Categoría: política

  • El pacto maquiavélico

    El pacto maquiavélico

    Ahora están de moda los pactos, el Pacto por México, el pacto por Jalisco, el pacto por los estudiantes. Mediáticamente funciona. El tiempo dirá si en la práctica es efectivo para generar bienestar en las ciudadanía. De lo ya ejecutado hasta hoy, podemos pensar que el Pacto por México podría traer algunos beneficios, debido a que el ejercicio del poder ahora es diferente, donde en vez de tener una partidocracia que bloquea las propuestas, se tiene a un poder fuerte que toma las decisiones, absorbe las de los demás, y logra consenso con la oposición. Mediáticamente funciona, posiblemente inspirado en un libro de branding y en otro de Maquiavelo.

    El pacto maquiavélico

    El PRI es un partido colmilludo, bastante. El Pacto por México es el claro ejemplo. Les dicen a los partidos de la oposición, -vamos a hacer un pacto donde se incluyan sus propuestas-. El PRI al ser un partido ideológicamente ambiguo, no tiene problema en incluir propuestas derechistas e izquierdistas a la vez, al tiempo que incluye las suyas. La estrategia funciona, tantean que hay grandes posibilidades de que la oposición acceda a firmarlos, porque ellos dicen: -Nosotros no vamos a bloquear las propuestas y reformas que propusimos en 12 años, nosotros no vamos a ser tan interesados como el PRI-. Pero los partidos de oposición no previeron el expertise mediático del PRI. Se otorgan «laj dejpensas para loj viejitos», programa propuesto por el PRD ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. El PAN propone una reforma fiscal y la mete al Pacto por México ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. Después la prensa internacional elogia a Peña Nieto por tener la disposición para sacar las reformas. El País, The New York Times. Le dan el crédito a Peña Nieto (aunque luego entra el sospechosismo en algunos de que si estos elogios son parte de una «campaña»), Peña Nieto «el reformador». Y luego se sube a un pedestal a anunciar que su partido sí tiene la disposición de sacar a México adelante cuando en realidad bloquearon esas reformas que tanto proponen durante 12 años. El mexicano es de memoria corta, y olvida, así que no hay problema.

    Incluso para el ciudadano es difícil pensar que sería mejor. Durante mucho tiempo «nos quejamos» de los partidos, que nunca se ponen de acuerdo, que solo velan por sus intereses. Ahora la queja es de la inexistencia de la oposición. No hay, porque al firmar el pacto se amarraron (en gran parte por la poca perspicacia y su ineptitud), porque se los chamaquearon, y se podrán mencionar varios beneficios para el país que se pudieran dar, y que sí creo que existan. Pero en términos políticos, la oposición se condenó, y empieza a ser cada vez más notorio ese hecho, que las divisiones generadas internamente debido a la firma de ese pacto, empiezan a ser más hostiles. Los ciudadanos querían que las cosas «se movieran», ahora se mueven, pero ahora se cuestionan el regreso de un posible autoritarismo.

    El PRI ha logrado apuntar las cámaras a su favor. Hasta en el Congreso de Estados Unidos les aplauden por hacer lo que ni ellos pueden hacer. La cuestión es que lo mediático es inmediato y tenemos que ver las implicaciones que tengan estas políticas a futuro. Se puede afirmar que algunas de las políticas propuestas, como la Reforma de Telecomunicaciones, podrá traer beneficios por poner un ejemplo. Pero la pregunta que algunos hacen es ¿A cambio de qué? Y lo que cabe esperar es que lo primero (los beneficios de las políticas pregonadas en el Pacto por México) tenga un mayor peso que esta última pregunta.

    Curioso que solo el 50% de los ciudadanos (después de Gordillo, después de reformas) apruebe la gestión de Peña Nieto, mientras que el 78% de los «líderes de opinión» lo aprueba. No es difícil el análisis, los líderes de opinión están mejor informados y tienen más contacto con el poder. Los ciudadanos evalúan al Presidente tomando como referencia su bienestar actual, el presente. Los líderes evalúan un poco más hacia futuro, que si van a hacer las reformas, x o y cosa (e insisto, los aplausos son para Peña, no para la oposición). Yo iría un poco más allá para hacer una evaluación atinada, porque en realidad tendríamos que ver el futuro, las consecuencias, para hacer una buena evaluación.

    Al final cabe la pregunta ¿Entonces la democracia no funcionó y es más rentable un sistema híbrido dónde el gobierno tenga más fuerza y autoridad para «mover a México»? Siempre insisto en que una democracia no solo es un privilegio, es una responsabilidad que hay que asumir, y no asumimos.

    Y hay algunos otros que se hacen «Pato por México».

  • III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    Se respira tensión, se percibe una inminencia de guerra (claro está, en la historia moderna hemos vivido muchas «inminencias» que no han llegado a concretarse), y algunos aseguran que está cerca esa chispa que desentonará la tan esperada «III Guerra Mundial». Los mandatarios de Corea del Norte han sido conocidos por abrir la boca de más, y la retórica beligerante es lo que dicen que funciona, en aras de preservar sus intereses. Si esa retórica les funciona dentro de su país, ¿Por qué no les iba a funcionar fuera? Si no ocurre una guerra, su retórica entonces tuvo efecto en la gente occidental que ni siquiera es parte de su secta colectiva comunista juché que se vive en su país. Si ocurre una guerra entonces han de ser palabras sinceras. Pero la tensión acumulada desde la guerra de las coreas y bajo el auspicio estadounidense, podría estallar en cualquier momento, más cuando las reglas no son justas y Corea del Norte sale perdiendo contra occidente.

    III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    Se habla, como siempre, de una III Guerra Mundial. Para que esto ocurra tienen que pasar tres cosas: Que Corea del Norte ataque, que sea verdad la posesión de las armas atómicas listas para destruir ciudades surcoreanas y norteamericanas, y que países que puedan hacer un fuerte contrapeso a Occidente como China, Rusia, e incluso Irán, se unan a la causa de los norcoreanos. Si Corea del Norte no tiene las armas logrará hacer nada. Si tiene las armas y las usa, ya sea contra una base militar norteamericana, el centro de Nueva York o Seul por un ejemplo, Corea del Norte simplemente desaparecerá del mapa por naturales razones. Si pasa algo así será una tragedia difícil de olvidar, pero no será una Guerra Mundial sin el apoyo de otros países. Veríamos una parte de una ciudad importante desaparecida, y Pyongyang lo mismo pero completamente. Sí China o Rusia toman una postura favorable, o un conjunto de países que juntos hagan contrapeso, entonces ahí sí, podríamos hablar de una nueva tragedia humana.

    Desde un punto de vista moral sería difícil ponerse a favor de un bando. Corea del Norte es una tragedia humana bajo la sombra de un comunismo manipulado, Estados Unidos está muy lejos de ser un santo en la geopolítica mundial y siempre trata de preservar sus intereses sin importar si perjudica a los demás, es un imperio y actúa como tal. Pero desde un punto de vista práctico, preferiría a los estadounidenses que a los norcoreanos. Me pregunto, ¿Qué pasaría si países como Corea del Norte, China o Irán aumentan su influencia en el mundo? ¿Les gustaría que a la larga viviéramos en un régimen más autoritario? ¿Un régimen donde no tuviéramos libertad de expresión, donde el Internet estuviera fuertemente controlado por el estado? La verdad que yo no.

    Por eso mismo, no entiendo como Alberto Anaya del PT alaba a Kim Jong-Un. ¿Qué tiene en la cabeza? Se puede hablar de dictaduras, de Hugo Chávez por ejemplo, donde al final del día la gente puede pensar lo que quiera. Es más, hasta con Videla o Pinochet. Corea del Norte es el 1984 orwelliano llevado a la práctica. Sus habitantes son adoctrinados en masa, se adora a sus líderes como si fueran dioses. En sus casas obligatoriamente deben de estar dos cuadros: Uno del Presidente Eterno, y otro del recién fallecido Kim Jong-il. Viven para el estado, no tienen autonomía. Una de las formas para provocar (véase la foto) es una imagen de centenas de miles de norcoreanos militares adoctrinados acomodados en «filita» en la plaza más importante de Pyongyang. Los humanos no son seres humanos, son autómatas al servicio del estado. Si algunos critican al capitalismo actual como enajenante que orienta a las personas al consumo, el comunismo juché de Norcorea, le da tres vueltas.

    Podrá gente como Alberto Anaya afirmar que en Corea del Norte hay menos pobres que en México. Pero me pregunto si se le puede llamar vida a «ciudadanos» totalmente alienados cuyas vidas (valga la redundancia) están completamente controladas. Me pregunto si la lamentable masacre del 68 se puede comparar con las miles de personas que mueren en los campos de concentración en Corea del Norte. Anaya dice que todos los «progresistas» están orgullosos de las «grandes hazañas» de Kim Jong Un. Pero me pregunto si en la palabra «progresismo» cabe un gobierno retrógrada, enclavado en un pasado autoritario totalitario. Y también cuestiono cuales son esas grandes hazañas, de un presidente demasiado joven como para pensar que es el que toma todas las decisiones finales, y que por su corto periodo se le pueda atribuir alguna hazaña. Mientras que incluso ex candidatos presidenciales abanderados por su partido como AMLO (criticado por muchas cosas, como su postura dura y beligerante) comentó en un debate que había que mirar a Estados Unidos (un guiño amistoso a los norteamericanos, al menos en la retórica), otros «dizquierdistas» siguen viviendo en un algo que los humanos superamos. Igual a Alberto Anaya y sus compinches dueños de un partido creado, sí, por Carlos Salinas, les podríamos pagar con dinero del erario el viaje a Pyongyang para que se queden ahí unos años para que de regreso nos cuenten las maravillas que se viven en Corea del Norte (aunque temo que no los van a dejar salir, y menos tendrán iPads para comunicarse).

  • De críticas a críticas

    De críticas a críticas

    Para tener una mejor sociedad, para que el quehacer político y público mejore, debemos por ende, tener un buen nivel de crítica. Lo he mencionado varias veces, la crítica en una sociedad es absolutamente necesaria, y yo no comparto esa postura evasiva hacia ella que algunos toman, debido a que muchos la ven con una connotación negativa (en cierta medida así es, porque en la crítica se señala algo que está mal o se percibe como que está mal). La crítica es el primer paso para la construcción. Cuando construimos lo hacemos para suplir una carencia. Bueno, lo que hace la crítica es señalar dicha carencia con el ulterior objetivo de buscar soluciones para saciarla. Esas afirmaciones donde se dice: «no te quejes de lo malo de tu país, tenemos playas, gente alegre», «no critiques, el cambio está en uno mismo», más que ayudar, entorpecen el proceso y fomentan el conformismo con el entorno en que se vive. Pero también cabe señalar que para que la crítica sea efectiva se debe de procurar que el nivel de esta sea alto y me explico:

    De críticas a críticas

    Tomo el ya manoseado caso de la postura de un gran sector hacia el ahora Presidente Enrique Peña Nieto. Durante y después de las elecciones era algo totalmente normal y entendible que la gente se mofara del personaje. Parte de los ciudadanos (entre los que me encuentro yo) se sintieron insultados por todo lo que rodeaba al personaje, a las elecciones; y como una expresión de catarsis se mofaban de este. Pero sabemos que cuando las pasiones no son educadas con la razón, terminamos yendo hacia ninguna parte. Lo digo porque veo un preocupante fenómeno donde la gente se sigue mofando del personaje, pero no se molesta siquiera en analizar sus políticas, que son las que en dado caso pueden determinar el rumbo del país, y no lo será la mala pronunciación de una palabra o el sweater de un osito cariñosito. ¿Supiste de que trató la Reforma a las Telecomunicaciones? ¿Te preguntaste que tanto va a beneficiar a la sociedad dicha reforma? ¿Te tomaste un minuto para analizar desde el contenido de esta hasta el por qué Carlos Slim compró los derechos de las Olimpiadas? Para analizar se necesita pensar, y me preocupa que sea muy poca gente la que se moleste en hacer un análisis, de uno de los temas que fueron centrales para el surgimiento de movimientos estudiantiles como el #YoSoy132.

    No, no se trata de olvidar, aquellas cosas que nos indignaron no se deben de olvidar porque deben de servir de referencia, pero tampoco es sano obsesionarse con ellas. Y a estas alturas veo que la crítica mundana ha bajado solo «algo», mientras que la crítica profunda ha desaparecido. Pareciera que nos esforzamos en «pensar» solo ante una coyuntura, desaparece esta y el esfuerzo también, aunque aquello que criticamos en realidad sigue ahí presente y puede volverse más grande si dejamos de prestar atención. Dentro de un gobierno que muchos cuestionamos se han generado algunas cosas positivas en gran medida gracias a la presión de la población. Si esta se relaja, la presión que recibe el gobierno por hacer bien las cosas se relajará también.

    Llegamos a un punto donde lo más prudente sea emplear críticas profundas. Dónde tenemos que ver más allá a la adversidad hacia un personaje. No se trata en lo absoluto de decir «ya, es el Presidente y lo vamos a apoyar», por el contrario, tenemos que ser garantes de que las políticas que se traten de implementar sean lo más adecuadas, donde un contrapeso como lo puede ser la sociedad, limite la capacidad del gobierno de actuar en forma corrupta y ventajosa. Para eso se necesita esfuerzo, se necesita informar, leer, analizar. Una sociedad que funja como contrapeso será una piedra más grande para los gobernantes corruptos, que una sociedad que les haga una crítica meritoria de una «sopa de videos«. Se necesita además, una sociedad crítica lejos de dogmas rígidos y paradigmas, lejos de fanatismos, que tenga la capacidad de generar una crítica propia, retroalimentada, y no una vil copia de la retórica de un tercero, de un político, o una televisora.

    Es simple, llegó la hora de pensar, en un momento que a los ojos comunes y corrientes no es coyuntural, pero que en realidad sí lo es, porque la política está viva los 365 días de año las 24 horas. Un descuido y daremos a las autoridades la capacidad de hacer lo que se venga en gana. Una democracia se basa en los contrapesos, si los partidos no quieren asumir el papel, nosotros lo tendremos que hacer.

  • Espontáneos politólogos

    Espontáneos politólogos

    Espontáneos politólogosCreo que los mexicanos tenemos una visión corta, parece que nos movemos por la coyuntura y no por el fondo. Reaccionamos «al momento», pero cuando pasa ese «momento» simplemente nos echamos a dormir.

    Es cuestión de verlo en mi muro de Facebook (más en el personal que en el de mi Fan Page, pero esta última no se escapa). Si hace algunos meses publicaba un tema de política, eran varios los que discutían, alguno trataba de hacerse el gracioso colocando algún memé de Peña Nieto, alguno se enojaba por lo que decía, algún otro lo compartía. Todo era política, el ambiente era tan denso que la fijación de la gente en este tema que hasta parecía un poco exagerado. Todos «le sabían» al tema, traían frases históricas y hasta estadísticas: -¡A ver güey, acuérdate que Azcárraga dijo que era el soldado del PRI! ¿Qué no tienes memoria?-, -El amigo del sobrino del tío del abuelo del amigo de la clienta de mi mamá fue a Venezuela y dijo que se caía a pedazos. Por eso no votaremos por López Obrador, hasta les gusta el beisbol como a los venezolanos, está escrito-, -Aquí te muestro una gráfica a partir de una toma de muestra estratificada hecha por el MIT en conjunto con el departamento de criminología adjunta de Cambridge que demuestra el fracaso de la Guerra de Calderón-. Todo mundo buscaba, investigaba, me preguntaban que «qué onda» con x o y cosa. Que si sabía algo que dijeron que el #YoSoy132 era una conspiración comunista nazi judeomasónica planeada en el Club de Bilderberg.

    ¿Ahora que pasa? Pasamos de un extremo al otro, de un interés obsesivo con el tema, al casi desconocimiento. Si hablas de la Reforma de las Telecomunicaciones la «manita del like» de Facebook se llena de telarañas.  Si hablas del regreso del presidencialismo, muchos de los que estaban indignados y hasta decían que debía haber una revolución para deponer a Peña Nieto y sodomizarlo como a Gadaffi, parece que el tema ya no existe y la palabra «política» fue desterrada de su diccionario. Es más, ni siquiera pasa lo opuesto, gente que en las redes diga, que Peña está haciendo bien su trabajo, que se nota la «eficacia», que sí pueden hacer lo que el PAN nunca hizo. Si acaso se habló del tema de Elba Esther Gordillo y no hubo tanta halaraca tomando en cuenta que caía uno de los «venenos históricos» del país. De la Reforma a las Telecomunicaciones nada, y eso que los medios eran «tema bandera» hace meses, y eso que la gente se queja por la mensualidad del celular. -Ai haber [sic], esas cosas son tecnicismos, que el must carry, el must offer, yo no le entiendo a esas cosas, ¿Telecomu.. qué?-. Lo que sí sigue vivo es esa ya tradición de burlarse del ahora Presidente, pero más que nada ya parece un fenómeno tipo Ninel Conde. Que si se puso la banda presidencial al revés (que fue debido en realidad a una modificación de las leyes), que si encontraron una foto de joven de Peña Nieto con un sweater con un osito cariñosito». ¿Qué acaso no se están fijando en las políticas que implementan? ¡Caray!, y eso que todo se está moviendo mucho más rápido que de costumbre.

    Me preocupa un poco, porque creo que como buenos ciudadanos deberíamos preocuparnos por lo que pasa en nuestro país, siempre. Entiendo que venimos de unas elecciones donde el tema de la política termina cansado. Pero el quehacer público nunca duerme. Sí, hay muchas cosas más que la política en la vida (el futbol es una, y es menos importante que la política) pero creo que debemos estar al tanto, analizar aunque sea de reojo que es lo que pasa con nuestro país. A nuestro país le faltan contrapesos, y uno de ellos deberían ser los ciudadanos atentos y vigilantes de las acciones de nuestros políticos.

    Sí, de los temas actuales se hablan en los diarios, las plumas los analizan y los desmenuzan. Pero parece que a la gente de a pie parece ya no importarle tanto, aunque el tema tenga que ver con el que se obsesionaron hace algunos meses. La política no puede ser una moda ni un fenómeno coyuntural, porque esta hasta cierto grado determina nuestras vidas todos los años, los 365 días y las 24 horas. Así de simple.

  • Gobierno PRIpolar

    Gobierno PRIpolar

    Qué yo recuerde, desde el año 2000 (cuando perdieron las elecciones presidenciales) los tricolores no han parado de insistir en un «nuevo PRI», en un partido que ya cambió, que dejó a los dinosaurios en el pasado. TV Azteca en plena campaña lanzaba una telenovela protagonizada por Humerto Zurita llamada «El Candidato», cuyo personaje principal trata de un candidato del PRI renovado (llamado Alianza Popular en la telenovela pero las referencias son claras), con otra cara, llega buscar al poder a pesar de los dinosaurios viejopriístas. Desde antes de dejar el poder se quisieron presentar en sociedad como los nuevos priístas. Ernesto Zedillo rompió con esa tradición vertical (restaurada por Peña Nieto) dónde el Presidente de la República era el mandamás del partido. Zedillo permitió la susodicha transición democrática, relajó un poco el aparato autoritario y dejándolo listo para que alguien más se encargara de desmontarlo (los panistas tuvieron el plato servido, y del plato a la boca, se cayó la sopa).

    Gobierno PRIpolar

    Se habla de un viejo PRI y un nuevo PRI, aunque no terminamos de entender las diferencias. No sé si se refieran a la diferencia entre el viejo PRI estatista, y el nuevo PRI neoliberal, cuya única diferencia es esa, su postura económica, nada más. A Peña Nieto lo vendieron como uno de los nuevos priístas, empezando por su juventud y por un temperamento aparentemente moderado. Pero es heredero de una clase noble, cuasimonárquica y vertical representada en el Grupo Atlacomulco. Se asume como novopriísta, pero comenté, restauró la figura del Presidente líder de la nación, jefe del partido al cual todos sus integrantes se alinean sin chistar.

    Veo un gobierno bipolar, o más bien un gobierno PRIpolar. Enrique Peña Nieto se presenta como reformador, dispuesto a hacer en menos de los 15 minutos prometidos por Fox para resolver el conflicto chiapaneco, lo que los panistas no pudieron (o no quisieron) hacer. Pero del otro lado vemos cada vez más evidentes las tentaciones restauradoras y autoritarias del pasado. Vemos un gobierno que apuesta por la democratización de los medios, pero a la vez ha dictado línea a los medios principales para que ya no se hable del problema del narcotráfico (si la tendencia sigue lineal, al final del sexenio habrían 90,000 muertos, 20,000 más que los de su antecesor). Vemos a un gobierno dispuesto a sentarse a negociar, firmar pactos para sacar las «reformas que México necesita», pero ese mismo comienza a restaurarse como lo que era antes. La asamblea nacional del PRI llevada a cabo hace pocos días fue el claro ejemplo, los discursos, la oratoria, el «compañero Presidente», el «disculpe usted», los compañeros de partido alineados. Faltaba una cosa, y era la Marcha Imperial de Star Wars de fondo.

    Igualmente metieron a la cárcel a Elba Esther Gordillo, quien naturalmente merece estar ahí por todo el daño que le causó a la nación. Pero protegen a varios de los suyos que deberían estar también cumpliendo una pena. Un PRI que critica a Oportunidades en tiempos panistas y lo llama populista, pero después lanza la «Cruzada contra el Hambre» con fines más bien electoreros y clientelares. Un PRI que ante la necesidad de credibilidad (con el objetivo de conseguir margen de maniobra) cede, y crea no solo llamaradas de petate, sino políticas que de alguna manera sí beneficiarán a la nación (como lo es indudablemente la Reforma a las Telecomunicaciones).

    Algunos se comienzan a sentir satisfechos con el gobierno. Han dado varios golpes, han tomado decisiones, han movido estructuras. Pero algunos mantenemos nuestro escepticismo, no ante las decisiones tomadas que sin duda podrán traer beneficios, sino ante lo que sigue. ¿Se restaurará el PRI como en los viejos años y echará raíces en la silla presidencial, o de verdad estarán dispuestos a reformar el país para que salga adelante? O igual podrá ser una mezcla de las dos, un México pujante en economía, más desarrollo y reducción de la pobreza, al tiempo que gobierna un partido que ha restaurado su hegemonía, la «dictadura perfecta». ¿Este paso adelante es indicio de otros pasos que le seguirán? ¿O aplicarán a la inversa la máxima de Vladimir Lenin, donde darían un paso adelante para dar dos atrás?

    En el sentido político hay incertidumbre. No sabremos dónde estaremos colocados en algunos años. La variable no es solo el PRI, es la oposición (con un papel lamentable, en especial la del PAN), y la ciudadanía, cada vez más importante. Igual regresaremos al autoritarismo, o igual como sugirió Zepeda Patterson, Peña Nieto la haría de demócrata porque ante la coyuntura no le quedaría de otro. El PRI tiene una oportunidad histórica, ante una coyuntura económica positiva, pero una sincera renovación implicaría un riesgo, implicaría desapegarse del poder clientelar, el poder de los intereses y el poder de la corrupción que le da fuerza, para buscarla en los votos de los ciudadanos que con el tiempo se convencieron de que el PRI cambió gracias a sus resultados. Para algunos se antoja difícil, pero a mí me gustaría que me dieran la sorpresa.

  • ¿Quiúbole con eso de la reforma de telecomunicaciones? ¿Tons que con Slim y Azcárraga?

    ¿Quiúbole con eso de la reforma de telecomunicaciones? ¿Tons que con Slim y Azcárraga?

    Así, el título. No iba a poner un título técnico, sino un título, atractivo, fresco y hasta populista (Qué me perdone Jordi Rosado por el atrevimiento), porque si no van a empezar a decir que Cerebro quiere verse pretencioso con su terminología. La reforma a las telecomunicaciones suena demasiado buena para ser verdad. ¿Qué le picó a Peña Nieto, qué piojo se le metió en medio del copete? Sí, es un avance, un progreso ¿De qué tamaño? No sé, el tiempo lo dirá. Pero aquí pongo una listilla de preguntas (un FAQ) de lo que tú, individuo de a pie, debes de tomar en cuenta.

    ¿Quiúbole con eso de la reforma de telecomunicaciones? ¿Tons que con Slim y Azcárraga?

    1.- ¿Por qué después de que Televisa «presuntamente» hizo campaña a Peña Nieto por 6 años, ahora es «obligada» a ceder espacio en la televisión?

    No hay incoherencia alguna en realidad. Emilio Azcárraga de hecho no sale perjudicado, debido a que cedió poder en un medio que está en vías de extinción, al menos en capacidad de influencia como es la televisión abierta. Hace un año se le condicionó a Azcárraga su participación en la telefonía (Iusacell) mientras él permitiera la entrada de nuevos canales. Es decir, se podrá debilitar en la TV, pero en telefonía (donde el futuro es más promisorio, y con lo cual puede ofrecer servicios de Triple Play) se hará más grande.

    2.- ¿Quién gana y quién pierde? ¿Hubo motivos políticos?

    El tiempo lo dirá, pero parece que los ciudadanos saldremos más bien beneficiados.  Los especialistas dicen que el impacto para Azcárraga va a ser neutral. Pero que Carlos Slim se verá más bien afectado. Pierde más (en telefonía) de lo que gana (incursando en TV, en caso de que gane una licitación). ¿Podrá haber motivo político? Uno podría correlacionar esto con el hecho de que Azcárraga ha estado muy del lado del «copetes» mientras que Slim pareció estar más del lado del que tiene «un gallito». Pero también se puede pensar que esto es así dada la naturaleza de la reforma. También es cierto que esto es uno de tantos actos que ha tenido el régimen presidencialista del PRI para mostrar su «eficacia» por lo cual habrá que ver esto con un poco más de detenimiento,  y ver si en realidad se está dispuesto a ceder un espacio importante, o solo se avanza un poco para ganar credibilidad ante la población.

    3.- ¿Se acabaron los poderes fácticos?

    En realidad no, al menos en el corto plazo. Los mandamases en la televisión y las telecomunicaciones seguirán siendo casi los mismos. Pero la nueva configuración les pone algunas limitaciones y se logra un estado mayor de competencia, tal vez no el idóneo, pero si existe un progreso de tamaño considerable como para que poco a poco el mercado se vaya diversificando. Deberemos de ver quien incursiona en la televisión y quien en la telefonía. También se han impuesto mecanismos para que no pueda existir tanta concentración de mercado como antes.

    4.- ¿Se logrará la pluralidad de información tanto deseada en los medios?

    Depende de muchos factores. A Priori se puede pensar en un avance, pero debemos de ver de que tamaño va a ser. Para eso hay que ver quienes ganarán las licitaciones de las nuevas cadenas. Es necesario que las cadenas que entren logren ser un real contrapeso a las que ya existen. El escenario pesimista sería la entrada de Milenio y de Vázquez Raña. Estos dos medios han mostrado una afinidad política al partido que también apoyan Televisa y TV Azteca por lo cual existe el riesgo de que la línea sea la misma, e incluso de la formación de algo así como un «tetrapolio». En cambio sería mejor que entraran MVS o Slim, quienes mantendrán otra tendencia y por lo tanto, se generará una mayor pluralidad. También debemos de ver la calidad de los contenidos que ofrezcan estas nuevas cadenas.

    5.- ¿Entonces, es positiva la reforma de telecomunicaciones o es una llamarada de petate?

    El avance es innegable. Como está planteada, seguramente veremos progresos. Como comentaba, la cuestión está en qué tanto se avanza. Las estructuras ahora incitan más a generar una mayor competencia, lo que puede significar una mejora en la calidad de los servicios y el precio (en el caso de la telefonía). El tiempo nos dirá de que tamaño es el cambio.

    6.- ¿Debería ponerme de pie y aplaudirle a el Señor Presidente Licenciado Enrique Peña Nieto por esta reforma?

    Naturalmente el Presidente tiene méritos, y creo que debemos reconocérselos. También hay que entender que estas decisiones no se tomen porque los políticos, y menos Peña son santas de la caridad. La decisión es buena, pero veo que con todo este ruido y concenso que está creando con tantas decisiones está generando mucho poder (ya no por la credibilidad que pueda ganar, sino porque su gobierno ha puesto a todos parados en fila como soldaditos) y el exceso de poder es malo. Recuerden que su intención es restaurar el presidencialismo, y así como aquí tomó una decisión que significa un avance innegable. Darle mucho poder, significaría darle pie a crear retrocesos. Yo diría, cuidado, mucho cuidado.

    7.- ¿Con esto el gobierno calló a los revoltosos, comunistas-nazis del #YoSoy132?

    Con todo y que este movimiento se degeneró y se degradó (cansancio, coqueteo de algún político, infiltración del contrario bla bla), creo que se debería estar agradecido con este movimiento porque puso en la mesa el tema de las telecomunicaciones, y es un hecho que de alguna manera incidieron para que esta reforma se llevara a cabo. Si el gobierno quiere verse «eficaz» necesita actuar en aquellas áreas donde el desperfecto quede a la vista de todos, y #YoSoy132 logró hacerlo evidente.

    Y por cierto, que bien instrumentaron la reforma, con alfileres para provocar el menor ruido posible y mantener quietecitos a los poderes fácticos. Reconozco el oficio del partido actual. Si una reforma igual hubiera sido lanzada por AMLO, todos estarían gritando ¡Cuidado, el nuevo Hugo Chávez, un peligro, Kim Jung-il resucitó!.

  • El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    Muchos vimos al PAN como el partido del cambio. Votamos por el ahora priísta de facto Vicente Fox, nos ilusionamos porque creíamos que en el PAN había principios. No nos importaba tanto si era de derecha, izquierda, centro, de cabeza. Lo que queríamos era un régimen más democrático. 12 años después el PAN fue un petardazo. Un partido que traicionó sus principios. El PAN está en el abismo y su supervivencia está en juego.

    El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    Si traducimos la situación del PAN a un versión más simple, tomando como referencia el futbol mexicano y la tan imponente y primermundista (si más, que la Champions League) Liga MX. El PAN sería como un equipo que ganó dos campeonatos, y que después comenzó a caer tanto que se avisora un descenso a la Liga de Ascenso en las próximas temporadas, o su desaparición. O también algo así como un jugador de un equipo en una final que se enfila hacia la portería con el balón sin portero para bolar el esférico hacia arriba. ¿Entendido verdad? Sé que a muchos les provoca más frustración imaginarse la jugada futbolera que verla aplicada en la política mexicana.

    El PAN está en una decadencia bárbara. Lo peor es que han perdido un gran trecho de autoridad moral para criticar al régimen actual. Algunos panistas critican a Peña Nieto por encerrar a Elba Esther Gordillo más bien por motivos políticos y por medio de la mano dura y autoritaria, que por aplicar la justicia. Pero ¿Qué cara pueden poner debido a que ellos fueron los que empoderaron a la maestra? Los panistas tuvieron 12 años, 12 enormes años para combatir el aparato corporativo que dejó el PRI. ¿Hicieron algo? No hicieron nada. Y por eso es irrisorio ver a Gustavo Madero criticar el regreso del autoritarismo del PRI cuando ellos no hicieron nada para evitarlo. La etiqueta de «PRIAN» puede ser exagerada o hasta injusta, pero deja entrever lo que ha sido el partido y la diferencia con lo que se esperaba de este.

    El PAN no solo no combatió dicho aparato corporativista, sino que en muchos casos trató de emular al PRI, pero sin ese oficio y sin esa malicia característica del partido tricolor. Mientras el PRI con un tronar de dedos metió a la cárcel a Elba Esther Gordillo, quien detenta un gran poder traducido en más de un millón de maestros, Felipe Calderón no pudo hacer lo propio con Hank Rhon, quien en cuestión de días estuvo de nuevo en libertad. Algo así como un quinazo descaifeinado frustrado. Pero en muchos casos, esta actuar timorato del PAN ante los tentáculos dinosáuricos no fueron solo por falta de oficio e incapacidad, sino por una muy poca voluntad política.

    Imaginemos el camino al 2018. ¿Qué ofrecería el PAN a sus votantes? La única forma de obtener ventaja alguna sería la capacidad de contrastar al gobierno para ese entonces saliente (de Peña Nieto) con el anterior (de Felipe Calderón). Tendría que pasar algo así como un muy mal manejo de la economía que derivara en una crisis económica para que la gente se acordara que «estaba mejor con el PAN». Si el PRI quiere recuperar la hegemonía total, no puede darse el lujo de volver a cometer todos esos actos característicos del último año de Carlos Salinas de Gortari, por lo que creo, serán más prudentes. Si el gobierno de Peña Nieto termina pasando de panzazo, entonces el PAN no sabrá como ofrecer algo mejor. Podrán decir que son más democráticos, pero el PRI alegará que ellos son más prácticos y eficientes. Además, termina siendo totalmente natural que la gente volteé a ver a la izquierda como opción de cambio (sea Marcelo Ebrard, Mancera o el mismo AMLO) y no al PAN. Si al país no le va bien con Peña Nieto, entonces la opción que posiblemente le de más esperanza a los ciudadanos será la de la izquierda. Primero: Porque no han gobernado y entonces se les puede dar el beneficio de la duda. Segundo: Si es Marcelo Ebrard, podrá apoyarse en su excelente gestión en el DF; si es AMLO, como habla y habla y se queja de los males del país (y muchas veces le atina), podría ser opción para varios mexicanos, aunque veo más viable la primera. Tercero: Porque la izquierda no ha gobernado y para muchos tal vez es tiempo de darle oportunidad a una fuerza política que no ha estado en el poder.

    El PAN debe de ir pensando en «el descenso», en su supervivencia. Pero se me antoja difícil que a largo plazo sobreviva tal y como lo veo ahora, y tal vez aquellos afines a la derecha podrían pensar en crear un nuevo partido y empezar desde cero. Simplemente porque el PAN, ha perdido en términos mercadológicos, su ventaja competitiva, que era su doctrina. Esos valores humanistas que hacían que alguno que otro izquierdista incluso pudiera considerar votarles.

    El PAN está terminando como un pobre partido. Y un pobre partido, es un partido pobre. Algo así como lo que dijera el padre de aquel que trataron de castigar sin éxito.

    Y por cierto. ¿Ya contestaron la Consulta Ciudadana del Plan Nacional de Desarrollo? Sí, es Peña Nieto, el PRI, pero como buenos ciudadanos debemos usar las herramientas a nuestro alcance para poder incidir: Contéstenla http://pnd.gob.mx/#V1Qi8

     

  • De dioses a servidores públicos

    De dioses a servidores públicos

    Al menos así debería ser: El Presidente de la República es un servidor público, los ciudadanos lo eligen entre varias opciones que tienen para escoger y «contratarlo» (así como un empleador elige uno de entre varios currículums). Su puesto es muy bien pagado, hasta incluye pensión vitalicia; es un trabajo sí, extenuante. Porque resulta que el Presidente de la República tiene más de 100 millones de jefes. Tiene que tomar decisiones que den dividendos a dichos jefes, y en muchas ocasiones tiene que tomar algunas decisiones que A Priori no gustarán a varios de sus jefes (medidas impopulares) pero que sabe que a la larga los beneficiarán. El Presidente es un empleado, es el responsable del timón del barco y por eso recibe cierto respeto de los ciudadanos, pero no es ni el dueño del barco, ni es un enviado de los dioses marinos para conducir el barco a la tierra prometida. De dioses a servidores públicos, y sobre una necesaria transición de lo primero a lo segundo trata este texto.

    De dioses a servidores públicos

    En México tenemos a un López Obrador, un «luchador social», que ha logrado capitalizar el natural descontento de la población debido a la poca representatividad de los políticos tradicionales. López Obrador sí escucha a los ciudadanos. Deja el puesto de servidor, para dar paso al solucionador de todos los problemas de la gente. La relación se convierte en paternalista: López Obrador proveerá, López Obrador te saciará las inconformidades al darlas por hechas, al repetirlas hasta el cansancio, aunque decirlas no deba necesariamente resolver nada. Sus seguidores más férreos le tienen mucha fe. Si no están con su causa, están en contra de la causa de todos los mexicanos, porque no existe otra verdad más que la verdad. Las buenas intenciones y la integridad, a ojos de los seguidores, pueden más que la capacidad y la técnica; y si en la práctica ocurre lo contrario, se culparán a terceros de sus desgracias. Si López Obrador pide marchar, marchan. Si piden cerrar una calle, la cierran. El pueblo solo puede salvar el pueblo, pero su pueblo se llama López Obrador. Entonces sin López Obrador, el pueblo no se puede salvar a sí mismo.

    Luego tenemos a un Peña Nieto, priísta. Se erige como servidor monarca demócrata/totalitario. Recibe frases de sometimiento psicológico disfrazadas de normas protocolarias como «El Señor Presidente Licenciado Enrique Peña Nieto», «El Señor Presidente Peña Nieto nos prometió construir una carretera» o el clásico «Disculpe usted, Señor Presidente«. ¿Manejado por otros? Tal vez, pero él es el que da la cara, y representa al poder. El Señor Presidente debe mostrarse como eficaz, nadie puede estar encima de él, ni Televisa, si no hay palo. Como afirmaba Luis XIV, «El Estado soy yo», te construiré carreteras, ¿López Obrador te daba una despensa por tu avanzada edad? ¡Yo, el Señor Presidente Licenciado Enrique Peña Nieto me comprometo a entregártela!. ¡Nuestro Compañero, el Presidente de la República! dicen dentro del PRI, con ese tufo light de la camaradería soviética. Un monarca que de pronto niega su esencia, ¡México es una democracia!, pero luego pone su condición en práctica. Manotazos, viajes en aviones de lujo, la mano extendida, copete bien ajustado, primera dama cuya foto podría aparecer en las paredes de los edificios más importantes como en Corea del Norte o la Unión Soviética, pero que más bien aparece  repetida varias veces de cuerpo completo en las refaccionarias y tlapalerías.

    Los venezolanos van más atrás en esta transición de la deificación hacia el presidente empleado que debe rendir cuentas. Tendríamos que magnificar al cubo los aires mesiánicos de López Obrador, magnificar también el tufo monárquico de Peña Nieto, y colocarlos en una licuadora.  De esta forma tenemos a un Hugo Chávez, recién fallecido y a quien le deseamos un eterno y pacífico descanso. Amado por los chavistas apostólicos ortodoxos, ¡Pide una despensa y se os dará! Y odiado por los ateos bolivarianos, ¡Está loco, destruyó Venezuela, populista, demagogo!. Chávez puede crear una realidad alterna en sus súbditos. Dirá que la supeditación ante los Estados Unidos es arrodillarse ante el imperialismo, pero hacerlo ante Cuba, es un ejemplo de democracia.  Democrático dicen, pero embalsamado como Lenin y Mao. Él no es solo el estado, él es la democracia, él es el socialismo. Todos los términos tienen que tener un significado de tal forma que se adapte a su deificación, la ausencia de Hugo Chávez es la nada.

    Yo prefiero un servidor público, no un dios (si a veces tengo problemas para poner mi fe en el Dios que me enseñaron en el catecismo de niño). Quiero un servidor que esté preparado, que tenga principios, creencias, y que tenga como propósito el bien común. Un Presidente que acepte los aplausos cuando acierte, pero que asuma los silbidos cuando erre. Un Presidente que procure el bienestar, pero que sepa que los ciudadanos deben a la vez procurarse su propio bienestar. Que votar por él sea algo así como contratar un servicio y no una niñera o un padre autoritario. Lo podré llamar Presidente como forma de respetar su puesto, pero lo juzgaré por sus acciones y no por su «investidura».