Categoría: política

  • Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    Este es un hecho que debería de quedar grabado en la historia, y los culpables deberían recibir un duro escarmiento por parte de la sociedad.

    Pero eso no va a suceder por varias razones.

    De entre quienes apoyaron la iniciativa #Ley3de3, (esto incluye a quienes fueron a firmar o quienes desde la comodidad del sofá, firmaron peticiones en change.org), muy, pero muy pocos, votaron por el PRI y simpatizan con ese partido.

    Cómo el PRI y el Partido Verde tumbaron la #Ley3de3

    El voto duro del PRI ni siquiera se enteró de la ley. Varios de ellos no tienen acceso a Internet, y quienes sí lo tienen (que son más de lo que puedes imaginar) no están al pendiente de estos temas, ni sus círculos sociales dentro de las redes están al pendiente de estos temas, por lo cual, la difusión que se hizo de esta campaña en redes, o pasó desapercibida, o de plano no se mostró en sus redes de Facebook.

    Por eso el PRI es poderoso, porque su voto duro está ubicado en aquellos sectores (muchos de ellos vulnerables) que están desconectados de asuntos sociales.

    Y quienes no están «desconectados», forman parte de ese partido en su mayoría, y la capacidad que tiene el PRI para que sus miembros cierren filas (lo que los hace fuertes frente a los otros partidos) inhibe a estos últimos para que sean críticos con este tipo de decisiones.

    Sí, tú y yo estamos muy indignados. Pero nosotros de todos modos no íbamos a votar por ellos.

    Su postura ante la #Ley3de3 con el absurdo argumento de que «causaría una cacería de brujas» tiene sentido. Al PRI no le conviene que esa ley pase. Al PAN y al PRD sí, no porque no sean corruptos, sino porque estos partidos van en declive tal, que es preferible que se acoten ciertas prácticas de corrupción, a cambio de poder decirle a sus electores que ellos promovieron esta ley «anticorrupción» y se legitimen ante ellos.

    Y básicamente la tumbaron al dar la opción al servidor público si hace pública o no su declaración patrimonial. Es como preguntarle a un delincuente si quiere estar en la cárcel o quiere seguir siendo libre. Y esto lo hacen a pesar de la presión de todos los sectores de la sociedad, empresariales, religiosos, activistas de izquierda, etc. (aquí una lista de los senadores que rechazaron la ley)

    Porque los votantes que comúnmente votan por el PAN (clase alta y media) y PRD (clase media) sí están mucho más enterados de lo que lo está el voto duro del PRI. Igual están enterados los votantes independientes (voto útil) que son cada vez más. Que estos partidos hubieran aprobado esta ley, podría ser una razón para darles el beneficio de la duda, básicamente porque se podrían diferenciar más del PRI.

    PRI tumba #Ley3de3

    La conclusión es muy fácil. El PRI tumbó la #Ley3de3 porque afecta a los intereses de sus miembros, muchos de los cuales hicieron su patrimonio ilegalmente y tienen cola que les pisen. No dudo que haya entre sus miembros quienes ganaron su patrimonio solamente con el esfuerzo de su trabajo, pero hay muchos que no, y muchos de ellos ocupan posiciones clave en el gobierno mexicano.

    El PRI y el PVEM ignoraron de forma contundente a la sociedad, y es que como mencioné, bajo la lógica política, electoralmente no están en la necesidad de hacerlo. Por eso es que no recibirán castigo alguno. Apostarán al olvido, moverán sus estructuras, y tratarán (desde todos los flancos) de fragmentar el voto opositor para tratar de ganar las elecciones en el 2018.

    Este tipo de decisiones son un insulto a México, país que actualmente sufre de grandes problemas gracias a la corrupción.

    Esto me parece más grave, que por ejemplo, el «hackeo» que presuntamente le hicieron a Movimiento Ciudadano, quienes subieron a Amazon (a la nube, no para ponerlo en venta) un documento con el padrón electoral. Si bien no fue un acto con dolo (al menos, eso parece), en lugar de aceptar su responsabilidad y admitir que se puso en riesgo nuestra información debido a un monumental descuido, prefirieron inventar teorías absurdas que fueron desmentidas por el propio Amazon.

    Y es que muchos del PRI y el Partido Verde piden incluso que se le quite el registro al partido de MC por el acto (que sí merece una severa multa económica), cuando el PVEM sigue siendo un partido a pesar de todo. Quienes se beneficiaron de la corrupción necesaria para hacer que el PVEM no perdieran su registro, no tendrían razón alguna para hacer públicos sus patrimonios, derivados del dinero que obtienen los partidos políticos para su manutención, y que nosotros pagamos con nuestros impuestos.

    Dejamos pasar una gran oportunidad, una posibilidad de que los ciudadanos podamos rendir cuenta a nuestros políticos. Los responsables ahí están, son los mismos que están en el poder ejecutivo, son los mismos que han mandado a sus intelectuales orgánicos para desacreditar (sin éxito) al GIEI, relacionándolos de forma directa con gente como López Obrador (que seguramente la de ser más poderoso que la propia KGB como para hacer que el gobierno de Estados Unidos sugiera al nuestro seguir las recomendaciones de este grupo interdisciplinario).

    El PRI le sigue siendo mucho daño a México, y para muestra, apreté un botón.

    Por cierto, en change.org ya puedes firmar para pedir que se lleve a cabo una sesión extraordinaria y la ley no se caiga.

  • Los políticos y su moda de pegarle a Donald Trump

    Los políticos y su moda de pegarle a Donald Trump

    La polarización dentro de un país se atenúa o de plano desaparece cuando existe un enemigo en común. Cuando éste desaparece, ocurre lo contrario: Las trincheras políticas e ideológicas se vuelven más antagónicas, la sociedad tiene menos razones para legitimar a su clase política y se vuelve más crítica con ella en tanto no tiene algo de que protegerlo. Pero cuando ese enemigo existe y el ciudadano sabe que no puede protegerse solo sino que necesita de una entidad superior, entonces, por cuestión de supervivencia, termina depositando cierta fe en el gobierno.

    Los políticos y su moda de pegarle a Donald Trump

    En México no estamos acostumbrados a tener un enemigo en común. Enemigos internos tenemos muchos, pero pocas veces hemos tenido amenazas desde el exterior. Estados Unidos sí que las ha tenido, y en esos momentos difíciles es cuando los republicanos y demócratas han llegado a un mayor número de consensos. Ahora que Estados Unidos no tiene una amenaza exterior palpable (Daesh está todavía relativamente lejos de convertirse en eso, al menos en el inconsciente colectivo), el país vive una polarización tremenda, tanto en el congreso, dentro de los mismos partidos inclusive, como en la misma ciudadanía.

    En México, la clase política dentro de sí misma no se encuentra tan polarizada no porque exista un enemigo en común (excepto entre Morena y los demás partidos), sino porque han dejado de representar a la ciudadanía y los consensos a los que ellos mismos llegan van en el sentido de solaparse y cubrirse las espaldas. Pero si hablamos de la relación entre clase política y la ciudadanía, la polarización es abrumadora.

    Habiendo explicado esto, solo así se puede explicar esa «nueva moda» que tienen ahora los políticos y los partidos de criticar abiertamente a Donald Trump.

    Donald Trump es ese «enemigo en común» que parecen haber encontrado algunos políticos para que los ciudadanos cierren filas con ellos:

    Por ejemplo, como se muestra en el video, Rafael Moreno Valle (quien aspira a ser Presidente de la República en el 2018) critica «de frente» a Donald Trump con un inglés más que decente. Para Moreno Valle, criticar a Donald Trump no es problema alguno, no está poniendo en riesgo su capital político, no está comprometiendo a nadie. El riesgo para su persona o interés político es el mismo que tendría un Youtuber de moda como Chumel Torres o Werevertumorro en subir un video…  para criticar a Donald Trump.

    Como los argumentos de la clase política para ganar legitimidad dentro de los ciudadanos prácticamente se han acabado, entonces apelan al enemigo en común. Los mexicanos por sí solos no pueden defenderse de Donald Trump, porque se trata de un hipotético conflicto a nivel político (y diplomático), entonces necesitan a esa «entidad superior» para que represente sus intereses.

    El mensaje del Gobernador de Puebla es que él como Presidente defenderá los intereses de los mexicanos.

    Él, al igual que Vicente Fox, tratan de vender la idea de que Donald Trump es el riesgo «más inminente» para nuestro país. Fox ha encontrado en Donald Trump una gran oportunidad para lavarse la cara, posiblemente su odio a este personaje tenga algo de auténtico auténtico apelando a aquella máxima de que «los niños y los borrachos siempre dicen la verdad»:

    Y puede tener algo de auténtico en tanto las amenazas de Donald Trump no sólo afectarían a los ciudadanos de a pie, sino al país a su conjunto (donde entra también la clase política), una relación tan distante entre los dos países afectaría a nuestro país (y en cierta medida, a los mismos Estados Unidos).

    Lo que los políticos ignoran cuando se preguntan por qué la sociedad los sigue ignorando, es que en México tenemos enemigos más grandes, que incluso dañan más a nuestro país que la posible llegada de Donald Trump en la Casa Blanca.

    Algo está mal en el país cuando tenemos un gobierno que no tiene la más mínima intención de llegar a la verdad en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Hablando de Estados Unidos, este país está persuadiendo a México para que siga las recomendaciones del GIEI, a quien felicitó por su investigación, mientras que el Gobierno ha puesto un plan en marcha para desacreditarlos (falta que los intelectuales orgánicos digan que «AMLO, Slim y Aristegui» hicieron en EEUU lo que ni la KGB hizo). Esos son claros ejemplos de nuestro enemigo interno, el cual es más dañino que el propio Donald Trump. Así como lo es narcotráfico, los preocupantes niveles de impunidad y muchos otros problemas más.

    PAN, PRD, Peña y el propio AMLO (aunque estos últimos dos se tardaron). Todos se suman a la moda de criticar a Donald Trump, porque creen que eso les dará legitimidad o les traerá votos. Lamentablemente el hartazgo ciudadano parece no alcanzar siquiera para cerrar filas cuando un «enemigo en común» se nos presenta.

    Incluso nuestros partidos pueden hacer spots tan ridículos y vulgares como éste. Pero siguen sin entender, siguen creyendo que se pueden ir por la fácil. Creen que Trump los «ha venido a salvar» para se rediman ante la sociedad. ¡Qué equivocados están!

    https://www.youtube.com/watch?v=8bnvW4jLGEw

    Fuente imagen: http://time.com/money/3941620/donald-trump-pinatas/

  • Pedro Ferriz. ¿Por qué no es un buen candidato a la Presidencia?

    Pedro Ferriz. ¿Por qué no es un buen candidato a la Presidencia?

    Hay muchas personas ilusionadas con la apuesta de Pedro Ferriz de Con. El periodista quiere ser Presidente de la República y quiere aprovechar esa nueva plataforma de los candidatos independientes para hacerlo.

    Pedro tiene una ventaja que muchos independientes no tendrían: como es uno de los periodistas más escuchados, entonces es conocido por un considerable sector de la población. No tendría que batallar tanto para conseguir las firmas necesarias para su registro. Aunque ciertamente tendría un handicap en su contra, podría atraer a parte del electorado considerado panista, o de derecha; pero no quienes a tienen una posición más de izquierda, ya sea progresista o nacionalista. Si Margarita Zavala fuera candidata del PAN, el voto de ese sector quedaría fragmentado.

    Pedro Ferriz. ¿Por qué su candidatura no me entusiasma?

    Pero yo no estoy ilusionado como aquellas personas. Y no lo estoy, porque no tengo argumentos para estarlo.

    Una de las razones por la que causa muchas ilusiones es por este argumento: Pedro Ferriz es un crítico del gobierno, entonces es honesto, y cómo es honesto va a ser un gran presidente.

    El argumento es falaz, porque la segunda premisa lo es, así como lo es también la conclusión. Los críticos del gobierno no son necesariamente honestos, y la honestidad no es una garantía per sé para llevar a cabo una gran presidencia.

    No, tampoco creo que sea un hombre corrupto. Aunque a veces sí parece ser un tanto intolerante.

    Pero muchos lo han erigido como un líder moral porque «le dice sus verdades a Peña Nieto». Algunos otros recuerdan sus campañas como La Revolución del Intelecto y su activismo detrás del micrófono.

    Pero la realidad es mucho más compleja, y la presidencia todavía más.

    Que sea opositor al gobierno actual no lo convierte necesariamente en un buen candidato. Él, junto con Carmen Aristegui, (uno desde la derecha, y la otra desde la izquierda) es uno de los periodistas opositores mainstream más importantes del país. Los dos perdieron espacios debido a mecanismos de censura por parte del gobierno, y se han convertido en referentes importantes de quienes se oponen a éste (es decir, la gran mayoría de los mexicanos). Pero lo han hecho desde el periodismo, no desde la política.

    Tampoco es como que sugiera que un periodista no pudiera llegar a ser un buen político, pero no creo que sea el caso de Pedro Ferriz, en el cual, un periodista se convierta en un político destacable.

    Porque no es lo mismo pararse frente a una cámara y criticar a Peña Nieto que sentarse en el escritorio principal de Los Pinos y crear un proyecto de nación, donde ya no entrevistará a Kumamoto o al Bronco, sino que tendrá que lidiar con muchos intereses, tendrá que entrevistarse con representantes de dichos intereses, con presidentes de naciones poderosas.

    Parece que Ferriz no lo ha entendido. Y si llegara a gobernar, muchos se decepcionarían. Porque ser Presidente es muy difícil, más difícil que cautivar a tus radioescuchas con críticas ácidas y contundentes.

    Además, para lidiar con esos intereses, se necesita tener tablas y un temple que él no tiene. Porque un mocoso universitario que hace una ridícula pregunta sobre la vez que le fue infiel a su esposa, es un juego de niños comparado con lo que podría enfrentar en el hipotético caso de que llegara a Los Pinos. Grupos de poder políticos, empresariales, sindicales, eclesiásticos, periodistas que tratarán de despedazarlo, narcotráfico, estudiantes. De hecho el incidente donde insulta al estudiante no me sorprendió en lo absoluto, y va de la mano con lo que siempre he pensado. Que él no es alguien que tenga el perfil necesario de gobernar este país.

    https://www.youtube.com/watch?v=ssvX9vmxBgU

    La pregunta del joven es estúpida. Pero el joven no es quien se destapó para la Presidencia de la República. Entonces, la calidad de dicho cuestionamiento no tiene relevancia alguna, y sí la tiene la reacción de Pedro Ferriz, quien por cierto, ya había insultado de la misma forma a un reportero hace algunos años.

    Es más, aunque la pregunta haya sido con dolo, aunque el estudiante haya sido sembrado. Ferriz perdió la compostura ante un cuestionamiento de tantos que le harán en su pretendida carrera por la grande. Faltan dos años para las elecciones y al parecer ha ya perdido algunos votos.

    Entiendo su valentía para lanzarse por la grande. Pero Ferriz es un mejor periodista que político. Estaba construyendo una plataforma interesante con su plataforma online Ferriz Live TV, algo que no había hecho periodista alguno en el país.

    Seguramente me dirás que no hay opciones, o que Peña no está preparado y es Presidente (las consecuencias las conocemos todos). Y posiblemente me imagine un escenario con cualquier priísta, Moreno Valle por el PAN, Mancera por el PRD y AMLO por Morena. Tal vez ahí «tendría que votar por Ferriz», en caso de que fuera el candidato independiente, porque no me quedaría de otra. Preferiría la «falta de tablas» que el «historial de corrupción».

    Pero en la terna de los independientes debe estar una persona preparada, capaz, y que no forme parte de la clase política. Un académico como Juan Ramón de la Fuente se me viene a la mente, quien podría ser impulsado por Jorge Castañeda y amigos. Y debería de contender sólo uno; si hubiese más de un candidato independiente, el voto a estos candidatos se fragmentaría, con lo cual ganarían los partidos tradicionales.

    En un México de improvisaciones, una persona docta, con un conocimiento amplio del país (sobre todo académicamente hablando), debería ser quien aproveche este espacio, no un periodista que insulte a un estudiante porque no sabe como controlarse. Costó trabajo abrir este espacio, entonces deberíamos aprovecharlo para encumbrar a un gran candidato, que sea diferente a toda esa clase política sumergida en la putrefacción, pero que tenga la sabiduría, el conocimiento, y sobre todo las tablas necesarias.

    Porque no basta con ser un «candidato bien intencionado», menos si se sale de control con cualquier nimiedad.

  • ¿Por qué Peña no entiende por qué lo hemos reprobado?

    ¿Por qué Peña no entiende por qué lo hemos reprobado?

    Hace unos días, el Reforma publicó este ejercicio que ya es muy común en México, el cual consiste en medir la popularidad del Presidente en turno. ¿Los resultados? Solamente el 30% de los ciudadanos aplaude su gestión, y sólo el 22% de los líderes de opinión lo hace.

    Los números son contundentes, son los más bajos que un presidente ha obtenido desde que se hacen estas mediciones. Peor aún, son más bajos que los que llegó a tener Ernesto Zedillo después de la crisis económica de 1994. Y no, ni la recaptura del Chapo Guzmán ayudó a Peña Nieto a recuperar algo de su popularidad.

    ¿Por qué Peña no entiende por qué lo hemos reprobado?

    Noticia peor es que ese 30% se sostiene en parte por el extenso voto duro que tiene su partido, quienes conforman parte de las estructuras, y que siempre serán incondicionales. Por esto se explica que sea prácticamente imposible que un mandatario baje del 20% como ha sucedido con otros presidentes de otros países, tales como Dilma Roussef o Cristina Kirchner.

    Entendido esto, la evaluación es contundente y determinante. Los ciudadanos no quieren al gobierno actual.

    Pero el Gobierno Federal parece no entender lo que sucede, y peor aún, por qué sucede.

    Me llamó la atención un video de José Antonio Meade, a quien considero uno de los funcionarios más decentes del gobierno de Peña Nieto (y por lo tanto, donde esperaría mayor objetividad). Parece haberse contagiado de esa visión distorsionada y desconectada de la realidad que padece prácticamente todo el gobierno.

    Meade, titular de la SEDESOL, afirmó que «tenemos suerte de tener a Peña Nieto» como Presidente de la República. Que todas esas críticas son «porque nos gusta estar de mal humor y pensar que las cosas van mal».

    https://www.youtube.com/watch?v=wWx0Gsy2FWE

    Es decir, en el gobierno de Peña Nieto creen que están haciendo las cosas bien, parecen no dar crédito a esa ínfima popularidad. Se molestan porque los ciudadanos no los comprendemos ni valoramos «todo lo que están haciendo por México».

    Muy posiblemente cuando Peña se va a acostar, empieza a meditar sobre las reformas y a decirse en su mente: – En mi gobierno implementamos reformas estructurales que los anteriores no pudieron porque mi partido no los dejó, yo tuve el oficio político, estoy modernizando Pemex, estoy modernizando la educación del país, hicimos cosas aquí, allá, acuyá, y la gente no lo agradece; sólo busca excusas para tirarme tierra.

    Y entonces recurren a la teoría del complot. Que las críticas vienen de un plan orquestado. Basta leer a los «intelectuales orgánicos» como Ricardo Alemán o Pablo Hiriart para leer la mente de quienes nos gobiernan. Carlos Slim, Carmen Aristegui o López Obrador confabulados para derribar a un gobierno que pretende reformar al país.

    Pero la realidad es que esto es lo menos. Si bien, dentro de cualquier gobierno existen intereses y quienes pretenden desde la oposición desinformar y manipular la opinión pública (algunos de estos personajes son visibles), lo cierto es que la gran mayoría del descrédito de este gobierno es producto de los errores propios más que de la «propaganda negra» de alguien más.

    Y es aquí cuando hago hincapié en la forma en que están tan desconectados de la realidad, y también lo hago en la falta de empatía para con sus gobernados.

    Y lo entiendo, varios de ellos fueron criados dentro de élites políticas desconectadas del resto de la población. No entienden a la sociedad, porque nunca les enseñaron a entenderla, siempre estuvieron un peldaño más arriba.

    Esa cultura de las élites disociadas de las sociedad, es aquella que ha permitido el surgimiento de empresarios y políticos prepotentes escudados bajo sus güaruras, y también gente capaz de incidir en delitos que van desde la corrupción hasta el abuso sexual gracias a la capa de impunidad que los protege. Esa cultura así es, porque en parte, les enseñaron que eso era la regla y lo normal; con eso crecieron.

    Parte del rechazo de la población a este gobierno no sólo tiene que ver con una balanza que acumula más errores que aciertos, sino con esa desconectividad. Los ciudadanos no nos sentimos de ninguna forma representados, a pesar que su tarea es gobernar en beneficio de la población. Con excepción de las ceremonias del Grito de la Independencia (y con problemas), Peña Nieto nunca se ha parado a dar un discurso frente a una multitud que no ha tenido que pasar por un filtro estricto (es decir, ciudadanos comunes que no tienen relación alguna con las estructuras de gobierno y partidistas).

    Es imposible un cambio abrupto en la percepción que la gente tiene del gobierno. Primero, porque los ases bajo la manga (el Pacto por México, detención de personajes como Elba Esther Gordillo, o el «Chapo») al parecer ya se acabaron; y porque pedirle a un gobierno que sea sinceramente cercano con los ciudadanos, es como pedirle a un psicópata que tenga empatía y piedad por sus semejantes. Es decir, lo más probable es que la misma tesitura continúe hasta el fin del gobierno de Peña. Y bajo este entendido, lo más recomendable para su partido de cara al 2018, es que Peña mantenga un perfil cada vez más bajo (como ha venido sucediendo).

    Esta es la realidad de un gobierno que ha sido reprobado por los ciudadanos, un gobierno que parece no entender el mensaje. Lamentablemente para Peña, los aciertos (que los hay) quedarán ensombrecidos por un cúmulo de defectos mayores tanto en cantidad como en calidad; pero sobre todo por esa enorme brecha que separa a su gobierno de la gente.

  • Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Cuando hablamos de las elecciones estadounidenses, nuestra conclusion no es muy buena. Varios de los candidatos, especialmente los del GOP (es decir, los republicanos) han convertido el proceso electoral en un circo que queda muy por debajo de lo esperado hablando del país que todavía es potencia hegemónica en el mundo actual. Incluso, uno de los mayores debates es si Estados Unidos tendrá la capacidad de albergar en la Casa Blanca a un demogogo protofascista como lo es Donald Trump.

    Pero cuando hablamos de la cobertura de los medios, otro gallo es el que canta.

    Lo que los medios mexicanos deberían aprender de Estados Unidos para el 2018

    Y ojo, porque los medios y periodistas mexicanos deberían ya estar tomando nota. A sabiendas de que algunos medios están parcialmente o totalmente cooptados (sobre todo los tradicionales), aquí llega una gran oportunidad para que los medios alternativos den un paso hacia adelante en la forma de hacer periodismo y obtengan una mayor notoriedad.

    Entiendo, sí. Que sinembargo.mx o animalpolitico.com no tienen el presupuesto que ostentan The Washington Post, o Vox.com. Pero hay muchas cosas que sí pueden hacerse, porque lo que están haciendo los medios estadounidenses no tiene que ver tanto con grandes inversiones y sí con creatividad y el uso de las nuevas tecnologías.

    Es decir, no importan que lo hagan en una versión más modesta, lo importante es que lo hagan. Pero bueno, ¿qué están haciendo los medios estadounidenses?

    Básicamente están aprovechando los avances tecnológicos y las redes sociales para mejorar sus contenidos.

    Y para muestra, basta un botón. Entra a The Washington Post, The New York Times, y también a los medios alternativos como Vox.com, slate.com, o politico.com, para que lo veas con tus propios ojos. No son los únicos medios, son más lo que lo están haciendo muy bien, pero esos son los que he estado siguiendo más.

    Y ojo, cuando hablo de redes sociales, no estoy hablando de lanzar una fan page o una cuenta de Twitter y contratar a un community manager para que la maneje.

    Las herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías (tales como videos, gráficos o redes sociales) no deben de ser un complemento, deben de estar integradas al contenido.

    Hablo de cómo pueden integrar las nuevas tecnologías para dar un mejor producto a quienes quieran informarse. Es decir, se trata de integrar las tecnologías al contenido, y no de usarlas como complemento (como todavía se hace); que éstas ayuden a reforzar los argumentos que estos medios hacen sobre las elecciones. Y esto no sólo incluye a las «primeras planas» sino también inclusive a los columnistas.

    Hay algunas formas de hacerlo que son sencillas, que tal vez no son tan «novedosas», pero sí que lo son en la forma en que se hace, y con la calidad que se hace. Por ejemplo, incluir videos o reacciones en Twitter. Esto técnicamente ya muchos medios (en especial los «alternativos») lo hacen, pero no lo hacen al nivel en que los medios estadounidenses lo están haciendo e integrando.

    Por ejemplo, hay una dinámica que me gusta mucho de The Washington Post. Cada vez que hay un debate de las elecciones primarias (y sí, entiendo que en México, los debates son escasos y son unos monólogos aburridos gracias a las limitaciones que los propios partidos ponen) publican un artículo con los ganadores y perdedores de dicho debate. Ya de por sí es de agradecer que procuren ser objetivos al hacer este ejercicio, pero lo más atractivo es la forma que integran los contenidos. Primero te muestran un extracto con los highlights del debate, un breve resumen de unos pocos minutos. Después viene el texto donde desarrollan su argumento, pero además, éste tiene integrado tweets de líderes de opinión, videos y hasta cartones, que ayudan a enriquecer la experiencia. Si viste el debate, es un muy buen ejercicio como complemento de éste; si no lo viste, también, porque te puedes quedar con una muy buena idea de lo que sucedió ahí y no pudiste ver.

    The Washington Post debate

    Una forma muy atractiva de escribir un artículo (o más bien reportaje) es el titulado por el sitio vox.com como The Rise of American Authoritarianism. Este reportaje que habla de la figura de Donald Trump es bastante largo, se necesitan más de 30 minutos para leerlo. Pero el formato que tiene hace no dudes en un momento en parar de leer (algo difícil en medios digitales con las redes sociales en las otras pestañas del navegador, el Spotify, el Skype y otros distractores). Y para lograr eso, los editores tuvieron que entender que los medios digitales no son una extensión del periódico tradicional de papel. Si te das cuenta, dentro del formato se incluyen imágenes (las cuales refuerzan la lectura y la hacen menos cansada), citas o quotes resaltadas en amarillo para reforzar el argumento y darle más forma al texto, y gráficas, muchas gráficas, para lograr lo mismo. El texto del artículo es muy bueno, pero el artículo en general es mejor por cómo las gráficas e imágenes lo hacen más completo y valioso.

    Donald Trump

    Estas formas innovadoras de redactar se la debemos más bien a los blogs y medios alternativos que a los tradicionales, debido a que los primeros tienen menos problemas para romper con paradigmas (porque básicamente no fueron parte de estos), pero sí que los medios tradicionales que quieren consolidarse en los medios digitales deberían entenderlo y aprender.

    Leer en Internet no es lo mismo que leer un libro o periódico. Las imágenes, gráficas y contenidos visuales son muy atractivos, fortalecen el argumento, y hacen más fácil la lectura.

    La forma de consumir contenidos en un medio digital (por medio de una computadora o un smartphones) es muy diferente a la forma a la que se hace en periódicos impresos. Un claro ejemplo (y que afortunadamente ya ha sido bien entendido y extendido) es que el texto en papel va justificado y en Internet va alineado a la izquierda. Esto por el simple hecho de que el ojo no se comporta de la misma forma en una pantalla que en un papel. Pero hay muchas otras diferencias que los medios no han entendido:

    Por ejemplo, algo que los medios tradicionales en México no hacen y los alternativos hacen pocas veces, es colocar fuentes de referencia hacia otros sitios (links). Si terminaste la universidad, recordarás que en tu tesis te pidieron incluir referencias bibliográficas. Si un argumento tenía una referencia se le ponía un número en paréntesis, algo así(1), y la fuente se colocaba al final del documento. Con Internet es mucho más fácil porque basta poner el link de referencia de esta forma hacia otro sitio web. Así, puedes fundamentar mejor tu argumento llevando al usuario a la fuente original y enriqueciendo su experiencia.

    Basta leer cualquier artículo de The Washington Post para darse cuenta que los links a otros sitios abundan en varios de artículos, tanto para hacer referencia a artículos propios pasados, como a contenidos externos.

    Otra cosa que ayuda mucho son las gráficas interactivas. A la gente le encantan los contenidos visuales, por eso las infografías son un éxito. Naturalmente dentro de un artículo no vas a colocar una infografía que abarque todo el espacio, y en una crítica o resumen se necesita más que una infografía, pero sí que puedes colocar gráficas interactivas e imágenes.

    No necesitas invertir miles de dólares en software para crear gráficas interactivas de primer nivel. Existen librerías open source con las cuales puedes hacer bien el trabajo.

    Dentro de Internet existen varias herramientas (algunas incluso gratuitas) para hacerlas. Pero incluso si te quieres ir más allá y hacer gráficos de calidad más similar a los que se hacen en estos consorcios estadounidenses, existen varias librerías Javascript que te pueden ayudar a desarrollar este tipo de contenidos. No tienes que hacer una inversión millonaria, basta con contratar a uno o dos programadores con un nivel decente para desarrollar este tipo de contenidos.

    Por ejemplo, una librería como D3.js te puede ayudar a hacer gráficas interactivas rompedoras sobre las tendencias en las elecciones, incluso para trazar pronósticos. No tienes que gastar miles de dólares en plataformas o software especializado para hacerlo porque son gratuitas.

    Gráficas Interactivas

    Y si el diario o el medio no tiene algún equipo de investigación en campo, se puede hacer una alianza (como ya hacen algunos medios) con empresas especializadas en estudios cuantitativos y cualitativos, cuyos resultados se muestren de forma interactiva en estas gráficas, y no en PDF infumables de 30 hojas. Se pueden contratar sus servicios o se puede llegar a un acuerdo. Por ejemplo, que estas empresas puedan hacer branding mostrando su logotipo dentro de los resultados del estudio en el medio en cuestión, y de esta forma, sea más barata su contratación para los medios digitales.

    Hablando ya de otros niveles, en Estados Unidos, cuando hay caucus o votaciones en algún estado o varios (super tuesdays), medios como The New York Times presentan interactivos en tiempo real del recuento de votos para saber ese mismo día quien ganó o perdió. Entiendo que en México con instituciones monolíticas como el INE es prácticamente imposible pedirle a los medios que hagan esa chamba por sí solos al nivel en que se hace en Estados Unidos, pero sí se podría hacer algo mucho mejor que poner un simple banner con los resultados preliminares cuyo mayor atractivo es una liga al espantoso sitio oficial del PREP.

    En resumen. Los medios deben aprender a incluir las herramientas que las tecnologías proporcionan dentro de sus contenidos. La gráfica, la imagen, el tweet, todo eso debe de ser parte de la argumentación con el fin de que le den una mejor experiencia al usuario, y, sobre todo, contenidos de mejor calidad.

    También deben aprender a entender que los formatos en un medio digital no deben de ser los mismos ni una extensión de los medios impresos. Hay que jugar con los textos, hay que incluir textos resaltados (como lo he hecho yo mismo en este artículo) para que el lector no se pierda dentro de un artículo extenso. Hay que citar por medio de links, crear listas (cuando sea necesario) y contenidos interactivos.

    Y el fin último no debe de ser presumir y hacer un desplante con estas tecnologías. El propósito debe de ser darle una mejor experiencia al lector.

    Así que los medios mexicanos tienen una tarea, Y es enorme.

  • Masoquismo electoral. Cuando sufrir se convierte en un placer

    Masoquismo electoral. Cuando sufrir se convierte en un placer

    Tienes una amiga cuyo novio la maltrata y golpea. Acude a ti después de haber sido maltratada; llora, y te pide que la abraces porque se siente muy mal. Tú le dices que lo deje. Al cabo de algún tiempo, ella lo deja e inicias tu proceso de conquista porque estás enamorado de esa mujer que fue maltratada y golpeada. Naturalmente por prudencia no la tratas de conquistar desde el inicio, sabes que tiene que pasar un proceso de duelo, entonces haces las cosas «poquito a poquito»; pasan algunos meses, y justo cuando ya tienes todo preparado para declararle tu amor, te enteras que ha regresado con el mismo novio golpeador. Ella te asegura que ha cambiado, pero tu ves al mismo patán malparido de siempre.

    ¿Cuál es tu reacción?

    Masoquismo electoral. Cuando sufrir se convierte en un placer

    Bueno, eso es lo que muchos sentimos cuando la gente vota «por los mismos», por aquellos que hace no mucho nos indignaron tanto, a quienes acusamos de rateros y ladrones.

    Me acordé de nuestra proclividad al masoquismo al ver a Keiko Fujimori ganar las elecciones primarias. ¿Quién es Keiko? Bueno, es la hija de Alberto Fujimori, ex Presidente que hoy se encuentra en la cárcel cumpliendo 25 años de condena por delitos de lesa humanidad y corrupción. A pesar de ello, Alberto Fujimori sigue siendo «bien visto» por de 50% de los peruanos.

    El escritor Mario Vargas Llosa (ese mismo que acuñó la frase «dictadura perfecta» refiriéndose al regimen del PRI que se mantuvo por 70 años en México), y quien perdiera las elecciones de 1990 con Alberto Fujimori, insiste en no votar por Keiko, porque es hija de un asesino ladrón que está preso.

    Pero este fenómeno también ocurre en nuestro país. El PRI ganó las elecciones de 2012 a pesar de demostrar que dicho partido no había cambiado sus formas desde el momento en que se fue. En los estados que gobernó en el tiempo en que el PAN estuvo al frente de la presidencia quedó patente. Por ejemplo, El estado de Oaxaca de Ulises Ruiz, o Coahuila de Humberto Moreira (quien después de desfalcar a ese estado, fue nombrado Presidente del CEN del PRI).

    Las razones son variadas, muchas veces los partidos de estos candidatos tienen su base en los sectores más vulnerables de la sociedad, a los cuales pueden comprar con despensas o dádivas. No importa que el candidato sea un ladrón, porque él si les da despensa, cosa que no haría el de la oposición. Las clases más marginadas se han acostumbrado a ello, tanto que creen que es un derecho que no les debe de ser arrebatado.

    También existen otras razones, como que tal político o partido presuma haber implementado reformas, cambios, o que haya luchado para combatir a un amigo en común, ya sea el narcotráfico o el terrorismo.

    Entonces deberíamos entender que una elección no es enteramente racional. Por el contrario, los políticos apelan a las emociones, porque de esta forma el grueso del electorado es más fácil de persuadir. No es la mayoría quien analiza el programa de los candidatos y la viabilidad de sus propuestas, no es la mayoría quien investiga sobre su trayectoria. La mayoria vota por diferentes razones, por pertenencia (con un partido, o con un movimiento opositor a ese partido), por miedo (combate al terrorismo o inseguridad, miedo a un cambio en la estrategia política o económica, por lo que clama una mano firme), por beneficios a corto plazo (propuestas populistas sin ningún sustento económico o científico), despensas o dádivas.

    masoquismo

    Los debates presidenciales van en este sentido, los candidatos sienten que tienen que hablar a un televidente con una capacidad intelectual relativamente baja (no porque sean tontos, sino porque no tienen la habilidad o voluntad de usar la razón en el proceso electoral para determinar por qué candidato van a votar). Los candidatos explican muy por encima sus proyectos (vamos a construir un aeropuerto acá, vamos a construir tantos salones para que los niños estudien), hablan de promesas, critican el pasado de un opositor, pero rara vez las propuestas son las que están sujetas a debate. No es común la ocasión en que la estructura de sus propuestas quedan a discusión.

    De esa forma, con un electorado mayoritario más acostumbrado a lo inmediato, y quien tiende a pensar más en el corto plazo (de igual forma es su facilidad para olvidar), no es muy difícil que un político acusado de corrupción pueda aspirar a un puesto popular aún mayor. No importa si como gobernador hizo lo necesario para que sus hijos acusados de violar a una adolescente no pisaran la prisión, porque tiene mano firme y «él sí va a acabar con toda la inseguridad» o «él si nos va a construir nuestra calle, o nos va a dar útiles escolares para nuestros hijos».

    Ya sean los Peña Nieto, sea el hijo de José Murat (éste último conocido por desfalcar al estado de Oaxaca) quien tiene el apoyo, incluso de los panistas, para convertirse en gobernador. En un país donde el electorado no está intelectualmente preparado, las acusaciones de corrupción o cualquier otro delito no siempre son determinantes para poder acabar con la aspiración de determinado candidato. Es como si Emiliano Salinas, el hijo de Salinas de Gortari, buscara aspirar a la Presidencia. Basta con su imagen juvenil y su video de Ted circulando por las redes sociales para poder aspirar, en un hipotético caso, a llegar Los Pinos:

    https://www.youtube.com/watch?v=6vMuCoH7JsQ

  • Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Cuando se trata de ganar elecciones «todo se vale». Al menos eso se piensa dentro de la clase política. En México nos acostumbramos a tener elecciones simuladas, elecciones que sólo servían para «taparle el ojo al macho». Ahí estaba el PRI con toda su maquinaria, sus acarreados, sus sindicatos, sus lonches y despensas. Los adversarios de campaña sólo eran simbólicos, y algunos sólo contendían para tratar de «dejar un mensaje al pueblo o poner algún tema en la mesa de discusión» sabiendo de antemano que nunca iban a ganar.

    Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Ahora tenemos elecciones más o menos reales, no son del todo limpias en todos los casos, siempre existen tarjetas de Soriana, de Monex, «partidos verdes» quebrantando la ley a cada rato, o candidatos eternos como López Obrador que hacen campaña fuera de las fechas estipuladas; pero en general ya tenemos elecciones competidas que han permitido cierta alternancia tanto en el país, como en gran parte de las entidades federativas.

    Los mortales agradecemos los avances tecnológicos porque estos nos ayudan a compartir más información, y así, no estar sujetos al arbitrio de los medios de comunicación controlados por el gobierno. Pero a veces idealizamos dichos avances, pensando que con la proliferación de redes sociales y blogs, la democracia perfecta nacerá en consecuencia.

    La declaración que hizo el hacker Andrés Sepúlveda a la revista Bloomberg, por haber participado en la campaña de Peña Nieto,, nos debe de llevar a la reflexión sobre los alcances que los avances tecnológicos y científicos pueden jugar en nuestra contra. Independientemente de si lo dicho por él es verdadero o no (aunque me suena muy creíble, sinceramente), porque sabemos que este tipo de estrategias sí se han utilizado en nuestro país.

    “My job was to do actions of dirty war and psychological operations, black propaganda, rumors—the whole dark side of politics that nobody knows exists but everyone can see,” (mi trabajo era llevar a cabo acciones de guerra sucia, operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores. Todo ese lado oscuro de la política que nadie conoce pero todos pueden ver) – Andrés sepúlveda.

    Asumimos que en una democracia el elector vota libremente: éste hace un juicio sobre los candidatos, y en función de eso, sale a votar. Ese proceso se respeta… de manera parcial. Ahí están los sindicatos u organizaciones que «sugieren» a sus miembros votar por un partido, también aquellas personas que reciben despensas a cambio de un voto, o quienes, al recibir beneficios del gobierno, les piden votar por cierto partido para que continúen recibiendo dichos beneficios.

    Está esa otra gran masa, quienes no son parte de esas organizaciones, que suelen trabajar en organizaciones privadas, economía informal, o son autoempleados, empresarios, freelancers, o parte de sectores del gobierno donde no se les pide compromiso alguno. Aquellos que tienen el poder adquisitivo suficiente para poder prescindir de despensas, quienes generalmente tienen acceso a Internet, quienes dicen votar libremente (la mayoría no se considera voto duro, es decir, no tiene simpatía absoluta por algún partido). Decimos que los que son parte de esta masa, los no cooptados, los que no han sido comprados, son los que ejercen un voto razonado (o a veces no votan como forma de protesta).


    votar

    Pero en realidad, la dinámica de un proceso electoral es mucho más compleja. No sólo es el votante frente a los candidatos quienes le presentan sus propuestas para que el primero delibere y decida por quien votar. En realidad, el votante está expuesto a muchos incentivos, artimañas y estrategias que tienen como fin lograr que vote de alguna forma. El problema es que la mayoría de los votantes no tiene el conocimiento suficiente como para eludir de manera eficiente aquellos agentes que buscan condicionar su voto. El individuo tendría que tener conocimientos  sobrados sobre psicología, neurología, mercadotecnia e informática, entre otros, para determinar con exactitud el «tamaño» de aquellos agentes.

    El elector común hace un simple razonamiento empírico. Es decir, vota por un candidato, y ve que sus expectativas no se han cumplido; entonces se siente engañado y posiblemente rechace alguna estrategia parecida en una ocasión posterior. Algo así pasó con la llamada «guerra sucia» del 2006 por parte del PAN a López Obrador. La estrategia funcionó muy bien (más cuando el candidato denostado «puso de su parte»), pero posteriormente la gente se dio cuenta de sus efectos (en la sociedad) y después de eso, ya no ha vuelto a funcionar de igual manera, por el contrario. Pero el elector no puede saber a ciencia cierta por qué esta fue efectiva y cómo condicionó su voto. Fue algo más del estilo, – Vi en un comercial que AMLO era un peligro para México, entonces sentí escepticismo por ese personaje y no le voté.

    Los ciudadanos sintieron dar un paso a su favor con el Internet y las redes sociales; estaban más informados, decían. Pero entonces la maquinaria propagandística se vuelve más compleja e introduce elementos más avanzados y novedosos, sobre todo aquellos que estudian la mente y el comportamiento humano. El poder se adapta a la «revolución 2.0», empieza a entender la dinámica de redes sociales y trata de manipular la información a su favor con notas falsas, «granjas de seguidores» en Twitter, Fan Pages apócrifas, análisis de las preferencias de cierto sector obtenidas a través del Big Data. Al principio, por la curva de aprendizaje, las estrategias parecen obvias y la comunidad los exhibe, después ya no tanto, porque empiezan a implementar estrategias más sutiles para confundir a la población. Alguna nota por aquí, una pauta por allá, algún estudio del comportamiento neurológico por acullá.

    Entonces, el proceso electoral se desbalancea, porque si bien, el elector espera que los candidatos le presenten sus propuestas, al final eso es lo que menos importa. No es el elector quien estudia o debería de estudiar a los candidatos para ejercer su voto, son los estrategas de los candidatos quienes estudian al electorado para incitarlos a votar de alguna forma. No es el mejor candidato quien gana, sino quien plantea la mejor estrategia, quien tiene las herramientas más complejas y sofisticadas para orientar el voto. La mercadotecnia y la psicología no ayudan a hacer más eficiente la comunicación del candidato y sus propuestas, como se supondría debería de ser, sino que buscan que el candidato gane a como dé lugar, sin importar las formas, sin importar los medios.

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    Entonces el elector se encuentra en desventaja. Por más sofisticadas sean las herramientas, no pueden conseguir el voto de todos. Como alguna vez afirmó Abraham Lincoln: Puedes engañar a todo el mundo un tiempo, o puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo. Las estrategias (por más sofisticadas sean) son imperfectas, en tanto el ser humano es muy complejo. Hay quienes se darán cuenta que están siendo engañados y la estrategia no surtirá efecto en todos; incluso sólo podremos hablar de una minoría afectada por la estrategia, pero en muchos casos, llega a ser suficiente, y por ende, determinante, para que el candidato alcance a ganar una elección.

    Las armas estratégicas y propagandísticas de los partidos políticos se afilan, son tan complejas que el mismo candidato no las entiende, pero desembolsa una considerable cantidad de recursos porque le dijeron que funcionan. Posiblemente, con la experiencia, el humano termine vacunándose de dichas estrategias, pero para entonces, en el war room del candidato estarán introduciendo otras más nuevas. Si ya no funciona el estratega digital, entonces hay que buscar al hacker o al psiquiatra; todo sea por ganar las elecciones y mantenerse en el poder.

  • La crisis de la izquierda y el ascenso del fascismo en tiempos de Google

    La crisis de la izquierda y el ascenso del fascismo en tiempos de Google

    Si hay un momento en la historia en que la izquierda ha estado más débil que nunca, es éste, lo estás viviendo el día de hoy.

    La crisis de la izquierda y al ascenso del fascismo en tiempos de Google

    Hasta hace no mucho, la izquierda dominaba el cono sudamericano. Muchos pensamos que la izquierda populista caería en determinado tiempo producto de sus contradicciones, y así está ocurriendo. Lo que no previmos es que esa izquierda a la cual calificábamos de moderada, y que se estaba convirtiendo en un supuesto «gran ejemplo», se desmorona de la misma manera. Brasil, ese país tan admirado no sólo por los progresistas, ve como ese legado político-ideológico emanado del Partido del Trabajo empieza a caer. Esos mismos que le habían dado una nueva cara, terminaron envueltos en escándalos de corrupción. Lula da Silva, el otrora idolatrado político, termina investigado por supuestos actos de corrupción, mientras que su contemporánea Dilma Rousseff, hace poco tiempo tenía algo así como el 12% de aprobación.

    Michelle Bachelet, Presidenta de Chile, regresaba al poder tras un mandato que fue aplaudido por la opinión pública; y no podía ser mejor para ella al suceder a Sebastián Piñera, que se fue del cargo con niveles de aprobación bajos de entre el 25% y 50%. Pero Michelle Bachelet no sólo no logró repetir el éxito de su pasada presidencia, sino que varios familiares directos suyos se vieron envueltos en escándalos de corrupción.

    En Europa, la socialdemocracia parece estar mimetizada con los partidos de centro-derecha, concuerdan en varios puntos de sus agendas, las diferencias en términos económicos son pocas, y esto es importante entenderlo porque el contexto en el cual nos encontramos es producto de una crisis económica mundial (la del 2008).

    La extrema derecha ha robado el discurso antiglobalizador y en contra del libre mercado. Esa extrema derecha que hasta hace poco, muchos pensaban que no existía, que era ya parte de la historia, y que había quedado enterrada después de la Segunda Guerra Mundial, con tan sólo pequeñas expresiones esporádicas aisladas que no tenían injerencia alguna en el panorama político.

    Hoy, esa extrema derecha existe. Está más viva que nunca. En Estados Unidos, los dos candidatos del Partido Republicano, Donald Trump y Ted Cruz (con sus peculiares diferencias entre los dos), son representativos de ella. El partido Alternativa para Alemania tiene cada vez más presencia en diversas regiones del país teutón, el UKIP en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, y demás movimientos ultra-conservadores que comienzan a tener cierto peso en la vida política de los países europeos.

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    Muchas personas e incluso analistas se atrevían a decir que el «neoliberalismo y el capitalismo», eran expresiones derechistas, y que a más derechista. más neoliberal se era. Incluso en algunas manifestaciones, comparaban a estos políticos que apostaban radicalmente por el libre mercado, con Hitler o algún otro dictador fascista. Estaban equivocados.

    Nos vemos obligados a regresar al espectro político, tal y como era concebido en el tiempo de entre-guerras (y que en realidad nunca debió de cambiar, tan sólo porque un extremo del espectro estada dormido), con los extremos políticos abocados al excesivo intervencionismo estatal y el nacionalismo, y los centros tendiendo a ser más liberales: La centro-izquierda limitándose a promover cierto intervencionismo estatal para mantener un Estado de Bienestar dentro de una economía de mercado, y la centro-derecha para rehusarse al aborto y los matrimonios gay (entre otros valores tradicionales), por mencionar algunas diferencias.

    De hecho no podemos concebir a los extremos como si se tratara de una sola flecha que separa a la derecha y a la izquierda y ambos quedan totalmente separados. Por lo contrario, entre los extremos existen más bien muchas convergencias y estos en vez de estar separados parecen unirse, de tal forma que podemos encontrar más coincidencias entre políticos que se encuentran en ambos extremos que entre uno de ellos con otro que se encuentra en el centro. Tampoco es coincidencia que Hitler y Mussolini, hayan simpatizado o formado parte del socialismo de aquel entonces para luego verse tentados por el fascismo.  Por ejemplo, tomemos este discurso de Hitler, el cual bien podría pasar en diversos momentos, por alguna figura de izquierdas:

    https://www.youtube.com/watch?v=qYr43eUjQhU

    Es decir, si nos ubicamos en el centro del espectro político y comenzamos a recorrernos hacia los extremos de la izquierda y derecha, nos percatamos que la izquierda progresivamente es más intervencionista en lo económico, pero comienza a ser menos liberal en lo social (el nacionalismo aumenta y los derechos de las minorías disminuyen), mientras que en la derecha, al irnos del centro al extremo, ésta empieza a volverse más conservadora (ya no sólo hablando de temas como el aborto o el matrimonio, sino un nacionalismo más exacerbado) al tiempo que deja de ser liberal en lo económico (lo contrario de lo que muchos asumen), y ambas corrientes al llegar a los extremos no sólo se hacen más diferentes, sino que se comienzan a parecer.

    Si bien, el famoso plano cartesiano donde se propone no dividir el espectro político entre izquierda derecha, sino en liberalismo o conservadurismo social o económico, es completamente válido, y es el más difundido en la actualidad para medir la posición política de una persona. Me atrevo a hacer esta ilustración para que se entienda de una forma más fácil la forma en ambas corrientes políticas (izquierda y derecha), más que diferenciarse, se parecen cuando se trasladan a sus respectivos extremos:

    izqder

    Habiendo explicado todo esto, podemos entender por qué la izquierda está en crisis. Si bien, también ha tratado de irrumpir en Europa como una respuesta a las consecuencias de una crisis económica dentro de una economía de mercado (con Podemos en España y Syriza en Grecia), la izquierda, al quedarse sin argumentos (o al ser estos endebles y titubeantes), ha permitido que la extrema derecha se robe el discurso anti-globalizador. Al igual que en 1929, una crisis económica mundial ha sido el punto de partida para el surgimiento de opciones radicales; pero a ésta se han sumado temas como el terrorismo y la migración. Cada bomba que hace explotar DAESH (o ISIS) son puntos porcentuales para los demagogos de extrema derecha, son argumentos para sostener sus propuestas de campaña. La izquierda en tanto, no tiene respuestas que suenen a música en los oídos de aquellos que buscan soluciones radicales.

    Y las preguntas son, ¿hasta donde llegará toda esta convulsión política? ¿La democracia liberal está amenazada como hace más de medio siglo? ¿O estas corrientes se disiparán y todo volverá a la normalidad? ¿La izquierda tendrá futuro? y ante una clase política tradicional desacreditada a nivel mundial ¿Qué alternativas, lejos de los demagogos radicales, hay para poder volver a mantener ese delicado pero necesario equilibrio político?