Categoría: política

  • La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Yo tengo una amiga que milita en el PRI, que contiende a un cargo público y la apoyo, e incluso he trabajado profesionalmente con ella, y lo hago porque tengo confianza en ella y porque me ha demostrado sólidas razones: -Cerebro vendido, ya eres parte de la mafia en el poder, ratero, corrupto, te voy a borrar, ¿Ya tienes tu Casa Blanca?. Muchos me dirán que es una contradicción. Yo digo que no es así, que más bien es sentido común y es saber usar la cabeza. ¿Por qué razón?

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Cuando uno «se deja llevar» pone su chip en automático, termina generalizando. Cuando algo nos indigna tanto (indignación justificada o no), nos puede llevar a dejarnos llevar (valga la redundancia) por las emociones, lo cual sofoca la razón. Las generalizaciones se hacen cuando no hay mucha disposición para ser autocrítico ni para esforzarse en pensar. -Si Peña es corruptazo, entonces todos lo son, si Cuauhtémoc Gutiérrez es un proxeneta, entonces todo el PRI es un burdel lleno de depravados. O como dijo un padre la otra vez, que todos los que apoyan a AMLO tienen problemas psicológicos (un absurdo).

    Es cierto que cuando una institución o un partido da mala imagen (que el tricolor la tiene merecida, en mi opinión, así como todos los demás partidos), la gente tomará sus precauciones; es una reacción natural del ser humano. Pero no implica que absolutamente todos los integrantes sean iguales. Al igual que tampoco podemos pensar que todos los alumnos del Cumbres son mirreyes pedantes, o que los sacerdotes son pederastas. Si a mi me dicen, Juan Pérez es del PRI, o de Morena o del partido que te caiga mal, sí, tomaré mis precauciones, porque de alguna forma el partido en el que milita es parte de una ecuación, pero yo no puedo dar sentado que tiene los mismos defectos que veo en los líderes de su partido y si hago conciencia puedo descubrir que tal o cual perfil es muy bueno, en vez de desecharlo por mis prejuicios.

    Ni siquiera cuando simpatiza con los líderes. Cuando eres parte de algo (y eso es una condición general del ser humano) tiendes a ver los defectos de las demás personas quienes también forman parte de ese algo de una forma más tenue. Igual podrá pasar con un conservador, con un liberal; y eso no necesariamente implica que se haga por conveniencia. Un amigo priísta podrá pensar que Peña Nieto no es tan malo como yo creo que es,  que no es tan mal Presidente y eso no lo hace una mala persona (aunque su percepción sea muy diferente a la mía), igual con un panista que ve con buenos ojos a Emilio González y así nos podemos ir yendo.

    Eso aplica para quien tiene diferentes preferencias políticas. La gente tiene el derecho a tener su preferencia política «que se le hinche el hüevo» porque en una sociedad que aspira a ser democrática, todos tienen el derecho a creer en lo que sea, siempre y cuando eso que se cree no atente directamente contra sus semejantes (ejemplo, creer que se vale matar, robar o pisar sobre los demás).

    A mí me puede caer muy mal Peña Nieto, o Vicente Fox, o Bejarano. Pero si un amigo mío lo apoya, está en su derecho y debo de respetarlo. Podemos debatir, discutir, pero siempre separando las ideas de las personas. Cuando hayamos aprendido a ser tolerantes, nos daremos cuenta de las muchas cosas que podemos ganar. Te podrás dar cuenta que puedes tener amigos que simpatizan la oposición y que las preferencias políticas no tienen que ser un problema.

    Recuérdalo siempre, todos los humanos percibimos al mundo de distinta manera. Desde la educación, la experiencia y hasta las condiciones genéticas definen nuestra cosmovisión del mundo. La gente tiene derecho a pensar distinto a ti, y no por eso es mala, ni ignorante.

    Recuerda que no vale la pena perder amigos por dos meses de campaña. Ganarás más cuando te des cuenta que ese que simpatiza con el corrupto de Peña Nieto, el borracho de Calderón o con el loquito mesiánico de López Obrador puede ser tu gran amigo y estar ahí en los momentos más difíciles.

  • Ese pequeño lapso de tiempo donde los políticos te quieren y te apapachan

    Ese pequeño lapso de tiempo donde los políticos te quieren y te apapachan

    Hoy inicia la campaña, hoy empieza la feroz batalla por tratar de conquistar al ciudadano, hoy las ciudades se inundarán de spots, carteles y trabajo en tierra, hoy podrán ir a tu casa para convencerte de que votes por tal o cual político, hoy es el día donde los políticos tratarán de darte su mejor cara, donde tratarán de entenderte, de abrazarte, de apapacharte, de ponerse a tus servicios a cambio de que les des su voto. Hoy inicia todo.

    Ese pequeño lapso donde los políticos te quieren y te apapachan

    El político más corrupto y gañán dejará ceder sus músculos faciales, su careta de persona enojada que no puede perder la compostura, porque la humildad en los terrenos del poder es símbolo de flaqueza (o al menos eso creen). Pero hasta el más frío sabe que tendrá que sonreír porque esa careta rígida no funciona para los ciudadanos. Los políticos entienden que esas relaciones frías y pragmáticas sirven mucho para disputar el poder dentro del quehacer político diario, pero no para quedar bien con los ciudadanos.

    Pero los ciudadanos no les creen, al menos a la gran mayoría. -Muy buenas tardes Señora Gómez, soy Prisciliano Huerta del Partido Contigo Ciudadano y vengo humildemente a su morada a present… -¡Lárguese hijo de su chingada madre! ¡estamos hartos de su propaganda! ¿qué me dice del dinero que desvió? ¡largo de aquí!

    La política ha quedado tan desacreditada que los ciudadanos han puesto su indignación en piloto automático. Es decir, si un político honesto (escasos, pero existen) llega con la Señora Gómez, posiblemente lo reciba igual, posiblemente saque la cacerola para ahuyentarlo de su casa -¡Lárguese pendejo, por donde vino! ¡todos ustedes son iguales!

    En realidad los políticos no saben a ciencia cierta que es lo que deben de hacer para convencer a los ciudadanos. Por más buenas intenciones pueda tener alguno, al final del día está arropado por uno de todos esos partidos que han quedado desacreditados, recorriendo todo el espectro ideológico de izquierda a derecha incluyendo las mutaciones dentro de éste (como esas alianzas entre el PAN y el PRD). -Hola señora, yo soy Honesto Gentil del PRI, mi carrera está totalmente limpia y ¡Usted es igual que Peña Nieto, no porque esté calvo cree que me va a ver la cara! Hola, soy Bondadoso Bueno del PAN y vengo a… ¡Lárguese con todo y sus 60 mil muertos de Calderón! Yo soy Honrado Cosme Fulanito de Morena y ¡Ha de ser igual que el loquito mesiánico!

    El voto duro juega un importante papel. El voto duro es el único que no se va ante el descrédito de la política y los políticos. Incluso quienes lo poseen buscan generar la percepción de que «todos son iguales» aunque ellos se manchen, porque saben que siendo conscientes de que no pueden ganar conciencias, pueden apostar a perder menos que los demás (que al final del día es lo mismo que ganar).

    A pesar de todo esto, todos harán lo posible por convencerte. Los anuncios de la tele, los banners de las páginas web, spots de la radio, anuncios patrocinados en Facebook, vallas, espectaculares, partes traseras de camiones, pega de calcas, videos, streaming con tu candidato, tortillas con el logo del partido, despensas, artículos patrocinados, notas pagadas por debajo del agua, cuentas en redes para golpetear a los opositores, estrategias BTL, visitas a casas, lápices, borradores, USB con el logo del candidato, columnistas comprados, bailes, maratones, (inserte el nombre de su candidato)fest.

    Bienvenidos todos, a la campaña intermedia. Qué comiencen los juegos del hambre de poder.

  • Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Gobernar es algo difícil, más difícil de lo que uno piensa. La gente cree que los gobernantes lo hacen mal simplemente porque decidieron corromperse; parecieran creer que basta con ser honestos para poner al país en buen rumbo, que basta con no robar y dar un tronido de dedos para apuntalar a México al desarrollo. En realidad es algo mucho más complejo. Quien gobierna no tiene todos los recursos a su alcance como más de alguno podría pensar, ni políticos, ni económicos. En numerosas ocasiones tendrá que apostar por atender a un sector en detrimento de otro porque no alcanza para atender a los dos. A veces quien gobierna tendrá que tomar decisiones impopulares. El que tengamos una clase política corrupta, no implica que sólo con llegada de un hombre honrado, se logrará limpiar al país de todos los males.

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Políticos honrados hay muy pocos, y de alguna forma podríamos decir que cuando llegan somos injustos con ellos, ¿o tal vez no? El honrado alcalde tal vez no arregló tu calle porque creyó más prudente arreglar la de enfrente; o tal vez su orientación política le dice que no es prudente arreglar las calles porque cree que el ciudadano debe de ser más activo y ellos las deben arreglar. O puede ser que el honrado alcalde sea inepto y cometa muchos errores, los cuales han puesto en desgracia a su gobierno.

    Hay críticas justas e injustas, y a veces es muy difícil discernir entre lo justo y lo injusto; pero quien gobierna debe de saber que las críticas son parte intrínseca de la política. También el político debe de ser inteligente entre no sobredimensionar algunas de ellas o minimizarlas. En el caso de Enrique Peña Nieto, lo que existe es una profunda incapacidad para entenderlas, y eso es una de las razones por las cuales a casi tres años de su mandato, su gobierno va a la deriva.

    El Presidente de la Canacintra ha dicho que los críticos de su gobierno somos «agoreros de la desgracia«. Columnistas de diversas tendencias políticas como Zepeda Patterson o Ferriz de Con dieron el grito. Esta aseveración que recibió el aplauso del Presidente pretende colocarnos a todos los críticos en una posición donde deseamos mal a México. Si bien es cierto que existen algunos que por sus preferencias políticas, muy profundamente de su ser, desean el fracaso estrepitoso del Presidente (ver algunos seguidores de Twitter); muchos lo criticamos no porque deseamos que México caiga en desgracia, sino por el contrario, porque lo que es objeto de nuestra crítica, es lo que pensamos que puede llevar a México a la desgracia.

    Retomando lo primero que dije, es cierto que Peña Nieto tiene una coyuntura adversa. Parte de la situación económica (aunque no toda) no es su responsabilidad, sobre todo lo que tiene que ver con el fortalecimiento del dólar y el precio del petróleo. Es cierto que dentro de todos los errores existen algunos aciertos (el efecto de la Reforma de Telecomunicaciones en la telefonía por ejemplo). Pero independientemente de eso, el desempeño del Presidente ha sido muy malo, tanto por la corrupción de la que es parte, como por su ineptitud.

    La evaluación que hace pocos días publicó el Reforma (reprobado por el 57% de los ciudadanos y el 82% de los líderes) no es una especie de conspiración donde los «agoreros de la desgracia» se han puesto de acuerdo para dañar su imagen. La evaluación es justa y de cierta forma refleja lo que ha sido su primer trienio, una desgracia. Si bien es cierto que el Presidente debe de preocuparse de gobernar bien antes que ser popular, la evaluación es lo suficientemente mala como para ignorarla.

    Cuando el Presidente aplaude este tipo de afirmaciones, es cuando menos esperanzas da para pensar en un cambio o en un golpe de timón. Peña Nieto parece estar totalmente cerrado a las críticas. Gastó ya todo su capital en las reformas (cuya celeridad derivó en reformas mal instrumentadas) y parece aferrarse a ellas a pesar de esa mala instrumentación y a pesar de que el efecto positivo de estas se palpará en años, en varios años. No es problema de una coyuntura externa el pésimo manejo que le dio al caso Ayotzinapa que está poniendo en serio riesgo las elecciones en el estado de Guerrero; no es una coyuntura externa que lleve a 200 personas pagadas con dinero del erario al Reino Unido y que sus hijas vistan vestidos de más de $100,000 pesos; la casa blanca y el conflicto de intereses no son una coyuntura externa tampoco. La posición en la que se encuentra el Presidente se debe mucho más a sus errores, que a quienes están interesados en verlo fracasar.

    Si hay algo peor que las duras críticas, es que no las haya. Estas podrían darle cierta retroalimentación al Presidente. Pero nos ha dejado claro que no quiere escuchar.

  • De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    El tema de Carmen Aristegui es un tema complicado. Está muy sujeto a preferencias, filias y fobias de cada individuo. Habrán quienes se arrojen del Castillo de Chapultepec con un poster de Carmen, habrán otros que la condenen por ser una niña fresa de izquierda, o solamente por ser de izquierda. La gran mayoría de las opiniones en Twitter están supeditadas al credo de las personas. Es muy difícil ver a un zurdo, chairo o afiliado a Morena aceptar que Carmen de alguna manera cometió un error. Por otra parte, es muy difícil ver a un simpatizante priísta ver en su despido, un tema relacionado con la libertad de expresión (quienes algunos de ellos, por cierto, tomaron una postura contraria cuando lo del presunto alcoholismo de Calderón). Cierto que nuestros credos condicionan nuestra forma de pensar, pero muchas veces ocurre en demasía, en algunos casos llega hasta el fanatismo.

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    Hoy vi a Carmen dar su conferencia, a pesar de yo estar cansado por un día con mucho trabajo mental y físico, me concentré y me fijé en lo que decía. No me gustó, no me cayó bien, más sin embargo no sentí que en algún momento estuviera mintiendo. El problema es la arrogancia, pareciera que ella es el estandarte de la democracia en México, minimizó sus errores y se concentró en la forma en que ella fue perjudicada. Sobre la censura del gobierno, ella conjetura en demasía como sugiere León Krauze, porque no es como que el gobierno haga públicamente un acto de este tipo y mucho menos van a lanzar spots congratulándose de ello. Si bien no hay pruebas tangibles, se me antoja muy posible una mano censora:

    Carmen y su equipo nos dejó mal parados con el tema de las casas. ¡Entonces no se puede!
    Pero ya la corrimos ¡Entonces sí se puede!

    Carmen se da su importancia, se da su taco. Es la periodista más reconocida del país (su calidad la podemos discutir, aunque se debe de reconocer su peso en el periodismo mexicano) y creo que ese papel se lo ha tomado muy en serio. Carmen no es la democracia, es parte de ella así como todos los que creemos y luchamos por ella lo somos.

    Yo estoy convencido de que Carmen sí cometió un error. No me quiero aventurar a evaluar su gravedad porque no trabajo en el medio y no conozco a fondo las circunstancias. Incluso entre periodistas difieren, algunos lo ven como un pecado mortal, otros como el mismo Brozo, lo ven como algo casi insignificante. El hecho es que lo cometió y eso hay que tomarlo en cuenta. Pero no me explico que por esto MVS haya prescindido de los periodistas que lanzaron el tema de las casas, ni que hubiera lanzado los spots, ni mucho menos que hubieran impuesto nuevos lineamientos que tenían todo el objetivo de acotar el periodismo de Carmen y su equipo.

    Hasta este punto, yo veía a MVS como una víctima. Si había censura, ésta era por presión política. La señal de transmisión de MVS es concesionada, lo cual le da más margen de censura al gobierno. Posiblemente habían sufrido presiones y no les quedó de otra. No sé, no sabemos. Pero si algo me molestó es que hayan mentido:

    MVS publicó un comunicado en respuesta a Aristegui, me parecía convincente y me había hecho pensar hasta que me percaté de la mentira. MVS dice lo siguiente:

    Es importante mencionar que el verdadero autor del reportaje de la casa blanca, Rafael Cabrera, sigue y por lo que a nosotros respecta, seguirá trabajando en MVS Radio. Por lo visto, la Sra. Aristegui ha ignorado algunos detalles en beneficio de su propia causa:

     

    Rafael Cabrera en realidad había sido despedido, y él mismo lo confirma indignado en un tweet:

    Ese simple hecho, desacreditó todo el comunicado. Una mentira redonda. Me dio tristeza por la falta de valor que mostró MVS (que si bien algunas formas de Carmen Aristegui son cuestionables, no llegó al punto de la mentira flagrante, que sepamos).

    Dudo mucho que el uso de la marca sea el único motivo de la liquidación. Dudo mucho que una empresa como MVS prescinda de los servicios de Carmen Aristegui debido al rating que ella le da. Si bien, el error de Carmen existe y la molestia de MVS puede estar justificada, las formas no me cuadran, no parecen tener razón de ser.

    Como insistía al principio, este es un caso difícil de analizar para los ciudadanos de pie, porque tenemos que quitarnos velos ideológicos, omitir filias y fobias; y a la vez porque no tenemos acceso a todo. Pero dejo un dato. Tomo en cuenta la natural polarización, los periodistas de izquierda, y los que trabajan con ella la van a defender. Los periodistas afines al gobierno la van a atacar. Hay un tercer sector que por su posición pueden tener una posición más neutra, y son aquellos periodistas que no son de izquierda y a la vez no muestran demasiadas simpatías con el gobierno, o no tienen alguna relación con él, y la postura de este sector en general sigue sugiriendo alguna especie de censura (me refiero a Pedro Ferriz, a Leo Zuckermman, a Carlos Puig, a Brozo, incluso los Krauze), eso tal vez nos pueda dar una pista.

    Carmen Aristegui debe de aprender a ser más humilde, Carmen no debería pensar en exigir a MVS que la reinstale (que su arrogancia no le deja ver que la salida más digna es no insistir, y no lo contrario). La decisión está tomada, y ella deberá de buscar alternativas, que afortunadamente en el mundo actual del Internet y las nuevas comunicaciones, las hay. Por otro lado, que triste que en este gobierno, la libertad de expresión se esté acotando.

    La conferencia de Carmen:

  • Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    ¿Regresar la Constitución a como era en 1917? Sí. Esa es la novedosa propuesta de Andrés Manuel López Obrador. Sí. Como película de Volver al Futuro, pero 100 años. Caray, hemos vivido tanto tiempo con esa Constitución y con ella emanaron gobiernos autoritarios como los del PRI (donde él se formó). Tanta corrupción, tantos desfalcos, tantas represiones, tantas crisis económicas bajo el amparo de la Constitución de 1917. ¿De qué sirve tener una Constitución tan bonita si todos se limpian con ella cuando van al baño?

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Señor López Obrador. Vivimos en el 2015. Ahora cuando yo quiero ver que día es, yo agarro mi smartphone y lo prendo. En 1917 tenías que conformarte con preguntarte al tendero que día era porque ni la radio existía en nuestro país. Señor López, vivimos en épocas muy distintas, los seres humanos tenemos necesidades muy distintas, la estructura social es muy diferente y lo único que queda son los acarreos y la compra de votos tan típicos del partido del que surgió y al cual ama-odia.

    López Obrador vive de los mitos, de esos mitos que tanto daño nos han hecho, de esos mitos oficiales que buscaron generar cohesión social a través de la manipulación para que la gente se sintiera orgullosa de su nación mientras quienes estaban en el poder desfalcaban a nuestro querido país. Que Villa, que Zapata, que Juárez, que la Constitución de 1917.

    Ese señor que toma como mito a un Juárez que alguna vez hizo un fraude electoral, y que por las circunstancias de la vida no logró vender parte de nuestro territorio a Estados Unidos (Tratado McLane – Ocampo).

    Sí, ese López Obrador, ese Peña Nieto de las izquierdas (aduciendo a su capacidad cerebral), ese que dice que uno de los pocos medios libres que quedan en México es el noticiero de Jacobo Zabludovsky. Ese reportero somnífero de Televisa, palero de los peores regímenes priístas, que engañó a la población con la represión de 1968. Ese que se arrodilló ante Díaz Ordaz, Luis Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, ese que se convirtió en el reportero oficial del régimen autoritario y que ahora, que ya no está en Televisa, hace como que cambia su discurso.

    Pero cuando hasta la más desagradable sátrapa está con él, hay que aceptarla porque significa que «ya se volvió bueno». Ejemplos, Manuel Bartlett, el mismo Jacobo, y una lista de personajes más.

    Porque López Obrador vive del pasado. Textear desde su iPhone (porque sabemos que gusta de los productos marca Apple) apologías al pasado no lo hace moderno. López Obrador no cree en la democracia, cree en la formas del PRI aunque diga odiarlos. Defiende a Aristegui o a El Reforma, porque independientemente de su calidad, no tienden a criticarlo tanto. Dice que La Jornada es un medio libre, pero si él llegara a la Presidencia, seguramente desempeñaría el mismo papel que desempeña, por ejemplo, Televisa con Peña Nieto.

    Tan rancio, tan obsoleto, tan hipócrita (habla de la Mafia del Poder, pero hay quienes lo han apoyado por debajo del agua en infinitum) tan igual que los políticos «de siempre», porque él es, muy de siempre.

    ¡Para afuera!

     

  • En defensa de Aristegui. Aunque no te guste

    En defensa de Aristegui. Aunque no te guste

    Ustedes lo saben, a mi no me gusta que endiosen a Carmen Aristegui y la creo imperfecta, aunque aun así es una de las comunicadoras más importantes de México y la principal periodista de oposición. Pero una cosa es que pueda llegar a discrepar en algunos puntos, y otra cosa es que aplauda que la quieran censurar.

    En defensa de Aristegui. Aunque no te guste

    Se me hacía raro que se hubieran tardado tanto. Y les confieso, al principio pensé que se trataba de una reprimenda por un error de Carmen pero nada más. Incluso se me hacía exagerado que se empezara a hablar de censura como sucedió en Twitter. Pero a la vez se me hacía desproporcionada la reacción de MVS. Me decía ¿Por qué tienen que hacer público el hecho de que Aristegui haya usado a la marca como parte de su alianza con Mexicoleaks? ¿Qué no se podía arreglar en privado? Incluso se me había hecho infantil la reacción de MVS; pero pensé que iba a quedar ahí.

    El sospechosismo dentro de mi interior despertó cuando MVS despidió a dos de sus reporteros, Daniel Lizárraga e Irving Huerta, nada más y nada menos que los reporteros que destaparon los casos de Cuauhtémoc de la Torre y la Casa Blanca de Angélica Rivera. ¿Tanta halaraca por que Aristegui usó el nombre de MVS para una campaña? ¿Pues que hicieron ellos? Porque si el problema es el uso de la marca, pues quien tuvo la decisión final fue Carmen Aristegui y no ellos.

    Denise Dresser habla del riesgo de una putinización. Pero aunque Putin sea corrupto y autoritario, al menos puede decir que tiene liderazgo y carisma, aquí ni eso. 

    No hay que ser tontos, sabemos de donde vienen esas órdenes, y es que Aristegui es quien ha puesto más en jaque al gobierno. Ya habían usado Peñabots para restarle influencia en Twitter, ya habían repartido volantes apócrifos en Polanco y La Condesa donde se aseguraba que el PT le había pagado a Carmen Aristegui. Era previsible, y más para un gobierno al cual le incomoda la democracia.

    Mientras Peña Nieto se aplaudía a sí solo porque acaba de dar dos señales de TV abierta a sus amigos (Radio Centro y Cadena Tres), se emprendió una campaña contra Carmen Aristegui. Había que buscar una excusa y la encontraron. Mientras Peña habla de abrir puertas, en realidad las está cerrando y sólo las abre para quienes se alinean.

    Hasta Carlos Loret de Mola se indignó:

    Mientras el gobierno habla de transformar al país, nos parecemos cada vez más a Venezuela con la crisis de gobernabilidad y censura. Mientras hablan de progreso, la prensa extranjera habla de crisis, Iñárritu dice que la corrupción es el estado y Guillermo del Toro casi sugiere quemar a los políticos. Ellos pueden hablar porque están fuera de México y el gobierno no tiene la capacidad de reprimirlos. El gobierno no les puede decir a las casas productoras de Hollywood que no las contraten, ni puede presionar al Gobierno de Estados Unidos que lo haga, porque Estados Unidos es un país más democrático y el cine no depende en absoluto del gobierno como sí sucede en México.

    La situación en México está muy mal, hay mucha desconfianza, mucha desesperanza, los ciudadanos no se sienten representados. Si el gobierno hace todo muy mal, la oposición, toda (PAN, PRD, MORENA y demás) no se queda atrás y tan no sirve para nada que lo que dice un cineasta pesa más que lo que ellos hacen. Ya estamos hasta la fregada.

    Y todos estamos en defensa de Carmen Aristegui, aunque no te guste. 

    Por cierto, juego México vs Brasil el día de las elecciones.

  • El pinche vestido de Sofía Castro

    El pinche vestido de Sofía Castro

    Si yo fuera la hija de un empresario adinerado quien forjó su empresa desde abajo, y vistiera un Dolce & Gabbana de más de $100,000 pesos ¿Tendría algo de malo si me tomara fotos con éste? ¿Tendría algo de malo si lo presumiera en la revista Quién? Por supuesto que no, porque es dinero que se ganó mi padre a través de su trabajo, y el cual pudo financiar mi vestido.

    El pinche vestido de Sofía Castro

    El problema es que el papá (adoptivo si quieren) de Sofía Castro no es un empresario exitoso, es el Presidente de la República, y a diferencia de un empresario que ha hecho crecer a su empresa, su papá ha fracasado rotundamente en su empresa llamada México. Su papá es servidor público que vive no con el dinero que produjo, sino con el dinero de todos los mexicanos. Peña Nieto gana $120,000 pesos al mes. Su mujer, Angélica Rivera, una prostituta actriz de Televisa, no trabaja ya desde hace algunos años en el medio y se ha dedicado a ser la Primera Dama.

    Ese pinche vestido cuesta lo que gana Peña Nieto en un mes. ¿Ustedes comprarían una prenda que tiene el valor neto de toda su quincena? Muy difícilmente lo harían. Incluso una prenda de $1,000 pesos para alguien que gana unos $15,000 al mes es un lujo y es un gasto que no se hace todos los días. Entonces no se explica a Sofía Castro se le puede ocurrir presumir un vestido de estos en su visita a Londres. Porque ni siquiera es la primera dama, sino que es una de tantas hijas que tiene la pareja presidencial.

    En esta foto, simplemente nos muestran que más que ser una familia de servidores públicos, son más bien una familia que se sirven del pueblo, una familia mantenida del erario que cree que puede enriquecerse a toda costa. Esa foto muestra la pedantería de la familia Peña Nieto, esa simple foto anula todos los spots donde afirman, que están gobernando para nosotros. Están gobernando para sí mismos. Ese pinche vestido lo pagamos tú y yo con nuestros impuestos.

    ¿Cuánto costó el vestido que portaba Michelle Obama cuando su esposo ganó la Presidencia? ¡30 dólares!, $450 pesos. Es decir, se necesitarían más 200 vestidos como los de Michelle Obama para comprar el vestido de Sofía Castro. Es cierto que ante la Reina Isabel no te vas a llevar trapos, ni mucho menos te vas a poner la camisa del América que te compraste afuera del estadio. Pero no hablamos siquiera de la Primera Dama. Hablamos de la hija. Ese vestido no tiene ninguna justificación.

    El mensaje de esa foto es el siguiente: -A mi me la pelan pinches proles mexicanos, yo hago con su dinero lo que se me pegue la regalada gana. Y se entiende, porque ante tal descrédito que tiene Peña Nieto y su familia, un buen mecanismo de defensa sería incrustarse en una burbuja, donde se puedan sentir más que los demás y se puedan servir de los demás. Viéndonos menos sentirán las críticas con menos fuerza. Si Sofía Castro leyera esta nota, seguramente pensaría (a pesar de tez blanca) que soy un naco proletario perdedor. Soy de clase media (loser), tengo sólo un automóvil (loser).

    La hija de la «actriz» así como todos los de su familia viven como los típicos rentistas de hace dos siglos quienes vivían de sus posesiones, se dedicaban a no hacer nada y para quienes trabajar era una humillación. En el mundo actual ser rentista es algo menos que ser un haragán. En el mundo actual se admira a quienes crecen en base a su trabajo y a su inventiva, no a quienes maman del dinero que todos nosotros producimos.

    En un país tercermundista se puede gastar mejor que en un país primermundista. Y es que los Obama saben que están ahí para servir a su pueblo y tienen que ser prudentes con los gastos. No, los de nuestra familia presidencial no lo ven así.

    Y no, no le tengo envidia a Sofía Castro. Prefiero ser un clasemediero que tiene que trabajar pero que tiene su honor intacto, a una persona que a pesar de sus riquezas es repudiada por la mayoría de los habitantes a los que su papi gobierna.

  • El final de Lagrimita

    El final de Lagrimita

    En política quienes salen perdiendo son los que no saben de política y quienes no tienen experiencia en ella. Los políticos conocen los juegos de poder, saben tejer relaciones, saben manejar intereses, porque es lo que siempre han hecho, y es lo que mejor saben hacer. Cuando una persona que no tiene relación con la política entra indirectamente a participar en ella, es quien tiene mayores posibilidades de perder. Y eso es lo que pasará con Lagrimita, cuya carrera, después de este penoso show, sufrirá un duro golpe.

    El final de Lagrimita

    Creo que ahora ya queda claro que la candidatura de Lagrimita es una estrategia del PRI para golpetear a su opositor Enrique Alfaro en Guadalajara. Todos incurren en esas prácticas, los priístas, el mismo Enrique Alfaro (sobre todo en redes sociales). Y si el PRI invitó a Lagrimita (quien es muy amigo de Eruviel Ávila) naturalmente preferirá que quien salga más afectado sea Lagrimita a que sean ellos mismos. Ellos tienen la experiencia, se saben las mañas, saben como jugar. Lagrimita no.

    La estrategia del PRI no fue lo suficientemente buena al punto en que todavía no ha arrancado la campaña y Lagrimita ha quedado evidenciado. El payaso ha hecho lo posible por denostar a Enrique Alfaro, lo cual más que perjudicar a éste último, sólo ha evidenciado para quien trabaja. Los tricolores lamentará que esta estrategia no haya resultado como ellos querían, pero nada más. La gente los criticará (en especial aquellos que de todos modos no hubieran votado por el PRI) y éste asunto pasará como una anécdota. Porque hablamos de un partido político, y porque su imagen (y de alguna forma la de toda la partidocracia) está relacionada con términos como corrupción, simulación e intereses. La gente no se sorprende con esas prácticas, o a veces los políticos las saben camuflajear bien para que la gente no se de cuenta de ellas (como Movimiento Ciudadano quienes han sido más acertivos en el golpeteo).

    En cambio Lagrimita es un payaso, quien se supone, lleva alegría a los niños. Como tal, se espera que ese payaso tenga cierto grado de honestidad y rectitud. ¿Qué pensará la gente de un payaso que se prestó a juegos políticos? ¿Qué pensarán de un payaso que le entró a los juegos sucios de la «gente grande»? ¿Qué pensarán de un payaso, que se postuló con la bandera hipócrita de la ciudadanía para servir a otros intereses?

    Que un político sea corrupto es algo que no sorprende a nadie. Un político corrupto puede ser protegido por los suyos y no le pasará nada, por el contrario la balanza se inclinará a su favor. Lagrimita nos sorprendió a todos para mal. nadie puede proteger a Lagrimita porque su reputación está estrechamente relacionada con quienes le siguen. Y no sé si a un padre su familia le encante la idea de que su hijo admire a un payaso que le mintió a la gente con el fin de obtener algo a cambio.

    ¡Qué barato te vendiste Lagrimita! Tú serás el perdedor en estas elecciones.