Categoría: política

  • Marcelo Ebrard y AMLO. La ruptura inminente

    Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador vienen de dos izquierdas diferentes, así lo muestra su historial. Pero por alguna razón se dio un lazo entre estos dos personajes. Al inicio Ebrard asistía a los mitines de AMLO y de hecho fue el único político a cargo de una entidad federativa que no reconoció la victoria de Felipe Calderón. Pero en realidad estos dos personajes son bastante diferentes. Ebrard es más pragmático y racional, es más parecido a las izquierdas modernas como las que representa Zapatero, Miterrand, Bachelet o Lula da Silva. En cambio López Obrador es más pasional y privilegia la ideología sobre la razón, y se le puede comparar más con personajes como López Portillo, e incluso algunos se atreven a asegurar que se parece a Hugo Chávez o a Evo Morales por sus desplantes autoritarios. Aunque a diferencia de estos dos personajes en su retórica nunca ha mencionado nada sobre el “imperialismo estadounidense”.

    Ahora, la izquierda está en una encrucijada, porque tiene que decidir quién va a contender por la presidencia en el 2012. El problema es que los dos tienen la ambición de llegar al poder, y si ambos contienden por la presidencia, al dividir a la izquierda, le estarían regalando la presidencia a Enrique Peña Nieto. Hace algún tiempo habían llegado a un pacto: Quien estuviera arriba en las encuestas sería el candidato, pero parece que López Obrador rompió el pacto y ha decidido contender como él lo dijo  “con uno, con dos o con tres partidos”. Ya había roto ese tipo de pactos cuando se negó en el Estado de México a formar una alianza con el PAN a pesar de que en la encuesta realizada a los mexiquenses, la mayoría se mostraron a favor de dicha alianza. También los líderes de partidos como PT y Convergencia dicen que apoyarán a López Obrador.

    López Obrador debería ser más pragmático, sacar bien las cuentas y darse cuenta de que no va a ganar, aunque vaya solo o aunque vaya compitiendo con Ebrard. A pesar del lanzamiento de campañas como MORENA, y a pesar de que tiene un aceptable número de seguidores, está quemado con los votantes indecisos, los cuales serán clave para las elecciones del 2012. En cambio Marcelo Ebrard podría convocar a toda la izquierda y al centro, lo cual le daría más posibilidades de ganar, que si bien, parece difícil que le arrebate la silla presidencial a Peña Nieto, no se antoja tan imposible como con López Obrador.

    México necesita de una izquierda. Pero una izquierda moderada y racional, que vea por los pobres, pero que tampoco niegue los efectos de la globalización y la economía de mercado. Ebrard podría representar esa opción. López Obrador no. A pesar de la discrepancia que tengo con Marcelo Ebrard en algunos temas sociales, creo que podría representar a la izquierda moderna. Pero no todo es positivo, Ebrard también ha tenido algunos tropiezos, como el apoyar a sindicatos de empresas ineficientes como el SME o los coqueteos que ha tenido con la maestra Elba Esther Gordillo. También podría pesar en su contra las reformas sociales que llevó a cabo en el Distrito Federal, como el matrimonio homosexual, la adopción por parte de estos, o el aborto, dado que un gran sector de los habitantes de la república es conservador.

    Creo que la izquierda es la única capaz de detener a Peña Nieto. En el PAN no hay una figura de peso que lo pueda contener, los más fuertes son Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, pero están muy lejos en las encuestas de popularidad, además hay un descontento de gran parte de la población con el PAN porque no se llevó el cambio democrático como se esperaba. Acción Nacional ya no puede echar mano de recursos que le sirvieron en el 2006 como la campaña del miedo, Peña Nieto no genera esa polémica negativa que generó en su tiempo López Obrador como para presentarlo como un peligro, también no saben si podrán contar con la ayuda de Gordillo y el SNTE (2 millones de votos asegurados) cuando Moreira, el presidente del PRI dijo que se aliaría con ella, y como bien dije, ha tenido coqueteos con Ebrard.

    Curiosamente está en manos de López Obrador (al menos hasta cierto punto) el futuro de la silla presidencial. Si decide contender, la izquierda se fracturará y ganará Peña Nieto, si no lo hace, podrá haber una izquierda más fuerte con mayores posibilidades. Andrés Manuel ya pasó a la historia, seguramente será recordado en 50 o 100 años, pero será su decisión la forma en que sea recordado, y tal vez lo mejor para él es hacerse un lado. Será mejor visto como un luchador social, que como un político hambriento de poder.

  • Las razones de Calderón

    La empresa Parametría, ha dado a conocer los resultados de su encuesta pre-electoral del mes de julio titulada Parámetro estatal 32, misma que da cuenta de los posibles resultados y escenarios electorales en todos los estados de la República Mexicana mediante la aplicación de 12,800 casos. Las conclusiones a las que llega, le dan un sustento a las últimas declaraciones del presidente Felipe Calderón relacionadas con la imposibilidad de una alianza con el PRD y la posibilidad de tener un candidato ciudadano rumbo a la contienda presidencial.

    La encuesta nos dice que si el día de hoy fueran las elecciones, pensando solamente en escenarios por partidos políticos, el PRI ganaría en 21 de los 32 estados. Por su parte, el PAN sólo ganaría en Baja California y el PRD no obtendría el triunfo en ningún estado de la república. Pensando en el escenario de las alianzas políticas, una alianza entre el PAN, el PRD, el PT y Convergencia; estaría a 12 puntos de alcanzar una posible alianza entre el PRI, el PVEM y el PANAL. La Alianza conformada por el PAN, el PRD, PT y Convergencia, podría ganar sólo seis estados (a diferencia de uno solo que ganaría el PAN). Resulta interesante observar que el porcentaje promedio de indecisión nacional es de 22 por ciento, siendo Chiapas el estado en donde mayor número de indecisos existen (38 por ciento) en contraste con Puebla y Aguascalientes que tienen los menos (10 y 12 por ciento respectivamente). Ahora bien, si se elimina de las opciones de respuesta el estado de “indecisión” y se obliga a las personas a decidir por uno u otro partido, los indecisos se irían en su mayoría con el PRI dado que su puntuación en cada estado, aumenta un promedio de 9 puntos porcentuales y la del PAN entre 5 y 7 puntos dependiendo del estado; cosa que aún así, no les alcanza para obtener el triunfo.

    Pensando en escenarios con candidatos, resulta que Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota serían los panistas más votados por la población en general, y entre los simpatizantes del PAN, la elección sería para Creel. En el PRI, Enrique Peña Nieto se perfila sin tener oponente de por medio debido a que ganaría de manera rotunda la candidatura, tanto entre la población en general como entre los simpatizantes. Por su parte, en el PRD, la elección entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, estaría empatada; mientras que una elección entre perredistas, la ganaría Andrés Manuel. Pensando en este escenario, la elección sería ganada por Enrique Peña con 48 por ciento de los votos, contra 16 por ciento de Santiago Creel y 13 por ciento de Marcelo Ebrard (Andrés Manuel López Obrador obtendría 14 por ciento contra los mismos contendientes). En cambio, si el candidato del PRI fuera Manlio Fabio Beltrones, los números del PAN y del PRD no se modifican, pero el PRI bajaría 23 puntos dejando la elección en un empate.

    Estos escenarios, son quizá la mejor explicación para que el presidente Calderón haya aceptado públicamente la posibilidad de pensar en un candidato ciudadano, antes que en una alianza con Marcelo Ebrard. Hasta el momento no hay mediciones con respecto a esta posibilidad de escenario y los únicos nombres que se mencionan para ser candidatos ciudadanos entre el así denominado “círculo rojo”, son los de Juan Ramón de la Fuente y Javier Sicilia (quien cada que puede, niega esta posibilidad). Ir 32 puntos abajo (de acuerdo al escenario de candidatos probables), es razón de sobra para pensar seriamente, en un plan B; habrá que ver cómo se perfilan las negociaciones. Como quiera, para el PAN y el PRD, los escenarios son de vergüenza.

  • El peso de ser una celebridad. La diferencia entre Amy Winehouse y los atentados en Oslo

    Amy Winehouse fué una cantante talentosa, la cual en su corta carrera solo lanzó dos discos (Frank y Back to Black). Su voz era realmente buena, tenía el registro de voz «contralto«, el registro vocal más grave en una mujer. Pero lamentablemente como pasa con muchas personas con un gran talento, también sufría de depresiones lo cual hizo que la cantante abusara del alcohol y de numerosas drogas. A pesar de su éxito y fama no lograba ser precisamente una persona feliz, tuvo problemas con su ex-esposo, la trataron de internar en clínicas de rehabilitación a lo cual siempre se negó. Su vida terminó a los 27 años, todavía no se explican las causas, pero seguramente sus adicciones y sus depresiones fueron la causa de tal muerte.

    Amy Winehouse entra al «club de los 27». A esa corta edad han muerto genios de la música como Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison o Kurt Cobain, los cuales se han convertido en mitos contemporaneos pero que sufrieron de una vida caótica a pesar de lo que la fama les podría ofrecer. Parece que con Amy Winehouse podría pasar lo mismo. Abuso con el alcohol, drogas, una vida sexual desenfrenada, depresiones mezcladas con un gran talento musical y la muerte dan como resultado a las leyendas.

    El peso de ser una celebridad en el mundo es tan fuerte que logró opacar lo ocurrido en Oslo Noruega (al menos así se percibió en redes sociales como Twitter), donde más de 80 personas murieron en un atentado. ¿Cómo en una sociedad tan perfecta como la Noruega pueden ocurrir esos hechos?. Primero se habló de un atentado islamita, pero ahora parece ser que este fue perpetrado por Anders Behring Breivik autor confeso que forma parte de una corriente ultraderechista. El primer atentado se llevó a cabo en el distrito gubernamental de Oslo, y el segundo en el campamento de las juventudes socialdemócratas.

    Esto es preocupante porque en países tan «perfectos» (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca)  donde su población tiene un nivel de vida más que aceptable y donde la pobreza casi no existe, se están formando células ultraderechistas xenófobas. ¿Qué es lo que estará pasando?, me pregunto yo. La ultraderecha regresó al congreso de Noruega después de dos décadas de ausencia. Parece que a pesar de los grandes beneficios que recibe la población por parte del gobierno (ayudado claro, por un mercado eficiente), algunos no se conforman con eso y quieren ver a los que no piensan igual que ellos fuera de su territorio, ya sean extranjeros, socialdemócratas o de otras corrientes. Y fíjense, hace algunos años escuché por parte de algún experto que el retorno de un nuevo «Hitler» en Europa no era algo imposible dado el clima que se vivía en el otro lado del charco, no le creía pero parece ahora que no estaba tan equivocado.

    La democracia liberal no está pasando por uno de sus mejores momentos, eso es muy cierto. Muchos no están contentos con ella a pesar de sus beneficios. A los griegos les costó mucho sostenerla, no lo lograron y desapareció por varios siglos. ¿Cuanto tiempo lograremos sostener la democracia nosotros?.

    Eso es algo que me preocupa, más que la muerte de Amy Winehouse, que sí, es lamentable, pero que no representa un riesgo para una comunidad, país o región, como si lo representa el atentado que sufrieron los noruegos. La mayoría de la gente no se percata del trasfondo que conllevan los atentados en Noruega y por eso tal vez le den más atención a la muerte de una celebridad. La ideología política tiene una mayor repercusión en la sociedad que una hermosa voz, sin duda. Es duro sufrir de depresiones y lidiar batallas contra las drogas como en el caso de Amy, pero es más duro que casi cientos de personas tengan que pagar por la intolerancia de un fanático político.

     

  • Sandoval pidió a EU frenar a AMLO en 2006: WikiLeaks

    AMLO no me cae bien, ya lo he reiterado en varias ocasiones, pero con esta noticia la verdad es que el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez se voló la barda. Si leemos el título a secas podríamos pensar que el Cardenal estaba en su legítimo derecho dada polémica que levantaba López Obrador, pero viendo el trasfondo de las cosas, creo que aparte de violar el estado laico, nuestro Cardenal muestra, no se si le digamos intolerancia, pero si un dejo de aversión a las corrientes ideológicas que no comulgan con las del Cardenal. ¿Por qué digo esto?. Porque el Cardenal habla de la preocupación del crecimiento de la izquierda en Latinoamérica, pero no solo habla de la izquierda no democrática (Castro, Chávez, Evo) sino que también menciona a la que sí es democrática (Bachelet, Kirchner); más bien le preocupa el avance de tendencias ideológicas que no comulguen con el conservadurismo.

    Y más polémica es la noticia porque Sandoval le pidió la ayuda directamente a George W. Bush quien no es precisamente uno de los mejores ejemplos de presidentes que hayan existido en Estados Unidos. De hecho es responsable no solo de la caída de la economía de Estados Unidos, es responsable de las atrocidades cometidas en Irak, de limitar las libertades a la sociedad estadounidense, y claro, de promover el creacionismo, negando la teoría evolutiva. Sandoval dijo que con López Obrador, el crimen y la inseguridad habían aumentado en la Ciudad de México.

    Lo que si me dió risa fue su siguiente comentario: Los cardenales sienten que los pobres de Latinoamérica no entienden los beneficios potenciales que les puede traer el mercado libre, no porque no sea cierto, sino porque el mismo Cardenal dice que ser rico es malo: No hay rico, rico, rico, rico que sea honesto, porque trabajando nadie se hace rico, porque si trabajando se hiciera uno rico, los burros serían los más ricos. Trabajando nadie se hace rico. Para el cardenal, no hay rico que sea honrado. Y es que esos comentarios hacen ruido porque en el libre mercado necesariamente hay ricos. ¿Qué mosca le habrá picado para cambiar de opinión en unos cuantos años?.

    Yo, como muchos otros, no queríamos que llegara López Obrador a la presidencia, pero las formas en que lo intentó frenar el Cardenal, me dejan sin palabras. No se como explicarlo o que significado le podría dar a ese sentimiento que me causa. Pero lamentablemente ese es el Cardenal que tenemos, intolerante, que llama maricones a los homosexuales, y poco abierto a la crítica.

    Ahora que hablamos de estos personajes, ¿que sería peor?, ¿ser López Obrador, George W Bush, o Juan Sandoval Íñiguez?. Está difícil la elección, ¿no creen?.

    Aquí les dejo el cable original de Wikileaks

     

     

  • ¿Cuando se va Hugo Chávez?

    Para entender la llegada de Hugo Chávez al poder, deberíamos de estudiar los malos manejos de los gobernantes anteriores. Chávez había dado un golpe de estado en 1992 y terminó en la cárcel, al salir de ella aprovechó el descontento generalizado de la gente para con los partidos y empezó a hechar a andar camino. Toda la izquierda se alineó con él al ver el potencial que este hombre tenía y con el 56% de los votos, ganó democráticamente las elecciones que lo llevaron al poder. Todo esto se dió por el descontento de la gente con las políticas neoliberales que se habían impuesto en Venezuela las cuales habían sido un fracaso. Pero el pueblo venezolano no se dió cuenta que el remedio podría ser más nocivo que el problema que estaban enfrentando.

    Hugo Chávez prometió terminar su mandato y aseguró que iba a entregar el poder, que no iba a nacionalizar empresas, y hasta aseguró que Fidel Castro era un dictador (como lo pueden ver en este video), pero ha hecho todo lo contrario. Es cierto, las elecciones las ha ganado «democráticamente» (lo suscribo entre comillas porque las gana así como en México gana el PRI las elecciones, con el voto duro, acarreados, etc…), pero también ha hecho reformas en la constitución para perpetuarse en el poder. Su discurso fué cambiando, primero hablaba de un capitalismo con rostro humano, pero luego terminó condenando al capitalismo per sé. Ha nacionalizado empresas, ha creado programas sociales para ayudar a los que menos tienen (misiones) y se ha vuelto el lider indiscutible de Venezuela. El 41% de los venezolanos están con él, el 55% lo rechaza y se dice que solo el 32% de los electores volvería votar por Chávez en el 2012.

    No conozco personalmente Venezuela pero si conozco la versión de algunos testigos de lo que sucede allá. Un venezolano una vez me contó que México era una maravilla (con todo y nuestros defectos) y que estaba más desarrollado que Venezuela donde estaban sufriendo muchos problemas y que el «comunismo» no estaba funcionando. Otra amiga que fué a un concurso me dijo que Caracas parecía una ciudad atrapada en los 80’s, que alguna vez fue próspera, pero que su desarrollo se había detenido.

    Venezuela se sostiene por su bonanza petrolera, pero Chávez no hace más que desparramarla en su beneficio, a diferencia de los países árabes como Emiratos Árabes Unidos donde mediante el petroleo crean empresas, hoteles, y rascacielos para que así sean autosustentables cuando el «oro negro» se acabe. En Venezuela no pasa eso, la utiliza para sus programas sociales y para mantener contenta a la población, la cual le dará votos en las siguientes elecciones, pero cuando el petroleo se acabe Venezuela se verá en serios aprietos. Por la excesiva intervención del estado en la economía y las nacionalizaciones, la competitividad está por los suelos.

    Es cierto que el neoliberalismo no ha mostrado ser el sistema más eficiente, y terminó por mermar la economía de varios países de sudamérica. Países como Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y otros más sufrieron después de las políticas aplicadas. Pero Chávez (junto con otros mandatarios como Evo Morales o Correa) se ha ido al otro extremo, exceso de intervención del estado, nacionalizaciones y un mesianismo que atrae a unos y aleja a otros. El socialismo bolivariano no ha hecho crecer a Venezuela, de hecho su crecimiento en el PIB (que ha sido muy desigual e incipiente) se debe a la bonanza petrolera.

    Chávez habla del antiimperalismo y critica fuerte a Estados Unidos y sus países aliados, y es cierto, no siempre se equivoca en sus reclamos. Pero mientras otros mandatarios izquierdistas (más moderados) como Lula da Silva utilizan esos intereses a su favor para hacer progresar a sus países, Venezuela no juega con ellos, los niega. Aunque también hipócritamente le vende petroleo a los estadounidenses e incluso es accionista de una empresa petrolera del país norteamericano (también usa los servicios de empresas norteamericanas como Twitter y RIM (Blackberry) para comunicarse a través de usuario @chavezcandanga). Venezuela se ha convertido en una economía cerrada, ensimismada, dependiente de su petroleo y nada más.

    A pesar de todo esto, Chávez tiene muchos admiradores, no solo en su país, sino en todo el mundo. De hecho personajes célebres como el cineasta Oliver Stone, el ex-futbolista Diego Armando Maradona o la escritora Elena Poniatowska han mostrado su admiración. Mucho de esto se debe a que Estados Unidos ha sido muy agresivo con los países sudamericanos (América para los americanos) y lo ven como un justo reclamo a dichas agresiones. Pero esto termina siendo peligroso, más cuando Chávez se ha aliado con países como Iran o Rusia (que no se caracterizan precisamente por ser democráticos), este último país le ha suministrado armamento militar.

    La duda que todos tenemos es ¿Cuando se irá Hugo Chávez?, ¿Cuando la población venezolana reaccionará ante los caprichos de su dictador?. Actualmente el presidente venezolano está enfermo, le detectaron cancer (un tumor canceroso en la región pélvica) y para sus detractores, su muerte podría ser la oportunidad de acabar con este régimen. Hugo Chávez (desconfiando de la medicina venezolana) decidió irse a tratar a Cuba, donde el sistema de salud es muy eficiente. También la presidenta brasileña Dilma Rousseff le ofreció apoyo, dado que ella fué curada del mismo mal en una clinica especializada de Brasil.

    Yo no le deseo la muerte a Chávez, como no se la deseo a ningún ser humano, pero si me gustaría que entregara el poder y cumpliera con sus promesas de campaña antes de llegar al mandato. Chávez tiene que entender que su política no funciona (para muestra basta ver lo que vivimos en México con Echeverría y López Portillo) y que es hora de que se vaya. Esperando que el presidente en turno que venga, reestructure todo lo que Chávez dejó mal, y también ¿por qué no?, mantenga los aciertos que Chávez tuvo en su país.

  • PRI: El retorno en la diferencia

    Sienten que han vuelto, se ven reflejados en El retorno del Jedi y hasta tienen su propio Yoda y Jaba the Hunt. Creen que han regresado cuando la verdad, es que nunca se han ausentado. Se les llama priístas, una estirpe que no regresa, sino que retorna; palabras que suelen usarse como sinónimos pero que en realidad no representan lo mismo.

    El PRI no ha regresado, únicamente ha retornado. Sólo retorna quien jamás se ha ido. El retorno implica hablar de fenómenos que vuelven de manera periódica y que refieren a un camino con varias carreteras o carriles, y en ese sentido el PRI no regresa porque regresar implica volver al lugar original y este lugar llamado México ha cambiado. El retorno involucra la categoría de la “diferencia”, y el PRI ha retornado porque llega, aunque así no lo quiera, a un país diferente pero de manera contradictoria, con ciudadanos que poseen un ADN sociocultural que parece no querer modificarse y que los mismos priístas (aunque sea desde la oposición), se han encargado de preservar. Esa es quizá su dicotomía actual, luchar contra ellos mismos.

    Me atrevo a decir que el PRI, es parte de nuestra cultura popular, proporción de nuestros genes, escondite de nuestra incipiente cultura política, una máscara que nos permite ocultar y visibilizar al mismo tiempo parte de nuestra esencia y quizá de nuestra mexicanidad. Es la “naftalina” que aromatiza el clóset del que de vez en vez se asoman nuestras prácticas históricamente poco educadas, poco democráticas y muy poco solidarias. El mundo ha cambiado y sin duda las sociedades no son las mismas, pero a pesar del paso del tiempo “el priísta que todos los mexicanos llevamos por dentro” se sostiene, se mantiene, no cambia, y muy a pesar de los adjetivos democráticos y transparentes de la nueva era; ese priista que todos poseemos, siempre aparece cuando se le necesita.

    El PRI sabe que es parte de estos genes mexicanos que recorren el ADN sociocultural que nos transgrede. Desde el sentido más político, las explicaciones de este supuesto regreso del PRI pueden sonar hasta monótonas: hartazgo social, decepción frente al PAN y la expectativa del cambio, un sistema de partidos corrupto e ineficaz, un terrible deterioro de la política en general. El aumento de la pobreza y el ensanchamiento de la desigualdad social. El pavimento que tanto el PAN como el PRD le han construido para su retorno (aunque no sea de concreto hidráulico). Necesidades sociales de bienestar que hoy se convierten en anhelos (referidas con el dicho “estábamos mejor antes”).

    Desde la racionalidad más pura, estas explicaciones son muy pertinentes; desde el sentido de nuestra biología social, quizá la explicación más profunda radica en un análisis de nuestro ADN sociocultural. En ese sentido, el PRI jamás podrá irse mientras no cambie nuestra cultura política, mientras no instauremos la urgencia de hacer de la democracia, un estilo de vida; y lamentablemente, está visto que ni los partidos políticos, ni los “mesías ciudadanos” pueden ser capaces de modificar. El retorno del PRI no es un regreso al pasado porque este México es diferente. Lo que si representa, es la violencia simbólica de lo que nunca se ha ido y que todos llevamos dentro. El reto ciudadano no es elegir o no al PRI, sino dejar de ser priístas desde nuestra esencia y con ello, permitirnos la oportunidad de demostrarle a toda la clase política, que nosotros si podemos ser diferentes; incluso, este es el reto de los propios priistas, dejar de ser lo que son para cambiar la genética del país.

  • Que la mitad de los mexicanos piensan que hubo fraude en el 2006

    Recuerdo que hace algunos años algunas empresas y medios de comunicación como Reforma o Consulta Mitofsky decían que un tercio de la población no estaba convencida de los resultados electorales del 2006 y creían que había habído fraude, otro 10% no sabía lo que había ocurrido, y la mitad de la población restante afirmaba que las elecciones habían sido limpias. Esas encuestas se levantaron entre el 2006 y el 2008, después ya ninguna casa encuestadora volvió a levantar estudio alguno. Pues después de mantener el tema en la oscuridad, salió una casa encuestadora llamada María de las Heras (Demotecnia) a revelarnos que las cifras habían cambiado drásticamente en 3 años. El medio que lo publicó es SDP Noticias (antes El Sendero del Peje), ellos afirman que es una mayoría (claro que siendo un medio afín a López Obrador el titular de la noticia deberá ser sensacionalista), pero más bien nos deberíamos de referir a la mitad de la población o a una mayoría «relativa».

    El estudio publicado por María de las Heras, el cual supuestamente fué creado para el diario español El País (quien hasta el día de hoy que escribo este artículo no ha hecho ninguna mención) dice que el 49& de la población piensa que hubo fraude, el 43% dice que no y el 8% que no sabe. También menciona algo sobre la participación de Elba Esther Gordillo en dicho fraude electoral. El estudio lo pueden consultar aquí y en este enlace pueden ver la nota de SDP Noticias.

    Me brincan varias cosas a la mente. No se ha mencionado la metodología con la cual llegaron a dicho resultado. A pesar de que Demotecnia publica el estudio con gráficos y una descripción al inicio, no menciona la metodología del levantamiento. Para que esta encuesta tenga mayor credibilidad sería importante tener esos datos para poderlos comparar con los estudios levantados en años anteriores para corroborar que si hubo un incremento en el número de personas que creen que hubo tal fraude. No se que tan fiable sea esa casa encuestadora, siendo sinceros, nunca la había escuchado, pero al parecer (por lo visto en su página) han levantado diversos estudios, y tienen un convenio con el diario El País. Lo que si pude encontrar es que María de las Heras renunció a Milenio (con quien llevaba una relación laboral de 10 años) porque hubo una manipulación de las encuestas en Oaxaca.

    Me brinca también el hecho de que ningún otro diario haya publicado dicha información, ni siquiera haya hecho mención sobre esta encuesta. No sé cual sea la credibilidad que tenga Demotecnia ante estos medios pero la noticia solo fue replicada en diarios y blogs de izquierda. Yo espero que El País, que sea quien recibirá esta información, publique algo al respecto para que este estudio tenga mayor credibilidad.

    Yo a ojo de buen cubero había advertido que el número de personas que pensaban que si había habido fraude se había incrementado, muchos de mis amigos y conocidos estaban de acuerdo con la teoría del fraude a pesar de que muchos de ellos no eran partidarios de López Obrador. A mí no se me haría raro que estas estadísticas fueran reales, pero reitero, hay que corroborar, ver metodologías, para saber a ciencia cierta si en realidad la mitad de la gente piensa que hubo fraude electoral.

    Lo lamentable sería que este número se siguiera incrementando, lo cual minaría la de por sí ya dañada creencia en la democracia del país, y se volviera escribir otra leyenda como la del sonado fraude del 88. Creo que el Gobierno Federal tiene la responsabilidad de explicarnos con «datos duros» el resultado de dichas elecciones para disipar dudas o para exhibir que efectivamente cometieron fraude (lo que nunca harían). Todo esto me genera mucho desconcierto, por ejemplo saber que casi el 50% cree que hubo fraude, y que también más del 50% tiene en mente votar por Peña Nieto (apadrinado por Carlos Salinas de Gortari, quien efectivamente cometiera fraude en 1988). ¿Donde está la memoria histórica?. Que la mitad de los mexicanos piensan que hubo fraude en el 2006, ¿que le vamos a hacer?

     

  • Una ventana al 2012

    SE disputaron el domingo las tan esperadas elecciones del Estado de México, donde no hubo ninguna sorpresa, cumpliéndose las expectativas que de los candidatos se tenía desde un inicio, donde el postulante del PRI, Eruviel Ávila, obtuvo una avasallante victoria, seguido de lejos por el perredista Alejandro Encinas, cerrando con Luis Felipe Bravo Mena, del PAN, en último lugar, que por el número de votos que se reportaron desde el Programa de Resultados Electorales Preliminares, suena más apropiado decirle así que llamarlo «tercer lugar».

    Pero no fue solamente en el Estado de México, tradicionalmente priista, donde este partido logró el primer lugar en las votaciones, sino que el triunfo se repitió en las otras dos entidades federativas que celebraron sus comicios, Coahuila y Nayarit, lo que indica una clara tendencia de lo que puede suceder en 2012, cuando tengan lugar las elecciones federales: el PRI regresará a Los Pinos.

    ¿Es esto una prueba de que las y los mexicanos no tenemos memoria? No forzosamente. Claro está que las y los ciudadanos en este país tienen un gran problema de retención, que no existe la indignación crónica, y que la noticia más importante siempre será la del momento; pero no es la falta de esta herramienta mental la que llevó a las y los votantes a elegir al Partido Revolucionario, fue el miedo.

    La retórica de las causas sobre la guerra actual no ha permeado en las masas como el gobierno federal quisiera, pues tuvo el PAN la mala suerte de que fuese durante su periodo en el poder cuando se volviera urgente combatir por la fuerza al narcotráfico, e introducir al Ejército y a la Marina para ello, los cuales tienen un entrenamiento muy distinto al de las policías preventivas, y menos respetuoso de los derechos humanos, cuyos deslices ya han impactado negativamente en nuestra percepción hacia ellos.

    Las y los mexicanos no hemos sido capaces de comprender que fue durante la administración priista cuando se gestaron las circunstancias que llevaron a la situación actual, y es evidente que las mayorías anhelan una vuelta a un pasado que perciben mucho mejor que éste. No es falta de memoria, repito, sino de enfoque.

    Hay que recordar las dos circunstancias fundamentales bajo las cuales se votó para que el PRI saliera del poder, mismas que se están repitiendo actualmente; por un lado experimentábamos una amarga molestia por el error de diciembre que llevó a la crisis de 1994, donde de la noche a la mañana se crearon cientos de pobres nuevos, aunado al innegable carisma del atípico candidato panista, Vicente Fox Quesada. Iguales circunstancias vuelven a coincidir a apenas un año de que comience la carrera presidencial, una crisis mucho más notoria y dramática que la del 94 –una que se cuantifica en vidas humanas, no en dinero–, más un candidato priista carismático (si no oficial, sí evidente), cuya imagen además ha sido pulida y edificada por Televisa, por sabrá qué oscuros tratos.

    Mientras tanto, el PAN no atina para dónde ir; desde la lamentable muerte de Juan Camilo Mouriño, el partido no ha sido capaz de crear otro abanderado que tenga la fuerza y la simpatía suficientes como para competir con el del engominado copetito, quien se perfila rápidamente como el postulante único del PRI. Ante la falta de delfín presidencial, algunos han brincado para decir «esta boca es mía», sin que alguno de ellos (quizás con la excepción de Santiago Creel) haya logrado abrirse camino definitivo en las preferencias de la gente.

    Para colmo de males, a todos ellos (Josefina Vázquez Mota al parecer no juega en esta ronda) estorba la actuación de Felipe Calderón, quien no puede convencer a las y los ciudadanos mexicanos de que tuvo razón al emprender esta lucha contra el crimen organizado. Por más que explique sus motivos, la apatía y el cinismo de la gente sueña con regresar al pasado, donde la institucionalidad acallaba las voces discordantes con la indiferencia y el desprecio a la disidencia, manteniendo una paz tensa y negativa tras la que se solapaban innombrables privilegios que crearon líderes sindicales como Elba Esther Gordillo, capaces de inclinar la balanza de las preferencias electorales a su antojo.

    Por otro lado, el PRD ha fallado en su intención de convertirse en una tercera fuerza viable, debido a que no ha podido trascender al sectarismo que lo ha caracterizado y definirse por una izquierda unida, capaz de producir un candidato que pueda competir con el del PRI, creando resultados como el que pudimos apreciar el día de ayer, donde un Encinas fiel al lopezobradorismo perdió por la fobia del último a las postulaciones de unidad con el PAN.

    Muchas cosas pueden pasar en un año, pero la tendencia en las preferencias de la gente es clara, por lo menos de aquellos que aún se molestan en votar, quienes parecieran querer regresar a los vicios del pasado haciendo honra al dicho aquel de “más vale malo conocido que bueno por conocer”, sin entender que en este juego no hay buenos ni malos, sino sencillamente estrategias fallidas.