivos. También nuestra arrogancia podría terminar siendo un defecto evolutivo, la depredación de nuestro entorno, y la aniquilación de otras especies, podría, paradójicamente, acabar con nosotros mismos.

  • La tragedia educativa en México

    La tragedia educativa en México

    Habrá que preguntarles a nuestros gobernantes si la educación en México es tan mala, porque de verdad no tenemos la capacidad de ofrecer algo mejor, o es mala porque así se ha decidido hacer deliberadamente. Es imperdonable el estado de la educación actual en un país que invierte más porcentaje de su PIB que otros países. Sí, que bueno que Elba Esther Gordillo haya sido encarcelada, pero eso no resuelve el problema del fondo, y menos cuando no vemos voluntad política para darles a las nuevas generaciones una educación más aceptable, donde tengan capacidad de competir en este mundo globalizado, y no sólo eso, que se les enseñe a pensar.

    La tragedia educativa en México

    Aunada a esta problemática, existe una tendencia donde se deprecian las ciencias sociales dejadas a un lado ante las materias técnicas. Es cierto que necesitamos ingenieros, gente capaz de transformar materia prima en productos. Pero también necesitamos que esos ingenieros aprendan a pensar. El jueves pasado después de una rueda de prensa celebrada por Un Millón de Jóvenes por México. Tuve, junto con otros amigos, la oportunidad de charlar con el presidente de esta organización con la que he estado colaborando, Armando Regil y su hermana Claudia, en un restaurant ubicado en Polanco, donde hablábamos sobre el hecho de que la educación tiene que formar seres humanos y no sólo técnicos. Un ejemplo que me gusta usar es el de la biología, que gracias a la filosofía, tenemos la bioética, y una cadena de valores éticos y morales para los biólogos. En cambio queremos crear técnicos, pero no sólo eso, técnicos mal preparados, con una base algo deficiente.

    La reforma educativa es un claro ejemplo de la falta de voluntad política. Uno se pregunta como es que inclusive por medio de un pacto que aglutina a casi todas las fuerzas políticas del país, no se pueda generar una reforma decente y todo quede en una reforma para el relumbrón, para el «El Presidente Peña sí cumple», para el «Mi partido (el que sea de la oposición) sí ve por el país». Pero hay miles de personas a las cuales se les limitan las herramientas para poder salir adelante.

    Hace no mucho tiempo hablaba de los inconformes que fueron rechazados por la UNAM y tomaron rectoría. En realidad la UNAM no tenía la culpa porque no tiene la capacidad de admitir a todas las personas, y a juzgar por los videos, veíamos a jóvenes que efectivamente no estaban preparados para estudiar una carrera, cosa que se notaba incluso en su dicción. Pero la educación básica y la educación media en realidad no los prepararon bien, porque no hay una real intención de hacerlo. Se puede arguir que se maleduca a los niños con el fin de que los que estén arriba se perpetúen en el poder. Pero en realidad, todos (o casi todos) pierden, porque nuestro país pierde competitividad, y nuestro pueblo termina debilitándose. También es una de las causas del insultante contraste entre clases sociales, porque una de las formas de lograr que la gente aumente sus ingresos, es, efectivamente, que tenga las herramientas para lograrlo.

    Ese deterioro social se percibe cuando vemos que en Jalisco, los diccionarios que da el gobierno a los estudiantes, tienen un garrafal error ortográfico en la portada (escencial en vez de esencial), lo vemos en los libros de texto de la SEP con errores de ortografía y de redacción, y es cuando nos preguntamos que nivel de educación es la que van a recibir gran parte de los mexicanos. Se esperaría que quienes están al frente de la educación estén bien preparados, y preocupa ver que ni ellos pueden garantizar calidad educativa porque ni ellos mismos la tienen.

    Tenemos que hablar de una tragedia educativa en México. Lo más triste es que las consecuencias de esta displicencia ante la educación no sólo se van a ver ahora, sino que seguirán durante años o décadas, cuando esos niños de primaria salgan al mundo laboral, con un nivel magro, y sin capacidad para poder pensar y razonar.

     

  • Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Juan Ramírez vive en México D.F. Es empleado en una empresa tecnológica que se ubica en Polanco. El vive en La (colonia) del Valle. Hace 30 minutos de su casa al trabajo en automóvil. Está desvelado porque el día anterior se enfiestó, no durmió mucho. Pero como sea, le tiene que hacer para no llegar muy tarde a trabajar. Se lava los dientes, se viste, mastica un chicle, para que al menos, desde el sentido del olfato, el jefe no sospeche que estuvo ingiriendo alcohol.

    Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Llega a las 8 a su trabajo. Ve a sus compañeros y comienzan platicar de esa fiesta que tuvo ayer, que lo pondrá en apuros hasta que llegue la siguiente quincena. En ese lapso, hacen como que prenden sus computadoras mientras platican de ello, uno de ellos saca un bocadillo, y tratan de ser discretos para que el jefe no los vea, aunque siendo sinceros, al jefe también le gusta conversar por las mañanas.

    Después de varios minutos de la plática inicial, que se puede extender por decenas, Juan Ramírez revisa su muro en Facebook para luego descubrir la carga de trabajo que tiene ese día. Alguien me contaba que las empresas que solicitaban que sus empleados supieran trabajar bajo presión, en muchos casos eran empresas desorganizadas porque la desorganización es lo que hace que sus empleados sean los que trabajen de esta forma. En el caso de la empresa donde labora Juan Ramírez, así sucede. Y la capacidad de reacción ante los vaivenes de mercado suele ser complicada, debido a que no tienen una metodología adecuada.

    Juan Ramírez, estresado, comienza a organizar como le sea posible, todo el trabajo pendiente. En su empresa hicieron un recorte de personal y él ahora hace lo que tres personas hacían. En algunos casos necesita ayuda, pero el jefe no es accesible y su oficina se encuentra en la planta de arriba cuya puerta siempre está cerrada. Esa falta de comunicación retrasa su trabajo, el ambiente laboral no siempre es bueno, sobre todo porque la empresa no se ha preocupado por ello, entonces siempre hay rencillas, y una asombrosa falta de comunicación entre los empleados.

    En su contrato se estipula que Juan Ramírez sale a las 6, pero no es así. Sale a las 8 si le va bien. No está bien visto que los empleados salgan a su hora porque «se tiene la creencia» de que no quieren trabajar. La carga de trabajo hace que no salga nunca a su hora, además que como es aspirante a un ascenso, busca quedarse hasta la noche para que su jefe vea que trabaja. Juan nunca ha propuesto alguna estrategia para reducir los tiempos en que se hace el trabajo, y se ha conformado con quedarse más tiempo haciendo lo que siempre hace, en lugar de eficientar su trabajo, para llegar a ser más productivo inclusive trabajando menos horas.

    La desvelada de ayer hizo que Juan no estuviera «al cien» y a pesar de su esfuerzo (intercalado con algunos coffee breaks pa’ platicar chismes) cometió algunos errores que tuvo que enmendar en la marca. Acabó muy cansado ese día, llegó harto y cansado al siguiente, y al siguiente, al punto que se empezó a «nefastear» en su trabajo. Juan Ramírez es sumiso en su trabajo, pero la vena revolucionaria aparece en domingo por la tarde cuando se queja en las redes sociales de cuanto odia los lunes.

    Juan Ramirez estudió psicología en la universidad. Después de toquetear con Freud y con Jung, decidió que quería ser un psicólogo de reputación, un investigador. Pero al salir de la carrera se encontró con que tenía que buscar trabajo y al estar saturadas las ofertas, encontró un trabajo de acomodador de papeles junior en la empresa de Polanco. Juan necesita dinero para costearse las largas fiestas en fin de semana, y las bebidas empedernidas mientras ve el partido de la Selección Nacional. Por eso es que busca el puesto de acomodador de papeles senior. Su trabajo no le gusta, pero le deja. Le alcanza para comprarse un smartphone y sentirse en onda en esas reuniones con sus amigos que consiste en 80% smartphone y 20% amigos.

    Juan Ramírez es parte de la estadística que dice que los mexicanos somos de los más trabajadores del mundo.

  • Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Muchas personas desearían que Televisa desapareciera. Una vez comentaba que en realidad eso no solucionaría las cosas porque nos quedaríamos con un vacío de poder que debería ser llenado. Es decir, ciertamente que la televisora de alguna manera enajena a las personas con productos televisivos que a través del tiempo se han ido convirtiendo en más chatarra (que digo, en mi niñez, hasta los programas de Paco Stanley tenían un poco de sustancia, ahora ni eso), pero también es necesario tener individuos que se dejen enajenar. Que el entorno, tanto la escuela, una familia de gente inculta, entre otras cosas, los haga susceptibles de ser enajenados porque al final su perfil se presta mucho para que disfruten de contenidos chatarra. Un claro ejemplo está, en quienes tienen a la mano acceso a información más decente, como el cable o Internet, y al final con todo y su sistema de 300 canales no se pierden Sabadazo, ni La Rosa de Guadalupe.

    Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Berumen hizo un estudio muy interesante a nivel nacional, donde llega a la conclusión de que un tercio de los jóvenes ven novelas con mayor frecuencia que cualquier otro contenido televisivo. Se agrava con el sexo femenino donde este porcentaje llega a la mitad. Dos de cada diez jóvenes prefieren los noticieros (y habrá que ver cuales). Solo el 3% se interesa en los contenidos culturales. Tres de cada diez jóvenes leen el periódico, pero para ver las sección deportiva -Hoy juega el TRI de mi corazón-, -Noooo, se murió Juan «El Cerebro» Jiménez, el lateral del atlético copilco-. Y sólo 0.7% de los jóvenes se leen el periódico con el fin de informarse del acontecer político. Es decir, algo así como uno de cada ciento cincuenta. Penoso, vergonzoso. -La política me da güeva, no le entiendo, todos son corruptos y roban, para que le pongo atención-.

    Y nos vamos al terreno de las ideas, un tercio de los jóvenes descarta tener una ideología (naturalmente por desconocimiento), y el resto se divide entre derecha (28%) izquierda (25%) y centro (8%). Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas. La Gaviota, Eduardo Verástegui y Niurka vencen por goleada a Marx, Adam Smith, o Milton Friedman.

    Se pone más grave la cosa. ¡Más del 90% de los jóvenes (posiblemente hasta el 97%) entre 18 y 29 años nunca han participado ni en una organización civil, cultural, estudiantil, deportiva, artística, vecinal, religiosa o de partidos políticos. En resumen, la participación ciudadana entre los «jóvenes de hoy» es lamentable. Podrán decirme, ví a doscientas mil personas integrándose a una marcha en contra de Peña Nieto en la Avenida Juárez, pero ¿doscientas mil de cuantos? La mayoría son indiferentes ante los que sucede en el entorno, buscan un empleo mediocre , su carrito a plazos, con el cual pasan y les griten que se pongan a trabajar. Participar en una AC es de raritos, a onda es ver la novela, y después hacer sano deporte jugando unos fifas en el Xbox.

    Doña Tele sigue ejerciendo una fuerte influencia sobre la sociedad. A pesar de tener alternativas, se ha creado una cultura donde los contenidos banales venden. Hezos Missmoxxss joobeness ke ezcriven azi, que usan Internet como una extensión de su mediocridad intelectual. Ver videos chuscos en Youtube, compartirlos en las redes sociales, ver porno, mentartela si «ensucias su muro de Facebook» con algúna entrada política o documental», entrar a una página de dudosa reputación y creerse todo lo que viene ahí. La cultura televisiva se extiende a otros medios. Muchos jóvenes que no tienen un entorno favorable, o que tienen pereza.

    Se requiere un cambio de paradigma. Tenemos una sociedad demasiado pasiva y las nuevas generaciones no logran dar el ancho. La irrupción de las nuevas tecnologías han permitido que algunos jóvenes tengan más oportunidad de informarse y participar activamente. Pero sigue siento una minoría, un limitado sector. A la mayoría no les han enseñado la responsabilidad que deben de tener como ciudadanos. Prefieren ver novelas, no desean ejercitar su cerebro, y entonces tenemos una sociedad atrofiada.

    Aquí puedes ver todo el informe:

    La Cultura Politica de Los Jovenes en Mexico