Categoría: política

  • México y su problema con los monopolios

    México y su problema con los monopolios

    En México, la comentocracia burguesa nos ha vendido una retórica de libre mercado, que en realidad de libre mercado tiene poco. No es raro escuchar a Emilio Azcárraga o a Salinas Pliego hablar de los beneficios del libre mercado y de la globalización, al tiempo que muchas de sus empresas no se hicieron ni al amparo del libre mercado, ni en una sociedad global. En este mismo tenor, la comentocracia izquierdista también ha errado, al afirmar que el neoliberalismo ha sido el culpable de todos nuestros males. Pero si alguno lee a los pensadores o economistas que sostuvieron este ideal económico, como Milton Friedman o Friedrich Hayek, verá que en realidad no ven con buenos ojos a los monopolios creados al amparo del estado. Como esa Televisa declarada por Azcárraga Milmo, como soldado del PRI. En realidad entonces nunca hemos tenido una economía neoliberal, más bien ha sido un corporativismo vertical que se ha tratado de adaptar a las nuevas olas económicas, pero sin perder su esencia.

    México y su problema con los monopolios

    El liberalismo económico, o neoliberalismo, busca una intervención mínima del estado en la economía, y un mercado libre que se autorregule. Este supuesto se rompe cuando una empresa privada, que fue creada con el cobijo del estado entonces gobernado por Miguel Alemán (y cuyos descendientes directos e indirectos llegaron a tener trabajo en esta empresa, como Raúl Velasco, conductor) tiene la capacidad y el permiso de involucrarse directamente en una campaña política (la de Enrique Peña Nieto) e incidir en el resultado. La misma empresa, concebida para crear televisión, tiene también la capacidad de decidir quien es el nuevo director técnico de una selección mexicana venida abajo, en parte por un ambiente de la corrupción del que ellos mismos son parte. Pueden también colocar su telebancada, es decir, se pueden erigir como cuarto poder, no sólo por su influencia mediática (decreciente por cierto), sino por sus cotos de poder.

    Mientas la comentocracia burguesa habla de un país con un mercado «más dinámico que antes», afuera nos ven como el país de los monopolios, de las altas concentraciones económicas y poder en manos de unos pocos. Es cierto que en el mercado siempre habrá cierta tendencia al surgimiento de monopolios, y también el lobbying es algo que está a la orden del día. Pero un país como México, con los altos niveles de corrupción en medio de medidas políticas ineficientes, estos traban la economía a un punto mucho mayor que otros países. Un ejemplo que ilustra la diferencia fue la controvertida Ley SOPA para presuntamente combatir la piratería. Algunas empresas estadounidenses cabildearon, pero su mercado más abierto y dinámico que el nuestro, dio para que otras a su vez, cabildearan en contra de esta ley. Y nótese que tomo una referencia de un país que por más fuerte y hegemónico que sea, no es el mejor ejemplo de honestidad y combate a la corrupción.

    Parte de la apertura al mercado no ha funcionado porque esta aparente apertura se ha dado con un esquema donde se mantienen varios de los rasgos corporativos de antaño, ya sean monopolios públicos o privados. Las concentraciones tanto económicas como de poder llegan a ser insultantes, y más que achacar al «neoliberalismo» la profunda desigualdad, habría que achacarlo a este corporativismo que de ninguna manera se ha ido, y que la oposición no ha sabido (y a veces querido) combatir. Paradójicamente la izquierda ha sido más insistente en el fin de la condición monopólica de estas empresas para tener un mercado más libre. Mientras que la derecha ha propuesto en la retórica la necesidad de un mercado libre, al tiempo que no lo ha terminado de promover en la práctica.

    El combate a los monopolios es totalmente necesario, hará más dinámica la economía, creará más empleos, y el consumidor tendrá productos más baratos y de mejor calidad. A su vez, las empresas no podrán poseer por sí mismas tanto poder, y sus mecanismos para incidir en las políticas públicas tendrán que ser más bien a través de las cámaras de comercio u organizaciones empresariales, lo cual es mucho más sano. Cuando se agradece a Televisa por la iniciativa del Teletón (proyecto, que de alguna manera tiene buenos resultados en la sociedad, con todo lo que se diga), también se olvida que lo que deja de pasar por la condición monopólica de esta empresa, es mucho más grande que los resultados de esta iniciativa que tiene más de 10 años. Condonaciones de deudas que equivalen a varios «CRIT», y un deterioro de la vida democrática que podría generar más asociaciones civiles autónomas e iniciativas como las que ellos promueven.

    La solución no se encuentra ni en la nacionalización o la expropiación que sólo dejarán vacíos de poder que deberán de ser llenados por algo no necesariamente mejor a lo anterior. La solución estriba en la creación de mecanismos para promover el libre mercado, y la creación de reglas que no permitan a estas empresas trabajar desde una condición monopólica, y mucho menos, intervenir en políticas públicas en su beneficio, y en perjuicio de la sociedad.

  • México me duele mucho

    México me duele mucho

    Tuve la oportunidad de ir al foro de la EGAP en el ITESM Guadalajara, donde asistieron Francis Fukuyama, Alejandro Poiré, Óscar Naranjo, el ex Presidente de Colombia Alvaro Uribe, además de varios panelistas que debatieron. El foro fue un éxito, pero me dejó mal sabor de boca mi país, salí del aula magna con una sensación agridulce porque ya sea por los comentarios explícitos o tácitos de los ponentes, o por un ejercicio de comparación.

    México me duele mucho

    Primero, entre los participantes, ya sea por su nacionalidad o por prudencia, evadieron el tema de la reforma hacendaria. Los panelistas que conformaron el debate hablaban de que es lo que tenía que hacer México para hacer crecer su economía, disminuir la desigualdad, fortalecer el mercado interno. Cuando se les preguntó sobre el tema de la reforma hacendaria poco hablaron de ello, pero en estas propuestas de crecimiento, sugirieron una regresión. Es natural, la reforma hacendaria es una rara mezcla de propuestas que no llevan a nada, que tiene sentido social (implica quedar con el PRD) pero los mecanismos para obtener (supuestamente) dicho sentido social, son erróneos, preocupantes, y son más bien antisociales. No es una reforma neoliberal, algunos dirían que es más bien keynesiana. Pero de verdad que si John Maynard Keynes viera esto…

    El General colombiano Óscar Naranjo (quien diseñó la estrategia para liquidar al famoso narcotraficante Pablo Escobar) fue traído por el gobierno de Enrique Peña Nieto como asesor. Cuando se le preguntó lo que se le sugirió al mandatario en tema de seguridad, se mostró muy evasivo. Cuando se le preguntó sobre el futuro de la situación de seguridad afirmó que en un futuro podía ser mejor, pero ni siquiera mencionó la estrategia seguida por Peña Nieto, sino el hecho de que la ciudadanía se ha mostrado cada vez más participativa en el tema de la seguridad. A pesar de que fue contratado precisamente por parte de Peña Nieto, no hubo si quiera una palmada a favor del Presidente oriundo de Atlacomulco.

    Óscar Naranjo comentó que para tener una estrategia de seguridad exitosa, es necesario generar una confianza en las instituciones, cosa que refrendó el ex Presidente Álvaro Uribe. Los resultados en Colombia fueron muy buenos, en México parecen no tener éxito sus sugerencias, y no sólo eso, sino que dudo que le hayan hecho «mucho caso» en una estrategia de seguridad que no tiene ni pies ni cabeza. Y hago hincapié en el tema de las instituciones, porque lo que ha pasado con Peña Nieto y lo que representa, es una desconfianza cada vez mayor en ellas, y más al mando con una persona que no tiene la capacidad de ser un líder. Estamos en un lío.

    Al final viene el ex Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, al que tuve la oportunidad de saludar, y quien dio una muy buena conferencia. Se puede estar, o no estar de acuerdo con él, en su ideología política, en sus métodos. Pero me queda claro que es un estadista lo suficientemente reconocido para ser invitado a dar conferencias. Una persona con estrategias, con ideas, que sabe lo que hace, que denota preparación. Sentí algo de recelo al hacer el ejercicio de comparación con nuestro Presidente: Peña Nieto no tiene ideas, y su capacidad intelectual no le da para dar una conferencia sin ayuda de un apuntador o un guión. Peña Nieto no se podría llevar (ni en México ni en ningún lado) los aplausos que recibió Álvaro Uribe por parte de los estudiantes. Álvaro Uribe decidió no recibir a Ingrid Betancourt cuando fue liberada, para que de esta forma, las fuerzas armadas se quedaran con el crédito del rescate. Álvaro Uribe nunca hizo promesas irrealizables en campaña, fue sincero cuando comentó que tal o cual cosa no podía hacer. Peña Nieto firmó cualquier compromiso ante notario que no se ha cumplido, ni se cumplirá. Álvaro Uribe es autónomo, el responde por sus decisiones. Peña Nieto es un títere.

    Horas después, me entero que la Selección Mexicana «se salvó» a dos minutos de ser eliminada, gracias a un gol, sí, de Estados Unidos, de ese equipo tan odiado por quienes malentienden el concepto de nacionalismo. Cosa que termina siendo una derrota, debido a que lo sano, no sólo para nuestro futbol, sino para el país y la sociedad, era la eliminación de la justa, que sirviera para reflexionar y para ocuparse de temas más relevantes y que afectan más la vida de todos los mexicanos, como puede ser la situación política y las reformas.

    ¿Qué estamos haciendo como mexicanos para llegar a este estado de descomposición, donde se ha perdido toda la confianza en las instituciones, se le ha perdido todo el respeto a quien debería ser el líder de esta nación, donde la inseguridad crece, las diferencias también? ¿Qué tenemos que hacer para salir adelante? ¿Cómo podemos recuperar la confianza en el país? Son preguntas difíciles de contestar, pero a las cuales deberemos encontrar respuesta. Y lo único seguro de dichas respuestas, tiene que ver con el que los ciudadanos tendremos alguna responsabilidad en ellas, tendremos tareas que realizar. Parte de esta descomposición tiene que ver con la idiosincrasia de este país, con una mentalidad colectiva que debemos de cambiar urgentemente.

    No es pesimismo, sino que hay que partir del punto donde estamos, y ello es muy doloroso.

    Escrito para México desde México

     

  • La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    Mientras nos indignamos por el caso de Laura Bozzo (coincidencia creo yo, y no una cortina de humo como algunos pudieran pensar), también se habló del caso de Elba Esther Gordillo, y es que ahora resulta que la maestra podría salir libre en cuestión de meses debido a «deficiencias y a la vulneración del derecho a un debido proceso». No quiero detenerme en tecnicismos. Pero ¿usted dónde habrá escuchado eso de las «vulneraciones al derecho de un debido proceso». Ah sí, ¡Con Florence Cassez!, esa francesa que inexplicablemente fue puesta en libertad, argumentando aquello.

    La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    Incluso se notarán paralelismos con el caso de Raúl Salinas o Caro Quintero: -Qué no se encontró no sé qué-, -que algunos procedimientos no se hicieron bien-, -que la PGR va a impugnar, y Osorio Chong está indignadísimo-. Se lavan las manos para que se piense que se trató de un «error» de alguien, de algún empleado, de un juez, un problema aislado, y que no pensemos que hay algo detrás, que pensemos que el gobierno de ninguna manera es cómplice de todas aquellas «liberaciones y condonaciones».

    En unos meses sabremos si Elba Esther Gordillo sale libre (incluso algunos dudan que esté en la cárcel debido a que no tenemos evidencia fotográfica alguna de que ahí siga). Pero si sale, entonces estaremos ante la confirmación de lo que ya sabemos. Que su detención fue una medida política y no de justicia. Si sale, la conclusión podría ser que la ataron de manos para poder pasar una Reforma Educativa, o más bien, miscelanea educativa, donde ahora se evaluará la capacidad de los maestros. Lo que condicionará que puedan continuar dando clases. Es decir, te encierro, acoto tu poder, y una vez hecho esto, eres libre. No importan todas las fechorías que hayas hecho, sigue viviendo de la fortuna que hiciste en años a expensas de la educación, nada más que ahora, nosotros gobierno priísta, queremos tener el monopolio de dicha educación.

    ¿Cuál sería el costo político? Miren que si la mayoría de la gente se mostró escéptica ante la detención de Gordillo, y dicho acto no modificó considerablemente los niveles de aprobación de Enrique Peña Nieto. Entonces tampoco perderán demasiado. Asumieron el costo mediático que implica exonerar a Raúl Salinas, a Caro Quintero, a Florence Cassez ¿Por qué tendrían que pensar diferente en el caso de Elba Esther Gordillo? El desgaste de la figura de Peña Nieto es más notorio en la clase media. Es cuestión ver nuestras redes sociales. Pero hay un desprecio del gobierno ante este sector (demostrado en la Reforma Hacendaria), porque al final es una minoría, y porque quienes generalmente votan por el PRI, son gente de escasos recursos, que no conocen otra realidad que la marcada por Laura Bozzo, y que desconocen las críticas que el clasemediero hace en las redes sociales. Y estos clasemedieros son los que han estado más al pendiente sobre los actos del gobierno, las liberaciones de personajes de nula reputación.

    El problema con este tipo de actos, es que la clase media, minoritaria, pero sostén de la economía de la nación, recibe el mensaje de que las instituciones no funcionan, que son tramposas. Entonces ¿Para qué cumplir con ellas? ¿Para qué pagar impuestos? -Si las instituciones no hacen bien su trabajo, entonces le voy a decir al primo influyente que me ayude- agrandando el círculo vicioso en el que estamos metidos.

    Triste es, que se utilicen a estas instituciones de esta forma, que algunos se congratulan porque el partido que llegó -Sí sabe hacer política-, lo que se traduce en esto. Dentro de las gráficas y los mapas cartesianos para justificar sus propuestas, no miden los efectos secundarios de sus fechorías, y como es que estas afectan a la psique colectiva mexicana.

    Y si sale Elba Esther Gordillo, tal vez no habrá tanto que lamentar, si entendemos que nunca debimos haber festejado su detención.

     

  • Vargas Llosa y la dictadura perfecta

    Vargas Llosa y la dictadura perfecta

    Es popular la descripción que hizo Mario Vargas Llosa al régimen priísta como la dictadura perfecta, incluso el cabezal del diario francés Le Monde en el «triunfo» electoral de Peña Nieto fue ese: Retour à la dictadure parfaite  pero ¿cuándo lo dijo?

    Bueno, les presento el video de aquella ocasión dentro de una especie de debate que fue grabado hace ya un poco más de dos décadas en Televisa, que al parecer está dirigido por Enrique Krauze, y donde aparecen Vargas Llosa y Octavio Paz.

    Vargas Llosa acusa a Octavio Paz de exonerar a México de la tradición dictatorial latinoamericana, afirmando que el régimen priísta ha sido una dictadura perfecta. Lo que llama la atención es cómo Vargas Llosa habla de un México transitando a la democracia en ese entonces (recordemos que gobernaba Carlos Salinas). Porque el discurso de la transición democrática ha perdurado por años, y en realidad hemos visto como al final vivimos en una «eterna transición» donde al final siempre terminamos lejos de consolidarnos un estado democrático.

    Vargas Llosa describe atinadamente lo que el describe la dictadura perfecta, y menciona que bajo el régimen priísta, se tienen todas las características de una dictadura, con la pequeña diferencia de que no es una dictadura personalista, pero sí de un partido, de un grupo. Dice Vargas Llosa que esa dictadura era tan perfecta que se trató de emularse en varios países, como en el Perú de donde él es originario.

    Lo imperdible es la cara de Octavio Paz a lo largo de la entrevista, quien evidentemente se muestra en profundo desacuerdo por las afirmaciones que hizo Vargas Llosa.

  • Insurrección Mexicana

    Insurrección Mexicana

    Creo que estamos lejos de la posibilidad de una insurrección en México, tal y como ocurrió en Egipto y Siria. Pero a la vez estamos algo más cerca que antes, y hay señales de alerta que si no se escuchan, podrían llevar el descontento actual a otros niveles. Hace más de un año comenté que México era una olla de presión, e incluso hablé de los riesgos del regreso del PRI de Peña Nieto a la Presidencia. Cosa que sí ocurrió.

    Insurrección Mexicana

    La manifestación de un agravio puede salirse de control, en tanto vaya generando masa crítica, con lo cual su crecimiento puede ser exponencial. Y tenemos que entender las inconformidades de los ciudadanos (no sólo quienes están en la calle, sino en sus casas) como el reflejo de un problema más profundo. Por esto, los gobiernos autoritarios, cuando las cosas se salen de control, tienden a establecer una represión férrea, o un adoctrinamiento, pensando en que la manifestación de las inconformidades es el problema y no la causa, la cual en realidad, valga la redundancia, es otra más profunda (o bien, no quieren atacar la causa por tener intereses en ella). Pero la naturaleza seguirá mandando esos impulsos, en tanto ese problema de fondo no se resuelva.

    Una insurrección está lejos, pero el gobierno de Peña Nieto ha dado un paso más hacia esa posibilidad. Y por eso, en parte la Reforma Hacendaria fue creada de forma tal en evitar la posibilidad de dar otro paso más. Se entiende que los gobiernos tienen que asumir costos para lograr avances, y posiblemente la evaluación de los maestros es uno (como mencionaba, avance no suficiente para poder ser considerado como una Reforma Educativa). La forma en que el gobierno de Peña ha manejado la situación, ha creado riesgos. Primero al negarse a un verdadero diálogo con los presuntos afectados, lo cual en parte creo una manifestación que dejaron crecer y terminó afectando a terceros (quienes no solo repudiaron a la CNTE, sino a Peña Nieto). Y que si bien, lograron desalojar el Zócalo, el movimiento sigue presente, y no se ve cuando se pueda apagar.

    Eso es lo más visible. Pero tenemos que hablar de la legitimidad del gobierno. La legitimidad no sólo está dada por la legitimidad electoral, sino por el actuar, o aparente actuar del gobierno. Un ejemplo es Carlos Salinas, quien a pesar de las fuertes acusaciones de fraude, logró atraer legitimidad hasta que dejó la Presidencia. La estrategia electoral de Peña Nieto (el candidato güapo, estrella de Televisa) que fuera una ventaja, termina siendo todo lo contrario ya estando en la silla presidencial. Las insurrecciones se alimentan de la ilegitimidad de los gobiernos por parte de un considerable sector de la población. Y en lo que concordamos es que Peña Nieto no tiene legitimidad, lo cual quedó patente en el Grito de Independencia, que fue el más desolado de hace muchos años, en un Zócalo a la mitad envuelto en rechiflas que ni los medios pudieron ocultar.

    Lo que me vino a la mente al ver el grito en estas circunstancias, con la cara de algunas de sus hijas preguntándose que pasaba, era un sentimiento de lástima, de un Presidente que se ha quedado sólo y que prácticamente sólo es apoyado por sus huestes y algunos de sus partidarios. A un mandatario lo pueden amar, odiar, criticar, linchar, pero nunca se le puede tener lástima. La figura del Peña visto como marioneta, como intelectualmente limitado, coloca su legitimidad muy por debajo, y por más inteligentes puedan ser sus asesores y cercanos, él es quien da la cara por todo el gobierno.

    En un país tan desigual como México, con un gobierno con serios problemas de legitimidad (sobre todo por parte de la dormilona y pasiva pero ya no tanto clase media), y con manifestaciones en contra crecientes, se puede sembrar una posibilidad de una insurrección si bien es lejana, tampoco es tan descabellada. Habría que analizar muchos factores, la fuerza del ejército contra la de civiles, etc. Paradójicamente, hasta ahora, la figura antagónica encarnada en Andrés Manuel López Obrador, visto como un contestatario de los sectores más radicales (aunque un niño con una paleta comparado con la CNTE), ha colaborado para no dar pasos más hacia esa posibilidad, sobre todo por la retórica de la manifestación «pacífica» hacia sus masas. También se deberá ver el papel que juega la oposición como contrapeso para evitar un escenario difícil.

    Lo que está sucediendo en el país, es muestra de un sistema que ya no se puede sostener. Un sistema tan desigual, donde varios de los jugadores no quieren romper con un pasado que ahora termina siendo una dura fricción. Un PRI que osa comportarse como antes e ignorar a sus gobernados, una clase baja todavía dependiente del gobierno, maestros que no quieren soltar sus plazas aunque ello signifique la mejora en la calidad de la educación. Y dado que tenemos un sistema obsoleto, es necesaria cierta turbulencia para enderezar la nave. Pero la recitencia al cambio podría generar una fricción mucho mayor, la pérdida de privilegios, el tener que soltar con el fin de buscar un bien colectivo en vez de uno individual o de un pequeño grupo.

    ¿Sería buena una insurrección? En mi punto de vista no, sobre todo porque la historia ha mostrado que las insurrecciones violentas no siempre conducen a un escenario mejor. Pero sí es señal para que las autoridades, gente de poder (algunos empresarios, políticos, líderes sindicales) se den cuenta que ya no pueden vivir al amparo de un sistema que se está quebrando. Para que se den cuenta que el resultado de ese experimento malogrado llamado México, es parte gracias a sus acciones (sin quitar responsabilidad al ciudadano de a pie, que por ser ciudadano, tiene una responsabilidad), y para que TODOS nos demos cuenta, que no podemos seguir viviendo en un orden de las cosas (o desorden) insostenible.

  • La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    Escrito para México desde México.

    Una amiga mía que vivió un tiempo en Argentina, me relató que presenció una discusión política que se llevó a cabo entre diversas personas. La discusión había sido muy dura, al punto en que llegaron a los gritos. -Que si el peronismo, que si Menem, que si no se qué-. Hasta aquí todo normal, lo que llamó la atención fue que al terminar la discusión, los debatientes dejaron el tema político dentro de ese salón, y salieron todos como amigos que son. Es decir, demostraron cierta madurez donde pudieron separar las diferencias políticas e ideológicas, de la amistad, de la relación con las demás personas.

    La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    Dicen que en la mesa no hay que discutir de política, religión o futbol. Pero más bien habrá que decir que el individuo debe procurar tener la tolerancia para debatir sobre esos temas. Una posición intolerante no sólo puede deteriorar una relación interpersonal, sino que priva a la persona de la oportunidad de compartir información y nutrir su postura.

    En un país como el nuestro, se ha usado mucho la discusión política para atacar y degradar a la otra persona, símbolo inequívoco de un país que no ha podido consolidar una democracia no sólo a nivel gobierno, sino a nivel sociedad. Y en este ataque se ha supeditado la integridad de la persona a una preferencia política. -Este señor votó por Peña Nieto, entonces debe de ser corrupto, le dieron su despensa, quiere un puesto en el gobierno, su empresa tiene relaciones con el PRI-, -Este otro votó por Andrés Manuel, seguro quiere que lo mantenga, es un radical que tiene problemas personales-. Trasladamos una indignación que A Priori sería sana, sea objetiva o subjetiva, hacia otro individuo al cual de forma tácita e incluso explícita, termina culpando de la desgracia política en turno, tan sólo por emitir un voto o expresar una preferencia.

    El problema también viene cuando el individuo se toma de manera personal una crítica hacia el político, partido o ideología de su preferencia. El individuo tiene la entera libertad de expresión de emitir una crítica, indignarse, o aplaudir cualquier acto político. Algunos podrán arguir que quien critica, no sale de la crítica, o no propone, o no participa. Debate en cierta forma válido, pero el cual no cancela de ninguna forma, el derecho que tiene el individuo de expresar su postura ante cualquier expresión política. Claro, mientras esta no tenga una intención deliberada de causar un daño a alguien relacionado con esa postura a la que se quiere criticar -¡Ojalá estuviera Díaz Ordaz para matar a los maestros de la CNTE!- -¡Ojalá fusilen a Peña Nieto y a toda su familia!-.

    En la gran mayoría de los casos, estos ataques no son personales hacia quienes concuerdan con la ideología, preferencia, político al cual emito la crítica. Pensar que Peña Nieto es una persona corrupta, frívola, marioneta, no implica de ninguna manera, que quienes hayan votado por él, lo sean. Y la indignación frente a un personaje o acto no implica tampoco que esta vaya en contra de las personas que lo apoyan, o que al emitirla, busque atacar a las personas que respaldan al político o a la decisión tomada.

    Creo que la mayoría de las personas concordamos en que queremos que éste sea un país mejor. La cuestión es que, los seres humanos, animales políticos, cuya ideología y forma de pensar está formada por muchos factores, como la educación, el entorno, la experiencia, la información adquirida, e incluso el temperamento, tienen diferentes concepciones sobre cómo es que podría o debería mejorar el país. Al punto en que dos concepciones pueden ser diametralmente opuestas una de la otra, lo que puede generar un conflicto. Esta heterogeneidad de opiniones fue lo que hizo surgir las diferentes ramas políticas como derecha, izquierda, conservadurismo, liberalismo etcétera.

    Por eso es que la intolerancia no abona para construir democracia en nuestra sociedad. Porque si algo puede consolidar nuestra forma de pensar, ponerla a prueba, hacerla más objetiva, es el debate. Y para esto se tiene que partir de que se debe asumir que muchas personas pensarán de una forma diferente a nosotros. Y que eso no tiene que ver con la integridad de las personas, y que una persona critique lo que yo creo no significa que me esté atacando, que más bien podría ser una oportunidad para crear un debate, una discusión donde cada uno se quede con lo mejor.

    En este tema falta mucho avanzar. La intolerancia forma un círculo vicioso, porque la poca información, o la información sesgada propicia el dogmatismo, lo cual cancela el debate, y la falta de debate cancela la posibilidad de adquirir más información. Las discusiones se convierten en peleas e insultos, desde el bloquear contactos en las redes sociales porque «no tengo la capacidad de ver que otras personas critiquen a algo con lo que yo sí concuerdo» hasta a los golpes. Discusiones que podrían formar una sociedad más preparada y políticamente más madura, terminan en el encono y la agresión.

  • Carta a Peña Nieto con motivo de la Reforma Fiscal

    Carta a Peña Nieto con motivo de la Reforma Fiscal

    Señor Presidente:

    He analizado completamente la reforma fiscal, y si bien tiene algunos aciertos como la eliminación del IETU, el IDE, la eliminación del régimen de consolidación fiscal, veo algunos otros que me preocupan y que como ciudadano me molestan.

    Entiendo que el que gana más, paga más, y estoy de acuerdo que sea así. Entiendo que en algunas ocasiones se tienen que aumentar los impuestos. Entiendo que en otros países se pagan más impuestos (dónde precisamente se usan bien). Entiendo que haya decidido no cobrar IVA a alimentos y medicinas, lo cual hubiera sido imprudente en este momento, no tanto por motivos políticos que los mueven a ustedes, sino por motivos económicos y sociales. Pero con su reforma comete no sólo un error, sino que quiere engañarnos al afirmar que es una reforma social y que acaba con todos los privilegios.

    Quiere recaudar más, en parte para crear un seguro social universal y un seguro de desempleo. No se oye mal, pero el problema es que para que éste exista, quiere que lo financien quienes ya pagamos, y no hay tanta intención de ampliar la base tributaria y hacer que paguen los que no pagan. El problema es que quiere gravar con IVA servicios de los cuales depende el bienestar de la clase media como son la compra o renta de casas, y también la educación privada.

    Usted habla del discurso de los privilegios, pero si bien quienes ganan $40,000 pesos o más son los menos en el país y los pobres los más, están lejos de ser privilegiados. Al final siguen siendo de la clase media ¿Y le digo algo? son contribuyentes cautivos, es decir, gran parte de los impuestos que recibe el país viene de ellos.

    Yo tuve el privilegio de estudiar en una escuela privada, en mi casa se pagaron impuestos, mis papás hicieron su patrimonio desde abajo sin necesidad del gobierno o la corrupción. Podré decir que soy privilegiado en el sentido que nací en una posición económica de clase media, media alta. Pero no tenemos ningún privilegio, somos contribuyentes cautivos, si no pago impuestos me multan, y de hecho no me molesta pagarlos, más bien es un deber como ciudadano. Muchos de nosotros, que hacemos nuestro patrimonio de forma honesta, no hemos contribuido a la desigualdad. Los que evaden impuestos, los que crecen sus negocios a expensas del gobierno, los políticos, esos son los que han creado un país más desigual ¿Y qué ha hecho usted? Hace poco el SAT condonó una fuerte cantidad de deuda a Televisa, a quien usted le debe en gran parte la presidencia. Tenemos que hablar de Azcárraga, de Slim, de todos aquellos que ingresan millones muchas veces no bien habidos y cuya aportación al erario se traduce en migajas.

    Comprendo que graven los espectáculos, el cine, que graven artículos de lujo. Pero estoy totalmente en desacuerdo que grave la educación privada, forzando a que familias inscriban a sus hijos en escuelas públicas, escuelas que ustedes han dejado en total abandono y cuya calidad no creo que cambie mucho con una reforma donde los maestros tienen oportunidad de reprobar hasta dos veces, y si no lo hacen, ganarán un puesto administrativo. No es elitismo, por el contrario. A mí me encantaría que más mexicanos estudiaran en escuelas privadas a sabiendas de la situación de la educación pública. Por el contrario, ahora la educación privada será un lujo de menos personas. Igualmente con las casas. Donde una persona que aspire a adquirir una casa mediana, tenga que pagar IVA. Una casa que le permite vivir bien, pero que no es un lujo, un despilfarro como para considerar gravarlo.

    Entiendo que por razones políticas proponga una reforma con tintes izquierdistas. Pero parece ser más retórico que nada. Porque usted busca una supuesta igualdad tratando de trasferir riqueza de la clase media cautiva y que es la que saca adelante a este país, a la gente que no tiene. Y no transferirlo de quienes evaden, de quienes son responsables de la desigualdad social de nuestro país.

    Por último, ya que nos quiere cobrar más, exijo que utilicen bien mis impuestos. No quiero volver a financiar con el sudor de mi trabajo tarjetas Monex y Soriana para vulnerar un proceso que debe de ser democrático como las elecciones, no quiero volver a financiar deudas como las de Moreira, no quiero financiar robos estrafalarios como los de su tío Arturo Montiel, no quiero financiar anarquistas comprados que destruyen negocios con mi dinero con el fin de reventar manifestaciones que deberían controlarse por otros medios, no quiero que los políticos se vuelvan ilegalmente ricos con mis impuestos, no quiero que con mi dinero se les pague a maestros que en lugar de dar clases, bloquean aeropuertos mientras usted no se molesta a detener a sus líderes que los engañan, no quiero que con mi dinero operen instituciones que son capaces de poner en la calle a Caro Quintero y de exonerar a Raúl Salinas o liberar a Florence Cassez, no quiero que mi dinero se vaya a televisoras que promueven ilegalmente candidatos a la presidencia, no quiero que mi dinero sea para crear asistencialismo electoral como en la Cruzada contra el Hambre.

    Gracias.

    Publicado en México desde México http://mexicodesdemexico.com/2013/09/11/carta-a-pena-nieto-con-motivo-de-la-reforma-fiscal/

  • Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

    Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

    Ayer me invitaron a una plática de Marcelo Ebrard en Guadalajara. Vino a promocionar su Movimiento Progresista (yo creí que se trataba más bien de una plática de los temas actuales o algo así) y naturalmente vinieron algunas personas del PRD tanto de Jalisco como de México.

    Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

     

    Ebrard fue el principal orador, aunque hablaron tres personas más, dos pertenecientes al PRD Jalisco, y un bejaranista de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN). Lo primero que dijeron fue que el PRD había tocado fondo, estaba fracturado, y necesitaban unirse en un proyecto en común para crecer. Pero sólo bastó una plática abierta al público para exponer las múltiples fracturas que tiene ese partido.

    Yo vi como tres PRD distintos, y eso que no faltan más, faltaba la representación de los «Chuchos». A pesar de dar un mensaje de unidad, se veían las rotundas diferencias entre cada corriente, e incluso algunas indirectas. El PRD Jalisco, por ejemplo, está secuestrado por Raúl Padilla e incluso es cercano al PRI. Por esa razón, el ex candidato Enrique Alfaro (al cual criticaron duro los de esa corriente en la plática)  decidió no postularse por el PRD y tomó a Movimiento Ciudadano como su «carro».

    La alternativa de Marcelo Ebrard es la que me parece más sensata. Naturalmente no es de esperarse una conversación profunda en una plática en la cual se invita a personas a formar parte de su movimiento. Aunque será menos frívola que otras, tomando en cuenta que su target (al menos en esta plática) fueron los jóvenes con estudios y en general gente de clase media a los que está «invitando» a ser agentes activos, que no es lo mismo que platicar señoras a cuales les dieron su torta para asistir a un mitín.

    Su proyecto está orientado al tejido social (aunque nunca lo mencionó por su nombre), a la creación de comunidad, y gran parte de éste lo basa en su exitosa experiencia en el Distrito Federal, el cual le dio un puesto relativo a ciudades seguras en la ONU. Él mismo ha aceptado buscar contender al 2018, su proyecto es interesante, pero si le pongo un pero, es que parece que está orientado a gobernar ciudades, y a lo que él quiere aspirar es a gobernar un país.

    La fractura del PRD es un fuerte problema, al grado en que basta asistir una plática que apenas excede la hora para percatarse de las profundas diferencias que hay dentro del partido de izquierda (y luego tendremos que tomar en cuenta a las izquierdas no perredistas como MC, PT y MORENA) Si Ebrard quiere aspirar a una candidatura presidencial, tendrá que sortear muchísimos obstáculos. Ciertamente muchos le reconocen su trabajo en el DF. Pero estamos en un México donde todavía son más exitosos los líderes mesiánicos y los políticos sacados de una telenovela. Por lo cual su persona no será lo suficiente y necesitará un partido lo suficientemente fuerte que lo respalde, de lo contrario será difícil.

    Aquí les dejo parte de la práctica que grabé. Si querían saber como está la relación con AMLO, vean el minuto 3.