Categoría: política

  • La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    Obama puede cantar «Grace», puede hacer chistes de sí mismo en la Correspondents Dinner, puede aparecer en programas de comedia donde se mofan de su persona y no sólo no pasa nada, sino que esta informalidad le ayuda a reafirmar su liderazgo. Obama puede estar con Jimmy Page y ver un espectacular cover de «Stairway to Heaven» al tiempo que le rinde tributo a esa banda Led Zeppelin que marcó a muchos de su generación, y a muchos que no estamos tan grandes. El líder Obama se presenta como humano ante una sociedad lo suficientemente moderna como para no creer en tlatoanis. Obama está en su mejor momento, su Presidencia había dado tumbos y no había terminado de levantar en la mitad de su gobierno y un poco más (contando los 8 años). Contrario a lo que pudiera parecer, más que vulgarizar a la silla presidencial, Obama reafirma su posición.

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    No es que todos quieran a Obama (posee 50% de aprobación), pero Obama sabe ponerse en los zapatos del estadounidense común, sabe crear una sensación de cercanía entre el pueblo y el Presidente, y varios líderes lo respaldan: cantantes, artistas. Muchos podrán no concordar con él y lo desaprueban pero el mandatario no deja de generar respeto. Obama lo respalda con hechos, la recuperación de la economía estadounidense, la recuperación del dólar (que tan infelices nos hace a los mexicanos) y la reanudación de relaciones con Cuba lo pone en un gran momento después de que pareciera que se convertiría en una decepción, en un Fox estadounidense.

    En tanto Obama bromea sobre sí mismo y se expone al público, Peña Nieto hace todo lo contrario. Para evitar una rechifla histórica, Peña Nieto no inaugura el estadio BBVA en Monterrey, asiste un día antes, sólo, sin público, las butacas vacías representando el casi nulo apoyo que tiene por parte de la sociedad. La estratega de redes sociales seguramente le recomendó usar el «Periscope» antes de correr 10 kilómetros para «subirse» a la nueva moda. El resultado es algo penoso, incluso se le percibe algo ensayado y muy poco natural. Habla sobre la carrera y saluda gente, pero nada más, se nota que Peña está solo.

    Peña Nieto se ha alejado de la sociedad no sólo por sus malos resultados, sino por su naturaleza y la naturaleza de su gobierno, quienes están acostumbrados solamente a desempeñarse en escenarios controlados, donde no reciben críticas y solamente aplausos a modo. Una activista hispana transexual le recriminó a Obama por las deportaciones de forma agresiva y la invitó a salir de la Casa Blanca de una forma amable:

    Escuche, usted está en mi casa, no es respetuoso.  No va a tener una buena respuesta interrumpiéndome de esa manera.

    Peña Nieto calla o evade las pocas críticas ante las que se expone. No contesta y los güaruras hacen el trabajo sucio, huye, se esconde en el baño, manda a su esposa para que «aclare» el caso de la Casa Blanca al tiempo que crea teorías de la conspiración. Si un grupo de artistas y escritores como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Denise Dresser le escribe una carta para que tome cartas en el asunto sobre la persecución a los reporteros, él no contesta y envía a un funcionario de segundo nivel (Roberto Campa Cifrián, ex candidato del PANAL en 2006 y ahora encargado del área de RRHH de la Segob) a que conteste.

    El Presidente se ha autocensurado, no hay vasos comunicantes entre él y la sociedad. Peña la ignora y la sociedad no lo respeta. Su Presidencia está condenada debido a su nula incapacidad para dar un golpe de timón y de cambiar las formas a las que está acostumbrado. Mientras Obama se puede reír de un chiste que hacen sobre él, el equipo de Peña Nieto los ignora, se enoja, o llama a control de daños. Esa es la gran diferencia entre un Presidente cercano y un «no» Presidente, que representa a la sociedad en el papel pero no en la práctica.

    Imagen: El Universal

  • La fotografía de Rubén Espinosa

    La fotografía de Rubén Espinosa

    Rubén, el freelance que trabajaba para la Revista Proceso, y que huyó de Veracruz al Distrito Federal porque decía que empezaban a perseguirlo gente sospechosa. Rubén salía al campo de acción a cubrir protestas o a tomarle fotografías incómodas al infame regordete Gobernador de Veracruz  Javier Duarte, Rubén tenía que tomar muchas decisiones, algunas técnicas como el tipo de lentes que tenía que usar para tomar «esa foto» ¿Un gran angular, un 50mm o ya de plano un zoom?, la apertura de la lente, la velocidad de obturación o el ISO en caso de que estuviera en condiciones de poca luz; tenía que pensar en el encuadre y la composición de la foto. Además de todo eso que ya es muy complejo, Rubén Espinosa tenía que arriesgar su pellejo para «hacer democracia» con su equipo fotográfico y para contarnos a todos una historia.

    La fotografía de Rubén Espinosa

     

    Rubén se la jugó y perdió, no sólo perdió él, perdimos todos, la democracia y la libertad de expresión se llevaron otro revés. Rubén, activista social fotografíó a Javier Duarte en posturas incómodas. En una, que fue utilizada como portada para la revista Proceso, aparece Javier Duarte con una gorra de policía luciendo su panza, en otra sale el mismo Gobernador haciendo una mueca chusca y extraña. A veces a los poderosos más que la crítica, les molesta que los retraten de tal forma que puedan ser objeto de burla. La portada lastimó tanto que el gobierno de Duarte compró a granel la revista para que no fuera exhibida o fuera lo menos vista posible. A partir de que Rubén Espinosa tomó esa fotos, comenzó a ser perseguido y huyó a la colonia Narvarte del Distrito Federal. Creyó estar a salvo, no lo estaba, y fue asesinado junto a 4 mujeres.

    Creo que no es difícil deducir que la orden vino del gobierno de Duarte, #FueElEstado. Esta muerte nos confirma la regresión que estamos viviendo en México y la lucha desenfrenada del gobierno actual contra la libertad de expresión. ¿Se podría esperar que el Presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno tomen cartas en el asunto y vayan en contra del autor intelectual de su asesinato? Se vale soñar, recuerdo que cuando en el programa Tercer Grado «cuestionaron» a Peña Nieto por estar en el partido de «los dinosaurios», el se defendió afirmando que en su partido también había jóvenes y vitoreó a Javier Duarte. La tradición antidemocrática del partido que encumbró al Presidente es la que facilita que asesinatos y «ajusticiamiento» de personas que se oponen al gobierno o no piensan como ellos.

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    Ella se llamaba Nadia Vera, activista de Xalapa del movimiento #YoSoy132, fue brutalmente asesinada junto con Rubén y otras tres mujeres más.

    Seguramente harán lo que saben hacer muy bien, dejar que el tiempo pase, mientras vemos en nuestra cara como los espacios para podernos expresar se van acabando. En un gobierno democrático no puede caber que una autoridad mande a matar a jóvenes por el simple hecho de tomar fotos incómodas. ¿Que hará el Gobierno? ¿Al igual que Peña, mandará a poner a uno de los suyos como Virgilio Andrade para que los autoinvestigue?

    Estamos retrocediendo, estas historias ya habían quedado superadas y están regresando. Ya no es solo el narco quien atenta contra los derechos de quienes hacen periodismo, sino el mismo Gobierno, porque #FueElEstado.

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    Yesenia Alfaro Quiroz también murió, tan sólo tenía 19 años. Fue encontrado desnuda, amarrada, con signos de tortura y el tiro de gracia.

     

    Y lo más triste es que ya parece normal, ya no sorprende.

    P.D. «gobierno» en minúsculas es a propósito.

  • El Gobierno contra los niños

    El Gobierno contra los niños

    Me siento triste, frustrado, a veces casi se se salen las lágrimas. Me da tristeza ver a mi país así, en estas condiciones, no merecemos esto, es una tragedia. No, no es «grilla» (amargarte por un estado trágico no puede ser grilla), es un sentimiento honesto, de desesperación, de frustración. Ya estoy harto, ya estoy hasta la madre.

    El Gobierno contra los niños

    – No te quejes, deja de sentirte víctima, mejor propón. A ver cabrón, dile eso al padre de uno de los niños que el ejército mató porque las autodefensas evidencian el vacío de poder que genera el gobierno que los comanda, dile eso a quienes se sienten desesperanzados. Si te asaltan, ¿te gustaría que en el juzgado te recomienden «ponerte a proponer» en lugar de levantar la denuncia? Como si al Gobierno actual le gustaran los ciudadanos propositivos.

    En una semana ocurren tres cosas que en otro país podrían poner a un Presidente casi en la calle: 1.- Se les escapa el Chapo, 2.- La ronda cero no sólo fue un petardo por la desconfianza de los inversionistas extranjeros, sino la única empresa a la cual le otorgaron zonas petroleras tiene entre sus accionistas al cuñado de Carlos Salinas, 3.- El ejército mató e hirió niños en Aquila Michoacán con el pretexto de detener al líder comunal de Ostula, no, no fue un narco, no fueron «daños colaterales» que se tuvieron que asumir para detener al capo de los capos (el verdadero capo de los capos se les escapó), fueron autodefensas. No las quiero idealizar, pero las autodefensas surgen a raíz del vacío de poder que éste gobierno ha dejado.

    Y como «bonus», indígenas que eran acarreados del Partido Verde (que hay que recordar, es parte del gobierno) tuvieron un accidente y niños murieron. Niños, gente que utilizan para poder mantenerse en el poder creando una relación de codependencia.

    Parece que en este país se ha perdido cualquier orden de valores, cualquier atisbo de ética e integridad. Parece que todo se vale, que por estar en el poder se puede hacer lo que sea, que los ciudadanos no importan, que los niños menos, hay que maleducarlos, y si matamos a alguno para detener a la cabeza de una organización que se creó porque nosotros no somos capaces (o más bien no queremos) proveer algún grado de seguridad a la población ante el acecho de los maleantes y narcotraficantes. Todo se vale, se vale mentir, se vale ser cínico, se vale robar, se vale burlarse de las leyes, se vale todo.

    Y mientras pasa todo eso, esas mismas personas son las que nos sugieren que «propongamos» (para que no nos escuchen). Nos sugieren que el cambio está «en uno mismo», como si todos estuviéramos hechos de la misma calaña. ¡Qué desfachatez!

    Por eso México está en una de sus peores crisis de la historia moderna, bajo uno de los peores gobiernos y uno de los peores mandatarios de la historia de nuestro país (Quizá Peña comparta el honor con los que fueron parte de la docena trágica, y sea aspirante a superarlos). No, no hago la afirmación con la bandera de un partido (que todos han hecho mal su trabajo) ni un sesgo ideológico, es una realidad objetiva y cruda, tanto columnistas, comentaristas y opinólogos de izquierda y derecha, liberales y conservadores concuerdan. Ésto es una tragedia, México vive un momento trágico donde ni el realismo mágico ni el surrealismo ni la teoría cuántica podrían explicar todo lo que se está viviendo.

    De seguro los muy cercanos al Gobierno (y yo creo que ni siquiera todos, yo creo que algunos en el fondo lo saben lo cual les genera un sentimiento no muy grato) sentirán mis palabras como ataque, porque ellos son poseedores de la verdad; como si se tratara de un partido de futbol. No, no es ataque, es una justificada expresión de encabronamiento crónico, los ciudadanos estamos hasta la madre, y no, no todos somos corruptos, habemos quienes sí respetamos las leyes y lo que queda de Estado de derecho. Aunque no lo crean, aunque nos quieran convencer de que la corrupción es «cultural».

    Si bien la presencia de ciudadanos propositivos es algo que siempre se debe de agradecer y promover, se necesitan más que propuestas para cambiar esta dura realidad, tal vez nos hace falta ser más fuertes como ciudadanos y crear masa crítica en vez de recurrir a los memes y a los insultos por Internet como una forma de terapia psicológica.

    Y así, enojado, encabronado, termino de escribir esto. Pero ¿quién no puede estar encabronado ante la forma en que están destruyendo a México? ¿Debería de hacerme una chaqueta mental y crearme la falsa ilusión de que las cosas en México están bien? Vaya, para que un ejército mate niños, sean cuales sean las circunstancias es que las cosas están muy mal.

     

  • México, un país de «bromita»

    México, un país de «bromita»

    Tomando la teoría de la relatividad de Einstein. Imagina que estás dentro de un avión y una mujer camina dentro de un pasillo desde el baño que está en la parte trasera hasta su asiento de primera clase (es decir, hacia la misma dirección en que el avión viaja), estando ahí tú puedes deducir que esta mujer camina a una velocidad de 4 kilómetros por hora. Imagina que un amigo tuyo se encuentra en la superficie de la tierra y observa caminar a esa mujer dentro del avión. Tu amigo llegará a una conclusión diferente, él te dirá que la mujer se desplaza a una razón de 904 kilómetros por hora (asumiendo que el avión viaja a 900 kilómetros por hora). El evento es el mismo, pero la percepción cambia de acuerdo al punto en que se encuentra el observador.

    México, un país de "bromita"

    Algo así pasa con las ideologías políticas. Un evento ocurrido en nuestro país siempre será el mismo; el juicio que se haga de ese evento variará de acuerdo a la postura política del observador. La privatización de una empresa será vista con agrado por un liberal económico, en cambio generará mucha molestia en un izquierdista de cepa. Independientemente de que en algunos casos puedan existir instrumentos para medir la efectividad de una decisión de una forma independiente a las condiciones ideológicas, un evento en muchos casos no puede juzgarse igual por todos los observadores dado que su ideología está dada por muchos factores, como su instrucción, el ambiente en que se ha desarrollado e incluso condiciones psicológicas y hasta genéticas. Un estadista lo sabe (o se asume que lo debe de saber) y por eso es que debe de entender que muchas de las decisiones que tome serán juzgadas desde varias perspectivas.

    Entonces se puede entender que la gran mayoría que las decisiones que tome serán juzgadas mal por sus detractores (no se puede quedar bien con todo el mundo).

    El problema para un gobernante viene cuando las críticas a sus decisiones y a su gobierno superan esta natural condición del ser humano, y es lo que está pasando con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Es curioso que el juicio que hace Gerardo Fernandez Noroña sobre la fuga del Chapo sea muy similar a la que hace Pedro Ferriz Hijar, siendo que su doctrina ideológica es casi opuesta a la del primero.

    ¿Habría que agradecerle a Peña Nieto que haya terminado temporalmente con la polarización que vivía el país al poner a casi toda la nación contra él?

    La mayoría de las críticas (tal vez con excepción de algunas de las reformas) han logrado una convergencia de opinión entre la derecha y la izquierda mexicana. Pedro Ferriz afirma que uno de los problemas del país es que algunos empresarios están coludidos con el gobierno actual y eso explica en gran parte, nuestra situación actual y la desigualdad en la que se vive; al mismo tiempo López Obrador habla de la «mafia en el poder». Aunque no son argumentos exactamente iguales, sí tienen varias coincidencias, curioso entre dos figuras que se repelen entre sí. La opinión de ambas posturas frente a la Casa Blanca de Peña Nieto, y hasta algunos casos, lo de Ayotzinapa, más que ser divergentes, tienden a ser convergentes.

    El problema es que el pésimo desempeño del gobierno actual queda evidente, no hay escapatoria, no hay punto de vista ideológico desde donde se pueda justificar. Dentro de su partido lo pueden defender, pero no es un problema de percepción con base en lo ideológico, sino de simpatía con una institución (cuestionar al Gobierno sería cuestionar fuertemente a la institución en la que me siento «parte de», donde tal vez no sólo tengo simpatías, sino intereses políticos). La prensa extranjera, la cual, en algunos casos asumimos, puede ser más objetiva por su capacidad de verlo todo «desde fuera» (aunque no están exentos de condicionamientos ideológicos) llega a la misma conclusión. El veredicto es generalizado, éste gobierno está sumido en la corrupción.

    Cuando digo que México es un país de «bromita» es cuando a pesar de toda esta realidad no pasa nada, cuando la oposición está inmóvil cuando el gobierno se ha puesto en una posición para que cualquiera le de una patada. Es de «bromita» cuando ocurren cosas tan inverosímiles como que el capo más buscado del mundo se escape del penal (supuestamente) más seguro de América Latina. Es de broma ver que el Chapo se escape, según el video presentado por el Comisionado Nacional de Seguridad con barba y pelo, y la PGR diga que estaba rapado al momento de salir de la cárcel. Es inverosímil que el Chapo (aunque la inverosimilitud se puede atenuar entendiendo la gran corrupción) tenga una tablet en la cama mientras escapa. Es inverosímil que en el momento en que éste se escapa, Peña y Osorio se vayan juntos a Francia dejando al país sin cabeza.

    Un país de «bromita», surrealista (André Breton dixit, y hasta mi vecino dixit), dicen que como México hay dos. México sumido en una de sus peores crisis contemporaneas, la sociedad paralizada, impotente, creando memes del chapo y burlándose de Peña Nieto en las redes sociales como terapia psicológica para evadir la realidad ante el supuesto (no del todo verdadero) de que no se puede hacer absolutamente nada para cambiar las cosas. Así de triste es la situación, y el gobierno se alcanza a sostener gracias a la complicidad de la oposición y a sus partidarios con muy poco espíritu de autocrítica y quienes creen que el problema de las críticas hacia su gobierno están afuera y no adentro.

    Por eso cuando les mencionas la palabra «dimitir», te dicen que no conocen a ese ruso.

  • Atole con el Chapo

    Atole con el Chapo

    Enrique Peña Nieto es un pésimo Presidente. De hecho, pienso que junto con Díaz Ordaz, Luis Echeverría, y López Portillo, integra el grupo de los peores presidentes de la historia moderna (peor que Salinas, sí; creo que por eso ya pocos recuerdan su supuesta relación con Salinas). Aunque no creo que la huída del Chapo haya implicado un pacto con Peña. El Presidente pierde mucho con la salida del Chapo, pierde capital político, pierde, junto con su partido, popularidad, y por lo tanto, un paso en reversa que su partido o sus cercanos se mantengan en el poder (aunque en éste país todo puede pasar). Sólo se podría entender un pacto de éste tipo desde una conspiración mucho más compleja que tendría que rebasar nuestras fronteras.

    Atole con el Chapo

    Pero aunque no creo que haya habido un pacto explícito con Peña Nieto, para que el Chapo saliera, se tuvieron que corromper servidores públicos de alto nivel, no sólo el director del penal, sino mucho más que eso. Es que no hay forma de explicar que el Chapo haya salido por sus propios medios. No cuadra, no tiene explicación alguna:

    1.- Hace tiempo detuvieron al mochaorejas ¿Lo recuerdan? Al famoso secuestrador Daniel Arizmendi. Bueno, recuerdo muy bien que cuando lo capturaron y lo llevaron al Penal de Almoloya (hoy el Penal del Altiplano), los noticieros afirmaron que sería confinado a una celda especial de donde no podría salir, ahí se bañaría, ahí comería, ahí todo. Esto empata con lo que Flavio Sosa, luchador social de Oaxaca quien estuvo en la misma prisión en el sexenio anterior, le relató a Diego Enrique Osorno. Él estuvo en una celda donde sólo había una cama, una mesa de cemento y una ducha. No se entiende como es que el Chapo pudo entrar a una regadera común y de ahí escapar sin que las cámaras grabaran su fuga (recuerden, es un penal de alta seguridad). Sólo se puede explicar por medio de la palabra «corrupción», si el Chapo no estuvo dentro de esas celdas creadas para los reos más peligrosos tuvo que haber habido corrupción de por medio.

    Ya lo dijo Flavio Sosa, para escapar era necesario sobornar a fuerzas de tres órdenes distintas, las cuales tienen fricciones entre sí. Tuvieron que haber movimientos de más alto nivel.

    After Guzmán’s last escape, it was revealed that he had corrupted the entire infrastructure of the prison that was holding him – Patrick Radden, columiista de The New Yorker.

    2.- El túnel, el túnel más grande de México tendrá 3.5 kilómetros (construido por empresas de Carlos Slim). Éste tiene 1.5. No es un túnel que un reo pueda excavar con una cuchara. Se necesita mucho más que eso. A Priori se puede entender, porque el Cártel de Sinaloa tiene los suficientes recursos para construir túneles de cientos de kilómetros (El Chapo inventó el «narcotúnel»). Se necesita gente especializada para hacerlo (recordar que éste túnel tuvo iluminación y aire acondicionado) y se necesita un camión de volteo diario para poder extraer los metros cúbicos de tierra necesarios durante un año, ¿y nadie se dio cuenta? 1.5 kilómetros desde el penal,  donde es necesario pasar horas de revisiones para poder entrar, donde no puede volar ningún artefacto ni helicóptero ni avión, donde los teléfonos celulares están prohibidos y de donde nadie había escapado. ¿Qué nadie lo vio?

    3.- Si el Chapo escapó una vez, no se entiende que no hayan tomado las medidas necesarias para que eso no volviera a ocurrir. Patrick Radden afirmó que los oficiales le asegurarón que el Chapo estaba aislado en una celda. Sea cual sea la verdad, tuvo que haber actos de corrupción, o bien para que no lo confinaran a una celda, o para que lo confinaran y luego por alguna razón lo dejaran entrar a las regaderas comunes (Flavio Sosa relata que los reos sólo se pueden bañar a las 6:00 AM y el Chapo lo hizo en la noche).

    Mientras esto ocurría, Peña Nieto dejaba acéfalo al país, se llevó a Osorio Chong a Francia (junto con una comitiva de más de 440 personas pagadas con nuestros impuestos); y posiblemente el Chapo haya aprovechado esta condición para poder correr menos riesgos en fuga. No se entiende que Peña no haya regresado al país, muestra de que estamos frente a un gobierno débil, inepto e incapaz de hacer frente a los criminales. En su declaración, Peña ni siquiera tuvo la molestia de llamarlo por su nombre.

    El Gobierno no hace nada, apuesta al olvido porque le ha funcionado (Ayotzinapa, la Casa Blanca), la gente se indigna, hace memes del Chapo, critica a Peña Nieto en las redes, pero nada pasa, luego se le olvida. Peña pierde capital político (y lo poco que mantiene, es gracias a la oposición tan displicente y mediocre que tenemos) pero sigue en pie. En estos años se habla mucho de que va a renunciar, no va a poder, lo van a tirar, se va a morir, pero por alguna razón (y no le estoy deseando ningún mal de salud ni a su integridad) el gobierno ahí sigue, como si de alguna manera pudiera salirse con la suya. Pero no sólo siguen en pie, sino que «no entienden que no entienden», siguen cometiendo los mismos errores, el espíritu de autocrítica es nulo y pareciera que no tienen incentivos para cambiar o para dar un golpe de timón. Cierto, Peña (a mi juicio) no liberó al Chapo, pero que el criminal más buscado del mundo se te vuelva a escapar, y que no existan explicaciones para dicho escape, es porque los cimientos del edificio llamado México están endebles, es porque el Estado de derecho está débil, y en estas condiciones no se pueden lanzar reformas exitosas, no se puede mejorar al país. Se tiene que empezar por reformar lo que siempre se han negado a reformar, el Estado de derecho.

    Lo ocurrido es una humillación para el país en el mundo, como si fuéramos una suerte de hazmerreír, y nosotros no merecemos eso. Me da tristeza porque creo y estoy seguro de que México es mucho más que eso, que en éste país si existe gente que quiere hacer las cosas bien, trabajar y esforzarse. Es triste que relacionen a México con violencia, drogas y un gobierno corrupto; es triste que ya sea pan de cada día que los diarios extranjeros publiquen artículos que relaten como es que México está mal, sumido en la corrupción, que Forbes publique un artículo sobre nuestro país con el encabezado de «El país más corrupto del mundo«, tal vez a los más que odian al Presidente de forma fanática se sientan satisfechos, pero no la mayoría de nosotros.

    ¿Qué hicimos para llegar aquí? ¿Qué pasó? ¿Por qué cuando era niño, creía que en un futuro México iba a ser algo mejor y no lo es? ¿Qué tenemos que hacer para cambiar? ¿Qué podemos hacer para que podamos confiar en nuestros gobernantes y no nos den «atole con el chapo«?

  • El Chapo sale el sábado por la noche

    El Chapo sale el sábado por la noche

    «Y hasta con el Chapo perdimos en penales»

    El Chapo sale el sábado por la noche

    No sé que decirles, México es un país surrealista, es un país donde el «realismo mágico» se vive día a día, donde pasan las cosas más increíbles y más inesperadas. México es un país de broma, donde el «piensa mal y acertaras» se convierte en premisa válida. Y si no te gustaba Prison Break porque creías muy fantasioso e ingenuo pensar que alguien puede escaparse dos veces de diferentes cárceles de máxima seguridad, es hora de que vayas comprando las temporadas (o bueno, las puedes ver en Netflix).

    ¿Pero de verdad se escapó el Chapo como dicen? ¿De verdad excavó, o le excavaron un túnel de kilómetro y medio para que saliera del Penal de Máxima Seguridad del Altiplano sin que nadie se diera cuenta?

    ¿Se acuerdan de Daniel Arizmendi, el famoso «mochaorejas»? Recuerdo que cuando encarcelaron a este individuo, en la televisión afirmaron que lo tendrían en una celda especial donde no podría tener comunicación con el exterior porque era necesario tenerlo bien vigilado. ¿Por qué al capo más importante de México no lo vigilaron tan bien y podía comportarse como un prisionero más? ¿Por qué a un capo tan importante como él y quien ya tiene el antecedente de haberse escapado lo dejaron escaparse una vez más? ¿Por qué el Chapo estaba a las 9:00 PM en las regaderas cuando escapó? ¿Qué no hay protocolos y horarios en un penal de máxima seguridad? #NoEraPenal:

    Todos los días al Secretario de Gobernación le pregunto si lo tienes bien vigilado, porque evidentemente es una responsabilidad que hoy tiene a cuentas el Gobierno de la República asegurar que la fuga ocurrida hace algunos años nunca se vuelva a repetir – Enrique Peña Nieto en entrevista a León Krauze.

    Se pueden hacer muchas conjeturas, desde la versión más conservadora y «benévola» que dice que el Chapo efectivamente se escapó, hasta otras que dicen que lo soltaron y que se trata de cambios de estructuras de poder. Pero en todas las versiones posibles el hecho es vergonzoso. Que el Chapo se haya vuelto a escapar es una vergüenza, una humillación internacional. Me pregunto si a Peña Nieto será cuestionado en Francia tanto por políticos como por la prensa.

    Y es que puedes entender que un Presidente que lleva numerosas comitivas a otros países como si se tratara de un rey que puede hacer lo que quiera con las instituciones como si «el Estado fuera él» (aludiendo a Luis XIV) y que está implicado en actos de corrupción, pueda permitirse que el capo más importante no sólo de México «se te escape». En un país donde las instituciones no funcionan, pueden pasar tantas cosas mágicas e increíbles. Puedes entender que a un gobierno tan poco respetado, cuyo Presidente puede ser humillado con la mirada de su esposa, nadie más lo respete. Si el ciudadano promedio no lo respeta ¿Cómo podrá un capo tenerle algo de respeto al gobierno y corromper hasta donde se necesite para liberarse?

    Para que el Chapo Guzmán saliera, era evidente que se necesitaba comprar o amedrentar gente, cuando menos tuvo que llegar a los más altos niveles dentro del penal para permitir que eso sucediera. Esos altos niveles que deberían de reportarle diariamente a Osorio Chong sobre el Chapo, porque como decía Peña Nieto, él, supuestamente le preguntaba a Chong todos los días sobre el Chapo.

    Lo que está pasando es una humillación, una vergüenza internacional, una muestra de que nuestras instituciones son endebles, que cualquiera puede pasarse la ley por encima. Es penoso que un reo tan peligroso se te pueda escapar de tu prisión más segura y vigilada, pero es mucho más humillante que lo pueda hacer por segunda vez, eso en una nación normal no puede ocurrir.

    El Gobierno está rebasado, los cárteles de la droga parecen mostrar que son más fuertes que éste. El Gobierno es débil, los capos son cabrones. No hay Presidente, hay capos fugados y criminales que actúan impunemente sin posibilidad de que sean castigados.

    Y cuando sabes que la imagen de Peña Nieto no puede desdibujarse más, de pronto te pueden volver a sorprender.

  • Candidatos que ganan con poquito y que pierden con mucho

    Candidatos que ganan con poquito y que pierden con mucho

    Como refiere el diario Reforma, cada voto del Bronco costó 40 centavos, el voto de Ivonne Álvarez del PRI costó casi 24 pesos. En Guadalajara Pedro Kumamoto gastó 32 centavos por voto en tanto Ricardo Villanueva del PRI gastó 30 pesos (100 veces más), y los otros partidos gastaron también cantidades similares. ¿Quiénes ganaron? Paradójicamente los que menos gastaron, los independientes quienes al no tener recursos a la mano, tuvieron que ingeniárselas para poder llegar a la gente.

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    Esto nos indica que los recursos con los que cuentan los candidatos que van por un partido político son abismales. No, no sugiero que se les recorte el recurso al grado en que lo tienen los independientes, pero el recurso es lo suficientemente excesivo para comprobar que no es eficiente.

    Esto también nos indica que el tipo de campaña al que están acostumbrados a hacer los candidatos de partidos ya no es tan eficiente como lo era antes. Al grado que un independiente sin estructura partidista detrás y con 50 veces menos recursos que tú te puede ganar. No sólo es el despilfarro, es el hecho de que algo falla en la comunicación de los partidos. Creen que usando spots y espectaculares con la imagen del candidato sonriendo pueden ganar una elección. Este tipo de publicidad intrusiva y cara genera el fenómeno contrario, aleja al candidato de su electorado. Cuando no hay recursos no les queda de otra a los candidatos que acercarse más a la sociedad, no les queda de otra que bajarse de la silla desde donde les toman la sesión de fotos e ir a platicar con los vecinos. Cierto, algunos candidatos de los partidos tradicionales se molestan en ir a tocar puertas, pero no lo hacen todos, y algunos de ellos lo hacen con suma displicencia.

    Cierto que los partidos necesitan recursos para lograr posicionarse en el electorado y la gente sepa de quien se trata. Es cierto que por medio de las redes sociales no puedes llegar a las periferias de la ciudad o a las zonas rurales. Pero también es cierto que muchos políticos (o sus campañas) siguen creyendo que al voto útil se le debe de llegar de manera tradicional, muchos siguen dándole poca importancia a las redes sociales esperando a que «las estructuras» hagan el papel y muchas veces no alcanza. Siguen creyendo que por más billete se tenga la campaña será más efectiva y no es así, la creatividad puede hacer milagros sin billete de por medio.

    Es cierto, México no se puede dar el lujo de hacer que los partidos financien sus campañas con recursos privados como en Estados Unidos. Los estadounidenses tienen un mercado lo suficientemente libre y amplio como para buscar apoyos en muchas empresas y organismos privados de tal forma que no implique un riesgo de concentración de poder. En México el mercado es lo suficientemente monopolizado como para que sí suceda. Por ejemplo, si el candidato más fuerte se queda con el apoyo de Televisa y Telmex, el adversario quedará en completa desventaja; además la relación empresa-gobierno en México es más estrecha que en Estados Unidos y eso es riesgoso, por los conflictos de interés y los contubernios.

    Pero por ejemplo, se podría hacer un reajuste del presupuesto que los partidos reciben para que Ivonne Álvarez gaste 10 pesos por voto y no 24, o Villanueva gaste 12 y no 30. Ésto obligaría a los partidos a eficientar sus campañas, a hacerlas más creativas y obligaría a los candidatos a ser más cercanos con quienes pretenden gobernar. El exceso de recursos hace que los estrategas pierdan el enfoque. Y el problema es más grave si hablamos de los spots que reciben gratuitamente los partidos y deben de ser transmitidos por televisión y radio; como lo hace constatar Leo Zuckermann en su columna donde dice que los spots en televisión son muy aburridos e ineficientes porque no tienen ningún tipo de segmentación debido a que se transmiten en cadena nacional a todos los públicos.

    La gente de a pie tiene razón, los recursos para los partidos políticos deben de reducirse. Ya los candidatos independientes nos han mostrado que se puede ganar con casi nada, entonces no hay necesidad de darle tanto a los partidos, sobre todo cuando no saben usar esos recursos de manera óptima.

  • Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump de entrada ya puso un clavo en su ataúd dentro la carrera por las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El votante latino es cada vez más importante en éste país; este sector aumentó 18% de 2010 a 2014. Según Pew Center hay 25.2 millones de latinos listos para sufragar (algo así como el 8% de todo el electorado). Una cifra que no se puede subestimar dentro de unas elecciones y los candidatos (bueno, menos Trump) lo saben. No es que dichos candidatos se vean forzados a prometer derribar la frontera con México, pero sí a tomar una postura cuando menos prudente ante un sector que puede ser clave y al cual ya no se puede ignorar.

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Los latinos son lo suficientemente importantes en Estados Unidos como para que Jeff Bush, quien se destapó por el Partido Republicano, presuma haber conocido a su esposa en un programa de intercambio en León Guanajuato, al tiempo que tiene una versión en español de la página web que usará para la campaña. La destapada por los demócratas, Hillary Clinton, también tiene una versión en español de su página. Saben que los latinos son lo suficientemente importantes como para no ignorarlos (aunque en la práctica, sus políticas no sean del todo benéficas para ellos).

    Trump, en su destape, declaró que «México no es nuestro amigo», que promete levantar un gran muro en la frontera norte que nosotros vamos a pagar, que los mexicanos mandamos no a nuestra mejor gente, sino a la gente que tiene problemas, que traemos drogas, crimen, violadores. Así, su primera estrategia de campaña fue perder a ese 8% de los electores, pero no sólo a ellos, porque a varios estadounidenses no les cayeron muy en gracia sus declaraciones, como a Rob Schneider:

    Trump es un mal ejemplo de lo que debe de ser un empresario estadounidense, el antípodas de los jóvenes empresarios de Silicon Valley que obtienen su riqueza gracias a su constante innovación y no procuran presumirla. Trump, un especulador inmobiliario, que además escribe junto con Robert Kiyosaki literatura barata compartiendo nada de los conocimientos que lo han hecho poseer una fortuna y cuyos libros son recomendados por empresas piramidales que muchas veces terminan en fraude. Trump, ese hombre desagradable que se ha mandado levantar torres en Nueva York con su nombre, y quien posee un peinado que decepcionaría hasta a las mujeres que lo siguen por el interés en su dinero.

    No es de sorprender que Trump se haya destapado. Es lo suficientemente excéntrico para hacerlo, porque a Trump le gusta llamar la atención, le gusta hacer circo (aunque no use una nariz roja como Lagrimita). Trump puede ser racista con Obama, afirmar que ganó por medio de un fraude electoral, desconocer los resultados y convocar a una marcha hasta Washington al tiempo que él mismo es demandado por fraude en Tijuana, sí, en ese país que según él, manda a los peores delincuentes.

    Por supuesto que Trump nunca llegaría a ser Presidente de los Estados Unidos. No es político, no sabe hacer política, no sabe conciliar; su postura radical y beligerante sólo podrá atraer el voto de los más radicales, de los más «anti-latinos» y tal vez de algún redneck despistado o algunos miembros del Tea Party.

    Donald Trump es el Lagrimita estadounidense, muchos lo conocen, algunos lo siguieron, pero casi nadie votaría por él.