Categoría: política

  • México no se cansa, dicen

    México no se cansa, dicen

    Basta con caminar del Zócalo al Ángel de la Independencia para entender el tamaño del problema (y también te recomiendo que lo hagas si quieres bajar de peso). En ese trayecto que inicia en el andador Francisco I Madero que después se convierte en la Avenida Júarez para girar a la izquierda y completar el trayecto en Reforma se pueden observar muchas contradicciones. Arquitectónicamente se ve un México moderno, con un Centro Histórico bien conservado y arquitectura histórica que algunos países desarrollados envidiarían (Estados Unidos, cof cof). Cuando Francisco I Madero se convierte en «La Juárez» nos topamos con el majestuoso Palacio de Bellas Artes, con la Torre Latinoamericana, La Alameda, y edificios antiguos art decó bien cuidados. Al recorrer Juárez, esa imagen tradicional se convierte paulatinamente en algo moderno hasta llegar a Reforma, torres, rascacielos de firmas extranjeras, empresas, instituciones bancarias, ciclovías, y detalles que nos podrían crear la ilusión de estar en un país de primer mundo.

    México no se cansa, dicen

    Pero esta impresión se contrapone con lo que uno puede ver a nivel calle. Lo majestuoso se hace chiquito, la gente cree no ser parte del cuento de modernidad y grandilocuencia, personas que cruzan las calles para encontrar el mínimo ingreso que necesita para subsistir, aquellos que te piden «voluntariamente de a güevo» para el año nuevo, jóvenes que gritan consignas políticas de izquierda con un megáfono porque están hartos del «narcogobierno», pintas en contra del gobierno, de Ayotzinapa y demás temas actuales hechas por anarquistas que quien sabe de donde vinieron. No sólo la realidad social de México se palpa en la calle, sino la indignación. Pareciera que ese recorrido no sólo es un monumento a lo más grandioso de México, sino a la indignación que tienen los mexicanos dentro.

    El #Yamecansé puede ser visto en ese trayecto expresado en muchas formas, de forma visual, auditiva, e incluso kinestésica (porque la indignación se puede palpar también), en pintas, en conversaciones entre la gente, en mantas, en la revista vendida en el puesto enfrente del Hemiciclo a Juárez. Ese recorrido es testigo mudo de las manifestaciones que se llevaron a cabo en los últimos meses, y ahí ha quedado algo de ese espíritu. Y mientras ese cansancio, y ese hastío sigue permeando en los diferentes sectores del país, el Gobierno Federal lanza un emotivo video para convencernos de que México no se cansa:

    Narra la voz de una niña: «En 2014 México vivió episodios muy dolorosos, pasamos juntos semanas de tristeza, dolor e impotencia, ya que hubo familias que lo perdieron todo y que incluso hubo días en los que la indignación hizo a los mexicanos salir a la calle para exigir una realidad distinta a ésta” Luego sigue diciendo: «Tenemos la obligación de salir adelante. Como mexicanos somos responsables de lo que pasa en nuestro país, no es una frase, son millones de acciones, México debe cambiar… y saben qué, ya lo estamos haciendo«.

    En el video, pareciera que el Gobierno trata de entender nuestra inconformidad. En dicha producción abundan las manifestaciones y el Gobierno parece legitimarlas (naturalmente eliminando cualquier alusión en contra del Presidente en ellas), y dice comprendernos. Es como ese #TodosSomosAyotzinapa pronunciado por el Presidente Peña Nieto en la presentación de su decálogo, nada más que más aderezado y mejor producido. El video a primera vista se palpa bonito, emotivo, pero sigue siendo parte de la simulación y parte de la intención de querer legitimarse con spots y no con acciones.

    Las épocas navideñas (el maratón Guadalupe-Reyes) parecieron servir de tregua, un efímero descanso para el Presidente y su gobierno. Pero efímero al fin, porque la gente sigue cansada de ellos, la indignación nunca se fue. Y la premisa del video titulado «México no se cansa» es errónea; porque los mexicanos no estamos cansados de luchar y de seguir adelante, estamos cansados de ellos, de los gobernantes y de los políticos, que son en parte responsables de eso que ahora lamentan y utilizan para hacer parecer que nos entienden. Porque la corrupción y la impunidad en la que están sumidos son los que han causado los trágicos hechos que nos han hecho pasar «semanas de tristeza, dolor e impotencia».

    El Gobierno quiere que demos vuelta a la hoja sin resolver los problemas de fondo que nos han traído hasta aquí. Quieren que cuando caminemos del Zócalo al Ángel de la Independencia, miremos hacia arriba, veamos los monumentos, contemos los pisos de los nuevos rascacielos, pero no veamos lo que ocurre a nivel calle.

  • Todos estamos manipulados

    Todos estamos manipulados

    ¿Has gritado alguna vez «vivos se los llevaron, vivos los queremos»? Te tengo una noticia: ¡Estás manipulado!. ¿Estás molesto porque como la economía va mal tu negocio tuvo que cerrar? ¿Te digo una cosa? Estás manipulado.

    Todos estamos manipulados

    O al menos es lo que sugieren algunos columnistas que «simpatizan» con el gobierno. Sugieren que la sociedad está deliberadamente manipulada para descarrilar el gran proyecto de nación de nuestro Presidente. ¿Y quienes son esas fuerzas oscuras que están detrás del brainwashing masivo que afecta tanto al chairo de la UNAM, como al Director General de una PyME, o al gerente general de una empresa transnacional?. ¡Sí, adivinaste! Andrés Manuel López Obrador, el anticapitalista, y el capitalista más rico del mundo Carlos Slim. Basta leer alguna columna de Pablo Hiriart, o de Ciro Gómez Leyva, para darnos cuenta de que la teoría de la conspiración va por ahí.

    ¿Qué existen intereses? Los existen, es política, se trata de poder, cuando un gobierno se debilita o toca intereses (para beneficiar a su cercanos) naturalmente habrán quienes traten de afectarlo. Sí, no se me haría raro que Carlos Slim o algún otro interesado esté «soltando» la información de las casas de Peña Nieto, sí, no es un secreto que López Obrador trata de llevar agua a su molino con la indignación estudiantil, o que su partido MORENA pueda tener algunos nexos con la CNTE. Pero sugerir que los manifestantes están manipulados (y tratar de ligar a los pacíficos que son mayoría con los vándalos de Chilpancingo), sugerir que la gente está engañada, que las consignas de #Yamecansé o vivos se los llevaron fueron creados en el cuarto de guerra de AMLO y Slim, es una completa aberración.

    Tanto este tipo de columnistas como cercanos al Presidente han querido afirmar que las manifestaciones como las del Distrito Federal como las que ocurren a nivel global «han sido creadas» para derrocar al régimen haciendo creer a la gente que Peña Nieto mató a los estudiantes, por el simple hecho de que la gente grita «fuera Peña» y no «fuera Abarca» o «fuera Guerreros Unidos». Lo que no te dicen, es que estudios recientes (incluida esa casa encuestadora que le daba puntos de más al ahora Presidente hace dos años) demuestran que prácticamente todos los mexicanos asumen Abarca y el PRD fueron los culpables, y sólo el 4% cree que el Gobierno Federal los mató.  Tal vez pedir que se vaya Peña por lo de Ayotzinapa es una consigna mal encausada, pero pensar que todos lo gritan porque fueron deliberadamente manipulados para hacer que renuncie por ser el supuesto asesino, es, con todo respeto, un absurdo abismal.

    Yo le recomendaría a estos columnistas, platicar con gente en la calle, platicar con gente que está creando sus empresas, con gente normal, y que hablen sobre lo que piensan de Peña Nieto y conversen sobre las razones por las que están molestos con el gobierno. Estos columnistas dicen que es una campaña de odio, Hiriart dice «ya párenle al odio» y habla de las «protestas violentas en el DF» cuando estas fueron mucho más pacíficas que las que ocurrieron en Estados Unidos por el caso Ferguson. Gómez Leyva muestra una conversación de Peña Nieto donde muestra como le ha afectado a él y a su familia las críticas.  El odio o el rechazo al gobierno no es producto de la manipulación, es producto de los resultados, de la corrupción, de la impunidad y de la ineficacia.

    Algunas de las críticas hacia el Gobierno son muy ciertas, otras podrán se desatinadas, pero desde el gobierno deberían de tener la sensibilidad de entender las críticas, tanto justas como injustas, para hacer dentro de ellos una profunda autocrítica. Pero no lo quieren hacer y se quieren cerrar en la teoría de la conspiración.

    No es demás curioso, que los dos supuestos fantasmas del gobierno actual, López Obrador y Carlos Slim, no se podrían entender sin el PRI, el partido que actualmente gobierna. López Obrador surgió del PRI (y hasta le creó su himno), y Carlos Slim hizo gran parte de su fortuna gracias a un régimen priísta (Carlos Salinas de Gortari). Los dos son producto de esas formas de gobernar, que siguen siendo una constante.

  • Cerebro Salinas de Gortari

    Cerebro Salinas de Gortari

    Quisiera ser un Salinas de Gortari, quisiera entender ese hambre de poder que tienen; quisiera comprender esa insensibilidad; ese cinismo; ese maquiavelismo; esa incapacidad, que comparten con los delincuentes, de no sentir el dolor ajeno. Quisiera entender al primer Presidente que supe, era Presidente de México (tenía 6 años cuando llegó al poder), del cual ya muy niño sabía que era ratero y que se había robado las elecciones en 1988. Yo recuerdo, a mis 5 años, mi mamá tenía una calcomanía de Manuel Clouthier en su Brasilia y me decían que él era el bueno, cuando el PAN todavía valía la pena. Pero ganó Salinas de Gortari, acompañé a mis papás a votar, yo quería votar, pero estaba muy chico, aunque su voto no sirvió de mucho. Salinas le cometía fraude electoral a Cuauhtémoc Cárdenas.

    Cerebro Salinas de Gortari

    El día de hoy nos acordamos de ellos por dos cosas, por la exoneración de Raúl Salinas de Gortari, y por la declaraciones de Carlos Salinas sobre Carlos Slim. Los dos eventos simultáneos tienen algo en común, Enrique Peña Nieto, supuestamente apadrinado y apoyado por Carlos Salinas (aunque las cosas van tan mal que ni siquiera parece haber un cerebro inteligente como el del ex Presidente detrás). En tiempos de Peña Nieto, Raúl Salinas es absuelto del cargo por enriquecimiento ilícito. Esto significa que las autoridades deben de devolverle las pertenencias que le fueron confiscadas en 1996, y el «descongelamiento» de varias cuentas bancarias. Raúl Salinas fue ajusticiado por un priísta enemigo como Ernesto Zedillo, y ahora, en los momentos en que uno al que muchos señalan como cercano gobierna, termina eximido de culpas. Así la impunidad y la corrupción en México. Si eres poderoso e influyente, al final te vas a salir con la tuya.

    El cinismo es más cruel cuando escuchas hablar a Carlos Salinas de Gortari sobre Carlos Slim. La crítica es dura, pero Slim puede estar muy contento, porque el deslinde le ayuda a su nombre el cual está vinculado con el de Salinas. El ex Presidente afirma en una columna suya para El Financiero que él hizo una muy buena privatización que fue incluso aplaudida por sectores internacionales, pero que Carlos Slim resulto ser un empresario muy voraz y pragmático que se benefició del «régimen neoliberal» (en tiempos de Zedillo según èl, claro) para que Telmex terminara siendo lo que siempre fue, un monopolio privado. ¿Salinas hablando de los males neoliberalismo? ¿Pero que podemos esperar del miembro de un partido en cuyos estatutos está en contra del estatismo y del neoliberalismo a la vez, pero al mismo tiempo puede ser estatista y si quiere neoliberal?

    Si la relación cercana entre Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto es real (algunos sugieren que no lo es así), tal vez tendría algo de sentido, porque a Slim no se le ve cómodo con el gobierno de Peña Nieto. Incluso algunos priístas han afirmado que Carlos Slim está detrás de los intentos de «desestabilizar el proyecto de nación de Enrique Peña Nieto», porque como sabemos, salió perdiendo, mientras que el gobierno de Peña se ha preocupado por beneficiar a Televisa, empresa que lo promovió a la silla presidencial.

    Los Salinas son el más claro ejemplo de impunidad en el país y el claro ejemplo de que con poder, puedes beberte a México y llevarte a tus bolsillos el dinero de todo el pueblo sin temer que te caiga todo el peso de la ley. El PRI de Peña y «el nuevo PRI», no se entiende sin los Salinas. De ellos pareciera heredaron el cinismo, y la incapacidad deliberada de saber que están gobernando para el pueblo, como Pedro Aspe, mentor de Luis Videgaray y Secretario de Hacienda de Salinas presumió; que él sólo ha ido dos veces en su vida al Centro Histórico de la Ciudad de México.

    No es gratuito que a los 7 años supiera que Carlos Salinas era un «ratero», no es un secreto que después de su mandato, cuando los mexicanos entendimos el daño que nos hizo, se vendieran sus máscaras por doquier (había que sacar la rabia). Pero no logramos completar el cambio, y lamentablemente, estamos lo suficiente mal como sociedad para volver a tropezar con la misma piedra.

    Los Salinas siguen impunes, y conforme sigan hablando, sigan siendo absueltos y sigan saliéndose con la suya, no podremos hablar de un Estado de derecho en México. Su sola presencia genera desconfianza, nos habla de que algo sigue podrido.

  • Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Piensa mal y acertarás

    Empiezo con esta frase, porque a veces parece que en este país hay que pensar mal para llegar a la conclusión más real, incluso debido a esta costumbre heredada de nuestro pasado (inmediato y no tan inmediato) de opacidad y corrupción, hemos llegado a crear teorías de la conspiración donde no las hay, aunque a veces en México, la versión más cruel y atractiva se llega a imponer como verdad.

    Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Hasta este momento, una minoría piensa que el Gobierno Federal pudo haber estado detrás de Ayotzinapa. De hecho según un estudio de GEA-ISA, sólo el 4% de los mexicanos piensan que pudo haber sido así (quienes critican a los manifestantes y opositores afirman que quienes creen eso son mucho más y son víctimas de una manipulación). Y es que tanto la versión oficial como lo que hemos escuchado hasta ahora, nos señala a los Abarca como responsables, y la historia sigue el hilo conductor de los normalistas que boicotearían la fiesta de la esposa de Jose Luis Abarca (aspirante a sucederlo).

    Pero hay dudas sobre la versión oficial. Murillo Karam presentó su línea de investigación en ese, su fatídico día del #Yamecansé, pero se presentaba como hipótesis, pero al tiempo como si quisiera convencernos de que la suya era real sin presentar pruebas contundentes (algo así como, no es seguro, pero es casi casi seguro). Investigadores de la UNAM señalan que para calcinar un cadáver se necesita una cantidad impresionante de combustible y material, o quienes señalan que ese día llovía, lo cual hubiera frustrado el intento de quemar completamente los cuerpos.

    Hay otra versión, alternativa. Y es de una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher con el apoyo del Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California en Berkeley. Ellos afirman con base en algunos testimonios, videos y pruebas, que la Policía Federal participo activamente en el ataque. Ellos afirman que la intención fue cortar de raíz la ideología (marxista) con la que son educados estos estudiantes en esa Normal que muchas veces ha sido semillero de guerrilleros.

    No sé si esa hipótesis sea cierta, al menos lo que se presenta todavía no es lo suficientemente sólida y tendríamos que esperar más información. Pero a mi me vienen varias dudas: ¿Por qué si quienes supuestamente perpetraron la masacre son del PRD, el gobierno y el PRI en vez de explotar políticamente el problema siempre ha tomado una postura defensiva? ¿Por qué el Gobierno parece más empecinado en tratar de querer probar a toda costa su línea de investigación en vez de esclarecer lo que pasó en Ayotzinapa? ¿Por qué Peña Nieto no salió en medios, como se suele hacer, el mismo día en que se supo de los hechos y se esperó varios días para hacerlo?

    Hay muchas dudas, y así como no puedo dar por sentada la versión de Anabel Hernández, tampoco puedo dar por sentada la versión oficial. Espero que el «piensa mal y acertarás» no aplique en este caso, y que al menos se trate de la versión que siempre nos contaron. De lo contrario sería algo muy, pero muy lamentable, lo cual podría afectar al futuro de nuestro país.

    Espero que el gobierno esclarezca el asunto con pruebas más fehacientes y se esfuercen por resolver el caso, y si no es así, que quienes no creen en la hipótesis oficial, logren demostrar que está equivocada.

    La hipótesis  de Anabel Hernández y Steve Fisher la puedes ver aquí.

  • Higa sido como Higa sido

    Higa sido como Higa sido

    Estoy molesto, estoy enojado, estoy encabronado, estoy emputado. -¡Cerebro, mejor ponte a trabajar, el cambio está en uno mismo! -¡Cerebro, la corrupción es normal en México, ellos lo van a seguir haciendo, mejor cambia tú! -¡Cerebro, si han robado, pero todos lo hacen, pero también han hecho muchas cosas buenas como las Reformas, enfócate en las cosas buenas y no te quejes!

    Higa sido como Higa sido

    ¿Qué hemos hecho para llegar hasta esto? Qué un Secretario de Hacienda no declare su casota es algo, irrisorio. El cinismo crece y crece, la indignación consecuencia de éste también, y es que uno no se puede no indignar, y habrá que darnos cuenta que este régimen está gastado, pero también una forma de ser como sociedad. El individuo deberá recordar esto antes de dar mordida al agente de tránsito, y como es que estos actos de corrupción que toleramos nos llevan a todo este cinismo. Como el pensamiento que a veces prevalece de -Si roba, pero también hace mucho, o roba pero poquito, es parte de todo eso que nos tiene atorados. Ojalá toda esta indignación nos logre crear una cultura de cero tolerancia a la corrupción.

    La indignación es creciente, el gobierno le apuesta al olvido pero ocurre lo contrario. Desde finales de septiembre hay una razón más para estar enojados con el gobierno, que si Ayotzinapa, que la Casa Blanca, que la respuesta de Enrique y Angélica a las críticas, que si Videgaray. Los mexicanos estamos cansados de tanta putrefacción, de ver a nuestros gobernantes como delincuentes que saquean el país en vez de representantes que trabajan. La gente se siente desamparada, y la que no lo está y que simpatiza con el gobierno, tiene nula capacidad de crítica y ve complots por todas partes.

    Pero así sabíamos que eran cuando llegaron en el 2012 y por eso muchos de nosotros no los queríamos ver ni en pintura, era totalmente natural que personajes tan corruptos llegaran a poner al país en la situación tan delicada que ahora está. Al final los antecedentes si pesaron, incluso la ignorancia que se le achacó al Presidente pesó y queda patente cuando no tiene la posibilidad de hacer las cosas diferentes y sigue ensimismado en su guión.

    Desde hace muchísimo tiempo, la sociedad no pedía con tanto júbilo la renuncia de un Presidente. Hasta Carlos Loret de Mola es capaz de preguntarle a González Iñárritu si está a favor de que renuncie Peña Nieto y es que la pregunta ya no sólo no es prohibitiva, sino que también es obvia. Incluso Televisa, la casa que promocionó a Peña Nieto en Los Pinos, pareciera tomar cierta distancia porque la mala fama le puede pegar en su volumen de ventas. La mayoría de los columnistas, a esos que querían comprar, se les han volteado, y ya tan sólo los más paleros (Gómez Leyva, Pablo Hiriart y algunos otros) lo defienden. Queda patente la pésima presidencia de Peña. Queda patente que con Peña Nieto está sucediendo todo lo que decían, iba a suceder con López Obrador y hasta peor.

    El problema es que no es todo, el problema es que parte de su mal gobierno todavía no tarda en hacer efecto, falta la parte más dolorosa, la económica, donde la caída de los precios del petróleo (factor exógeno) y el endeudamiento público (ese sí factor endógeno) nos puede meter en un problema muy fuerte y puede afectar a los bolsillos de los mexicanos.

    Algunos sugieren que Peña no renuncie y se disculpe, o recomponga el barco. Sería lo ideal, pero Peña no tiene la capacidad de hacerlo y ya lo mostró. Como afirmó el mismo cineasta González Iñárritu, la mera salida de Peña Nieto no solucionaría las cosas, se necesitaría ver que acciones se van a tomar después. La tarea difícil viene en la construcción de un sistema, de unas instituciones que ahora están totalmente corrompidas. Los mexicanos tenemos una tarea titánica, pero debemos lograr hacer el cambio, si no, como afirmó Jorge Ramos, si dejamos que esto siga igual, vamos a quedar frustrados de por vida.

     

  • ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Enrique Krauze sugiere que el Presidente se disculpe ante todos los mexicanos como acto de humildad. La propuesta del escritor es buena porque en realidad creo que es la única opción que tiene para recobrar legitimidad. El problema es si tendrá la capacidad para hacerlo, y acepte que se toquen intereses que se deben de tocar para que la disculpa sea creíble.

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Veo difícil que lo haga por muchas razones. Primero, porque una de las normas del poderoso es no mostrarse débil, menos en gobernantes emanados del PRI. Al menos yo no recuerdo a algún Presidente priista que se haya disculpado. Algo un poco parecido a eso hizo López Portillo cuando nacionalizó la banca y lloró en el congreso, pero ya iba de salida y temía por el juicio que le haría la historia (la cual no se equivocó).

    Si Peña Nieto se planteara eso vendrían muchas cosas a su cabeza. -¿Qué cara estaría dando ante mis opositores? Ante los partidos de oposición a los cuales tengo amansados en el Congreso, a los grupos radicales como la CETEG o la CNTE que hacen bloqueos y me quieren fuera de la presidencia. Pero sobre todo, sería sucumbir moralmente ante la mayoría de los ciudadanos que me rechazan, aceptar que ellos tenían la razón y que su desprecio estaba justificado.

    Si Peña Nieto pidiera perdón, sabe que tendría que hacerlo honestamente, desde su corazón y no desde un teleprompter. Y si es honesto, tendría que aceptar que se le investigue por lo de la Casa Blanca (o que al menos lo transparente), tendría que disculparse por su insensibilidad en la masacre de Ayotzinapa; tendría que tocar intereses que le benefician o de los cuales forma parte, tendría que encarcelar a su tío Arturo Montiel. Porque una disculpa que no venga del corazón y no esté respaldada con acciones, será inverosímil, nadie le creerá.

    En realidad esto es lo mejor que le puede suceder a México, el mejor de todos los escenarios, pero tal vez el más imposible. Sabe que ya no puede recurrir a la simulación, sabe que los mexicanos ya le tomaron la medida. Para que sea creíble, Peña Nieto tendrá que darles voz a muchos sectores que lo critican, tendrá que acercarse a la ciudadanía, hablar con ella, salir a escenarios no controlados con el riesgo de que la concurrencia le grite ¡Pendejo, pendejo! al unísono. Es decir, si de verdad lo hiciera, Peña Nieto podría lograr consolidar los avances democráticos que se llegaron a tener y no a acabar con ellos como ha hecho hasta ahorita. Pero tendría que optar entre un juicio más decente de la historia y no decepcionar a los intereses que beneficia ¡Un muy difícil dilema!

    Es decir, que para mantenerse, tendría que romper con toda esa estructura. Él y su gabinete tendrían que trabajar más para los mexicanos, con lo cual su partido ya no sería negocio, sino tendría que cambiar de giro a un partido que trabaja más por la gente. Algo muy difícil de imaginar, y no sólo con el PRI.

    Si Peña Nieto pide perdón, tendrá que aplicar medidas urgentes y dolorosas para sus intereses (y no decálogos insípidos), medidas que acabarán con cualquier intención de regresar al esquema de partido único, porque tendrá que formar coaliciones (y no pactos insípidos) y soltar algo de poder, ese poder que tanto anhelan los de su partido.

    Si no lo hace, el encono seguirá creciendo, sus críticos (la mayoría de los mexicanos) ya no le creen y en lugar de escucharlo compran su «peñata» para romperla en las posadas. Y si el encono crece, esto terminará muy mal.

    Lástima que la opción de pedir disculpas es muy improbable, porque sería una de las pocas cartas para dar un giro de 180 grados y retomar el camino. Lástima.

  • Ya supérenlo

    Ya supérenlo

    Imagínense que unos «chavos prole» secuestraran a la familia de Peña Nieto y a su hija mayor, Paulina Peña, la desollaran. ¿Qué sentiría el mandatario si todos los mexicanos salieran a las calles con una pancarta que dice «ya supéralo»? Si algo así pasara, Enrique Peña Nieto no necesitaría salir a gritar «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis ¡Justicia! No, él usaría toda la fuerza del Estado para dar en minutos con esos de delincuentes prole.

    Ya supérenlo

    De ese tamaño es la insensibilidad del Presidente Peña Nieto cuando nos dice que superemos Ayotzinapa, cuando el gobierno todavía no ha presentado pruebas de que los normalistas están muertos (lo cual es lo más probable). Ayotzinapa es la más grande tragedia del México contemporáneo, tal vez sólo después de la matanza del 68 (es decir, en los últimos 46 años), y al Gobierno de Peña Nieto no le ha importado, es más, creo que ni siquiera dimensionan como es que éste hecho les afecta políticamente al cometer error tras error.

    Si Peña Nieto se hubiera parado en Iguala el día después de la masacre a dar un mensaje a la nación y a tomar acciones determinantes (cosa que se espera de cualquier mandatario), no le estarían lloviendo tantas críticas. No le importó, incluso quiso pasarle la bolita al PRD (es problema de ellos y sus gobiernos) y ellos también contraatacaron. Si bien quienes estuvieron involucrados en el asesinato de los normalistas fueron el alcalde perredista y su esposa, ligados a Guerreros Unidos, el Presidente como Ejecutivo de la Nación, tenía una responsabilidad, responsabilidad que no asumió.

    El gobierno de Peña Nieto sigue viviendo en una burbuja formada, como afirmó ayer Diego Petersen, por políticos que después de estudiar en la universidad, se sientan en sus cubículos a tomar decisiones en un país que no conocen. Como él mismo refirió poniendo de ejemplo a Pedro Aspe (padrino político de Luis Videgaray), quien «presumió» haber ido al Centro Histórico solamente dos veces en su vida. Ese desconocimiento brutal de la sociedad, del país que los gobiernan, es una de las causas por las cuales la gente se haya volcado en la calle. El gobierno no sabe como enmendar algo que en realidad no conoce. Nos quieren hablar desde su burbuja, desde «allá arriba» cuando su trabajo como servidores públicos los debería obligar a «venir abajo cada rato».

    Esa insensibilidad es muestra de lo poco que le interesan los mexicanos a Peña Nieto: -Ah, pero esos normalistas son revoltosos, yo los vi en TV Azteca, y pues no son güeritos ni tienen plata. Peña Nieto cree que todo ese encono social que prevalece (expresándose de formas diferentes) en casi todas las diferentes clases sociales, proviene de una realidad alterna, de otro país diferente al que cree estar gobernando. Peña Nieto no puede caminar en la calle porque no le gusta, porque es algo extraño para él, aunque naturalmente se arriesgaría a recibir mentadas, insultos o hasta poner su vida en riesgo, por más sea segura la calle por donde camine.

    Muchos de los políticos de su círculo estudian en las universidades más prestigiosas del mundo, y eso debería implicar una mayor razón para que salieran a la calle y conocieran el terreno donde van a gobernar, para que con sus conocimientos adquiridos en Harvard o Stanford, puedan aportar soluciones. Pero estos políticos sienten que gobernar es como ponerse a jugar Fifa. Y cuando se han dado cuenta que quien sostiene a su gobierno son aquellos a quienes ignoran, puede haber sido demasiado tarde. El «Ya supérenlo» es un claro ejemplo de lo desconectados que están de la gente a quien gobiernan. Gobiernan para ellos, se dan licitaciones entre los amigos, se reparten la riqueza como reyes. Y no se dan cuenta que su maldito puesto es de servidores públicos, quienes tienen más de 100 millones de jefes a los que tienen que rendir cuentas.

    Lydia Cacho portando un pasamontañas termina siendo un símbolo de ello, de la lejanía del gobierno para con sus gobernantes:

  • #Yamecansé2, el Mitófago y la desinformación

    #Yamecansé2, el Mitófago y la desinformación

    Cuando las cosas salen mal, demasiado mal, sólo se pueden dar patadas de ahogado. Ya lo decía Einstein en sus frase tan repetida y usada por gurús del nada que si quieres resultados diferentes no hagas siempre lo mismo. Pero insisto, no aprenden, siguen con sus mismas estrategias que han usado durante años. Con los bots, tratando de comprar medios, tratando de silenciar críticas, mandando infiltrados, tratando de tumbar portales sin éxito (sinembargo.mx) ¿Y qué ha pasado? Les ha salido el tiro por la culata. Señores ¡Ya no estamos en los 70!

    #Yamecansé2, el Mitófago y la desinformación

    #Yamecansé2

    El Trending Topic (TT) #Yamecansé después de un mes comenzó a desaparecer de Twitter. Creí que era algo natural porque Twitter procura que los TT no permanezcan por tanto tiempo. Pero en realidad desapareció por una estrategia de los bots del gobierno, quienes usaron el hashtag como SPAM (porque de esta forma, Twitter penaliza el hashtag). Pero el gusto no les duró mucho, porque los usuarios volvieron a subir al primer lugar el #Yamecanse2. ¿Y si vuelven a usar la misma estrategia con éste? Ah bueno, pues podemos usar #Yamecanse3 y así consecutivamente. No han entendido y se siguen exhibiendo. Siguen haciendo las cosas como siempre las han hecho y luego se preguntan por qué su Presidente cae y cae hasta volverse tan impopular como Ernesto Zedillo en medio de la crisis económica del 94.

    Pero bueno, si no funciona eso. Hay que…

    El mitófago

    Ustedes han de conocer este sitio web (www.mitofago.com.mx), cuyo slogan es «Devorando mitos históricos». Bueno, para quien no conozca este sitio, ellos se encargan «o encargaban» de desmitificar la historia de México, a veces lo hacían bien, a veces no tanto (tenían muchas imprecisiones), pero era una página hasta cierto punto interesante hasta que…

    …se volvieron fervientes críticos de los opositores del gobierno (con más mentiras que verdades). Y yo me pregunto ¿Cómo es que un sitio que afirma «devorar mitos históricos» le hace la chamba al gobierno emanado del partido, que inventó todos esos «mitos históricos? Este sitio web se ha encargado de contradecir a quienes están indignados con el gobierno con el mismo discursito que los mismos allegados al gobierno utilizan. Que todos son chairos, cercanos a López Obrador, que Slim, y un sin número de etcéteras.

    Por ejemplo me llamó la atención una nota que decía «La hipocresía de Aristegui y Sandino Bucio» a quien, según ellos, ella lo presentaba como víctima, cuando en realidad, Aristegui cuando lo invitó a su programa, lo confrontó mostrando las fotografías donde cometía actos vandálicos.

    Y si bien, los administradores del Mitófago están muy lejos de ser unos intelectuales, si sorprendió ese repentino cambio en su página web donde en lugar de «devorar mitos», pareciera estar empecinados en «devorar» a los opositores del gobierno.

    La realidad es que la gente está indignada, y hay quienes tratan de jugar con la información, o quienes quieren apagarla. Hay quienes, desde varios espectros políticos, buscan manejar el asunto por razones de poder, y es algo más común y natural de lo que se cree. Pero las formas del gobierno actual preocupan, porque exhiben esa «vena autoritaria», el problema es que ya no saben que hacer e incluso las estrategias para paliar la crisis les está generando todavía más crisis.

    Espero y Zepeda Patterson no tenga razón cuando dice que el gobierno podría coquetear con una salida autoritaria para solucionar el conflicto.