Categoría: política

  • Nuestro México, va por buen camino

    Nuestro México, va por buen camino

    No, no es un slogan, no es un discurso del Presidente mientras el país se cae a pedazos. Es más bien un intento de ver a México desde una perspectiva de vaso medio lleno. Y los lectores me dirán ¿Qué le pasó a Cerebro? ¿Cuando va a pasar a las oficinas del gobierno por su cheque?, y es que a veces las crisis donde tocas fondo pueden ser un cambio de viraje, porque el crecimiento es doloroso.

    Nuestro México, va por buen camino

    Hace varios años tuve una frustración «amorosa» (así entre comillas) muy dolorosa. Eso implicó para mí una enorme sacudida a mis estructuras mentales, días en que sentía que todo se había caído. Así como México se siente hoy, yo me sentía, así como cuando dices «me dueles México», así me dolía a mi. Eso tuvo que ver con el hecho de que varias cosas dentro de mí no estaban bien, estaban lo suficientemente mal como para dejarme atraer por personas que estaban realmente mal. Posiblemente me sentía solo en ese entonces, pero ese trauma, ese golpe, hizo que no tuviera otra alternativa más que mirar hacia adelante.

    Paradójicamente no era el peor momento de mi vida, ni era mi peor versión, pero todavía no era la versión que debía de ser y ese golpe llegó a recordármelo. Lo mismo pasa con México, con todo y lo que estamos sufriendo, podemos decir que estamos algo mejor que en, 1994. Tenemos una sociedad más despierta, tenemos acceso a más información. Pero no somos nuestra mejor versión como país, y este duro golpe (Ayotzinapa, lejanía de la clase política y descontento social) viene a recordarnos que hay muchas estructuras que debemos de derribar y de cambiar.

    La masacre de Ayotzinapa es consecuencia de muchas cosas que se hicieron mal por mucho tiempo, de estructuras nocivas que permanecieron ahí y que nadie les puso atención. Darnos cuenta de ello y sacudirnos fue algo muy doloroso, pero fue uno de esos golpes que harán madurar a la sociedad. El hecho de que la lejanía de la sociedad con la clase política sea motivo para salir a las calles es otra sacudida, es darnos cuenta de que no podemos seguir así. La figura de Peña Nieto a quien tanto repudiamos es también consecuencia de estructuras que tienen que ser derribadas (y no me estoy refiriendo a tomar las armas), la realidad actual es insostenible, pero también lo es porque hemos tenido cierta maduración como sociedad. Tal vez una situación similar hace 20 o 30 años no hubiera tenido tantas repercusiones y lo hubiéramos «dejado pasar» como sociedad. Pero ahora ya no; ahora «ya nos cansamos».

    Todo es sombrío, oscuro ¿Y cómo no lo va a ser? Estamos en un momento de agitación, donde se comienzan a mover muchas cosas, y en estos momentos es donde los individuos debemos de tener una mayor capacidad crítica. Es un reto, nos estamos confrontando como sociedad. Ya nos hemos dado cuenta que lo que estamos haciendo como país no funciona, y tocará ver que es lo que vamos a hacer para empezar a cambiar las cosas. Los mexicanos estamos aprendiendo a no tolerar la corrupción, la impunidad. Los corruptos cada vez tienen más problemas para esconderse, siempre han existido, pero el que los ciudadanos tengamos cada vez más posibilidades de exhibirlos, puede ayudar de alguna manera a inhibir la corrupción, porque los que salen de las cloacas son muchos, cada vez más

    Tenemos un lío por delante, pero tal vez esta coyuntura pueda ser el inicio de algo bueno. El que esto sea insostenible nos obligará a hacer las cosas de otra manera. Las formas en que se conduce la clase política actual están empezando a dejar de funcionar, 91% de los mexicanos creen que los partidos políticos son corruptos según Transparencia Internacional (el índice más alto en todo el mundo). México duele, pero lo que no te mata te hace más fuerte, pero los mexicanos tenemos una responsabilidad, y es que nos tenemos que repensar, tenemos que imaginar donde queremos estar en un futuro.

     

  • Sandino Bucio, el gobierno y la violencia

    Sandino Bucio, el gobierno y la violencia

    El sábado supimos que Sandino Bucio Dovalí había sido secuestrado por supuestos agentes federales para después ser llevado a la SEIDO. Ésto lo supimos porque su captura fue grabada con dispositivos móviles, donde se constata que subieron a un automóvil agentes vestidos de civiles para luego golpearlo, amedrentarlo, y decirle de lo que se iba a morir, cosa que va en contra de todos los protocolos y es un flagrante atentado contra los derechos humanos (aún siendo culpable). Sandino Bucio terminó el día como héroe cuando su mamá en medio de miles de activistas lo esperaba después de que hubiera sido liberado.

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    El domingo, el periódico Reforma publica imágenes donde se ve a Sandino Bucio participar violentamente en manifestaciones. El día de hoy, Carmen Aristegui lo entrevista y lo cuestiona por esas fotografías. El afirma que actuó así en defensa propia, pero al final él mismo afirmó tácitamente que no estaba en contra de las manifestaciones violentas porque la gente ya esta harta del gobierno, y para eso puso como ejempelo los bloqueos y las manifestaciones violentas que hemos visto en entidades como Guerrero. La conclusión a la que podemos llegar es que tanto Sandino Bucio como el mismo Gobierno actuaron de forma ilegal. Algunos justifican la forma ilegal en que operó el gobierno para que «ya de una vez entiendan esos revoltosos» y otros mitifican a Bucio y justifican su violencia tal cual mártir de la patria. Ambas posturas son completamente erróneas si se quiere aspirar a tener un Estado de derecho.

    Siempre he insistido en no caer en errores de relativización. El que nos hayamos dado cuenta que Bucio no era un «pobre angelito» no relativiza la forma en que fue levantado por las autoridades y viceversa, el que las autoridades repriman de esta forma a manifestantes, no les da puerta abierta para que usen la violencia. El problema es que en el tema de las manifestaciones por unos pocos pierden todos. El gobierno es mucho más poderoso que un manifestante, y siempre le convendrá «exhibir» los actos vandálicos para deslegitimar una manifestación pacífica.

    La manifestación del 20 de noviembre se caracterizó por su pacifismo (aunque algunos medios insistieron en demostrar lo contrario), incluso en Estados Unidos (país desarrollado al cual siempre nos ponen de ejemplo) días después, a raíz de la exoneración de Darren Wilson, quien matara a un adolescente negro en Ferguson, salieron a las calles y abundaron los actos violentos, destrozo de carros y demás actos vandálicos. Pero en México, a pesar de la rabia, de la indignación, la gran mayoría de la gente se comportó a la altura, y fueron unos pocos (entre los cuales posiblemente había infiltrados) los que llegaron a causar desmanes. Pese al pacifismo, la policía reprimió la manifestación, incluso agredieron a comensales.

    Pero ahora pondrán los reflectores en Sandino Bucio, estudiante de Filosofía y Letras de la UNAM, de donde salen estudiantes radicalizados que se organizan en el Auditorio Ernesto «Ché» Guevara. Incluso el gobierno tendrá a quien aventarle la bolita. Una de las indicaciones que se deben de seguir para no caer en la represión gubernamental es no ceder ante la violencia. Cuando esto ha pasado quien gana siempre es el Gobierno. La paz es lo que da legitimidad a los manifestantes frente al resto de la población.

    Los gobiernos represores y los ciudadanos que buscan revoluciones violentas son ejemplo claro de países que no se han logrado consolidar. Las manifestaciones que se llevaron en áreas urbanas fueron ejemplo de que los ciudadanos ya quieren estar a la altura, pero en zonas como Guerrero todavía persiste ese México bronco anclado en el pasado, que habla de revoluciones que históricamente han sido un fracaso. Por eso Sandino Bucio se ha equivocado, pero el Gobierno también lo ha hecho. La mala noticia es que a diferencia del Gobierno, quien asumirá el error de Bucio no será el mismo, sino todos los ciudadanos.

  • Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Ayer vi un pedazo del partido entre la UNAM y América. Algo había raro en la transmisión, como si fuera más monótona y es que me percaté de que no había tomas hacia la tribuna. Aún así al minuto 43, pasaron una toma cerrada a una manta que decía #TodosSomosAyotzinapa mientras el comentarista hablaba muy brevemente sobre ello para regresar al partido (como para darles por su lado). Hoy, un día después, Enrique Peña Nieto al presentar su plan contra la corrupción e inseguridad, repitió el slogan insistentemente. Parecía querer apropiarse de la indignación de la gente. Esa indignación de la cual «quiere formar parte» está indignada también con el Presidente Peña Nieto. Junto al #TodosSomosAyotzinapa generalmente suele ir el #Yamecansé, y ese no lo repitió, ni se preocupó por mencionarlo.

    Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Estaría de más hacer un análisis exhaustivo de los 10 puntos que presentó, viéndolos como tales podrían no ser mala idea, algunos podrían funcionar si fueran bien instrumentados como el de la policía estatal ¿Recuerdan la gendarmería que tanto se presumió? El problema es que las medidas son reactivas más que propositivas, y no sólo son una reacción al problema de Ayotzinapa, sino más bien una reacción al vendaval de críticas que está recibiendo su gobierno. Proponen acciones en materia de derechos humanos entre las cuales se incluye una iniciativa de reforma que faculta al Congreso de la Unión para expedir las Leyes Generales en materia de Tortura y Desaparición Forzada. El problema es que hace pocos días detuvieron a 11 estudiantes arbitrariamente, los torturaron y le imputaron cargos que llegaron a ser más graves que los que le imputan a José Luis Abarca y a su esposa. Dice que fortalecerá los principios de Gobierno Abierto en la Administración Pública creando un portal de información de proveedores y contratistas cuando no ha querido explicar el conflicto de intereses en que incurrió por la Casa Blanca.

    Por estas razones, está de más el analizar las propuestas cuando el problema no tiene tanto que ver con ellas, sino con su instrumentación. Ahí está el claro ejemplo de la Reforma a las Telecomunicaciones que culminará con la entrega de las concesiones a cercanos a Peña Nieto. La reflexión va más a fondo y tiene que ver con el trasfondo político de estas propuestas, que como mencioné son reactivas y responden a la pérdida de legitimidad ocasionada por el mal manejo del conflicto de Ayotzinapa, y posteriormente con la Casa Blanca.

    Para que estas propuestas funcionen, deben de existir mecanismos para ello, el problema es que en el pasado eso no ocurrió así. El problema es que estamos en un caso tipo «Pedro y el lobo» donde ya es difícil de creer, donde el escepticismo reina y donde la única forma en que estas propuestas le otorguen legitimidad al mandatario es por medio de los resultados que estas ofrezcan. El problema es que Peña Nieto necesita urgentemente legitimidad y si estas medidas fueran bien instrumentadas, mostrarían resultados palpables hasta después de determinado tiempo.

    ¿Cómo creer que harán todo de diferente manera cuando son exactamente los mismos que habían hecho todo mal? ¿Por qué no hubo ni siquiera algún cambio en el gabinete? ¿Por qué no hay despedidos? Está claro que si los anuncios de este día pretendían ser un golpe de timón, el fenómeno se quedó tan corto que el principal tema de conversación tiene que ver con la nueva línea 911. El problema es que inclusive el anuncio fue hecho como siempre lo hacen. Peña Nieto dirigiéndose a los suyos con un escenario pomposo que requiere más inversión que la que requiere Barack Obama para hacer sus anuncios (que consiste en un atril y un logo de la Casa Blanca).

    Parece que Peña Nieto sigue empecinado en resolver los problemas de la misma forma. Habremos de ver la recepción que tendrán estos puntos en el círculo rojo (analistas y periodistas), pero a mi parecer, el anuncio de estas propuestas no tendrá mucha trascendencia hasta que la gente palpe los resultados de las iniciativas puestas en práctica. Pero que alguien le diga a Peña Nieto y a su gobierno que hace falta más espíritu de crítica, siguen empecinados en mostrarse como los buenos que nos salvarán del mal, siguen empecinados en tratar de entrar a una fiesta a los que jamás fueron invitados. Porque ellos no son #TodosSomosAyotzinapa, más bien ellos deben de responder con hechos, porque usa frases tan desgastadas como «transformar a México», porque parece que todo México es el Estado de México, porque no entienden. Y al final del día, es difícil, muy difícil creer que alguien cuya presidencia quedará marcada por los conflictos de interés, tendrá la capacidad y una verdadera prestancia para fortalecer el Estado de derecho. Es como esperar que un golpeador de mujeres luche incansablemente por la equidad de género.

    Y menos crees que sea un acto solidario real con la sociedad, cuando siguen utilizando cuentas falsas en Twitter (bots) para hacer llegar «su mensaje»:

     

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  • De la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al futuro de las izquierdas

    De la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al futuro de las izquierdas

    Estaba pensando en la izquierda cuando ¡catapúm!, me entero que Cuauhtémoc Cárdenas renuncia al PRD. Si faltaba un tiro de gracia para el todavía partido de izquierda era ese. El perredismo del genocida de Abarca y el infame Ángel Aguirre los habían dejado moribundos. ¿Cómo es que un partido que basa parte de su historia en combates a actos represivos permita tener a alcaldes ligados al narcotráfico y que matan estudiantes? Bueno, pues su líder moral se va del PRD.

    De la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al futuro de las izquierdas

    Veo difícil que el PRD sobreviva, porque con la salida de Cuauhtémoc, éste (deliberadamente o no) confirma la pobredumbre que reina en el partido (traigo a colación de nuevo a Ángel Aguirre y a José Luis Abarca) y que no se trata de un conflicto focalizado. El principal afectado por el conflicto de Ayotzinapa el es PRD porque es el partido que colocó a los criminales en puestos de poder, más responsables que Peña Nieto, AMLO, o la «guerra contra el narco» de Felipe Calderón.

    ¿Morena? No se enojen conmigo (bueno en realidad no es que me importe si se enojan, da lo mismo), pero Morena no es opción. Varios de los integrantes de Morena son ex perredistas (y luego ex priístas) y su líder promovió a Lázaro Mazón, quien a la vez promovió a José Luis Abarca. No es que quiera hacer responsable a AMLO de lo sucedido en Ayotzinapa, pero es muestra de que éste personaje que se cree poco menos que Dios, es un político de tantos, de lo mismo. Si todos repiten la cantaleta de que todos los partidos «son lo mismo» habrá que poner a Morena en el paquete para demostrar un mínimo de capacidad intelectual.

    Pero en el país se necesita una izquierda. El problema es que en México la izquierda tiene que ver más con el PRI y su Revolución que con la izquierda en sí. Es como si Lenin, Pancho Villa y Díaz Ordaz se hubieran ido a tomar un café y hubieran llegado a un concenso. Se cree que la izquierda es necesariamente esa que se junta en el auditorio «Ché» Güevara de la UNAM a hablar de ideas que fracasaron hace ya varias décadas, que se trata de un rancio idealismo frustrado.

    México necesita una izquierda que aspire a la justicia y a la igualdad social por medio de fórmulas razonables y que no sean contraproducentes. Que sueñe con la justicia no regresando a un pasado que nunca fue, sino a un futuro que sí puede ser. Necesita una izquierda nueva, que no tenga sus orígenes en el PRI (que tanto dicen odiar) o en el mismo PRD, que no viva de un pasado cuya historia nos ha llevado al día de hoy a una crisis nacional, una historia revolucionaria que se convirtió en impunidad y corrupción.

    ¿Cómo tratar de llenar ese hueco? ¿Como tratar de crear una izquierda sólida que tiene cierta representación en círculos intelectuales pero no en la política? ¿Cómo crear una izquierda que se preocupe por los pobres pero que no los utilice para fines asistencialistas o electoreros? La respuesta a esas preguntas, lamento decirles, no es fácil de responder.

  • El gobierno no ha entendido, y por eso se desestabiliza

    El gobierno no ha entendido, y por eso se desestabiliza

    Los gobiernos autoritarios recurren a la teoría del complot cuando perciben un riesgo real sobre su poder. Como es difícil frenar el vendaval de críticas, entonces se recurre a la magnificación o a la distorsión de la realidad para tratar de generar cierto consenso a través del miedo, la duda o la rabia contra supuestos adversarios. Así como ha sucedido en gobiernos como los de Venezuela, o no vayamos más lejos, como ocurrió con López Obrador, quien cayó en este vicio en un momento en que todavía tenía una amplia ventaja sobre su adversario Felipe Calderón en la elección presidencial del 2006.

    http://www.proceso.com.mx/?p=388668

    El problema es que ni Peña Nieto ni el gobierno han entendido el mensaje. Quieren combatir el problema con las mismas acciones que la sociedad repudia. El problema es que no han entendido que no pueden gobernar como antes, no han entendido que son otros tiempos, que hay una sociedad más despierta, más crítica, y por eso mensajes como el de Angélica Rivera terminan siendo un tiro por la culata. Parece que se están dirigiendo a una sociedad que ya no existe, una sociedad de mediados del siglo pasado que no tenía acceso a diversas fuentes de información.

    A pesar de que México ha tenido varios problemas a lo largo de su historia, estamos viviendo una coyuntura histórica que no se veía desde hace mucho, no sólo por las manifestaciones, sino porque desde hace demasiado tiempo no habíamos visto a un Presidente tan debilitado en funciones, y porque la posibilidad de que no termine su mandato existe.

    El Gobierno y muchos de sus simpatizantes no han mostrado sentido crítico alguno, han sugerido que los manifestantes están manipulados, que se trata de una estrategia bien planeada de parte de López Obrador, grupos de izquierda e incluso han sugerido indirectamente a Carlos Slim. Pero en realidad esa cerrazón a la crítica es la que está desestabilizando al gobierno. El grupo de inconformes es cada vez más heterogéneo, y la sociedad en sus diversas clases sociales e ideologías empieza a formar consenso sobre el deseo de que Peña Nieto renuncie.

    Si bien, es cierto que ante un gobierno débil, los grupos de poder empiezan a reacomodarse y muchas veces tratan de incidir en la sociedad o aprovechan la indignación de la gente, la inconformidad está dada por la crisis política que existe en el país y no por una estrategia planeada para desestabilizar a México. Crisis política no sólo producto del Gobierno Federal sino de la misma oposición.

    Pero el gobierno sigue dando razón a quienes los critican. Después de las manifestaciones trasladaron a 11 jóvenes a penales de máxima seguridad por «terrorismo y tentativa de homicidio» entre otros cargos, jóvenes que fueron detenidos arbitrariamente. El fantasma de la represión aparece, y más que mostrar un gobierno que «pone orden», logran lo contrario. También dan la razón a sus críticos cuando los policías agreden a manifestantes inocentes, cuando atacan a comensales en un restaurant del Centro Histórico de la Ciudad de México que ni siquiera eran parte de la manifestación y cuando envían infiltrados para tratar de deslegitimar una manifestación pacífica.

    Es incluso extraño que un Gobierno Federal el cual se supone debería tener asesores bien preparados, permita resbalones que han calado en la sociedad, como las últimas declaraciones de Peña Nieto, Angélica Rivera, y que permitan ir a su hija Sofía Castro a los Latin Grammy de Las Vegas sin ninguna preparación para responder críticas.

    El problema es que el Gobierno Federal se encuentra entre la espada y la pared, el problema crece y ya no pueden aspirar al «tiempo que hace que todo se olvide», pero a la vez ya carece de argumentos para poder responder contundentemente a las críticas. El problema es que siguen cometiendo errores, y sobre todo, que hacen caso omiso al mensaje que manda el pueblo mexicano, al cual gobiernan, pero ignoran olímpicamente.

     

  • La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    Mi madre me preguntó cuando fui a comer con ella por qué no estaba vestido de negro (me sorprendía que se volviera activa políticamente). Mi padre llegaba con un encono tremendo a decirme barbaridades de Enrique Peña Nieto. Nunca los había visto tan molestos, era signo de algo, y no formaban parte de una estrategia para desestabilizar al país. De último momento decidí asistir a la marcha. Eso de las marchas no es lo mío, pero la indignación hizo que esta vez cambiara de decisión. Además prometía ser un día histórico, y así fue.

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    Creo que esta es la manifestación más importante desde 1968, porque se trató de una manifestación global, marchas en todo mundo pidiendo justicia por los normalistas de Ayotzinapa y pidiendo la renuncia de Peña Nieto. Yo asistí a la de Guadalajara, no tan multitudinaria como la de la Ciudad de México, pero muy concurrida siendo una ciudad no tan acostumbrada a salir a las calles. La marcha fue muy heterogenea, los socialistas son los que se hacen notar más, pero eramos de diversas ideologias, de diversas clases sociales con una misma preocupación en común. Éramos de izquierda o de derecha, éramos jóvenes, padres, estudiantes, orábamos, éramos diferentes pero estábamos ahí por una causa en común.

    Queda claro que no se trata de una «estrategia» bien planificada para desestabilizar al gobierno. El gobierno de Peña Nieto se ha desestabilizado solo, y por eso la gente está en las calles, por eso la gente quema al muñeco de Peña gigante en medio del Zócalo capitalino, porque está molesta, porque se siente muy frustrada. Porque la gente caray, quisiera un México más estable, más justo, y no esto que tenemos ahora. Ahora muchos de esos que antes gritaban -mejor ponte a trabajar- se solidarizaron, ahora no sólo le gritan a Peña Nieto y a su gobierno que se pongan a trabajar, ahora piden su renuncia.

    A diferencia de 1910 donde se tomaron las armas y donde los revolucionarios se comportaban como caciques, la gente salió a las calles pacíficamente a manifestar su inconformidad. En Guadalajara las reglas entre los manifestantes estaban claras, la violencia estaba estrictamente prohibida, nadie podía llevar cubierta la cara o se le separaba de la manifestación. La policía brilló por su ausencia, pero no se necesitó, quienes asistimos pudimos regularnos solos. No había algún indicio de que fuéramos a «desestabilizar el país».

    En México algunos cayeron en actos violentos, pero fueron muy pocos, algunos posiblemente infiltrados o inducidos por ese gobierno al cual le conviene mostrar que se trató de un acto violento cuando no fue así. Porque el gobierno ya no sabe que hacer, está acorralado. La hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, es increpada en Las Vegas cuando fue a recibir un premio mientras en la misma ciudad, Calle 13 recuerda a Ayotzinapa en el Grammy Latino, y mientras el Chicharito Hernández se solidariza con las manifestaciones (seguramente el Chicharito quiere desestabilizar al gran proyecto de gobierno desde la banca).

    El gobierno inepto vive en una burbuja, no es sensible ante lo que ocurre en el país cuando ellos deberían de ser los primeros en sensibilizarse porque para eso se les paga. En vez de eso pretenden regañarnos e inventan «teorías del compló» (igual que su símil intelectual de las izquierdas) para desacreditar a la gran mayoría de mexicanos que estamos en contra de lo que representan, no por querer estarlo sin sentido, sino porque ellos representan la corrupción, la impunidad, y todo aquello que ya no queremos.

    Y no les importa, ellos siguen haciendo lo mismo. Todo parece indicar que los Vázquez Raña ganarán la licitación para las nuevas cadenas de televisión abierta, siguen haciendo negocios con sus amigos, no les importa, quieren seguir enriqueciendo a sus cercanos. Por eso los mexicanos estamos hasta el queque, por eso los mexicanos estamos encabronados, porque estamos hartos de que los gobernantes quieran saquear los recursos que nosotros creamos con el sudor de nuestra frente, porque para nosotros son poco menos que delincuentes en el poder, porque no se vale, porque están moviendo a Méxicco al precipicio.

    Pero los mexicanos estamos despertando… Y el Gobierno debe de saber que ya no se encuentran ante la sociedad sumisa y agachada de mediados del Siglo XX. Porque no se trata de una revolución violenta compuesta por revolucionarios que violaban a las mujeres que encontraban a su paso y después se «institucionalizaron», porque se trata de personas que buscan revolucionar conciencias. Esos somos los mexicanos.

    Por último les comparto fotografías que tomé de la manifestación en Guadalajara:

  • Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Algunos me van a decir «Te tardaste Cerebro». No me tardé, simplemente en algún momento sentí que algunos líderes de izquierda como López Obrador promovían convenientemente la renuncia de Peña y quise tomar precaución, siendo consciente también de que mucha gente, la mayoría de hecho, lo solicitaba genuinamente. Pero lo de Ayotzinapa no era una razón suficiente para que se fuera, porque era un crimen que él no había cometido, aunque manejó el problema con mucha ineptitud, demasiada. Y muchos se fueron contra él porque ya tenían acumuladas diversas razones para estar enojados con su gobierno (compra de votos, Reforma Fiscal, intento de censura en la Ley de Telecomunicaciones).

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Posiblemente quien propagó la información de la Casa Blanca de Angélica Rivera tenía alguna intención, así como ocurrió con el famoso watergate (que mencioné en el artículo pasado). El problema es que lo que se exhibe es real, no se trata de invento alguno, y deja al descubierto la corrupción e impunidad sobre la que está gobernando. Sobre estos márgenes de ilegalidad no se puede esperar que un Presidente pueda gobernar bien, por más reformas que nos prometan, por más compromisos que se cumplan.

    El descaro ha llegado a un punto en que no se puede tolerar. La violencia fruto del encono es injustificada pero era previsible. Dirán que hay quienes están manipulando a ciertos grupos, deseosos de poder, y paradójicamente esa es una de las razones por las que Peña Nieto debería de renunciar al poder. 

    ¿Por qué tiene que renunciar Peña Nieto?

    México está sumido en una crisis de ilegalidad, impunidad, inseguridad, encono, y el gobierno se ha mostrado muy torpe para manejarla, en muchos casos displicente rayando incluso en el cinismo. No se ve de donde Peña Nieto pueda retomar el barco, su figura no es respetada por la gran mayoría de la población (independientemente de sus posturas ideológicas) y tiene apoyo de cada vez menos sectores. El desgaste de su figura es progresiva y ya tanto él como su gobierno, no saben como dar marcha atrás.

    No es personal ni contra el Presidente, ni contra su partido, ni contra sus seguidores. No es ningún deseo de revancha ni se trata de una postura fanática. Simplemente pienso en que sería lo mejor para México, para mi país.

    Vi el video donde Angélica Rivera explicaba el asunto de su casa, y más que aclararme la situación, terminé lleno de coraje. Más que tratar de aclarar, parecía querer presumir sus riquezas ante el pueblo (la prole), afirmó que Televisa le pagó 88 millones de pesos como finiquito (algo que nadie en sus cinco sentidos puede creer), parecía regañar a todos los que «dudamos» de ella. Indignada, en un acto donde ella (está arriba) se dirigía en modo histriónico (producto de su experiencia como actriz) hacia los demás (acá abajo) en un tono duro, sancionador, No habló del conflicto de interés con quien había ganado la licitación de la construcción del tren, lo cual era más grave, más grave que el costo de su casa. Salió, como suele suceder con el control de daños de este gobierno, el tiro por la culata.

    Peña Nieto se ve desesperado (así lo reflejan sus últimos actos), y su condición de salud empeora. Ha quedado claro que no tiene la capacidad de dirigir este país. Incluso articulistas que pertenecen a la casa que supuestamente lo colocó en la silla presidencial (Televisa) han comenzado a criticarlo duramente, como es el caso de Ciro Gómez Leyva. Incluso figuras como Paty Chapoy, con mucha influencia en TV Azteca, ha emitido críticas a la pareja presidencial. El encono en México crece, la indignación también. Crece de formas dispares, algunos, sobre todo en zonas urbanas, piden civilidad y acuden a protestas pacíficas. Otros, quienes viven en zonas marginadas, se alzan con violencia.

    Creo que lo mas sano es que Peña renuncie y se convoque a elecciones (lo que ocurriría en los primeros tres años de gobierno), que se trate de una transición pacífica y apegada a la ley. Si el encono sigue creciendo, estaremos en graves aprietos, no sólo por los grupos radicales, sino por el narcotráfico, que son quienes tienen armas y podrían llevar a este país a un lugar indeseable e ingobernable.

    Con la renuncia de Peña no se acabarán los problemas, tienen razón quienes hacen esa aseveración, y tienen razón cuando afirman que tenemos que mejorar mucho como sociedad. La renuncia serviría para poder tener un poco de mayor certeza y legalidad bajo la cual los mexicanos podamos trabajar y tratar de mejorar como país. Es cierto que en la actualidad no hay muchos políticos a los cuales tener fe (de hecho casi ninguno) pero sí podría haber un gobierno que tenga una mayor capacidad de manejar al país y en el cual nos podamos desenvolver mejor como sociedad.

    Me duele lo que está pasando con mi país, me duele mucho, me da coraje ver lo que está sucediendo con el gobierno (que de alguna forma es representativo del mexicano promedio), me da rabia ver como hacen oídos sordos, como no nos escuchan, como no les importamos. Esto no puede seguir así, se necesitan cambios correctivos a corto plazo para empezar a trabajar en los cambios importantes, los que vienen a largo plazo.

    Más de uno se indignará con lo que he escrito, pero insisto, no es venganza, no es odio, es mi más sincero sentir, y es mi opinión basado en mi razón, en mi criterio. Deseo lo mejor para México, ojalá algún día podamos ver esto como algo que ya pasó a la historia, ojalá podamos transitar a otros estadios, podamos ser un orgullo. Pero sé que nos falta mucho, que tenemos que trabajar duro. Quiero que se esclarezca lo de Ayotzinapa, quiero que México cambie, que todos cambiemos, ¡carajo!

  • López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    He platicado con varias personas sobre qué tanto «ayudaría al país» la renuncia de Peña Nieto. Mucha gente ya está harto de él, la indignación escaló a niveles preocupantes, e incluso días como hoy (que sirven para tomar el puente y poco más) inspiran a quienes quieren que México cambie. Los más civilizados hablan de una revolución de las conciencias, una revolución pacífica más parecida a lo que proponía Gene Sharp en su libro De la Dictadura a la Democracia, en tanto los que no lo son tanto desearían una revolución como la que se vivió poco más de un siglo, y de donde paradójicamente se ha originado el estado actual de las cosas.

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    Mucha gente, de forma genuina, pide la renuncia de Peña Nieto. Independientemente de si sea una buena decisión o no, o si ello realmente mejoraría las cosas o no, cuestiones que dan mucho para debatir, lo hace y lo dice porque piensa que así podrían mejorar las cosas. Pero hay otras personas que promueven su renuncia con intereses personales como Andrés Manuel López Obrador.

    No sé cual sea el verdadero fin del personaje de las izquierdas (quien apoyó o al menos consintió la llegada de Jose Luis Abarca al poder), pero se ha convertido en uno de sus principales promotores. Posiblemente vea muy difícil que eso se vaya a dar, pero a López Obrador le convendría que el gobierno de Peña Nieto termine muy debilitado porque eso le daría puntos en las siguientes elecciones. Es un hecho que Peña Nieto no se va a ir a menos de que se perpetre un golpe de estado. Peña Nieto no renunciará porque eso implica que se vaya todo su gobierno y que se pierdan muchos intereses. Si Peña Nieto se fuera en este instante, deberían haber elecciones; si Peña dejara el poder por salud ocurriría lo mismo (siempre y cuando ocurra en los primeros trea años de su mandato). Si esto no ocurriera y al renunciar el presidente, se pudiera elegir otro que represente al mismo gobierno, posiblemente Peña Nieto ya no estaría gobernando.

    ¿O quisiera López Obrador perpetrar un golpe de Estado? No lo creo, porque para empezar, no tendría la suficiente fuerza para hacerlo. Ni siquiera, al menos en apariencia, los grupos más radicales a los que podría acudir (CNTE, EPR) podrían tener la fuerza para combatir contra el ejército (y hay que agregar que la relación entre AMLO y el EZLN es más que mala). Una guerra civil se antoja difícil a menos que estas fuerzas logren adquirir más poder y armamento. Además tendríamos que hablar del narco que podría ocupar ese vacío de poder que se generaría y quienes están más armados que los grupos radicales.

    Pero de alguna forma, a López Obrador le conviene desprestigiar a Peña Nieto (tarea, que hay que ser sinceros, no es nada difícil), un gobierno débil le daría más fuerza a él. Por eso es que en redes sociales, por medio de su periódico Regeneración, comparte carteles donde explícitamente pide la renuncia, y los cuales son compartidos por muchos usuarios que no apoyan a López Obrador pero que no se molestan en revisar el origen de dichos carteles. Si en un inicio, el gobierno del PRI pensó en tomar Ayotzinapa como bandera para desprestigiar al PRD y a AMLO, ahora que los resultados se han de alguna forma revertido (porque no pensaron en que muchos señalarían a Peña Nieto como responsable indirecto por sus políticas contra la inseguridad y su pésimo manejo del problema), algunos interesados buscan canalizar la indignación de la masacre hacia Peña Nieto.

    Esto es importante señalarlo porque hay líderes como él que quieren aprovechar la genuina indignación de los mexicanos para beneficiarse políticamente.

    Y he comentado con amigos, si Peña renunciara ¿Quién podría relevarlo? Hemos tratados de hacer listas y nos hemos dado cuenta que la politica actual está tan enferma, que es extremadamente difícil barajar nombres. Tal vez puedo pensar en Juan Ramón de la Fuente y posiblemente Javier Corral. Pero la verdad prácticamente no vislumbro a nadie.