Categoría: política

  • La hipocresía de defender los derechos humanos

    La hipocresía de defender los derechos humanos

    La hipocresía de defender los derechos humanos
    Fuente: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

    Siempre he tenido la curiosidad: Cuando la gente habla de derechos humanos ¿los aborda en su universalidad donde estos trasciendan cualquier cualquier ideología o corriente de pensamiento? ¿O defienden los derechos humanos como si estos fueran un mero instrumento de alguna ideología determinada?

    Me he podido percatar, al menos en redes sociales, que algunas personas (incluyendo algunos que se dicen ser líderes de opinión) responderían más bien a la segunda pregunta. Es decir, los derechos humanos les sirven para defender o atacar alguna ideología determinada.

    Hace unas semanas así ocurrió con algunas personas quienes aseguran ubicarse a la izquierda del espectro político. Relativizaron a más no poder la represión orquestada por Nicolás Maduro. La intentaron justificar afirmando que los manifestantes estaban manipulados por «la derecha internacional» o el imperalismo. Defender los derechos humanos como tales habría significado para ellos aceptar las falencias de su doctrina o del régimen que defienden (porque no sería compatible defender ambas cosas al mismo tiempo). En aras de la «justicia social» decidieron hacer caso omiso de la agresión (que incluyó algunas muertes) del gobierno de Maduro hacia varios ciudadanos venezolanos (por más paradójico que parezca). Se vale, dicen, agredir a los manifestantes porque están manipulados, son enviados, pertenecen a alguna clase de interés oscuro.

    Ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo con la represión que sufrieron los catalanes, pero en este caso son algunos conservadores los que han sido parte de la hipocresía. Varios han justificado la represión del gobierno de Mariano Rajoy para «defender la legalidad y el Estado de derecho». En efecto, el referendum al que convocaron era ilegal, pero los manifestantes nunca usaron la violencia o dieron alguna razón que permitiera a las autoridades utilizar la fuerza bruta. 

    En ambos casos, para tratar de desestimar el argumento de que las víctimas de la represión son inocentes, intentan convencer a la opinión pública de que no es así compartiendo «evidencias» de algún manifestante que se descarrió, algunos otros pocos que hicieron pintas, para así mostrarlos como si fueran parte de un todo, como si fueran la regla y no la excepción. Así entonces, la represión no es represión sino solamente la «aplicación de la ley». 

    Y la represión, en tanto no es una respuesta a la violencia o no tiene como fin disuadir los actos violentos de un grupo o una organización, no puede ser justificada de ninguna forma. 

    Quienes argumentan así, quienes relativizan o justifican actos represivos, no conciben los derechos humanos como universales y niegan de forma tácita que éstos trasciendan cualquier ideología. Hannah Arendt decía que las dictaduras totalitarias no están fundamentadas en la idea de que el ser humano es un ser digno cuya integridad debe respetarse, sino que todo debe «reinterpretarse» para que pueda caber en la ideología y por tanto, ésta no pueda contradecirse. La dignidad del ser humano está condicionada a la ideología, y si hubiera alguna incompatibilidad, es de la dignidad de la que se debe prescindir, no de la ideología misma. Si bien, ni el régimen de Maduro ni el gobierno de Rajoy son dictaduras totalitarias, sí podemos advertir que muchas personas son capaces de relativizar o negar estos derechos universales para poder darle fuerza a la corriente ideológica que defienden. 

    Algunos hablarán de la libertad y el Estado de derecho, otros hablarán de la justicia social. Todos esos conceptos son loables, pero cuando se promueven solamente como parte de una doctrina o de un conjunto rígido de ideas, pierden fuerza y validez (Un Estado de derecho que reprime a los ciudadanos ya no puede concebirse como tal, ni tampoco la justicia social, en tanto niega a los individuos el derecho a manifestarse). A partir de aquí entonces constatamos que ni siquiera esto trata ya de los principios básicos de la doctrina, sino del poder. Porque si algo hemos aprendido a través de la historia es que el poder termina pervirtiendo la esencia de la doctrina y ésta termina siendo solamente un instrumento a favor de quienes buscan ostentar o conservar el poder. 

    Los derechos humanos son universales, todos los individuos somos dignos y nuestra integridad debe de estar garantizada. Por eso es que debemos advertir cuando éstos quedan sujetos a algún interés o doctrina política. Los derechos humanos trascienden cualquier doctrina porque son los seres humanos quienes han creado las doctrinas, no al revés. 

  • Cataluña y la represión

    Cataluña y la represión

    Cataluña y la represión

    A mí en lo particular no me gustaría que Cataluña se separe de España. Creo que al final dicha escisión no sería beneficiosa para ninguna de las dos partes. Cataluña es una de las regiones más productivas y que aporta más al PIB del país. Sin embargo, si se separa (aunque Cataluña es pro-europeísta), nacerá como nación fuera de la UE y al mismo tiempo España podría vetar su ingreso. 

    La Cataluña posfranquista siempre ha ostentado cierta autonomía. Por ejemplo, la región, además del español, tiene como idioma oficial el catalán y el aranés; y también tiene su propia bandera, su propio himno, tiene órganos de gobiernos propios (como la Generalitat de Catalunya). Pero el sentimiento nacionalista ha arreciado en los últimos tiempos. El anhelo de escisión a la que aspiraban los más radicales y los políticos se ha contagiado a las masas, en gran parte, por la persuasión (e incluso adoctrinamiento) promovido por los primeros. Cada vez más apartamentos presumen su bandera catalana en el balcón.  

    Pero el hecho de que no me guste ver a Cataluña como algo ajeno a España no implica que esté de acuerdo con la postura represiva de Mariano Rajoy. Por el contrario, la condeno totalmente. 

    Algunos argumentan que el referendum es inconstitucional (aunque ciertamente no es como que existan dentro de las naciones mecanismos constitucionales para que una región pueda proclamar su independencia del país al que pertenece). Pero eso no justifica de ninguna manera el actuar del gobierno de Mariano Rajoy poco digno de un país europeo y más digno de regímenes como el de Nicolás Maduro. 

    La represión violenta funciona dentro de regímenes sumamente autoritarios, que son capaces de bloquear los medios de comunicación, las vías de acceso y donde dejan a los ciudadanos vulnerables. Ante el ataque violento del gobierno y las duras consecuencias de ser opositor al régimen o a una política de éste suele disuadir a los ciudadanos. Pero España no es un régimen totalitario, tan no lo es, que en cuestión de minutos nos hemos enterado de la represión del gobierno de Mariano Rajoy hacia los ciudadanos que desean independizarse. La opinión pública (incluso gran parte de los que se oponen a la independencia de Cataluña) ya ha manifestado su repudio. Centenas de españoles (catalanes en su mayoría) que ejercieron su derecho a expresarse libremente se encuentran heridos por los actos represivos de las fuerzas policiales del gobierno español.

    Políticamente, la estrategia es un craso error. Primero, porque ante la indignación que provocó el ataque violento no serán pocas las personas indecisas que se inclinen a favor de la independencia de Cataluña. Segundo, porque la represión es una gran oportunidad para crear un discurso de victimización que le de fuerza a la intención por independizarse. Rajoy presume haber evitado el referendum, pero sólo ayudará a exacerbar el nacionalismo dentro de una región considerada plural y multicultural. Aún sin referendum, la «imagen» que se colocará dentro de la opinión pública fue que el SÍ venció, porque ahí están de muestra las víctimas que tuvieron que ser reprimidas para evitar que se llevar a a cabo el referendum y el SÍ ganara.

    Fuera de España, donde las pasiones no son tan exacerbadas por el mero hecho de que no somos españoles ni catalanes, lo que se ve son los policías agrediendo a los ciudadanos, es lo que circula en las redes, y es mucho más fácil de entender que las razones de la independencia o no independencia de Cataluña. Es natural, entonces, que la opinión pública internacional se vuelque a condenar al gobierno de Mariano Rajoy antes que otra cosa. La represión es más notoria que la historia de Cataluña, que los gobernantes y medios de comunicación catalanes exacerbando el espíritu nacionalista dentro de la región, y que las ventajas o las desventajas de su separación.

    El gobierno de Mariano Rajoy le puso a Cataluña su independencia en bandeja de plata. Rajoy perdió a casi toda la opinión pública (que importa mucho políticamente) por su actuar. 

    Se pudo aspirar a la negociación, pero la terquedad de ambas partes y que derivó en la represión como «medio para solucionar el conflicto» pusieron a España en una situación donde no hay marcha atrás. 

    Lo más probable, a mi parecer, es que Cataluña se separe. Respeto la decisión de los catalanes y considero que si desean independizarse lo deberían poder hacer (y que serán muchos más después de los actos represivos del gobierno español), pero a la vez es un paso atrás para aquellos que deseamos un mundo cada vez más integrado donde las aspiraciones nacionalistas sean cada vez más tenues. Además creo que las consecuencias no serán las mejores. 

    Rajoy se equivocó. Y esa equivocación quedará grabada en la historia de España. 

    https://www.youtube.com/watch?v=APsHNIrS7-s

  • El sismo y el oportunismo político

    El sismo y el oportunismo político

    El sismo y el oportunismo político
    ¡Agarre una pala y póngase a trabajar! Le gritaron a Peña Nieto.

    La tragedia no ayudó a crear lazos entre los políticos y los ciudadanos. Por el contrario, parece haberlos distanciado más. A pesar de que la reacción de las autoridades fue bastante mejor que la que se tuvo en 1985, sin llegar a ser la óptima claro está (el ejército y la marina hicieron un papel más que aceptable), los propios ciudadanos han hecho a un lado a los políticos dentro de esta tarea de rescate y reconstrucción. No existe la más mínima confianza.

    Esto lo vimos cuando se abucheó a Osorio Chong en sendas ocasiones, cuando corrieron a patadas y a gritos a delegados y a gobernadores. Los políticos no tienen siquiera la capacidad de establecer contacto con la ciudadanía, acuden a los lugares siniestrados a «hacer mosca» y ni siquiera se ensucian la camiseta; y cuando lo tratan de hacer, los ciudadanos descubren inmediatamente que se trata de una simulación.

    A pesar de que los protocolos han mejorado y que el gobierno tiene una mejor capacidad de respuesta ante estas duras eventualidades, los políticos parecen no haber mejorado en su forma de comunicarse con los ciudadanos y sentir su dolor. Siguen predominando las puestas en escena propias de la parsimonia de los años 70 y 80 donde el señor gobernador, como el salvador dadivoso que es, se paraba ante las multitudes. Ya nadie les hace caso. 

    Un claro ejemplo son las propuestas para reducir o eliminar el financiamiento de tal forma que el dinero se vaya para ayudar a los damnificados y al a reconstrucción. No me parece nada mal que dichos recursos se utilicen con ese objetivo, de hecho sería un gran logro para que los partidos dejen de tener tantos recursos que van a parar a su bolsillos. Pero los políticos siguen, dentro de su cosmovisión arcaica, pensando en que están «donando dinero». Nada más falso, porque no es dinero suyo, es nuestro dinero, al cual nosotros les confiamos que utilicen de mejor forma.

    El debate se ha centrado en «quien da mas», como si se tratara de una competencia. Pero dentro de dicha competencia se percibe lo evidente, que tiene un fin oportunista. Los partidos escuchan la petición de los ciudadanos y evalúan el mejor escenario para ellos que se traduzca en rentabilidad política. Primero es López Obrador, luego responde el PRI y después el frente conformado por el PAN, PRD y MC. 

    Incluso llegan a proponer propuestas populistas como ocurrió con el líder del PRI Enrique Ochoa Reza, quien propuso suplir el esquema de financiamiento público a los partidos por uno privado (algo así como lo que sucede en Estados Unidos). La petición se oye muy atractiva, porque la gente no quiere que su dinero se use en las «mugres campañas». Pero la solución puede terminar siendo más grave que el problema porque en México no existe un mercado lo suficiente diverso como para que el financiamiento privado no cree conflictos de interés y por el riesgo que implica la presencia del narcotráfico. Es cierto que el presupuesto puede reducirse, pero no puede eliminarse, sería contraproducente. 

    Tal vez no se equivoquen quienes digan, al ver la gran participación ciudadana que respondió a la tragedia, que el pueblo ya no tiene el gobierno que merece. En efecto, si bien el gobierno emana del pueblo, la clase política es capaz de mantenerse aún cuando la sociedad a la que gobierna ya evolucionó de tal manera que ha dejado de ser representada. La respuesta ciudadana al terremoto podrá tener incidencia sobre las estructuras políticas, las hará cimbrar (aunque suene irónico), porque la lejanía entre ciudadanía y gobierno es cada vez más insostenible. 

    Acierta León Krauze cuando dice que las elecciones venideras no serán las mismas, y que la posibilidad de que surja algún líder renovado y fresco aumentarán (aunque ciertamente tendrá encima el tiempo). México no será el mismo después de la tragedia. La clase política intentará mantener el status quo, pero tiene enfrente a una ciudadanía más empoderada. En su afán de mantenerlo y ante su incapacidad de corresponder a la realidad actual, tendrá que ceder algo de poder para poder sobrevivir. El terremoto de 1985 cambió muchas cosas, fue uno de los principales factores para el fin de la hegemonía del PRI. Posiblemente suceda algo muy parecido con el que acaba de ocurrir. La ciudadanía está muy empoderada, ya se la creyó. La clave consiste en que la propia ciudadanía intente canalizar ese empoderamiento para generar cambios.  

    Estamos ante una oportunidad histórica, aunque tristemente, para llegar a ella, varios de los nuestros hayan tenido que perder sus vidas, sus familias o su patrimonio. 

  • La tomadura de pelo de Mancera

    La tomadura de pelo de Mancera

    El día de ayer, después de ir a San Lázaro, me «trepé» a la línea rosa del metro para ir a La Condesa. ¿Qué fue lo que vi? Mancera por todos lados. Mancera tratándome de convencer de que, contrario a lo que piensa todo el mundo, sí había gobernado bien. Esto, en el contexto de su informe y de su ilusa aspiración presidencial.

    Pero de entre toda esta halaraca me llamó la atención una cosa, y es su frase «Cinco años de hechos, no de política». 

    Su frase es una tomadura de pelo ¿Por qué?

    Porque básicamente lo que se debe de esperar de un político es, pues que haga política, porque en su profesión la política es indispensable para gobernar y hacer aquello que la población espere se haga. 

    Es como si un arquitecto dijera «Cinco años de casas bonitas, no de arquitectura». Si yo viviera en una de esas casas entonces estaría muy preocupado porque si no hizo lo que se espera de un arquitecto, entonces posiblemente la casa se vendría abajo y moriría aplastado. 

    No sé si él, o quien le hizo la campaña, crearon esa frase pensando en que muchos ciudadanos, cuando escuchan la palabra política, la asocian con corrupción, despilfarro, y demás términos que se escuchan constantemente en las noticias.

    Pero esa es «mala política», esa es la tergiversación y la corrupción de la política. 

    Los políticos negocian, crean alianzas, son pragmáticos. Es lo que se debe de esperar de ellos. La diferencia estriba en que el buen político lleva a cabo dichas actividades en beneficio de sus gobernados en tanto el mal político las lleva a cabo en beneficio de sus intereses. No es lo mismo negociar y llegar a acuerdos que deriven en la mejora de la educación que el caso del Fiscal Carnal. 

    No hacer política es no hacer lo que le corresponde al político. Si Miguel Mancera no estuvo haciendo política ¿entonces qué diablos estuvo haciendo todos estos años en la Ciudad de México? 

    Si Mancera dijo que «nunca hizo política» entonces entiendo por qué sus resultados son magros. 

    Así, bajo este falso supuesto,  las líneas del metro de la Ciudad de México están tapizadas con su cara y su absurda frase, en tanto que las pantallas transmiten una y otra vez sus spots donde intenta justificar, hasta donde le alcanza, su mediocre gobierno. De igual forma ocurre con el PRD, que de forma desesperada, tapiza los barrios populares recordándole a la gente todos los programas sociales. 

    En una ciudad donde la inseguridad es cada vez mayor, presume como su máximo logro las reformas que convirtieron al «Distrito Federal» en la «Ciudad de México», junto con varias políticas públicas que, a decir verdad, no son trascendentales. 

    Mancera generó muchas expectativas, se presentaba como aquel hombre bienintencionado de «izquierda moderna» que continuaría y amplificaría los logros de su antecesor Marcelo Ebrard. Se quedó corto, se exhibió como un inepto.

    Y pues así no se puede aspirar a la silla presidencial. 

    Bueno, excepto si eres, ya sabes quien. 

  • Somos huérfanos políticos

    Somos huérfanos políticos

    Somos huérfanos políticos

    En medio de un país paralizado ante los contundentes casos de corrupción evidenciados, los ciudadanos estamos ante la siguiente encrucijada:

    Digamos que los ciudadanos tendremos que elegir en el 2018 a nuestro presidente dentro de una terna que podemos considerar pobre cuando menos, porque al parecer, ninguna de las opciones puede representar cabalmente a la mayoría. Dichas opciones, tomando en cuenta que sólo MORENA ya ha elegido candidato, son las siguientes.

    1.- El PRI: El partido que ha sumido a México en la corrupción y en una severa crisis institucional. El que ahora lidera este país con uno de los presidentes más repudiados de la historia. Aunque seleccionen a un «independiente» como Meade o Narro, al final, el partido cuyos miembros han sumido al país en un mar de corrupción, seguirá gobernando. 

    2.- El Frente Amplio Opositor  (FAO): Compuesto por PAN, PRD y MC, partidos de derecha e izquierda cuyas coincidencias son pocas pero que han decidido amalgamarse, en teoría, para hacer frente a este «régimen corrupto» cuyo fin, dicen, no es meramente electoral cuando en el fondo sí lo es. Como un amigo mío decía, imagina a un Legionario de Cristo que después de misa va a una marcha LGBT, y por último, decide afiliarse a un movimiento marxista. 

    Lo mejor que podría hacer el FAO sería colocar a un independiente. Pero aún con ese escenario no se resolvería de raíz el problema de la degradación política que impera en el país. Al final de cuentas, el independiente estaría de alguna forma sujeto a los intereses de los partidos que lo postularon.

    Y no sin olvidar que dos de los 3 partidos (el PAN y el PRD) viven una severa fractura interna, lo cual, en parte, explica la necesidad de crear este frente. No son lo suficientemente fuertes para «ir solos». 

    3.- El populismo: Representado claramente por MORENA y López Obrador, quien promete acabar tajantemente con la corrupción (aunque incorpore a René Bejarano a su equipo) y propone medidas obsoletas para hacerlo así como para hacer que la economía crezca (por medio de medidas con excesiva intervención del Estado). 

    4.- El independiente: Esta opción podría ser más factible, pero hasta la fecha, el conglomerado de independientes no ha elegido al candidato y existe la posibilidad de que, debido a las barreras de entrada para ellos, sea postulado por el FAO.  

    En este entorno, sólo los que simpatizan con el PRI (que gran parte de ellos lo hacen porque pertenecen a ese partido con los beneficios que ello implica) y los que simpatizan fielmente con López Obrador, pueden sentirse representados. Los suyos son los buenos y los otros son los rivales a vencer.

    Pero todos los demás hemos sido «dejados a la suerte». Somos una especie de huérfanos políticos quienes tenemos que ser pragmáticos a la hora de votar porque no hay alguna opción empate con nuestros valores y principios. No importa si somos progresistas liberales o conservadores. Básicamente no estaremos representados en la terna y tendremos que elegir a aquél que se le parezca un poco más, o bien, votar en contra de la opción que vaya más en contra de nuestros valores (algunos votarán en contra de la corrupción representada en el PRI, otros contra el populismo representado en López Obrador, o bien, contra la incongruencia ideológica del FAO). En realidad, parece haber más razones para votar en contra de alguien que en favor de alguien.  

    En la terna tampoco hay una alternativa que rompa con la degradación política que vive nuestro país. El PRI, naturalmente, representa su continuidad, PAN y PRD, son también parte del problema. MORENA es quien estaría dispuesto a tomar un riesgo mayor, sin embargo, muchos somos escépticos de que dicho riesgo pueda traer buenos dividendos y pensamos que más bien podrían replicar varios de los vicios del régimen actual. De la misma forma, vemos cómo MORENA puede incorporar a varios elementos de «la mafia del poder» en tanto les sean útiles.

    Algunos aseguran que esta condición se puede explicar desde un punto de vista global, donde los gobiernos y partidos occidentales tienden a tener menos credibilidad por su poca capacidad de representar ideológicamente a los ciudadanos. Pero creo que solo lo explica en parte, porque nuestro régimen también tiene sus peculiaridades que no se pueden explicar desde el exterior. La corrupción y el compadrazgo son claros ejemplos.

    Así están las cosas rumbo al 2018. Muchas cosas pueden pasar en un año, pero si no pasa algo raro, todo indica que los ciudadanos no tendremos «mucho de donde escoger». 

  • Al equipo de Animal Político, un gran reconocimiento

    Al equipo de Animal Político, un gran reconocimiento

    Al equipo de Animal Político, un gran reconocimiento

    Intento ver las cosas de una perspectiva positiva. Tal vez sea un mecanismo de defensa, esto ya es demasiado para mi psique. 

    Pero en vez de enfocarme en el atropello que naturalmente luego lo voy a abordar (porque lo que hizo el Gobierno Federal es un atropello a todos los mexicanos que debería poner a Peña Nieto y a todos los involucrados tras las rejas). Esta vez me voy a enfocar en la parte positiva de todo esto. 

    La parte positiva de esta historia tiene que ver con el periodismo.

    Tiene que ver con periodistas que trabajan profesionalmente y ponen en riesgo su integridad (porque vaya, un periodista arriesga su integridad al destapar una cloaca de este tamaño) para decirnos a todos los mexicanos que tenemos un gobierno miserable. 

    Es una noticia devastadora, pero es una noticia que los mexicanos merecemos saber. Grave sería que no nos enteráramos de esto.

    Grábate los siguientes nombres: Salvador Camarena, Daniel Moreno Chávez, Daniel Lizárraga, Francisco Sandoval, y todo el equipo que hizo esto posible. Se merecen un gran reconocimiento. Merecen el aplauso de todos los mexicanos. Lo hicieron con Javier Duarte, ahora exhibieron la putrefacción de todo el Gobierno Federal. También un aplauso para la organización civil Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad presidida por Claudio X González, a quien su padre, el propio Peña Nieto le dijera a su hijo que «ya no hablara tanto de corrupción»:

    Y a pesar de la «amenaza presidencial» Claudio X González no cedió. Explotó la bomba. 

    Ellos nos muestran, que a pesar de todo, hay esperanza. Que dentro de ese México de corrupción, de cinismo y de desfalcos, muy por debajo se está gestando un cambio. A pesar de las amenazas, del espionaje gubernamental, de las campañas de desprestigio, ahí están luchando, luchando por México. Se están arriesgando el pellejo.

    No solamente tenemos que hablar de «los güevos» que mujeres y hombres, profesionistas profesionales, pusieron en esta investigación, sino de la calidad de la propia investigación. Es una joya, es una obra de arte; se nota claramente que es producto de un minucioso trabajo, muy bien planeado, muy bien detallado, fueron hasta el fondo.

    Y el reconocimiento es más grande al ver que éste será uno de varios reportajes que saldrán los siguientes días. El 6 de junio viene un reportaje de la Sedesol y el dinero que no llega a los más pobres, el día siguiente uno de Pemex, y el otro, uno del que no tenemos tantos detalles que trata de un empresario de Villahermosa. 

    De verdad, se merecen un gran reconocimiento. Esto es periodismo ejemplar. 

    Agradéceles, dona dinero a Animal Político para que puedan seguir haciendo estos reportajes que dan un poco de aliento a la moribunda vida democrática de nuestro país. 

    Y por supuesto, consulta su reportaje aquí. Enójate, mienta madres, rompe algo, estás en tu derecho. Nadie que quiera a su país puede sentirse indiferente ante esta noticia.

    ¡Muchas felicidades Animal Político! Gracias por el enorme trabajo. 

  • El 5to informe de Peña Nieto, el informe del México que sí existe

    El 5to informe de Peña Nieto, el informe del México que sí existe

    El 5to informe de Peña Nieto, el informe del México que sí existe
    Fuente: Tomado de Facebook / El País

    Peña Nieto no entiende.

    Ahí, en alguna sala de Los Pinos, en un día nublado que no permite al sol llevar sus rayos ante el recinto donde se encuentra, sentado en una de esas sillas donde también se han postrado varios mandatarios, Peña Nieto reflexiona:

    – ¿Por qué, a pesar de las reformas que yo he impulsado la gente no me quiere?

    Peña Nieto, a sabiendas de que en un año terminará su mandato, está más preocupado que nunca por el juicio que hará de él la historia. Le da un sorbo a su vaso de Coca Cola Light (esa que toma todos los días), y preocupado, comienza a reflexionar:

    ¿Qué dirá la gente de mí en algunos años? ¿Cómo seré visto? ¿Madurarán las reformas que yo implementé y la gente dirá «ah, cuánto estábamos equivocados sobre él, si fue un buen presidente»? Peña Nieto apuesta a las reformas, no tiene nada más. Son, considera él, su salvación.

    De todo lo demás busca excusas. Cree que su mala fama no es producto de sus errores sino producto de factores exógenos.

    – Mira lo que está pasando en todo el mundo, el desencanto de la ciudadanía con los políticos es un «fenómeno mundial, no es mi culpa. Y atribuyo esto a la desinformación que hay en las redes sociales. La población tiene un concepto muy equivocado de mi presidencia, básicamente porque está desinformada y está manipulada.

    En eso, llega al recinto uno de sus asistentes para decirle que en un rato se filmarán los videos promocionales del Informe de Gobierno. Le avisa que el presupuesto para la comunicación tuvo que volver a subir en detrimento del presupuesto de otras secretarías y programas:

    – Nada más no logramos cambiar su imagen ante la sociedad señor Presidente: tenemos a los mejores creativos, gente experta en neuromarketing, y creo que no nos queda de otra que subir el presupuesto para ver si por medio de la repetición convencemos a los ciudadanos de que usted es un gran presidente.

    Peña se mantiene fiel a sus reformas. Ciertamente, algunas de ellas son, o al menos parecen ser, benéficas para el país; y ciertamente, la política hecha para que ocurrieran no se puede demeritar. Pero sólo eso y poco más puede presumir (tal vez el papel de Videgaray en la SRE donde parece que está siendo un muy buen aprendiz). 

    Peña Nieto no ha entrado en razón y no se ha dado cuenta que el juicio de la historia ya se ha emitido. ¿Por qué?

    Porque Peña les falló y les mintió a los ciudadanos (a veces de forma descarada) una y otra vez. Por su casa blanca (y el teatro posterior con Virgilio Andrade), por el espionaje a los opositores, por su postura timorata y displicente ante la masacre de Ayotzinapa, porque su gobierno ha estado manchado de corrupción y porque solapó (y hasta se benefició de) gobiernos corruptos como el de Javier Duarte, a quien sólo se persiguió cuando fue políticamente insostenible mantenerlo. Porque las instituciones, que se supone hacen que la democracia funcione, se han deteriorado como quedó demostrado en las pasadas elecciones de Coahuila y el Estado de México. Porque beneficia a sus contratistas como Grupo Higa y OHL. Ésta última, encargada de construir una vía exprés que produjo en pocos días de inaugurada un socavón donde dos personas, que pudieron ser rescatadas, murieron producto de la indiferencia de las autoridades. Porque cuando recibió a Donald Trump en Los Pinos no tuvo dignidad y permitió que pisotearan a nuestro país. Porque utilizó programas sociales con propósitos asistencialistas y electoreros donde no sólo se distorsiona la democracia, sino que genera dependencia dentro de la población atrofiando la iniciativa de los individuos «beneficiados». 

    Peña Nieto nos insiste sobre las amenazas del populismo autoritario (es decir, López Obrador), pero su gobierno no es paladín de la democracia. Por ejemplo, se ha utilizado al SAT (algo más propio del régimen de Nicolás Maduro que de un país democrático) para acosar a los opositores. También le pidió al padre de Claudio X González que su hijo dejara de ser crítico del gobierno. No sin olvidar las voces silenciadas como la de Carmen Aristegui, la de Pedro Ferriz poco antes de que iniciara su presidencia, y el uso y cooptación de diarios (El Universal es un claro ejemplo) para que escriban a su favor. No sin olvidar el espionaje que sufrieron sus opositores (partidistas, organizaciones civiles y periodistas). 

    De la misma forma, su gobierno está peleado con casi todos los sectores y organizaciones de la sociedad. Desde la Coparmex y la Iglesia Católica, hasta las ONG’s tanto de derecha como de izquierda que cuestionan duramente su presidencia y la corrupción que la ha caracterizado. 

    Peor aún. Peña Nieto insiste en la amenaza de López Obrador, pero si algo ha fortalecido la campaña de AMLO más que nunca es el gobierno de Peña Nieto. Su partido busca difamar a sus opositores (como sucedió con el panista Ricardo Anaya) para dividir el voto y ganar la presidencia (lo que a la vez podría terminar fortaleciendo la propia campaña de AMLO). Peor aún, pactan con los calderonistas para que el presidente Peña Nieto quede impune cuando salga de la presidencia

    Se puede hablar de los aciertos de su presidencia, los hay, nada es blanco y negro. Pero los mexicanos se sintieron varias veces, y con toda razón, traicionados por su gobierno. Que Peña Nieto insista sobre las reformas es como un esposo que recrimina los reclamos que le hace su esposa por sus constantes infidelidades y sus agresiones físicas porque éste lleva pan a la casa. 

    El juicio histórico ya está hecho, y no va cambiar mucho ni con las reformas. Salinas de Gortari se presentó como reformador, pero cometió el error de traicionar a sus gobernados. A la fecha, aunque algunos reconocen su espíritu reformador, casi nadie le perdona sus errores y hasta la fecha es visto como una especie de Maquiavelo. Salinas al menos puede sentirse más tranquilo pensando que, a pesar de todo, infunde respeto. Peña Nieto ni siquiera podrá contar con eso.

    Por más que intente hacer sentir a sus gobernados que el país va mejor, el agravio ya está hecho. 

    Por eso es que creo que su decisión de apartarse completamente de la política es sensata. Lo mejor que puede hacer, entendiendo que ni él ni nadie de su gobierno comparecerá ante la justicia, es desaparecer de foco en cuanto termine su presidencia. Por su bien, y por el bien de todos. 

    Y a pesar de todo, algunos insisten en que los que estamos equivocados y manipulados somos los mexicanos. 

  • ¿Qué es #LaOcupación y qué significa dentro de una sociedad cada vez más participativa?

    ¿Qué es #LaOcupación y qué significa dentro de una sociedad cada vez más participativa?

    ¿Qué es #LaOcupación y qué significa dentro de una sociedad cada vez más participativa?
    Fuente: @WikipoliticaJal

    Guadalajara es una ciudad donde se está sembrando, y se está sembrando muy bien, un futuro promisorio. Por un lado tenemos que hablar de su apuesta como hub tecnológico, donde una comunidad enfocada en tecnologías IT está creciendo de tal forma que está consolidando a nuestra ciudad como pionera en el ramo en Latinoamérica. Colectivos como Hackers & Founders donde cada vez más mujeres y hombres se reúnen, comparten sus iniciativas y crean redes, eventos como Campus Party o iniciativas del propio gobierno estatal que ha entendido muy bien su papel al crear la Secretaría de Innovación y festivales como Epicentro, son un claro ejemplo.

    Pero también, si hablamos de Guadalajara, tenemos que hablar de su «despertar ciudadano». Junto con la Ciudad de México, Guadalajara es una de las ciudades con una mayor cultura de participación ciudadana en nuestro país. Esto hay que decirlo, porque si queremos entender qué es #LaOcupación debemos entender el contexto en el que se lleva a cabo.

    El crecimiento de la participación ciudadana no sólo consta del surgimiento de ciudadanos que deciden involucrarse en el activismo o aquellas personas que crean organizaciones civiles o empresas sociales, sino de su articulación; para que así, todos aquellos individuos que participan activamente sean capaces de generar redes para fortalecer sus causas u organizaciones y puedan ir juntos consolidando una fuerza ciudadana que funja como un nuevo sector que se diferencie del público (gobierno) y del privado (empresas), de tal forma que tenga una mayor incidencia dentro del quehacer público. El tamaño de la fuerza ciudadana no sólo consta del número, sino de la forma en que está organizada.

    Así como Hackers and Founders, Campus Party y Epicentro buscan amalgamar a toda la comunidad tecnológica de la ciudad para consolidarla como tal, el propósito de La Ocupación tiene el mismo propósito dentro de la participación ciudadana. 

    Algunos podrán cuestionar si dicha iniciativa es completamente ciudadana o no porque entre los organizadores se encuentra Wikipolítica (una organización que aspira ser un partido) y Pedro Kumamoto (quien es diputado independiente) quien se ha ganado un respeto dentro de la sociedad tapatía (y nacional) por su forma horizontal de hacer política. Y podrán cuestionar si dichas organizaciones, al llegar al poder o tener más relevancia dentro de la política, seguirán manteniendo su carácter ciudadano, cuestionamientos muy válidos y necesarios. Pero lo que es incuestionable es que este tipo de eventos es resultado de una comunidad (o más bien una ciudad) que ya ha comenzado a consolidar cierta fuerza dentro del «tercer sector», una comunidad que ya tiene la capacidad de articularse y que ya no se trata de meras iniciativas aisladas o ciudadanos participando cada uno por su propio lado. 

    ¿Qué es La Ocupación? Básicamente es una especie de festival o evento que tiene ese fin: articular mejor a la ciudadanía participativa para hacerla más fuerte; y donde pueda, dice en su página web, construir nuevo conocimiento, compartir experiencias de la participación social y diseñar nuevas formas de colaboración. En este evento participan no sólo la sociedad organizada de la ciudad, sino que han sido invitadas organizaciones de todo el país e incluso de otros países de América Latina, de tal forma que los ciudadanos puedan adquirir conocimiento y compartir experiencias no sólo con sus pares, sino con aquellos que están haciendo cosas interesantes dentro de todo nuestro continente. 

    En La Ocupación, por medio de talleres y mesas de trabajo, los participantes pueden hablar, compartir sus experiencias y darse a conocer. Las temáticas son muy variadas: desde la educación, la libertad de expresión, la participación ciudadana, el rol de la mujer, emprendimiento, cultura, economía y muchos otros temas que van encaminados a fortalecer a la sociedad misma. Así, los ciudadanos pueden compartir y escuchar experiencias de personas que trabajan en diversos sectores, de tal forma que pueden enriquecerse al conocer diferentes puntos de vista. 

    Por ejemplo, yo tuve la oportunidad de asistir a una mesa de trabajo de la educación, ahí me tocó escuchar experiencias de personas involucradas en muchos sectores de quienes aprendí mucho: los diversos y a veces contrastantes puntos de vista y perspectivas muy diferentes de abordar un problema me ayudaron a pensar sobre el problema de la educación desde una perspectiva más amplia. Muchos vieron en ésta, una gran oportunidad para tejer redes e incluso hacer alianzas.

    México necesita una ciudadanía más activa y menos apática si se quieren ver cambios sustanciales dentro de nuestro país. Cuando la ciudadanía se fortalece, las mismas instituciones se democratizan e incluso los actores políticos empiezan a entender de mejor forma su rol y a desempeñarse mejor. Ya no sólo porque los políticos saben que el sector ciudadano actúa como contrapeso, sino porque una ciudad más activa, participativa y desarrollada es capaz de engendrar una mejor clase política.

    Al igual que el desarrollo de una comunidad tecnológica dentro de la ciudad ha derivado en políticas públicas orientadas al desarrollo tecnológico, la participación ciudadana engendra una clase política que entiende, cada vez más, que no puede ignorarla. A pesar de que en Guadalajara el nivel de satisfacción que tiene la ciudadanía con la clase política no es la mejor, es muy difícil ver la presencia de regímenes tan despóticos como sucede en entidades como Veracruz o Chihuahua. Incluso, si tomamos como referencia a un mismo partido, el PRI por ejemplo, vemos que su forma de hacer política en Jalisco es un tanto diferente y más abierta que la de otras entidades (donde es más vertical y opaca). 

    La Ocupación es una manifestación de eso, de una «clase ciudadana» que comienza a fortalecerse y a ganar relevancia. Por eso es que hay que festejarlo y hacerlo notar, porque estos eventos no sólo fortalecen a la sociedad, sino que son consecuencia, a la vez, de los años de desarrollo de la ciudadanía participativa.