Categoría: política

  • ¿Por qué López Obrador será Presidente en el 2018?

    ¿Por qué López Obrador será Presidente en el 2018?

    Las figuras populistas emergen en el momento en que las instituciones se han resquebrajado; cuando quienes supuestamente deberían tener la cordura lo pierden todo, las propuestas sin fundamento empiezan a volverse atractivas como estrategia contestataria antes quienes se han denigrado.

    López Obrador 2018

    Por ahí del 2007 o 2008 ya pensaba que Peña Nieto podría ser el próximo presidente de México, y lamentablemente así fue. Ante el descrédito del PAN, una figura que dependiera del voto duro era factible, no importa si lo que menos tiene son dotes de estadista o si no está preparado, populismo mediático al fin y al cabo. Lo lamentable es que junto con el pronóstico de su llegada, también se ha cumplido el pronóstico de muchas cosas que temíamos de su gobierno (sólo falta la crisis económica para que dicho pronóstico sea redondo).

    Así como hice el pronóstico a 4 años de su llegada, ahora pronostico que Andrés Manuel López Obrador será el Presidente en el 2018. ¿Por qué?

    Andrés Manuel tiene todo a su favor. Algunos dirán que ha perdido fuerza, y al menos eso parece ser porque para la Reforma Energética no tuvo la convocatoria que se esperaba. Pero Andrés Manuel también de alguna forma ha elegido mantener un perfil bajo y eso le conviene. Le conviene porque será menos sujeto a críticas, porque las críticas hacia sus decisiones y comportamiento quedarán más en el pasado, porque sólo necesita surgir en el momento indicado y ahora se ha preocupado más por construir su organización (MORENA) tan democrática como una… tómbola.

    No es un secreto que el escenario actual en México tiene similitudes con el de Venezuela antes de Hugo Chávez. El descrédito es total, la situación es cada vez más insostenible, el Presidente dentro de escándalos de corrupción; una oposición cómplice que critica por encimita pero que no hace nada por lo cual se hacen corresponsables por omisión. Exceptuando al panista Javier Corral, no hemos visto figuras que puedan fungir como oposición, y la mayoría de los mexicanos no ven en los partidos políticos una esperanza ante la difícil situación en la que se vive.

    López Obrador no hace mucho ruido, incluso algunos afirman que su postura es algo tibia. Pero su movimiento poco a poco ha ido creciendo y dentro de los partidos actuales es el único que me atrevo a decir, logra fungir como oposición frente al gobierno.

    Hace 6 años nadie pensaba que López Obrador podría ser competitivo en las elecciones del 2012, incluso poco después tuvo el atrevimiento de formar parte de un episodio vergonzoso en las elecciones intermedias del 2009 cuando traicionó a Juanito, un peculiar personaje al que utilizó para buscar quedarse con la delegación Iztapalapa. A pesar de todo ello, AMLO logró surgir de la nada y llevarse el segundo lugar en la contienda.

    Ahora con un perfil más bajo (posiblemente a propósito) donde se limita a criticar al gobierno actual y a decir obviedades sobre éste, parece hacer lo justo para no hacer el suficiente ruido que se traduzcan en críticas en su contra, pero lo suficiente como para no quedar en el olvido.

    López Obrador tiene muchos defectos y muchos señalamientos en su contra, pero tiene la ventaja de poder presentarse como un hombre limpio sin huella de corrupción (o aparentarlo, al menos). El Peje puede ser calificado de populista, de bloquear Reforma, de emitir propuestas sin fundamento que de ser aplicadas al pie de la letra sumirían a México en una crisis, y de dividir a México en 2006 (créditos compartidos con Felipe Calderón), pero difícilmente se le pueden encontrar actos de corrupción como los de Grupo Higa (algunos hablan de supuestas casas en La Toscana). Posiblemente porque el gusto de López Obrador por el dinero es inversamente proporcional al gusto por el poder, o al menos, el gusto de ser adorado y seguido por las masas.

    En momentos de crisis, el individuo busca a un líder que pueda ayudarle a cambiar su realidad, y más en el México tradicionalmente paternalista. López Obrador cuadra bien en el perfil, sin importar si sus propuestas puedan ser contraproducentes. Pero a estas alturas de deseperanza, una figura como la de él en un país donde viendo la situación política actual ya no hay tanto que perder, podría obtener el voto útil necesario que haga la diferencia, en tanto comienza a consolidar el voto duro con MORENA.

    Porque si con el PRI no se pudo, hay que buscar al otro PRI, pero que sigue siendo PRI (en su esencia) pero con otras siglas y con un tufo carismático. Para algunos AMLO sería el nuevo Chávez, para otros no, y creen que su discurso contestatario es más bien una estrategia política, para que cuando llegue al poder tome una posición moderada (algo así como Lula). A AMLO le conocemos las dos facetas, el que fue Jefe de Gobierno en el Distrito Federal donde no entregó malos resultados, y el otro que manda al diablo a las instituciones (que al final del día se han mandado solas), que es necio, que no cambia de opinión, y que comete actos dudables justificados en una falsa y maniquea superioridad moral que es dada por un considerable número de seguidores que lo justifica sin importar si para ello deban alterar la realidad y traten a quienes no piensan como ellos como algo más que el enemigo.

    La posiblidad está, ese es mi pronóstico, aunque no simpatice mucho con la idea de tener a alguien como López Obrador en el poder. Y López Obrador puede recobrar fuerza en la coyuntura de un desencanto mundial que hace surgir en Europa a la izquierda dura, como el «Podemos» de España, la victoria de Syriza en Grecia; o la creciente ultraderecha en Francia, Suecia y otros países del orbe.

  • El mal llamado neoliberalismo mexicano

    El mal llamado neoliberalismo mexicano

    -Carlos Salinas (refiriéndose a la época de las privatizaciones) no tocó las estructuras corporativas, sólo hubo un cambio de personas – Macario Schettino.

    El mal llamado neoliberalismo mexicano

    Thomas Piketty en su libro «Capital» habla mayormente sobre la desigualdad que existe en el mundo, habla sobre sus causas, y sobre las razones por las que ésta disminuyó en el siglo XX (Guerras Mundiales que acabaron con los patrimonios así como las políticas redistributivas implementadas) para que en las últimas décadas esta volviera a aumentar debido a la disminución de impuestos así como por el surgimiento de los súper-ejecutivos. La realidad (que coincide con las proyecciones de Piketty) es que las 80 personas más ricas del mundo, poseen la misma cantidad de dinero que tiene el 50% de los habitantes más pobres del planeta, lo que seguramente está generando debates, donde muchos cuestionarán al libre mercado, y otros lo apoyarán afirmando que a pesar del incremento de la desigualdad, el bienestar de la mayoría de los habitantes del planeta ha aumentado con el tiempo.

    El debate sobre estas políticas (llamadas por muchos como neoliberales) es necesario. El problema es que no tienen la misma dimensión en México, o más bien en nuestro país existen otros factores que exacerban más la desigualdad (aunado a un aumento del bienestar raquítico). Entonces nos damos cuenta que culpar directamente al «neoliberalismo» por la situación actual (como generalmente lo ha hecho la izquierda) es un error. En el caso de México tiene que ver más con el estado (es que temen que desaparezca, pero que al mismo tiempo detestan) y al régimen vertical heredado del PRI que ha oscilado desde el socialismo hasta el corporativismo (que es a lo que se llama erróneamente «neoliberalismo»).

    López Obrador, crítico del sistema, pero a la vez, asiduo y promotor de regímenes verticales como el que sigue sosteniendo al país, habla de la «mafia en el poder», el término es contestatario y adecuado a su discurso populista, pero de alguna forma, tiene alguna razón de ser. Cuando se habla de potentados y privilegiados, no hablamos de empresas privadas que surgieron de la competencia y la innovación. Muchas de las grandes empresas en México surgieron al amparo del Estado y crecieron gracias a él. Eso ha generado una mayor concentración de la riqueza, al tiempo que ha obstaculizado el crecimiento de la ciudadanía.

    Cuando hablamos de Telmex, Televisa, y demás empresas grandes, no hablamos de innovadores, ni de súper-ejecutivos que tuvieron una idea en un garage. Hablamos de empresarios que tuvieron las suficientes amistades dentro del gobierno para que en base a privilegios, pudieran crecer por encima de quienes no los tuvieron. Porque no es lo mismo Mark Zuckerberg que Carlos Slim (ambos en el ramo de las comunicaciones) ni es lo mismo la familia Rockefeller a Grupo Higa. Y el problema es que este régimen vertical sigue siendo promovido.

    El llamado neoliberalismo tiene sus defectos, y entre ellos está el que por sí sólo no logra disminuir la desigualdad, sino por el contrario. Pero no es el caso de México. Estados Unidos es mucho más «neoliberal» que México (la intervención estatal es menor). El coeficiente de Gini de Estados Unidos es de 41.1 y el de México es de 48.1 (donde 1 es igualdad perfecta y 100 inequidad perfecta).

    Si queremos combatir la desigualdad, tendremos que cambiar de enfoque y saber utilizar los términos. Por contradictoria que pudiera parecer la afirmación, en México, la intervención estatal en la economía es la que ha producido los niveles de desigualdad que ahora tenemos. El hecho de que existan corporaciones públicas y privadas que abusen de quienes no forman parte de ellos, provoca que casi no exista movilidad social (es decir, que las personas puedan aspirar a cambiar de posición social), ni competitividad. Necesitamos mexicanos que logren crear grandes empresas en base a su creatividad, innovación y esfuerzo, y no en base a los amigos o palancas que puedan tener en el gobierno.

  • En México no sirve ser honesto

    En México no sirve ser honesto

    No sé, no sé que hago escribiendo en este blog. Tal vez estoy perdiendo mi tiempo quejándome de lo que está pasando en este país. Pero sí, si la teoría evolutiva habla de la ley del más fuerte y no de la ley del más honesto; entonces debo de dejar de hacerme tonto y me debo de volver un cabrón, un hijo de puta, porque esos son los que destacan. Porque esos son los que están en la cúpula del poder y los que hacen lo que se les pegue la gana.

    En México no sirve ser honesto

    Veía el cochecito de Raúl Salinas con el que se paseó en Santa Fe. Un BMW deportivo que cuesta más de dos millones de pesos. Raúl Salinas no trabaja, pero le sabe a eso del poder, tiene influencias, tiene a su hermano. Es un cabrón. Mientras yo pago mis impuestos cabalmente y participo en organizaciones civiles y tengo que contar bien mi dinero, él no hace nada y lo tiene todo. Mi esfuerzo no se ve muy redituado, el poco esfuerzo de Raúl Salinas lo tiene en la cumbre del poder. Supo moverse, supo hacer contactos, supo tener a sus incondicionales, supo traicionar a aquellas personas que sería una gran ventaja traicionar.

    Después veo a nuestro Presidente Peña Nieto. Guapo, galante. A pesar de no ser una persona inteligente o culta, es el Presidente de este maldito país. ¿Qué no lo quieren? Les apuesto que Peña se pitorrea sobre las masas, y lo único que le preocupa es que puedan representar un riesgo para la cúpula del poder. ¿Que me tratan como imbécil? Yo los tengo agarrados de los.. ¡A mí esos revoltosos me la pelan! Yo tengo mi casa blanca, mi otra casa en Ixtapan de la Sal, tengo belleza, dinero, un séquito de mujeres de clases marginadas a quienes detesto, pero quienes se masturban pensando en mí y por lo tanto me dan los votos que necesito para mis intereses políticos. Me harán un muñeco y me quemarán, me harán una peñata y me romperán en las posadas, pero apostaré el tiempo y la gente olvidará. Ayotzinapa va quedando en el olvido. Tal vez la historia no me juzgue bien, pero mis millones me darán prosperidad a mí y a mis descendientes.

    Luego veo a otras personas que se convierten en líderes mesiánicos con un discurso que raya en las mas insulsas obviedades. Con una inteligencia no muy superior al del galante de Atlacomulco, el eterno Presidente Legítimo López Obrador es adulado por las masas. No será Presidente, pero puede tratar de ser Dios. ¿Y qué ha hecho de su vida? Trato a mis seguidores como botín político, y tal cual predicador, los comparo con la mafia en el poder si dudan de mí tal cual Judas.

    Y si los que tienen el poder, las influencias, el dinero no lo hicieron precisamente en un acto de honestidad. ¿Por qué yo tendría que serlo? La honestidad y la humildad es para los débiles. En lugar de estarme quejando, debería engañar a mis lectores y vender artículos a quienes suelten más dinero, para así meterles falsas ideas a la gente (ups, lo dije en voz alta). Si a los del Mitófago les funciona ¿Por qué a mí no?

    Debería ser un cabrón, porque en México no hay espacio para personas honestas. En México ser un emprendedor honesto, un periodista, es ser débil. Sólo te adulan los demás débiles, los que se quejan del sistema. No, los buenos nunca ganan, esas son mentiras de películas Hollywoodenses que nos metieron basura en la cabeza, y dicha basura tenía intenciones políticas ocultas. Los malos de la película en realidad son los ganadores, y los buenos son los que se mueren al final. El mundo es de los cabrones, de los que se saben chingar a los débiles. ¿Quiero ser un cabrón o un débil? La respuesta debería de ser obvia.

    Debería ser un Salinas, un Peña, un López Obrador, un Azcárraga, un Berlusconi, un Hitler, un Mao. Debería pasar por encima de los demás, debería demostrar que soy más humano que los demás pobres seres estúpidos. Porque gente adulándome por mi dinero o mi poder es mucho más importante que los likes recibidos en Facebook por artículos titulados «Peña Nieto robó…».

    Porque le voy a cambiar el nombre a este blog, posiblemente suene muy bien «El Cerebro Tranza».

  • Lagrimita, Guillermo Cienfuegos y la democracia ¡Qué barata!

    Lagrimita, Guillermo Cienfuegos y la democracia ¡Qué barata!

    Un político payaso es un payaso político.

    Lagrimita, Guillermo Cienfuegos y la democracia ¡Qué barata!

    Miren, a mí siempre me ha gustado la idea de los candidatos independientes. Más en un país como el nuestro que ostenta el primer lugar a nivel mundial de percepción de corrupción dentro de los partidos políticos (más del 90% los considera corruptos según Transparencia Internacional). Pero la idea es que personas ajenas a cualquier grupo político que quieran incidir en su entorno puedan lanzarse sin necesidad de «hacer política» dentro de los partidos (y sabrán por qué es el entrecomillado).

    ¿Pero, un payaso? ¡Si con trabajos podía tolerar que un payaso como Brozo se las diera de opinólogo (que siendo realistas lo llega a hacer mejor que algunos de sus colegas de Televisa), se me hace inadmisible que un payaso, vendiéndose como payaso, quiera aspirar a la Alcaldía de Guadalajara!

    Si Lagrimita (Guillermo Cienfuegos), ese payaso que marcó la infancia de muchos tapatíos, quiere lanzarse para ser una opción viable a la altura de la ciudad, debería de quitarse el traje, la nariz roja y el maquillaje, para presentarse como el ciudadano civil que es detrás de cámaras, y que no es tan carismático como «el que sale en la tele». Presentarse como un payaso a un puesto que requiere seriedad es un insulto a los ciudadanos que esperarían o deberían esperar políticos que con suyas acciones, les procuren un lugar armónico donde puedan llevar a cabo sus proyectos de vida.

    El payaso correcto

    Que yo recuerde, Lagrimita nunca se había interesado en temas políticos, al menos nunca lo demostró en sus programas ni en entrevistas que le hayan realizado. El era un payaso peculiar que (como varios de su época) trató de romper estándares. Lagrimita era un payaso divertido, cariñoso, pero también irreverente, y hasta peleonero (lo cual le trajo algunas críticas de algunos grupos conservadores), y siendo sinceros, nunca fue un payaso talentoso.

    Guillermo Cienfuegos debería de saber que para dirigir una ciudad no basta con organizar concursos ni basta con pelearse con su ahora fallecida pareja afecta al alcohol (Lalo) frente a todo el público; menos basta con cantar canciones como ¡Qué barato! cuando nosotros pagamos el pesado sistema electoral que le dará la oportunidad de contender si junta 23 mil firmas. Mucho menos podrá pedir la ayuda del interventor cuando tenga que cabildear, cuando tenga que pasar propuestas por el congreso local. Ni siquiera podrá gritar ¡Perdimos! cuando con su falta de visión ponga en aprietos a la ciudad.

    La teoría que corre por las bocas tapatías sobre su elección, consiste en que él ha sido puesto ahí para quitarle votos al candidato de Movimiento Ciudadano, y hasta ahora favorito Enrique Alfaro, y de esta forma beneficiar al priísta Ricardo Villanueva (aunque siendo honestos, estos dos candidatos tampoco están demasiado lejos de ser un payaso). Es al final de cuentas una teoría, una deducción, pero suena razonable.

    Independientemente de si sea cierta esa versión, más que criticar al partido tricolor (que merecería su vendaval de críticas también en caso de que fuera cierto), a quien se debería señalar más es al payaso por prestarse a actos que ensucian la ya de por sí golpeada democracia mexicana. Lagrimita le está quitando la oportunidad a ciudadanos que sí tienen la preparación, o al menos, la intención de hacer cosas buenas por la ciudad. Lagrimita se está aprovechando de su poder mediático basado en un perfil que es, o debería ser, opuesto a la política. Porque la política no es para reír, no es para contar chistes; la política es para servir al pueblo.

    Y sí, ¡Qué barato!

  • ¿Por qué anular tu voto este 2015 es una estupidez?

    ¿Por qué anular tu voto este 2015 es una estupidez?

    La política es muy pragmática y calculadora (no sólo en México), pero los ciudadanos a veces somos los que pecamos de idealistas y somos más emocionales. Mientras nosotros alzamos el puño y gritamos para luchar por nuestros ideales, los políticos usan tablas con datos necesarios para tomar las decisiones que más les convengan (aunque a veces pueden llegar a meter la pata). Posiblemente esa lucha en su contra se puede convertir en un factor a su favor. Parte del trabajo de los políticos y su lucha por el poder consiste en saber jugar con los factores que logren llevarlos a su destino (entre ellos, los ciudadanos), mientras que nosotros nos dedicamos a otras cosas y nuestra preocupación por la política es marginal. Mientras ellos tienen un gran bagaje de experiencia detrás, a nosotros «no nos importa porque todos son iguales», entonces ya sabemos quienes están en ventaja.

    ¿Por qué anular tu voto este 2015 es una estupidez?

    Javier Sicilia, con una buena intención, y nada más, nos invita a boicotear las elecciones para exhibir a los políticos. Se habla de un gran abstencionismo en las elecciones venideras, la gente está molesta con todos los partidos políticos. Por un lado, el ciudadano odia al gobierno de Peña Nieto, pero al PRD lo relaciona con Abarca, al PAN como más de lo mismo ¡Ánimo Montana!, a MORENA y sus tómbolas como un capricho megalomaniaco de López Obrador, al Verde como un negocio (al igual que MC, PT y los nuevos partidos). ¿Y por quién vota uno?

    El problema es que alguien tiene que ganar, y un alto abstencionismo no es relativamente proporcional a una mayor honradez de los políticos. A nuestros queridos políticos no les importa tanto si los odias mientras ello no signifique una desventaja ante los otros. Alguien tiene que ganar.

    ¿Y sabes a quienes les importa menos tu odio? A aquellos que tienen voto duro, a aquellos que tienen estructuras, o sea, al PRI que tanto odias. Es decir, que ese odio que tienes al Gobierno se puede traducir en más poder para éste si no sales a votar. Algún simpatizante del PRI (de esos que no son de hueso colorado) está un poco molesto con el gobierno de Peña y con toda la clase política, puede anular su voto, darle un jalón de orejas a todos, y al mismo tiempo terminar beneficiando a su partido (aunque no lo haga tanto como si hubiera votado por ellos); pero quienes se oponen a este partido y quieren castigar a toda la clase política, podrían beneficiar a su mayor temor si anulan su voto.

    A menos que simpatices con el PRI, tendrás que votar por alguien. Posiblemente pienses que «son iguales» y no es coincidencia que el partido tricolor se esté esforzando en exhibir a los opositores ya no como peores a ellos, sino como iguales a ellos para promover el abstencionismo y ganar con su voto duro. Si quieres votar en contra del Gobierno Federal, tendrás que usar tu voto útil contra su partido, votando por el PAN, PRD, Morena o quien se te haga un poco menos basura que los demás.

    En el 2009 comenté que anular el voto podría ser una opción y lo veía como una propuesta sensata como forma de manifestación. Naturalmente 6 años después uno ya está más madurito y se da cuenta que los políticos no se dejan llevar por sentimentalismos. Ellos buscan el camino más corto al poder, y a veces, manejar el repudio hacia ellos mismos les puede traer beneficios.

    -Cerebro, deja de decir tonterías, yo no voy a votar, que ch3$% a su % Peña, #Fueelestado ¿Qué no ves? ¿Dónde están tus ideales. Mientras tanto en Los Pinos. -¡A Güevo! Licenciado Peña, equivóquese otra vez para que la gente se enoje más y anule su voto.

    Y los años de experiencia pesan, señor Sicilia.

  • 4 spots de las elecciones 2015 que (lamentablemente) tienes que ver

    4 spots de las elecciones 2015 que (lamentablemente) tienes que ver

    No, ni siquiera estamos en campaña, estamos más bien en precampaña (que los candidatos de prácticamente todos los partidos se pasen las normas por el arco del triunfo es otra cosa) ¿Y saben qué? Ya me estoy hartando. Sí, a trece días de iniciada toda esta cruzada por conseguir votos que culminará el 7 de Junio, el día que todos vayamos a votar, a tan sólo 13 días ya el hastío me está invadiendo, y ¿por qué?

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    Porque los partidos y los candidatos parecen no haber entendido el mensaje, porque los percibo ensimismados, porque viven en una burbuja apartados de la sociedad y sólo se acercan de forma convenenciera a los sectores que les puedan atraer votos. Cierto, que la política en la práctica implica la búsqueda del poder, pero uno esperaría un poco más de empatía del político con el ciudadano, más convicciones, más ideales, y justamente eso es de lo que carecen nuestros políticos.

    Les pongo un ejemplo: En Guadalajara hay tres candidatos: Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano, un ex priísta que luego estuvo en el PRD cuando gobernó Tlajomulco y luego en Movimiento Ciudadano ha incorporado a sus cuadros gente tanto del PRI como del PAN (y afirma que es un candidato ciudadano, el de los ciudadanos libres). El PAN postuló a Alfonso Petersen; pero el PAN hizo una alianza estratégica con el PRD en Jalisco lo cual implica el apoyo de ese partido. Por el PRI va Ricardo Villanueva (ese PRI que puede ser de izquierda, centro o derecha de acuerdo a lo que apunte el poder). Si yo como elector, quiero votar por un candidato de acuerdo a mi línea ideológica o mis convicciones ¿Qué rayos voy a hacer? Ese es el tamaño del problema.

    Basta ver los spots para ver la nula retroalimentación y autocrítica dentro de los partidos, basta verlos para entender por qué toda la partidocracia está en crisis. Si creen que la crisis de legitimidad sólo tiene que ver con Peña Nieto y su gobierno, están muy equivocados:

    Por un ejemplo, uno ve el siguiente spot del PRD (que retiró el INE porque lo consideró agresivo):

    Lo que aquí uno puede ver es la nula autocrítica. Los perredistas patalearon porque censuraron el video y afirman que Televisa movió influencias para que eso sucediera (además habían llamado satánico a Joaquín López-Dóriga). Ellos afirman que con Peña Nieto la economía va mal, pero ¿Quién fue la comparsa del PRI en la Reforma Fiscal? Sí, el PRD; y de hecho parte de esa reforma está hecha a la medida del PRD. Luego critican la inseguridad y se preguntan «¿Por qué nos faltan veintidos mil? E inmediatamente uno recuerda el papel del PRD en Ayotzinapa; uno recuerda que el PRD postuló a Ángel Abarca, uno de los autores intelectuales del crimen. ¿Con qué cara?

    Los panistas no se quedan tan atrás:

    En el spot podemos hablar a Ricardo Anaya promoviendo el aumento del salario mínimo. ¿Sí, el PAN, defensor de las ideas de libre mercado? Dicen que México está manchado por la violencia, herido por la corrupción y detenido en la economía. Cierto que el gobierno actual tiene mucho que ver en el estado de las cosas actuales ¿Pero no se han dado cuenta los panistas que gran parte de este problema viene de muchos años atrás, dentro de los cuales nos gobernaron 12 años? ¿De verdad ellos son totalmente ajenos a lo que está pasando en el país.

    Y si de priístas hablamos:

    Entre todo el mugrero hay que escarbar y encontrar dos aciertos, después de esforzarse tanto en encontrarlos, hay que presentarlos como si fueran un todo. No digo que hagan un spot donde afirmen que han gobernado muy mal, pero tampoco puedes burlarte de la inteligencia de la gente. La gente está desencantada, está enojada, está enfadada; su gobierno carece de legitimidad. Uno esperaría decencia, hablar de un borrón y cuenta nueva, siquiera de compromisos a futuro; pero no hay eso, hay sólo autocomplacencia.

    Del de Nueva Alianza no hay que decir mucho:

    ¿Creen que los jóvenes son estúpidos? ¿Creen que usar frases de tribus urbanas (hipsters o emos) y cerrar con un «a huevo» va a hacer que la gente vote por ellos? ¿A huevo? ¡Por favor! Después de todo lo que está sucediendo en México, ¿Creen que esa es la forma de llegarle a los jóvenes? Al menos con Quadri, en el 2012 tenían a un candidato que abundaba en conocimientos, ahora ni siquiera tienen eso.

    Viendo estos spots no queda más que pensar que los partidos viven en un mundo paralelo y se han desconectado de la ciudadanía. En verdad tratan a la gente como si fuera tonta. Lo triste es que los partidos nuevos como Encuentro Social siguen esa misma tesitura. Y ni que decir del PT, quienes son opción solamente porque «son de izquierda».

    Lo peor de todo es que de alguna forma alguien tiene que ganar, y seguramente medirán el impacto de los anuncios por el porcentaje de votos que obtengan y no por la eficacia de estos. No, no se dan cuenta de lo alejados que están, por eso el 91% de los ciudadanos percibe a los partidos políticos como corruptos.

    Tenemos mucho trabajo por hacer, los ciudadanos tenemos que encontrar la forma de estar representados en el quehacer político. De momento, no lo estamos.

  • De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    Un millón y medio de manifestantes en París en una población cuya área metropolitana ronda por los diez millones. Es decir, entre uno y dos de cada diez parisinos decidieron ir a manifestarse a las calles. De esos 10 millones habría que excluir a quienes por edad no asistieron (niños pequeños), a quienes no lo hicieron por incapacidad (personas de la tercera edad) para darnos cuenta de la magnitud de la manifestación, una manifestación histórica. A éste número hay que sumarle dos millones más en otras ciudades de Francia. Simplemente histórico.

    Pero la cereza en el pastel fue que al frente de la manifestación, donde estaban varios mandatarios, el francés François Hollandé, La alemana Angela Merkel, el británico David Cameron o el español Mariano Rajoy; se colocaron en primera fila a Benjamin Netanyahu, el ministro de Israel, y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, algo que aplaudieron los manifestantes que vieron ese acto simbólico; lo cual termina siendo un golpe mediático y hasta político contra los extremistas.

    Charlie Hebdo es (porque afirman que este atentado no los va a hacer desistir) un diario satírico, que confronta. Charlie Hebdo era implacable a la hora de criticar religiones e ideologías (incluso a la izquierda, de la cual forman parte), por lo cual sus contenidos podían llegar a herir susceptibilidades. Y es válido molestarse e indignarse contra alguna de sus publicaciones. Si soy católico y veo a la Santísima Trinidad siendo satirizada en un acto sexual naturalmente me puedo indignar y tengo derecho a hacerlo; pero de ninguna forma, de ningún motivo, se puede justificar un atentado como el que lamentablemente ocurrió hace algunos días.

    Por esta razón es absurdo hacer afirmaciones como «es que se lo buscaron». Sí, en Charlie Hebdo sabían del riesgo, sobre todo porque ya habían sido víctimas de un atentado en el 2006, pero lo asumieron. Tratar de asignarles cierto grado de culpa es como decirle a una mujer que «se buscó que la violaran» porque iba vistiendo una minifalda. Las sátiras hechas con una pluma, por más burdas y directas que sean, nunca se van a poder comparar con el atentado contra una vida.

    Les cuento una breve anécdota. Hace unos años viajé solo a Nueva York (era la primera vez que iba a esa ciudad) y tomé un taxi que me llevaría a Manhattan, el que manejaba era un árabe y durante el trayecto hablaba por teléfono celular con un tono agresivo (naturalmente no entendía lo que decía). Me entró una especie de pánico por que se me vinieron a la mente los atentados del 2001 y de forma irracional llegué a pensar «¿No será que esté planeando algo?». Bastaron unos minutos para que entrara en control y entendiera que no era nada más que un prejuicio irracional.

    Recordando esto, me preocupa que el atentado contra Charlie Hebdo pueda derivar en una suerte de islamofobia, o más bien que esta se pueda acrecentar. Grupos y políticos ultraderechistas, entre ellos la francesa Marine Le Pen (que tiene un capital político importante) seguramente ya están aprovechando la coyuntura para promover sus ideas nacionalistas. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son pacíficos e incluso gran parte de ellos reprueba los atentados. Pero esto puede incitar a que la gente vea a los árabes (que de por sí, ya sufren de muchos actos de discriminación) con recelos, o incluso con miedo. Estos actos, si no son bien canalizados, pueden servir de alimento para que grupos también extremos (como los de ultraderecha) adquieran más poder del que ya han venido acumulando en los últimos años.

    Por eso la importancia simbólica de ver al los mandatarios de Palestina e Israel (cuyas religiones han sido constantemente satirizadas también) junto con varios de Europa Occidental, lo cual manifiesta un repudio consensado contra los atentados terroristas. La persecusión y el señalamiento nunca debe de ir en contra de las religiones ni de quienes las profesan, sino en contra de los extremistas, sean musulmanes o de cualquier otra creencia.

    Imagen de Stéphane Mahé/Reuters

  • Teles pa’ la banda

    Teles pa’ la banda

    Nuestro querido Presidente Enrique Peña Nieto nos dio una lista de 7 acciones en favor de la economía de los mexicanos. Algunas pueden ser acertadas, como las derivadas de la Reforma de Telecomunicaciones (desaparece la larga distancia nacional), otras en el tintero suenan bien y habría que ver su implementación (el apoyo a emprendedores jóvenes) entre otras cuestionables, muy cuestionables, y una de ellas es la entrega de millones de televisores, para que los mexicanos, dicen, podamos sobrevivir al apagón analógico.

    Teles pa' la banda

    Me pregunto ¿El Gobierno debería encargarse de proveer a los habitantes insumos que no tienen que ver con sus necesidades básicas? Porque hay que ser sinceros, por más que al mexicano le guste «ver la tele», al final es un insumo que tiene que ver con el esparcimiento; y si bien, el ser humano necesita tener momentos de ocio, hay muchas alternativas a la televisión; incluso la mayoría de éstas son más sanas que un aparato que servirá para ver los canales de televisión abierta y nada más (porque de los beneficiarios suponemos que la mayoría no tiene televisión de paga).

    El incentivo para entregar estas televisiones (que dicen, que de calidad no son malas) se palpa al ver el logo de «Mover a México» que abarca toda la caja que contiene la televisión, y también se palpa al darnos cuenta que estamos cerca de las elecciones intermedias. No hay que ser ingenuos ni pensarle mucho para llegar a la conclusión de que esta «acción» está orientada a obtener votos en las elecciones que vienen.

    Algunos dirán que la gente pobre no tendría como ver televisión cuando ocurra el apagón analógico. Pero eso se pudo solucionar entregando decodificadores que son mucho más baratos. ¿Por qué yo como contribuyente tengo que financiar la entrega de televisiones que sólo tienen el fin de entretener, y que los contenidos que ahí se verán son de magra calidad? ¿Por qué no mejor utilizar ese dinero para dar más oportunidades de desarrollo a las clases marginadas? ¿Por qué no mejor dar becas? ¿Por qué mejor no apoyar más a la educación y a la cultura que tanto hace falta, sobre todo en los sectores vulnerables?

    De este tamaño la pongo. El Gobierno Federal gastó casi treinta mil millones de pesos en regalar televisiones contra dieciseis mil millones de pesos que es el presupuesto de cultura en 2014. Al gobierno le interesa más que las personas de escasos recursos estén expuestos a contenidos alineados a sus intereses a que estas personas tengan una oportunidad de obtener más conocimientos y cultura.

    Los dueños de la televisión abierta agradecerán esta iniciativa puesto que no perderán su mercado cautivo, que aunque consumen menos que las clases medias y altas, son un gran número de personas. Pero claro, hay que recordarlo, están «moviendo a México».

    Los productores de La Rosa de Guadalupe, Sabadazo y el Club de Futbol América estarán tranquilos por un buen tiempo…