Categoría: reflexión

  • Las Tres Muertes de Marisela Escobedo. Reseña de un documental que deberías ver  ya

    Las Tres Muertes de Marisela Escobedo. Reseña de un documental que deberías ver ya

    Las Tres Muertes de María Escobedo. Reseña de un documental que deberías ver

    El problema que a veces tengo con las cifras es que difícilmente logran transmitir la carga emocional que contiene aquello que miden o representan. Hablamos de tantas personas muertas o asesinadas con una frialdad que nos recuerda aquella frase atribuida a Stalin que dice que «una muestre es una tragedia, un millón es estadística».

    Cuando hablamos de asesinatos o, más en específico, feminicidios, solemos caer en la trampa. No es que las cifras no importen, es que si les diéramos la real importancia a lo que miden deberían dolernos en lo más profundo del corazón. Lo que hace el documental de Netflix, Las Tres Muertes de Marisela Escobedo, es humanizar aquello que hemos relegado a la frialdad de las cifras.

    Lo que tenemos es el relato de una historia desgarradora e indignante, muy dolorosa pero necesaria. La impotencia, el coraje y la tristeza se entremezclan al escuchar tan dolorosa historia y, peor aún, saber que es solo una historia de tantas. Basta haber retomado tan solo un elemento de tantos que componen esas cifras que ya nos son demasiado cotidianas como para llamarnos la atención sobre la pobredumbre humana, moral e institucional detrás de una pérdida humana (un feminicidio, en este caso).

    Todo comienza con el feminicidio de Rubí, asesinada por su pareja Sergio Barraza quien, después de que Marisela Escobedo indaga sobre lo ocurrido con su hija, es detenido y llevado a juicio. Las pruebas son contundentes, existen las suficientes declaraciones e incluso Sergio tácitamente reconoce su culpabilidad al pedir perdón a Marisela. Era un hecho que sería condenado culpable ¿verdad?

    Pero Sergio Barraza es absuelto, por increíble que parezca. La escena donde Marisela Escobedo estalla en llanto y coraje es desgarradora. Es difícil que esa indignación no le llegue a uno a lo más profundo de las entrañas.

    Sin embargo, Marisela Escobedo es fuerte. No se deja caer. Desde el siguiente día sigue adelante, presiona a las autoridades, hace numerosas manifestaciones para exigir justicia, pero queda claro hay algo que no cuadra. Ante el vacío que deja la ausencia de las autoridades, ella se empeña en buscar al feminicida para que sea recapturado y ahora sí encarcelado. Logra dar con él en Zacatecas, pero el operativo fracasa estrepitosamente. Él logra escapar. Luego se entera de que había ingresado a la fila de los Zetas.

    Marisela Escobedo sigue siendo fuerte, va a la Ciudad de México y el entonces Presidente Felipe Calderón se niega a recibirla. Trata de llamar la atención del nuevo gobernador de Chihuahua César Duarte y es rechazada. Se manifiesta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, duerme ahí y posteriormente es asesinada ¡frente al Palacio de Gobierno!

    De ahí el nombre del documental: la primera muerte es la de su hija, la segunda es la de la inexplicable liberación de su asesino y la tercera es su propia muerte. Yodos esos crímenes quedaron impunes. Sergio Barraza falleció por razones ajenas al crimen que cometió y nunca pagó por lo que hizo. La colusión de las autoridades con el crimen organizado es completamente evidente pero absolutamente nadie pagó, todos salieron bien librados y no padecieron más que la indignación del pueblo que salió a las calles.

    Lo que retrata este caso, uno de tantos, es no solo la pobredumbre social o el machismo (evidente desde varias perspectivas) sino un sistema de justicia inoperante que no logra, ni siquiera a medias, proteger a los ciudadanos de los delincuentes y que está diseñado para no darle la suficientemente atención a la violencia privada que las mujeres sufren (ahí donde generalmente no hay muchos testigos) y que es una de las razones por las cuales las mujeres protestan una y otra vez.

    La sensación que te deja esa historia es que estás solo, que si eres violentado tienes que ir por tu cuenta como hizo Marisela Escobedo cuya ardua labor trató de llenar el vacío que la displicencia de las autoridades llenaron. Y no sólo vas solo, porque las autoridades, que deberían defenderte, ni siquiera toman un papel neutral sino que son cómplices. Tú te vuelves un problema para los intereses de las autoridades más que el asesino.

    La única luz de esperanza que deja este documental es ver cómo los colectivos feministas han tomado la figura de Marisela Escobedo como un símbolo, y que, a pesar de todo, nadie se ha rendido en la búsqueda de un estado de cosas más justo donde las autoridades nos defiendan a todas y todos, uno donde las mujeres no sean violentadas.

    Y dentro de todo el cúmulo de sensaciones fuertes, de corajes o indignaciones que genera esta serie, también hay una historia de lucha y amor encabezada por Marisela Escobedo, quien hizo todo lo que estuviera a su alcance para hacerle justicia a su hija Rubí al punto que dio su vida por ella. Y a pesar de que el crimen quedó impune su lucha no fue en vano ya que se ha convertido en inspiración de muchas activistas para seguir con la lucha.

    Es evidente que la impunidad y la colusión de las autoridades también nos afecta sobremanera a los hombres, pero en el caso de las mujeres se agrega este elemento de la violencia privada, donde no hay testigos y los testimonios faltan, lo cual genera un sentimiento de vulnerabilidad mucho mayor. Es evidente que nuestro sistema de justicia poco hace por este tipo de violencia, no sólo porque es ineficiente en la práctica, sino por su propio diseño.

    Si uno quiere preguntarse el por qué de las marchas de las feministas que tanto incomodan a ay tanta «indignación» generan por los vidrios rotos o monumentos rayados, debería ver esta serie. Este documental debería ser vista obligatoria para toda persona de este país. A veces es necesario confrontarnos con la realidad, que es mucho más cruel que las cifras, porque solo a partir de la cruda realidad es como se puede comenzar a construir una realidad mejor.

  • La necesidad de juzgar

    La necesidad de juzgar

    La necesidad de juzgar

    La gente siempre te juzga dentro de sus cabezas, y los juicios que hacen sobre ti no siempre son necesariamente buenos.

    Es probable que algunos de los juicios que la gente hace sobre ti no te agraden en absoluto si tuvieras conocimiento de ellos.

    Pero la gente necesita juzgarte.

    La gente necesita saber cómo tratarte y abordarte, y ello sólo se logra a través de juicios sobre tu persona (unos de forma más consciente que otros). Y como no eres una persona perfecta porque ningún ser humano es perfecto, entonces da por descontado que, incluso la gente que más te quiere, ha hecho juicios negativos sobre ti y posiblemente los sigue haciendo.

    Y ello no tiene nada de malo.

    La gente nunca va a decir con detalle todo lo que piensa de ti, no tiene incentivos para hacerlo dado que ambas partes perderían: externarlo puede llegar a ser irracional y contraproducente, puede lacerar una relación sin necesidad.

    Imagina que todo el mundo que conocieras te dijera por primera vez: «estás gordo, tu timbre de voz no me gusta, a veces eres torpe al hablar». La convivencia en un contexto así seria imposible.

    Y la verdad es que no necesitas saber todo lo que la gente piensa de ti ya que los juicios tienen una fuerte carga subjetiva. El mal juicio que una persona haga de ti (digamos, que no le gusta que seas calvo) a la otra persona tal vez ni le pase por la cabeza o hasta piense que tu calvicie tenga cierto sex appeal.

    Y tiene sentido que no necesites saberlo, porque ya que hacer juicios es una forma de adaptación al entorno (en este caso, adaptarse a tu persona) y ya que cada persona, al ser un mundo distinto, tiene distintas necesidades y cosmovisiones, entonces va a juzgar de distinta forma. Que a alguna persona no le guste tu calvicie no es problema alguno mientras ello no sea un juicio sistemático.

    Son solo aquellos juicios que son muy sistemáticos, importantes para el que juzga y recurrentes de tal forma que afecten tu convivencia con los demás, los que deberían de preocuparte, porque ellos hablan de un rasgo o defecto tuyo que podría afectar tu relación con los demás. En este caso, es muy plausible que una persona (en especial alguien cercano) te lo externe:

    Hablando de ello, solo cuando la relación se vuelve más cercana e íntima, el individuo está dispuesto a expresar más juicios sobre tu persona (y no del todo, sino sólo cuando es relevante para el interés de la relación o la estima hacia la otra persona). Conforme la convivencia es más íntima, los rasgos de tu persona se vuelven más trascendentales para la otra persona. No es lo mismo que seas una persona que huela mal para alguien que convive contigo poco que para una persona que todos los días tiene que lidiar con el mal olor.

    Y que la gente no te externe todos los juicios que hace sobre ti no la hace hipócrita. La gente hipócrita expresa un sentimiento hacia tu persona que no tiene: el hipócrita te dice que le caes bien o te estima cuando ello no es cierto. Que alguien no externe todos los juicios que hace en su mente sobre ti no significa que no sea sincero a la hora de expresar aprecio por tu persona.

    Es gracias a esos juicios que la gente termina tolerando y aceptando tus defectos, porque así te termina reconociendo. Gracias a ello la gente te reconoce como valiosa: porque a pesar de tus defectos, eres una persona con la que es agradable estar y convivir. Los juicios son un mecanismo de adaptación. Sin ellos, la convivencia sería imposible.

  • Carta a los diputados y senadores sobre los fideicomisos

    Carta a los diputados y senadores sobre los fideicomisos

    Carta a los diputados y senadores sobre los fideicomisos

    Señores diputados y senadores:

    Mi nombre es Álvaro López Sánchez, actualmente estoy estudiando la maestría en Ciencia Política en el CIDE y me he dado a la tarea de escribirles esta carta.

    Déjenme contarles primero sobre mi experiencia en el CIDE. Soy mercadólogo y últimamente he estado involucrado en muchas actividades sociales y políticas con la finalidad de apoyar a mi comunidad y al país. He formado parte de varias organizaciones civiles, en una de ellas luché junto con todos los miembros para reactivar las líneas de Tren Ligero en Guadalajara y logramos poner el tema en la mesa, lo cual de alguna u otra manera ayudó a que la Línea 3, que fue inaugurada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, fuera una realidad.

    Entré al CIDE porque quería tener estudios de excelencia que me ayudaran a darme más conocimiento y experiencia para colaborar de mejor forma en favor de mi país. La reputación del CIDE, su organización, participación y colaboración en proyectos que han incidido positivamente en el país fueron un gran atractivo para mí.

    No me equivoqué en lo absoluto. En mi estancia he corroborado el gran prestigio de esta institución. El CIDE es una institución de élite que nos exige mucho a los alumnos en cuestión académica pero que, al mismo tiempo, nos ha dado una vasta cantidad de conocimiento.

    Bastaron poco más de dos meses para darme cuenta que estoy en una gran institución que se preocupa por sus estudiantes (los que conozco de una gran calidad humana), que tiene profesores de excelencia que se preocupan porque nosotros estudiemos.

    A mí me da mucho gusto que en México haya una institución de este tipo, porque creo que puede aportar mucho en su desarrollo y creo que soy un privilegiado por estar en una institución como ésta, privilegio que es en gran medida meritocrático en el sentido de la rigurosa evaluación por la que tuve que pasar, proceso en el que no hay distinción de clase socioeconómica, género, etc…

    Estos días son cruciales porque se va a votar si se eliminan todos los fideicomisos y por eso es que les estoy escribiendo.

    Como nuestro director nos comentó, nuestra estancia y educación no están en riesgo, pero sí sé que sin el fideicomiso el CIDE se van a comprometer muchas actividades que inciden positivamente en nuestro país: actividades de investigación, sociales, políticas, económicas y un largo etcétera.

    Me da mucho gusto que estén enfocados en combatir la corrupción que es uno de los males que aqueja a este país, pero creo que la eliminación de los fideicomisos es un paso en falso que va a afectar no solo al CIDE sino a muchos centros de investigación que pueden llevar bien su tarea a cabo gracias a los fideicomisos.

    Basta ver el profesionalismo del CIDE, el nivel educativo de excelencia mundial, la calidad profesional y humana de los profesores y directivos para poder constatar que esos recursos se utilizan de buena manera: en la investigación y la educación de muchos estudiantes.

    Por eso les pido que voten en contra de la eliminación de fideicomisos, muchas instituciones y centros de investigación valiosos para este país dependen de ellos. El país necesita de la ciencia y la investigación para salir adelante. ¡No nos fallen!

    Gracias por su atención.

  • Las oposiciones que comienzan a acorralar a AMLO

    Las oposiciones que comienzan a acorralar a AMLO

    Las oposiciones que comienzan a acorralar a AMLO

    A López Obrador se le ocurrió retar a los de FRENAAA. Posiblemente observó que las casas de campaña estaban vacías y que bastaba darles un «zape» para quitárselos de encima.

    Les dijo que si lograba juntar 100,000 personas él renunciaba.

    Ciertamente no los juntaron. FRENAAA dice que sí, pero haciendo un análisis de la gente que llegó al Zócalo (a través de webcams de México) es muy difícil que hayan llegado a esa cifra. Algo común en las manifestaciones (de cualquier tipo y naturaleza) es la tendencia a exagerar el número de asistentes por parte de los organizadores y a minimizarla por parte de las autoridades.

    Pero sí fue mucha gente, la suficiente para llamar la atención y atraer los reflectores. Al menos sí fueron más de 50,000 y para rematar llenaron de casas de campaña la otra mitad del Zócalo. La cifra no es nada despreciable. Mostraron músculo y eso es algo que no debe tener tranquilo a López Obrador.

    Los de FRENAAA se organizaron en solo dos semanas, mandaron gente de todos lados y lograron formar un contingente lo suficientemente grande para llamar la atención.

    Y ver ese contingente opositor en el Zócalo hace que se ponga la piel chinita a quienes estamos preocupados por el rumbo del país.

    Ningún Presidente (el más cercano había sido Peña Nieto) se había enfrentado a tantas expresiones opositoras: por un lado las feministas que, en el contexto del Día Internacional de la Mujer, le bajaron algunos puntos de popularidad y se han vuelto un hueso duro de roer ya que pusieron a la izquierda progresista en su contra. Por otro lado, los de FRENAAA que este sábado mostraron que algo hay de músculo y que no son un simple colectivo a despreciar.

    Y no solo eso, también existe una oposición latente a la cual solo le falta organizarse: la de los académicos, los científicos y artistas que se han visto afectados por el desprecio de este gobierno a la ciencia.

    Algo se está moviendo.

    Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas.

    El problema que tiene la oposición es que es muy heterogénea. Eso la deja en desventaja frente a la homogeneidad del lopezobradorismo (vaya, no es que sean iguales entre sí pero su simpatía con el régimen borra todo lo demás). Veo casi imposible que FRENAAA y los colectivos feministas logren tender puentes porque las discrepancias ideológicas entre las últimas y muchos (no necesariamente todos) de los integrantes del primero son abismales.

    El sector intelectual, más distribuido en el centro político (aunque por lo general hay un poco más en la centro-izquierda que en la centro-derecha), ve con cierto escepticismo a FRENAAA por las posturas duras muy a la derecha de sus líderes como Gilberto Lozano (aunque no dejan de reconocer los esfuerzos opositores de los ciudadanos que salen a las calles).

    Dije anteriormente que el sector intelectual es una oposición latente porque sus intereses han sido trastocados y los incentivos para organizarse existen. Al sector académico (parte de) que puede aportar con su conocimiento le falta saber comunicarlo a la gente común. Hoy en día, los intelectuales se recluyen en las redes firmando peticiones de change.org y firman plebiscitos, pero les falta conectar con las masas.

    Alguien que sí está haciendo este esfuerzo y de una forma muy valiosa es Max Kaiser. Necesitamos más intelectuales así, que ayuden a politizar a las masas de una forma positiva y productiva.

    FRENAAA ha venido creciendo, pero también tiene dos problemas:

    Primero, su mayor activo es, a la vez, su mayor problema. La retórica visceral de Gilberto Lozano atrae a cada vez más personas de ciertos sectores (la mayoría personas de clase media y alta mayores de edad) pero ahuyenta a otros. Es cierto que ha crecido, pero puede y debería crecer todavía más. Un líder que sea aguerrido y combatiente pero que no caiga en discursos demagógicos y lugares comunes podría ser un mejor activo para este tipo de movimientos.

    El segundo es un problema de enfoque: es una obviedad que López Obrador no va a renunciar y es cierto que no basta con reunir mucha gente (los venezolanos lo saben muy bien), ese discurso a veces los vuelve presas de la narrativa de López Obrador, quien más de una vez aprovechado la situación. El sentimiento de pertenencia, la colectividad y el júbilo dentro de una manifestación son cosas que se gozan, pero también pueden ser algo engañosas cuando se trata de comprender el entorno y adaptarse a él.

    La oposición sería más provechosa si se enfoca en ejercer presión sobre aquellas decisiones (reformas, políticas) que representen una amenaza para el futuro democrático del país. Ahí FRENAAA ha estado ausente: el intento de cooptación del INE, la eliminación de los fideicomisos para acumular poder o la cooptación de la corte.

    FRENAAA y estos grupos opositores basan su activismo en el libro «De la Dictadura a la Democracia» de Gene Sharp. Es un libro que leí hace ya varios años y me agradó bastante. El problema es que el conocimiento de este libro aplica cuando una dictadura ya ha sido instaurada y no existen mecanismos democráticos o institucionales para restar poder a un gobierno. En nuestro caso estamos en un proceso de regresión autoritaria que se debe evitar.

    Digamos que FRENAAA se está adelantando a los hechos y por ello ha estado ausente de estos momentos tan cruciales. El discurso simple de Gilberto Lozano atrae gente pero, al mismo tiempo, le resta mucha precisión a la hora de abordar los temas y vuelve a su activismo menos efectivo.

    Por último, las organizaciones feministas son un punto aparte porque su fin último no es oponerse a AMLO, pero se oponen a él por su conservadurismo y su desprecio a la violencia de género. Igual que ocurre con FRENAAA, estos colectivos no pueden atraer a un sector de la población debido al activismo de las células más radicales (que incluye vidrios rotos y pintas en monumentos). La diferencia es que las feministas no tienen interés alguno en convertirse en «la oposición contra AMLO» (aunque lo son de alguna manera) ni mucho menos buscan que todos se sumen a las marchas, cosa que FRENAAA sí busca.

    Sería un poco iluso esperar que todos estos colectivos se junten en una sola masa: a veces las diferencias ideológicas se vuelven insostenibles y poco se puede hacer al respecto. Sin embargo, organizaciones como FRENAAA sí pueden plantearse cómo atraer a esa gente opositora que hoy se mantiene escéptica: gente más joven, gente de otros estratos sociales que hoy son minoría en este colectivo e incluso otros colectivos que decidieron ir por su cuenta porque no les agrada el liderazgo de FRENAAA (chalecos amarillos y similares). Ello también le ayudaría a crear puentes, por ejemplo, con los sectores intelectuales y académicos que hoy prefieren mantener distancia.

    Como sea, hay algo que se está moviendo. La oposición partidista ha dejado un grande vacío a la hora de dejar el poder y algo lo tiene que llenar. Los diferentes colectivos (de izquierda y de derecha), los sectores académicos y empresariales parece que están despertando y se han dado cuenta que ese vacío tiene que llenarse de alguna forma.

  • ¿Existe la libertad de expresión en México?

    ¿Existe la libertad de expresión en México?

    ¿Existe la libertad de expresión en México?

    López Obrador se puso a contar el número de columnas y reportajes favorables y desfavorables al régimen en cada uno de los diarios de mayor circulación: — En El Financiero ayer por ejemplo, una columna a favor, tres neutrales y nueve en contra. El Universal, que están muy enojados… cero positivas, dos neutrales y diez en contra.

    A mí me preocuparía más que el dato fuera el opuesto, que fueran diez a favor y dos en contra ya que eso sería patente del férreo control que el gobierno tiene sobre los medios.

    El papel de la prensa no es el de ser un mero vocero del gobierno, para eso el propio gobierno tiene sus canales oficiales. El papel de la prensa escrita es la búsqueda de la verdad, y en ese sentido, poder fungir como una suerte de contrapeso hacia el gobierno.

    No es como que columnistas o editorialistas no puedan o no deban escribir cosas favorables: es válido y es normal cuando el medio en cuestión tiene afinidad ideológica con el propio gobierno (por eso AMLO no mencionó a La Jornada, donde seguramente la mayoría de los contenidos son favorables), pero se espera que en la prensa haya una pluralidad tal que existan varios medios que sean muy críticos con el régimen. La libertad de prensa es un valor intrínseco de la democracia.

    Con toda esta pluralidad y el sesgo propio de los medios con relación a su afinidad ideológica (algo natural, sobre todo en los columnistas), el buen o mal desempeño de un régimen termina reflejándose de una u otra forma en la reacción de la prensa: si el gobierno está, objetivamente, teniendo un buen papel, tendrá un poco más de columnas favorables y, a la inversa, si el desempeño es malo, el número de columnas desfavorables será mayor.

    Y la verdad es que este régimen ha tenido un desempeño bastante pobre. Habrá columnistas que ciertamente buscarán señalar siempre lo malo del régimen por convicciones ideológicas más que por los hechos y esos no van a cambiar, pero hay muchos otros que estarían muy dispuestos a reconocer el buen desempeño del régimen y que hoy se han vuelto muy críticos por los malos resultados: Carlos Bravo Regidor, a quien el propio López Obrador acusó de escribir mal contra él es un claro ejemplo.

    Dice AMLO que es falso que no haya libertad de expresión. Tiene razón, en México ese derecho existe. Y si bien su existencia es precaria (sobre todo si hablamos de los periodistas asesinados y el narcotráfico), el día de hoy cualquier persona puede criticar al Presidente.

    Lo que preocupa es que ese afán de López Obrador por atacar a la prensa puede interpretarse como un aviso, como una amenaza. El acto de atacar a la prensa no constituye por sí mismo un ataque a la libertad de expresión en tanto no incluya medidas coercitivas (de forma directa o indirecta), pero sí prende las alarmas, porque una figura pública que ataca constantemente a la prensa es una persona que puede tener incentivos para ejercer coerción contra ella, e incluso ya hemos presenciado ataques con alguna forma de coerción como lo ocurrido con Nexos. Una cosa es que el mandatario se defienda ante las acusaciones, otra cosa es que espere que la prensa sea servil al gobierno y que cualquier crítica levante sospecha.

    Porque lo que hace López Obrador no es tanto defenderse de acusaciones puntuales sino tratar de estigmatizar a la prensa como conservadora, que no quiere al país y quiere atacar al regimen, algo similar a lo que hace Donald Trump con la prensa estadounidense.

    Le interesa estigmatizarla para ubicarla en el bando de los enemigos, ahí con «la mafia del poder», los conservadores, el PRIAN, Calderón y FRENAAA (el movimiento populista de derecha al cual su gobierno le da «mucha importancia» deliberadamente para hacer pensar que la oposición moderada comparte su radicalismo).

    A AMLO no le conviene decir que la prensa es heterogénea, ni le conviene decir que la prensa no es lo mismo que el PAN ni mucho menos que FRENAAA, porque así engloba a las distintas oposiciones dentro del mismo significante que representa a un único adversario, al cual pinta como privilegiado, minoritario y opuesto a «los intereses del pueblo».

    Sí, por supuesto que existe libertad de expresión y hasta el día de hoy no ha sido más vulnerada que en los regímenes anteriores. Es cierto, sin embargo, que quienes ejercen ese derecho tienen todo el derecho a prender las alarmas al ver los constantes ataques del régimen hacia la prensa.

  • ¿Por qué Shark Tank es positivo para el país? Y no es de risa

    ¿Por qué Shark Tank es positivo para el país? Y no es de risa

    Antes de que te rías ¿Por qué Shark Tank es positivo para el país?

    Lo diré sin pelos en la lengua: el programa de Shark Tank es benéfico para la sociedad.

    Sí, ese programa de TV que transmite Sony y que ahora circula por las redes sociales (gracias a que este canal permitió su uso).

    ¿Pero por qué? Si es un programa de televisión. Ahí aparecen algunos de los magnates mexicanos en un país tan desigual como México y donde la movilidad social es poca.

    En cierta forma, por eso mismo.

    El emprendimiento es una medio por el cual un individuo puede salir adelante y tener movilidad socioeconómica. Las barreras para emprender en México son muy altas: una estructura económica rígida, falta de información y cultura y falta de recursos.

    Bueno, pues resulta que Shark Tank, de alguna u otra manera, ayuda a ello, aunque sea un pequeño granito de arena. Que seas un joven emprendedor y que un millonario te ayude a capitalizar tu negocio para que salga adelante es una maravilla.

    Es cierto, es un show que tiene que vender y ganar audiencia, o que algunos acuerdos se llegan a venir abajo después del programa, pero aún con estos «inconvenientes» la dinámica funciona. A diferencia de los reality shows y diversos programas frívolos basura que suelen transmitir en la televisión, éste deja algo positivo.

    Y la verdad, yo prefiero un empresario que comparta sus conocimientos y ayude a capitalizar a jóvenes emprendedores, que un empresario opaco, que no innova y vive de su relación rentista con el gobierno.

    Si decimos que muchas personas pueden emprender porque se encuentran en una posición muy privilegiada (sus papás le ayudan con recursos, etc), pues básicamente en Shark Tank los emprendedores se ganan ese «privilegio» por mérito propio. Ellos tienen que convencer a los «tiburones» de que vale la pena invertir en su negocio.

    No es como que eso vaya a acabar con los problemas estructurales que tiene este país ni va a acabar con la pobreza, pero sí va a ayudar a que algunos emprendedores logren dar un salto y, de paso, que generen más empleos.

    Pero este no es el único beneficio, tal vez sea el menor de todos.

    Un gran beneficio es la información. Para saber cómo emprender necesitas tener información, y gracias a Shark Tank estos magnates comparten algo de lo que saben para ayudar a los demás. Más allá de que el magnate esté comprometido o lo haga por interés, lo importante es que la información fluya.

    Y la verdad es que ver capítulos de Shark Tank te dará más conocimiento si es que deseas emprender o poner tu negocio. ¿Cómo valuar tu empresa? ¿Cómo crear productos atractivos para tu mercado? ¿Cómo saber qué pasos seguir para conformar tu proyecto? El programa, desde luego, no es un MBA, pero enseña algo, te deja algo, y me atrevo a decir que mucho más que esa pseudoliteratura superventas que abunda o esos «influencers del emprendimiento» que venden humo.

    Aquí no hay pretensiones, no hay nadie diciendo que te vas a volver rico ni vendiéndote espejitos, es simplemente la dinámica del programa la cual hace que la información fluya, información que le puede servir tanto al joven que quiere poner una taquería y que se puso a ver varios capítulos en YouTube como al que tiene un proyecto innovador.

    Y por último, el programa ayuda a legitimar el emprendimiento y desestigmatizar la imagen del empresario (gracias en parte a la retórica de este gobierno que, como sea, también se junta con ellos). Es cierto que hay empresarios que son corruptos e irresponsables, pero también los hay muy buenos, que generan valor y empleos (como hay gente buena y mala en toda la sociedad). Los que ven el programa incluso pueden aprender un poco de ética empresarial.

    El programa ayuda a eso, a fortalecer la cultura del emprendimiento, a verlo como algo positivo, a verlo como una vía para salir adelante.

    Y no, no es como que gracias al programa los problemas del país se vayan a solucionar, su alcance es muy limitado comparado con el tamaño de los problemas del país, pero ayuda, ayuda en algo, y eso es una buena noticia.

  • FRENA y AMLO

    FRENA y AMLO

    FRENA y AMLO

    Aquí en este espacio he sido más bien crítico con FRENA: me preocupa el liderazgo demagógico que lo encabeza, y critico el hecho de que no tengan propuesta o agenda alguna y solo se limite a ser un movimiento reactivo a López Obrador. A pesar de que siempre he mantenido distancia con ese movimiento, reconozco la causa genuina de los ciudadanos que se han integrado para manifestarse en contra de AMLO (no sin advertir algunas manifestaciones de fanatismo que he visto en ese movimiento).

    Hasta el día de ayer, FRENA no había sido problema alguno para el régimen. Incluso los grupos feministas que no tenían como fin último oponerse a AMLO habían afectado más su imagen haciéndole perder algunos puntos de popularidad.

    No lo había sido porque FRENA no había logrado trascender sectores específicos que siempre habían sido los opositores más férreos contra López Obrador y porque su líder, Gilberto Lozano, ahuyentaba a mucha gente que también se encuentra inconforme con el régimen, pero que no le gustaba su perfil demagógico y estridente.

    FRENA tiene presencia en muchas urbes de México, pero hasta hoy no ha logrado convocar en ninguna de éstas a una cantidad de gente tal que pueda preocupar al régimen.

    Además, se corría el riesgo de que el movimiento terminara diluyéndose, ya que FRENA prometía algo que no puede cumplir y es hacer que AMLO renuncie. FRENA se estaba estancando, ya no crecía en número y algunas «tomas de plazas» lo habían dejado patente. Incluso la presencia de FRENA podía fortalecer la narrativa de AMLO: «toda la gente va en auto, son fifís».
    Sin embargo, lo que ocurrió en la CDMX le dio nuevos bríos al movimiento.

    No pueden hacer que AMLO renuncie, pero sí pueden desgastar su imagen y esta vez lo hicieron muy bien.

    El Zócalo es un lugar sagrado para López Obrador, es parte de su espacio vital y no iba a dejar que lo ocuparan. Ir a ocuparlo era una clara provocación, y para evitar que eso pasara necesariamente tenían que violar uno de los derechos fundamentales: la libertad de manifestación. Cualquiera de los dos escenarios era incómodo: 1) que tomen el Zócalo, 2) violentar el derecho a la libre manifestación (más cuando hablamos de un régimen que se construyó en la calle y las plazas).

    Algunos argumentaban que no se permitió el acceso al Zócalo por cuestiones sanitarias, aunque es cierto que a la CNTE sí le permitieron establecerse en el Zócalo.

    Aunque no haya sido «violenta» la acción del gobierno como en otros lares ni hayan metido gente a la cárcel, no deja de ser un acto de represión. Hoy a AMLO lo exhibieron como represor y autoritario y eso tuvo eco hasta en los círculos (periodistas, influencers y demás) que procuraban no hablar de FRENA por la poca simpatía que tienen con Gilberto Lozano.

    Tal vez esa haya sido la intención original, no lo sé. Pero hoy podemos decir que FRENA triunfó ya que logró asestarle un buen golpe al presidente porque hicieron una buena apuesta: desgastarlo, hacer que se equivoque y cometa errores, en vez de centrarse en promesas vacías como «obligarlo a renunciar».

    Hoy las casas de campaña se quedarán en la avenida Juárez, ahí acechando cerca del lugar de la residencia de López Obrador, como para recordarle que no todo el pueblo está con él.

  • La Línea 3 y mi experiencia de por qué la participación ciudadana sí funciona

    La Línea 3 y mi experiencia de por qué la participación ciudadana sí funciona

    Hoy me siento contento y les quiero explicar por qué.

    Imagen: cuenta oficial de Facebook de Enrique Alfaro

    Hace 12 años entré por primera vez a formar parte de una organización civil. Regresaba de vacaciones de Nueva York y había quedado impresionado con la eficiencia del metro. ¿Por qué en Guadalajara no hay un transporte digno donde se suban todas las personas?

    Así, me encontré con una organización civil llamada Rescatemos Guadalajara que buscaba reactivar el plan original de las líneas del Tren Ligero en la ciudad. ¡Bingo! Tenía que encontrar una forma de entrar, tenía que ofrecer algo y no llegar en ceros. En ese entonces estaba trabajando como freelance y vendía encuestas en línea. Me pareció una buena idea ofrecerles la plataforma para hacer una encuesta a la gente sobre el Tren Ligero.

    Su director era Abraham Jaime y me puse en contacto con él. Me invitó a la junta, les ofrecí la plataforma y me invitaron a unirme al grupo.

    No éramos expertos en urbanismo ni mucho menos. Éramos simplemente personas que creíamos que se necesitaba un mejor transporte público y queríamos replicar las experiencias de otras ciudades en la nuestra.

    Después de discutir entre todos, de deliberar, decidimos cómo utilizaríamos esa plataforma: concluímos que sería buena idea hacer una encuesta a la gente para saber si prefería reactivar el metro o apostar a las líneas de Macrobús (proyecto que tenía el gobierno de ese entonces) y después entregar los resultados a los candidatos (en la elección del 2009) a las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara junto con una carta compromiso para comprometerlos con el proyecto.

    Al final, más que encuesta, la dinámica terminó convirtiéndose en algo más parecido a una recolección de firmas. Queríamos mostrar que la gente quería que se reactivara el proyecto del Tren Ligero.

    Los alcaldes no tenían atribución alguna, ya que este tipo de proyectos son de competencia estatal y federal. Eso sí, todos los candidatos (con excepción de los del PAN) no sólo se comprometieron a impulsar el proyecto, sino que formó parte de sus propuestas.

    Poco años después (después de la Elección Federal de 2012), cuando Aristóteles Sandoval (quien fuera alcalde de Guadalajara y quien se había comprometido y hasta prometido una nueva línea) se convirtió en gobernador, se decidió retomar eso por lo que estábamos luchando: la continuación del proyecto original del Tren Ligero. En 2014 se comenzó a construir la línea 3 (que forma parte del proyecto original) y justo el sábado que acaba de pasar fue inaugurado.

    Es Evidente que para que eso sucediera tuvieron que ocurrir muchas cosas (el cúmulo de muchas voluntades, factibilidad y un largo etcétera), pero considero que la presión que nuestra organización civil ejerció fue un factor importante ya que se logró subir el tema (que había estado abandonado) a la mesa de discusión.

    Es cierto que hay cosas que podemos criticar del proyecto, como la corrupción que pudo existir en la construcción de la obra y la asignación de licitaciones, o que tal vez el proyecto pueda tener algunas cosas mejorables o que su diseño se haya planeado desde el «centro del país» (afortunadamente los alcaldes y gobernador le trabajaron duro para integrarlo). Sin embargo, la línea 3 es una obra necesaria y de primer nivel que va a ser muy útil sobre todo para aquellas que hasta hoy tenían que sufrir con el transporte público para llegar a su trabajo. La línea 3 básicamente conectará la ciudad en diagonal (el noreste con el sureste) y la integra a la red existente.

    Obviamente esta noticia me llena de felicidad, no sólo porque nuestro esfuerzo de algún modo valió la pena (el de todo el equipo, el de Abraham, que estuvo presionando una y otra vez y tocando puertas), ni sólo por el hecho de que muchas personas se verán muy beneficiadas (que es lo más importante), sino porque me parece una muestra de lo que la organización ciudadana puede llegar a hacer, lo que personas comunes y corrientes como tú y como yo pueden hacer si se unen para lograr cambios que beneficien a todos.