Categoría: política

  • La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    Inicio con dos comentarios que hay que tomar en cuenta para entender el contexto.

    1.- Cuando no puedes censurar abiertamente, la opción que queda es saturar a la población de información de tal forma que ésta quede confundida; parece que es la apuesta del Gobierno. A pesar de las voces calladas (algunas con éxito, otras sin éxito) la oposición existe (me refiero a la ciudadana y no tanto a la política) y sería riesgoso un ataque frontal contra ella. Lo saben.

    2.- Cuando un gobierno está debilitado, la tentación de tomar el poder que éste va dejando es inevitable. Es decir, cuando un gobierno se debilita, la luchas de poder se incrementan dado que esa condición implica una oportunidad para tomar el lugar de quienes ahora gobiernan. Los métodos y alcances pueden ser de diferentes formas; habrán quienes aspiren a derrocar al gobierno, otros apuestan a la siguiente fecha electoral, y otros aspiran a negociar con el gobierno, de tal forma que ellos adquieran parte del poder a cambio de legitimar a este último públicamente.

    La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    Estos dos puntos nos pueden ayudar a explicar un poco el caso Ayotzinapa, donde veo un Gobierno que miente, pero al mismo tiempo a una oposición (aquí más política que ciudadana) que busca aprovechar la coyuntura. La pregunta es hasta donde influye cada parte ¿La verdad se acerca más hacia la «verdad histórica del Gobierno»?, o por el contrario, hacia la versión de los que se oponen a él y a los escépticos.

    Acercándonos al 26 de Septiembre, aniversario de la masacre de Ayotzinapa, han ocurrido muchas cosas. Primero, el Grupo Interdiscipliario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH, presenta un informe donde cuestionan la «verdad histórica» presentada por el Gobierno. La información es demoledora, porque si bien no presenta resultados contundentes de lo que realmente sucedió, si deja en evidencia la versión de la PGR. Después de esto, algunos «especialistas» cuestionaron el diagnóstico del GIEI, sobre todo a José Torero quien cuestionó que se hayan incinerado a los estudiantes en Cocula. Después de esto, en Innsbruck afirman haber encontrado la identidad de un segundo estudiante y por supuesto, en estas mismas fechas, detienen a «El Gil» el presunto autor intelectual de la masacre. Las fechas no son coincidencia, no es coincidencia que días después del informe y días antes el 26 de Septiembre, se identifique la identidad del segundo estudiante y se capture a «El Gil».

    También habría que cuestionarse hasta qué punto la oposición trata de aprovechar la coyuntura. Así como lo hicieron en el año pasado cuando sugirieron que Peña Nieto había sido el autor intelectual de la masacre. El problema para el Gobierno es que su crediblidad es tan pobre que se antoja difícil creerle. Más cuando los señalamientos de éste son difusos. A veces los «intelectuales orgánicos» pueden señalar a López Obrador, a la CNTE o inclusive a Carlos Slim como «quienes están detrás», luego pueden afirmar que detrás del GIEI está nada más que los intereses de Álvarez Icaza. Pareciera que los culpables, según el gobierno, son un conglomerado que es inclusive disímil entre sí.

    Con el asesinato de Rubén Espinosa pasa lo mismo, se han creado tantas líneas de investigación y contado tantas historias que han logrado distraer a la población del foco, tan es así que ya no se está poniendo atención en el asunto. Con el conflicto de la OHL sigue la misma línea, aunque en ese caso el Gobierno ha sido más torpe. Después de que aparecieron audios donde inclusive el Presidente vuelve a verse incriminado en conflictos de interés, se evidencia a la PGR sembrando un arma al abogado de Infraiber, empresa que se supone, está detrás del espionaje que dejó en evidencia al Gobierno. Después la misma PGR afirma haber encontrado equipo de espionaje que la empresa usaba.

    Me queda claro que estamos ante un gobierno muy corrupto, sin legitimidad ni autoridad moral. Me queda claro que gran parte de su descrédito se debe en mayor parte al resultado de sus propios actos y no a una campaña de desprestigio. Los intentos de aprovechar y beneficiarse de los vacíos del poder vienen en consecuencia el descrédito del gobierno y no al revés.

    Lo natural y responsable sería analizar las dos partes de la historia. Pero la información es (a propósito) tan difusa que al ciudadano de a pie, no le queda de otra más que hacer juicios ad hominem (a raíz de un Gobierno acostumbrado a mentirle a los ciudadanos). ¿Puede ser que el Gobierno tenga razón en algunos de estos cuestionamientos? No es algo que se pueda descartar, pero la credibilidad que tiene es tan baja que la mayor parte de los mexicanos ya dan por sentado que su argumento se trata de una mentira, y ahora sí, como Pedro y el Lobo…

    Y mientras eso sucede, como suele ocurrir, nunca se sabrá lo que pasó y se harán miles de conjeturas hasta la eternidad (lo que se traduce en más heridas históricas con las cuales lidiar colectivamente).

  • Carmen Salinas de Gortari

    Carmen Salinas de Gortari

    Entre la clase política es trendy meter a artistas de la farándula y figuras cuyo poder mediático es inversamente proporcional a sus dotes artísticos. Difícilmente un artista de verdad se prestaría a tales juegos, los que no son tan de verdad sí lo hacen, pero por ser fenómenos mediáticos y no por el talento que están ahí. Porque jalan gente, entonces jalan votos, su condición los convierte en un buen arma para los partidos políticos que necesitan tener más curules. Lo único que tienen que hacer es levantar su manita cuando les digan y hacer un poco de ruido.

    Carmen Salinas de Gortari

    En nuestro activismo de sofá hemos conseguido más de 100,000 firmas para que Carmen Salinas abandone su curul. Tristemente ya hemos visto lo que la clase política hace con ese tipo de firmas (ejemplo, las que pedían la pérdida de registro para el Partido Verde) y es lo que Carmen hace, limpiarse con ellas. Si bien la intención es buena, creo que deberíamos dimensionar bien las cosas, y bajo el mismo criterio se debería de hacer lo mismo con un montón de diputados con un perfil tal vez más bajo o «respetable» pero cuyos resultados a veces ni siquiera logran superar lo que puede hacer una Carmen Salinas.

    Carmen Salinas genera ruido también por su estilo folclórico, por su escasez de clase y porque no muchos podemos concebir que alguien que fue conductora de un reality show tan degradante como Hasta en las Mejores Familias esté tomando decisiones trascendentales para el país. Una figura como Carmen Salinas degrada la política. Platón se revolcaría en su tumba si viera que tan alejado está el sistema de gobierno de nuestro país de su ideal meritocrático donde los más preparados deberían gobernar un Estado.

    Pero funciona, funciona porque el grueso de la gente es ignorante. Porque su héroe (o más bien anti héroe) favorito le puede hacer a la política. Si el Cuau mete muchos goles entonces puede gobernar; si Carmen Salinas es muy campechana y retadora, entonces la puede armar legislando (aunque el tipo de gente que vota por ella posiblemente no conoce bien la forma en que se legisla en el país). Lo triste es eso, que funciona. Y más triste es que hay diputados con un perfil aparentemente más normal que son tan deficientes, que una Carmen Salinas, con todo su semblante vulgar y corriente lo puede hacer mejor que ellos.

    Es cierto que no sólo en México ocurre esto, en Estados Unidos un actor se convirtió en Presidente, Ronald Reagan, que con sus limitaciones al menos se preocupó por hacer bien su trabajo y generó algún tipo de liderazgo en ciertos sectores ideológicos (próximos al conservadurismo). Carmen Salinas y demás actores aspirantes a ser políticos, ni siquiera se molestan en prepararse y trasladan su papel de actor o futbolista a su curul o despacho, en vez de al menos molestarse en dejarlo un lado como Reagan o Schwarzenegger. Es decir, en Estados Unidos los actores aspiran a ser políticos (y no es que me termine de gustar esa idea) y en México los actores aspiran a ser actores en un recinto donde se debería hacer política; quienes hacen política de verdad los promueven para poder jugar con los intereses de tal forma que los beneficien.

    Al parecer, la preparación no es siempre moneda de cambio para entrar a los recintos donde se toman las decisiones más importantes. Lo peor de todo es que si la preparación no es «tan importante» la honorabilidad lo es mucho menos.

     

     

     

  • ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    Me da tristeza Venezuela, basta ver Caracas para entender lo que pasa ahí. Una ciudad que en algún momento transmitía progreso, rascacielos que se quedaron atrapados en los años 80, una ciudad donde en algún momento el tiempo se detuvo y donde la delincuencia (rebatiendo esa creencia irrebatible de que a menos desigualdad más pobreza) aumentó a niveles inusitados.

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?
    Venezuela’s interim President Nicolas Maduro gestures while interacting with supporters during a campaign rally in Valencia. Venezuela, Thursday, April 4, 2013.

    Ayer asistí a un díalogo en el cual hablaron Gerardo Esquivel (quien realizó el ya popular estudio de la desigualdad para Oxfam) y Gonzálo Hdez Licona, Secretario Ejecutivo del Coneval quienes hablaron sobre el problema de la desigualdad en México. A Gonzalo Licona no había tenido oportunidad de escucharlo pero me pareció una persona muy preparada en el tema.

    No lo dijeron por su nombre, es más, creo que no lo sugirieron, pero con la descripción que hacen de México, parecemos ser caldo de cultivo para aspirar a una futura realidad como la que Venezuela vive en su presente.

    México es un país cada vez más desigual, el estado tradicionalmente corrupto y vertical (y no necesariamente el libre mercado por cuenta propia), así como nuestros vicios culturales, han propiciado este problema. Tal vez yo, que estoy sentado frente a una computadora, puedo pensar que no me afecta porque vivo en una clase relativamente acomodada (aunque sin gozar de los privilegios de los ganadores en un país inequitativo), pero sí que me afecta, porque un país donde el poder y la riqueza están concentradas y convenidas, un emprendedor tiene un escenario más difícil y menos competitivo para desempeñarse, porque menos empresas pueden surgir para crear más empleos; esa condición afecta a mi ingreso y a la calidad de mi vida.

    Slim, Larrea, Bailleres y Salinas Pliego, concentran el 9% del PIB – Gerardo Esquivel

    Pero mis reclamos son muy menores a comparación de los que pueden tener los que viven en el «mexicote». La gente pobre no tiene acceso prácticamente a nada, tiene muy pocas posibilidades de movilización social, de moverse de un decil a otro. La educación que reciben parece estar hecha para mantenerse en su condición. Esta realidad es la que convierte a México en un caldo de cultivo para la irrupción de un gobierno autoritario y populista (y para muestra basta el botón del gobierno actual, que con ciertas dosis de ello puede mantenerse en el poder).

    Se me hace cínico e hipócrita cuando algunos políticos y empresarios advierten sobre el «advenimiento del populismo» cuando ellos son quienes han propiciado las condiciones para que eso pudiera suceder. Es como quien come alguna sustancia podrida deliberadamente y luego se pregunta por qué se encuentra muy mal de salud. Muchos de los que hacen esta advertencia tienen un papel importante en la generación de estas condiciones.

    Pero los culpables no sólo son ellos, es un problema de sistema, multidimensional, y nosotros como ciudadanos tenemos cierta responsabilidad. El hecho de que no tengamos la suficiente empatía para que los migrantes puedan aspirar a dormir en un albergue «porque son sucios e incomodan», que discriminemos a los demás por su posición social, porque no es de «buen tipo», porque es «naquito», porque anda en camión (por consecuencia, en nuestro país el transporte público es para jodidos, lo cual ha colapsado las avenidas de coches que apenas se pueden pagar), todo eso alimenta este sistema excluyente donde unos pocos tienen muchos, y muchos tienen poco.

    Este sistema no sólo es propicio, es más bien una bomba de tiempo. Los que se quejan de los regímenes demagogos como el de Venezuela, generalmente no hablan de lo que tuvo que suceder para que eso ocurriera, no hablan de la concentración de poder y la riqueza en manos de unos pocos. Esto hace que los demagogos narren una historia maniquea y tramposa donde crean una dualidad entre los buenos (ellos) y los malos (quienes detentan el poder, incluso culpan a otras naciones (el imperialismo) como las causantes del mal, o bien a un sistema económico, aunque la realidad sea más bien compleja.

    La desigualdad también es generada por un sistema de justicia que premia a los ricos que tienen palancas y dinero, y castiga a los pobres. Un político corrupto puede permanecer en el poder, mientras un estudiante o fotógrafo puede ser asesinado impunemente.

    Lamento mucho que en Venezuela hayan encarcelado a Leopoldo López cuyo pecado fue convocar a una protesta, lamento mucho en lo que se ha convertido ese país y los gobiernos que lo han echado prácticamente a perder. Pero muchos de los que reclaman y se preguntan por qué es que está sucediendo esto, deberían de recordar lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos estuvieron en el poder para que eso sucediera o para que se crearan las condiciones para que eso pudiera llegar a suceder en el país.

    Ahora Maduro, a través de políticas clientelares, populacheras, demagogia y cierta dosis de autoritarismo, se puede mantener tranquilamente en el poder. Se ha encargado de lavar cerebros lo suficiente como para que me llamen fascista por criticarlo. En México ya están hablando de hacer campañas para que esto no suceda aquí, spots, declaraciones; pero nadie está preocupado por atacar la raíz del asunto, porque eso significa despojarse de intereses, contratos, prebendas y privilegios; y por ello prefieren aplicar un remedio casero a un problema insostenible y que requiere urgente cirugía.

  • Todos nos habíamos equivocado sobre Peña Nieto

    Todos nos habíamos equivocado sobre Peña Nieto

    Estos últimos días he visto a un Peña Nieto más diferente, un poco más suelto, y que acepta dar entrevistas en vez de no dar la cara y «esconderse en el baño» como lo venía haciendo. Cumplida su mitad del sexenio, Peña parece tratar de relanzar su Presidencia y lavarse de todas esas críticas que lo han manchado.

    Todos nos habíamos equivocado sobre Peña Nieto

    Peña habla de López Obrador, de los memes, de Donald Trump, de los conflictos de interés, que no tiene cáncer, que está más flaco por el ejercicio, que no tiene problemas con su mujer y que su matrimonio va muy bien, que las reformas, que las críticas, que entiende la frustración de la gente, que piensa vender el avión presidencial, que todo. Peña trata de presentarse como un Presidente vigoroso, positivo, alegre, abierto, jovial y a la vez trata de desmentir las acusaciones que pesan en su contra.

    A priori pudo ser un acierto de su equipo de comunicación, la sociedad veía a un Presidente cerrado y arrinconado, pero esa «apertura» me parece más bien ficticia y simulada. En este ejercicio, Peña invita a Los Pinos a algunos periodistas para que lo entrevisten y para que simulen cuestionarlo. Pero esos periodistas son los mismos que lo han defendido: Federico Arreola, Adela Micha y Carlos Marín. No, no veremos a Carmen Aristegui, a Pedro Ferriz, a Denise Dresser, a Carlos Puig, ni siquiera a León Krauze (quien lo incomodó alguna vez al cuestionarlo por la corrupción) o a Denisse Maerker. Los hombres que entrevistan a Peña desmienten su estrategia.

    Los entrevistadores hacen como que lo cuestionan, le preguntan sobre temas espinosos pero que ya han sido previamente acordados de tal forma que parezca que Peña está preparado para contestarlos. Incluso por momentos las entrevistas parecieran actuadas: La forma en que Peña Nieto camina hacia donde se encuentra Federico Arreola, que le permita a Carlos Marín traerse una guitarra de su casa y demás accesorios para decorar la sala de Los Pinos donde esa entrevista se llevará a cabo. Que el «Señor Presidente» invite a Los Pinos como si esa fuera una señal de apertura cuando parece ser reflejo más bien de «ese presidencialismo».

    Parecía que ya habían entendendido que no entendían, pero parece más bien que hacen como que entienden lo que no entienden.

    La simulación persiste, un «me abro pero no me abro», sólo con mis incondicionales, la democracia con los míos. A Peña le dijeron que fuera más abierto, pero sólo lo es en tanto no salga de su zona de confort y no se enfrente a la sociedad real. Porque esa apertura no tiene importancia si no significa nada, si no es una apertura real y no implica empatía alguna con sus gobernados, quienes los reprueban con más fiereza en las encuestas de popularidad.

    Al igual que el Tercer Informe y los cambios en el Gabinete, vemos solamente cambios cosméticos, pero el fondo es el mismo, la forma de hacer política seguirá siendo la misma; y posiblemente aparezca otro error u otra noticia polémica que borre de tajo los pocos frutos que le pueda traer esta estrategia.

    Ver entrevista de Peña Nieto con Carlos Marín

  • Estados Unidos Guatepeores

    Estados Unidos Guatepeores

    Como es sabido, el ahora ex Presidente de Guatemala Otto Pérez fue depuesto de la silla presidencial de ese país por ser presunto beneficiario de una red de corrupción llamado La Línea, la cual operaba a través del sistema de aduanas. Como afirma el analista Jorge Zepeda Patterson, en 2007, Guatemala, en medio de una crisis de legitimidad, adoptó la creación de la CICIG (Comisión Internacional Contra la Corrupción de Guatemala), independiente, soportado por la ONU y con facultades por parte del Congreso del país centroamericano. No se puede entender la deposición de Otto Pérez sin la CICIG, pero menos se puede entenderla sin la presión que ejercieron los ciudadanos.

    Estados Unidos Guatepeores

    Guatemala nos ha puesto el ejemplo; sí,  un país centroamericano al cual hemos estado acostumbrados a desdeñar (ni en la CONCACAF son relevantes). Es cierto, nos han vendido la idea de que México es un país estable debido a que desde que la “institucionalización de la Revolución” todos los mandatarios han cumplido sus seis años de mandato. En realidad ese record (que no ostenta siquiera Estados Unidos gracias al Watergate) no es algo para presumir, en tanto los ciclos cumplidos de los presidentes no fueron necesariamente derivados de un país estable y rimbombante, sino de un sistema hecho para que los mandatarios, sobre todo los del viejo régimen, no sufrieran las consecuencias de sus actos.

    Durante un periodo de tiempo (sobre todo desde el año pasado) se ha hablado mucho de “la noticia que pone en jaque al Gobierno de Peña Nieto”, una tras otra, golpe tras golpe, que ya se ha hecho una costumbre. Los más acérrimos opositores se preguntan en cual golpe Peña se baja del tren, los opositores moderados se sorprenden porque eso no ha sucedido. Peña Nieto, a pesar de todo, sigue al frente del barco porque tiene un congreso demasiado sumiso y porque en la cabeza tal vez no nos cabe la idea de que un mandatario deje el puesto (o piensen que la consecuencia de la partida de Peña pudiera ser la llegada de López Obrador).

    No estoy sugiriendo ninguna insurrección, ni mucho menos alguna revolución, pero desde el punto de vista ético un Presidente con antecedentes de conflictos de interés y envuelto en un mar de corrupción, no tendría por qué seguir siendo Presidente y posiblemente debería de enfrentar a la ley. En México eso no pasa y mientras, Federico Arreola le hace una entrevista a modo para ayudar a legitimarlo y en la cual Peña Nieto, de forma forzada le dice que algunos de los memes que hacen de él son graciosos.

    Ahora el nuevo golpe a su imagen es el informe de la GIEI, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien ha desmentido la “verdad histórica” de Ayotzinapa. Al parecer el Gobierno nos mintió, los estudiantes no fueron incinerados en Cocula. Y mientras todo esto ocurre, los social media strategists ya están una vez más en control de daños; ya están usando a sus periodistas de cajón.

  • Pero Calderón tampoco era tan «chido»

    Pero Calderón tampoco era tan «chido»

    Ahora que vemos este desgobierno, se ha vuelto deporte olímpico endiosar al mandatario pasado haciendo un (fácil) ejercicio de contraste entre Peña Nieto y Felipe Calderón. Es cierto, entre esos dos gobiernos las diferencias se notan (a favor del michoacano), pero ello no quiere decir que Felipe Calderón haya sido un gran Presidente ni mucho menos.

    Pero Calderón tampoco era tan "chido"

    Por el contrario, Calderón fue un presidente gris. Tuvo algunos aciertos, como la ampliación de la cobertura del sistema de salud, o la estabilidad macroeconómica. Calderón fortaleció el programa Oportunidades (y después Rosario Robles lo destruiría para ponerlo al servicio de la maquinaria del PRI) Es cierto, Calderón tenía más dotes de estadista que Peña Nieto. Mientras Calderón podía responder de frente a quienes lo criticaban (aunque no siempre), Peña Nieto se esconde, no habla, evade, y manda a todo su ejército de propaganda a hacer el trabajo sucio. Con el oriundo de Atlacomulco vivimos cosas (malas) que no veíamos el sexenio pasado, como el asesinato de periodistas por parte del Estado, estudiantes, conflictos de interés que deberían haber derivado en la renuncia del Presidente. Seguramente Calderón hubiera tomado una postura distinta ante el caso de Ayotzinapa; al menos se hubiese parado en Iguala. También en el gobierno de Calderón había una mayor apertura y no habían tantas restricciones a la libertad de expresión (el único caso de «autoritarismo» que se le podría reprochar a Calderón fue el caso de Aristegui, quien regresó días después a trabajar).

    Pero así como Felipe tuvo aciertos, también le entregó literalmente la educación a Elba Esther Gordillo quien se convirtió en la mandamás del futuro de las nuevas generaciones, los resultados en ese rubro son más que mediocres y las consecuencias se palparán hasta en un mediano plazo. Otro de los errores fue la «guerra contra el narcotráfico» que sólo sumió al país en un conflicto sin fin en el cual seguimos sumergidos tres años después de que Calderón dejara la silla presidencial.

    El triunfo de Peña Nieto en las elecciones del 2012 es en cierta medida sintomático de los resultados que Felipe Calderón entregó.

    Pero lo que yo más le reprocharía a Felipe Calderón, fue que no tuvo la voluntad para desmantelar todas las estructuras arcaicas sobre las cuales logró mantenerse el PRI por 70 años. Los resultados ahí están, el partido tricolor regresó al poder y vio que dichas estructuras y vicios estaban casi intactos. Calderón sólo tuvo la voluntad de cerrar Luz y Fuerza del Centro. No se atrevió a tocar a monopolios públicos ni privados. No tuvo la sapiencia política para lograr una apertura en el sector energético, y los monopolios privados no solo pasaron de largo, sino que su poder creció por su postura omisa. Ahí tenemos a las televisoras que inclusive lograron colocar a su telebancada en el congreso, los más ricos de México (sobre todos los que comenzaron a crecer en contubernio con los gobiernos priístas pasados) se hicieron cada vez más ricos. Los 50 millones de pobres de la actualidad no sólo son responsabilidad de este gobierno, también el panista aparece en los créditos.

    Por esto se entiende que Peña Nieto haya ganado las elecciones (de forma un tanto polémica, claro está), porque Calderón mostró ser un Presidente ineficaz, y el PRI entonces logró venderse como «los que sí saben como», aunque al final del día, la eficacia no puede ser la bandera del Gobierno actual. También ganó porque todas las estructuras seguían ahí, los dos gobiernos panistas no hicieron nada (aunque nos prometieron reiteradamente en campaña que lo harían). Incluso hoy el PAN está moribundo, y ya no tiene credibilidad.

    Josefina Vázquez Mota escribió un acertado artículo sobre como las condiciones que está generando el Gobierno actual pueden abrir las puertas al populismo y la demagogia, como es que mucho de quienes critican a AMLO (como el Presidente en turno, algunos empresarios y políticos) técnicamente lo están promoviendo con sus actos. Pero mi pregunta a ella, al Presidente y a su partido, es ¿Y por qué ustedes no hicieron nada para que esas condiciones no se generaran? Calderón no se puede deslindar completamente de la realidad actual en que vive el país, y por tanto, creo inoportuno pensar que Felipe fue un gran Presidente nada más porque el actual salió bastante más malito.

    Por cierto, es un sinsentido que Peña en su informe alerte sobre la llegada del populismo y la demagogia cuando en su partido son iguales, y cuando ellos son expertos en esos temas.

  • Andrés Manuel López Donald Trump

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Me llama la atención cómo es que está creciendo Donald Trump. Parece que su explícito y deliberado conflicto con la comunidad latina le está rindiendo frutos, no le importó que varias empresas (no sólo las de origen latino) le dieran la espalda, ni que un sector de los líderes estadounidenses lo reprueben. Lo cierto es que está podría convertirse en la candidato por el Partido Republicano (aunque se dice que dentro del éste partido no ven la idea con muy buenos ojos). Hace apenas un mes, le llevaba 11 puntos de ventaja al segundo lugar, Scott Walker.

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Sigo pensando que Donald Trump tiene casi nulas posibilidades de ser Presidente. Si bien está ganando terreno en el electorado republicano, con su discurso demagogo y radicalizado el voto útil jugaría en su contra. Incluso no se me haría descabellado que algunos republicanos que no simpatizan con el magnate con pésimo gusto para usar el peine, prefieran votar por Hillary Clinton (por el contrario, no creo que algún demócrata vote por Donald Trump).

    El problema no es la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca (al menos por el momento), el problema es más bien el daño que causa en la sociedad norteamericana (y latinoamericana también) con su presencia, con sus discursos llenos de prejuicios y falacias. Trump mostró que también es un intolerante y antidemocrático al correr de una conferencia al periodista Jorge Ramos, quien lo cuestionó severamente.

    Los discursos de Donald Trump, así como los de López Obrador, tienen algunas similitudes. Si bien, a ojos de muchos parecerían opuestos, en el fondo puedo observar conductas similares (uno desde la derecha aborrece la influencia extranjera dentro de una nación como lo son los inmigrantes, y el otro lo hace desde la izquierda, apelando a los trasnochados ideales de Lázaro Cárdenas). Los dos han sabido crear enemigos (Andrés Manuel sólo engrandece lo que ya existe, Donald Trump los crea casi desde cero) que les ayude a sostener el discurso y los dos practican constantemente el arte del maniqueísmo. Tal vez López Obrador no tenga un discurso de odio en contra de un sector social (la comunidad latina es un conglomerado mucho más grande que esos pocos a los cual incluye en lo que llama «la mafia del poder»), pero al igual que Donald Trump, apela al nacionalismo para crear esa dicotomía entre buenos y malos.

    Cierren los ojos e imaginen que en 2018 AMLO es Presidente de México y Donald Trump preside a los Estados Unidos, ¿Cómo sería la relación entre ambos países?

    No se trata de fanatismo ni de un desprecio en contra de alguna corriente ideológica. Tanto Donald Trump como López Obrador son un ejemplo que el populismo y la demagogia pueden surgir desde la derecha o de la izquierda. Aunque en el espectro tradicional puedan encontrarse en posiciones opuestas, más bien los ya obsoletos términos se pueden representar en una circunferencia donde las puntas de las flechas que representan a cada lado de este espectro tienden a encontrarse.

    Un deteriorado estado de las cosas abona al surgimientos de estos personajes o movimientos (como Siryza en Grecia), pero no siempre es así. En el caso de López Obrador se puede afirmar que la figura de Peña Nieto (uno de los peores presidentes de la historia moderna de México) le ayuda mucho, pero Andrés Manuel tuvo su punto álgido en el 2006, cuando el país no estaba mal (aunque Fox no haya cumplido todas las expectativas que generó). Igual pasa con Donald Trump, por fin parece que la economía estadounidense está bien y por fin se ve en Obama un líder (que antes daba tumbos).

    A pesar de que las épocas difíciles ayudan a los demagogos (por eso surgen con más frecuencia en los países subdesarrollados), no necesariamente tienen que esperar a que ello suceda. Basta buscar el talón de Aquiles dentro del entramado social para buscar el pretexto perfecto.

     

  • Tú vales menos que un calcetín

    Tú vales menos que un calcetín

    Vamos a ver como es, el reino del revés – Xavier López Chabelo.

    Que un corredor (sea Usain Bolt o Enrique Peña Nieto) lleve los calcetines al revés es algo chistoso, que Peña supuestamente se los haya puesto de esa forma es algo gracioso y se presta a burlas, pero el tema es completamente irrelevante y se olvida en algunos días. Llama más la atención la foto en donde se le ve muy demacrado y tiene un mayor significado (en el mismo contexto de los 10 kilómetros que corrió). Pero resulta que Peña Nieto no se puso mal los calcetines, el modelo de su par es así. Generalmente la parte gris (que es más acolchonada y que sirve para proteger el talón) va atrás, pero estos tienen un diseño gris al frente, ya entendimos. En realidad a nadie le importa resolver esa duda ni la reputación tan lacerada del Presidente se recuperará al aclarar que sí se había puesto bien los calcetines.

    Tú vales menos que un calcetín

    Pero su community manager, o social media strategist (o como le quieran llamar) sugirió que había que aclarar el asunto que ellos bautizaron como #Calcetagate (véase lo absurdo del hashtag, fuera de contexto). Es curioso que hayan sido ágiles y efectivos para comunicar el mensaje, se molestaron más en aclarar ese pequeño chascarrillo que en explicarnos qué pasó con los 43 de Ayotzinapa, que en explicarnos el asunto de la Casa Blanca, la fuga del Chapo, la malograda economía, la corrupción, o el asesinato de Rubén Espinosa, que como comenté en el artículo pasado, un conglomerado de 500 personas (entre ellas Alfonso Cuarón, Denise Dresser y Guillermo del Toro) dirigió una carta al Presidente para que tomara cartas en el asunto sobre los periodistas que han sido asesinados y quien respondió dicha misiva fue de un funcionario de la Segob, de ese tamaño la burla.

    Un tema tan delicado como el asesinato de periodistas es tan poco importante que envían a un funcionario de segundo nivel, y las calcetas son tan importantes que la cuenta oficial del Presidente explica de forma clara y con celeridad como es que el mandatario no se puso las calcetas al revés.

    La foto exhibía supuestamente a Peña con las calcetas al revés, pero la respuesta fue peor, porque mostró que lo que está al revés es todo lo demás. Lo que está al revés es su gobierno, lo que está al revés es el mismo Presidente. Lo que está invertido es su relación con los ciudadanos, con quienes aparenta estar cerca subiéndose al tren de Periscope, pero está tan lejos que tiene que ir a inaugurar un estadio vacío porque al hacerlo lleno de gente, recibiría todo tipo de improperios e insultos. De ese tamaño es la simulación a la que están acostumbrados y de la cual no logran salir.

    Cuando lo de Ayotzinapa, Peña Nieto no tuvo el valor de pararse en Iguala, calló y sólo habló cuando la presión lo estaba ahogando; no tuvo los pantalones para aclararnos a los ciudadanos el tema de la Casa Blanca y nos mandó a su esposa, Angélica Rivera para que casi casi nos reprendiera en televisión abierta. Tardó en hacer declaración alguna sobre la fuga del Chapo y tardó todavía más en mencionar siquiera su nombre.

    ¿A quien le importan unas malditas calcetas?, si están al revés, si están infectadas con el hongo del pie de atleta, si tienen hoyos, si son un par de calcetines diferentes. La anécdota te puede sacar una momentanea carcajada y ya. No sé si él, su gobierno y sus estrategas digitales entienden la dimensión de todo, si entienden en donde están parados. Parece que creen que los malos somos los ciudadanos, los malagradecidos que lo criticamos sin tomar en cuenta su «espíritu reformador», los malagradecidos que «queremos que a México le vaya mal» o que lo criticamos por un «fanático odio a su partido que creó el México institucional», que estamos influenciados por unos pequeños medios constestatarios que tratan de manipularnos (panfletitos como The New York Times, The Economist, The Guardian y demás medios que no conocen ni en su casa).

    Ya, Peña ya nos aclaró el asunto de las calcetas, ya me puedo ir tranquilo a dormir con la fe en que México se está transformando. Ahora a esperar la positiva reacción de la Bolsa de Valores ante esta oportuna aclaración. Soy positivo.