Categoría: política

  • El doble gobierno del Distrito Federal

    El doble gobierno del Distrito Federal

    El Distrito Federal es una ciudad que me gusta mucho. Es una ciudad bonita, que tal vez evoque un poco más a caos que a orden (cosa que se repite en las grandes urbes de México) pero que tiene ese encanto. Posiblemente junto con Guadalajara (por sus tradiciones) logra reflejar lo mexicano de una forma concreta, para bien o para mal.

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    Nuestra tradición centralista ha hecho que la capital sea el punto neurálgico del país. Incluso muchas de las tendencias surgen de la capital para replicarse a las demás ciudades, a pesar de un incipiente crecimiento del federalismo que siempre ha quedado en la retórica. Y como creadora de tendencias, en el Distrito Federal han tratado de crear una nueva forma de gobernar. La izquierda ha logrado salir de las buenas intenciones para gobernar al Distrito Federal y se ha tratado de mostrar como innovadora. Pero al final termina cayendo en una contradicción, heredera de los conflictos y debates sobre las corrientes que se deben de seguir. Algo así como esas discusiones de La Región más Transparente de Carlos Fuentes donde se discutía si se debía mirar a Europa, a Estados Unidos o a nuestras tradiciones.

    El gobierno del PRD ha intentado ser innovador. Pero no pueden negar, tal vez sí en la retórica, pero no en la práctica, sus orígenes priístas. Entonces han creado una suerte de doble gobierno, de dos corrientes que son como el agua y el aceite, pero que han logrado de alguna manera mezclar en las apariencias. Ese europeísmo progresista se conjuga con el priísmo paternalista. Una ciudad que puede parecer Amsterdam y al otro día una zona marginal del Estado de México.

    En los gobiernos del PRD se ha logrado una mayor convivencia a nivel calle, han logrado implementar formas sustentables de transporte en una ciudad que las pésimas políticas públicas por décadas la convirtieron en un caos. Ecobici es un éxito, donde muchos ciudadanos optan por usar este medio para transportarse. En muchos puntos, la capital está en la vanguardia. Pero bajo ese mismo gobierno, vemos al mismo tiempo, las políticas clientelares heredadas del PRI, el comercio informal a quienes cobran derecho de piso, e incluso los vendedores de piratería dentro de los vagones del Metro a quienes más que sancionar, parecerían fomentar.

    El gobierno de la capital se queda en medio de estas dos corrientes. Por un lado pareciera que trata de equiparar a sus gobernados, al menos en temas sociales, con los países europeos de primer mundo, pero por otro lado parecería que su necesidad de conservar el poder hace que no puedan desprenderse de eso, eso que le ha hecho tanto daño a México: El paternalismo. Un mal del cual echan mano personajes supuestamente antagónicos como López Obrador y Enrique Peña Nieto.

    Así como se habla del derecho de la minorías, también se puede hablar de la corrupción dentro de la policía. Así como se habla de transporte sustentable, también se puede hablar de entrega de contratos a discreción. Así como se habla del «mejor alcalde del mundo» (Ebrard) se habla también de la línea 12 del metro.

    El gobierno del DF parece querer innovar y colocar a la Ciudad de México en un estadio diferente. Pero el incentivo para hacerlo se diluye cuando sus deseos de poder les hacen echar mano del paternalismo y el clientelismo que no va muy bien con el progresismo europeo y termina en ese conflicto al cual han llegado muchos gobiernos en México y cuya improvisación ha hecho que lleguemos al México de hoy.

  • El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    ¿Hay algo de malo en disfrutar de un partido de futbol? No lo creo. ¿Habrá algo de malo en sentir júbilo por la visita del Papa a México? Tampoco lo creo. Entonces ¿No tendrá algo de malo que el gobierno actual intente mejorar su imagen en base a lo que más apasiona a los mexicanos que es la visita del Papa a México y que a éste le regale una playera de la Selección Nacional como el símbolo de lo mexicano? La respuesta seguramente la tendrán en sus cabezas.

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    Enrique Peña Nieto no es posiblemente alguien que se pueda considerar ejemplar de las enseñanzas de la doctrina católica. A pesar de que alguno que otro obispo perdido  de la Iglesia Católica como Robles Ortega hacen aseveraciones como «La pasión que usted ha manifestado por servir a México, es la misma pasión que nos mueve desde nuestra identidad de pastores”, Peña con un historial de infidelidades aceptado por el mismo, busca tratar de elevar aunque sea un poco, sus magros números de popularidad, invitando al Papa Francisco a México. Un Papa que por cierto, parecería representar en muchos casos lo diametralmente opuesto de lo que Peña Nieto representa (empezando por la austeridad) -Si no puedo mover a México, al menos puedo mover al Papa-.

    Pero hay que ir más allá. El futbol es algo que apasiona a los mexicanos. No, no importa que la selección actual no prometa mucho y que haya calificado injustamente al mundial. Al final es un acto de fe de los seguidores depositado en su selección con alguna esperanza de que logren trascender: -El futbol es sorpresivo-. -los nuestros se crecen ante los grandes-. Por eso el pomposo abanderamiento de la Selección Nacional la semana pasada donde les pidió a los seleccionados que trajeran la Copa del Mundo (algo sumamente imposible inclusive estadísticamente hablando con el 0.1%).

    Por eso en su visita al Vaticano, Peña Nieto le regala al Papa Francisco un jersey de la Selección Mexicana (junto con una Virgen de Guadalupe con tez caucásica) y aprovecha para invitarlo a México. El Gobierno de Peña es incapaz de crear políticas públicas que coadyuven en sucesos y personas que puedan levantar el orgullo nacional, entonces utiliza los simbolismos conocidos hasta el hartazgo como el jersey del representativo nacional de futbol. Peña Nieto es incapaz de enderezar al país, mejorar la economía y cumplir sus promesas electorales, pero puede hacer algo más fácil, traer al Papa Francisco.

    Estos actos, estos simbolismos, son parte de una cultura de la simulación, donde se trata de vender un hermoso y atractivo empaque que cubre a un sumamente deficiente producto. El problema es que el gobierno de Peña Nieto parece empecinado a simular cada vez más para hacer frente a los problemas cada vez más graves. Si la guerra contra la inseguridad no funciona, preferirá tomarse una selfie con Rambo a diseñar políticas públicas más eficientes. Si los índices de educación caen, entonces ¿Invitará al Profesor Jirafales a Los Pinos? O a la misma Carmen Salinas, nombrada embajadora por parte del SNTE.

    Parece que no se han dado cuenta que su cultura de la simulación ya no funciona tan bien como antes. Y esa apuesta podría hacer que en un no muy largo plazo, más que retener el poder, tengan que hacerse a un lado.

  • López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    Así de tajante y directo el artículo. Y así merece serlo. No, no me importa que me ataquen los afines a López Obrador porque es verdad:

    10440708_10152457372330816_4953612537800460662_n Cuando al señor López Obrador le dio su infarto, yo incluso lo defendí en las redes sociales arguyendo que nadie puede desear la muerte a otro ser humano. Pero ahora que Peña Nieto está mal, porque es la verdad, no hay que hacernos tontos, se ve muy mal (y pienso que hay posibilidades serias de que no termine su mandato) el señor López Obrador y sus secuaces se cuelgan de su padecimiento para «promocionar su causa».

    El tweet es insultante porque leyéndolo entre líneas parecería decir «Ojalá no te mueras, pero sí muérete para que yo llegue al poder.» No sólo eso, su diario Regeneración lanza un desplegado donde compara al débil y demacrado Peña Nieto con el fuerte López Obrador quien después de su infarto ya luce fuerte y juega beisbol. -Referi, ejo no fue falta, jue un jonrón legítimo-.

    No, señores seguidores de López Obrador, ni me pagaron, ni soy priísta, ni mucho menos apoyo a Peña Nieto. El historial de mi blog lo avala. Esta postura es una aberración, y ojalá quede patente para cuando vengan las elecciones del 2018 donde seguramente el señor López Obrador tratará de participar.

    ¿Qué propone López Obrador? Lo peor es que las críticas  tienen que ver con el pésimo estado en que el Gobierno de Peña Nieto está dejando al país. Pero hay que recordar que la Reforma Hacendaria, en parte causante de todo este problema, parece estar hecha a la medida de López Obrador. Recordemos que a López Obrador eso de la economía no se le da mucho.

    Y recordemos que López Obrador y Peña Nieto comparten un pasado en común. Su «genètica» no es muy diferente que digamos.

  • Licencia para Votar

    Licencia para Votar

    La democracia, la democracia. La democracia es bonita, yo creo en ella, y creo que es el mejor sistema de gobierno (o el menos peor, al menos) pero no es perfecta, y no sólo eso, no se puede aplicar en todos los ámbitos. Que los países más desarrollados sean los más democráticos no implica que un padre de familia tenga que hacer una votación entre sus hijos para tomar decisiones con respecto a ellos. Ni significa que todos los procesos dentro de un gobierno se deban de someter a votación (democracia directa). En México se necesita una licencia para votar.

    Licencia para Votar

    Para que funcione una democracia, es importante que quienes la conforman, tengan capacidad de participar en ella. De la misma forma que un hijo grande tiene más capacidad para incidir en las decisiones que se toman en la familia que un hijo pequeño. En México el problema es que muchos no están preparados para participar en una democracia. No es lo mismo el jóven emprendedor o el estudiante universitario, que aquel que no sabe leer ni escribir. Quienes tienen la capacidad de decidir deberían de tener una mínima preparación para ello, sin importar su ideología o credo (o bien, es que muchos en nuestro país no tienen ideología alguna porque su información es escasa al punto que no les permite tenerla).

    En México el derecho a votar debería ganarse. Sí. Quienes elijan a sus gobernantes deberían tener una mínima preparación para hacerlo. Porque paradójicamente en México el darles derecho a que todos voten, termina perjudicando a… todos. Como mucha gente no está preparada, entonces es manipulada por quienes desean llegar al poder, sabiendo que por sus características, el voto ignorante se convertirá en la fuerza. Algunos arguirán, que Peña Nieto sí tuvo las decenas de millones de votos que tuvo, pero ¿Cuántos de esos votos fueron razonados? ¿Cuantos no votaron por él a cambio de una despensa, o porque «el partido» les regala comida o víveres cada cierto tiempo? ¿Se dieron ellos a la tarea de analizar las propuestas del candidato, su historial?

    Entonces este tipo de votos termina lacerando la democracia misma. Porque no gana el que es el mejor a consideración de los ciudadanos. Ganan quienes dan más dádivas a sus gobernados, sea Peña que fue el caso más extendido en las elecciones pasadas, López Obrador, algunos panistas. De esta forma se dan cuenta que si quieren ganar, tienen que comprar a estas personas que no votan por convicción, sino por un gobierno o mesías que lo mantenga o por una historia de telenovela.

    Así se forma un círculo vicioso, porque estas prácticas asistencialistas perjudican a la población, con lo cual uno concluye que hay que perjudicar a la población creando un lazo paternal, para poder llegar a gobernarlos. Entonces tenemos gente mal educada, sin capacidad de participar en la democracia.

    Por eso, creo que debería haber un mecanismo donde se permitiera votar a aquellos que tienen capacidad para hacerlo. Sería algo así como usar un automóvil. Todo el mundo tiene derecho a manejar, pero para poder hacerlo se debe tramitar una licencia que corrobore que el individuo tiene las capacidades requeridas para hacerlo.

    Igual que en ese caso, se podría aplicar un examen con preguntas relacionadas con temas políticos, económicos y sociales. Tal vez ese examen sea algo fácil para cualquier universitario, pero no lo será para aquel cuyos conocimientos son muy escasos. Se podría sí, crear un curso, donde quienes no están preparados puedan capacitarse. En este curso se podría enseñar a los ciudadanos conocimientos básicos sobre economía, política y organización social, pero no sólo eso, podría enseñarse a la gente a no ser engañados por políticos que prometen un poco a cambio de poder. El ahora INE podría hacer la tarea (aunque no sé que tan confiable termine siendo este órgano) pero por ejemplo, el examen y el contenido de los cursos podrían ser desarrollados por ciudadanos capacitados sin compromiso con algún partido, maestros, pedagogos, politólogos. Que se desarrollen debates, discusiones para determinar como quedarían diseñados estos instrumentos.

    Algunos me dirán que soy excluyente, elitista. Nada más falso, porque la intención es que los gobernantes sean mejor elegidos y que las fuerzas políticas tengan que enfrentarse a ciudadanos más preparados, para que las políticas públicas sean mejores, y en consecuencia, tengamos en un futuro ciudadanos más educados, y entonces, no necesitemos este tipo de mecanismos.

     

  • Cuando Peña se pone la verde

    Cuando Peña se pone la verde

    Es entendible que el Presidente invite a los niños trikis a Los Pinos para reconocerlos, es entendible todavía que el Presidente se comunique con aquel que ha ganado una medalla de oro en las Olimpiadas, o bien, a una selección que ha hecho un logro importante en un Mundial de Futbol. Hasta cierto punto estos actos se pueden entender como una forma de cohesión social con el fin de enaltecer el patriotismo poniendo como ejemplo a personas que tienen éxito y logran trascender. Claro que luego habrá que preguntarnos que tanto los que están en el gobierno, siguen el ejemplo que quieren inculcar.

    Cuando Peña se pone la verde

    Pero de ahí a la solemnidad con la que se quiso abanderar a la Selección Mexicana que participará en el Mundial, hay un trecho. No es tanto el qué (me imagino que no somos el único país donde se hace eso) sino el como. Giovanni Dos Santos al lado de Osorio Chong, Oribe Peralta al lado de Peña Nieto. Gran parte del gabinete presente en una muy solemne y pomposa despedida a una Selección Mexicana cuya constante ha sido la mediocridad, que va muy de acorde con los mediocres (en el mejor de los casos) resultados del gobierno.

    La escena irrita, porque la molestia de los ciudadanos para con su gobierno es mucha, debido a que no dan resultados, y debido a que con actos mediáticos tratan de tapar la realidad. Irrita porque en vez de ver respuestas concretas a las preguntas de Alfonso Cuarón, contrataron a Kevin Spacey para que Peña y su gabinete se tomaran una selfie. Irrita porque deberían estar muy preocupados buscando soluciones ante un estado de las cosas que ni con las reformas prometidas han logrado apaciguar. Irrita porque éste gobierno ha ignorado olímpicamente a los ciudadanos, pero pretenden acercarse artificialmente a ella con algo que algunos se sienten identificados, el futbol.

    Peña Nieto con una impecable dicción, sabiendo jugar con los tonos de voz, pero sin lograr ocultar el hecho de que las palabras no salen de él, con una mirada perdida y falsa, exaltó a una selección sin los merecimientos para estar en una Copa del Mundo por lo mostrado en las eliminatorias. No sólo eso, utilizó la misma corbata que los seleccionados portaran como para dar el mensaje de que es parte del equipo (no me imagino a Peña jugando de medio, pero tal vez hasta Oribe Peralta podría desempeñarse mejor que algunos de los miembros de su gabinete que han quedado a deber) . Al final se tomó una selfie, que de acorde a las formas de este Gobierno, se hizo con una cámara profesional y no con un celular.

    Tal vez la escena no hubiera sido tan molesta si se hubiera tratado de un Presidente con mayor legitimidad y credibilidad, o tal vez no hubiera sido tan molesta si se estuviera abanderando a una selección ganadora, con fuertes posibilidades de hacer historia y avanzar a las finales. Y posiblemente no lo hubiera sido si el acto no hubiera sido tan solemne, como si se tratara de un tema de importancia nacional para el Gobierno (puede que posiblemnente sí lo sea si tomamos en cuenta que la aprobación de las leyes secundarias de las Reformas irán empalmadas con las fechas en que la Selección Mexicana juega).

    Pareciera que los gobernantes no han entendido que la sociedad ya no es la de hace veinte años, y por eso siguen haciendo espectáculos mediáticos como siempre los han hecho. Los mexicanos, sobre todo la clase media, somos más analíticos y exigentes (aunque falta muchísimo) y nos importan más los resultados que el show, que el circo, que el pan y circo.

    Y lo resalto, el futbol al final es un espectáculo, donde sí, equipos representan a sus naciones, y donde los aficionados festejan a los suyos. Pero recordémoslo, es un espectáculo.

    Y México no va a ganar la Copa del Mundo como asegura Peña Nieto que sucederá, y si la selección pierde no pasará nada, ni se modificarán los niveles de aprobación del Presidente.

  • Las izquierdas latinoamericanas y las derechas europeas

    Las izquierdas latinoamericanas y las derechas europeas

    Hay un dicho popular que dice que quienes se odian se parecen. En el ámbito político eso es algo peculiar y notable, pero ignorado por quienes forman parte. Un fascista y un comunista nunca se podrán ver, y si lo hacen es para participar en una lucha sangrienta a muerte, y sin embargo estos dos tienen mucho más en común que el que pueda tener cualquiera de ellos con un demócrata. Los totalitarismos sean de derecha o izquierda, siempre buscan tener en sus manos el control de la sociedad y de la economía, y conforme más se van radicalizando, más se van pareciendo.


    Las izquierdas latinoamericanas y las derechas europeas

     

    Los partidos radicales suelen quedar condenados al ostracismo cuando en un país las cosas marchan bien, pero cuando no es así, los votantes encuentran un refugio en ellos, y eso es algo que está sucediendo en Europa, como en Francia, donde han obtenido muchos votos. La ultraderecha en Europa empieza a ganar terreno (algunos incluso empiezan a ver coincidencias con el clima pre Segunda Guerra Mundial) por la sencilla razón de que los partidos tradicionales de derecha e izquierda, asumidos como más democráticos, no han podido con el paquete.

    Estos partidos suelen ser populistas, nacionalistas y demagogos. Están en contra de los influjos externos, hablan con desdén de las «oligarquías financieras», alientan el patriotismo. La hija del ultraderechista francés Le-Pen critica a las «recetas neoliberales de Bruselas», al «feudo de burócratas y tecnócratas». ¿Les suena a algo? ¿A quién se parece su discurso?

    Pues a la izquierda latinoamericana. Y es donde vengo insistiendo en que estas ramas supuestamente opuestas en la aritmética política más bien se parecen. Por un ejemplo, no es muy difícil encontrar similitudes en el MORENA de López Obrador y en el Tea Party de Estados Unidos, sobre todo por la forma a que apelan al nacionalismo. Y vayámonos a casos más extremos. Los discursos de Jean-Marie Le Pen no son tan distintos que los de Hugo Chávez o Nicolás Maduro.

    Tal vez en un principio los fundamentos políticos que sustentan a ambas ramas sean distintos, pero a la hora de radicalizarse y justificar un control férreo para la implementación de estos fundamentos (al menos en la retórica), los métodos terminan siendo muy similares, y ambas partes terminan más deseosos de mantener el poder y exprimir a sus ciudadanos que de otra cosa. Entonces el combate entre ambas posturas termina limitándose a la retórica.

    Posiblemente los radicalismos en latinoamérica se den en la izquierda porque su postura tiende a ser más bien defensiva, y en Estados Unidos y Europa se den en la derecha porque son más ofensivos dada su fortaleza, donde de alguna manera también hay una cerrazón, pero pensando que a partir de ahí, se extenderán y dominarán a los demás.

    Cuando las opciones moderadas ya no funcionan para el ser humano (y me refiero a todos los ámbitos, no exclusivamente al terreno político), éste tenderá a buscar tomar medidas extremas para solucionar sus problemas. Es parte de nuestra naturaleza. El problema es que en política, las opciones extremas terminan siendo contraproducentes y al final terminan siendo un yugo del cual los ciudadanos (si pueden seguirse llamando así) tratarán de escapar.

    Pero claro, dirán algunos, no todo es izquierda y derecha: -Mira Cerebro, que el PRI puede llegar al mismo punto desde el centro político-.

     

  • Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    A veces en este blog he planteado que los mexicanos tendemos a ser pesimistas y pensamos que vivimos en una crisis continua. Que no importa lo que digan las estadísticas, la gente siempre repite el mantra de -Ya ves como está la situación-. El problema es que ahora no hay que ser pesimistas para decirlo. México, con su Presidente galante, no puede presumir cifras. Su gobierno se le está cayendo a pedazos.

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Todo el bombardeo mediático ha perdido eficacia. La realidad es que incluso después de las reformas con las cuales tantas esperanzas nos empezaron a inyectar, nada más no se palpa mejora alguna. ¿La Reforma Educativa? Un año después el Instituto Mexicano para la Competitividad evidencia la tragedia que es la educación en México donde varios maestros ganan incluso más que el Presidente. ¿La Reforma Hacendaria? El mismo IMCO evidencia al gobierno donde desde su llegada, la competitividad se ha desplomado, esto aunado a un Luis Videgaray que tiene que recortar proyecciones de crecimiento.

    La economía está mal, y gran parte tiene que ver con las pésimas decisiones que se han tomado. A base de tratar a los contribuyentes cautivos como criminales y de generar incertidumbre, han desincentivado la inversión. Es más, ni siquiera han hecho inversión pública para incentivar el crecimiento como recomendaba el señor John Maynard Keynes. ¿Qué carajos están haciendo con la economía? ¿Cuál es el juego?

    Peña Nieto se comprometió en campaña a hacer que el país creciera a tasas de entre 5% y 6%. La realidad es que las primeras proyecciones las tienen que hacer menos de 4% para irlas bajando cada vez más, que seguramente será menos de 3%.

    ¿A qué están jugando? ¿Qué es lo que le quieren hacer con la economía de los ciudadanos que los eligieron (por medio de su credencial de… Soriana) y los pusieron en el poder, aac.. Televisa aachuu! ?

    El país con Peña Nieto está totalmente estancado, y hasta ahora no puedo ver una luz al final del túnel, más que se han jugado ya la mayoría de las cartas con las reformas. Todo va para abajo, seguridad, economía, democracia. Un estado de las cosas así en otro país ya hubiera caldeado los ánimos de una forma mucho más fuerte. Mi pregunta es hasta cuando vamos a tolerar que las cosas sigan así. Luis Videgaray tendría que tener dignidad y renunciar. Y fíjense que cosas porque dentro del gabinete de Peña Nieto, a alguien que creía capaz era precisamente a él, porque logró sanear las finanzas del Estado de México después de todo el robadero que hizo Arturo Montiel, a quien Peña Nieto le dedicó su tesis. Pero no, conociendo su forma de ser, tal vez será bueno que lance un spot donde salga él en tono conciliador, diciéndonos que lo que importa no es el dinero, sino lo de adentro.

    ¿Tendrán un «as» bajo la manga? Ya viene el 2015, vienen elecciones, y dudo que de aquí a un año puedan cambiar diametralmente la dolorosa realidad.

    Pero ya viene el mundial, pueblo distraído, el PRI lo va a aprovechar. Todo lo que toca con la Reforma Energética y la Reforma de las Telecomunicaciones se discutirá en junio, mientras tú estás viendo el futbol. Y quizá Videgaray haga unos recortes más a su pronóstico, mientras Neymar se recorta al «Maza» Rodriguez para disparar por encima de Jesús Corona y meter ¡GOOOOOOOOOLLLL!!!

  • ¿Logrará Peña Nieto terminar su mandato presidencial?

    ¿Logrará Peña Nieto terminar su mandato presidencial?

    En esta imagen se pueden ver dos Peña Nieto diferentes, el aparente y el real. El aparente nos ilustra a un mandatario jovial, que posiblemente con el fin de tratar de aumentar un poco su apoyo por parte de los ciudadanos, se junta con actores de esas series que todos los jóvenes ven, como lo es Kevin Spacey quien interpreta a Frank Underwood en House of Cards. El real es un Peña Nieto que tiene una apariencia preocupante, está mucho más delgado y demasiado desgastado. Ciertamente los presidentes tienden a envejecer más rápido que la gente común por los niveles de actividad y estrés a los que se someten. Pero el caso de Peña es, tal vez sin exagerar, alarmante, porque basta con comparar fotografías con distancia de un año para ver como es que su composición se ha ido desgastando.

    ¿Logrará Peña Nieto terminar su mandato presidencial?

    Peña trata de mejorar su imagen por encimita, sobre todo ante ese target que tanto lo desprecia. Por eso es común verlo con Kevin Spacey o también el comprar artículos a modo como el de la revista Rolling Stone, donde el escritor relativiza todos sus defectos para minimizarlos (que si no sabe leer, o el incidente de la Ibero) para decirle al joven que Peña Nieto tiene muchas, muchísimas cualidades y logros que no se le están reconociendo. Algo entendible para una revista como Rolling Stone que sufre debido al declive del formato papel y necesita urgentemente ingresos, así como popularidad necesita Peña Nieto.

    Pero la apariencia física no se puede ocultar, no importa el maquillaje o las canas superpuestas, el Presidente Peña Nieto no se ve bien y aquí habría que preguntarse si logrará terminar su mandato presidencial. Su estado de salud podría no traer muy buenos augurios, incluso hay quienes se atreven a afirmar que padece de cáncer.

    Ese no es el único riesgo. Su muy baja popularidad y el encono extendido en gran parte de la sociedad no es algo que deba tener demasiado tranquilo a Peña Nieto y sus cercanos. Saben que están en una circunstancia donde no pueden dar pasos en falso que puedan hacer estallar el encono de la sociedad o de grupos opositores a su gobierno.

    ¿Qué pasaría si Peña Nieto tuviera que dejar su cargo? El artículo 84 de la Constitución dice que en el caso de que el Presidente deje su puesto en los dos primeros años, el Congreso tendría que nombrar en escrutinio secreto y por mayoría de votos a un Presidente Interino, para que después de 10 días de que éste haya sido elegido, se convoque a elecciones para elegir al Presidente que deberá terminar el cargo que correspondía al presidente que deje su cargo.  En caso de que el Presidente deje su puesto después de dos años de haber ejercido, entonces el Congreso elegiría al Presidente que debería terminar ese periodo.

    Es decir, si Peña dejara por alguna razón su cargo antes de que transcurran sus primeros dos años (Diciembre 2014) se nombraría a un Presidente interino que gobernará mientras se realizan elecciones. Pero si lo hace durante los siguientes 4 años, entonces el Presidente interino gobernaría el tiempo restante hasta que concluya el periodo.

    Naturalmente como ser humano deseo que Peña Nieto se encuentre bien de salud o la mejore, mi antipatía hacia esta figura no implica que deseé que sufra o deje de vivir, de lo contrario podría cuestionar mi integridad como ser humano. Pero lo real es que se ve que el presidente no está bien, y que la mayoría de los ciudadanos no creemos ni en él ni en su gobierno (que por supuesto desearía que nos mostraran lo contrario y nos dejaron callados).